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	<title>Luciana Mignoli &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Luciana Mignoli &#8211; Marcha</title>
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		<title>Genocidio indígena en tres actos</title>
		<link>https://marcha.org.ar/genocidio-indigena-en-tres-actos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 May 2020 10:17:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Colectivo Al Margen]]></category>
		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
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		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[pueblos originarios]]></category>
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					<description><![CDATA[El tratamiento de algunos medios denominados “hegemónicos” sobre la cuestión indígena prepara el terreno en el plano simbólico para el maltrato a comunidades y pueblos originarios. Por Luciana Mignoli* 1. Ahora, represión en la comunidad Lafken Winkul Mapu del Lago Mascardi, Bariloche, donde ultimaron por la espalda Rafael Nahuel en noviembre de 2017. La comunidad [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>El tratamiento de algunos medios denominados “hegemónicos” sobre la cuestión indígena prepara el terreno en el plano simbólico para el maltrato a comunidades y pueblos originarios.</p>



<p><strong>Por Luciana Mignoli</strong>*</p>



<p>1. Ahora, represión en la comunidad Lafken Winkul Mapu del Lago Mascardi, Bariloche, donde ultimaron por la espalda Rafael Nahuel en noviembre de 2017. La comunidad mapuche envía audios desesperantes. Cuentan que la policía cortó la ruta para que nadie se acercara, que rodeó el lugar por patrulleros, que prendió fuego una cabaña y que está disparando contra las familias.</p>



<p>Prendo la tele y hablan de “aparentes mapuches”. El zócalo es lapidario: “Denuncian a mapuches por terror”. Medios nacionales y locales vienen hace días instalando la idea de que la comunidad era “violenta”. Porque esas represiones no aparecen de la nada: siempre están ahí los discursos periodísticos para preparar el clima que garantice luego la represión sobre esos cuerpos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img width="843" height="532" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/luciana-1.jpg" alt="" class="wp-image-49475" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/luciana-1.jpg 843w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/luciana-1-630x398.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/luciana-1-640x404.jpg 640w" sizes="(max-width: 843px) 100vw, 843px" /><figcaption>El titulo que pasó por periodista y editores sin ser descubierto.<br><br></figcaption></figure>



<p>2. Un diario de Buenos Aires titula una nota sobre el preocupante nivel de indígenas “quom” infectados con Covid 19 en las afueras de Resistencia. Primero, no existe el Pueblo “Quom”, es Qom. Para que un título salga, no pasa solo por quien escribe la nota: ahí hay una larga cadena de desconocimiento y maltrato.</p>



<p>En la nota básicamente, arguyen que “el hermetismo de los habitantes potencia las dificultades para contener la expansión del Covid”. Claro, la culpa es del Pueblo Qom, por herméticos. Hablan de “endogamia” y que es difícil “lidiar con esa idiosincrasia”. “Si no fuera por los indicadores que salen de los barrios, en Resistencia estaríamos bien”, dice un funcionario y deja en evidencia que en su sueño racista existe un mundo sin indígenas.</p>



<p>3.- Hoy me entero de otra niña indígena que fue forzada a ser madre. La violaron y no tuvo acceso a una interrupción legal del embarazo. Estallo de bronca. Imagino a una niña con una beba en brazos. Pienso que una parte de los feminismos ha podido gritar “No nos callamos más”, pero de la práctica del “chineo” y del abuso sistemático que sufren niñas y mujeres indígenas es algo de lo que todavía no se habla demasiado.</p>



<p>Represión, discursos estigmatizantes, desconocimiento de las naciones y territorios indígenas, falta de acceso a derechos.</p>



<p>El genocidio indígena se actualiza constantemente y, aún en pandemia, goza de muy buena salud.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong><span style="color:#0693e3" class="tadv-color">Publicado originalmente por <a href="https://almargen.org.ar/2020/05/22/genocidio-indigena-en-tres-actos/">Colectivo Al Margen </a></span></strong></p></blockquote>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/genocidio-indigena-en-tres-actos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un año sin Bayer</title>
		<link>https://marcha.org.ar/un-ano-sin-bayer/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Dec 2019 17:06:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
		<category><![CDATA[Norita Cortiñas]]></category>
		<category><![CDATA[Osvaldo Bayer]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La foto de un abrazo entre Norita Cortiñas y Osvaldo Bayer es la excusa para alumbrar el recuerdo -en primera persona- del enorme periodista e historiador, a un año de su muerte. Por Luciana Mignoli * No me importaba nada de esa PC. Ni el archivo de diez años de laburo, ni las guías, ni los libros. [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>La foto de un abrazo entre Norita Cortiñas y Osvaldo Bayer </em><em>es la excusa para alumbrar el recuerdo -en primera persona- </em><em>del enorme periodista e historiador, a un año de su muerte.</em></p>
<p style="text-align: left;"><strong>Por Luciana Mignoli *</strong></p>
<p>No me importaba nada de esa PC. Ni el archivo de diez años de laburo, ni las guías, ni los libros. Nada. Sólo quería recuperar una imagen. Una sola.<br />
Hacía dos años que no la prendía. ¿Estará?<br />
Arrancó con un ruido raro. Puse mis claves con miedo. Funcionó. Y ahí arrancó el raid.<br />
Todas las fotos que había bajado de aquel celular colapsado pasan frenéticas frente a mis ojos. ¿Cómo era yo hace dos años? ¿Cómo era mi vida? Veo a mis changuitas mucho más changuitas. A mi otra yo con el pelo larguísimo. A personas que ya no están en mi vida…<br />
Hasta que después de revisar un rato, ¡zas!  Apareció.<br />
¿Tan linda era? Me acordaba que estaba fuera de foco, pero jamás recordé tanta luminosidad.<br />
Ahí estaban, Nora Cortiñas y Osvaldo Bayer, mis dos faros, frente a frente, a punto abrazo.<br />
Aquella noche charlamos mucho con el viejo y le hicimos trampa: aguamos un poco el tinto, para que no le hiciera mal. Pero con carpa porque si se daba cuenta, nos iba a putear en alemán.<br />
Brindamos mil veces. Sacamos cientos de fotos. En un momento Norita me pidió el celular y nos sacó su primera selfie, “cómo le llaman ahora los jóvenes”.<br />
Pero ese instante, no me lo olvido más. Se miraron de lejos y fueron a abrazarse. ¿Cuántas historias hay en ese abrazo? ¿Cuántas luchas compartidas? ¿Cuántos sueños, cuántas rabias?<br />
La mirada de Osvaldo no salió en la foto, pero me la acuerdo. Ojos de miel. Estaban embelesadxs.<br />
Un abrazo que era sostén. Esas manos ajadas de poner tanto el cuerpo. Esa alegría de estar de pie.<br />
Hoy se cumple un año sin Osvaldo Bayer. Viejo hereje, murió el mismísimo día de Nochebuena.<br />
A Nora Cortiñas la abracé hace poco, en una marcha feminista. Me dijo algo -que no recuerdo- en lenguaje inclusivo. Y casi me la morfo.<br />
Miro la foto y hago puchero: tendría que haberles sacado una donde se vieran sus caras.<br />
Tampoco me animé a gatillar aquel 24 de marzo en el bar de Avenida de Mayo y Lima. Se cumplían 40 años del golpe y habíamos marchado un montón. Se sentaron a descansar un poco. Me dio pudor fotografiar (y ahora me quiero matar).<br />
Ya no voy a poder sacarles ninguna otra foto juntos. Y eso me da bronca.<br />
El Día del Periodista se hizo un homenaje a Osvaldo en la Facultad de Filosofía y Letras. Y me tocó estar en la mesa junto a Norita.<br />
Dicen que ese día hice llorar a medio mundo. Es que para mí era muy fuerte: al lado de un faro recordando a otro faro.<br />
A veces me iluminan, a veces me encandilan, pero nunca se apagan. Y nos siguen marcando el camino.<br />
Miro la foto y quiero meterme en ese abrazo. Hacerme bolita y aparecer en el medio. Sentir esas dos estructuras que se sostienen mutuamente.<br />
Osvaldo Bayer. Escritor, periodista, investigador y tantas cosas más. Hoy habrá que tomar whisky en su nombre, como hicimos hace un año ni bien nos avisaron de su partida.<br />
Y habrá que seguir luchando, como vos decías, hasta que la dignidad se haga costumbre.</p>
<pre class="wp-block-preformatted"><strong>*Publicado en Revista Furia y La Marea Noticias </strong></pre>

<p><a href="https://marcha.org.ar/un-ano-sin-bayer/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Plata: un Encuentro bisagra para un feminismo antirracista</title>
		<link>https://marcha.org.ar/un-encuentro-bisagra-para-un-feminismo-antirracista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Oct 2019 03:30:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Si la tierra es de quien la trabaja, los Encuentros son de quienes los habitamos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Los debates en torno al cambio del nombre del último 34º Encuentro de La Plata pusieron en primer plano algunas resistencias al interior del movimiento feminista. Ya conocemos los argumentos de odio que se resisten a incorporar otras identidades de género. ¿Pero en qué se basa la negativa a reconocer la diversidad étnica? ¿Qué se debatió en talleres y mesas sobre la plurinacionalidad? Una genealogía posible para un feminismo sin fronteras.</em></p>
<p><strong>Por Luciana Mignoli / Foto: Nadia Petrizzo<br />
</strong></p>
<p>Encuentro Nacional de Mujeres. Así se llamó este evento político único en su tipo durante 34 años. Pero en La Plata, algo se movió como nunca antes. Los debates por el cambio de nombre pusieron en primer plano el cisexismo y el racismo que aún perviven en algunos sectores de los feminismos.</p>
<p>Quienes habitamos los Encuentros sabemos que no fue uno más. Un huracán de discusiones nos atravezó el cuerpo dejando agotamiento, certezas y algunas dudas. Los argumentos lesbo y transodiantes ya son conocidos al interior del movimiento. ¿Pero cuáles son las razones que se esgrimen desde algunos sectores para no reconocer la plurinacionalidad? ¿Qué es lo que subyace en la negativa de reconocer la diversidad étnica? ¿Cuáles son los procesos antirracistas que vienen circulando en talleres, mesas y marchas?</p>
<h3><strong>Genealogía Plurinacional </strong></h3>
<p>Las mujeres indígenas –al igual que lesbianas y otras identidades- participan desde el Primer “Encuentro Nacional de Mujeres” en 1986. Recién hace algunos años comenzó incorporarse la temática “pueblos originarios” a la grilla de talleres. Un espacio que, a diferencia de otros, no se divide en comisiones y se desarrolla de manera asamblearia. En los últimos cuatro encuentros, Rosario (2016), Resistencia (2017), Trelew (2018) y La Plata (2019), la asistencia a ese taller rondó siempre las mil personas.</p>
<p>A ese taller emblemático, este año se sumaron otros dos: “Recuperación de la identidad indígena originaria” y “Denuncia del Genocidio actual en Territorios Indígenas Originarios”. También se iba a realizar el de “Mujeres por la libre Determinación de los Pueblos”, que se incorporó con mucha fuerza en Trelew y fue propuesto y coordinado por el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir. Pero al igual que otra veintena de talleres, no llegó al listado oficial: la Campaña Somos Plurinacional denunció por censura a la Comisión Organizadora.</p>
<p>Ese movimiento indígena finalmente no participó del Encuentro ya que -desde el 9 de octubre y junto a otras mujeres originarias autoconvocadas- sostuvo durante once días una ocupación pacífica en el Ministerio del Interior de la Nación con sede en CABA, para exigir respuestas a diversos reclamos y necesidades.</p>
<p>Pero el “el tema indígena” no sólo se viene ampliando en la concurrencia y la cantidad de talleres, sino también en la incorporación del eje étnico en la descripción de muchos otros talleres. Si se recorren las descripciones, podemos encontrar referencias a las identidades originarias en talleres amplios como el de “Encuentros Nacionales de Mujeres”, “Mujeres, disidencias y feminismos” e “Historia de movimientos de mujeres y activismos”. Pero también en otros más específicos como el de ecofeminismos, activismos lésbicos, relación con el cuerpo, activismo gordx, VIH, sistema penitenciario y prostitución, entre otros. Los debates por la plurinacionalidad van permeando todo el Encuentro.</p>
<h3><strong>Sin fronteras </strong></h3>
<p>“Somos feministas originarias, somos feministas negras, somos feministas afros, somos feministas migrantes, somos feministas piqueteras, somos feministas laburantes, somos feministas lesbianas, trans, travestis, bisexuales, no binaries y todas las aquellas no nombradas estamos acá”.</p>
<p>Así de corrido y a los gritos, con esa voz que suena a tripas y huele a territorio, la activista indígena Lolita Chávez Ixcaquic, del pueblo quiché de Guatemala, tomó la palabra en el acto del cierre en el último Encuentro. Un año atrás, en la apertura de Trelew, levantaba estoica una cartel que decía “Por un Encuentro plurinacional. Por el derecho a decidir, aborto legal”.</p>
<p>Luchadoras por los derechos humanos de diversos países vienen habitando hace años este Encuentro. Se puede mencionar por ejemplo a Piedad Córdoba -destacada figura en los procesos de paz en Colombia- que participó del Encuentro de Neuquén (2008) y a Berta Cáceres -líder indígena feminista de Honduras- que estuvo en Bariloche (2011), años antes de ser asesinada en Honduras por su defensa del medioambiente.</p>
<p>En los últimos años se constituyó la “Mesa de Feministas de Abya Yala”, que en La Plata encabezó una asamblea multitudinaria en la plaza San Martín para acercar esas voces de los territorios.</p>
<p>“Un encuentro de mujeres y disidencias que no sea plurinacional es una contradicción”, sostuvo Sofía Lanchimba, quien organizó el comité de ecuatorianxs en el exterior para realizar “plantones” frente a las Embajadas en todo el mundo. “En mi territorio, Ecuador, quienes están dando la pelea por la defensa de los territorios, de la vida, contra el capitalismo salvaje y el extractivismo, son los pueblos indígenas. Y son las mujeres quienes están al frente, reproduciendo la vida, la tierra. ¿Cómo haces sino tu defensa frente al capitalismo, el patriarcado y el estado colonial?”, interrogó.</p>
<p>“Este encuentro debe ser plurinacional para poder marcar agenda en América Latina”, consideró por su parte Bernarda Pesoa, indígena qom y parte de la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas de Paraguay. “Hemos venido a pedir que sea plurinacional porque la vida de los montes, de la selva, del planeta, la mantienen los pueblos originarios, en el campo y en los territorios. Por eso participamos de este espacio internacional y sin fronteras”.</p>
<p><figure id="attachment_46066" aria-describedby="caption-attachment-46066" style="width: 547px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-46066 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/rosario-547x410.jpeg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/rosario-547x410.jpeg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/rosario-1024x768.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/rosario-640x480.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/rosario.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /><figcaption id="caption-attachment-46066" class="wp-caption-text">Rosario &#8211; 2017 &#8211; Foto: Luciana Mignoli</figcaption></figure></p>
<h3><strong>Mujerismo </strong></h3>
<p>“Las travestis son hombres”. “Las lesbianas son mujeres”. La resistencia a incorporar en el título del Encuentro a otras identidades al lado de la palabra “mujer” es parte de una violencia sistémica que pone a lesbianas, travestis, trans, bisexuales y no binaries  en un lugar de inferioridad, subordinación y opresión.</p>
<p>Algunos sectores salen a decir que esas identidades “están invitadas”, cristalizando así la hegemonía de poder de las “anfitrionas mujeres”. Pero otros no sólo intentan excluirlas de un nombre sino que lo que pretenden es negarlas como sujetos políticos de los feminismos. “No es correcto que las mujeres terminemos diluidas en el cambio de nombre” dicen y llaman a “defender la hegemonía de la mujeres en los Encuentros frente a los sectores que la pretenden diluir, argumentando que las ´mujeres cis´ ostentamos privilegios con respecto a las otras identidades”.</p>
<p>¿Las mujeres deben “hegemonizar”? ¿Las mujeres cis no tenemos privilegios en relación a las compañeras travestis, en la expectativa de vida por ejemplo? Son tan claros como violentos los fundamentos de quienes sostienen que debe seguir siendo encuentros “de Mujeres”. ¿Pero qué pasa con la idea de “nacional”?</p>
<h3><strong>Argentinidad </strong></h3>
<p>“En este Encuentro participan mujeres argentinas y también las mujeres de pueblos originarios y países hermanos que viven en la Argentina”, sostienen algunas.</p>
<p>Pero al desglosar este argumento pareciera que “mujeres argentinas” y “mujeres de pueblos originarios” son categorías excluyentes que no se entrecruzan. La nacionalidad es una construcción que se sobreimpone a otras que no pueden ejercerse libremente. Y ahí está la violencia.</p>
<p>Además de la llamativa resistencia a hablar de “migrantes”, la falta de mención de activistas de otros países y la ausencia absoluta de nombrar identidades negras y afros, subyace un discurso peligrosamente homogeinizador y nacionalista: “Quienes pretenden imponer la palabra-trampa Plurinacional en el nombre del Encuentro” avanzan en “ideas de contenido antinacional y segregacionista”, acusan.</p>
<p>Tenemos una amplia historicidad para alertar las lógicas fascistas que esconden las ideas nacionalistas, que enarbolan la bandera argentina junto al pañuelo celeste de “salvemos las dos vidas”; y que en toda América Latina salen a pedir “mano dura” y apoyan gobiernos de derecha.</p>
<p>¿Por qué lo plurinacional sería “antinacional”? ¿Qué sería entonces lo “nacional”? ¿Y qué es eso de “diluir”? ¿Acaso existen identidades “puras”? Argumentos esencialistas y nacionalistas que robustecieron el genocidio indígena en cual se fundó este Estado Nación, que aún hoy sigue negando que sometió a la población originaria a campos de concentración, violaciones sistemáticas, reparto forzado, trabajo semiesclavo, separación familiar, expulsión de territorios, cambio de nombres, imposición de la religión católica y eliminación física.</p>
<p>En ese sentido, Claudia Korol, integrante de la Mesa de Feministas de Abya Yala, recordó que la demanda por la plurinacionalidad “se puso sobre la mesa en Chaco y en Trelew. Y ahí aparecieron muy fuertes todas las resistencias de corrientes que reivindican el nacionalismo, que es parte de las lógicas fascistas finalmente. No digo que ellas sean fascistas pero sí que los nacionalismos han abonado a los fascismos como también lo abonan los discursos de odio hacia las disidencias. Y este debate es un proceso de descolonización que se resisten a transitar”.</p>
<p>Tras el crecimiento exponencial de los discursos racistas que sobrevinieron a la desaparición forzada y muerte de Santiago Maldonado y al fusilamiento de Rafael Nahuel, en la apertura del anterior Encuentro en Trelew se recalcó: “los talleres serán el espacio para que el debate sobre la Plurinacionalidad, que ya se viene dando, se traduzca  en distintas voces, argumentos y razones.  Si hoy cala en miles es porque expresa la necesidad de resistir el avance y recrudecimiento de las violencias sobre los territorios ancestrales y los cuerpos racializados”.</p>
<h3><strong>Indígenas urbanas </strong></h3>
<p>“Existo, soy quechua. Y hace unos pocos años que estoy retornando a mi raíz gracias a mis las hermanas indígenas que me están descolonizando y deconstruyendo culturalmente. No nombrar este Encuentro Plurinacional es negar la existencia de diversas naciones e identidades sexuales, es demostrar lo peor de la expresión eurocentrista, colonialista, racista y biologicista”.</p>
<p>Lo que expresa Laki Pérez, reportera gráfica, es quizás uno de los mayores cimbronazos que tuvo este Encuentro: muchas personas empezaron a indagar sus raíces originarias y otras tantas se animaron a reconocerse públicamente indígenas.</p>
<p>En ese sentido, la comunicadora lesbiana, quechua tonocoté y piquetera Elisabet Caminos -Asiriñan su nombre indígena- se refirió a la dificultad de transitar la identidad indígena en la urbanidad: “Tenemos mucho que caminar. Somos un montonazo y totalmente invisibles. En las grandes ciudades, en el conurbano. Quechua, aymara, qom, mocoví, es tremenda la cantidad. Pero la plurinacional generó una suerte de paraguas para poder confluir con hermanas con distintas miradas políticas para animarnos a transitar nuestras identidades originarias en cualquier lugar”.</p>
<p>Al respecto de la presencia indígena urbana, la información sistematizada por Sebastián Valverde y equipo en el cuadernillo «¡Qué va a ser indígena si es mi vecino!» publicado por el Instituto de Ciencias Antropológicas de la UBA es contundente: uno de cada cuatro integrantes de pueblos originarios reside en la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, mientras que a nivel nacional siete de cada diez viven en ciudades.</p>
<p>No obstante, sigue siendo un desafío garantizar la presencia de mujeres y otras identidades indígenas en estos espacios. “Así como existe un cupo laboral trans-travesti, deberíamos tener un cupo indígena en todas las organizaciones que viajan al Encuentro”. La idea circuló en el Taller de Genocido Indígena, en el que Carolina Coliman de Junín de los Andes se quebró ni bien comenzaba a hablar. “Disculpen, nunca hablé en público por eso me emociono”, confesó y narró luego su historia de migración forzada de la comunidad mapuche Linares a la ciudad. “Unos europeos me becaron para que fuera a un colegio religioso. Por un lado genial porque pude estudiar, pero por otro perdí mucho. Perdí mi idioma. Yo vine al Encuentro gracias a La Poderosa. No puse nada de plata. Pero no todas pueden venir”.</p>
<p>La coordinadora del taller, perteneciente a la Comisión Organizadora, no estuvo de acuerdo: “el espacio está abierto a todas, si quieren venir las indígenas, que vengan”, desconociendo absolutamente la realidad de las que viven en los territorios y las múltiples opresiones por ser originarias. Pero el respaldo de quienes asistieron al taller fue unánime: “queremos que sea plurinacional y queremos empezar a pensar un cupo indígena para que las hermanas indígenas puedan venir”.</p>
<p><figure id="attachment_46067" aria-describedby="caption-attachment-46067" style="width: 547px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-46067 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/lolita-trelew-547x410.jpeg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/lolita-trelew-547x410.jpeg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/lolita-trelew-1024x768.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/lolita-trelew-640x480.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/10/lolita-trelew.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /><figcaption id="caption-attachment-46067" class="wp-caption-text">Lolita Chávez &#8211; Trelew 2018 &#8211; Foto: Luciana Mignoli</figcaption></figure></p>
<h3><strong>San Luis 2020: plurinacional y disidente<br />
</strong></h3>
<p>Lo que pasó en el Encuentro puede ser leído de dos maneras, que se complementan: por un lado, la Comisión Organizadora no proclamó el cambio de nombre de forma oficial y lo sigue mencionando como Encuentro Nacional de Mujeres en sus comunicaciones y redes. Pero por otro, una abrumadora mayoría se pronunció a favor del cambio de nombre en los talleres, fue el grito que se escuchó en la marcha contra los travesticidios y transfemicidios y en la marcha de cierre el domingo, y en el acto de cierre del último día.</p>
<p>Si la tierra es de quien la trabaja, los Encuentros son de quienes los habitamos. Basta con caminar un poco para darse cuenta que no es un Encuentro ni “nacional” ni de “mujeres”. Todas las identidades, todas las naciones, todos los colores, conviven con sus especificidades, sus tensiones, sus potencias, sus acuerdos y desacuerdos.</p>
<p>No sabemos cuánto falta, pero el patriarcado y el racismo tienen que caer juntos. Los feminismos salieron hace mucho del closet y algunos –por suerte- están empezando a salir de su propio colonialismo.</p>
<p>¿Se puede ser feminista y racista? “No, en absoluto –respondió tajante Liliana Daunes, comunicadora y activista lesbiana-. El feminismo está contra todas las opresiones. Y el racismo es una opresión absolutamente reconocible”.</p>
<p>No atender la necesidad de reparación simbólica de un cambio de nombre después de siglos de invisibilización y disciplinamiento de los pueblos originarios, la población negra y otras identidades racializadas implica participar en la reproducción de violencias, silencios y olvidos. Habrá que seguir caminando hacia nuevos encuentros con todas y cada una de las identidades que el patriarcado y el racismo se empecinan con esconder. San Luis nos espera en 2020 y allá iremos mujeres, lebianas, travestis, trans, bisexuales, no binaries y rotundamente plurinacionales.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/un-encuentro-bisagra-para-un-feminismo-antirracista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sobre caminar hacia nuevos encuentros</title>
		<link>https://marcha.org.ar/sobre-caminar-hacia-nuevos-encuentros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Oct 2019 18:00:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
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					<description><![CDATA[Que sea plurinacional y sin fronteras ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>Lo feminista, no te quita lo racista: ¿hacia dónde caminamos?</i></p>
<p><strong>Por Luciana Mignoli / Foto: Julianite</strong></p>
<p>Diversos movimientos y colectivos de mujeres indígenas (algunos se reconocen feministas, otros antipatriarcales) vienen hace años interpelando con fuerza a los feminismos hegemónicos de occidente a los que les cuesta salir de la lógica blanca, urbana, clase media.</p>
<p>Las mujeres indígenas participan desde el Primer &#8220;Encuentro Nacional de Mujeres&#8221; en 1986, pero recién hace algunos años comenzó incorporarse la temática “pueblos originarios” a la grilla de talleres. Claro está que eso no alcanza, cómo tampoco alcanzaría solo con rebautizar al Encuentro como “plurinacional”. Lo que es interesante de escuchar es lo que pasa por debajo de esos reclamos: los cimbronazos son cada más fuertes y ponen en jaque las lógicas de construcción etnocéntricas y clasistas que perviven dentro de los feminismos. Porque lo feminista no te quita lo racista, digamos.</p>
<p>Caminar hacia nuevos encuentros que incluyan todas las identidades racializadas (indígenas, negras, afros, migrantes) y sexo-políticas (lesbianas, trans, travestis, no binaries y tantas otras); es empezar a entender que hay formas de exclusión que están interrelacionadas. Las desigualdades, violencias y opresiones de género no se dan por separado de las de clase y etnia. Y que el sistema patriarcal es racista desde su constitución y va a impactar de manera más brutal en los cuerpos de las feminidades racializadas.</p>
<p>Por eso, no escuchar las demandas políticas que las mujeres indígenas vienen haciendo al interior del heterogéneo movimiento feminista, es sencillamente sostener la opresión racista contra la que luchan mis hermanas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Luciana Mignoli es comunicadora feminista y va a cubrir para www.marcha.org.ar Talleres de temáticas indígenas para el #34Encuentro Plurinacional en La Plata.</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/sobre-caminar-hacia-nuevos-encuentros/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Cuatro femicidios y el show de la morbosidad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cuatro-femicidios-y-el-show-de-la-morbosidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Sep 2019 20:47:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[#NiUnaMenos]]></category>
		<category><![CDATA[femicidios]]></category>
		<category><![CDATA[Lucía Cholakian Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Un ejercicio sobre cómo hacer periodismo feminista en estos tiempos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="tg://search_hashtag?hashtag=NiUnaMenos">#NiUnaMenos</a> vuelve a ser tendencia porque la violencia machista se recrudece. Hoy amanecimos con noticias de cuatro femicidios en un solo fin de semana. Los medios se regodean con detalles escabrosos y tratamientos que revictimizan. Un ejercicio sobre cómo hacer periodismo feminista en estos tiempos y cómo tejer las redes que necesitamos para cambiar esta realidad.</em></p>
<p><strong>Por Luciana Mignoli, Laura Gotfryd, Laura Guarinoni, Raquel Wolansky, Lucía Medina, Ailín Trepiana, Bárbara García Crespo y Lucía Cholakian Herrera (*) / Fotos: Titi Nicola</strong></p>
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<p>El número va a quedar obsoleto en poco tiempo: durante los últimos días se asesinó a una mujer cada 12 horas. Son cuatro en un fin de semana, pero ¿cómo se contabiliza la crueldad con la que la violencia machista nos asesina? ¿Alcanza con pensar cuantas horas pasan entre cada uno de los hechos?</p>
<p>Cuatro mujeres menos y cuatro historias más en la lista del Observatorio &#8220;Ahora que sí nos ven&#8221;, que registró desde principios de este año hasta el 31 de agosto, 223 en total. Los relatos de los medios hegemónicos son estremecedores: uno dijo que iba a enterrar a un perro y la enterró a ella, otro la prendió fuego, otro le fracturó el cráneo, otro la molió a golpes. Otra desapareció y a los días su cuerpo fue hallado sin rastro de qué sucedió en el medio. Del otro lado quienes vemos pasar las imágenes de las mujeres y disidencias que son brutalmente asesinadas nos preguntamos qué sigue, cuanto más se acelerará antes de que comience a ralentizarse y sobre todo, qué recursos nos quedan para convivir con esta violencia in crescendo. Si alcanza con decir que pasó o hay que describir cómo, si todavía debemos recurrir a la descripción gráfica de algo inenarrable para apelar a una dimensión de lo humano que nos haga desear colectivamente que esto termine. Si con nuestros hashtags alcanzara.</p>
<p>Una, dos, tres, cuatro, diez, cien. ¿Qué nos pasa como periodistas feministas cuando contamos femicidios? ¿Al leer crónicas sobre la &#8220;mala víctima? ¿O al escuchar cómo colegas sin ninguna formación en género se detienen una y otra vez en detalles que revictimizan? ¿Cómo hacemos para incidir en la agenda mediática narrando femicidios de una manera responsable?</p>
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<h3 class="im_message_text" dir="auto"><strong>Navila Garay, Chascomús </strong></h3>
<p class="im_message_text" dir="auto">La última vez que vieron a Navila Garay, de 15 años, fue el martes por la tarde cuando le dijo a su mamá que enseguida regresaba. Sus familiares y amigos de Chascomús la buscaron incansablemente durante cinco días. &#8220;Andá poniendo el agua para unos mates que ya vuelvo&#8221;, le dijo a su mamá.</p>
<div class="im_message_text" dir="auto">El domingo a la tarde, luego de varios allanamientos, encontraron su cuerpo enterrado entre escombros y ramas en una casaquinta que estaba deshabitada hacía dos meses.<br />
Por el femicidio quedó detenido Néstor Garay, un pariente lejano de la víctima que cuidaba la casa en la que fue encontrado el cuerpo.</div>
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<div class="im_message_text" dir="auto">&#8220;Necesito enterrar un perro&#8221;, fue lo que le dijo Néstor Garay a la dueña de la quinta. A la mujer le llamó la atención la expresión y no dudó en denunciarlo a la policía. Cuando removieron la tierra se encontraron con el cadáver. Los vecinos aseguran que se sabía que el hombre buscaba a menores de edad en situación de vulnerabilidad para ofrecerles dinero o ropa a cambio de &#8220;favores&#8221;, eufemismo con que se conocía su práctica frecuente de acoso sexual.</div>
<h3 class="im_message_text" dir="auto">Vanesa Caro, Lomas de Zamora</h3>
<div class="im_message_text" dir="auto">La muerte de Vanesa tardó seis meses en desencadenarse. Desde que el pasado 2 de marzo en su ex pareja Leonardo Víctor Zeniquel la prendió fuego en su casa de Lomas de Zamora, frente a los 4 hijos de ambos -de 10, 7, 6 y 4 años-, su salud estaba muy comprometida. Le quemó el 70% del cuerpo. Ella estuvo un mes en coma, pasó otros 3 sin poder hablar por problemas en la tráquea y fue operada en reiteradas ocasiones. Había entrado y salido del Hospital Muñiz tantas veces que su familia no llevaba la cuenta. “Se ahogaba, se le cerraba el pecho y salíamos corriendo para que la reanimaran”, cuenta Carolina, suhermana. Murió el último sábado, llegó al hospital y no pudieron salvarla.</div>
<div class="im_message_text" dir="auto"></div>
<div class="im_message_text" dir="auto">La última vez que la operaron fue en agosto, poco después de que cumpliera 39 años. Los médicos le pusieron injertos en la zona del cuello para que pudiera separar el mentón del pecho y tuviera movilidad.<br />
Vanesa y Zeniquel fueron pareja durante 10 años. No era la primera vez que la había atacado: un año antes le había dado una brutal golpiza de la que se salvó de milagro gracias a la ayuda de sus vecinos. Ella lo denunció y estuvo detenido un mes. Le dieron una restricción perimetral que él violaba constantemente. El 2 de marzo quedó preso Ese día Carolina se encontró a sus 4 sobrinos llorando en el medio de la calle. Se habían escapado de la casa. “Cuando entré la vi a mi hermana prendida fuego. Él estaba sentado mirándola, me decía que no pasaba nada, que la dejara”, recuerda.</div>
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<div class="im_message_text" dir="auto">Zeniquel, de 34, fue trasladado a la Unidad Carcelaria N°1 de Lisandro Olmos. En un principio, el hombre fue imputado por &#8220;lesiones graves en contexto de violencia de género&#8221;. La familia de Vanesa se presentó ante la justicia este sábado y el expediente quedó caratulado como &#8220;femicidio&#8221; por la fiscal a cargo de la causa, Claudia Postiglione, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de Lomas de Zamora.</div>
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<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-45602 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128258-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128258-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128258-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128258-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128258.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<h3 class="im_message_text" dir="auto">Cecilia Burgadt, Santa Fe</h3>
<p class="im_message_text" dir="auto">María Cecilia Burgadt tenía 42 años. Trabajaba como enfermera en el Hospital José María Cullen de Santa Fe y era mamá de dos chicas de 17 y 22 años, quienes el viernes ante su ausencia realizaron la denuncia en la Comisaria de la Mujer en Santa Fe porque en San José del Rincón no le tomaron la denuncia.</p>
<p class="im_message_text" dir="auto">Este dato lo aporta fiscal del Ministerio Público de la Acusación que estuvo a cargo de la investigación en un primer momento hasta que se halló el cuerpo, Marcelo Fontana. &#8220;Cuando la hija se constituyó en la comisaría le dijeron que esperara ocho horas y eso no puede ser, tienen que tomarla en el momento y me tienen que avisar a mí. Las horas se pueden ganar en cuanto a tiempo para buscar a una persona con los datos que aportan. Es importantísimo&#8221;.</p>
<p class="im_message_text" dir="auto">Lo último que supieron de ella es que había cumplido su jornada laboral y su egreso quedó registrado su egreso en las cámaras de seguridad.</p>
<p class="im_message_text" dir="auto">Durante la madrugada del sábado se realizaron varias investigaciones y allanamientos que permitieron dar con la ex pareja, un hombre de 49 años de quien no han difundido su identidad y que tenía en su poder el auto de la víctima, motivo por el cual lo demoraron. Más tarde en la Comisaría confesó que la había asesinado. A través de los pocos datos que aportó se pudo dar con su cuerpo, en una casa de la zona norte de la capital provincial.</p>
<h3 class="im_message_text" dir="auto">Cielo López, Plottier</h3>
<p class="im_message_text" dir="auto">La crueldad del femicidio de Laura López no tiene casi precedentes en Neuquén. Cielo, como se identificaba y la llamaban sus familiares y amigas, fue asesinada y partes de su cuerpo aparecieron en el río Limay, en el paraje China Muerta, dependiente de la localidad de Plottier, a 35 kilómetros de Neuquén capital.</p>
<div class="im_message_text" dir="auto"></div>
<div class="im_message_text" dir="auto">Cielo tenía 18 años, estudiaba en el nocturno del C.P.E.M 8 de Plottier y el jueves fue la última vez que la vieron, cuando fue a clases. Su familia perdió el contacto con ella el viernes a la mañana y se inició una campaña de búsqueda. Este domingo a la tarde, dos pescadores hallaron parte del cuerpo de Cielo en el río.</div>
<div class="im_message_text" dir="auto"></div>
<div class="im_message_text" dir="auto">Otra vez, otro femicidio, el segundo del 2019 en Neuquén. Otra vez, la bronca. Otra vez, el llanto y desconsuelo de sus amigas, de sus hermanas, de las profes de la escuela. Otra vez el grito del Ni una menos que parece no tener fin.</div>
<div class="im_message_text" dir="auto"></div>
<div class="im_message_text" dir="auto">“No hay nadie detenido ni demorado. No voy a responder si hay o no sospechosos. El hermetismo muchas veces es bueno para proteger la investigación”, dijo el fiscal general José Gerez en una conferencia de prensa luego de que el gobierno decretara duelo provincial. Mientras tanto, su hermana Melisa reclamó: &#8220;Por favor ayuden a que se haga justicia, estamos desesperados, ya no nos queda nada más que pedir que se haga justicia, porque a mi hermana ya no me la van a devolver”. Esta tarde, desde las 18.30, se espera una gran movilización en la Plaza San Martín de Plottier en reclamo de justicia.</div>
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<div class="im_message_meta pull-right text-right noselect"></div>
<div class="im_message_meta pull-right text-right noselect"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-45603 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128256-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128256-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128256-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128256-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128256.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></div>
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<h3 class="im_message_text" dir="auto">Periodismo feminista</h3>
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<p><a href="tg://search_hashtag?hashtag=NiUnaMenos">#NiUnaMenos</a> es tendencia todo el día. ¿Es la cantidad de femicidios en tan pocas horas lo que enciende una supuesta sensibilidad social? ¿Acaso los detalles relacionados a los métodos empleados para cometer los asesinatos es lo que colabora en su viralización?</p>
<p>En su tesis doctoral, la española Isabel Marzabal Manesa infiere que la probabilidad de que se cometa un femicidio aumenta 24 veces si en los 10 días anteriores han aparecido en los medios de comunicación noticias de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. Basada en hechos de Barcelona, estudió cómo a partir de noticias sobre femicidios se dieron imitaciones o repeticiones de los métodos violentos. La autora sugiere que, para evitarlo, &#8220;hay que informar la noticia pero habría que evitar dar información demasiado detallada o difundir imágenes que no sirven para nada más que para dar ideas al agresor”.</p>
<p>Por su parte, Ileana Arduino, abogada e integrante del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) de Argentina, coincidió en que &#8220;hay cierta correlación entre la difusión de un caso con detalle con la ocurrencia de otros similares en un cierto lapso de tiempo&#8221; y además remarcó que &#8220;visibilizar a través del método la intensidad del daño pone paradójicamente más difícil situar como violentas situaciones que no son tan expresivas o crudas y que terminan esmeriladas u opacadas por jugar el juego del morbo y la espectacularización&#8221;. Los medios centran su coberturas en relación al método empleado y poniendo énfasis en la intensidad del padecimiento. &#8220;Al fin y al cabo lo que importan son las vidas, cómo nos maten no puede ser el centro del asunto&#8221;, agregó Arduino.</p>
<p>La &#8220;Guía para el tratamiento mediático responsable de casos de violencia contra las mujeres&#8221; de la Defensoría del Público recomienda evitar exponer la intimidad de la víctima, &#8220;ejemplo mediante la divulgación de datos escabrosos o de la presentación de descripciones pormenorizadas de aspectos truculentos y/o morbosos&#8221; que no hacen más que aportar a la frecuente vulneración y revictimización mediática. &#8220;La marcada tendencia a extraer y subrayar el morbo ante los casos de violencia contra las mujeres y su insistente mostración -muchas veces a modo de loop-, de imágenes ilustrativas, pareciera conducir a crónicas espectacularizantes, generalmente invasivas, antes que a provisión de información socialmente relevante&#8221;, indica la guía.</p>
<p>Esta nota fue escrita en forma colaborativa por ocho periodistas feministas y muchas otras colegas que ayudaron tanto en datos como en edición. Porque la idea es romper no sólo con las narrativas hegemónicas, sino también con las formas competitivas que nos enseñaron de este oficio. &#8220;Sororidad mata exclusividad&#8221;, decimos.</p>
<p>El periodismo feminista está haciendo historia. Y lo hacemos no sólo las periodistas, sino también medios y personas que eligen leer, apostar y difundir estas otras formas de hacer comunicación: practicando nuevas formas, resaltando las demandas, recordando las cifras. Y así, todos los días, todo el tiempo. Hasta que paren de matarnos.</p>
<p><strong>(*) La presente nota puede ser reproducida libremente, siempre y cuando no se resuma ni edite y se mantenga título, bajada y firmas.</strong></p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/cuatro-femicidios-y-el-show-de-la-morbosidad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>#MemoriaFeminista para Giuliana, Susana y Nicolás: cuando el femicidio desarma una familia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/memoria-feminista-para-giuliana-susana-y-nicolas-cuando-el-femicidio-desarma-una-familia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Aug 2019 03:50:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[´Giuliana]]></category>
		<category><![CDATA[Chaco]]></category>
		<category><![CDATA[femicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Guarinoni]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
		<category><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sandra Miguez]]></category>
		<category><![CDATA[Susana Álvarez]]></category>
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					<description><![CDATA[Giuliana tenía 13 años, fue engañada por el policía Adrián Sánchez, quien la citó en el Hotel Alfil de Resistencia, Chaco y la asesinó con su arma reglamentaria en 2017. El martes murió su madre, Susana Álvarez, quien padeció las violencias de su ex pareja y el dolor tras el suicidio de Nicolás, otro de sus hijos, quien no superó el duelo por el asesinato de su hermana. La historia de una familia destrozada por un femicidio y por la ausencia de políticas de Estado. Porque los machos matan; y las instituciones, también.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Giuliana tenía 13 años, fue engañada por el policía Adrián Sánchez, quien la citó en el Hotel Alfil de Resistencia, Chaco y la asesinó con su arma reglamentaria en 2017. El martes murió su madre, Susana Álvarez, quien padeció las violencias de su ex pareja y el dolor tras el suicidio de Nicolás, otro de sus hijos, quien no superó el duelo por el asesinato de su hermana. La historia de una familia destrozada por un femicidio y por la ausencia de políticas de Estado. Porque los machos matan; y las instituciones, también.</em></p>
<p><strong>Por Luciana Mignoli, Laura Guarinoni, María Florencia Alcaraz, Sandra Míguez y Laura Salomé Canteros</strong></p>
<p>Una noticia puede ser sinónimo de olvido. Susana Álvarez murió el martes pasado tras padecer décadas de violencias, dolores y exclusiones. No era una mujer anónima ni una víctima más. Ninguna lo es. Su hija Giuliana, de 13 años, fue asesinada por un policía en un hotel céntrico del Chaco en 2017, hecho que salió en la primera plana de todos los diarios y portales provinciales vociferando la primera versión: la policial. Susana, tras padecer las agresiones machistas de parte de su ex, un día decidió rescatar a sus hijes y huir con menos que lo puesto. Sin embargo, en las crónicas urgentes, allí donde el periodismo macho hegemónico se confunde con la naturalización de las injusticias, cabe recuperar las historias de vida y señalar las complicidades que perpetuán la impunidad en <strong>un femicidio que causó más que una muerte.</strong></p>
<p>El femicidio de Giuliana fue el 14 de julio de 2017 y se trató de un suceso noticioso provincial que ningún medio ignoró. La mayoría de las coberturas lo contaron de esta manera: una niña de 13 que &#8220;murió&#8221; de &#8220;un balazo&#8221; en un &#8220;hotel&#8221; con &#8220;su pareja&#8221;, un &#8220;policía de la ciudad de Buenos Aires&#8221;. Meses después, el Encuentro Nacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans en esa provincia fue, una vez más, el evento de organización feminista históricamente más invisibilizado en las coberturas. Para Susana, madre de Giuli -y para algunas pocas activistas feministas que la acompañaron- fue una oportunidad para gritar ante la sociedad chaqueña que el nombre de su niña no debía ser olvidado.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-45391 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/WhatsApp-Image-2019-08-29-at-19.38.10.jpeg" alt="" width="513" height="402" /></p>
<p>Un femicidio se clava en la vida familiar como una estaca. Un mes antes del ENM, Nicolás, hermano de Giuli, se suicidó porque no pudo superar el duelo. Tenía 17 años. Sin embargo, ante la muerte de Susana, hace días, lo que falta en los medios es la denuncia. Susana tenía 53 años y tras su muerte, dos de sus hijos de 10 y 14 años están a cargo de Agustín, el mayor, de 21 años. Agustín es hijo de su primera pareja, con quien tuvo tres hijos. Luego se separó y formó pareja con Cristian Solís, un agresor con quien tuvo cuatro hijes y de quien debió huir junto a sus niñes. Pero el círculo de violencias la persiguió, sumándose la pobreza, la exclusión, el trabajo esclavizante, la falta de políticas públicas y las consecuencias de este sistema de crueldad sobre su cuerpo, subjetividad y salud.</p>
<p>El femicidio de Giuliana quedó a cargo de la fiscalía de Investigación Penal N° 3, cuya titular era Carmen Scarpín (actualmente a cargo de Rosana Soto) quien cerró la causa que se caratuló como “femicidio seguido de suicidio”. No hay ninguna causa abierta en un Juzgado de Faltas para inhabilitar el hotel. La causa de la muerte de Nicolás -que estuvo a cargo de Ingrid Wenner de la Fiscalía N° 1- fue resuelta como suicidio. Por eso hoy, lo más importante es el resguardo de los niños de Susana. La escucha y el respeto por sus elecciones se deberían activar, al menos como reparación de tanta injusticia. Sobre todo cuando para muchas familias quebradas por la violencia machista corre, de parte de operadores/as del poder judicial, la revinculación con los agresores. Una vivienda propia podría ser una respuesta estatal después de tanta ausencia.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-45392 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/WhatsApp-Image-2019-08-29-at-19.38.48-265x410.jpeg" alt="" width="265" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/WhatsApp-Image-2019-08-29-at-19.38.48-265x410.jpeg 265w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/WhatsApp-Image-2019-08-29-at-19.38.48-662x1024.jpeg 662w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/WhatsApp-Image-2019-08-29-at-19.38.48-640x989.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/WhatsApp-Image-2019-08-29-at-19.38.48.jpeg 828w" sizes="(max-width: 265px) 100vw, 265px" /></p>
<p><strong>&#8220;¿Cuántas niñas ingresan al hotel Alfil en un año?&#8221; </strong></p>
<p>Esta frase pudo leerse en pegatinas para recordar el femicidio de &#8220;Giuli&#8221; en manos del policía Sánchez. Interpeló directo a la naturalización de que una niña de 13 años ingrese, sin más, a un hotel acompañada de una persona adulta, integrante de una fuerza represiva, que la contactó engañándola a través de un perfil falso en Facebook. Para las organizaciones de mujeres y disidencias, las historias de Elizabeth, Nicolás y Susana no son invisibles sino sintomáticas y le ponen nombre al odio social. Durante el Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en octubre de 2017 en la provincia, apenas tres meses después del asesinato de la niña, se realizó una intervención al hotel. &#8220;Guili&#8221; estuvo presente, una acción de visibilización que en ese momento le sacó una sonrisa a su madre, Susana.</p>
<p>Tati Cabral es escultora y trabaja en el Museo por la Memoria. Junto a otras artistas se organizaron, armaron un colectivo y comenzaron a realizar intervenciones, pegatinas y a ponerle nombre a las niñas y mujeres asesinadas por el odio machista. Ella recibió el llamado -ayer por la tarde tras la muerte de Susana- de parte de la gobernación en el que le preguntaron &#8220;cómo pueden ayudar&#8221; y pensó en responderles: &#8220;ya es demasiado tarde&#8221;. Tati formó parte de la Comisión Organizadora del Encuentro Nacional de Mujeres y acompañó a Susana, desde la amistad, participando en acciones de visibilización del femicidio de &#8220;Giuli&#8221;. La conoció buscando hacer &#8220;algo real&#8221;, y lo hizo junto a otras desde el área de Cultura del ENM, espacio que utilizaron para acercarse como pares. Le preguntaron qué necesitaba y le consiguieron algunos apoyos, sobre todo económicos. Sabían que Susana venía de padecer múltiples violencias de parte de su ex esposo y que sus hijes eran su mayor tesoro. &#8220;La apoyamos desde la amistad, yo la veía todo el tiempo&#8221;, contó Tati. &#8220;Ella decía que nadie la entendía mucho, pero nosotras nos entendimos enseguida porque yo también perdí una hija&#8221;.</p>
<p>Susana, como la mayoría de las mujeres al frente de los hogares, si no trabajaba no cobraba. Entonces, aún si enfermaba, seguía trabajando. &#8220;Hace un mes cayó por una neumonía en la guardia del hospital&#8221;, contó Tati, &#8220;no había camas y la mandaron a su casa por la falta de recursos, con los estudios y los antibióticos&#8221;, recordó, &#8220;y ahora falleció. No podía respirar y le dio un paro. Tendrían que haberla dejado internada, pero a la vez, ella no se hubiera quedado porque vivía al día&#8221;.</p>
<p>&#8220;En el Chaco no existe el sistema de justicia para las mujeres&#8221;, afirmó Charo Alcire, activista popular, &#8220;las mujeres reclamamos derechos laborales, propios de nuestra existencia y vida y son desoídos por los distintos gobiernos&#8221; y por este &#8220;sistema patriarcal&#8221;, agregó. &#8220;Por eso, la lucha feminista vino a decir que el gobierno se nos llevó a tantas mujeres&#8221;, &#8220;son quienes soportan la existencia de las redes de trata&#8221;, porque &#8220;se sabe, en el Chaco profundo las pibas se fueron y nunca más volvieron&#8221;. Para la militante, la historia del femicidio de Giuliana es un ejemplo del entramado de violencias y complicidades: &#8220;en el hotel Alfil a la Giuli se la llevaron y la mataron. El femicida vino desde Buenos Aires, atravesando miles de kilómetros para cometer ese hecho horrible de pegarle un tiro y dejarla tirada. A las horas limpiaron la habitación y la alquilaron a otro pasajero&#8221;. Para ella, los gobiernos provinciales y municipales son responsables, &#8220;tienen que cargar sobre sus hombros que a nuestro juicio, son patriarcales; y que de la mano con la justicia, esconden las realidades que vivimos las mujeres&#8221;.</p>
<p>&#8220;Hasta hoy no se puede saber, con certeza, quienes son los dueños del Hotel Alfil&#8221;, agrega Alcire. El encubrimiento señalaría que son personajes vinculados al poder político, aunque figure como titular un tal &#8220;Armando Alvarenga&#8221;. &#8220;Susana, la mamá de Giuli se nos fue en medio de una profunda tristeza y enfermedad. Ella no tuvo las respuestas que tenía que tener de parte de la justicia ni el castigo hacia quienes hicieron posible que una niña sea asesinada dentro de un hotel&#8221;, declaró la activista. &#8220;Las mujeres en Chaco tenemos garantizada la muerte. Es lo único que tenemos. Lo vemos con los femicidios y con las pibas que no regresan. Pero solo con la lucha feminista vamos a avanzar y exponer estas realidades, porque estamos viviendo en una tierra que no es segura. Para los poderosos hay garantía de impunidad y para nosotras sigue reinando la injusticia&#8221;.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-45393 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/WhatsApp-Image-2019-08-29-at-19.38.39.jpeg" alt="" width="540" height="327" /></p>
<p>En el femicidio de Giuli cabía una investigación a fondo en la búsqueda de los responsables. La respuesta de la justicia tradicional es insuficiente: ¿cuándo el femicida se suicida las responsabilidades penales se terminan? &#8220;Estando ahí el agresor muerto, principal sospechoso de la causa no se siguió con la causa penal&#8221;, afirmó Sofía Benítez de la Línea 137, línea de emergencia y seguimiento, &#8220;a la municipalidad y a un Juzgado de Faltas le correspondía inhabilitar el lugar, pero el hotel sigue abierto pese al femicidio. La parte de investigación de cómo entró la niña al hotel con un mayor nunca se hizo. Además, tampoco hubo una investigación dentro de la policía&#8221;, agregó. Al igual que todas las que conocieron las múltiples vulneraciones de derechos, Sofía habla en voz colectiva: &#8220;en el momento del femicidio se acercó un abogado que nunca pudimos hacer que deje el patrocinio&#8221;, contó, &#8220;nunca movió la causa. Creemos que nunca se investigó al hotel ni a la policía. Lo poco que le dijo a Susana es que el policía estaba todo golpeado. Se sabe públicamente que murieron por un disparo, pero no se sabe el estado de los cuerpos&#8221;.</p>
<p>Luego del femicidio de Guiliana, se instaló en el debate público la regulación de la presencia de menores de edad en hoteles y moteles y dos concejalas de Resistencia, presentaron un proyecto de ordenanza para crear un registro de niños y niñas en hoteles de la ciudad, quienes sólo podrán ingresar con quienes tengan parentesco o vínculo comprobado. En la audiencia pública que se desarrolló este año, asistieron representantes de hoteles y moteles, quienes no presentaron ninguna posición y pidieron para presentar modificaciones que aún no fueron debatidas. En junio, se aprobó en la Legislatura provincial la Ley 3025-G que declara la Emergencia Social por Violencia de Género por dos años. Establece la creación de una “mesa institucional”. El gobernador Domingo Peppo dijo: “vamos a cumplir a rajatabla todos los puntos de la reglamentación para que verdaderamente sea una herramienta efectiva y que sirva para la erradicación de la violencia de género, que es una problemática demandante”. Sin embargo, la Ley se aprobó sin partida presupuestaria y hasta el momento no se convocó a la mesa con representantes de distintos sectores.</p>
<p><strong>Uno de cada cuatro femicidios, con armas de fuego</strong></p>
<p>Sánchez asesinó a Giuliana en el Hotel Alfil, ubicado en Santa María de Oro y Moreno, en pleno centro de Resistencia. En las crónicas urgentes es mencionado como integrante de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Era formoseño. Utilizó como arma femicida la 9 mm reglamentaria, que fue encontrada en la escena y que también usó para quitarse la vida. Las primeras personas en llegar al lugar tras la alarma de las y los empleados fueron el jefe de la Policía local, Ariel Acuña, quien rápidamente brindó a la prensa una versión de los hechos, y la fiscal Carmen Scarpin, quien ordenó las autopsias y las pericias para determinar si Giuliana fue violentada sexualmente.</p>
<p>Las investigaciones fiscales también abarcaron el rastro de las conversaciones -privadas- que mantuvieron vía Facebook, Sánchez y Giuliana. Es que el femicida habría incurrido además en el delito de grooming, actividad realizada por comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones u otra tecnología de transmisión de datos, para contactar a niñes o adolescentes con intenciones de cometer delitos de índole sexual. Acción que tiene la pena de seis meses a cuatro años, según el Artículo 131 del Código Penal. La palabra en inglés se podría traducir como &#8220;hacerse el novio&#8221;. En el caso de Sánchez, habría utilizado una foto de perfil falsa para provocar el engaño primero y el encuentro con Giuliana después.</p>
<p>En Argentina, como en la mayoría de los países del mundo, las mujeres no son las usuarias ni compradoras de las armas de fuego: <strong>el 97 por ciento de los pedidos ante el Registro Nacional de Armas (RENAR) para convertirse en legítimos usuarios son varones.</strong> Los femicidios cometidos por policías fuera de servicio son producto del denominado “Estado policial”. Casi la totalidad de los policías, tras la jornada laboral vuelven a sus casas con el arma reglamentaria. La portación de armas durante las 24 horas y los 365 días del año se convierte en un peligro real para sus parejas o ex parejas. En la historia de Giuliana además debemos agregar el contexto de engaño a una niña.</p>
<p>De acuerdo a un informe del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP), que fue presentado en el &#8220;Encuentro Regional Feminismos y Política criminal: una agenda feminista para la Justicia&#8221;, el año pasado, la presencia de armas de fuego en una casa aumenta cinco veces la posibilidad de que una mujer sea asesinada por su pareja. El mismo estudio revela que uno de cada cuatro femicidios se produce con armas de fuego: es el medio elegido por los agresores. Le siguen los golpes, el apuñalamiento, quemarlas, estrangularlas. Un estudio realizado por la Policía Montada de Canadá demostró que la política de limitar el porte de las armas de dotación a los hogares había reducido el riesgo de que episodios de violencia doméstica terminaran de manera trágica y había reducido el número de mujeres asesinadas.</p>
<p><strong>Pedir ayuda entre el desmantelamiento de las políticas públicas</strong></p>
<p>Silvana Pérez es psicóloga e integra el Centro de Asistencia de víctimas de violencia de género de Chaco. Contó que, junto a &#8220;la Línea 137, línea de emergencia y seguimiento, son instituciones que están en una situación de desmantelamiento&#8221; y agregó: &#8220;dependemos de salud pública y del Ministerio de Gobierno pero no tenemos presupuesto ni para comprar papel. Son lugares muy sobrepasados de casos con un Estado que no está presente&#8221;. Susana y sus hijes pidieron ayuda luego del femicidio de Giuli. Era una mujer que padeció 20 años de violencias con un físico muy deteriorado y una depresión crónica. Trabajaba muchas horas por día. Tenía 53 años.</p>
<p>&#8220;Tomamos contacto con Susana como equipo el 18 de agosto de 2017&#8221;, relató Silvana, &#8220;llegó con crisis traumáticas reiteradas. Con mucha angustia, con muchas violencias naturalizadas&#8221;&#8230; &#8220;el femicidio (de su hija) es el punto de llegada de una historia de violencias&#8221;. La profesional relató el círculo que padecieron Susana y sus hijes: &#8220;fue quemada, marcada el cuerpo con una espumadera caliente y desmayada a ladrillazos en su cabeza. En 2013 logró escaparse con los chicos. Sin tener ningún manejo económico logró llegar a Resistencia&#8221;. Sin embargo, en diciembre de ese año el violento volvió a aparecer en la vida de Susana &#8220;ella había logrado alquilar en un asentamiento en un barrio&#8221;, contó la psicóloga, &#8220;estaba trabajando&#8221;, recordó, &#8220;los golpea y les roba el dinero. Ella hace una primera primera denuncia en la Comisaría porque él se había atrincherado adentro de la casa durante 3 días. El iba y venía de la casa con la excusa de los hijos. A fines de 2014 vuelve a aparecer con un episodio muy terrible de violencia en que ella quedó tirada inconsciente en la vereda. Ahí la asistente social del barrio la lleva a la Comisaría de la Mujer. Le hacen una prohibición de acercamiento que no la cumple en reiteradas ocasiones con amenazas de muerte&#8221;.</p>
<p>&#8220;Atendemos 4 mil casos en la provincia, porque es el único equipo especializado&#8221;, caracterizó Pérez, &#8220;la violencia genera como efecto un problema de salud integral en las víctimas. La única forma de que el caso pueda lograr una transformación es que nos planteemos que produce un efecto de salud tanto en las mujeres como en los hijos. En el equipo de sintomatología y psicológica vemos que el estrés, lo traumático y que la mujer cuando puede generar una sobrevivencia, la genera en relación a los hijos pero sufriendo un montón de costos que tienen que ver con el no cuidado de su cuerpo. Si a eso le sumas la marginación, la pobreza, la violencia económica, los problemas físicos que producen los golpes (materiales) y psíquicos; muchas mujeres tienen trastornos alimentarios, infartos, hipertiroidismo, problemas respiratorios o de huesos&#8221;.</p>
<p><strong>De locas y militontas: el periodismo feminista</strong></p>
<p>“Encontraron a una pareja que se suicidó en un hotel”. “Parece que fue un pacto de amor”. Las versiones corrían a toda velocidad aquella mañana del 14 de julio de 2017. Minutos después, fotógrafos, movileros y cronistas de policiales esperaban en la puerta del Hotel Afil una noticia que prometía impacto.</p>
<p>“Yo esperé en la vereda”, recuerda Claudia Araujo, periodista del Diario Norte, que fue al lugar de manera fortuita porque el caso sería cubierto por sus compañeros de Policiales. “Me acuerdo que los movileros hacían cualquier tipo de especulación. Siempre en base a que era una pareja, pares, dos personas adultas. Las que veníamos con una mirada distinta teníamos dudas. Y cuando se conoció que se trataba de una niña de 13 años, más de un compañero se paralizó. Fue un golpe. Una sorpresa muy grande. Pero sin embargo, las noticias siguieron usando la palabra pareja”.</p>
<p>Para la periodista, que también integra del Frente de Trabajadoras de Comunicación de Chaco, lo preocupante fue que en el discurso público quedó flotando la siguiente secuencia: “Era una pareja. Un hdp que llevó con engaño a una `menor´. Pero `Muerto el perro, muerta la sarna´. Y acá todo sigue igual”. Entonces, cuando comenzaron las movilizaciones para denunciar que dejaban entrar a una nena a un hotel, más de un periodista sin formación en género salió a descalificar esos cuestionamientos. Locas, militontas, sacadas. Esas y otras adjetivaciones debieron soportar las trabajadoras de prensa comprometidas con estas luchas.</p>
<p>“Es muy difícil. Las compañeras tenemos compromisos con los derechos humanos, género y infancias la pasamos muy mal. Y a eso se le suma la precarización”. Así, Araujo superpone las capas de vulnerabilidad de las periodistas feministas. El Diario Norte es el periódico más importante de toda la provincia de Chaco. Cuando en 2015 modernizaron el mobiliario, las 14 computadoras se usaban en ambos turnos y no daban abasto. “Hay días -cuenta- que en la redacción somos cuatro. Alguien se enfermó, alguien de franco. Yo no tenía que escribir esa noticia de la muerte de Susana. Pero me enteré y me explotó la cabeza”.</p>
<p>Claudia no conocía a Susana, una mujer que sufrió múltiples violencias y que por eso mismo tuvo tan afectada su confianza, que no aceptaba que nadie entrara en su vida, en su intimidad. Pero su muerte la atravesó: “Algo tengo que hacer, me dije. Porque nadie cuenta estas historias. Y me llena de tristeza. Me afecta. Y yo lo puedo hacer, puedo elegir quedarme después de hora y hacerlo. Hay compañerxs que no tienen margen porque tienen que cuidar a sus hijes o tienen que ingresar a su segundo laburo”.</p>
<p>Susana vivía en un barrio muy humilde en la zona de Villa Río Negro, a cinco cuadras del Club Regatas de Resistencia. Era empleada de casas particulares. Su hijo Agustín quería un lindo cajón para su mamá. Pero no tenían ningún recurso para pagar un servicio de sepelio. Entonces ardían los grupos de WhatsApp de organizaciones y militantes de Resistencia pensando estrategias para gestionarlo. Historias que atraviesan los cuerpos. “Hay compañeras que se ponen contentas porque logramos publicar esta nota en el diario impreso. Y yo no puedo más de tristeza. Sé que nos tenemos que abrazar entre nosotras. Que estamos haciendo caminito. Y cada paso que damos, sostenernos fuerte, para no seguir retrocediendo. Pero cuesta. Hay que seguir en la batalla”.</p>
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<h3>Nota relacionada:</h3>
<h3 class="title p-single entry-title"><a href="https://www.marcha.org.ar/podemos-hacer-mas-para-prevenir/">“Podemos hacer más para prevenir”</a></h3>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/memoria-feminista-para-giuliana-susana-y-nicolas-cuando-el-femicidio-desarma-una-familia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Opinión &#124; Podemos hacer más para prevenir</title>
		<link>https://marcha.org.ar/podemos-hacer-mas-para-prevenir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Aug 2019 03:00:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Correpi]]></category>
		<category><![CDATA[femicidios]]></category>
		<category><![CDATA[fuerzas de seguridad]]></category>
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		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
		<category><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sandra Míguez. Laura Salomé Canteros]]></category>
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					<description><![CDATA[Una reflexión urgente sobre los femicidios cometidos por integrantes de las fuerzas de seguridad]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><em>Una reflexión urgente sobre los femicidios cometidos por integrantes de las fuerzas de seguridad</em></p>
<p><strong>Por Luciana Mignoli, Laura Guarinoni, María Florencia Alcaraz, Sandra Míguez y Laura Salomé Canteros</strong></p>
<p>Mientras miles de mujeres, lesbianas, travestis y trans, e integrantes de los distintos colectivos de género nos movilizamos en reclamo de políticas públicas que den respuestas concretas a los problemas que venimos denunciando, las muertes se suceden, agravadas por la vulneración de derechos de niñas, niños, adolescentes, que quedan huérfanas no solo de madre, sino de la protección del Estado, al igual que otras personas del entorno familiar que asumen el cuidado y la responsabilidad de resguardar esa vidas, sin la asistencia pública de políticas de género, como la Ley Brisa entre otros recursos que debieran estar disponibles en forma inmediata. Esa celeridad que se le reclama al Estado, también es la que se exige cuando se pide que de manera inmediata se aparte a hombres violentos cuando son integrantes de alguno de los poderes, entre ellos a miembros de las fuerzas de seguridad.</p>
<p>A fines de 2016, Miriam Romina Ibarra y Lidia Milessi fueron asesinadas en la ciudad de Paraná, por Orlando Aníbal Ojeda, un prefecto de 46 años sobre el cual se había asentado denuncias por violencia y se le había impuesto una orden de restricción perimetral. Ojeda, de 46 años, ex pareja de Miriam y Lidia, terminó con la vida de ambas mujeres con su arma reglamentaria calibre 9 mm de la Prefectura Naval Argentina, delegación Paraná, para lo cual atravesó toda la ciudad para dirigirse al domicilio de cada una de las mujeres. Lidia Milessi tenía 45 años, era profesora de inglés y madre de tres hijos, de quien Ojeda era el progenitor, falleció cuando era trasladada al Hospital San Martín de la ciudad de Paraná. Miriam Romina Ibarra tenía 35 años, y era suboficial de la Policía de Entre Ríos. Madre de dos hijos, también era una de las ex parejas del prefecto. Fue asesinada de un tiro delante de uno de sus dos hijos y falleció en el acto. Tras asesinarla, Ojeda también le disparó por la espalda a un vecino de la víctima, Guillermo Suárez, de 27 años, que tuvo que ser internado de urgencia. Aun cuando Ojeda había sido denunciado por violencia de género, la Prefectura Naval no le había retirado el arma reglamentaria con que asesinó a ambas mujeres.</p>
<p>Según un informe de Chequeado.com, al menos 6% de los femicidios fueron cometidos por efectivos de seguridad y defensa. El sitio da cuenta del caso del policía bonaerense Danilo Acevedo, acusado de haber matado a su ex pareja, Laura Gutiérrez, para señalar que no se tratan de situaciones excepcionales. Y añade que de acuerdo a los datos estadísticos de la Corte Suprema en 2018 hubo 278 femicidios ese año, por los cuales hay 276 acusados, y al menos 18 de ellos pertenecían a una fuerza de seguridad o de defensa, es decir un 6,5%. No obstante, podría tratarse de un subregistro, y la cantidad de casos que involucran a representantes de las fuerzas de seguridad y defensa, pueden ser más, ya que en muchas ocasiones no se registra la ocupación que tienen los victimarios, lo que implicaría que el porcentaje de femicidas vinculados a una fuerza de seguridad es seguramente superior.</p>
<p>Julián Alfie, coordinador del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip), indicó a este medio, que una parte importante de los femicidios de este registro son cometidos con armas de fuego, y en este sentido los datos que brinda la Corte de Justicia, indica que de los 61 femicidios realizados con armas de fuego, en 11 casos estas eran reglamentarias, es decir de las fuerzas de seguridad. Esto indica entonces que un 18% de los casos de femicidios fueron cometidos con armas de fuego (el arma más utilizada es el arma blanca, en el 28% de los casos, seguidos por la fuerza física, el 27% de las veces y luego las armas de fuego, que representan el 23% de los casos). También existe un registro llevado adelante por la CORREPI, que indica que desde el advenimiento de la democracia, ha habido 349 víctimas mujeres, travestis y mujeres trans a manos de las fuerzas estatales. El archivo de casos de la organización antirepresiva registra 312 casos de muertes &#8220;intrafuerza o intrafamilia&#8221;, entre ellos, el 95 por ciento se tratan de femicidios.</p>
<p>La situación ha motivado que la senadora Sigrid Kunath impulsara el proyecto de &#8220;desarme de agentes violentos&#8221;, que fue aprobada por unanimidad y cuenta con media sanción en esa Cámara. La norma dispone que los jueces deberán ordenar el retiro del arma reglamentaria cuando se trate de causas de violencia de género en los que estén denunciados efectivos de las fuerzas de seguridad federales, además de suspender el permiso de tenencia durante el proceso. Resta ahora que la Cámara de Diputados dé sanción definitiva a dicho proyecto para que sea Ley.</p>
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<h3>Nota relacionada:</h3>
<h3 class="title p-single entry-title"><a href="https://www.marcha.org.ar/?p=45390">Memoria feminista para Giuliana, Susana y Nicolás: cuando el femicidio desarma una familia</a></h3>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/podemos-hacer-mas-para-prevenir/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>No me acostumbro al femicidio, pero menos al silencio</title>
		<link>https://marcha.org.ar/no-acostumbro-al-femicidio-pero-menos-al-silencio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Aug 2019 15:00:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#NiUnaMenos]]></category>
		<category><![CDATA[femicidios]]></category>
		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[relatos feministas]]></category>
		<category><![CDATA[wichi]]></category>
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					<description><![CDATA[María Magdalena fue asesinada por Facundo Narciso en el Chaco. Y por eso gritamos. Y nos abrazamos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Hoy le tocó a una joven wichí. María Magdalena Moreira de 16 años, asesinada por Facundo Narciso, su ex pareja en </em><em>Miraflores, Chaco. Por ella m</em><em>e enciendo de indignación y sigo gritando ¡vivas y libres nos queremos! </em></p>
<p><strong>Por Luciana Mignoli / Foto: Lucas Vallorani (manifestación &#8220;ni una menos&#8221; 2015)</strong></p>
<p>Yo no me acostumbro al femicidio. Sí, ya sé. Hay uno cada día o más. Y ni hablar de los travesticidios, que apenas llegan a la prensa. Hoy le tocó a una joven wichí. María Magdalena Moreira, 16 años, Miraflores, Chaco. Hermana de Ariel Sánchez, enorme luchador indígena del Consejo de Recuperación Territorial (CRT).</p>
<p>Me enciendo de indignación al ver los medios que publican con mucho cuidado la cara tapada del femicida confeso, Facundo David Narciso, de 20 años, criollo. “Femicida detenido” escriben, pero cuidan con recelo su imagen y borronean su rostro. En cambio, no demoran ni un segundo en estigmatizar a la familia de la víctima que -según los medios- demoró en hacer la denuncia.</p>
<p>Claro -pienso yo-, si la familia wichí va a confiar en las mismas fuerzas que día a día los hostiga, demarca, encierra, desaloja y reprime. El propio Ariel nos contaba hace unos días en un seminario sobre Genocidio Indígena en Resistencia cómo era ser indígena y vivir constantemente amenazado.</p>
<p>“Hace cinco meses Facundo Narciso pegaba y arrancaba dos dientes de la boca de María y se sacaba fotos golpeándola. Nadie hizo nada. La denuncia de nada sirvió”. Así de crudo es el comunicado del CRT de Miraflores, que ayer difundía la búsqueda de la joven que hoy apareció enterrada en el fondo de la casa de su ex pareja.</p>
<p>¿Qué más van a hacer los medios? ¿Van a investigar también la vida de la víctima? ¿Dirán que era una fanática de los boliches? No creo. Ella es una indígena de monte adentro, así que ni siquiera merecerá de esos tratamientos periodísticos detestables.</p>
<p>“¿Será noticia de primera plana? No. ¿Se la llorará, se la pensará, se la sentirá dolor? No. No porque es aborigen y wichí. Porque cuando oscura es tu piel, oscura parece será tu muerte, tu dolor, tu historia”, dice el Consejo de Recuperación Territorial en un desgarrador comunicado.</p>
<p>Miro la imagen de María Magdalena, sus rasgos, su piel, sus ojos&#8230; Pienso en sus sueños que ya no podrán ser. Pienso en ese territorio que ya no habitará.</p>
<p>Me duele la panza. Y sé que a muchas personas también. Aquel genocidio indígena negado que se actualiza y se cruza con la cara más brutal del patriarcado. Yo no me acostumbro al femicidio. Y al racismo, tampoco.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/no-acostumbro-al-femicidio-pero-menos-al-silencio/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Murió Milcíades Mansilla, dirigente qom que le puso el cuerpo a la lucha indígena</title>
		<link>https://marcha.org.ar/murio-milciades-mansilla-dirigente-qom-que-le-puso-el-cuerpo-la-lucha-indigena/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Aug 2019 03:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Chaco]]></category>
		<category><![CDATA[comunidades indígenas]]></category>
		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Musante]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Milcíades Mansilla]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[pueblos originarios]]></category>
		<category><![CDATA[qom]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=45163</guid>

					<description><![CDATA[El adiós a un luchador]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Referente de la Comisión Zonal de Tierras de Pampa del Indio, Chaco, dedicó su vida a la pelea por los territorios. El recuerdo en primera persona de un enorme cuadro político que con su sabiduría ancestral nos modificó para siempre.</em></p>
<p><strong>Por Luciana Mignoli y Marcelo Musante</strong></p>
<p>Escena repetida: medianoche, suena el celular, mensaje desde Chaco. “Murió”. Y otra vez se cierra el pecho, otro viejo o vieja que se va sin justicia, sin tierra, sin igualdad.</p>
<p>El viernes 16 de agosto murió Milcíades Mansilla, un dirigente qom de Pampa del Indio que le puso el cuerpo a la lucha colectiva y que nos modificó para siempre la forma de pensar las demandas indígenas.</p>
<p>Fue uno de los referentes más importantes de la Comisión Zonal de Tierras de Pampa del Indio, Chaco, una organización de esas que te cambian el modo de pararte en la vida.</p>
<p>Empezamos a entender el verdadero significado de la pelea por los territorios gracias a él, que nos habló de la historia y de la cosmovisión que implica esa tierra. Que nos dio lugar para escuchar y entender ese vínculo ancestral que va mucho más allá de alguna parcela delimitada.</p>
<p>Esta vez nos avisó el Gabriel Mendoza, como hace ocho años nos avisaba el Julio Bernio de la partida de Mártires López, otro de los dirigentes más importantes de aquellos pagos cuya muerte aún hoy no sabemos si se trató de un asesinato de las fuerzas policiales. Un “accidente” en medio de la noche y lleno de sospechas que nunca fue investigado.</p>
<p>Milcíades estuvo en aquel acampe histórico de 2006 en la ciudad de Resistencia para exigir derechos. Lo vimos de lejos. Muchas personas saben de primera mano cuánto le costó físicamente poner el cuerpo a esa lucha. Ya no fue el mismo, la carne y los huesos se fueron minando.</p>
<p>“Su muerte es un golpe para nuestra generación. ¿Qué hacer sin nuestrxs maestrxs?”, nos dice conmovida la periodista Diana Della Bruna. Ella junto a Milcíades y otros ocho indígenas (entre ellos el dirigente Martíres López) fueron llevados a juicio oral por resistirse en 2010 al violento desalojo de la Familia Berdún en Pampa Chica, aunque estaba en vigencia la ley nacional 26.160 que prohibía (y prohíbe) los desalojos de las comunidades indígenas de sus territorios ancestrales.</p>
<p>Qué por qué corta la ruta, qué por qué acampa, por qué van a enfrentar al gobernador o intendente de turno. Hasta en eso está el racismo estructural: si se es indígena, parecería que se debe ser actuar a espejo y semejanza de lo que el Estado y el mundo “blanco” espera de él.</p>
<p>Milcíades tenía muy clara toda la estigmatización que pesaba sobre él y las comunidades. Lo supuestamente salvaje, lo irracional. Y elegía vivir con la latencia de la represión sobre sus hombros.</p>
<p>Una vez, estábamos hablando sobre genocidio indígena en el Complejo Intercultural Bilingüe “Lqataxac Nam Qompí”. Nos habían pedido trabajar sobre los diferentes campañas militares al “Desierto Verde” y los distintos momentos represivos del Estado sobre las comunidades indígenas del Chaco. Entonces hicimos un taller que titularon “Historia del Despojo”. Ya hacía unos diez años que íbamos para Pampa del Indio, primero en pareja y después en familia.</p>
<p>Un joven qom con quien no nos conocíamos salió a cruzarnos fuerte: que no podíamos estar dando ese taller, que quiénes nos creíamos. Una posición más que justificada tras años de sometimiento de un tipo de conocimiento sobre otro. Y ahí nomás salió Milcíades a defender a este par de roqshé (no indígenas) porque creía en el aporte mutuo y compañero. Se paró y a viva voz dio un discurso magistral de política, de cómo entrelazar estrategias que respeten los saberes sin colonizar.</p>
<p>Básicamente remarcó que íbamos hacía muchos años, que compartimos lo que sabemos y que ellos nos compartían también. Y que era una equivocación enorme pensar que porque teníamos “la piel blanca” éramos lo mismo que los genocidas. “Si no nos juntamos en la lucha, este genocidio no va a terminar nunca”.</p>
<p>Él hablaba de aquellas conquistas y de inmediato las relacionaba con los desalojos actuales, la falta de acceso a vivienda, salud, educación. Ese genocidio no reconocido que continúa vigente, que se actualiza, y donde las víctimas siguen siendo las mismas.</p>
<p>Milcíades Mansilla es uno de esos tipos que no de haber sido indígena hubiera sido un cuadro político imprescindible para el país. Pero es, fue y será qom. Se lo perdió este país que sigue sin reconocer al indígena, que sigue estigmatizando, violentando y asesinando.</p>
<p>Nuestra envidia para las organizaciones de Pampa del Indio y Chaco que lo tuvieron. No se pasa así nomas después de conocer a alguien de esa potencia e integridad.</p>
<p>Alguna vez nos dijo “no quiero ningún cargo. Porque si te lo dan, después te piden que aflojes con la lucha. No puedo tener un cargo y cortar una ruta. Lo mío es estar con las organizaciones”.</p>
<p>Ibas a su casa y salía en patas, a apoyar los pies sobre la tierra y charlar largo. Una vez vino a la nuestra, tuvimos el honor de tenerlo en nuestro quincho conurbano contando historias y analizando desde su lugar la política indígena, un momento que nos quedó marcado a fuego.</p>
<p>Revisamos fotos de nuestros viajes y lo vemos recorriendo comunidades, en una ronda compartiendo un guiso, tomando la palabra en alguna asamblea difícil. De día, de noche, en Pampa del Indio, en Resistencia, y acá en Temperley. Las fotos nos muestran siempre mirándolo embelesados, como quien escucha esas voces que salen de las tripas y a su vez tienen raíces en la tierra.</p>
<p>Tenemos una tristeza del carajo. Imposible explicar qué significó este hombre en nuestras vidas. Y acá quedamos, en silencio, para escuchar lo que tendrán para decir quienes lucharon tantos años codo a codo con él en Pampa del Indio.  Cuando andemos por allá vamos a hacer de cuenta que “te fuiste para el campo” como nos decían en tu casa cada vez que te sumergías en el monte.</p>
<p>Gracias por todo, Milcíades. Nos enseñaste a ver, a escuchar y a entender esta lucha.<br />
Una lucha que –nos dijiste- también es nuestra.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/murio-milciades-mansilla-dirigente-qom-que-le-puso-el-cuerpo-la-lucha-indigena/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>¿Se puede construir una salud indígena y feminista?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/se-puede-construir-una-salud-indigena-y-feminista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Jul 2019 03:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derecho a Decidir]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Suárez]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La construcción de perspectivas sanitarias con enfoques de géneros e interculturales]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Los movimientos feministas vienen interpelando con fuerza las políticas públicas de salud. A su vez, las mujeres indígenas interpelan al Estado y a los propios movimientos feministas. Entender la salud como un proceso dinámico, complejo y colectivo permite analizar los desafíos que surgen en la construcción de perspectivas sanitarias con enfoques de géneros e interculturales. Estos no conllevan directamente una salud indígena y feminista, pero pueden (o no) ser un buen comienzo.</em></p>
<p><strong>Por Luciana Mignoli para <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="http://revistasoberaniasanitaria.com.ar/se-puede-construir-una-salud-indigena-y-feminista/">Revista Soberanía Sanitaria</a></span> / Foto: Camila Lasalle Ramírez</strong></p>
<p>Comenzar a ilusionarse con la construcción de políticas de salud indígena y feminista amerita revisar algunos diagnósticos, detectar los principales obstáculos y asumir cuáles pueden ser los mayores desafíos al interior del sistema de salud.</p>
<p>Se puede empezar -por ejemplo- por desterrar esa idea muy extendida que supone que los pueblos originarios habitan únicamente en áreas rurales. Como si solo pudieran vivir en un desierto, una montaña o en el medio del monte. Este imaginario no es casual y proviene del genocidio indígena en el cual se fundó este Estado-Nación.</p>
<p>Desde mediados del siglo XIX hasta entrado el siglo XX, se desarrollaron las llamadas “Campañas al Desierto”, una serie de operaciones cívico-militares que se realizaron fundamentalmente en las regiones de Pampa, Patagonia y Chaco, con el objetivo de someter violentamente a las poblaciones originarias para apropiarse de sus territorios y así expandir las fronteras.</p>
<p>Esa avanzada fue acompañada de una construcción discursiva del sujeto indígena como un “otro” salvaje y peligroso, ideas que aún perduran en el imaginario social con adjetivaciones y connotaciones extranjerizantes. Además, la palabra “desierto” proponía una idea de vacío de civilización que justificara el accionar represivo. Pero paradójicamente, era un desierto poblado de comunidades indígenas.</p>
<p><em>La construcción discursiva del sujeto indígena como un “otro” salvaje y peligroso aún perdura en el imaginario social con adjetivaciones y connotaciones extranjerizantes.</em></p>
<p>Antes no había indígenas y ahora tampoco. En la actualidad, la presencia indígena se encuentra sistemáticamente negada , más aún en los centros urbanos. Sin embargo, uno de cada cuatro integrantes de pueblos originarios reside en la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, mientras que a nivel nacional siete de cada diez viven en ciudades. El despojo territorial y la falta de oportunidades laborales y educativas empujaron a las familias y comunidades a migrar y a asentarse en periferias urbanas desde hace ya varias décadas.</p>
<p>La información fue sistematizada por Sebastián Valverde y equipo en el cuadernillo «¡Qué va a ser indígena si es mi vecino!» publicado por el Instituto de Ciencias Antropológicas de la UBA, en donde se advierte otra falacia muy generalizada, “la cual sostiene, que los integrantes de los pueblos originarios supuestamente ’dejan de ser’ indígenas cuando migran a las ciudades y que por lo tanto ´pierden su cultura’, que estaría asociada a ’lo rural’ como ámbito ’natural ’ de pertenencia”.</p>
<p>Esos imaginarios heredados del genocidio constituyente también atraviesan a los equipos de salud y a las políticas sanitarias al momento de pensar en estrategias de salud interculturales. Se olvida la enorme cantidad de población originaria que habita en las grandes ciudades y sus periferias. Por eso, conocer que tanto en el monte como en el cemento compartimos con una gran cantidad de naciones indígenas es vital para construir una salud colectiva donde convivan las diversidades.</p>
<h3>Plurinacional</h3>
<p>Hace más de quince años le consulté a un comunicador qom del Impenetrable chaqueño cuál sería la definición más correcta para hacer una nota sobre estos temas. Indios, indígenas, aborígenes, pueblos originarios… “Ninguna”, me respondió. Explicó que justamente la necesidad de agrupar distintas identidades en un solo concepto era un problema no-indígena; y que el peligro en realidad era presuponer que se puede unir a un qom, un selkman, un pilagá y un moqoit bajo una misma denominación.</p>
<p>Ese es justamente otro error muy usual que aparece una y otra vez en nuestras prácticas de salud interculturales: entender a “los pueblos originarios” como si fueran un todo homogéneo.</p>
<p>Actualmente el Estado reconoce al menos 36 pueblos indígenas, lo que no quita que a futuro se sumen nuevas identidades ya que la persecución y el terror instalados por aquel genocidio originario traspasaron las generaciones e hicieron que el autorreconocimiento indígena sea un proceso dinámico y complejo.</p>
<p>Hasta ahora, el Registro Nacional de Comunidades Indígenas (Re.Na.C.I.) enlista a los pueblos: Atacama, Chané, Charrúa, Chorote, Chulupí, Comechingón, Diaguita, Guaraní, Guaycurú, Huarpe, Iogys, Kolla, Kolla Atacameño, Lule, Lule Vilela, Mapuche, Mapuche Tehuelche, Mocoví, Mbya Guaraní, Ocloya, Omaguaca, Pilagá, Quechua, Ranquel, Sanavirón, Selk’Nam (Ona), Tapiete, Tastil, Tehuelche, Tilián, Toba (Qom), Tonokoté, Vilela, Wichí.</p>
<p>Cada una de estas etnias tiene su propia cultura y lenguaje, sus formas de entender la salud, los géneros, la procreación, la vida, la muerte. Además, al interior de un mismo pueblo las cosmovisiones no son monolíticas, si no que tienen variaciones en cada territorio y comunidad, de acuerdo a sus trayectorias y contextos. Esa es otra equivocación usual que denota una mirada esencialista: por ejemplo, la creencia de que una persona o comunidad mapuche tiene que tener la misma visión sobre determinado tema de salud que la globalidad de la Nación Mapuche que vive a ambos lados de la cordillera.</p>
<p>Por supuesto que estas particularidades complejizan el desafío a la hora de llevar adelante políticas de salud universales. ¿Cómo elaborar políticas universales sin homogeneizar ni arrasar con las diferencias? ¿Cómo llevar adelante estrategias efectivas ante una pluridiversidad de culturas, cosmovisiones y contextos?</p>
<p>La falta de conocimiento de las complejidades y múltiples variables que se cruzan en el campo de la salud intercultural hace que muchísimas veces (algunas con buenas intenciones y otras, como una mera cuestión ornamental) se lleven adelante iniciativas que solo “traducen” a algunas lenguas indígenas el modelo médico hegemónico: imperativo, jerárquico, machista y etnocéntrico. Y aquí otra vez el Estado definiendo cuáles son esos pocos pueblos que merecen una traducción sobre las casi 40 naciones.</p>
<p>¿Cómo elaborar políticas universales sin homogeneizar ni arrasar con las diferencias? ¿Cómo llevar adelante estrategias efectivas ante una pluridiversidad de culturas, cosmovisiones y contextos?</p>
<p>Otro de los riesgos no menor, es desarrollar experiencias sanitarias que se pretenden transformadoras pero quedan ancladas en una mirada paternalista y exotizante de lo indígena porque repiten imágenes estereotipadas y reeditan la misma asimetría de poder que intentan cuestionar. De hecho, casi nunca tienen a pobladores originarios como hacedores de su propia salud.</p>
<p>En efecto, en 2016 el “Área de Salud Indígena” (que estaba en la órbita del Programa Médicos Comunitarios) pasó a ser programa (Resolución 1036) pero con un cambio en la nomenclatura muy particular: “Programa Nacional de Salud para los Pueblos Indígenas”. Ya no es “salud indígena” si no “salud para pueblos indígenas”, nombre que menciona a los pueblos originarios como destinatarios y no como protagonistas.</p>
<h3>Feminismos indígenas</h3>
<p>El 3 de junio de 2015 se realizó la movilización más multitudinaria de la historia Argentina contra la violencia machista: “Ni una menos”. Si bien fue un hito por su masividad y porque instaló la preocupación por la violencia de género en la agenda pública y política, lejos está de ser un comienzo. Las luchas del movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travestis tienen un largo recorrido en todo el país con luchas profusas, diversas e imposibles de sintetizar.</p>
<p>Para pincelar la línea histórica, se puede mencionar desde la Huelga de las Escobas (o de inquilinos/as) en 1907 que marcó la irrupción de la mujer en el liderazgo de un conflicto social, las Madres de Plaza de Mayo que llevan más de 40 años pidiendo memoria, verdad y justicia, los ya 33 encuentros nacionales de mujeres, las emblemáticas “Marchas del Silencio” en Catamarca por el femicidio de María Soledad Morales y manifestaciones por el divorcio, la educación sexual, el aborto, el matrimonio igualitario, la identidad de género, entre tantas otras.</p>
<p>No obstante, no se puede desconocer que -tras más de un siglo de historia feminista- a partir del primer “Ni una menos” se incrementó la militancia, la presencia en las calles y se diversificaron las luchas. Con esa nueva ola, lograron hacerse más visibles los feminismos indígenas que, por supuesto, también tienen sus propios trayectos y recorridos de larga data.</p>
<p>Las mujeres indígenas participan del Encuentro Nacional de Mujeres desde el primero en 1986. Si bien hace algunos encuentros atrás comenzó incorporarse la temática “pueblos originarios” a la grilla de talleres, el reclamo para que sea rebautizado como encuentro “plurinacional” es cada vez más fuerte.</p>
<p>También asumieron en los últimos años roles políticos y sociales que hoy se visibilizan hacia dentro los movimientos indígenas, feministas y de la sociedad en general. La estrecha relación de los diversos pueblos originarios con la naturaleza y el territorio fue quizás el motivo por el cual las mujeres indígenas han tomado un papel muy activo en las luchas por lo que algunas denominan el “buen vivir”: un concepto relativo al equilibrio y la armonía con el entorno, una idea de salud plena y en movimiento.</p>
<p>Manifestaciones públicas, marchas kilométricas, largos acampes y hasta huelgas de hambre. De las diversas formas fueron ocupando en nuestro país un lugar preponderante en las luchas por el agua, por la soberanía alimentaria, por el cumplimiento de las leyes de emergencia territorial y de bosques nativos, por el acceso a educación, salud y vivienda dignas, contra el extractivismo, el fracking, la megaminería y el desmonte, entre tantas otras.</p>
<p>En nuestro país, las mujeres, lesbianas, trans y travestis indígenas que dan estas peleas no se autoproclaman explícitamente ecofeministas (movimiento surgido en Europa en los años 60 que se expandió en la India), ni feministas comunitarias, ni poscoloniales ni decoloniales. No al menos globalmente. Pero sí muchos colectivos se reconocen directamente antirracistas y anticoloniales.</p>
<p>Una frase surgida del XIII Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que se realizó en Perú en 2014, resume la relación medioambiente-luchas indígenas feministas: “El patriarcado le hace a nuestros cuerpos lo que las economías extractivistas y capitalistas le hacen a nuestros territorios”. En el medio de este entramado se da una fuerte lucha de sentido por otra idea de salud.</p>
<p>A su vez, s los feminismos indígenas están interpelando fuertemente a los feminismos hegemónicos de occidente (blancos, clase media, urbana), a los que les cuesta salir de la lógica etnocéntrica y clasista. Y ponen en el terreno la idea de interseccionalidad: las opresiones de género no se dan por separado de las de clase y etnia. Al contrario, son formas de exclusión que están interrelacionadas, creando un sistema de opresión que impacta de manera más brutal en los cuerpos de las feminidades racializadas. Cruces que no son ajenos a las múltiples violencias que sufren en el sistema de salud las mujeres, lesbianas, trans y travestis de pueblos originarios.</p>
<h3>Nuevos desafíos</h3>
<p>¿Qué es la soberanía sanitaria si no la posibilidad de construir un paradigma de salud alejado de los modelos médico-hegemónicos, patriarcales y colonialistas? Construir un Estado que acompañe -a través de sus políticas sanitarias y del compromiso de los equipos de salud locales- el crecimiento de comunidades más sanas. Esto implica reconocer la llamada “triple discriminación” que aquí se está poniendo en juego: de clase, etnia y género. Y no se debe olvidar que frente a los conflictos que surgen en la praxis, hay pueblos que cuentan con saberes propios para enfrentar colectivamente sus problemas, donde hay sujetos con identidad, activos y organizados.</p>
<p>Seguramente estemos muy lejos de poder pensar la posibilidad de construir una salud pública indígena y feminista con pobladores y pobladoras originarias como protagonistas en el diseño de estrategias de prevención, promoción y atención (que no es lo mismo que una salud intercultural con enfoque de género).</p>
<p><em>¿Qué es la soberanía sanitaria si no la posibilidad de construir un paradigma de salud alejado de los modelos médico-hegemónicos, patriarcales y colonialistas?</em></p>
<p>Sin embargo, el solo hecho de entender la necesidad imperiosa -y cada vez más evidente- de construir colectivamente un Estado que se reconozca plurinacional y que responda las demandas de los movimientos feministas ya es un gran comienzo.</p>
<p>Asumir el genocidio indígena en el que se fundó esta Nación. Aceptar las equivocaciones cometidas en las políticas sanitarias. Analizar críticamente nuestras prácticas desde los equipos de salud. Reconocer a las personas originarias que trabajan, a veces en forma invisible, en el sistema público de salud. Acercarse a las comunidades, en el monte y en el cemento, para conocer cómo se organizan para incidir en su propia salud.</p>
<p>Mirar hacia atrás y hacia adentro para poder cambiar lo que sigue. Desafíos ineludibles para crear experiencias transformadoras. Porque no existe soberanía sanitaria posible sin los feminismos y sin los pueblos originarios. Ese camino puede tardar más o menos, pero es irreversible.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/se-puede-construir-una-salud-indigena-y-feminista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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