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	<title>Lucía Cholakian Herrera &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Lucía Cholakian Herrera &#8211; Marcha</title>
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		<title>Prisión para Flavia Saganias: una mirada feminista sobre el accionar de la Justicia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/prision-para-flavia-saganias-una-mirada-feminista-sobre-el-accionar-de-la-justicia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Nov 2019 15:45:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[#AbsoluciónParaFlavia]]></category>
		<category><![CDATA[ASI]]></category>
		<category><![CDATA[Córdoba]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[Lucía Cholakian Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Mujer y madre protectora de 5 niñes, Flavia Saganias fue condenada a 23 años de prisión, acusada de idear un ataque contra su ex pareja, Gabriel Fernández]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>Mujer y madre protectora de 5 niñes, Flavia Saganias fue condenada a 23 años de prisión, acusada de idear un ataque contra su ex pareja, Gabriel Fernández. Lo había denunciado por abuso sexual contra su hija de seis años pero integrantes del poder judicial archivaron la causa. Además padecía violencia psicológica y económica. El ataque fue cometido por familiares de Flavia y ella carga ahora con una condena por instigación. </i></p>
<p><b>Por Laura Salomé Canteros, Lucía Cholakian Herrera, Florencia Gordillo, Agustina Grasso y Solana Camaño</b></p>
<p>Madre y único sostén de cinco niños, Flavia Saganias fue condenada a 23 años de prisión el pasado 27 de noviembre, dos días después del 25, día global de lucha contra las violencias patriarcales. Así lo decidió un jurado popular integrado por 12 personas, en consonancia con el voto de los tres jueces técnicos que integran la Cámara del Crimen de Cruz del Eje en Córdoba. La sentencia da cuenta de la desprotección de las víctimas y la condena penal para la resolución de problemáticas sociales complejas y la ausencia de capacitación y de una mirada integral del poder poder judicial para contemplar las múltiples violencias que se ejercieron sobre Flavia y su hija, en vez de investigar hechos aislados.</p>
<p>Flavia fue encontrada culpable de ser la instigadora de los delitos de &#8220;<i>tentativa de homicidio agravado por el vínculo, por ensañamiento y por el concurso premeditado de dos o más personas, en concurso ideal con abuso sexual con acceso agravado en grado de tentativa e incendio en concurso real</i>&#8220;. Para la Justicia, Flavia instigó a la violencia contra Gabriel Fernández -ex pareja y denunciado penalmente por abuso sexual en contra de su hija- a partir de un posteo en las redes sociales que realizó entre el 8 y el 13 de agosto de 2017. Según se desprende de la causa, los comentarios que se hicieron en la publicación habrían sido el puntapié inicial para que ella ideara un plan contra su ex pareja que finalmente cometieron su madre y su hermano, también condenados a 23 años de prisión por los mismos delitos que Flavia pero en calidad de autores.</p>
<p>De la elevación a juicio surge que no hay precisión sobre el momento en que Flavia publica en las redes sociales ni que se comunica con los familiares para manifestar la angustia y la preocupación que le produjo realizar una denuncia contra su ex pareja y no recibir respuesta favorable: esperaba que la Justicia garantice la protección de su niña y otrxs hijxs. Los mecanismos judiciales no detectaron huellas de abuso sexual, aunque Flavia observaba a diario los episodios que atravesaba su hija.</p>
<p><b>Una historia de violencias y desprotección</b></p>
<p>A mediados de 2017, la niña tenía pesadillas y mientras dormía pedía que la soltaran. Tal como explica la trabajadora social e integrante de A.S.I. (Abuso Sexual Infantil) NO Capilla del Monte, la niña estaba muy enojada, no hablaba y en la escuela le recomendaron que se expresara con dibujos, en los que se reflejaba que algo sucedía a nivel sexual. Entonces, Flavia denunció a su ex pareja por supuesto abuso sexual contra la hija de seis años que ella había tenido con otra pareja. La causa ingresó en la Fiscalía de Cosquín, en su momento a cargo de Martín Bertone, pero fue archivada por falta de pruebas.</p>
<p>El 11 de agosto Flavia estaba desesperada. Ante la frustración de la respuesta judicial hizo un posteo en la red social Facebook para advertir a la comunidad de Capilla del Monte lo que estaba sucediendo: “Un pedófilo más en Capilla del Monte, se llama Gabriel Fernández y vive en… Por favor, cuidemos a nuestros hijos porque la Justicia no hace nada”. Una publicación que duró pocas horas porque fue denunciada y se bajó.</p>
<p>Pero antes de que el posteo desapareciera lo vieron Emiliano Saganías y Graciela Bonifacio, hermano y madre de Flavia. Impulsivamente decidieron viajar de Isidro Casanova en Buenos Aires a Capilla ese 12 de agosto. Fueron al domicilio de Fernández y lo atacaron físicamente, lo dejaron atado y luego prendieron fuego su casa. A partir de ese momento quedaron detenidos por homicidio en grado de tentativa doblemente calificado, abuso sexual gravemente ultrajante, privación ilegítima de la libertad e incendio.</p>
<p>Lo que aparece después en la causa son chats con compañeras en los que dice que se dio cuenta que su pareja abusaba de la niña y decidió hacer una denuncia. “La denuncia está hecha… la verdad que en ese momento me desequilibré, perdí la calma, me invadió la ira… impotencia… ya que él sigue como si nada”, le contaba a una amiga. Del material jurídico se desprende también que Flavia era ya víctima de otro tipo de violencias por parte de Fernández: psicológica y económica. El padre de los mellizos no le pasaba el dinero correspondiente para su manutención.</p>
<p>Las conversaciones de Whatsapp evidencian también algo que el jurado parece haber pasado por alto en su análisis: en los días posteriores a los ataques contra Fernández por parte de la madre y hermano de Flavia, ellos intentaron establecer contacto con ella y uno de sus hijos respondió: “Ella no quiere [ir a vivir con ustedes]. Empeoraron todo”, refiriéndose al ataque contra el acusado de abuso que Mónica Bonifacio y Enrique Saganías ejecutaron el 12 de agosto.</p>
<p>Más que probarse su culpabilidad, en el proceso jurídico no se presentaron pruebas suficientes para demostrar que Flavia dirigió un “<i>plan premeditado de ajusticiamiento por mano propia contra el abusador de su hija</i>”. Sin embargo, fue condenada a pasar los próximos 23 años de su vida en prisión. Los jueces, aún sabiendo que es madre de 5 niñxs, ordenaron su inmediata detención. Salió esposada de la sala, mientras gritaba: “¿Con quién quedan mis hijos? ¿Con quién quedan mis hijos? ¡Por favor que nadie se lleve a mis hijos!”. Lloraba produciendo estupor en la sala de audiencia.</p>
<p>Los prejuicios sociales y del jurado no se agotan solamente en la condena a Flavia sino en la victimización de su ex-pareja, ya que se refieren a él como “inocente”, “víctima”, “hay que ayudar a que reconstruya su vida”. Tanto la Justicia como gran parte de la cobertura de los medios de comunicación contribuyen a la desprotección de la niña y dan un mensaje de impunidad para quienes son denunciados por abusos sistemáticos contra las infancias que difícilmente son llevados a juicio y más difícilmente son condenados. La criminalidad de las mujeres se construye con más facilidad y pocas veces se empatiza cuando son victimarias o acusadas de un delito. Mujeres como Flavia que hasta el último minuto antes de ingresar a las cárcel de Cruz del Eje se preocupó por el cuidado y la integridad de sus hijxs.</p>
<p><b>Justicia feminista para Flavia</b></p>
<p>La justicia con perspectiva de género es uno de los pendientes más importantes a la hora de prevenir, sancionar y erradicar todo tipo y modalidad de violencias. ¿Aplicar todo el peso de la ley sobre una mujer acusada de cometer un delito sin contemplar que es madre de cinco hijxs y que previamente hizo una denuncia por violencia sexual en perjuicio de una de sus niñas es juzgar con perspectiva de género? La desigualdad estructural que ubica a las mujeres en una situación desprivilegiada y el rol de cuidadoras que asumen para la Justicia son detalles que no importan a la hora de dictar sentencia. En ese sentido, la defensa presentó al día siguiente el pedido de prisión domiciliaria para que Flavia pueda cuidar a sus cinco hijxs. En el comunicado que elaboraron cuentan que solicitaron a “la Cámara del Crimen que condenó a Flavia a 23 años de prisión, que el cumplimiento de esa medida de coerción sea en su domicilio, en contacto con sus niñes, hasta que la sentencia sea revisada por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba”.</p>
<p>“Entendemos a este caso como paradigmático, un caso explícito de justicia patriarcal, volviendo a la víctima en victimaria”, expresó la colectiva de madres protectoras A.S.I. (Abuso Sexual Infantil) NO Capilla del Monte, de Córdoba. Además, convocaron a marchar en pedido de absolución para Flavia este viernes 29 de noviembre a las 18 en la Plaza San Martín de esa localidad serrana.</p>
<p>La convocatoria de repudio al accionar judicial se replicará en varias ciudades del país y ya tiene fechas en Córdoba capital, Villa Carlos Paz, Cosquín, Junín y ciudad de Buenos Aires. Desde la colectiva hacen referencia a una problemática no menor: “La condena de Flavia deja a sus hijxs menores sin su único sostén, su madre”. Para el espacio A.S.I. NO Capilla del Monte, “Flavia representa a todas aquellas personas que ante un sistema judicial ineficiente, buscan advertir a la sociedad, buscando contención mediante las redes sociales”; agregando que el sistema judicial “revictimiza a lxs sobrevivientes y pone en duda su palabra, dejando en libertad a violentos, abusadores y pedófilos”. Por eso dicen: “Ya no nos callamos más. Lxs niñxs no mienten. Justicia para Flavia”.</p>
<p>Por su parte, para AboFem (Abogadas Feministas) Argentina, la sentencia condenatoria contra Flavia, vulnera derechos. “La justicia abusó por enésima vez de la víctima condenando a su madre por creerle, por defenderla y archivando la causa por el delito contra la integridad sexual por falta de pruebas por un sistema de contención deficiente”. Afirman que la sentencia es “violatoria de todas las garantías previstas en la Constitución Nacional, en la Convención de los Derechos del Niño y en Tratados sobre la eliminación de discriminación y violencia contra las mujeres”. Agregan además que “es ejemplificadora como bozal legal para las víctimas de abusos” y “un mensaje de represión patriarcal”.</p>
<p>Mientras tanto, Flavia cumple una prisión preventiva por decisión del jurado y los jueces.</p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/prision-para-flavia-saganias-una-mirada-feminista-sobre-el-accionar-de-la-justicia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Cuatro femicidios y el show de la morbosidad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cuatro-femicidios-y-el-show-de-la-morbosidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Sep 2019 20:47:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[#NiUnaMenos]]></category>
		<category><![CDATA[femicidios]]></category>
		<category><![CDATA[Lucía Cholakian Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Luciana Mignoli]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Un ejercicio sobre cómo hacer periodismo feminista en estos tiempos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="tg://search_hashtag?hashtag=NiUnaMenos">#NiUnaMenos</a> vuelve a ser tendencia porque la violencia machista se recrudece. Hoy amanecimos con noticias de cuatro femicidios en un solo fin de semana. Los medios se regodean con detalles escabrosos y tratamientos que revictimizan. Un ejercicio sobre cómo hacer periodismo feminista en estos tiempos y cómo tejer las redes que necesitamos para cambiar esta realidad.</em></p>
<p><strong>Por Luciana Mignoli, Laura Gotfryd, Laura Guarinoni, Raquel Wolansky, Lucía Medina, Ailín Trepiana, Bárbara García Crespo y Lucía Cholakian Herrera (*) / Fotos: Titi Nicola</strong></p>
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<p>El número va a quedar obsoleto en poco tiempo: durante los últimos días se asesinó a una mujer cada 12 horas. Son cuatro en un fin de semana, pero ¿cómo se contabiliza la crueldad con la que la violencia machista nos asesina? ¿Alcanza con pensar cuantas horas pasan entre cada uno de los hechos?</p>
<p>Cuatro mujeres menos y cuatro historias más en la lista del Observatorio &#8220;Ahora que sí nos ven&#8221;, que registró desde principios de este año hasta el 31 de agosto, 223 en total. Los relatos de los medios hegemónicos son estremecedores: uno dijo que iba a enterrar a un perro y la enterró a ella, otro la prendió fuego, otro le fracturó el cráneo, otro la molió a golpes. Otra desapareció y a los días su cuerpo fue hallado sin rastro de qué sucedió en el medio. Del otro lado quienes vemos pasar las imágenes de las mujeres y disidencias que son brutalmente asesinadas nos preguntamos qué sigue, cuanto más se acelerará antes de que comience a ralentizarse y sobre todo, qué recursos nos quedan para convivir con esta violencia in crescendo. Si alcanza con decir que pasó o hay que describir cómo, si todavía debemos recurrir a la descripción gráfica de algo inenarrable para apelar a una dimensión de lo humano que nos haga desear colectivamente que esto termine. Si con nuestros hashtags alcanzara.</p>
<p>Una, dos, tres, cuatro, diez, cien. ¿Qué nos pasa como periodistas feministas cuando contamos femicidios? ¿Al leer crónicas sobre la &#8220;mala víctima? ¿O al escuchar cómo colegas sin ninguna formación en género se detienen una y otra vez en detalles que revictimizan? ¿Cómo hacemos para incidir en la agenda mediática narrando femicidios de una manera responsable?</p>
</div>
<h3 class="im_message_text" dir="auto"><strong>Navila Garay, Chascomús </strong></h3>
<p class="im_message_text" dir="auto">La última vez que vieron a Navila Garay, de 15 años, fue el martes por la tarde cuando le dijo a su mamá que enseguida regresaba. Sus familiares y amigos de Chascomús la buscaron incansablemente durante cinco días. &#8220;Andá poniendo el agua para unos mates que ya vuelvo&#8221;, le dijo a su mamá.</p>
<div class="im_message_text" dir="auto">El domingo a la tarde, luego de varios allanamientos, encontraron su cuerpo enterrado entre escombros y ramas en una casaquinta que estaba deshabitada hacía dos meses.<br />
Por el femicidio quedó detenido Néstor Garay, un pariente lejano de la víctima que cuidaba la casa en la que fue encontrado el cuerpo.</div>
<div class="im_message_text" dir="auto"></div>
<div class="im_message_text" dir="auto">&#8220;Necesito enterrar un perro&#8221;, fue lo que le dijo Néstor Garay a la dueña de la quinta. A la mujer le llamó la atención la expresión y no dudó en denunciarlo a la policía. Cuando removieron la tierra se encontraron con el cadáver. Los vecinos aseguran que se sabía que el hombre buscaba a menores de edad en situación de vulnerabilidad para ofrecerles dinero o ropa a cambio de &#8220;favores&#8221;, eufemismo con que se conocía su práctica frecuente de acoso sexual.</div>
<h3 class="im_message_text" dir="auto">Vanesa Caro, Lomas de Zamora</h3>
<div class="im_message_text" dir="auto">La muerte de Vanesa tardó seis meses en desencadenarse. Desde que el pasado 2 de marzo en su ex pareja Leonardo Víctor Zeniquel la prendió fuego en su casa de Lomas de Zamora, frente a los 4 hijos de ambos -de 10, 7, 6 y 4 años-, su salud estaba muy comprometida. Le quemó el 70% del cuerpo. Ella estuvo un mes en coma, pasó otros 3 sin poder hablar por problemas en la tráquea y fue operada en reiteradas ocasiones. Había entrado y salido del Hospital Muñiz tantas veces que su familia no llevaba la cuenta. “Se ahogaba, se le cerraba el pecho y salíamos corriendo para que la reanimaran”, cuenta Carolina, suhermana. Murió el último sábado, llegó al hospital y no pudieron salvarla.</div>
<div class="im_message_text" dir="auto"></div>
<div class="im_message_text" dir="auto">La última vez que la operaron fue en agosto, poco después de que cumpliera 39 años. Los médicos le pusieron injertos en la zona del cuello para que pudiera separar el mentón del pecho y tuviera movilidad.<br />
Vanesa y Zeniquel fueron pareja durante 10 años. No era la primera vez que la había atacado: un año antes le había dado una brutal golpiza de la que se salvó de milagro gracias a la ayuda de sus vecinos. Ella lo denunció y estuvo detenido un mes. Le dieron una restricción perimetral que él violaba constantemente. El 2 de marzo quedó preso Ese día Carolina se encontró a sus 4 sobrinos llorando en el medio de la calle. Se habían escapado de la casa. “Cuando entré la vi a mi hermana prendida fuego. Él estaba sentado mirándola, me decía que no pasaba nada, que la dejara”, recuerda.</div>
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<div class="im_message_text" dir="auto"></div>
<div class="im_message_text" dir="auto">Zeniquel, de 34, fue trasladado a la Unidad Carcelaria N°1 de Lisandro Olmos. En un principio, el hombre fue imputado por &#8220;lesiones graves en contexto de violencia de género&#8221;. La familia de Vanesa se presentó ante la justicia este sábado y el expediente quedó caratulado como &#8220;femicidio&#8221; por la fiscal a cargo de la causa, Claudia Postiglione, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de Lomas de Zamora.</div>
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<p><img class="aligncenter wp-image-45602 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128258-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128258-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128258-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128258-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128258.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<h3 class="im_message_text" dir="auto">Cecilia Burgadt, Santa Fe</h3>
<p class="im_message_text" dir="auto">María Cecilia Burgadt tenía 42 años. Trabajaba como enfermera en el Hospital José María Cullen de Santa Fe y era mamá de dos chicas de 17 y 22 años, quienes el viernes ante su ausencia realizaron la denuncia en la Comisaria de la Mujer en Santa Fe porque en San José del Rincón no le tomaron la denuncia.</p>
<p class="im_message_text" dir="auto">Este dato lo aporta fiscal del Ministerio Público de la Acusación que estuvo a cargo de la investigación en un primer momento hasta que se halló el cuerpo, Marcelo Fontana. &#8220;Cuando la hija se constituyó en la comisaría le dijeron que esperara ocho horas y eso no puede ser, tienen que tomarla en el momento y me tienen que avisar a mí. Las horas se pueden ganar en cuanto a tiempo para buscar a una persona con los datos que aportan. Es importantísimo&#8221;.</p>
<p class="im_message_text" dir="auto">Lo último que supieron de ella es que había cumplido su jornada laboral y su egreso quedó registrado su egreso en las cámaras de seguridad.</p>
<p class="im_message_text" dir="auto">Durante la madrugada del sábado se realizaron varias investigaciones y allanamientos que permitieron dar con la ex pareja, un hombre de 49 años de quien no han difundido su identidad y que tenía en su poder el auto de la víctima, motivo por el cual lo demoraron. Más tarde en la Comisaría confesó que la había asesinado. A través de los pocos datos que aportó se pudo dar con su cuerpo, en una casa de la zona norte de la capital provincial.</p>
<h3 class="im_message_text" dir="auto">Cielo López, Plottier</h3>
<p class="im_message_text" dir="auto">La crueldad del femicidio de Laura López no tiene casi precedentes en Neuquén. Cielo, como se identificaba y la llamaban sus familiares y amigas, fue asesinada y partes de su cuerpo aparecieron en el río Limay, en el paraje China Muerta, dependiente de la localidad de Plottier, a 35 kilómetros de Neuquén capital.</p>
<div class="im_message_text" dir="auto"></div>
<div class="im_message_text" dir="auto">Cielo tenía 18 años, estudiaba en el nocturno del C.P.E.M 8 de Plottier y el jueves fue la última vez que la vieron, cuando fue a clases. Su familia perdió el contacto con ella el viernes a la mañana y se inició una campaña de búsqueda. Este domingo a la tarde, dos pescadores hallaron parte del cuerpo de Cielo en el río.</div>
<div class="im_message_text" dir="auto"></div>
<div class="im_message_text" dir="auto">Otra vez, otro femicidio, el segundo del 2019 en Neuquén. Otra vez, la bronca. Otra vez, el llanto y desconsuelo de sus amigas, de sus hermanas, de las profes de la escuela. Otra vez el grito del Ni una menos que parece no tener fin.</div>
<div class="im_message_text" dir="auto"></div>
<div class="im_message_text" dir="auto">“No hay nadie detenido ni demorado. No voy a responder si hay o no sospechosos. El hermetismo muchas veces es bueno para proteger la investigación”, dijo el fiscal general José Gerez en una conferencia de prensa luego de que el gobierno decretara duelo provincial. Mientras tanto, su hermana Melisa reclamó: &#8220;Por favor ayuden a que se haga justicia, estamos desesperados, ya no nos queda nada más que pedir que se haga justicia, porque a mi hermana ya no me la van a devolver”. Esta tarde, desde las 18.30, se espera una gran movilización en la Plaza San Martín de Plottier en reclamo de justicia.</div>
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<div class="im_message_meta pull-right text-right noselect"></div>
<div class="im_message_meta pull-right text-right noselect"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-45603 size-medium" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128256-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128256-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128256-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128256-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/photo4900031203806128256.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></div>
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<h3 class="im_message_text" dir="auto">Periodismo feminista</h3>
<div class="im_message_text" dir="auto">
<p><a href="tg://search_hashtag?hashtag=NiUnaMenos">#NiUnaMenos</a> es tendencia todo el día. ¿Es la cantidad de femicidios en tan pocas horas lo que enciende una supuesta sensibilidad social? ¿Acaso los detalles relacionados a los métodos empleados para cometer los asesinatos es lo que colabora en su viralización?</p>
<p>En su tesis doctoral, la española Isabel Marzabal Manesa infiere que la probabilidad de que se cometa un femicidio aumenta 24 veces si en los 10 días anteriores han aparecido en los medios de comunicación noticias de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. Basada en hechos de Barcelona, estudió cómo a partir de noticias sobre femicidios se dieron imitaciones o repeticiones de los métodos violentos. La autora sugiere que, para evitarlo, &#8220;hay que informar la noticia pero habría que evitar dar información demasiado detallada o difundir imágenes que no sirven para nada más que para dar ideas al agresor”.</p>
<p>Por su parte, Ileana Arduino, abogada e integrante del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) de Argentina, coincidió en que &#8220;hay cierta correlación entre la difusión de un caso con detalle con la ocurrencia de otros similares en un cierto lapso de tiempo&#8221; y además remarcó que &#8220;visibilizar a través del método la intensidad del daño pone paradójicamente más difícil situar como violentas situaciones que no son tan expresivas o crudas y que terminan esmeriladas u opacadas por jugar el juego del morbo y la espectacularización&#8221;. Los medios centran su coberturas en relación al método empleado y poniendo énfasis en la intensidad del padecimiento. &#8220;Al fin y al cabo lo que importan son las vidas, cómo nos maten no puede ser el centro del asunto&#8221;, agregó Arduino.</p>
<p>La &#8220;Guía para el tratamiento mediático responsable de casos de violencia contra las mujeres&#8221; de la Defensoría del Público recomienda evitar exponer la intimidad de la víctima, &#8220;ejemplo mediante la divulgación de datos escabrosos o de la presentación de descripciones pormenorizadas de aspectos truculentos y/o morbosos&#8221; que no hacen más que aportar a la frecuente vulneración y revictimización mediática. &#8220;La marcada tendencia a extraer y subrayar el morbo ante los casos de violencia contra las mujeres y su insistente mostración -muchas veces a modo de loop-, de imágenes ilustrativas, pareciera conducir a crónicas espectacularizantes, generalmente invasivas, antes que a provisión de información socialmente relevante&#8221;, indica la guía.</p>
<p>Esta nota fue escrita en forma colaborativa por ocho periodistas feministas y muchas otras colegas que ayudaron tanto en datos como en edición. Porque la idea es romper no sólo con las narrativas hegemónicas, sino también con las formas competitivas que nos enseñaron de este oficio. &#8220;Sororidad mata exclusividad&#8221;, decimos.</p>
<p>El periodismo feminista está haciendo historia. Y lo hacemos no sólo las periodistas, sino también medios y personas que eligen leer, apostar y difundir estas otras formas de hacer comunicación: practicando nuevas formas, resaltando las demandas, recordando las cifras. Y así, todos los días, todo el tiempo. Hasta que paren de matarnos.</p>
<p><strong>(*) La presente nota puede ser reproducida libremente, siempre y cuando no se resuma ni edite y se mantenga título, bajada y firmas.</strong></p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/cuatro-femicidios-y-el-show-de-la-morbosidad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Quitarle las armas al macho</title>
		<link>https://marcha.org.ar/quitarle-las-armas-al-macho/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 May 2018 04:11:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#NoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[#YaNoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Aldana]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[Lucía Cholakian Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
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					<description><![CDATA[Luchar con nombre propio 
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Lucía Cholakian Herrera y Laura Salomé Canteros / Foto: Rubén Andón </b></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Comienza el juicio que instalará un antes y un después en la lucha de las pibas. Cristian Aldana, músico y ex cantante de “El otro yo”, será enjuiciado por “abuso sexual y corrupción de menores”. El perfil de Ariell, una de sus s</span></i><i><span style="font-weight: 400;">obrevivientes y denunciantes.    </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cada vez que se escracha como acto político a un varón violento no es solo el señalado el que va a juicio, sino toda la cultura del terror y de la guerra contra los cuerpos y las subjetividades feminizadas. Es entonces cuando levantar la voz en compañía de otras, traza el camino colectivo de la reparación. Ese que muchas veces es negado por las instituciones pero que es sostenido por las feministas. Esa guía sin instrucciones que destruirá más temprano que tarde el silencio de la complicidad que da impunidad al poder del macho.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cristian Aldana es músico y ex cantante de “El otro yo”. Violentó a Ariell Carolina Luján mientras ella tenía entre 13 y 19 años y lo hizo de forma sistemática: sexual, física y psicológicamente. Lo hizo contra ella y contra otras -en su mayoría niñas y adolescentes-. “</span><i><span style="font-weight: 400;">¿Por qué estás acá, qué hiciste, nena?</span></i><span style="font-weight: 400;">”, le preguntaron a Ariell en abril de 2011 cuando fue por primera vez a la Comisaría de la Mujer de Morón. Tenía 21 años, había juntado valor para denunciar al varón que la había violentado durante seis y no era la primera vez que iba a ser revictimizada. Pero siguió caminando y resignificó no solo su lucha, también la de muchas.</span></p>
<p><b>Del “No nos callamos más” al proceso judicial </b></p>
<p>Fue también un abril, pero de 2016, cuando Mailén y Rocío publicaron videos dando testimonio de los abusos y las violencias perpetradas por Miguel del Pópolo, cantante de la banda “La Ola Que Quería Ser Chau”. Fue entonces cuando “El otro yo” publicó en su página de Facebook un repudio a las violencias machistas de del Pópolo afirmando: “En nuestra banda hay una mujer, tenemos hijas, madres, amamos a las mujeres”. Así la impunidad comenzó a quebrarse y muchas personas comenzaron a responder a la publicación con el link de la pancarta que mostraba a Ariell -un año antes- donde por primera vez se leía una frase hoy icónica: “Nos nos callamos más”. La reacción de la banda ante los comentarios fue borrarlos, a lo que siguió la indignación masiva y la interpelación directa: “¿Ahora te haces el bueno, Aldana?”. En contraste a la maniobra de complicidad, la claridad: la imagen de Ariell comenzó a circular en medios y redes.</p>
<p>A la visibilización de las violencias de Aldana mediante la acción callejera le siguió el relato en un blog -con protección de su identidad- en redes. Pero Ariell decidió volver a intentarlo. En 2016 denunció en Atajo Fiscal, con la abogada Ornella Noccitti, y a la semana se sumaron seis denuncias más contra Aldana en UFEM (Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres). Todas fueron remitidas al Juzgado de Instrucción N°17, y fue a finales de ese año que en un fallo ejemplar, el juez Roberto Ponce dispuso el procesamiento y prisión preventiva para el imputado, que fue trasladado al Penal de Marcos Paz, donde esperó el juicio que hoy comienza.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">“El procesamiento es por abuso sexual gravemente ultrajante con acceso carnal en forma reiterada, en concurso ideal con corrupción de menores. También agravado por haber causado un grave daño en la salud física y mental de las víctimas”</span><span style="font-weight: 400;">, explicó Gabriela Conder, actual abogada de Ariell. En el juicio, serán siete las querellantes.</span><span style="font-weight: 400;"> “Cuantas más hay, te das cuenta de la masividad del daño que produjo en las chicas. Nosotrxs vemos causas con muchas querellantes, como AMIA, Once. Entonces ahí te das cuenta cual es el daño que produjo. Es como si fuese realmente una masacre”.</span></p>
<p><b>La reacción machista</b></p>
<p>Ariell sabe que por la compañía de los feminismos y distintos organismos como DOVIC y UFEM, sumado a la masiva condena social que recibió Cristian Aldana, su historia fue única en comparación a otras. Sin embargo, ni ella ni el resto de las denunciantes se salvaron de la constante revictimización y del hostigamiento por parte de las instituciones involucradas. Prueba de ello fue la infiltración de la abogada Nvard Nazaryan en su causa.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nazaryan, defensora del comunero Roberto Salcedo -imputado por acoso sexual laboral- y empleada del PRO; se acercó a Ariell y otras denunciantes como la </span><i><span style="font-weight: 400;">abogada de las malas víctimas</span></i><span style="font-weight: 400;">. Escondiendo su identidad política y su trabajo, se involucró en las causas entorpeciéndolas y engañando a las jóvenes acerca de qué curso tomarían ciertas acciones. Recientemente, gracias a una investigación publicada en “</span><a href="https://www.periodicovas.com/una-defensa-que-ofende-a-las-mujeres/"><span style="font-weight: 400;">Periódico Vas</span></a><span style="font-weight: 400;">”, las sobrevivientes de abusos y violencias pudieron acceder a saber quién era realmente Nazaryan y desligarse de ella antes de que comenzara el juicio.</span></p>
<p>Pero los daños provocados continúan afectando a las denunciantes y alertan sobre un mecanismo que amenaza a las que denuncian a los machos. Una reacción machista ante las que ya no callan y se empoderan. Diego Boris, su amigo de toda la vida de Cristian Aldana y su socio, denunció a Ariell por calumnias después de que ella relatara una situación en la que cuando tenía 17 años y convivía con Aldana, en la cual tras haber sido abusada y golpeada por Aldana, le pidió ayuda. Boris la llevó a Ariell a la estación de Once y aun viéndola roja de los golpes y en estado de shock, justificó las violencias que el músico ejercía sobre ella bajo el argumento de que “estaba estresado”. “Cristian me pega Diego, Cristian me pega”, le dijo Ariell en ese entonces. Él tenía 45 años, Aldana 35 y ella 17. La denuncia civil que él radicó avanzó más rápido que la mayoría de las acciones tomadas desde la denuncia de 2016 contra Aldana.</p>
<p><b>“Creer como postura política” </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ariell junto a otras compañeras creó el blog “</span><a href="https://yanonoscallamosmas.wordpress.com/"><span style="font-weight: 400;">Ya no nos callamos más</span></a><span style="font-weight: 400;">”, que administró hasta hace un mes. En él, bajo la premisa de que “hablar es autodefensa”, se publicaron más de 280 testimonios en menos de dos años contra muchísimos varones con mayor o menor protagonismo social que ejercieron violencias sobre personas que decidieron utilizar ese canal de denuncias para dar vueltas las asimetrías. Y eligieron escribir sus historias para sensibilizar, prevenir y alertar a otras y luchar contra la perpetuación de los abusos de poder de los machos. </span><span style="font-weight: 400;">“No somos el sistema judicial, elegimos creer como postura política ante el terrorismo sexual, generar prevención entre nosotres y herramientas de autodefensa que rompan con la cultura de la violación y todos sus mecanismos de manipulación eligiendo salir del lugar de víctimas y expresarnos cuándo, cómo y donde fuera”, </span><span style="font-weight: 400;">expresa como manifiesto el blog.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ariell hoy tiene 28 años y cuenta con vasta experiencia y aprendizaje político. Y sabe identificar de quienes debemos cuidarnos: del sistema judicial, que opera de manera que revictimiza sistemáticamente a las mujeres que se acercan a denunciar las violencias machistas. </span><span style="font-weight: 400;">“El escrache es una respuesta y postura política de autonomía antirrepresiva creada por todas las mujeres, niñeces e identidades disidentes como autodefensa feminista, donde el eje primordial es quien denuncia y enuncia su historia, reservando su identidad y exponiendo al violento, deconstruyendo colectivamente la violencia machista”, </span><span style="font-weight: 400;">afirma. Y agregó, a pocos días del juicio:</span><span style="font-weight: 400;"> “</span><span style="font-weight: 400;">Hay veces donde con un alerta o escrache alcanza para reparar, resignificar y exponer a los violentos y sus cómplices, pero hay muchos otros donde es urgente tomar acciones legales para que no nos maten o sigan violentando”</span><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“</span><i><span style="font-weight: 400;">Yo con vos, voy preso”</span></i><span style="font-weight: 400;">, le dijo Cristian Aldana a Ariell la primera vez que chatearon, cuando ella tenía 13 años. Hoy, Ariell tiene 28 y él está preso. Son quince años los que erigieron a la mujer que hoy forma parte de un movimiento de visibilización de las violencias. Una que no es ni sobreviviente ni heroína, porque cualquier etiqueta le queda chica. Una mujer protagonista de la historia, que sostuvo por primera vez el mensaje que marcará una era: la del “no nos callamos más”. Una que irrumpió en una marea de silencios obligatorios y que habló para llevar a juicio -junto a otras seis querellantes- a quien abusó de ella y tantas otras. Quince años construyeron la rebeldía, la fortaleza y las herramientas para la defensa personal y feminista. Esas que empoderan, destruyen ídolos y logran cambiar de lado el miedo. Porque con el acompañamiento les hemos quitado las armas a los machos. </span></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/quitarle-las-armas-al-macho/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Condenada sin pruebas: El Caso de Cristina Vásquez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Oct 2017 03:06:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Vazquez]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia patriarcal]]></category>
		<category><![CDATA[Lucía Cholakian Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres presas]]></category>
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					<description><![CDATA[En la escena del crimen no hay rastros ni huellas de la condenada, así como tampoco hay testigos directos que acrediten su culpabilidad. En el expediente, se atribuye a Cristina el tener un estilo de vida “promiscuo y marginal”, “ser mentirosa” y “ser adicta a la marihuana”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_8352"><span style="font-size: small;"><strong><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10343">Por Lucía Cholakian Herrera (*)</span></strong><em><strong><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10343">. </span></strong><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10343">El 28 de julio de 2001 la vida de Cristina Vázquez, de 19 años, cambió para siempre. Su vecina de Posadas fue asesinada aquella noche mientras Cristina estaba a ocho kilómetros de la escena del crimen. El homicidio de la mujer fue en su propio domicilio, en condiciones no resueltas, ya que las pistas que se arrojaron a partir de la investigación y de los testimonios de otras/os vecinas/os de la cuadra nunca fueron seguidos. </span></em></span></div>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10086"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10087"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10342" style="font-size: small;">A los pocos días, la policía irrumpió en la casa de Cristina Vázquez acusando del delito a ella, a una amiga y a su pareja. El nombre de la joven apareció espontáneamente y sin justificación en la causa: una mujer declaró haber visto a la pareja de su amiga vendiendo joyas que serían de la vecina de Cristina y, por lo tanto, se decidió condenarlos a los tres a prisión perpetua. Dicha mujer aportó testimonio una sola vez, no se la volvió a convocar y jamás se encontraron pruebas ni de la existencia de las joyas ni de otros testigos.</span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10088"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10089"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10341" style="font-size: small;">En la instancia de juicio oral, dos personas declararon haber estado con Cristina a 8 kilómetros de Posadas aquella noche. Ambos testimonios fueron descartados<strong id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10090">.</strong> <span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10341">En la escena del crimen no hay rastros ni huellas de la condenada, así como tampoco hay testigos directos que acrediten su culpabilidad.</span> En el expediente, se atribuye a Cristina el tener un estilo de vida “promiscuo y marginal”, “ser mentirosa” y “ser adicta a la marihuana”.</span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10093"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10094"><span style="font-size: small;">A partir de esta construcción apoyada en un juicio moral, se decidió condenar a Vázquez a perpetua basándose en un testimonio de la instancia de instrucción en el año 2005, en el que supuestamente un testigo habría dicho que Vázquez admitió su crimen estando bajo el efecto de las drogas. El presunto testigo explicó en la instancia oral que no recordaba haber tenido tal conversación con Vázquez y que en la etapa de instrucción había sido arrestado para ir a declarar. Sin embargo, su declaración fue tomada como prueba de cargo en la instancia condenatoria.</span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10096"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10097"><span style="font-size: small;">Las irregularidades en el caso son múltiples. </span></span><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10097"><span style="font-size: small;">Las mismas fueron presentadas por el Observatorio de la Asociación de Pensamiento Penal (APP) mediante un amicus curiae (recurso “amigo del tribunal”) frente al Tribunal 1 de Posadas. La misma ONG estableció que hay una ausencia absoluta de perspectiva de género, que derivó en las inferencias arbitrarias que se hicieron respecto al estilo de vida y subjetividad de Cristina.</span></span></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10099"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10100"><span style="font-size: small;">La certeza es que, en este momento, Cristina Vázquez lleva nueve años privada de su libertad en la Unidad Penal N°5, Instituto Correccional de Mujeres, en Posadas. Compañeras y organizaciones demandan el esclarecimiento de la causa y las irregularidades sobre las cuales se funda su condena. </span></span></p>
<p dir="ltr" data-setdir="false"><span style="font-size: small;">Quienes acompañan a Cristina y exigen su inmediata liberación realizaron el siguiente video para difundir y visibilizar la situación de la mujer misionera.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Clip ONG Cristina Vázquez" width="854" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/G-UW2GdP1-U?start=1&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10102" dir="ltr" data-setdir="false"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10103"><span id="yui_3_16_0_ym19_1_1507258067188_10353" style="font-size: small;"> </span></span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/condenada-sin-pruebas-el-caso-de-cristina-vasquez/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Metro y Medio de machismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Aug 2017 14:59:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Lucía Cholakian Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Paco Urondo]]></category>
		<category><![CDATA[violencias]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Lucía Cholakian Herrera/Nota de Agencia Paco Urondo ¿Cuántos puntos de rating vale la exposición de una violación? ¿Cuántos retweets vale el reírse públicamente de un delito penal que afecta a miles de mujeres por año en Argentina?&#8221;. El viernes por la tarde, durante el programa “Metro y Medio” de la FM 95.1 —conducido por [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por Lucía Cholakian Herrera/Nota de Agencia Paco Urondo</em></strong></p>
<p><em>¿Cuántos puntos de rating vale la exposición de una violación? ¿Cuántos retweets vale el reírse públicamente de un delito penal que afecta a miles de mujeres por año en Argentina?&#8221;.</em></p>
<p>El viernes por la tarde, durante el programa “Metro y Medio” de la FM 95.1 —conducido por Sebastián Wainraich y Julieta Pink, y que esa tarde tenía de invitada a Tamara Petinatto— sucedió algo que prendió las alarmas entre las oyentes: un varón llamó para “confesar” un engaño a su mujer durante unas vacaciones en Cancún, en las que “tacleó” y violó a una mujer canadiense.</p>
<p>La sección, llamada “Taller de engaño”, a la que los oyentes llaman para contar anécdotas y que se defina al aire, mediante el juicio de las/os conductores, si lo suyo fue una infidelidad o no; fue el marco de esta conversación que derivó en la confesión absolutamente impune de un delito penal como es el de la violencia sexual contra la mujer.</p>
<p>El relato, contado entre risas y chistes entre el violador y las/os conductores, dejó entrever una vez más cómo la violencia hacia las mujeres continúa naturalizada en todas sus formas y es reproducida sistemáticamente en los medios comerciales. Por un lado, se festejó al aire lo que fue una violación a una mujer en estado inconsciente y, además, se hicieron chistes acerca de la infidelidad cometida por el varón, ridiculizando a su pareja y exponiendo un maltrato esencial radicado en el engaño y la manipulación.</p>
<p>Más allá de las reiteradas discusiones que se dan a partir de que determinadas radios comerciales continúen habilitando espacios donde se reproduzcan estereotipos sobre las mujeres y se reivindique a varones violentos, cabe destacar este caso como uno en el que las/os conductores tuvieron una actitud profundamente cómplice con un varón que —repetimos— violó a otra mujer y llamó para contarlo al aire. Esto vuelve urgente un debate respecto a qué sucede en los medios comerciales que hace que toda supuesta ideología sea tirada por la borda a la hora de mantener el rating: ¿Cuántos puntos de rating vale la exposición de una violación? ¿Cuántos retweets vale el reírse públicamente de un delito penal que afecta a miles de mujeres por año en Argentina? ¿Cuántos “me gusta” vale, en todo caso, el burlarse de una consigna que busca terminar con la violencia machista de una vez?</p>
<p>¿Qué deberían haber hecho? ¿Qué podría haber pasado? Tal vez la intervención de las y los conductores del programa no hubiera derivado en un enjuiciamiento al violador. Pero, sin dudas, hubiera problematizado la cultura de la violación en vivo y para todas y todos los oyentes del programa. Hay una cosa que es certera: no lo hicieron, y se rieron. La risa no es un desliz de una actitud patriarcal: es un gesto de complicidad.</p>
<p>Porque, de verdad, no es tan difícil no reírse de una violación.</p>
<p>Nota original en:http://www.agenciapacourondo.com.ar/generos/metro-y-medio-de-machismo</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/metro-y-medio-de-machismo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Cordera, “un pelotudo gigante, gigante, gigante”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cordera-un-pelotudo-gigante-gigante-gigante/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/cordera-un-pelotudo-gigante-gigante-gigante/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Aug 2016 03:03:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[ASI]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Gustavo Cordera]]></category>
		<category><![CDATA[Lucía Cholakian Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>
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					<description><![CDATA[Tras las declaraciones del músico Gustavo Cordera, siguen las repercusiones y la reflexión ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Lucía Cholakian Herrera </b></p>
<p><i>Tras las declaraciones del músico Gustavo Cordera, siguen las repercusiones y la reflexión alrededor de la estructura simbólica e ideológica que lo protege por “rockero”, por macho de la música que se las coge a todas. Un sistema de poder que empieza a resquebrajarse.</i></p>
<p>Al parecer, a medida que pasa el tiempo se vuelve necesario ir tachando ídolos. Los discos de la Bersuit -los primeros-, fueron representación de la ira política de los 90 y principios de siglo, ira que renació con la vuelta del neoliberalismo (porque, vamos, ¿quien no escucha “El tiempo no para” hoy sin pensar en que Macri es presidente?). Gustavo Cordera, más allá de haberse separado de la banda hace unos años, se mantiene como la imagen referente del grupo y de su obra por aquellos tiempos.</p>
<p>Hace tres días, durante una conferencia en TEA Arte (terciario de periodismo privado en el corazón de Buenos Aires), Cordera pronunció, entre otras cosas, las siguientes palabras: “<i>Es una aberración de la ley que si una pendeja de 16 años con la concha caliente quiera coger con vos, vos no te las puedas coger. (&#8230;) Hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo porque son histéricas y sienten culpa por no poder tener sexo libremente. Si yo tengo algo bueno para darte puedo desvirgarte como nadie en el mundo. A mí hablame de cómo te sentís y te entiendo, pero si me hablás de los derechos no te escucho porque no creo en las leyes de los hombres, sí en las de la naturaleza”.</i></p>
<p>La declaración se enmarcó en una pregunta de uno de los participantes, la cual aludía a la oleada de denuncias contra músicos y otras figuras públicas por abuso y violencia, <a href="http://www.marcha.org.ar/nadie-lo-sabra-abuso-poder-del-musico-impunidad/">tema que abordamos en un artículo reciente.</a></p>
<p>Luego de que salieran a la luz las palabras de Cordera muchas personas, organizaciones, y movimientos expresaron su repudio a sus dichos y a su figura. En menos de 24 horas el músico se hizo presente en varias radios para rectificar sus afirmaciones, estableciendo argumentos no sólo falaces sino también contradictorios. Por un lado, expresó que se trataba de “un ejercicio de psicodrama”. El psicodrama es una forma de terapia alternativa al psicoanálisis que surgió en el siglo XX y tiene múltiples ramificaciones y usos. Quien conoce lo mínimo de la técnica tiene muy en claro que no sólo exige una exhaustiva formación -tanto por el lado terapéutico como por la representación teatral, donde no sólo se pone en juego la mente de quien participa sino que también su cuerpo-, pero claro que nada de esto importa porque un rockero puede pararse frente a una audiencia, decir una serie de brutalidades y luego asegurar que estaba ejecutando un recurso sobre el que evidentemente no conoce ni el principio más básico.</p>
<p>Pero imaginemos que efectivamente Cordera es un profesional de la psicoterapia, y procedamos a su segundo argumento: la provocación. <i>&#8220;Yo lo pauto normalmente, cuando me llaman a una cosa así, es para provocar a que el periodista repregunte. Y vos reaccionas si te digo &#8216;sos una pelotuda&#8217;. Es para generar cosas&#8221;</i> aseguró en uno de los programas radiales. Con esto, sugiere, que relativizar un abuso o cualquier tipo de violencia de género para el caso, es disparar una provocación que tiene el potencial de producir un debate valioso o una superación en un diálogo. Fue inteligente de su parte haber inventado esta excusa: Cordera reconoce que los límites de lo decible -de a poco- van mutando, y que ya no es tan socialmente aceptable hablar de tener sexo con menores de edad siendo un tipo que supera los 50.</p>
<p>Entonces disfraza su misoginia exacerbada y medieval de provocación rockera, de tipo progre, guapo, rebelde. En este caso, no es manifiesta; pero de nuevo, Cordera es un tipo inteligente. Él es consciente de que existe una estructura simbólica e ideológica que lo protege por “rockero”. Porque el macho de la música, el que se las coge a todas, el que toma falopa todo el día pero igual toca recitales increíbles de ocho horas en un River completo, es una suerte de líder divino. Y, en realidad, también lo es el que no llega a llenar un antro. Porque el protagonismo artístico que recubre la imagen de un músico que crece en un mundo en el que la música es cada vez más industria capitalista de entretenimiento y menos placer -sin importar la calidad de las obras-, disfruta de una impunidad que es ineludible. De más está aclarar que esto no implica que todos los músicos sean misóginos, ni violentos, ni violadores. Bajo ningún punto de vista. Lo que sí se asevera es que hay un potencial abuso de poder legitimado por un sistema que no sólo reparte ese poder sino que lo reivindica. Y ésa es la estructura contra la que hay que atentar, una estructura de la que Gustavo Cordera es sólo un hijo sano y orgulloso.</p>
<p>La impunidad de la que goza el varón heterosexual famoso es uno de los dispositivos fundamentales para que se efectúe, de lado del público, una excepción: por ejemplo, basta con saber que “Maradona es D10S” para olvidar que golpea a su pareja. La consecuencia más peligrosa de la excepción reside en que es imposible que algún día se cumplan las demandas del #NiUnaMenos si se siguen perpetuando las formas que habilitan excepciones. Por esto, el doloroso acto de desvincular a un ídolo de su posición como tal es menester. Es entendible -pero no debería ser aceptable- que muchos seguidores lo nieguen por la complejidad que conlleva. Requiere saber que una obra o una carrera puede ser maravillosa pero que a un tipo violento, o a un misógino visceral, no hay que darle ni dinero, ni fama, ni atención.</p>
<p>Y es una gran desilusión, sobre todo, saber que ya ningún himno por la igualdad o los derechos que cante podrán jamás tapar lo ofensivas que fueron sus palabras aquella vez que dijo que nuestros derechos le valían mierda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Nota relacionada:</b></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/nadie-lo-sabra-abuso-poder-del-musico-impunidad/"><b>¿Nadie lo sabrá?: sobre el abuso de poder del músico y su impunidad </b></a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cordera-un-pelotudo-gigante-gigante-gigante/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>“¿Nadie lo sabrá?”: sobre el abuso de poder del músico y su impunidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 May 2016 03:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Lucía Cholakian Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[machismo]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Rock]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Que tienen en común David Bowie, Mick Jagger, Elton John, Jimmy Page, Iggy Pop y Marilyn Manson?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Lucía Cholakian Herrera* / Foto por Julieta Lopresto Palermo<br />
</strong></p>
<p><em>¿Que tienen en común David Bowie, Mick Jagger, Elton John, Jimmy Page, Iggy Pop y Marilyn Manson; aparte de ser algunos de los músicos más reconocidos del universo?</em></p>
<p>Que todos fueron acusados de delitos vinculados al abuso sexual en algún momento de su carrera.  Sin embargo, excepto los que ya murieron, cada uno de ellos goza de su exitosa profesión o vida de jubilado en plena libertad. Una podría sospechar que estas figuras están protegidas por un sistema de entretenimiento megaextrapoderoso de una forma excepcional que los inmuniza ante cualquier tipo de acusación. Pero esta impunidad no sólo recubre a los artistas internacionales de estratos mayores, sino que lo hace en la mayoría de los casos. Por mencionar sólo algunos ejemplos de nuestra región latinoamericana, existe el caso del líder de la banda Wachiturros -DJ Memo- imputado en una causa por el abuso de una menor de 13 años y excarcelado por un pago de menos de 50000 pesos argentinos; la ahora mera anécdota de Kalimba, reconocido cantante mexicano acusado de violar a una menor y declarado inocente al poco tiempo; Silvestre Dangond, figura del vallenato colombiano que fue capturado en video tocándole los genitales a un menor de 14 años durante un concierto y luego de disculparse continuó con su vida artística sin ningún pesar; Omega, cantante dominicano acusado de tres delitos de abuso sexual -el último por parte de su mujer-, que pagó solamente con una prisión preventiva de tres meses; Juan Carlos Blanco Kemp, de la banda mexicana Bkemp, que intentó violar a una joven en el baño de un bar con un arma de fuego y el de Juanse, músico argentino de la banda “Los Ratones Paranoicos”, que fue acusado junto a todos los miembros de su otra banda -“Las fieras lunáticas”- de haber violado a una joven jujeña de 26 años durante una gira. Luego de ser denunciado, su única afirmación consistió en establecer que “con la mujer que tengo, no voy a ir a Jujuy a encerrarme con un mamarracho”. Juanse también goza en plenitud de su carrera y del apoyo de todos sus seguidores.</p>
<p>Estos casos citados son sólo una pequeña muestra del universo de artistas imputados en causas por delitos sexuales, y aquí sólo se está mencionando algunos relativos al mundo de la música. Todos estos sucesos, sin embargo, fueron de público conocimiento y la mayoría de ellos alcanzaron las tapas de los principales tabloides populares de sus respectivos países. Entre eso y el hecho de que todos los músicos mencionados continuen hoy ejerciendo su profesión en libertad y manteniendo con disfrute un público dispuesto a pagar por sus discos y conciertos, hay una realidad que caracteriza al mundo del arte y la cultura que urge atender.</p>
<p>En los diccionarios judiciales, al desarrollarse el concepto de “impunidad”, se menciona que las circunstancias bajo las cuales se desarrolla la misma están fundadas en un tipo de complicidad. Por definición, se sugiere en el ámbito judicial que la complicidad en estos casos es con el aparato policial o el poder judicial. Pero en estos casos, cabe resaltar que la complicidad no se ofrece sólo a nivel institucional, sino que sin dudas está también circunscripta al vínculo del artista con su público. El artista, a quien generalmente no se lo separa de su obra a la hora de juzgarlo, queda así protegido por una suerte de consenso popular: y se sabe que las grandes discográficas u organizadoras de eventos no se caracterizan por frenar procesos en los cuales se está generando capital, sea cual sea la razón se anteponga en su camino.</p>
<p>Pero el objetivo de este artículo no es únicamente plantear la discusión sobre cómo las industrias culturales capitalistas y el mundo del entretenimiento son cómplices y en muchos casos mentores de delitos de abuso sexual y violencia hacia las mujeres. El hace dos semanas sucedió algo en Argentina que abrió las cajas de este debate a nivel local y es relevante que no se cierren al ritmo de un próximo boom mediático.</p>
<p>El sábado 16 de abril se viralizaron en las redes sociales dos videos que llamaron la atención de miles de personas de múltiples grupos sociales: dos chicas -Mailén y Rocío- hicieron pública vía youtube una denuncia penal a José Miguel del Popolo, líder de la banda de rock “La ola que quería ser chau”, por abuso sexual, psicológico y maltrato verbal. En el segundo testimonio (de su ex pareja, Rocío) también se aludió a consumos de videos de pedofilia por parte del victimario. Al día de hoy, el cantante de la banda no ha dado ninguna declaración pública al respecto.</p>
<p>Sumado a este caso, surgieron múltiples acusaciones a través de las redes sociales en el perfil de la banda “El otro yo”, que ante las denuncias realizadas a “Migue” se manifestaron a favor de las víctimas. Estos posteos dieron como resultado una convocatoria espontánea y multitudinaria de usuarios que denunciaron a  Cristian Aldana, el líder de la banda, por haber abusado de fans que eran muchos casos de menores de edad.</p>
<p>Por último, se viralizó una entrevista a Ciro Pertusi realizada en 1997, en la que el actual cantante de la banda Jauría -y ex líder de Attaque 77- tuvo expresiones como la siguiente: “A tipos como yo les gustan las nenitas: me hago cargo, no tengo drama. (…) Me hago cargo de mi gusto y de mi vicio. Me da un poco de bronca tener que andar cuidándome: te pueden meter en cana. Pero me di cuenta de que las chicas no tienen drama. No me junto con una chica y la fuerzo: cuando veo una que me gusta por la calle, la sigo con la bicicleta, le digo “¿Qué tal, cómo estás?”, me pongo a charlar. Si me da bola, bien, si se asusta, me voy a la mierda porque yo también me asusto. (…) Les pinta la típica historia de “Porque mi hija…” ¡Si yo también tengo una hermana de quince años, y también fue una nena! ¡Pero todo bien! Hay muchas cosas que nadie ve… Es posible una relación entre un hombre grande y una nenita. Pasa que se creen que uno es un degenerado”.</p>
<p>Ante todos estos casos, y los que quedan por venir, cabe hacer una reflexión sobre la situación preocupante que se está viviendo en la escena de la cultura local -y esto compete a toda América Latina, en cada uno de sus circuitos de cultura- con respecto al abuso sexual. En el caso de figuras públicas, “famosos”, el abuso no sólo está fundado en el poder que el varón retiene dentro del sistema patriarcal sino que se refuerza por el poder de quien es referente de la disciplina o arte que corresponda. No hace falta remontarnos a las épocas del `60, `70 y `80 cuando la figura de la “groupie” completamente sexualizada surgió como un estereotipo de la escena musical. Hoy, alcanza con acercarse a un evento artístico en un centro cultural o bar de artes para encontrar músicos, poetas y actores que hacen uso de su protagonismo social para vincularse con mujeres del público. Esto presenta un peligro alarmante, ya que estos actos se legitiman bajo la idea del sentido común típica que responde al “ella se lo buscó”, “a ella le calentaba porque es famoso”, o incluso “él puede acostarse con quien quiera porque es ÉL”.</p>
<p>Lo novedoso de esta situación fue que el debate se dio casi enteramente a través de las redes sociales, y cabe hacer una nueva distinción sobre este eje: de forma casi directamente proporcional al repudio surgieron comentarios en defensa de los abusadores, con un retorno a los lugares comunes conocidos como “yo sé que él no es así”, “están reaccionando de manera demasiado violenta” y el clásico “histéricas resentidas que inventan cosas en su contra”. Un caso reciente, desatado tras el acoso de un personaje del mundo de la poesía independiente porteña hacia otra personaje del mundo de la poesía independiente porteña, cristalizó esta forma de pensamiento en uno de los entornos menos esperados cuando la denunciante fue atacada y culpada tras manifestar su historia. Es que el acoso y la misoginia no pertenecen sólo a los machos burgueses macristas, sino que afecta transversalmente a todas las clases e ideologías. Muchas figuras utilizan su  talento como autoridad creativa y la utilizan para establecer vínculos desiguales de poder. Nos ahorramos aquí ahondar en los casos conocidos que sucedieron dentro de las mismas agrupaciones feministas de corrientes universitarias, pero mencionar que suceden ya es suficiente para ilustrar este argumento.</p>
<p>Llama la atención entonces que entornos como el del rock, la poesía y la militancia; que suelen reivindicarse como libertarios y feministas -al menos en sus manifiestos de facebook-, pasan al foco por ser epicentros de violencia y misoginia. ¿Quiénes más que los trabajadores de la cultura deberían comprender que el lenguaje y las prácticas igualitarias son los primeros espacios de transformación social? ¿Qué lugar más que una trinchera que se autoreconoce como revolucionaria debe hacerse cargo de estos hechos en el instante mismo en el que aparecen?</p>
<p>Bajo ningún punto de vista se sugiere por esto que no puede existir un vínculo sexual-afectivo con consenso que surja a partir de una relación artista-”fan”, pero sí que su establecimiento tiene como punto de partida una relación de poder que, según las condiciones de dicha relación, tiene el potencial de devenir en una situación de abuso del mismo.</p>
<p>Formar parte de la escena cultural local y ser mujer no es sencillo. Requiere el aprendizaje de variadas herramientas de autodefensa. No es un dato menor que tantas mujeres denuncien situaciones de abuso en este ámbito, tampoco lo es el hecho de que ya no nos sorprenda o que nos resuene a viejo conocido.</p>
<p>Hay una razón por la cual muchos de nosotros elegimos trabajar en la cultura y es porque sabemos que es un lugar de transformación social. Pero a veces nos olvidamos de que nuestros vínculos dentro de ese mundo van a determinar inequívocamente la forma en la que nuestra misión se proyecte dentro de la sociedad. Continuar legitimando prácticas abusivas de nuestros colegas, ídolos, referentes y los de nuestra generación sólo va a continuar reproduciendo el modelo misógino, violento y asesino bajo el cual vivimos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*nota originalmente publicada en <a href="http://www.nodalcultura.am/2016/04/nadie-lo-sabra-sobre-el-abuso-en-la-musica-y-la-impunidad-del-artista/">Nodal Cultura </a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Nota relacionada:</strong></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/rock-machos-cultura-la-violacion/"><strong>Rock y machos. Romper el silencio ante la cultura de la violació</strong>n</a></p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/nadie-lo-sabra-abuso-poder-del-musico-impunidad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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