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	<title>Lucas Prodan &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Lucas Prodan &#8211; Marcha</title>
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		<title>Rock del Sol a la Luna: Sumo y la insospechada creatividad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/rock-del-sol-a-la-luna-sumo-y-la-insospechada-creatividad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Mar 2023 16:33:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Lucas Prodan]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
		<category><![CDATA[Rock Argentino]]></category>
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					<description><![CDATA[El 20 de marzo de 1982 se realiza el Festival Rock del Sol a la Luna en la cancha de Estudiantes de Buenos Aires, en la localidad de Caseros, en Tres de Febrero]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El 20 de marzo de 1982 se realiza el Festival Rock del Sol a la Luna en la cancha de Estudiantes de Buenos Aires, en la localidad de Caseros, en el municipio de Tres de Febrero, Provincia de Buenos Aires. Hay una enorme cantidad de relatos sobre la participación de Sumo en ese festival y lo que vino después. Existe una historia oficial legitimada. Pero todavía hay voces que no se expresan, o no se las quiere escuchar. A lo mejor si las escuchamos podemos echar luz sobre algunos claroscuros que parecen intocables. Se elige ese camino para avanzar.</em></p>



<p><strong>Por Pablo Nolasco Flores</strong></p>



<p>¿Cómo pudo hacer una banda compuesta por un cantante italiano, un marinero devenido en guitarrista, un bajista inexperto y una baterista inglesa para empezar a tocar y en dos meses llegar a un estadio con miles de personas y después ganarse un lugar en el underground porteño? Tocar en el Café Einstein y Cemento, pasar por el teatro Astros (¿la cresta de ola?), festivales, Vélez y hasta llegar a Obras.</p>



<p>Los primeros dos años de Sumo fueron los más interesantes, experimentales y subversivos Animarse a derribar, cuestionar o problematizar lo que se dice y lo que está escrito. ¿Hasta qué punto nos sirven los mitos para comprender lo que realmente sucedió? ¿Y si es mejor abandonar el lugar común de mito y leyenda para comprender lo no dicho?<br><br>Abordar esos primeros dos años de la banda quizás brinden algunas luces para comprender lo posterior. Y para iluminar habrá que empezar por un nombre no tan conocido, o conocido pero oculto: Juan Carlos Carner, productor de Sumo de esos primeros años, quien llevó a la banda a tocar en la cancha de Estudiantes de Buenos Aires el 20 de marzo de 1982. Sí, en el festival ese que supuestamente Luca invita a Pappo a una carrera bebiendo vodka o ginebra hasta Rosario.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img width="195" height="259" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image.png" alt="" class="wp-image-56069" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image.png 195w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image-150x199.png 150w" sizes="(max-width: 195px) 100vw, 195px" /></figure></div>



<p>El estado del arte de la historia de Sumo dice que el Festival Rock del Sol a la Luna fue el bautismo de fuego para la banda. También dice que en ese festival tocaron Los Violadores y los Abuelos de la nada, inclusive hay imágenes en la cobertura que realizó la Revista Pelo y una enorme cantidad de testimonios, donde músicos de esas bandas aseguran haber tocado. Sin embargo, Lorenzo contradice esas versiones, explicando que a pesar de haber estado anunciadas las bandas, ellas no tocaron. “Yo estaba ahí, fui productor y conductor del festival”, dice Carner. Y agrega:<br></p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“Sumo generaba envidia, las bandas ensayaban años y años para tocar un par de<br>veces por año, nadie entendía como una banda nueva con un puñado de ensayos pudieron<br>tocar en un festival realizado en un estadio de fútbol, ir de gira por el interior del país y hasta tener un patrocinador que los bancara, el sueño de muchos a pesar de que otras bandas o personajes del ambiente me puteaban por “comerciante”.</em><br></p><cite>Juan Carlos Carner</cite></blockquote>



<p>Quizás Carner trae un poco más de realidad. La historia oficial nos divinizó algo que realmente no supimos bien por qué sucedió. Sumo era mucho laburo. Con su respectivo reviente, por supuesto. Ahí comienza el ascenso. Porque todo lo novedoso y raro que empieza a subir despierta sensaciones cruzadas. Sumo era un embrollo, una confusión, un lío. El despegue trajo su ruido. Al respecto, Carner expresa: “Sumo generaba admiración y envidia, nadie criticaba a Luca, pero rechazaban a Steffanie por ser mujer, a Germán lo criticaban porque no era buen guitarrista además de tocar de espalda al público por su miedo escénico y Sokol zafaba como bajista. También hay que aclarar que salvo los amigotes del barrio que entraban gratis y se chupaban el alcohol de Luca, el público eran músicos que venían a ver un verdadero “punk inglés”, no la versión acicalada de los Violadores, venían a ver un cantante que cantaba con las tripas, que sentía y transmitía “algo” arriba del escenario.”</p>



<p><br>Hacía tanto calor en Estudiantes que ese día Stephanie eligió unos shorts muy cortos para tocar. ¡Los ingleses no están acostumbrados a cagarse de calor! Y claro, se ganó el rechazo de un estimable grupo de metaleros que le gritaban nada más y nada menos que: ¡PUTA! La masculinidad débil del rockero no se bancaba que una mina toque la batería más fuerte que un hombre. Es que la recaudadora de impuestos londinense le pegaba tan duro a los tachos que hasta el baterista de los Orions se sonrojaba.<br></p>



<p>De la historia oficial también aprendimos los problemas que Sumo tuvo por tener canciones en inglés. ¿Nunca se preguntaron porque las canciones en castellano llegan a ser , hasta cierto punto, banales y simples? A diferencia de eso, en las letras de Luca en inglés encontramos poesía, historias complejas y autocríticas profundas. Sobre todo, en la primera etapa. Sin embargo, en el primer año, para Sumo fue un problema sus canciones en inglés.<br></p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>“Era un prejuicio, al comienzo del conflicto de Malvinas, toda la comunidad británica de Hurlingham vivían paranoicos, la madre de Timmy puso en venta la mansión estilo inglés y se fue a vivir a Uruguay como muchos otros vecinos y socios del Hurlingham Club. En algunos lugares como el pub de Castelar o Caroline de Palomar, era un problema para Sumo tocar y cantar en inglés. En Ciudad Jardín del Palomar el público en general eran hijos de militares.”</p></blockquote>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image-1-1024x725.png" alt="" class="wp-image-56070" width="784" height="555" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image-1-1024x725.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image-1-579x410.png 579w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image-1-1536x1088.png 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image-1-150x106.png 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image-1-450x319.png 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image-1-1200x850.png 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image-1-768x544.png 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2023/03/image-1.png 2048w" sizes="(max-width: 784px) 100vw, 784px" /><figcaption>De izquierda a derecha: Alejandro Sokol con el bajo violín; Scalise, stage manager; Luca Prodan con máscara;<br>atrás, Stephanie Nuttal en batería y Juan Carlos Carner, productor y conductor del festival.. Foto: Juan José<br>Rafaelli.</figcaption></figure>



<p>La primera etapa de Sumo se termina a los pocos meses de su nacimiento. Esa primera etapa<br>que se inició en octubre del 81 en el patio de la casona de Hurlingham termina en el mismo<br>lugar, el 12 de abril de 1982, sí, diez días después del inicio de la guerra de Malvinas, cuando<br>la frustración por tener que despedir a Stephanie Nuttal se digiere con asado y vino. Sumo<br>estaba tocando casi todos los días y ¡por culpa de Galtieri y la Thatcher el rock argentino se<br>perdió de una gran baterista!</p>



<p><br><strong>Por ahí recibirán un mensaje desde un bar nocturn</strong>o. La segunda etapa se inaugura con el<br>ingreso de Diego Arnedo, el más músico de todos, a tocar el bajo y Alejandro pasa a ocuparse<br>de la batería. La entrada de Diego al grupo fue una transformación rotunda: se convierte en el<br>corazón de Sumo, el que bombea la sangre al resto del cuerpo en cada toque de cuerdas.<br>También se suma un periodista que firmaba sus notas en el Expreso Imaginario como Leon<br>Melkiades que, paradójicamente, en su crónica por los 50 shows de Sumo, aparece una foto<br>de la banda dónde él aparece como parte de la misma. Pero en ningún momento el periodista<br>relata en su nota que forma parte. La escisión entre músico y periodista. Si, León Melkiades<br>era el seudónimo Roberto Pettinato.</p>



<p><br>En ese salto de calidad que da la banda, se sigue profundizando en el trabajo que se venía haciendo desde enero del 82. Lo que después fue Corpiños en la madrugada, el demo del que se hicieron 200 copias y se vendía en los shows que daban en los pubs. Quiero dinero. Sí. A Luca le importaba la plata. Como a cualquier persona que quiera sostener su vida material. Quizás la vida material de Luca era acotada: comida, alcohol, algún que otro artilugio. Pero lejos de esa idea romántica de colocar al artista como un ajeno a todo lo vinculado a lo material, todos los trabajadores, hasta los que hacen música, quieren su paga correspondiente por lo realizado. Y en el marco del crecimiento de Sumo, cuando comienzan los recitales en los circuitos de bares, había que juntar el mango. Por eso tantos proyectos artísticos. Sumo, Sumito, Ojos de terciopelo y hasta la Hurlingham Reggae Band. De ahí surge ¡Quiero dinero! La canción donde Luca les grita a Chaban, Helmut, Sergio Aistein (dueños del Café Einstein) que quería más guita para tocar. ¿Un chiste? Freud dice que los chistes son manifestaciones del inconsciente. Y también dice que el arte, como una canción, es una forma de sublimación donde el artista convierte sus fantasías en algo material. Carner cuenta que en esa primera edición de 200 casetes, Luca también lo nombra a él, pero parece que alguna mano amiga (o no tan amiga) borró esa parte al publicar la segunda edición. Eran épocas de poner en valor lo que hacía y tratar de poder vivir de la música.</p>



<p><br>Muchos de nosotros somos perdedores hermosos. Existen voces que dicen que Sumo plantó la semilla para el rock chabón de los noventa. Significados y significantes en etapas diferentes, porque los ochenta no son lo mismo que los noventa. No es lo mismo la primavera democrática, de la que tanta esperanza se tenía y tanta libertad parecía respirarse que la libertad de mercado de los noventa, la reina de todas las libertades. Con respecto al público de Sumo, Carner dice:</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>“Por otro lado, Sumo era una banda “media concheta”, no le gustaba a los rockeros<br>cuadrados. Su público eran los que seguían a Virus, Alphonso S’entrega, Diana Nylon, la<br>primera época de los Redondos, las Babyscuits, los Twuits, los Abuelos y otros. Mi estrategia fue mostrarlos en ese segmento, tenía claro que los rockeros y los metaleros no eran su público objetivo, no iban a los pubs porque no tenían un mango. El ambiente era el de los “premis” de Gurú Maharashi, gente loca con OSDE, que pagaban la entrada en los pub’s y consumían sin discutir.”</p></blockquote>



<p>Es que las clases populares todavía no habían llegado al rock. Para eso faltaban un par de<br>años, algunas privatizaciones, otros tantos cierres de fábricas y algún que otro asesinato en<br>manos de la policía.<br></p>



<p>Las mejores fuentes expresivas de esa primera etapa que se cierra cuando ingresan Ricardo<br>Mollo a tocar la guitarra, Alberto Troglio en la batería, en reemplazo de Sokol, y cuando los<br>pubs porteños empezaban a quedar chicos, quizás sean las grabaciones que se publicaron en<br>los discos Perdedores hermosos y Time fate love. La etapa de la insospechada creatividad no<br>es que acaba. Se regenera. La etapa de desarrollo de Sumo comienza.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/rock-del-sol-a-la-luna-sumo-y-la-insospechada-creatividad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Estallar desde el océano: a 40 años del primero recital de Sumo.</title>
		<link>https://marcha.org.ar/estallar-desde-el-oceano-a-40-anos-del-primero-recital-de-sumo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Feb 2022 03:00:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
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					<description><![CDATA[Se cumplen 40 años del primer recital de Sumo, un recital que se da en el contexto de la dictadura, cuando ésta comienza a perder fuerza, y apenas unos meses antes del inicio de la guerra de Malvinas . Sumo aparece como una banda que representa la Argentina en transición. Una banda que sería parte [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><span style=""><em>Se cumplen 40 años del primer recital de Sumo, un recital que se da en el contexto de la dictadura, cuando ésta comienza a perder fuerza, y apenas unos meses antes del inicio de la guerra de Malvinas . Sumo aparece como una banda que representa la Argentina en transición. Una banda que sería parte del soundtrack de los primeros años de la democracia. </em></span></h4>
<p><span style=""><strong>Por Pablo Flores / Fotos José Fabro</strong></span></p>
<h4><span style="">1981</span></h4>
<p><span style="">La dictadura militar, patronal y clerical estaba empezando a cumplir con su objetivo: reconvertir la estructura social y económica del país por medio del secuestro, la tortura y la desaparición. Si bien los planes de la junta estaban pensados para ser aplicados durante largos años, la dictadura se tuvo que ir producto de la lucha de los organismos de DDHH -referenciadas en Madres y Abuelas de Plaza de Mayo-, los paros y las movilizaciones que impulsó la clase obrera desde mediados de año, que se inmortalizaron en las movilización Paz, Pan y Trabajo del 7 de noviembre – donde se escucha por primera vez el canto “se va a acabar, la dictadura militar”- y la primera marcha de la Resistencia del 9 de diciembre. El Golpe de gracia lo recibe una vez finalizada la guerra de Malvinas en junio del año siguiente.</span></p>
<p><span style="">Al país lo azotaba una feroz crisis económica que se expresaba en los altos niveles de inflación (100 % anual), la terrible devaluación de la moneda (casi el 400 %), la desocupación, la pobreza y la desindustrialización. Finaliza el 81’, y en ese contexto, el primer hecho político del rock del 1982 se da en el Oeste del conurbano bonaerense, más precisamente en Hurlingham: en el patio de una vieja casona hacen un ensayo para un público reducido a familiares y amigos, los Sumo. Sin embargo, el primer grito de furia hacia el exterior recién tuvo lugar en febrero.</span></p>
<p><span style="">José Fabbro fue una entre las quince o veinte personas que formaron parte del público en el primer show de Sumo en febrero de 1982, en Caroline’s Pub, una confitería sin escenario y con sillas, ubicada en el primer piso de una galería en frente de la plaza Güemes, entre las calles Boulevard San Martin y De los Aromos, Palomar. Por aquellos años, José era aficionado a la fotografía, tenía un laboratorio propio donde revelaba sus registros en blanco y negro. En aquél show asistió y pudo registrar algunas imágenes. Hace exactamente un año publicó las fotos de ese show gracias a un escaneo de los contactos, ya que los negativos nunca los pudo encontrar. </span></p>
<p><span style=""> José es amigo de Germán Daffuncchio desde los 10 años, una amistad que surge en los boy scout. Por medio de Germán, conoce a Alejandro Sokol. Ese grupo de ansiosos construye la amistad en la casa de un entrañable personaje que Divididos retrató en su disco Vengo del placard de otro: Pepe Luis. Por otro lado, se vincula con Timmy Mckern (futuro manager de Sumo) desde lo laboral, ya que José tenía un taller de electrónica donde arreglaba artefactos y Timmy le acercaba todo tipo cosas para arreglar. Por medio de él conoce la historia de un tano que vino de Inglaterra a Córdoba escapando de la heroína, e iba a llegar a Hurlingham.</span></p>
<p><span style=""> El lazo entre José y Sumo se construye cuando el manager de la banda le propone ser una especie de asistente técnico de los equipos que utilizaban. Eso implicaba arreglarlos cuando se rompían y hasta el armado de equipos según los pedidos de Luca, ya que era el más experimentado en cuestiones de sonido. Entonces, sirviendo las veces de asistente, comienza a frecuentar los primeros ensayos en la mansión Mckern y luego en el sótano de Palomar (lugar que acobijó a Sumo y años más tarde al primer Divididos) hasta llegar a ser en el primer recital de Sumo asistente, público y fotógrafo, dada su afición.</span></p>
<p><span style=""> El 4 de febrero de 1982, Sumo decide llevar adelante su primera presentación en vivo en Caroline’s, con su primera formación histórica: Stephanie Nuttal en batería, Alejandro Sokol en bajo, German Daffuncchio en guitarra y Luca Prodan, en voz y guitarra acústica. En noches de represión al supuesto enemigo interno, los rockeros eran foco de abuso y persecución. Por aquellos años no había noche donde algún pelilargo caía tras las rejas por uso de estupefacientes, por no llevar DNI junto a sus ropas o simplemente, por portación de vestuario contrario a los valores cristianos y occidentales. A Sumo le tocó vivenciarlo una de esas noches en Carolines (han llegado a tocar dos o tres veces en el lugar), cuando personas de civil ingresaron al show, revisaron a las personas, las instalaciones del lugar (inclusive debajo de las mesas) y luego de hacer preguntas intimidatorias se retiraron y el show pudo comenzar.</span></p>
<p><span style=""> Lo sobresaliente de la noche fue la baterista inglesa, Stephanie Nuttal. Le pegaba a la batería con mucha fuerza. En su rostro de sufrimiento se notaba la energía de sus brazos. Pareciera que odiara a la batería. Lo que más llamó la atención de la baterista inglesa es su llanto y su cara de tristeza al pegarle a los parches.</span></p>
<p><span style=""><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/Stefy-primer-reci.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-53903" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/Stefy-primer-reci.jpg" alt="" width="1827" height="1323" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/Stefy-primer-reci.jpg 1827w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/Stefy-primer-reci-566x410.jpg 566w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/Stefy-primer-reci-1024x742.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/Stefy-primer-reci-1536x1112.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/Stefy-primer-reci-640x463.jpg 640w" sizes="(max-width: 1827px) 100vw, 1827px" /></a></span></p>
<p><span style=""> Según una foto de la lista del debut en Palomar, Sumo tocó trece canciones. De la misma se rescatan Regtest y Dividid by joy que luego formaran parte de los recitales de Sumo; las primeras versiones de Telephones/White trash y Breacking away, que se incluyeron en lo que fue el primer material oficial de Sumo, Corpiños en la madrugada, una casette que vendían en los recitales de Sumo del 83 y el 84; y otras canciones, también covers, cuyas versiones fueron incorporadas en el disco post mortem de Luca “Time, fate, love” y en otros compilados piratas que circulan en formato físico y por las redes.</span></p>
<h4><span style=""> Sumo en el país de las banderitas y globos.</span></h4>
<p><span style=""> Sumo nace en un contexto transicional para la historia, la política y la cultura de nuestro país. Cuando la dictadura estaba perdiendo poder por las luchas que se venían llevando adelante, aparece una propuesta artística diferente a lo que estaba ocurriendo en el rock local. Sumo nace en el lapso de tiempo en el que los cimientos de la dictadura militar estaban siendo cuestionados, pero aún podían hacerse de herramientas para poder seguir sosteniéndose en el poder: la guerra de Malvinas.</span></p>
<p><span style=""> Es conocida la historia de cómo la Guerra de Malvinas impacta directamente sobre Sumo. En primer lugar, al estallar el conflicto, la familia de Stephanie Nuttal le pide que vuelva a su país por miedo a que le ocurriera algo por su nacionalidad inglesa. Esto impulsa cambios en la banda original: Sokol agarra los parches y se produce un ingreso fundamental, el de Diego Arnedo en bajo, el corazón de Sumo. Por otro lado, Sumo era una banda que tenía casi la totalidad de sus canciones en inglés. Entonces, al estar prohibida la música en inglés, era hasta subversivo cantar canciones en el idioma del enemigo. José cuenta que una vez le pregunta a Luca por qué canta en inglés y Luca le decía que “le salía así”. <strong>¿Qué futuro prometedor tenía una banda que cantaba en inglés en el medio de una guerra con Inglaterra?</strong></span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/German-primer-reci.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-53904" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/German-primer-reci.jpg" alt="" width="643" height="944" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/German-primer-reci.jpg 643w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/German-primer-reci-279x410.jpg 279w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/02/German-primer-reci-640x940.jpg 640w" sizes="(max-width: 643px) 100vw, 643px" /></a></p>
<p><span style=""> Banderitas y globos es una canción que compusieron Luca, Diego y Germán. Fue registrada en el primer disco Corpiños en la madrugada (1983) completamente en inglés. Luego fue incorporada en After Chabon (1987) pero con una versión en castellano. La canción vendría a ser un homenaje a ese tiempo político, donde a un gobierno una plaza lo cuestionaba al calor del “se va a acabar la dictadura militar” y a los dos días, cuando el ejército argentino ocupa Malvinas, una plaza “con banderitas y globos” vitoreaba la guerra. Lo que pasó al poco tiempo ya es sabido: después de 74 días de “vamos ganando” se firma la rendición en junio y se conocen los desastres de la guerra.</span></p>
<p><span style=""> Para graficar la situación, Fabbro cuenta una anécdota. Durante los 80’ tenía una novia que militaba en Partido Comunista Argentino. Para quienes no están ambientados en la historia de las organizaciones políticas, el PC es un partido del amplio abanico de la izquierda argentina, pero que se caracteriza por sus posicionamientos pragmáticos, tardíos, reformistas y hasta contradictorios.  Durante la dictadura, la novia de Fabbro llevaba adelante acciones clandestinas, de propaganda contra el gobierno. Pero el 2 de abril de 1982 el comité central de PC ordenó a su militancia a participar activamente de la movilización a plaza de mayo para apoyar a un gobierno por tener una conducta anti imperialista al invadir las islas. ¿Contradicciones? Bienvenidos al país de las banderitas y globos.</span></p>
<h4><span style=""><strong>Tenemos cinco años, eso es todo lo que tenemos.</strong></span></h4>
<p><span style=""> Desde el primer show de Sumo en Caroline’s al último recital en la Cancha de los Andes en diciembre del 87’ pasaron cinco años. Casi seis. Fueron tres las formaciones conocidas: la del inicio y la transición con Nuttal en batería y Sokol en bajo; la del primer demo y los inicios en los circuitos del under con Sokol en batería, Arnedo en bajo y el ingreso de Pettinato para tocar el saxo; y, el último y clásico Sumo, el que incorpora a Ricardo Mollo como el guitarrista virtuoso y a Superman Troglio en batería por el éxodo espiritual de Sokol.</span></p>
<p><span style=""> En esos cinco años, nacieron con represión y patria financiera, se asentaron en la primavera democrática y ocuparon un espacio vacante en el rock argentino en el contexto del Plan Austral, presiones militares y condicionamientos económicos. <strong>La democracia estaba gateando y Sumo proponía hacerla caminar con post punk.</strong> Sumo fue la expresión de esos años. Tratar de entender a Sumo es acercarse a aquellos años desde otro lente.</span></p>
<p><span style=""> Cuando Luca llegó a Argentina y se asentó en las sierras de Córdoba comenzó a planear lo que después fue Sumo. En esos primeros ensayos tocaba Five years, una canción de David Bowie. La letra de la canción narra pasajes de situaciones en una ciudad caótica desde el ojo de personaje que sabe que dentro de cinco años este mundo ya no existirá. Incluso, describe el recuerdo de una madre (“y pensé en mamá y quería volver allí”). Luca contaba con una guitarra y con su voz cómo se sentía un exiliado por la heroína y la muerte. Luca contaba que tenía cinco años. ¿Cinco años para qué?</span></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/estallar-desde-el-oceano-a-40-anos-del-primero-recital-de-sumo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>El hecho maldito…</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-hecho-maldito/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 May 2021 03:01:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
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		<category><![CDATA[Pablo Flores]]></category>
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		<category><![CDATA[Sumo]]></category>
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					<description><![CDATA[A 68 años del nacimiento de Luca Prodán, un recorrido por el legado artístico de Luca y Sumo. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>A 68 años del nacimiento de Luca Prodán, un recorrido por el legado artístico de Luca y Sumo, que es hablar de música que sale del corazón. </em></p>
<p><strong>Por Pablo Flores/ Arte por Negro Alan</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>“Trágicamente, el hombre está perdiendo</em><br />
<em>el diálogo con los demás y el reconocimiento</em><br />
<em>del mundo que lo rodea, siendo que es allí donde</em><br />
<em>se dan el encuentro, la posibilidad del amor,</em><br />
<em>los gestos supremos de la vida.”</em><br />
Ernesto Sabato, “La resistencia”.</p>
<p style="text-align: right;"><em>“Luca, como una canción que zumba en el viento del corazón”</em><br />
Divididos, “Luca”.</p>
<p style="text-align: left;">De Luca sabemos todo. Un ítalo-inglés criado por una mamá polaca y un padre chino que<br />
estudió en uno de los más durísimos internados de Europa donde asistía la crema<br />
aristocrática, el escoses Gordonstoun School. Que ante cada carta que le escribía a sus<br />
padres pidiéndoles que lo saquen de ahí, dibujaba la bota de Italia como un preso que<br />
cuenta las semanas hasta que le den salidas transitorias. Que dejó de escribir cuando ya<br />
había tomado la decisión de escaparse y volcarse a la vida pagana, primero viajando por<br />
Europa y terminando en los suburbios de Roma.</p>
<p style="text-align: left;">Sabemos de su vida en las casas tomadas de Londres, donde se hace adicto a la heroína, se<br />
contagia hepatitis y llega a entrar a un coma hepático. De los excesos, del punk, de Joy<br />
División, del amor. De la enorme culpa por haberle presentado la jeringa a su hermana<br />
Claudia, que después se suicida junto a su novio, encerrados en un auto aspirando el<br />
dióxido de carbono que salía del escape. Sabemos que para la Ley italiana, Luca era un<br />
desequilibrado mental, ese papel que hizo para zafar del servicio militar y de la cárcel. De<br />
su trabajo en los depósitos de la discográfica Virgin, donde se robaba los discos de las<br />
bandas cual rata de biblioteca. Discos que fueron la base de oído musical y generaron este<br />
hecho maldito…</p>
<p style="text-align: left;">Sabemos de esa foto que su amigo Timmy Mckern le envía a Luca, donde se lo ve junto a<br />
su familia posando y de fondo las sierras cordobesas. Sierras que podrían contener la rabia,<br />
la furia y el dolor de un adicto a la heroína para que pueda vivir algunos años más.<br />
Sabemos de ese pico de heroína antes de subirse al avión hacia estas pampas.<br />
Después todo lo que ya conocemos. Sumo. Una baterista mujer, el show en la cancha de<br />
Estudiantes de Buenos Aires y Luca invitando a Pappo a tomar vodka desde ahí hasta<br />
Rosario. Después, ese viaje a Villa Gessel y los bares del underground: Einstein, Zero Bar,<br />
el Stud Free Pub, la Esquina de Sol, Cemento y el Obras del 86. Hurlingham, el Abasto y<br />
San Telmo. La adicción a la ginebra. El último show en los Andes y el 22 de diciembre de<br />
1987.</p>
<p style="text-align: left;">¿De Luca sabemos todo? Todo lo explicito está ahí, lo podemos encontrar en libros, notas,<br />
documentales y películas. Conocimos ese lado oscuro e, incluso, ese culto al <em>&#8220;frontman&#8221;</em> adicto<br />
nos tapó el bosque. Pero, como se dijo con Maradona, no importa lo que hizo con su vida,<br />
sino lo que hizo con la nuestra. ¿Qué sabemos de nosotrxs desde Luca? Y quizás no<br />
sabemos lo que Luca hizo con la nuestra. Por eso este escrito.</p>
<h4 style="text-align: left;">El enigma Sumo</h4>
<p style="text-align: left;">Una vez Alfredo Rosso se refirió a Sumo como una banda inglesa. Él decía que le daba<br />
una sensación de haber cruzado una frontera y trasladarse al Londres del post punk. Y<br />
justamente, esos nuevos sonidos que se sintetizaban en Sumo eran una novedad. Ese rock<br />
incorrecto surgido en los residuos de la dictadura militar más sangrienta del cono sur vino<br />
a ocupar un espacio vacío. Así como la política no soporta el vacío, el arte tampoco.<br />
¿Estaban esperando algo que les rompa la cabeza? Y ahí apareció el hecho artístico, ahí<br />
apareció la anomia, la anomalía, el enigma Sumo.</p>
<p style="text-align: left;">Enigma porque no era fácil acceder a Sumo. No era fácil porque era algo raro para esa<br />
normalidad que era el rock nacional. Pero tampoco era fácil porque pocos se animaban a<br />
acceder a Sumo. De hecho, el mismo Ricardo Mollo dice que cuando empieza a tocar con<br />
ellos, sus amigos y vínculos del rock le decían: ¿De verdad que estas tocando en ESA<br />
banda? El rock nacional le daba la espalda a Sumo.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>El maestro emancipador</strong></p>
<p style="text-align: left;">Luca era un intelectual que se negaba a serlo bañándolo todo en ginebra. Eso era un escudo<br />
para su sabiduría. Porque seguramente como todos los mortales que vivimos<br />
contradicciones, Luca también las tenía. Sumo fue para Luca la banda que se consiguió<br />
para bajar su discurso, su ideología. Y, quizás, sin intenciones de hacerlo, inauguró una<br />
escuela: la del amor. Porque esa filosofía del underground, del amateurismo venía del verbo<br />
amar. Y como ciertas veces les transmitía a sus compañeros de banda sobre su música:<br />
“obvio que lo vamos a hacer bien, porque sale del corazón”.</p>
<p style="text-align: left;">Esa forma de ver a la música me llevó a pensar, tal como lo plantea Ranciere en el Maestro<br />
ignorante, que Sumo fue una aventura intelectual. Me animo a decirlo porque, insisto, sin<br />
intenciones de trascender, Luca no sólo que marcó a sus compañeros y sus proyectos<br />
posteriores, sino que influyó a una enorme cantidad de bandas y artistas del país de<br />
diferentes estilos y expresiones.</p>
<p style="text-align: left;">“Los Sumo”, y las centenares de bandas que tuvieron como influencia a la banda que<br />
lideraba el pelado habían aprendido sin un maestro explicador, pero no por eso sin<br />
maestro. Por eso, Luca les había enseñado algo. Pero, tal como dice Ranciere, “no les había<br />
transmitido nada de su ciencia”. En el Maestro ignorante, Jacotot no había transmitido<br />
nada, como Luca. Y tampoco, ambos, no utilizaron ningún método. Sin embargo, se<br />
basaron en la vía de la libertad y en la confianza en la capacidad intelectual de todo ser<br />
humano. Por ello, Luca fue un maestro emancipador.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Sumo y el quiebre de la normalidad</strong></p>
<p style="text-align: left;">El rock nacional tomó forma a fines de los años 60’ y durante los 70’ se transformó en un<br />
movimiento amplio, con un discurso que mezclaba el pacifismo, el rechazo a la moralina<br />
conservadora y la resistencia desde la vestimenta, la poesía y las expresiones a largos años<br />
de represión simbólica y material. ¿Cuántos terminaron en el calabozo por lucir sus largas<br />
cabelleras de libertad?</p>
<p style="text-align: left;">La dictadura del 76’ le da un golpe de gracia a un pequeño círculo que venía siendo<br />
atacado y censurado desde años anteriores. Quienes formaban parte del movimiento eran<br />
considerados “maricas y drogones”. Sin embargo, el golpe militar vino a colocar un cerco<br />
de censura contra todo aquello que estuviera en contra de los valores occidentales y<br />
cristianos. Esto trajo como consecuencia un costo cultural, pero también, ciertas muestras<br />
de resistencia desde la música. Por ejemplo, muchos músicos comenzaron a utilizar<br />
metáforas en sus letras, donde quienes llevaban adelante “el filtro” de las canciones que<br />
deberían prohibirse, no las podían entender, entonces se grababan y se publicaban.<br />
Hacia los finales de la dictadura y, más precisamente, con el estallido de la Guerra de<br />
Malvinas, al prohibirse la música en inglés, el rock nacional se expande y empieza a ser<br />
masivo. En este sentido, y haciendo un alerta, no quiero decir que la dictadura,<br />
indirectamente, benefició el desarrollo del rock local, sino que, las acciones de resistencias<br />
y las formas que debían adoptar las nuevas bandas promovieron el desarrollo del mismo.<br />
En otras palabras, existía una olla a presión que, a medida que el gobierno de facto iba<br />
perdiendo poder concreto y simbólico, se iba destapando. Debajo de eso que estaba bajo<br />
presión, irrumpe Sumo con una propuesta disruptiva.</p>
<p style="text-align: left;">Con la primavera democrática, el rock argentino iba por un camino, por una línea artística<br />
que, si bien se podían diferenciar estilos, no había hechos artísticos que vinieran a<br />
“cuestionar” esa normalidad musical. Sumo cantaba en inglés y tenía un cantante pelado.<br />
Eso ya era lo raro y lo diferente. Seguramente que el prejuicio musical de todo ese<br />
movimiento previo mantuvo al margen a la banda, pero ese espacio que Sumo fue<br />
construyendo servía como elemento de contención de todo lo que no se ajustaba a lo<br />
normal.</p>
<p style="text-align: left;">Sumo fue la barbarie hecha canción para ese rock nacional ochentoso. Desmitificando<br />
ciertas cosas, ni Sumo ni Luca fueron quienes trajeron los nuevos sonidos del new wave, el<br />
reggae, el post punk o el ska al país. Sin embargo, Sumo tiene el mérito de haber<br />
sintetizado esos estilos musicales con una forma nueva de tocar música, lo que la guitarra,<br />
el bajo y el saxo hacían en Sumo, eran una novedad que implicó una ruptura, un quiebre<br />
con el orden de cosas existentes en el rock local. Por eso el mérito de Sumo es haber sido<br />
una invención insospechada. Sumo y Luca fueron un verdadero acontecimiento artístico.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Tiempo, destino y amor</strong></p>
<p style="text-align: left;">En el último libro que escribió sobre Sumo y Luca, Roberto Petinatto cuenta que al volver<br />
de España luego de su exilio post muerte de Luca, al cruzar la General Paz en un taxi, se<br />
encuentra con un graffiti que decía: “Luca vive”. Ricardo Mollo, su antiguo compañero de<br />
guerra, se lo había anticipado. Se había construido el mito. Sin intenciones de hacerlo, Luca<br />
se había convertido en un mito y Sumo, en una banda masiva que ya tocaba más. ¿Cuántos<br />
estadios se pueden llenar con la enorme cantidad de remeras de Sumo que se ven por las<br />
calles de nuestro país? Paradojas de la vida, contradicciones de la humanidad que llegan<br />
hasta en el arte. Al último recital de Sumo asistieron 400 personas en diciembre del 87’. A<br />
partir de ahí, aparecieron los corderos en la noche y los cuarenta dibujos en el piso.</p>
<p style="text-align: left;">A quién escribe no le gusta en lo más mínimo referirse a Sumo y a Luca como un mito o<br />
como una leyenda. Tampoco este escrito pretendió realizar una reconstrucción de lo que<br />
fueron. Para ello existen muchos materiales escritos, notas, libros y hasta películas. Algunas<br />
producciones peores que otras, pero el cuerpo de la historia está a nuestro alcance con<br />
mucha facilidad.</p>
<p style="text-align: left;">Quizás si fue un escrito que salió del corazón, como lo aprendimos de Luca. Alguna vez,<br />
Alejandro Sokol dijo sobre Luca: “Había que pelar, y Luca pelaba”. De ahí venimos<br />
muchxs, nos formamos con esa manera de encarar las cosas, la de pelar lo que sale del<br />
corazón. Desde ahí fuimos aprendiendo a relacionarnos con las cosas de la vida. Para todo<br />
lo demás, FUCK YOU! Y cada cual lo construye a su manera.</p>
<p style="text-align: left;">Quizás Sumo fue para Luca una vendetta producto de toda esa mierda que masticó contra<br />
todo tipo de autoridades a lo largo de su vida: primero a la figura de un padre conservador,<br />
pasando por el internado en Escocia, el infierno de las adicciones y hasta contra la propia<br />
música. Quizás era cuestión de tiempo, quizás era el destino. Por suerte fue el amor.</p>

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