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	<title>Literatura &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Literatura &#8211; Marcha</title>
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		<title>Reparar a través de la escritura autogestiva: un taller para la creatividad y la resignificación histórica</title>
		<link>https://marcha.org.ar/55848-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Nov 2022 13:15:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Ariell Carolina Luján]]></category>
		<category><![CDATA[autogestión]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[Un taller de herramientas artísticas para la sanación, reparación y resignificación histórica a través de la creatividad.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Hoy &#8220;Escritura Autogestiva&#8221; realizará su cierre del año. Un taller de herramientas artísticas</em> <em>para la sanación, reparación y resignificación histórica a través de la creatividad</em>,<em> <em>conformado y dirigido por disidencias de la comunidad lgbtiqnb+ y mujeres cis</em>.</em></p>



<p><strong>Por Melina Alderete*</strong> | </p>



<p>“Otras formas de trabajo y otros tiempos más pausados, son posibles”. Esa es una de las premisas que sostienen al proyecto editorial y resiliente llamado “Escritura Autogestiva”, que está llevado a cabo por lx escritorx y activista Ariell Carolina, lx escritorx y correctorx Lau del Hoyo D’onofrio y la diseñadora gráfica e ilustradora Lourdes Reinaga.</p>



<p>“Escritura Autogestiva”, según sus creadorxs, es un proyecto editorial de talleres de escritura y acompañamientos en producción, autoedición y autopublicación de obras literarias enfocadas en temáticas de visibilidad de procesos resilientes, reparación y teorización, como herramientas ante violencias sexuales, violencias patriarcales, y procesos identitarios disidentes del colectivo lgbtiqnb+ desde una perspectiva apartidaria, independiente, autogestiva. Además, este proyecto tiene la peculiar cualidad de que sólo está dirigido y forman parte del mismo disidencias de la comunidad lgbtiqnb+ y mujeres cis.</p>



<p>El proyecto, que nació como un taller virtual en plena pandemia, lleva ya dos años en funcionamiento y han pasado por él más de cincuenta escritorxs. También se han publicado diversas obras poéticas que nuclean la autoedición, el trabajo horizontal y conjunto que promueve los vínculos entre femineidades y disidencias.</p>



<p>Este viernes 25 a las 20, Escritura Autogestiva realizará su segundo cierre del año en Casa Brandon (Luis María Drago 236, CABA) con lecturas de diversxs poetas, música y presentaciones de libros con invitadxs especiales. Por eso, conversamos con Ariell Carolina, Lau del Hoyo D’onofrio y Lourdes Reinaga acerca de todo el trabajo que nuclea a Escritura Autogestiva, la necesidad de crear unx mismx y en comunidad las herramientas artísticas y políticas para la sanación y el lugar de la virtualidad como un espacio seguro que llega a todas partes.</p>



<p>*</p>



<p><strong>¿Cómo es el vínculo entre la expresión artística escritural y las herramientas políticas de resiliencia y reparación?</strong></p>



<p>Ariell Carolina: Escribir es un acto de autovalidación. A través de la expresión se va labrando la reparación. Este es un acto resiliente, de transformación personal profundo que deviene indefectiblemente en comunitario. Desde allí son nuestros activismos, porque entendemos que lo personal es colectivo y paradigmático. No es &#8220;correrse del lugar de víctimas&#8221;, es ir habilitando la posibilidad de crear otra identidad por fuera de los márgenes patriarcales, que nos quieren calladxs e infelices.</p>



<p>En los espacios de talleres que brindamos se habilita justamente esa posibilidad de autogestionar nuestra reparación y resignificación histórica a través de la creatividad. Es un proceso de autovalidación de la palabra, de potencia y de colectivizar nuestras afectaciones. La escritura es íntima y genuina, solo hay que saber llegar allí, y nosotres acompañamos ese camino.&nbsp;</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>“Poco a poco estamos co-creando un cambio paradigmático, que tiene que ver también con romper con ideas ultra capitalistas productivistas y extractivas. Para re-valorar los proyectos independientes y autogestivos, debemos también poder&nbsp;problematizar los consumos en general.”</p><cite>Ariell Carolina acerca del trabajo autogestivo.</cite></blockquote>



<p><strong>¿Cómo se trabaja desde el proyecto la idea de desmitificar que lo autogestivo “es de baja calidad”?&nbsp;</strong></p>



<p>Ariell Carolina: Todo el proyecto, desde que comenzó, se caracteriza por una gran fuerza de labor, presencia, responsabilidad, reparación, estudio y afectividad. Desde ese lugar es que trabajamos todos los días en este proyecto, y en los nuestros personales.<br>Hay un mito pululando de que una producción si no tiene “equis” cantidad de dinero detrás o si una presencia reconocida no es la figura del evento o proyecto, se duda de su “calidad”. Las personas pagan miles de pesos por una entrada para un show internacional, pero dudan de pagar los eventos y proyectos culturales autogestivos.</p>



<p>Creo que poco a poco estamos co-creando un cambio paradigmático, que tiene que ver también con romper con ideas ultra capitalistas productivistas y extractivas. Para re-valorar los proyectos independientes y autogestivos, debemos también poder&nbsp;problematizar los consumos en general. Además de crear redes con información real y útil, como por ejemplo para visibilizar porqué es tan importante una preventa y para qué sirve, o porqué es importantísimo que les autores registren sus obras ellxs mismxs.<br>También hay que des-romantizar a la autogestión, es una labor ardua de mucha entrega, y que aún estamos labrando que se valore como se debiera valorar.&nbsp;</p>



<p>Lourdes Reinaga: Lo hacemos desde la planificación, organización, comunicación.&nbsp;</p>



<p>Lau del Hoyo D’onofrio: Nuestra labor (la individual y la conjunta) conlleva un compromiso con cada una de las tareas que desarrollamos. Cuando hablo de tareas incluyo, por ejemplo, reuniones organizativas en las cuales establecemos acuerdos y pautas que en el espacio se deben respetar, como organizar el contenido que vamos a estar difundiendo en IG, ya sea una publicación del feed como el guión de un live. Centrar la importancia en qué es lo que queremos comunicar, y demostrar que queremos hacerlo de una forma profesional, validando el tiempo y las producciones de todas y cada una de las personas que formamos parte de Escritura Autogestiva. Nuestra premisa es ocuparnos de cada detalle, para asegurar que cada producto y/o cada obra desarrollada en el proyecto editorial, refleje la seriedad de nuestro trabajo.</p>



<p><strong>Respecto a la convivencia y confluencia de lo escritural y la ilustración, ¿cómo es el pasaje de un lenguaje artístico a otro? ¿Cómo conviven ambas expresiones?</strong></p>



<p>Lourdes Reinaga: No tengo palabras específicas para definirlo. Trabajo desde y con las imágenes, tanto en mi mente como en lo que leo. No sé bien como es el proceso de “traducir”, simplemente trato de conectar con algo que es la intuición, lo primero que se me viene a la mente… las listas de palabras, sinónimos y otros ejercicios que realizo para que se exprese lo que cada escritorx quiere comunicar. Trato de ponerme en la piel del que escribe, pero no desde un lenguaje verbal sino visual. Llevo unos cuantos años investigando el lenguaje visual, su potencia a la hora de contar algo, sus ritmos y personalidades. Cada obra es un mundo, como un libro.</p>



<p><strong>Y desde la etapa de corrección de obra y la esencia de autenticidad que guía al proyecto, ¿cómo es posible realizar un trabajo de corrección sin modificar la esencia del trabajo del autorx?</strong></p>



<p>Lau del Hoyo D’onofrio: La clave es trabajar desde la sugerencia y no desde la imposición. Cada autorx tiene una forma de comunicar diferente y esa forma es el eje central de la corrección. Si una palabra, por ejemplo, no está escrita como lo impone “la norma”, lo que se devuelve es una observación, pero queda en manos del autorx si decide cambiarla o no, porque las personas muchas veces escriben las palabras “mal” con una intencionalidad, para que sea llamativo, para darle más fuerza al texto, porque su método de escritura la traduce de ese modo, etc.</p>



<p>La escritura es muy personal y nuestro objetivo no es cambiar el discurso de nadie sino todo lo contrario. Cuanto más podamos enfatizar la fuerza del mensaje, mejor. Basade en esa premisa, y realizando modificaciones que construyan y no que destruyan, es como hago mi labor de correctore.</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>“Es un proceso muy intenso, durante el cual se van vivenciando experiencias personales muy fuertes, por lo cual lo que prima es el respeto, de los tiempos, de las decisiones que se van tomando durante el desarrollo de la obra… Son textos denuncia, textos autobiográficos, textos críticos con respecto al contexto sociocultural que nos ha acompañado desde la infancia y ha dado lugar a nuestra identidad.”</p><cite>Lau del Hoyo D’onofrio sobre el acompañamiento a lxs escritorxs que pasan por Escritura Autogestiva.</cite></blockquote>



<p><strong>¿Qué lugar y/o valor tiene la virtualidad para ustedes? ¿Cómo opera la virtualidad en los procesos de escritura?&nbsp;</strong></p>



<p>Ariell Carolina: Para mí, la virtualidad es muy valiosa, así como los encuentros presenciales. Lo virtual tiene la enorme ventaja de poder llegar al mundo entero. Hoy en día he podido brindar el taller de Escritura Autogestiva a personas de todo el país, incluso de Uruguay y México, gracias a la virtualidad.</p>



<p>Creo que, tanto lo virtual como lo presencial, tienen un alto valor constructivo y, en el proceso escritural, genera mucha confianza y apertura al ser un espacio más íntimo y sin intermediarios más que un celular y computadora. Creo que la pandemia trajo esta posibilidad con más fuerza, y la hemos sabido aprovechar. También pienso en la ansiedad que nos atraviesa a muches sobrevivientes y ex víctimas de violencias que se acercan a escribir en este espacio y co-crear sus obras. En ese sentido, la virtualidad causa la tranquilidad de elegir horarios, el lugar donde hacer tu taller, por lo que genera más seguridad a la hora de conectar con tu creatividad.&nbsp;</p>



<p>Lourdes Reinaga: Creo que la virtualidad tiene un valor importante, sobre todo porque ayuda a tejer redes, a que la obra circule y se difunda por espacios que no siempre tenemos en cuenta.&nbsp;</p>



<p>Lau del Hoyo D’onofrio: En lo particular, de la mano de la virtualidad fue como llegué a Escritura Autogestiva, y puede sonar exagerado (pues soy de escorpio) pero de alguna manera me salvó la vida. Al vivir en un pueblo pequeño con muy poco acceso a contenidos culturales que me resulten interesantes, la posibilidad de llegar a espacios como el taller que tomé con Ari en 2021, el cual devino en mi primer libro “Lo estoy pensando un montón”, fue para mí revelador. La virtualidad vino a mostrarme otras formas de trabajo posibles, otros tiempos más pausados en lo que venía siendo mi cotidianeidad.</p>



<p>Para desarrollar mi escritura, y aquí me paro desde la experiencia de haber tomado los talleres, que la comunicación sea virtual no me presentó ningún inconveniente. Pude pulir mi forma de escribir y encontrar mi propio estilo de comunicar, porque lo que importa no es tanto lo virtual o lo presencial, sino quienes nos imparten herramientas y de qué modo lo hacen. El respeto ante todo, la opinión desde la crítica constructiva y no desde la sabiduría absoluta que es precisamente lo que nos plantea la educación formal.</p>



<p><strong>¿Cómo viven el proceso de creación autogestiva colectiva en el marco del proyecto? ¿Cómo es el acompañamiento a lxs escritorxs?</strong></p>



<p>Ariell Carolina: Lo vivo con mucha alegría y compromiso. Este proyecto, además, tiene la convicción de que si tenemos las herramientas, que es la información real para crear tus obras literarias, y las compartimos en todo el proceso de &#8220;Escritura Autogestiva Autoedición y Auto-publicación&#8221; también estamos generando una red laboral disidente, ya que con la información que se colectiviza luego lx autorx puede seguir gestionando sus publicaciones de forma independiente. Entonces el acompañamiento se transforma en horizontalidad, co-creatividad, y mucho crecimiento para todxs.</p>



<p>Lourdes Reinaga: Al proceso lo vivo con paciencia, respetando los pasos que hay que seguir para que se dé un resultado acorde a lo que presenta cada escritorx. La paciencia, la calma, el respeto a su obra es clave.</p>



<p>Lau del Hoyo D’onofrio: Es un proceso muy intenso, durante el cual se van vivenciando experiencias personales muy fuertes, por lo cual lo que prima es el respeto, de los tiempos, de las decisiones que se van tomando durante el desarrollo de la obra… Son textos denuncia, textos autobiográficos, textos críticos con respecto al contexto sociocultural que nos ha acompañado desde la infancia y ha dado lugar a nuestra identidad. Por esta razón el acompañamiento siempre debe ser cuidadoso y cálido, alejado de las exigencias, desde un lugar de contención y apañe, que genere un entorno de trabajo en el cual la persona se quiera quedar.</p>



<p><em>Para participar de Escritura Autogestiva, comunicarse a las redes sociales del proyecto. También pueden acercarse al cierre del año que se realizará este viernes 25 a las 20 en en Casa Brandon (Luis María Drago 236, CABA).</em></p>



<p></p>



<p><strong>*Melina Alderete es escritora, periodista, comunicadora y productora.</strong></p>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/55848-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Con la tierra colorada en diez cuerdas y la selva en la voz</title>
		<link>https://marcha.org.ar/con-la-tierra-colorada-en-diez-cuerdas-y-la-selva-en-la-voz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Dec 2020 03:13:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra de la Triple Alianza]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Misiones]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Ramón Ayala]]></category>
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					<description><![CDATA[Ramón Ayala nos presenta en este poema épico una de las guerras más sangrientas y ambiciosas  que nos toca cargar en nuestra historia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Ramón Ayala nos presenta en este poema épico una de las guerras más sangrientas y ambiciosas  que nos toca cargar en nuestra historia  Latinoamericana. </em></p>
<p><strong>Por Carla Lorena Lorenzo</strong></p>
<p>Estamos llenxs de excusas y hoy encontré una para hablar del Mensú. Esta excusa va acompañada de disculpas y se llama: “Las trincheras ardientes del Paraguay”.</p>
<p>Saber contar historias es una cualidad que no muchos tienen, hacer sentir el dolor con palabras no es algo que pueda lograr cualquier escritor. En medio de una pandemia, Ramón Ayala reedita su libro dedicado a la masacre más sangrienta  que vivió Latinoamérica: La Guerra Grande o la Guerra de la Triple Alianza.</p>
<p>Con Mitre a la cabeza y los ingleses en los oídos y en los bolsillos Argentina, Brasil y Uruguay deciden ir a matar al pueblo paraguayo comandado por Solano López. ¿Los motivos? Terminar con el modelo autónomo y de desarrollo industrial de este pueblo. Acusando que era “un mal ejemplo” para la región. Como sabemos, Paraguay perdió esta guerra, pero no sin antes dar pelea como todo Pueblo digno la da frente a los atropellos de los grandes imperios.</p>
<p><em>“Las trincheras ardientes del Paraguay. Canto popular sobre la Guerra Grande” </em> es un gran poema épico, escrito en décimas, con la abundancia de imágenes que Ramón Ayala nos tiene acostumbradxs cada vez que escribe, canta, pinta o habla.</p>
<p style="text-align: center;"><em>“Yo vengo del ayer</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>De la tarefa y el raído poriahú</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Soy tierra de mensú</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Soy tronco soy raíz</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>La savia antigua que quisiera retornar</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>En los que ya no están</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Y que jamás regresarán</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Sombras del alto Paraná”.</em></p>
<p>Este libro tal como lo dijo el Mensú:  “no es una ocurrencia, es muy serio”, son mucho más de veinte años de trabajo en las ciento cincuenta y un páginas que relatan estos diez cantos poniéndole a cada palabra el sonido de la tierra y a cada imagen el aroma de la dignidad y la ambición.</p>
<p><img class="size-medium wp-image-52479 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/12/Trincheras-1-335x410.jpg" alt="" width="335" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/12/Trincheras-1-335x410.jpg 335w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/12/Trincheras-1-836x1024.jpg 836w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/12/Trincheras-1-1254x1536.jpg 1254w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/12/Trincheras-1-1672x2048.jpg 1672w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/12/Trincheras-1-640x784.jpg 640w" sizes="(max-width: 335px) 100vw, 335px" /></p>
<p>Detenerse en Ramón Ayala es detenerse en el poeta político que tiene a su tierra tan en el cuerpo, que relata y dibuja la vida en Misiones de una manera natural y honesta: “en cada viaje llevé a Misiones en el alma”.  Narra sus paisajes, el trabajo de los campesino;  los obreros de la tierra dándole a cada palabra una coloratura que solo él puede lograr.</p>
<p style="text-align: center;"><em>Soy el Paraná,</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Cuerpo de tormenta y sol.</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Siglos del andar,</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Recorriendo el clima azul.</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Por el misterio que me lleva al mar</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Vólvere, sé razón litoral</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Grito en el fragor</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Los caballos del amor</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>En mí.</em></p>
<p>En 1960 alguien cantaba en la Isla que vive desde ese entonces el bloqueo económico más injusto de la historia mundial: “verde gris, verde brillante, rojo toro, sangre adelante, camino y selva”, alguien cantaba en la Sierra Maestra “el mensú”.  Por esto Ramón Ayala fue invitado a Cuba por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y en este encuentro lo esperaban Rodolfo Walsh, el Che y Salvador Allende. Llegó a ese encuentro a cantar y “sin tener todavía conciencia de la magnitud de estos seres” llegó hasta allá solo por tener una guitarra en las manos y responsabilidad social.</p>
<p>Nacido en una esquina abrazada por Brasil y Paraguay, llamada Garupá.  Venido con la inmensidad de la selva y con su sonoridad en las manos. Trayéndonos el olor de la Yerba Mate y el Gualambao, ritmo de su tierra húmeda de sonido permanente, inventado por él. Utilizando al amor y al asombro de la niñez como motor de todo, es como decide hacer hablar a los muertos, hacer hablar a la sangre.</p>
<p>Es la voz de una madre, la voz de una abuela la que relata con dulzura y un inquietante dolor esta guerra. Y es el respeto al lenguaje de su tierra el que mantiene Ramón Ayala en este libro. Es realmente una muestra de respeto y reivindicación a un pueblo que fue atropellado y herido de muerte, que fue obligado a llevar a niños con fusiles como último recurso para defenderse. Un pueblo que vio morir a sus mujeres masivamente.</p>
<p><em>“Yo soy el viento, ojos de infinito, boca de horizonte, barba de tormenta. Nada ni nadie puede contenerme: ni la pretenciosa música del genio ni los versos abstractos del poeta. Puede mi voz ser el trueno, el sibilante susurro, serpiente de voces rancias, un eructo del abismo. Voy por las cerraduras de las embajadas sordas y el adiós del moribundo que parte hacia misterio”.</em></p>
<p>Ramón Ayala es la voz de una región de una historia que debe ser reconocida, contada y valorada.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/con-la-tierra-colorada-en-diez-cuerdas-y-la-selva-en-la-voz/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los relatos de la literatura política</title>
		<link>https://marcha.org.ar/los-relatos-de-la-literatura-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jul 2019 13:30:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[El Matadero]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La política actual se entiende más por la literatura que por los hechos en sí. Lo dijo un escritor que pasó de ser autor a personaje (voluntaria y conscientemente) de la televisión argentina. Y que entre chimentos cortesanos y un entendimiento del peronismo (de sus astucias y banalidades), más por haberlo vivido que leído, desliza cada tanto una verdad ineludible, lo que hace que siga siendo escuchado; porque tiene cosas para decir.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>La política actual se entiende más por la literatura que por los hechos en sí. Lo dijo un escritor que pasó de ser autor a personaje (voluntaria y conscientemente) de la televisión argentina. Y que entre chimentos cortesanos y un entendimiento del peronismo (de sus astucias y banalidades), más por haberlo vivido que leído, desliza cada tanto una verdad ineludible, lo que hace que siga siendo escuchado; porque tiene cosas para decir.</em></p>
<p><strong>Por Ana Paula Marangoni</strong></p>
<p>Para hablar de personas más célebres, también lo entendió David Viñas, y mucho antes lo entendió Rodolfo Walsh. Incluso, si se quiere, lo entendieron los dos Rodolfo Walsh, el de <em>Operación Masacre</em>, que deja el ajedrez porque escucha desde el interior de su casa cómo fusilan a alguien en la calle, y el de la <em>Carta abierta a la junta Militar</em>, el mismo que hace su denuncia doble, al gobierno de facto y a la conducción de Montoneros, sabiendo que la agudeza no lo salva de las dicotomías, y que su carta abierta es quitarse el chaleco anti balas a través de la denuncia pública. Su ciclo se cierra y él deja de ser el hombre que escucha atemorizado desde el interior de su casa para ser aquel al que van a fusilar. Su asesinato cumple con ese destino cuidando los detalles estéticos: Rodolfo no pasa los últimos días de su vida en un centro clandestino de tortura y exterminio, muere en ese espacio visible que eligió tomar, a balazos limpios. En plena calle.</p>
<p>La Argentina se comprende más por sus relatos que por su historia, reza la tesis. También lo observó Ricardo Piglia, cuando leía <em>El matadero</em> de Echeverría. Un texto que siempre se lee por primera vez, que es más atroz por su circular actualidad que por lo desopilante que ocurre allí, narrado con morboso (¿y placentero?) detalle. En un lugar mugroso de Barracas, en medio de las inmundicias de uno de tantos mataderos de la zona, el jefe matarife hace cosas brutales: tortura y mata gente como si fuesen reses.</p>
<p>Echeverría quiere mostrar lo salvajes y bestiales que son los rosistas, y el rosismo mismo como sistema. Pero igual que el Sarmiento del <em>Facundo</em> cae en la trampa de su propio relato. Porque serán los futuros presidentes quienes instalen el exterminio y la tortura como modus operandi del gobierno. Esto no excusa las andanzas de Rosas ni lo santifica. Pero sin duda lo trasciende y supera. <em>El matadero </em>se torna más interesante por lo involuntario que por la intencionalidad de quien lo escribe. Esa alegoría pesadillesca se transforma en premonición del país que se viene.</p>
<p>Ese relato que explicita la crueldad propia desplazándola hacia el bando enemigo, funda ese enorme agujero negro de las dicotomías fusionadas entre política y literatura. Ese relato impecable que nació para conformar un país por un conjunto de unitarios solitarios llegó a su apogeo durante la Conquista del desierto. Momento en que la metáfora desértica se convirtió en algo palpable, a fuerza de saqueos, invasiones y masacres masivas de los y las pobladoras originarias.</p>
<p>Hubo un momento (no el único, pero sin duda uno muy contundente) de ruptura, y lo marcó el peronismo. Es el otro gran relato de la historia argentina. Un relato con poca literatura propia. Narrado más desde afuera que desde dentro. Un relato sucio, mixto, y plagado de misceláneas e impurezas. Potente por la eficacia en el goce de los y las sin nombre, plebeyo en sus ideas, nunca correctas del todo, nunca aptas para puristas ideológicos. Era la reivindicación de los que no escriben literatura, esas negras y esos laburantes del matadero que poco entendían de órdenes, planes o gobiernos. Esa gentuza que podía gozar en medio de la mierda y las vísceras de vaca.</p>
<p>La literatura en nuestro país es unitaria, predominantemente. Incluso se vanagloria de los unitarios que se meten un poco en la mierda para narrarla. Y cada tanto perdona a quienes expresan su simpatía hacia lo plebeyo, voluntaria o accidentalmente.</p>
<p>Leer esos relatos nos ayuda a leer los de hoy, y dan una clave de lo que se juega en las elecciones de este año.</p>
<p>Macri actualiza un relato unitario, aunque este se despoje de su potente simbolismo político. Un gobierno que demostró ser más corrupto que el anterior, que volvió a restaurar el abismo entre una minoría rica y una enorme población desprovista de derechos, que garantiza los negocios inmobiliarios para amigos, facilitados desde el estado, y que devaluó la calidad de vida fatalmente para la mayoría de la población.</p>
<p>Que volviera a ganar Macri sería la demostración de que el arco narrativo sostenido históricamente es más potente que cualquier demostración empírica. Y ya sabemos cómo termina. La anacronía tiene ese encanto de pronosticar hacia el pasado. El país de los unitarios termina literalmente reventado, colapsado, en un baño de sangre.</p>
<p>La otra fórmula emergente con chances de ganar reúne una cantidad de características que, por su innovación, se torna predecible en el círculo vicioso de nuestra historia. En momentos de inestabilidad social suelen emerger personajes políticos más improbables, algunos mejores y otros pésimos. Alberto Fernández cumple con el bautismo de la anomalía, de la figura que escapa de los blancos pre establecidos, y por eso se torna más peligrosa para sus adversarios. Fernández está fuera de la grieta, aunque no del todo. ¿Dónde está? No hay causas judiciales, ni archivo que pueda exponerlo lo suficiente. <em>Clarín </em>y<em> La Nación</em> deponen armas y hurgan detrás de él para re encontrarse con su añorada Cristina, a quien supieron, a fuerza de relato, debilitar.</p>
<p>Fernández parece ser el prototípico emergente para los momentos críticos del país, precisamente porque no es posible crear relatos a su sombra, de ninguna índole. Porque nadie lo elegiría en sí mismo como presidente, de no ser por la coyuntura. Porque nadie, en ningún partido, lo hubiera postulado: hubiese sido un quemo.</p>
<p>Si Macri gana, estaremos reabriendo un capítulo sangriento de nuestra historia. Si Fernández gana, evitamos el final suicida y trágico, pero no hay en ese camino épica ni alegría, apenas el alivio de apostar a no empeorar o estar un poco mejor.</p>
<p>¿Quién es ese Fernández? Ese tipo impensado, ese que pensamos votar con tal de no seguir así; ese que tiene un hijo Drag Queen y que puteaba por Twitter como uno más; ese que habla de despenalizar el aborto, pero yendo de a poco; ese que se peleó con Cristina por la 125; ese que habla tranquilo y parece tener todos los pares de medias juntos; ese que dice las palabras mágicas: <em>desarrollo industrial</em>, para enseguida hablar de minería; ese que no imaginamos bailando en la rosada frente a La Cámpora; ese que no agrada ni desagrada demasiado a nadie.</p>
<p>El presente define un conflicto entre la potencia de un relato y el pragmatismo del bolsillo. Tal vez sea momento de ser pragmáticos sin dejar de ser lúcidos. Y estar preparados para el devenir, de cualquier forma.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-relatos-de-la-literatura-politica/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cadáver exquisito, la civilización trastocada en barbarie</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Apr 2018 03:30:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Agenda Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Barbarie]]></category>
		<category><![CDATA[Canibalismo]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Graciela Kubiszyn]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
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					<description><![CDATA[Una breve reseña del libro de Agustina Bazterrica, Cadáver exquisito.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Graciela Kubiszyn</strong></p>
<p><em>Una sociedad distópica donde un extraño virus vuelve mortal el consumo de carne animal. Como respuesta, el canibalismo se convierte en una opción viable y hasta legal. ¿Tan ajena es realmente la bestialización de la humanidad? Esa es la premisa del libro de Agustina Bazterrica, Cadáver exquisito.</em></p>
<p>La Noche de las Librerías posibilitó que muchos lectores compartan livings, lecturas y charlas con escritores al aire libre, en plena avenida Corrientes. Pero también hubo encuentros en distintos bares, en los que se trataron tópicos diversos de la literatura argentina. Una de esas charlas tuvo lugar en El Gato Negro bajo el lema <em>“Criaturas del más acá: Policial, fantástico, ciencia ficción y terror con voz de mujer”</em>.</p>
<p>En un clima de mayor intimidad, con una cerveza o café de por medio, un grupo de nueve escritoras leyeron cuentos o fragmentos de sus novelas. La apertura estuvo en manos de Agustina Bazterrica, que abría la noche con partes de <em>Cadáver exquisito</em>. Su lectura nos permitió disfrutar de una prosa cuidada y nos trasladó a una Buenos Aires sanguinaria, en la que los animales se enferman de un extraño virus y los humanos se bestializan.</p>
<p>El GGB es un virus que imposibilita el consumo de carne animal, porque resulta ser mortal para los humanos. Como consecuencia, se eliminan a todos los animales del planeta, inclusive las mascotas. Llevados por el hambre, algunos grupos comenzaron a matar personas para luego comérselas en la clandestinidad. Esa acción fue el puntapié inicial de todo. La población mundial descubrió una nueva fuente de alimentación.</p>
<p>Los primeros en desaparecer fueron los inmigrantes, los marginales, los pobres, los reos. Incitados por intereses económicos, los gobiernos legislaron la crianza especial de seres humanos que reemplacen al ganado. El circuito de la carne (criaderos, mataderos, distribución y venta) se rediseña con un nuevo tipo de res, la “carne especial”, ya que está prohibido verbalizar lo que en realidad ocurre. Los mataderos faenan cuerpos humanos y los distribuyen a las carnicerías y almacenes para el consumo diario del ciudadano.  A esta etapa se la llama “Transición” y se basa en la aceptación del canibalismo como la nueva forma de nutrición.</p>
<p>La novela está focalizada en el personaje de Marcos Trejo, un empleado del frigorífico Krieg que tiene a su padre anciano a cargo y que sufre el abandono de su esposa tras la pérdida del hijo de ambos. En una sociedad totalmente normalizada, controladora y reglada, Marcos se debate entre acatar las reglas que él mismo contribuyó a redactar o seguir sus impulsos, esquivando la ley.</p>
<p><em>Cadáver exquisito</em> es una novela distópica que presenta una sociedad dividida en dos grupos: humanos caníbales y, paradójicamente, civilizados; frente a humanos bestializados, carentes de palabra y libertad de acción. Los cuerpos se transforman en mercancía de consumo y sirven tanto para alimentar, como para abastecer de órganos sanos o suministrar piel para la confección de ropa y calzado. En todo momento, subyace la idea de que el virus GGB es inexistente. Marcos Trejo sospecha que “<em>todo es una puesta en escena para reducir la superpoblación</em>”. Por eso, continuamente reflexiona y quebranta reglas, arriesgándose a que lo envíen al Matadero Municipal y allí lo procesen.</p>
<p>Agustina Bazterrica ganó el premio Clarín 2017 a la mejor novela, bajo el seudónimo Hannibal Lecter. Luego de un año y medio de investigación respecto de cómo es el proceso de crianza y faenamiento, la escritora creó una novela impresionante, cruda. La autora afirmó, en la charla<em>, </em>que este trabajo creativo la modificó a tal punto de transformar su alimentación al vegetarianismo.</p>
<p>Su obra es un legítimo representante de la nueva ficción científica argentina. En ella se interpela al lector para que reflexione en todo momento acerca de quiénes somos, qué comemos y cuál es la delgada línea que evita que perdamos nuestra humanidad.</p>

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		<title>Un profundo silencio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Mar 2018 20:52:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cezary Novek]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Pablo Gómez]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Zona Borde]]></category>
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					<description><![CDATA[Una lectura sobre La casa de la puerta amarilla, de Juan Pablo Gómez.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Cezary Novek / @CezaryNovek</strong></p>
<p><em>Una lectura sobre La casa de la puerta amarilla, de Juan Pablo Gómez. </em></p>
<p>Miguel regresa a la Argentina después de un largo exilio autoimpuesto. Su padre ha muerto y la noticia le llega con tres meses de demora. Es 1983, víspera de la restauración democrática después de siete años de dictadura militar. Algo raro pasó con su casa y él está dispuesto a lo que sea con tal de recuperarla. Durante esta lucha por el territorio aparecen unos secundarios interesantes, cuya relación con Miguel es –como mínimo– enigmática, sino turbia. La historia está narrada por él mismo protagonista y es sólo a través de su voz que accedemos a los vericuetos de la trama. Tal vez sea por esto mismo que son más las preguntas pendientes que las respuestas lo que se va acumulando a medida que avanza la historia, que tiene muchos rasgos de novela policial. La propia historia del protagonista, la relación con sus padres, la de ellos entre sí y para con terceros son algunos de los misterios que se despliegan mediante incómodas elipsis.</p>
<p>Hay novelas que parecen simples y breves pero que, después de una atenta lectura, develan más de una interpretación posible. Este rasgo de ambigüedad es lo más atrapante de <em>La casa de la puerta amarilla</em>, ya que el autor logra sostener de principio a fin la respiración entrecortada, el tono persecutorio y –lo que puede ser una de sus mayores virtudes– la capacidad de dar a entender, de sugerir entre líneas lo que no puede ser contado.</p>
<p><em>La casa de la puerta amarilla</em> (Zona Borde, 2017) es la historia de una pesquisa. Hay más de un misterio, más de una estafa. La policía sólo aparece como un agente más de corrupción, junto a los vecinos misteriosos, una extraña mafia y amigos que reaparecen repentinamente. Miguel deambula por Buenos Aires tratando de recuperar la casa familiar, ahora convertida en prostíbulo, pero sólo se topa una y otra vez con un entorno hostil en una ciudad que ha dejado de ser la suya hace mucho. Las dudas, como el desamparo, lo van cercando cada vez más hasta empujarlo a una situación desesperada. En el medio de todo, descubrirá cosas que preferiría no conocer. Al igual que el recordado politólogo y Premio Nobel de la Paz Ralph Bunch, Miguel podría apropiarse y convertir en su estribillo la frase “me encuentro solitario cuando busco una mano y sólo encuentro puños”.</p>
<p><strong>Juan Pablo Gómez</strong></p>
<p>(Buenos Aires, 1975). Es periodista e inventor. <em>Instinto domiciliario</em>, su primera novela, fue premiada por la Dirección de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, con un jurado presidido por Carlos Chernov. También publicó el libro de cuentos <em>Los desquiciados</em>, que ganó el primer premio en el concurso “Manuel Mujica Lainez” (Noé Jitrik, Tununa Mercado y Mario Goloboff) y fue distinguido por el Fondo Nacional de las Artes (Félix Bruzzone, Fernanda García Lao y Elvio Gandolfo).<strong><em> </em></strong></p>

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		<title>La soledad son los otros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Mar 2018 08:31:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Celina Abud]]></category>
		<category><![CDATA[Cezary Novek]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Cezary Novek Reseña de Alguien con quien hablar, primer libro de Celina Abud.  Etimológicamente, la palabra &#8220;tríptico&#8221; proviene del griego &#8220;triptychos&#8221; y significa “plegado en tres”. La palabra surgió en la edad media y refería originalmente a una tableta de escritura romana antigua, conformada por dos paneles a los lados de un panel central. [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Cezary Novek</strong></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Reseña de Alguien con quien hablar, primer libro de Celina Abud. </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Etimológicamente, la palabra &#8220;tríptico&#8221; proviene del griego &#8220;</span><i><span style="font-weight: 400;">triptychos&#8221;</span></i><span style="font-weight: 400;"> y significa “plegado en tres”. La palabra surgió en la edad media y refería originalmente a una tableta de escritura romana antigua, conformada por dos paneles a los lados de un panel central. Fue un formato muy usado en la pintura flamenca entre los siglos XV y XVII, así como en la joyería hasta nuestros días. Básicamente, define un conjunto de tres obras articuladas en tres partes y que, por lo general, al plegarse sobre sí mismas, dejan ver otra obra. Es el tríptico el formato que eligió Celina Abud para su primer libro de narrativa, </span><i><span style="font-weight: 400;">Alguien con quien hablar</span></i><span style="font-weight: 400;"> (Crack Up, 2017). Se trata de tres historias independientes entre sí pero que pueden leerse en conjunto como ensayos sobre el choque entre soledades.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El primer relato, </span><i><span style="font-weight: 400;">¿Hace cuánto que no nos vemos?</span></i><span style="font-weight: 400;"> Trata sobre una mujer, Florencia Allister, cuya voz nunca escuchamos pero que es recreada por el testimonio de otras personas que la conocieron. </span><i><span style="font-weight: 400;">Agujas</span></i><span style="font-weight: 400;"> es el diálogo entre dos compañeros de estudios que están realizando una tesis en Comunicación Social. Uno de ellos tiene veinte y algo de años y el otro anda por la cuarentena. Las disgresiones teóricas se convierten en un ejercicio narrativo basado en el diálogo argumental sobre lo efímero y lo permanente. El último relato, que lleva el mismo título que el libro, mezcla lo biográfico con la ficción y cuenta la historia sobre una chica judía que comienza a pegar stickers de Hello Kitty sobre las esvásticas talladas con una llave en el interior de un ascensor del barrio de Once. Esta situación será el disparador de una búsqueda personal que la llevará a entrevistar a un rabino progresista y a un escritor obsesionado con el nazismo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La mixtura de recursos narrativos que atraviesa las tres historias busca salir del relato convencional, como una manera de expresar la búsqueda de una narrativa pura, en la que el gusto por contar una historia trascienda el estilo, la temática o el género. Hay un juego con el lenguaje que es elegante y que tal vez tenga relación con la formación musical de Abud, ya que jamás distrae ni estorba lo que está relatando pese a cambiar de registros, voces y puntos de vista. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Se desprende del conjunto una tensión entre el adentro y el afuera, la incomunicación real con la ansiedad de transmitir sin filtros en la era de las redes sociales. El hilo conductor entre los tres relatos largos o nouvelles está tendido entre lo que queda y lo que se desvanece, lo trivial y lo elemental. El aburrimiento de los personajes que habitan un mundo muy parecido al nuestro, en el que cada individuo busca proyectar su contenido hacia los demás y hacerse escuchar  termina ahogando su voz en un mar de monólogos para quedarse vacíos por dentro después de haberlo contado todo a la nada misma de la multitud anónima que es el otro. Los tres relatos del tríptico se articulan para ofrecernos una mirada sobre la vida contemporánea de los adolescentes tardíos, plagada de inquietudes sobre la información, el tiempo que se escurre, el dolor y el ruido que saturan los escasos momentos de silencio con una insoportable sensación de soledad que apenas se puede evadir transitando bares cuando cae la tarde. </span></p>
<p><b>Celina Abud</b></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">(Buenos Aires, 1978) Periodista egresada de TEA, escritora, cantante y compositora. Es redactora de salud en el diario Ámbito Financiero y también realiza entrevistas de fondo a escritores y perfiles de artistas para la web del mismo medio. Además, colabora regularmente en diferentes revistas y portales de la Argentina y de Latinoamérica. En 2016, su cuento “Llaves para un apóstol” obtuvo una mención en el Concurso Nacional Universo Hermanas Ocampo. Alguien con quien hablar es su primer libro.</span></i></p>

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		<title>Escrituras en la cárcel, encuentro de saberes</title>
		<link>https://marcha.org.ar/escrituras-en-la-carcel-encuentro-de-saberes/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Oct 2017 03:17:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Vivian Palmbaum]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Vivian Palmbaum @vivi_pal El jueves 5 y el viernes 6 de octubre se llevó adelante el IV Encuentro Nacional de Escritura en la Cárcel, que se realizó en el Centro Cultural Paco Urondo, una dependencia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, con una numerosa cantidad de actividades que reflejaron los [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Vivian Palmbaum @vivi_pal</b></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;"> El jueves 5 y el viernes 6 de octubre se llevó adelante el IV Encuentro Nacional de Escritura en la Cárcel, que se realizó en el Centro Cultural Paco Urondo, una dependencia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, con una numerosa cantidad de actividades que reflejaron los trabajos de escrituras diversas, para ponerle palabras y escucharlas de boca de sus protagonistas.  En este encuentro también participaron otros programas como el CUSAM y  colectivos que trabajan con las personas privadas de su libertad y en contextos de encierro.  Un encuentro que mostró la potencialidad de las personas que se encuentran privadas de su libertad, cuando se les brinda esta posibilidad y que contrasta con el discurso punitivista y las políticas de criminalización,  que se intenta instalar en la sociedad. </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En la planta baja del Centro Cultural Paco Urondo,  bajo la consigna “Porque tenemos algo para decir”, se llevaron adelante una serie de actividades programadas para este encuentro: talleres, lecturas, muestras, espectáculos, paneles y feria. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El Departamento de Letras y el Programa de Extensión en Cárceles de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, albergó la cuarta edición de este evento anual. Tal como se difunde en la gacetilla de prensa “busca abrir un espacio de reunión y debate sobre la palabra escrita y las lenguas, políticas y acciones que atraviesan el encierro. Su objetivo es compartir saberes y prácticas  vinculadas a la lectura y escritura en cárceles y difundir la producción artística y las distintas formas de organización e intervenciones desde el arte, la cultura y la educación en contextos de encierro”. </span></p>
<p><b>Universidad en la cárcel</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El Programa de Extensión en Cárceles, de la UBA, busca promover prácticas y acciones de enseñanza, investigación y extensión en contextos de encierro o vinculadas con las problemáticas propias del sistema penal y la cárcel, orientadas a defender los derechos humanos y generar herramientas para la inclusión social de las personas privadas de su libertad ambulatoria y liberadas. Desde allí propone distintos espacios de formación, discusión y acción en penales y centros de régimen cerrado; diseña y lleva adelante proyectos de investigación y extensión; desarrolla seminarios, prácticas y demás instancias de formación docente; promueve articulaciones internas con otros programas y equipos y genera vínculos con áreas estatales, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales, para colaborar en la producción de conocimiento sobre el tema, fortalecer los procesos organizativos y participar en la elaboración o implementación de políticas públicas que intervengan sobre la realidad carcelaria. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Otros programas como el CUSAM,  Centro Universitario San Martín  también coordina y organiza un espacio educativo creado por la Universidad de San Martín, que funciona en el interior de la Unidad Penal N° 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense, en la Localidad de José León Suárez del Partido de General San Martín (PBA). Desde este programa expresan que  el objetivo principal  es garantizar el derecho a la educación y al mismo tiempo se proponen  en un segundo orden, mitigar  la vulnerabilidad de quienes se encuentran privadxs de su libertad en este contexto de encierro. Al mismo tiempo la UNSAM también articula con organizaciones sociales, escuelas de educación media d ela zona. La particularidad de la carrera de Sociología que se dicta en el penal, es que allí  reúne como estudiantes a presxs junto a integrantes del Servicio Penitenciario. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los distintos programas universitarios para personas en contexto de encierro reconocen que las personas privadas de su libertad sufren las peores consecuencias de la exclusión social y la violencia. Así también lo consideran esos otros colectivxs que se organizan para trabajar en estos contextos de encierro, tanto de mayores como de menores.   La sociedad, en su conjunto, a través del estado no se hace cargo de esta gran deuda y solo amenaza con intensificar el castigo con mayores penas y con el aparato represivo que hoy está recargado. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Desde el CUSAM, uno de los proyectos que se lleva adelante es el Pabellón Frazada, así lo expresó Marcos, profesor de teatro: “que intenta contener muchas de las actividades artísticas y también alojar recitales de poesía, feria de publicaciones y una de las actividades es pedagógica: talleres artístico tumberos. Además expresó que “se trata de un intercambio de saberes, porque quienes vamos allí a enseñar, tenemos mucho más que aprender”. En el Pabellón se organizan distintos saberes informales, alguno de los cuales se expusieron como formas de calentamiento, sistemas de comunicación y el lenguaje que se hace necesario aprender para  sobrevivir en estos contextos de encierro.  </span></p>
<p><b>Testimonio en primera persona</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pólvora, una persona que hace solo dos meses que está en libertad (hoy da clases en escuelas de villa Hidalgo y la Carcova) , luego de 28 años de privación de ella,  dio su testimonio y muy emocionado proclamó: “El que va a la cárcel es el que tiene menos conocimiento, el que no sabe, al que nadie se toma el trabajo de explicarle lo que es bueno para la vida”. Luego continuó: “Nosotros cuando llegamos ahí, al CUSAM, descubrimos algo nuevo, donde pude recibirme y hoy doy clases en varios colegios, con la ayuda de los profesor@s y de mi familia. “Yo estuve 28 años detenido, y ahora me parece que no hubiese estado nunca, al venir acá hablar con ustedes., dar clases en varios colegios y cambiar de vida. Y pienso que es muy bueno”. Luego expresó : “Los profes creyeron en nosotros,  ahora me siento útil, eso lo encontré en la universidad que está acá adentro”. Entre otras cuestiones que le dejó el encierro y el hecho de volver a salir a la calle, destacó que ahora sí puede hablar y que “antes era un antisocial”, contraste que lo lleva a reflexionar sobre lo que le sucedió ante esa situación: “Me di cuenta que yo también soy parte de la sociedad”.  </span></p>
<p><b>Feria y exposiciones</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Una muestra del material producido en estos contextos,  fue parte de este encuentro. Algunos de los trabajos: banderines y serigrafías, que realizan jóvenes y adolescentes que están en los centros de régimen cerrado de la Ciudad  (el Belgrano, el Roca/Agote y el San Martín) y los CIDAC  que se realizaron en los talleres de artes y oficios.  Las imágenes, palabras y producciones que reflejan el potencial profundo y creativo de lxs pibxs que hacen arte, escriben, leen, dicen, crean y se organizan, tal como se expresa. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En la cárcel de Devoto se dicta un taller de diseño de afiche social que ellos mismos definen como “un espacio de reflexión colectiva que luego se plasma en papel”. Además aclaran que quienes participan  no cuentan con formación previa ni con las herramientas de diseño virtual y que a pesar de la escasez de recursos crean obras de gran expresividad. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Además se expusieron productos de cooperativas y proyectos sociales de liberadxs, mesa de publicaciones, espacio audiovisual. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Estas son algunas de la gran cantidad de actividades,  con  invitades que llegaron de distintos lugares del país, más o menos académicos, testimonios en primera persona de presas y presos, familiares y trabajadores,   que expresan en común que cuando se brindan más y mejores oportunidades a aquellxs que no tienen posibilidades,  aparece un potencial y la ocasión de transformación. Unas experiencias que contradicen las políticas punitivistas y de criminalización de las y los más vulnerables. La escritura de lo real, un encuentro de otras y otros,  como posibilidad de transformación.</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/escrituras-en-la-carcel-encuentro-de-saberes/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Naranjas Amargas en el patio de Tandil</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Mar 2017 03:01:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Leandro Frigoli]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Leandro Frígoli Reseña del libro compilado por Patricia Ratto que recopila ficciones ocurridas en esa localidad bonaerense.   La obra, en efecto describe un territorio (Tandil), no solo desde una óptica ideal como puede ser su explotado perfil turístico sino que rescata las huellas que se vinculan con el plano cultural, político, social e [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b><i>Por Leandro Frígoli</i></b></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Reseña del libro compilado por Patricia Ratto que recopila ficciones ocurridas en esa localidad bonaerense.  </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La obra, en efecto describe un territorio (Tandil), no solo desde una óptica ideal como puede ser su explotado perfil turístico sino que rescata las huellas que se vinculan con el plano cultural, político, social e histórico de la localidad. No obstante, resalta tanto la belleza como la fealdad de la ciudad, es decir, todo lo que remite a lo humano, lo bello, lo sublime pero también lo feo y miserable.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Un dato que resulta interesante, es que </span><i><span style="font-weight: 400;">Naranjas Amargas, </span></i><span style="font-weight: 400;">desbroza una serie de prácticas culturales con el objetivo de multiplicar las voces de los seres que habitan los relatos. Por lo tanto, es patente que esa multiplicidad de seres producen multiplicidad de voces que generan un discurso, un lenguaje o una trama social.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Una primera lectura, sobre el libro, es interpretar que el territorio produce sentido sobre los actores y objetos. Es decir, se compone de todo lo que habita y construye producciones de sentido que indagan e interpelan en cada historia. Además, tiene un rol clave en la construcción y producción del conocimiento sobre lo local. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por consiguiente, el eje sustancial de los relatos se fundamentan en generar un conocimiento nuevo, de escasa visibilidad, en el mercado global en relación a la ciudad. Es decir, con los fragmentos locales que configura cada historia muestra al lector un Tandil diferente, lleno de matices, más realista, mundano y visceral. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En términos comunicacionales, el territorio constituye producciones de sentido que permiten una transformación sobre lo dado. Por ende, Nelly Richard, resalta que los estudios culturales como combinación operativa de saberes parciales negocian su reciclaje transdisciplinario mediante concordancia pragmática entre el localismo del fragmento y el pluralismo de lo híbrido. De modo que la reflexión anterior se evidencia en cada escenario, por ejemplo, una recorrida por un negocio, el Parque, la Movediza, el cementerio, los suburbios, el centro, las plazas, un colegio, un bar, una casa, entre otros. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los personajes que caracterizan el tejido social son abundantes y diversos, como por ejemplo: un repositor de un restaurant preocupado por el pozo de las ánimas, una historia de una cafetera que tiene la nostalgia de encuentros con grandes personas, la infancia sin salida, sin comprensión, excluida y cerrada por la muerte, un viaje en micro de Río Paraná, una francesa que logra un extrañamiento sobre los desaparecidos de la última Dictadura Militar y sus personajes transitan las emociones sobre una placa conmemorativa, en particular, la conversación de dos hombres en un café sobre la placa le revela una práctica cultural muy característica de nuestro país.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Creyó sentir la emoción en sus palabras. Uno dijo: “Fue una época muy jodida”. Y el otro contestó, dudando un poco: “Fue complicada, sí”. En ese momento, ella sintió que en esta sencilla diferencia de adjetivos yacía un abismo, una oposición ideológica.” </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De manera que, logra un extrañamiento del lugar que permite sentir, experimentar, mezclarse y descubrir cualquier velo idealista del pueblo. Por consiguiente, muestra la miseria, la pobreza, el amor, la belleza, la confianza, la historia, la costumbre. Es decir, la belleza en la fealdad con el objetivo de encontrar matices que posibiliten una lectura más realista.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De este modo, resulta ser un acierto de los autores, la construcción colectiva de mirar bajo la lupa y encontrar la belleza desde la miseria humana y plantear un Tandil desconocido para el mundo. A pesar de que esta ciudad esconde secretos y marginalidades indecibles, el libro presenta un catálogo de matices, de grises, de miradas, de multiplicidad de voces, de objetos que describen historias. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En fin, un mirar hacia las profundidades del interior de una ciudad permite dos ejercicios, extrañarse sobre lo conocido y descubrir una belleza poética en lugares miserables, comunes, nostálgicos, históricos, sociales y rutinarios. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Les recomiendo que devoren </span><i><span style="font-weight: 400;">Naranjas amargas</span></i><span style="font-weight: 400;"> e intenten generar y descubrir esta mirada sobre lo real e imaginario que se produce en torno a una ciudad. Los invito a que transiten sin prejuicios y permitan que los seduzcan los encantos de la variedad poética y el ritmo de cada relato. Sin más, que se dejen desvelar por los secretos simbólicos y materiales que esconde </span><i><span style="font-weight: 400;">Naranjas Amargas.</span></i></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/naranjas-amargas-en-el-patio-de-tandil/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La escritura como ejercicio de la felicidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Mar 2017 03:00:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cezary Novek]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Cezary Novek Una lectura sobre el libro de cuentos &#8220;La cena de Electra&#8221;, de Nelson Specchia.  Autor revelación a partir del premio que le otorgó la Fundación Max Aub en 2015 por el cuento que da título a esta colección publicada por Edhasa, Nelson Specchia es politólogo, editor, poeta, académico y figura ineludible de [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Cezary Novek</strong></p>
<p><em><span style="font-weight: 400;">Una lectura sobre el libro de cuentos &#8220;</span><span style="font-weight: 400;">La cena de Electra&#8221;</span><span style="font-weight: 400;">, de Nelson Specchia. </span></em></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Autor revelación a partir del premio que le otorgó la Fundación Max Aub en 2015 por el cuento que da título a esta colección publicada por Edhasa, Nelson Specchia es politólogo, editor, poeta, académico y figura ineludible de la cultura de Córdoba, ciudad en la que reside desde hace años. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">No deja de sorprender que –en tiempos en que la novela parece estar más en boga que nunca– dos de los libros más comentados de entre todos los publicados en 2016 sean  volúmenes de cuentos (el otro es <em>Las cosas que perdimos en el fuego</em>, de Mariana Enríquez). Escritos en diferentes registros que se alejan de las tendencias actuales en narrativa, las diez historias que componen<em> La cena de Electra</em> son de tema y estilo heterogéneo, donde se juega siempre con el exotismo resultante de tiempos remotos o lugares lejanos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hay relatos que acarician el terror al mejor estilo Quiroga (La rebelión de los insectos), otros que se refugian en un humor cálido y naif (Siete vidas) o se arriesgan con géneros específicos como el policial (La dulce mano de los ogros) o la épica de tierra adentro (La huida es un sueño verde). Hay homenajes apenas velados a las pasiones favoritas del autor, como la gastronomía (La cena de Electra) o la historia de España (El dedo de Teresa). </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">No obstante, lo que confirma la calidad de estos cuentos y la maestría de Specchia como narrador es la manera en que cambia de registro y argot según la historia que le toque contar. Es precisamente a través de su manejo virtuoso del lenguaje que el lector puede transportarse a las locaciones propuestas: desde el interior más recóndito de Santiago del Estero hasta la Barcelona actual, Brasil, el siglo XVI español o un café porteño. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A nivel estilístico, recuerda un poco al Mujica Lainez de Misteriosa Buenos Aires por la manera serena y armoniosa en la que desarrolla su prosa, así como también por la importancia que le da a los objetos y a su historia de vida. En los cuentos de Specchia, el amor, el sexo y la muerte se dan por sobreentendidos y lo que se celebra es todo el vaso universo de pequeñas cosas que componen la realidad, siempre con el trasfondo del lenguaje como fuerza primigenia. Una celebración de la existencia y los placeres mundanos a través de la palabra que sugiere algo más profundo: la escritura como manera de ejercer la felicidad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Nelson Specchia</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">(Las Breñas, Chaco, 1964) Escritor, docente y ensayista. Profesor Titular de Política Internacional en la Universidad Católica de Córdoba; Catedrático Jean Monnet (ad personam) y Profesor Regular Ordinario de la Universidad Tecnológica Nacional. Es director de la revista Studia Politicæ y del diario Hoy Día Córdoba.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Publicó la novela </span><b>Giuseppe</b><span style="font-weight: 400;"> (Galaxia Babel, Barcelona, 2001; El copista, Córdoba, 2003; Con Texto, Resistencia, 2015); los libros de poemas </span><b>Poemas montunos</b><span style="font-weight: 400;"> (Galaxia Babel, Barcelona, 2001), </span><b>Cuaderno de bitácora</b><span style="font-weight: 400;"> (El copista, 2004), </span><b>Espejos nublados</b><span style="font-weight: 400;"> (Educc, 2006), </span><b>Otras geografías</b><span style="font-weight: 400;"> (Alción, 2016) y el libro de cuentos </span><b>La cena de Electra</b><span style="font-weight: 400;"> (Edhasa, 2016). El cuento que da título a este último ganó el Premio Internacional de Cuento de la Fundación Max Aub en 2015. El mismo año, la ciudad de Córdoba le otorgó la condecoración Jerónimo Luis de Cabrera por su trayectoria. Es autor de numerosos libros de ensayo y crónica. Participó de las antologías </span><b>El primer siglo</b><span style="font-weight: 400;"> (Sonia Catela, Santa Fe, 1992, </span><b>Pasado</b><b><i>, </i></b><b>presente y futuro en la Córdoba del nuevo milenio </b><span style="font-weight: 400;">(Edit. de la Municipalidad, 2000), </span><b>25 ciudades. Las mejores lecturas de verano de La Voz del Interior </b><span style="font-weight: 400;">(Ed. Emanuel Rodríguez, 2007), </span><b>Thirteen stories by writers in Córdoba, Argentina</b><span style="font-weight: 400;"> (selección y prólogo de Carlos Schilling, 2010). Es miembro del misterioso </span><b>Círculo de la Serpiente</b><span style="font-weight: 400;">, logia literaria a la que pertenecen otros autores como Carlos Busqued, Sergio Mansur o Alejandro Jallaza.</span></p>
<p>&nbsp;</p>

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		<title>Rimbaud, el gran maldito (II)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Nov 2016 03:54:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Reartes]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Rimbaud]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Gonzalo Reartes Segunda parte del recorrido por la vida y obra del poeta Jean Nicolas Arthur Rimbaud, quien a 125 años de su muerte sigue siendo una referencia por su obra literaria.  Es el fin de la búsqueda de unidad, del desarreglo de los sentidos, las visiones y los vagabundeos. Los hijos del sol han [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Gonzalo Reartes</strong></em></p>
<p><em>Segunda parte del recorrido por la vida y obra del poeta <span style="font-weight: 400;">Jean Nicolas Arthur Rimbaud, quien a 125 años de su muerte sigue siendo una referencia por su obra literaria. </span></em></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es el fin de la búsqueda de unidad, del desarreglo de los sentidos, las visiones y los vagabundeos. Los hijos del sol han experimentado el infierno en carne y espíritu. Ya no habrá utopía. Rimbaud decide desahogar todo el dolor en su obra. Angustiado, regresa al hogar materno, en Charleville. La casa vacía, el fuego que se alza en su interior. Se atrinchera en la granja, y entre sollozos y gritos, da nacimiento a una de las obras más revolucionarias de la poesía moderna. El poeta visionario se adentra en su propio abismo para buscar respuestas a sus fracasos. En ocasiones, su pluma está cargada de violencia contra Verlaine (la Virgen Loca), contra Dios, contra él mismo. En voz de la Virgen Loca, dirá: </span><i><span style="font-weight: 400;">“Estoy en lo más profundo del abismo y ya no sé rezar (&#8230;) Si me explicara sus tristezas, ¿las comprendería mejor que sus burlas? Me ataca, pasa horas avergonzándome por todo lo que pudo conmoverme en el mundo y se indigna si lloro. (&#8230;) Un día quizás desaparezca maravillosamente; pero es necesario que yo sepa si ha de volver a subir a un cielo, ¡que pueda ver un poco la asunción de mi amiguito! ¡Extraña pareja!”</span></i><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta relación se ve reflejada en el capítulo Delirios I (La Virgen Loca), una especie de confesión de Verlaine desde la pluma de Rimbaud. </span><i><span style="font-weight: 400;">“Soy esclava del Esposo Infernal. (&#8230;) Él era casi un niño&#8230; sus misteriosas delicadezas me habían seducido. Olvidé todo mi deber humano para seguirle. ¡Qué vida! La verdadera vida está ausente. No estamos en el mundo”</span></i><span style="font-weight: 400;">. </span><i><span style="font-weight: 400;">Une saison en enfer</span></i><span style="font-weight: 400;"> fue publicado en 1873, cuando Rimbaud tenía 19 años, único libro publicado por él. Su primera edición constó de 500 ejemplares. Las Iluminaciones, manuscritos que quedaron en poder de Verlaine, fueron publicadas (con prólogo de éste último) en 1886, no sabiendo Verlaine de su paradero o posible muerte. Lo cierto es que para ese entonces, Rimbaud se hallaba en Abisinia y había ya renunciado a la poesía. Por lo tanto, </span><i><span style="font-weight: 400;">Una temporada en el infierno </span></i><span style="font-weight: 400;">tiene en sí mismo el valor especial que le da haber sido publicado con el consentimiento de su autor. Es un texto oscuro, un sinfín de pensamientos y sensaciones cargadas de imágenes vivas. En él hay religión y ateísmo, ángeles y demonios. El mismo Rimbaud es a la vez santo y condenado, ladrón del fuego, como se llama a sí mismo. Nadie como él ha llegado a las profundidades del auto conocimiento, ardiendo en su propia hoguera, helándose con sus propias dudas. Es anárquico, brutal, sensible, sublevado. Es desgarrador, como un hombre que se mira al espejo y se dice a sí mismo que tiene miedo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Decide publicar el libro, pese a que en aquellas páginas se encuentra todo su sufrimiento, su veta más íntima y personal. Se reserva para sí mismo muy pocos ejemplares. Envía uno a Verlaine, otro a Richepin, otro a Forain. Espera algún tipo de señal pero sólo se encuentra con un silencio hostil. Para fines de 1873, decide terminar con aquella etapa de su vida.</span><i><span style="font-weight: 400;"> “A veces veo en el cielo playas sin fin, cubiertas de blancas naciones jubilosas. Un gran navío de oro por encima de mí agita sus banderas multicolores bajo las brisas de la mañana. Yo creé todas las fiestas, todos los triunfos, todos los dramas. Traté de inventar flores nuevas, nuevos astros, nuevas carnes, nuevos idiomas. Creí adquirir poderes sobrenaturales. ¡Y ahora tengo que enterrar mi imaginación y mis recuerdos! ¡Una hermosa gloria de artista y de narrador perdida! ¡Yo! ¡Yo que me llamé mago o ángel, dispensado de toda moral, soy devuelto a la tierra con un deber que buscar y la realidad rugosa por abrazar! ¡Campesino! ¿Me engaño? La caridad, ¿será para mí la hermana de la muerte? En fin, pediré perdón por haberme alimentado de mentiras. Y sigamos. ¡Pero ni una mano amiga! ¿Y dónde encontrar ayuda?”. </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con sus 19 años, alcanza el silencio poético. Este silencio agranda más aun el misterio que gira en torno a su figura. Rimbaud jamás volverá a hacer público un poema y renegará de su pasado creador. Renuncia a la creación poética. Este silencio es el sello de su obra. Pero su vida continúa. Vuelve a París. Gira entre contradicciones mientras se pregunta qué rumbo darle a su vida. No quiere volver a tropezar con los fantasmas del pasado. Teme al desorden salvaje de su vida anterior, a la locura que lo acechaba. Vuelve a Londres, luego a Sttutgart, Suiza, Milán. Su inquietud lo pone en movimiento. Estudia idiomas: español, árabe, italiano, griego, holandés. </span><i><span style="font-weight: 400;">“Mi jornada está cumplida; abandono Europa. El aire marino quemará mis pulmones; los climas perdidos me curtirán. Nadar, triturar la hierba, cazar, fumar sobre todo; beber licores fuertes como el metal hirviente, – como lo hacían esos queridos antepasados alrededor de las hogueras. Volveré con miembros de hierro, la piel oscura, los ojos furiosos: por mi máscara, se me juzgará de una raza fuerte. Tendré oro: seré ocioso y brutal. Las mujeres cuidan a esos feroces inválidos que regresan de los países cálidos. Me mezclaré en los asuntos políticos. Salvado”.</span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Navega  hacia la nada. Luego de errabundear por Bélgica y Holanda, firma un contrato por seis años con la tropa de Harderwijk. Se embarca rumbo al mar Índico y llega hasta el puerto de Batavia, en Java. Después de semanas de trabajos físicos forzados, deserta, siendo aún un misterio cómo logró escapar y evitar la cárcel. Tiene una obsesión: alcanzar el sol cálido de Oriente. Llega a El Cairo. Desde Alejandría parte hacia Chipre, donde se establece en un trabajo que lo encuentra a caballo, torso desnudo y fusil en la espalda, comandando obreros griegos, árabes, sirios, chipriotas y malteses, quienes trabajan en las canteras buscando piedras, cortándolas y tallándolas. Rimbaud vive en una barranca a orillas del mar, alimentándose de lo que caza y pesca. Luego, enferma de tifus. Después de deambular por el mar Rojo, llega al golfo de Adén (en el sudoeste de Arabia Saudita), donde, según la leyenda, se halla la boca del infierno. El destino lo encontrará en Harar, donde es empleado organizando caravanas. Sueña con partir hacia el Sur para toparse con las tribus que poseen marfil. Se vuelve un comerciante rico. Envía las ganancias a su madre y pide que las ponga en el banco para obtener renta. La aventura hacia lo desconocido y las expediciones lo mantienen vivo. Ya no hay rastros que lo unan a su vida anterior. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, cada tanto cae en tristezas y depresiones. En 1883 escribe a sus amigos: </span><i><span style="font-weight: 400;">&#8220;La soledad es una mala cosa. Por mi parte, siento no haberme casado y tener una familia. Pero ahora estoy condenado a errar, atado a una empresa lejana, y día a día pierdo el recuerdo del clima y la manera de vivir e incluso la lengua de Europa. Para qué sirven estas idas y venidas, estas fatigas y estas aventuras en lugares de razas extrañas, y estas lenguas que llenan la memoria, y estas penas sin nombre, si un día, después de algunos años, no puedo descansar en un lugar que me guste más o menos, y encontrar una familia, y tener por lo menos un hijo para pasar el resto de mi vida educándolo según mis ideas, dotándolo de la más completa instrucción que se pueda dar&#8230; Puedo desaparecer en medio de estas tribus sin que nadie tenga noticia&#8221;.</span></i><span style="font-weight: 400;"> Establece una relación con una abisina de la tribu de los Argobas. Convive con ella unos seis meses. Su vida va en declinación, se siente cansado. De cualquier forma, los negocios van viento en popa. La elevación de Menelick como Rey de Abisinia favorece su fortuna. Éste prolonga el itinerario de sus caravanas y aumenta el transporte de armas. Rimbaud se convierte en su proveedor oficial. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero un dolor punzante en su rodilla lo hace vibrar. Es una dolencia que primero se diagnosticó como artritis, cuyo tratamiento no dio resultado, y luego en una consulta posterior, fue diagnosticada como una sinovitis que degeneró en carcinoma. Esta dolencia lo forzó a regresar a Francia el 9 de mayo de 1891, donde días después le amputan la pierna. Para Rimbaud, la amputación de una de sus piernas equivale a matarlo. Insulta al personal médico, llora por las noches. Sólo quiere volver a Harar. Tres meses después, vuelve en muletas al lugar de su infancia. Isabelle, su hermana, da paseos con él y lo cuida. Ella le escribirá a su madre: </span><i><span style="font-weight: 400;">“La muerte llega a grandes pasos (&#8230;) Permanece despierto y su vida se va acabando con un sueño continuo, mientras dice cosas extrañas muy dulcemente, con una voz que me hubiera encantado si no me partiera el corazón. Lo que dice son sueños, pero no son los mismos que cuando tenía fiebre. Se dirá, y yo lo creo, que lo hace expresamente. Como él murmura esas cosas, la monja me ha preguntado en voz muy baja: ‘¿Cree usted que ha vuelto a perder la conciencia?</span></i> <i><span style="font-weight: 400;">’ Pero él entendió la pregunta y enrojeció; y cuando la monja se marchó me dijo: ‘-Me creen loco, ¿Y tú, lo crees tú?’. Es un ser casi inmaterial y su pensamiento se escapa a su pesar. Algunas veces pregunta a los médicos si ellos ven las cosas extraordinarias que él percibe, y les habla y les cuenta con dulzura sus impresiones, en términos que yo no podría reproducir; los médicos le miran a los ojos y se dicen entre ellos: ‘-Es singular’. Hay, en el caso de Arthur, algunas cosas que no comprenden”.</span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La muerte llega, a largas y veloces zancadas, sin pedir permiso, sin importarle qué tiene aún por decir aquel poeta, traficante de armas y marfil, buceador de la nada. Aquel niño ya es un hombre y sus facciones han cambiado. Sus mejillas se han ahuecado, dejando unos pómulos endurecidos, su piel se ha curtido con el fuerte sol de Oriente; asoma sobre su rostro una barba de un rubio leonino. Sólo sus ojos celestes permanecen inmutables.</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">“Visto lo justo. La visión se ha vuelto a encontrar en todos los aires. </span></i></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Teniendo lo justo. Rumores de las ciudades, por la tarde, y al sol, y siempre.</span></i></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Conocido lo justo. Las pausas de la vida. – ¡Oh Rumores y Visiones!</span></i></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Partida en el cariño y el ruido nuevos”.</span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Jean Nicolas Arthur Rimbaud, el ladrón del fuego, el gran maldito, el inquisidor de lo desconocido, muere el 10 de noviembre de 1891, a los 37 años. </span></p>

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