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	<title>Leonardo Fernandes &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Leonardo Fernandes &#8211; Marcha</title>
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		<title>Brasil: &#8220;Ante la polarización, la izquierda brasileña debe reafirmar su compromiso democrático&#8221;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Oct 2018 12:30:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Entrevista al politólogo André Singer en el marco de las elecciones del próximo domingo en Brasil]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<nav id="menu-mobile" class="contracted">
<p class="offscreen"><strong>Por Leonardo Fernándes para <a href="https://www.brasildefato.com.br/espanol/index.html">Brasil de Fato</a>.</strong></p>
<p class="offscreen"><em>Entrevista a André Singer en el marco de las elecciones del próximo domingo en Brasil, su análisis sobre las encuestas, la ausencia de Lula y el temor de un golpe</em>.<a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nd/4.0/deed.pt_BR" target="_blank" rel="license noopener noreferrer"><img class="cc-icon" title="Sem Derivações" src="https://www.brasildefato.com.br/img/icons/cc-nd.svg" alt="Sem Derivações" /></a></p>
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<div class="text-content">
<p dir="ltr">El politólogo y periodista, profesor de la Universidad de São Paulo (USP), André Singer, fue vocero del primer gobierno del ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, PT), entre 2003 y 2007 y Secretario de Prensa del Palacio do Planalto [sede de la presidencia] entre 2005 y 2007.</p>
<p dir="ltr">En entrevista exclusiva con <strong>Brasil de Fato</strong>, Singer habla sobre la disputa por la presidencia, el escenario de polarización en el período preelectoral en Brasil y el papel del ex presidente Lula en el proceso democrático, incluso imposibilitado de disputar las elecciones. A continuación, fragmentos de la entrevista:</p>
<p dir="ltr"><strong>Algunos candidatos que no están bien posicionados en los sondeos de intención de voto, condenan la polarización política y defienden el voto útil como salida a esta situación. ¿Cómo analiza este argumento?</strong></p>
<p dir="ltr">Hay que analizar la cuestión de la polarización desde puntos de vista determinados. Claro que a los candidatos no les interesa porque están intentando encontrar un lugar que pasaría por deshacer esta polarización. Pero puede generar consecuencias negativas si hay una radicalización destructiva.</p>
<p dir="ltr">Ahora, por otro lado, si se debate nacionalmente el rechazo a una solución autoritaria que en este momento representa Bolsonaro, puede haber un resultado positivo. Por ejemplo, a través del voto democrático contra la amenaza a la democracia, que sigue creciendo desde 2016, cuando ocurrió el golpe parlamentario [que destituyó la presidenta Dilma Rousseff]. Entonces si la polarización es positiva o negativa va a depender del resultado final.</p>
<p dir="ltr"><strong>También se teme un posible un golpe de Estado en caso de que el PT vuelva al poder. ¿Cómo lo analiza?</strong></p>
<p dir="ltr">En realidad, en lo que se refiere a este asunto, hay mucha desinformación. Pienso que a lo largo de los últimos meses hubo señales preocupantes porque están surgiendo movimientos oriundos de las Fuerzas Armadas, una participación en política que no está autorizada por la Constitución y que tiene su peso en el ambiente político.</p>
<p dir="ltr">Ahora, si eso puede resultar en un golpe, pienso que no. Es evidente que en mi análisis cuenta mi deseo de que eso no ocurra y pienso que nosotros no tenemos información suficiente para afirmar que sea realmente una probabilidad. Pero, por otro lado, no podemos ignorar esas señales que están apareciendo, de un movimiento que no existía poco tiempo atrás y que realmente produce determinadas preocupaciones por la posibilidad real de una interrupción de la democracia.</p>
<p dir="ltr"><strong>Pese a la prohibición de la candidatura del ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, ¿qué papel juega en esta disputa electoral?</strong></p>
<p dir="ltr">Es un papel de grandeza, porque Lula logró el hecho político de sobrevivir como el principal líder popular del país, incluso desde la cárcel. Él eligió una estrategia arriesgada para enfrentar esta situación, porque insistió en su candidatura cuando estaba claro que sería poco viable desde el punto de vista jurídico, era una estrategia arriesgada, pero hasta el presente momento presenta resultados. Como dijo [Karl] Marx, la práctica es el único criterio de verdad. Entonces resulta que el ex presidente Lula está colocando a su candidato en la segunda vuelta. Lo que digo tiene como base los sondeos, que presentan resultados en este momento, claro que las cosas pueden cambiar y yo, como politólogo, tengo que decirlo. Pero en este momento, los sondeos señalan que Fernando Haddad disputará la segunda vuelta. Entonces, si se confirma, hay que reconocer que el ex mandatario adoptó una estrategia exitosa, que pone a su candidato como un personaje central del periodo que vamos a vivir adelante.</p>
<p dir="ltr"><strong>En caso de que se confirmen las simulaciones de una segunda vuelta, habría una disputa entre rechazos. Por un lado, el antifascismo. Por otro, el antipetismo [el rechazo al Partido de los Trabajadores] que venció a Fernando Haddad en la primera vuelta de las elecciones municipales de São Paulo en 2016. ¿Eso ha cambiado? ¿Cómo analiza esta disputa entre rechazos?</strong></p>
<p dir="ltr">Pienso que sí hubo un cambio que tiene que ver con el fracaso del gobierno Temer, lo que produjo una frustración muy grande en el pueblo que deseaba una mejora en la economía, el desempleo alcanzó niveles insostenibles para la población de menores ingresos en Brasil. Y también para el conjunto de trabajadores, pues el desempleo disminuye las condiciones de lucha por mejores sueldos. Por ello, los números actuales demuestran, por ejemplo, que subió la preferencia por el Partido de los Trabajadores (PT), con índices próximos a aquellos de diez años antes, cuando el PT lideraba el índice de aprobación. Entonces hay un cambio en el ambiente político.</p>
<p dir="ltr">Sin embargo, no se debe descartar esa posible guerra de rechazos en una posible segunda vuelta entre Jair Bolsonaro y Fernando Haddad, porque habrá un ambiente muy polarizado. Se cultivó un odio contra el PT en el último periodo y eso va a manifestarse en la segunda vuelta. Claro que ante una expresión de odio siempre hay alguna reacción, entonces pienso que en la izquierda, las banderas democráticas y la conducta democrática están muy seguras, algo muy positivo. Desde el punto de vista de la izquierda, habrá que reafirmar el compromiso con la democracia para que quede muy claro que la radicalización y las amenazas al proceso democrático vienen de la derecha. Pienso que se puede diluir este ambiente cargado que en realidad no interesa a nadie.</p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/brasil-ante-la-polarizacion-la-izquierda-brasilena-debe-reafirmar-su-compromiso-democratico/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El largo camino hacia el impeachment, la novela brasileña de 2015</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-largo-camino-hacia-el-impeachment-la-novela-brasilena-de-2015/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Dec 2015 03:05:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[cunha]]></category>
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		<category><![CDATA[impeachment]]></category>
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					<description><![CDATA[Las claves para entender el posible juicio político a la presidenta Dilma Rousseff]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Leonardo Fernandes* desde San Pablo</strong></p>
<p><em>Con el protagonismo principal del polémico presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, la derecha brasileña redobla su apuesta para concretar el proceso de impeachment contra Dilma Rousseff. Aquí, todas las claves para entender el entramado del eventual juicio político a la presidenta y lo que podría ocurrir en los próximos escenarios.</em></p>
<p>La protesta convocada en todo el país contra el impeachment a Dilma Rousseff y en defensa de la democracia el miércoles pasado terminó con motivos para celebrar. Por esas horas, el Fiscal General de la República solicitó al Supremo Tribunal Federal que el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, responsable de dar luz verde al juicio político contra la presidenta, sea apartado de su cargo.</p>
<p>“Tardó mucho para hacerlo”, dijeron algunos manifestantes, ya que por mucho menos otros políticos brasileños -incluso cercanos al núcleo del gobierno- ya fueron detenidos, como Delcídio Amaral, jefe de la bancada oficialista en el Senado.</p>
<p>Cunha decidió entrar en la historia como “el secuestrador de la República”, como lo calificó una revista de circulación nacional que pertenece al grupo Globo. Había sido elegido como presidente de la Cámara luego de una disputa dura con el PT, y gracias al apoyo de los sectores más reaccionarios: fundamentalistas religiosos, terratenientes y la llamada “bancada de la bala”, diputados exmilitares que representan la vieja estructura de seguridad pública que sigue vigente desde la dictadura.</p>
<p>Durante todo el 2015, fueron muchas las manifestaciones de hostilidad de Cunha contra el gobierno, llegando al punto de anunciar públicamente su rompimiento político con el Ejecutivo en agosto pasado, aunque pertenezca al principal partido de la llamada “base aliada” de la gestión petista, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Partido que también ocupa la presidencia del Senado (Renan Calheiros) y la vicepresidencia de la República (Michel Temer).</p>
<p>Cunha ha dificultado la gestión de Dilma de diversas formas: impidiendo la votación de temas de interés del gobierno, como el ajuste fiscal; votando las llamadas “pautas bombas” (proyectos de ley con alto costo para las arcas del Estado); y, en último caso, chantajeando el gobierno a ceder espacio a su partido y a ayudarle a librarse de graves acusaciones que pesan en su contra. El último caso es el que precisamente explica la apertura del proceso de impeachment contra la presidenta.</p>
<p><strong>Eduardo Cunha, el secuestrador</strong></p>
<p>Cunha ya tenía en las manos la solicitud del impeachment elaborada por tres juristas afiliados al principal partido opositor, el Partido Social Demócrata (PSDB). El pedido contiene una serie de argumentos e interpretaciones de la Constitución para acusar a Dilma de haber practicado en crímenes de responsabilidad fiscal. El pedido de impeachment se basó en la decisión del Tribunal de Cuentas de la Unión, que presentó un parecer negativo sobre “maniobras” que el gobierno había practicado con la intensión de cerrar el año fiscal con las cuentas positivas. En realidad, lo que hizo el gobierno fue retrasar el repase financiero a bancos públicos que, por su vez, adelantaban el pago de los programas sociales del gobierno como la Bolsa Familia, el programa de vivienda Mi Casa Mi Vida, entre otros.</p>
<p>Claro, distintas concepciones: para la socialdemocracia paulista es impensable que se haga cualquier maniobra para beneficiar a los más pobres en el momento de una crisis. Si no hay dinero, no hay programas sociales, es lo que quieren decir. Pero bueno, técnicamente se aprobó el parecer del Tribunal de Cuentas y el gobierno fue “condenado” por haber practicado las “pedaleadas”, aunque esta haya sido una práctica de todos los gobiernos anteriores y este mismo tribunal haya hecho la vista gorda a las cuentas de los expresidentes.</p>
<p>La condena del TCU fue uno de los principales argumentos del pedido de impeachment que también menciona la “sospecha” de connivencia de la presidenta con los hechos de corrupción en la estatal petrolera Petrobras.</p>
<p>Sin embargo, otros juristas argumentan que la base del pedido de impeachment no puede ser legítima ni desde el punto de vista legal ni del punto de vista político. Según el profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de São Paulo (USP), Diogo Coutinho, no hay ningún elemento que compruebe la práctica de delito por parte de la presidenta, única condición sobre la cual la Constitución permite el impedimento de ella.</p>
<p>‘‘Desde el punto de vista estrictamente técnico, no está configurado que la presidenta haya practicado cualquier acto de naturaleza personal que justifique su impeachment. Es decir, desde el punto de vista técnico no hay razones para ello”, afirmó. Y agregó: “Además, este proceso está viciado desde el punto de vista político, porque fue motivado por intereses personales, de venganza, de personas representadas, sobre todo por el presidente de la Cámara de Diputados, que buscan hacer revancha y chantaje”.</p>
<p><strong>Cunha es sólo el caballo del ajedrez</strong></p>
<p>Desde las últimas elecciones, los sectores derrotados, principalmente el PSDB, no se conformaron con esperar otros cuatro años para intentar volver al poder. Pasaron a buscar otras formas. El senador Aécio Neves, candidato presidencial perdedor, llegó a pedir la anulación de las elecciones argumentando fraude. El TSE respondió obviamente de manera muy dura, pues en Brasil la Justicia está por encima de cualquier sospecha, aunque se sospeche mucho de ella. Decidieron cambiar de estrategia y “desangrar al gobierno”, como dijo un senador socialdemócrata en los primeros días de 2015.</p>
<p>“Pero el impeachment es siempre un as en la manga. Sea para presionar al gobierno, es decir, desangrarlo, sea para incitar al golpe: si se logra, mejor para la oposición”, explica el periodista e investigador del Centro de Medios Barão de Itararé, Altarmiro Borges. Así fue todo el año: varias veces el tema “impeachment” entró y salió de la pauta política, de acuerdo a la posición de los jugadores en el tablero.</p>
<p>Mientras todos decían que no había situación para el impeachment, y que si hubiera fácilmente tendría la cara de un golpe, había uno que no se molestaba con el rótulo de golpista: el propio Eduardo Cunha, precisamente la única persona que podría aceptar o rechazar la apertura del juicio político.</p>
<p>El mismo Cunha enfrenta un proceso de investigación en el Consejo de Ética de la Cámara y puede perder su mandato como diputado. El proceso argumenta la quiebra del decoro parlamentario, pues Cunha habría mentido a una comisión del parlamento al afirmar que no poseía cuentas o bienes en el exterior. La verdad fue conocida después por el Ministerio Público, que confirmó que el jefe de Diputados mantenía en Suiza dos cuentas no declaradas, con valores que superaban los cinco millones de dólares.</p>
<p>A partir eso, se empezó a desmoronar el techo de vidrio del “excelentísimo” diputado. Impedir la apertura del proceso de casación de su mandato se volvió una misión para Cunha y para una tropa de diputados del llamado “Bajo Clero”, es decir, los súbditos del “todopoderoso”. Una de las tareas era impedir que el proceso saliera del Consejo de Ética y fuera al pleno del Parlamento. Para ello, Cunha necesitaba el apoyo de tres diputados del PT que integraban esta comisión. En la misma tarde de la votación en el Consejo de Ética, en la cual los diputados del PT declararon su voto contra Cunha, el presidente de la Cámara anunciaba frente al país la apertura del proceso de impeachment contra la presidenta.</p>
<p><strong>Los próximos pasos del impeachment</strong></p>
<p>Ahora no hay marcha atrás, el proceso debe seguir su trámite. Pero ¿cuál trámite? El primer paso es la conformación de una comisión especial en la Cámara de Diputados, que tendrá la tarea de elaborar un parecer por la aceptación o por el rechazo. Según la Constitución, la formación de esta comisión debe obedecer a la proporcionalidad de la representación de cada partido en la Cámara. Asimismo, el presidente de la casa decidió ignorar la Constitución y adoptar una regla establecida en el reglamento interno de la Cámara, llevando los curules de la Comisión Especial a votación por plancha. La votación, además, fue secreta, permitiendo que la oposición eligiera todos los diputados de la comisión que evaluará el pedido de impeachment.</p>
<p>Las maniobras de Cunha llevaron al Supremo Tribunal Federal a ordenar la anulación de todo el procedimiento adoptado por Cunha. Una nueva comisión debe ser elegida, cumpliendo la proporcionalidad de los partidos con representación política, y el voto debe ser abierto para garantizar la transparencia del proceso.</p>
<p>Ahora, esta nueva comisión, que deberá ser formada luego del receso parlamentario, elaborará su apreciación y Dilma tendrá un plazo para defenderse de las acusaciones antes que el texto sea llevado a la votación del pleno de la Cámara. El gobierno evalúa que aun con todo el desgaste que este procedimiento causa, con Cunha al frente la posibilidad de ser rechazada la apertura del proceso por la Cámara es grande. Por eso, el gobierno ha solicitado que el Congreso vote el impeachment lo más pronto posible. Ya la oposición ha anunciado que no apoyará la suspensión del receso de fin de año (que puede durar hasta el 2 de febrero) para votar el impeachment. La estrategia es retrasar el proceso, ganar tiempo para movilizar las calles, desgastar aún más el gobierno, y quizás hasta sacar del camino al presidente de la Cámara, quitando así a este controversial personaje a quien ya le atribuyen patologías clínicas propias del psicoanálisis.</p>
<p><strong>El futuro de Dilma</strong></p>
<p>Si el proceso es aprobado en la Cámara por los dos tercios de los diputados, será encaminado al Senado. Luego los senadores deberán votar por mayoría simple la admisión o el rechazo a la apertura del proceso. Admitido el impeachment, la presidenta deberá apartarse del cargo por 180 días, hasta que los senadores discutan el tema y voten por condenarla (casación del mandato) o absolverla (reconducción al cargo) de las acusaciones. La votación ocurriría en sección dirigida por el presidente del Supremo Tribunal Federal. La condena, en todos los casos, debe ser aprobada por mayoría calificada, es decir, los dos tercios de los senadores. Si el Senado rechaza el impeachment, la presidenta es automáticamente reconducida al cargo. De lo contrario, asume el vicepresidente Michel Temer, del mismo partido que Cunha.</p>
<p><strong>Escenas del capítulo final</strong></p>
<p>Otros aspectos coyunturales también serán decisivos en el desenlace de la situación política en Brasil. Y uno de los principales es la movilización popular en contra y a favor del impeachment.</p>
<p>En la primera medición de fuerzas en las calles, la izquierda salió ganando. Mientras la derecha ha puesto unas 40 mil personas en la avenida Paulista, el domingo 13 de diciembre, para apoyar la salida de la presidenta, tres días después los movimientos y organizaciones de izquierda llevaron unas 100 mil a la misma avenida en defensa de la democracia.</p>
<p>El acto logró unificar desde los sectores más cercanos al gobierno agrupados en el Frente Brasil Popular, como el Movimiento Sin Tierra (MST) y la Central Única de Trabajadores, como también a los más críticos al Ejecutivo, la llamada oposición de izquierda reunida en el Frente Brasil Sin Miedo, que integran entre otros el Movimiento Sin Techo (MTST) y otras centrales sindicales. Todos coinciden en la explicación de que “no se trata de la defensa de a un gobierno, sino de la defensa de la democracia”.</p>
<p>No hay que dejar de mencionar los graves errores del gobierno: el pesado ajuste fiscal en la vida del pueblo trabajador y la opción por la negociación en lugar de apoyarse en la fuerza del pueblo, ha limitado la unidad de estos sectores únicamente al punto de defensa de la democracia. Muchas organizaciones siguen reclamando un cambio de rumbo antes que sea demasiado tarde.</p>
<p>Lo cierto es que los brasileños y brasileñas pasarán una navidad con el sabor amargo de la incertidumbre y la angustia, sin saber cuándo terminará esta novela, escrita por un dramaturgo de muy mal gusto.</p>
<p><em>* Periodista, corresponsal del canal latinoamericano de noticias TeleSUR en la ciudad de São Paulo</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-largo-camino-hacia-el-impeachment-la-novela-brasilena-de-2015/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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