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	<title>Las Simones &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Las Simones &#8211; Marcha</title>
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		<title>Retrospectiva: mujeres y el arte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Feb 2016 03:02:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
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					<description><![CDATA[Las dificultades para el desarrollo de las mujeres en las artes ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por María Cecilia Rivera*</strong></p>
<p><em>No hay campo o ámbito en donde la mujer no haya sido relegada a un segundo o tercer plano. El mundo de la cultura y las artes no ha sido la excepción. Son muy pocas las mujeres que han logrado ocupar un lugar preponderante, esto claro está, no se debe a una falta de talento o disciplina sino más bien a las dificultades que deben enfrentar a la hora de entrar a ese mundo.</em></p>
<p>Si hacemos un repaso histórico podemos observar que la presencia de la mujer en el mundo de las artes estuvo relacionado más bien con ser la musa o modelo de grandes artistas, pero no siendo la creadora. En un principio sólo se pudo convertir en protagonista activa a través de la creación de objetos funcionales directamente relacionados con las tareas domésticas que debía realizar tales como la cerámica, telares, bordados, tapices, etc. Por eso durante siglos el aporte femenino a las artes fue encasillado en un nivel inferior denominado <em>artesanías</em>.</p>
<p>Son muy pocas las que pudieron llegar a desenvolverse como artistas directamente y sin esconderse. Como bien dijo Virginia Woolf lo más probable es que la mayoría de los autores anónimos fueran mujeres. Jane Austen es un ejemplo de ello, hoy es una de las autoras más conocidas en el mundo, pero al momento de publicar sus obras debió utilizar un seudónimo ya que era impensado que una mujer de su posición pretendiera ganarse la vida con sus relatos. La gran mayoría de las obras realizadas por mujeres en épocas pasadas no podían ser consideradas más que como un pasatiempo, jamás una ocupación real o una forma de vida.</p>
<p>No solo ha sido difícil el desarrollarse como artistas sino que también obtener el merecido reconocimiento. Es por todos sabido que Gabriela Mistral recibió el premio Nobel antes que el nacional y tanto su figura e importancia quedan eclipsadas por la de otros escritores. Por su parte, Violeta Parra nunca ha obtenido el prestigio que le corresponde, se le suele retratar como una mujer que sufre por culpa de un amor no correspondido por lo tanto decide quitarse la vida. Ella fue mucho más que eso, un ser humano mucho más complejo y completo, lo cual dejó plasmado en su obra. Lamentablemente esto no es lo que se suele destacar.</p>
<p>La ausencia de figuras femeninas no puede ser atribuida a la falta de talento o disciplina. Hay múltiples factores que han provocado esto. Lo primero en la lista es la escasa o nula educación que recibieron durante siglos. En la antigüedad, la instrucción que recibían las mujeres estaba dirigida a la enseñanza de las labores domésticas, sólo en pocas civilizaciones como la Espartana existía igualdad de enseñanza en ambos géneros. Al pasar a la Edad Media esto comenzó a cambiar pero de forma muy limitada como lo plasmó Erasmo de Rotterdam: “la finalidad de instruir a las mujeres es para hacer de ellas hijas y esposas devotas y sumisas”. Lo que claramente no dejaba espacio ni les entregaba las herramientas para que  pudieran desarrollarse en otros roles. Con el paso de los tiempos los campos de instrucción femenina se fueron ampliando pero se mantenía la misma finalidad doméstica o a lo más se buscaba que la joven pudiera convertirse en una esposa capaz de entretener al futuro marido con sus habilidades musicales o pictóricas.</p>
<p>Si no contaban con una educación eficiente no era posible que las mujeres fueran capaces de desarrollarse en el mundo del arte. Cómo sería esto posible si prácticamente se les mantuvo analfabetas durante siglos. Si bien la falta de educación es la primera barrera que debieron sobrepasar, la multiplicidad de labores que deben enfrentar no les facilita para nada la tarea. Para una mujer resulta muy difícil compaginar los múltiples roles que debe asumir, como esposa, trabajadora o madre. Un bebé llorando no puede esperar que la madre termine de escribir una página. Silvia Plath es un ejemplo de ello, en sus letras podemos apreciar como plasmó lo duro que resultaba para ella conseguir ese equilibrio. Fue una mujer que sufrió la presión de querer ser escritora, madre y esposa todo al unísono. Su amigo y confidente Ed Cohen le advertiría que sería imposible para ella dedicarse a su carrera y criar una familia al mismo tiempo, ya que el marco social en donde ella se desenvolvía no se lo permitiría.</p>
<p>Mientras el hombre puede estar horas encerrado en su estudio dedicado a la creación confiando que su esposa cuidará de la familia, la mujer no cuenta con esa red de apoyo. Hacer un repaso histórico sobre la presencia de artistas femeninas nos deja un sabor amargo al ver como la ausencia y exclusión son una constante. De hecho hace un año atrás, Diamela Eltit escribió <a href="http://www.theclinic.cl/2014/03/11/en-riesgo-de-extincion/">una columna</a> en donde gráfica como muchas de las escritoras chilenas han quedado olvidadas y con poco reconocimiento. La obra de Rosario Orrego termina perdida en el olvido al lado de Alberto Blest Gana a pesar de ser contemporáneos y plasmar el mismo ambiente post colonial.</p>
<p>El camino para las mujeres artistas fue difícil, es difícil y probablemente lo seguirá siendo, pero a pesar de todo, ha existido una Frida Kahlo, una Doris Lessing, una Camille Claudel. Un reconocimiento a todas las que han logrado pasar a la historia, pero sobre todo a las que han quedado injustamente marginadas, en el olvido. Lo importante es que seguirán naciendo niñas que no se conformarán solo con el pedacito de cielo que pueden ver desde sus ventanas, irán por más, de nosotros tanto hombres como mujeres depende que las nuevas generaciones no tengan que esconderse y puedan desarrollarse en plenitud.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Artista y feminista chilena. Artículo originalmente publicado en <a href="http://lassimones.org/2015/03/20/retrospectiva-mujeres-y-el-arte/">Las Simones </a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/retrospectiva-mujeres-y-el-arte/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Tinder en la hoguera feminista</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Feb 2016 03:02:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[género y tics]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Las Simones]]></category>
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		<category><![CDATA[Tinder]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Usas Tinder y sos feminista? La aplicación, ¿es compatible con el feminismo?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Karina Felitti*</strong></p>
<p><em>Esta aplicación para teléfonos inteligentes se lanzó al mercado en septiembre de 2012 y desde entonces no ha hecho más que crecer. Tinder puede traducirse al español como “yesca”, palabra que la RAE define como “cosa sumamente seca, y por consiguiente dispuesta a encenderse o abrasarse”, y también como “incentivo de cualquier pasión o afecto”.</em></p>
<p>La llama del logo le va bien. Sus creadores la pensaron como la recreación virtual de un bar: en lugar de acercarte personalmente a alguien que posa en la barra se pone “me gusta” a una o varias fotos de perfil. Incluso hay más información que la que podríamos obtener personalmente: a partir de la conexión por <em>Facebook</em>, podemos acceder a las páginas favoritas y los amigos en común, además de que existe un espacio disponible para la presentación personal. Esta dinámica no exige al comienzo un esfuerzo físico, de hecho se dice que funciona bien para “solteros perezosos” que planean citas desde el sofá, pero ello no significa que no se requieran otras destrezas. La lógica del mundo empresarial se aplica también aquí: para ser exitoso hay que invertir tiempo y a veces dinero: existen servicios de <em>coaching </em>de citas <em>online</em> para optimizar resultados. El asesoramiento para la construcción del perfil –frase de presentación y fotografías– tiene un valor de 50 dólares en TinderUs y hay otras alternativas pagas con servicios similares.</p>
<p>La polémica entre la aplicación y el feminismo se dio a fines de agosto de este año, cuando circuló la historia de una joven canadiense quien tras escribir en su perfil que era feminista, recibió comentarios agresivos de varios varones. Efectivamente algunos podrían considerarse misóginos o sexistas aunque la falta de contexto, de la conversación y de la aplicación en sí para poner en discusión la equidad de género, me hace matizar el resultado del experimento. Una de sus evidencias me resultó por demás extraña. A la pregunta “¿Qué te excita en la cama?” la chica respondió: “Consentimiento”. Acuerdo con la necesidad de consentir pero, como bien analiza la historiadora y filósofa Geneviève Fraisse, reconozco que existe una dificultad en el uso del término (¿por qué en el sistema de salud debe aclararse que se trata de un “consentimiento libre e informado”?, ¿será que hay otros consentimientos que no lo son?) y que una respuesta de este tipo, sin marco de referencia, resulta, en principio, fuera de lugar. De hecho es una cuestión sensible para las feministas compatibilizar lo que nos gusta en la cama con la lucha política: ¿podemos disfrutan sexualmente estando atadas y al día siguiente dar una conferencia sobre violencia de género? Sí, no, tal vez, depende. Todas esas posiciones son posibles.</p>
<p>A las pocas semanas la denuncia de la canadiense se publicó en un suplemento feminista de la Argentina, con la misma indignación y saña antiTinder. El tema giró por las redes locales y leí comentarios como: “Los boys and men de Tinder transmiten en directo desde la época de las cavernas”; “Qué se puede esperar de Tinder? y más que nada…qué hace una feminista en Tinder?”. Esta fue, casualmente, una de las frases que la canadiense acusó como sexista en su cuenta. Dicha por una feminista, en el muro de otra feminista, generó mi respuesta, también feminista: “Coge”. Pero dejemos este debate del debate y lo autobiográfico para puntualizar algunas cosas.</p>
<p>¿Mercado de la carne? No. Tinder es gratis. La “carne” es la misma con o sin pantalla. La pose también. Si para ir al bar una mujer se vestía con mini y botas, para las fotos de Tinder se produce también. Si el plan es de seducción se ponen en juego “tecnologías de lo sexy”, en este caso, de corte heterosexual. Para algunas feministas esto es exponerse. “Como te ven te tratan” decía mi abuela y citarla en esta nota me da a atraso.</p>
<p>¿Democratización sexual? Tal vez. La escasez de información habilita cruces inesperados o quizás buscados (la fantasía interclasista). Así un profesional conoce a una empleada, un comerciante a una científica, un extranjero a una local. Y volviendo a las mujeres, hay un espacio de relajamiento de los códigos de recato que habilitan intercambios más libres. Claro que esto tiene como contracara intervenciones violentas que aprovechan la impunidad del anonimato. Leí en un perfil masculino: “Si no vas a responder te deseo una muerte lenta” y abandoné rápidamente un chat ante la frase “A mí me gustan las blancas”. Salirse de la conversación es mucho más fácil que escaparse del bar (sino recuerden a Thelma y Louise)</p>
<p>Volver al amor cortés y los juglares bajo el balcón de la amada parece improbable y lo celebro. ¿“Amor líquido”? Bueno acá estamos hablando de “sexo húmedo”. ¡Tinder es parte de la sociedad, con feministas y misóginos, con personas que buscan sexo casual, amistad, pareja estable y hasta vender productos! Posibilita múltiples contactos y reconfigura la relación entre lo privado y lo público. Que para muchas feministas la aplicación sea incompatible con el feminismo invita a otras reflexiones tan acaloradas como los intercambios de la llamita. Es hora de asumirlos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Doctora en Historia, UBA. Texto originalmente publicado en <a href="http://lassimones.org/2015/11/04/tinder-en-la-hoguera-feminista/">Las Simones, Chile </a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/tinder-en-la-hoguera-feminista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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