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	<title>Lanzas y Letras &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Lanzas y Letras &#8211; Marcha</title>
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		<title>Colombia-Venezuela: uniendo pueblos por la paz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Mar 2018 03:03:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
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					<description><![CDATA[En la frontera pudo respirarse un aire de convivencia y fraternidad bien distinto al que agitan gobernantes y medios de comunicación. El desafío: revertir la matriz de enemistad que instalan quienes hacen negocio con la guerra. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Lanzas y Letras*<br />
</strong></p>
<p><em>Un movimiento ciudadano le cambió la cara al principal y más conflictivo paso binacional. En la frontera pudo respirarse un aire de convivencia y fraternidad bien distinto al que agitan gobernantes y medios de comunicación. El desafío: revertir la matriz de enemistad que instalan quienes hacen negocio con la guerra. Geopolítica y propuestas de paz.</em><span id="more-1889"></span></p>
<p>Foros, debates, un concierto y ´abrazatón´ masivo sin distinción de nacionalidad se expandieron, durante los últimos días, por las ciudades de Cúcuta en Colombia y San Antonio del Táchira en Venezuela. Los protagonistas, pertenecientes a diversos movimientos sociales, plantean que la solución a las tensiones fronterizas pasa por la hermandad de los pueblos y no por la hostilidad entre ambos países.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1890" src="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/3.jpg" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" srcset="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/3.jpg 960w, http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/3-300x160.jpg 300w, http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/3-768x410.jpg 768w" alt="" width="960" height="513" /></p>
<p>La contracara de eso son las hipótesis de confrontación que proponen desde las altas esferas de la geopolítica mundial: el Secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, exclamó en su reciente gira latinoamericana que de manera “urgente” Colombia debía “restaurar la democracia en Venezuela”; el gobierno colombiano repitió los argumentos contra lo que llamó el “régimen dictatorial” de Nicolás Maduro, recibió a Tillerson y al jefe militar del Comando Sur norteamericano Kurt Tidd, y envió más militares a la frontera; los grandes medios de comunicación, que responden a grupos empresariales asociados con la derecha venezolana, amplificaron voces de alarma a repetición.</p>
<p>Sin embargo, estando allí, la realidad se ve distinta a lo que nos quieren mostrar.</p>
<h3><strong>Cruzar el puente</strong></h3>
<p>El Puente Internacional Simón Bolívar es el principal paso de una frontera que se extiende por más de 2.000 kilómetros. Allí se deposita la mirada cada vez que la tensión entre Colombia y Venezuela se agudiza, casi siempre por decisiones y declaraciones cruzadas de sus gobernantes, nunca por conflictos entre las personas que habitan la región. La información que se difundió el último mes dio cuenta de movilización de tropas militares, impedimento de la libre circulación y hasta hipótesis bélicas de invasión. Sin embargo, el puente no está militarizado y cruzarlo no lleva más de 15 minutos para las miles de personas venezolanas y colombianas que, a diario, buscan hacer sus actividades productivas, visitan familiares o incluso ejercen dosis menores de contrabando o negocios cambiarios de uno y otro lado. Las imágenes de un puente permanentemente transitado por miles de personas de a pie suelen ser usadas por los grandes medios de comunicación colombianos e internacionales para instalar la idea de que cada día decenas de miles de familias venezolanas buscan “huir” de la “crisis humanitaria” en el hermano país. Pero la realidad de la misma gente que transita el puente y de quienes habitan las zonas aledañas de uno y otro lado no se corresponde con esa descripción.</p>
<figure id="attachment_1892" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-1892 size-full" src="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/4.jpg" sizes="(max-width: 880px) 100vw, 880px" srcset="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/4.jpg 880w, http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/4-300x157.jpg 300w, http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/4-768x402.jpg 768w" alt="" width="880" height="461" /><figcaption class="wp-caption-text">Foto: Zona Cero</figcaption></figure>
<p>La primera evidencia que permite poner en duda las afirmaciones más dramáticas es el hecho de que la gran mayoría de los transeúntes del puente no llevan grandes maletas, no parecen estar portando pertenencias familiares para abandonar su país. A la vez, similar intensidad tiene el flujo de gente que cruza en sentido contrario, de Colombia hacia Venezuela.</p>
<p>El director de Migración de Colombia, Christian Krüger, mencionó días atrás que la cantidad de venezolanos que atravesaban diariamente la frontera ascendía a 48.000, que habían logrado reducirla a 35.000 y que, para seguir frenando el flujo migrante, instalarían “unas puertas que van a tener unos lectores para que quien pretenda entrar o salir de nuestro país presente su documento y un sistema tecnológico le autorice o le niegue el paso”. A eso se sumó el anuncio del envío de 3.000 efectivos de las Fuerzas Armadas para reforzar el control.</p>
<p>Las cifras, leídas a la ligera y reproducidas mecánicamente por los medios de comunicación que fomentan una matriz de rechazo a los venezolanos, generan un impacto que no tiene sustento real. “La gente que sella su salida del país es un porcentaje menor, serán unos 1.700 pasaportes por día”, afirman las autoridades migratorias del lado venezolano. Ese número más modesto se corresponde con un elemental cálculo de tiempo: hacer el trámite lleva entre dos o tres horas, y la atención diaria a quienes buscan sellar el pasaporte no podría efectuarse sobre más de un par de miles de personas al día.</p>
<p>El resto, la mayoría, es parte de la dinámica compleja de una economía regional que, si bien resulta problemática para los municipios fronterizos a uno y otro lado, no constituyen el flujo abrumador de “venezolanos huyendo de su país” que las cadenas informativas pretenden mostrar.</p>
<p>La porosidad fronteriza tiene raíces históricas; la región comparte identidad cultural aún antes de que se conformaran ambos estados y definieran sus fronteras. En las últimas décadas, el contrabando y el narcotráfico sumaron complejidad a una realidad estructural que ha tenido fluctuaciones según la situación política y económica en cada nación. Durante los años de plomo del uribismo, gran parte de los 5.000.000 de colombianos que residen en el hermano país tuvieron que irse de Colombia desplazados por la guerra y la violencia; de la mano de eso, paramilitares tomaron el control del contrabando y el narcotráfico, encontrando en la extensa frontera vías de ida y vuelta sobre las que consolidaron su actividad (con complicidad de las autoridades militares de uno y otro lado). Ya en los primeros años de la Revolución Bolivariana, Venezuela garantizó condiciones de vivienda, salud y educación a una porción importante de la población colombiana de frontera que migró para asentarse del lado chavista de la historia.</p>
<p>Como resultado de esos y otros factores, la cantidad de habitantes que tienen familia indistintamente a uno y otro lado de la frontera es incalculable, fruto de esas condiciones socioeconómicas cambiantes. Incluso, muchos de quienes vienen ahora a Colombia con intensión de radicarse aquí, son de origen o descendencia colombiana y regresan, después de algunos años o décadas, al seno de sus familias. Es cierto que la balanza se inclinó en los últimos tiempos hacia este lado, pero una radiografía más nítida de la situación permitiría ver que la realidad sociopolítica que expresa el flujo fronterizo tiene razones más complejas, y que las cifras distan de manera abismal de las que manipulan para desinformar y agitar fantasmas de crisis humanitarias que solo buscan enemistar a la población. “Los grandes medios instalan una matriz xenófoba en la opinión pública colombiana y mundial, de resentimiento hacia los venezolanos”, se lamenta uno de los participantes de las actividades en San Antonio del Táchira.</p>
<h3><strong>“Ciudadanía de frontera”</strong></h3>
<p>El jueves 1 de marzo las comunidades de uno y otro lado debatieron propuestas, tanto en Cúcuta como en San Antonio. La Mesa Social para la Paz, el Congreso de los Pueblos, Redepaz, la Red Departamental de DDHH y la corriente estudiantil Fuerza Popular fueron algunas de las entidades colombianas más comprometidas en la organización del evento; por el lado venezolano, la convocatoria y organización de los foros estuvo a cargo del Movimiento Binacional de Integración por la Paz (Mobipaz), que reúne a distintas expresiones sociales del departamento de Táchira.</p>
<figure id="attachment_1891" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-1891 size-full" src="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/2.jpg" sizes="(max-width: 880px) 100vw, 880px" srcset="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/2.jpg 880w, http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/2-300x144.jpg 300w, http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2018/03/2-768x367.jpg 768w" alt="" width="880" height="421" /><figcaption class="wp-caption-text">Foto: AFP</figcaption></figure>
<p>El viernes se realizó el concierto. Una imponente tarima con la leyenda “Uniendo pueblos por la paz” se instaló a 400 metros del puente, sobre la Avenida Venezuela, en San Antonio. Entre los artistas destacaron los venezolanos Dame pa´Matala, Sandino Primera, los colombianos Che Guerrero y el dúo campesino de Sur de Bolívar. Más de 3.000 personas bailaron y cantaron al ritmo de la música y las consignas de integración.</p>
<p>“Siempre hemos tenido una identidad común, ambos tocamos el cuatro, en Venezuela se escucha vallenato, en Colombia se escucha música llanera venezolana, y así con nuestra cultura, nuestra gastronomía. Por eso estas iniciativas políticas de integración se tienen que continuar”, expresó William Alvarado, uno de los músicos organizadores del festival.</p>
<p>Apenas durante unos pocos minutos se separaron quienes provenían de Venezuela de los de Colombia. Fue para tomar impulso: acelerando el paso, agitando banderas y gritos de alegría, “chocaron” unos y otras en centenares de abrazos que graficaron el espíritu de la jornada. Ese fue el ´abrazatón´.</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://web.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fweb.facebook.com%2Flanzasyletras%2Fvideos%2F1447348962043051%2F&amp;show_text=1&amp;width=560" width="560" height="419" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen" data-mce-fragment="1"></iframe></p>
<p>A la hora de pasar en limpio las propuestas, el Mobipaz planteó el reconocimiento de una “ciudadanía de frontera” que permita a los habitantes de la región, sin distinción de nacionalidad, contar con las mismas garantías para realizar sus actividades sociales y económicas. En Venezuela la idea surgió de las organizaciones comunitarias y fue presentada al debate en la Asamblea Constituyente.</p>
<p>“La frontera tiene su propia dinámica que muchas veces es mal entendida desde Bogotá o Caracas, desde donde solo ven contrabando y mafia, pero aquí la gran mayoría somos población trabajadora, ciudadanos con derechos”, explica el venezolano Jimmy Martínez, vocero del Movimiento Binacional por la Paz y uno de los promotores de la iniciativa.</p>
<p>La realización de la Asamblea Constituyente en Venezuela favoreció que la propuesta, surgida de las bases, se elevara a esa instancia, para ser tenida en cuenta en las reformas que se incorporen a la nueva constitución. Williams Parada es constituyente por el Estado de Táchira y lo mandataron para llevar la iniciativa a las máximas instancias. “Estamos planteando que se cree un estado mayor de frontera, que se garanticen situaciones especiales de frontera como una política de Estado, y que eso quede así establecido en la Constitución. Proponemos una tarjeta de movilidad para todas las zonas de frontera: San Antonio, Zulia, Amazonas, Apure, y sus correspondientes municipios colombianos”, explicó.</p>
<p>Del lado colombiano reconocen que la propuesta será más difícil de concretar, porque la voluntad de las autoridades políticas tiene sentido restrictivo, apuntando más a reforzar controles que dividan y menos a la integración. Sin embargo, creen que es el tejido social y no las autoridades quienes pueden aportar soluciones a la situación.</p>
<p>Sebastián Quiroga, del Congreso de los Pueblos de Colombia, marca esa diferenciación: “Si los gobiernos no logran sintonía, debemos lograrla desde el movimiento social. Nuestra política de frontera debe ser la integración, la defensa de la soberanía de ambos pueblos con base en el respeto mutuo. En ese sentido, toda iniciativa de confrontación entre ambos estados es peligrosa, por eso decimos que ´la paz de Colombia y Venezuela es la paz del continente´. Ese es nuestro compromiso, por eso este movimiento binacional va a continuar, lo vamos a fortalecer”, concluye.</p>
<p>Los movimientos sociales de ambos países elaboraron un documento en el que trazan líneas de continuidad. Allí se proponen “trabajar juntos y juntas en la elaboración colectiva de nuestros planes de vida tejiendo nuestros territorios interfronterizos a partir de nuestra cultura e identidad”, “realizar actividades pedagógicas que contrarresten la xenofobia y división que impulsan medios masivos de comunicación” y “fortalecer los procesos organizativos que permitan conjuntamente transformar la realidad fronteriza que vivimos hoy”.</p>
<p>Al finalizar preguntamos si había algún próximo encuentro en agenda entre delegaciones de ambos países. “Claro, si nos vemos a diario, no ve que aquí no hay fronteras”, respondió uno de los organizadores, entre sonrisas, dando a entender que hablaba en serio.</p>
<p>&#8212;</p>
<p>*Nota publicada originalmente en <a href="http://lanzasyletras.org">Lanzas y Letras</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/38447-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Colombia: &#8220;Comunicación para el cambio social&#8221;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Nov 2017 03:03:40 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué entendemos por opinión pública, libertad de expresión y pluralidad? ¿Cómo evitar la manipulación? ¿Qué diferencia a los medios alternativos de los tradicionales? Revista Lanzas y Letras y Contagio Radio fueron los medios invitados en la última sesión del Diplomado que organizan el Colectivo Espora y Aula y Palabra en la Universidad Pedagógica Nacional (Colombia).]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Lanzas y Letras*</strong></p>
<p><em><strong>¿Qué entendemos por opinión pública, libertad de expresión y pluralidad? ¿Cómo evitar la manipulación? ¿Qué diferencia a los medios alternativos de los tradicionales? <a href="https://www.facebook.com/lanzasyletras/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Revista Lanzas y Letras</a> y <a href="https://www.facebook.com/contagioradio/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Contagio Radio</a> fueron los medios invitados en la última sesión del Diplomado que organizan el <a href="https://www.facebook.com/colectivo.espora/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Colectivo Espora</a> y <a href="https://www.facebook.com/aulaypalabra/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Aula y Palabra</a> en la Universidad Pedagógica Nacional (Colombia).</strong></em></p>
<p>Cuatro preguntas dinamizadoras guiaron el debate; a continuación, nuestro aporte:</p>
<h3><strong>1- ¿Cómo se relacionan los medios masivos de comunicación con la creación de la opinión pública? </strong></h3>
<p>Decir “opinión pública” en singular implicaría reconocer que hay una única opinión. ¿Cuál sería esa opinión? ¿Lo que opina ´el público´, como si fuera un ente homogéneo, como si algo así existiera? Corresponde analizar quién emite esa opinión, porque nuestras sociedades son bien diversas, hay múltiples sujetos, intereses en pugna… Entonces es necesario preguntarnos por quién o quiénes instalan la idea de una opinión pública / única.</p>
<p>En épocas donde primaban los medios impresos, desde el pensamiento crítico solía decirse que lo que se proponía como “opinión pública” era en realidad opinión “publicada”; hoy diríamos que es la opinión difundida, lo que vuelve a llevarnos a la pregunta: difundida por quién.</p>
<p>Para responder esa pregunta debemos ver quiénes son los dueños de los medios, qué intereses expresan. Allí tenemos la clave para saber cómo se van a relacionar los medios con la creación de opinión pública. Hace poco presentamos este informe que detalla esa realidad:</p>
<blockquote><p><a href="http://lanzasyletras.org/2017/10/06/medios-de-comunicacion-en-colombia-las-transformaciones-que-hacen-falta/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Medios de comunicación en Colombia: las transformaciones que hacen falta [Lanzas y Letras]</strong></a></p></blockquote>
<p>Viendo los niveles de concentración de los medios en muy pocas manos, reconociendo que esos pocos dueños de casi todos los medios hegemónicos son actores principales del poder económico en Colombia, entenderemos que la “opinión pública” no tiene nada que ver con expresar el interés de lo “público” sino que es más bien la opinión de los poderosos, que proyectan a toda la sociedad.</p>
<p>Hay un estudio sobre cómo se cubrió el Paro Agrario de 2013 por parte de los medios hegemónicos. Es interesante porque el proceso de creación de opinión pública recorre distintas etapas que están analizadas en esta nota:</p>
<blockquote><p><a href="http://www.colombiainforma.info/medios-masivos-de-comunicacion-y-protesta-social-la-cobertura-del-paro-agrario-de-2013/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Medios masivos y protesta social: la cobertura del Paro Agrario de 2013 [Colombia Informa]</strong></a></p></blockquote>
<p>Si no es “opinión pública”, entonces, ¿cómo debemos llamar a esas ideas que se naturalizan como dominantes en una sociedad? Les dejamos la inquietud planteada para los debates posteriores.</p>
<h3><strong>2- ¿Qué entendemos por libertad de expresión y pluralidad en los medios de comunicación en Colombia?</strong></h3>
<p>Proponemos simplificar la pregunta, pensémosla así: <strong>¿Qué entendemos por libertad y pluralidad en Colombia?</strong></p>
<p>La democracia en nuestro país tiene muchas falencias, es realmente muy poco democrática. Hechos como el asesinato de líderes sociales, protestas reprimidas, corrupción e impunidad de los poderosos, son tan frecuentes que difícilmente pueda hablarse de valores elementales como la igualdad, la libertad y la pluralidad para sus habitantes.</p>
<p>¿Por qué deberíamos esperar que los medios de comunicación reflejen valores que están ausentes en el orden social? Más aun cuando, como vimos, esos medios son parte del poder, son un factor más de la desigualdad.</p>
<p>La libertad y la pluralidad son principios, valores, derechos sociales que, al no estar garantizados, motivan a los pueblos a luchar por ellos.</p>
<p><strong>Lo mismo creemos que debemos hacer en el plano de la comunicación:  la libertad de expresión hay que lucharla</strong>, de igual modo que la libertad de movilización, la libertad para oponerse a un régimen injusto o la libertad para ejercitar prácticas sociales que escapen a la cultura hegemónica.</p>
<p>Esperar pluralidad y libertad de expresión de los medios hegemónicos propiedad de los mismos dueños causantes de las injusticias más profundas del país, es parte de la falacia liberal que pretende convencernos de que vivimos en una sociedad igualitaria, equitativa.</p>
<p><strong>Potenciar medios de comunicación alternativos, comunitarios, populares, es una excelente manera de crear espacios de libertad y pluralidad</strong>. Esa es nuestra apuesta.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-1653" src="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2017/10/dip2.jpg" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" srcset="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2017/10/dip2.jpg 660w, http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2017/10/dip2-300x182.jpg 300w" alt="" width="660" height="400" /></p>
<h3><strong>3- ¿Qué métodos, tácticas y herramientas utiliza para combatir o evitar la manipulación en su medio? </strong></h3>
<p>Manipulación es otra palabra que debemos problematizar. Quienes editamos noticias, de alguna manera “manipulamos” contenidos. Así puede entenderse la elección de una fotografía que muestre dramatismo, de un titular que busque impacto, de un testimonio en la noticia que tenga como objetivo sensibilizar.</p>
<p>“Manipulación” tiene una carga peyorativa fuerte; para evitar eso podemos decir “manejo subjetivo de la información, de la comunicación”, y estaremos hablando de algo parecido. Cabe preguntarnos: ¿cuál es el antónimo de manipulación? ¿Qué término expresa el sentido contrario? ¿La objetividad? Bueno, quienes trabajamos en los medios sabemos que la objetividad no existe, que siempre hay un lugar de enunciación subjetivo, ya sea del cronista o, por lo general más importante que eso, del medio en cuestión: a eso llamamos “línea editorial”, y expresa los intereses del medio. Es genuino que así sea.</p>
<p>En todo caso, lo malo no es asumir un lugar subjetivo del manejo de la información, sino la falta de límites, de principios, que guíen esa subjetividad.</p>
<p><strong>Los medios hegemónicos suelen hacer un manejo inescrupuloso de la información, donde en algunos casos se prestan directamente a ser voceros de operaciones de guerra</strong> reproduciendo comunicados del Ejército, aún a sabiendas que son parte de una estrategia de justificación de la violencia, cuando no de crímenes aberrantes, como sucedió hace poco con la Masacre de Tumaco. La mentira, la tergiversación de los hechos, los señalamientos de personas inocentes o de luchas sociales para justificar la represión o la perpetuación de las injusticias, son parte de su “manejo subjetivo” de la información, y en esos casos sí es altamente repudiable. Por caso, podemos ver este artículo reciente sobre el enfoque a un reclamo pacífico de vecinos en Bogotá que dio <em>Red+ Noticias</em>.</p>
<blockquote><p><a href="http://lanzasyletras.org/2017/10/21/senalamientos-contra-lideres-sociales-medios-complices-de-la-violencia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Señalamiento contra líderes sociales: medios cómplices de la violencia [Lanzas y Letras]</strong></a></p></blockquote>
<p>Los medios alternativos, comunitarios, también hacemos un manejo subjetivo de las noticias, también “manipulamos” contenidos… Aunque nos guiamos por otros principios, asumimos límites que hacen a una ética antagónica a la falta de escrúpulos de los medios hegemónicos. Por ejemplo, ¿está mal que un medio alternativo brinde un lugar destacado a un testimonio conmovedor tras una tragedia, buscando con ello sensibilizar al espectador? ¿Está mal provocar emociones, conmover? Eso es legítimo, para eso editamos, seleccionamos, y en algún sentido “manipulamos” también. Lo que no haríamos es mentir, inventar, estigmatizar o ser funcionales a la criminalización o puesta en riesgo de la vida de las personas, todo por ser más efectivos con la noticia, por más audiencia o más impacto. Para nosotros el fin no justifica los medios, y eso debe guiar nuestra labor.</p>
<h3><strong>4- ¿Cuál es la diferencia de la noticia del medio alternativo a los medios tradicionales?</strong></h3>
<p>Hay diferencias sustanciales entre los medios alternativos y comunitarios y los medios hegemónicos. Algunas que reivindicamos, otras que lamentamos.</p>
<p>En principio, lo que decíamos en el punto anterior: a diferencia de los medios que son expresión del poder económico y político, <strong>nuestros medios buscan expresar los intereses de los sectores populares, en función de un proyecto de cambio social; esa sociedad distinta, justa e igualitaria que nos gustaría ver hecha realidad empieza a prefigurarse en nuestras prácticas</strong>, entonces la rigurosidad, la honestidad, el punto de vista de los excluidos, son criterios que guían nuestra labor, nuestra construcción de las noticias, y eso es una diferencia sustancial que reivindicamos.</p>
<p>Otras diferencias las lamentamos, como la abismal desigualdad en cuanto a medios técnicos, recursos materiales, posibilidades económicas, que debemos padecer los medios alternativos y comunitarios. Eso vuelve más precario nuestro trabajo, impide que jóvenes con mucho talento y mucha vocación puedan dedicarse por completo a trabajar en nuestros medios, porque cuesta garantizar unos ingresos básicos, entonces toca trabajar de otras cosas mientras buscamos sostener nuestros proyectos. Asumimos que construir nuestros medios por fuera del poder económico y la lógica del negocio tiene en parte ese costo, pero a la vez sabemos que<strong> la comunicación es un derecho de los pueblos, que garantizar el acceso y la posibilidad de generar información debería ser una responsabilidad del Estado, entonces hay mucho que reclamar</strong>, mucho que luchar para que nuestros medios puedan contar con mejores condiciones de trabajo, aún sin “venderse” a las condiciones de mercantilización que desmejorarían el sentido social de lo que hacemos.</p>
<p>Estar donde está el pueblo, ser parte de sus luchas, de sus procesos de organización y empoderamiento, es un camino más lento para los medios alternativos y comunitarios, pero aun así es el camino que elegimos transitar.</p>
<p>&#8212;</p>
<p>*Publicado inicialmente por la revista colombiana <a href="http://lanzasyletras.org">Lanzas y Letras </a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/37481-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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