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	<title>La pandemia desde el pie &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>La pandemia desde el pie &#8211; Marcha</title>
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		<title>COVID-19 por dentro (de los hoteles)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/covid-por-dentro-de-los-hoteles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio Rodríguez Larreta]]></category>
		<category><![CDATA[Ivan Martín Barrera]]></category>
		<category><![CDATA[La pandemia desde el pie]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Ramona Medina]]></category>
		<category><![CDATA[Villa 31]]></category>
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					<description><![CDATA[Ante el estallido del coronavirus, se acondicionaron hoteles para quienes provenían de países de riesgo o aislar casos positivos. Esto devela la desidia de los gobiernos con quienes habitan las villas de la ciudad. Por Iván Martín Barrera Los hoteles por dentro Al día de hoy funcionan 15 hoteles Covid en la Ciudad Autónoma de [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Ante el estallido del coronavirus, se acondicionaron hoteles para quienes provenían de países de riesgo o aislar casos positivos. Esto devela la desidia de los gobiernos con quienes habitan las villas de la ciudad. </em></p>



<p><strong>Por Iván Martín Barrera</strong></p>



<p><strong>Los hoteles por dentro</strong></p>



<p>Al día de hoy funcionan 15 hoteles Covid en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, además de los no-Covid donde se encuentran repatriados y repatriadas, aunque día a día y semana a semana van aumentando a partir de la demanda. En la actualidad, la gran mayoría de las personas que llega a estos hoteles proviene del Barrio Carlos Mugica (ex Villa 31 y 31 bis) y del Barrio Padre Ricciardelli (ex Villa 1-11-14). Son personas que vienen derivadas de las Unidades Febriles de Urgencia (UFUS), las cuales se encuentran en las entradas de los hospitales, de Centros de Salud y Acción Comunitaria (CESAC) o postas de salud.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>En el hospital realizan un registro de casos aospechosos, contemplando si estuvieron en contacto con un caso positivo, por ser asintomático o en el caso de tener algún síntoma. A esa persona se la hisopa y si tiene algún factor de riesgo por edad o por enfermedad va al hospital, sino se deriva a un hotel. La derivación se hace en el mismo hospital, aunque puede estar esperando un día entero saber a qué hotel le derivan, sea por problemas de logística o por esperar a que se junten varies y enviarlos en transporte al hotel todes juntes.</p>



<p><strong>Cuando el coronavirus no es el peor de los problemas</strong></p>



<p>El problema comienza cuando la persona que va a analizarse pasa todo el día en el hospital, entre hisopado, placa y revisación y la mayoría de veces llegan al hotel sin saber el resultado del test. Lo más grave es que hay muchas madres que llegan al hotel sin nada, sin ropa, sin pertenencias, a veces con sus hijes a veces no.&nbsp;</p>



<p>Cuando llegan al hotel el protocolo es desinfectarse e ir a la habitación y recién ahí tener vínculo con el personal médico. En el primer contacto se le realizan preguntas básicas: cómo están, de dónde vienen. La situación puede ser más compleja si es que se trata de&nbsp; familias enteras que llegan sin nada, porque fueron al CESAC, de allí al hospital y luego al hotel sin pasar por su casa. Muchos llegan sin celulares y no tienen como avisarles a sus familias dónde y cómo están. El peor caso es la madre que fue a consultar por su cuenta y llega sola, desbordada en llanto, porque si da positivo debe quedarse en un hotel, mientras que sus hijes quedan en una casa o una pensión, donde el mayor tiene 14 años, donde muches tienen enfermedades y no tienen a nadie.&nbsp;</p>



<p>La médica con quien hablamos afirmó que “lo menos importante es que esas personas se testeen sino a cargo de quién quedan. Las personas se desbordan y lo único que podes decirle es que ´todo va a estar bien´ cuando sabes muy bien que nada va a estar bien, cuando la única solución que tenes para darle es un Paracetamol para la fiebre y llamar a Epidemiología para que te digan ´esto excede mi trabajo´. Lo único que queda por hacer en esos casos es tratar de contactar a esos pibis que no tenes como contactarlos, y cuando lográs hacerlo muchos no quieren decirte la manzana y la casa donde viven porque tienen miedo de que alguien vaya a sus casas o que testeen a quienes viven allí que tal vez son 11 personas y que no todas se conocen. Es una situación crítica porque llegan desbordades y no hay mucho para hacer”.</p>



<p>Otro resultado de esta saturación es que supuestamente a estos hoteles no llegan personas del grupo de riesgo, sin embargo esta semana llegó una embarazada, que vino en un micro con muchas personas, cruzó la puerta del hotel y empiezó con pérdidas, según nos contó. “Son pequeñas situaciones del colapso del sistema que recién comienza”.&nbsp;</p>



<p>Generalmente el resultado del test está en 24 hs. Si el mismo es positivo la persona permanece en el hotel 7 días, aunque si reside en una villa debe quedarse 14. Si el test da negativo, según protocolo, deben ir a sus casas. El problema es que no hay un seguimiento epidemiológico. “Si vos das negativo volves a tu casa, pero si volves a tu casa donde viven 7 personas más donde una es positivo en COVID-19, volvés al foco de contagio. Es el caso esta semana de una madre con un nene de 2 años asmático llega al hotel y sus resultados dan negativos, pero te cuentan que su cuñada, que vive en la misma casa, había dado negativo, volvió a su casa y ahora está con síntomas aislada en otro hotel. Por lo tanto, ella y su hijo debían volver inexorablemente al foco de contagio, con muchas posibilidades de tener que realizar todo el estudio nuevamente en el corto plazo”, nos cuenta la médica. </p>



<p><strong>Crónica de un colapso anunciada</strong></p>



<p>La desidia estatal fue y es protagonista del estallido del COVID-19 en las villas porteñas. Mientras se instalaban bonitos carteles amarillos indicando medidas de prevención del estilo “lavate las manos al volver a casa”, el barrio quedó sin agua durante semanas enteras. “Vecinos del Barrio Carlos Mugica nos cuentan que se contagiaron yendo a buscar agua, y tuvieron contacto con vecines que ahora saben que son positivos. No hay excusas, la desidia es una decisión política, el abandono y el sálvese quien pueda es ley desde el caso cero”.</p>



<p>Si bien hoy se están activando protocolos que dan respuesta y funcionan bien, aislando a las personas -más allá de los huecos mencionados-, esto se pudo haber evitado, se pudo haber actuado antes para prevenir tamaña expansión del virus en los barrios más vulnerados. El mismo domingo que comenzó el colapso, durante la exposición de la extensión del aislamiento social obligatorio, Alberto Fernández felicitó en vivo al Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por lo bien que se estaba tratando el tema en la ciudad y hoy tenemos un panorama terrible donde hay no solo un crecimiento exponencial de los contagiados, sino también muertes que se pudieron haber evitado.</p>



<p>Ese es el marco en que este fin de semana asistimos al crimen de Ramona Medina, vecina de la Villa 31 y militante de la organización La Poderosa. Y su caso es emblemático por muchas razones: estuvo al frente de los reclamos al gobierno de la ciudad desde el primer día, su voz sirvió para evidenciar que en los barrios populares no había medidas que garanticen un mínimo de higiene, que si la unica opción es “quedate en casa”, inexorablemente habrá una propagación vertiginosa. Hace varias semanas las y los vecinos de los barrios dieron rienda suelta a su voz en nuestro especial <a href="https://www.marcha.org.ar/tag/la-pandemia-desde-el-pie/"><strong>La Pandemia desde el Pie</strong></a>. Sus métodos de organización, su imposibilidad de hacer un aislamiento seguro, el día a día por el plato de comida. Y se veía, las y los vecinos veían que esto podía pasar.</p>



<p>Ramona es un caso testigo. No murió por una enfermedad. Fue un crimen. A Ramona la mataron. Fue la negligencia del Estado. Fue el gobierno de Larreta que no actúa en consonancia con los problemas de los barrios populares. Pero también es un llamado de atención a lo que está ocurriendo en toda la Ciudad de Buenos Aires y, por supuesto, a una situación que puede recrudecer para las millones de personas que viven en estas condiciones en todo el país. Es por Ramona, es por todos y todas.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/covid-por-dentro-de-los-hoteles/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Colombia desde el pie: un recorrido por el Sanber</title>
		<link>https://marcha.org.ar/colombia-desde-el-pie-un-recorrido-por-el-del-sanber/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Apr 2020 11:04:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia Informa]]></category>
		<category><![CDATA[fotografia]]></category>
		<category><![CDATA[La pandemia desde el pie]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Colombia Informa visitó «el Sanber», un barrio popular del centro de la Bogota]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong><em>A tres semanas de que se decrete el aislamiento obligatorio, Colombia Informa visitó&nbsp;<strong><em>«el Sanber»</em></strong></em></strong>,<em style="font-weight: bold;">&nbsp;un barrio popular del centro de la Bogota</em>,<strong><em> y registró las condiciones en las que están sobrellevando el «encierro» y la pandemia.</em></strong></p>



<p><strong>Por <a href="https://www.colombiainforma.info/el-sanber-tercera-semana-de-cuarentena-en-bogota/">Colombia Informa</a></strong></p>



<p>El barrio San Bernardo, popularmente conocido como “el Sanber”, antes poblado de lujosas casas y después lentamente empobrecido, abandonado, es un foco de preocupación durante esta pandemia.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img width="720" height="480" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511699.jpg" alt="" class="wp-image-48679" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511699.jpg 720w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511699-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511699-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p>Los habitantes más vulnerables del sector viven del diario y algunos habitan las calles directamente. Los “pagadiarios”, lugares de arriendos de habitaciones que se pagan de manera diaria, están sufriendo una crisis cada vez más drástica. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="720" height="480" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511698.jpg" alt="" class="wp-image-48680" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511698.jpg 720w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511698-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511698-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p>La escasez de comida, de ayudas públicas, de presencia del distrito o de ayudas prometidas es evidente. Mientras tanto, la policía les dice a los dueños y administradores del sector que retiren los trapos rojos de las puertas, señal de la urgencia de ayuda, bajo la amenaza de intervenir en los inquilinatos directamente.</p>



<figure class="wp-block-gallery columns-1 is-cropped"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img loading="lazy" width="1024" height="766" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511700-1024x766.jpg" alt="" data-id="48682" data-full-url="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511700.jpg" data-link="https://www.marcha.org.ar/?attachment_id=48682" class="wp-image-48682" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511700-1024x766.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511700-548x410.jpg 548w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511700-640x479.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/photo4956722384111511700.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></li></ul></figure>

<p><a href="https://marcha.org.ar/colombia-desde-el-pie-un-recorrido-por-el-del-sanber/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La pandemia desde el pie: soltar la voz propia en cada barrio</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-soltar-la-voz-propia-en-cada-barrio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Apr 2020 17:16:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas barriales]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[La pandemia desde el pie]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Redacción Marcha]]></category>
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					<description><![CDATA[En las líneas que siguen, volcamos algunas reflexiones a modo de cierre del especial de crónicas de los barrios "desde el pie".]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Hace dos semanas que desde Marcha venimos dándole lugar a las voces de los barrios para que cuenten cómo viven el día a día en tiempos de cuarentena. En las líneas que siguen, volcamos algunas reflexiones a modo de cierre.</em></p>



<p><strong>Por Redacción Marcha | Foto de MARCHA</strong></p>



<p>Paremos la pelota y pensemos un rato: ¿quién hubiera imaginado estar en esta situación hace tan sólo unos meses atrás? Cada quien en su casa, saliendo en pocos momentos (y muy puntuales), sin producir, sin escuelas, sin poder asistir a una marcha o sin siquiera tiempos de ocio compartido. Hace unos meses era una situación impensada. Al menos, para quienes disfrutamos de esos privilegios.</p>



<p>La pandemia del coronavirus nos condujo a una situación insólita a la que tuvimos que ir adaptándonos día a día. La labor periodística, en estos momentos, deja en evidencia que la mayoría de las veces el periodismo pasa a ser una estrategia de marketing en contra de los intereses sociales. Sobreinformación, industria del pánico, carrera estadística de la muerte y detalles intrascendentes son algunas de las características de un oficio vetusto, comercial y poco sensible en un momento crucial para los barrios, las provincias, el país, la región y el mundo.</p>



<p>A la sorpresa de encontrarnos inmersos e inmersas en una situación notoriamente extraordinaria, sobrevino la preocupación más evidente. Cederle por derecho las calles a unas fuerzas de seguridad que, en los hechos, ya las estaban ocupando, encendió todas las alarmas de quienes conocemos el accionar de la policía y las distintas fuerzas represivas en los barrios populares. Era un hecho concreto que la arbitrariedad y la violencia policial contra las y los más humildes se intensificara, con el agravante de estar avalado por un progresismo inocuo que legitima la represión institucional cuando siente amenazada su salud y su seguridad. Como si la policía asesina de Macri que se denunciaba a los cuatro vientos se hubiera transformado en la <a href="https://www.marcha.org.ar/coronavirus-y-la-guerra-contra-el-enemigo-invisible/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color"><strong>“policía del cuidado”</strong> </span></a>con un mero cambio de manos el 10 de diciembre.</p>



<p>Esta premisa inicial, que fue confirmada al poco tiempo por numerosos videos que circularon en redes que mostraban torturas y violencia policial en los barrios, nos impulsó a preguntamos una y otra vez cuál debía ser nuestro aporte en este contexto. Decidimos contactarnos con las y los protagonistas de la otra cara del aislamiento, ese que no sucede en casas con varios ambientes y un salario en blanco garantizado para llenar la heladera. A esa preocupación primera se fueron sumando otras que aprendimos a dimensionar a medida que llegaban las crónicas “desde el pie”. Mientras la pandemia se expande, hay otras urgencias que se propagan silenciosamente. En los barrios, las economías precarias (las que viven del día a día y sacan su salario de las sobras del trabajo formal) y las condiciones habitacionales y de higiene, entre otras dificultades, escriben otra historia. Una historia que necesitó, necesita y seguirá necesitando ser contada por sus protagonistas. Quienes viven en cada barrio, quienes conocen la marginación que nunca se pone al día, quienes sostienen a sus familias, a sus ancianas y ancianos, a sus vecinas y vecinos, a la pibada con ollas y comedores, tomaron la palabra para decir: <strong>acá estamos.</strong></p>



<p>El changarín, el cartonero, la vendedora ambulante, la empleada doméstica, cada trabajador y trabajadora precarizada, que no tiene sus derechos laborales garantizados, que se busca el mango día a día, se vio acorralada y acorralado en sus casas y con varias hijas, hijos u otras personas de su familia, sin poder salir a trabajar. La falta de comida condujo a comedores desbordados que ven cómo se incrementa día a día el número de asistentes. La ayuda estatal resulta insuficiente para paliar una situación que ya de por sí era intolerable, con más de un tercio de la población bajo la línea de pobreza y una desocupación que se acerca a los dos dígitos. Los envíos de comida no alcanzan, sin contar la que llega podrida, como si fuera una declaración de clase del lugar que ocupan los pobres para la gente acomodada.</p>



<p>Y así, en ese camino, emergieron una gran cantidad de historias. Pero estos relatos no terminan. Hay tantas realidades en este territorio que solemos llamar país, a veces para olvidar lo distintos que somos. Y en tantas oportunidades, para olvidar que hay lugares donde el fuego crece y nunca se apaga, más allá de las estadísticas. </p>



<p>Cada pedazo de tierra tiene su historia y sus problemas que no sólo no desaparecen, sino que, en medio del distanciamiento social, se agravan. Este contexto excepcional nos necesita con más empatía y solidaridad que de costumbre. Necesitamos romper las barreras del “sálvese quien pueda” para salvarnos entre todas y todos, empezando por quienes más padecen esta humanidad.</p>



<p>En esta ocasión, quienes escribimos desde <em>Marcha</em> suspendimos nuestra palabra para dar lugar a esas voces que siempre quedan relegadas. Nos hicimos eco de miradas y registros de quienes viven día a día las injusticias de la desigualdad. Necesitábamos ser un medio que tomara el compromiso de amplificarlas y darles dimensión a su situación crítica. Las ofrecemos en nuestro portal para que sigan circulando y, paradójicamente, acercarnos un poco más.</p>



<p>Esta serie de reflexiones no surgen de meras abstracciones elaboradas desde nuestra cómoda cuarentena clasemediera. Las crónicas de las últimas dos semanas fueron tejiendo un hilo narrativo que da cuenta de cómo se vive el aislamiento cuando estás dentro de ese tercio que tuvo la desgracia de nacer pobre. Jonathan contó con bronca cómo el gobierno de Larreta le mandó 6 kilos de carne podrida al comedero que sostiene con otros compañeras y compañeros de La Boca; Cristina, de Moreno, explicó cómo se componen las tres capas sociales de su barrio, producto de desigualdades estructurales históricas; desde Lanús y Lomas de Zamora nos hicieron darnos cuenta de algo tan evidente como que la cuarentena no se puede cumplir cuando no tenés un hogar donde hacerla; Papa Diaw y Penda, dos migrantes senegaleses, narraron la doble condena de no poder trabajar y vivir en un país extraño, lejos de sus familias; y desde Villa Fiorito reconfirmaron que las mujeres sufren el doble la marginalidad, sobre todo cuando se convive con un marido golpeador.</p>



<p>Pero estas historias no sólo cuentan la dureza de una realidad ineludible. Son, sobretodo, relatos de una solidaridad que emerge en todo el país. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el distrito más rico de la Argentina, vecinas, vecinos y militantes se organizan para darle de comer al barrio, sea en la Villa 21, la 31 o el Parque Lezama. En Lanús, los movimientos sociales exigen y responden ante las falencias del Estado y se cuidan del hambre y de la policía; en la provincia amarilla de Córdoba, la comida en los barrios la garantizan las mujeres y las identidades de género no binarias; y en el Tucumán profundo no se rinden los lazos de resistencia al modelo extractivista, que aprovecha la crisis humanitaria actual.</p>



<p>Publicar algunos de esos relatos, los que se escribieron y los que siguen sin escribirse, es un llamado a saber que esos problemas siguen ahí y que la mayoría de las veces se mitigan con la solidaridad de las vecinas y vecinos de cada lugar, con las organizaciones que acompañan, con humanas y humanos que se olvidan de sus problemas para ocuparse de los de otras y otros.</p>



<p>Las <strong><em>Crónicas desde el pie</em></strong> son un recordatorio: hay otra realidad y no sale en ninguno de esos medios que rinden más culto a la necrología que al periodismo. Están ahí, en los barrios con calles de tierra, entre el barro, los basurales y el agua contaminada. Seguirán estando y nos necesitan. Y ese es el llamado al que se responde si aún se piensa que el mundo puede transformarse y que el periodismo popular está ahí para contarlo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong>Lee todas las crónicas “desde el pie”</strong><br><strong><a rel="noreferrer noopener" href="https://www.marcha.org.ar/tag/la-pandemia-desde-el-pie/" target="_blank"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">La pandemia desde el pie</span></a></strong></p></blockquote>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-soltar-la-voz-propia-en-cada-barrio/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La pandemia desde el pie: crónica del Tucumán profundo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-cronica-del-tucuman-profundo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Apr 2020 04:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas barriales]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Romero]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Heredia]]></category>
		<category><![CDATA[La pandemia desde el pie]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Tucuman]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde Rodeo, una localidad semirural en la provincia de Tucumán, llega el grito comunitario de una Cuarentena Digna.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Una localidad semirural en la que el agua para higienizarse es desviada para el riego de graden extensiones y la posibilidad de quedarse en casa sin trabajar no existe. Desde Rodeo, en la provincia de Tucumán, llega el grito comunitario de una Cuarentena Digna.</em></p>



<p><strong>Por Gonzalo Romero y Hugo Heredia | Fotos de Gonzalo Romero</strong></p>



<p>La localidad de Rodeo es una de las muchas poblaciones dispersas que se encuentran en el departamento de Burruyacu, a 40 km hacia el este de la capital tucumana, por ruta provincial 304. Insertas en el pedemonte de las Sierras de Medina, estas comunidades habitan una de las regiones de mayor explotación agrícola a gran escala de la provincia, con extensas fincas de limón y caña de azúcar. Las comunidades como el Rodeo, La Cañada y La Cruz de Arriba subsisten del trabajo en épocas de cosecha y de changas fuera de temporada.</p>



<p>Hay una menor concentración de población que en las grandes ciudades y las formas de vida semirurales configuran las distancias y espacios para que niños y niñas jueguen libremente, alejados de la populosa área metropolitana del gran San Miguel de Tucumán. Aunque con menos probabilidades de contagio concreto, estas comunidades resisten las graves consecuencias económicas del modelo agroexportador, ahora profundizadas por la pandemia.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-01-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-48522" width="768" height="512" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-01-1024x683.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-01-615x410.jpeg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-01-640x427.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-01.jpeg 1134w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p><strong>¿Cómo afecta a estas localidades la emergencia sanitaria, económica y social?</strong></p>



<p>La cosecha del limón está comenzando; trabajadores (en su mayoría hombres) se suben a colectivos maltrechos para ser trasladados a las fincas; sin barbijos, guantes ni la distancia preventiva. Bañarse al volver del trabajo es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud; tarea que se dificulta cuando el agua de la zona es desviada para el riego de grandes extensiones, privando a comunidades enteras de este recurso.</p>



<p>En el eje de ruta provincial 304, desde Alderetes, hasta la cabecera departamental de Burruyacu, solo existen dos cajeros automáticos para abastecer a miles de personas distribuidas en pequeños poblados. En La Ramada se encuentra uno de ellos y el mejor horario para ir a sacar plata sin que haya cuadras de cola es a la madrugada, cuando no queda nadie; si es que no hay control policial en estas épocas de cuarentena.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-02-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-48523" width="768" height="512" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-02-1024x683.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-02-615x410.jpeg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-02-640x427.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-02.jpeg 1134w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Los lugares de aglomeración, como posibles focos de contagio, son la cosecha y los cajeros automáticos. Y no hay posibilidades de prescindir de alguno de ellos.</p>



<p>Mujeres reunidas en círculo, en el patio de una casa, manteniendo la distancia y con barbijos rojos de confección propia, debaten sobre la agenda del día y sobre los cuidados a tener en cuenta. Hoy tienen tarea doble: preparar la merienda para unos 100 chicos y chicas que acuden al merendero y realizar una distribución de alimentos para las familias que viven en ese territorio.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-03-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-48524" width="768" height="512" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-03-1024x683.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-03-615x410.jpeg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-03-640x427.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-03.jpeg 1134w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>A partir de las 17 o 17:30 horas comienzan a llegar en busca de la ración diaria; los merenderos ya no funcionan como tal, ahora entregan viandas o las distribuyen, en ocasiones. De los 110 merenderos que funcionaban antes, ahora quedan 70 funcionando bajo este sistema, asumiendo la tarea de los que no pudieron abrir. Cada vez vienen más personas a buscar comida, las referentes arman planillas de “asistencia” para tratar de calcular diariamente cuánto producir en las panaderías propias, pero todos los días llegan más y el registro se actualiza permanentemente.</p>



<p>Las políticas nacionales tardan en llegar y se diluyen en procesos burocráticos que en muchos casos implican tener Internet (que también es un recurso faltante). El gobierno provincial no acusa recibo de la crisis; tampoco lo hizo antes. La organización popular sostiene y reivindica, más aún en este contexto; la reconstrucción de una red social desbastada por políticas neoliberales históricas perpetuadas desde el poder dominante.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-04-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-48525" width="768" height="512" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-04-1024x683.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-04-615x410.jpeg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-04-640x427.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-04.jpeg 1134w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Desde el Frente Popular Darío Santillán se trabajó en el desarrollo de protocolos de trabajo y seguridad, a fin de sostener la tarea comunitaria bajo la consigna de una Cuarentena Digna; donde el autocuidado y el cuidado colectivo son las premisas para sostener los espacios de alimentación y contención de las y los de abajo.&nbsp; En los merenderos pueden verse afiches sobre los cuidados a tener en cuenta al momento de la tarea cotidiana y sobre los alimentos a preparar; también sobre los síntomas del coronavirus y el dengue. Aunque este último haya quedado en los márgenes de los medios masivos, en estos territorios es una epidemia común y no menos grave.</p>



<p>La vida cotidiana en el Tucumán profundo se sostiene con redes sociales sutiles, invisibles e invisibilizadas. La construcción del poder popular implica el fortalecimiento de estas redes a través de procesos de organización colectiva que alimenten un horizonte común de transformación social.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-05-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-48526" width="768" height="512" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-05-1024x683.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-05-615x410.jpeg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-05-640x427.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/Tucumán-05.jpeg 1134w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong>Lee todas las crónicas “desde el pie”</strong></p><p><strong><a rel="noreferrer noopener" href="https://www.marcha.org.ar/tag/la-pandemia-desde-el-pie/" target="_blank"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">La pandemia desde el pie</span></a></strong></p></blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-cronica-del-tucuman-profundo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La pandemia desde el pie: crónica de Monte Chingolo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-cronica-de-monte-chingolo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Apr 2020 04:01:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas barriales]]></category>
		<category><![CDATA[La pandemia desde el pie]]></category>
		<category><![CDATA[Macarena Sévola]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Nicolás Zweig]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La cuarentena en las barriadas del conurbano sur profundizó las desigualdades sociales. También, la organización entre vecinxs y militantes.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La cuarentena en las barriadas del conurbano sur profundizó las desigualdades sociales existentes: el hambre, las malas condiciones sanitarias, la violencia policial. Pero, también, la organización entre vecinos, vecinas y militantes.</em></p>



<p><strong>Por Macarena Sévola y Nicolás Zweig</strong> | <strong>Foto portada Franco Fafasuli</strong></p>



<p>Desde hace algunas semanas, entre encuentros en nuestros comedores, merenderos, galpones, clubes populares, como también experimentando en reuniones virtuales, compañeres del Frente Popular Darío Santillán organizades en Lanús vamos intercambiando sentires, sensaciones y experiencias en pos de comprender la complejidad de ésta histórica situación que nos toca vivir y así ensayar algunas respuestas para potenciar nuestro accionar, situades en un momento tan particular.</p>



<p>Para esto nos resulta importante contextualizar la realidad que venimos viviendo en los últimos años, en los cuales las políticas de los gobiernos de turno nos han ido empujando a una situación de catástrofe social que puede verse con crudeza a la hora de transitar nuestros comedores y merenderos a los que cada día asiste una mayor cantidad de familias, Clubes Populares en donde nos encontramos cara a cara con la violenta situación de despojo a la que han arrojado a nuestres pibes, como también a nuestros galpones a los que se acercan cada vez más y más compañeres para participar de asambleas en busca de un trabajo digno.</p>



<p>El propio Ministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo, contó que 11 millones de personas comen todos los días en comedores. Sin embargo, el mismo ministro dijo hace un tiempo que “iban a pasar del plan social al trabajo”. ¿Qué quiere decir esto? Que no se reconoce, ni en remuneración ni en el discurso, nuestro trabajo. Trabajo que alimenta a un cuarto de la población de nuestro país y que realizamos aún en este contexto de pandemia mundial y crisis.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-1-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-48504" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-1-768x1024.jpeg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-1-308x410.jpeg 308w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-1-640x853.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-1.jpeg 960w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>En un contexto tan delicado como éste, la amenaza de la pandemia del COVID-19 y el aislamiento social obligatorio decretado por el Gobierno Nacional han traído consigo múltiples problemáticas que han agudizado la situación de crisis que vivimos en nuestros barrios de diversas maneras.</p>



<p>Desde la perspectiva sanitaria, nos resulta interesante problematizar la mirada hegemónica y romantizada a través de la cual buscan relatar el aislamiento social los medios masivos de comunicación, como también las medidas tomadas desde una clase política que denota un grave desinterés por cómo vivimos nuestro día a día las y los de abajo.</p>



<p>Con ésto nos referimos a que para nosotres resulta imposible cumplir la cuarentena tal como es planteada desde esas esferas. Esto se debe a que vivimos y nos organizamos en barrios donde no tenemos garantizados ni servicios básicos ni condiciones de higiene, en casillas levantadas con materiales insuficientes como para poder considerarlas una vivienda digna y obligades a vivir hacinades. ¿Alguien cree posible sobrevivir a un encierro de semanas en estas condiciones?</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="768" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-3-1024x768.jpeg" alt="" class="wp-image-48505" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-3-1024x768.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-3-547x410.jpeg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-3-640x480.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-3.jpeg 1040w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>También nos encontramos limitades en el acceso a la información correcta por parte del Estado, por lo que a través de la organización <strong><a href="https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=3109242189106700&amp;id=592267690804175" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">hemos lanzado una campaña por una #CuarentenaDigna en nuestros barrios</span></a></strong>, en la cual, entre otros objetivos, logramos ir construyendo un protocolo sanitario en nuestros barrios. Resulta importante aclarar que para concretarlo nos estamos sosteniendo en base a la solidaridad entre vecines, ante la ausencia del Estado. Mientras no hay plata para el jabón, la lavandina o el alcohol, les pibis se encuentran en constante riesgo saliendo o no saliendo a la calle. Pibis que en sus casas si mamá o papá no sale a laburar no hay forma de poder comer. <strong>¿Cómo pensar en comprar alcohol en gel o lavandina cuando la panza está vacía?</strong></p>



<p>Por todo esto insistimos: por acá las condiciones sanitarias no están garantizadas por parte del Estado desde antes de la cuarentena, y mucho menos ante las amenazas del dengue y el COVID-19 que agravan el escenario.</p>



<p>En cuanto a la problemática alimentaria, consideramos que el hambre es una epidemia que nos viene golpeando violentamente, con más y más fuerza, y se traduce en cada vez más familias asistiendo a comer a nuestras construcciones. La comida no alcanza para saciar el hambre de todes les integrantes de las familias, si no fuera por los comedores populares que logramos sostener, muchas veces en base a la solidaridad de les vecines. Los diferentes eslabones del Estado parecen considerar que las insuficientes raciones de comida que entregan, muchas veces podridas y en cantidades menores a la población que concurren a nuestros espacios, son la solución al hambre de millones de personas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="780" height="766" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-2.jpeg" alt="" class="wp-image-48506" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-2.jpeg 780w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-2-417x410.jpeg 417w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-2-640x629.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-2-600x588.jpeg 600w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" /></figure>



<p>Los comedores populares de las diferentes barriadas recibimos los tuppers de muchísimas personas y familias. Nuestra organización sostiene hoy en día ocho comedores en el barrio de Monte Chingolo y así somos una de las pocas organizaciones que continúa brindando alimentación en uno de los barrios más poblados del conurbano sur.</p>



<p>Hoy los mismos se encuentran sostenidos, en su mayoría, por mujeres, lesbianas, trans, travestis, no binaries que ponen el cuerpo día a dia para alimentar a las personas, les niñes y las familias que se acercan a dejar su tupper. Compañeras que se acercan a sus lugares de trabajo aun poniendo en riesgo su propia salud. Es por esto que seguimos profundizando nuestra organización, haciéndonos cómo podemos de los elementos sanitarios necesarios para trabajar en éste momento, reduciendo los equipos de trabajo para evitar la sobrepoblación y también exigiendo soluciones para sobrellevar la emergencia sanitaria y alimentaria sin morir en el intento.</p>



<p>En lo que tiene que ver con el despliegue de las fuerzas de seguridad, debemos decir que si bien nuestros barrios conocen ya históricamente lo que es el accionar de la policía, la cuarentena generalizada y obligatoria decretada por el gobierno nacional con la función de “priorizar la seguridad del conjunto de la población” conlleva en los barrios populares sufrir abusos (ahora mayormente legitimados y fogoneados por los grandes medios de comunicación) por parte de la policía, entrando a vecines a sus casas por la fuerza. Nos llena de rabia escuchar los relatos de les pibis que asisten a nuestro Club Popular El Dari, a les que la policía entra a los gritos, amedrentándoles para que el miedo que les de salir sea más fuerte que sus ganas de jugar un ratito para pasar el rato.</p>



<p>Les pibis de nuestros barrio son niñes del juego en la calle, en la vereda, con les vecines; son niñes de juego con pelota, de andar en bici, de la rayuela, la mancha, la escondida y la plaza. No son niñes de Tik tok ni de Instagram ni de Netflix ni de las grandes tecnologías. Y no porque no quieran, simplemente porque no pueden. Porque con suerte hay uno o dos dispositivos móviles en la casa, porque pagar internet o plataformas digitales es plata con la que su familia no cuenta, porque la exclusión llega también ahí, a la <em>recreación</em>. Porque es ahí donde la recreación en el encierro se vuelve un nuevo privilegio al que acceden unos pocos. Es por ello que persiguiendo una Cuarentena Digna, si desde nuestros Clubes Populares “El Dari” nos vernos con la imposición de no poder desarrollar nuestras tareas de la cotidianeidad con les pibis de los barrios, creamos nuevas formas de acercarnos a elles y a sus familias, llevando juegos, actividades y la mercadería que logramos rescatar.</p>



<p>A su vez, en estos días de construir criterios de cuidados colectivos, vimos necesario acercarnos a aquellas organizaciones que puedan asesorarnos ante los abusos de las fuerzas represivas, y por ese motivo afianzamos nuestro vínculo con La Gremial de Abogadxs como también con APDH La Matanza. De éste modo seguimos tejiendo redes con la certeza de que nadie se salva solx.</p>



<p>Teniendo en cuenta el rol que venimos jugando las organizaciones de nuestro pueblo, consideramos un grave error por parte del Gobierno, en tiempos de semejante grado de urgencia, desconocer el trabajo y el acumulado histórico de los movimientos sociales, buscando dejarnos de costado a la hora de elaborar planes para paliar la crisis en nuestros territorios. Un ejemplo de ello es la forma en la que se viene desoyendo nuestro reclamo para recibir un refuerzo de alimentos para comedores y merenderos, sin los cuales, como planteamos anteriormente, la situación de cientos de familias sería aún más trágica. Si hace tantos años venimos construyendo espacios comunitarios donde se alimentan cientos de vecines de nuestros barrios, ¿por qué razón se les ocurriría proponer mandarnos al ejército que tanta sangre ha derramado a distribuir alimentos?</p>



<p>Lo cierto es que en los hechos, desde que se decretó el aislamiento social obligatorio, las únicas políticas que viene desplegando el gobierno en nuestros barrios son las represivas. Ni hubo un aumento significativo en cantidades de alimentos para dar respuestas al hambre ni hemos recibido los elementos sanitarios necesarios para poder protegernos del dengue ni del coronavirus. A su vez, el bono otorgado a les beneficiaries de planes sociales resultan centavos en comparación a la necesidad que estamos sufriendo, por lo que entendemos que ese bono debería sostenerse en los meses venideros, como también consideramos que el&nbsp; Ingreso Familiar de Emergencia debería ser cobrado también por beneficiaries de programas sociales. Es por eso que se vuelve constante el interrogante entre vecines changarines, carreres y trabajadoxes precarizades de cómo vamos a sobrevivir si no podemos salir a ganarnos el mango.</p>



<p>En búsqueda de ir paliando algunas urgencias, y a la par de los reclamos que continuamos haciendo al gobierno, para lograr sostenernos materialmente en esta situación límite vimos necesario lanzar una campaña solidaria en la que aspiramos recibir tanto donaciones de dinero, como también de alimentos y elementos de higiene para lograr seguir sosteniendo aquellas construcciones que resultan indispensables para la vida de cientxs de personas que habitan las barriadas del conurbano Sur, Norte, Oeste y de CABA.</p>



<p>Hay algo de lo que estamos convencides: En momentos en que se incentiva a <em>engorrarse </em>denunciando a tus propios vecinos y vecinas, es fundamental correr la voz de que la salida es colectiva, es necesario que los lazos de solidaridad y compañerismo crezcan en los barrios populares. En esa sintonía buscamos afinar nuestro trabajo por éstos días: organizar la solidaridad y fortalecer los lazos de compañerismo entre les de abajo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="576" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-48507" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-1024x576.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-630x355.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06-640x360.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-08-at-15.39.06.jpeg 1032w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>De esta manera, quienes cada día apostamos a construir organización, consideramos que esta crisis que pone en jaque al sistema sanitario a nivel mundial debe servirnos para sobreponer las voces de quienes día a día ponemos el cuerpo en todos los rincones de nuestro continente para realzar un proyecto que ponga el buen vivir en primer plano.</p>



<p>Así es que en esta situación vemos una gran oportunidad para problematizar las formas de abordar las cuestiones de salud que sufrimos cada día, como también la integralidad de nuestras vidas preguntándonos cómo construir ese buen vivir al que aspiramos, señalando la brutal desigualdad en la que vivimos como causa real de los problemas de fondo, para así lograr torcerle el brazo al principal virus que nos apremia que es este sistema feroz, que no sólo nos mata con el coronavirus o el dengue, sino precarizando nuestras vidas, trabajos,&nbsp; cuerpos y viviendas, buscando dejarnos relegades a sobrevivir.</p>



<p>Sólo así podremos trascender ésta etapa para conseguir, más temprano que tarde, tanto sortear esta crisis como también construir aquella vida que aspiramos para el conjunto de nuestro pueblo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong>Lee todas las crónicas “desde el pie”</strong></p><p><strong><a rel="noreferrer noopener" href="https://www.marcha.org.ar/tag/la-pandemia-desde-el-pie/" target="_blank"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">La pandemia desde el pie</span></a></strong></p></blockquote>

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			</item>
		<item>
		<title>La pandemia desde el pie: crónica de la migración senegalesa en Flores</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-cronica-de-la-migracion-senegalesa-en-flores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Apr 2020 04:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Migraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Bloque de Trabajadorxs Migrantes]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas barriales]]></category>
		<category><![CDATA[La pandemia desde el pie]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Diaw]]></category>
		<category><![CDATA[Penda]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Senegal]]></category>
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					<description><![CDATA[Dos trabajadorxs de la comunidad senegalesa cuentan cómo se vive el encierro a miles de kilómetros de sus familias y en un país extraño.  ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Dos historias sobre la dureza del aislamiento cuando se carga a cuestas, además, con el exilio. Dos trabajadorxs senegaleses cuentan cómo se vive el encierro a miles de kilómetros de sus familias y en un país extraño. &nbsp;</em></p>



<p><strong>Por Papa Diaw y Penda* | Fotos de Rony Martínez</strong><strong></strong></p>



<p><strong><em>Papa Diaw</em></strong><em> es un migrante senegalés. Trabaja en la calle Avellaneda, en el barrio de Flores. Estudia los cursos de español que dan en el Bloque de Trabajadorxs Migrantes.</em></p>



<p>Nosotros vivimos acá en Flores, trabajamos en Flores también. Yo ahora estoy en casa, sin salir, sin trabajo y muy aburrido. Ayer hablaba con mi familia de Senegal, están tristes por nosotros. Para mí lo más importante es mi familia. Mi principal problema es que si yo no trabajo, no les puedo mandar plata, y si nosotros no enviamos plata, ellos no tienen nada para comprar. Ése es el problema. Yo estoy bien, gracias a Dios, pero yo quiero que mi familia esté bien.</p>



<p>Recién pude hablar con mi esposa, ella me dice que allá también tienen cuarentena, pero no todo el día. En el día podés trabajar, salir a comprar algo, pero en la noche no se puede salir allá. Sí hay coronavirus allá en Senegal pero no hay muchos casos, gracias a Dios.</p>



<p>Acá vivimos en un departamento con mis amigos. Hay muchos de mis paisanos que no tienen nada para comprar, para vivir. Algunos sí tienen poco pero tenés algunos que no tienen nada, como el 70% no tiene más nada. Nosotros usualmente juntamos plata, por ejemplo. Cuando nosotros compramos las cosas, como la alimentación, cada uno saca plata. Si tenés 500, pones 500; si tenés 1000, pones 1000 o si no lo que tengas. Si no tenés, no pagás, los otros te van a ayudar, te van a dar la mano. Pero es muy difícil, porque en un momento se va a terminar la plata y no hay más nada.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/MG_7302-1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-48427" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/MG_7302-1-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/MG_7302-1-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/MG_7302-1-1536x1024.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/MG_7302-1-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/MG_7302-1.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><strong><em>Penda </em></strong><em>es de Guinea y es miembro de la comunidad senegalesa, también trabajadora de la vía pública en el barrio de Flores. Junto con <strong>Papa Diaw</strong> es estudiante de los cursos de español impartidos por el Bloque de Trabajadorxs Migrantes.</em></p>



<p>La situación es muy complicada para todo el mundo y más complicada para nosotros los senegaleses que estamos en Argentina y para todos los extranjeros. No estábamos preparados para esta cuarentena. Hay muchos muchachos que no tienen nada en casa porque nosotros siempre estamos enviando la plata a África para ayudar a la familia. Siempre estamos en el Western Union para enviar un poco. Y cuando viene el decreto, nosotros no estábamos preparados, así que es muy complejo este momento. Gracias a Dios estamos en casa, pero no podemos ayudar a la familia, porque no estamos trabajando y no podemos enviar nada. Ellos también están muy preocupados por nosotros, quieren saber cómo estamos.</p>



<p>Los senegaleses acá viven juntos y se organizan por casa. Hay casas donde viven cuatro, cinco, seis o dos. Es muy raro que veas una casa donde vive uno solo, así que la comida la comparten siempre entre ellos, pero como nadie trabaja ahora, es muy complicado. Hay unas casas donde los muchachos no tienen nada para comer. Nadie puede decir: &#8220;esto quiero comer&#8221;, &#8220;esto no quiero&#8221;. Lo poco que tengan lo deben comer a la fuerza, para vivir. Los muchachos están muy cansados y no hay nadie para ayudarlos.</p>



<p>Yo estoy en casa con mi marido y no salimos. Antes de esta situación, tenía muchas cosas para comer, pero ahora ya casi no me queda nada. Mi mayor problema es <strong>Bamba</strong>, mi hijo de 2 años; es muy chiquito, no puede saber si hay o no hay, él no sabe nada de eso. Él, cuando necesita, lo reclama. Él no sabe.</p>



<p>Hoy acabo de hablar con mi mamá, ella está más o menos bien, está en casa. En África es muy difícil la situación. En Senegal también está la enfermedad, pero el gobierno sabe que no puede hacer cuarentena general, porque todos trabajan al día: lo que trabajas hoy, comés hoy. En la mañana salen para buscar qué traer a la familia y luego vuelven, pero la gente no tiene nada, no hay trabajo y nosotros no estamos pudiendo ayudar. En la noche ya no se puede salir y los mercados cierran al mediodía. Desde las 7 de la tarde hasta la mañana no hay nada, solamente la policía, que camina, que controla, como acá.</p>



<p><strong>*Penda y Papa Diaw nos brindaron sus testimonios por audio y fueron transcritos por el Bloque de Trabajadorxs Migrantes para las crónicas barriales de Marcha. El BTM está recibiendo donaciones en solidaridad con la comunidad senegalesa en Buenos Aires. Para más información, seguílos en Instagram (<a href="https://www.instagram.com/bloquemigrante/"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">@bloquemigrante</span></a>) y Facebook (<a href="https://www.facebook.com/bloquedetrabajadorxsmigrantes1/"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">Bloque de Trabajadorxs Migrantes</span></a>).</strong></p>



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<p><a href="https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-cronica-de-la-migracion-senegalesa-en-flores/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La pandemia desde el pie: crónica de Villa Fiorito</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-cronica-de-villa-fiorito/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Apr 2020 04:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas barriales]]></category>
		<category><![CDATA[Estela Díaz]]></category>
		<category><![CDATA[La pandemia desde el pie]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Villa Fiorito]]></category>
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					<description><![CDATA[Historias breves desde Villa Fiorito, en Lomas de Zamora.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Microrelatos que nos iluminan sobre la realidad diaria de los y las más postergadas por la sociedad. Personas que luchan todos los días, haya o no una enfermedad flotando en el aire. Historias breves desde Villa Fiorito, en Lomas de Zamora.</em></p>



<p><strong>Por Estela Rojas</strong> / <strong>foto Pablo Elías</strong></p>



<p>Se levanta temprano. A pesar de todo ella sigue con su rutina de siempre, quién sabe por qué. Pone la pava y encuentra la respuesta: es por esos mates solitarios de la mañana, sin hijes que alboroten ni marido que demande. La primera que se levanta es la más chica. La acaricia y empieza a preparar el desayuno, tratando de guardarse el fastidio. Será otra jornada de peleas, gritos y disgustos. “¡Ya no te aguanto más!” es la frase que más se escucha en estos días.</p>



<p>¡Es todo tan difícil de sobrellevar! Desde que el aislamiento empezó no puede salir a cartonear ni llevar sus cositas a vender en la feria. La escuela y el centro de día al que asisten les hijes aportaron mercadería. Pero no alcanza. Y además, tanto tiempo en casa hace que todos quieran comer un poco más. Las dos piecitas están siempre llenas de gente. La escuela mandó deberes pero ella apenas si sabe leer. Inútilmente sostiene la rutina de imponerles la obligación escolar en determinados horarios.&nbsp; Hay una sola cosa buena: su marido casi muere por un coma alcohólico y dejó de beber. Y no es poca cosa que en estos días él no la golpee.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p>Estaba la posibilidad y eligió pasar el aislamiento en el centro de día. Una familia más. En la casa son muchos con poco espacio. Además sabe que a su abuela le cuesta cada plato de comida y no estar ayudaría a tener menos gastos. Está cómodo. Aprovechan para limpiar esos lugares que siempre quedan para después, ayuda a preparar las bolsas de mercadería que reparten todas las semanas y hace sus tareas. Pero extraña mucho. Va a pasar pronto se dice, añorando los abrazos.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p>Lo intentó. Se resguardó en un lugar seguro cuando se declaró la cuarentena. Limpio y protegido pasó esa primera etapa haciendo el esfuerzo para no volver. “La droga se consigue como siempre” pero está difícil salir para conseguir la plata. Será por eso que en el pasillo se están robando las garrafas. Ansiaba con todas sus fuerzas lograr pasar este tiempo sin volver, pero al final no pudo. Mordiendo su fracaso se fue nuevamente detrás de su verdugo, disfrazando otra vez como humorada esta nueva caída.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p>Las historias en los barrios no son tan distintas. La violencia, el abandono, el acceso a las drogas pero no a la comida o a la salud. No todes sienten la obligación del aislamiento, hay una sensación de cuidarse para otres, porque cuando los males solo son los nuestros parece que no importan, que no hay declamaciones de salvarnos juntxs.&nbsp;</p>



<p>Esta historia se está escribiendo, tiene un final aún abierto. Y nosotres construiremos un mañana en que haya sol y volvamos a abrazarnos.</p>



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		<title>La pandemia desde el pie: crónica de San Fernando</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-cronica-de-san-fernando/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Apr 2020 04:03:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Ana]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas barriales]]></category>
		<category><![CDATA[La pandemia desde el pie]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Silvina]]></category>
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					<description><![CDATA[“Desde el pie”, dos historias conectadas por la solidaridad en el barrio de Santa Rosa, municipio de San Fernando, provincia de Buenos Aires]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Dos mujeres del barrio de Santa Rosa, del municipio de San Fernando de la provincia de Buenos Aires, cuentan cómo se vive el aislamiento cuando la comida no alcanza y el Estado flaquea. “Desde el pie”, hoy traemos dos historias conectadas por la solidaridad.</em></p>



<p><strong>Fotos de Equipo de comunicación &#8220;Los Gracitas&#8221;</strong></p>



<p><strong>Ana: “Es entendible que salgan porque la gente tiene casas muy chicas”</strong></p>



<p>Mi nombre es Ana, soy del barrio Santa Rosa, del municipio de San Fernando en la provincia de Buenos Aires. Trabajo en el comedor Los Gracitas. Lo que veo en el barrio es que, dentro de todo, está todo bastante tranquilo y bien. Sí hay un tema: los chicos están poco tiempo dentro de sus casas haciendo la cuarentena. Están más bien en la vereda y cada vez que pasa la policía les piden que entren. Es entendible que salgan porque la gente tiene casas muy chicas. Por ahí son dos habitaciones y una cocina y la gente que vive ahí con cuatro pibes y la mamá y la abuela y se hace difícil tener a los chicos tanto tiempo adentro. Se agotan las ideas de juego y de cosas para hacer&#8230; es un tema difícil.</p>



<p>Pero después en el resto de las actividades creo que bien para la situación en la que estamos. De todas maneras, la necesidad económica se nota porque los vecinos se acercan más al comedor a pedir alimentos como azúcar, arroz, fideos y ese tipo de cosas&#8230; Nosotros ayudamos en lo que podemos. Los negocios del barrio están siempre abiertos: tenemos verdulería y carnicería dentro del barrio entonces no hay tanta necesidad de salir. La gente no tiene plata como para decir “bueno voy a hacerme una compra para quince días”. La gente compra el día a día porque no cuenta con tantos recursos, tanto dinero como para comprar para quince o veinte días. No sé si es bueno o malo lo de los negocios en el barrio porque a la vez te arrancan la cabeza, te cobran mucho más de lo que deberían pero bueno, no te queda otra más que pagarla, qué sé yo. Hoy la gente está comprando una papa, una cebolla, una zanahoria, doscientos pesos de carne y con eso cocina. A una cuadra del barrio tenemos un lugar de venta de artículos mayoristas de limpieza sueltos y eso es bueno porque la gente puede ir ahí y comprar. La mayoría de las compañeras o vecinas del barrio que yo conozco casi todas cobran el salario de los chicos y tienen la tarjeta alimentaria.</p>



<p>Eso les da una gran ayuda para sobrevivir, ¿no?, no digo vivir&#8230; Sí tenemos una franja que es bastante complicada, que son las personas de cincuenta a sesenta años que, al no tener hijos, no tienen por lo tanto salario ni tarjeta alimentaria, tampoco son jubilados&#8230; entonces esa gente la está pasando bastante mal. Es a los que más ayudamos porque son mujeres que a lo mejor trabajan por hora pero como están en la edad grande ya la patrona le dice &#8220;bueno usted no venga&#8221;, y se quedan sin esa entrada de plata, y esa es la parte del barrio que más complicada está. Me dicen &#8220;no tengo nada porque mi patrona me dijo que no vaya porque tiene miedo que yo que viajo le lleve algo a la casa&#8221;. Eso es masomenos un paneo de lo que está pasando acá en el barrio.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-03-at-14.10.29-1-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-48386" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-03-at-14.10.29-1-768x1024.jpeg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-03-at-14.10.29-1-308x410.jpeg 308w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-03-at-14.10.29-1-640x853.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-03-at-14.10.29-1.jpeg 780w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p><strong>Silvina: “No hay jabón que alcance pero ellos lo toman como un juego”</strong></p>



<p>Mi día siendo persona de alto riesgo: con obesidad mórbida, diabetes, insulina dependiente e hipertensión, con cuatro chicos, uno de cuatro años con retraso mental que no la está llevando muy bien. Tengo además una nena de seis, una nena de dos y un chico de doce. El día arranca con mi ex pareja lavando y desinfectando todo 7.30 porque a más tardar los indios ya están despiertos pidiendo leche. La leche la corto con té para que alcance. Cuando hay para desayunar se desayuna. Si no se toma un té con leche y nada más. Se lavan las manos, desayunan, juegan un rato los más chicos. La nena de seis años intento hacerle hacer el abecedario, intento porque no hay intento que valga porque no le llama la atención hacer nada. Lo único que hacen es pelearse entre los tres. 12.15 se está haciendo la comida cuando hay. Lo que tengo estoy tratando de racionarlo como si estuviéramos en la guerra. Gracias a Ana del comedor Los Gracitas y al bono ese que dieron extraordinario como asignación compré algo de carne picada, algo de mercadería, puré de tomate y gracias a Ana que me manda día por medio harina y grasa, entonces hacemos torta frita para cenar. Ahora que compré maicena y cacao les hago postre serenito de chocolate a la noche y al mediodía comen. A la tarde otro té con leche y a la noche el postrecito o arroz con leche y nada más porque si no la mercadería en una semana se termina. Obviamente que yo con mi dieta de la diabetes no puedo hacerla. Como lo que puedo. La verdura no se puede comprar.</p>



<p>Trato de entretenerlos de vez en cuando porque mi casa es muy chiquita, la cocina tiene 5&#215;4 más mi pieza que es de 4&#215;4 donde dormimos todos juntos. Ellos duermen dos en cada colchón, estamos hacinados pero no los dejo salir ni al patio. Los hago lavarse las manos cada dos horas, a cada rato. La más grande yo creo que no se lo agarra nunca porque vive en el agua. No hay jabón que alcance pero ellos lo toman como un juego. No tengo patio, tengo pasillo y, lamentablemente, como el pasillo da a otras ventanas de otras casas, tengo miedo entonces no los dejo. El nene de doce saca a pasear a las perras en frente a hacer pis. Hasta las perras están locas y rompen todo. Y los he entretenido haciendo trabajitos pero ya no sé qué hacer. Me quedan los cartones de unos maples de huevos y unas latas pero hace más de tres semanas que estoy encerrada con ellos porque primero les dieron a ellos la cuarentena.</p>



<p>A Maxi, el de doce, le pidieron ahora que lleve papeles para hacer la tarea pero no tengo un peso partido al medio. Tengo un remedio que me tengo que comprar que me sale 4000 pesos que me lo compraba mi hijo y estoy pidiendo por todos lados ahora a ver si me hacen la receta porque por la cuarentena no pude ir al médico. O sea que me tengo que morir. Y bueno. Un rato miran tele si no nos cortan internet. Se pelean otro rato.</p>



<p>Eso es lo que yo puedo hacer en mi cuarentena. Mi casa es muy chiquita. Como ahora se fue mi hijo quedó una piecita libre de 2&#215;2 y ahí les junte todos sus juguetes pero mucho no quieren jugar ahí tampoco.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="678" height="1024" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-03-at-14.10.28-678x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-48388" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-03-at-14.10.28-678x1024.jpeg 678w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-03-at-14.10.28-272x410.jpeg 272w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-03-at-14.10.28-640x966.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-03-at-14.10.28.jpeg 816w" sizes="(max-width: 678px) 100vw, 678px" /></figure>



<p>Se comunicó alguien del municipio de San Fernando, le pedí si podía conseguirme dos cuchetas para no estar tan hacinados pero no se puede. Ana realmente es la única que se comportó como vecina porque acá no existís para nadie. Ahora si te piden y vos no das a los vecinos se ofenden. El otro día me pidió la vecina leche y yo la verdad que la estoy mezquinando para mis nietos y se ofenden. Yo fui precavida y antes de que se viniera toda la cuarentena le mandé a mi pareja a que vaya a la salita a que le dieran las leches de marzo. Por eso tengo para darles a los chicos. Y Ana también me manda de vez en cuando una leche. Pero después, ¿solidaridad acá en el barrio? No pasó nadie. Ni del municipio. Nada de nada. Acá es cero la solidaridad. Ni en los colegios, ni en nada. En la Escuela N° 4 dieron un día un paquete de fideos, un arroz y ya está. Con eso tienen que comer toda la cuarentena. En el jardín de San Cayetano lo mismo. Antes los chicos comían en el comedor y como se agravó la cuarentena ahora les dieron una bolsita con mercadería y con eso arreglate para darle de comer a los chicos. Y no es así, porque se te enferman porque están débiles. Yo por eso compré dos maples de huevos para darles aunque sea fideo con huevos para que esté masomenos balanceado la comida pero me falta verdura. Esa es la cuarentena.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong>Lee todas las crónicas “desde el pie”</strong><br><strong><a rel="noreferrer noopener" href="https://www.marcha.org.ar/tag/la-pandemia-desde-el-pie/" target="_blank"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">La pandemia desde el pie</span></a></strong></p></blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-cronica-de-san-fernando/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La pandemia desde el pie: crónica de Córdoba</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-cronica-de-cordoba/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2020 03:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Córdoba]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas barriales]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Vanoli]]></category>
		<category><![CDATA[La pandemia desde el pie]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Lobo]]></category>
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					<description><![CDATA[La violencia policial y las carencias se amplifican durante la pandemia. Hoy, desde el pie, una crónica de la provincia de Córdoba.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>No todo es amarillo en la provincia de Córdoba. Ante la ausencia del Estado, la violencia policial y las carencias que se evidencian amplificadas durante la pandemia, los y las vecinas y militantes del este de la provincia se organizan. Hoy, desde el pie, una crónica cordobesa.</em></p>



<p><strong>Por Rosa Lobo y Fernando Vanoli*</strong> / <strong>Foto portada La Tinta </strong></p>



<p>Somos compañeras del Frente Popular Darío Santillán organizadas en la zona este de la ciudad de Córdoba. En estos días estamos transitando una crisis general que agrava, aún más, las condiciones precarias de nuestros barrios populares.</p>



<p>Desde que comenzó la cuarentena se incrementó el control y el hostigamiento de las fuerzas de seguridad que siempre existió en nuestros territorios. No solo la presencia policial sino también la persecución. La sensación en el barrio, como en tanto otros, es como si estuvieran “liberados” y hasta con más poder sobre nosotres como vecines, llevándose la peor parte la juventud de nuestros barrios.</p>



<p>También, desde siempre, padecemos la falta de atención médica. Algunos barrios no tienen dispensarios cerca; la falta de personal o también de medicamentos hasta de los métodos anticonceptivos es una falencia que en cuarentena se percibe más. Somos conscientes que es una responsabilidad del gobierno municipal y provincial que accedamos a la salud pública. Además, se abandonaron por completo los cuidados por el dengue, nuestros barrios están rodeados por basurales y tenemos compañeres infectades, es un problema sanitario que se agrava y nos preocupa.</p>



<p>Desde que comenzó la cuarentena no hubo ninguna campaña en el barrio sobre el COVID-19, sobre los cuidados a tener, los síntomas, que hacer, ni siquiera carteles. El dispensario de salud dejó de atender, tampoco brindaron insumos como alcohol en gel o barbijos, agravando las situaciones ya existentes. Sin duda la situación es muy crítica.</p>



<p>La cuestión alimentaria para nuestras familias se complicó bastante, ya que se decidió suspender el funcionamiento del P.A.I.Cor (Programa de Asistencia Integral de Córdoba que se encarga de asegurar una ración de comida diaria en los comedores de las escuelas), que fue reemplazada con una caja que contiene 6 alimentos con los cuales pretenden cubrir estos 15 días de aislamiento. Teniendo en cuenta nuestra composición familiar y ante el aislamiento obligatorio, es imposible garantizar todas las comidas diarias. Muches hijes sostenían su comida con este programa.</p>



<p>Ahora se está viendo el incremento de compañeres que se acercan a los comedores del barrio a buscar comida, la mayoría son trabajadores que se ganan la plata con el día a día y hoy, la policía, no les dejan salir. Además el dispensario también dejó de entregar las tandas de leche que normalmente otorgaban.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="767" height="1024" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-02-at-13.14.30-767x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-48323" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-02-at-13.14.30-767x1024.jpeg 767w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-02-at-13.14.30-307x410.jpeg 307w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-02-at-13.14.30-640x854.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-02-at-13.14.30.jpeg 959w" sizes="(max-width: 767px) 100vw, 767px" /><figcaption><strong>Foto del FPDS</strong></figcaption></figure>



<p>Preocupa mucho la situación que se viene los próximos días, sabiendo que nos estamos quedando sin plata y sin las asistencias básicas. La medida de la cuarentena profundizó las desigualdades. Queda visible que les de arriba tienen los recursos para afrontarla y les de abajo quedamos en una situación de mayor marginalidad que la ya teníamos.</p>



<p>Por eso, desde el Frente Popular Darío Santillán llevamos adelante la campaña <strong><a href="https://web.facebook.com/fpdsoficial/posts/3109242189106700" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">Cuarentena Digna</span></a></strong> porque el abandono histórico de nuestras barriadas populares se encrudece frente a las medidas de encierro.</p>



<p>A partir de esta crisis unificamos dos merenderos que funcionan en la misma zona, tomando todas las medidas de precaución y de cuidados con respecto al virus. Comenzamos un lunes con 30 niñes y a los dos días siguientes ya eran 100 madres o padres que venían a buscar una ración para llevar a sus casas. Día a día sigue incrementándose la cantidad. Con nuestras compañeras trabajamos algunas cuestiones de cuidados para compartir e hicimos barbijos para repartir y racionamos alcohol en gel.</p>



<p>El día sábado, con las madres que se acercaban decidimos organizar una olla popular porque la necesidad alimentaria es la más urgente. La situación nos indigna y entristece, sobre todo por no poder hacer más.</p>



<p>Sabemos que quienes estamos organizades somos quienes estamos pudiendo resolver un poco esta crisis, nos estamos ayudando a conseguir alimentos, cocinar, coser, repartir, etc. Sabemos que por precaución no podemos ser muches, así que nos rotamos.</p>



<p>Está siendo muy duro, sobre todo emocionalmente, pensamos que no íbamos a poder, pero sabemos que colectivamente se puede. En plena crisis general, la solidaridad y el compromiso de nuestres compañeres es un ejemplo que avanza para reconstruir nuestro proyecto de poder popular.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="767" height="1024" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-02-at-13.14.28-767x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-48324" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-02-at-13.14.28-767x1024.jpeg 767w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-02-at-13.14.28-307x410.jpeg 307w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-02-at-13.14.28-640x854.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-02-at-13.14.28.jpeg 959w" sizes="(max-width: 767px) 100vw, 767px" /><figcaption><strong>Foto del FPDS</strong></figcaption></figure>



<p>Asimismo, creemos que el Estado nacional accionó a tiempo con la cuarentena en relación a lo que se pudo en otros países, pero las asistencias que está otorgando son insuficientes y por única vez. Como decíamos, la mayoría vive del día a día y nada de esto alcanza, además son cuestiones que deberían estar garantizadas desde siempre. Las deficiencias del sistema de salud público, la precarización de les trabajadores de la salud, entre otras cosas, son condiciones que se encontraban previas a la pandemia y esperamos que cuando esto termine, el coronavirus no se transforme en una excusa para justificar las deficiencias estructurales.</p>



<p><strong>*Militantes del Frente Popular Darío Santillán (FPDS)</strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large"><p><strong>Lee todas las crónicas “desde el pie”</strong></p><p><strong><a rel="noreferrer noopener" href="https://www.marcha.org.ar/tag/la-pandemia-desde-el-pie/" target="_blank"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">La pandemia desde el pie</span></a></strong></p></blockquote>

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		<title>La pandemia desde el pie: en la calle no hay cuarentena</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-pandemia-desde-el-pie-en-la-calle-no-hay-cuarentena/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2020 15:19:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Constitución]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas barriales]]></category>
		<category><![CDATA[Jonatan Zain]]></category>
		<category><![CDATA[La pandemia desde el pie]]></category>
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					<description><![CDATA[La pandemia y el aislamiento no impactan uniformemente en todo el territorio nacional. Hoy nos la cuentan desde el barrio de Constitución y las calles de Lomas y Lanús.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La pandemia y el aislamiento no impactan uniformemente en todo el territorio nacional. Los barrios, esos lugares donde el Estado está ausente para satisfacer necesidades y presente para reprimir a sus habitantes, tienen sus lógicas propias. Y cada barrio en particular, su propia historia. Hoy, desde el barrio de Constitución y las calles de Lomas y Lanús.</em></p>



<p><strong>Por Jonatan Zain, desde Lomas y Lanús</strong> / <strong>Foto Juan Noy</strong></p>



<p>Desde el Colectivo de organizaciones que conformamos el Censo Popular de Personas en Situación de Calle en Lomas y Lanús intensificamos nuestro reclamo por la ausencia del Estado que aminore la alta exposición al COVID-19 de las personas que están en situación de calle. Tal como relevamos el año pasado, son un poco más de 1000 personas las que se encuentran en situación de calle en ambos municipios, de los cuales más de la mitad son niñas y niños.</p>



<p>Frente a nuestro reclamo habilitaron un lugar, que es uno de los clubes que ya se había puesto a disposición del municipio, pero no cubren a la totalidad de las personas y tampoco proveen insumos mínimos. Nos piden a las organizaciones que aportemos personal voluntario para hospedarse en el espacio lo que dure la cuarentena.</p>



<p>El Club Temperley lo abren para alojar a algunas personas. Sacaron foto y difundieron como en campaña pero solo son algunas personas. En la calle no hay cuarentena, por eso exigimos aislamiento asistido para las personas en situación de calle pero solo nos responden con algunas plazas.</p>



<p>En Lanús, las organizaciones que repartian viandas se bajaron casi todas, estamos organizando con un par que cocinan y con unos amigos salimos a hacer la repartija porque ya la gente se está cagando de hambre. Ayer fuimos con un amigo repartiendo lo que había cocinado un grupo, había como 50 o 60 personas. El municipio está pasando repartiendo las vianditas y pasan no por la estación sino por algunos puntos fijos fuera de la estación.</p>



<p>En Lomas, el intendente Martin Insaurralde argumenta que no tiene recursos para sostener el personal que trabaje durante la cuarentena.</p>



<p>Lanús brilla por su ausencia. En cuanto al contacto municipal, en Lanús presentamos la misma propuesta que en Lomas, y quedó relegada en relación a otros temas. Ni con el oficialismo ni la oposición parece que tenemos llegada, en cuanto pase algo acá va a haber un problemón, hay un abandono total. Estamos investigando si hay algún recurso legal pero aún no lo encontramos.</p>



<p>Nuestro reclamo es la presencia del Estado, que se haga cargo. Nosotros no somos los protagonistas, sino los testigos de este abandono. Pero no queremos quedarnos como meros testigos, hay que hacer algo y para eso se necesita de todxs y cada unx, desde donde pueda. Nosotrxs nos organizamos y tejemos redes y cada nodo suma esté donde esté.</p>



<p>En relación a la presencia de las fuerzas de seguridad en las calles lo que pasa es que molestan bastante a los pibes que están en situaciones de consumo y ahora eso se puso peor. Los corren de un lado para el otro y eso hace que cuando te querés acercar para ayudar te contesten mal, cosa que antes no pasaba.</p>



<p><strong>Noemí, del barrio de Constitución y militante del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL)</strong></p>



<p>En mi barrio veo baste exigencia policial para con la gente. Y después el tema de los alimentos que le exigimos al Gobierno de la Ciudad están dando respuesta, aunque cada vez se necesitan más alimentos para todas las familias y estamos sosteniendo el comedor los trabajadores y trabajadoras voluntariamente.</p>



<p>Sobre estos problemas, están las y los compañeros que trabajan en los comedores y quienes lo hacemos por solidaridad porque las organizaciones ponemos el cuerpo y el pecho a esta situación para salir adelante y si nos ayudamos entre los trabajadores esta crisis económica se profundiza y el gobierno está dando respuesta limitadas.</p>



<p>Hay miles de familias en todos el país que además no pueden cumplir con la cuarentena porque si no salen a trabajar no le entra ni un pesos en la casa. Muchos viven en la villa en condiciones precarias y la cuarentena la hacen 6 personas en una pieza y es imposible cumplir.</p>



<p>En este contexto, la ayuda económica no nos llega y es importante que pongan los sectores más ricos de este país y que nos paguen a los trabajadores.</p>



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