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	<title>Kirchenrismo &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Kirchenrismo &#8211; Marcha</title>
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		<title>PASO 2021: Que la vida que queremos sea más que un eslogan</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Sep 2021 18:54:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión post-PASO]]></category>
		<category><![CDATA[Frente de Todos]]></category>
		<category><![CDATA[Juntos por el Cambio]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchenrismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Las elecciones tuvieron algunos resultados sorpresivos y reordenan el escenario para los próximos dos años.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt;"><em>Las elecciones tuvieron algunos resultados sorpresivos y reordenan el escenario para los próximos dos años. A continuación, un análisis para pensar coyunturas y tareas para que la vida que la población quiere, sea mucho más que un eslogan.</em></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>Por Agustín Bontempo</strong></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">A las 18 hs del domingo electoral, todo indicaba que no habría “sorpresas” en los comicios. Lo premeditado por las encuestadoras y luego reforzado en los boca de urna que ellos mismos hacen, solo manifestaba dudas sobre si algún punto más, algún punto menos. En definitiva, luego de 16 años, el peronismo ganaría una elección legislativa en la provincia de Buenos Aires, Juntos se consolidaría en CABA y restaba ver como se complementaba con las fuerzas minoritarias.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Nada de eso ocurrió. La lista encabezada por Victoria Tolosa Paz quedó cinco puntos por debajo del frente Juntos por el Cambio, donde Diego Santilli se impuso a Facundo Manes en la interna (igual integrará las listas en noviembre gracias al sistema d´hondt). En la Ciudad de Buenos Aires, María Eugenia Vidal se impuso a Ricardo López Murphy (que también integrará las listas en noviembre) y Adolfo Rubinstein. La sorpresa, tal vez, fue el resultado obtenido por Javier Milei, de la ultra derecha liberal, que superó los 13 puntos.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Es importante destacar que el Frente de Izquierda se consolidó como tercera fuerza en todo el país, teniendo resultados interesantes en provincias como Jujuy (23 por ciento), Chubut (casi el 10 por ciento) o Neuquén y Santa Cruz (alrededor de 8 por ciento). En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Myriam Bregman superó los 6 puntos y en la provincia de Buenos Aires con más de cinco puntos, el FIT-U logro superar a Espert y Randazzo, augurando hasta dos posibles bancas en la Cámara de Diputados.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>Crítica, autocrítica y más política</strong></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">“Un pueblo sin memoria está condenado a repetir su fracaso”. La interpretación lineal de la frase ha sobrevolado el discurso de algunos medios de comunicación y de parte de la dirigencia política. ¿Cómo es posible que la ciudadanía vote por Juntos por el Cambio luego del desastroso gobierno que llevó adelante? La pregunta tiene un error político de envergadura que, si no se supera, el fracaso del oficialismo en noviembre es inexorable. El error no es &#8211; nunca puede ser- de quienes votan. Pues si el pasado macrista fue de pobreza, desempleo, inflación, sometimiento al FMI, la memoria activa de la ciudadanía ante la falta de resolución de esos temas (entre otros) es lo que explica el resultado electoral en buena medida.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">No es cierto que la población haya votado en favor de Vidal, Santilli y compañía. Al menos no lo es integralmente (está claro que tienen su núcleo de votantes por convicción). El problema radica en que, por fuera del mundo de la política, la ciudadanía elije a sus representantes para que resuelvan sus problemas cotidianos. Y aunque hay dos modelos en pugna (también creo que pueden ser tres o cuatro), eso se verifica no en el plano discursivo sino en el plano de lo fáctico: si el modelo macrista es de exclusión, el modelo de Todos debería ser de inclusión. Lo contrario de la pobreza es la riqueza, de la inflación es la estabilidad de precios, del sometimiento al FMI, es el enfrentamiento del mismo.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Cargar las tintas sobre la responsabilidad del votante es desprenderse de la propia responsabilidad del camino a construir. Y tal vez hay un hito en el gobierno que describa esto y es Vicentin. A mediados de 2020 Alberto Fernández anunció la expropiación del conglomerado, en el marco de una crisis y endeudamiento de la empresa pero que, al mismo tiempo, controlaba buena parte del mercado agroexportador. En otras palabras, el gobierno anunciaba que iba a gestionar directamente una de las principales fuentes de ingreso de dólares al país.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Sin embargo, no sucedió. La posibilidad histórica era intervenir el mercado alimentario y de flujo de divisas, dos de los grandes problemas de la actualidad. El precio de los alimentos, la necesidad de que haya billetes verdes en el país. Anuncio, presiones, recule y marcha atrás. Aquel momento estructuró un desarrollo político que no permitió, evidentemente, resolver los problemas de la población, cada vez más afectada por los números de la pobreza creciente y el incremento de los precios, especialmente de la canasta básica. Las operaciones del poder real, los armados mediáticos, los propios errores, las medidas que, por efectivas y de vanguardia, no daban soluciones otras cuestiones estructurales, incluso la gestión de la pandemia (que aunque el balance sea positivo, es insostenible en el tiempo como capital político electoral), no ha sido suficiente.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">La derrota electoral corrobora la memoria del pueblo. El recuerdo de no poder llegar a fin de mes convoca a no votar a quienes no le han resuelto el problema. Y atención. Estas líneas no sugieren que el Frente de Todos está haciendo lo mismo que Cambiemos. Muy por el contrario, no haber resuelto los problemas generados por el gobierno de Cambiemos  y agravadados por una pandemia que afectó al mundo, tiene que dejar la enseñanza de que hay que pensar nuevos rumbos para que el gobierno pueda cumplir con el mandato que la población les asignó. Y esa es la manera de alcanzar la vida que queremos.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>Juntos por el Cambio, nuevamente la opción presidenciable</strong></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">La diferencia en provincia de Buenos Aires es el rasgo distintivo de la elección, y eso que la fuerza que hoy parece liderar Horacio Rodríguez Larreta ganó en buena parte del país. Es que si bien era habitual que el kirchnerismo no gane las elecciones de medio término, en esta oportunidad la diferencia fue más amplia de lo habitual.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">El riesgo que corría Larreta era doble: perder la interna con Manes o perder en el conteo total, que, si bien las encuestas lo daban como posible, hablamos de 16 años que no ocurría. La apuesta por tener un candidato fuerte en provincia de cara a las presidenciales de 2023 salió bien, así como también la victoria en CABA.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Hay indicadores que muestran que el enorme crecimiento de Milei (circunscripto solo a la Capital Federal), no le ha quitado votos considerables al oficialismo porteño. Sin embargo sigue siendo un fenómeno difícil y complejo, el cual se pretende contener con la integración de López Murphy a las listas de cara a las generales de noviembre.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Sin lugar a dudas, Juntos (o Juntos por el Cambio o Cambiemos) fue el gran ganador de la jornada. Sin embargo, sería un error político confiar en los resultados sin entender el voto contra el gobierno que se canalizó por esta fuerza pero que, de no mostrar propuestas superadoras a lo que fue la gestión 2015-2019, podría irse a otras fuerzas políticas, en particular con el peligroso crecimiento de la propuesta fascista que encabeza Milei.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>La izquierda, tercera fuerza nacional</strong></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">El FIT-U jugó sus internas. En los distritos más importantes, la lista del PTS-PO-IS se impuso a la lista del MST. Por fuera del FIT, ni el Nuevo Más ni Política Obrera han superado las PASO.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Como se mencionaba al inicio del artículo, la izquierda tuvo una performance importante, siendo la tercera fuerza nacional con más de 1.5 millones de votos, algo por encima de las propuestas liberales. De mantenerse estos números, la posibilidad es que al menos cuatro bancas sean conquistadas por este bloque.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Es importante destacar este desarrollo electoral ya que en los medios el rol de la izquierda fue bastante ocultado, dando mucha prensa a la “rebeldía” liberal. Sin embargo, el caudal acumulado este domingo eleva el piso que se venía cosechando y sigue otorgando un status importante en la arena legislativa.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">De cara a noviembre, el FIT-U deberá trabajar para traccionar los votos de las fuerzas de izquierda que no superaron las PASO. En la CABA en particular, será importante el accionar de AyL que logró superar primarias.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">Quedará para otro momento el debate integral entorno a la unidad de toda la izquierda.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>A modo de conclusión</strong></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">El gobierno jugó un partido de visitante, con público de los rivales y con reglas ajenas. La campaña política, vamos a coincidir, fue bastante vulgar, vacua, vacía. Tratar de confrontar con los mismos recursos a los reyes del marketing político e incluso con el gritón de ideas absurdas e inconsistentes, es al menos equivocado.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">El Frente de Todos deberá imprimir política a la campaña, salir de lugares comunes y proponer en concreto. Deberá tomar decisiones que pongan dinero en los bolsillos de las personas con la difícil tarea de contener la inflación. El gobierno no tiene más remedio que radicalizar posiciones protoobreras que, efectivamente, solo se llevan adelante confrontando al establishment. Lo debe hacer, sino noviembre puede ser mucho más que una derrota electoral. Y más allá de este horizonte cercano, será necesario revisar cuál será la agenda priorizando efectivamente a todo ese núcleo social que, esperanzado, votó por esta propuesta política hace menos de dos años.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">No cabe duda que, para tal fin, será necesario revisar quienes son las personas que toman decisiones. Quiénes son los funcionarios que funcionan y, especialmente, quienes no lo hacen. Y allí habrá que tomar determinaciones. El camino debe ser claro: pasar de lo imaginario, lo retórico, de los amagues discursivos para alcanzar las soluciones concretas en términos económicos y sociales, con la firmeza que eso implica, incluso cuando la exigencia viene de actores con el poder de la talla del FMI.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;">En particular, la provincia de Buenos Aires tuvo más de 6 por ciento de votos blancos, nulos o recurridos, además de un potencial 8 por ciento de personas que no concurrieron a votar y lo harán en las generales. Quedan dos meses de campaña electoral y también dos años más para gobernar. Un golpe de timón está a tiempo.</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/paso-2021-que-la-vida-que-queremos-sea-mas-que-un-eslogan/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Por qué estoy triste si soy marxista?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/por-que-estoy-triste-si-soy-marxista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Oct 2020 17:12:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchenrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Martin Azcurra]]></category>
		<category><![CDATA[Nestor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Prensa de Frente]]></category>
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					<description><![CDATA[La muerte de Néstor Kirchner nos trajo un millón de preguntas sobre la construcción de una alternativa política de izquierda popular]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Hace 10 años de esta nota, en un día que marcó un antes y un después para la izquierda argentina. La muerte de Néstor Kirchner nos trajo un millón de preguntas sobre la construcción de una alternativa política de izquierda popular, que incluyera a los movimientos sociales de nuevo tipo y al mismo tiempo pudiera representar una opción de poder. Esta nota anunciaba un diálogo eminente entre la izquierda no partidaria y sectores del kirchnerismo.</em></p>
<p><strong>Por Martín Azcurra*/ Foto Víctor Bugge </strong></p>
<p>Amigos, ¿debo ocultar que estuve deprimido estos días ante lo que pasó? ¿Significa que mi corazón no es marxista? ¿Por qué me movilizó tanto? ¿Por qué fui a la plaza, escondido para que nadie me viera, bajo la excusa de “chusmear”? A cada rato, un pensamiento horrible atravesaba mi conciencia: “¿Soy kirchnerista?!!!!”… nooooo…. ¿cómo entender esta contradicción? Cuando murió Alfonsín no se me movió un pelo. Pero la verdad es que me sensibilicé mucho con la gente que está dolida, que siente que el cielo se cae sobre su cabeza, que de repente se encontró huérfana (según palabras de Evo), muchos de los cuales son amigos míos, gente comprometida, inteligente, solidaria, militante, un poco confundidos quizás desde mi punto de vista, pero muy buena gente… y otros son intelectuales y artistas que, con diferencias, uno debe sacarse el sombrero (Osvaldo Bayer, Juan Gelman, Miguel Bonaso) y preguntarse (como dijo un compañero) con quién estaría hoy Rodolfo Walsh, Hector G. Oesterheld, el Gringo Tosco…</p>
<p>Y no puedo evitar poner del otro lado al llamado establishment o derecha argentina, su discurso tan primitivo, tan abominable, y repudiarlo enérgicamente, lo cual me hace solidarizarme con el primero. Mi dolor tiene que ver también con la ineptitud de nuestro lado de construir una tercera alternativa. Si la tuviéramos, podríamos repudiar a unos y abrazar a otros, sin el temor de caer en reformismos. Pero ya que hablamos de miedo, también siento que algo se tambalea en el país…</p>
<p>No recuerdo un momento donde la clase dominante estuviera tan dividida por símbolos políticos, ya que en el fondo, el modelo económico no es muy diferente. Es cierto que “los matices” pueden ser importantes en términos de ganancias, y ya sabemos lo que son capaces de hacer por un par de beneficios. ¿Pero por qué tanta rivalidad? ¿Por qué los festejos? ¿Ven una gran posibilidad de meter su discurso fascista en el modelo que ya está armado?</p>
<p>Kirchner fue el responsable de la recomposición de la crisis política de 2002. Pudo, como gran peronista, darle un nuevo aire al progresismo y a la izquierda del peronismo, con planes sociales de carácter más universal (muy superador de los planes de gobiernos anteriores, generador de cooperativas, jubilaciones masivas), grandes símbolos (Madres y Abuelas, juicios por DDHH) y reformas importantes (Ley de medios, Estatización de AFJP, Ley de matrimonio igualitario), y por otro lado, darle a la derecha cierta recuperación manteniendo un modelo estable, lo cual es un montón en este país. ¿Qué pasa ahora que no está? ¿Qué es el kirchnerismo? ¿Y qué es el kirchnerismo gobernante? El trotskismo y la derecha dicen que se abrió una crisis política. Y la verdad que tengo miedo de que así sea.</p>
<p>¿Es bueno o es malo, para la izquierda revolucionaria, que se abra una crisis política en la clase dominante?… Está claro que eso depende del momento. Y este no es el mejor momento, justo cuando muchas organizaciones están construyendo, lentamente, y rediscutiendo la forma de organizarse, bajo un paraguas de estabilidad social relativa, encontrando un nuevo discurso opositor-alternativo (sin compararlo con los gobiernos anteriores lamentables) y exigiéndole entre otras cosas que socialice los planes sociales y se despegue de lo peor del peronismo (sindicatos burocráticos mafiosos y punteros municipales), y denunciando la impunidad que existe. Es decir, mostrando la contradicción del gobierno para que lo que venga después sea superador de eso, y así hasta que podamos consolidarnos (la clase como clase) en un proyecto político gobernante… y bla bla bla todo lo que sabemos.</p>
<p>¿Y ahora? ¿Qué postura tendremos con esta nueva religión alrededor de San Kirchner? ¿Ocultaremos el dolor que sentimos cuando vemos llorar a la gente en la plaza? ¿Escribiremos editoriales correctas, ubicándonos en el medio entre el gobierno y la derecha, justo ahí donde no hay nada? ¿Haremos una lista de las cosas que faltan, para que las bases no se confundan, para que este dolor que sienten no se transforme en un apoyo incondicional? Como siempre, estaremos fuera de todo, en los rincones marginales de la historia, sin poder articular dos palabras que puedan ser escuchadas por alguien.</p>
<p>*Publicada originalmente en Prensa de Frente</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/por-que-estoy-triste-si-soy-marxista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Soltar lastres y preparar la resistencia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/soltar-lastres-y-preparar-la-resistencia/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/soltar-lastres-y-preparar-la-resistencia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Jan 2016 03:01:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[campo popular]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Falcone]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchenrismo]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>
		<category><![CDATA[resistencia]]></category>
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					<description><![CDATA[Se impone sacar conclusiones sobre la experiencia acumulada por las argentinas y los argentinos durante este primer tramo del siglo XXI, a los efectos de evitar reveses capaces de seguir obstaculizando el camino hacia la liberación.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong><strong>Por Jorge Falcone / Foto por Veinticuatro/Tres<br />
</strong></p>
<p><em>En un escenario de lucha social creciente, se impone sacar conclusiones sobre la experiencia acumulada por las argentinas y los argentinos durante este primer tramo del siglo XXI, a los efectos de evitar reveses capaces de seguir obstaculizando el camino hacia la liberación.</em></p>
<p><strong>Contra el mito del carácter homogéneo de los procesos populares en América Latina</strong></p>
<p>Durante la primer década del siglo en curso, así como en la Patria de Bolívar germinaba un verdadero poder popular crecido desde las bases insurrectas durante el Caracazo –y en Bolivia las mayorías indias y mestizas protagonizaban un ascenso semejante al cabo de siglos de humillación y castigo–, en la Argentina el sistema colapsaba asediado por un nuevo y brioso movimiento social que no tardó en ser asimilado por un reciclaje institucional destinado a restaurar la gobernabilidad arrebatando muchas de sus banderas para neutralizar aquel potencial subversivo. Hoy la perspectiva histórica permite objetivar que si en los últimos años se vivió un auge de conquistas populares en la región, la proa de dicha nave fue indudablemente ese patriota visionario llamado Hugo Rafael Chávez Frías, acaso el estadista que más bregó por el todo trascendiendo su parte, infrecuente cualidad que cada vez torna más verosímil la posibilidad de su eliminación por parte del Imperio.</p>
<p><strong>Contra el mito del desarrollo</strong></p>
<p>Curiosamente, pese a los litros de tinta vertidos al respecto por los más lúcidos y escarmentados analistas del mundo periférico, una nueva generación de jóvenes argentinos enamorados de la política durante la última década quedó atrapada en las redes de un discurso que llegó a la histórica disyuntiva de nuestro primer <em>ballotage</em> presidencial afrontando falazmente la confrontación entre dos modelos supuestamente contrapuestos, cuya opción “más popular” enarboló desembozadamente la alternativa del “desarrollo” como bandera del cambio necesario: Sólo la aniquilación de una conciencia crítica acumulada durante años de lucha, perpetrada por los genocidas y resignada por adultos renegados de las grandes utopías humanas explica que no haya podido evitarse tamaña estafa. Nunca está de más recordar que la filosofía desarrollista se sustenta en la ilusión de un progreso ilimitado basado en la explotación suicida de los recursos naturales. Cabe pues a los pueblos echar mano a su inventiva para ensayar vías diferentes a la del capitalismo.</p>
<p><strong>Contra el mito de un Estado garante del empoderamiento popular</strong></p>
<p>Las primeras organizaciones sociales coprotagonistas del “Argentinazo” de 2001 que sucumbieron al espejismo de una “segunda oportunidad histórica para la Generación del 70” se dejaron cooptar bajo el justificativo de que a partir de 2003 había un “Estado en disputa” y proponiéndose jugar el rol de una izquierda dispuesta a radicalizar las propuestas del gobierno en ciernes. Visto que alguna vez hicieron gala de su poder de movilización bajo la denominación de Unidos y Organizados, y considerando la pobreza política franciscana expresada por la disyuntiva terminal Scioli o Macri, tenemos derecho a pensar que no pusieron demasiado énfasis en su objetivo original… o resolvieron cortar camino hacia un bienestar individual dedicándose a forrarse para cuando volviese el tiempo de las vacas flacas. Pero sobran experiencias exitosas de autogobierno popular capaces de demostrar que el mentado poder no depende exclusivamente de hacerse con las herramientas creadas por el propio sistema a fin de perpetuarse.</p>
<p><strong>Contra el mito de que el bienestar de una sociedad depende del consumo</strong></p>
<p>En la Argentina, durante la llamada “Década ganada” se ha repetido hasta el cansancio que el “círculo virtuoso” de la producción y el consumo garantiza el bienestar social… sin embargo el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz –alguna vez referente de la dirigencia que sostuvo el postulado en cuestión– afirma que “<em>el Producto Bruto Interno (PBI) sólo compensa a los gobiernos que aumentan la producción material. […] No mide adecuadamente los cambios que afectan al bienestar, ni permite comparar correctamente el bienestar de diferentes países […] no toma en cuenta la degradación del medio ambiente ni la desaparición de los recursos naturales a la hora de cuantificar el crecimiento. […] esto se verifica particularmente en Estados Unidos, donde el PBI ha aumentado más, pero en realidad gran número de personas no tienen la impresión de vivir mejor ya que sufren la constante caída de sus ingresos</em>”.</p>
<p><strong>Contra el mito de la unidad del peronismo</strong></p>
<p>En un país signado desde hace 70 años por el fenómeno político-social que emergió a la vida pública el 17 de octubre de 1945 proporcionando una identidad al movimiento obrero organizado, cuyas dos últimas incursiones en el gobierno –una de corte neoliberal y otra neodesarrollista– parecen constituir las excrecencias y estertores de aquel potencial subversivo original, una visión en perspectiva parecería indicar que, cualesquiera que vayan a ser sus posibles reciclajes de ahora en más, el ciclo histórico de su mayor capacidad de producir transformaciones profundas se ha cumplido, y sólo cabría esperar la confluencia de su más cara tradición plebeya de lucha en la nueva alternativa que en adelante sean capaces de forjar las y los trabajadores y el pueblo en general. De constatarse tal hipótesis, la trajinada unidad del peronismo (alguna vez compuesto por su tronco ortodoxo, el liberal-socialdemócrata, y el combativo… blanco de las más salvajes represalias desde adentro y de afuera) terminará reduciéndose a la utopía corporativa y reaccionaria de una burocracia política y gremial acostumbrada –como el resto de nuestra clase dirigente– a vivir de rentas a expensas del Estado.<strong> </strong>Constituye pues una responsabilidad indelegable de las mejores experiencias del campo popular canalizar generosamente el desencanto de multitud de jóvenes que durante los últimos años aspiraron genuinamente a protagonizar un cambio social de fondo, para que dicho caudal no sucumba a los pies de una dirigencia ajena a toda capacidad de autocrítica que, disfrazada de progresista, ya viene urdiendo la nueva encerrona conducente a bregar por el “retorno triunfal” de un modelo a todas luces fracasado.</p>
<p><strong>Contra el mito de la humanización del capital</strong></p>
<p>Otro lugar común en que ha incurrido la dirigencia que rigiera el destino nacional durante los últimos años –no por ridículo indigno de revisión– ha sido el de pretender ejercer un “capitalismo en serio”… como si dicho sistema probadamente predador de nuestra especie y su hábitat guardara desde su origen alguna fórmula inaplicada aún y capaz de conducir al bienestar general de la sociedad. No obstante, las fórmulas para “ennoblecer” el sistema y poner fin a sus abusos parecen intentos de oscurecer el océano arrojando un tintero. Pero la realidad se empeña en demostrar que no hay manera alguna de establecer un modo de distribución justo sin suprimir el modo de producción capitalista, lo que nos lleva de lleno al problema del poder político, sin cuya gestación no habrá transformación social.</p>
<p>En conclusión, creemos que la acumulación de fuerzas por parte del campo popular debe servir para consolidar irreversiblemente sus conquistas, descreyendo aún del más seductor canto de sirena populista emanado de un sistema económico que a lo largo de la historia ha ofrecido sobradas pruebas de conducir a la infelicidad y postración de la humanidad.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/soltar-lastres-y-preparar-la-resistencia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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