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	<title>Juanma Olarieta &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Juanma Olarieta &#8211; Marcha</title>
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		<title>Las aventuras neocoloniales de España en África</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Dec 2016 03:03:15 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[áfrica]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Juanma Olarieta]]></category>
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					<description><![CDATA[<em><strong>Por Juanma Olarieta/</strong></em> A comienzos de 2004 el gobierno de Aznar, integrante del Trío de las Azores, se creía en la cima del mundo. Si había invadido Irak, si había atacado a Marruecos en Perejil y si había intentado derrocar a Chávez en Venezuela, una vieja colonia como Guinea Ecuatorial no se iba a quedar a la zaga.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Juanma Olarieta</strong></em></p>
<p>A comienzos de 2004, el gobierno de José María Aznar, integrante del Trío de las Azores, se creía en la cima del mundo. Si había invadido Irak, si había atacado a Marruecos en Perejil y si había intentado derrocar a Chávez en Venezuela, una vieja colonia como Guinea Ecuatorial no se iba a quedar a la zaga.</p>
<p>El gobierno preparaba un golpe de Estado en África y dos barcos de guerra españoles, la fragata Canarias y el buque de apoyo Patiño, partían subrepticiamente de la base de Rota con 500 legionarios a bordo. España no había enviado allá un navío de guerra desde que la ex-colonia alcanzó la independencia en 1968.</p>
<p>El movimiento de ambos barcos se encontraba bajo la supervisión del comandante en jefe del mando de las fuerzas estadounidenses en Europa y Comandante Supremo de la OTAN, el general James L. Jones. Únicamente el mando conocía su destino: Guinea.</p>
<p>Aznar esperaba aprovechar una estancia de Obiang en Marruecos, donde recibe tratamiento contra el cáncer, para apoyar a los mercenarios, restablecer el orden si la situación se complicaba y poner a su amigo Severo Moto en el poder. La excusa para encubrir la maniobra era la de siempre: las violaciones de los derechos humanos, para lo cual el juez Baltasar Garzón tenía preparada de antemano una orden internacional de captura contra Obiang como antes había hecho con Pinochet.</p>
<p>La expedición española ponía en peligro el delicado equilibrio petrolífero en el Golfo de Guinea. La filtración de la noticia en Sudáfrica se hizo llegar a la prensa española y, avisada por Francia, Camerún formuló una protesta diplomática que, a las pocas horas, obligó a los buques españoles a atracar en Canarias.</p>
<p>El gobierno de Aznar, que había mantenido en secreto el operativo, comunica entonces que no se trataba de una misión de guerra sino de cooperación para la entrega de material militar destinado a ayudar a Obiang en el conflicto fronterizo entre su país y el vecino Gabón. El portavoz del gobierno agrega que se había decidido anular la decisión a causa del malentendido ocasionado por las informaciones de la prensa y que creía oportuno posponerla hasta después de las elecciones previstas en Guinea Ecuatorial para el mes de abril.</p>
<h2>Cambio de planes. El golpe de Estado debía producirse sin un desembarco de tropas españolas.</h2>
<p>El 7 de marzo de 2004 España está en plena campaña electoral, tan aburrida como todas las anteriores. Faltan pocos días para las elecciones y para las bombas del 11-M en Atocha.</p>
<p>Muy lejos de allí, en el aeropuerto de Harare (Zimbabwe), la policía registra un Boeing 727 militarizado y detiene a un grupo de 74 mercenarios, la mayoría de ellos antiguos miembros de las fuerzas especiales sudafricanas de la época del apartheid. El avión de carga estaba matriculado en Estados Unidos y había partido ilegalmente de Sudáfrica. El grupo hacía escala en Harare para embarcar armas y esperaba unirse a otro comando mercenario en Malabo para derrocar al régimen de Obiang.</p>
<p>Al frente de la expedición estaba Simon Mann, un mercenario de las SAS (fuerzas especiales británicas), formado en el colegio Eton de la realeza británica, hijo de un importante empresario de la industria cervecera de aquel país y millonario tras participar en oscuras operaciones de tráfico de armas y diamantes en Sierra Leona durante la guerra civil que asoló el país africano.</p>
<h2>Otro fracaso más de los imperialistas españoles (pero no sólo de ellos).</h2>
<p>La detención de los mercenarios en Zimbawe paralizó el golpe. Inmediatamente después fue detenido en Malabo Nick DuToit, un traficante de armas y diamantes sudafricano de 48 años que, al frente de otro comando de 18 pistoleros (seis de ellos armenios), esperaba a los mercenarios y las armas de Zimbawe para instalar a Severo Moto, que -a su vez- esperaba en Malí la toma del palacio presidencial para hacerse cargo de la situación.</p>
<p>El CNI, servicio secreto español, había persuadido al jefe de la policía y del Ejército de Guinea Ecuatorial para que no opusieran resistencia y cooperaran con los golpistas, a cambio de cargos ministeriales en el nuevo gobierno, según dijo el ministro del Interior de Zimbawe, Kembo Mohadi, en rueda de prensa.</p>
<p>Tras el fracaso, el diario madrileño El País asegura el 11 de marzo de 2004 que Nick DuToit ha muerto bajo la tortura. Es mentira; eso es lo que les hubiera gustado a los imperialistas españoles: que tuviera la boca cerrada, pero no es así. El ministro ecuatoguineano de Exteriores, Pastor Michá, convoca al cuerpo diplomático acreditado en Malabo, la capital guineana, para informarles de la intentona.</p>
<p>En la reunión estaba DuToit delante de la televisión ecuatoguineana. Allí mismo DuToit afirma que su objetivo era secuestrar al presidente Obiang y traerlo a España para remplazarlo por Severo Moto. El jefe de los mercenarios detenidos en Malabo confiesa ante los diplomaticos y las cámaras de la televisión, que el golpe había sido inspirado por Severo Moto y que Ely Khalil, un empresario libanés afincado en Londres, era quien lo había financiado.</p>
<p>A través de la empresa Asian Trading Group, Khalil pagó diez millones de dólares a Mann para prepararlo todo. En noviembre de 2003 la sociedad Logo Logistic (con sede en las Islas Vírgenes) propiedad de Mann, percibió cinco millones de dálares de Asian Trading Group por supuestas inversiones en actividades mineras, de pesca y por proyectos “de seguridad” en África occidental.</p>
<p>Por su parte, el 1 de diciembre Mann firmó un acuerdo con DuToit para proyectos no especificados que ascedieron a dos millones de dólares. En enero, DuToit se entrevistó con Mann en Johannesburgo en presence del director de Logo Logistic, Charles Burrows.</p>
<p>Desde su primer interrogatorio en Harare, Simon Mann había acusado también a Ely Khalil, un intermediario del petróleo y gas africano, asesor de varios presidentes del continente como Nigeria, Angola, Congo-Brazaville, Senegal o Chad. En los mercados internacionales Ely Khalil es conocido por trabajar con los excedentes de petróleo mundial no controlados, o sea, con la diferencia entre el petróleo que los países productores declaran oficialmente y el que realmente obtienen. Los tribunales franceses le investigaron por el escándalo Elf Aquitanie como intermediario del dirigente de Níger Abacha en la entrega de comisiones encubiertas por los contratos petroleros. En 2002 fue también detenido en el Hotel Bristol de París por otro turbio asunto de comisiones fraudulentas en Venezuela.</p>
<p>Khalil es también muy amigo de lord Jeffrey Archer, que depositó 74.000 libras esterlinas en la cuenta de Mann cuatro días antes de la detención de este último en Zimbabwe. Escritor de éxito, el aristócrata Archer no negó haber efectuado la transacción pero se excusó diciendo que no estaba al corriente de los planes de sus socios.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-aventuras-neocoloniales-de-espana-en-africa/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Las claves de la guerra en Siria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Oct 2016 03:03:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[estados unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Juanma Olarieta]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
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					<description><![CDATA[<em><strong>Juanma Olarieta/</strong> </em>La Guerra de Siria fue desencadenada a comienzos de 2011 por el imperialismo dentro de la campaña de la Primavera Árabe que tiene por objeto cambiar la correlación de fuerzas en Oriente Medio y el norte de África y proceder a un nuevo reparto de las esferas de influencia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Juanma Olarieta</strong></em></p>
<p><em>La Guerra de Siria fue desencadenada a comienzos de 2011 por el imperialismo dentro de la campaña de la Primavera Árabe que tiene por objeto cambiar la correlación de fuerzas en Oriente Medio y el norte de África y proceder a un nuevo reparto de las esferas de influencia.</em></p>
<p>El documento oficial de la DIA (Agencia de Inteligencia del Pentágono) de 12 de agosto de 2012, desclasificado el 18 de mayo de 2015, señala que “los países occidentales, los Estados del Golfo y Turquía apoyan en Siria a las fuerzas de oposición para establecer un emirato salafista en el este de Siria, conforme a los deseos de las potencias que respaldan a la oposición para aislar al régimen sirio”.</p>
<p>La Guerra de Siria tiene una estrecha relación con la invasión de Irak en 2003. El gobierno de Bashar Al-Assad es uno de los pocos que se oponen a ella. Los imperialistas obligan a millones de irakíes a cruzar la frontera y establecerse en el país vecino.</p>
<p>Se trata de reproducir en Siria el mismo guión que en Irak, dibujar un nuevo mapa, no sólo geográfico sino también político, fragmentar Oriente Medio en territorios religiosa y nacionalmente homogéneos, crear nuevos reinos de taifas, engendrar inestabilidad y, en suma, dividir para dominar.</p>
<p>Es mucho peor que una estrategia de “caos controlado” porque a medida que el tiempo transcurría y el gobierno de Siria se mantenía en pie, la estrategia imperialista se convirtió en una guerra de desgaste, interminable, agotadora y cruel.</p>
<p>Una vez desencadenada la Primavera Árabe, en diciembre de 2011 las tropas estadounidenses se retiran de Irak. Lo mismo que en Afganistán, la retirada nunca fue completa ni duró mucho tiempo.</p>
<p>La elección de Siria como objetivo militar se debe a varios motivos. El primero es su estrecha alianza con Irán, la “bestia negra” del imperialismo en la región. El segundo es su guerra permanente con Israel, que desde 1981 ocupa los altos del Golán, una parte fronteriza del territorio sirio. El tercero es su oposición a la invasión de Irak, tras la cual muchos irakíes se refugiaron en Siria huyendo de la represión.</p>
<p>La eliminación de Saddam Hussein en Irak fortalece a Irán que, junto con Siria, es uno de los componentes más importantes del denominado “eje de la resistencia” contra el imperialismo en Oriente Medio. En los correos electrónicos de Hillary Clinton, cuando era secretaria de Estado, aparece uno escrito en diciembre de 2012, en el que asegura que, dada la “relación estratégica” entre Irán y Siria, el derrocamiento de Bashar Al-Assad sería un beneficio inmenso para Israel, que no quiere perder el monopolio nuclear.</p>
<p>Además de romper ese “eje de la resistencia” en Oriente Medio, la Guerra de Siria también tiene como objetivo la alianza de Bashar Al-Assad con Rusia, estrechar el cerco sur sobre Rusia, una continuación del que la OTAN intenta trabar desde el Báltico, Ucrania, Cáucaso y Asia central. La Primavera Árabe es una continuación de las “revoluciones de colores” desatadas por los imperialistas desde 1990 en los nuevos Estados surgidos de la fragmentación de la Unión Soviética.</p>
<p>La guerra trató de interferir en la Ruta de la Seda, meter una cuña entre Rusia y China, lo mismo que ya tiene una introducida entre Rusia y Europa.</p>
<p>Ha sido el mayor fracaso del imperialismo en la guerra, ya que ha fortalecido el protagonismo de Rusia, no sólo en Oriente Medio sino en el mundo entero y ha estrechado sus relaciones con Irán y con China.</p>
<p>Al inicio de la guerra la relación de Siria con Turquía es buena. Ambas partes habían firmado en 1999 el Acuerdo de Adana. En plena etapa de esplendor económico, el gobierno de Erdogan se había opuesto tanto a las sanciones contra Irán como al ataque contra Irak en 2003. Turquía está contra los planes del imperialismo en Oriente Medio porque sería una de sus víctimas. Por eso se opone al nuevo reparto.</p>
<p>Sin embargo, muy rápidamente los imperialistas presionan a Turquía para que desempeñe el papel de base logística de los salafistas. Al miso tiempo Siria permite que el PKK se convierta en Rojava en una plataforma contra los vecinos del norte.</p>
<p>Turquía experimenta un doble fracaso. El primero es el de la paz. La política de “cero problemas con los vecinos” fracasa. El segundo es el de la guerra, que le conduce al enfrentamiento con Rusia y un aislamiento total en la región. El realineamiento de Turquía en 2016 es otro de los grandes fracasos del imperialismo en la guerra</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-claves-de-la-guerra-en-siria/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El imperialismo lleva la guerra en sus entrañas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Sep 2016 03:02:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[imperialismo contemporáneo]]></category>
		<category><![CDATA[Juanma Olarieta]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[El imperialismo fase superior del capitalismo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por Juanma Olarieta</em></strong></p>
<p>La fase imperialista del capitalismo no se caracteriza sólo por unos u otros rasgos económicos o políticos, sino por varios de ellos, que son los que Lenin expone en su obra “<em>El imperialismo fase superior del capitalismo</em>”(*). Por lo tanto, no se puede definir por las transnacionales, ni por la ONU, ni por el Fondo Monetario Internacional, ni el Club Bilderberg, ni la financiarización, ni la OTAN, ni el TTIP, ni el G7, ni la Unión Europea. Es más, ese tipo de instituciones son la consecuencia y no la causa de los acontecimientos más importantes.</p>
<p>En el imperialismo no hay ninguna clase de igualdad y, naturalmente, el peso sustancial de las relaciones internacionales no está en los países más débiles, en las colonias, ni en el Tercer Mundo. Tampoco en las instituciones internacionales. Lo imponen las potencias más fuertes.</p>
<p>Las diversas potencias mundiales no tienen la misma fuerza militar, económica, tecnológica o política. No están en equilibrio y, aunque lo estuvieran, el capitalismo siempre se desarrolla de una manera desigual, de manera que si ese equilibrio existe, se romperá inevitablemente; tarde o temprano.</p>
<p>En el imperialismo todos los países, pero especialmente las grandes potencias, disputan una carrera en la que nadie quiere quedarse atrás porque resultaría engullida por las demás. Cada día el mundo se ve sometido a una prueba de fuerza, a lo que Lenin llamaba un “reparto de las esferas de influencia”.</p>
<p>Ese reparto no es sólo físico, no es como la división de un pastel entre los comensales porque el mundo, escribió Lenin, ya se repartió hace mucho (pg.96, 101). Uno de los cinco rasgos fundamentales en los que Lenin resume el imperialismo (pg.113) es que “la política colonial de los países capitalistas ha terminado” (pg.96).</p>
<p>Lenin se refería a un reparto “territorial” o geográfico, que es la imagen más corriente -y vetusta- del imperialismo: anexiones, cambio de fronteras, escisión del territorio de un Estado&#8230; Sin embargo, el reparto del mundo tiene un componente de naturaleza “económica” al que Lenin se refiere como “lucha por el territorio económico” (pg.106) o reparto “económico” del mundo, llegando a hablar incluso un reparto “político” (pg.108).</p>
<p>Este reparto “económico” es el de un pastel que va cambiado de tamaño y, resulta que en esta fase imperialista, es cada vez más pequeño a causa de la crisis económica. Este factor es lo que agudiza cada vez más las contradicciones entre las grandes potencias que, finalmente, acabarán desencadenando otra guerra mundial.</p>
<p>Las formas en que se lleva a cabo el reparto del mundo son muy variadas, aunque normalmente la que más se utiliza es la expansión, que casi se ha convertido en un sinónimo del mismo imperialismo. Pero hay muchas más, típicas de las épocas de crisis profunda, como las actuales. Una de ellas, a las que no se suele hacer referencia, a pesar de su actualidad, es la destrucción económica y política de un país, como intentó Estados Unidos con Alemania en 1945 (Plan Morgenthau). De ahí que la guerra sea el medio típico en que los imperialistas se reparten el mundo.</p>
<p>En el reparto del mundo tan importante es adquirir un buen pedazo del pastel para sí mismo como debilitar al adversario, rebajarle su ración. Por ejemplo, el Plan Morgenthau trató de eliminar la potencia industrial y<br />
tecnológica de Alemania, convertirlo en un país agrario y, naturalmente, semicolonial.</p>
<p>Sin embargo, habitualmente cuando se habla del reparto del mundo se equipara con el reparto de las colonias, convertidas en el pastel por antonomasia. Parece que sólo los países agrarios, más débiles, los dependientes, están más expuestos a ser devorados por los grandes. Es un error. No hay dicotomía entre unos países y otros o, por decirlo de otra manera, cualquier país, como Alemania en 1945, es susceptible de convertirse en tercermundista, lo cual es otra de las formas en que los imperialistas se reparten el mundo.</p>
<p>Una de las formas de reparto del mundo es la conversión, ya expuesta por Lenin en su época, de los países independientes en colonias (pgs.101, 103), porque las formas “de dependencia estatal” son diversas; hay países dependendientes políticamente independientes, así como dependencia financiera y diplomática (pg.108). Hay países que están obligados a mendigar préstamos continuamente, y hay otros que son los que ponen el dinero para los anteriores y, por lo tanto, las condiciones que rigen la entrega.</p>
<p>“Este género de relaciones entre algunos grandes y pequeños Estados ha existido siempre, pero en la época del imperialismo capitalista se convierte en sistema general, entran a formar parte del conjunto de relaciones que rigen el ‘reparto del mundo’, pasan a ser eslabones en la cadena de las operaciones del capital financiero mundial” (pg.109).</p>
<p>La sumisión de los países más débiles es relativamente sencilla para las grandes potencias, pero en una época de crisis aguda, como la actual, es un bocado totalmente insuficiente que cambia muy poco el reparto del mundo. Lenin decía que las grandes potencias no sólo buscan la anexión de las regiones agrarias, sino también de las industriales (pg.116). Para salir de la crisis a quien tienen que someter es a sus competidores, a aquellas potencias que tienen una fuerza parecida.</p>
<p>En el reparto del mundo no sólo los países dependientes forman parte del bocado. Ni siquiera ellos son el bocado más suculento. En 1919 lo que se repartieron los imperialistas fueron el Imperio Austro-Húngaro y el Imperio Otomano, fracasando en Rusia gracias a la Revolución de Octubre. Lo mismo cabe decir de Alemania o de Japón tras las dos guerras mundiales. Las bases militares más importantes que tiene Estados Unidos en el mundo tampoco están en países periféricos, sino en Alemania y Japón.</p>
<p>Algunos de los ataques de las potencias imperialistas en el Tercer Mundo no van dirigidos contra los países dependientes sino contra otras potencias. Son agresiones indirectas, ahora llamadas “por procuración” (proxys) o a través de intermediarios. Un ejemplo actual de ese tipo de agresiones es la guerra en el Donbas.</p>
<p>Por eso no es exacto hablar de contradicciones internas y externas. La Guerra de Siria es una agresión externa, un ataque del imperialismo a un país, lo cual no es óbice para reconocer que el imperialismo instrumentalizó una contradicción interna, un descontento social, poniendo en movimiento a ciertas fuerzas sociales proclives a ponerse al servicio de sus intereses.</p>
<p>Este tipo de antagonismos son lo que Stalin y la III Internacional denominaron “contradicciones interimperialistas”. Proceden de la rivalidad mutua de las grandes potencias. En ciertos casos, como el de Estados Unidos, luchan por preservar la hegemonía. En otros, luchan por conquistarla. Finalmente hay casos en los que la desafían, intentan evadirse de ella, reducir su presión o incluso pretenden ser tratados de forma paritaria.</p>
<p>La lucha por la hegemonía no significa, como la historia pone de manifiesto, que las grandes potencias sean reemplazables unas por otras, o que unas puedan sustituir a otras. Ni la posición económica y política, ni los intereses de unas y otras son los mismos. Unas potencias no pueden ponerse en el lugar de las otras. No pueden hacer lo mismo. Su potencia militar no es equivalente y sus intereses son contradictorios entre sí.</p>
<p>Es un error poner a todas las potencias en el mismo plano. El imperialismo no forma un bloque homogéneo y los cambios en la correlación de fuerzas entre las potencias se resuelven mediante guerra.</p>
<p>A medida que la presión de los más fuertes llega a ser asfixiante, se crea en el mundo una gran bolsa de países permanentemente damnificados y esquilmados que, con el tiempo, suelen reaccionar en ocasiones y buscan el apoyo de otros que están en su misma situación. Se generan movimientos de tipo nacionalista, como el de los No-Alineados, la mayor parte de las veces para buscar algún acomodo entre los “eslabones de la cadena”, pero sin tratar de romperla.</p>
<p>Es un empeño utópico. No es posible lograr ninguno de esos objetivos por medios pacíficos. No es posible luchar contra la hegemonía asfixiante de las grandes potencias imperialistas sin acabar antes con el imperialismo.</p>
<p>La lucha contra el imperialismo no es, pues, exclusivamente nacional sino revolucionaria; necesariamente tiene que ir vinculada a la lucha por el socialismo, es decir, no se puede apoyar sólo en la capacidad de un Estado sino, sobre todo, en el movimiento de las masas.</p>
<p>Desde cualquier ángulo, el imperialismo conduce a la guerra. En un caso porque las potencias imperialistas no tienen otra forma de repartirse el mundo que recurriendo a ella. En el otro, porque la única manera de enfrentarse al imperialismo y a la guerra imperialista consiste en transformarla en guerra revolucionaaria.</p>
<p>(<em>*) Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Pekín, 1972.</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-imperialismo-lleva-la-guerra-en-sus-entranas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La Doctrina Primakov y la Rusia de hoy</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Sep 2016 03:03:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Juanma Olarieta]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
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					<description><![CDATA[La vida del soviético Yevgeny M. Primakov, la caída de la URSS y la Rusia actual]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Juan Manuel Olarieta</strong></em></p>
<p><em>La mayor parte de los países tienen protagonistas cuyas vidas resumen determinadas épocas de la historia. La del soviético Yevgeny M. Primakov, fallecido en el olvido el año pasado, se corresponde con la de la caída de la URSS y la Rusia actual.</em></p>
<p>Primakov nació en Ucrania en 1929, aunque se crió en Tiflis, la capital georgiana, un balcón desde el que se puede divisar Oriente Medio con una perspectiva privilegiada. A esa experiencia caucásica originaria hay que añadir su licenciatura en el Instituto de Estudios Orientales de Moscú, que obtuvo en 1953, coincidiendo con la muerte de Stalin.</p>
<p>Era un arabista experto que completó su formación con la corresponsalía de Pravda en Oriente Medio, donde fue captado para trabajar al servicio del KGB, una organización que reconvirtió tras la caída de la URSS, siendo el máximo dirigente del primer servicio ruso de espionaje.</p>
<p>En los últimos momentos de la URSS fue un estrecho colaborador de Gorbachov, que le envió durante la Primera Guerra del Golfo entre Irak e Irán como interlocutor privilegiado ante Sadam Hussein. En 2003 Putin hizo lo propio. Primakov intentó en Bagdad la misma mediación que diez años después emprendió Rusia en Damasco con el armamento químico, aunque sólo esta segunda tuvo éxito.</p>
<p>En 1996 Primakov dejó el espionaje para ocupar el cargo de ministro de Asuntos Exteriores, donde trabajó a las órdenes de Yeltsin durante dos años. En la Guerra de los Balcanes sostuvo al presidente yugoeslavo Milosevic y firmó con Javier Solana, secretario general de la OTAN, lo que entonces fue calificado como Acta Fundacional que inauguraba el final de la Guerra Fría, el señuelo de una era de paz perpetua en el mundo.</p>
<p>Primakov es el pionero de la actual política exterior rusa. En 1999 promovió un triángulo estratégico con China e India como contrapeso a la hegemonía de Estados Unidos que en aquel momento llevaba las “revoluciones de colores” a las antiguas repúblicas soviéticas de Asia central para despedazarlas.</p>
<p>Aquel mismo año fue nombrado Primer Ministro, teniendo que hacer frente a la peor cosecha de la historia, un verdadero desastre agrario, cuyos precedentes se remontan a las reformas de Jruschov de finales de los años  cincuenta. Lo mismo que Jruschov, Primakov también tuvo que humillarse para pedir trigo a Estados Unidos y Canadá.</p>
<p>La breve presencia de Primakov al frente del gobierno ruso fue un interregno entre Yeltsin y Putin y hay un incidente que marca la transición de una etapa a la otra: el viaje a Washington de 24 de marzo de 1999. La OTAN desató los criminales bombardeos sobre la desaparecida Yugoeslavia en el preciso momento en el que Primakov iba en el avión y su reacción fue clara: ordenó al piloto dar media vuelta.</p>
<p>Fue el primer gesto de cierta dignidad de la política exterior soviético-rusa desde los tiempos de Gorbachov. En Washington aún lo llaman “The Primakov’s Loop” (La Media Vuelta de Primakov).</p>
<p>Yeltsin le despidió el 12 de mayo de 1999 porque tenía fama de estar bastante anticuado, es decir, de ser alguien cercano al viejo comunismo, un reproche que -entonces y ahora- recae sobre todos aquellos que se oponen a Estados Unidos y al imperialismo en general.</p>
<p>Como cualquier otro dirigente de la época, incluido Putin, Primakov no se oponía al imperialismo. Es posible que nunca supiera el significado de esa palabra, lo mismo que Putin. Nadie se puede enfrentar a algo que no sabe lo que es.</p>
<p>El núcleo de la política de Primakov al frente de la diplomacia rusa, que Putin ha seguido de manera cada vez más consistente, ni siquiera estuvo enfrentada a Estados Unidos, sino a su hegemonía, que es algo muy diferente. Lo que se acabó llamando la “Doctrina Primakov” que hoy impera tanto en Rusia como en China y otros países, es la “multilateralidad” de la política internacional.</p>
<p>La Doctrina Primakov y la multilateralidad están ligadas al nacionalismo ruso (y chino) que, en personajes como Putin, tiene un carácter estrictamente defensivo o reactivo. No es el viejo nacionalismo del periodo de entreguerras del siglo pasado sino un nacionalismo que ha ido surgiendo tras la caída de la URSS en 1990 como consecuencia del peso abrumador que Estados Unidos adquirió en los asuntos internacionales.</p>
<p>Es un nacionalismo generado por el “internacionalismo” (la famosa mundialización) impuesto en el que Estados Unidos es la única potencia que se beneficia de las reglas del juego. Como explicó Lenin, el imperialismo intensifica la opresión nacional. El capital financiero es una fuerza “tan considerable” que “subordina incluso a los países que gozan de una independencia completa”, escribió. El imperialismo, pues, genera dependencia y con ella fuerzas sociales, políticas, e incluso países enteros que pretenden escapar de ella.</p>
<p>Putin, que llega al gobierno ruso con la caída de Primakov y la posterior de Yeltsin, es el prototipo de las figuras políticas surgidas en el mundo como consecuencia de esa situación. Se trata de un político con un origen parecido al de Primakov: el espionaje soviético, el legendario KGB que durante las décadas más duras de la Guerra Fría fue la primera trinchera de combate contra el imperialismo, dentro y fuera de la URSS.</p>
<p>Sin embargo, Rusia renació para olvidar a la URSS. Fueron los primeros en soñar que “Otro mundo es oposible” sin acabar antes con éste. En 1990 nació en la nueva San Petersburgo un círculo político en torno al hoy olvidado alcalde Anatoli Sobchak que soñaba con alejar a la OTAN de Europa (y a Europa de la OTAN). Empezaron calificando a los países de la Unión Europea de “nuestros socios” y, a cambio, sólo recibieron patadas en las nalgas, especialmente después del golpe de Estado fascista en Ucrania en 2014.</p>
<p>Ni Primakov, ni Putin, ni quien venga después en Rusia han elegido, pues, seguir la política exteerior que siguen en la actualidad. Si Rusia (y China) quieren sobrevivir como naciones no tienen otro remedio que hacer lo que hacen. Su multilateralismo es una oposición a la hegemonía, o sea, al “unilateralismo” de Estados Unidos tal y como se configuró en 1945 y luego en 1990.</p>
<p>La segunda ingenuidad de la que se está desembarazando la Rusia actual a marchas forzadas es la creencia de que el cambio de la unilaterialidad a la multilaterialidad (y por lo tanto su subsistencia como país) la pueden lograr pacíficamente, mediante negociaciones o sumando sus fuerzas a la de otros países, como China. Es un error. Estados Unidos ya ha demostrado en numerosas ocasiones que no se va a desprender de la hegemonía por las buenas, sin desencadenar una nueva guerra mundial. “Si la correlación de fuerzas ha cambiado, ¿cómo pueden resolverse las contradicciones bajo el capitalismo, si no es por la fuerza”, escribió Lenin hace cien años.</p>

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		<title>Estados Unidos se reconoce como fuerza de ocupación enemiga en Siria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Aug 2016 03:00:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[Juanma Olarieta]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Siria]]></category>
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					<description><![CDATA[<strong><em>Por Juanma Olarieta/</em></strong> Después de cinco años de guerra, ayer por vez primera, el ejército de Estados Unidos anunció al gobierno de Siria que en dicha guerra asume la condición de fuerza enemiga de ocupación.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por Juanma Olarieta/</em></strong> Después de cinco años de guerra, ayer por vez primera, el ejército de Estados Unidos anunció al gobierno de Siria que en dicha guerra asume la condición de fuerza enemiga de ocupación.</p>
<p>El anuncio lo llevó a cabo a través de Rusia, aunque se entiende remitido también a cualquier parte beligerante que apoye al gobierno de Damasco, como Irán.</p>
<p>No cabe llamarse a engaño respecto a lo que realmente está ocurriendo en Siria. Si no utilizara eufemismos tendría que reconocer que se trata de una declaración formal de guerra, clara y rotunda como pocas.</p>
<p>Estamos ante una ocupación militar porque así lo reconoce expresamente el ejército de Estados Unidos en su declaración, es decir, que mantiene tropas estacionadas en un país extranjero, sin su consentimiento. En ella establece claramente las coordenadas geográficas de sus posiciones, una franja de territorio en el norte de Siria.</p>
<p>La declaración advierte al país ocupado que, además, ha impuesto una zona de exclusión sobre una parte de su espacio aéreo, de tal manera que amenazan con derribar cualquier avión (sirio o ruso) que sobrevuele dicha zona.</p>
<p>Dicha zona de exclusión aérea comprende el territorio kurdo de Siria, lo que supone un intento de dividir a Siria en dos entidades soberanas diferenciadas e imponer un protectorado de Estados Unidos sobre una de ellas: la kurda.</p>
<p>El teniente general al mando de las tropas de ocupación estadounidenses en Siria e Irak, Stephen Townshend, ha manifestado a la agencia Reuters lo siguiente: “Hemos informado a los rusos de dónde estamos&#8230; Ellos nos han dicho que han informado de ello a los sirios y todo lo que tengo que decir es que nos defenderemos si nos sentimos amenazados”.</p>
<p>El simulacro de los intermediarios, como el Estado Islámico o el Frente Al-Nusra, se ha desplomado, sobre todo tras el avance del ejército regular sirio y sus aliados en Alepo, donde han logrado cercar a las huestes terroristas, así como el fracaso del golpe de Estado que patrocinaron el 15 de julio en Turquía.</p>
<p>Ante la nueva situación, los portavoces mediáticos del imperialismo ya han preparado los nuevos “argumentos” que van a servir de coartada, en donde los kurdos van a desempeñar el papel que en 2011 desempeñaron los sirios para justificar un nuevo reparto de las zonas de influencia en el corazón de Oriente Medio, como ya ha ocurrido en Irak.</p>
<p>El sueño de acabar con el gobierno de Bashar Al-Assad ha terminado; ahora comienza el sueño de arrancarle -siquiera- un pedazo de tierra, lo que ha volteado el posicionamiento de Estados Unidos, que inicialmente se opuso a que los kurdos participaran en las conversaciones de paz de Ginebra y ahora se ha convertido en su mayor aval.</p>
<p>Por el contrario, Rusia trata de mediar con el gobierno de Damasco para que reforme su constitución y conceda la autonomía a las regiones kurdas.</p>

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		<title>El islamismo está más cerca de la empresa que de la mezquita</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Aug 2016 03:01:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Juanma Olarieta]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[turquía]]></category>
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					<description><![CDATA[La guerra interna al interior de la burguesía turca.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Juanma Olarieta</strong></p>
<p><em>Los materialistas siempre empiezan sus artículos recordando que es el ser social lo que determina la conciencia social (incluida la conciencia religiosa), y no al revés. Por el contrario, los idealistas opinan lo contrario.</em></p>
<p>Creen que la conciencia social y religiosa es algo en sí misma. Los desvaríos que se han escrito sobre Erdogan, el AKP y la crisis de Estado en Turquía así lo demuestran: el islamismo disfruta de una vida propia que, además, es independiente de la acumulación de capital, la lucha de clases, la historia de cada país, el Estado o las relaciones internacionales. El islamismo es siempre el mismo. Da igual hablar de Afganistán, Egipto o Arabia saudí.</p>
<p>A esa distorsión se añade otra: la de suponer que el islamismo no es más que una religión, otra más, que consiste en rezar, leer el Corán o ayunar durante el Ramadán. Ese tipo de bobadas encubren lo fundamental: el islamismo es una fuerza (económica, social y política) organizada, y sus integrantes no son precisamente imanes o ayatollahs sino capitalistas. El islamismo está más cerca de la empresa que de la mezquita. Hay bancos islámicos, asociaciones de empresarios islámicos, partidos políticos islámicos, ONG islámicas, universidades islámicas&#8230;</p>
<p>Los factores que influyen en la formación de una clase social no son sólo económicos, sino ideológicos, culturales, geográficos, históricos&#8230; En ningún otro país es necesario tenerlo en cuenta que en Turquía. Antiguamente los turcos llamaban Rumelia a la región oriental del Imperio Romano, que ellos ocuparon en el siglo XV y que hoy se circunscribe a una pequeño pedazo de tierra en la parte europea de Estambul, que siempre ha sido la vía de entrada en Turquía de la influencia colonial e imperial de las grandes potencias europeas, frente a una península de Anatolia rural, atrasada, marginada y despreciada. En Rumelia está la casta y en Anatolia los indignados.</p>
<p>La penetración del capitalismo cambió esa situación. La emigración del campo a la ciudad hizo el resto. En 1970 Estambul tenía 2 millones de habitantes; ahora tiene 14 y todos ellos han llegado procedentes de Anatolia. Son la clientela islamista.</p>
<p>En 1970 Necmittin Erbakan crea el MNP (Partido del Orden Nacional), el primer partido político islamista, que dos años después se transformó en MSP (Partido de Salvación Nacional), una organización típica de una burguesía de origen anatólico y rural que aspiraba a salir de su marginación.</p>
<p>El partido contó con el apoyo de dos cofradías religiosas, Nakshibendi y Nurcu, con una extensa red de afiliados que en las elecciones de 1973 les otorga casi un 12 por ciento de los votos, un éxito absoluto que les permite entrar en algunos gobiernos de coalición.</p>
<p>A finales de los setenta el Estado turco entra en una profunda crisis económica, a la que siguen importantes luchas revolucionarias del proletariado, hasta que, finalmente, el golpe de Estado de 1980 prohibe los sindicatos y las huelgas y extiende la represión y la guerra sucia contra las diferentes organizaciones comunistas y revolucionarias.</p>
<p>A partir de entonces los generales del ejército empiezan a apoyar el islamismo, un fenómeno paralelo al que Estados Unidos despliega en Afganistán y otros países árabes para luchar contra los comunistas y revolucionarios. La educación religiosa se introduce en las enseñanza y utilizan al MSP de Erbakan para construir más mezquitas, levantar escuelas coránicas privadas, crear fundaciones&#8230;</p>
<p>Después de tres años de represión feroz, accede al gobierno Turgut Özal, quien gobernó durante diez años, hasta que fue asesinado en 1993. Su etapa se puede calificar de muchas maneras paradógicas, como todo lo que concierne a Turquía. Se podría decir que fue un neoliberal al estilo de los de su época (Thatcher, Reagan). El neoliberalismo de Özal perjudicó notablemente a los grandes monopolistas rumelianos que habían medrado a la sombra del Estado. Con las nuevas formas de acumulación de capital de los ochenta emergieron unos capitalistas distintos: los “Tigres de Anatolia”, una burguesía “piadosa” que explota por la mañana y reza por la tarde.</p>
<p>Lo mismo que esa burguesía, en cierta manera Özal, miembro de la cofradía Nakshibendi, también era un islamista de esos que llamarían ahora “moderado” y cuyo discurso se podría calificar también de “populista”. Frente a la oligarquía rumeliana de Estambul, los islamistas turcos alardeaban de representar la voz del pueblo llano, por fin elevado a lo más alto del poder político. No había distinción de clases sociales, ni tampoco había una separación geográfica porque la emigración había poblado Estambul de barrios de obreros, campesinos, artesanos, comerciantes, parados&#8230;</p>
<p>Pero sobre todo Özal fue uno de los primeros civiles que en la Turquía moderna se impuso a los militares, de cuyo golpe había sido cómplice y de los que, finalmente, resultó víctima. Es otra paradoja típicamente bizantina. Incluso fue asesinado con veneno, que es otro bizantinismo. Le enterraron junto a Adnan Menderes, otro presidente asesinado por los militares 20 años antes, en plena Guerra Fría, cuando pidió ayuda de la Unión Soviética. En un país de la OTAN eso fue una herejía. Özal se consideraba un continuador de Menderes y, a su vez, Erdogan lo es de Özal. Es como reclamarse heredero de una muerte bizantina.</p>
<p>En los ochenta el islamismo se expande en Turquía tan inconteniblemente como el propio capitalismo. En 1984 se crea el segundo partido islamista, el Refah (Partido del Bienestar), cuyo dirigente en la sombra seguía siendo Erbakan.</p>
<p>También fue entonces cuando se expandió la red de Gülen, miembro de la cofradía Nurcus. En 1990 la “burguesía piadosa” crea la Müsiad (Asociación de industriales y hombres de negocios indepedientes), que es una especie de patronal islamista de las pequeñas y medianas empresas porque la existente, Tusiad, sólo aceptaba a las grandes.</p>
<p>Emerge con fuerza la prensa islamista, las cadenas de televisión, las revistas, los vídeos&#8230;</p>
<p>El Refah sustituyó al MSP y al ANAP, el partido de Özal, que desapareció con su dirigente. El movimiento islamista fue recaudando cada vez más afiliados y más votos, hasta el punto de que a mediados de los noventa ganó las elecciones locales en Estambul y Ankara. Erdogan fue elegido alcalde de Estambul y a Erbakan le nombraron primer ministro en 1996.</p>
<p>No era islamismo. La fuerza de aquel movimiento no procedía del cielo sino del suelo, del desarrollo de la burguesía misma, una parte de la cual empieza a asomar la cabeza en las instituciones oficiales. Desde el gobierno, Erbakan inicia un nuevo reparto del pastel del Estado: los contratos públicos se empiezan a adjudicar a los “Tigres de Anatolia”, cuyo poder sigue creciendo inconteniblemente&#8230; en perjuicio de los viejos rumelianos de siempre, que acuden al ejército para que les ayude.</p>
<p>El poder de la burguesía “piadosa” no puede ser más efímero. Ella tiene el gobierno pero los viejos rumelianos tienen el Estado. Al año siguiente de su llegada, el MGK (Consejo de Seguridad Nacional) y luego el Estado Mayor del ejército exigen a Erbakan que restrinja las actividades de las empresas islamistas que consideran como ilícitas.</p>
<p>Acusan a las OFK (Instituciones Especiales de Crédito), es decir, a los bancos islamistas de financiar actividades contra el Estado. Los militares elaboran una lista negra de 100 empresas acusadas de financiar el islamismo.</p>
<p>Acuciado por las presiones militares, Erbakan tiene que dimitir y las consecuencias ruedan por la pendiente. El Refah es ilegalizado y la policía detiene a 16 capitalistas de DOST Sigorta, una empresa de seguros islámica, el Tribunal de Seguridad Nacional exige el cierre de la patronal Müsiad, su máximo dirigente es condenado a un año de prisión, a Erdogan, alcalde de Estambul, le condenan a tres años&#8230; La burguesía “piadosa“ es lapidada implacablemente.</p>
<p>El Refah se refunda con el nombre de “Partido de la Virtud”, pero Erdogan lo abandona y funda el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) en 2001 y gana las elecciones al año siguiente. La represión no ha servido para nada y las finanzas públicas están al borde de la bancarrota.</p>
<p>Para salir de ella el AKP sigue las instrucciones del FMI: despido de la mitad de los funcionarios, privatización de las empresas públicas, aterrizaje de capitales extranjeros&#8230; No tiene nada que ver con el islam; es capitalismo vulgar y corriente. Sólo con las privatizaciones, desde los tiempos de Özal, en Turquía se han movido 42.000 millones de capital, de los cuales 34.000 millones han pasado por las manos del AKP y el gobierno de Erdogan. El control del gobierno ha permitido a una parte de la burguesía lucrarse a costa de otra.</p>
<p>Ahora mismo la burguesía “piadosa” está gritando que no va a cometer los mismo errores de hace 20 años. No sólo no le van a privar de sus ganancias, sino tampoco de la palanca con la que las ha obtenido: el gobierno. Pero eso ya lo tuvo también con Erbakan y no le sirvió de nada. Ahora tiene que asentarse en algo mucho más importante: el aparato del Estado. Ese es el significado último de las profundas depuraciones emprendidas por Erdogan después de la noche del 15 de julio.</p>

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		<title>La fiebre del oro: la nueva burbuja del capital</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 May 2016 03:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[fiebre del oro]]></category>
		<category><![CDATA[Juanma Olarieta]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<em><strong>Por Juanma Olarieta/ </strong></em>Como las viviendas, el oro casi nunca se mueve del cofre en el que se almacena. En el mercado lo que se intercambian el vendedor y el comprador son títulos de propiedad, lo mismo que ante un notario las viviendas se venden con las escrituras.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Juanma Olarieta</strong></em></p>
<p><em>Como las viviendas, el oro casi nunca se mueve del cofre en el que se almacena. En el mercado lo que se intercambian el vendedor y el comprador son títulos de propiedad, lo mismo que ante un notario las viviendas se venden con las escrituras.</em></p>
<p>Pero no hay viviendas ficticias y una misma vivienda nunca se vende dos veces. Además, las escrituras suelen describir viviendas que existen en alguna parte. Eso no ocurre con el oro, en donde el comprador nunca tiene ni un lingote entre sus manos. El título de propiedad le indica dónde está guardado.</p>
<p>En los mercados internacionales de oro está ocurriendo algo muy significativo, que no ocurre con ningún otro metal: se intercambia más oro del que existe en realidad. Los grandes bancos que guardan el oro y desempeñan el papel de intermediarios en los negocios, venden más oro del que tienen en sus reservas. Se aprovechan de que los dueños nunca les exigen la entrega física de su oro.</p>
<p>Los papeles que se negocian en los mercados internacionales representan a cantidades de oro inexistentes en porcentajes crecientes: con el mismo oro cada vez se venden más títulos de propiedad.</p>
<p>De enero a mayo de 2016 la proporción ha pasado de una onza de oro real por cada 100 onzas de papel a más de 500. Es como si por cada casa hubiera 500 propietarios (1).</p>
<p>A lo largo de la historia no ha habido nada más falsificado que el oro. Desde le Edad Media, escribió Marx, toda la historia de la acuñación de moneda se reduce a la historia de otras tantas falsificaciones (2).</p>
<p>Aunque Marx dice que eso acabó en el siglo XVIII, como vemos, la manipulación del oro no se ha acabado nunca, hasta el punto de engañar a la inmensa mayoría de los economistas, que golpean sus cabezas contra un muro fetichista.</p>
<p>Los economistas hablan del oro como si fuera una materia prima como cualquier otra. Pero en el mercado de materias primas no ocurre nada de esto porque, a diferencia del oro, no cumplen con una de las funciones típicas del dinero, como es el atesoramiento. Cuando una fábrica compra cobre, no es para guardarla en el almacén sino porque la necesita para elaborar cables.</p>
<p>Sólo una pequeña parte del oro se utiliza como materia prima, especialmente en joyería. Entonces, al valor propio del oro se le suma el de una obra de arte, por lo que no deja de cumplir con su función de atesoramiento.</p>
<p>La burguesía no hace caso de sus economistas. Con el mismo tesón con el que estos aseguran que “el dinero no es convertible”, aquellos se empeñan en convertirlo, cambiando sus papeles por dinero “metálico” de verdad, es decir, oro y plata.</p>
<p>La fiebre del oro se multiplica en épocas de crisis y no hay mejor indicador de la profundidad de la misma que el alza persistente en su cotización que, de no ser por la falsificación bancaria, se habría disparado hace ya mucho tiempo.</p>
<p>Pero la burguesía también se cree sus propias ilusiones. Cree que en la caja de fuerte de algún banco tiene guardado su tesoro y que podrá echar mano de él en los malos momentos. Por cada uno de esos burgueses hay otros 500 que piensan lo mismo.</p>
<p>Es un corralito internacional a gran escala, un gigantesco castillo de naipes que sólo se ha levantado para desplomarse después.</p>
<p>Notas:</p>
<p>(1) http://www.zerohedge.com/news/2016-01-26/comex-snaps-gold-dilution-hits-record-542-oz-gold-claims-every-ounce-physical</p>
<p>(2) Marx, Contribución a la crítica de la economía política, Madrid, 1970, pg.148.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-fiebre-del-oro/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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