<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Juana Azurduy &#8211; Marcha</title>
	<atom:link href="https://marcha.org.ar/tag/juana-azurduy/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Sun, 22 May 2022 20:46:35 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-AR</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.13</generator>

<image>
	<url>https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/05/cropped-FAV_ICON-1-32x32.png</url>
	<title>Juana Azurduy &#8211; Marcha</title>
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Juana Azurduy, cuerpo y espíritu para la libertad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/juana-azurduy-cuerpo-y-espiritu-para-la-libertad/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/juana-azurduy-cuerpo-y-espiritu-para-la-libertad/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Jul 2016 15:21:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[200 años]]></category>
		<category><![CDATA[Dossier Bicentario Independencia]]></category>
		<category><![CDATA[independencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juana Azurduy]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=29525</guid>

					<description><![CDATA[A 200 años de la Independencia]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Nadia Fink</strong></p>
<p><em>Como parte del Dossier: “Bicentenario: la Independencia en debate”, producido conjuntamente por Marcha y Contrahegemonía, nos adentramos en la vida y legado de Juana Azurduy, heroína en las luchas de la liberación, a 200 años de la Independencia.</em></p>
<p>Una imagen la define completa: Juana, con su beba recién nacida, enfrentando a los custodios de su propio Ejército, que la creen puérpera e indefensa e intentan robar su botín, y asesinarlas.</p>
<p>Defiende a su cría con espada y galope, se arroja a las aguas del río y emerge en la orilla: sola, mojada, rabiosa, desilusionada… pero no débil, ni vencida.</p>
<p>Si Juana logró transformarse en todos estos años en una figura trascendente para la Argentina y Latinoamérica es por la leyenda que se fue gestando a su alrededor pero, sobre todo, por lo que sí realizó: nunca darse por vencida y tomar la lucha por la libertad como su estandarte de vida.</p>
<p>En la biografía que se cruza entre el mito y lo que pudo comprobarse con documentos, dice que nació el 12 de julio de 1780 en La Plata, Alto Perú, y que su apellido era Azurdui o Azurduy, según la fuente que se consulte. Que acompañaba a su padre en las tareas de la hacienda, que montaba a caballo como una amazona y que vio la injusticia de cerca desde pequeña. También que quedó huérfana de adolescente y que sus crueles tía y tío la enviaron a un convento donde no duró mucho tiempo, por su rebeldía constante.</p>
<p>Lo cierto es que se casó muy joven con Manuel Ascencio Padilla, un labrador que había recibido influencias libertarias de varios amigos que habían estudiado en la Universidad San Francisco Xavier. Los “académicos de Chuquisaca” llamaban a los egresados que pensaban, más que en la independencia, en un nuevo régimen deseable: se convirtieron en una contracorriente con conocimientos académicos (políticos, administrativos) y, a la vez, defensores de derechos de indios y cholos.</p>
<p>El alzamiento en Chuquisaca el 25 de mayo de 1809, luego frustrado, vio la esperanza en la Revolución de Mayo exactamente un año después en la ciudad de Buenos Aires. Y fue por eso que Manuel y Juana comenzaron a vincularse con los que estaban a cargo de las sucesivas expediciones (Ejército Auxiliar del Norte) que se enviaban hacia el Alto Perú para reclutar a quienes pudieran contener los primeros embates de las fuerzas realistas, para que no llegaran hasta Buenos Aires. En esa solidaridad con los rioplatenses, Manuel y Juana, esperaban tejer el camino hacia la libertad de su pueblo. Así, contra los ejércitos bien entrenados y armados que llegaban desde España, empezó a surgir una guerrilla fuerte: batallones que enfrentaban a los realistas, con armas que les robaban: cañones, trabucos, pistolas, pero también con sables y legiones de indígenas con arcos y flechas. Todo valía en una guerra en principio desordenada pero llevada adelante con valentía y años de opresión sobre los hombros.</p>
<p>Fue por esos años que Juana decidió tomar las armas y acompañar a su esposo. Manuel era perseguido por el alzamiento de Chuquisaca y Juana y su familia habían sido apresados en más de una oportunidad y estaban acorralados. Su decisión tuvo que ver con sentir que sería más útil en la batalla, luchando, que  quedándose en la casa, donde ya tampoco estaban seguros, ni ella ni sus hijos e hijas.</p>
<p><strong>Las batallas</strong></p>
<p>Para cuando llegó Manuel Belgrano en la segunda expedición del Ejército del Norte, ya no era Buenos Aires quien ayudaba a las guerrillas de Charcas sino que, por el contrario, eran su esperanza de resistencia. La zona llevaba cuatro años de conflicto, durante los cuales la población sufría invasiones, confiscaban sus campos y bienes, arrasaban su libertad; y fue así como los pueblos originarios, que ya no tenían nada que perder, resultaron de los primeros en ponerse a las órdenes de Belgrano. Y fue con él, hombre confiable y respetuoso de costumbres y tradiciones ajenas, con quien mejor entablaron relaciones Juana y Manuel.</p>
<p>La primera batalla que se registra de Azurduy es la de Ayohuma, en 1813. El Ejército de Buenos Aires estaba siendo masacrado cuando emergió el batallón de “Los Leales”, que hizo retroceder a los españoles: eran valientes, bravíos, y su jefa se movía de un lado a otro. “Entonces surge en la escena, causando general sorpresa, una hermosa y denodada mujer, con una legión de independientes: ¡Era Doña Juana Azurduy de Padilla! Pasiones cívicas, entusiasmo épico, pensamientos redentores, le animaban al sacrificio de la lucha”, escribió Macedonio Urquidi en 1919.</p>
<p>La batalla de las Carretas fue otra en la que participó, pero tomó relevancia nuevamente el asalto a Chuquisaca, a principios de 1816, cuando la ciudad fue sitiada. Allí dirigió a las tropas que se quedaron en esa ciudad toda la noche, ante el acecho de los enemigos, y se recuerda a Juana recorriendo las calles montada en su caballo “armada de pistolas y espada; parecía el jefe de las turbas invasoras (…); con indiferencia desafiaba la muerte, avanzando hasta cerca de las bocas de los cañones”.</p>
<p>Pero fue en la del Villar, la última de sus batallas en su tierra, donde el gesto heroico tuvo su símbolo máximo: arrebató el estandarte de las manos de los realistas. Con esa guardia de amazonas, fusileros criollos e indios armados de hondas y garrotes, Juana arrancó las banderas de las manos de sus enemigos, y la envió hacia las autoridades que, ya lejanas, hacían valer su propia libertad.</p>
<p>Por ese entonces, Manuel Belgrano, que no olvidaba la amistad y la valentía de Padilla y Azurduy, y enviaba una carta al gobierno de Buenos Aires, para que reconocieran a esa mujer con “valor y conocimiento en la milicia, poco comunes en las poco comunes en las personas de su sexo”. Sin embargo, Juana no peleaba sola y, por esos vaivenes de una historia que ensalzó (y sigue ensalzando) nombres masculinos en sus libros, los de las mujeres que conformaban su batallón se fueron perdiendo. Pero el 26 de julio de 1816, día en que Belgrano elevaba desde Tucumán la petición de que se reconociera a Juana como Teniente Coronel, escribía sobre esas amazonas anónimas: “Recomiendo a V.E., a la señora Azurdui ya nominada, continúa en sus trabajos marciales del modo más enérgico y a quien acompañan algunas otras más en las mismas penalidades, cuyos nombres ignoro…”.</p>
<p>Y en esa, su última batalla, la del gesto heroico y el trofeo arrebatado, también murió su compañero en la lucha y en la vida. Manuel Ascencio Padilla caía herido de muerte. Juana logró escapar, herida, junto a parte de su cuadrilla. Moría un hombre que supo poner, también, el cuerpo para las luchas de la libertad. Y también la pluma al servicio de las negociaciones con el gobierno de Buenos Aires. Una pluma lúcida, como puede leerse en la misiva que le enviara a José de Rondeau en agosto de 1815, quien estuvo a cargo del tercer Ejército del Norte, y quien le pedía a quienes luchaban en Alto Perú que doblegaran sus esfuerzos y “hostilice al enemigo”: “Ordena, V.S., hostilice al enemigo de quien ha sufrido una derrota vergonzosa. Lo haré como he acostumbrado hacerlo en más de cinco años por amor a la independencia que es la que defiende el Perú, donde los peruanos privados de sus propios recursos no han descansado en seis años de desgracias. (…) El Perú será reducido primero a cenizas que a la voluntad de los españoles. Para la patria son eternos y abundantes los recursos. Para el enemigo está almacenada la guerra, el hambre y la necesidad; sus alimentos están mezclados con sangre y, en habiendo unión, habrá patria”.</p>
<p><strong>Otra lucha lejos de casa</strong></p>
<p>Era 1816 y Juana había perdido a muchos seres queridos: a Manuel, a sus cuatro hijos e hijas, por las fiebres palúdicas, cuando los realistas perseguían a la familia de los esposos combatientes e iban haciendo que se adentraran, cada vez más, en los pantanos. Le quedaba Luisa, la niña que había parido en un alto en la batalla, pero ¿qué hacer? ¿Cómo regresar a una vida de hogar cuando en el hogar ya no hay una mano compañera, una risa infantil, un llanto nocturno para apagar los miedos? ¿Cómo volver a una vida de rutinas cuando se hundió el sable en un cuerpo enemigo y se mató y se vio morir en el tumulto de la guerra?</p>
<p>De las Provincias Unidas del Río de la Plata llegaban noticias de libertad, precisamente un 9 de julio de 1816, y entonces las y los libertadores del Alto Perú debían seguir ya una lucha solitaria. Juana se exilió en Tarija y luego llegó hasta Salta, para sumarse al Ejército del caudillo Martín Miguel de Güemes, con quien lo unía lazos de amistad y solidaridad, la enemistad con Rondeau y la indiferencia de Buenos Aires.</p>
<p>Ocho años permaneció en tierra ajena, primero con roles de mando y luego, tras la muerte del caudillo (otra más en el haber de Juana), a la espera de que las autoridades de su patria le dieran la posibilidad y los víveres para el retorno. Pudo regresar a su tierra natal en 1825, cuando la independencia era un hecho en el Alto Perú. Cuentan que ese año, el libertador Simón Bolívar “fue a visitar a doña Juana Azurduy y viuda de Padilla, llenándola de elogios, en presencia de todos los concurrentes, a los que les manifestó el valor y nombradía de la ilustre guerrillera chucaseña”.</p>
<p>Tal vez la carta en la que la nombraban Teniente Coronela no haya llegado nunca a sus manos, porque se encontraba ya en plena huida hacia el exilio. Por eso en todas las documentaciones donde reclama a las autoridades el pago de su pensión, lo hace como viuda de Padilla y no con su rango militar. Lo cierto es que Juana vivió modestamente, casi en la pobreza, hasta el 25 de mayo de 1862, cuando la muerte la encontró en su pequeña piecita.</p>
<p>Tuvieron que pasar muchos años para que se reconociera el valor de aquella mujer a la que indios y luchadores llegaron a apodar “la Pachamama”. Como a tantas otras que intervinieron en las luchas de las independencias en distintas partes de Nuestra América, y que nos esforzamos por que no sean sólo un recuadro en las notas principales sobre el tema. Micaela Bastidas, Bartolina Sisa (anteriormente), Policarpa Salavarrieta, María Remedios del Valle, Machaca Güemes, son nombres que traen la fuerza de mujeres que le pusieron el cuerpo a luchar por una libertad que, en general, no pudieron ver pero que dejaron como herencia y regalo al futuro de los pueblos por los que entregaron su vida.</p>
<p>Nota relacionada: <a href="http://www.marcha.org.ar/juana-de-america-resistencia-o-feminismo-en-pugna/">http://www.marcha.org.ar/juana-de-america-resistencia-o-feminismo-en-pugna/</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/juana-azurduy-cuerpo-y-espiritu-para-la-libertad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/juana-azurduy-cuerpo-y-espiritu-para-la-libertad/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Juana de América, ¿resistencia o feminismo en pugna?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/juana-de-america-resistencia-o-feminismo-en-pugna/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/juana-de-america-resistencia-o-feminismo-en-pugna/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Jul 2016 15:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[200 años]]></category>
		<category><![CDATA[Brenda Rojas]]></category>
		<category><![CDATA[Dossier Bicentario Independencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juana Azurduy]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=29527</guid>

					<description><![CDATA[Dossier "Bicentenario: la Independencia en debate”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><strong>Por Brenda Rojas</strong></p>
<p style="text-align: left;"><em>Como parte del Dossier: “Bicentenario: la Independencia en debate”, producido conjuntamente por Marcha y Contrahegemonía, nos adentramos en la vida y legado de Juana Azurduy, heroína en las luchas de la liberación, a 200 años de la Independencia.</em></p>
<p style="text-align: right;">“… el curso general de la revolución…, ha<br />
confirmado de un modo admirable una de las<br />
profundas tesis de Marx: la revolución avanza<br />
por el hecho de que crea una contrarrevolución<br />
fuerte y unida, es decir, obliga al enemigo a<br />
recurrir a medios de defensa cada vez más<br />
extremos y elabora, por lo mismo, medios de<br />
ataque cada vez más potentes…”<br />
<em>V. I. Lenin, Obras Completas. Tomo 11.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><strong>[1]</strong></a></em></p>
<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>El punto de partida es aquí una visión de la sociedad o, en términos más precisos, de la vida social como fragmentaria y conflictiva, como un escenario de disputa que abarca distintos ámbitos: la vida cotidiana y sus dimensiones, ante todo el género y la revolución. En cuestión de género, así como la cuestión de clase o interétnica, el eje estructurador común a todos estos ámbitos son las relaciones de poder<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. No solo por la necesidad de generar un relato que incluya a los sectores subalternos que participaron de la guerra, sino por la necesidad de instalar un nuevo eje de discusión que sepa contemplar el origen de la necesidad de participación de las clases populares, cómo se vieron afectadas para luego organizarse.</p>
<p>Conocer a Juana Azurduy no es solo conocer a quien llevó adelante la organización de la resistencia en el Alto Perú y en nuestra frontera norte en contra de los Realistas, sino que además es comprender su participación dentro de un colectivo organizado, la necesidad de una resistencia pero con un tinte de matriarcado y feminismo. Es disociar la idea de necesidad y la de conciencia de clase, la realidad coyuntural de una época y una imagen alejada de la guerra de independencia.</p>
<p>El panorama es amplio: desde los primeros gritos de independencia que comenzaron sonando por Chuquisaca en 1809, el título de Teniente Coronel de las milicias criollas que le otorga el General Manuel Belgrano, la pérdida de sus hijos, tierras y marido en la guerra y acompañar a Martín Miguel de Güemes en Salta, hasta morir pobre en una pensión de Bolivia. Este recorrido va a traer consecuencias en el uso de la imagen de Juana tanto para el pueblo boliviano como para el argentino. Hay un cambio muy grande en la estructura social de ambos países que les genera legitimarse o no bajo el recuerdo de una mujer participando activamente en la guerra de independencia del Río de la Plata en contra de los Realistas.</p>
<p><strong>Desarrollo</strong></p>
<p>La campaña de Independencia comienza con una ofensiva realista desde Lima, para aniquilar el foco revolucionario. En simultáneo, las tropas patrióticas comenzaron a avanzar hacia el Alto Perú para sumar provincias y ciudades a la causa revolucionaria. Tanto Manuel Ascencio Padilla como su esposa Juana Azurduy fueron dos de los comandantes guerrilleros con que contó la gesta de la Independencia en el Alto Perú. Sus ejércitos populares, peor armados que las tropas revolucionarias “abajeñas” -de bajas tierras-, pero infinitamente más bravos que estas, se erigieron en una de las mayores pesadillas que debieron soportar los realistas<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. Mas su accionar no fue en soledad, contaron con la participación de muchas familias. La sociedad del alto Perú, debido a su particular formación espacial y el sistema urbano –bastante integrado pese a las distancias y al relieve montañoso–, formaba una estructura social compleja, como en toda la colonia, los funcionarios civiles y militares formando una burocracia fuerte, con intereses mercantiles y agropecuarios. Pero a su vez, se desarrolló un adinerado sector social de mercaderes, vinculado al tráfico de alta distancia. Por último, se encontraban los <em>mitayos<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><strong>[4]</strong></a></em> que eran trabajadores indígenas designados anualmente para tareas mineras, urbanas y rurales.</p>
<p>Las contiendas armadas fueron una consecuencia de enfrentamientos entre la Corona y sus súbditos díscolos. Hay que tener en cuenta que el ideal colectivo de independencia las llevó a ocupar lugares en el proceso revolucionario “poco comunes para las de su sexo”, porque cumplieron roles que se le asignaban a los del género masculino. Ya que participar de la guerra no estaba permitido para ellas, los enemigos (los “godos”, es decir los españoles y conservadores, llamados así de manera despectiva por los americanos) las condenaron para escarmentarlas porque la visión de la época consideraba a las mujeres seres pasivos y de inferioridad de condiciones frente a los varones.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a> Azurduy, va a ser la primera mujer en conducir su acción militar como jefa de caballería, pese a no tener instrucción militar. “Que vistió blanco de corte mameluco, chaquetilla escarlata o azul con franjas doradas y una gorrita militar como pluma azul y blanca, los colores de la bandera de Belgrano”.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a></p>
<p>Pero nunca dejó de lado el sentido de pertenencia a su clase y su lugar en la estratificación social. Así, la coordinación de sus “campamentos de familias” eran verdaderas creaciones de organización del Poder Popular Insurgente. Aun proviniendo ella y su esposo del funcionariado “oficial” del Virreynato, diferenciándose de los mitayos, Juana dirá “<em>la propuesta de dinero y otros intereses solo debería hacerse a los infames que pelean por su esclavitud, mas no al que defendían su dulce libertad, como él lo haría a sangre y fuego&#8221;</em>, frente a un soborno que se le hará por parte de los oficiales Realistas a su marido. Organizó un batallón denominado “Leales”, leales a la causa de la Revolución y leales a su comandante, pero ante todo leales a su condición de clase. Con la muerte de Padilla, se puso al mando de la tropa de Tomina y pasó a Tarija, los otros jefes de la región le impidieron accionar –es posible mencionar a algunos jefes, entre ellos, Chuquisaca, Sopachuy, Yamparaéz y Tarabuco, quienes contaban con el apoyo de la elite del Alto Perú-. Ante tal situación, decidió unirse al caudillo Martín de Güemes en la frontera del norte argentino.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a></p>
<p>El escenario en el norte era diferente. La “popularización”<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a> de la guerra independentista fue un tema complejo, la formación de las milicias campesinas era un hecho real, pero su misma organicidad impedía determinar sus tendencias políticas. En un ambiente social empobrecido, donde los mecanismos tradicionales de control político-militar estaban desarticulados, la guerra exhibía las viejas contradicciones de la sociedad colonial. El desorden político era de grandes dimensiones. Los ejércitos en pugna se enfrentaban por el control de la región minera, que pese a su crisis estructural, era vista como la única capaz de producir crecimiento económico. Este entusiasmo se fue contagiando y generando en los sectores populares la necesidad de una proyecto de autonomía plena.</p>
<p>Con respecto a algunas de las actividades de las mujeres, y cada vez más de hombres u otras identidades sexuales, controversiales en el campo no solo de género, no hay una unanimidad, sino un fuerte debate. Para Juana Azurduy, ser parte del ejército, incluso comandarlo, si bien hubo una elección, las circunstancias se lo impusieron.<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a></p>
<p>Entender el pensamiento de Juana y sus ideales viene arraigado con su historia de vida: huérfana, adoptada por sus tíos despóticos, que con el tiempo la encerrarían en un convento, para luego ella escapar y encontrarse con Padilla (quien, a su vez, recibió influencias en Chuquisaca de Moreno, Monteagudo, Castelli y otros que eran estudiantes de la universidad de San Francisco). Muchos ideales era compartidos y eso se reflejó en el comportamiento de ambos, pero también se reflejó en las decisiones que tomarían Castelli o Moreno<strong>.<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><strong>[10]</strong></a></strong> Salvo pequeños grupos de intelectuales de Chuquisaca, pocos conocían a fondo el proyecto revolucionario.</p>
<p>Los cambios en la forma de representación de la figura de Juana Azurduy forman parte de un cambio estructural en la sociedad boliviana. Gracias a Simón Bolívar, va a ser homenajeada como “heroína”, ordenando que se le estipulara una pensión vitalicia. Este reconocimiento se da dentro del ámbito oficial. La sociedad la valoró dentro de los cánones masculinos “<em>ha producido una mujer que oscureciendo el valor de sus enemigos ha fijado el ejemplo y llamado la admiración de los Pueblos y ha señalado su digno lugar en las páginas de nuestra historia como la única de tan sublime mérito en toda la América del Sud</em>” (Juana Azurduy: Título de heroína Nacional y General de las Fuerzas Armadas de la Nación. 1962. Presidencia de la Nación.) El discurso subsume el colectivo de mujeres cuando la coloca como la única, justifica su rol con tal sublime mérito, manteniendo la inferioridad femenina. Como la guerra, el poder y la fuerza se identificaban con los varones, la iconografía general la representó con rasgos masculinos, ante todo en el siglo XIX y gran parte del siglo XX.</p>
<p>Con la incorporación al escenario político nacional de la mayoría indígena-campesina y mujeres al establecer el voto universal en 1952, durante la revolución boliviana o ‘revolución nacional’, en el período del 9 de abril de 1952, hasta el golpe de estado del 4 de noviembre de 1964, revolución llevada a delante por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). En este contexto, se generaron los cambios necesarios para incentivar a la mayor participación ciudadana posible, la reforma agraria –distribución de tierras para poder acabar con el régimen terrateniente imperante en el oeste del país y generar un nuevo control sobre los recursos naturales por fuera de la economía– entre otros, pues esta revolución es, en cuanto a transformación social, comparable con revoluciones tales como las mexicanas o cubanas. En esta coyuntura, la figura de Juana Azurduy toma un carácter diferente, se aprecia como mujer y no solo por su accionar activo en la guerra de independencia, sino como prócer y representante del nuevo sufragio femenino que se incorporaba para dar un salto cualitativo en la sociedad civil.</p>
<p>Con el bicentenario de su nacimiento, el 12 de Julio de 1980, se le rindió homenaje en la Casa de Libertad de Sucre, bajo la presidencia de la Sra. Lidia Gueiler Tejada, presidenta de la República de Bolivia, declarando el año 1980 como el “Año de la Heroína Juana Azurduy de Padilla”, incluyendo en el Aeropuerto Internacional de Sucre un monumento significativo de Juana.<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a> El hecho de contar con una mujer en el poder ejecutivo proporcionó un movimiento de mujeres que acompañó las medidas tomadas en favor del reconocimiento de Juana Azurduy.</p>
<p><strong>Conclusiones </strong></p>
<p>Es posible esclarecer que la batalla por la emancipación es parte fundamental de la batalla cultural por la enajenación capitalista en sus más diversas manifestaciones. En el tema de la transformación de la vida cotidiana, y en los esfuerzos por la creación de la nueva mujer, entiendo que está la intersección del feminismo con la teoría y práctica de la organización del colectivo como un todo. Desde las prácticas tan dispersas como diversas, nacidas en su mayoría no desde la conciencia preestablecida de nuestra opresión como género, ni de una definición previa como feministas, sino del dolor, la necesidad y de la esperanza que conmueve, pero la lucha, que en primer instancia es la que suele ser sobrevivida.<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a> Juana Azurduy, el proyecto de emancipación, las guerras de independencia, forman parte de un proceso acompañado de grandes cambios y en el marco de esta gran batalla resulta inexcusable repensar y definir el lugar de las mujeres en la sociedad, en la distribución sexual/social del trabajo, en la familia, en los movimientos populares y en generar prácticas y teorías que impulsen una ruptura con las concepciones hegemónicas del poder y su distribución en todas las esferas de la vida.</p>
<p>Pues es inevitable hacer mención del movimiento que tanto Padilla, Azurduy y Güemes logran gestar en el norte del territorio, en los pequeños pueblos que luego se organizan para la guerra, para la resistencia y para la revolución. Los ideales de libertad son los motivadores de la clase subalterna que desde las bases se organiza, desde los pequeños núcleos, porque el primer ejército que arman en Chuquisaca –luego en Salta- va a estar formados por familias. Cuando se recurre al concepto de “organización de familias”, se remite a la integridad de las mismas, tanto a la participación de los hombres, como la participación de las mujeres. Quizás la perspectiva que nos permite pensar en esta lógica se relaciona con la necesidad de participación de las clases populares en otra esfera política, más allá de la que se vincula por una cuestión de locación y actividad en relación al mercado o la producción -ya sea por ser consumidores o productores- sino, y más radicalmente, en el plano político y militar.</p>
<p>Después del 25 de mayo de 1810, el Cabildo del Río de la Plata había dicho que no se iban a considerar ciudadanos ni los negros, ni los indios, ni los mestizos, ni las mujeres<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>. Ese pacto de exclusión, aunque después se haga una distribución social equitativa, ya había dejado a media humanidad al margen de ese reparto equitativo, con una descripción del sujeto como un sujeto que está determinado por el mercado. Como un consumidor o productor de bienes: se va a hacer una distribución de roles entre aquellos sujetos que producen o consumen bienes. Quien no produce o consume queda afuera del pacto social, no tiene espacio, no es nombrado ciudadano. Queda completamente al margen de beneficios sociales y también de obligaciones. Entonces, si se van a repensar las relaciones sociales, hay que empezar por un pacto incluyente. Después se debe empezar a pensar cómo se distribuye; pero primero hay que garantizar que va a haber una actitud de apertura para que todos estemos dentro de ese consenso.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> García Linera, Álvaro.<em> Geopolítica de la Amazonía. Poder hacendal-patrimonial y acumulación capitalista</em>. Bolivia. Vicepresidencia del Estado Plurinacional, Presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional. 2012. P. 1</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Korol Claudia, 2004: 97</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Zicolillo, 2012: 14</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Santamaría, 2008: 291</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a>Wexler, 2001: 25</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Velazco, Flor. Vida de bolivianos célebres. Tipografía del Progreso, Potosí, 1871. Esta caracterización la toman de otros biógrafos de Juana como Bartolomé Mitre, Joaquín Gantier y Macedonio Urquidi</p>
<p>Nota relacionada: <a href="http://www.marcha.org.ar/juana-azurduy-cuerpo-y-espiritu-para-la-libertad/">http://www.marcha.org.ar/juana-azurduy-cuerpo-y-espiritu-para-la-libertad/</a></p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Bilbao Richter, 2013: 68</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Santamaría: 303</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a>  Korol: 106</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10</a> O’Donell, Pacho, 1998: 87</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a>  Chumbita, 2010: 124</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Korol: 34</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a>Korol: 78</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/juana-de-america-resistencia-o-feminismo-en-pugna/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/juana-de-america-resistencia-o-feminismo-en-pugna/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Juana, la “antiprincesa” que luchó por la liberación</title>
		<link>https://marcha.org.ar/juana-la-antiprincesa-que-lucho-por-la-liberacion/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/juana-la-antiprincesa-que-lucho-por-la-liberacion/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Nov 2015 03:04:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Antiprincesas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Juana Azurduy]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=20734</guid>

					<description><![CDATA[Llega la tercera entrega de los libros de Nadia Fink]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Noelia Leiva // Arte: Pitu Saá, Foto: Giulia</strong> <strong>De Luca</strong><strong><em><br />
</em></strong></p>
<p><em>La colección “Antiprincesas” publicará la semana próxima su tercer libro. Esta vez, será Juana Azurduy la protagonista. Tras una intensa investigación, se cumplió el objetivo de rescatar a las mujeres que lucharon por una América más justa.</em><strong><br />
</strong></p>
<p>Ni calabazas que se convierten en carroza, ni príncipes azules o vestidos dorados. Los cuentos que Chirimbote y Sudestada publican bajo la colección “Antiprincesas” rescatan a “mujeres reales” que se comprometieron con un sueño de liberación y por eso ganaron un lugar en la historia. Es un relato del pasado que adopta una perspectiva nuestroamericana, lejos de los estereotipos eurocéntricos y patriarcales. Las protagonistas “traspasaron los límites que les imponían, trascendieron su época”, dice Nadia Fink, la autora, sobre Frida Kahlo y Violeta Parra, de las que escribió en las primeras dos ediciones. Llega la tercera integrante del podio: Juana Azurduy, una vida de luchas.</p>
<p>Menos de medio año en la calle convirtió a “Antiprincesas” en un éxito por su novedad. Es que revive las acciones de mujeres de otros siglos con un código literario infantil e ilustraciones de Pitu Saá, pero lejos de los lugares comunes de los cuentos de hadas. Hubo una investigación basada en los datos documentados de la biografía de cada personaje para elaborar textos que funcionaran como medio para atrapar a las nuevas generaciones. Si de lideresas se trata, Juana no podía faltar. Por eso su historia llega la semana próxima a mano de los lectores y las lectoras (<em>ver <a href="http://www.marcha.org.ar/adelanto-exclusivo-para-marcha-la-antiprincesa-juana-azurduy" target="_blank">“Adelanto exclusivo para Marcha: Juana Azurduy”</a>).</em><strong><br />
</strong></p>
<p><strong>-Una característica que sorprende es que las historias se encaran desde datos cotidianos que no suelen contarse en las grandes biografías. ¿A qué se debe?</strong></p>
<p>-Quisimos insistir en que fueron mujeres reales, para contrarrestar esto de lo heroico y lo superlativo con las rupturas y la trascendencia de las que somos capaces las mujeres todos los días. Ellas son conocidas y otras mucho más anónimas. Por eso nos detenemos en esos pequeños detalles que no sólo componen un personaje sino las personas que fueron.</p>
<p><strong>-¿Qué de esa lectura de los detalles se puede destacar de Juana Azurduy?</strong></p>
<p><strong>&#8211;</strong>Va a haber mucho de eso no sólo porque Juana tuvo una vida apasionante más allá de cómo se la cuente sino porque tuvimos la suerte de que desde Bolivia nos enviaran libros con nuevos documentos sobre su historia, que ayudan a conocer esa Juana cotidiana que vivió entre la familia y la batalla, entre la liberación y el exilio. Una historia increíble</p>
<p><strong>-¿Este tipo de herramienta no estaba sobre las anteriores protagonistas?</strong></p>
<p>-Fue bastante particular porque, a diferencia de Violeta y Frida, Juana no tuvo una investigación previa (en la bibliografía histórica local). Cuando terminé de leer lo publicado en Argentina, que son tres libros, nos mandan estos cuatro libros desde Bolivia. Hubo que recomenzar el trabajo porque empezamos a jugar con estas formas de construir la historia. Acá se había escrito con un tono más bien novelado sobre ella, que es bellísimo para acercarse a la historia, pero no estaba tan documentado como otras biografías. Logramos jugar con ambas formas de acercarse a un personaje.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/Nadia-Fink-foto-Giulia-De-Luca.jpg"><img class="aligncenter wp-image-20732 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/Nadia-Fink-foto-Giulia-De-Luca.jpg" alt="Nadia Fink foto Giulia De Luca" width="659" height="494" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/Nadia-Fink-foto-Giulia-De-Luca.jpg 659w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2015/11/Nadia-Fink-foto-Giulia-De-Luca-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 659px) 100vw, 659px" /></a></p>
<p><strong>En la lucha<br />
</strong></p>
<p>Frida luce orgullosa con su cabellera tupida y oscura, sus cejas que enmarcan ojos profundos. Viste ropa de su zona, México, con colores fuertes sobre caderas con presencia. Violeta mira el infinito, aferrada a su guitarra. No hay hadas madrinas en las entregas, pero sí amor y tristeza, proyectos, distancias, familia, terruño. Juana es mujer, madre y guerrera. Empuña una espada en su mano derecha mientras con la izquierda se ciñe a un caballo blanco, y en su vientre hay una vida en gestación. Bajo sus huellas, lo que se gesta es un manifiesto de libertad.</p>
<p><strong> -El nombre de la colección indica que las protagonistas no son las princesas de los cuentos tradicionales. ¿Son, en cambio, heroínas?</strong></p>
<p>-Frida y Violeta no son princesas tal como las conocemos. Jugamos con que Frida es nuestra princesa azteca y Violeta es nuestra princesa nómade. Puede ser que se trate de heroínas. Está más presente en Juana lo heroico, porque creo que ese concepto tiene que ver con cómo se pone el cuerpo, lo que es evidente en las luchas por la liberación que ella llevó adelante. Son mujeres que traspasaron los límites que se les imponía, trascendieron mucho a su época. Frida era particularmente moderna y por eso esta visión tan icónica de su figura perdura hasta nuestros días. Violeta era una campesina desalineada y eso hizo que se conociera menos su figura.</p>
<p>&#8211;<strong>Ambas tienen una vocación artística como punto en común.</strong></p>
<p><strong>&#8211;</strong>Sobre todo la conciencia profunda del arte popular, una en la pintura y otra como cantautora. Violeta fue una buceadora de la cultura popular de Chile. Ella hizo un trabajo antropológico para devolverle al pueblo las canciones que se iban perdiendo. Fue la precursora de la nueva música chilena, que quedó trunca por la dictadura feroz que se instaló (con Augusto Pinochet).</p>
<p>Y viene Juana Azurduy, un nombre que comenzó a ser rescatado en las últimas décadas de apuesta política a la integración americana. Porque la producción literaria es hija de su coyuntura. Los datos sobre ella no abundan, pero a Fink le alcanzó para que, como propone, se “abra la puerta de la historia” y se quede como legado para quienes lean.</p>
<p><strong>Para más info: <a href="https://www.facebook.com/editorialchirimbote/?ref=ts&amp;fref=ts">Editorial Chirimbote</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/juana-la-antiprincesa-que-lucho-por-la-liberacion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/juana-la-antiprincesa-que-lucho-por-la-liberacion/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>3</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Adelanto exclusivo para Marcha: la antiprincesa Juana Azurduy</title>
		<link>https://marcha.org.ar/adelanto-exclusivo-para-marcha-la-antiprincesa-juana-azurduy/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/adelanto-exclusivo-para-marcha-la-antiprincesa-juana-azurduy/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Nov 2015 03:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Antiprincesas]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Juana Azurduy]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=20729</guid>

					<description><![CDATA[Fragmento del nuevo libro de Chirimbote y Sudestada]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Marcha </em>adelanta para sus lectores y lectoras las primeras líneas del libro sobre Juana Azurduy, el tercero de la colección Antiprincesas que escribe Nadia Fink e ilustra Pitu Saá, bajo el sello editorial de Chirimbote y Sudestada.</p>
<p><strong>Un chapuzón en la historia<br />
</strong></p>
<p>Vamos tras los pasos de mujeres reales. Esta vez seguimos la huella de una heroína de las luchas de la liberación de América Latina. Juana Azurduy es nuestra antiprincesa del Alto Perú, o nuestra princesa guerrera, tal vez… Nos metemos en la Historia, así, con mayúsculas… ¿Y qué nos pasó al transformarnos en historiadores e historiadoras? Que descubrimos que los relatos se pueden armar de muchas maneras: hay quienes crean una novela, donde se mezclan datos reales con otros imaginarios, o que se fueron pasando de boca en boca; hay quienes revisan los documentos con mucha paciencia y salen a contar sólo lo que pueden comprobar… Así, aprendimos que su apellido se transforma durante el tiempo y es Asurdui, Asurduy y Azurduy, como la conocemos hoy. También que la fecha de nacimiento no se sabe con precisión y que algunos datos no son exactos como se creyó durante años. ¿Y qué decidimos hacer? Elegir nuestra manera de contar la historia de una mujer extraordinaria, que luchó a la par de otras y otros por liberar a su país y a su pueblo. Habrá otras formas de contarla, ya podrán ustedes transformarse en historiadoras e historiadores. Esta es la nuestra: abramos la puertita del pasado, para que entre Juana…</p>
<p>Nota relacionada: <strong><a href="http://www.marcha.org.ar/juana-la-antiprincesa-que-lucho-por-la-liberacion">Juana, la “antiprincesa” que luchó por la liberación</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/adelanto-exclusivo-para-marcha-la-antiprincesa-juana-azurduy/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/adelanto-exclusivo-para-marcha-la-antiprincesa-juana-azurduy/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
