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	<title>Indio Solari &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Fri, 10 Mar 2023 01:40:01 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Indio Solari &#8211; Marcha</title>
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		<title>No prendas la luz &#8211; El último mito de Patricio Rey</title>
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		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Mar 2023 13:37:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
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		<category><![CDATA[Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota]]></category>
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					<description><![CDATA[Una banda que fue mito hasta en los hechos que llevaron a su separación. ]]></description>
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<p><em>El Indio Solari anunció su retiro de los escenarios. Más de 20 años después de la ruptura de Los Redondos,  un recuerdo de una banda que fue mito hasta en los hechos que llevaron a su separación. </em></p>



<p><strong>Por Juan Boldini</strong></p>



<p>Es el 30 de octubre del año 2001, Maradona está vivo y cumple 41 años. Hace un mes y medio fue el atentado a las Torres Gemelas y en un mes y medio la Argentina será un país en llamas. En un bar de Palermo Viejo, los tres líderes de la banda más convocante del país se reúnen con tres periodistas de la revista de rock <em>La García</em> para promocionar un recital planeado para el 8 de diciembre en el estadio de Unión de Santa Fe. El recital nunca sucederá, y la banda nunca volverá a existir.</p>



<p>Este verano leí el libro <em>La última noche de Patricio Rey</em> (Gourmet Musical, 2021). El libro recoge la última entrevista que Skay, Poli y el Indio dieron juntos, veinte años atrás. Después de leerlo creo haber encontrado la respuesta a la última pregunta de la mitología ricotera: ¿por qué se separaron?</p>



<p><strong>Una noche de cristal que se hace añicos</strong></p>



<p>Hubo un tiempo en que toda la información que circulaba sobre Patricio Rey y sus redonditos de ricota era cercana al mito o a la leyenda de transmisión oral. La banda cultivaba el hermetismo y, al ser independientes, nadie los obligaba a dar notas. La información casi no estaba digitalizada y no había medios como las redes en las que pudiera fluir y multiplicarse. No había libros, sólo alguna entrevista perdida llena de frases crípticas. La poética de la banda también alimentaba el misterio. Entender a qué se refería cada canción ya implicaba muchas conversaciones y nunca había una única respuesta. Ésa es la banda de la que me enamoré.</p>



<p>Más de veinte años después de su separación la situación es muy distinta. Hay al menos diez libros sobre el fenómeno ricotero y todo el que estuvo cerca pareciera tener algo para contar. El mito requiere un poco de oscuridad y, a mi gusto, tanto echar luz sobre los hechos puede terminar rompiendo el objeto de adoración.&nbsp;</p>



<p>Por ejemplo, uno de tantos mitos decía que Patricio Rey era la entidad que surgía cuando todos los integrantes de la banda se reunían a tocar. Hace poco unos<em> refutadores de leyendas </em>descubrieron que hubo una persona a la que se refería el nombre, un artesano de Salta, aparentemente un ser muy particular. Me costó aceptarlo. ¿Cómo cambiar un mito tan potente y poético por una anécdota intrascendente? ¿Por qué los protagonistas cedieron en su hermetismo? En un punto, me siento un niño que quiere seguir creyendo en los reyes magos.</p>



<p>El último de esos mitos fue la separación de la banda. No se sabía nada, ni los motivos, ni las circunstancias. De hecho, tomó estado público mucho tiempo después de que sucediera. El recital de Santa Fe se pospuso por la crisis nacional. Luego se anunció un año sabático. Y finalmente el <em>hasta luego</em> se convirtió en un <em>hasta nunca</em>.</p>



<h2><strong>Tic-tac efímero</strong></h2>



<p>El libro no es más ni menos que la desgrabación minuciosa de la última cena en la que Poli, Skay y el Indio se autopercibieron amigos. La última encarnación de Patricio Rey. Su duración es la que se corresponde con tres horas y doce minutos de audio grabados en cassettes TDK. Cada tanto, un párrafo queda inconcluso porque se acabó la cinta y los periodistas tardaron en dar vuelta el cassette.</p>



<p>Sabemos que ésa fue la última reunión por las pequeñas infidencias que se fueron filtrando y acrecentando la distancia entre los protagonistas. En una entrevista, en 2009, Skay sugirió que el Indio se había querido adueñar del proyecto. En seguida Solari salió al crucé con un texto que explicaba que el motivo del conflicto había sido la custodia de los videos de los recitales de Racing, Huracán y River. Personalmente nunca me pareció un motivo suficiente para cortar veinticinco años de colaboración.&nbsp;</p>



<p>En dicho texto, el Indio ubica la discusión que dinamitó todo un rato después de la entrevista: <em>&#8220;La noche definitiva (un rato antes estábamos en un bar hablando con un cronista sobre un próximo show) me puse firme en mi requerimiento y esa actitud desembocó (ante la negativa) en el rompimiento de la sociedad artística”.</em></p>



<p>Pasó el tiempo y en 2019 el Indio lanzó sus memorias, <em>Recuerdos que mienten un poco</em>. En un pasaje del libro, Solari cuenta cómo terminó aquella noche. Al parecer, luego del bar fueron hasta la casa de Poli y Skay en Palermo. Allí el Indio sacó el tema de los videos y eso disparó un desencuentro del que nunca volverían.</p>



<p><em>“Puede que la embriaguez haya tenido que ver, estábamos medio picoteados…”</em> dice Solari. <em>“Lo único que sé es que seguimos gritando hasta que Skay se fue a la mierda, porque no le gustan las situaciones tensas. No recuerdo si al final dije </em><em>&#8216;</em><em>esto se acabó acá</em><em>&#8216;</em><em>, pero me subí al coche -el chofer que me esperaba afuera, se había dormido ya- y volví a casa”.</em></p>



<h2><strong>Las despedidas son esos dolores dulces</strong></h2>



<p>El libro no satisface el morbo de ver a los tres amigos peleando. Se ríen, conversan. Poli le indica a los periodistas que no incluyan una frase del Indio que puede ser malinterpretada. Se quieren. Como buen registro detallado, está lleno de detalles intrascendentes. Los cuales recién cobran sentido vistos desde el presente.</p>



<p>Para el detective ricotero, las pistas están por todos lados. Está la verborragia avasalladora del Indio. Sus participaciones duran diez veces más que la de sus compañeros de ruta, más breves y lacónicos. Están los pequeños detalles en los que no coinciden. Ya sea respecto de Cuba (a la cual el Indio analiza a fondo sin haberla pisado) o la utilización de los sampler. Hay también revelaciones un poco más sustanciales, el Indio ya no ensaya con la banda. Compone a solas en Luzbola, el estudio que tiene instalado en su casa, luego le pasa los temas a Skay y éste ensaya con el resto de los músicos. Ese día aparentemente le había acercado seis borradores de posibles canciones.</p>



<p>La entrevista cruda, a diferencia de lo que se publicaba en las revistas, no está llena de frases oscuras y profundas. Mérito de los entrevistadores, vemos a tres personas de cincuenta y algo de años hablando por hablar. De la actualidad, del mundial 2002, de la nada. Es como despertarse en medio de la madrugada del seis de enero y encontrarse con tu viejo medio dormido y en calzoncillos vaciando el plato de pasto para los camellos.</p>



<p>No hay peleas, ni discusiones que sacien expectativas sensacionalistas. Sólo no fluyen, están desgastados. El mundo está cambiando de modo irrevocable, la Argentina se acerca a un nuevo precipicio y a ellos se los nota un poco grandes, borrachos y cansados.</p>



<p>En palabras que el Indio pronunció esa noche: <em>“la gente proyecta un montón de cariño, de amor, de virtudes y de cosas de las que uno no puede hacerse cargo”.</em></p>



<h2><strong>Son pájaros de la noche, que oímos cantar y nunca vemos</strong></h2>



<p>La respuesta que da el libro a ¿por qué se separaron? es, entonces, maravillosa. Es cotidiana y esquiva como una letra del Indio. Nada en la reunión hace anticipar la tragedia y sin embargo sucede.</p>



<p>Parte de un flashback casual, inesperado y capital. Un testimonio de las horas previas a una discusión que fue trascendente, si bien no lo fueron sus motivos. La entrevista en sí no explica, ni aclara, ni demuestra, sólo deja ver las sombras de lo que ya no está. Para el ricotero amoroso, la lectura ofrece los rastros de una ausencia. Probablemente la banda ya se había terminado, solo que no lo sabían.&nbsp;</p>



<p>Una vez separados sus caminos se bifurcan, confirmando que ya apuntaban hacia horizontes distintos. El Indio produjo una obra solista parecida a la última etapa de los Redondos y se hizo cargo de la masividad abrumadora de su convocatoria. Mientras Skay cultivó el perfil bajo del artista independiente (y no tan masivo) que fuera el sello de los comienzos de la banda. Sus recitales no cierran con Jijiji y, cuando interpreta el mítico tema, ni siquiera canta la letra completa.</p>



<p>En 2002 Skay sacó su primer disco solista y entre tantas cosas dejó una frase (menos beligerante que las posteriores) sobre su relación: <em>“Con el Indio nos debemos, al menos, un par de canciones. Lo que no sé es cuándo, ni cómo, ni dónde”</em>.&nbsp;</p>



<p>En el 2005 el Indio hizo su presentación solista en dos fechas en el estadio Único de La Plata. Yo fui el domingo. Había anunciado un invitado sorpresa y todos esperábamos, como niñxs ingenuos, a Skay. La espera continuó infinitamente hasta diluirse.&nbsp;</p>



<p>Hace unos días el Indio anunció que no se volverá a subir a un escenario. Desde entonces sabemos (con ese horrible nivel de certeza que da el paso del tiempo y la mortalidad) que Patricio Rey no reencarnará.</p>



<h2><strong>Siempre tengo a mi lado a mi dios</strong></h2>



<p>El documental <em>Las estatuas también mueren</em> (1963, Chris Marker y Alain Resnais), retrata cómo los objetos rituales africanos mueren cuando se convierten en piezas de un museo europeo. Si al mito se le arrebata su posibilidad de dar cuenta de la realidad de un modo no lógico, deja de ser algo vivo y se vuelve sólo un objeto de estudio de la razón científica. Éste es el último secuestro al que se enfrentará el mito ricotero.</p>



<p>La última postal de aquella noche del 2001 no es una imagen, apenas el relato de una imagen. Los tres periodistas se despiden, también borrachos, felices de semejante honor e ingenuos respecto del futuro. Los miembros de la banda toman una dirección y ellos otra. Se quedan un rato contemplando a sus ídolos irse. Skay, Poli y el Indio van abrazados. El Indio, en el medio, rodea con sus brazos a los otros dos. Son tiempos en que los celulares sólo sirven para hablar por teléfono, así que los periodistas apenas guardan un recuerdo mental de semejante escena. Tal vez es mejor así, dicen. De nuevo, gana el mito.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/no-prendas-la-luz-el-ultimo-mito-de-patricio-rey%ef%bf%bc/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mike es la cultura</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mike-es-la-cultura/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 May 2020 22:43:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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					<description><![CDATA[Jordan fue el mejor basquetbolista de la historia y también el mayor ícono de la cultura globalizada y de marcas en la post Guerra Fría. Era el embajador de la cultura estadounidense en el mundo. Dialogan en el texto Naomi Klein, Barack Obama y el Indio Solari. Por Juan Stanisci* &#8220;Mientras Michael se retira, en [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Jordan fue el mejor basquetbolista de la historia y también el mayor ícono de la cultura globalizada y de marcas en la post Guerra Fría. Era el embajador de la cultura estadounidense en el mundo. Dialogan en el texto Naomi Klein, Barack Obama y el Indio Solari. </em></p>



<p><strong>Por Juan Stanisci</strong>*</p>



<p class="has-text-align-right">&#8220;<em>Mientras Michael se retira, en la cadena ESPN”</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>Carlos Solari – Nike es la cultura</em></p>



<p>A principios de la década de 1990 el orden geopolítico cambió. En solo dos años el mundo dividido en dos polos dejó de existir. En noviembre de 1989 la imagen del Muro de Berlín derrumbándose llegó a todos los televisores del planeta. Dos años más tarde, la inoperancia económica y fiscal de Gorbachov daba el golpe final de una URSS que ya acariciaba la lona hacía varios años. De esta manera Estados Unidos emergía como la única superpotencia mundial. La globalización crecía a pasos agigantados.&nbsp;<em>McDonald’s</em>,&nbsp;<em>Coca</em>&nbsp;<em>Cola</em>,&nbsp;<em>Nike</em>&nbsp;y otras decenas de empresas estadounidenses moldeaban un nuevo modo de vida de Buenos Aires a Hong Kong: las marcas como signo cultural.</p>



<p>En ese contexto un muchacho nacido en Carolina del Norte aparece como el mayor ícono del momento. Michael Jordan es entre finales de los 80 y principios de los 90 una referencia de su país en todo el mundo.</p>



<p>El número 23 de los&nbsp;<em>Chicago Bulls</em>&nbsp;fue la primera superestrella de la era Post Guerra Fría. Michael Jordan era un modelo a seguir dentro y fuera de las canchas. El basquetbolista batía todos los records, empezaba a llegar a cada rincón del mundo con la NBA y su cara estaba relacionada con las principales marcas de su país. Había roto los límites de los aros y las pelotas naranjas para transformarse en un pedazo de cultura. La cultura de las marcas en una sola persona.</p>



<p><strong>To beef or not to beef</strong></p>



<p><em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=b0AGiq9j_Ak">Be like Mike</a></em>. Se como Mike. La publicidad de Gatorade mezclaba imágenes espectaculares de Jordan encestando y jugando con niños y niñas. En una cancha de barrio un muchacho intentaba pasarse la pelota naranja por atrás de la espalda pero no podía. Segundos más tarde el propio Jordan se enredaba con la pelota y terminaba golpeándose la cabeza. No era tan difícil ser como Michael, solo tenías que tomar <em>Gatorade</em>.</p>



<p><em>Be like Mike</em>&nbsp;no era solo una publicidad de bebidas para deportistas, sino una premisa de un país entero. Michael Jordan representaba, en 1992, todo lo que estaba bien en los Estados Unidos: un deportista que no opina sobre política, que gana en su equipo y para su país, individualmente batía todos los records y para completar usaba&nbsp;<em>Nike</em>, comía en&nbsp;<em>McDonald’s</em>&nbsp;y cereales&nbsp;<em>Wheaties</em>, bebía&nbsp;<em>Gatorade</em>&nbsp;y usaba ropa interior&nbsp;<em>Hanes</em>. Michael Jordan no era solo un basquetbolista, sino una especie de caballo de troya moderno: junto a su número 23 y sus volcadas, venían montones de productos.</p>



<p>Naomi Klein en su libro No Logo, donde analiza el poder de las marcas, hace un interesante análisis sobre este fenómeno:</p>



<p>“La creación más moderna de las marcas es poner a la cultura anfitriona en un segundo plano y hacer que la marca sea la estrella. No se trata de patrocinar la cultura, sino de ser la cultura. ¿Y por qué no? Si las marcas no son productos sino ideas, actitudes, valores y experiencias, ¿por qué no pueden ser también cultura?”</p>



<p>En el caso de Jordan, ya no es un basquetbolista sino una marca en sí misma. Jordan es la cultura.</p>



<p>El ex presidente de los Estados Unidos Barack Obama fue más explícito en el final de&nbsp;<em>The last dance</em>:</p>



<p>“Hay grandes jugadores que no tienen influencia fuera de su deporte. Y hay ciertas figuras deportivas que se vuelven una influencia cultural. Michael Jordan ayudó a crear una forma diferente de ver al atleta afroamericano, una forma diferente de ver los deportes como parte de la industria del entretenimiento. Se volvió un embajador extraordinario, no solo del básquetbol, sino de los Estados Unidos en el mundo y parte de la cultura estadounidense en el mundo. Michael Jordan y los Bulls cambiaron la cultura.”</p>



<p>Cómo canta Solari: “Mike es la cultura. Mike es tu cultura.”</p>



<p><strong>Había una vez… un Dream Team</strong></p>



<p>En 1992 se formó el famoso <em>Dream Team</em> de la selección de básquet estadounidense para los Juegos Olímpicos de Barcelona. Luego de la derrota ante la Unión Soviética en Seúl 88, que luego sería campeona en lo que fue su última participación, Estados Unidos decidió que el equipo este conformado por los mejores jugadores de la NBA, mientras que en los años anteriores los equipos se formaban con amateurs de las universidades. El <em>Dream Team</em> incluyó a: Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Scottie Pippen, Charles Barkley, Karl Malone y Patrick Ewing. Ganaron los ocho partidos que disputaron. En la final contra Croacia tuvieron la peor diferencia: nada más que 32 puntos.</p>



<p>Menos de un año antes la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas llegaba a su fin. El contrapeso político de los Estados Unidos desaparecía y con él, el mundo polarizado. Estados Unidos quedaba establecido como el líder mundial. El <em>Dream Team </em>de Barcelona 92 ayudó a agrandar el mito de la grandeza estadounidense: un equipo de mega estrellas que llevaba un deporte de equipo a una superioridad pocas veces vista. Aquellos Juegos Olímpicos fueron la carta de presentación de la NBA hacia el mundo globalizado. Pero el equipo de los sueños no podría haber sido formado sin la presencia de Jordan. Cuando MJ dio el sí, ninguno de los otros jugadores pudo negarse.</p>



<p>Michael conquistaba la NBA y los Juegos Olímpicos. Las empresas de publicidad se peleaban por su figura. Y por si fuera poco, en tiempos donde <em>MTV</em> se desplegaba sobre el mapa como el mejor jugador de TEG, dos MJ se juntaban: Jordan y Jackson. Doce días antes del debut del <em>Dream Team</em> en Barcelona 92, se estrenaba el video de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JbHI1yI1Ndk">Jam</a>. En él se podía ver a Jackson bailando en una cancha de básquet abandonada. En el edificio de al lado Jordan jugaba a embocarle al aro. Con el correr de los minutos los MJ se encuentran, Jordan le enseña a encestar a Jackson y el músico intenta que el basquetbolista baile. Jackson era un abonado de <em>MTV</em> pero no podía jugar en la NBA. Jordan podía salir en <em>MTV</em>, ser la estrella de la NBA y ganar la medalla de oro.</p>



<p><strong>El tesoro de los inocentes</strong></p>



<p>La cama de Bugs Bunny rebota y rebota. Decide tomar cartas en el asunto e ir a ver qué pasa. Bugs hace un agujero que lo conduce a una cancha de básquet. Su aparición no es muy bien recibida por cuatro muchachos que andaban jugando. Lo agarran de sus largas orejas para hacerlo volar por toda la cancha, hasta terminar adentro de uno de los aros. Los cuatro bravucones ríen. “Esto significa guerra” dice el conejo con el índice en el aire. Bugs se pone unas zapatillas <em>hare Jordan</em> desafiando a los cuatro muchachos que lo habían revoleado. El cuarteto se burla de él, pero deja de hacerlo cuando aparece el hombre de las <em>air Jordan</em>. Michael hace una volcada, Bugs le cambia la pelota por un yunque a uno de los cuatro muchachos, cada uno con su estilo aportan para ganar el partido. El final de la publicidad de <em>Nike</em> termina con Bugs Bunny diciendo: “Esto puede ser el comienzo de una hermosa amistad.” <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Sc61UtYUgbs">La publicidad de <em>Nike</em></a> de 1992 fue la precuela de lo que luego sería una película de éxito mundial.</p>



<p>Los&nbsp;<em>Looney Tunes</em>&nbsp;habían nacido en la década del 30, pero su explosión a nivel mundial se dio después de la Segunda Guerra Mundial. Son, junto a&nbsp;<em>Disney</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Hollywood</em>, una de las principales industrias culturales internas y de exportación de los Estados Unidos.</p>



<p>En 1995 Jordan volvía al básquet luego de una breve experiencia en el béisbol. Durante el verano de ese año en los estudios de la&nbsp;<em>Warner Bros</em>&nbsp;se instaló una cancha de básquet para que Jordan pudiera ponerse a punto jugando con los mejores jugadores de la NBA. Aquellos a quienes un grupo de minúsculos extraterrestres les robarían el talento en&nbsp;<em>Space Jam</em>.</p>



<p>La película sucede durante el retiro de Jordan y su paso por el béisbol. Durante su primer partido como beisbolista, luego de tres intentos fallidos de conectar un&nbsp;<em>home run</em>, una nave extraterrestre atraviesa el estadio. Bugs Bunny está escapando como siempre de Elmer Gruñón cuando la nave aterriza y la puerta se abre cayendo sobre la cabeza del pelado cazador. “Un pequeño paso para la Montaña Tontolandia” dicen unos pequeños extraterrestres de colores al bajar de la nave.</p>



<p>Los pigmeos interplanetarios quieren raptar a los&nbsp;<em>Looney Tunes</em>, pero estos los desafían a un partido de básquet para salvar su libertad. Los extraterrestres aceptan y para ganar roban el talento de los mejores jugadores de la NBA, como se repite varias veces en la película. Frente a esta nueva circunstancia los&nbsp;<em>Looney Tunes</em>&nbsp;deciden pedir ayuda a un viejo amigo de Bugs: Michael Jordan.</p>



<p>Michael llegaba a la tierra de los&nbsp;<em>Looney Tunes</em>&nbsp;con el objetivo de evitar que fueran esclavizados: Bugs Bunny, El Pato Lucas, Porky, Silvestre, Tweety, El demonio de Tazmania, etcétera. Con todo lo que significa la idea de la libertad para la cultura estadounidense. Y con todo lo que significan los&nbsp;<em>Looney Tunes</em>, Jordan debía salvar a una de las usinas culturales más importantes, pero sobre todo, a los niños y niñas. Su misión en el fondo era salvar la inocencia de los Estados Unidos.</p>



<p>Los pequeños extraterrestres devenidos en&nbsp;<em>Monstars</em>, un juego de palabras entre monstruos y estrella, y los&nbsp;<em>Looney Tunes</em>&nbsp;reforzados con Jordan disputaban El Juego del Siglo. A la mitad del partido, con los&nbsp;<em>Monstars</em>&nbsp;ganando, Stan Podolak, el hombre que debía encargarse de que a Michael no le falte nada como jugador de beisbol, descubre que los pequeños extraterrestres dejaron de serlo cuando le robaron el talento, sí a los mejores de la NBA. Entonces Jordan decide hacer una patriada mayor aún. No conforme con salvar a los Tunes y todo lo que eso conlleva, también decide salvar a la NBA. Apuesta con el líder de los extraterrestres, el dueño de Montaña Tontolandia, su propia libertad a cambio de, si ganaban, devolverles el talento a “sus amigos”. Vale la pena detenernos en esta estación.</p>



<p>En primer lugar, no hacía mucho tiempo que Jordan había sido acusado de ludópata. Se había llegado a decir que la muerte de su padre estaba relacionada con sus apuestas. En este sentido no es inocente que apueste. Pero ahora lo que está en juego no son grandes sumas de dinero, sino una acción totalmente noble de Michael: su libertad a cambio de la de los dibujos animados que hacen felices a las familias estadounidenses (y del mundo) y el talento de los jugadores de la NBA que también entretienen a esas mismas familias.</p>



<p>Por otro lado, lo que le tocaría al Dueño de Montaña Tontolandia en caso de que su equipo gane parece de otra época. La secuencia comienza con una estrella amarilla sobre un fondo rojo, el extraterrestre amenaza a Michael: le va a tocar firmar autógrafos todo el tiempo y jugar 21 con los clientes para siempre perder. La perdida de la libertad para los estadounidenses está asociada al comunismo. Lo mismo que la estrella amarilla sobre el fondo rojo.  Por ese carril va ese Jordan encadenado perdiendo contra rivales que necesitan ayuda para ganar. Todas estas ideas están ligadas a una forma de narrar en Hollywood que ya había caducado: la de la Guerra Fría. El ambiente dónde se desarrolla lo que piensa el dueño de Montaña Tontolandia es sórdido, monótono y carente de colores, todo esto estuvo durante años vinculado a la URSS desde los ojos, o mejor dicho las cámaras, estadounidenses. Y de la misma manera se puede leer el robo de talento por parte de los pequeños extraterrestres, una cuestión también abordada en distintas películas donde se presenta a un villano soviético intentando sustraer información tecnológica estadounidense para perfeccionarla. En este caso lo que es robado no es un elemento, sino el talento de sus basquetbolistas.  </p>



<p><em>Space Jam</em>&nbsp;fue una película de un éxito indudable, al tal punto que hoy en día, sus derechos fueron adquiridos por&nbsp;<em>Netflix</em>&nbsp;para poder transmitirla. Logró tener contenido como para entretener a los niños y niñas con los dibujos animados y a los adultos con las figuras de la NBA. Además contiene varios guiños programas de televisión estadounidenses de aquellos años: el actor que interpreta a Stan Podolak, era parte del elenco de una de las series más vistas de la década:&nbsp;<em>Seinfeld</em>; cuando los extraterrestres se infiltran en el estadio se sientan al lado de Patricia Heaton, actriz de “Todos quieren a Raymond” otra serie de gran éxito en su época, y de Dan Castellaneta, el encargado de ponerle voz a Homero Simpson.</p>



<p>Pero a la vez Space Jam es un perfecto artefacto publicitario. En la versión doblada al español no queda tan explícito, salvo por la cantidad de veces que las <em>Air Jordan</em> son tomadas en primer plano o el momento en el que el Pato Lucas se besa el logo de la <em>Warner Bros</em> que tiene estampado en la cola. Pero si vamos a la versión sin doblajes hay una escena que debe tener el record de publicidades metidas en una película. Michael Jordan está mirando la noticia de que algo estaba pasando con los jugadores de la NBA, al lado de la televisión hay un cartón de papas fritas de <em>McDonald’s.</em> Stan Podolak entra a la habitación para llevarlo a jugar al golf, en la versión doblada dice: “Deprisa Michael al parque. Alista todo no olvides nada. Si te portas bien pasaremos por una hamburguesa doble.” Pero si la escuchamos en inglés: “Vamos Michael, es hora del partido. Ponete tus <em>Hanes</em>, atate tus <em>Nikes</em>, agarra tus <em>Wheaties</em> y tu <em>Gatorade. </em>Compraremos un <em>BigMac</em> de camino al parque.” Casualidad, todas estas marcas patrocinaban a Jordan. Más adelante, durante el partido, uno de los <em>Monstars</em> hecha fuego por la boca quemando al Gallo Claudio. Cuando este es rostizado hace referencia, esto tampoco se ve en la versión doblada, a uno de los menús de KFC. Al final de la película, cuando Jordan lleva la pelota para devolver el talento a los jugadores de la NBA, Charles Barkley dice “oigan, son un asco.” A lo que Larry Johnson responde “sí, mi abuela puede jugar mejor que yo.” Johnson había grabado una publicidad para Converse en la que interpretaba a su abuela jugando al básquet.</p>



<p>El 15 de noviembre de 1996 todas las salas de cine de Estados Unidos y Canadá estrenaban Space Jam. Habían pasado cinco meses del campeonato ganado por los <em>Chicago Bulls</em>, el primero desde la vuelta de Jordan al básquet y el que abriría el segundo <em>threepeat</em>. Un mes después, el 25 de diciembre, aparecía en los cines en América Latina. En el resto del mundo se iría estrenando entre enero y febrero de 1997. De esta manera Jordan llegaba, ya no solo a los amantes del deporte a nivel mundial o a quienes veían MTV, sino a los niños y las niñas. Millones de familias en todo el mundo, vieron a MJ estirar su brazo desde la mitad de la cancha hasta el aro para ganar el partido. No importa qué idioma hablaras, que religión profesaras o cual sea la idea política de tu gobierno, Jordan estaba ahí. Como <em>Nike, McDonald’s </em>o <em>Gatorade</em>. En algunos casos, esas marcas se hacían conocidas gracias al número 23 de los Chicago Bulls. Que hacía tiempo había dejado de ser solo un basquetbolista para transformarse en un hecho cultural.</p>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mike-es-la-cultura/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Te encanará un Robocop sin ley</title>
		<link>https://marcha.org.ar/te-encanara-un-robocop-sin-ley/</link>
		
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		<pubDate>Tue, 14 Apr 2020 03:16:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En estos días en que las imágenes distópicas parecen cada vez más palpables, la fuga hacia la ciencia ficción que propone Carlos Alberto Solari en “Fusilados por la cruz roja”, no resulta difícil de imaginar en el corto plazo: un cyborg, como Robocop, con capacidad de poder detener y encarcelar a seres humanos, sin ningún [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En estos días en que las imágenes distópicas parecen cada vez más palpables, la fuga hacia la ciencia ficción que propone Carlos Alberto Solari en “Fusilados por la cruz roja”, no resulta difícil de imaginar en el corto plazo: un cyborg, como Robocop, con capacidad de poder detener y encarcelar a seres humanos, sin ningún marco normativo que lo regule ni se lo impida. De verdad, no estamos tan lejos.</em></p>



<p><strong>Por Nacho Saffarano</strong></p>



<p>Este artículo surge a partir de las declaraciones de la Ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, en las cuales confesaba que las fuerzas de seguridad se encontraban realizando “patrullaje en las redes sociales para detectar el humor social”. Estas declaraciones, realizadas en el marco de una conferencia virtual de la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados de Nación, despertaron una serie de reacciones que podemos dividir en tres bloques:</p>



<p>1 – rechazo de la oposición mayoritaria, comandada por Juntos por el Cambio y particularmente por la antecesora de Frederic, la sinvergüenza de Patricia Bullrich, tristemente célebre por encarcelar tuiteros durante su gestión.</p>



<p>2-&nbsp; repudio del oficialismo ante el cinismo de la oposición, y una combinación de silencio y apoyo en voz baja a las declaraciones de Frederic, teniendo en cuenta la excepcionalidad del momento que estamos atravesando.</p>



<p>3- una tercera voz que expresaba preocupación ante las declaraciones de la Ministra y rechazo a los fundadores de la Doctrina Chocobar; con muy poco rebote mediático, trabajada por organizaciones sociales, sectores de la izquierda, y un pequeño grupo de intelectuales.</p>



<p>Frederic estuvo rápida de reflejos y pidió disculpas por la desafortunada declaración, manifestando que lo que hacían – vaya a saber uno qué fuerza y qué personas – era un rastrillaje sobre el contenido público de las redes sociales, y no una búsqueda a publicaciones de particulares. Al día de hoy, ya tenemos al primer imputado, acusado por el delito a la intimidación pública. Un pibe de 21 años, de Balcarce, que luego de haber sido rechazado para ser beneficiario del IFE, tuiteó “¿sigue en pie lo del saqueo, no?”. No está de más aclarar, si bien no es el objeto de análisis aquí, que toda esta actuación es ilegal, en tanto contraria lo dispuesto por los incisos 2 y 3 del artículo 4°, de la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520.</p>



<p><strong>Todo lo líquido se desvanece en las redes</strong></p>



<p>En un <a href="https://www.marcha.org.ar/miseria-de-la-investigacion/">artículo anterior</a>, decíamos que uno de los principales riesgos que corríamos al ensalzar el accionar de las fuerzas policiales y quitar el ojo sobre el necesario contralor de sus actividades, era la legitimación de un giro autoritario, una vez que la situación de la pandemia esté controlada. Pocas certezas tenemos en cómo va a ser el día después de que termine “todo esto”. Una de esas es que la enorme mayoría social, va a ser más pobre. Y con un sistema penal preparado para perseguir a los marginados, este no debe ser un dato menor. Esta es la razón por la cual, más allá de la declaración ligada a la coyuntura que hace Frederic, el campo popular debería ponerse a estudiar y debatir cuánta libertad estamos dispuestos a perder, hasta donde puede vigilar el Estado.</p>



<p>Hay dos buenas razones para preocuparse. La primera, es la alta legitimidad popular con la que cuentan los discursos punitivos en estos tiempos. Cuando los principales referentes de Juntos por el Cambio salen a criticar a Frederic, no lo hacen porque piensen que esté mal las políticas de control tecnológico sobre la población o porque su base social la rechaza, sino porque precisan polarizar, distinguirse y nada más. Tal vez su preocupación sea que puedan imputar a alguno de sus trolls. Pero no, las Fuerzas de Seguridad, el sistema penal en su conjunto, no olvidan su carácter de clase, por lo que los trolls-center podrán seguir operando tranquilos, sabiendo que no son pibes de un barrio popular de Balcarce.</p>



<p>En una entrevista reciente, el abogado e investigador Esteban Rodríguez Alzueta, habla sobre el peligro de una sociedad con miedo. El miedo al contagio del Covid-19, a la muerte golpeando la puerta de una casa en Nordelta y de una casilla en la 1.11.14 al mismo tiempo, unificó reclamos y exigencias. Ese miedo que lleva a desconfiar todo el tiempo del que tenemos adelante en la fila de la verdulería, del que no usa barbijo, que nos lleva a denunciar compulsivamente. El miedo es el mejor amigo de la punición, la vía de acceso para una batería de medidas represivas. Y una vez que el compendio normativo-punitivo se logra instalar, así sea en este caso como una medida excepcional para combatir una situación de crisis, las voluntades estatales para dejar de utilizarlas, casi nunca existe.</p>



<p>La segunda razón para preocuparse, es la internacionalización de las prácticas de vigilancia digital, las cuales se agudizaron con la pandemia, principalmente con los datos de geolocalización para seguir de cerca a quienes sean portadores del virus. Insistimos que en nombre de la situación de emergencia, no es posible defender cualquier actividad tecnológica. Sobre todo con el riesgo que existe de que la recopilación de datos personales, pueda ser utilizada con fines extra-sanitarios. Una vez más, cuando las fuerzas de seguridad y control toman más atribuciones que las normales, la tarea es tener un control doble sobre las mismas</p>



<p>La combinación de una sociedad con miedo, y un desarrollo tecnológico capaz de penetrar cualquier capa de privacidad, nos deja muy cerca de los postulados fundamentales de “Vigilancia líquida”, un ensayo de Zygmunt Bauman y David Lyon, que recupera la idea del <em>banóptico: </em>un sistema de control que no necesita de un vigilante físico, donde los individuos son quienes entregan su información por voluntad propia; la cual podrá ser utilizada para diseñar perfiles, clasificar y etiquetar. Aquí ya no es necesario el “mantener adentro” como imaginaron Bentham y Foucalt al <em>panóptico</em>, sino que ahora a partir de la entrega de datos, se logra “mantener lejos” a los grupos que cada sociedad determina como peligrosos ¿A cuánto estamos de una app que marque donde se encuentran los contagiados de Covid 19?</p>



<p>No es novedad que el Derecho corre de atrás, a veces a kilómetros, a la realidad. Frente a un desarrollo tecnológico que no para, con la propagación de datos personales e información que se entiende como “privada”, es fundamental una legislación ajustada a estos nuevos tiempos, que principalmente, limite las posibilidades de intromisión del Estado en los datos y metadatos de los individuos; que los ciudadanos sean capaces de conocer que se hace con su datos y de poder controlar, tanto al Estado como a las empresas privadas.</p>



<p>Parece una pelea contra molinos de viento. Y lo es. Que pueda fusilarte hasta la Cruz Roja, no implica que no haya que combatirla.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/te-encanara-un-robocop-sin-ley/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Acto por Santiago Maldonado: &#8220;¿Qué esperan para marcharse los dueños de la muerte?&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/marcha-por-santiago-maldonado-que-esperan-para-marcharse-los-duenos-de-la-muerte/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Apr 2018 12:19:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[8 meses]]></category>
		<category><![CDATA[Carla Hayet]]></category>
		<category><![CDATA[Desaparición Forzada]]></category>
		<category><![CDATA[Indio Solari]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Patricia Bullrich]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Maldonado]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Maldonado]]></category>
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					<description><![CDATA[A 8 meses de su desaparición seguida de muerte]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Carla Hayet</strong></p>
<p><em>El pasado 1 de abril se cumplieron ocho meses de la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado, tras la represión llevada a cabo por Gendarmería Nacional en la Pu Lof en Resistencia Cushamen, provincia de Chubut. Crónica del acto realizado en la Ciudad de Mar del Plata.</em></p>
<p><strong>Marcha y Festival</strong></p>
<p>En esta oportunidad la convocatoria a movilización por parte de la familia de Santiago, encabezada por su hermano Sergio Maldonado, fue en la ciudad de Mar del Plata. La cita, a la que acudieron más de diez mil personas, contó con la presencia de diversos organismos de DDHH, organizaciones sociales, y partidos políticos, así como con el fuerte apoyo a través de las redes sociales de numerosas figuras públicas que llamaron a la participación y difundieron de la marcha. La concentración –en la cual también se recordó y reclamó justicia por Rafael Nahuel– comenzó alrededor de las 14.30 en el monumento a San Martín (Av. Luro y Mitre), desde donde una amplia columna se movilizó hasta Alte. Brown, entre el Casino y el Hotel Provincial, donde esperaba un escenario para la lectura del comunicado y un festival artístico en el cual participaron artistas como Científicos del Palo, Félix y los Sin Fritz, <em>Bruno Arias</em>, Lautaro Sok Pai , Los <em>Espíritus y el artista plástico Felipe Gimenez, quien pintó durante la jornada, el cuadro “Un abrazo para Santiago”.</em></p>
<p><em>El acto, cuyo único orador sería Sergio Maldonado, comenzó con la presencia de Vicente Zito Lema, quien dedicó unas breves palabras a Santiago. </em><em>“Hemos luchado y no dejaremos de luchar. Y aquí estamos (…) No serán nuestras vidas oscuridad y silencio…</em></p>
<p><em>Con toda el agua del Río Chubut jamás se lavarán las culpas. ¿Qué esperan para marcharse los dueños de la muerte? (…) Hay un viento de silencio. Y vos te hiciste cargo, Santiago, del dolor que más duele. La memoria del horror es un instante eterno”.</em></p>
<p><em><strong>El Comunicado</strong></em></p>
<p><em>Un rato después, y luego de agradecer a todas y todos los presentes y todxs quienes vienen acompañando esta lucha de ya ocho meses, Sergio comenzó con la lectura del documento en el cual enunció –mediante once puntos</em>–<em> por qué </em><em>“decimos que </em><em>[Santiago] </em><em>fue víctima de desaparición forzada seguida de muerte”:</em></p>
<p>1) Santiago estaba el primero de agosto de 2017 a la altura del km 1848 de la ruta 40, cuando ingresaron violenta e ilegítimamente más de 120 gendarmes a la Pu Lof en Resistencia de Cushamen.</p>
<p>2) Las fuerzas de seguridad ingresaron tirando piedras; algunos corriendo; otros en vehículos, y disparando. Corrieron a las 6 o 7 personas que estaban junto a Santiago hasta la orilla del Río Chubut, disparándoles.</p>
<p>3) Los gendarmes, además de dispararles, les tiraban piedras a las personas que cruzaban el río.</p>
<p>4) Prefectura naval rastrilló el lugar más de 3 veces con resultado negativo.</p>
<p>5) Canes adiestrados para la búsqueda de rastros humanos y cadavéricos rastrillaron el lugar más de tres veces con resultado negativo.</p>
<p>6) Gendarmería Nacional y Prefectura participaron de la investigación aun siendo fuerzas dependientes del Ministerio de Seguridad de la Nación, comprometiendo la independencia de la investigación.</p>
<p>7) Los rastrillajes negativos permitieron que los funcionarios y las funcionarias del gobierno negaran sistemáticamente que Santiago había estado el 1° de agosto de 2017 en el lugar de la represión de Gendarmería.</p>
<p>8) Una diputada nacional que forma parte de la coalición de gobierno afirmó que había una posibilidad del 20% de que Santiago estuviera en Chile. Esta afirmación falsa fue reproducida y amplificada por los medios de comunicación.</p>
<p>9) El Ministerio de Seguridad plantó pistas falsas en el expediente, desviando la atención de la responsabilidad de Gendarmería en la desaparición de Santiago. Entre tantas hipótesis falsas está la de que Santiago había sido herido en un ataque a un puestero de Benetton. También acusó falsamente a nuestra familia de no colaborar con la extracción de muestras de ADN.</p>
<p>10) Los resultados de la autopsia no dicen ni cómo, ni cuándo, ni dónde murió Santiago.</p>
<p>11) El cuerpo de Santiago estaba 80 metros río arriba del punto indicado por los testimonios y los rastrillajes.</p>
<p><strong>Un símbolo de lo que el Estado no debe hacer</strong></p>
<p>Enumerado esto, el comunicado culminó con la exigencia de la conformación de un grupo de expertos independientes, de expertos en investigaciones de causas complejas, en las que el Estado esté sospechado, independiente del Poder Ejecutivo Federal. Un equipo que pueda tomar los testimonios que aún no se han recepcionado y que resultan imprescindibles para conocer la verdad de lo sucedido. Un equipo que investigue qué pasó con la mochila de Santiago y los restos de la fogata que iniciaron los gendarmes el 1° de agosto.</p>
<p><em>“Por estas y otras infinitas irregularidades, mentiras, ataques contra la familia, pistas falsas, negaciones, ocultamientos, es que decimos que la investigación no ha sido ni diligente, ni efectiva, ni imparcial, ni exhaustiva. (…)Es necesario insistir a las autoridades estatales para que profundicen la investigación y den respuestas serias y fundadas. Es su responsabilidad y deben cumplirla”, </em>enunció su hermano.</p>
<p>“Por Santiago, por los 30mil, y por todxs lxs desaparecixs y muertxs en Democracia”, concluyó el comunicado por parte de Sergio Maldonado, quien –antes de terminar– insistió en que si la ministra Patricia Bullrich no se encuentra capacitada para dar respuestas a este caso, y que por eso debe dar un paso al costado.</p>
<p><strong>Del “Indio” para el “Brujo”</strong></p>
<p>Finalmente, y antes de dar paso al festival de música, Nacho Levy –referente de la organización villera “La Poderosa”– compartió con las y los presentes una de las tantas cartas recibidas por La Garganta Poderosa para Santiago Maldonado. Su remitente: El “Indio” Solari:</p>
<p><em>“Santiago, donde te encuentres&#8230;</em></p>
<p><em>Como tantos otros no te conocía, no sabía de vos.</em></p>
<p><em>Estabas donde tu generosa y tu joven valentía te llevaron. Con los desposeídos, los despojados. Compartiendo el día con los auténticos habitantes naturales de la tierra en disputa. Tan cerca de sus necesidades que fuiste una silueta más entre ellos, un blanco de tiro.</em></p>
<p><em>Mi respeto siempre,</em></p>
<p><em>Indio”.</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/marcha-por-santiago-maldonado-que-esperan-para-marcharse-los-duenos-de-la-muerte/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Olavarría: perfume al filo del dolor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Mar 2017 22:02:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Indio Solari]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Misa ricotera]]></category>
		<category><![CDATA[Olavarría]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[Redacción Marcha]]></category>
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					<description><![CDATA[Un recital que nos duele]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong> Por Redacción Marcha</strong></p>
<p><em> </em><em>Crónica de una noche que era pura ilusión y terminó en dos muertes que ensombrecen todo. Responsabilidades de las que hay que hacerse cargo y negligencia informativa a la orden del día. En el medio, las y los “desangelados” siguen siendo quienes siempre pierden.</em></p>
<p>Es difícil escribir con el diario de ayer en la mano: dice que hubo 10, o 7, o 2 muertos en el último recital del Indio Solari.</p>
<p>Somos cronistas y fuimos parte de la “misa”. Llegamos cansadas y cansados a los micros, a los autos, que nos traerían de vuelta. Empezamos a saber de la tragedia a partir de las innumerables llamadas perdidas. No teníamos señal (es difícil que haya señal en los amontonamiento de gente: marchas o recitales, sabemos que hay que tener paciencia), empezábamos a esperar noticias de quienes estaban allí (segunda máxima: se tarda en llegar, a los vehículos, a los puntos de encuentro, a las casas después de cualquier recital y más de los de Los Redondos/Indio). No importan ahora detalles o esperas, sí que hubo dos muertos y que eso empaña todo lo que se pueda decir.</p>
<p>Hubo un recital, lo hubo: la entrada fue hasta más ordenada que anteriores, en muchos casos no se cortó la entrada (también una constante: un poco por la idea de que nadie se quede afuera –para no repetir el error que le costara la vida a Walter- y por otro, ¿cuántas y cuántos hay que poner para cortar entradas? En los controles de Racing, por ejemplo, había varios controles previos, con vallas que limitaban el ingreso y fue uno de los shows donde más armas blancas y corridas hubo); y no había policía en los alrededores, simplemente porque desde aquella razzia en la que se llevaron detenido y asesinaron a golpes a Walter Bulacio, sumado a las letras antipoliciales que emite el anfitrión, ningún uniforme es bienvenido en los recitales ricoteros.</p>
<p><strong>Fue por una lluvia que realmente moje…</strong></p>
<p>111 días habían pasado desde aquel anuncio: la revancha sería un hecho. Aquel recital que el Gobierno de Olavarría había prohibido a Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota sería una deuda saldada con la presentación de El Indio y los fundamentalistas del aire acondicionado en el predio rural La Colmena, de esa localidad bonaerense. Desde ese entonces, la revancha tenía como única preocupación si ese sería o no el último show de Carlos Solari, quien padece un Mal de Parkinson que avanza dejando dudas sobre la continuidad de su obra sobre el escenario. Y hagamos acá un paréntesis: un error que le cabe al Indio ha sido esa manía de los últimos tiempos de resaltar públicamente que la muerte le está pisando los talones, que su enfermedad puede sacarlo pronto de los escenarios, por lo que cada show puede ser el último. Esto se ha exacerbado del anterior recital a esta parte, por lo cual a las miles de entradas vendidas, sumadas a las miles de personas que se calculan que van sin entrada, hubo que sumarle miles de personas que nunca habían concurrido a la “misa” por miedo a que ésta sea la última y el Indio no ofreciera más recitales. Nadie (sobre todo los más jóvenes) quiso quedarse con la espina de no haber visto alguna vez a los Redondos o al Indio, de vivir la procesión desde adentro, y, también, aquellos que alguna vez lo vieron, no quisieron perderse lo que parecía encaminarse a ser la última cena.</p>
<p>Poco antes de las diez de la noche, la banda salía al escenario para tocar “Barba Azul vs. el amor letal”, como otra revancha, saldando la deuda que había dejado pendiente el año pasado en Tandil, cuando desde el público alguien arrojó una zapatilla al escenario y el cantante decidió cortar el tema que apenas empezaba. Poco antes de las diez era todo una fiesta, aunque se percibía una energía particular en el ambiente, con un Indio Solari no tan conectado desde lo musical y más atento a algo que no estaba bien en el predio.</p>
<p>Sonaba el cuarto tema, “Ropa Sucia”, cuando Gaspar y el Indio advirtieron que frente a ellos, mucha gente caía y era pisoteada. &#8220;La gente de Defensa Civil, ¿dónde está? Hay gente tirada en el suelo. Si siguen empujando así no vamos a terminar el show”, gritaba Solari desde el escenario, quien además pidió a su público que se corriera dos metros hacia atrás y advirtió sobre lo que días antes había pedido en un comunicado, aquello de “cuidar a quien tenemos al lado” e ir a divertirse.</p>
<p>Pasó bastante tiempo para que se reanudara el show, aunque la situación no mejoraba. Adelante seguían los problemas, otros fanáticos se colgaban de las torres de sonido para ver el show desde arriba, desde el fondo seguía ingresando público, el espacio enorme se hacía cada vez más pequeño. Y en el escenario todo se desarrollaba con una desconexión musical que dejaba en el público la sensación de que algo grave estaba pasando.</p>
<p>Allí –desconectado y todo– el Indio pidió dos cosas: le habló a la generación de los 70 para que se contactaran con Abuelas si tuvieran dudas de su identidad (“Nadie les va a cambiar la vida –aclaró– pero se merecen saber quiénes son”); y alertó sobre la posibilidad de baja de edad de punibilidad, explicando que son mínimas las estadísticas de menores de 14 años que cometen delitos.</p>
<p>Minutos más tarde, la sensación era la de estar terminando un show que por algún motivo no estaba cumpliendo con la lista, un show que se había acortado y que no representaba una fiesta para nadie.</p>
<p>La catarata de desinformación empezó a llegar: era sabido que los diarios alineados con el gobierno no habían enviado periodistas para cubrir el show. Incluso desde el oficial Télam se publicó información errónea en la madrugada, <a href="http://www.sipreba.org/notas/periodismo-de-ajuste-en-la-agencia-telam">con la respuesta de su comisión interna</a>, que ve en la precarización del trabajo la grieta por donde se cuelan las informaciones no chequeadas.</p>
<p>Además de la tergiversación de lo que sucedía, las opiniones en redes sociales que corrían tanto por derecha como por izquierda al Indio Solari no aportaban a lo que se percibía como necesario: ayudar, ser puentes para que familiares y amigas y amigos conocieran el estado de sus seres queridos. En ese sentido, una gran red se armó para empezar a conocer la información que no podía dar el periodismo ausente en el lugar: listado de internados, personas con los micros demorados, varados sin señal de teléfono o, incluso, con las baterías descargadas.</p>
<p>Y es ahí donde se cuela un tema que poco se tiene en cuenta ahora, que es la solidaridad y el sentimiento de hermandad que se teje en estos recitales desde hace años. Todo lo que hay se comparte, se ayuda a alguien que se cae, se sostiene a las o los fisuras hasta que se despabilen, se prioriza el bienestar de niñas y niños (sí, que se llevan, como se llevaron a Cromañon, por deseo de compartir eso que es parte de una vida, de un sentimiento) ante una avalancha más fuerte, y en “Jijiji” se abraza al del al/ la de al lado como si fuera un gol de tu equipo.</p>
<p><strong>Con tanto humo el bello fiero fuego no se ve</strong></p>
<p>No se pueden eludir responsabilidades: el Estado, primero y principal, porque es garante de la sociedad toda. Que una ciudad como Olavarría (no desarrollada turísticamente, incluso) acepte ser responsable del “pogo más grande del mundo” le cabe a la intendencia. También está la organización privada del recital, y ahí podemos retomar experiencias pasadas y sentir que sí, que siempre está a punto de estallar todo en cualquier convocatoria multitudinaria. Que los ingresos ya empiezan a ser apretados y molestos; que las salidas suelen ser aún peores, no sólo por el cansancio físico que ya se trae desde el recital y desde los kilómetros recorridos y las cientos de cuadras caminadas, sino por las calles cortadas, los desvíos, las pocas vías de egreso; que los pogos y avalanchas empeoran a medida que se avanza y que se hacen insostenibles en momentos. Todo eso es cierto. También lo es que hemos hecho un culto de esto mismo, y que la mayoría regresó siempre porque todo eso se compensaba con otros rituales que no tienen que ver con la música en sí y que se generan a lo largo de las horas o días previos al show.</p>
<p>Por eso suena hipócrita escuchar o leer a medios que nunca estuvieron a la altura (o que nunca bajaron, mejor, desde sus pedestales de opinión) de lo que sucedió en cada recital; o que esos mismos medios hablen de las víctimas desde un lugar paternalista: son quienes ofenden a nuestros pibes cada día cuando los tildan de negros, villeros, drogadictos, ladrones, asesinos… Por eso, también, que el vocero del Estado Nacional, Mauricio Macri, diga que esto sucede cuando “no se cumplen las normas”, resulta una contradicción cuando el intendente de Olavarría, Ezequiel Galli, pertenece al “cambio” que propone su partido.</p>
<p>Volvamos algunos años atrás. Es interesante, lo planteaba la prensa respecto de los recitales de Los Redondos. Luego del de abril de 2000 en River, en el que ya eran famosos los “disturbios” y el alboroto agitado por parte del periodismo alineado con la misma criminalización de la juventud que sostienen hoy, la crónica del diario <em>La Nación</em> sostuvo: “No debe faltar mucho para que los psicólogos locales incorporen a su léxico una nueva expresión clínica: <em>síndrome ricotero”</em>. ¿A qué se referían?: “Podría ser definido como el miedo que la banda que lidera el Indio Solari provoca entre gente que vive cerca del lugar en donde ofrece un recital”. Vecinos aterrados por el “vandalismo”, señoras horrorizadas por la transformación de su barrio, propietarios atemorizados por la invasión de la propiedad privada eran reflejo fiel del abismo cada vez más grande que desembocaría en el estallido de 2001.</p>
<p>Ayer la gente de Olavarría abrió las puertas de sus casas, salió a la puerta a vender comida o bebida, estampó remeras con el nombre de su ciudad y alquiló los baños de sus casas o los enchufes con cargadores para celulares.</p>
<p>Lo que se trasluce con cierta claridad, en el medio de tantas sombras –nada es simple en esta trama, las complejidades afloran una y otra vez–, es que el ritual ricotero, la peregrinación para ver al Indio, la “misa”, han trascendido al creador. Como todo fenómeno popular de masas, el Indio responde a una lógica que por momentos escapa a su voluntad, es decir, el proceso es independiente de la voluntad del artista, en este caso. En la dialéctica cantante-público, hay un tire y afloje constante. Esto es, el artista pone ciertas reglas (elige el lugar, la fecha y el precio de las entradas), pero sabe que, por ejemplo, tiene que respetar ciertas costumbres que sus seguidores le imponen. A saber: ¿alguien se imagina algún recital de Indio que no cierre con &#8220;Jijiji&#8221;? Esto responde a una necesidad impuesta desde la masa, desde el público, que quiere despedirse del ritual con el último esfuerzo sobrehumano, donde se condensan el cansancio de los cientos o miles de kilómetros realizados y otras frustraciones que son descargadas con ese pogo final.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/olavarria-perfume-al-filo-del-dolor/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Y vas a andar esta ruta hoy&#8230;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Mar 2016 03:00:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Indio Solari]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Noy]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Cabrera]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Misa ricotera]]></category>
		<category><![CDATA[Tandil]]></category>
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					<description><![CDATA[Otra misa del Indio]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Fotos por Juan Noy / Texto por Laura Cabrera</em></strong></p>
<p>Un recital del Indio y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado representa el final de un día o varios de espera, de acampe, de convivencia y de intriga. Difícil es describir lo que sucede cada vez que toca el ex Redonditos de Ricota porque más que por palabras, la historia pasa por el cuerpo, sensaciones y emociones.</p>
<p>Fueron días particulares. Lo último que se supo del Indio fue que tenía “una enfermedad malvada”, que iba a dar un “último show”. Sólo eso. Ni qué, ni cuándo. Y así fue que miles de fanáticos acamparon en Tandil tres días antes, otros llegaron de madrugada, otros por la tarde y hasta hay quienes llegaron por la noche. No importa en qué momento llegaron, importa lo que vivieron.</p>
<p>Miles y miles durante toda la tarde caminando por la colectora, casi a paso de tortuga, cantando, agitando banderas, calmando las ansias de terminar de caminar esa ruta y llegar al Hipódromo a vivir la “misa” y “el pogo más grande del mundo”.</p>
<p>No fueron días como todos, ese no fue un día cualquiera: el no saber si ese sería el último, generó en el público charlas con muchos recuerdos y reflexiones, muchas lágrimas y abrazos de fraternidad, de esos que marcan tanta ruta recorrida y tanta garganta gastada de tanto cantar.</p>
<p>Quizá no sepa sólo el Indio, quizá nadie sepa “de qué carajo se trata” todo eso, quizá no sea necesario buscarle una explicación porque todo pasa por las emociones, y eso es lo más lindo que un músico puede dar.</p>
<p>La caravana interminable de hombres y mujeres de todas las edades llegó al predio, esperó al ídolo. Y el ídolo salió antes de tiempo, como uno más, demostrando que es de carne y hueso, preparando a su público para lo que tarde o temprano va a pasar, hablándole como si fuera un padre, explicando que así es la vida y que no hay que hacer un drama de todo esto. Y lo único que sucedió fue que el fuego se avivó más que nunca. Hay esperanza: el Indio aún no dio su último show. Volverán los días de previa, fiesta y banderas flameantes.</p>
<p>Galería fotográfica: <a href="http://www.marcha.org.ar/gallery/y-vas-a-andar-esta-ruta-hoy/">http://www.marcha.org.ar/gallery/y-vas-a-andar-esta-ruta-hoy/</a></p>

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		<title>Indio Infinito</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Mar 2016 03:06:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Indio Solari]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Recitales]]></category>
		<category><![CDATA[Rock]]></category>
		<category><![CDATA[Tandil]]></category>
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					<description><![CDATA[Algunas líneas sobre el día en que el Indio decidió hablar con su público sobre aquella “enfermedad malvada”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Laura Cabrera/ @LauCab</strong></p>
<p><em>La mística de Carlos Solari volvió a Tandil, esta vez con un show emotivo, de poco pogo y muchos clásicos ricoteros. Algunas líneas sobre el día en que el Indio decidió hablar con su público sobre aquella “enfermedad malvada”.</em></p>
<p>Pasó mucho tiempo ya desde aquella nota radial en donde Carlos “el Indio” Solari relató sus “buenas y malas noticias”, la de la “enfermedad malvada” y la del “último show” que, aunque no confirmó cuándo sería, fue un golpe directo al corazón de sus seguidores. Ya con estos datos, la misa del 12 de marzo no podía ser una más: fue la misa de la incertidumbre, de la alegría con mezcla de tristeza, la de la previa entre charlas que no pasaban tanto por temas musicales o anécdotas sino por la enfermedad del ídolo y los puntos de vista acerca del gran tema de conversación, ¿sería esa la última noche?</p>
<p><strong>Indio fiel</strong></p>
<p>El show estaba programado para 21.30 pero algo inesperado sucedió a las 21.15. Las pantallas led mostraron imágenes del escenario. Allí se lo pudo ver: el Indio salió sin la clásica mística de cada show. Salió pidiendo silencio y anunciando que tenía algo importante que decirle a sus seguidores y seguidoras. &#8220;Anda circulando una versión de que estoy enfermo y es verdad, `Mr. Parkinson´ me está pisando los talones, pero acá estoy”, relató a su público que entre llanto y sorpresa lo escuchó atentamente y lo aplaudió, ya sabiendo por boca de Solari que al menos ese no sería el último show.</p>
<p>El gesto no fue menor. El ex Redonditos de Ricota guardó durante tanto tiempo la verdad sobre su enfermedad no para crear misterio y circo para algún medio sino para que su público sea el primero en saberlo. Y ahí estaba, demostrándole respeto y fidelidad a quienes esperaron todo el año para escucharlo en vivo, llevándole tranquilidad a quienes tiempo después calificó de “locos” por estar ahí siempre en todo eso que el propio músico asegura no saber “de qué carajo se trata”.</p>
<p><strong>“Damas y caballeros…”</strong></p>
<p>Pasadas las 21.30, la intro del show comenzó a sonar mientras las primeras banderas flameaban en el Hipódromo de Tandil, donde los 12 grados se sentían en los cuerpos que le hicieron frente a las casi dos horas de show. Los gritos de la gente, la emoción y los aplausos en medio de la oscuridad, generaron un ambiente de fiesta que estalló al sonar “Nuestro amo juega al esclavo”,  que, lejos de pensar que fue un primer tema seleccionado por lo musical, bien podría decirse que fue acorde al contexto sociopolítico actual.</p>
<p>Le siguieron a este “Pedía temas en la radio”, “Porco Rex”, Tatuaje” y “Charro chino”, que formaron parte de una lista por lo menos llamativa, sin mucho lugar para el pogo desenfrenado (salvo en casos como “La parabellium del buen psicópata” casi a mitad de show) pero muy cargada de mística ricotera (13 de 28 temas fueron de Los Redondos), con cortes como “salando las heridas”, “Cruz diablo”, “Ella baila con todos”, “Gran Lady” y “Las increíbles andanzas del Capitán Buscapina en Cybersiberia”, entre otros. Musicalmente sonó muy bien, con un Indio afinado y formación con nuevos integrantes que innovaron en algunos temas. También vale destacar que el sistema de sonido estuvo acorde a las dimensiones del show, algo que se cuestionó en los últimos recitales en donde desde algunos ángulos la música se escuchaba mal.</p>
<p>Fue una noche sin nada para criticarle a la banda, a su cantante o a la organización. Lo que sí resultó criticable fue la actitud de algunos seguidores, los “pelotudos”, según el Indio. A medio show, el cantante ya había pedido al público que deje de arrojar zapatillas al escenario. El pedido no fue escuchado y así fue como los acordes de “Barbazul versus el amor letal”  quedaron inconclusos, entre los silbidos de repudio del grueso del público al grupo reducido.</p>
<p><strong>Había una vez un músico…</strong></p>
<p>Todo llegó al fin. Después de un show digno de ser contado a futuras generaciones rockeras, los acordes de “Jijiji” sonaron en un ambiente en donde, como siempre, el público comenzó a abrirse, dejando el centro listo para el ritual. El pogo más grande del mundo, de las experiencias más lindas que se viven en la escena del rock nacional, estalló entre sonrisas y cantos eufóricos.</p>
<p>Pero nada termina allí, porque es allí donde todo comienza. Es “Jijiji” el punto de partida, porque quien va siempre, ya sabe que ese es el final del show y que este da lugar a nuevos recuerdos  y quien va por primera vez, sale del pogo más grande del mundo sabiendo que va a volver.</p>
<p>El Indio dejó a sus seguidores y seguidoras la promesa de un nuevo show, pero sobre todo los (nos) dejó con el corazón latiendo muy fuerte y con lágrimas en los ojos. Nos dejó allí, en ese predio en donde los fuegos artificiales y los abrazos interminables entre amigos y amigas era un retrato que se repetía cada dos pasos.</p>
<p>Nadie sabe cuándo habrá próximo show o disco. Nadie sabe hasta cuándo va a durar tanta locura. Lo que sí se sabe desde aquel sábado 12 de marzo a las 21.15, es que sobre el escenario habló un músico fiel a su público, dispuesto a dar batalla y a garantizar (nos) alguna noche más de felicidad. Y él sabe que cuando el fuego crezca, ese mismo público, el de locos y locas, va a estar allí.</p>

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