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	<title>Guillermo Caviasca &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Guillermo Caviasca &#8211; Marcha</title>
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		<title>Malvinas: seguimos sufriendo derrotas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Sep 2016 03:05:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Caviasca]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Malvinas]]></category>
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					<description><![CDATA[La declaración entre la cancillería y el encargado de Commonwealth actualiza el camino iniciado por Carlos Menem.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/guillermo-caviasca/">Guillermo Caviasca</a> &#8211; <a href="https://twitter.com/helicopterox">@helicopterox</a> &#8211; Imagen por Julieta Lopresto</strong></p>
<p><em>La declaración dada a conocer el pasado 13 de setiembre entre la cancillería argentina y el encargado de Commonwealth</em><em> es una vuelta de tuerca más y actualiza el camino iniciado en 1989/ 90 con los acuerdos de Madrid 1 y 2 firmados por Carlos Menem.</em></p>
<p>En relación con el radical cambio que la política argentina realizó en aquella década, la diplomacia y específicamente la cuestión Malvinas comenzó el camino que hoy el gobierno del PRO esta profundizando. En el 89/90 se acordaron una serie de puntos cuya similitud con los actuales no debería sorprendernos. Haciendo un poco de historia los resumiremos en tres, por ser los más importantes y que engloban al resto.</p>
<p>-Paraguas de la soberanía: Que Argentina y Gran Bretaña normalizarían relaciones y avanzarían en acuerdos, económicos, diplomáticos, culturales, etc., sin que el tema de la soberanía sobre la región fuera tomado en cuenta, ni mencionado, ni afectado, directa o indirectamente.</p>
<p>-Acuerdos económicos: Punto central, que hace a la viabilidad de la ocupación británica, se avanzaría en acuerdos que facilitaran la explotación pesquera en la región (ese es el rubro que explotó a partir de la época menemista y que permitió la gran riqueza que generan las Islas) y el apoyo a la exploración petrolera.</p>
<p>-Acuerdos militares: Las fuerzas armadas argentinas debían informar a Gran Bretaña con diversa antelación de acuerdo al caso, de cualquier tipo de movimiento en una zona que abarcaba el conjunto del Atlántico Sur occidental. Básicamente colocaba a las Fuerzas Armadas nacionales en situación de tutelaje, ya que especificaba número de aviones, y efectivos tiempos y demás que las autoridades militares de las islas debían conocer.</p>
<p>El acuerdo de 1989/90 es la rendición real de Argentina, profundizaba mucho las consecuencias de la derrota militar y se asemeja a los tratados que en la época del imperialismo clásico las potencias imponían a los países que buscaban subordinar. Nunca fue ratificado por el Congreso. Aunque sí fueron aplicadas dos política que emanan de ese tratado. Por un lado, el Tratado bilateral de inversiones, que esta específicamente mencionado en los acuerdos de Madrid y que da garantías extraordinarias a las inversiones británicas en Argentina, y sí fue ratificado por el Congreso. Por el otro, el desmantelamiento del conjunto de los instrumentos militares que en su carácter pudieran implicar alguna amenaza hacia potencias externas. Es de destacar que Inglaterra ha realizado sus movimientos militares en las islas sin consultar en ningún momento a las Fuerzas Armadas argentinas, mientras que Argentina ha respetado escrupulosamente el texto, acentuando la subordinación. También los movimientos a informar se extienden a lo civil, científico y económico.</p>
<p>¿Cuál es la doctrina ideológica que regía la diplomacia de los “winnie poo” ahora en restauración?</p>
<p>Es la idea de que un país periférico, débil y dependiente no debe realizar acciones, declaraciones o políticas que aparezcan como disruptivas hacia las potencias dominantes, ya que a la larga estas políticas resultarían perjudiciales. Teoriza esta corriente que, en un balance de costos y beneficios, lo que debe hacer un país débil es “seducir” a las potencias, acoplarse a ellas, realizar hechos y gestos de amistad e intercambio. Así esta “sociedad”, desigual pero la única posible, traería beneficios que redundarían en mayor bienestar. Es la contratara en relaciones internacionales de la globalización, la dependencia, y la teoría del derrame en lo interno: apoyemos el crecimiento de los ricos, sumémonos a ellos, seamos buenos y condescendientes con los poderosos, que en su enriquecimiento los beneficios llegaran a pobres periféricos como nosotros.</p>
<p><strong>La década kirchnerista</strong></p>
<p>Bajo los gobiernos kirchneristas el discurso cambió, al igual que la doctrina que guió las Relaciones Exteriores. El discurso en los diversos foros y la presión diplomática se tronó mas activa, en consonancia con el relato nac&amp;pop y la ubicación geopolítica en Latinoamérica. Se probaron una serie de medidas, como La ley Gaucho Rivero (que fue aprobada a nivel provincial pero no a nivel nacional) que impide que buques con dirección a Malvinas anclen en puertos argentinos. Se pusieron algunas trabas a la vinculación libre entre las islas y los países sudamericanos (aunque siguen habiendo vuelos desde Punta Arenas y barcos desde Uruguay). Se aprobó el “Régimen Federal Pesquero” del 2012 que perjudica a las empresas que pesquen en el sur sin permiso de pesca argentino. Se declararon áreas protegidas. Se trabajó (con éxito en este caso) para que la ONU reconociera derechos sobre una nueva y extenso sector del mar (350 millas) aledaño a las islas del sur y Antártida. Y la justicia sancionó a empresas petroleras que operan en Argentina y que se sumaron al grupo que busca petróleo con base en las Islas.</p>
<p>Aunque ninguna de estas medidas impidió la expansión económica del enclave colonial, ni colocó en problemas el dominio británico; sí mantuvo la presión diplomática y una cierta tensión económica. Tampoco alcanzó a revertir el saqueo sobre los mares del sur, ni instaló una flota pesquera propia en la región como actor económico nacional. En realidad los recursos marítimos, lo mismo que los mineros y otros quedaron articulados al mercado transnacional y su dinámica. El gobierno parecía buscar la negociación con Inglaterra para facilitar la explotación de los recursos de la zona a cambio de sentar a los ingleses en una mesa de negociación que incluyera soberanía. Tampoco produjo una distensión militar, más bien, por el contrario la base británica es una fuerte amenaza en la región, ya que es una política de estado británica sostener su principal enclave colonial con mayor proyección geopolítica. Pero es indudable que la política kirchnerista de no colaborar con los británicos, es un costo adicional para la explotación de los recursos del sur (crean un clima adverso a la inversión), no tanto para los kelpers pero si para los ingleses. Y que reinstaló el tema en la agenda nacional.</p>
<p><strong>Cambiemos</strong></p>
<p>El nuevo gobierno de gerentes carece de toda identidad nacional, esto hace que la asunción de la tesis diplomática que planteamos más arriba sea reinstalada con entusiasmo. La declaración conjunta anunciada por la canciller Malcorra junto al ministro de Estado para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, Sir Alan Duncan, es un “vuelta a la normalidad” (menemista) en la cuestión Malvinas. Es una declaración, aún no es un acuerdo formal, pero anuncia el camino de corto plazo y de hecho su simple anuncio llevó a que las acciones de las empresas británicas interesadas en explotar recursos de la región subieran.</p>
<p>Estas son las concesiones que busca realizar nuestro gobierno:</p>
<p>-Vuelve plenamente al “paraguas de la soberanía”, o sea que todas las políticas y acuerdos puedan realizarse sin incluir ese tema.</p>
<p>-Promete apoyar la comunicación directa de las islas con el resto del continente aumentando así su sustentabilidad y viabilidad como entidad separada de Argentina.</p>
<p>-Promete facilitar y colaborar con la explotación de los recursos de las islas, mejorando las perspectivas de los inversionistas, ya que la colaboración del continente es muy importante en el caso de que haya gas y/o petróleo al menos para toda la etapa inicial.</p>
<p>-Impulsa eliminar todas las trabas legales, de transito, económicas y diplomáticas a las empresas que operen directamente con Inglaterra o con los kelpers, creadas durante la década kirchnerista.</p>
<p>-Sorprendentemente menciona por primera vez a la Antártida, región de muy antigua, numerosa e importante presencia argentina, pero sobre la cual Inglaterra también tiene aspiraciones. En ese ítem la declaración anuncia que se trabajara en común con los ingleses.</p>
<p>Como vemos, la declaración es la reubicación de la diplomacia “nacional” en la orbita de los intereses británicos, profundiza lo hecho por el menemismo, haciendo cada vez mas profunda la derrota del 82. Busca modernizar algunos puntos con las nuevas perspectivas hidrocarburíferas (potenciales aún) y geopolíticas, no incluye el tema militar ya que las Fuerzas Armadas argentinas no existen como amenaza ni siquiera teórica, pero si destaca cuestiones diplomática y jurídicas que molestaban a la potencia colonial ocupante. También desarrolla un ítem en línea de reafirmar el tratado bilateral de inversiones heredado del menemismo. El acuerdo se propone en un momento difícil para Inglaterra, con su salida de la UE y con el agotamiento del petróleo en el mar del norte, situación que por el contrario debería haber favorecido una presión más agresiva de nuestro país.</p>
<p>La política que se reimpulsa, los convenios y propuestas de acuerdo que se desprenden de ella, se asemejan a los tratados que durante el siglo XIX las potencias coloniales imponían a los estados que se sometían a vasallaje con status de semicolonias. Hablar de “infame traición a la patria” no suena exagerado, sin embargo el tema Malvinas y las políticas que describimos se encuadran en una línea que abarca a personajes más numerosos que los de la actual gestión, como vimos, y que se extiende a cuestiones mas amplias que Malvinas.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/malvinas-seguimos-sufriendo-derrotas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El contenido popular y revolucionario de la independencia Argentina</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jul 2016 03:00:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Dossier Bicentario Independencia]]></category>
		<category><![CDATA[especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Caviasca]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Del Dossier "Bicentenario: la Independencia en debate", producido conjuntamente por Marcha y Contrahegemonía.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Guillermo Caviasca &#8211; <a href="https://twitter.com/helicopterox">@helicopterox</a></strong></p>
<p><em>Del Dossier &#8220;Bicentenario: la Independencia en debate&#8221;, producido conjuntamente por Marcha y Contrahegemonía. </em></p>
<p>En este trabajo presentamos tres ideas fuerza para la interpretación de la independencia Argentina. La primera es que fue una revolución popular, que tuvo gran participación de las masas, y que los objetivos y conclusiones de todo el proceso revolucionario estuvieron en disputa por varias décadas. Segundo, que la tarea de construir un Estado nación moderno era uno de los desafíos revolucionarios, concientes, de los líderes que encabezaron el proceso y que la forma que tomara ese Estado y esa nación era una creación de la revolución que debía realizarse. Y tercero, mostraremos cómo a través de las fuerzas militares que surgieron en el proceso revolucionario las masas impusieron parte de sus intereses en la orientación del la política de las dirigencias más permeables a su influencia.</p>
<p>El desarrollo de programas políticos solo es posible si encuentra, en la formación social donde se pretende desplegar, una posible base material y humana que le de potencia, sino solo es una “utopía abstracta”. Por ello hay que encontrar la articulación de clases que constituyen el posible sustento de una política avanzada: democrática, agraria y proteccionista.</p>
<p>Plateamos en este sentido que a lo largo de las luchas que se inician con las invasión inglesa y que se continúan hasta la consolidación del Estado nación, los intereses de las clases, de los actores y grupos políticos se expresan en diferentes proyectos más o menos antagónicos entre si. Hay dos grandes líneas dentro de las que los podemos agrupar. Por un lado un proyecto independentista que busca el desarrollo, se previene contra las nuevas posibles formas de dominación extranjera y que, en ese sentido, está dispuesto a apelar a las masas (en diferente forma de acuerdo a cada momento y de qué grupo político o liderazgo hablemos). Nunca “orgánico” pero siempre condicionado por esta necesidad de apoyo popular, y en este sentido permeable a algunos o muchos de sus reclamos. Mostraba una tendencia hacia el proteccionismo, hacia la conciliación con las masas rurales y urbanas, y fue más americanista.</p>
<p>Frente a otra tendencia que expresa una línea de absoluta confianza a los dictados del mercado mundial, y en ese momento del capital inglés que es el que lo domina. Un proyecto librecambista que busca siempre bajar las tasas aduaneras, y apela a la inversión extranjera. Que desconfía de la movilización de las masas y busca sacarlas de la escena política mediante mecanismos legales elitistas, excluyéndolas de toda forma de participación real que no fuera la rebelión. Que se apura a disciplinar sin concesiones al “bajo pueblo” y transformarlo en mano de obra rural quitándole el acceso a la tierra. Que en lo geopolítico deviene en antiamericano.</p>
<p><strong>Una estructura a crear</strong></p>
<p>El virreynato del Río de la Plata fue creado en 1776 y ejercía jurisdicción sobre varios millones de km2, con una población que en los cálculos más optimistas no puede hacer exceder del millón y medio de personas. La Banda Oriental contaba con poco más de 30 mil habitantes, 15 mil en Montevideo. Buenos Aires unos 40 mil en la ciudad y un poco más de 30 mil en la campaña. Las provincias que hoy forman la Argentina rondaban las 300 mil personas. La autoridad sobre este extenso territorio era, en parte, sólo jurídica. Se encontraba débilmente articulado en lo político y menos aún en lo económico. A sólo 30 años de su fundación entra en crisis a causa de la invasión inglesa a Buenos Aires y la Banda Oriental, y la posterior caída de España bajo el dominio napoleónico. O sea, tuvo una corta vida, aunque sirvió para amalgamar (no unir) a formaciones sociales disímiles, cuyas relaciones anteriores eran muy débiles como para considerarlas bases sólidas para un Estado-nación. El virreynato había servido además para dos cosas de importancia posterior en nuestra independencia: una, el desarrollo de Buenos Aires; y dos, el enfrenamiento con Brasil. Además de potenciar la explotación ganadera de cara al mercado mundial y hacer crecer la población entorno al Río de la Plata.</p>
<p>Entonces, al comenzar el siglo XIX el virreynato engloba dos sociedades distintas. Una: en la región rioplatense, que podemos definir como mercantil. Es la zona menos poblada donde las tribus nómades indígenas no representaban una fuente de mano de obra campesina sustancial para el tipo de explotación señorial que los terratenientes hispanos procuraban establecer en América. Pero se encontraba en proceso de rápida formación y crecimiento, gracias a sus fronteras abiertas, y a que las relaciones sociales se encontraban débilmente asentadas: era una sociedad poco densa. En el otro polo (social, geográfico y económico) estaba el Alto Perú, una sociedad estamental con fuertes rasgos de feudalismo, donde desde antes de la conquista española existía una civilización agrícola avanzada. Allí durante 250 años una casta hispana ejercía el domino sobre una masa de tributarios campesinos indígenas. Estos indígenas prestaban tributos en trabajo al conjunto de la casta y para la extracción de minerales, que eran la fuente más importante de recursos del virreynato para el sistema colonial español. Entre esa región, de antigua tradición y una sociedad fuertemente establecida, y el Río de la Plata, de reciente formación y tradiciones más flexibles, se encontraban el resto de las “provincias”. A su vez, toda América se encontraba enmarcada dentro de la juridicidad del antiguo régimen absolutista colonial.</p>
<p>Desde fines del siglo XVIII el mundo occidental estaba avanzando hacia transformaciones económicas, nacimiento de nuevas ideas y cambios políticos que proyectarían a la cada vez más dinámica burguesía hacia la hegemonía. Inglaterra completaba su primera revolución industrial y su presencia comercial en el mundo era abrumadora, pero todo occidente mostraba el ascenso de nuevas clases sociales y, con ellas, de nuevas formas de ver el mundo. La revolución francesa fue la expresión más importante, en el plano político, de esta transición. Por un lado las ideas de “libertad, igualdad y fraternidad” aparecían ante las masas como una muestra de las posibilidades, de las mejoras, que estos cambios podían implicar. Otro elemento era una nueva juridicidad y concepción del hombre como sujeto político, de la autoridad, etc., que dio nacimiento a la formación de Estado-nación. Y por último, pero no por eso menos importante, desató la crisis del imperio español y con ella la asunción de las soberanías por gobiernos locales. Así, en el marco de la revolución burguesa clásica en su momento más crítico, en América hispana el cambio político daba sus primeros pasos con los desafíos y posibilidades que un periodo de crisis y cambios radicales siempre implica.</p>
<p><strong><a href="http://contrahegemoniaweb.com.ar/el-contenido-popular-y-revolucionario-de-la-independencia-argentina/"><em>Seguir leyendo el artículo completo en Contrahegemonía.</em></a></strong></p>

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		<title>Declara Cristina Fernández: su regreso obliga a tomar posición</title>
		<link>https://marcha.org.ar/declara-cristina-fernandez-regreso-obliga-tomar-posicion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Apr 2016 03:50:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Caviasca]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
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					<description><![CDATA[Comodoro Py]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Guillermo Caviasca</strong></p>
<p><em>¿Se puede eludir la polarización del momento? ¿La contradicción que se expresa es la principal? ¿El resultado de esta pelea nos arrastrará? ¿Qué contenidos de clase se manifiestan en los movimientos de defensa u odio a Cristina? El cronista plantea preguntas y recorre escenarios posibles.</em></p>
<p>El escenario político aparece estos días monopolizado por las citaciones judiciales a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En segunda instancia, queda la vinculación de Macri con empresas offshore (que habla de naturaleza decadente de la burguesía local). Y muy atrás está el duro ajuste y las medidas de entrega que el PRO implementa a “tambor batiente y paso redoblado”.</p>
<p>Pero, esencialmente, la política está monopolizada por la presencia de la ex presidenta en tribunales y las enormes expectativas que genera por adhesión o rechazo en amplios sectores de la población.</p>
<p>¿Se puede eludir la polarización del momento? ¿La contradicción que se expresa es la principal? ¿El resultado de esta pelea nos arrastrará a todos? ¿Qué contenidos de clase se manifiestan en los movimientos de defensa u odio a Cristina?</p>
<p>No creemos que el hecho de que Cristina aparezca en la escena sea menor, ni que haya sido pensado para “tapar el ajuste”. En realidad, el ataque al kirchnerismo es parte de un plan político mucho más amplio que tiene como objetivo reencauzar la estructura política, económica e ideológica de nuestro país. Decimos usar “reencauzar”, justamente porque el kirchnerismo no produjo cambios estructurales que permitan considerar que transformaron a la Argentina, pero sin dudas las modificaciones que se desarrollaron en los anteriores 12 años han sido suficientes para que las clases dominantes y amplios sectores de la sociedad los sintieran como “intolerables” en algunos casos y en otros, al menos, “molestos”. Así el ataque al kirchnerismo tiene contenido de dar integralidad a la maniobra operando sobre lo simbólico.</p>
<p>En este momento político aparece una polarización. De un lado Cristina y los que la defienden; y por otro los que quieren ver a “la yegua” presa o, al menos, ven con agrado que esté paseándose por tribunales. ¿Expresa algo fundamental? Ya dijimos que no es una distracción, pero entonces, ¿qué es?</p>
<p>Cristina no es Perón porque, justamente, los cambios estructurales y la organización popular no estuvieron en el horizonte K. Sin embargo, el ataque al kirchnerismo en general y a Cristina en este momento se desarrolla como un ataque a una representación del kirchnerismo: se ataca a ideas de igualdad, de justicia social, de independencia, de intervención estatal, de posicionamiento internacional. O sea, se ataca al K como expresión de una política que el K no fue (o lo fue mal o moderadamente en algunos casos).</p>
<p><strong>Reconfiguración del capital</strong></p>
<p>Debemos pensar la situación actual en estas coordenadas: vivimos una contrarrevolución (o una reacción antinacional y antipopular) sin haber vivido una amenaza de revolución. En el mismo sentido de que vivimos un ajuste brutal sin haber tenido una crisis que lo justifique. Porque el PRO viene a reconfigurar el capitalismo argentino, a terminar la labor que comenzó Martínez de Hoz, desarrolló con profundidad Menem y que ahora busca ser “definitivamente” concretada. Viene a borrar una etapa de la historia y enlazar el presente con el pasado extraviado aquel fatídico 1945.</p>
<p>Transformar a la Argentina en un país integrado completamente al mercado mundial sin barreras o “distorsiones”, eliminando sectores “artificiales” del aparato productivo y con ellos las clases que los integran. Para ello busca dar un golpe “ideológico” que permita establecer un clima de ideas que articule ese modo de acumulación y un bloque histórico capaz de hacerlo duradero.</p>
<p>El kirchnerismo no era lo mismo: era una dependencia, pero más negociada con reservas de una parte de la autonomía estatal y del mercado local a sectores que necesitaban la existencia de un Estado nacional propio. Y por otro, quizás su principal déficit, la construcción de una forma liberal (individual) de articulación de su base social. Por eso hoy el kirchnerismo muestra una potencia en amplios sectores de las masas, clase media y pobres en general (no se nota esa misma presencia activa entre la clase obrera), que le permite tener una potencia social que no aparece reflejada ni en organización y en presencia en el aparato estatal o partidario.</p>
<p>Si la contradicción K-antiK no expresa claramente en el polo K la liberación nacional ni a la clase obrera, en definitiva no expresa a la patria. El polo antiK, hoy en el gobierno, sí es con claridad antiobrero y antipatria. Y ante la ausencia de otra oposición, el movimiento popular cristinista es la única resistencia visible, hasta ahora, contra su avance (teniendo en cuenta la ausencia del sindicalismo hasta hoy); fuerte numéricamente pero débil en proyecto y organización.</p>
<p>Entonces aparece una contradicción principal de la política que es el terreno donde resulten los problemas fundamentales el macrismo y seguidores vs. el cristinismo. Lo queramos o no, implica al campo popular en su conjunto y obliga a tomar posición. Los resultados de esta pelea nos afectarán a todos porque el aplastamiento de Cristina es presentado ante las masas y la opinión pública nacional en internacional como la derrota de las ideas de izquierda, del “montonerismo”, del estatismo, el populismo, etc. (sea o no, no importa es como quieren que quede en la conciencia masiva para los siguientes años más allá de lo que los historiadores interpretemos en los libros o se debata en cenáculos de intelectuales y militantes).</p>
<p>Frente a la polarización se abre un tercer camino que algunos parecen intentar tomar: denunciar a ambos contendientes como parte de lo mismo y/o mantenerse los más ajenos posibles a la disputa. Sin embargo, la historia no es la historia de las ideas correctas, o si lo es, lo llega a ser cuando estas ideas encarnan en amplio sectores de masas. Ya que la historia es la de procesos que abarcan a grandes grupos de gente. Ser ajenos no está bien, ya que el resultado de lo que pase nos afectará en forma negativa a las clases populares y sólo ayudará a profundizar la dependencia nacional.</p>
<p><strong>Posibles escenarios</strong></p>
<p>El triunfo de Cristina la colocaría a la cabeza de la oposición “dura” (según la terminología mediática) y preanuncia su temido retorno. Las limitaciones de un retorno de Cristina para la idea de “ir por más” o lograr cambios profundos es un segundo problema que sin dudas subyace en el pensamiento de los que “creemos” ser revolucionarios. Una comparación entre la “resistencia peronista” y el kirchnerismo fuera del Estado (anacrónica y fuera de lugar, pero la hago igual) salta a la vista tanto en organización como en proyecto. El peronismo e incluso el mismo Perón sustentaban esos años la idea de que el periodo 45-55 había tenido limitaciones y debía ser superado (hoy solo repetir actualizadas las políticas del 45 sería una revolución de cabo a rabo). En las masas populares K (un poco en la militancia, pero nada en los cuadros dirigentes) no se nota un idea parecida, el retorno K que anuncian es acrítico.</p>
<p>No parece que en el corto plazo se desarrollen fuerzas sociales y políticas que movilizadas puedan hacer frente al macrismo. Echar a Macri, impedir que gobierne, debilitarlo y hacer que su plan fracase, es una tarea necesaria para nuestra supervivencia. El sindicalismo, que en nuestra historia ha tenido el rol de vetar las políticas de los gobierno antipopulares, hoy se encuentra debilitado institucionalmente y carcomido ideológicamente. Por lo tanto el cristinismo es la única fuerza de masas visible en esta coyuntura que se dice oposición. Esto también habla de la debilidad organizativa en que quedó el pueblo después de estos 12 años.</p>
<p>La discusión política se ha corrido a la cuestión delictual, esa es una de las trampas de este momento. Y sin dudas beneficia al macrismo. Los “a futuro” no son delito, sino medidas con las que se pretendía condicionar al futuro gobierno. Los contratos con el Estado son un tema más oscuro. Y las offshore pueden o no ser delitos, pero siempre es una muestra de la voluntad de fugar capitales. La reducción al delito o a la corrupción de los debates nos aleja de la discusión de que país queremos y la naturaleza social de las medidas y políticas en discusión. Ese es el terreno al que debemos ir, que la potencia de la movilización popular se ubique en el campo de las discusiones fundamentales, los tarifazos, la deuda, etc. Es la tarea ver que la movilización popular, cristinista o no, le haga al mayor daño posible a las políticas del gobierno, para salvar a la patria.</p>
<p>Entonces lo paradójico es que defender a Cristina no es defender a la patria. Pero el ataque a Cristina es parte de un ataque a la patria. Es una encerrona, la historia parece ir por carriles contradictorios, dificultosos, pantanosos. Decía Marx que “los hombres hacen su propia historia”, pero no lo hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias en que se encuentran directamente, que existen y transmite el pasado. Es este el escenario que tenemos y no podemos negarlo.</p>
<p>Este miércoles Cristina demostrará ser la única líder con convocatoria de masas y su potencialidad de condicionar con esas masas la “gobernabilidad”. Como use ese poder será una muestra de la naturaleza de su proyecto a futuro. Puede ser una masa de negociación para garantizarse el reparto del Estado en el futuro cercano o puede ser un factor de desestabilización que frene los planes macristas.</p>
<p>Quien escribe estas líneas espera que la vitalidad del cristinismo popular sea capaz de manifestarse con fuerza y contundencia en la lucha por la defensa de los sagrados intereses del pueblo argentino; un paso que aún no se ha dado.</p>

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