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	<title>Gualberto Solano &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Gualberto Solano &#8211; Marcha</title>
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		<title>Diez años sin Daniel Solano: si la justicia tarda, ¿es justicia?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Nov 2021 20:35:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
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					<description><![CDATA[El 5 de noviembre de 2011, Daniel Solano, trabajador temporario de Salta, fue secuestrado, asesinado y desaparecido por al menos siete policías en Choele Choel, Río Negro. A pesar de que fueron condenados, siguen libres. La causa está a la espera del dictamen de la Corte Suprema de Justicia. Unas palabras para que no lo [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El 5 de noviembre de 2011, Daniel Solano, trabajador temporario de Salta, fue secuestrado, asesinado y desaparecido por al menos siete policías en Choele Choel, Río Negro. A pesar de que fueron condenados, siguen libres. La causa está a la espera del dictamen de la Corte Suprema de Justicia. Unas palabras para que no lo olvidemos, para que sea justicia.</em></p>
<p><strong>Por Nadia Fink</strong></p>
<p>Daniel Solano era un pibe joven, un laburante, que había llegado desde su Tartagal natal a Río Negro para trabajar en la cosecha de manzanas. Allí padeció desde adentro la explotación extrema, la discriminación, las condiciones de hacinamiento, las políticas de las grandes empresas fruteras que no se cansan de estafar a los trabajadores golondrinas. Pero Daniel sí se cansó, protestó, habló con sus compañeros, intentó organizar el reclamo. Le tendieron una trampa, se lo llevaron una noche y nunca más apareció. Un complejo entramado compuesto por compañías sin escrúpulos, empresarios de la noche, fuerzas policiales de élite y jueces a sueldo, es la punta del ovillo de una desaparición más en democracia. En Choele Choel sigue el acampe (antes de familiares, ahora de personas que se solidarizaron con la causa), los policías siguen sueltos (y portando armas), los trabajadores siguen padeciendo las condiciones en cada cosecha, los empresarios siguen contanto billetes. Pero falta Daniel. Y, también, Gualberto, su papá.</p>
<p>“He recalcado en todo este tiempo el pedido de mi tío Gualberto. Cuando él decía: ‘Dónde está mi chango?’, ‘¿Dónde habrán dejado mi chango?’, ‘¿Dónde está Daniel?’, ‘¿Dónde está el<em> Nene</em>?’, como le sabíamos decir todos”. Quien habla es Romina, prima de Daniel y vocera de la familia desde Tartagal. Y su simple pedido apunta a la pregunta del título: la justicia que se demora diez años, ¿es justicia? Gualberto llegó a Choele unos días después del 5 y se quedó a vivir allí durante años. La última vez que lo vimos fue en mayo de 2016: en ese entonces el frío empezaba a sentirse y el calentaba la pava para unos mates en la piecita destinada a las donaciones de Cáritas donde estaba alojado en la parroquia a cargo del cura Cristian Bonin. Gualberto falleció el 3 de abril de 2018 esperando llevarse el cuerpo de su hijo. Cristian dejó los hábitos y se fue a vivir a Viedma. Al padre de Daniel, la justicia no le llegó.</p>
<p><strong>Hecha la ley, hecha la trampa</strong></p>
<p>Si bien la causa tuvo sus idas y vueltas de la justicia Federal a la provincial, es importante destacar que los siete policías estuvieron detenidos y que posteriormente fueron excarcelados, pero aún siguen procesados: Sandro Gabriel Berthe, Pablo Federico Bender y Juan Francisco Barrera por considerarlos autores de los delitos de vejaciones, privación ilegal de la libertad y desaparición forzada de personas. Pablo Andrés Albarrán Arcamo, Pablo Roberto Quidel y Diego Vicente Cuell, como partícipes necesarios de los delitos de vejaciones, privación ilegal de la libertad y desaparición forzada de personas. Héctor César Martínez como partícipe secundario en los mismo delitos pero se le suma el de “abuso de autoridad”, por haber sido Jefe de la Comisión Investigadora al inicio de la causa y que desvirtuó elementos de prueba ocultando, informando falsas hipótesis (por ejemplo, un viaje de Solano a otra provincia porque era “un picaflor”) y obstaculizando la investigación.</p>
<p>El querellante de la causa era Gualberto, por lo tanto, con su muerte empezaron a jugarse las trampas que el poder judicial podía utilizar. Así nos cuenta Cristian: “Las contrapartes, los abogados de los policías asesinos, trataron de disolver la presencia de la querella en el juicio. Porque la querella es la familia, es Gualberto Solano, con los abogados particulares. Al morir se logró hacer que se constituyera como querellante el abuelo de Daniel, Manuel Solano, como familiar en línea directa. Y, por supuesto, siguen acompañando Sergio y Leandro [Heredia y Aparicio, respectivamente, abogados de la familias desde fines de 2011 hasta la fecha]”.</p>
<p>Así el juicio siguió adelante y ell 1 de agosto de 2018, la Cámara Segunda de Roca condenó a los policías. El 23 de diciembre del 2018, el Superior Tribunal de Justicia –el máximo órgano judicial de la provincia de Río Negro– ratificó el fallo de la Cámara Segunda. Pero fue entonces que los abogados de la policía interpusieron un recurso de queja a ese fallo del Superior Tribunal de Justicia, que fue denegado por el Superior Tribunal de Justicia. Por eso sólo les quedó la instancia de la Corte Suprema. Una causa con tantas pruebas y tantas instancias condenatorias, ¿puede seguir siendo rechazada por los culpables? ¿Acaso es justicia?</p>
<p><strong>Migrar para buscar laburo</strong></p>
<p>“No solo son estos siete policías los responsables del asesinato y la desaparición de Daniel, sino que hay más actores, cómplices. Como, también, la misma empresa, los dueños de la empresa, que son responsables de lo que le pasó”, denuncia Romina.</p>
<p>Y es que el entramado es mucho mayor si entran en juego las empresas que intervinieron en el traslado de Daniel y sus 69 compañeros que subieron al micro para trabajar en la cosecha de manzanas. El reclutamiento se hizo desde Agrocosecha SRL (una empresa que falsamente se hace llamar &#8220;cooperativa&#8221;), que a su vez terceriza el servicio para la multinacional Univeg Expofrut SA, ubicada en Lamarque. La estadía de los trabajadores sucedería en las “gamelas”, una especie de carpas donde dormían apiñados. Allí llegan cada año 400 trabajadores golondrina de comunidades indígenas de Salta y de barrios humildes de Tucumán y de Santiago del Estero. Allí, muy cerca de la casa natal del periodista Rodolfo Walsh.</p>
<p>El cobro del primer sueldo resulta el momento más crítico: los descuentos son excesivos y muchos no pueden girar el dinero a sus casas; el ciclo es inevitable: trabajan, no les pagan, son discriminados, son maltratados, muchos optan por el alcohol ante una situación sin salida. El grupo BORA (Brigada de Operaciones, Rescate y Antitumulto), entonces, tiene su accionar justificado. La tropa de élite es tristemente conocida en Río Negro por su intervención en las matanzas durante las represiones de Bariloche, que derivaron del asesinato de Diego Bonefoi en 2010. El grupo que, como detentan sus siglas, es entrenado para estar en eventos multitudinarios y en manifestaciones, se encarga de custodiar a los trabajadores de las gamelas.</p>
<p>De esas complicidades habla Romina, de esa connivencia entre el poder económico, político y judicial. También, de la estafa que cada mes y cada año aplicaban a esos mismos trabajadores cuando cobraban su primer sueldo: descuentos por montones hacían que cobraran un cuarto del sueldo acordado. Esa fue la osadía que cometió Daniel: no callarse, amenazar con una huelga el lunes siguiente aquel viernes 4 de noviembre. Y los capos de la empresa Agrocosecha ya lo conocían: a Solano lo querían todos. Por eso, veinte minutos después de que entrara al boliche “Macuba” lo nombraron y lo señalaron desde la cabina. Así, las fuerzas policiales (sí, que también eran custodia en el boliche Macuba) lo empujaron hasta la vereda y lo llevaron hacia la esquina. En el fondo de la calle lateral lo subieron a un patrullero. Desde ese momento está desaparecido.</p>
<p><strong>“Mi abuelo sigue esperando que entreguen el cuerpo de su nieto”</strong></p>
<p>Esta historia que aún espera un fallo favorable de la Corte Suprema, cuenta desde el principio con una red enorme de solidaridades para romper la complicidad y el silencio de un lugar pequeño y tan lleno de poderes; en principio de quienes dieron sus testimonios para reconstruir los detalles luego de la desaparición de Daniel. Así lo cuenta Bonin: “ Cada pedacito de verdad observada es sustancial, porque eso arma el cuadro del evento. Hay personas que vieron momentitos, instantes y hay otras que pudieron ver el caudal de violencia de los siete esbirros de Daniel y que tuvieron el valor, el coraje, la audacia de no secuestrar –y menos desaparecer– ese pedacito de verdad que les tocó ver. Sino que, por el contrario, lo comprometieron con la causa, asumiendo los riesgos que se inauguran cuando uno tiene para compartir verdades que chocan de frente con los intereses corruptos de la Policía, del Poder Judicial y de otros sectores que suelen ser favorecedores de la impunidad”.</p>
<p>Pero también está la red que conformaron personas de la zona y que se comprometieron con Gualberto, con su familia, con la memoria de Daniel, con la justicia que nace del barro y no de los pedestales. De esa red es parte Cristian, y quiere nombrarles: “Algo interesante es el equipito que se fue conformando de personas muy distintas. Está Euge Rosi que, actualmente, está viviendo en Río Colorado. Jessica Visoqui, en Bahía Blanca; Nadia París, desde la zona de Neuquén; Marce Torres y Pablo desde Choele, con otros compañeros y compañeras; Olga Uso, también, desde acá, desde Viedma”.  Y menciona el término “nueva forma de ser querella” cuando las distancias son tantas y cuando las personas van quedando en el camino: “Son las personas que, desde distintos puntos, nos mantuvimos muy unidos para fortalecer denuncias, para amplificar la voz de la familia Solano, para pensar juntos estrategias y recursos orientados por los abogados, en conversación con ellos y con la familia”.</p>
<p>¿Y qué pasa con los tiempos de la justicia? Insistimos porque, claro, ya hemos hablado tanto durante estos diez años que lo repetimos porque no sabemos si nos escuchan, si nos entienden, si cada palabra rebota contra un muro imposible de traspasar. Romina habla de esos tiempos: “Lamentablemente, como digo y como decimos todos, la Justicia es muy tardía. Muchas veces se llevan por delante a otras personas también, porque las fuerzas se agotan. Las fuerzas se ve muy débil, la salud ya no es la misma cuando sos joven. Por ejemplo, lo que pasó con mi tío Gualberto, que esa fortaleza se fue debilitando por el dolor que sentía, por ese dolor que él tenía. Aunque muchas veces nos demostró, a cada uno de nosotros como familia, sentirse fuerte. Pero en la soledad, en el silencio, en la habitación, cuando se encontraba él solo, no se daba cuenta de cuánto dolor tenía él”. Ahora el que espera es Manuel. Que la justicia actúe (por fin), que los policías sean condenados, que se responsabilice a los cómplices (porque siguen viajando, cada años, trabajadores temporarios), que los asesinos hablen, que la familia pueda llevarse el cuerpo de Daniel a Tartagal para “tener un lugar donde ponerle una flor”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/diez-anos-sin-daniel-solano-si-la-justicia-tarda-es-justicia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Juicio por Daniel Solano: “La satisfacción que tenemos es que probamos todo”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/juicio-por-daniel-solano-la-satisfaccion-que-tenemos-es-que-probamos-todo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Jun 2018 03:15:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[daniel solano]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista a Leandro Aparicio, abogado querellante]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Nadia Fink (desde General Roca)</strong></p>
<p><em>Finalizaron las audiencias testimoniales en el Juicio oral y público por la responsabilidad de los siete policías implicados en la desaparición y homicidio de Daniel Solano. Conversamos con Leandro Aparicio, uno de los abogados querellantes.</em></p>
<p>Las audiencias contra los siete policías comenzaron el 22 de febrero en los Tribunales de General Roca, provincia de Río Negro, ayer hubo indagatorias y la semana que viene serán los alegatos.</p>
<p>Daniel Solano era el trabajador que había llegado desde su Salta natal por tercer año consecutivo a trabajar en la cosecha de manzanas para Agrocosecha, una falsa cooperativa que tercerizaba su trabajo para la multinacional Univeg Expofrut en Lamarque, Río Negro. Daniel había reclamado por el mísero pago del viernes y el sábado siguiente, 5 de noviembre de 2011, al menos siete policías lo sacaron del boliche Macuba, lo golpearon, y lo llevaron inconsciente en dos autos.</p>
<p>El 19 de octubre de 2012, la Cámara Criminal Tercera de General Roca los había procesado con prisiones preventivas: a Sandro Berthe, Pablo Bender y Juan Francisco Barrera por “vejaciones, privación ilegal de la libertad y homicidio agravado”; a Pablo Albarrán Cárcamo, Pablo Alberto Quidel y Diego Vicente, como partícipes primarios de “privación ilegal de la libertad y homicidio agravado” y al oficial inspector Héctor César Martínez en carácter de partícipe secundario de los delitos de “vejaciones, privación ilegal de la libertad y homicidio agravado”. Sin embargo, estuvieron detenidos menos de cuatro años y hoy continúan en actividad y portando armas.</p>
<p>En el camino, su padre, Gualberto Solano, llegó a los pocos días y se quedó soportando el frío y esperando por una justicia que le fue esquiva: murió el 3 de abril pasado.</p>
<p>En la localidad de General Roca (Fiske Menuco, como la llaman sus habitantes), conversamos con Leandro Aparicio, uno de los abogados que lleva adelante la causa, sobre las novedades de las audiencias y las expectativas en que el poder judicial esté a la altura de las circunstancias.</p>
<p>–<strong><em>¿Qué balance hacen después de todos estos meses de audiencias?</em></strong></p>
<p>Entiendo que ya hemos puesto toda la carne al asador;  habló el 95% de los testigos que han visto específicamente la sacada de Daniel del boliche hasta la camioneta, que eso es invariablemente lo que nos han dicho que tenemos que hacer referencia al objeto del juicio. Al revés que la Cenicienta, que termina a las 12 de la noche, nosotros empezamos después de las 12 de la noche para la Fiscalía y para el Juzgado; o sea que nosotros no podemos mirar para atrás: no podemos mirar para AgroCosecha, para las gamelas ni para ExpoFrut, tampoco el encubrimiento policial: en este juicio únicamente se ventila que en el homicidio están imputados esos siete policías, las otras causas están todas paralizadas.</p>
<p>Con lo que pudimos filmar en las audiencias, podemos tener una instancia internacional en la comisión para probar lo que está pasando acá, una cosa que no sólo diga y que quede muerta en un expediente. Así que por un lado estamos satisfechos de que se haya probado y ratificado lo que se dijo en primera instancia, por lo que se permitió detener en 2012 a estas siete personas, que sólo estuvieron detenidas tres años y medio, y que, no olvidemos, son policías, tienen armas y cobran sueldo.</p>
<p>–<strong><em>¿Cuáles consideran que fueron los testimonios más relevantes? </em></strong></p>
<p>–El de Susana Solano, hermana de Daniel, fue muy importante, porque ella relata el rol de la empresa, de los patrones de Daniel, que la trajeron a ella desde Córdoba, que le dieron la plata, que le pusieron los abogados, hasta que llegó Sergio Heredia (el otro abogado, oriundo de Salta) y se pudrió todo: los echaron de la casa y no les dieron más apoyo.</p>
<p>Pudimos ver el rol de Martínez, que comandaba la brigada que investigó al principio, que estuvo detenido y está imputado y que sacó a Daniel del boliche, que le decía a Susana: &#8220;Todas las pruebas que te lleguen a dar me las tenés que dar a mí&#8221;.</p>
<p>El día que vinieron a declarar desde Salta Maira y Romina, primas de Daniel, fue también muy fuerte porque Barrera, otro de los imputados, las miró, se les burló, y al fotógrafo y periodista Gustavo Figueroa lo amenazó de muerte.</p>
<p>La satisfacción que tenemos es que probamos todo. Llegamos hasta donde pudimos con el cuerpo, el Jagüel (donde según testigos habían arrojado el cuerpo de Daniel) fue adulterado: tenemos los dos videos de agosto de 2015 y luego de 2018 y un pozo que estaba tapado, atado con alambre, pero no podía entrar nadie, estaba totalmente alterado&#8230; así que nos queda seguir insistiendo con eso. En la última conversación que tuvimos, el padre de Cristian (Bonin), Gualberto, Sergio y yo, nos dividimos en comisiones. Gualberto dijo que no quería venir acá, le dolía mucho venir al juicio, tener a estos tipos en frente, ver sus caras. Entonces él y Cristian se iban a hacer cargo del Jagüel y nosotros íbamos a estar acá en el juicio. No se pudo dar, fue muy duro que se muera Gualberto en el camino.</p>
<p>–<strong><em>¿Cómo sigue el Juicio y qué planes tienen a futuro como querella?</em></strong></p>
<p>–Quedan los alegatos, que van a ser largos, pueden durar 3 o 5 días. Tampoco sabemos cuánto tiempo nos darán para hablar por día. Y después de esta sentencia, quedan las otras causas que ya veremos la estrategia. Por lo pronto lo que vamos a hacer después va a ser el tema del Jagüel, vaciarlo. Y después tenemos ya los resortes para denunciar a la provincia de Río Negro, aunque hagan cosas para desgastarnos.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/juicio-por-daniel-solano-la-satisfaccion-que-tenemos-es-que-probamos-todo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Vicente Zito Lema: “A Gualberto Solano le costaba hablar, el sufrimiento y la injusticia lo excedían”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/vicente-zito-lema-gualberto-solano-le-costaba-hablar-el-sufrimiento-y-la-injusticia-lo-excedian/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Apr 2018 17:18:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[daniel solano]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Gualberto Solano]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Hernandez]]></category>
		<category><![CDATA[nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[represión]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Maldonado]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista al poeta Vicente Zito Lema.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/mario-hernandez/">Mario Hernandez</a></strong></p>
<p><em>Entrevista al poeta Vicente Zito Lema</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>“Hasta que no me den el cuerpo de mi hijo no me volveré a mi casa”</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Gualberto Solano, papá de Daniel</em></p>
<p><strong>Primero tengo que preguntarte si la injusticia mata.</strong></p>
<p><strong>Vicente Zito Lema (V.Z.L.):</strong> Realmente desde hace mucho tiempo vivimos en un mundo injusto. Si se pudiera ver el mundo desde una distancia, digamos que nos fuéramos por un momento a la Luna y viéramos desde allí lo que es el mundo, creo que el viajero se espantaría y tendría que tener un gran amor, lo que le permitiría seguir mirando y en lo posible volver a esta Tierra.</p>
<p>Creo que lo que se ha perdido es el sentido común, ese elemento mínimo que permite tener un contacto, un cable a tierra con la realidad profunda. Ver lo que sucede hoy por hoy, en todos los aspectos, la exclusión, el hambre, la mentira, va llevando a tu pregunta, cómo vivir con la injusticia de todos los días.</p>
<p>El valor justicia es uno de todos los valores fundamentales de la criatura humana. Ya no sé si es la palabra lo que distingue a la criatura humana, tal vez sea su aspiración a lo justo, y esto se quiebra tanto todos los días que pierde sentido el estar vivo en un mundo sin justicia. Y esa injusticia que nos aterra a los que podemos todavía tener el privilegio de reflexionar cae como un mazazo en la cabeza todos los días de gente que sufre la injusticia y ni siquiera tiene la posibilidad de reflexionar, porque el dolor es tan grande, el peso de esa injusticia sobre su vida cotidiana es tan abrumador que sufre la injusticia y muchas veces le priva de poder reflexionar sobre esa injusticia.</p>
<p>Porque no es sólo sufrirla, es también tener la posibilidad de entender las causas. Los efectos abruman pero hay que poder superarlos y poder entrar en las causas. Si no los efectos simplemente se reproducen y paradójicamente el que sufre la injusticia sólo sufre dolor, está privado de la construcción de su consciencia que le permita ver la causa real y a partir de esto levantarse contra esa injusticia que sufre.</p>
<p><strong>¿La injusticia habrá matado a Gualberto Solano, el papá de Daniel, desaparecido hace más de 6 años?</strong></p>
<p><strong>V.Z.L.:</strong> Me enteré en días pasados y me vino un gigantesco dolor. Yo lo conocí estando en Choele Choel, dando una capacitación a maestros y profesores de la zona. Me entero caminando por la plaza de la ciudad de quién estaba ahí, en una carpa precaria hecha con bolsas de nylon negro y un cartel escrito a mano con letra despareja que decía “hasta que no me den el cuerpo de mi hijo no me volveré a mi casa”.</p>
<p>Me provocó tanto ese cartel que superando mi timidez me acerqué a hablar. Estaban el papá y una sobrina de Daniel Solano, ese obrero changarín desaparecido en la provincia de Río Negro. Me animé a hablar con él, un hombre que le costaba hablar, el sufrimiento y la injusticia lo excedían. Lo invité a que pudiera ir al curso de Derechos Humanos que estaba dando para los docentes de la localidad. No se animó, le daba vergüenza, le pidió a su sobrina que fuera. Ella fue y contó a los maestros y profesores del lugar lo que estaba pasando con Daniel Solano, desaparecido por haberse alzado contra las injusticias de este mundo. Sigue desaparecido y su padre muere sin poder haber llevado el cuerpo de su hijo a Salta, de donde estos hombres de la comunidad de los pueblos originarios procedían. Todo esto me lastima mucho.</p>
<p><strong>Te quiero trasladar a un 28 de marzo de 1942. Fallecía en la cárcel de Alicante con 31 años Miguel Hernández.</strong></p>
<p><strong>V.Z.L.:</strong> Yo creo que a todos, amen o no la poesía, porque en realidad no creo que haya alguien que no ame la poesía, pero la gente a veces ama las cosas y no se preocupa mucho por ellas, pero se preocupe la gente o no, la vida de este poeta creo que sí nos toca, nos conmueve y afecta a todos. Pocas veces se da que un artista camina armoniosamente por el mundo que le tocó vivir uniendo la dignidad de la vida y la profunda sensibilidad del espíritu, la conciencia de los días que está viviendo y todo eso se transforme en un profundísimo canto de rebeldía, en un profundísimo canto de amor por la vida y los seres concretos. Especialmente, por los seres que cotidianamente sufren en carne y alma propia esa injusticia de la que hablábamos antes.</p>
<p>Eso es lo que está detrás de este gigantesco poeta, de cada uno de los poemas que escribió, algunos tan conocidos que la gente ya ni siquiera sabe quién los ha escrito pero los conoce. Tal  vez esa sea la mayor alegría que puede alcanzar un poeta, que la gente no sepa lo que él escribió, pero que conozca ese poema o esa canción con la que contribuyó a que el mundo sea mejor de lo que es.</p>
<p>Ese es el caso de Miguel Hernández. Nos toca a todos y se convierte en un ejemplo para los que amamos la poesía pero también para los que aman la vida y no se conforman con que sea esta caricatura que buena parte del mundo vive, algunos alienados en las prácticas terribles del consumismo y muchos por la acción concreta y cotidiana de este modo de repulsión material de existencia que se llama Capitalismo. Esa es la realidad del mundo en el que vivimos, un mundo con poca justicia y con abundancia de dolor social.</p>
<p><strong>¡Justicia por Santiago Maldonado!</strong></p>
<p><strong>Estuviste el pasado 1º de abril en Mar del Plata en la movilización por Santiago Maldonado. </strong></p>
<p><strong>V.Z.L.:</strong> Yo te he contado que habiendo sido invitado a la inauguración de un festival de poesía en la Patagonia, específicamente en Esquel, llegó el día que tenía que decir el discurso de inauguración del festival y escucho los comentarios de la intervención de Gendarmería, de la represión que se había producido la noche anterior y que había desaparecido una de las personas que estaban en la manifestación y habían sido reprimidas por la Gendarmería.</p>
<p>Más que ocuparme de mi propia obra que se estrenaba y organizar mi cabeza para decir las palabras con las que iba a compartir mi obra con la querida gente de la Patagonia, traté de interesarme mucho más por la situación de lo que contaban, de la desaparición de esta persona. No fue mucho lo que pude saber, pero a la mañana siguiente llega al hotel en el que estaba alojado Sergio Maldonado, el hermano de Santiago, que había venido corriendo de Bariloche en un coche, con toda la angustia, aunque todavía no estaba definida la situación pero, obviamente, su hermano Sergio estaba preocupado porque las versiones sobre la dureza de la represión iban en aumento.</p>
<p>A partir de ahí viaja y llega Nora Cortiñas de urgencia. Junto con Nora nos pusimos a ayudar lo más que podíamos en la situación. Yo más que nada transmitiendo mi experiencia en estas desgracias, no te olvides que durante muchos años he defendido presos políticos en Argentina, he conocido estas situaciones de dolor. Sergio estaba  muy desorientado, estaba con fortaleza de ánimo pero desorientado. Fue el comienzo de una relación, una amistad que fui gestando con la familia Maldonado.</p>
<p>Ya sabemos de la desaparición de Santiago, de la gran lucha que dio la sociedad argentina, de la situación actual, un expediente absolutamente parado, con jueces que no investigan para nada, que por el contrario van ocultando la verdad de los hechos como si decir que se ahogó en el río diera por terminada la situación, sin preguntar quién lo puso allí, o si lo empujaron o si lo golpearon. Porque lo que se sabe es la represión, que Santiago estaba allí y que Gendarmería entra al mismo río que intentaba cruzar y ahora está su cuerpo muerto, ahogado y pasan los meses y nada se sabe de quiénes lo mataron, de quiénes lo desaparecieron, de quiénes son responsables de lo que Santiago padeció.</p>
<p>Todo eso llevó a que la familia Maldonado organizara un pequeño acto en la provincia de Buenos Aires en la localidad de la que son oriundos, y Sergio quiso que el acto tuviera repercusión con el objetivo de decir “no olvidamos a mi hermano, la sociedad sigue pidiendo justicia”. Me llegó una invitación de Sergio y fuimos con mi compañera de toda la vida, Regine, desde Villa Gesell donde estábamos a Mar del Plata.</p>
<p>También se había organizado una marcha donde participaron distintos organismos de DD.HH. y distintas organizaciones políticas. Fue hermoso que fuera un solo acto, que se pusieran de acuerdo para que todo fuera de fraternidad y unión. Porque el dolor de la familia Maldonado y todo ese calvario que padeció Santiago merece que cuando se hace un acto por él se superen las diferencias, que siempre son pequeñas frente al drama concreto que sufre la sociedad, que sufren las personas directamente involucradas como víctimas o como familiares.</p>
<p>Fue un acto con movilización, con apoyo desde la gente que pasaba, que mostraba su afecto por el homenaje a Maldonado. Me pidió la familia si podía leer los poemas que había escrito dedicados a Santiago, así que el acto fue eso, la manifestación y luego Sergio me pidió que subiera con él, leí el poema y después Sergio dijo unas palabras contundentes pidiendo justicia por su hermano, pidiendo que no se siga persiguiendo a la familia Maldonado, porque lo más triste de esto es que la familia es perseguida, investigada y vigilada, como si fueran culpables de lo que el Estado cometió criminalmente contra ese hermoso joven de conciencia clara que se llamó Santiago Maldonado. Eso es lo que puedo decir, que sigue abierto el compromiso para que sigamos pidiendo todos, justicia por Santiago Maldonado.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/vicente-zito-lema-gualberto-solano-le-costaba-hablar-el-sufrimiento-y-la-injusticia-lo-excedian/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Cinco años sin Daniel Solano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Nov 2016 15:57:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Choele Choel]]></category>
		<category><![CDATA[daniel solano]]></category>
		<category><![CDATA[Exporfruit]]></category>
		<category><![CDATA[Gualberto Solano]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[Patagonia]]></category>
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		<category><![CDATA[Sergio Heredia]]></category>
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					<description><![CDATA[Complicidades entre Policía, empresarios y poderes político y judicial]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Nadia Fink</strong></p>
<p><em>El 5 de noviembre de 2011 desaparecía Daniel Solano en Choele Choel. Una crónica a seis meses de su desaparición y las notas que fuimos realizando ante cada novedad. Nuestra manera de mantener presente esta historia y apoyar el reclamo de Gualberto, su padre, y sus familiares.</em></p>
<p>Con la reciente novedad en la causa de que la Dra. María Cecilia Constanzo “fue cesanteada por resolución en el sumario administrativo que se tramitaba en la junta disciplinaria y que se inició por una denuncia nuestra ante la Secretaría de Trabajo”, según palabras del abogado de la familia, Sergio Heredia; luego de que la causa fuera rechazada por la justicia Federal y volviera al fuero provincial y charláramos en Choele Choel con Gualberto Solano, después de que rechazaran el descenso al Jagüel (donde se afirma podría estar el cuerpo de Daniel) y en apoyo a la marcha y festival que se realizará hoy en Choele; desandamos el largo pedido de justicia por Daniel. La crónica realizada a los seis meses desde el lugar y todas las notas que fuimos sumando en estos años.</p>
<p><strong>¿Dónde está?</strong></p>
<p>Pareciera que la historia resulta circular, que se repite en tiempos y espacios similares. Y si es circular, si se permite volver a suceder, no es por un destino inexorable de círculos concéntricos, sino porque los perpetuadores del poder, las fuerzas de choque estatales aliadas con el empresariado y la explotación laboral siguen tan vigentes y tan impunes como hace siglos.</p>
<p>Por esas circularidades, esas perpetuaciones, Daniel Solano, un indígena perteneciente a la comunidad Misión Cherenta, de Tartagal, Salta, recorrió 2.300 kilómetros en plan de trabajo y fue secuestrado y desaparecido a manos de la fuerza represora del Estado, muy cerca del monumento a Roca que se erige entre las localidades de Choele Choel y Darwin, en la Patagonia argentina. Ahí, sí, en manos de las fuerzas herederas de los que llevaron adelante la &#8220;Campaña del Desierto&#8221;. Ahí, bajo la mirada del que todavía se venera en un monumento inmenso y en el billete de mayor valor de nuestra moneda.</p>
<p>Daniel Solano está desaparecido desde el 5 de noviembre de 2011, cuando fue sacado por la policía de Macuba, el boliche de Choele Choel, a las tres de la mañana. Entramados de complicidades entre las empresas frutícolas que explotan el trabajo golondrina, empresarios de la noche, fuerzas policiales de élite y jueces que hacen la vista gorda tiene la historia de Daniel. Y también, la de un pibe de 26 años que reclamó por un sueldo pagado a medias, que viajó en búsqueda de un trabajo digno y que intentó ser solidario hasta el final…</p>
<p><img class="size-full wp-image-32769 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Marcha-6-meses.jpg" alt="marcha-6-meses" width="600" height="300" /></p>
<p><strong>La manzana prohibida</strong></p>
<p>Era la tercera vez que Daniel se subía al colectivo para viajar hacia Río Negro a la temporada de raleo y cosecha de manzanas.</p>
<p>En Tartagal significaba un acontecimiento ir a despedir a los que partían por cuatro meses hacia la lejana Patagonia.</p>
<p>Había que completar el micro con sesenta trabajadores. El puntero de la zona (algo así como un caporal) fue el encargado de hacer el reclutamiento para Agrocosecha SRL (una empresa que falsamente se hace llamar &#8220;cooperativa&#8221;), que a su vez terceriza el servicio para la multinacional Univeg Expofrut SA, ubicada en Lamarque, hacia donde iban a llegar en unos días los salteños.</p>
<p>Además de la esperanza de un empleo estable por un tiempo, los trabajadores partieron cargando su colchón y sus sábanas: los esperan cuatro meses en unos galpones llamados &#8220;gamelas&#8221;, con capacidad para apiñar a 200 personas en camas cuchetas, pegadas unas a otras, con un pequeño lugar de duchas y tres inodoros. Allí llegan cada año 400 trabajadores golondrina de comunidades indígenas de Salta y de barrios humildes de Tucumán y de Santiago del Estero.</p>
<p>Firmaron el contrato durante el viaje por unos mil ochocientos pesos mensuales y con una cláusula para rescindir el contrato en caso de generar disturbios o de tener problemas con la policía. Ante cada frontera provincial, debieron simular ser turistas en vez de obreros frente a los controles. Llegaron, entonces, a la localidad de Lamarque, en el Valle Medio, después de días de viaje con su ropa, sus sábanas y su colchón, pero de dinero, nada. Lo que habían conseguido juntar laburando en changas en sus provincias se había quedado allá, para sus familias. Por eso los cincuenta pesos semanales que les da la patronal son una miseria. No alcanzan para nada y deben pedir fiado en las despensas “habilitadas”; incluso algunos trabajadores sobreviven pescando carpas (peces que son una plaga, duros y desagradables por alimentarse de cualquier cosa).</p>
<p>El cobro del primer sueldo resulta el momento más crítico: los descuentos son excesivos y muchos no pueden girar el dinero a sus casas; el ciclo es inevitable: trabajan, no les pagan, son discriminados, son maltratados, muchos optan por el alcohol ante una situación sin salida. El grupo BORA (Brigada de Operaciones, Rescate y Antitumulto), entonces, tiene su accionar justificado. La tropa de élite es tristemente conocida en Río Negro por su intervención en las matanzas durante las represiones de Bariloche, que derivaron del asesinato de Diego Bonefoi en 2010. El grupo que, como detentan sus siglas, es entrenado para estar en eventos multitudinarios y en manifestaciones, se encarga de custodiar a los trabajadores de las gamelas. Habitantes de Valle Medio cuentan que para entrenarlos deben pasar por situaciones de tortura dispuestas para “endurecerlos”, que los forman en pozos con excrementos, en los que les tiran cosas. La custodia incluye amenazas, que ingresen a cualquier hora en las gamelas, que peguen, pateen y roben libremente. En esas mismas gamelas que están cerca, muy cerca, de la casa natal de Rodolfo Walsh.</p>
<p>Daniel ya había estado allí otras dos veces. Había terminado el secundario y en su ciudad le decían que por qué no se quedaba, que por qué no estudiaba, que por qué no aprovechaba esa posibilidad de haber terminado los estudios. Pero Daniel viajaba, le gustaba cosechar manzanas, conocer otros lugares, estar en contacto con la tierra, ganarse el mango dignamente.</p>
<p>Se subió al colectivo ese septiembre de 2011 y dejaba para su vuelta la titularidad en el arco del Club deportivo Guaraní con el que habían logrado entrar al Torneo del Interior 2012 (Argentino C) y que era el primer equipo indígena en jugar un torneo de la AFA.</p>
<p>Dejaba a su novia María Luisa con la promesa de comunicación constante, lo que confirman los casi 50 mensajitos que se mandaban por día. A sus amigos de toda la vida, Germán y Sara, que no habían podido llegar ese día a llevarle la bolsa de golosinas de su kiosquito; a su padre Guillermo, a su abuela y sus hermanas, sus tíos.</p>
<p>Dejaba sus discos de cuarteto y su comida preferida, las empanadas de su abuela, para su regreso.</p>
<p>Pero el 22 de enero de 2012, el Guaraní debutó ante Coronel Cornejo de Tartagal, en el Torneo del Interior, y Daniel no estuvo en el arco.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-32771 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Mural.jpg" alt="mural" width="600" height="300" /></p>
<p><strong>Nueva noche fría</strong></p>
<p>El viernes 4 de noviembre de 2011, Agrocosecha pagaba sus primeros sueldos de la temporada. La fila de trabajadores transmitía entusiasmo y expectativa. Pero a medida que regresaban con el dinero en la mano, las caras y los ánimos eran otros. 800 pesos eran lo que recibían en vez de los 1.800 acordados (una estafa redonda si se la piensa en grande: 1.000 pesos por trabajador en un total de 400 serían unos 400.000 de excedente para repartir en una estructura mafiosa).</p>
<p>La tristeza era también silencio, y era miedo. Pero Daniel no se calló. Se enojó, gritó, y amenazó con una huelga para el lunes siguiente. Los capos de la empresa Agrocosecha ya lo conocían: A Solano lo querían todos. Tenía capacidad para captar la atención de sus compañeros y una alegría contagiosa. Lo conocían, y por eso le habían propuesto ser puntero. Le sería fácil. Pero Daniel no había aceptado. No quería saber nada: “No, los vagos después te miran mal porque saben que estás por arriba de ellos. No quiero ser más que nadie”, decía. No. Nada de altos mandos, él quería trabajar nomás.</p>
<p>Sabían que el lunes la huelga se iba a realizar si el reclamo estaba por Daniel Solano. Y Solano sabía quién era su patronal. Y conocía a la custodia. Por eso se quedó el viernes adentro, por eso prefería no salir de las gamelas y exponerse. Pero no sólo el poder es el que traiciona. Algunos compañeros de Daniel lo convencieron de salir a bailar el sábado a la noche, entre ellos el puntero y otro al que varios testigos señalan como el “entregador”.</p>
<p>A veinte minutos de haber entrado, por micrófono lo nombran y lo señalan desde la cabina. Él es Daniel Solano, es ése. Las fuerzas policiales (sí, que también son custodia en el boliche Macuba) lo empujan hasta la vereda y lo llevan hacia la esquina. Daniel se defiende, retrocede, tira piñas al aire.</p>
<p>En el fondo de la calle lateral espera un patrullero. A Daniel lo meten ahí. Fin de la historia.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-32773 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Pibis-carteles.jpg" alt="pibis-carteles" width="600" height="300" /></p>
<p><strong>El cuento de la buena pipa</strong></p>
<p>Siempre las historias circulares. Los moldes en serie de la acción paramilitar: un indio que molesta, patotas armadas, desaparición misteriosa; ensuciar a la víctima.</p>
<p>“Yo me entero allá en Tartagal el lunes 7 a las 11 de la noche. Me avisó la mujer del puntero que Daniel no aparecía. Siempre hablábamos por teléfono, yo lo llamaba seguido. Ahí me fui para Choele a ver qué pasaba”. La peregrinación de Gualberto empezó desde su llagada: Agrocosecha lo recibió con los brazos abiertos para explicarle que Daniel era un “picaflor” y que, seguro, se había escapado por ahí con una noviecita. A Neuquén, se fue para allá, a divertirse. Lo vieron sacando pasaje en la terminal, decían; y subiéndose a un colectivo, completaban, que partía rumbo a Neuquén. En una provincia con los prostíbulos prohibidos, quienes declararon estas afirmaciones fueron proxenetas, prostitutas y familiares de policías.</p>
<p>En enero, Sara contactó en Tartagal al que sería el nuevo abogado de la familia, Sergio Heredia. El 18 de ese mes presentó una denuncia contra 34 personas, entre ellos policías, la jueza Marisa Bosco y el fiscal interviniente Miguel Ángel Flores, empresarios y compañeros de trabajo de Daniel Solano. Una denuncia que parecía sorpresiva para la pequeña ciudad de Choele Choel en enero, pero que fue dando cuenta de la asociación ilícita que hubo entre todos los sectores para llevar a cabo la desaparición de Daniel.</p>
<p>Para esa época, a Gualberto ya lo habían echado de la empresa petrolera de Tartagal en la que había trabajado por más de quince años. Familia y amigos llegaban para dar apoyo y contención, pero todo seguía pareciendo confuso y los organismos estatales mostraban total indiferencia para dar respuestas. Por eso, a tres meses de la desaparición de Daniel, su familia decidió armar un campamento en la plaza que está frente al Juzgado N° 30 de Choele Choel. “Yo quiero que me den una respuesta y me voy. Ya perdí a mi hijo, perdí mi trabajo…”, explicaba Gualberto. Así, la comunidad de Choele empezó a visibilizar la lentitud de la justicia, pero también a solidarizarse y acompañar de diversas maneras: se formó la Comisión de Solidaridad y Apoyo a la Familia Solano, y también empezaron a llegar vecinos a saludar, a preguntar cómo andaba Gualberto, a llevar calabazas recogidas de sus huertas o kilos de pan para sopar en el guiso.</p>
<p>El 5 de mayo se cumplieron seis meses. Gualberto decidió encadenarse a la fiscalía, junto con su hermano Pablo y Julieta, la madre de Atahualpa Martínez Vinaya (<em>ver recuadro</em>), e iniciar una huelga de hambre para solicitar el avance de la causa. También se planeó una jornada cultural en la que <em>Chelo</em> Candia pintó un mural frente a la comisaría, con la colaboración de los vecinos. “Los canas se toparán todos los días, y por mucho tiempo, con esta acusadora mirada de Daniel”, cuenta Chelo sobre el mural que da cuenta de los trabajadores golondrina y las condiciones de explotación, la complicidad policial con los empresarios, y la lucha por la búsqueda de Daniel de familiares y vecinos. Se realizó una marcha, siempre con la fila de niños adelante, de la que también participó Mónica Alegre, la mamá de Luciano Arruga, quien engripada y todo arengaba desde el megáfono un emocionado “presente” ante el nombre de Daniel o de Luciano.</p>
<p>El rostro de Daniel estaba en las pancartas, en el mural, en el rumor que corría en Choele tras el paso de los caminantes, y también en las voces de sus familiares y amigos que querían contar, que insistían: “Daniel era un buen chico, nacido y crecido en Cherenta”. Mayra es una de las ocho hermanas de Gualberto. Por su edad, es bastante cercana a Daniel, pero por su crianza, y por ser mujer, nunca compartió salidas con su sobrino: “A mi madre, sobre todo, no le gusta que salgamos. Y Gualberto tampoco salió. Siempre adentro nomás, sólo salir a hacer algún trámite”.</p>
<p>Sobre Daniel recuerda que “siempre pasaba a ver a su abuela. Cuando le hacíamos el cumpleaños él estaba presente, en mayo, que estaba de regreso. Este cumpleaños ya no va a ser lo mismo. Cuando estábamos en Tartagal, quedamos asombrados de lo que decían acá: que era un borracho, que le pegaba al padre, cosas que no eran así. Como vivimos cerca de él, lo hubiéramos sabido si era cierto”.</p>
<p>Sara se instaló en Choele desde enero. En Tartagal quedaron su hija de 14 años y su esposo. Cuenta que él la apoya completamente y que siempre fueron muy independientes, “de no cargosearse”. A Daniel lo conoce desde chico porque andaban todo el día con su hermano Germán jugando a la bolita y a la pelota. Su casa era el segundo hogar. Siempre estaba en las fiestas familiares e incluso había llegado la noche del cumpleaños de su hija, el mayo anterior, para cenar con ellos. “Mi hija también pasó a ser amiga de él porque Daniel seguía siendo un adolescente”. Y, claro, con Germán compartían también la barra de amigos que jugaba a la pelota: “Pililo, Pichín, José, Cuchi, el Pintudo (al que llamaban así irónicamente porque era el más feo del grupo)”. A Daniel le decían “el Nene”, aunque contaba con un apodo extraoficial: “Mal panza”, que nunca quisieron explicar pero sobre el que todos decían “porque todo lo que come le hace mal” mientras se reían con complicidad de amigos.</p>
<p>Sara se enoja cuando vuelve al presente: “Me da pena ver a Gualberto. Me da bronca porque todo el tiempo tenés que verles las caras a los mismos que lastimaron a Daniel”.</p>
<p>Gualberto también habla de Daniel: “El único hijo varón, de seis. Su mamá murió cuando él tenía 13 años y mi hija menor, 8 meses; así que siempre trabajó para ayudarnos. Era un muchacho feliz, que siempre tuvo los pies sobre la tierra”.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-32774 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Gualberto.jpg" alt="gualberto" width="600" height="300" /></p>
<p><strong>¿Será justicia?</strong></p>
<p>Con Gualberto encadenado, algunas respuestas fueron llegando: aparecieron las pruebas telefónicas que demostraban que los policías sospechados tuvieron el teléfono luego de su desaparición, se imputó a 22 policías –de los cuales sólo diez fueron separados de sus funciones (y seis están cobrando el 50 por ciento de sueldo) – y se le otorgó una secretaría al juez para que le pueda dar dedicación exclusiva al caso.</p>
<p>Actualmente, la causa cuenta con más de 150 declaraciones testimoniales que avalan la hipótesis de que los responsables directos de la desaparición de Daniel fueron efectivos policiales, pero los tres citados en el mes de junio (Pablo Andrés Albarrán, Diego Vicente Cuello y Pablo Roberto Quidel) no se presentaron a declarar con certificados médicos por problemas psicológicos.</p>
<p>Corren rumores en Choele Choel. El aire está espeso y lleno de presagios. Cerca de la terminal hay un camión estacionado. Alguien cierra la puerta y adentro se ven, claramente, personas sentadas a los costados. La caja se cierra. El camión arranca.</p>
<p>Choele es la localidad más antigua de la Patagonia. Una de las siete localidades que conforman el Valle Medio, resultó el lugar elegido para organizar estratégicamente la “Campaña del desierto”. Un poco más adelante, empezó a poblarse por ser un lugar clave para entrar a la Patagonia y llegar a la pampa húmeda. Cada pueblo del Valle Medio se fue conformando con características bien particulares: algunos centrados en el trabajo rural, pero Choele, como cabecera del Valle Medio, permitió que se asentara y conformara una burguesía comercial conservadora y con trabajos estables y en blanco. Por eso en Choele Choel se compra en cuotas y los empresarios son prósperos. Por eso la idea es que nada cambie, porque así está bien, porque así se benefician siempre los mismos.</p>
<p>Pedro y Mercedes son parte de la Comisión de apoyo. Cada día llegan a dar una mano, a colaborar con la cocinada, a ver cómo está la salud de Gualberto. Habitantes de Choele Choel, involucrados en la lucha cotidiana contra una sociedad conservadora que los señala, nos cuentan el porqué de un apriete contra Daniel: “Esa era una apretada para todos, porque la situación venía rara con la empresa. Con el tema de cobrar la antigüedad, había muchas estafas, y también existen trabajadoras en conflicto por el tema de la salud. Las mujeres que trabajan en la cinta tienen que separar las manzanas para exportación, para el mercado nacional y para descarte. Entonces lo hacen con los brazos sin apoyar y a un ritmo constante; y a los diez años tienen terrible tendinitis y apenas pueden levantar los brazos hasta cierta altura. De esas chicas, la gran mayoría perdió los juicios, una hasta se volvió loca, y es un tema, porque quedan incapacitadas a los 30 años”.</p>
<p>En Choele se levantan los rumores, como la tierra de la Patagonia cuando se arremolina, “que hay un video de la jueza fulana practicándole sexo oral al comisario”, “que ese mismo comisario es el que sacó a Solano del boliche”, “que era el mismísimo comisario que encargado de llevar adelante la investigación por la desaparición de Solano en un principio”.</p>
<p>No es realismo mágico. Ya nos acostumbramos a las verdades que superan cualquier relato ficcionalizado. Sucede en un pueblo de la Patagonia y las mentiras y los secretos intentan cubrirlo. Sucede que la historia se repite y todo vuelve a desfilar ante nuestros ojos. Pasa que nos quieren creer eso de la historia para que pensemos que “así son las cosas” y que, de vez en cuando, a algún indígena le toca morir en nombre del progreso. Del progreso para unos pocos, del progreso para los de siempre, bah. Pero la historia de los que ganan puede ser fracturada, la pintura de la realidad puede saltar como las capas que cubren los entramados siempre que haya un sueño inconcluso, una vida silenciada y personas que luchan para que nada quede como está.</p>
<p>Notas relacionadas: <a href="http://www.marcha.org.ar/caso-solano-o-la-persistencia-contra-la-perversion-del-sistema/">http://www.marcha.org.ar/caso-solano-o-la-persistencia-contra-la-perversion-del-sistema/</a></p>
<ul>
<li><a href="http://www.marcha.org.ar/caso-solano-cuando-los-traidores-no-pueden-mas-que-unos-cuantos/">http://www.marcha.org.ar/caso-solano-cuando-los-traidores-no-pueden-mas-que-unos-cuantos/</a></li>
<li><a href="http://www.marcha.org.ar/donde-esta-daniel-solano-diario-de-una-causa/">http://www.marcha.org.ar/donde-esta-daniel-solano-diario-de-una-causa/</a></li>
<li><a href="http://www.marcha.org.ar/el-hambre-de-la-justicia-donde-esta-daniel-solano/">http://www.marcha.org.ar/el-hambre-de-la-justicia-donde-esta-daniel-solano/</a></li>
<li><a href="http://www.marcha.org.ar/un-ano-sin-daniel-solano/">http://www.marcha.org.ar/un-ano-sin-daniel-solano/</a></li>
<li>http://www.marcha.org.ar/solano-desaparicion-e-impunidad-en-rio-negro/</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cinco-anos-sin-daniel-solano/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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