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	<title>Golpe de Estado en Bolivia &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Mon, 21 Nov 2022 18:38:41 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Golpe de Estado en Bolivia &#8211; Marcha</title>
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		<title>A tres años del golpe en Bolivia: pedidos de justicia e intentos desestabilizadores</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Nov 2022 12:57:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Adriana Guzmán]]></category>
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					<description><![CDATA[La destitución de Evo Morales en 2019 marcó un antes y un después en Bolivia. Los procesos judiciales y las heridas siguen abiertos en un contexto de creciente crispación política.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La destitución de Evo Morales en 2019 marcó un antes y un después en Bolivia. Los procesos judiciales y las heridas siguen abiertos en un contexto de creciente crispación política. Los recuerdos de la violencia especialmente dirigida a las mujeres y campesinas. </em><br></p>



<p><strong>Por Carla Perelló</strong> </p>



<p>Una foto dio vuelta al mundo durante el g<strong>olpe de Estado en Bolivia</strong>: una mujer de pollera y trenzas largas en medio de los gases de la represión flamea en un mismo mástil las banderas de Bolivia y una Whipala. Durante esos días de <strong>2019</strong>, el gobierno de <strong>Evo Morales y Álvaro García Linera </strong>estaba en jaque. La puesta en duda de los resultados electorales por parte de las fuerzas opositoras y un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), acabaron por enterrar la gestión que llevaban adelante hacía 13 años. <strong>Tres años después</strong>, con un Movimiento al Socialismo (MAS) que regresó al poder, la lectura sobre el lugar de las mujeres y la población indígena mientras perduran los intentos de desestabilización. <strong>“No les basta con tener el capital, necesitan el poder sobre nuestros cuerpos”, </strong>apuntó ante <em><strong>El Destape </strong></em>la referenta feminista comunitaria <strong>Adriana Guzmán </strong>y advirtió que <strong>“en este momento la derecha nuevamente está intentando hacer un golpe”.</strong></p>



<p></p>



<p>El <strong>10 de noviembre de 2019</strong>, Morales y Linera dieron una conferencia de prensa desde el Chapare, municipio boliviano que lo vio nacer a Evo como dirigente. Desde allí, respondieron al pedido de las Fuerzas Armadas de dejar sus cargos y denunciaron <strong>&#8220;un golpe cívico, político y policial&#8221;. </strong>Para ese entonces, la represión en las calles había dejado cientos de heridos. Todavía faltaban las <strong>masacres de Senkata y Sacaba</strong>, en las que fueron <strong>asesinadas 36 personas</strong>; y entre otros gestos de poder cargados de racismo se vio la imagen de una bandera de los pueblos indígenas prendida fuego y la puesta en alza de la biblia por parte de <strong>Jeanine Añez, presidenta de facto autoproclamada</strong>.</p>



<p></p>



<h2>El hostigamiento hacia las mujeres e indígenas</h2>



<p>Tras el golpe, “uno de los principales centros de hostigamiento fueron las mujeres por ser mujeres, por ser indígenas y por ser campesinas”, señaló en diálogo con&nbsp;<em><strong>El Destape&nbsp;</strong></em>la analista internacional de FLACSO,&nbsp;<strong>Agustina Garino</strong>. Las primeras semanas del golpe estuvieron marcadas por la&nbsp;<strong>represión</strong>, la&nbsp;<strong>criminalización&nbsp;</strong>y la&nbsp;<strong>persecución&nbsp;</strong>hacia los y las dirigentas del MAS, como hacia el pueblo en general.<br><br>“Las mujeres fueron tratadas con una crueldad particular”, determinó&nbsp;<a href="https://www.cels.org.ar/web/wp-content/uploads/2021/02/Bolivia-Post.-esp.pdf"><strong>un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)</strong></a>&nbsp;publicado en 2021. Allí, se retrató la violencia con casos emblemáticos que fueron visibles: el ataque hacia la defensora del pueblo&nbsp;<strong>Nadia Cruz</strong>, “ofendida y vigilada”; hacia la entonces alcaldesa del municipio de Vinto en Cochabamba,&nbsp;<strong>Patricia Arce</strong>, humillada, torturada y amenazada durante once meses; y el procesamiento y detención de&nbsp;<strong>Patricia Hermosa</strong>, la apoderada y ex jefa de gabinete de Morales, que no recibió atención médica, sufrió sangrados durante diez días y perdió el embarazo que cursaba.</p>



<p><strong>Esa violencia tuvo su correlato en las calles</strong>, con represión y ataques a las mujeres indígenas. Cuando a Guzmán se le consulta su lectura sobre lo que pasó en 2019, su línea es clara:&nbsp;<strong>“Fue un golpe al pueblo que terminó en un golpe de Estado, y al ser un golpe al pueblo fue un golpe fascista, racista, religioso y empresarial”,&nbsp;</strong>definió. Su mirada parte desde los&nbsp;<strong>feminismos comunitarios</strong>, una lectura que se aleja de los feminismos urbanos y de occidente. Más bien, se define como&nbsp;<strong>anticolonial</strong>,&nbsp;<strong>antipatriarcal&nbsp;</strong>y&nbsp;<strong>anticapitalista</strong>, que apuesta por&nbsp;<strong>el “vivir bien” de los pueblos.</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://i.ytimg.com/vi/mmOcopumM1A/sddefault.jpg#404_is_fine" alt="Loading video"/></figure>



<p>La llegada de Morales al poder, en 2006, constituyó un hecho histórico para el país como para la región. Por primera vez, un&nbsp;<strong>dirigente cocacolero, sindicalista e indígena</strong>,&nbsp;<strong>se colgó la banda presidencial de Bolivia</strong>. Durante su mandato, los cambios para esa población fueron ampliamente significativos desde lo cultural como desde lo económico: una nueva Constitución que reconoció al Estado Plurinacional, el descenso de la pobreza en casi un 30 por ciento y la nacionalización de recursos como el gas, con un fuerte impacto en el crecimiento del país en general. El acceso a la salud y a la educación, también constituyeron políticas clave de sus gobiernos, por mencionar sólo unos ejemplos.</p>



<p>Pero, para Guzmán eso no lo hizo la gestión solamente.&nbsp;<strong>“Todas las transformaciones se hicieron desde el pueblo, más allá desde que el Gobierno se habían planteado la descolonización, la despatriarcalización y una recuperación de la dignidad como pueblos indígenas originarios, campesinos, sometidos, oprimidos por más de 500 años</strong>”, por ello, dijo, se convirtieron en el centro del escarmiento durante el golpe de Estado.https://d-30081210791276152074.ampproject.net/2210272257000/frame.html</p>



<p>&#8220;El ataque a las mujeres de pollera era un ataque de&nbsp;<strong>escarmiento</strong>, de recordar el lugar (que para los sectores de poder tienen) de las indias y de los indios, quienes debían estar cuidando sus casas o a sus hijos&#8221;, explicó. De ese lugar de servidumbre, decidieron salir.</p>



<h2>Justicia a medias por las masacres de Senkata y Sacaba</h2>



<p>En la actualidad, según informó el diario&nbsp;<em>El Deber</em>, de Bolivia, hay&nbsp;<strong>19 personas detenidas</strong>, entre jefes policiales y militares, por<strong>&nbsp;las masacres de Senkata y Sacaba</strong>.&nbsp;<strong>En ninguno de ellos figura como acusada la presidenta de facto, Añez</strong>. Ella, al momento, sólo fue condenada a diez años de cárcel por los delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes al asumir como presidenta en el juicio conocido como g<strong>olpe de Estado II</strong>. En síntesis, sólo fue juzgada por sus actos entre el 10 y el 12 de noviembre, en un proceso que no plantea las responsabilidades sobre su gestión presidencial.</p>



<p>“Es importante la memoria, tenemos memoria,&nbsp;<strong>queremos justicia</strong>”, reclamó Guzmán. Ante la falta de respuesta del Gobierno, ella entiende que es necesario reconocer “que la forma de hacer política de los Estados dista mucho” de lo que quieren los pueblos que, en este caso, decidió “vivir sin fascismo y sin un gobierno dictatorial”.</p>



<p>“En estos tres años hemos aprendido que como pueblo tenemos la capacidad de sacar un golpe, de enfrentar, de resistir, y de comprender que&nbsp;<strong>la dignidad recuperada no residía en el Palacio de Gobierno o en la Constitución, sino en nuestros cuerpos</strong>”, reflexionó Guzmán. Por eso, exigió procesos de reparación: “La falta de justicia. Eso no ha habido. Y eso es, creo, lo más doloroso en este momento”. En la misma línea, se expresó en esta semana la&nbsp;<a href="https://contrahegemoniaweb.com.ar/2022/11/03/a-tres-anos-del-golpe-de-estado-en-bolivia-declaracion-de-la-delegacion-internacionalista-feminista/"><strong>Delegación Internacionalista Feminista&nbsp;</strong></a>que viajó desde Argentina a Bolivia en marzo del 2020: “Todos estos crímenes, todavía permanecen en la impunidad. El regreso del MAS al Gobierno de Bolivia, si bien representó una esperanza para quienes habían sido proscriptos, no asumió la tarea profunda de realizar el conjunto de procesos políticos y judiciales necesarios para que los y las criminales reciban juicio y castigo”, reclamaron.</p>



<h2>Los intentos de desestabilización desde Santa Cruz</h2>



<p>A mediados de octubre sectores de la oposición al Gobierno central de Bolivia, liderados por el gobernador de Santa Cruz<strong>, Fernando Camacho,&nbsp;</strong>iniciaron un paro por tiempo indeterminado. El sector más rico del país, una vez más, se declaró en rebeldía esta vez por la disputa sobre&nbsp;<a href="https://www.eldestapeweb.com/internacionales/bolivia/bolivia-sin-acuerdo-por-la-fecha-del-censo-sigue-el-paro-en-santa-cruz-2022102821210"><strong>la fecha del censo nacional que debía haberse realizado en noviembre de este año</strong></a>, pero se retrasó debido al golpe -en el que Camacho fue uno de sus protagonistas- y a la pandemia. Para ellos, la falta de la encuesta nacional&nbsp;los afecta económicamente porque en el país los impuestos se centralizan y luego se distribuyen según la población que tiene cada departamento o región. También, señalan que podría afectarlos cara a las elecciones legislativas de 2025, porque podrían tener tres legisladores más en la Cámara de Diputados.</p>



<p>Pese a los llamados al diálogo por parte del Ejecutivo, las medidas de fuerza continúan en distintos puntos de la medialuna oriental, mientras la encuesta nacional ya tiene fecha coordinada con los dirigentes del resto de las jurisdicciones del país para realizarse entre marzo y abril de 2024. “Las tensiones entre ambos polos de poder no son nuevas”, coincidieron&nbsp;la analista en relaciones internacionales de FLACSO, Agustina Garino; y el analista boliviano,<strong>&nbsp;Fernando Molina.</strong></p>



<p>Para Garino, los reclamos de Santa Cruz “se vinculan esencialmente con cuestiones económicas”; sin embargo, aclaró que “ese enfrentamiento también tiene tintes raciales”. La región, tradicionalmente, fue “<strong>controlada por una elite criolla no indígena</strong>, por tanto, ha habido ideas de derecha, una visión conservadora de los destinos del país”, amplió Molina para explicar las visiones antagónicas y de pedidos de descentralización que se sostienen desde la medialuna oriental que lleva a conflictos constantes.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://media.cdn.eldestapeweb.com/eldestape/102022/1666993613373.webp?cw=375&amp;ch=211&amp;extw=jpg" alt="Bolivia: sin acuerdo por la fecha del censo, sigue el paro en Santa Cruz"/></figure>



<p></p>



<p>Bajo esas ideas que pregonan, insisten<strong>. “En este momento la derecha nuevamente está intentando hacer un golpe, hacer una desestabilización política”</strong>, denunció Guzmán ante este medio, aunque aclaró que los reclamos que ciernen sólo a esa región del país sin tener mayores ramificaciones en otros sectores.</p>



<p>A esta situación, se suman, las disputas internas dentro del MAS en las que dirigentes cercanos al ex presidente Morales denuncian al gobierno de<strong>&nbsp;Luis Arce de no estar llevando adelante el proyecto político del partido</strong>. La falta de autocrítica, las lógicas machistas y los caminos personales por sobre el proyecto político son los factores que inciden en la disputa interna del Gobierno, según la lectura de las organizaciones feministas comunitarias, con la que también coinciden fuentes cercanas a Morales.</p>



<p>Lo grave, apuntó Guzmán, es el escenario en las que se dan estos debates, en los que las organizaciones sociales “están fragmentadas” ante una “derecha fascista que siempre está articulada”.</p>



<p>“Ellos tienen un interés político. No les basta con tener el capital, con tener el monopolio de los negocios, del empresariado, del monocultivo, de acciones en las transnacionales mineras y petroleras. No les basta. Necesitan el poder sobre nuestros cuerpos. Este es un pueblo mayoritariamente indio, mayoritariamente aimara, quechua, guaraní. Entonces,<strong>&nbsp;si no tienen el poder sobre nuestros cuerpos con el racismo, con la dominación, con el colonialismo, no tienen el poder, aunque tengan el poder económico</strong>”.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://media.cdn.eldestapeweb.com/eldestape/112022/1667430996768.webp?cw=375&amp;ch=211&amp;extw=jpg" alt="El fantasma del golpismo sobrevuela la crisis política en Bolivia"/></figure>



<p></p>



<h2>El desafío del MAS</h2>



<p>El desafío que se presenta, entonces, consiste en <strong>varios aspectos,</strong> según señaló Garino: mantener <strong>unidas a las bases sociales</strong>, responder a los reclamos y pedidos de los movimientos que lo conforman y prestar atención al pedido de la ciudadanía en general –el electorado que lo votó, pero no forma parte del núcleo central de apoyo. “Generar <strong>acuerdos </strong>y <strong>alianzas </strong>internas para tomar las principales decisiones de Gobierno y de la presidencia <strong>ante un recambio generacional en el partido</strong>, que conlleva el ascenso de líderes y lideresas que puedan acceder a candidaturas municipales como presidenciales sin la centralización en un solo líder”, sostuvo.<br><br>*Publicado originalmente en El Destape</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/a-tres-anos-del-golpe-en-bolivia-pedidos-de-justicia-e-intentos-desestabilizadores/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>A tres años del golpe de Estado en Bolivia: ¡Feminismos sin fronteras!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/a-tres-anos-del-golpe-de-estado-en-bolivia-feminismos-sin-fronteras/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Nov 2022 14:04:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Delegación Feminista Plurinacional]]></category>
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		<category><![CDATA[Feminismos del abya yala]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado en Bolivia]]></category>
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					<description><![CDATA[En pocos días se cumplen 3 años del golpe, y creemos que los aprendizajes de esos días duros, tienen que ser parte de las reflexiones que hacemos como feministas, tanto como ejercicio de memoria como en el camino de seguir pensando nuestros modos de buen vivir, nuestras revoluciones.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>El 10 de noviembre de 2019 fue el golpe de Estado en Bolivia. El 8 de marzo de 2020 una delegación internacionalista feminista llegó hasta allá para conocer la realidad que vivía el pueblo boliviano, y en especial las mujeres de pollera, un blanco especial de los grupos golpistas civiles, que las intentaron humillar, para detener el creciente protagonismo que venían teniendo en el proceso de cambios.</p>



<p>En pocos días se cumplen 3 años del golpe, y creemos que los aprendizajes de esos días duros, tienen que ser parte de las reflexiones que hacemos como feministas, tanto como ejercicio de memoria como en el camino de seguir pensando nuestros modos de buen vivir, nuestras revoluciones.</p>



<p>En el tiempo que compartimos, pudimos ver la persecución a los sectores populares, la represión, las masacres, la pérdida de derechos. Todos estos crímenes, todavía permanecen en la impunidad. El regreso del MAS al Gobierno de Bolivia, si bien representó una esperanza para quienes habían sido proscriptos, no asumió la tarea profunda de realizar el conjunto de procesos políticos y judiciales necesarios para que los y las criminales reciban juicio y castigo.</p>



<p>En la realización del golpe ha habido complicidades en el Parlamento, en los gobiernos estatales, en los medios de comunicación, en la Academia. No nos olvidamos que hubo intelectuales –incluso algunos / as que se presentan como progresistas, de izquierda, o feministas- que avalaron el fascismo, negando incluso el carácter reaccionario del golpe de estado, justificando su realización por los errores del gobierno de Evo Morales. Como dijimos entonces, aun cuando los hemos criticado en su momento, no fue por los errores de Evo que se dio el golpe, sino por los intereses transnacionales, nacionales, y de los gobiernos de EE.UU. y Europa, que se veían afectados con su gobierno.</p>



<p>Fue un gran aprendizaje para nosotras, el haber realizado la visita a los heridos, heridas, producto de las masacres, a las mujeres presas, a las organizaciones de derechos humanos, de mujeres, acompañadas por las compañeras del Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia, que nos recibieron, nos abrieron las puertas de los espacios de víctimas de la represión, crearon momentos de diálogos en las Universidades, marchamos juntas el 8 de marzo por las calles de La Paz, nos acompañaron a la prisión a visitar a Facundo Molares, realizaron con nosotras la denuncia del crimen de Sebastián Moro, periodista argentino que fue la primera víctima del golpe de estado boliviano.</p>



<p>Reconocemos el coraje de las compañeras del Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia, que pusieron sus cuerpos y sus vidas en esos días de tanto riesgo, para que pudiéramos construir una denuncia potente, desde los territorios, sobre lo que se vivía en ese país.</p>



<p>Nos indigna por ello cuando algunos sectores ligados al gobierno, o a feminismos institucionalizados a su sombra, pretenden atacarlas, negando su rol en la lucha contra el golpe de estado, y en el campo de los feminismos y las izquierdas. Nos indigna también que en distintos ámbitos feministas se reciba a personas como Julieta Paredes, quien además de haber violentado física, síquica, económica y socialmente a varias compañeras del Feminismo Comunitario Antipatriarcal, en particular a Adriana Guzmán, quien es una referencia en la lucha feminista del continente, continúa intentando deslegitimarlas y desprestigiarlas con argumentos falaces, que desconocen el lugar de las compañeras, en la lucha antigolpista, antipatriarcal, anticolonial, antirracista. Julieta Paredes está siendo juzgada todavía hoy en Bolivia por sus múltiples violencias, pero éstas continúan con el acoso político, judicial y mediático contra las compañeras.</p>



<p>Nuestros feminismos rompen fronteras, y responden con firmeza los ataques de quienes se creen dueñas de nombres tan preciados como “feminismos comunitarios de abya yala”. Nadie puede privatizarlos, y nadie puede creer que se construye desde la desmemoria, y desde los discursos estigmatizantes. Para seguir creando poder popular, feminista, antimperialista, necesitamos actuar desde la memoria y el reconocimiento de nuestras luchas.</p>



<p>¡Ni golpe de Estado ni golpe a las mujeres!</p>



<p>No olvidamos. No perdonamos. No nos reconciliamos.</p>



<p><strong>Declaración de la Delegación Feminista Plurinacional</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/a-tres-anos-del-golpe-de-estado-en-bolivia-feminismos-sin-fronteras/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia: “El primer territorio de defensa hoy es el proyecto político del Vivir Bien”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/feminismo-comunitario-antipatriarcal-de-bolivia-el-primer-territorio-de-defensa-hoy-es-el-proyecto-politico-del-vivir-bien/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Apr 2022 13:28:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Adriana Guzmán]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Defensoras]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo Comunitario Antipatriarcal]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado en Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Adriana Guzmán es feminista comunitaria, defensora de los Derechos Humanos, de la memoria ancestral y la vida en comunidad. Desde La Paz nos acerca la voz plural de su proceso colectivo: el Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="font-weight: 400; ">Adriana Guzmán es feminista comunitaria, defensora de los Derechos Humanos, de la memoria ancestral y la vida en comunidad. Desde La Paz nos acerca la voz plural de su proceso colectivo: el Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia. Un colectivo que comenzó a organizarse en el proceso de cambio iniciado por el pueblo boliviano en busca del Buen Vivir.&nbsp;</span></em></p>
<p><span style=""><b>Por Redacción Marcha y BiodiversidadLa (*)</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Las feministas comunitarias comenzaron a reconocerse como compañeras de lucha en el estallido social recordado como “La Guerra del Gas” que se dio en La Paz en 2003. Una experiencia que nació en las calles y continúa, desde entonces, defendiendo los derechos de los pueblos contra todo tipo de violencia, por la autonomía y soberanía sobre los cuerpos pero también de los territorios. En 2019, tras el golpe cívico, militar, eclesiástico y empresarial contra el gobierno electo de Evo Morales, las feministas comunitarias tuvieron un papel central: se quedaron en las calles y las disputaron, tejieron alianzas sin fronteras para denunciar las masacres y acompañaron a lxs presxs políticxs y a lxs familiares de las víctimas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Y es que el Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia “no es una teoría, es una acción colectiva”, como sostienen sus integrantes. Es un feminismo que disputa la institucionalidad, siempre atento a despatriarcalizar las relaciones de los espacios políticos pero sin desatender el proceso de descolonización como parte del mismo entramado, implicando entonces la descolonización del propio feminismo hegemónico. Incluso, en el proceso de esta entrevista, nos invitan a reflexionar en torno a las propias categorías y a descolonizar la mirada:</span></p>
<p style="text-align: center;"><span style=""><i><span style="font-weight: 400;">“Las mujeres indígenas, las aymaras en este caso, nos vemos bien defendiendo la montaña, pero cuando queremos pelear dentro del feminismo, cuando queremos discutir dentro de la izquierda denunciándola por colonial, ahí ya no nos vemos bien. Ahí estamos estamos fuera del lugar. Entonces hay una mirada también de nosotras como objeto al definirnos como defensoras”.</span></i></span></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Para el Feminismo Comunitario, descolonizar el feminismo es mirar los procesos desde el territorio que se pisa, desde las experiencias de luchas propias. Es dejar de mirar a la historia a través de las categorías e hitos del feminismo eurocéntrico y recuperar la memoria ancestral de los pueblos. Como sostienen nuestras entrevistadas, descolonizar el feminismo “es dejar de pensar desde la dicotomía del colonizador y el colonizado, es dejar de asumir el tiempo como lineal y el pensamiento como superador de las luchas, la clase como explicación suficiente y la posmodernidad como proyecto político. Es volver a mirar al patriarcado en su complejidad”</span><span style="font-weight: 400;">.&nbsp;</span></span></p>
<hr>
<p><span style=""><b>–</b><b>¿En qué territorio se encuentran? ¿Cómo comenzó el Feminismo Comunitario Antipatriarcal y cuál es su experiencia?</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">Nosotras, como organización, estamos en distintos departamentos en Bolivia, tanto en el área urbana como en el área rural, y esto nos ha permitido dialogar y visibilizar las opresiones de una forma más estructural. No hubiera sido posible construir un feminismo comunitario y antipatriarcal si no hubiera sido en un contexto político de cambios en el que ha derivado el Estado Plurinacional. Esta lucha ha sido, sobre todo para nosotras, de recuperación de la dignidad. Allí había que identificar y reconocer al sistema, cómo funciona y es ahí que no se quiere visibilizar al patriarcado. Desde entonces, nuestra tarea ha sido denunciar esta lógica patriarcal en las políticas económicas en el extractivismo. Y por eso también nos hemos planteado, como feministas, siendo parte de otras organizaciones territoriales y sindicales, que no quieren visibilizar esto porque también el mismo sistema hace que tengan que resolver necesidades básicas: casa, comida, justicia pero sin&nbsp; transformar la estructura. Entonces, en ese contexto de debate político comenzamos a hablar de la descolonización y la despatriarcalización, y hemos podido construir y parir este feminismo.&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">En cada territorio en el que estamos hay distintas luchas, pero nos encontramos en esta comprensión del sistema, que no son cuestiones de mala suerte, que no son cuestiones de desinformación, sino que es cómo el sistema opera, cómo el extractivismo destruye los territorios, destruye el cuerpo de las mujeres. Entonces, una de las tareas principales que tenemos es la lucha contra la violencia. Otra dimensión fundamental para nosotras es el feminismo para guaguas (niñeces). En estos 20 años de proceso de cambio en Bolivia, nos hemos dado cuenta también de las lógicas adultocéntricas en nuestra propia organización. </span><b>Hace algunos años, hemos abierto este espacio del feminismo para guaguas o, más bien, lo han abierto las propias guaguas para discutir ellas también sobre el patriarcado, sobre el racismo y el colonialismo que se reproduce y sigue operando en sus en sus cuerpitos, aunque sean más pequeños, pero viven el mismo patriarcado que vivimos las adultas. </b><span style="font-weight: 400;">Otra cosa fundamental para nosotras es la lucha por la justicia y la memoria. Ahí está la justicia para la masacre del gas en la cual estuvimos y la justicia frente al al golpe al pueblo, que termina en un golpe de Estado y que tiene a todos sus autores intelectuales impunes, libres e incluso siendo autoridades. También, una parte fundamental de la organización es el retorno a la tierra y la recuperación del territorio.</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Por ejemplo, yo vivo en en la ciudad de La Paz y la mitad del tiempo en la comunidad de Chaupi Suyo, donde vive mi mamá, ubicada en el Valle Bajo de Cochabamba.Y para ser parte de la comunidad territorial hay que asumir responsabilidades y trabajo comunitario. Y ahí está la discusión sobre</span><b> si queremos acabar con el patriarcado, quién va a producir lo que comemos mientras tanto; la discusión sobre ser capaces de producir lo que comemos, que es lo principal para ser autónomas de un sistema patriarcal capitalista, colonialista y racista.</b><span style="font-weight: 400;"> Entonces, en ese territorio en tránsito, vivimos en la resistencia a vivir en un territorio llamado urbano que no ha dejado de ser un territorio ancestral y también en la necesidad de recuperar este territorio, de producir lo que comemos, de relacionarnos con la naturaleza en una complementariedad, que es lo que se plantea desde la memoria ancestral</span><b>. La comunidad es nuestra forma de organización, nuestra forma de vida. </b><span style="font-weight: 400;">Nosotras, algunas, somos creadoras de vida y ahí nos asumimos en la construcción de comunidad y no de familia en la reproducción de relaciones que sean comunitarias, que sean de responsabilidad con la vida de las otras.&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Estamos en un momento muy difícil en Bolivia, saliendo de un golpe al pueblo. Es muy difícil la reorganización y la recuperación de las luchas. Recuperarse de ese golpe y de las contradicciones internas en las cuales se ha dado. Dentro de las organizaciones, el cuestionamiento sobre cuáles son los proyectos políticos que tenemos. Y, desde nuestra experiencia como mujeres sobrevivientes de violencia, es más difícil recuperarse de los golpes cuando no hay justicia, cuando hay impunidad.</span><b></b></p>
<h2><span style=""><b>“El vivir bien no es una utopía: no solo es cuestionar los privilegios, sino destruirlos”</b><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span></span><b></b></h2>
<p><span style=""><b>–</b><b>Elegimos el concepto de “defensoras” y “guardianas” de los territorios y derechos para hablar del lugar central que tienen las mujeres campesinas, indígenas y originarias en la defensa de los bienes comunes. ¿Qué significa hoy ser defensora en Bolivia y cuál es el escenario al que se enfrentan tras el Golpe de Estado?</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">El concepto de “defensora” no es algo que haya estado en nuestras luchas, no es un concepto muy cercano a nosotras. Creemos que mirarnos como defensoras tiene el riesgo de individualizar las luchas. En la masacre del gas, por ejemplo, la resistencia ha sido de todo el pueblo alteño: mujeres, hombres y guaguas. La resistencia al golpe ha sido una resistencia del pueblo. Las mujeres indígenas, aymaras en este caso, nos vemos bien defendiendo la montaña pero cuando queremos pelear dentro del feminismo, cuando queremos discutir dentro de la izquierda denunciándola por colonial, ahí ya no nos vemos bien. Ahí estamos estamos fuera del lugar. Entonces, hay una mirada también de nosotras como objeto al definirnos como defensoras. Pero asumiendo la categoría que ustedes han planteado, que también viene de la memoria ancestral, la palabra guardianas del agua, de los ríos. Pero hay una discusión ahí porque la traducción en realidad no es la traducción de todos los idiomas; en el aymara, por ejemplo, se traduce como la guardiana de los alimentos pero en realidad es la autoridad de la comida, de la producción, la que se responsabiliza en que no llegue la helada, que no entren las plagas, y para eso organiza toda la comunidad. Pero no es eso, no es un trabajo que lo hace solita.</span></span></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-54295" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1-630x354.jpeg" alt="" width="630" height="354" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1-630x354.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1-1024x576.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1-640x360.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.57.50-AM-1.jpeg 1408w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></a></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Pero bueno, más allá de esa crítica, qué significa hoy para nosotras ser defensoras después del golpe creo que hay varios escenarios y dimensiones. Primero, en el que nosotros hemos coincidido, como organización, en la defensa de un proyecto político: el proceso de cambio, el vivir bien, se ha puesto en cuestión desde la derecha y desde el fascismo. Los discursos de odio racistas desde esta lógica de que los indios y las indias son ladronas, corruptas. Se ha puesto en cuestión, también, desde dentro de las organizaciones sociales, si es posible vivir bien o si nos toca vivir como se puede nomás, y no hay otra forma. Si realmente se puede vivir fuera del capitalismo o si tratamos de sobrevivir lo mejor posible con las contradicciones internas que se han planteado en el proceso boliviano. Entonces, hemos acordado que el primer territorio de defensa hoy, para nosotras, es</span><b> el proyecto político del Vivir Bien que se ha construido en estos 20 años, que se ha discutido desde la memoria ancestral. El vivir bien es posible, no es una utopía: significa renunciar a la acumulación de riqueza; no solo es cuestionar los privilegios, sino destruirlos.</b><span style="font-weight: 400;"> El proyecto es político y comunitario. Y se quieren la descolonización y la despatriarcalización como prácticas políticas frente al sistema; que no se hacen única y necesariamente desde el Estado, sino que se hacen en cada territorio, desde lo cotidiano. Y eso es lo que creemos que hay que defender, incluso en este momento de muchas contradicciones, frustraciones y de ataques a los cuerpos y a nuestros sueños. Cuando decidimos como pueblos plantear lo que queremos, pues resulta que no solo nos atacan y persiguen sino que nos estrellan en la cara que eso no es posible. Ese es el primer espacio de defensa después del golpe. Las lógicas pueden ser ineficientes dentro del Estado y la corrupción, eso no es responsabilidad de los pueblos. </span><b>Nos hemos ocupado de cuestionar el nacionalismo y plantear un Estado Plurinacional, </b><span style="font-weight: 400;">de identificar, denunciar, comprender e inventar frente a las lógicas coloniales para hacer procesos de descolonización, personales, territoriales pedagógicos y no nos pueden decir que eso es lo que está mal.</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Otro punto fundamental es la lucha contra la impunidad, tenemos una memoria de impunidad como pueblos después de 500 años de colonialismo, después de la Constitución de Repúblicas que también han sido colonialistas, que también han sido racistas, que tampoco nos han visto a los pueblos y nos han robado nuestros territorios en impunidad porque nadie ha sido juzgado.</span><b> Para nosotras, la lucha contra la impunidad y por la justicia es importante y por eso estamos en ese debate del golpe al pueblo ahora, de que fue genocida y tiene que ser juzgado por un juicio de responsabilidades. Nosotras queremos un juicio para Añez y sus cómplices, para Camacho y Pomar, para todos los que han sido responsables. Eso para nosotras es la defensa de un territorio, la defensa de la memoria, la defensa de un territorio político de luchas y la defensa de una responsabilidad con la vida de los hermanos que han sido asesinados, de las guaguas que han quedado huérfanas.</b></span><span style=""><b><br />
</b></span></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><span style=""><b>Golpe de Estado en Bolivia</b></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-weight: 400; ">El proceso de enjuiciamiento a los responsables del golpe durante 2019, que se inició como Caso Golpe de Estado, fue desdoblado en dos instancias: la primera se centra sobre los cargos de “conspiración, sedición y terrorismo” y no tiene fecha de inicio. Mientras que la segunda, por “incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes&#8221;,</span><span style="font-weight: 400; ">&nbsp;debía iniciar el 10 de febrero de 2022 y fue suspendido por un recurso otorgado a la defensa de la autoproclamada presidenta Jeanine Añez. A pesar de los intentos por demorar el proceso judicial, a principios del mes de abril, se volvió a retomar. Familiares de víctimas denuncian la paralización de los juicios y que, a más de dos años de las masacres, aún no existan condenas efectivas contra los responsables.</span></p>
<p>&nbsp;</p></blockquote>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span style=""><b>&nbsp;</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">La otra dimensión es la profundización de este sistema y ahí está la violencia hacia las mujeres. Esa es la lucha territorial que hay que hacer en cada comunidad, en cada barrio, para enfrentar la trata y tráfico de personas, los feminicidios, porque el Estado está desbordado y no es solo en Bolivia. La institucionalidad no puede responder de ninguna forma y no es su prioridad. Y si no estamos vivas, no podemos vivir bien; si no tenemos vida, no podemos luchar, no podemos hacer ninguna revolución frente a la violencia. La defensa de un territorio político común: nuestros cuerpos, que es la vida misma, que es el territorio que habitamos como una comunidad territorial o un barrio.</span><b></b></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-54296" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1-630x275.jpeg" alt="" width="630" height="275" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1-630x275.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1-1024x447.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1-640x279.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-10.29.12-AM-1.jpeg 1063w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></a></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b>¿Encuentran experiencias de lucha afines en América Latina con relación a las luchas que están dando los pueblos de la región? ¿Se identifican en la lucha de otras experiencias de defensa de los territorios comunitarios?</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">Nosotras siempre hemos planteado que somos un solo pueblo, entendiéndolo como esa categoría política donde estamos los pueblos indígenas, originarios y campesinos que tenemos una memoria ancestral de vida digna, que tenemos una forma de relacionamiento con la naturaleza. Y nos encontramos en esos procesos políticos que están más allá de las fronteras, así que hay luchas similares por esas memorias que tenemos y porque el sistema tiene formas idénticas de operar, tiene recetas que aplican a los distintos territorios. El extractivismo está en todos los territorios, la forma de ingreso de las mineras destruyendo las comunidades, generando trata, tráfico y prostitución de personas, violencia, consumos de alcohol, eso pasa en todos los territorios; así que nos identificamos en la lucha contra la minería. Aquí contra San Cristóbal, por ejemplo, que es una transnacional minera, que está hace muchísimas décadas y que por lo visto se va a quedar otras tantas en Bolivia, que es muy similar a otros territorios en Argentina y en el Wallmapu, que también tienen que enfrentar a las mineras. Entonces, un primer elemento de coincidencia es esta necesidad urgente de enfrentarnos al extractivismo en sus distintas formas. Aquí acaban una montaña y a los dos meses es un edificio ¿Quiénes son dueños de esas montañas? ¿Por qué tienen que destruirlas en nombre del desarrollo, de la urbanidad, de la arquitectura del progreso y de todas esas lógicas coloniales? Ahí también nos encontramos, y eso está pasando en distintos territorios también: son las formas de operar del sistema patriarcal, colonialista y racista en los territorios de Abya Yala.</span></span><b></b></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">En los territorios rurales, pero también en los urbanos, cada vez se intenta profundizar más en el minifundio, en la tierra como propiedad privada y lo mismo en los barrios con la privatización de las calles, de los parques. Entonces, hay más coincidencias de las que pensamos no solo en la región, sino entre lo urbano y lo rural, que siempre intentan dividirnos. Y es sencillo porque hay una lógica colonialista racista y nadie quiere ser una campesina finalmente, nadie quiere ser una india, eso </span><span style=""><span style="font-weight: 400;">se reproduce ahora en Bolivia también: se habla de lo lindo que es la comunidad, pero nadie quiere hacerla; todo el mundo quiere productos agroecológicos sin pesticidas, pero no los quiere producir ni trabajar la tierra; es más lindo la ciudad y sus edificios con sus títulos y sus universidades. Es necesario construir también un proyecto político en el cual nos podamos encontrar y preguntarnos si ese proyecto político pasa por los Estados, si ese proyecto político pasa solamente por defender unas el agua otras la tierra. Entonces, tenemos o vivimos opresiones comunes en la región frente a este extractivismo, en las ciudades, entre las lógicas transnacionales. Y tenemos una memoria común, por eso tenemos una resistencia también común. </span><b>Nos falta la construcción de un proyecto político común que vaya más allá de las fronteras, que no solamente se haga toma del poder del gobierno que resulta insuficiente</b><span style="font-weight: 400;">.</span></span><span style=""><b><br />
</b></span></p>
<h2><span style=""><b>“La oposición entre lo rural y lo urbano siempre nos ha parecido un discurso colonial y funcional al sistema”&nbsp;</b></span><b></b></h2>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b>Retomando tu planteo, muchas veces cuando pensamos en la defensa de los territorios nos remitimos a la ruralidad y poco pensamos en los territorios urbanos. ¿Encuentran continuidades de defensa territorial en el mundo más urbano?</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b>La oposición entre lo rural y lo urbano siempre nos ha parecido un discurso colonial y, además, funcional al sistema. Porque finalmente, qué son las ciudades sino territorios ancestrales ocupados en la colonización y donde se ha obligado a nuestras abuelas y abuelos a migrar para ser explotados en esas denominadas ciudades. </b><span style="font-weight: 400;">Entonces, por supuesto que hay continuidades. En Bolivia todavía es mucho más visible eso porque las denominadas ciudades en su pequeña extensión ya hace un área rural, porque la comunidad habita dentro de la ciudad en su cosmovisión, en sus prácticas culturales, en sus prácticas políticas. Existe una continuidad no solo de lucha; es una continuidad material real de cosmovisiones de memorias, de cuerpos que habitan lo denominado urbano y lo denominado rural, y que ahí nos podemos encontrar y enfrentar esas opresiones coloniales que dividen nuestras luchas.</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><b>La ciudad es un territorio ancestral: las luchas que se hacen en la ciudad también son defensas del territorio ancestral, defensas frente a las inmobiliarias, frente a las empresas constructoras que acaban con los cerros, que tapan las lagunas para construir ahí sus condominios.</b><span style="font-weight: 400;"> Lo que falta es la articulación territorial para que no sean solamente luchas de pequeños colectivos medioambientales de clase media, sino que se pueda articular con la defensa que está haciendo también el barrio, la comunidad para que no se destruya esa pequeña laguna, ese humedal o cerro. También es extractivismo la imposición de un mundo de consumo sobre nuestros cuerpos, sobre nuestras cosmovisiones. Hay que repensar un poco las luchas para evitar estas fragmentaciones funcionales al sistema y esa experiencia ha sido posible en Bolivia.</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b>¿Y cuál es el rol de los feminismos, incluso del activismo LGTBIQ, en la defensa de los territorios?&nbsp;</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">Para nosotras hubiera sido imposible mirar esta complejidad de las opresiones y cómo se juntan el racismo y cómo tiene que ver la trata y tráfico y la violencia hacia las mujeres con el extractivismo, si no hubiéramos construido nuestro propio feminismo. No sé si los feminismos tienen una responsabilidad, pero </span><b>sí hay una responsabilidad en construir feminismos territoriales, comunitarios, populares, villeros y campesinos;</b><span style="font-weight: 400;"> feminismos que respondan a las características del patriarcado en cada territorio. Reivindicamos la palabra con todas las contradicciones y debates que eso nos lleva porque a nosotras nos ha servido para identificar y transformar, en nuestra vida, en el territorio y en la comunidad para vivir de otra forma, para hacer el camino al vivir bien.&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">En este feminismo comunitario antipatriarcal, entonces, construimos esa comprensión para defender el territorio porque si no, ¿cómo defiendes si no terminas de identificar cómo opera con los discursos coloniales? Ahí está nuestra discusión frente a este discurso LGBT colonial, que lo plantea también casi como una anécdota casi como una estampita o una fiesta, cuando en la comunidad y en nuestros propios espacios de lucha hemos convivido con otras mujeres lesbianas, trans, de cuerpos plurales, como dicen las hermanas feministas comunitarias en Guatemala, sin que la discusión sea sobre si se incluye o se excluye a las personas trans, a las lesbianas, si son más o menos mujeres, cuando la discusión era qué hacemos frente a la minera que no se va, qué hacemos frente a esta democracia que no nos sirve, qué hacemos frente a la educación que no llega, qué hacemos frente a la lógica racista que se reproduce en la escuela y en la universidad, qué hacemos para conseguir el pan y la comida hoy. Entonces, </span><b>hay otras problemáticas estructurales que nos encuentran, ahí se construyen feminismos y luchas desde los cuerpos plurales que realmente atentan contra el sistema.</b><span style="font-weight: 400;"> La lucha solamente por los derechos o por la denominada inclusión o por la solo visibilidad o reconocimiento no alcanza para acabar con el sistema, porque nosotras realmente queremos acabar con el sistema de muerte. El rol de los feminismos y de las luchas desde los cuerpos plurales tiene que ser alimentar esa lucha antisistémica, antiestructural, de denuncia de los discursos que nos han paralizado, que nos han hecho creer que basta con derechos, que basta con inclusión, que basta con que haya una diputada que sea lesbiana o un diputado que sea gay y eso no significa ni siquiera una transformación institucional del discurso. Entonces, </span><b>hay una lógica bien colonial en este discurso LGBT que elimina nuestra memoria más ancestral como cuerpos plurales</b> <b>que han estado siempre en la comunidad.</b><span style="font-weight: 400;">&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b style="">Este proyecto, además de indagar sobre la defensa de los territorios en nuestra región, intenta trazar diálogos con África, especialmente con Mozambique, y acercar problemáticas, luchas comunes y re-existencias. El racismo es uno de esos grandes temas comunes, no iguales pero sí comunes. Durante el golpe vimos una explosión de racismo, pero </b><span style=""><b>¿Qué</b></span><b style=""> pasó después?</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">Al ver cómo operan los grupos armados, el saqueo de las riquezas que hay, de los recursos, es lo mismo que vivimos en el área de Abya Yala. Entonces, un primer diálogo entre los pueblos que han sido sometidos al colonialismo, que han sido saqueados, cuerpos atentados permanentemente por el racismo, es posible y necesario porque somos iguales, porque vivimos opresiones muy parecidas en contextos distintos. Opresiones que pasan por nuestro cuerpo, por nuestro color de piel, por el territorio que habitamos. Además, por la forma en la cual hemos decidido habitar estos territorios: una forma no funcional al sistema capitalista y patriarcal. Entonces cómo operan los grupos armados y cómo es esta una señal de profundización del sistema de ocupación del territorio para todo este saqueo extractivismo, como construir corredores del narcotráfico, es una lógica similar que está pasando tanto en el África, en Mozambique como en el Abya Yala.&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.53.22-AM-2.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-54297" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.53.22-AM-2-616x410.jpeg" alt="" width="616" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.53.22-AM-2-616x410.jpeg 616w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/WhatsApp-Image-2022-04-04-at-9.53.22-AM-2.jpeg 640w" sizes="(max-width: 616px) 100vw, 616px" /></a></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Y nos encontramos con este dolor de que somos las mujeres y niñas, los cuerpos plurales, los más afectados por esa lógica de explotación, esa lógica extractivista, de destrucción del territorio. Aquí en los sectores mineros y en los sectores petroleros, donde antes de que vaya la maquinaria de explotación está el campamento donde hay alcohol, drogas y prostitución de nuestras hijas, guaguas y hermanas, es lo mismo que sucede en otros territorios. Y el racismo ahí es una herramienta, pues, de dominación de los cuerpos y de los territorios, porque cuando vos atentas contra los cuerpos estás atentando contra el propio territorio donde están lo que ha pasado en Bolivia en el golpe.&nbsp;</span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Como plantean ustedes,</span><b> ha sido un golpe racista. Ha sido un golpe de escarmiento. </b><span style="font-weight: 400;">Y eso, por ejemplo, lo vamos a ver en los resultados del próximo censo a ver si aún más del 60 por ciento de la población se continúa reconociendo como aymara o si realmente han logrado golpearnos para restaurar este pacto colonial de negar a nuestros abuelas y abuelos, nuestra cosmovisión, nuestra decisión de vivir sin acumular. </span><b>Porque ese sentido ha tenido el golpe: escarmentar a las indias e indios que hemos levantado la cabeza para la recuperación de la dignidad,a quienes hemos decidido construir un proceso político para autogobernarnos y autodeterminarnos.&nbsp;</b></span><b></b></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">El golpe no se ha acabado, hay una continuidad de una derecha fascista presente no sólo en la política económica territorial, sino también en los comités cívicos y con autoridades dentro de los espacios institucionales. Como Camacho, que sigue alimentando esa lógica racista legitimando que las indias y los indios después del 19 de 2019 somos unos ladrones, corruptos, donde estemos. Ese es el discurso que han instaurado, incluso se ha profundizado el racismo también dentro de las organizaciones sociales, en la izquierda y el feminismo, que no confían en las indias o los indios porque defienden al gobierno, porque quieren defender al Evo. Esta es la lógica fascista que continúa y entonces hay un atentado contra los cuerpos, la violencia hacia las mujeres es también racista, porque la mayor parte de los feminicidios son de mujeres indígenas que estaban habitando la ciudad, su propia comunidad, o que estaban intentando ser alcaldesas y concejalas. Mujeres indígenas con un lugar en la política. Entonces, en Bolivia se ha consolidado un discurso político racista, donde se les ha invalidado en la política por ser india o indio.&nbsp;</span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Sigue habiendo racismo y más bien estamos vetados como indios, como aymaras, porque quienes ahora dicen que son del pueblo, se han desplazado, han perdido la memoria, no hay una memoria de dónde venimos y de donde es nuestra lucha.&nbsp; Entonces, el racismo claramente se ha profundizado al igual que el ejercicio de poder sobre cuerpos y nuestros espacios territoriales. Se ha profundizado la persecución a las compañeras y compañeros indígenas hoy. </span><b>Creo que el ataque racista nunca va a acabar, es imposible que pueda acabar porque es una de las armas más importantes para lo que es hoy el ataque a todas las propuestas desde las defensoras y los defensores de la tierra que lo hacen para un bien vivir,</b><span style="font-weight: 400;"> para que aún podamos vivir en el territorio, para que no nos conviertan en ciudades solamente entonces creo que el racismo es algo que tendremos que ver cómo desarmarlo como desarmarlo y cómo proponer algo más que no sea subsumido por el sistema.</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><b>Pensando en Francia Márquez en Colombia Marielle Franco en Brasil, Thelma Cabrera en Guatemala, las representantes de las naciones indígenas en la Convención Constitucional de Chile, y relacionándolas con esa reflexión que hacías: ¿Les parece que en Bolivia se puede disputar la institucionalidad estatal, “llenar de otro sentido la democracia”, como dice Francia?&nbsp;</b></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">Para nosotras, como feministas comunitarias antipatriarcales, el que Francia Márquez esté en ese camino electoral es un acto de dignidad para todas. Creemos que todos los espacios son un espacio de lucha y que, finalmente, cada cual lucha por las condiciones que toca. No están las condiciones perfectas, eso solo pasa en la cabeza de la Academia y de los libros; supongo aquí toca luchar en lo que se pueda en el Estado y fuera del Estado, en la alcaldía o desde las organizaciones, y yo creo que en nombre de la autonomía hay que respetarlas también. Hay que respetar la autodeterminación y el autogobierno de los pueblos y los caminos que deciden tomar. Es muy importante lo que está haciendo Francia, cuando ella le dice al presidente </span><span style="font-weight: 400;">–</span><span style="font-weight: 400;">pero en realidad le dice a la clase política de Colombia y la región</span><span style="font-weight: 400;">– </span><span style="font-weight: 400;">que lo que les molesta es que la señora que les trabaja en la casa pueda ser la vicepresidenta. Es un mensaje para toda la región, como en el momento en el que Evo Morales fue presidente, es muy importante porque ha sido también parte de esa recuperación de la dignidad poder mirarnos en el que resultó ser el presidente después de dos siglos de presidentes empresarios y de oligarcas.&nbsp;</span></span><b></b></p>
<p><span style=""><span style="font-weight: 400;">Lo mismo ocurre con Marielle Franco, que ha disputado también ese espacio territorial. Ahora en cada contexto existen realidades específicas y, en el caso de Bolivia, tenemos aprendizajes específicos sobre esa disputa del Estado. En la Convención en Chile, por ejemplo, sabemos nosotras por experiencia que es importante el proceso constituyente como proceso, como debate e instancia de politización de la sociedad. Aquí en Bolivia, para la Asamblea Constituyente se hacían asambleas en las calles, en los parques, colegios, sindicatos, puestos de venta; todo era una Asamblea Constituyente. En todos los espacios que estaba discutiendo sobre algún artículo, sobre la forma de Estado, sobre los derechos fundamentales. Hay que exigirle a esa institucionalidad que se transforme, que sea distinta, hasta que logremos disminuirla, de tal forma que podamos recuperar nuestra autonomía, autodeterminación y autogobierno. Se puede, desde movimientos sociales, desde la memoria ancestral y un proyecto político sólido con fuerza social con decisión. En el caso de Bolivia, hemos estado por 10 años en las calles, en el proceso constituyente, en las luchas pensando e inventando. Hemos hecho de eso nuestra vida, pero cuando no hay esa fuerza política, son solamente intenciones. </span><b>Una no hace la revolución sola, eso de que hay un caudillo que puede hacer la revolución no es cierto, se necesitan los pueblos.</b> <b>Para hacer eso que llaman revoluciones se necesitan los pueblos para construir el vivir bien.</b><span style="font-weight: 400;"> Desde ahí se puede disputar la institucionalidad, con esa fuerza en Bolivia lo hemos hecho. Lastimosamente, esa institucionalidad también ha podido un poco más que los propios proyectos políticos y ha fragmentado también a las organizaciones,</span></span><b></b></p>
<p><span style="font-weight: 400; ">Pero, en todo caso, lo que yo quisiera decir es que este “llenar de otro sentido la democracia”, como dice Francia Márquez, es posible en determinados territorios según las experiencias de lucha que han vivido y es posible porque la democracia sigue siendo una palabra, una categoría. No es posible hablar de una democracia comunitaria; en Bolivia lo hemos hecho, pero no ha sido suficiente. Está esa democracia liberal. Ya no sólo como categoría, sino como realidad, donde también podría ser el candidato Duque en el caso de Colombia o Camacho acá. Entonces, es posible darle un nuevo sentido a la democracia si realmente hay un proyecto por detrás que se proponga acabar con el patriarcado, construir comunidad y realmente recuperar la vida digna.</span><b></b></p>
<hr>
<p><span style=""><b><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN.png"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-54294 alignleft" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-290x410.png" alt="" width="290" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-290x410.png 290w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-724x1024.png 724w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-1086x1536.png 1086w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-1448x2048.png 1448w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/04/ADRIANA_GUZMAN-640x905.png 640w" sizes="(max-width: 290px) 100vw, 290px" /></a>Esta entrevista hace parte de la serie&nbsp; </b><a href="https://www.biodiversidadla.org/Defensoras"><b>“Defensoras. La vida en el centro”</b></a><b>, un trabajo conjunto de&nbsp; </b><a href="https://www.marcha.org.ar/"><b>Marcha Noticias</b></a><b> y&nbsp; </b><a href="https://www.biodiversidadla.org/"><b>Acción por la Biodiversidad</b></a><b>, editado por Chirimbote, con apoyo de la Fundación Siemenpuu.</b></span></p>
<p><span style=""><b>*La entrevista fue realizada por Camila Parodi en el año 2022.</b></span></p>
<p><span style=""><b>Edición: Camila Parodi y Nadia Fink.</b></span></p>
<p><span style=""><b>Ilustración: Ximena Astudillo</b></span></p>
<p><span style=""><b>&nbsp;</b></span></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/feminismo-comunitario-antipatriarcal-de-bolivia-el-primer-territorio-de-defensa-hoy-es-el-proyecto-politico-del-vivir-bien/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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