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	<title>Gaza &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>Territorios militarizados: Colombia e Israel en la estrategia geopolítica de Estados Unidos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Jun 2021 13:08:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
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					<description><![CDATA[Los procesos de resistencia en Colombia y Palestina encuentran un común denominador: La militarización como estrategia de control norteamericano]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt;"><i><span style="font-weight: 400;">La brutal represión de las protestas sociales que estallaron durante las últimas semanas en Colombia y Palestina responde en cada caso a la idiosincrasia propia de su país, pero apunta a un mismo objetivo: aterrorizar y escarmentar a la población para sofocar la disidencia como parte de los entramados geopolíticos en los que se inscriben sus estrategias de seguridad.  </span></i></span></p>
<p><strong><span style="font-size: 14pt;">Por Eduardo Giordano</span></strong></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">La protesta social en Colombia es sofocada por el gobierno del presidente Iván Duque masacrando a las y los manifestantes con el Ejército y la policía. La rebelión palestina es reprimida en la franja de Gaza con todo el poder de fuego del Ejército israelí, incluyendo ataques de la aviación y bombardeos de artillería. Los proyectiles israelíes derriban edificios enteros a la vista del mundo, con la misma impunidad con que la policía colombiana y los paramilitares disuelven las marchas ciudadanas disparando a la multitud. Durante el actual Paro Nacional en Colombia ya hubo más de 50 manifestantes asesinados y asesinadas por la fuerza pública y un policía muerto al reprimir un saqueo. En los 11 días de bombardeos de la franja de Gaza y lanzamiento de misiles de Hamás hacia Israel, murieron 232 palestinos (de los cuales 67 eran niños) y 12 israelíes (2 niños). En ambos casos, el desequilibrio en el balance de víctimas refleja claramente la desproporción de fuerzas entre un estado militarizado y su población civil indefensa.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Aunque la situación de ambos países no sea en muchos aspectos comparable, existen varias coincidencias que nos permiten indagar sobre posibles vasos comunicantes de esta tragedia humana de violencia extrema que sufren, simultáneamente, en plena pandemia de covid19. Antes de profundizar al respecto, conviene resaltar la singularidad de cada proceso de conformación de la identidad nacional: Colombia con su historia jalonada de guerras civiles y con un estado que ejerció el terrorismo desde tiempos inmemoriales para eliminar la disidencia y centralizar la posesión de las tierras y los recursos naturales; Israel con su militarismo exacerbado y la peculiar complejidad que se deriva de la naturaleza colonial de la ocupación de Palestina. </span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">En el plano de las similitudes, apuntemos en primer lugar que ambos países, a pesar de ser formalmente democráticos, practican el terrorismo de estado cuando masacran a la  población civil indefensa, un crimen de lesa humanidad característico de las formas de gobierno dictatoriales. Otra importante coincidencia es la intervención de sectores sociales que, además de vitorear la represión estatal, aspiran a hacer justicia con sus propias manos; como aquellos civiles que disparan en Colombia contra los grupos de indígenas para expulsarlos de Cali,</span><span style="font-weight: 400;"> o las/los judíos xenófobos que protagonizan una vergonzosa noche de los cristales rotos </span><span style="font-weight: 400;">contra comercios de árabes israelíes o linchamientos de taxistas palestinos.</span></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Hay cierta semejanza en el determinante racista que tienen estas agresiones. La represión en Colombia se focaliza en Cali, una de las ciudades con mayor población afrodescendiente de América, capital del Valle del Cauca, y donde las comunidades indígenas reafirman constantemente su identidad y cultura, como es el caso de los Misak. La discriminación de estas comunidades “racializadas” y empobrecidas a lo largo de décadas, su desplazamiento y aniquilación por grupos armados y el abandono ancestral por parte del Estado es el caldo de cultivo que alienta las protestas, reprimidas salvajemente por el gobierno de Iván Duque.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">En el caso de Israel, la ofensiva devastadora va dirigida contra las y los palestinos de la franja de Gaza, pero también alcanza indirectamente a las y los árabes israelíes, dos millones de habitantes cada vez más discriminados en su propio país por no ser ciudadanos de pleno derecho. La ley de Nacionalidad aprobada en 2018 a instancias de Benjamín Netanyahu consagra como única lengua oficial al hebreo y da carta de naturaleza al expansionismo de los colonos judíos: “El estado ve el desarrollo del asentamiento judío como un valor nacional y actuará para alentar y promover su establecimiento y consolidación” (artículo 7). También establece en su artículo 3 que Jerusalén es la capital del Estado de Israel. Un año después de aprobada esta ley, el gobierno de Donald Trump anunció que dejaba de considerar ilegales los asentamientos judíos en Cisjordania. Tiempo más tarde trasladó la embajada estadounidense a Jerusalén, violando así resoluciones de la ONU, en un gesto que enfureció a las y los palestinos y a todo el mundo musulmán.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Por otra parte, en ambos países existen millones de desplazados por los conflictos bélicos, y aún hoy continúan los desplazamientos de legítimos pobladores/as y la usurpación de sus tierras. En el caso de Colombia, los depredadores se valen de grupos paramilitares o del propio Ejército para extender las fronteras de sus negocios ilícitos expulsando a los campesinos e indígenas. El Estado de Israel se edificó sobre la catástrofe (la Nakba) que supuso la expulsión de 750.000 palestinos, y aun hoy la justicia permite el derribo de viviendas palestinas para ceder el terreno a colonos judíos que supuestamente eran propietarios de ese suelo antes de la creación del Estado de Israel. Una justicia que no se aplica a la inversa, impidiéndoles a los palestinos recuperar sus tierras.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">No hay otros países en nuestros días en los que se produzca una permanente expansión de las fronteras internas, como ocurre en Colombia e Israel. En ambos casos, el expansionismo de los sectores dominantes sobre las poblaciones subalternas impone formas de ocupación del territorio características del siglo XIX, cuando las naciones americanas independientes, herederas del etnocentrismo europeo, pretendían consolidar su integridad territorial con la “conquista del oeste” norteamericano o la “conquista del desierto” en el cono sur. El desierto, tal como lo veían las élites blancas, era un vasto e inconmensurable territorio que debía ser arrabatado a los indígenas para incorporarlo a las haciendas de los caudillos y militares criollos que se atrevían a conquistarlo. Este proceso colonizador y de expansión de fronteras concluyó en la mayor parte de América hace mucho tiempo, excepto en Colombia, donde hay más de seis millones de campesinas y campesinos desplazados, expulsados de su tierra, y cada semana se informa de nuevas incursiones de grupos armados que provocan más desplazamientos.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">El investigador chileno Rodrigo Karmy, que estudió los fundamentos filosóficos de la noción de “pueblo elegido” y sus implicaciones políticas <span style="font-size: 10pt;">(1)</span>,</span><span style="font-weight: 400;"> considera al movimiento sionista como una “proyección del colonialismo europeo” en Oriente Medio. En su opinión, no existiría un conflicto religioso ni cultural entre personas judías y musulmanas, sino como consecuencia del colonialismo implícito en la expansión territorial del Estado de Israel. Esta tesis no es nueva, también la suscriben en un libro de conversaciones dos judíos de renombre internacional, el lingüista Noam Chomsky y el historiador israelí Ilan Pappé, quienes asumen que el Estado de Israel practica de forma sistemática la limpieza étnica al despojar a los palestinos de su territorio <span style="font-size: 10pt;">(2)</span>.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><b>Racismo, ultraderechismo y terrorismo de estado</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">A pesar de estas similitudes, hay diferencias sustanciales derivadas de la historia de cada uno de estos países. Las características demográficas de Israel, cuya población judía es minoritaria en una región geográfica de mayoría árabe y musulmana, dan lugar a un contexto específico insoslayable. Esto alimenta, desde el origen del Estado de Israel, la ideología de atraer a las y los judíos de la diáspora como objetivo geopolítico prioritario. Aunque esta población con derecho a la nacionalidad israelí siempre será numéricamente inferior a la de sus vecinos musulmanes, su número está en permanente crecimiento -con altísimas tasas de natalidad entre los religiosos ultra ortodoxos- y las fronteras “judías” avanzan día a día sobre tierras palestinas, en Cisjordania y Jerusalén, mediante la construcción de nuevos asentamientos o el derribo y la reapropiación de viviendas palestinas.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">En Israel hay dos poblaciones que comparten territorio pero no una misma identidad nacional. No hay lugar al cruce de identidades en una misma formulación estatal. La alternativa de crear dos estados resulta ya un espejismo, mientras el único estado existente devora el territorio del otro estado supuestamente embrionario. Los palestinos de Gaza y Cisjordania son ajenos a la condición de ciudadanía de la que gozan los ciudadanos judíos. Tampoco tienen derecho a la ciudadanía plena los árabes israelíes (palestinos/as) por su condición de no judíos/as. Muchos organismos nacionales e internacionales de derechos humanos han advertido sobre la situación de </span><i><span style="font-weight: 400;">apartheid</span></i><span style="font-weight: 400;"> en la que viven estas comunidades musulmanas bajo las leyes del Estado de Israel. Dentro de Israel actúa B’Tselem, una organización hebrea que denuncia “el avance y la perpetuación de la supremacía de un grupo -judíos- sobre otro -palestinos-<span style="font-size: 10pt;"> (3)</span>.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">En Colombia, paralelamente, las clases acomodadas llaman a la policía y el ejército a masacrar manifestantes para acabar con los bloqueos vinculados al paro. En algunas ciudades, como Cali, la represión estatal y  paraestatal adquiere tintes racistas. Entran en acción los grupos paramilitares, que desde varias camionetas Toyota blancas alineadas en formación militar disparan contra los manifestantes indígenas de la Minga que llegan a la ciudad, provocando una docena de heridos. Los vehículos atacantes -todos de color blanco, como la vestimenta de sus ocupantes- se retiran del lugar escoltados por motos de la policía. Para justificar esas operaciones paramilitares, las élites caleñas realizan falsas denuncias de ataques a sus propiedades por parte de los indígenas. Un caso de racismo extremo es el de una médica que escribe en una red social a sus colegas: “Dan ganas de que vengan las Autodefensas y acaben literalmente con unos 1.000 indios, así poquitos nada más para que entiendan”. El 25 de mayo, a pocos días del primer mes de paro, un sector de la sociedad caleña (la </span><i><span style="font-weight: 400;">gente de bien</span></i><span style="font-weight: 400;"> para el gobierno) salió a las calles vestido de blanco y con pañuelos blancos, en una llamada Marcha del Silencio, para reclamar “libertad para trabajar” y el fin de los bloqueos. Esa misma noche en Tuluá, cerca de Cali, se produce la espectacular quema del Palacio de Justicia en una acción atribuida al vandalismo pero que en realidad fue planificada y coordinada, según afirmó el alcalde, y en las inmediaciones del lugar murió un joven estudiante por disparos de arma de fuego. Hay denuncias de que los encapuchados que incendiaron ese edificio histórico actuaron en connivencia con la policía, en una operación de </span><i><span style="font-weight: 400;">falsa bandera</span></i><span style="font-weight: 400;"> que benefició a los </span><i><span style="font-weight: 400;">capos</span></i><span style="font-weight: 400;"> del narcotráfico cuyos legajos desaparecieron. A medianoche, en una acción de grupos paramilitares, los ocupantes de una camioneta blanca asesinaron a dos manifestantes en un punto de bloqueo <span style="font-size: 10pt;">(4).</span></span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">A diferencia del régimen de </span><i><span style="font-weight: 400;">apartheid</span></i><span style="font-weight: 400;"> de Israel, Colombia no discrimina jurídicamente por estatus de ciudadanía a las y los indígenas o afrodescendientes, ni a la juventud pobre de los suburbios urbanos, pero con frecuencia los extermina como población desechable. Darío Monsalve, arzobispo de Cali considerado “comunista” por la ultraderecha colombiana, asegura que “en Colombia persiste una mentalidad de &#8216;limpieza social&#8217; o de lo que yo he llamado &#8216;genocidio generacional&#8217; entre los más pobres&#8221;. La sociedad bien pensante, la </span><i><span style="font-weight: 400;">gente de bien</span></i><span style="font-weight: 400;">, les envía los escuadrones de la muerte para que cometan “asesinatos ecológicos” o “muertes con sentido social&#8221; <span style="font-size: 10pt;">(5)</span>.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Históricamente, y en particular desde la década de 1980, el Estado colombiano ha delegado la represión de la disidencia social en diversos grupos paramilitares. La etapa más agresiva de estos grupos se desarrolló con la conformación de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), lideradas por los hermanos Castaño, que centralizaron su accionar y sembraron el terror entre la población rural, participando entre otros crímenes en el genocidio político de la izquierdista Unión Patriótica (UP). Las AUC contaron con entrenamiento directo de oficiales de espionaje y ex militares del ejército israelí. El periodista Alberto Donadio reveló en enero de 2021 que durante el gobierno de Virgilio Barco (1986-1990) fue contratado un alto oficial de inteligencia israelí, Rafi Eitan, pagado con fondos opacos de Ecopetrol, quien habría aconsejado “eliminar” a todos los miembros de la UP a través de grupos paramilitares que él mismo se ofreció a crear <span style="font-size: 10pt;">(6)</span>.</span><span style="font-weight: 400;"> El asesor de Barco no era una figura irrelevante, ya que en su currículum destaca el haber dirigido la captura del mayor criminal de guerra nazi huido a Sudamérica, Adolf Eichmann, en Buenos Aires en 1960. Otro ex militar y conocido mercenario israelí, Yair Klein, tuvo un papel destacado en el entrenamiento y suministro de armas de guerra a los paramilitares colombianos en aquellos mismos años. Al publicarse la investigación de Donadio, la UP solicitó a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que citara a declarar al general Rafael Samudio Molina, ministro de Defensa de la época, así como al empresario de seguridad israelí Yair Klein en condición de “mercenario en el genocidio”.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Esos grupos paramilitares no solo aprendieron a asesinar a opositores políticos y a enfrentar a las guerrillas de izquierda sustituyendo en esta misión al estado colombiano. También adquirieron la habilidad de conquistar tierras productivas para grandes terratenientes de la ganadería extensiva y el cultivo de la palma africana, expulsando a la población local por encargo de hacendados que se apropian del territorio intimidando a sus legítimos propietarios para ensanchar sus fincas a precios de saldo. Muchos de estos desplazamientos afectan a pueblos indígenas o afrodescendientes, que se ven obligados a abandonar su hábitat por el temor que les infunden los sicarios paramilitares. Esta forma de terror fue especialmente cruel en Urabá y otros municipios de Antioquia durante la segunda mitad de los años noventa, bajo el gobierno de Álvaro Uribe<span style="font-size: 10pt;"> (7).</span></span><span style="font-weight: 400;">  </span></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Esta dinámica de desplazamiento de grandes masas de población rural, que afecta a varios millones de colombianos, ha continuado con mayor o menor intensidad durante las presidencias de Uribe (2002-2010), Santos (2010-2018) y Duque.  Aun hoy, en muchos lugares de Colombia se expulsa a las y los indígenas o se los asesina (y en particular a sus líderes sociales) para robarles el territorio, y así extender las nuevas formas de colonización: la frontera cocalera, ganadera, de la palma&#8230; La frontera “productiva” avanza sobre las culturas nativas y destruye la biodiversidad gracias a los desplazamientos masivos de población, inducidos por las masacres.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">El reclutamiento de jóvenes para convertirlos en sicarios de los grupos paramilitares es incesante. A finales de abril, Norma Vera Salazar, defensora de Derechos Humanos del departamento de Magdalena, denunció que en la Sierra Nevada de Santa Marta el grupo paramilitar Autodefensas Conquistadoras de la Sierra estaraba reclutando menores de 15 a 17 años procedentes de Venezuela, uniformándolos y pagándoles un sueldo por incorporarse a ese grupo criminal<span style="font-size: 10pt;"> (8)</span>.</span><span style="font-weight: 400;"> Y durante el mes de mayo, en una operación que muchos consideran vinculada a la represión del paro nacional, antiguos paramilitares de las AUC desmovilizados en 2005 denunciaron que fueron localizados por las Autodefensas para que volvieran a integrar sus filas. &#8220;Están como locos reclutando gente”, declaró a Radio Caracol uno de ellos, que fue acosado en Risaralda -donde viven unos 600 paramilitares desmovilizados- tras haber cambiado varias veces de domicilio, y que denunció a la Fiscalía porque “ellos son los únicos que tienen esa información” para identificar a los antiguos sicarios <span style="font-size: 10pt;">(9)</span>.</span><span style="font-weight: 400;"> </span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><b>Alianzas político-militares con Estados Unidos</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">A pesar de la naturaleza claramente diferenciada de cada proceso histórico, existe una coincidencia fundamental entre ambos países: tanto Colombia como Israel son los principales aliados estratégicos de Estados Unidos en sus respectivos continentes y los mayores receptores regionales de ayuda militar estadounidense. Colombia cuenta con al menos siete bases militares norteamericanas en su territorio (de las 70 bases que Washington tiene desplegadas en América Latina), sus fuerzas armadas realizan operaciones conjuntas con asesores del Comando Sur en enfrentamientos contra las guerrillas o el narcotráfico y es el único país latinoamericano que tiene un acuerdo de colaboración con la OTAN. Desde el año 2000 hasta 2016, Colombia recibió 9.500 millones de dólares, de un total de 20.500 millones de ayuda militar para toda América Latina. Esta ayuda triplica la cantidad entregada al segundo receptor de la región, México (2.900 millones de dólares), que comparte con Colombia el carácter de país prioritario en la “guerra contra las drogas”. Durante 2020 la ayuda militar a Colombia alcanzó los 330 millones de dólares. Aunque esa cuantiosa asistencia militar oficialmente se destina a la lucha antinarcóticos, esta siempre sirvió como pantalla para la intervención militar estadounidense en el conflicto armado colombiano<span style="font-size: 10pt;"> (10)</span>.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">En el caso de Israel, primer aliado estadounidense en el mundo no anglófono, las magnitudes de la asistencia militar son de una escala superior. La ayuda militar al estado hebreo, de unos 3.000 millones de dólares anuales, se incrementó en 2016, al final del gobierno de Barak Obama, con la aprobación de un paquete de 38.000 millones de dólares distribuidos en los 10 años sucesivos. Esta ayuda sirve para equipar al ejército israelí con cazas ultramodernos y se destinan 500 millones de dólares anuales a financiar el escudo antimisiles para blindar el espacio aéreo de Israel.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Durante los 11 días de bombardeos de la franja de Gaza por parte del ejército israelí, Estados Unidos bloqueó varias resoluciones presentadas ante el Consejo de Seguridad de la ONU para frenar la ofensiva. No fue una sorpresa, porque la comunidad internacional está acostumbrada al veto de Washington en todo lo que afecte a Israel. A lo largo del año 2020, la Asamblea General de Naciones Unidas emitió 17 resoluciones contrarias a Israel, según el recuento de un organismo próximo al gobierno israelí. Entre ellas, una resolución aprobada en diciembre referida a la ilegalidad de explotar los recursos naturales en los territorios ocupados, tanto de los palestinos en Cisjordania como de los sirios en los Altos del Golán. Varias resoluciones reclaman a Israel que se retire de los territorios que ocupa y le exigen fijar sus fronteras internacionales. Pero estas resoluciones de la Asamblea tienen solo un carácter simbólico, no son vinculantes. En el Consejo de Seguridad, cuyas resoluciones son de obligado cumplimiento, Estados Unidos ejerce su poder de veto para evitar que se condene el carácter criminal de las ofensivas del ejército israelí.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Los sucesivos gobiernos de Estados Unidos, sin distinción de partidos, han vetado hasta 45 resoluciones de condena del Consejo de Seguridad de la ONU por todo tipo de abusos y violaciones de soberanía cometidos por el Estado de Israel, dos tercios de los cuales se refieren al conflicto interno con el pueblo palestino <span style="font-size: 10pt;">(11) (12)</span>.</span> <span style="font-weight: 400;"> Esta situación mantiene de forma permanente el status quo, impidiendo al Consejo tomar medidas efectivas para impedir las masacres de población civil palestina. Los representantes de Washington ante la ONU alegan que “Israel tiene derecho a defenderse”, tal como acaba de hacerlo el presidente Joe Biden para justificar el veto actual.</span></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">En la cuenta de los desequilibrios de la región de Oriente Medio hay que sumar también que las potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos, han permitido que Israel desarrollase capacidades de armamento nuclear en instalaciones secretas, fuera del riguroso escrutinio de las inspecciones internacionales a las que se somete a su adversario persa cada vez que añade un puñado de centrifugadoras a sus instalaciones de uso civil. Este poderío, conocido aunque no explicitado, dota a Israel de una capacidad disuasoria que no es meramente defensiva, ya que le permite atacar instalaciones militares o civiles en países vecinos y no temer represalias. Recordemos que el ejército israelí ha bombardeado abiertamente centrales nucleares de Iraq, Siria e Irán sin que la comunidad internacional hiciera nada por impedirlo.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><b>Geopolítica, petróleo, drogas y armamento</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Israel y Colombia constituyen dos grandes plataformas militares desde las que Estados Unidos y sus aliados controlan la temperatura social y política de los respectivos escenarios regionales. Ambos tienen una ubicación geográfica privilegiada, muy próximos a los principales pasos estratégicos del comercio internacional, el canal de Suez y el canal de Panamá. Además, ambos países son territorio de frontera con las mayores reservas de petróleo del planeta. En el caso de Colombia, aparte de sus propias reservas, la vecina Venezuela cuenta con las mayores reservas mundiales comprobadas. En el caso de Israel, la vecindad es con los grandes productores de la OPEP, que extraen una tercera parte de los hidrocarburos que se consumen en todo el mundo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Durante la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI, el control de la producción y circulación de los recursos energéticos fue una pieza central de la estrategia geopolítica estadounidense para el despliegue de su ejército en el exterior. Las principales multinacionales del sector, muchas de capital estadounidense, aunque también europeo, se cuentan entre las primeras compañías del mundo por capitalización bursátil. Las llamadas “guerras del petróleo”, encadenadas década tras década en Oriente Medio y principalmente en el Golfo Pérsico, no solo sirvieron para saquear los recursos de los países productores; también incidieron en la fijación del precio del petróleo, favoreciendo los intereses de esas mismas corporaciones cuando merman sus beneficios por exceso de oferta con caída del precio del barril. Los bombardeos en Oriente Medio siempre alientan la especulación en los mercados de futuros petrolíferos, ya que la cotización remonta en razón de la inestabilidad que genera la situación bélica.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Por otra parte, el despliegue de bases militares de Estados Unidos en Colombia se efectuó como una pieza clave de la lucha antinarcóticos de Washington en el país con la mayor extensión de cultivos de coca, pero su enfoque puramente represivo fue un fracaso y un flagelo para las comunidades rurales afectadas por la fumigación aérea con glifosato. Después de dos décadas de haber aplicado esta estrategia errada, la exportación de cocaína no se ha reducido, más bien al contrario, y Colombia sigue produciendo el 70 % de la hoja de coca que se cultiva en todo el mundo. Los carteles mexicanos se han implantado en el país y controlan, junto a los grupos paramilitares y bajo la atenta mirada de la DEA, el flujo de estupefacientes hacia los mercados occidentales de consumo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">El despliegue militar antinarcóticos encubría de hecho una intervención directa de Estados Unidos en la lucha contra la guerrilla colombiana, reforzando entre otras cosas el entrenamiento del Ejército con técnicas de guerra contra la insurgencia impartidas por oficiales estadounidenses. Pero la instalación de bases militares en Colombia tiene también un efecto disuasorio en el caso de un potencial conflicto con Venezuela, que sufre constantes incursiones de militares y tropas irregulares colombianas a través de sus fronteras, por no hablar de la implicación directa del presidente Iván Duque en los planes de Estados Unidos de derrocar a Nicolás Maduro y sustituirlo por el presidente ficticio Juan Guaidó. </span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">La ubicación estratégica de estos países, colindantes con los mayores yacimientos de petróleo conocidos, les permite actuar como “pupilos consentidos” de la superpotencia occidental, pero también ha facilitado que sus poblaciones pudieran convertirse en rehenes</span> <span style="font-weight: 400;">de la militarización extrema que implica ese rol de subpotencias regionales que se les ha asignado en el tablero geopolítico internacional. </span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><b>Una estrategia extemporánea</b></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">La estrategia geopolítica estadounidense de fortalecer el poderío militar de Israel y Colombia como zonas de retaguardia en el control de las mayores reservas de combustibles fósiles mundiales resulta hoy completamente extemporánea. Durante el gobierno de Donald Trump, la extracción de petróleo no convencional a través del </span><i><span style="font-weight: 400;">fracking</span></i><span style="font-weight: 400;"> convirtió a Estados Unidos en un país autosuficiente para el consumo interno (una cuarta parte del total del planeta) y en el mayor productor mundial de petróleo. Este desarrollo, económicamente viable en un mercado con precios elevados, se derrumbó completamente con la caída del consumo en pandemia; el precio del petróleo descendió hasta valores negativos y eso supuso la ruina de este modelo de extracción y el cierre de infinidad de pozos <span style="font-size: 10pt;">(13).</span></span></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Pocos días después del cambio de gobierno en Estados Unidos, el presidente demócrata Joe Biden declaró su voluntad de combatir el cambio climático junto a la comunidad internacional, retomando una senda de la que se había desviado el presidente anterior. Biden aseguró en enero pasado que “la justicia ambiental estará en el centro de todo lo que hagamos&#8221;, y creó una Oficina de Política del Clima en la Casa Blanca, incorporando así esta cuestión a la agenda de seguridad nacional.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Si esta opción fuera sincera y el gobierno estadounidense redujese sustancialmente el consumo de combustibles fósiles, y en particular de hidrocarburos, cumpliendo así con los acuerdos internacionales, la estrategia geopolítica de Estados Unidos basada en la concentración del gasto militar en regiones con abundancia de petróleo quedaría completamente desfasada. La imponente maquinaria bélica que se ha desarrollado para proteger ese recurso estratégico dejaría de cumplir su función, ya que la antigua amenaza de una eventual escasez habría desaparecido y sería más previsible que existiera una constante sobreoferta de esta materia prima por la necesidad de reducir su consumo a nivel global.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Sin embargo, las grandes multinacionales petroleras están en el centro del sistema de poder estadounidense y las buenas intenciones del gobierno de Biden en materia ambiental vendrán condicionadas por su poderosa influencia. Y más aún las decisiones estratégicas adoptadas por el Pentágono, siempre reacio a desmantelar ese entramado geopolítico orientado a sostener una estrecha vigilancia de los mayores productores de hidrocarburos y de los flujos mundiales del mercado del petróleo. A esta resistencia se suma la de una industria de armamento que acapara las ventas de material militar a los países receptores de ayuda. En efecto, la contraprestación del acuerdo de asistencia a Israel por 3.800 millones de dólares anuales es la obligación de este país de equiparse solo con proveedores de armas estadounidenses. Un negocio sobresaliente para la industria bélica, financiado con el dinero de los contribuyentes.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Por lo demás, existen vínculos de colaboración y propiedad muy estrechos entre empresas de seguridad israelíes y estadounidenses, y un Israel armado  hasta los dientes es el señuelo de la industria bélica para rearmar de forma permanente a las monarquías petroleras del Golfo, empezando por el mayor comprador de armas del mundo (después de la India), Arabia Saudí, con un gasto militar de 69.000 millones de dólares en 2017. Egipto, que recibe anualmente 1.300 millones de dólares de ayuda estadounidense, y el nuevo aliado árabe de Israel, EUA, son los siguientes países en la lista de importadores de armamento.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">El complejo militar-industrial seguirá presionando a la Casa Blanca para mantener este suculento mercado cautivo. La industria de hidrocarburos, por su parte, no cederá terreno fácilmente y buscará recomponer sus alianzas para alcanzar una nueva época dorada del petróleo, con una vuelta al gobierno de Donald Trump o con cualquier otro candidato republicano negacionista del cambio climático. Y los </span><i><span style="font-weight: 400;">lobbies</span></i><span style="font-weight: 400;"> de ambos sectores seguirán presionando en el Congreso para mantener el status quo de la implicación militar de Washington en esos enclaves que consideran estratégicos. </span></span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-weight: 400;">Esta es la tendencia estructural de fondo, impulsada por las presiones políticas que propician la complicidad con las masacres que perpetra el Estado de Israel en Palestina, o las </span><i><span style="font-weight: 400;">razzias</span></i><span style="font-weight: 400;"> del Estado colombiano contra su juventud pobre, negra e indígena. Pero durante los últimos años se produjo un cambio en la percepción de la opinión pública estadounidense que se refleja en las contradicciones y desacuerdos existentes dentro del partido Demócrata. Decenas de congresistas rechazaron las declaraciones del gobierno de Joe Biden de apoyo incondicional al ejército israelí en la ofensiva bélica contra la franja de Gaza. Al mismo tiempo, otro numeroso grupo de congresistas reclamó la suspensión de cualquier ayuda directa de Estados Unidos con destino a la policía colombiana <span style="font-size: 10pt;">(14).</span></span><span style="font-weight: 400;"> El presidente afronta importantes discrepancias internas, como la del senador Bernie Sanders, judío, que en una tribuna publicada en </span><i><span style="font-weight: 400;">The New York Times</span></i><span style="font-weight: 400;"> recuerda a sus compatriotas que “las vidas palestinas importan”, o la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, quien no duda en calificar a Israel como un “Estado de apartheid” y acusa al presidente de su país de complicidad con la muerte de civiles palestinos. <span style="font-size: 10pt;">(15)</span></span></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">En el caso específico de Colombia, la presencia militar estadounidense no es menos extemporánea con el fin de combatir a las guerrillas, que han quedado muy mermadas tras la firma del acuerdo de paz con las FARC en 2016. Tampoco tiene fundamento sostene esa asistencia militar invocando la lucha contra el narcotráfico. Hace algo más de 20 años, el ejército colombiano, asesorado por militares estadounidenses, ya fumigaba con glifosato las plantaciones de marihuana. Paradójicamente, hoy Estados Unidos es uno de los mayores productores de cannabis del mundo para uso recreativo y Colombia ni siquiera ha autorizado su cultivo para fines medicinales. ¿Podría devenir Estados Unidos uno de los mayores productores de cocaína del mundo en un futuro no muy lejano? Si esto finalmente ocurriera -y no parece demasiado utópico- los clanes del narcotráfico perderían su suculento negocio y los países que padecen esta lacra experimentarían un enorme alivio.</span></p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><b>¿Quiénes dieron la orden?</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Durante las manifestaciones de protesta en Colombia resuena siempre una pregunta respecto de las masacres y la violencia policial: “¿Quién dio la orden?” Es una pregunta retórica, ya que se presupone la respuesta: el ministro de Defensa, responsable de la policía (cuya moción de censura no prosperó en el Senado), y el presidente Iván Duque como máximo responsable político, y por encima de él, ejerciendo el poder en la penumbra, teledirigiendo los destinos del país, el no menos “presidente” Álvaro Uribe, el máximo responsable de los 6.402 “falsos positivos” entre muchos otros crímenes de estado. En estos días, después de haber instigado a la fuerza pública a usar sus armas durante el paro nacional, una etiqueta recorrió las redes sociales: #uribediolaorden</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Tampoco hay dudas de que en Israel las órdenes de atacar las dio el presidente ultraderechista Benjamin Netanyahu. Como lo ha hecho en otras ocasiones, este corrupto dirigente del Likud volvió a coquetear en este ataque a Gaza con los patidos ultraortodoxos y supremacistas para mantenerse en el gobierno y así evitar las causas por corrupción que lo persiguen. En la actual coyuntura, sin haber conseguido hasta ahora formar gobierno y teniendo que convocar nuevas elecciones, los bombardeos contra enclaves palestinos le servirían en sus cálculos oportunistas para mejorar sus expectativas de voto.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Uribe es el máximo responsable del genocidio perpetrado contra su pueblo, su principal brazo ejecutor, pero hay otra instancia desde la que también se impartió la orden. Netanyahu es el mayor criminal de guerra del Estado judío contra la población civil indefensa de un territorio bajo su custodia, contra sus súbditos palestinos. Pero por encima de Uribe, por encima también de Netanyahu, hay un sistema de poder bien aceitado y refractario a los cambios. Un sistema político y económico que no disimula su voracidad por hacer negocios con traficantes de armamento y petróleo, o con narcotraficantes, y por ello muy complaciente con las atrocidades que cometen sus aliados militares estratégicos contra la población civil dentro de sus fronteras.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400; font-size: 14pt;">Hay una diferencia cualitativa y una cuestión de escala en el apoyo político y militar de Estados Unidos a cada uno de estos dos países. En ese sentido, la situación no es comparable. En el caso de Israel, la fidelidad de Washington es tal que el recurso al veto en el Consejo de Seguridad de la ONU se da siempre por descontado ante cualquier resolución en su contra. Es improbable que esto ocurra si el país condenado por violaciones de derechos humanos fuera Colombia. Algo que sí es comparable, sin embargo, es que sin ese apoyo incondicional de Washington, los responsables políticos de ambos países no podrían masacrar de manera impune a su propia población.</span></p>
<hr />
<p>(1) <span style="font-weight: 400;">Ver Karmy, Rodrigo: </span><i><span style="font-weight: 400;">Escritos bárbaros. Ensayos sobre razón imperial y mundo árabe contemporáneo</span></i><span style="font-weight: 400;">, LOM, Santiago de Chile, 2016.</span></p>
<p>(2) <i><span style="font-weight: 400;">Conversaciones sobre Palestina</span></i><span style="font-weight: 400;">. Noam Chomsky e Ilan Pappé, Icono Editorial, Bogotá, 2017. </span></p>
<p>(3) https://www.btselem.org/topic/apartheid</p>
<p>(4) <span style="font-weight: 400;">La cifra de muertos durante la represión de las protestas esa noche en el municipio ascendió a cinco personas, pero también se reportó otra masacre de cuatro personas en la misma localidad un día antes, en este caso de jóvenes manifestantes secuestrados por grupos paramilitares (Águilas Negras y AGC, entre otros) que distribuyen panfletos contra los bloqueos. Ese mismo día se notificaba otra masacre, la número 40 en los primeros cinco meses de 2021, en la localidad de Suárez, Cauca, con resultado de tres personas jóvenes asesinadas. <strong><a href="https://www.elheraldo.co/colombia/en-suarez-cauca-se-registro-la-masacre-40-de-2021-en-colombia-820625?utm_source=ELHERALDO&amp;utm_medium=articulo&amp;utm_campaign=recirculacion&amp;utm_term=relacionadobody">Ver acá.</a></strong></span></p>
<p>(5)<a href="https://ctxt.es/es/20200801/Politica/33198/colombia-ivan-duque-masacres-awa-eduardo-giordano.htm"> https://ctxt.es/es/20200801/Politica/33198/colombia-ivan-duque-masacres-awa-eduardo-giordano.htm</a></p>
<p>(6)<a href="https://losdanieles.com/columnista-invitado/virgilio-barco-y-el-exterminio-de-la-up/"> https://losdanieles.com/columnista-invitado/virgilio-barco-y-el-exterminio-de-la-up/</a></p>
<p>(7) <a href="https://pacifista.tv/notas/los-argote-la-poderosa-familia-que-esta-a-punto-de-ir-a-juicio-por-presuntas-alianzas-con-paramilitares-en-uraba/">https://pacifista.tv/notas/los-argote-la-poderosa-familia-que-esta-a-punto-de-ir-a-juicio-por-presuntas-alianzas-con-paramilitares-en-uraba/</a></p>
<p>(8) <a href="https://www.opinioncaribe.com/2021/05/12/con-un-dudoso-comunicado-buscan-desmentir-denuncias-hechas-por-norma-vera-defensora-de-derechos-humanos/">https://www.opinioncaribe.com/2021/05/12/con-un-dudoso-comunicado-buscan-desmentir-denuncias-hechas-por-norma-vera-defensora-de-derechos-humanos/</a></p>
<p>(9) <a href="https://caracol.com.co/emisora/2021/05/28/pereira/1622201980_584490.html">https://caracol.com.co/emisora/2021/05/28/pereira/1622201980_584490.html</a></p>
<p>(10) <a href="https://ctxt.es/es/20201201/Politica/34420/plan-colombia-glifosato-violencia-drogas-eduardo-giordano.htm">https://ctxt.es/es/20201201/Politica/34420/plan-colombia-glifosato-violencia-drogas-eduardo-giordano.htm</a></p>
<p>(11; 12) <span style="font-weight: 400;">El gobierno de Donald Trump fue especialmente generoso con su amigo Benjamin Netanyahu, en particular cuando le ofreció dos dádivas muy codiciadas por el expansionismo judío: la capitalidad de Jerusalén, que Trump ratificó trasladando la embajada de Estados Unidos a esa ciudad, y la anexión de los Altos del Golán, territorio estratégico arrebatado a Siria en las guerra de 1967 y 1973, ocupado desde entonces y cuya soberanía fue &#8216;asignada&#8217; a Israel en 2019 por el magnate ultraderechista en un gesto imperial de rectificación de fronteras. Las resoluciones de la ONU contra estas decisiones de Washington también fueron vetadas. </span><span style="font-weight: 400;">Ninguna resolución en este sentido ha prosperado, con la sola excepción de una histórica abstención en diciembre de 2016, en los últimos días del gobierno de Obama y contra la voluntad del ya elegido presidente Donald Trump. </span><a href="https://www.multimedios.com/internacional/historica-abstencion-de-eua-en-resolucion-de-onu-contra-israel"><span style="font-weight: 400;">https://www.multimedios.com/internacional/historica-abstencion-de-eua-en-resolucion-de-onu-contra-israel</span></a></p>
<p>(13) <a href="https://blogs.publico.es/otrasmiradas/32535/la-economia-del-petroleo-y-el-clima-en-tiempos-de-pandemia/">https://blogs.publico.es/otrasmiradas/32535/la-economia-del-petroleo-y-el-clima-en-tiempos-de-pandemia/</a></p>
<p>(14) <a href="https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/congresistas-de-ee-uu-piden-suspender-ayuda-directa-a-la-policia-de-colombia/">https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/congresistas-de-ee-uu-piden-suspender-ayuda-directa-a-la-policia-de-colombia/</a></p>
<p>(15) <span style="font-weight: 400;">Algunos crímenes de guerra cometidos por Israel, como el derribo de un edificio utilizado por la agencia AP y otros medios de comunicación internacionales, así como las informaciones de ataques a infraestructura hospitalaria con resultado de médicos muertos, socavan cada vez más la posición oficial del presidente Joe Biden dentro de su partido. </span></p>
<p>(*) Publicado originalmente en <span style="color: #0000ff;"><strong>Contexto </strong></span>(España), 04/06/2021.</p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/territorios-militarizados-colombia-e-israel-en-la-estrategia-geopolitica-de-estados-unidos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Gaza bajo fuego y el mundo mirando a Venezuela</title>
		<link>https://marcha.org.ar/gaza-bajo-fuego-y-el-mundo-mirando-venezuela/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 May 2019 12:41:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Gaza]]></category>
		<category><![CDATA[Israe]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
		<category><![CDATA[Iván Barrera]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[En Gaza un nuevo enfrentamiento entre las fuerzas armadas de Israel y el grupo Hamas volvió a bañar de sangre el territorio palestino]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El negro cielo de una noche tapada en Gaza se ve iluminado por una lluvia de proyectiles. Un nuevo enfrentamiento entre las fuerzas armadas de Israel y el grupo Hamas volvió a bañar de sangre el territorio palestino. En la previa del festival de Eurovisión, se produce el enfrentamiento más violento desde la guerra de 2014. Sin embargo, poco parece importar a la prensa internacional enfocada al show armado en Venezuela.</em></p>
<h5>Por Iván Barrera / Fotos: Ali Abusaad</h5>
<p>La tarde del viernes protagonizó el inició de mayor escalada violenta en la Franja de Gaza desde la guerra de 2014. Luego de un mes de tranquilidad, con mediación de Egipto para garantizar la paz, volvió a resurgir la violencia en el territorio de mayor conflictividad entre Palestina e Israel.</p>
<p><img src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/05/FB_IMG_1557110887766-630x398.jpg" alt="" width="630" height="398" /></p>
<p>A 10 días de ser sede del festival Eurovisión, el ejército israelí multiplicó las medidas de seguridad interna y externa del territorio. Las fuerzas de defensa movilizaron una brigada de blindados preparados para una nueva ofensiva sobre el territorio palestino, provocación que llevó en un primer momento a un enfrentamiento terrestre y luego a un enfrentamiento aéreo por parte de las fuerzas israelíes y Hamás (Movimiento de Resistencia Islámico).</p>
<p><img loading="lazy" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/05/59523649_2869712126402480_2359621454368079872_o-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /></p>
<p>Entre el sábado el domingo, cientos de misiles volaron de un lado y otro de la Cúpula de Hierro. Según las autoridades Israelitas, más de 600 misiles volaron hacia territorio israelí, siendo la mayoría de ellos derribados por la defensa antiaérea y otros tantos desviados hacia descampados. Se contabilizan cuatro muertes en territorio israelí.</p>
<p><img loading="lazy" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/05/59624674_2869535959753430_5252405430008676352_n-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /></p>
<p>La ofensiva israelí asegura haber disparado 200 misiles sobre el territorio palestino, en búsqueda de una supuesta desarticulación del grupo Hamás, además de realizarse simultáneos ataques en aviones y helicópteros. El número de muertos ascendería a 25, aunque a cada momento aumenta la confirmación de víctimas mortales. Entre ellos, se encuentra Al Jordakri, figura clave de la resistencia del grupo Hamás y cuya muerte fue considerada como la primera muerte selectiva desde 2014.</p>
<p><img loading="lazy" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/05/59543538_2869535859753440_3373749677760446464_n-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /></p>
<h3>La insoportable levedad del discurso</h3>
<p>El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró públicamente haber “dado instrucciones a las Fuerzas Armadas para que prosigan con los ataques masivos contra elementos terroristas en la franja de Gaza”. Sin embargo, la evidencia muestra como los bombardeos se realizaron sin discreción sobre poblaciones civiles.</p>
<p><img loading="lazy" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/05/59407469_2869536426420050_1457624639411847168_n-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /></p>
<p>En el recuento de víctimas mortales se encuentran dos mujeres embarazadas, un recién nacido de 4 meses, un bebe de 14 meses y un niño de 12 años, además de otra decena de civiles víctima del alcance de los misiles israelíes a hogares, las calles de Rafah y al campo de refugiados de Al Bureij. A las víctimas mortales hay que sumarle a los cientos de heridos que abarrotan los hospitales de Gaza.</p>
<p>El ataque aéreo sobre poblaciones civiles es un denominador común ante cada ofensiva de Israel sobre la franja de Gaza y sobre distintos territorios palestinos. La excusa de la lucha contra el terrorismo es siempre el relato preponderante para cada uno de los ataques militares, políticos y económicos sobre los territorios palestinos.</p>
<p><img loading="lazy" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/05/60048005_2869535766420116_8619716329022160896_n-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /></p>
<h3>Sin tregua</h3>
<p>Ante el trágico resultado de este nuevo enfrentamiento, Hamás inició negociaciones con los mediadores egipcios para dar una tregua de ambas partes. El líder Ismail Haniyeh expresó la necesidad de restaurar el acuerdo del alto al fuego, comprometiendo el cese de los ataques ante un compromiso similar por parte de las autoridades israelíes.</p>
<p>Sin embargo, al conocerse esta noticia, el Gobierno Israelí informó públicamente que continuará con la ofensiva a fin de terminar con las células terroristas, advirtiendo la posibilidad de una escalada en la violencia durante esta semana. Los mediadores egipcios junto a representantes de la ONU seguirán trabajando en las condiciones para que se realice esta tregua.</p>
<p><img loading="lazy" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/05/59726173_2869711746402518_5042812563562168320_o-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/gaza-bajo-fuego-y-el-mundo-mirando-venezuela/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Viaje a lo profundo de la Franja de Gaza</title>
		<link>https://marcha.org.ar/viaje-a-lo-profundo-de-la-franja-de-gaza/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/viaje-a-lo-profundo-de-la-franja-de-gaza/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jan 2016 03:04:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Gaza]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Lescano]]></category>
		<category><![CDATA[Leandro Albani]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[palestina]]></category>
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					<description><![CDATA[Crónica de un viaje al corazón de Palestina.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Leandro Albani &#8211; @LeanAlbani / Fotos por Laura Lescano.</strong></p>
<p><em>Relato de un viaje a tierras palestinas, en donde el calor del pueblo se convierte en dignidad.</em></p>
<p>“Acá no se llora, se resiste”, le dijo un poblador de Gaza a Laura Lescano, una historiadora argentina que en 2010 llegó a esa ciudad palestina bañada por el mar Mediterráneo y bombardeada de manera permanente por Israel. Y esas palabras son, todavía hoy, el recuerdo más estremecedor que Laura tiene de su travesía en tierras palestinas.</p>
<p>En 2010, Lescano se sumó al “Convoy de Ayuda Humanitaria” organizado en Gran Bretaña que tenía como objetivo romper el bloqueo económico y comercial que Israel impone desde hace años sobre la Franja de Gaza. Luego de arribar a Londres, junto a 100 personas viajaron a Libia con el fin de “lograr cruzar la frontera por el borde de Rafah, en Egipto, por tierra y con unas 33 camionetas equipadas con medicamentos, maquinaria médica, juguetes y 3 ambulancias”, recuerda Lescano consultada por <em>Marcha</em>.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-1.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-22910 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-1.jpg" alt="Foto Gaza 1" width="640" height="480" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-1.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-1-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a></p>
<p>El viaje a Palestina fue solventado por los propios participantes y la compra de todos los insumos se hicieron en Inglaterra con ayuda y donaciones de Universidades, particulares y el dinero que se puedo recaudar.</p>
<p>“Hacía pocos meses había tenido lugar el criminal asalto al barco turco de ayuda humanitaria Mavi Mármara y algunos de los supervivientes viajaban en este convoy. Éramos unas 100 personas de diferentes nacionalidades. Ingleses, la mayoría de origen árabe, hijos de inmigrantes. También había escoceses, estadounidenses, sudafricanos, irlandeses y dos argentinos. Un profesor de derecho de Santiago del Estero y yo”, detalla.</p>
<p>El viaje en un principio parecía sencillo: dos semanas por tierra pasando por Libia y Egipto para luego ingresar a Gaza. Pero lo planeado pronto comenzaría a cambiar. Detenciones, deserciones en el convoy y expulsiones sumarias por parte del gobierno egipcio, en ese momento dirigido por Hosni Mubarak. “El gobierno de Libia (con Muammar Al Gadaffi en el poder) nos facilitó todo el traslado por tierra en su territorio –relata Laura-, nos brindaron asistencia varios gremios y donaciones de muchas instituciones oficiales y grupos juveniles pro-palestinos. Egipto no ayudó en absoluto. Y de los aproximadamente 100 que éramos logramos entrar a Egipto y, luego a Gaza, unas 36 personas”.</p>
<p>Cuando las puertas d<img loading="lazy" class="alignleft wp-image-22906" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-4-225x300.jpg" alt="Foto Gaza 4" width="350" height="466" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-4-225x300.jpg 225w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-4-455x607.jpg 455w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-4.jpg 472w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" />e la frontera se abrieron en plena noche, Gaza los recibió con afecto y emoción. “Nos saludaban, nos daban las gracias por aguantar todo ese tiempo. Nos quedamos sin palabras”, rememora Lescano. En Egipto habían quedado sus pasaportes y estaban autorizados a estar solo tres días en la ciudad.<br />
El Movimiento de Resistencia Islámica Hamas (que gobierna en la Franja) se encargó de los miembros del Convoy. Argumentando temas de seguridad, los milicianos de Hamas mantuvieron un férreo control sobre el grupo de solidaridad. “Solo podíamos movernos con ellos y hacer recorridos programados. No tengo nada que quejarme por el trato recibido, pero me sorprendió que no nos dejaran ni salir a la puerta del hotel ni recibir amigos en el lobby”.</p>
<p>En la ciudad, el ambiente era denso y peligroso, similar a una cárcel, describe Lescano. “Sabés que al otro lado de la frontera está Israel apuntando y en el otro extremo, Egipto, también apuntando. Por la noche, entrada la madrugada siempre escuchas el estruendo de los misiles sobre la frontera palestino-israelí”.</p>
<p><strong>Vivir Gaza</strong></p>
<p>“Lo que pude ver de Gaza es fuerte. Cientos de edificios demolidos, bombardeados, cúmulos de escombros, campos de refugiados dentro de la misma Gaza, que ya es un campo de refugiados producto de los saqueos a pueblos y aldeas palestinas en la década de 1940”, dice Lescano, dejando en el aire una de las tantas imágenes de la ciudad. “Pero, no obstante eso –continúa-, tengo una imagen muy grabada en la memoria: una casita humilde, con agujeros de balas en sus paredes pero con macetas con flores en sus ventanas. Eso es muy palestino. Su pueblo es como una planta naciendo entre adoquines. Tienen una fortaleza enorme, una constancia que no podés creer”.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-2.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-22904 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-2.jpg" alt="Foto Gaza 2" width="720" height="480" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-2.jpg 720w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-2-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></a></p>
<p>En una recorrida por una zona de viviendas destruida durante la invasión militar israelí entre 2008 y 2009, Laura no pudo contener las lágrimas cuando los pobladores le relataban sus historias. “Un palestino se me acercó y me dijo: ‘Acá no se llora, se resiste’. No me olvidó más de ese momento. Solo un pueblo en guerra es capaz de exteriorizar estos conceptos, vivirlos día a día y sentirlos en la piel”, sintetiza Lescano.</p>
<p>Una impresión poco conocida de Gaza, que la historiadora argentina revela es que la ciudad “es también una sociedad capitalista. Hay desigualdades enormes, corrupción política, violencia, injusticias sociales. Existen familias muy ricas, hay casas que parecen mansiones en cualquier ciudad costera del mediterráneo europeo. Y junto a eso, barrios de refugiados, sin luz, sin gas, sin agua potable”. A esto se suma que “su sociedad es muy conservadora y religiosa. Hay algunos cristianos y unas Iglesias, pero la mayoría es fuertemente musulmana y muy ligada a la tradición. Mucho más que en Cisjordania”, señala. Según Lescano, quienes trabajan en Gaza lo hacen sin contratos y el empleo es precarizado, mientras que la educación es pública y privada. En el bloqueo a la que es sometida la ciudad por parte de Israel se puede encontrar la razón principal de que la Franja viva en permanente crisis humanitaria.</p>
<p>“En Gaza, los israelíes no están presentes –agrega Lescano-. No los ves, no andan por sus calles, no hay check-points. Su presencia está dada por el cerco, por la imposibilidad de navegar en el mar, por el tronar de los misiles, por el ahogo económico, pero no los ves. En toda la gente está muy presente el tema de las guerras y bombardeos, cada uno de ellos tiene cientos de historias que contarte sobre las guerras, los crímenes, las invasiones, los exilios forzados de sus padres o abuelos”.</p>
<p>Pese a los dolores que arrastran los pobladores de la Franja, “la gente trata de llevar sus vidas lo mejor posible sin tener presente a cada segundo la lucha, la resistencia y esos temas. No están todos enfrascados en política o grupos de resistencia. La mayoría quiere vivir su vida sin implicarse en esas cosas. Trabaja, va a estudiar, hace negocios o changas, siguen y siguen adelante”, afirma.</p>
<p>Para la historiadora, la gran molestia para Israel es saber que los chicos y las chicas continúan yendo a los colegios, los comerciantes abren sus locales y las mujeres hacen las compras todos los días. Porque en Gaza existe “un pueblo que no se desespera, no se acobarda, que vive a pesar de todo y que se levanta con la mayor dignidad posible desde el dolor de sus generaciones”, finaliza Lescano.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-6.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-22908 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-6.jpg" alt="Foto Gaza 6" width="640" height="480" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-6.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/01/Foto-Gaza-6-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a></p>

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