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	<title>futbol de primera &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>futbol de primera &#8211; Marcha</title>
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		<title>Especial Fútbol de Primera: recordar a las pibas que fuimos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jun 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El especial 20 años de Fútbol de Primera, en Netflix, nos agarró en cuarentena. Y&#160; no sabemos si por eso mismo los recuerdos se nos vinieron al cuerpo y a las palabras. Dos adolescentes futboleras esperaban el domingo para ver los goles de su equipo y reviven esos tiempos donde la espera era parte de [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El especial 20 años de </em>Fútbol de Primera<em>, en Netflix, nos agarró en cuarentena. Y&nbsp; no sabemos si por eso mismo los recuerdos se nos vinieron al cuerpo y a las palabras. Dos adolescentes futboleras esperaban el domingo para ver los goles de su equipo y reviven esos tiempos donde la espera era parte de la vida.</em></p>



<p><strong>Por Nadia Fink y Nadia Petrizzo</strong></p>



<p>Hay sensaciones que viven pegadas a los huesos, escondidas, latentes. &nbsp;Un mínimo estímulo las despierta y vuelven. No sé si es que reaparecen o es que nunca dejaron de estar. Eso, te reconocés ahí, como si nunca hubiese pasado el tiempo. Renacen. Salen solas, como esa canción que no escuchabas desde los 12, pero suena y automáticamente la boca descarga cada palabra, la cabeza baila la melodía hasta el final. Sensaciones agazapadas, que estuvieron esperando el momento de salir y &nbsp;gritar desde cada poro. &nbsp;</p>



<p>Así nos sentimos cuando vimos el especial <em>20 años de Fútbol de Primera</em>, en Netflix. Como esos recuerdos escondidos que salen todos juntos. Que se amontonan y que nos llevan a revivir tiempos idos y a mirar con la perspectiva de hoy. Con un par de años de diferencias, las dos volvimos a pasar las emociones por el cuerpo.</p>



<p>La una, hincha de River, dice: finales de los 90. Mirar fútbol, ser mujer, adolescente, vivir a 50 km del club de tus amores, no poder ir a la cancha. Entonces cada domingo la oreja pegada a la radio. En los relatos entraban los ojos, en los silencios el nudo en la panza. La mente dibujaba los pases,&nbsp; la cancha, las jugadas. Y, claro, los goles.&nbsp; Los mil escenarios posibles.&nbsp; Goles que gritaba a la ventana, como si la reja fuese el alambrado, como si el vecino fuese la tribuna contraria.</p>



<p>La otra, hincha de Newell´s, piensa: principios de los 90. Mirar fútbol, ser mujer, adolescente, vivir a 300 km del club de tus amores. Ir a la cancha más de visitante que de local. Y siempre la oreja pegada a la radio. Con partido principal y la cobertura de vestuarios posterior, que hacía que llegara el rumor de cómo había jugado tu equipo.</p>



<p>Eso sí, y en algo coincidimos: los goles sólo se veían los domingos&nbsp; a la noche. Los goles se veían sólo en <em>Fútbol de Primera. </em>No existía la inmediatez de twitter, ni había canales exclusivos de deportes; se usaba esperar para ver. Y esa espera sólo la entendemos quienes tenemos más 30, quienes vivimos cuando no existía internet, en tiempos sin celular. Se esperaba para todo. Esperar por los goles era &nbsp;como la espera de esa canción por la radio, que escuchabas el día entero hasta que sonaba y apretabas&nbsp; play/rec para grabarla en un cassette TDK. Tiempos sin Spotify. Tiempos que parecen prehistóricos.</p>



<p><strong>De televisores chiquitos y camisetas enormes</strong></p>



<p>Entonces, la espera del domingo a la noche era un ritual. Y en eso coincidimos, claro.</p>



<p>La una cuenta que el ritual se le extendía: era la lucha por el único televisor de casa. Sí, un solo televisor y la pelea. Éramos cuatro en la casa, y tres hermanas. Ser la del medio implica que nunca, pero nunca, lleves las de ganar, en nada, es ley por tu posición de origen. Elegir el canal los domingos era una estrategia que contemplaba ceder todo, lo que fuera.</p>



<p>Mirar el especial fue volver a esa adolescente, &nbsp;tener 14 años, estar enfundada en mi primera camiseta original en la que entraban 4 cuerpos míos.&nbsp; Encerrarme en la habitación, sintonizar la radio. Volvieron a caer como fichas las formaciones, como si el partido estuviese por empezar en 5 minutos. &nbsp;Ver en imágenes esas fotos que empapelaban mis carpetas del secundario y las paredes de mi habitación.</p>



<p>Para la otra la imagen es similar: volver a la adolescencia y a esa camiseta regalada que quedaba gigante, claro, en esa época no había “marketing” para mujeres futboleras y las camisetas eran las de la marca original, pensada para jugadores varones. Son los pósters pegados en la pieza con el televisor chiquito y mi viejo mirando juntxs <em>Fútbol de Primera</em> (porque el televisor grande estaba reservado para <em>Ritmo de la noche</em> que, desde mi pieza, despreciábamos).</p>



<p>Y aparecen los recuerdos grabados de cada una; los del club propio, claro. Para la una: El gol de Aimar a Boca de 1999 en el Monumental, festejo que tengo tatuado en&nbsp; el cerebro.&nbsp; El debut del conejito Saviola. Los cuatro fantásticos, el Clausura con las cabezas de colores en Rosario. Reírme con el telebeam, en ese momento tan tecnológico y hoy tan de la era mesozoica.</p>



<p>Para la otra son los campeonatos de los noventa, los años de Bielsa… La espera por el campeonato 1990, el “Newell’s, carajo” de Marcelo en hombros de los hinchas; los penales del 91 en la cancha de Boca y el barro por todos lados; Maradona con nuestra camiseta, la rabona en la cancha de Independiente; el campeonato de 2004, cuando aún existía el programa.</p>



<p>Pero, claro, también nos toca revivir esos recuerdos colectivos: Bilardo y su descarga por brindar en la cancha: “es Gatorade señorita, es Gatorade”; la vuelta de Maradona al fútbol argentino; el Topo Gigio de Riquelme a Macri; Racing campeón después de 35 años, mientras el país estallaba; el gol de Medero arrancando desde mitad de cancha y Araujo que dice: “si lo hace, me voy”, y deja solo a un Macaya siempre tibio. “Lo que viene, lo que viene” antes de cada corte. “Esto no es fubol, esto es fubol de primera”, decía cada jugador a quienes hacían actuar cuando no existían las redes sociales. La apertura de cada programa, donde el fanatismo por la hinchada era casi absurdo (esas hinchadas endiosadas al inicio y quienes eran “los mismos inadaptados de siempre que generan disturbios” unos minutos después).</p>



<p>Notar la transformación de los cuerpos de los jugadores, la llegada del fútbol atlético y de los jugadores modelos, las camisetas y shorts que se mantenían por temporadas. Sentir la transformación de nosotras mismas. Tener todos esos recuerdos en la piel y viajar 20 años atrás para reconocer hoy todas esas diferencias tan visibles. Porque el especial focaliza, como todo <em>Fútbol de Primera</em>, en los equipos denominados “grandes”. Boca o River ocupan casi toda la transmisión y, salvo campeonar, los demás equipos quedan afuera. Así sucedía también en aquellos años: cuarenta minutos al principio y cuarenta al final de River o Boca y los goles de los demás. El riesgo de ir al baño era grande: en esos minutos te perdías los goles de tu equipo para siempre. Pero, mientras recordamos formaciones que creíamos olvidadas, mientras pensamos a cuántos que hoy son técnicos vimos jugar, dejamos ese lugar para que el recuerdo genuino se cuele; ese que nos encontró pibas futboleras esperando el domingo como los tangueros esperaban los ravioles en familia.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/especial-futbol-de-primera-recordar-a-las-pibas-que-fuimos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>A un año del ascenso de Independiente</title>
		<link>https://marcha.org.ar/a-un-ano-del-ascenso-de-independiente/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Jun 2015 03:00:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[cronica]]></category>
		<category><![CDATA[deportes]]></category>
		<category><![CDATA[futbol de primera]]></category>
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					<description><![CDATA[Una odisea inolvidable que quisiera olvidar   ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Ramiro Bringas</strong></em></p>
<p><em>Hace un año, Independiente volvía al lugar del que nunca debería haberse ido. Tras 361 días de calvario, dolor, sufrimiento y agonía, recuperaba su lugar en el mundo. Crónica de un viaje tan inolvidable como caótico. Tan sufrido y estresante que, de sólo recordarlo, abre las heridas más profundas del corazón.</em></p>
<p>La maldición del descenso comenzó vaya a saber uno cuándo. Porque a pesar de que el 15 de junio de 2013 se consumaba el hecho más doloroso en la historia de uno de los clubes más importantes del mundo, el problema había empezado a hacerse presente muchísimo tiempo antes. Algunos hablan de que el mal tuvo su inicio tras el retiro de Bochini. Otros, de la gestión Ducatenzeiler. Los más jóvenes, de Comparada o Cantero. Lo cierto es que un día, tan inolvidable que de sólo recordarlo hace estremecer el alma y siente como si le estuvieran clavando un puñal en lo más profundo del corazón, el Rojo de Avellaneda, el de las 7 Copas Libertadores, el de <em>Micheli–Cecconato–Lacasia-Grillo-Cruz</em>, el del 6 a 0 al Real Madrid en el mismísimo Bernabeu, el de las paredes del Bocha y Bertoni, el de innumerables expediciones gloriosas por el mundo, ese mismo, descendía por primera vez en su historia a la segunda división. Impensado, increíble. Pero sí, ocurría. Tras 20 años de desmanejos, de vaciamiento, de desmantelamiento económico y deportivo, lo peor era de esperar. Con un Libertadores de América colmado, el equipo por entonces de Miguel Brindisi, solo, solito y solo decretaba su más trágico final. Caía con San Lorenzo y se iba a jugar un año a la B Nacional. El pitazo final llegaba y las 40.000 almas que copaban el cemento más glorioso de América quedaban anonadadas. El llanto era inevitable. Mirabas alrededor y tenías desde un niño de 4, 5 años, que había vivido todas las malas, hasta un tipo de 50, 60, 70 años, que vivió toda la gloria habida y por haber. ¿Qué te pasó, Independiente? ¿Qué te hicieron? El llanto era incontenible, el dolor se instalaba en lo más profundo del corazón. El alma también dolía, dolía mucho. El abrazo con el viejo, con el amigo, con el hijo, era comparable con aquel que se da cuando un familiar se va. No, no exagero. Te juro que fue así. Al menos quien escribe lo sintió así.</p>
<p>La vuelta a casa era en silencio. Mordiéndose los labios, con las lágrimas que empapaban la cara. Mirando al cielo, buscándole explicación a un hecho inexplicable, inentendible. No caía. La gente no caía, no entendía lo que estaba viviendo. De hecho, ni siquiera se sabe si aún tomó conciencia de lo que pasó aquella fatídica tarde soleada de junio. Tan inolvidable que quisiera olvidar.</p>
<p>Lo peor había pasado. Al menos eso decían. Pero el hincha de Independiente sabe que no fue así. Porque lo que sucedió en los siguientes 361 días, fue de película. Pero de esas que te dejan atornillado al sillón hasta el último instante.</p>
<p><strong>La aventura sin fin</strong></p>
<p>La odisea llamada B Nacional comenzaba. Un 3 de agosto, en una tarde fría, cuando el sol caía lentamente y la noche comenzaba a asomar, Independiente recibía a Brown de Adrogué. Sí, Brown de Adrogué. Por dentro, el hincha pensaba: a estos, que no los juna nadie, le hacemos 5. Pero no. Fue derrota 2 a 1. El Rey de Copas caía en el mismísimo Libertadores de América con un equipo que era completamente desconocido para el mundo Independiente. Increíble, pero así recibían al Rojo. Un mes después, Brindisi decía <strong><em>chau</em></strong> tras no ganar ni un partido. Era el turno de Omar. De Don Omar. De Felippe se hacía cargo de un equipo golpeado, casi sin jerarquía, sin ideas, sin saber cómo jugar un torneo en el que cada rival quería hacer historia sacando un buen resultado ante un rival al que varios de ellos difícilmente vuelvan a enfrentar.</p>
<p>Con trabajo y sacrificio, el ex combatiente enderezó el rumbo de un barco que parecía a la deriva. Con triunfos importantes y un <em>sprint</em> final positivo, logró poner al Rojo en puestos de ascenso en el receso de diciembre. La pretemporada de verano debía ser perfecta y había que reforzar un plantel al que no le sobraba nada. Por eso, Insua dejaba Vélez y se sumaba a la expedición retorno de Omar. Tras un verano espantoso, con derrotas amistosas ante Racing y Newell´s, el comienzo del último tramo del certamen no fue de lo mejor. Algunas caídas imprevistas hicieron tambalear el objetivo y el puesto del entrenador. Tal es así, que a dos fechas del final, Independiente viajaba a Córdoba para enfrentar a Instituto, candidato a pelear el último puesto de ascenso junto a Huracán también, ya que Banfield y Defensa se habían asegurado los primeros dos. Cuando faltaban 15 minutos para el final del partido, el local ganaba y sepultaba las esperanzas del Rojo de volver a su lugar de origen. Sin embargo, Rolfi se iluminó sacó un misil de su pierna izquierda y volvía a darle vida a todo el pueblo Rojo. Ni hablar cuando Penco, el de los goles importantes, con la cabeza vendada de tanto luchar, metía un derechazo a la salida de un córner para bajar a La Gloria de la pelea y dejar a su equipo en puestos de ascenso, a una fecha del final. El domingo siguiente, Patronato llegaba a Avellaneda para intentar arruinarle la fiesta al Rojo, que tenía el grito de desahogo atragantado hacía 358 días. Todo era color Rojo. Color esperanza.</p>
<p>Huracán debía ganarle a Almirante Brown como visitante, que peleaba el descenso, y esperar una caída o un empate de Independiente para ascender o forzar un desempate, respectivamente. El Globo ganó y en el Libertadores de América, el conjunto entrerriano hizo un partido bárbaro y le sacó dos puntos vitales a los de De Felippe. El estadio repletó lo sintió. La gente se fue cabizbaja, sin entender por qué debía sufrir así. Otro golpe a la ilusión. Otro puñal que se clavaba en el alma. Tres días después, había que ir a La Plata a buscar el milagro.</p>
<p>Huracán e Independiente se jugaban el todo por el todo en la ciudad de las diagonales. Era una tarde lluviosa, fría, horrible. Ni hablar si en plena autopista, se te rompe el auto mientras intentas llegar a tiempo a mirar el partido y tenes que escucharlo en la cabina de un camión que también tuvo problemas mecánicos. De novela.</p>
<p>Pero volviendo al encuentro en sí, este era a todo a nada. Uno festejaba, el otro se quedaba al menos seis meses más en esa categoría espantosa, dolorosa, desgastante. Pero Independiente, que de finales sabe y mucho, y que ya le había ganado una a su rival de esa tarde 20 años atrás, aunque por el campeonato de Primera, tenía un plus. Zapata en la primera mitad, y Pizzini sobre el cierre del encuentro, ponían las cosas en su lugar. La casa estaba en orden. El inodoro, en el baño, la heladera en la cocina e Independiente en Primera División. El llanto de desahogo llegó. 361 días de dolor, agonía, sufrimiento y desazón llegaban a su fin. El Rojo era otra vez de Primera. Atrás quedaban esos viajes interminables al interior, esas canchas llenas de pozos, donde era imposible jugar al fútbol. Atrás quedaba un año caótico, espantoso, de tardes y noches de puro sufrimiento. Pero el final debía ser así. Tanto sufrir valió la pena, aunque esto es algo nunca debería haber sucedido. Tanto llanto contenido, tanta pregunta sin respuesta, tanto dolor acumulado. El alivio llegó. Ese 11 de junio quedará, lastimosa pero inevitablemente, en la retina y en la mente del hincha de Independiente. Esta historia maldita llegó a su fin. Y aunque tuvo un final feliz, <strong>fue una odisea inolvidable que quisiera olvidar.</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/a-un-ano-del-ascenso-de-independiente/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Volando a lo más alto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Mar 2015 14:05:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[futbol de primera]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[resumen de la fecha]]></category>
		<category><![CDATA[san lorenzo]]></category>
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					<description><![CDATA[Resumen de la séptima fecha del Torneo Argentino]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Por Ramiro Bringas</em></strong></p>
<p><em><strong>El Cuervo derrotó a Lanús y se subió a la cima del campeonato porque Central volvió a empatar. Boca goleó a Estudiantes y quedó como único escolta. River venció a Gimnasia, Racing a San Martín y se arrimaron. Independiente perdió puntos claves en Mendoza y dejó pasar la chance de acercarse.</strong></em></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">VIERNES</span></strong></p>
<p>En el sur del Gran Buenos Aires, Sarmiento vapuleó a Quilmes como visitante. Fue 4 a 0 por los goles de Figueroa, Delgado y Gervasio Núñez, en dos oportunidades. Tras la derrota, Julio Cesar Falcioni quedó en la cuerda floja.</p>
<p>Rosario Central, que llegaba como líder del campeonato, jugó mal y no pudo con Colón en el Gigante de Arroyito. Abrió la cuenta Romero para la visita a los 9 del primer tiempo, pero dos minutos más tarde, Patricio Lostau inventó un penal sobre Aguirre que Marco Ruben, goleador del certamen, cambió por gol para decretar el 1 a 1 final.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">SÁBADO</span></strong></p>
<p>En Bahía Blanca, Olimpo y Atlético de Rafaela, que aún no sumaron de a tres en lo que va del torneo, aburrieron a todos y empataron sin goles.</p>
<p>Banfield, como local, logró su tercera victoria al hilo y derrotó 1 a 0 a Huracán, con el gol de Nicolás Bertolo, en el minuto 3 del complemento.</p>
<p>En Misiones, Crucero del Norte logró su primer triunfo en el campeonato al vencer 1 a 0 a Temperley. El gol lo marcó Franco Vázquez.</p>
<p>Independiente viajaba a Mendoza con la ilusión de quedar a tiro de lo más alto, pero sufrió la ausencia de Federico Mancuello (quien ayer debutó en la Selección Argentina), no jugó bien y empató 2 a 2 con Godoy Cruz. Al minuto de juego, Riaño puso en ventaja a los de Almirón. Luego, Garro puso todo como al principio tras la salida del arquero Rodríguez. En el complemento, el Rojo volvió a ponerse en ventaja gracias al otro Rodríguez, el uruguayo, que clavó un zapatazo de zurda que rompió el arco de Moyano. Sin embargo, 10 minutos después, Méndez bajó al ecuatoriano Mercado en el área y Pezzotta marcó penal. Fernández lo cambió por gol y selló el empate que deja con sabor a poco a la visita, que vuelve a perder dos puntos clave en la lucha de arriba.</p>
<p>En el Bajo Flores, San Lorenzo ganó, gustó, goleó y se subió a lo más alto del campeonato. Fue 4 a 0 sobre Lanús con los goles de Mauro Matos, en dos oportunidades (el primero en offside), de Buffarini, de penal, y de Cauteruccio. Al minuto de juego, Torrico le tapó un penal a Víctor Ayala. Con este triunfo, el Ciclón, que da pelea en los dos frentes, es el único puntero del campeonato.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">DOMINGO</span></strong></p>
<p>En Córdoba, Belgrano fue mucho más que Newell´s y lo derrotó por 2 a 0. Fernando Márquez y Jorge Velázquez marcaron los goles del conjunto local.</p>
<p>En el Cilindro de Avellaneda, Racing no tuvo problemas para derrotar a San Martín de San Juan. Gustavo Bou, en posición adelantada, puso en ventaja al equipo de Diego Cocca. Minutos más tarde, Diego Milito, de carambola, selló el definitivo 2 a 0 para los locales, que se vuelven a acomodar en la tabla de posiciones.</p>
<p>Uno de los últimos ascendidos, Unión de Santa Fe, estiró su invicto en el torneo y le ganó 1 a 0 a Vélez, que no levanta cabeza. El único gol del partido lo hizo Malcorra, con un tiro libre estupendo.</p>
<p>En La Bombonera, Boca fue muy superior a Estudiantes y lo goleó 3 a 0, con un golazo de Cristian Erbes, un tanto de Osvaldo y otro del pibe Cristaldo. Con esta victoria, el conjunto de Rodolfo Arruabarrena quedó a una unidad del líder San Lorenzo y sigue invicto en lo que va del año.</p>
<p>En el cierre de la jornada dominguera, River, sobre la hora, le ganó 3 a 2 a Gimnasia en La Plata en un partido bárbaro. Cavenaghi y Solari, ambos en la primera mitad y tras dos errores groseros del arquero Navarro, habían puesto en ventaja al equipo Millonario. En el complemento, Maximiliano Coronel, cumpliendo con la Ley del Ex, e Ignacio Fernández, empataron transitoriamente para los de Pedro Troglio. Pero a los 42 minutos, Mora capturó un rebote en el área tras un córner y le dio el triunfo a River, que queda a tres del líder.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">LUNES</span></strong></p>
<p>En Sarandí, Arsenal recibirá a Aldosivi a las 18:00, mientras que 21:10, Argentinos Juniors hará lo propio con Nueva Chicago en La Paternal y Tigre, en Victoria, jugará ante Defensa y Justicia.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/volando-a-lo-mas-alto/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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