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	<title>Francia Flourescente &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Francia Flourescente &#8211; Marcha</title>
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		<title>Francia Fluorescente: El mayo de los chalecos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Jul 2019 11:55:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[chalecos amarillos]]></category>
		<category><![CDATA[francia]]></category>
		<category><![CDATA[Francia Flourescente]]></category>
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		<category><![CDATA[Macron]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuarta entrega del Especial “Francia Fluorescente”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y3 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws1">
<p style="text-align: right;"><em>Foto: &#8220;En 50 años este graffiti será legítimo&#8221;</em></p>
<p><em>Cuarta entrega del Especial “Francia Fluorescente”, un libro que se propone ampliar la mirada y problematizar las dicotomías surgidas en el gobierno de Macrón en Francia durante el año pasado con la manifestación de los “chalecos amarillos”. En esta entrega, Mayo reaccionario.</em></p>
<p><strong>Por Jérémy Rubenstein desde Francia / Foto: @pitinome/Collectif OEIL</strong></p>
<p>Quizás en el resto del mundo a mucha gente le hizo ruido ver a la figura icónica del 68, Daniel Cohn-Bendit, abrazarse con Macron como si fuera su hijo pródigo. Cohn-Bendit es tan sólo el caso más ilustrativo de toda una camada de líderes del mayo francés que giraron a la derecha, y eso no es nada nuevo. Ya en los años 80, Guy Hocquenghem denunciaba a todos esos “que pasaron del cuello Mao al Rotary Club”, explicando que en pocos años todo en contra de lo que se habían levantado en el 68 y los 70 (la explotación, el militarismo, el orden, el poder del dinero, etc.) era aplaudido por los mismos Serge July (director de <span class="pg-109ff5 pg-109wse">Li</span>bération<span class="pg-109ff3 pg-109ws2">), Cohn-Bendit, Romain Goupil (cineasta) al </span>llegar a lugares de poder como directores de periódicos, empresarios, ministros.</p>
</div>
<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y3 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws1">
<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y13 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws10"></div>
<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y13 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws10">De hecho, en los años 70, tanto la principal organización del feminismo -Movimiento de Liberación de las</div>
<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y15 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws12">Mujeres –MLF- como el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria -FHAR, del que el mismo</div>
<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y15 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws12">
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y4 pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws2">Hocquenghem era fundador- se habían construido básicamente en contra de las normas dominantes –</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y6 pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws4">machistas- dentro del izquierdismo que reivindicaba el liberalismo sexual, ya que esa famosa “revolución</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y8 pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws6">sexual” más bien reforzaba el poder de los “machos alfa”, sea a través su captación de la atención por la</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110ya pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws8">vehemencia de sus palabras, sea por el enfrentamiento “viril” con la policía o la extrema derecha.</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110ya pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws8"></div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110yc pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws9">Es decir que si se mira del lado de esos líderes o figuras del ´68, reunidas en un libro que escribe la historia oficial de esos ganadores de la <span class="pg-110ff4 pg-110ws0">Gene</span>ración encontramos una historia que oculta otro ´68 de las bases y que no se ve tanto una “revolución” como una estrategia grupal para alcanzar más rápido los lugares de poder: son hijos de familias pudientes que, en vez de esperar llegar a los 45-50 años para ser directores -de lo que sea- como lo hacían sus padres, llegaron a serlo a los 25-30. Siempre presentándose como izquierdistas, no hicieron más que agudizar la brutalidad del capitalismo agregándole una dosis de subversión “libertaria”.</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110yc pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws9"></div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y19 pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws14">Y con el tiempo, se volvieron cada vez más reaccionarios al punto de que Goupil ha sido uno de los muy</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y1b pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws16">pocos franceses que ha apoyado la invasión estadounidense en Irak en el 2003. Ahora aparece este mismo Goupil</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y1c pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws17">
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y3 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws1">en la televisión gritando sobre un Chaleco: <em>“Pero vos, ¿de dónde sales? ¿quién te eligió?”</em> sobre-entendiendo que la única legitimidad que reconoce es la electoral. El grito como símbolo frente a una polémica es casi un código generacional del ´68 que usan sistemáticamente sus veteranos. Esa marca identificadora de los ex líderes del ´68 quizás se deba a la posición socio-política que tuvieron: hijos de la burguesía buscando dirigir una revolución proletaria. Es probable que los gritos y el malhablado tan típico –inmediatamente reconocible- de la generación es lo que esos líderes consideraban como el idioma –rudo, directo y vulgar- de las “masas”. Por otro lado, había una lógica de “revolución cultural” al estilo chino que incitaba a escupir sobre todas las convenciones tachadas de “burguesas”, por lo que aparentar una mala educación podía pasar por una marca de subversión.</div>
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y3 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws1"></div>
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y3 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws1">En todo caso es muy específico de esta generación. Los militantes apenas mayores que lucharon en contra de la guerra de Argelia suelen usar un idioma mucho más prolijo. Para él los Chalecos son ilegítimos por levantarse en contra del orden establecido, sin embargo, no por eso Goupil abandona su amor a la subversión, ya que ahora considera que es Macron quien es “un rebelde en contra del sistema”. De ahí que a veces hay un malentendido entre franceses y el resto del mundo que aún idealiza el mayo del ´68 parisino. En Francia, la referencia al 68 es ambivalente.</div>
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y3 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws1"></div>
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y3 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws1">Por un lado, se encuentra esa historia oficial con sus clichés que ocupan el espacio público y que</div>
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y14 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws10">es profundamente desmovilizadora, con sus veteranos que van criticando cualquier movimiento contestatario, diciendo: “<em>Ja! Pero eso no es nada, si en el 68 nosotros…” </em> y jóvenes que idealizan un momento épico y se frustran al no ver lo mismo en sus movilizaciones. Un grafiti de esos últimos meses resume el cansancio que provoca esta historia oficial: “En 50 años, este grafitti será legítimo”. Por el otro, se transmite otra historia mucho más amplia y diversa, con miles de empresas bloqueadas, una huelga general única, trabajadores que desbordaron por completo los sindicatos al punto de renegar del propio concepto de trabajo. En este otro 68, que también toma en cuenta un fenómeno mundial, se encuentran muchas referencias inspiradoras para las luchas actuales. Y muchas de las personas de más de los años ´60 años que se ven con el chaleco amarillo puesto son de este otro 68 popular y más oculto, el de los perdedores.</div>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/francia-fluorescente-el-mayo-de-los-chalecos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Francia Flourescente: Las vías inciertas de la democracia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/francia-flourescente-las-vias-inciertas-de-la-democracia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jul 2019 13:47:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[#Francia2019]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[“Francia Fluorescente”, un libro que se propone ampliar la mirada y problematizar las dicotomías surgidas en el gobierno de Macrón en Francia durante el año pasado con la manifestación de los “chalecos amarillos”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Tercer entrega del Especial “Francia Fluorescente”, un libro que se propone ampliar la mirada y problematizar las dicotomías surgidas en el gobierno de Macrón en Francia durante el año pasado con la manifestación de los “chalecos amarillos”. En esta entrega, Las vías inciertas de la democracia fluorescente El gobierno de cualquiera.</em></p>
<p><strong>Por Jérémy Rubenstein desde Francia / Foto: @pitinome/Collectif OEIL</strong></p>
<p>Desde el principio de esta larga “crisis de representación” en la cual los Chalecos son tan solo un episodio más surge una vieja pregunta institucional: ¿cómo organizarnos para que seamos políticamente iguales? En el fondo, se critican todas las representaciones (políticas, judiciales periodísticas, culturales) porque rompen con el ideal de una igualdad entre las voces que se encuentran en el corazón del paradigma democrático. Por eso todos los cuestionamientos –los síntomas de crisis, es decir las rebeliones- se combinan de un momento a otro con la idea de “horizontalidad”, a veces se vuelve casi obsesivo el temor a que alguien dentro del “nosotros” acapare nuestra voz colectiva. Obviamente se habla acá de los movimientos interesados en la cuestión de la “horizontalidad” o, mejor dicho, de la igualdad. Entre la derecha es un no-tema, y más bien se buscan –o se incrementan- formas institucionales que ratifiquen las desigualdades sociales y/o raciales.</p>
<p>En Europa, esa pregunta se convierte a menudo en discusión sobre las formas o procedimientos para prohibir o limitar esa acumulación de poder que conlleva la representación. No es una cuestión nueva, es la que plantea entre otras Aristóteles cuando describe los sistemas políticos de cada polis griega. El autor clásico explica que el sistema de Atenas se llama “democracia” pero se trata más bien de un sistema híbrido entre un procedimiento aristocrático –el voto- para elegir los diez estrategas (que vendrían a ser un equivalente de nuestros “poderes ejecutivos”) y un procedimiento democrático que es la elección por sorteo de los miembros de la Boulé (la asamblea, equivalente de diputados).</p>
<p>El sorteo es entonces considerado como el procedimiento de elección democrática por excelencia ya que permite el gobierno de cualquiera. Ese “cualquiera” obviamente es limitado a los miembros de la polis, es decir que excluye las mujeres, los extranjeros y los esclavos. Sin embargo así es el procedimiento democrático: una elección por sorteo dentro de un “nosotros” predefinido, mientras que el procedimiento del voto es identificado con la parte aristocrática del sistema ateneo, ya que se supone que se vote por los mejores (el sentido etimológico de “aristocracia” es “el gobierno de los mejores”). Se entendía entonces que los “mejores” eran los que mejor hablaban, lo que explica que la aristocracia ya sea identificada en aquella época con un estatus social: se habla mejor porque se pudo recibir la mejor educación.</p>
<p>Esa educación dispensada por los sofistas era muy cara, es así que, paradójicamente, el personaje más identificado con la democracia atenea, Pericles, sea también un aristócrata proveniente de una de las familias más prominentes (y pudientes) de la polis.</p>
<p>Vieja discusión entonces, de la cual los términos fueron desvirtuados hasta decir lo contrario de lo que decían. Es así que el término “democracia” perdió su sentido inicial para convertirse en un sinónimo peyorativo de anarquía durante la primera parte del siglo XIX y, después, en un supuesto gobierno de la mayoría a través del voto –el procedimiento aristocrático por excelencia. En este contexto de confusión –y por lo tanto de contradicciones evidentes- sobre los sentidos de las palabras que designan nuestros gobiernos, es bastante lógico que estas cuestiones emerjan a menudo cuando se reúnen personas que cuestionan la distancia entre el ideal que les enseñaron desde chicos (el gobierno del pueblo para el pueblo) y la realidad: un entramados de élites que gobiernan para mantenerse, sea distribuyendo riquezas a ciertas partes del pueblo, sea fortaleciéndose en contra de otras partes del pueblo. Esa crítica de corte institucional del régimen llamado democrático aparece en Jacques Rancière, quién  explica muy claramente que lo democrático sería precisamente el gobierno de cualquiera o de quien sea.</p>
<p>Pero el filósofo no es muy conocido fuera de los ámbitos universitarios y de izquierda. Actualmente en Francia este tipo de crítica se asocia a un personaje mucho más confuso y ambiguo: el bloguero Etienne Chouard. Este se hizo conocer a raíz de la campaña del referéndum del 2005 convocado para ratificar la “Constitución europea” (las comillas son para subrayar que aquel largo y técnico texto no era una constitución –que suelen ser cortas y suficientemente claras en sus principios para que todos puedan entenderlas. De hecho, su intitulado oficial no es “Constitución” sino “Tratado por el que se establece una Constitución para Europa”, lo que dice mucho de la confusión organizada por las élites que lo escribieron). Bastante antes de las redes sociales, los textos del bloguero Chouard, también docente de escuela técnica, son difundidos por millones de personas y participan en la victoria del No a la “Constitución” (que juntó a los electores que suelen votar a la izquierda de la izquierda –es decir no por el Partido Socialista- y a los que votan a la extrema derecha nacionalista). El tratado termina por ser firmado sin embargo (con ciertos cambios al margen) por el gobierno de Sarkozy, de manera que es un momento fundador del rechazo masivo al sistema actual ya que es una prueba contundente de que votar no sirve de nada.</p>
<p>Desde entonces Chouard sostiene su crítica al régimen, esencialmente llamando a escribir desde abajo una nueva constitución ya que, según él, el pecado original de todo texto fundacional es que sea escrito por la misma gente que gobierna. De manera que hay una suerte de conflicto de intereses que piensa resolver si son los gobernados (y no los gobernantes) los que escriben las reglas. Pero Chouard también desarrolla la idea de Referéndum de Iniciativa Ciudadanía (RIC) –que es hoy la principal reivindicación constitucional de los Chalecos-, y que está constituido por preguntas que surgen desde abajo, siempre y cuando los peticionen cierto número de personas (un poco como en Suiza), sea para revocar un gobernante o para que se vote una nueva ley.</p>
<p>El RIC es visto con gran sospecha desde los ámbitos politizados, especialmente desde la izquierda. Y es que hay una larga tradición francesa en la cual tanto los referéndums como el sufragio universal directo juegan en contra de lo democrático y a favor del autoritarismo, o del bonapartismo: la primera experiencia de voto directo para un presidente remonta a 1848 cuando Napoleón III se impone (no dejaría el poder hasta 1870 y durante esos 22 años usaría varias veces el referéndum para fortalecer su poder). Es por eso que, un siglo después, cuando De Gaulle quiso restablecer el sufragio directo para presidente, toda la izquierda lo consideró como 119 Crónica viva de los Chalecos Amarillos antidemocrático –un “golpe permanente”-. En realidad, en Francia siempre se entendió el referéndum como un plebiscito.</p>
<p><span id="more-44426"></span></p>
<ul>
<li><a href="https://www.marcha.org.ar/francia-flourescente-cronica-viva-de-los-chalecos-amarillos/">Crónica viva de los chalecos amarillos</a></li>
<li><a href="https://www.marcha.org.ar/francia-fluorescente-naranja-vs-amarillo/">Naranja vs</a><a href="https://www.marcha.org.ar/francia-fluorescente-naranja-vs-amarillo/"> Amarillo</a></li>
</ul>

<p><a href="https://marcha.org.ar/francia-flourescente-las-vias-inciertas-de-la-democracia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Francia Fluorescente: naranja vs amarillo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/francia-fluorescente-naranja-vs-amarillo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 May 2019 03:04:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[#Francia2019]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Especial “Francia Fluorescente”. En esta entrega, La Naranja Mecánica]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="t pg-39m0 pg-39x0 pg-39h1 pg-39y0 pg-39ff1 pg-39fs0 pg-39fc0 pg-39sc0 pg-39ls0 pg-39ws0"><em>Especial “Francia Fluorescente”, un libro que se propone ampliar la mirada y problematizar las dicotomías surgidas en el gobierno de Macron en Francia durante el año pasado con la manifestación de los “chalecos amarillos”. En esta entrega, La Naranja Mecánica.</em></div>
<div class="t pg-39m0 pg-39x5 pg-39h5 pg-39y10 pg-39ff3 pg-39fs3 pg-39fc0 pg-39sc0 pg-39ls3 pg-39ws0" style="text-align: left;">
<p><strong>Por Jérémy Rubenstein desde Francia / Foto: @pitinome/Collectif OEIL</strong></p>
<p><em>Somos nosotros, la institución, quienes dejamos el nivel inicial de violencia. Entre más alta sea la nuestra, más alta llega a ser la violencia de los manifestantes. Responsable policial en entrevista con el sociólogo Laurent Bonelli, “Pourquoi maintenant?” Le Monde Diplomatique (edición francesa), enero del 2019.</em></p>
<p>Cero muertos. Desde el principio de la rebelión fluorescente, la represión mató a una sola persona, una señora de Marsella que recibió una bomba lacrimógena en el rostro cuando estaba cerrado la ventana de su apartamento. La naturaleza no-letal de la represión nos hace creer en su baja intensidad, pero se trata de una percepción falsa si se entiende la ecuación política con la cual se maneja la gestión represiva de las manifestaciones en Francia.</p>
<p>Para entenderlo hay que remontar a 1986, al asesinato de un joven estudiante –Malik Oussekine- en manos de policías motorizados al margen de las protestas en contra de una ley que hubiera privatizado parcialmente la universidad, y fue abandonada precisamente por el escándalo provocado por esa muerte. Desde entonces, la doctrina represiva tiene una ecuación política simple: un manifestante muerto implica un retroceso gubernamental. A partir de ahí se desarrollaron muchas técnicas represivas que pueden dejar víctimas parapléjicas, sin ojos, sin manos, etc. La policía se conforma con matar no durante manifestaciones sociales, sino en el cuadro de la gestión cotidiana de la violencia institucional en los barrios populares.</p>
<p>Mi madre, que es poco atenta a la moda, me cuenta que un sábado se encontraba en la marcha cuando vio a un joven tratando de romper la vidriera de una tienda. Enojada, se le acerca y le va gritando que si quiere romper comercios se ataque a Carrefour o cualquier banco, ya que es lo que se decidió en asamblea: &#8220;se prohíbe degradar los pequeños comercios pero se puede hacer lo que se quiera con las franquicias de multinacionales&#8221;. El joven, zapatillas de marca, jean Levi’s, casco oscuro y bastón, duda por un instante pero decide no pegarle a la mujer de más de 60 años y menos de 1 metro 55. Al instante, otros manifestantes vienen a rescatarla y le preguntan cómo se le ocurre gritarle a un policía de la BAC. Mi madre queda perpleja, ¿cómo se dieron cuenta de que era un policía? Para ella debía ser uno de esos famosos “backbok” (-“mamá, se dice black block…”). Y es que, como dije, no distingue muy  bien las modas, y confunde la vestimenta negra que usa una parte de los manifestantes con el desprolijo pseudouniforme que viste una parte de la policía.</p>
<p>Más precisamente los integrantes de la BAC. La “Brigada Anti-Criminal” (BAC), fundada a mitad de los 90, esos ultra-violentos de la Policía que se generalizaron a principio de los 2000 en los barrios populares. Su vestimenta no se inspira entonces en los black block, como lo cree mi vieja, sino en la pequeña delincuencia. Estas brigadas han sido concebidas como fuerzas de choque destinadas a garantizar el orden en los barrios populares –es decir barrios esencialmente negros y árabes- exactamente como se solía mantener el orden colonial en el imperio francés. Durante la rebelión de las banlieues del 2005 (famosa por las fotos de autos quemados que dieron la vuelta del mundo) eran esas tropas policiales que estaban al frente de la represión. Los blancos se sorprendieron sobremanera cuando algunos meses después vieron a la misma BAC atacando a los manifestantes en las revueltas estudiantiles de la primavera del 2006: se suponía que solo se ocupaba de los negros.</p>
<p>Pero había sido tan solo un globo de ensayo, diez años después se han vuelto una segura inevitable e inmediatamente reconocible –salvo por mi madre- en toda marcha un tanto contundente. No solo sirven para romper vidrios con el objeto de degradar la atmósfera de la marcha, cuando están en banda también atacan los manifestantes por atrás o linchan a quién se aísla. En medio de la masa de manifestantes, tratan de crear un ambiente de tensión para elevar el grado de violencia.</p>
<p>También son ellos los que van creando casos judiciales dando testimonios anónimos que sirven a los jueces para condenar a los manifestantes por “violencia”. Los policías antimotines (de Gendarmería y CRS) los odian porque se les da rienda suelta –que ellos tienen más apretada- y saben que a menudo los proyectiles que reciben en la cabeza han sido lanzados por instigación de sus camaradas de la BAC. Si gustaran de Beethoven se les podría comparar a la banda de Alex DeLarge en La Naranja Mecánica, pero carecen de preocupaciones estéticas, de ahí que se vistan con un conformismo bastante aburrido.</p>
</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/francia-fluorescente-naranja-vs-amarillo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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