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	<title>feminismos populares &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Fri, 08 Mar 2024 16:41:15 +0000</lastBuildDate>
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	<title>feminismos populares &#8211; Marcha</title>
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		<title>“Los feminismos populares no vamos a aceptar una embestida sobre nuestras conquistas”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/los-feminismos-populares-no-vamos-a-aceptar-una-embestida-sobre-nuestras-conquistas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Mar 2024 16:41:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
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					<description><![CDATA[En este 8M, día internacional de las mujeres trabajadoras, nos proponemos reflexionar.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En este 8M, día internacional de las mujeres trabajadoras, nos proponemos reflexionar. En este día, una referente campesina, una sindicalista y una economista ponen palabras para colectivizar la incertidumbre y la política de crueldad del gobierno de Javier Milei.</em></p>



<p><strong>Por Colectivo Editorial Marcha</strong> | <strong>Foto: Gaby Franchini</strong></p>



<p>Un 8M contra el hambre; y el ajuste. Contra las violencias machistas. Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito; el trabajo y contra los despidos en todos los ámbitos. Contra el extractivismo de los cuerpos y los territorios y el DNU del presidente Javier Milei, que está vigente y debe ser rechazado por el Congreso. Contra el protocolo anticonstitucional de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y la violencia institucionalizada.</p>



<p>En todas las provincias del país habrá convocatorias para celebrar una fecha histórica del movimiento de mujeres, disidencias y feminista de Argentina, América Latina y el Caribe y el mundo. En el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras hay unidad contra el fascismo ideológico y la precarización de la vida del gobierno de Javier Milei.</p>



<p>Deolinda Carrizo es una referente política; indígena y feminista. Es una histórica dirigente del Movimiento Nacional Campesino de Santiago del Estero (Mocase), y fue además funcionaria nacional del Ministerio de Agricultura, donde ejerció la secretaría de Género. Trabajadora de la agricultura familiar en Quimilí, se encuentra preocupada y ocupada desde que las medidas del gobierno nacional atacan también los cuerpos y los territorios alejados de <em>la gran ciudad</em>. “Que hayan cerrado oficinas o que se estén cerrando algunas instituciones afecta de manera descomunal a las comunidades campesinas indígenas”, afirma.</p>



<p>Por su parte, Clarisa Gambera es dirigente sindical, feminista popular y secretaria de Género y Diversidades electa de la Asociación de Trabajadorxs del Estado (ATE). Participó de las asambleas en la ciudad de Buenos Aires siendo anfitriona y formó parte de los debates en un momento bisagra para los derechos laborales ya que la administración Milei despidió a miles de personas en la Administración Pública Nacional. Afirma que “El gobierno nacional le declaró la guerra al pueblo” y que ante eso, no daremos ni un paso atrás.</p>



<p>Luci Cavallero es Doctora en Cs. Sociales investigadora especializada en economía feminista e integrante del Colectivo Ni Una Menos, y afirma que las condiciones de vida de la población en general y de las mujeres y disidencias en particular, están sufriendo un acelerado deterioro. Las causas son, por un lado, la devaluación brutal con congelamiento de salarios; y por el otro, la liberalización o desregulación de los precios de los bienes y servicios básicos. Una combinación que amenaza nuestras vidas.</p>



<p>Tres voces feministas, que son colectivas, y que reflexionan sobre este 8M.</p>



<p>*</p>



<p><strong>-¿Cuál es tu mirada sobre la situación actual que atraviesa la Argentina?</strong></p>



<p><strong>Luci Cavallero:</strong> Se está desatando una contraofensiva sobre las condiciones de vida de la población ya que las medidas del Gobierno nacional impactan de manera más profunda sobre las mujeres, lesbianas, travestis y trans que padecen mayores niveles de informalidad laboral, son las mayores beneficiarias de los subsidios sociales que ahora están congelados y las que están percibiendo salarios que ni siquiera se actualizan por paritarias.</p>



<p>Ese congelamiento de los salarios está llevando a muchas mujeres, lesbianas, travestis y trans a endeudarse para vivir. Por otro lado, están las consecuencias del Decreto de Necesidad de Urgencia (DNU), del 21 de diciembre, que va en el sentido de desregular todos los precios de la economía, vender las principales empresas del país y extranjerizar la tierra.</p>



<p>También afecta la materialidad de la vida, la liquidación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), que es lo que permite a muchas mujeres poder jubilarse a pesar de no tener los años necesarios para los aportes a través de las moratorias previsionales. Una medida que fue reparatoria para las mujeres que hoy están en riesgo por decisión política.&nbsp;</p>



<p>De igual forma sucedió con la Ley Ómnibus, que gracias a la movilización popular se cayó, en la que se identificaban medidas igual de importantes con el objetivo es avanzar con el patrimonio público y con la afectación de muchísimos sectores; por ejemplo, la posibilidad de vender al menos cuarenta empresas que, en este momento, están en manos del Estado.</p>



<p>Esta&nbsp; situación está generando una suba inédita de la pobreza, donde el salario se encuentra peor que en 2001 y que se completa con la peor de las crueldades que es la falta de entrega de alimentos a los comedores, donde sabemos que hay muchísimas mujeres trabajando de manera comunitaria para alimentar a más de 10 millones de personas.</p>



<p><strong>Clarisa Gambera:</strong> El gobierno nacional le declaró la guerra al pueblo. Propone liquidar los salarios de las y los trabajadores y enfriar el consumo en un proceso de industricidio mientras remata bienes comunes y empresas públicas que ponen límite a las multinacionales. O sea, correr al Estado de toda regulación y dejar una incontenible disparada del costo de vida. </p>



<p><strong>Deolinda Carrizo: </strong>Tanto en los barrios populares como en las zonas rurales estamos sintiendo los efectos de algunas de las medidas. Se está afectando a muchas de las familias que dependían de un plato de comida que se retiraba de los espacios de cuidados comunes y eso está sintiéndose sobre todo para las infancias que empiezan el ciclo escolar y ya no tienen que llevar a la escuela. </p>



<p>En lo rural están afectando también las fumigaciones indiscriminadas; ya había casos de intoxicaciones pero ahora es vía libre. Aquí en Santiago del Estero hemos hecho una denuncia a las poblaciones de Colorado por la afectación de parte de una empresa que se llama Huayacán que ha fumigado por sobre un pueblo donde viven alrededor de mil familias. Con la presión de la población, la provincia está al tanto de la situación pero no hay multas ni otras acciones que frenen el efecto de las fumigaciones sobre la vida y la salud comunitaria.</p>



<p><strong>-¿Cuál es la situación particular de las políticas públicas feministas y por qué crees que es importante defenderlas?</strong></p>



<p><strong>Deolinda Carrizo:</strong> Es importante defender las políticas públicas feministas porque han sido importantes a la hora de hacer valer los derechos de mujeres afectadas por situaciones diversas de violencia y es necesario defenderla. De eso se trata también de seguir defendiendo la democracia y seguir construyendo la igualdad en nuestra sociedad. </p>



<p>Lamentablemente muchas mujeres, sobre todo de zonas más alejadas de las grandes ciudades, quedan aisladas ante situaciones que puedan estar afectándole directamente a ella, a su familia y a su comunidad. El hecho de que se baje la ley de bosque, la ley de tierra, afectan y va a quedarse más, como predica este gobierno, en manos del mercado la decisión de muchas cosas. Pero ahí está también la fuerza de la organización para poder repeler cualquier hecho que implique seguir violando o intentar violar los derechos.</p>



<p><strong>Luci Cavallero</strong>: Las mujeres y LBTI+ se ven afectadas de forma mucho más profunda por estas medidas neoliberales y autoritarias, ya que impactan tanto a quienes perciben ingresos más informales que están congelados y profundamente devaluados.</p>



<p><strong>Clarisa Gambera: </strong>Es necesario un debate social respecto del rol del Estado y qué impacto va a tener el desguace que propone el Gobierno nacional privatizando recursos públicos, devaluando ingresos y ajustando todos los organismos vinculados a los derechos de mujeres y diversidad sexuales. Esto sumado al intento de instalar el terror con el protocolo del Ministerio de Seguridad contra la protesta social y la judicialización a quienes protestan. </p>



<p><strong>-¿Cómo se tejen la solidaridad feminista y la desobediencia popular y cómo se organizan para el 8M?</strong></p>



<p><strong>Luci Cavallero: </strong>Este 8 de marzo nos estamos organizando frente al hambre y las violencias económicas. Estuvimos llevando un proceso asambleario, plural y transversal para que sea una jornada masiva con una huelga feminista y hoy estaremos en las calles de todo el país.</p>



<p><strong>Clarisa Gambera: </strong>Los feminismos populares no vamos a aceptar una embestida sobre nuestras conquistas. Por eso, la agenda del 8M está centrada en la emergencia provocada del hambre y en la fenomenal caída de ingresos que nos hace imposible sostener la vida; una aceleración de la feminización de la pobreza que está arrojando a las infancias a situaciones gravísimas.</p>



<p>La asamblea hacia el 8M fue además una continuidad de lucha que sostenemos desde el paro general del 24 de enero. Allí también estuvimos los feminismos populares manifestándonos en rechazo a la Ley Ómnibus. En definitiva, somos también las trabajadoras del Estado quienes venimos resistiendo el ataque sobre nuestros puestos de trabajo, sobre el salario y defendiendo políticas públicas que se pretenden devaluar y vaciar.</p>



<p>Fue una asamblea masiva y diversa que recupera el <em>modo enjambre</em> que nos permitió construir tramas poderosas para avanzar y poner en debate un orden profundamente injusto. Estuvo integrada por organizaciones sindicales, políticas, feministas, culturales, sociales con matices, tensiones y acuerdos que priorizan al consenso para construir procesos de unidad y de diálogo social más allá de nuestros espacios de confianza.</p>



<p>Este espacio es clave en el actual contexto porque lo que nos están pretendiendo imponer es un orden social y económico arrasador de derechos y de nuestra soberanía: se trata de un programa que necesita correr al Estado, someter al movimiento obrero organizado y retrotraer las estrategias de la organización popular y del movimiento feminista que son los que disputan el reconocimiento del trabajo y resisten a la desocupación propuesta.</p>



<p><strong>Deolinda Carrizo:</strong> Aquí, en Baviera, en Quimilí, hemos hecho la asamblea de mujeres. Hay muchas madres solteras que están afligidas y es difícil. La primera reflexión que se me viene es que no puedo creer el semejante trabajo que ha costado sostener la democracia y pensar que hoy nos vengan a querer sacar todo lo que se ha luchado es increíble.</p>



<p>Y ante eso la estrategia es la unidad y estar más en alerta con otras compañeras y compañeros para poder llevar adelante un futuro muy cercano. El ajuste nos va a terminar afectando a toda la población y por eso, son necesarias alianzas no solamente locales, provinciales o nacionales, sino también internacionales. El objetivo es la vida digna para el pueblo que trabaja, vive y produce en la tierra y alimenta además a los pueblos del mundo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-feminismos-populares-no-vamos-a-aceptar-una-embestida-sobre-nuestras-conquistas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La agenda de la esperanza es el feminismo organizado</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-agenda-de-la-esperanza-es-el-feminismo-organizado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Mar 2022 10:00:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[#ChileDespertó]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos populares]]></category>
		<category><![CDATA[Jenny Durán]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Durante estos días históricos, una delegación no oficial y feminista viajó desde Argentina a abrazar al pueblo chileno. Fuimos recibidas con fervor y honestidad. Y volvimos esperanzadas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Durante estos días históricos, una delegación no oficial y feminista viajó desde Argentina a abrazar al pueblo chileno. Allí, fuimos recibidas con fervor y honestidad. Y volvimos esperanzadas.</em></p>
<p><strong>Por Jenny Durán* / Fotos: Gabriela Franchini</strong></p>
<p>Durante estos días históricos, estuvimos presentes en Chile para dar apoyo al movimiento feminista, a todo el pueblo, al nuevo gabinete y al presidente Gabriel Boric. Vinimos como delegación no oficial, como articulación federal, agrupadas en Incidencia Feminista para acompañar el cambio de mando presidencial.</p>
<p>Somos militantes y activistas feministas que nos unimos en la experiencia de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que logró, a fuerza de convicción y organización, la Ley 27.610 de Acceso a la Interrupción Voluntaria de Embarazo en diciembre de 2020.</p>
<p>Sabemos de las luchas de los pueblos. De lo hermoso y lo siniestro que hemos vivido, de lo que nos pasa en Latinoamérica porque estamos hermandes en dolores y luchas. Por eso, nuestra misión desde ahora es articular con distintas organizaciones políticas y sociales, apoyar los cambios por más derechos, por la distribución de las riquezas, por la justicia social; y en esta ocasión, por la vida digna que chilenxs se merecen, por la educación libre y gratuita y por el derecho a decidir.</p>
<p>Tuvimos la oportunidad de participar de instancias de intercambio junto a delegaciones internacionales, de distintos movimientos políticos y sociales y partidos políticos de la región, España, Alemania y Estados Unidos junto a futuras ministras y ministros y también a representantes legislativos de distintas regiones que forman parte de la alianza de gobierno.</p>
<p>El Museo de la Memoria y Derechos Humanos que funciona desde 2010, fue el sitio donde nos recibieron por primera vez. En el salón auditorio unas cien personas, sillón por medio nos sentimos abrazadas. Escuchamos las palabras de apertura de la ministra de la Mujer, Antonia Orellana, quien expresó su ganas de continuar la articulación Latinoaméricana, pero &#8220;ya no desde lo defensivo. Sino para consolidar los avances&#8221;. También el Ministro de Educación Marco Antonio Ávila, con la metáfora &#8220;descreer para volver a creer&#8221;, ilustró la batalla cultural que se tiene por delante, tras décadas de neoliberalismo.</p>
<p><figure id="attachment_54165" aria-describedby="caption-attachment-54165" style="width: 2560px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-54165 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC00268-scaled.jpg" alt="" width="2560" height="1439" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC00268-scaled.jpg 2560w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC00268-630x354.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC00268-1024x576.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC00268-1536x864.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC00268-2048x1152.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC00268-640x360.jpg 640w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><figcaption id="caption-attachment-54165" class="wp-caption-text">Integrantes del gabinete de Gabriel Boric y funcionarias y activistas feministas de delegaciones en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.</figcaption></figure></p>
<p>La primera diputada trans, Emilia Schneider celebró que &#8220;Chile se haya despertado de la borrachera autoritaria de la derecha&#8221;. También afirmó que &#8220;el desdén de las grandes potencias nos ha llevado a la crisis climática y a situaciones que hace peligrar la paz de los pueblos&#8221;. Mientras que bregó por una &#8220;Latinoamerica más unida&#8221;.</p>
<p>Las jóvenes diputadas Consuelo Veloso y Érica &#8220;Coca&#8221; Ñanco relataron su devenir militante y participativo para lograr un escaño legislativo. Teniendo en cuenta que la representatividad política siempre estuvo a cargo de una élite económica. Consuelo dijo que &#8220;este triunfo fue muy inesperado. Soy hija de una mujer trabajadora. Soy la primera mujer legisladora de mi región. Vinimos a dar vuelta la tortilla. Represento una clase que viene a tomar decisiones, algo que nunca pasó en Chile&#8221;. Recordó que &#8220;hay muy pocos que tienen derechos y la mayoría nos quedamos debajo de la fila&#8221;. Una frase que representa a los últimos de la mesa &#8220;Tenemos derecho a la dignidad&#8221;, agitó.</p>
<p>Erika &#8220;Coca&#8221; Ñanco nos conmovió contando que cuando ella era chica las niñas de 10 o 12 años quedaban embarazadas y ese era su único destino. Después de la rebelión, reconoce que las niñas pueden tener y desear otros proyectos de vida. &#8220;Si quieren pueden elegir ser madres pero también diputadas o presidentas&#8221;. También recordó la lucha por aborto legal en nuestro país y que la &#8220;marea verde&#8221; fue uno de los ingredientes que motivó a las feministas a organizarse en la revuelta de 2019.</p>
<p>La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, fue la elegida por las organizadoras para dar la palabra del lado de quienes fuimos invitades. Cada frase nos generó aprobación y aplauso: &#8220;Es admirable lo que ha logrado Chile. En el pleno Constituyente se ve la diversidad representada. El cambio de gobierno está cargada de esperanza, junto con Brasil y Colombia se unen a la trasformación democrática, ante una Europa envejecida y arrogante que tiene mucho que aprender.&#8221; Y cuestionó las estrategias de la derecha de negación de derechos y el lawfare al que los gobiernos progresistas son sujeto.</p>
<p><figure id="attachment_54163" aria-describedby="caption-attachment-54163" style="width: 2560px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-54163 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03547-scaled.jpg" alt="" width="2560" height="1439" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03547-scaled.jpg 2560w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03547-630x354.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03547-1024x576.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03547-1536x864.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03547-2048x1152.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03547-640x360.jpg 640w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><figcaption id="caption-attachment-54163" class="wp-caption-text">Minou Tavárez Mirabal en el Encuentro Internacional &#8220;Macarena Valdés&#8221;.</figcaption></figure></p>
<p>*</p>
<p>La cercanía y las similitudes en nuestra historia, los caminos y lazos que nos unen con este Chile, sin dudas emergen en pérdidas y derrotas. Sabemos que la agenda por los derechos humanos y el que toda la región se vuelva feminista es un desafío para los gobiernos, pero principalmente para las redes y las articulaciones a otros niveles organizativos.<br />
Este es un momento clave en la historia del progresismo mundial. Tenemos en nuestros cuerpos los hábitos de cuidado del fin de la pandemia pero los abrazos estuvieron a la orden del día.</p>
<p>También estuvimos en la Asamblea Constituyente, donde se votó en general a favor de los derechos sexuales y reproductivos, incluido el aborto libre. El texto del artículo 16 indica que &#8220;todas las personas son titulares de los derechos sexuales y reproductivos de manera libre autónoma e informada del propio cuerpo&#8221;. Allí estuvieron los gritos y abrazos en la explanada del edificio; con música electrónica y junto a los discursos de nuestras compañeras feministas chilenas de la Asamblea Permanente por la Legalización del Aborto, festejamos este paso tan esperado con pañuelazo y el &#8220;alerta&#8221; que llama a hacer a Latinoamérica toda feminista.</p>
<p>Con esperanza, encorazonadas y enamoradas de un Chile con perspectiva feminista y plurinacional, con la mixtura generacional que dibuja un futuro distinto para las izquierdas. Este presente nos provoca y nos impone nuevas batallas: cambiar la vida de cada une con igualdad real, que la institucionalidad de una Nueva Constitución, las expresiones de nuestras fuerzas políticas en tanto ecologistas, feministas, progresistas se concreten con más distribución e inclusión y no se transforme en incertidumbre en un corto o mediano plazo. Sino que este proyecto progresista en Latinoamérica traiga consigo un horizonte transformador y emancipador de largo aliento.</p>
<p>Nuestras anfitrionas nos recibieron con honestidad y fervor. Hay una renovación de esperanza pero son cautelosas en cuanto a los desafíos y a los poderes que enfrentan.</p>
<p>Durante el Encuentro Internacional Feminista &#8220;Macarena Valdés&#8221; que se realizó el sábado por la tarde, tuvimos la posibilidad de escuchar a Irene Montero, ministra de Igualdad de España; Minou Tavárez Mirabal, activista de República Domicana; a la ministra de la Mujer y Equidad de Género de Chile, Antonia Orellana; a la alcaldesa de Santiago, Irací Hassler. Todas concluyeron en la necesidad de internacionalizar las luchas feministas y del movimiento de mujeres y diversidades. Visibilizar los apoyos y crear políticas de mayor reconocimiento, reparación e inclusión junto a la comunidad LGBTT.</p>
<p>También trazamos estrategias para avanzar en lo coyuntural como la posibilidad promover la trasversalidad -en lo táctico-, pero teniendo el horizonte de erradicar las desigualdades estructurales y materiales. Este encuentro en el cual confluimos activistas, militantes y personas personas en cargos de gestión demostró el carácter popular y participativo. Nuestro deseo es que sea el reflejo de la construcción del modelo de sociedad que pretendemos construir.</p>
<p>Lo dijo Boric en la asunción: &#8220;El pueblo de Chile es protagónico en este proceso. No estaríamos aquí sin las movilizaciones de ustedes y quiero que sepan que no llegamos aquí para llenar cargos, solazarnos entre nosotros y para generar distancias inalcanzables&#8221;. Paso a paso en la Alameda se abren los caminos de un futuro con más dignidad. Para todas, todos, todes.</p>
<p>En Chile, una alianza de izquierdas con una nueva generación gobernante venció en las urnas y en las calles a la derecha. A pesar de las balas y del empecinamiento de los fascistas de dejar ciego a un pueblo entero. La esperanza venció al miedo, escribimos y repetimos emocionadas, parafraseando un discurso de Boric. Las calles torcieron y transformaron la idea de un Chile como el mejor alumno del neoliberalismo que hoy es un faro abriendo caminos para el mundo en la construcción de sociedades más justas y democráticas.</p>
<p><figure id="attachment_54164" aria-describedby="caption-attachment-54164" style="width: 2560px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-54164 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03707-scaled.jpg" alt="" width="2560" height="1439" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03707-scaled.jpg 2560w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03707-630x354.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03707-1024x576.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03707-1536x864.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03707-2048x1152.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/03/DSC03707-640x360.jpg 640w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /><figcaption id="caption-attachment-54164" class="wp-caption-text">Incidencia Feminista junto a la alcaldesa de Santiago, Irací Hassler y la activista feminista, Valentina Olivares Grey.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Integrante de Incidencia Feminista</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-agenda-de-la-esperanza-es-el-feminismo-organizado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>“El fujimorismo es la mayor amenaza para la democracia”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-fujimorismo-es-la-mayor-amenaza-para-la-democracia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Jun 2021 21:07:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[#Elecciones2021]]></category>
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					<description><![CDATA[Mañana se realizará la segunda vuelta que definirá quién presidirá el Perú y Gahela Cari, política y activista trans, llama a realizar un voto crítico a favor de Pedro Castillo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>Mañana se realizará la segunda vuelta que definirá quién presidirá el Perú y Gahela Cari, política y activista trans, llama a realizar un voto crítico a favor de Pedro Castillo, el candidato de Perú Libre. ¿Qué significa esta llamada y qué está en juego en estas elecciones históricas?</i></p>
<p><b>Por Maru Waldhüter y Laura Salomé Canteros </b></p>
<p>Elecciones en Perú: deudas históricas, polarización y voces trans que importan. ¿Pueden los modelos neoliberales subsistir con el motor del odio? ¿Pueden las propuestas de cambio ser conservadoras? Mañana, quienes vayan a las urnas en el país andino, decidirán quién estará al frente del Ejecutivo. Las opciones vuelven a poner a quienes llevan propuestas feministas y LGBTIQ+ en una encrucijada, ya que tanto Pedro Castillo Terrones (Perú Libre), como Keiko Fujimori (Fuerza Popular), se manifestaron contra el derecho a decidir y el respeto a la identidad de género.</p>
<p>La primera vuelta se realizó el 11 de abril y quienes ejercieron su voto, lo hicieron en 2.724.752 por Pedro Castillo Terrones por Perú Libre y en 1.930.762 por Keiko Fujimori de Fuerza Popular, lo que anuncia una definición voto a voto. Ante este panorama, dialogamos con Gahela Cari Tseneg Contreras, activista trans y ex candidata legislativa de Juntos por Perú, el espacio que candidateó como presidenta a Verónika Mendoza, quien en los medios y en las redes llamó a realizar un “voto crítico” por Castillo. Dos preguntas, dos respuestas para entender por qué seguirán en la lucha.</p>
<p>*</p>
<p><b>&#8211; ¿Qué está en juego en estas elecciones?</b></p>
<p>El destino del país, ya que lamentablemente hay dos opciones en segunda vuelta que no garantizan los derechos de toda la ciudadanía.</p>
<p>Por un lado, la propuesta encabezada por la Señora K (Keiko Fujimori) y su banda criminal que busca seguir profundizando este modelo económico que ha generado miseria, pobreza y dolor; un modelo económico que ha servido para profundizar las desigualdades, darle beneficios tributarios y económicos a quienes más tienen y perjudicar a quienes menos; un modelo económico que se ha sustentado en los hombros de lxs más pobres de este país, quienes viven en condiciones de explotación pero también en los hombros de las mujeres que mueren víctimas del feminicidio y de las personas LGBTIQ+ que mueren producto de crímenes de odio. Ese modelo económico es el sistema capitalista extractivista y patriarcal. Un modelo que les permite seguir cometiendo delitos, actos de corrupción y atropellos con total impunidad. El fujimorismo que hoy pretende alzarse como la insignia de la democracia, se ha ocupado de pisotearla de manera constante y permanente durante todos estos años y hoy pretenden decirnos que votar por el fujimorismo es votar por la democracia; sin embargo, es antisocial y cada vez que ha sido de su antojo, ha pisoteado las libertades persiguiendo periodistas críticxs, asesinando estudiantes y líderes sociales y esterilizando mujeres indígenas en contra de su voluntad. <b>El fujimorismo es el más grande enemigo de la democracia</b>. La Señora K (Keiko Fujimori), es la más grande amenaza para el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTIQ+ y mujeres indígenas, afros y pobres. Recordemos cómo la bancada mayoritaria fujimorista obstaculizaba todas las propuestas legislativas a favor de la vida de las mujeres y las personas LGBTIQ+ por órdenes de la Señora K. Se opusieron al enfoque de género e interpelaron ministros por intentar implementar políticas públicas para educar en igualdad, políticas que hubieran servido para prevenir situaciones de discriminación y violencias. El fujimorismo es desprecio por la vida de las personas LGBTIQ+ y de las mujeres; por eso, son el enemigo más grande.</p>
<p>Por otro lado, tenemos una alternativa de cambio (Pedro Castillo), que no refleja ni recoge todas las luchas de nuestros pueblos; una propuesta que sigue girando en un anillo conservador, por eso las personas LGBTIQ+ y las mujeres y la ciudadanía en general deben mostrarse vigilantes. Entonces, nos toca entender que los cambios no van a caer del cielo. El machismo y la transfobia en el señor Castillo, son el resultado del desconocimiento; él no entiende que los feminicidios son un resultado del machismo, una consecuencia de la ausencia de políticas públicas para garantizar una vida libre de violencias, de políticas públicas que nos permitan prevenir situaciones de discriminación y violencia de género contra mujeres y personas LGBTIQ+ por orientación sexual e identidad de género.</p>
<p>Por eso, desde mi posición planteo un voto crítico por el señor Castillo porque tengo claro que el fujimorismo es la mayor amenaza para la democracia. El señor Castillo no ha gobernado, con él tenemos muchas dudas, pero a pesar de su machismo y transfobia, ha firmado un compromiso para respetar a las minorías y a todas las personas. Ha suscrito a un acuerdo que reconoce la lucha por la igualdad y no discriminación aunque eso no nos garantiza que un gobierno suyo respete la vida de las personas LGBTIQ+ y nuestros derechos. <b>Castillo no nos va a dar nuestros derechos, para eso, vamos a tener que pelear los en las calles,</b> en nuestros hogares, centros educativos y laborales. Nos tocará seguir luchando con coraje y alegría pase lo que pase. Quienes luchamos por derechos tenemos la obligación de juntar nuestras voces, unir nuestros corazones y pelear con más coraje.</p>
<blockquote><p><a href="https://twitter.com/Gahelatrans/status/1400569849273896963">https://twitter.com/Gahelatrans/status/1400569849273896963</a></p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>&#8211; ¿Qué significa el voto crítico a Pedro Castillo?</b></p>
<p>Significa que si gana (Pedro) Castillo, no me voy a quedar sentada a ver cómo los cambios caen del cielo; o como el señor nos da o nos quita derechos. El voto crítico a Castillo significa que voy a pelear con más coraje y alegrías para que estén los cambios positivos en este país; significa que voy a seguir enfrentando el machismo, la homofobia, la transfobia y todas las formas de discriminación, vengan de dónde vengan, así sean del machismo de militantes de derecha o de izquierda.</p>
<p><b>Significa que voy a enfrentar las políticas públicas que pretenden recortar derechos de las mujeres y las personas LGBTIQ+</b>, significa que no voy a callarme ni guardar silencio ante cualquier decisión que afecte nuestras vidas y que voy a seguir haciendo política, pedagogía y voy a seguir luchando con amor, coraje, autogestión y alegría para poder construir un mundo en el que podamos vivir y convivir en armonía. <b>Significa que Castillo no me representa pero tengo claro y estoy convencida que es el mal menor frente al fujimorismo;</b> porque la señora cae con toda su banda criminal, porque nos ha demostrado con hechos concretos y objetivos que <b>es la mayor amenaza para la democracia para las mujeres para las personas LGBTIQ+ y pobres. </b>Por eso, mi voto no es un cheque en blanco; mi voto es crítico, no me he callado ante ninguna declaración o acción que atente contra la vida de las mujeres, de las personas LGBTIQ+ indígenas y pobres en este país.</p>
<p>He condenado y rechazado cada una de las declaraciones y acciones que atenten contra nuestras vidas y nuestros derechos; porque luchar por la igualdad es un acto permanente, y porque nuestra lucha no se termina en las urnas. Si queremos un panorama distinto para el 2026, tenemos que restar procesos, construir organización, militar en partidos políticos para poder gestar cambios, para poder tener propuestas feministas y candidatas feministas en las próximas elecciones. Eso no cae del cielo, se construye, por eso seguiré militando con coraje, alegría y mucho amor.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-fujimorismo-es-la-mayor-amenaza-para-la-democracia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Mujeres y cuidados: que lo esencial no sea invisible</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mujeres-y-cuidados-que-lo-esencial-no-sea-invisible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2020 03:02:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[¿Quién defiende a lxs defensorxs?]]></category>
		<category><![CDATA[#Covid-19]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
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					<description><![CDATA[Sumamos voces y reflexiones para que lo esencial sea cada vez más visible: ¿quién cuida a las cuidadoras?.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Nos adentramos en el mundo del trabajo de los cuidados y de la economía doméstica. Un trabajo en general no remunerado, que cobró una importancia relevante para sostener hogares y comunidades en el contexto de la pandemia. Sumamos voces y reflexiones para que lo esencial sea cada vez más visible: ¿Quién cuida a las cuidadoras?</em></p>
<p><strong>Por Camila Parodi | Foto: Mauricio Centurión</strong></p>
<p>Hagamos un ejercicio. Estamos en la Argentina, más precisamente mirando desde Buenos Aires, donde existe la mayor concentración poblacional. En el mundo hay una pandemia que no se puede ignorar. Se cierran las instituciones y disminuyen los salarios de casi toda la población. Sí, este ejemplo no tiene nada de ficción. Ahora pensá que, en ese contexto, necesariamente habrá personas que asumirán la responsabilidad de construir e inventar las múltiples respuestas sociales y económicas. Eso implica garantizar la alimentación básica, los recursos, la situación habitacional, el cuidado de las y los más peques y de las personas mas ancianas, su salud y educación; como así también mantener una actitud de esperanza frente a este contexto desolador y desmoralizante. Ese es el escenario. Entonces, ¿estás pensando en cuerpos feminizados que llevan adelante todas esas tareas? Sí, no decimos ninguna novedad: <b>son las mujeres nuestro personaje principal.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51889" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314.jpg 960w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>Ahora bien, si la representación es tan fácil de hacer y comprender, <b>¿por qué será que las tareas comunitarias, de cuidado y de acompañamiento son tan imprescindibles como invisibilizadas?</b> En esta segunda entrega del <a href="https://www.marcha.org.ar/especial-quien-defiende-a-lxs-defensorxs/"><b>Especial ¿Quién defiende a lxs Defensorxs? </b></a>nos preguntamos por quienes sostienen la comunidad en el contexto de la pandemia por COVID 19. Entonces, más allá de que existen muchos trabajos esenciales que posibilitan la continuidad de cierta estructura política y económica, las tareas cotidianas de cuidados son las que permiten la verdadera supervivencia. Esto no es nada nuevo, hace parte de una certeza histórica e irrefutable que los feminismos ponen siempre en la discusión: <b>el trabajo “reproductivo”, cotidiano, no remunerado, que se relaciona con las tareas de cuidados y el mantenimiento de la vida de los pueblos es la base constitutiva del modo de producción que estructura a la sociedad</b>. Por mucho tiempo, los feminismos señalaron su preocupación por la invisibilización y falta de reconocimiento de dichas tareas. Hoy, la crisis global no sólo las pone en evidencia nuevamente, sino que también nos permite desarrollar una posibilidad estratégica e histórica que ya conocíamos: nosotras movemos el mundo.</p>
<p>A esta hora, exactamente, hay una mujer cuidando. Mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries que no sólo sostienen las tareas de cuidados, entendidas únicamente como parte de la reproducción del sistema, sino que también construyen y proponen nuevos modos de alterar el orden vigente. A esta hora, y en cualquier momento, hay ollas populares, roperitos comunitarios, comedores, colectivos de acompañamientos contra violencias, tomas de tierras, cooperativas de trabajo, mingas que se proponen contener y acompañar a su comunidad,   y que además muestran nuevas formas de relacionarse y organizarse. Como en la crisis de finales de los noventa en la Argentina, otra vez, miles se encuentran en espacios fuertemente feminizados para sobrellevar la desolación en comunidad. Pero ahora es distinto. Contamos con una historia reciente de visibilización feminista y quienes asumen las tareas de cuidado lo saben. Son las que construyen en nuestros barrios, territorios y comunidades quienes defienden nuestra vida digna y, también, nuestras semillas para nuevas revoluciones y mundos.</p>
<h2><b>Eso que llaman amor&#8230;</b></h2>
<p>Pero estas líneas no se tratan solamente de una propuesta de sensibilización sobre los mandatos que se esconden en las tareas de cuidados. Ciertamente, aquellas tareas y trabajos no remunerados y llamados “de reproducción” también se reflejan en los números. <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/los_cuidados_-_un_sector_economico_estrategico_0.pdf">En el informe realizado por la Dirección de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía </a>se comunicó que el Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado representa un 15,9% del PIB. A su vez, se explicó que se trata del sector de mayor aporte en toda la economía, y detrás están la industria (13,2%) y el comercio (13%). En la publicación realizada el 1 de septiembre de este año, tras haber pasado más de 6 meses del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) por COVID 19, se explica que “en total, se calcula que se trata de un aporte de $ 4.001.047 millones de pesos, valor que resulta de monetizar la gran cantidad de tareas domésticas que se realizan en todos los hogares, todos los días. Por caso, para tener dimensión de los que esto significa, Industria aporta $3.324.163 millones al PBI, y Comercio, $3.267.584 millones”. Finalmente, el estudio concluye que el 75,7% de las tareas son realizadas por mujeres que dedican<b> “diariamente 96 millones de horas de trabajo no remuneradas a las tareas del hogar y los cuidados”.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51877" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-1024x768.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-640x480.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316.jpg 1200w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p style="text-align: right;"><em><span style="font-size: 8pt;">Mural de Ailen Possamay</span></em></p>
<p>En lo que respecta particularmente a los meses de ASPO por COVID 19, el informe da cuenta de una estadística impactante aunque para nada reveladora: “mientras muchos sectores productivos presentaron caídas en su nivel de actividad, el trabajo de cuidados, por el contrario, aumentó su nivel al 21,8% del PIB y muestra un aumento de 5,9 puntos porcentuales con respecto a la medición sin pandemia”. Tal como lo afirma el informe realizado por la Dirección de Economía, Igualdad y Género, en medio de la crisis global, los trabajos y tareas de cuidados sostienen no sólo el funcionamiento de la vida a nivel local, sino también de la economía nacional.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51878" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados-630x385.png" alt="" width="630" height="385" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados-630x385.png 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados-640x391.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados.png 920w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>Si bien las tareas de cuidados implican una cantidad importante de horas para su desarrollo y hacen parte de un trabajo esencial, tanto en el marco de la pandemia como lo han sido previamente, desde la Secretaría de Economía, Igualdad y Género explican que este tipo de labor “sigue quedando al margen del debate económico. Estas tareas no son reconocidas como productivas y no integran los modelos de análisis, ni aparece identificado su aporte a la economía”. Del mismo modo, la subestimación e invisibilización del valor que tienen las tareas de cuidados no remuneradas consignan aquellos trabajos remunerados que se caracterizan por el servicio de cuidar: maestras, enfermeras, trabajadoras domésticas, educadoras populares, cooperativistas, cocineras, entre otras, hacen parte del grupo social más desfavorecido en el salario. Y esto, claro está,  no es ninguna coincidencia.</p>
<p>Sobre esta situación hablamos con Macarena Romero, integrante de la organización de Derechos Humanos de Migrantes y Refugiadas de la Argentina (AMUMRA), desde donde acompañan la integración social y económica, tanto de las mujeres migrantes y refugiadas como de sus familias. Respecto de la situación de las mujeres trabajadoras en el marco de la pandemia, sostiene Macarena: <b>“Somos nosotras las que con nuestros cuerpos y con nuestro trabajo estamos sosteniendo toda la estructura del cuidado”</b>. Desde una perspectiva de Derechos Humanos, Género e interculturalidad, AMUMRA asegura que las violencias y desigualdades se acentúan de manera interseccional, es decir, que no es lo mismo ser mujer y migrante que no serlo. Sobre todo en un contexto de crisis. “Lo que observamos nosotras, particularmente en el caso de las mujeres migrantes que son trabajadoras de casa particular, es que muchas de ellas no están registradas y trabajan de manera informal. Todo eso lo que hace es profundizar las vulnerabilidades previas que ya existían, las cuales siempre estuvieron expuestas por su condición de mujeres, por su condición de migrantes, por su condición de racializadas y de empobrecidas también a partir del trayecto migratorio”, explica Romero.</p>
<p>Según Macarena, en el marco de la pandemia, la situación derivó primero en  un importante número de despidos masivos y suspensiones de salarios, dada la informalidad de sus contrataciones. En ese sentido, asegura que “un gran porcentaje de las mujeres migrantes que se desempeñan con trabajos de casa particular son jefas de hogar, con lo cual muchas de ellas se vieron en la necesidad de continuar sus tareas poniendo en riesgo la propia salud, la de su familia y exponiéndose también a riesgos legales que podrían impactar en su estatus migratorio”. Por otro lado, aquellos subsidios estatales que se propusieron como “ayudas económicas” frente a la crisis, como lo es el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), profundizaron las vulnerabilidades existentes por la imposibilidad de que “las compañeras migrantes pudieran acceder al IFE teniendo en cuenta que se solicitaban dos años de residencia permanente en Argentina para poder acceder a este ingreso y esto dejó afuera un gran porcentaje de compañeras”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51879" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-630x325.jpg" alt="" width="630" height="325" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-630x325.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-1024x528.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-640x330.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315.jpg 1280w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p><a href="https://ecofeminita.github.io/EcoFemiData/informe_servicio_domestico/trim_2020_01/informe.nb.html">Según el informe realizado por Natsumi Shokida del equipo de dato de <b>EcoFeminita</b> </a>sobre las Trabajadoras del Servicio Doméstico en la Argentina, se puede ver la magnitud que tiene dicha ocupación en nuestro país, así como la fuerte feminización y su estrecho vínculo con la división sexual del trabajo que lo caracterizan. Lo mismo sucede con “el acceso a derechos y bajos ingresos que perciben a cambio de su trabajo”. Desde Economía Femini(s)ta, explican que “en las grandes ciudades del país, pueden contarse casi 900 mil personas que componen al sector. A su vez, la tasa de feminidad del sector es del 98,5%. Es decir que casi en su totalidad se trata de trabajadoras mujeres”. Las trabajadoras que realizan tareas domésticas y de cuidado en hogares particulares, según el informe realizado por Natsumi Shokida, representan un 16,4% dentro del total de ocupadas mujeres. Es decir que “cada 6 ocupadas en Argentina trabaja en este sector de la economía. Al mismo tiempo, estas trabajadoras representan un 21,6% dentro del total de ocupadas-asalariadas. O sea, que <b>dentro de las mujeres que trabajan en relación de dependencia, alrededor de 1 de cada 5 tiene como ocupación principal el trabajo en hogares particulares</b>”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51880" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-615x410.png" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-615x410.png 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-1024x683.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-640x427.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico.png 1291w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: 8pt;">Shokida, Natsumi S. (05/03/2020) Las trabajadoras de servicio doméstico en Argentina. 1er trimestre de 2020. Economía Femini(s)ta</span></em></p>
<p>Llevando este mismo análisis a la práctica cotidiano, desde AMUMRA se proponen distintas estrategias colectivas para sobrellevar la situación. Así lo explican: “Desde el inicio de la pandemia tuvimos que hacer el gran esfuerzo de adaptar nuestro trabajo, que siempre es de carácter territorial, al ámbito de la virtualidad y en esa línea organizamos espacios de Zoom donde asesoramos tanto en trámites de regularización documentaria como legalmente a  las trabajadoras de casa particular, y también brindamos asesoría en la gestión para la solicitud del IFE”.  Sostiene Macarena Romero que si bien desde la sociedad civil se encuentran haciendo un enorme esfuerzo para acompañar y para asesorar a sus compañeras en este contexto, “es desde la política pública donde podemos generar un cambio para realmente en comenzar a pensar los cuidados como estratégicos y como un recurso central en nuestras sociedad”.  Desde la experiencia de AMUMRA se puede ver que “las compañeras que se dedican a las tareas de cuidado y que gestionan hogares que no son los suyos mientras están solas, hoy están sorteando con mucha dificultad los meses sin salario. Y nos presentan, en este tiempo de mundo cerrado, que lo que queda del otro lado del muro no es igual para todes, y mucho menos para ellas”.</p>
<p>Si bien el diagnóstico realizado por AMUMRA ante el actual contexto de las trabajadoras de casas particulares es desalentador, también nos muestran que desde el colectivo se pueden construir alternativas. Entre ellas, recientemente crearon la feria migrante virtual 2020, sobre la cual explica Macarena: “Es un espacio donde hay más de 60 emprendimientos de mujeres y diversidades migrantes y refugiadas, hay productos y también servicios ofrecidos en una plataforma virtual”, y a la cual se puede acceder simplemente haciendo<a href="https://amumra.org.ar/tienda/"> <b>click acá.</b></a></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51881" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-630x242.png" alt="" width="630" height="242" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-630x242.png 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-1024x393.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-1536x590.png 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-640x246.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA.png 1825w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<h2><b>Quedate en comunidad</b></h2>
<p>Durante los primeros meses del ASPO por COVID 19 la consigna “Quedate en tu casa” fue utilizada como estrategia de comunicación tanto por el gobierno de Alberto Fernández como desde los mismos medios de comunicación y distintas redes sociales. Si bien las intenciones de la consigna no pueden cuestionarse, ya que se proponía evitar la mayor circulación del virus en la sociedad como medida de cuidado, en los barrios más poblados de las ciudades del país, que no casualmente son los más empobrecidos, la consigna se modificó en un “Quedate en tu barrio”. Y sí, cuando el hacinamiento y la falta de servicios básicos son un cotidiano, no existe posibilidad de quedarse en la casa. Sobre esta problemática estaremos trabajando en una de las próximas notas del especial. Pero volvamos a lo nuestro, en este caso, la comunidad es lo esencial y, como vimos,<b> al frente de la comunidad y los cuidados están las mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries de cada barriada popular.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51882" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113317-1-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113317-1-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113317-1-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113317-1-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113317-1.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>Desde esta perspectiva, un colectivo de organizaciones de la ciudad de Buenos Aires realizó la campaña “Somos Esenciales”, y dialogamos con algunas de sus integrantes. A través de esta propuesta, Eva Socompi de la Asamblea Lucha y Libertad en la FOB nos cuenta: “El nombre de Somos Esenciales lo pensamos porque nuestra tarea hoy es imprescindible para aquellas familias que no la están pasando bien con la pandemia y no tienen con qué comprar sus alimentos”. “<b>Nosotras somos mujeres esenciales en estos tiempos tan difíciles </b>-explica su compañera, Berta Flores Chambi-. Nosotras salimos a luchar a las calles, pero salimos con nuestras ollas porque hemos visto la necesidad de cada compañera, porque cada mujer en su hogar es el sostén. Qué mejor que nosotras que vemos lo que falta en nuestros hogares, y en estos tiempos tan difíciles por todo ello hemos decidido hacer las ollas populares en las calles”.</p>
<p>Por otra parte, María Benítez, de la Asamblea de Mujeres del MTD Lucha y libertad, cuenta que “la situación en los barrios es muy compleja. <b>Desde los barrios denunciamos que nos han abandonado; no tenemos agua, comida, luz, no hay recolección de la basura, nos quedamos sin trabajo y no tenemos acceso a la salud”</b>. Por eso reafirma: “Somos esenciales porque somos las que estamos garantizando la olla popular en los comedores y organizaciones de los barrios donde comen miles de personas que dependen de eso para sobrevivir”. Por su parte, Eusebia Mamani, integrante de la Gráfica La Voz de la Mujer y de la Asamblea de Mujeres del MTD lucha y libertad, encuentra un espacio de comunidad y organización, y los transmite: “Aprovechamos esta instancia para hablar con todas nuestras compañeras, que somos migrantes, y salen muchas cosas: tenemos asambleas y ollas, nos gusta ver a la gente que viene a nuestra organización a cocinar y quizás son de otros lugares y hay compañeras que son de Paraguay, Perú, Argentina&#8230; ¡De todos lugares! Y nos ponemos a intercambiar. Charlamos, hacemos reuniones, nos gusta ese lugar estando preocupados por la gente y acompañándonos entre nosotras como compañeras de la organización. Esa es nuestra alegría más hermosa”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51883" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/bb592738-fc36-459f-b5d8-9506a7f1b0b9-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/bb592738-fc36-459f-b5d8-9506a7f1b0b9-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/bb592738-fc36-459f-b5d8-9506a7f1b0b9-1024x768.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/bb592738-fc36-459f-b5d8-9506a7f1b0b9-640x480.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/bb592738-fc36-459f-b5d8-9506a7f1b0b9.jpg 1280w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p><b>Respecto del conurbano bonaerense, la situación no difiere de la relatada anteriormente, tanto por sus dimensiones como por su historia. Incluso, muchas veces se encuentra más desfavorecida.</b> En ese marco, Moreno es uno de los municipios más empobrecidos que hoy, en plena pandemia, se sostiene por la solidaridad de la comunidad. Por eso hablamos con dos referentas territoriales, defensoras de los derechos de sus barrios.</p>
<p>Carina Leguizamón, de la Casa Joven Diana Sacayán y la Red de Mujeres de Moreno integrada por desocupadas y sobrevivientes de violencias machistas e institucional, nos habla desde el Barrio Las Casitas de Casasco. Allí trabajan con una perspectiva feminista, de clase, antiyuta y anticarcelaria, realizan merenderos y ollas populares comunitarias sin ayuda del Estado municipal. “Todo es a pulmón y perfil bajo por decisión de las compañeras -comenta Carina-. No queremos levantar banderas detrás de las barbaries que comete el Estado con nuestres vecines”. Sobre el actual contexto, sostiene que es “gracias al acompañamiento entre vecinas por el que sobrellevamos está situación tan penosa. <b>Como comunidad nos reinventamos</b> con ferias virtuales, comprándonos entre nosotres, desde elaboraciones como indumentarias, armamos redes, grupos de WhatsApp, bingos virtuales solidarios, y entre tantas otras cosas”. “Nuestra lectura es muy simple y breve -relata Carina-, somos muy pocas las que tenemos conciencia de clase y solidaridad con el pueblo oprimido. Vimos muchos manoseos, pero nos tenemos, seguimos de pie y existimos porque resistimos”. En esa línea, sostiene que la situación es grave: “No tenemos acceso a la salud, que es lo primordial en estos tiempos de pandemia, no tenemos acceso a ningún derecho en un contexto de permanente criminalización de nuestra juventud y ni hablar lo que es la falta de acceso a la justicia. Abunda mucho el ninguneo, la subestimación hacia las referentes territoriales cuando acompañamos a alguna víctima. Tampoco hay acceso a la salud mental para contener a compas que salen de situaciones de violencia extrema junto a sus niñeces. <b>El hambre y desocupación, el hacinamiento en el que viven hoy millones de familias, la falta de acceso a la vivienda, el techo es primordial para poder cumplir la cuarentena</b>”. “Hoy -refuerza Carina, de la Casa Diana Sacayán- hay miles de familias conviviendo con este dolor y el Estado siempre ausente”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51884" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-27-at-11.49.25-547x410.jpeg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-27-at-11.49.25-547x410.jpeg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-27-at-11.49.25-1024x768.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-27-at-11.49.25-640x480.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-27-at-11.49.25.jpeg 1032w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p>Lali Alderete es referenta de Mujeres al Pie del Cañón y nos habla desde su barrio. Para Lali, “la situación del barrio es compleja, ya que si bien es un barrio obrero, la mayoría trabajaba de manera informal, y la actual pandemia nos llevó a pensar soluciones colectivas”. En el barrio El Cañón también se creó una olla popular como forma de contención entre vecinas, y así lo explica Lali: “Si ‘quedate en casa’ iba a ser que no salgan, no iban a tener ningún tipo de ingresos para alimentos básicos. Por eso a las dos semanas de que se dictó el primer aislamiento ya nos organizamos con algunas compañeras del barrio. Empezamos a realizar una olla con ayuda del aporte del sindicato de docentes de la Universidad de Luján, que nos dieron unos manguitos para que arranquemos. También sumamos alimentos secos que vienen de parte de Desarrollo Social, ganados a través de las luchas en las calles del Movimiento Piquetero 29 de Mayo, y nos organizamos para contar con una cuenta bancaria en donde mucha militancia compañera ayuda con lo que puede y resuelve el tema de los frescos que serían la carne y las verduras”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51885" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/a6a86ede-8bbf-46a4-a92e-4ca7380da573-617x410.jpg" alt="" width="617" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/a6a86ede-8bbf-46a4-a92e-4ca7380da573-617x410.jpg 617w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/a6a86ede-8bbf-46a4-a92e-4ca7380da573-1024x680.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/a6a86ede-8bbf-46a4-a92e-4ca7380da573-640x425.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/a6a86ede-8bbf-46a4-a92e-4ca7380da573.jpg 1072w" sizes="(max-width: 617px) 100vw, 617px" /></p>
<p>Para Lali, el acompañamiento entre vecinas es también lo que posibilita sobrellevar la situación. Y cuenta que si bien “esta vez se ven varones también en la fila, no como antes en tiempos del 2001, donde sólo las mujeres salían porque los varones estaban deprimidos. Pero la reacción es distinta, las mujeres se ponen a hablar y generan vínculos. Vemos que no pasa lo mismo con los varones que no dialogan y están con una sensación de derrota, desánimo, vienen rotos, con poca esperanza”. Por eso, relata la referenta: “Seguimos pensando que son las mujeres en las que lamentablemente recaen los cuidados, vemos mujeres con los teléfonos explotados de tareas para sus hijos e hijas. <b>Nosotras nos paramos con nuestra perspectiva feminista frente a una situación de clase. No sólo estamos pensando estrategias para toda la sociedad porque sabemos que cuando vuelva ‘la normalidad’ va a haber un quiebre tremendo de la economía</b>”. Y sobre eso, también, construyen alternativas: “Estamos pensando distintas cooperativas autónomas para que se pueda activar la economía de las compañeras, pero también de algunos vecinos. Tenemos pensado armar una cooperativa con toallitas reciclables para las propias vecinas y también para vender posteriormente. También pensamos en alguna cooperativa textil, una de albañilería y otra de comida. Toda esta situación de pandemia hace que el ‘tiempo muerto’ te habilita la posibilidad de pensar un montón de cosas en colectivo ya que antes nos pasábamos muchas horas fuera de la casas y ahora podemos pensar más estrategias porque es en la práctica donde se desarrollan nuestras teorías y proyectos”, explica Lali.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51886" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/aa20ac01-0ff3-4df4-90cb-445637578c99-617x410.jpg" alt="" width="617" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/aa20ac01-0ff3-4df4-90cb-445637578c99-617x410.jpg 617w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/aa20ac01-0ff3-4df4-90cb-445637578c99-1024x680.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/aa20ac01-0ff3-4df4-90cb-445637578c99-640x425.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/aa20ac01-0ff3-4df4-90cb-445637578c99.jpg 1072w" sizes="(max-width: 617px) 100vw, 617px" /></p>
<p>Po su parte, desde el conurbano sur, más precisamente desde Lomas de Zamora, María Hornos y Verónica Toloza de la organización Chicos del Sur, que trabaja con primera infancia, ubicada en Villa Centenario, relatan: “Nosotras somos educadoras, enseñamos a compartir, a hacer las tareas todos juntos, poniendo la mesa y lavar los platos. Tenemos organizados seis grupos, divididos por edades. Hacemos distintas actividades como panadería, lectura, apoyo escolar. Cada vez que tenemos una marcha, trabajamos todos juntos con la producción de carteles, banderas y pancartas”. En lo que respecta al actual momento de pandemia en el barrio, sostienen que la situación “<b>es complicada, porque muchas familias se quedaron sin trabajo. Porque no se puede abrir los colegios ni los comedores, y no tienen ni un plato de comida</b>, no pueden sostener a los chicos adentro y están todo el tiempo afuera y sin barbijo”. Por eso sostienen la importancia de los acompañamientos entre vecinos y vecinas: “Desde los primeros días se veían vecinos acompañando y haciendo la olla para quienes más lo necesitaban. Algunas ollas en este contexto no se pudieron sostener más y otras se convirtieron en esfuerzos que aún se mantienen. Nosotras venimos haciendo una olla los fines de semana, somos un grupo que ponemos un poco entre cada una junto a otros vecinos que colaboran y así seguimos haciendo la olla. A su vez, desde chicos del sur repartimos la mercadería a todos los chicos y chicas que asistían al comedor”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51887" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/e592343b-8ec4-4076-809c-b6bbbe8d25fb-617x410.jpg" alt="" width="617" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/e592343b-8ec4-4076-809c-b6bbbe8d25fb-617x410.jpg 617w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/e592343b-8ec4-4076-809c-b6bbbe8d25fb-1024x680.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/e592343b-8ec4-4076-809c-b6bbbe8d25fb-640x425.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/e592343b-8ec4-4076-809c-b6bbbe8d25fb.jpg 1072w" sizes="(max-width: 617px) 100vw, 617px" /></p>
<h2><b>Las tareas de cuidado: la estrategia feminista </b></h2>
<p>A modo de conclusión, invitamos a la investigadora feminista, Verónica Gago, que hace mucho tiempo destina sus estudios a la temática en clave feminista. Para Verónica, “las tareas de cuidado durante la pandemia se han mostrado estratégicas. Han asumido una centralidad. Son totalmente imprescindibles, porque están en la primera línea frente a la urgencia de la crisis y desmienten de manera práctica todas esas atribuciones de que las tareas de cuidado son poco relevantes, desvalorizadas en términos políticos y son una actividad menor o de poca importancia”. En este sentido, sostiene Gago que, si bien, “los feminismos vienen hace décadas discutiendo y empujando sobre todo en términos de luchas concretas, esta esfera de la reproducción social, es decir, <b>la capacidad de sostener y reproducir de manera cotidiana la vida personal y colectiva a través de distintas generaciones, se ha evidenciado en su carácter productivo, e insisto, estratégico</b>”. Entonces, frente a la crisis “esto que viene siendo un debate y un conjunto de prácticas de larga data se han evidenciado de manera masiva como un aspecto fundamental de nuestras sociedades históricamente despreciado y utilizado como forma de dominio sobre mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries. Pero también migrantes y, en este sentido, lo que la pandemia ha mostrado es justamente lo importante de los feminismos para nombrar, visibilizar, dar cuenta de todas estas tareas con un lenguaje propio y con una genealogía de luchas políticas muy importantes”, reflexiona Gago.</p>
<p>Ante el actual contexto de enorme visibilización de las tareas de cuidados, la investigadora feminista propone dos puntos claves que nos sirven como disparadores para propuestas superadoras y reflexiones futuras:</p>
<p><b>1)</b> Pensar la feminización de las tareas de cuidado en el marco de lo que significan frente a la privatización de servicios públicos, como sucede en la mayoría de nuestros países, donde los servicios de atención a la salud, vivienda, educación han sido desfinanciados, privatizados e incluso vaciados. Esta privatización de servicios públicos se traduce en una mayor exigencia de trabajo reproductivo por parte de las mujeres en particular. Entonces, ahí hay una relación problemática completamente profundizada: <b>a menos servicio público, más trabajo reproductivo gratuito o mal pago de mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries.</b> Pero, sobre todo, también implica una mayor explotación y uso del tiempo para estas tareas y, en general, de manera gratuita.</p>
<p><b>2) </b>Los mandatos de géneros: este punto también se venía discutiendo de manera muy fuerte por parte de los feminismos a través de los paros, movilizaciones, asambleas feministas. Históricamente son también asociados a las tareas de cuidado, es decir, representan fórmulas que obligan a ciertos cuerpos a asumir tareas de manera gratuita o baratas y precarias. Esas asignaciones históricas están vinculadas a que sean en general las mujeres las que cuidan, y que eso debe hacerse en un marco familiarista, heteropatriarcal y, por lo tanto, la tarea de cuidado y de reproducción queda confinada en general a los espacios del hogar o a los espacios entendidos como privados, y supone todo este armazón familiar y heterosexual. Esto se venía discutiendo de manera radical y es uno de los puntos claves de la crisis:<b> cómo no se naturaliza que sean ciertos cuerpos los que cuidan, cómo no se pone a estas tareas tan estratégicas de nuevo asociadas a mandatos de género, incluso cuando se está discutiendo el reconocimiento salarial y en términos de derechos de estas tareas es fundamental desacoplarlas de los mandatos de géneros que llevan implícitos.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51888" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-529x410.jpg" alt="" width="529" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-529x410.jpg 529w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-1024x794.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-640x496.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318.jpg 1080w" sizes="(max-width: 529px) 100vw, 529px" /></p>
<p style="text-align: right;"><em><span style="font-size: 8pt;">Mural de Ailen Possamay</span></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mujeres-y-cuidados-que-lo-esencial-no-sea-invisible/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>8M en Bolivia: &#8220;Añez golpista, tú eres terrorista&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/8m-bolivia-anez-golpista-eres-terrorista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Mar 2020 23:59:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[#8MSinFronteras]]></category>
		<category><![CDATA[#GolpeDeEstadoEnBolivia]]></category>
		<category><![CDATA[8M]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos populares]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La marcha feminista del 8M en Bolivia reunió a miles en reclamo de la soberanía sobre los cuerpos- territorios. El Golpe de Estado, no se olvida.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Distintas oganizaciones y colectivos de mujeres y disidencias del territorio Plurinacional marcharon desde la ciudad de El Alto hacia La Paz para denunciar las violencias machistas y golpistas. La presidenta de facto, una de las más señaladas.<br />
</em></p>
<p><strong>Por Camila Parodi y Laura Salomé Canteros desde La Paz</strong></p>
<p>8 de marzo: ocasión para hacer campaña aun en un territorio donde hubo un Golpe de Estado. Así lo hizo Jeanine Añez, la autoproclamada presidenta del Estado Plurinacional de Bolivia y candidata, quien no perdió su oportunidad y durante un discurso de campaña afirmó que &#8220;es la mejor noticia para las mujeres y la peor para los femicidas&#8221;. Y lanzó el programa &#8220;Bolivia Mujer&#8221;, un préstamo millonario que funciona como pantalla para distorsionar un hecho: que las golpistas no tienen lugar en esta lucha por la liberación de todas.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-47800 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0083-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /></p>
<p>En Bolivia también, la última palabra la tienen las mujeres organizadas. De sabidurías ancestrales, de trenzas y polleras, campesinas, indígenas, urbanas y obreras; hijas y nietas de las indias que no pudieron quemar. Por eso, el lunes 9, miles de ellas recorrieron desde El Alto hasta La Paz, respondiendo a una convocatoria de consigna principal: &#8220;Mujeres en lucha contra el capitalismo, patriarcado, racismo, el clero y el fascismo&#8221;. Fueron 15 km a más de 4 mil metros de altura en los que se recordó que &#8220;la pollera y la Wiphala se respetan&#8221;. <img loading="lazy" class="size-medium wp-image-47808 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0153-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /></p>
<p>La marcha del 8M en Bolivia estuvo encabezada por la &#8220;Asociación de víctimas, fallecidos y heridos de la Masacre de Senkata, El Alto&#8221;. Es que hay un feminismo en Bolivia que surgió a la par de la organización de los movimientos sociales. Por eso se gritaba: &#8220;Senkata, Sacaba, han sido masacradas; no se negocia con la sangre derramada&#8221;. El silencio es la impunidad.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-47801 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0078-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0078-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0078-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0078-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>La marcha fue antigolpista, antirracista y plurinacional. Estuvo acompañada por la<a href="https://www.marcha.org.ar/8m-en-bolivia-los-hechos-que-ocurrieron-desde-el-golpe-son-crimenes-de-lesa-humanidad/"><span style="color: #0000ff;"><strong> Delegación Feminista Plurinacional</strong></span></a>, un colectivo de activistas sin fronteras que por la mañana denunciaron en conferencia de prensa, las violencias y vulneraciones de derechos desde que los grupos fascistas y fundamentalistas dieron el Golpe de Estado en Bolivia, en noviembre pasado.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-47803 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0125-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0125-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0125-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0125-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>La marcha fue la expresión de un pueblo que lleva en la sangre un torrente de memorias recientes y ancestrales. No hubo momento para frenar y dar marcha atrás, el objetivo de miles era claro y unificado: &#8220;Ni Golpe de Estado, ni golpe a las mujeres&#8221;. Y cada vez que ese grito resonaba por las calles empinadas, las mujeres de pollera, desde su puestito o ventana, sonreían con complicidad y hasta agitaban un saludo. Porque la primera señalada es otra mujer, al frente de un sistema para el terror: &#8220;Añez golpista, tú eres la fascista&#8221;, se escuchaba. Sin embargo, las rebeldes saben que el tiempo está a su favor y que no existe dictadura, decreto, ni usurpación que las pueda disciplinar.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-47805 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/DSC_0146-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" /></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/8m-bolivia-anez-golpista-eres-terrorista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Por un mundo con más Nancys&#8230;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/por-un-mundo-con-mas-nancys/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Dec 2019 15:04:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#NiUnaMenos]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos populares]]></category>
		<category><![CDATA[Nancy Uguet]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[El agradecimiento en el recuerdo de una de las pibas a las que le salvó la vida en el refugio contra las violencias que sostenía]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Falleció Nancy Uguet y se fue una pieza fundamental para el feminismo popular, una de esas personas que luchan sin luces, fama ni reconocimientos. El agradecimiento estará en el recuerdo de las pibas a las que le salvó la vida en el refugio contra las violencias que sostuvo durante años al sur del conurbano bonaerense.</em></p>
<p><strong>Por A.C.* / Foto: Julianite</strong></p>
<p>&#8220;Nancy era chica cuando le pidió a su mamá que le cortara el pelo y le sacara los aritos porque se quería ir a las manos con uno de sus compañeritos de colegio. Él le había dicho, en el recreo, que no se iba a pelear con ella porque era nena&#8221;&#8230; Años más tarde, Nancy se peleaba con la policía y con quien sea con tal de que nadie revelasen la dirección del espacio seguro que sostuvo durante toda su vida y en el que salvó de innumerables violencias a pibas y mujeres que llegaban buscando el abrazo de contención y alivio que les permitiera caminar hacia la reconstrucción de sus autonomías.</p>
<p>Es martes. Llueve en el conurbano sur y es de esos días más que tristes. Trato de escribir mientras tomo unos mates que me permitan transitar cálidamente por los recuerdos. Lloro pero tomo fuerzas para contar fragmentos de una historia que se contó para pocas. Palabras disidentes que disputan por salir y no ser olvidadas.</p>
<p>Yo estaba embarazada de 6 meses y en situación de calle cuando llegué al refugio de Nancy. Me habían pasado su dirección por Facebook otras mujeres solidarias. Recuerdo que lo primero que hizo fue darme el abrazo que necesitaba, el mismo que recibió de todo el barrio durante los últimos días de su vida mientras estuvo postrada en una cama que, pegada a una ventana que daba a la calle, era el lugar desde donde recibía el cariño de cada quien que pasara.</p>
<p>Nancy fue mi mamá hasta que conocí el amor de mi compañera y hasta conocer a mi mamá de sangre. Ella fue la que elegí para mi vida, la que me dijo que nunca me quede con ganas de hacer lo que quiero, la que me enseñó a salir sin miedo a la calle, la que me volvió a maquillar y con la que empecé a comprar ropa del estilo que yo quería. Me dio las primeras herramientas para salir a luchar contra las violencias patriarcales. Una vez que dejé el refugio, siempre volvía. Antes de ir a las marchas iba a verla. Me daba su bendición y salía.</p>
<p>Nancy tenía cáncer y luchó contra la enfermedad durante años. La vi el miércoles pasado y sin querer entender demasiado asistí a su despedida. No la visitaba tanto últimamente, no me daba el corazón para verla así, se lo dije y ella lo entendía. No voy a olvidar sus últimas palabras: me dijo que me quería mucho y que estaba muy orgullosa de mi lucha. Ella no solo me cuidó en el ámbito de su refugio, también me alentó para que haga la denuncia formal para condenar a quienes cometieron los abusos que agredieron mi cuerpo y subjetividad en la infancia.</p>
<p>No hay ningún lugar como ese refugio que supo construir a fuerza de su convicción y de juntar las donaciones de vecinos y vecinas con conciencia de cambio. Era una persona respetada y como tal, temida. Sostenía esa casa del amor sin banderas de diferencia, o mejor dicho con una bandera de lucha para todas. Hoy quedan allí 17 pibas que recordarán como alivio al llanto, la sonrisa divertida de Nancy; esa que te tranquilizaba cuando todo parecía acabarse.</p>
<p>No hay ni habrá otra como ella. Una persona que abre las puertas de su casa sin preguntar nada, sin juzgar por las elecciones. A mí y a todas las pibas nos dio un refugio, un escape, y además la posibilidad de reconstruir el concepto de familia. Las fiestas con ella eran una mesa interminable, con un montón de mujeres que nunca habían disfrutado navidades.</p>
<p>&#8220;Yo no tengo miedo de morirme&#8221;, me dijo ese miércoles&#8230; Nancy pudo conocer a sus nietxs, a lxs de sangre y a lxs que le regaló la vida. Así pasó sus últimos días. Estaba muy admirada de mi resiliencia. Fue la primera que supo que soy lesbiana y la que me incentivó para que le diera &#8220;bola&#8221; a la que hoy es mi compañera. Para ella era el ejemplo de la piba que podía salir de una situación de violencias y gozar plenamente de la vida que elija.</p>
<p>En 2017, afrontamos juntas el juicio contra un varón que me violentó y que luego terminó asesinando. Ella fue la primera que se movió para que este tipo no se me acercara a través de una perimetral. Me acompañó por 4 años de mi lucha y me enseñó cómo acompañar a otras. Siempre se mostraba tranquila, Nancy también me enseñó a tener paciencia y se lo agradezco. Recuerdo que cuando comenzó el juicio me prometió que él iba a estar preso, y así fue. Así es. En el refugio conocí la lucha de las mamás de Ángeles Rawson y de Julieta Mena. Conocí a Carina Abregú. A Nancy le debo el que me haya conectado con personas que hicieron que me apropiara de espacios donde sentía que no merecía estar.</p>
<p>En el refugio aprendí que las historias llegaban en forma de relatos de mujeres y se quedaban en historias de supervivencia. Aun recuerdo cómo Nancy tendió la mano de J. para que comience a recuperar su autonomía. Ella tiene 16 años y su progenitora la abandonó. Nancy la adoptó como su hija del corazón y la joven a cambio le llevó sus pastillas y remedios a la cama hasta el último respiro de su vida.</p>
<p>Podría haber sido un mito perdido en el fondo del conurbano pero no.  Al refugio de Nancy llegaban por las noches mujeres con lo puesto y lo prestado, pidiendo ayuda y un abrazo que las ubique en una tierra que las desprecia. Una vez, una piba que padecía violencias vio a Nancy en un documental en el que participó contando sobre el refugio. En ese momento se animó a ir y un período después hizo la denuncia. Nancy le (nos) daba a las pibas la contención y el acompañamiento que ni el Estado ni las feministas de apellido y con cargos nos dieron.</p>
<p>Que haya más Nancys es mi deseo. Más de nosotras, de las que nos ayudamos a reconectar con aquello que nos quitaron.  Así sea volver a leer o escribir. Maquillarnos o elegir ropa. Abrazarnos o enamorarnos. Nancy pudo ser quien sostuvo durante años el día a día de un refugio para pibas que luchan contra las violencias de los machos en el conurbano sur. Pero fue una de esas feministas populares que sin decirse de esa forma, luchan sin luces, fama ni reconocimientos. Nancy Uguet murió hace dos días pero no quedará en el olvido. Fue despedida por todas las pibas y vive en todas las que salvó.</p>
<p>Vamos a ser libres por nosotras, por todas y en nombre de ella.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/por-un-mundo-con-mas-nancys/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Ni encerrada, ni medicada. Te quiero libre, loca y con derechos</title>
		<link>https://marcha.org.ar/ni-encerrada-ni-medicada-te-quiero-libre-loca-y-con-derechos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Oct 2019 03:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos populares]]></category>
		<category><![CDATA[La Plata]]></category>
		<category><![CDATA[La tinta]]></category>
		<category><![CDATA[plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[El manicomio, ¡también va a caer!]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Octubre es el mes del “Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries” y de la “6ª Marcha por el Derecho a la Salud Mental”. Que este tiempo se transforme en un momento de escucha sensible, sorora, amorosa hacia las mujeres cuyas vidas han sido arrasadas por las internaciones psiquiátricas.<br />
</em></p>
<p><strong>Por Solana Yoma, Soledad Buhlman y Jaschele Burijovich* / Foto: la tinta</strong></p>
<p>Durante mucho tiempo, la dimensión de género ha estado excluida de las cuestiones relacionadas con la salud mental. La mayoría de los colectivos existentes que luchan por la vigencia de los derechos humanos en salud mental ignoran el particular patrón de violencia y exclusión que sufren las mujeres internadas.</p>
<p>De hecho, la Ley Nacional de Salud Mental y Adicciones, una ley de avanzada en la región y la herramienta normativa que, desde hace años, reivindicamos desde el Colectivo por el Derecho a la Salud Mental de Córdoba, no menciona ni contempla las problemáticas específicas vinculadas a la situación de las mujeres. Sólo en su Decreto Reglamentario 603/13, y de manera muy general, se establece que las políticas públicas en materia asistencial deberán respetar el “reconocimiento de las distintas identidades étnicas, culturales, religiosas, de género, sexuales y otras identidades colectivas” (art. 9, inc e.). Sin embargo, cabe preguntarse, ¿alcanza sólo con identificar la existencia de distintas identidades sin reconocer que estos ejes de diferencia, actualmente, se articulan en la emergencia de modalidades agravadas de exclusión, padecimiento y desigualdad?</p>
<p>Estas omisiones permean, desde hace años, las distintas áreas de políticas en salud mental y alcanzan al relevamiento que se llevó a cabo en el Primer Censo Nacional de Personas Internadas por Motivos de Salud Mental, publicado en septiembre de 2019. En esta oportunidad, sólo se identificó la cantidad de varones, mujeres y otras identidades internadas en instituciones monovalentes, sin incorporar de manera transversal una perspectiva de género en el diseño de la herramienta. El resto de los datos no están desagregados por género, lo cual imposibilita conocer la situación diferencial de discriminación, violencia y vulneración que enfrentan las mujeres institucionalizadas.</p>
<p>Nos interesa, en esta nota, visibilizar especialmente esta triple discriminación: por mujeres, por locas y por pobres, y, sobre todo, el plus de padecimiento que el manicomio imprime sobre sus vidas.</p>
<p>Existen diferentes sensibilidades hacia las mujeres y los varones en los centros de atención psiquiátrica que llevan a ver como “normales” situaciones que, en realidad, constituyen graves vulneraciones de derechos humanos. Si bien el tema de la violencia contra las mujeres se ha logrado colocar en el ámbito de lo público y se lo ha tomado como un problema para la sociedad en su conjunto, la situación de las mujeres en los psiquiátricos no ha sido visibilizada con la dimensión que la gravedad y la urgencia requiere.</p>
<h4>No hay salud mental sin salud sexual</h4>
<p>En los manicomios, se produce un abordaje exclusivo de las problemáticas de salud mental que lleva a desatender y descuidar la dimensión física de la salud, con numerosas dificultades de acceso a otras especialidades. Se afirma que, en estas instituciones, el control clínico general es deficiente para todas las personas y que la salud sexual y reproductiva representa una de las mayores falencias en el abordaje de las mujeres internadas.</p>
<p>Muchos hospitales psiquiátricos no cuentan con profesionales de ginecología que puedan hacer un seguimiento periódico y preventivo de la situación de las usuarias. Por el contrario, los controles ginecológicos se realizan a partir de derivaciones a hospitales generales y sólo en aquellos casos en que se presume alguna problemática, embarazo o enfermedad. “En salud sexual y reproductiva, siempre es después, siempre llegamos después”, dicen las profesionales, quienes también son las encargadas de tramitar las derivaciones a partir de contactos personales, frente a la ausencia de procesos protocolizados a nivel institucional.</p>
<p>Otra de las violencias cotidianas que atraviesan la vida de las mujeres durante una internación psiquiátrica se vincula a las dificultades para acceder a <strong>productos de gestión menstrual</strong>. Aquellas que no cuentan con referentes vinculares que puedan proveerlos, o que carecen de capacidad de pago para adquirirlos, se ven expuestas a los vaivenes de su disponibilidad dentro del hospital. Frente a la ausencia de toallas higiénicas, tampones u otro tipo de elementos de gestión menstrual, algunas mujeres sólo pueden optar por el uso de algodones durante su período. Esta situación preocupa no sólo por su carácter antihigiénico, sino porque se presenta como un obstáculo que atenta contra sus posibilidades de libre circulación y de participación en espacios recreativos en la institución.</p>
<h4>Ni información para decidir, ni anticonceptivos para no abortar, ni aborto legal para no morir</h4>
<p>La internación psiquiátrica obstaculiza las posibilidades de acceso a <strong>educación sexual integral</strong> así como a información clara, completa y accesible que permita a las personas usuarias tomar decisiones autónomas sobre su cuerpo y su sexualidad.</p>
<p>La disponibilidad de <strong>métodos anticonceptivos</strong> también se encuentra restringida en los hospitales monovalentes de salud mental: sólo es posible acceder a profilácticos (sin una orientación adecuada respecto de su utilización) y a anticonceptivos inyectables mensuales, aunque, en algunas ocasiones, se denuncian interrupciones en la provisión de este recurso. Los demás métodos anticonceptivos no se presentan como una opción para las mujeres internadas, quienes se enfrentan a la imposibilidad de elegir aquel que mejor se adapte a sus necesidades y deseos.</p>
<p>Sumado a ello, en materia de interrupción legal del embarazo, los hospitales psiquiátricos de Córdoba se hacen eco de las mismas dificultades y obstáculos que permean al sistema de salud de la provincia en cuanto a la aplicación del protocolo de aborto no punible.</p>
<h4>Este cuerpo es mío: No es No. Lo demás es violación</h4>
<p>Resultan de sobra conocidos los <strong>abusos y violaciones</strong> que se producen en el internado de los hospitales psiquiátricos. Esta información circula entre el personal de estas instituciones, pero muy rara vez llega a denuncias concretas. A las precarias instalaciones edilicias (hacinamiento, colchones en el piso, piezas sin picaporte, armarios sin llave, camas sin sábanas), se les suma la falta de cuidados y una constante exposición a abusos y violencias. Las mujeres se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad y permanecen en estado de “alerta” cuando están internadas.</p>
<p>Algunas situaciones son calificadas por los/as profesionales como relaciones sexuales consensuadas entre personas internadas. No se problematiza el consentimiento desde la perspectiva de las desigualdades de género, mucho menos, desde el particular estado de las mujeres en el internado (sobremedicación, vulnerabilidad psíquica, aislamiento). La “capacidad de consentir” el tener o no tener relaciones sexuales se basa en ciertos supuestos que están suspendidos en la experiencia de la internación. Un “velo de igualdad” atraviesa al equipo de salud cuando consideran qué situaciones que las mujeres denuncian como abusos pueden ser consideradas relaciones consensuadas.</p>
<p>La interpretación sobre los abusos y las violaciones producidas en los internados psiquiátricos se da en un “campo de visibilidad genéricamente saturado”. Esto implica considerar que las relaciones sexuales que se dan allí se establecen en condiciones de igualdad entre los sexos.</p>
<p>Por otro lado, aquellas mujeres que se resisten, denuncian o se defienden son más estigmatizadas y, en algunos casos, hasta castigadas. De aquí, se derivan algunos interrogantes: ¿quiénes pueden hablar? ¿a quiénes se va a escuchar?</p>
<p>Ante esto, es necesario decir que las instituciones, cuando actúan, lo hacen después de que se han consumado los hechos. No existen políticas de prevención porque el supuesto del que se parte es de que son vidas que no merecen ser defendidas.</p>
<h4>Hermana, no nos creen</h4>
<p>El movimiento de mujeres cuestiona el déficit de credibilidad que sufren sus denuncias. El YO TE CREO es parte de ese pedido de reconocimiento.  Esta situación ha sido estudiada y denominada injusticia epistémica.  Esta injusticia conlleva como consecuencias, entre otras, la obstrucción del acceso a la justicia y la vulneración de derechos. Este tipo de injusticia se expresa de dos maneras: la <strong>injusticia testimonial</strong>, que implica que las personas que escuchan estas denuncias le otorgan menor nivel de veracidad por la identidad de quien relata. También puede aparecer como <strong>injusticia hermenéutica</strong>, esto es no poder hacer comprensible conceptualmente lo que se está denunciando.</p>
<p>Ambas situaciones se hacen aún más graves cuando las que denuncian son mujeres internadas en los hospitales psiquiátricos. Sus voces son precarizadas y cuestionadas. Las mujeres víctimas no son consideradas tales y sus relatos son puestos en duda a partir de la estigmatización que su condición de pacientes internadas produce. El paradigma patriarcal cataloga a las mujeres como “locas por naturaleza” y esta creencia asimilada hace que los/as que escuchan no acepten estas narraciones.</p>
<p>Por otro lado, los graves abusos que se producen no son considerados <strong>violencias de género</strong>. La violencia hacia las mujeres en estas instituciones no es un hecho marginal y excepcional, sino que, por el contrario, se trata de prácticas cotidianas y sistemáticas.</p>
<p>El manicomio magnifica las relaciones de poder desiguales y asimétricas. Es por esto que el colectivo de mujeres y el colectivo por el derecho a la salud mental deben ser capaces de visibilizar estas vulneraciones como violaciones a los derechos humanos que padecen especialmente las mujeres.</p>
<h4>Eso que llaman amor…</h4>
<p>Históricamente, las mujeres han sido vinculadas a las <strong>tareas de cuidado</strong> de otras personas y definidas como las principales proveedoras de eso que llaman <strong>amor</strong>.  Este encargo social también se expresa en el tipo de estrategias de <strong>acompañamiento</strong> implementadas antes, durante o después de las internaciones por motivos de salud mental.</p>
<p>Las principales redes de apoyo están sostenidas por las mujeres más próximas a las personas internadas o externadas de los hospitales psiquiátricos. Pensar en los procesos de externación e inclusión en la vida social y comunitaria de las personas se torna casi imposible sin ellas, que, además, asumen otras responsabilidades en su cotidianidad, tales como proyectos académicos, laborales, familiares, vinculares y/o comunitarios. Esto profundiza la problemática en torno a las desigualdades y barreras para el acceso a derechos económicos, sociales y culturales de las mujeres cuidadoras (acceso a mejores empleos, educación, cuidado de su propia salud, a su participación social y política, entre muchas otras). Ya lo viene expresando el movimiento feminista desde hace tiempo, “el cuidado informal de la salud es una cuestión de género y una cuestión de equidad”. Es de género porque recae principalmente en las mujeres, quienes quedan más expuestas y vulnerables a padecer algún tipo de malestar biopsicosocial. Es de equidad porque tienen menos posibilidad de acceder a apoyos profesionales, dadas las desigualdades a las que se enfrentan las mujeres con menos recursos económicos.</p>
<p>Esta situación se replica y profundiza en aquellas mujeres-madres que son, o han sido, usuarias internadas en hospitales psiquiátricos. El ejercicio de la <strong>maternidad</strong> se transforma en uno de los principales motivos de preocupación al momento de consentir o no sus propias internaciones. La internación de una mujer no solo evidencia el lugar que ocupa en tanto cuidadora, sino que, además, pone de relieve las múltiples invisibilizaciones y vulneraciones dada la ausencia de políticas públicas integrales e intersectoriales con perspectiva de género que contemplen los entrecruzamientos que se producen (mujer-usuaria-madre). La imposibilidad de proveer de cuidados, el temor a perder las tenencias y las interrupciones producidas sobre el vínculo con sus hijos/as se suman a la lista de violencias a las que son sometidas. El tipo de vínculo que podrán sostener o desarrollar con ellos/as durante la internación queda sometido a las decisiones y acciones de la justicia, a las posibilidades de desarrollo estratégico cuidadoso de los equipos de salud y a las redes vinculares y comunitarias disponibles.</p>
<p>Las mujeres que tienen permitido por la justicia sostener la vinculación con sus hijos/as menores de edad acceden a visitas esporádicas, en espacios comunes, en las guardias, sin disponer de sitios adecuados que contemplen las particularidades y necesidades para el desarrollo, sostenimiento y/o fortalecimiento del contacto. Muchas usuarias de salud mental tienen a sus hijos/as al cuidado de otras personas; otras tantas, son víctimas de <strong>violencia obstétrica</strong> y separadas de ellos/as desde el momento del parto. En estas situaciones, se desconoce por completo el derecho de las mujeres usuarias a tomar decisiones anticipadamente, recibir información adecuada y accesible durante toda la intervención, y a consentir o no las intervenciones. Se vulneran los derechos de los/as niños/as y el derecho de las usuarias a maternar.</p>
<p>Del mismo modo, ocurre con las madres de lactantes que, por diversos motivos, llegan a las guardias de salud mental o están en situación de internación. La dificultad para sostener prácticas integrales de cuidado de la salud, la ausencia de recursos materiales y humanos para acompañar ese momento, y los obstáculos para la vinculación con los/as hijos/as son habilitadores del avasallamiento de los cuerpos, irregularidades en los procedimientos y violación de su derecho a decidir sobre la lactancia.</p>
<p>Las mujeres que quedan embarazadas durante la internación son una gran incógnita. Por un lado, la ausencia de protocolos en las guardias e internados, que incluyan procedimientos de evaluación integral, de control preconcepcional, prenatal y puerperal, imposibilita conocer cuál es la situación de salud de las personas gestantes, antes y durante la internación. Por otro, las estrategias desarrolladas ante las situaciones de embarazo conocidas por los equipos de salud se ven truncadas por la ausencia de recursos para hacer un seguimiento adecuado, brindar los cuidados y apoyos necesarios para estas mujeres. Por lo tanto, las intervenciones son aisladas y dependen, muchas veces, de la buena voluntad y consideración de los equipos tratantes.</p>
<h4>Ni encerrada, ni medicada. Te quiero libre, loca y con derechos</h4>
<p>En los párrafos anteriores, hemos querido visibilizar las violencias que se producen en los hospitales psiquiátricos por razones vinculadas al género, sin desconocer las graves vulneraciones a los derechos humanos de toda la población internada en esas instituciones.</p>
<p>Como ya afirmáramos, las mujeres padecen de mayor malestar psicológico que los varones y esta situación se incrementa con el encierro psiquiátrico, puesto que se añade a los patrones de discriminación de género, la violencia institucional propia de la vida en los manicomios.</p>
<p>Tradicionalmente, el malestar de las mujeres ha sido acallado con encierro y sobremedicación. Ambas respuestas han imposibilitado que las mujeres puedan desarrollar sus proyectos con libertad y en igualdad de condiciones que las demás personas.</p>
<p><strong>El manicomio ha sido funcional al patriarcado y ambos son responsables de la devastación de numerosas vidas.</strong> Diversos colectivos estamos luchando para derribarlos. Frente a los muros del sistema manicomial, construimos puentes hacia la comunidad. Frente a la sumisión y la inequidad del patriarcado, diseñamos puentes hacia la libertad y la igualdad. Los puentes son nuestros derechos. Para todos y todas, la dignidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*<em>Integrantes del Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos. <a href="https://latinta.com.ar/2019/10/no-estamos-todas-mujeres-hospitales-psiquiatricos/">Originalmente publicada en la tinta</a></em></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/ni-encerrada-ni-medicada-te-quiero-libre-loca-y-con-derechos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¡La revolución no para!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-revolucion-no-para/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Oct 2019 12:59:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos populares]]></category>
		<category><![CDATA[La Plata]]></category>
		<category><![CDATA[plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La Plata fue la sede del Primer Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Para quienes participamos o estuvimos pendientes de los debates que atravesaron el 34 </em><em>Encuentro, todavía permanece en los cuerpos una vorágine </em><em>de sensaciones. La tensión generada por el nombre que lo define fue apenas la expresión de </em><em>discusiones que son mucho más profundas y que marcan un </em><em>punto de inflexión para el movimiento de movimientos que es hoy el feminismo en la Argentina, en </em><em>la región y en el mundo.</em></p>
<p><strong>Por Ana Paula Marangoni / Foto: Nadia Petrizzo</strong></p>
<p>Hay una premisa que circula en el saber popular encuentrero, y es que ninguna participante permanece igual después de atravesar esta experiencia. Para quienes acuden por primera vez, se trata de romper prejuicios, de descubrirse y redescubrirse en otras, de abrirse a espacios participativos donde todas y todes tenemos el mismo lugar para opinar, escuchar y participar. El Encuentro mismo es el lugar opuesto a la meritocracia, donde inevitablemente está presente, pero a la vez se rompe y cuestiona. No hay feministómetro que resista: la que va hace veinte años y la</p>
<p>que asiste por primera vez hacen el encuentro en la misma medida. Los talleres son abiertos y participativos: se arman con lo que aporta cada una, con lo que se genera grupalmente. En cada aula se fragua algo distinto; están los picantes, los acalorados, los tímidos, los que te hacen llorar, los que generan un intercambio de mates y palabras, de data, teléfonos y redes. Cada taller es único e irrepetible.</p>
<p>La cita de La Plata, ya desde los preparativos prometía ser mucho más que cualquier Encuentro. Porque después de muchos años (en 1996 tuvo sede en CABA y en 2001 en La Plata) se realizaría en la Provincia de Buenos Aires, a penas a 60 km de la Capital Federal. Pero además, coincidiría en el calendario con un año electoral, caldeado por la elección de nuevo presidente y por la continuidad o no del macrismo, y en un momento de crecimiento y masividad del feminismo.</p>
<p>Esto sumado al debate sobre el nombre del Encuentro, que venía replanteándose desde hace al menos dos años de forma más contundente. Las reuniones de la Comisió Organizadora (CO) expusieron aún más las diferentes posturas, pero también las estrategias para acaparar discusiones, redes sociales y sentidos del encuentro. Para sorpresa de muchas y muches, el cambio de nombre, que parecía ser una decisión unánime al finalizar la cita en Trelew, se postergaba con argumentos de democratización que tampoco tuvieron lugar durante el encuentro. Si la CO no puede decidir durante los preparativos, ¿cuál es el papel de las conclusiones? ¿Cada año se hace borrón y cuenta nueva? Y si no se podía decidir en esa instancia, ¿por qué persistirían en nombrar al encuentro Nacional y de Mujeres también durante el cierre, después de que se cuestionara a través de múltiples expresiones?</p>
<p>Para despejar dudas, algunas integrantes de la CO expusieron en diversos documentos su postura,<br />
que es explícitamente biologicista, racista y transfóbica, sin exageraciones. En un comunicado reciente, el PCR expresó: “no es correcto que las mujeres terminemos diluidas en el cambio de nombre y perdamos la hegemonía de este Encuentro que supimos construir y masificar desde hace 34 años.” La idea de hegemonía deja en evidencia la pretensión de supremacía de una identidad sobre otras, en una argumentación que atrasa al menos un siglo.</p>
<p>La siguiente frase, es una demostración de la poca formación sobre identidades de quienes redactaron el comunicado: “no ayuda la confusión y la mezcla que realizan entre género, sexo y sexualidad. Meter todo en la misma bolsa, no solo genera una gran confusión, no sólo divide y no amplía, sino que además le abre la puerta a la participación de masculinidades y varones en el Encuentro”. Pretendiendo deslindar “confusiones”, incurren en otras mayores, creando un fantasma inexistente sobre la participación de varones cis, que de ninguna manera puede desprenderse de la inclusión de identidades disidentes, que ya participan y forman parte de los encuentros, aunque no sean nombradas. Tal vez se les podría recomendar que asistan a los talleres de ESI, parte de la grilla ¡oficial! de Encuentro.</p>
<p><strong>Les hicimos el encuentro, ¡qué momento!</strong></p>
<p>Podemos tener expectativas, pero hasta que no estamos ahí, es imposible predecir lo que va a pasar. Desde el temporal que prometía arruinarlo todo, hasta la tregua que nos permitió salir de las aulas de los talleres como de madrigueras, el subi- baja de expectativas no paró de crecer. Las calles hablan más que los debates de puertas para adentro. A lo largo de toda la ciudad, la pronunciación por la legalización del aborto fue contundente y visible. Los pañuelos verdes se desplegaron durante el pañuelazo del sábado y durante todas las jornadas. Ya es un hecho: cada una se lleva su pañuelo; está la Campaña, pero también la Campaña la hacemos todas.</p>
<p>Algo similar pasó con la Campaña #SomosPlurinacional, que fue apropiada por las presentes en consignas, en cantitos, pero sobre todo en la participación en eventos claves, como la Marcha contra los travesticidios, la Asamblea de Feministas del Abya Yala, y la participación de la columna Plurinacional durante la marcha del domingo. El Encuentro cumplió con la promesa de masividad. El domingo tuvo su pico más álgido en la plaza San Martín y alrededores, donde se hacía casi imposible moverse con rapidez entre charlas, sedes de talleres, actividades y los puestos de la Peatonal Feminista. Fuimos 350 mil, al menos. Tal vez 400, o 500. Lo masivo también es lo que ya no se puede contar ni medir.</p>
<p><strong>¿Quién decide en el Encuentro?</strong></p>
<p>Las tensiones durante las asambleas organizativas, así como todo lo sucedido durante el PluriEncuentro abren un debate detrás del debate, que consiste en preguntarnos cuáles son las herramientas de decisión que tenemos. Cuando se iniciaron los Encuentros Nacionales, las asistentes podían ser mil como mucho. Con el paso del tiempo la cantidad de asistentes se incrementó, llegando a 5 mil aproximadamente. En grupalidades medianamente reducidas, la estructura de funcionamiento era lógica y manejable. Prácticas como el aplausómetro para decidir la siguiente sede, eran medibles en esa instancia de participación.</p>
<p>La revitalización del feminismo en Argentina provocó una explosión en los Encuentros, que se transformaron en eventos masivos, con asistencia desde 20 mil personas en 2010 hasta 60 mil en los últimos años, y que llegó a congregar en La Plata al menos a 350 mil. Inevitablemente, y en todo sentido, cambiaron las reglas del juego. La revolución feminista arrasó año tras año con formas de pensarnos, de entendernos, de vivir nuestra identidad y sexualidad. Si algo tiene esta ola feminista es que las luchas de distintas identidades trascienden a la de la mujer. Sería imposible pensar al feminismo de hoy sin el aporte fundamental de las identidades travestis, trans, lesbianas, no binaries, entre otras. Las formas van cambiando en todo sentido, y ya nada queda en pie. La transformación de quienes se autoperciben mujeres es posible gracias a la experiencia de otras identidades que trascienden esquemas arcaicos y binarios de pensamiento. Esta revolución permanente no solo cuestiona el nombre de las identidades que construyen el Encuentro, sino que en <strong>su enfoque plurinacional pone de manifiesto también la lucha contra el esquema de privilegios hacia adentro</strong>: es de las negras, es de las originarias, es de las migrantes, es de las villeras. Rompe fronteras auto impuestas y crea alianzas entre distintas experiencias. Tiende lazos hacia una lucha que va más allá de las individualidades y que pretende crear alternativas colectivas de resistencia a este sistema, que destruye y desecha cuerpos.</p>
<p>En un grado mayor, toda la estructura de los tradicionales Encuentros Nacionales de Mujeres (que cumplió una gran función y forma parte de nuestra historia) llegó a su tope en su forma inicial. Las temáticas de los talleres, que crecen año a año, también expresaron la necesidad (inevitable) de debatir otras cosas; porque afortunadamente, nuestras vidas están cambiando. Emergen los talleres específicos para las pibas, las niñas y adolescentes que reclaman sus propios espacios de debate. Se discute nuestro lugar en nuevos ámbitos, como el deporte o el campo de la tecnología, entre otros. Se necesitan cada vez talleres más puntuales donde se tejen alianzas y estrategias diversas para avanzar en el reconocimiento de derechos. A medida que conquistamos lugares, se presentan nuevos desafíos o nuevos enfoques.</p>
<p>Lo que no cambia, inevitablemente muere. La Plata fue complejo porque estaba destinado a ser la bisagra inevitable entre lo viejo y lo nuevo. Tuvo la fuerza instintiva que obligaba a tensionar cuando desde ciertos sectores se decía que no. Y finalmente pudo ser:<strong> La Plata fue la sede del Primer Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries.</strong> Lo fue, no porque lo decidiera una comisión organizadora, sino porque fue el grito mayoritario de quienes asistieron. La campaña plurinacional fue adoptada por casi todas asistentes, que lo expresaron en los cantitos, en los talleres, en actos, en la masividad de la Marcha contra los Travesticidios y en la concurrencia inédita para la asamblea de feminismos del Abya Yala. No estamos solas, dijimos desde los espacios que ocupaban nuestros cuerpos. El Encuentro somos todas y todes.</p>
<p>Otro tópico que caracterizó este encuentro fue la cantidad de charlas y talleres que no necesitaron de una autorización o mención en la grilla. Los talleres no oficiales aportaron un aire de vitalidad a la oferta que, aunque venía creciendo, necesitaba entrar de una vez por todas al siglo XXI. Además del contenido, la mención de los talleres “Mujeres y …” ya tiene moho y huele mal. ¡A modernizarnos!<br />
<strong>Construir formas alternativas de poder</strong></p>
<p>Todo lo sucedido pone en tela de juicio quién decide y cómo lo hace. ¿Acaso depende de lo que decida cada CO local? Lo acontecido en La Plata marca un precedente acerca del lugar de la voluntad popular y el de las CO. Organizan, pero no deciden. No son dueñas del encuentro. No hay manera de que puedan apropiarse de decisiones que ya no dependen de un partido, una comisión o un grupo de fundadoras. Hay una transversalidad que rompe con lógicas arcaicas y patriarcales de poder que se reproducen hacia adentro del encuentro. Porque ser mujer o disidente no te quita lo patriarcal.</p>
<p>Sin embargo, no es cuestión de romantizar situaciones. Las integrantes de muchos partidos políticos deberían cuestionarse la reproducción de formas repudiables de construcción de poder, que van en contra de lo que se propone desde una micro política del feminismo. Si lo comunitario rompe con los personalismos e individualismos, si propone abandonar formas típicamente patriarcales como son la rosca permanente y las estrategias de cooptación, si lo solidario parte de la escucha y el respeto; hay sin duda más de un hecho que enciende una alarma sobre lógicas de poder que van en contra de lo que pretendemos construir.</p>
<p>Un ejemplo de esto es el papel lamentable de todo el arco de partidos que se metieron delante de la cabecera de la marcha, retrasándola dos horas, y obligando a muchas a cortar camino, a quedar varadas en una espera interminable o a buscar bifurcaciones alternativas para poder avanzar mínimamente. La participación de varones cis en las columnas de algunos partidos también representa una alarma sobre un consenso ganado sobre los encuentros: no participan de talleres ni de la marcha; se trata de un espacio único que tenemos en todo el año, al que se llega desde distintas provincias del país y desde otros países, para debatir problemáticas nuestras. No cuesta entender su presencia: irrita ver que no renuncien al privilegio de estar y ser protagonistas incluso de nuestra lucha, aun cuando les pedimos que no estén y que respeten ese espacio nuestro, aun cuando su presencia los convierte en el ejemplo más claro del machirulo.</p>
<p>Otro de los síntomas de alarma fue la agresión a travestis, trans y originarias que intentaron acercarse al escenario durante el cierre del aclamado pluri encuentro. La demora en reconocer que el encuentro ya por unanimidad había cambiado su nombre, se vio agravada por las reacciones violentas hacia referentes de Argentina y otros países, que sufrieron en carne propia el racismo y biologicismo en el mismo seno del encuentro.</p>
<p>Todo esto nos conduce a pensar que estamos atravesando una transición de cambio, y que todavía quedan muchos desafíos por delante. El feminismo avanza como una fuerza rizomática que cuestiona toda concentración de poder y privilegios, por dentro y por fuera. El aparateo seguirá existiendo, porque los Encuentros Plurinacionales son, por su importancia y masividad, espacios neurálgicos de poder. En todo caso, la experiencia de La Plata nos demuestra que hay herramientas de construcción de poder alternativas, y que la voluntad popular es más fuerte que un ejército de rosqueras.</p>
<p>Porque nos hermanamos y es el sentir de muchas y muches; porque nos duele que el nombre invisibilice a las más vulneradas y despojadas de este sistema; porque el feminismo es la fuerza que nos une, pero a su vez hay muchas formas de serlo; y porque queremos que se enfrente a las injusticias de este sistema y se solidarice con otras luchas: abrazamos con felicidad el nacimiento de un nuevo nombre.</p>
<p>Mientras reflexionamos y ordenamos de a poco todo lo vivido, nos preguntamos: ¿cómo será San Luis? ¿Qué nuevas preguntas y desafíos nos traerá? Nos deparará, seguramente, la necesidad de reclamar nuestra agenda ante un nuevo gobierno, el desafío de seguir trascendiendo bajadas de línea y transversalizar nuestras luchas, y la demanda inevitable y urgente por la legalización del aborto. Tenemos un año entero para transitar y seguir transformándonos. ¡La revolución no para!</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-revolucion-no-para/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Un taller para ponerle palabras al feminismo popular</title>
		<link>https://marcha.org.ar/ponerle-palabras-al-feminismo-popular/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Oct 2019 03:30:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[disidencia]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos populares]]></category>
		<category><![CDATA[La Plata]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[plurinacional]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Vivian Palmbaum]]></category>
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					<description><![CDATA[Se realizó por primera vez el Taller: Mujeres y Feminismos Populares y allí estuvimos ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En el marco del Encuentro Plurinacional se realizó el taller Mujer y Feminismos Populares que se realizó por primera vez en la historia de los Encuentros.<br />
</em></p>
<p><strong>Por Vivian Palmbaum / Foto: Analía Cid<br />
</strong></p>
<p>El taller sobre feminismo popular tenía un espacio temático específico por primera vez en la historia de los Encuentros, con una convocatoria que excedió ampliamente lo previsto y que obligó a abrir tres comisiones, al mismo tiempo, que llegaron en algunos casos a superar las 200 personas cada una.</p>
<p>Las exposiciones y el debate se realizaron en un marco de respeto, si bien el contexto preelectoral estuvo presente y algunas tensiones se hicieron sentir a la hora que algunas expositoras confundieran el ámbito para hacer proselitismo facilitado por la cercanía de las elecciones.</p>
<p><strong>¿Que es el feminismo popular?</strong></p>
<p>Respuestas donde se entramaron genealogía, recursos, tensiones, propuestas, derechos, estrategias de construcción. Definir al feminismo popular desde la academia o escribir el feminismo popular desde lo que pasa todos los días en los barrios fue el primer punto de tensión. Académicas, un término que usan en las barriadas para marcar la diferencia entre vivir ahí y quienes se acercan con algún saber a participar, interesarse en los demás, ser sensibles. Sin embargo fueron las llamadas académicas, las primeras en llamar la atención que era “<strong>desde el territorio que es necesario empezar a ponerle palabras al feminismo popular y romper la burbuja para que también las mujeres de los barrios lleguen a la universidad</strong>”.</p>
<p>¿Hay distintos feminismos? Quizas las respuestas intentan romper la diferencia entre ellas y las otras, porque el feminismo encuentra respuestas que construyen sentidos múltiples. ¿Feminismo villero es lo mismo que popular? ¿Popular es lo mismo que masivo? En el medio la referencia al peronismo fue ineludible como histórica ampliación de derechos desde el Estado. Sin embargo, también se reconoció la historia del feminismo en nuestro país, ligado a la resistencia y las abuelas que estaban en las ollas populares y las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Quizás para no importar modelos, porque tenemos una historia colectiva de mujeres que con valentía resistieron y enfrentaron al poder.</p>
<p>Entre nosotras “Nuestro feminismo popular es plurinacional porque en las villas, en los barrios, nuestras compañeras son de Uruguay, Bolivia, Paraguay, Perú y otras partes”, para mostrar desde el inicio que el feminismo es un tejido que no excluye y que no hay Encuentro que no sea plurinacional y “porque no reconocernos como plurinacional es oprimir a un colectivo que  existe y vamos de las mano con las disidencias en el barrio”, se expresó y se repitió con énfasis.</p>
<p><strong>¿Como se responde al binomio madre-mujer que impone el patriarcado?</strong> Una pregunta que en los barrios, las mujeres van construyendo. “Nosotras nos consideramos feministas porque pensamos en comer, en darle de comer a nuestros pibes. Sin embargo, también es cierto que <strong>el feminismo en el barrio no solo puede reducirse a la función de dar de comer, de hacer un merendero, también podemos hacer otras cosas</strong>”.</p>
<p>Los privilegios y las jerarquías que dividen también aparecieron en la definición de lo que no es popular, porque ese patriarcado es el que somete a las mujeres por la dependencia económica. Concientizar sobre la violencia de género también estaba ligado a los ingresos económicos, “las compañeras dependían de sus compañeros y eso era un factor de violencia de género, en una provincia como Santiago del Estero que tiene un alto índice de femicidios”, una situación que se repite a lo largo y ancho del país. Entonces la gestión de los recursos que permite garantizar un ingreso llega con la construcción de cooperativas en los barrios que son un reaseguro contra la dependencia, esa que hace que las mujeres sean violentadas, sometidas en silencio porque no tienen otra salida.</p>
<p>Cómo pensar el feminismo en los barrios no en términos de a favor o en contra, cuando las mujeres mueren víctimas de la violencia y la construcción de sentido. <strong>El valor del feminismo también rompe con el individualismo</strong> lo que significa en la práctica cotidiana que aunque “hay muchas que no adhieren a la interrupción voluntaria del embarazo llegamos a la conclusión que no queremos que se muera ninguna mujer más”. Una construcción que también es sinónimo de solidaridad, porque a pesar de que “hay muchas mujeres de pañuelo celeste que sufren violencia de género en los barrios, no por eso las dejamos de lado, sino que las acompañamos”.</p>
<p>Con la presencia de algunas representantes de consejerías, como las Anamarías de Santa Fé, que propusieron que “<strong>pensar la ILE desde el feminismo popular no es estar a favor o en contra, sino que las mujeres se mueren en los barrios y entonces es necesario pensar cómo llegar con la información</strong>”.</p>
<p>Encontrarle palabras al feminismo popular es contar que las mujeres de los barrios, villas y asentamientos son las que desaparecen y a los que el Estado no busca ni protege. La violencia contra las mujeres como definición no distingue entre clases sociales pero es la principal problemática en los barrios populares. “Es necesario contar con un Estado que proteja los derechos de las mujeres y que instrumente la ESI”, como decía una piba de Bariloche, porque “no quiero que una piba tenga que dejar de comer para alimentar a sus hijos, quiero que las pibas puedan terminar el secundario”. Además coincidieron en la necesidad de que haya una Ley de emergencia en violencia de género para que el Estado garantice que las mujeres se puedan ir de sus casas y tengan subsidios para no tener que volver.</p>
<p>No faltó una interesante reflexión y debate que se viene planteando hacia el interior de las organizaciones sociales, “hacia adentro estamos sobrecargadas de tareas y la militancia de género es una tarea adicional, que tiene que ser transversal a todos los integrantes y no solo de las mujeres”. Un planteo que encontró diferentes posiciones en la inclusión de hombres, en el trabajo con las masculinidades patriarcales sobre lo que no hay consenso.</p>
<p>En dos días intensos y poblados de debates, palabras, consensos y diferencias para ir poniéndole palabras al feminismo popular, ese que muestra otro lazo social, el que se construye cotidianamente, mas transversal y solidario para que “<strong>sigamos luchando juntas, sin dejar de reclamarle al Estado que nos garantice nuestros derechos</strong>”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/ponerle-palabras-al-feminismo-popular/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>¡Mandale Marcha!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mandale-marcha/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Oct 2019 13:00:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#34Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos populares]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Con mirada regional, hoy marchamos ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Marchamos porque cuando nos juntamos, la furia de nuestras muertas caminan a nuestro lado. Son hileras de demandas que pisan fuerte y que hacen historia. Un Encuentro con mirada regional en año electoral pero que es mucho más que la coyuntura. Somos luchadoras sin fronteras.</em></p>
<p><strong>Por Redacción Marcha / Foto: Analía Cid<br />
</strong></p>
<p>Marchamos porque cuando nos juntamos, la furia de nuestras muertas caminan a nuestro lado. Hileras de demandas que pisan fuerte, con una sola idea en la mente, que el macho sólo mata cuando está en soledad, que se esconde porque sabe que a dónde vayan los iremos a buscar. Si los talleres son el corazón del Encuentro, la marcha es su cerebro. Y está preparado para gritarle a la historia sus demandas. Que son políticas y colectivas.</p>
<p>La 34 edición del encontrarnos se realiza en La Plata y se espera multitudinaria. Hoy con la marcha se llegará al momento donde la construcción de décadas del movimiento feminista se vuelve, finalmente, visible para los poderes conservadores. La cita será desde las 17 en Avenida 1 y Avenida 60 e irá, en su recorrido oficial hasta el Estadio Único y en su recorrido plurinacional y disidente se acercará a la Plaza Moreno donde está la Catedral.</p>
<p>Atravesado por los debates en relación a la identidad de la lucha y a como mencionamos la acción política más importante del año, la marcha del Encuentro interpelará la agenda histórica: contra los femicidios y contra todas las violencias; contra los travesticidios y transfemicidios y en repudio de los crímenes de odio. En favor de la vida de las Defensoras de Derechos Humanos en una región atacada por el fascismo y los conservadurismos asustados. En La Plata marchamos por justicia para Johana Ramallo y por todas las torturadas y desaparecidas por la trata de personas para la explotación sexual. Marchamos contra normalizar que la expectativa de vida de las travas sea de 35 años y porque no estamos todas, faltan las presas.</p>
<p>El Encuentro no solo denuncia y visibiliza, también es la convergencia de un sin fin de propuestas que buscan ir más allá de la demanda. El arco es amplio y recorre diversos aspectos: el fortalecimiento de los sindicatos y la necesidad de romper con los liderazgos patriarcales y la lógica de machos, así como de hacer lugar en las conducciones para mujeres y disidencias; la garantía de derechos de las migrantes; la soberanía alimentaria y energética; el derecho a tener infancias libres, la necesidad de implementación de la ESI en las escuelas, la legalización del aborto y el acceso a salud sexual y reproductiva en todo el país; la ampliación del presupuesto estatal destinado a políticas de género e inclusión y la implementación del cupo laboral trans; la ampliación de derechos laborales y la distribución de las tareas domésticas y de cuidado; el ejercicio de la plena libertad para los cuerpos y elecciones disidentes.</p>
<p>Sabemos que los Encuentros frenan el tiempo y la cojuntura por tres días. Sin embargo, este año, la mirada atenta a la situación del Ecuador no permitió una permanemte abstracción. Las hermanas de los pueblos indígenas están dando la lección de rebeldía al neoliberalismo que todas estábamos esperando. Miles se mantienen en las calles a pesar del toque de queda y la militarización de Lenin Moreno. En paralelo, del lado oriental del mundo las mujeres kurdas resisten a la guerra impuesta por Turquía, luego de que Donald Trump anuncie el retiro se las tropas de Siria habilitando la operación militar turca contra la autonomía del pueblo kurdo.</p>
<p>Es el plan de un sistema de muerte, son ellos contra nosotrxs. Centroamérica, el laboratorio de experimentación militar lo demuestra. Políticas extractivas extremas, asesinatos y persecuciones sistemáticas a las defensoras durante los gobiernos conservadores se lavan de cara. Una necropolítica que tiene a los cuerpos feminizados como botín de guerra. Pero todo tiene su respuesta, ante la hostilidad las mexicanas dijeron basta y respondieron ante la muerte con más color. Una marea brillante recorre Nuestra América y el mundo, en Argentina hace 34 años que irrumpe en cada territorio donde la desigualdad y la violencia se hacen costumbre. Esta vez, en territorio Querandí lo volvemos a afirmar, somos históricas, luchadoras, sin fronteras.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mandale-marcha/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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