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	<title>Federico Orchani &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Federico Orchani &#8211; Marcha</title>
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		<title>¿Depresión post-PASO?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Oct 2017 21:54:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[análisis político]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión post-PASO]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2017]]></category>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[El 28 de septiembre se llevó a cabo el encuentro titulado "¿Depresión post-PASO?" con las intervenciones de Pablo Semán y Mabel Thwaites Rey.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/federico-orchani/">Federico Orchani</a> – <a href="https://twitter.com/fedeorchani" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">@fedeorchani</a></strong></p>
<p><em>El pasado jueves 28 de septiembre en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA se llevó a cabo el primero de dos encuentros titulado &#8220;¿Depresión post-PASO?&#8221; que contó con las intervenciones de Pablo Semán y Mabel Thwaites Rey. El segundo encuentro será el jueves 12 de octubre con la presencia de Martín Rodríguez, Fernando Rosso, Martín Becerra y Claudio Katz. Aquí intentaremos recoger algo de lo que dejó el primer encuentro. </em></p>
<p>El ciclo de “conversatorios” lleva la firma de quince organizaciones y movimientos populares (1) de la denominada “izquierda popular” o “izquierda independiente”, espacio que se constituyó durante la década pasada entre los márgenes intermedios del peronismo como tal y la izquierda trotskista. Hoy este espacio sufrió un “desgarramiento” como bien analiza Mabel Thwaites Rey, producto de apuestas diversas que fueron asumiendo sus distintos actores.</p>
<p>El espacio está actualmente traccionado por dos grandes aspiradoras. Un grupo de organizaciones apostó a construir “a la izquierda del kirchnerismo” procurando mantener niveles de autonomía –aunque varios grupos no tuvieron éxito y quedaron integrados a la experiencia del FPV– y otro grupo de organizaciones se propone ser “la cuarta pata del FIT”; experiencia electoral de la izquierda trostkista que se potenció a partir de sancionada la ley de reforma electoral que incluyó las PASO como instancia previa que obliga a superar un umbral de votos necesarios para competir en las elecciones generales. Hoy, el espacio de la izquierda popular se encuentra en una crisis identitaria y política profunda. ¿Tiene chances de reinventarse a la luz del nuevo escenario político? Volveremos sobre esta pregunta al final del artículo.</p>
<p><strong>¿Depre qué?</strong></p>
<p>El título de la charla lleva a polémica. ¿Qué significa estar deprimidos en política? ¿Cuándo empezó la depresión, después de las PASO, en 2015 o antes? Existen diferentes miradas, la realidad es que el gobierno de la alianza Cambiemos llegó a las PASO legislativas con epicentro en la provincia de Buenos Aires a revalidar su gestión en medio de críticas por el deterioro económico evidente de gran parte de la población. Aun así, y a pesar de numerosas movilizaciones de protesta, salió airoso.</p>
<p>Un ignoto Esteban Bullrich logró emparejar la elección nada menos que a la ex presidenta y principal figura opositora Cristina Fernández de Kirchner. La buena performance oficialista traspasó las fronteras bonaerenses. El macrismo se hizo fuerte en el interior y en particular en grandes centros urbanos como Mendoza, Córdoba, Santa Fe y la Capital Federal. Otros bastiones históricos del justicialismo dominados por “la liga de los gobernadores” fueron sacudidos por los efectos de la polarización entre oficialismo y oposición kirchnerista. De cara al 22 de octubre, nada indica que este escenario tenga variaciones. Es más, puede haber sorpresas que consoliden aún más el desempeño oficialista.</p>
<p><strong>¿Una nueva hegemonía cambiemita? </strong></p>
<p>En honor al concepto elaborado por Gramsci para pensar un contexto de derrota a las puertas de la Italia fascista, y a Pablo Semán que nos alerta sobre el manoseo irresponsable del concepto, vamos a introducir otra herramienta de análisis gramsciano que mejor le calza al momento. El de “revolución pasiva”: Cambiemos es la recomposición de la dominación por arriba.</p>
<p>Siguiendo a Semán, una virtud de Cambiemos es haber logrado conformar un ámbito en donde procesar las diferencias entre la elite dominante. Ese 25 por ciento de la sociedad que logra proyectar su sombra hacia el 25 restante de clases medias profesionales y que al mismo tiempo tiene política para interpelar a la clase media baja, eso que Semán denomina “el moyanismo social”. El núcleo duro de la clase trabajadora no precarizada, sindicalizada, que mantuvo una relación equidistante del kirchnerismo y que terminó de joderse con la ruptura entre Hugo Moyano y Cristina Fernández.</p>
<p>La cuenta da que un 65 por ciento de la sociedad acompaña en términos electorales propuestas e iniciativas macristas aun cuando no coincida del todo con ellas. El moyanismo social pude votar a Massa quizá a Randazzo pero seguro no vota a CFK.</p>
<p>Si algo deja el resultado de las PASO es la virtud macrista para recrear la historia reciente. El triunfo de la tesis cambiemita según Semán es haberle ganado al “que vuelvan los buenos viejos tiempos” con el “¿vieron que lo mal que la estamos pasando es por culpa de lo que ellos hicieron mal antes?”.</p>
<p>El triunfo de Cambiemos tiene raíces más profundas que el resultado electoral de las PASO. Es el “vamos por todos” de los que se entusiasman hasta el orgasmo porque pueden decir libremente “andá a laburar o agarrá la pala jipi sucio kirchnerista kurdo mapuche”. Con un agravante, este un contexto de “fuerte control social y represivo”. Nunca antes desde la vuelta de la democracia hasta ahora –agregaríamos– observamos tal simbiosis entre poder económico, político, judicial encima blindado por los grandes medios de comunicación.</p>
<p><strong>¿Vamos a volver?</strong></p>
<p>Sí, la pregunta es cuándo y cómo. A este ritmo, habrá que arremangarse y hacerse de paciencia pero sobre todo de militancia. Y agregaríamos que el desafío es volver de manera bastante diferente de lo que se fue. Eso implica recuperar de manera dialéctica los aspectos más progresivos de la experiencia kirchnerista en clave de reelaboración y superación.</p>
<p>Se van a ofender los militantes kirchneristas pero si alguien debe estar deprimido –incluso antes de las PASO– son justamente quienes acompañaron a los gobiernos de Néstor primero y Cristina Kirchner después. Lo decimos desde la buena leche y desde una mirada no gorila. Si no, ¿Cómo se explica el recambio presidencial “por derecha” en 2015 sin prácticamente sobresaltos económicos ni crisis social? Algo falló.</p>
<p>Atribuirle toda la responsabilidad al accionar de los medios concentrados de comunicación o por caso al voto en blanco de la izquierda, no estaría siendo la mejor manera de salir de este berenjenal.</p>
<p>Ciertamente, existe una multiplicidad de causas y de larga data. Para Mabel Thwaites Rey parte de la explicación hay que buscarla en el período que protagonizaron los llamados gobiernos progresistas o post-neoliberales. Según Thwaites Rey, estos gobiernos se propusieron impugnar de manera parcial aspectos del modelo neoliberal pero sin arribar a trasformaciones profundas intelectuales ni morales. Lo que hubo fue un “pacto de consumo” pero sin atacar los pilares de la desigualdad social y la concentración de la riqueza.</p>
<p>De todas formas, entre la apuesta a un Socialismo del siglo XXI o la construcción de un Estado Plurinacional vs. un capitalismo con rostro humano y con inclusión, existen diferencias. Nos referimos a los casos contemporáneos e intentos de disputa de poder mayor en los casos de Venezuela y Bolivia por un lado y Argentina y Brasil por otro que no son motivo de este artículo. Sí, nos interesa ubicar cronológicamente –siguiendo a Thwaites Rey– que el comienzo del reflujo coincide por un lado con la muerte de Hugo Chávez en términos políticos y la baja pronunciada de los precios de los bienes de exportación en términos económicos, desde una mirada panorámica y regional.</p>
<p>Para Pablo Semán, las claves de la derrota de 2015 también hay que buscarlas en la coyuntura 2008-2011 que se inició con el conflicto por la “125”. “Se perdió la oportunidad de extender una hegemonía” ya que se optó por una batalla frontal que terminó en derrota en lugar de un camino de reformas con miras a mediano plazo. Sin embargo, ¿había mayoría suficiente para un proyecto reformista? ¿Cómo entender el arrollador 54% de Cristina en 2011 y lo que vino después? ¿No hubo parte importante de ese 54% de votantes que acompañaron a CFK y que antes habían votado a Macri en CABA? Ciertamente, sí. Las alarmas estaban allí y pasaron de naranja a rojo con las victorias legislativas de De Narváez primero y Massa después. Pablo Semán hace mención que antes de eso, Néstor Kirchner ya había interpretado una demanda de mayor calidad institucional con la elección en la que el Obispo Piña frenó el intento de reelección indefinida que pretendía el entonces gobernador de Misiones, Carlos Rovira.</p>
<p>Hubo demandas que no fueron correctamente leídas y asumidas. Como dijo un participante durante el debate, si el peronismo históricamente fue la alianza entre “un sector de la burguesía nacional y la clase trabajadora”, el kirchnerismo sobre todo logró penetrar en sectores de capas medias progresistas más el sector más postergado de la clase trabajadora –ese segmento que Semán denomina “el pobretariado” – pero que no fue acompañado mayoritariamente (salvo excepciones) por el núcleo duro de la clase trabajadora organizada y estructurada al mismo tiempo que reavivó los antagonismos sociales con sectores de la elite dominante que desataron todo su furia cacerolera cuando no le dejaron comprar dólares. Cambiemos es el “si no les gusta que armen un partido y ganen las elecciones” que no se desactivó en tiempo y forma.</p>
<p><strong>Inteligencia colectiva</strong></p>
<p>Si algo se diferencian el macrismo del kirchnerismo es que el “vamos por todo” cambiemita tiene un claro contenido reaccionario hacia los sectores populares y medios organizados. ¿Alguien puede pensar que la grotesca detención del “Pata Medina” en La Plata es para descabezar a la burocracia sindical y que venga la CGT de los Argentinos con Ongáro y Tosco a la cabeza? Difícil. Detrás está el proyecto de reforma laboral y destrucción del régimen laboral y salarial en sintonía con “el mundo”. De paso desarticular las resistencias que no se sumaron “al cambio”.</p>
<p>La desaparición de Santiago Maldonado como describe Pablo Semán, es una “inyección de miedo con efecto diferido”. El gobierno ataca de manera discrecional a los sectores organizaciones pero el objetivo central no es otro que erosionar la voluntad de los sujetos a movilizarse y reclamar. Y le sale bastante bien, inoculando y amplificando odio racista, xenófobo y de clase a través de los medios masivos de comunicación y sobre todo el uso de redes sociales.</p>
<p>Semejante escenario adverso obliga a pensar una respuesta que este a la altura. Algo que quedó picando luego del debate entre las organizaciones que participaron del conversatorio es esto de pensar una <strong><em>inteligencia colectiva</em></strong> en contraposición o, mejor dicho, en tensión con la búsqueda de síntesis política. Construir hegemonía es disputa pero además, “agregar diferencias”. Cambiemos lo hace; a nosotros y nosotras nos cuesta un poco más.</p>
<p>Hace poco en una columna de opinión para el diario <em>Clarín</em>, Marcos Novaro decía que Cambiemos “funciona ya como una casa común donde sus miembros pueden ocupar espacios de distinta gravitación, pero todos sacar provecho del común crecimiento y respetando mínimamente los roles y las identidades de los demás…”.</p>
<p>Las claves para construir hegemonía en nuestro caso es pensar en un sentido inverso al de Cambiemos. Están justamente en producir inteligencia colectiva. Es decir, recrear ámbitos de reflexión y acción común desde donde procesar las diferencias y donde cada actor pueda mantener su identidad y diversidad sin que eso impida actuar de manera coordinada. Algo así como construir una “casa común” pero de las clases subalternas. Inteligencia colectiva es pensar el momento más apropiado para golpear. El gobierno hace un intento permanente por fragmentar y erosionar la movilización. No se puede movilizar “en todo momento y de tres” como bien advierte Pablo Semán. Hay que movilizarse una vez y de a cientos de miles, es ahí donde mayor efecto tiene la movilización. Las marchas contra el 2&#215;1 y por la aparición de Santiago Maldonado son prueba de ello.</p>
<p>Una advertencia sobre el catastrofismo. El “se viene la crisis” entonces así el despertar de las masas y de nuevo el 2001, y todo gira a la izquierda, etc., etc., lleva a lecturas incorrectas de la correlación de fuerzas. Volver a 2001 es una “utopía reaccionaria”, nos provoca Pablo Semán. Quienes mejor leyeron aquella coyuntura fueron el kirchnerismo primero y el ciclo se cierra con el auge macrista. Una crisis puede ocurrir dentro de 5, 6 años o más. Cuando eso pase, el país va a ser otro y peor: hay que hacer política ahora. Es necesario construir respuestas políticas desde ahora. No existe fuerza política que pueda encabezar una oposición sólida y proyectarse como alternativa por si sola. El kirchnerismo atraviesa un gran dilema. Debe decidir si quiere ser una rama más que dispute dentro del peronismo o ser el aglutinador de un movimiento popular heterogéneo que sepa agregar diferencias. Sobre esto último no hay demasiadas señales a favor. Estamos ante la evidencia de un corrimiento al centro del gran espacio opositor. Las propias actitudes de Cristina van en ese sentido.</p>
<p>La izquierda trotskista también enfrenta un desafió. Si abre el juego a mayores niveles de articulación aunque eso desdibuje “el perfil” o bien se consolida como la izquierda realmente existente que no está mal pero tampoco alcanza para perforar su techo histórico. En términos electorales, al menos. En un contexto, donde ahora son más los actores que compiten por el mismo espectro. El kirchnerismo inclusive.</p>
<p>En este es escenario, un desafío que se impone es pensar estrategias que interpelen al conjunto de los sectores populares, la clase trabajadora y sectores medios progresistas. Es más, hay que salir de la dialéctica conurbano-capital como advierte Pablo Semán donde parece que todos los problemas se resuelven con los votos de la tercera sección. El país es más grande y federal. Allí están las asambleas ambientales antiextractivistas o los pueblos campesinos e indígenas que resisten el avance del agronegocio, por ejemplo.</p>
<p>Por último, volviendo a la pregunta inicial. La izquierda popular, independiente, etc. puede jugar un rol –en un mediano plazo– si es capaz de reinventarse. Si tiene la capacidad de reconstituirse en base a puntos programáticos e identitarios que le valieron vigor en su mejor momento, previo a 2011. No hay que encerrarse entre cuatro paredes para pensar respuestas programáticas. La clave está en recrear ámbitos de inteligencia colectiva y agregación de esfuerzos que tengan por objetivo revertir el actual estado de cosas. Para eso es necesario dejar de estar todo el tiempo a la “caza del reformista” como bien advierte Mabel Thwaites Rey, viendo cuando y donde aquel o tal se desvía de los preceptos anticapitalistas o traiciona la lucha. Las respuestas están allí y requieren de inventiva colectiva.</p>
<ol>
<li>Firman la convocatoria: Pueblo en Marcha &#8211; Colectivo por la Igualdad / Partido Social &#8211; MP La Dignidad / Izquierda Popular &#8211; Frente Popular Darío Santillán &#8211; Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional &#8211; MULCS &#8211; Resistir y Luchar &#8211; Corriente Política de Izquierda &#8211; Democracia Socialista / La Emergente / OP Cienfuegos &#8211; Corriente Surcos &#8211; Corriente Popular Juana Azurduy &#8211; Poder Popular Corriente de Izquierda &#8211; Patria Grande &#8211; Seamos Libres</li>
</ol>

<p><a href="https://marcha.org.ar/depresion-post-paso/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Dónde está Santiago Maldonado?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Sep 2017 03:00:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[#SantiagoMaldonado]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Orchani]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Maldonado]]></category>
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					<description><![CDATA[El desencuentro del macrismo con la fuerte cultura de defensa Derechos Humanos no es novedad. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/federico-orchani/">Federico Orchani</a> – <a class="ProfileHeaderCard-screennameLink u-linkComplex js-nav" href="https://twitter.com/fedeorchani"><span class="username u-dir" dir="ltr">@<b class="u-linkComplex-target">fedeorchani</b></span></a></strong></p>
<p><em>Desde el momento de la desaparición, se montó un fuerte dispositivo comunicacional para desconocer, negar e impedir que conozcamos la verdad sobre la desaparición de Santiago Maldonado.</em></p>
<p>Santiago Maldonado fue visto con vida por última vez el 1° de agosto durante el desalojo de la ruta nacional 40 que derivó en la represión a la comunidad mapuche Lof en Resistencia de Cushamen. Así lo declararon miembros de la comunidad mapuche y compañeros de Santiago frente al juez Guido Otranto de la provincia de Chubut responsable de ordenar el desalojo de la ruta 40 con actuación de Gendarmería nacional y que hoy también investiga la desaparición forzada de Maldonado.</p>
<p>El presidente Mauricio Macri debió esperar el diagnóstico de una medición de focus group –sí, encuestas– para reconocer la gravedad del asunto que aflige a un segmento importante de la población. Macri no recibió en ningún momento a la familia de Maldonado y luego de pasado el mes de su desaparición envió a la Patagonia al secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj cuando fueron descartadas hipótesis de lo más insólitas y el círculo empieza a cerrarse sobre Gendarmería y luego de un mes de defensa cerrada de la ministra Patricia Bullrich. El gobierno nacional con declaraciones de Macri, también del jefe de gabinete Marcos Peña se mostró “preocupado y ocupado” por el caso recién luego de la masiva movilización a Plaza de Mayo convocada por familiares y organismos de derechos humanos. Esto sumado a las implicancias de una crisis política abierta en el contexto de las elecciones generales próximas de octubre.</p>
<p>El desencuentro del macrismo con la fuerte cultura de defensa derechos humanos no es novedad. El propio presidente intentó criticar la política en dicha materia durante el kirchnerismo refiriéndose al “curro de los Derechos Humanos”. Lo mismo cuando fue entrevistado por un medio internacional dijo no saber exactamente la cantidad de personas desaparecidas por la última dictadura cívico-militar. En ese mismo registro opinó el ex funcionario macrista, Darío Lopérfido en un intento de banalizar la lucha contra la impunidad y la condena al terrorismo de estado. El episodio más nefasto fue haber promovido un fallo como el 2&#215;1 que beneficiaba con la libertad de genocidas condenados a prisión lo que generó una amplia reacción popular y condena tanto a nivel nacional como en diferentes partes del mundo. No es una novedad el desapego del macrismo sobre la cuestión. ¿Acaso no valora el gobierno el peso político y simbólico que tiene la palabra desaparecido en la Argentina? El esfuerzo insólito y estéril por colocar en debate si la desaparición de Santiago Maldonado es “forzada” o “forzosa” no hace más que sumar dudas sobre la vocación de respeto y valoración de la cultura de defensa de Derechos Humanos de la administración macrista. Un bien invariable e insoslayable de la joven democracia argentina.</p>
<p>Hasta el periodista Julio Blanck en Clarín del domingo se ocupa del el vínculo esquivo entre la alianza Cambiemos y el respeto por los Derechos Humanos cuando afirma, “está claro que ni Macri ni su gobierno son la dictadura… Pero tampoco son los campeones de los derechos humanos”, tranca. A esta altura, nadie duda que la desaparición de Santiago Maldonado signifique una crisis política abierta aunque no lleguemos a dimensionar su alcance. Por estas horas –pasados más de 40 días– el gobierno nacional pretende responsabilizar solo a un grupo de 7 gendarmes para salvar a la ministra Bullrich y su jefe de gabinete Pablo Noceti, presente el día del operativo en la ruta 40. En una entrevista en el programa <em>Diario del Futuro</em> que se emite por FM La Patriada, Hernán Iglesias Illa dijo que “lo peor que puede haber pasado es que algún gendarme suelto le haya pegado sin saber que lo estaba hiriendo gravemente”. El funcionario ocupa, nada menos, que el área de Comunicación Estratégica de la Jefatura de Gabinete, como bien destaca Fernando Rosso en la <em>Izquierda Diario</em>.</p>
<p>La estrategia no es nueva. El 26 de junio de 2002 cuando fueron asesinados Darío Santillán y Maximiliano Kosteki luego de una feroz represión policial para impedir el corte del Puente Pueyrredón en inmediaciones de la ex Estación Avellaneda, el presidente Duhalde, el ex gobernador Felipe Solá y demás miembros del gabinete nacional, se desentendieron del hecho alegando que el asesinato de los militantes populares fue producto del exceso en la fuerza de un grupo aislado de la policía bonaerense. La investigación posterior y el juicio que condenó a los policías que apretaron el gatillo mostraron a las claras que fue un operativo planificado y ejecutado desde el poder ejecutivo aunque ni Duhalde, Solá y otros fueron llevados al banquillo por la justicia federal, al día de hoy.</p>
<p>La realidad es que el gobierno entró en un juego peligroso. Desde que asumió no hizo más que <em>empoderar</em> a las fuerzas de seguridad. Desde el fallido protocolo anti-piquetes pasando por el intento de bajar la edad de imputabilidad de los pibes, el encarcelamiento de Milagro Sala, las represión luego del paro internacional de mujeres incluyendo detenciones arbitrarias de gente que ni si quiera participó de la acción sumado a lo ocurrido en la marcha que pidió por Santiago Maldonado a un mes de su desaparición con el accionar de policías infiltrados sin identificación luego justificado por altos miembros de Cambiemos y los grandes medios, no hace más que fortalecer la idea según la cual para el macrismo es indispensable disciplinar el movimiento social que viene resistiendo en la calle las medidas regresivas y antipopulares de la administración Cambiemos.</p>
<p>Las derivas del caso Maldonado son complejas. Si tendrá una repercusión negativa para el gobierno cuando llegue el turno de las urnas en octubre, lo sabremos recién en ese momento. Lo más preocupante del caso es el intento gubernamental y mediático por inscribir la desaparición forzada de un militante popular bajo el clima de polarización política entre los defensores del gobierno de Cambiemos y la oposición que encabeza la ex presidenta Cristina Kirchner. El objetivo no es otro que tapar una desaparición forzada. Aun cuando la comunidad mapuche defiende el derecho a su autodeterminación como nación mapuche dentro del territorio argentino y descree de la práctica política dentro de los márgenes de la democracia representativa, a sabiendas de eso, se montó un increíble operativo para desacreditar a todo aquel que se organice para defender un reclamo como agente desestabilizador del gobierno. Todo vale, es lo mismo mapuche que piquetero, guerrillero de las FARC, kurdo, trosko o kirchnerista –como si eso fuese un delito– de esa manera se estigmatiza la militancia política. Lo que un incómodo Morales Solá caracteriza en sus páginas en el diario <em>La Nación</em> como “el poder subterráneo”. No importa si son delegados aeronáuticos o los pibes de una murga, seguro están confabulados para voltear al gobierno. Los políticos respetables son como Massa y Lousteau, militantes populares y combativos “algo habrán hecho”.</p>
<p>El gobierno nacional abrió la caja de pandora. Fortalecido post PASO de cara a confirmar los resultados en las generales de octubre se viene un 2018 donde Cambiemos espera avanzar con medidas claves como la reforma laboral, impositiva, reducción del déficit, etcétera. Si la actitud del macrismo será la misma de llevarse todo puesto producto del espaldarazo electoral, acompañado por una supuesta normalización de la economía y demás, seguro será en un clima de conflictividad social. De momento la pregunta que nos ocupa y que necesita una respuesta urgente es: ¿Dónde está Santiago Maldonado?</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/donde-esta-santiago-maldonado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El macrismo aspiracional</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-macrismo-aspiracional/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Aug 2017 09:28:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Orchani]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad Rural Argentina]]></category>
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					<description><![CDATA[Macri afirmó que “el campo es el motor del país” y anunció una próxima reforma impositiva para “sacarle el pie de encima”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/federico-orchani">Federio Orchani</a> – </strong><strong><a href="https://twitter.com/fedeorchani" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">@fedeorchani</a> </strong></p>
<p><em>El sábado pasado, el presidente Mauricio Macri inauguró la Exposición Rural 2017 en el predio ubicado en el barrio porteño de Palermo, adquirido a precio vil por la Sociedad Rural Argentina (SRA). Con un discurso fuertemente político y programático, Macri jugó de local, “en el patio de la casa” como diría Juan Román Riquelme. El primer mandatario, acompañado de Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, gobernadores de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires respectivamente, juró “batallar a la mafia”, dijo que &#8220;nunca más las obras serán sinónimo de corrupción&#8221;, y pidió -en claro tono electoral- “no volver al pasado”. Hasta se dio el lujo de homenajear al “Momo” Venegas, fallecido dirigente de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), gremio que protege el trabajo esclavo.</em></p>
<p>La estrategia de <em>Cambiemos</em> es mostrar a los “ganadores” del modelo para contrastar la reciente ola de despidos y suspensiones, el constante deterioro de la situación de los sectores populares producto de la inflación –en julio podría ser del 2 %- y el impacto de los sucesivos tarifazos. Para Macri, mostrarse junto a las patronales del agronegocio, uno de los sectores beneficiados por la quita de retenciones y el “dólar alto”, es parte de la estrategia discursiva de “el cambio ya empezó, aunque todavía no llegó a todos”. Esa mayoría del “todos” se encuentra en el decisivo conurbano bonaerense, pequeño detalle.</p>
<p>El presidente insiste con la “reactivación de la economía”, respaldado por algunos datos. Según Carlos Pagni en el diario <em>La Nación</em>, “hay una reanimación de la construcción de 17%, la estrella de esa recuperación es el Estado, por la obra pública”. El objetivo del gobierno nacional es mostrar -números en mano- que hay un mayor dinamismo de la economía en comparación a igual período del año pasado. La tesis de Pagni es que desde la vuelta de la democracia, “los grandes éxitos políticos: el menemismo y kirchnerismo estuvieron ligados a un aumento significativo del consumo y al retraso cambiario”. La realidad es que la percepción de la gente no abona la teoría de que el gobierno esté preocupado por la reactivación del consumo. El efecto recesivo de la actividad económica es tan pronunciado que para algunos economistas puede explicar una no disparada mayor de la inflación.</p>
<p><em>Cambiemos</em> apuesta a los pilares estratégicos que sostienen “el modelo M”: la actividad extractiva (agronegocio y minería), el sector financiero que se beneficia por la política desregulatoria del Banco Central y los sectores vinculados a la obra pública, relacionada directamente con la familia Macri. El otro pilar es la “familia militar”, que deberá esperar por la impunidad para los genocidas, luego de la masiva movilización en repudio del “2&#215;1”.</p>
<p>Durante el acto en La Rural, Macri afirmó que “el campo es el motor del país” y anunció una próxima reforma impositiva para “sacarle el pie de encima”. Otros gremios agrarios no comparten esta visión, como es el caso de la Federación Agraria, que no participó del acto. Ni hablar de los movimientos campesinos y de pequeños productores, que viven en carne propia los desastres del agronegocio. Además de contaminar ríos y destrozar los bosques nativos, emplea poca mano de obra y en condiciones precarias. Algo similar ocurre con la obra pública.</p>
<p>El impacto parcial y a mediano plazo de la obra pública puede alivianar la situación de algunas provincias, e incluso le puede permitir a <em>Cambiemos</em> hacer pie y ganar las elecciones en distritos claves como Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Pero, ¿qué ocurre si el macrismo pierde en un distrito clave como es la provincia de Buenos Aires? En el gobierno ya ensayan respuestas. En el caso de perder “la provincia”, pero ganar en otros distritos claves, <em>Cambiemos</em> sería la primera minoría a nivel nacional. Una respuesta que ya ensayó en su momento el kirchnerismo en las derrotas legislativas ante De Narváez y Sergio Massa pero que suena a debilidad.</p>
<p>En este contexto de constante pérdida y vulneración de derechos, cabe preguntarse: ¿da lo mismo lo que ocurra en las elecciones generales de octubre? ¿Representa el kirchnerismo en su nueva versión el “mal menor”? ¿O expresa meramente la otra cara de la polarización? Interrogantes todos imposibles de ser respondidos solamente a partir de esta elección. La realidad es que millones de personas ven en la figura de Cristina Fernández de Kirchner una forma de ponerle freno a las políticas de exclusión y ajuste de <em>Cambiemos</em> y apoyarán su candidatura. Más relegadas quedan las opciones de izquierda o el progresismo.</p>
<p>La conflictividad social explica en gran parte el éxito parcial del gobierno en imponer una agenda regresiva “a lo Brasil” pero es ingenuo pensar que una elección como la que se avecina, donde se plebiscita en gran medida la gestión macrista, no será decisiva.</p>
<p><em>Cambiemos</em> necesita de una mayor presencia en el Congreso para desplegar en mejor medida su plan de ajuste. Lo que lleva a pensar qué puede ocurrir después de octubre. Una eventual reforma laboral, la baja de la edad de imputabilidad y demás, necesitan de una relación de fuerzas favorable en la arena legislativa. El oficialismo sabe que necesita tiempo. Una derrota en octubre puede incluso pronunciar el perfil autoritario del Gobierno. Quizá en ese sentido se puedan leer los ensayos –por ahora discursivos- de una reforma que extienda el mandato presidencial o elimine las elecciones de medio término. Si bien parece disparatado, no hay que subestimar las aspiraciones del macrismo. Por algo son la nueva derecha que llegó, junto a una ola conservadora a nivel regional, para barrer con los tenues esfuerzos de los llamados gobiernos post neoliberales. Los desafíos para las organizaciones y movimientos populares son enormes. No hay crisis gestada “por abajo” que no se haya resuelto, o por lo menos condensado, “por arriba”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-macrismo-aspiracional/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Una elección de tres tercios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Jul 2017 23:55:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2017]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Orchani]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>
		<category><![CDATA[PASO]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Entre el ajuste y la calle]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/federico-orchani/">Federico Orchani </a>&#8211; <a href="https://twitter.com/fedeorchani" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">@fedeorchani</a> </strong></p>
<p><em>Esta vez, el segundo semestre puede ser realmente decisivo para el futuro de Cambiemos. No para la llegada fallida de inversiones, sino por la proximidad de una nueva contienda electoral que amenaza con ser definitoria para el futuro del gobierno pero también para las aspiraciones de la oposición.</em></p>
<p>Por ser una elección de medio término, la mirada estará posada sobre las provincias con mayor cantidad de electores –tal es el caso de Mendoza, Córdoba, Santa fe o Capital Federal– allí el oficialismo espera repetir los buenos resultados que lo depositaron en la presidencia hace solo unos pocos meses, aunque como suele ocurrir, la mayor disputa tiene por interrogante lo que vaya a ocurrir en la “madre de todas las batallas”: la provincia de Buenos Aires.</p>
<p>Las elecciones Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO), próximas a celebrarse a mediados del mes de agosto y luego las elecciones generales en octubre, se han transformado en una gran encuesta que por un lado plebecita la gestión macrista y por otro, define –en parte– los liderazgos que encabecen el peronismo si finalmente este posterga al espacio de Sergio Massa en la disputa opositora.</p>
<p>En “la provincia”, territorio de la gobernadora María Eugenia Vidal, Cambiemos expresa <em>uno</em> de los tercios que arroja la foto pre electoral. El <em>otro</em> de los tercios lo expresa el espacio que conduce la ex presidenta Cristina Fernández y un <em>tercer </em>tercio que abarca en su mayoría a un electorado independiente, hoy proyecta a Sergio Massa como una de las principales figuras disputando la “ancha avenida del medio” aunque no solamente, en menor medida aparecen expresiones de izquierda y el progresismo además del “factor Randazzo”. El ex ministro kirchnerista aspira no solo a una buena elección, sino también a la disputa por el liderazgo en el marco de la transición peronista.</p>
<p>Aunque resulte paradójico, tanto Cambiemos como “Unidad Ciudadana” el frente que lleva como candidata a senadora a Cristina Fernández, asumen estrategias similares con énfasis discursivos distintos. Las principales figuras del oficialismo, Macri incluido insisten en que la ex presidenta representa una “vuelta al pasado”, un pasado de corrupción política y despilfarro mientras que el espacio que reúne buena parte del aparato territorial peronista y el kirchnerismo puro reunido tras la figura de Cristina apuesta a mostrar al gobierno de Cambiemos como un presente de ajuste, donde las condiciones de vida empeoraron. Hecho por demás evidente.</p>
<p>Ambos espacios coinciden en que son el mejor futuro posible. Quien mas incomodo se siente ante este escenario es Sergio Massa, para salir de la encerrona, el líder del Frente Renovador parece llevar a la práctica un doble movimiento. Por un lado criticar al gobierno de Macri por el rumbo incierto de la economía pero al mismo tiempo montarse sobre las denuncias a ex integrantes de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner en base a hechos de corrupción que se amontonan en los tribunales federales. En ese sentido va la iniciativa – de dudosa legalidad– de renunciar a los fueros parlamentarios con motivo del episodio que tuvo como protagonista al ex ministro De Vido denunciado por hechos de corrupción.</p>
<p>De todas formas, este escenario puede variar pasadas las PASO. En octubre, en la hora definitoria, si la disputa se polariza entre Cambiemos y CFK, los votos del massismo pueden licuarse y fugar ante el temor de la victoria de uno u otro espacio.</p>
<p>¿Qué puede ocurrir en caso de ganar o perder el oficialismo?</p>
<p>Para el macrismo, ganar aunque por un margen ajustado sería un espaldarazo de confianza. Una constatación de que la sociedad acompaña el “cambio”. Las chances de éxito no son menores, a pesar de que los precandidatos selectos para competir en la elección provincial no tengan alto conocimiento, el oficialismo apuesta a un involucramiento de Vidal en la campaña y de otro de los arietes de Cambiemos que al igual que ella tiene alto nivel de imagen positiva: Elisa Carrió. Al mismo tiempo, si pierde la estratégica provincia de Buenos Aires aunque gane en el resto de las provincias su suerte estará casi echada. La principal debilidad del macrismo es la marcha de la economía. Si bien hoy la crisis no es de proporciones, si el ajuste continúa mediante la perdida sostenida de empleos, salarios que pierden contra la inflación mientras que el gobierno toma deuda de manera escandalosa, corrida del dólar mediante, fuga de capitales, desregulación financiera y demás… el futuro de un estallido no parece lejano. En el macrismo pueden pensar que aunque pierdan estas elecciones, el ajuste lo van a realizar igual. Tienen tiempo hasta el 2019, aunque sus chances de continuidad estarán seriamente erosionadas. ¿Qué ocurrirá si CFK resulta vencedora?</p>
<p>Para el politólogo Andrés Malamud consultado por el portal Letra P, “si pierde, Cristina está afuera. Pero si gana está afuera también. Si gana, va a ser la líder del peronismo en una provincia donde hay mucho peronismo que no la quiere. Pero va a tener que competir contra otros 16 líderes, que son gobernadores y que no quieren que ella sea presidenta. Quieren ser ellos, en 2019 o en 2023. Si es en 2019, quieren ser ellos. Si es en 2023, quieren reelegir”.</p>
<p>En principio debe –pasadas las PASO–, traccionar el porcentaje de votos que le come Randazzo –un no menor 4-5 por ciento– apelando al voto útil –algo similar intentará Massa si en primera vuelta le va bien–. Es sabido que la ex presidenta cuenta con un alto nivel de intención de voto que ronda por encima del 30 por ciento pero también con dificultad para captar nuevos apoyos. Esta base de apoyo es fuerte en la amplísima y clave <em>tercera sección </em>electoral, territorio sur del conurbano bonaerense y decrece en el interior provincial. En ese sentido va la estrategia similar a la campaña que le dio rédito en 2011 de mostrarse cercana a los problemas de la “gente común”, al mismo tiempo de ubicarse como protectora y garante de los derechos conquistados hoy arrebatados.</p>
<p>Otro de los aspectos que señala Malamud es la grieta. “…Antes la grieta era ideológica y no sociológica. Se producía en la misma clase social, entre amigos o cuñados que se reunían a comer los domingos y no hablaban de política. Ahora se está volviendo sociológica: separa las clases sociales, separa la tercera del interior de la provincia. Ahí es donde Cristina se para en un lado de la grieta y Macri, del otro. Ya no es entre gente que come en la misma mesa los domingos: es de ricos contra pobres. Como en Brasil”. Se puede acordar o no con el análisis de Malamud, lo que no se puede obviar es la centralidad excluyente de la ex presidenta en la vida política nacional por un lado y los contornos de clase cada vez mas demarcados que asume la conflictividad social durante el período actual por otro.</p>
<p>Allí radica un llamado de atención al espacio que encabeza y expresa Cristina. El kirchnerismo se caracterizó primero por contener el conflicto social en lugar de dinamizarlo. Por eso no suena extraño el pedido que le hiciera CFK a los dirigentes gremiales de la Corriente Federal de los Trabajadores para que desactiven la movilización en repudio a la política económica del gobierno convocada para el 7 de agosto. Seguramente no alcance solo con ganar una elección para frenar a un gobierno que está decidido a quebrar la organización popular, sea interviniendo gremios o reprimiendo como lo hizo en la 9 de julio.</p>
<p>Los gobiernos populares de reformas se sostuvieron en base a una relación virtuosa entre gestión estatal y movilización. Por la defensiva en el caso venezolano y de ofensiva en el caso boliviano.</p>
<p>Una salida progresiva a la crisis y no regresiva como puede resultar si de la polarización –que marcará la agenda indefectiblemente– emerge un gobierno reformista pero conservador, sería no solo ganar elecciones sino y sobre todo, poner un pie en las instituciones pero miles en las calles.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/una-eleccion-de-tres-tercios/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Cambiemos, entre el ajuste económico y la batalla cultural</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 May 2017 12:45:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[2x1]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
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		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>
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					<description><![CDATA[Hipótesis del origen del fallo y la batalla cultural del neoliberalismo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Federico Orchani* / Foto: Milangela Galea</strong></p>
<p>El masivo rechazo al “2 x 1” de la Corte Suprema de Justicia que desbordó la Plaza de Mayo abrió una crisis para el gobierno. Hipótesis del origen del fallo y la batalla cultural del neoliberalismo.</p>
<p>La tensa calma que le devolvió tranquilidad al gobierno nacional luego de un mes de marzo cargado de movilizaciones, se esfumó. El mar de gente que colmó la Plaza de Mayo el pasado 10 de mayo para rechazar el fallo de la Corte Suprema de Justicia –que allanaba el camino para la libertad de cientos de genocidas–, abrió una crisis ¿inesperada? para el gobierno cuyo alcance enturbia uno de sus valores más cuidados: el ficcional de un poder judicial que funciona de manera independiente. El macrismo y aliados de Cambiemos verificaron rápidamente que el rechazo al fallo “2 x 1” era masivo y quizá por eso desde el jefe de gabinete Marcos Peña pasando por la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal hasta el ministro de Justicia de German Garavano se desmarcaron del fallo de la Corte sin que eso logre aplacar los ánimos ni las críticas a la administración macrista. El Congreso sancionó en tiempo exprés una enmienda colocando a los delitos de lesa humanidad fuera del alcance del 2 x 1 para llenar el supuesto vacío jurídico que sirvió de argumento al máximo tribunal de la nación.</p>
<p><strong>Orígenes del fallo “2 x 1”</strong></p>
<p>Los principales diarios en su edición dominguera poblaron sus páginas de explicaciones y versiones cruzadas acerca del origen del fallo expedido por la Corte en el caso del represor Luis Muiña (quien ya se encontraba en libertad) pero que abrió la puerta para una lluvia de pedidos por parte de genocidas –ya condenados por crímenes de lesa humanidad– solicitando el mismo beneficio. El atajo para el intento de libertad a genocidas y represores fue posible por el voto a favor de los jueces Rosenkrantz, Highton y Rosatti, el presidente de la Corte Ricardo Lorenzetti y su par Juan Carlos Maqueda quedaron en minoría.</p>
<p>Algunas versiones, apuntan a un mal cálculo del juez Horacio Rosatti, que sin ser partícipe de la redacción del fallo, anhela desplazar a Lorenzetti al mando del máximo tribunal, para esto cuenta con el apoyo de Elisa Carrió, rival declarada de Lorenzetti. El propio Lorenzetti previendo el rechazo masivo que desataría el fallo, habría “dejado hacer” sin oponer demasiada resistencia para que otros carguen con las consecuencias políticas del fallo y él conservar su liderazgo. Una jugada arriesgada. En el diario <em>Pagina 12</em>, el periodista Martin Granovsky identifica al abogado corporativo Carlos Rosenkrantz y su asistente Federico Morgenstern como responsables materiales e intelectuales del fallo, movido por la intención de alterar el consenso en materia de juicio y castigo a los crímenes de lesa humanidad.</p>
<p>¿Puede un juez de la Corte de manera aislada impulsar semejante iniciativa? Difícil. ¿Hay responsabilidad del ejecutivo macrista? El periodista Julio Blanck difunde una versión en su columna para el diario <em>Clarín</em> del domingo, donde señala que “el jefe de asesores presidenciales, José Torello, y el abogado de Macri para casos especiales, Fabián Rodríguez Simón, habían sido impulsores originarios del fallo del 2 x 1.”En el gobierno lo niegan, obvio.</p>
<p>Sea cual fuere el resultado de intenciones, responsabilidades e intrigas palaciegas, la responsabilidad del gobierno, la cúpula de la Iglesia Católica argentina y sectores del periodismo que reclaman impunidad bajo el eufemismo de “reconciliación” es notoria.</p>
<p><strong>La batalla cultural del neoliberalismo</strong></p>
<p>Vale recordar que este proceso empezó con un editorial del diario <em>La Nación</em> repudiada en asamblea por los propios trabajadores de prensa del medio. Allí se invertían los términos de “justicia” por “venganza” en alusión a la política Memoria, Verdad y Justicia y los juicios a los autores materiales de la última dictadura cívico militar. No fue el único editorial pro impunidad del diario <em>La Nación</em>. Luego vinieron los dichos de los funcionarios de Cambiemos, Darío Lopérfido y Gómez Centurión, que insistían en debatir la cantidad de los detenidos y detenidas desaparecidos durante la última dictadura como si eso borrase el terror de la represión ilegal. Se retomaron argumentos anacrónicos donde se insiste con revolver la “teoría de los dos demonios”. El propio presidente Macri hablo de “guerra sucia” en lugar de represión ilegal o terrorismo de Estado, sutil operación.</p>
<p>El neoliberalismo, nunca es meramente una agenda de reformas económicas. Es antes que nada, un proyecto político e ideológico de dominación. Así, el macrismo lleva adelante su propia batalla cultural. En relación al fallo de la Corte, es interesante leer al historiador Ezequiel Adamovsky al respecto, “el punto principal para ellos no es conseguir la libertad de los genocidas, sino algo mucho más importante: producir un cambio radical en el modo en que nos relacionamos con el pasado&#8221;. Un pasado que les resulta incómodo, cercano. Cambiemos es la expresión política de “ellos”, los ganadores del modelo económico implantado a sangre y fuego por la última dictadura cívico militar. El rostro “derecha friendy” se diluye cuando las grietas del cerco mediático develan los vínculos de la familia presidencial y las empresas privatizadas que desguazaron el Estado durante la década del 90’.</p>
<p>La cúpula eclesiástica y el medio millón de votos que aportó la “familia militar” son dos de los pilares de sostén moral e ideológico de Cambiemos. De esa manera se explica el intento insólito de reabrir el “debate” sobre la religión en las escuelas en boca del propio ministro Esteban Bullrich. Un “debate” que retrotrae años de separación ente el Estado y la Iglesia. El propio fallo “2 x 1” –una amnistía encubierta– se inscribe en esta lógica de apoyos y retribución de favores.</p>
<p><strong>No nos han derrotado</strong></p>
<p>Por abajo, la economía no arranca, los brotes verdes no aparecen y la única lluvia fue de mosquitos en lugar de inversiones. 30 por ciento de pobreza, indigencia y desocupación en aumento, inflación de dos dígitos pero el gobierno insiste en hablar de “prácticas mafiosas” en lugar de dirigentes gremiales que luchan por mejoras laborales, se le dice “extorsión” y delito a la protesta social en un país cuyo deterioro económico y social no deja margen para otra cosa. Eso es batalla cultural. El verdadero “cambio” que persigue el macrismo. No perder de vista esta cuestión lleva a no subestimar la vocación restauradora de PRO. No subestimar pero apostar a la movilización y la organización popular, el reaseguro más potente frente al cambio reaccionario. Con el ejemplo de las Madres y Abuelas, los docentes, movimientos sociales y tantos otros actores que forman parte del entramado social no derrotado luego de la victoria electoral macrista en diciembre pasado. Sin perder de vista la disputa política que se avecina con las próximas elecciones de medio término.</p>
<p>El macrismo tiene enfrente la otra batalla cultural. La que pone por delante la vocación emancipatoria, el protagonismo popular, la democracia callejera por encima de las roscas palaciegas. Los miles de pañuelos al aire que poblaron la Plaza de Mayo el pasado 10 de mayo marcan el camino. No nos han derrotado.</p>
<p><strong>*Militante del Frente Popular Darío Santillán</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Notas relacionadas: </strong></p>
<p><strong><a href="http://www.marcha.org.ar/35521-2/">Miles en las calles para que ningún genocida ande suelto</a></strong></p>
<p><strong><a href="http://www.marcha.org.ar/cuando-el-horizonte-es-un-panuelo/">Cuando el horizonte es un pañuelo</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cambiemos-entre-el-ajuste-economico-y-la-batalla-cultural/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La estrategia electoral del macrismo y la represión para cubrir el estancamiento económico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Apr 2017 12:27:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2017]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Orchani]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Luego de un marzo marcado por la conflictividad social, el gobierno fija su mirada en ganar las próximas elecciones legislativas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/federico-orchani">Federico Orchani</a> &#8211; <a href="https://twitter.com/fedeorchani" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">@fedeorchani</a> </strong></p>
<p><em>Cambiemos enfrenta dificultades centrales para consolidar su proyecto político y, luego de un marzo marcado por la conflictividad social, empieza a trazar su futuro con la mira puesta en ganar las próximas elecciones legislativas. La violencia institucional se va consolidando como la respuesta concreta frente a la incapacidad para resolver demandas sociales. </em></p>
<p><strong>Votos y palos</strong></p>
<p>Cambiemos recuperó la iniciativa con la marcha del #1A que expresa el núcleo convencido de votantes puros de cambiemos con base en la Capital Federal y el interior de la provincia de Buenos Aires donde la influencia de Cristina Kirchner –hoy principal figura opositora– decrece. Parte del plan incluye polarizar con la ex presidenta, estrategia de la que se sirven uno y otro espacio político para de esa manera achicar aun más la “ancha avenida del medio” que podría incluir a otros en la conversación como el tigrense, Sergio Massa. Si la otra “minoría intensa” que es el kirchnerismo finalmente opta por una ingeniería electoral no por fuera sino dentro del peronismo y Cristina Fernández finalmente no será candidata por Buenos Aires, las posibilidades del oficialismo aparecen mas claras. El macrismo no necesita mayoría parlamentaria para gobernar, ya lo viene haciendo con el apoyo de un sector del peronismo y el massismo. Le alcanza con suturar la crisis social abierta por la batería de medidas regresivas desde que Mauricio Macri comenzó su mandato.</p>
<p>El resultado de los próximos comicios no es menor. Una buena performance del oficialismo puede servir para configurar un escenario favorable a una ofensiva económica sobre los sectores populares aun mayor en 2018. Que Cambiemos no tenga mayor éxito en la cosecha de votos, dependerá de como se canalice políticamente el descontento popular acumulado y las movilizaciones de marzo. Las opciones empiezan a aparecer con mayor nitidez. Quienes apuestan a un liderazgo opositor encabezado por Cristina Kirchner se encuentran ante la evidencia de un peronismo en recomposición que busca, mediante figuras como Florencio Randazzo, Veronica Magario, el propio Scioli, consolidar una propuesta de transición con el objetivo de recuperar terreno perdido. Un lugar incómodo sin dudas para sectores del kirchnerismo duro que apuestan a un frente amplio con sectores del progresismo. ¿Cómo explicar un armado que incluya a personajes como el hoy responsable en el Senado, Pichetto, o el diputado Diego Bossio y demás responsables de leyes claves impulsadas por el gobierno? Es una incógnita de momento, si sectores de centro o izquierda pueden capitalizar dicha contradicción. Son estos interrogantes claves, igual que la decisión tanto de Cristina o Massa de competir o no para saber como puede llegar a expresarse mayoritariamente el voto castigo al gobierno, si finalmente prima el descontento social creciente.</p>
<p>Una derrota electoral contundente pone a Cambiemos al borde de la fragmentación. Algo de eso empieza a aparecer en un escenario ¿inesperado? como la Capital Federal. La renuncia de Martín Lousteau a la embajada argentina en EE.UU. y el posterior anuncio de competir por una banca en la CABA abrió una grieta en la UCR ya que su dirección porteña apoya la candidatura del ex ministro de economía kirchnerista y autor de la polémica “125”. En el macrismo no quieren saber nada con dirimir internas en unas PASO con Lousteau a quien ven como un competidor directo en 2019 por la jefatura de gobierno. El ex embajador, estuvo cerca en 2015 de arrebatarle al PRO el balotaje que finalmente depositó a Rodriguez Larreta como jefe porteño. Para cuidar el bastión porteño, el propio Mauricio Macri cerró en persona un acuerdo con Elisa Carrió quien encabezaría las listas en la Ciudad. Si este escenario se mantiene, podría no haber Cambiemos en la Ciudad por no incluir a la UCR: una novedad.</p>
<p><strong>En el barro</strong></p>
<p>La alianza de clases expresada por Cambiemos enfrenta dos dificultades centrales para consolidar su proyecto político. Una de ellas es el no repunte de la economía, a pesar de las promesas de crecimiento, lluvia de inversiones, etc. Nada de eso ocurrió hasta el momento. El otro punto central, es que la victoria electoral de Cambiemos no se da sobre la derrota social de la clase trabajadora y demás sectores populares. La nutrida e intensa movilización de marzo es prueba de ello, también lo es la resistencia a medidas de ajuste como los distintos tarifazos y demás. En consecuencia, la decisión del gobierno pasa por fortalecer la vía represiva para garantizar el control de la calle. No solo desde el discurso. La represión a docentes en el Congreso, a trabajadores y militantes en la Panamericana, el ingreso ilegal de la policía jujeña a la universidad durante una actividad estudiantil, son parte de una práctica cada vez mas sistemática frente a la protesta social y la organización popular.</p>
<p>La violencia institucional se va consolidando –no solo vía el gobierno nacional o las gobernaciones oficialistas, basta ver lo que ocurre en Santa Cruz– como la respuesta concreta frente a la incapacidad para resolver demandas sociales. A propósito de Santa Cruz, detrás de la crisis social y la represión condenable a trabajadores estatales y docentes, existe un trasfondo político evidente cuyas razones no son motivo de este artículo.</p>
<p>La protesta social se presenta desde el oficialismo, asistido por una batería mediática desmedida, como la portación de un delito. El domingo en el diario La Nación en un artículo de Morales Solá, se aboga abiertamente por el endurecimiento del código penal para criminalizar y reprimir la protesta social y cercenar el derecho a manifestarse en el espacio público.</p>
<p>El columnista reclama un cambio de paradigma frente a la no represión de la protesta durante el kirchnerismo –discutible por cierto– y parece muy preocupado porque tanto oficialismo y oposición dejen en el pasado los asesinatos se Kosteki-Santillán y Carlos Fuentealba. Dos hechos que desmienten el perfil amable que traza Morales Solá sobre las fuerzas de seguridad. Justo en la semana en que fue separado el jefe de la nueva policía de la ciudad por denuncias de corrupción. A propósito de Kosteki-Santillan, este año se cumplen 15 años del asesinato de Maxi y Dario. Desde organismos de Derechos Humanos, movimientos sociales entre otros se impulsa una campaña para que la protesta social no sea un delito y por Nunca Más otro 26 de Junio de 2002, fecha de la llamada “Masacre de Avellaneda”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-estrategia-electoral-del-macrismo-y-la-represion-para-cubrir-el-estancamiento-economico/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La calle y las urnas, dilemas del macrismo en la Argentina del conflicto</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-calle-y-las-urnas-dilemas-del-macrismo-en-la-argentina-del-conflicto/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Apr 2017 10:45:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Agustina Salinas]]></category>
		<category><![CDATA[CGT]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Orchani]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Reflexiones en torno al 1A y #6A]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/federico-orchani">Federio Orchani</a> &#8211; </strong><strong><a href="https://twitter.com/fedeorchani">@fedeorchani</a> / Foto por Agustina Salinas</strong></p>
<p><em>Ni la democracia corre peligro ni las manifestaciones en contra de las políticas del gobierno de Macri persiguen un fin destituyente, reflexiones en torno al 1A y #6A: un paro empujado “desde abajo” ante las dilaciones del triunvirato cegetista.</em></p>
<p>Luego de que marzo sea recordado como el mes que reunió un número inédito de manifestantes para la historia reciente con reclamos varios en días sucesivos de movilización (6, 7, 8, 14-15, 24, 30) contra las políticas de la alianza Cambiemos, el gobierno tuvo su #1A. Una de las varias paradojas que caracterizó a la convocatoria, que se intentó mostrar deliberadamente como “espontánea” sin “choripanes ni micros”, es que debió recurrir al “método” de la movilización para expresarse, notable.</p>
<p>En un texto reciente titulado “Se vos”, el sociólogo Martín Rodríguez enumera con mucha claridad una serie de contradicciones sobre las que surfea el discurso del 1A y alerta sobre los riesgos de construirse en espejo. Fórmula que tanto macrismo y un sector del peronismo-kirchnerismo echan mano de manera recurrente para construirse en espejo. Un recurso que en definitiva, elimina cualquier matiz. Siguiendo el análisis de Rodríguez, la mente en espejo funciona así: “si TN valora sólo lo espontáneo, entonces debemos valorar sólo lo organizado. Hay un derecho en juego: no sos lo que el otro dice que sos ni aunque lo resignifiques. Cada uno es lo que quiere ser. Contra el discurso presidencial del chori no se sale sólo con un “¡viva el chori!”.</p>
<p>Tanto algunos medios como el gobierno –que salió a capitalizar los resultados de la movilización luego de una espera prudente– en boca del propio Macri (¡!) eligieron la forma sobre el contenido. Aunque el contenido salía vociferado cada que vez que alguno de los manifestantes reproducían en loop los lugares comunes del sentido común reaccionario y negacionista a los gritos, o mediante virulentas pancartas. Un hit del cambio de época. La SUBE vs. el micro y el chori, lo “espontáneo” vs. lo “politizado y organizado”, el celeste y blanco abstracto de la bandera argentina contra el colorido heterogéneo de las marchas de izquierda/peronistas y así hasta el fin de los tiempos. El ecosistema ideal del republicanismo PRO, la “democracia” como norma liquida sin poner en discusión el contenido. Un mecanismo más o menos formal de selección de candidatos y mandatos de entre cuatro y dos años –solo cuatro si fuese por Gabriela Michetti–, que hay que respetar sin cuestionar como debería ser en cualquier país normal. Nada más a contra mano de la cultura política argentina.</p>
<p>Ni la tan mentada democracia corre peligro ni las manifestaciones en contra de las políticas del gobierno de Macri persiguen un fin destituyente. Cuando la democracia dejó de funcionar, los grupos económicos –incluida la familia presidencial– que hoy sostienen el gobierno de Cambiemos apoyaron levantamientos militares que dejaron el saldo de miles de asesinados, detenidos y desaparecidos.</p>
<p>Es el gobierno de Macri, mediante medidas antipopulares –tarifazo, inflación, baja de salarios, etc– el que empujó a cientos de miles a manifestarse en repudio por las calles de las principales ciudades del país. Según una encuesta nacional realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) que lidera el sociólogo Roberto Bacman y que difunde el diario <em>Pagina 12</em> el día domingo, “seis de cada diez ciudadanos dicen que están de acuerdo con el paro convocado por la CGT para el jueves próximo”, además, “un 66 por ciento piensa que el reclamo de los maestros es justo y también seis de cada diez personas piensan que el gobierno debe aflojar”. Motivos sobran, pero en lo esencial está lo económico, más precisamente el deterioro del poder adquisitivo del salario en el contexto de una marcha de la economía sin perspectivas de crecimiento significativo.</p>
<p>En este contexto se inscribe el paro convocado por la CGT para el día 6 de abril. Un paro que puede ser una “bisagra en la etapa macrista”, según Mario Wainfeld –cronista destacado–.</p>
<p>Si el pronostico es real, en parte se debe a la particularidad de la jornada definida para el #6A. Un paro empujado “desde abajo” ante las dilaciones del triunvirato cegetista. Esta vez no habrá micros ni choripán que puedan criticar los defensores de las buenas costumbres, las crónicas darán cuenta de la capacidad organizativa y contundencia del movimiento obrero argentino para cesar la producción sin que “vuele una pluma”. La metodología es materia de controversia. Para los sectores del llamado “sindicalismo combativo” o independiente de las direcciones tradicionales, el paro debería ser activo y con movilización. De hecho, desde sectores de trabajadores y trabajadoras estatales, neumáticos, gráficos y docentes, entre otros, se impulsan cortes en los accesos a la Capital Federal. La Federación de Aceiteros por su parte llamó a “concurrir a los lugares de trabajo para garantizar la medida con presencia en la puerta de las plantas y declararse en estado de asamblea permanente”. La medida convocada por CGT tiene un antecedente el pasado 30 de marzo. Allí las CTA convocaron una manifestación masiva en Plaza de Mayo con una serie de consignas y reclamos similares a los del #6A.</p>
<p>La comparación entre las plazas y las marchas es difícil de evitar aunque no necesariamente sirva para algo. Igual nos quedamos con un dato que interesa. El grueso de participantes del #1A forma parte de la “minoría intensa” leal a Cambiemos en general y al PRO en particular. Excepto algún despistado, había poco de “prestado” en la “marcha por la democracia”. En cambio, las movilizaciones del mes de marzo que reunieron a cientos de miles contra las medidas del gobierno, también incluyen a quienes confiaron con su voto en el “cambio”. Muchos docentes, por ejemplo. Debería preocuparse un poco más el gobierno, si es que ya no lo está. Lo mismo vale para las direcciones sindicales que juegan al “tiempo y la prudencia”. Las razones del descontento –económicas– llegaron para quedarse y son mucho más tangibles y urgentes que el “respeto a las instituciones”.</p>
<p>Volviendo al juego de espejos, pronto llega la hora de las urnas. El deterioro de la situación económica y social orada la imagen presidencial y de una de sus principales figuras de recambio: la gobernadora bonaerense Maria E. Vidal, jaqueada por la perseverancia del conflicto docente. Justo cuando Cambiemos se prepara para un test electoral clave dentro de pocos meses. Aunque ni Vidal ni Macri sean candidatos –falta para 2019– quienes vayan al cuarto oscuro ese día, evaluarán si la gestión macrista mejoró o empeoró sus condiciones vida.</p>
<p>Entonces, si el gobierno “se corre del centro” recostado en su “minoría intensa” para polarizar con el rival que le sienta más cómodo –aunque resta conocer la decisión de Cristina Fernández y la configuración final del universo peronista–: ¿hay espacio vacante para otra cosa? ¿Existen condiciones para que una fuerza transformadora se proponga como alternativa entre el conservadurismo del “si se puede” y la nostalgia del “vamos a volver”? Opciones van a existir, distinto es que tengan el peso para zafar de la aspiradora de la polarización. O como sugiere Martín Rodríguez para quienes se propongan semejante tarea: “no se trata de una oportunidad de la metáfora trillada de la “avenida del medio” (que explica la existencia de un electorado selectivo más que de una “fidelidad massista”) sino de la ampliación plural del campo opositor para ocupar también ese centro en disputa”. Interrogantes que empezarán a develarse cuando la calle, le ceda el turno a las urnas.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-calle-y-las-urnas-dilemas-del-macrismo-en-la-argentina-del-conflicto/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>#15M Los movimientos populares a la calle</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Mar 2017 17:14:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Cristobal Cervera]]></category>
		<category><![CDATA[Emergencia Social]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Orchani]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[otras]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Realizaran una jornada de lucha con ollas populares en cientos de puntos del país]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Cristobal Cervera y <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/federico-orchani">Federico Orchani</a>* / Fotografía: Nayko </strong></p>
<p><em>Mañana, miércoles, los movimientos populares saldrán nuevamente a la calle para enfrentar las políticas regresivas del gobierno de Cambiemos. La jornada de protesta se plantea como una crítica “contra este modelo de exclusión y miseria. Por el Trabajo y la Justicia Social”.</em></p>
<p>La CTEP, la CCC, Barrios de Pie y el Frente Popular Darío Santillán, entre otras organizciones, realizaran una jornada de lucha con ollas populares en cientos de puntos del país, para visibilizar los reclamos sectoriales como son la exigencia de “salarios dignos para los trabajadores/as cooperativistas, por la implementación ya de la ley de emergencia social y el salario social complementario”</p>
<p><strong>Motivos sobran</strong></p>
<p>Durante los primeros nueve meses de 2016, la pobreza subió del 29% al 32,9%, “lo que significa un aumento de 1,5 millones de nuevos pobres”, y totalizan “cerca de 13 millones de personas que viven por debajo de la línea pobreza”, según los datos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). Asimismo la indigencia creció “en alrededor de 600.000 personas en situación de indigencia”. El informe además, muestra cómo se sigue ensanchando la brecha entre los que más y menos tienen. Los datos que aporta el Observatorio de la UCA cayeron como un baldazo de agua fría en el gabinete macrista, obligado a postergar un nuevo tarifazo. Justo en la semana donde la conflictividad social creció, con marchas muy masivas convocadas por docentes, la CGT y el paro y movilización de mujeres.</p>
<p>Los trabajadores y trabajadoras de la Economía Popular están en la primera línea de afectados por el rumbo económico del gobierno. Son millones los trabajadores y las trabajadoras que perciben ingresos por debajo del salario mínimo. El aumento de la inflación y los sucesivos tarifazos agravan esta realidad. Es por ello, que la “demorada” implementación de la Ley de Emergencia Social representa, para el sector de la Economía Popular, un primer paso para paliar el deterioro social y económico en ascenso desde el primer trimestre del 2016. Si la presión de la jornada del 15M logra que la implementación de esta ley no tarde lo mismo que su reciente reglamentación, la posibilidad de conformar un Registro de Trabajadores/as del sector y la implementación de un Salario Social Complementario daría “respiro hacia abajo” como lo plantean algunas vocerías de las organizaciones. Esto dependerá de varios factores, entre ellos la conformación (en proceso) de un Consejo de la Economía Popular con representación de ambos lados (organizaciones populares y Estado) para monitorear la implementación de la ley. No será menor la necesidad de coordinar con el mayor nivel de unidad las demandas de la mayoría, sino todos, los actores que conforman este sector. Desde cartoneros a fabricas recuperadas, trabajadores rurales, cooperativistas de infraestructura social, entre otros.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-33110" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Emergencia-Social-Juan-Noy-7-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Emergencia-Social-Juan-Noy-7-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Emergencia-Social-Juan-Noy-7-810x540.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Emergencia-Social-Juan-Noy-7.jpg 840w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p><strong>Un nuevo mapa de la conflictividad</strong></p>
<p>Desde la dirigencia de los movimientos se analiza con detenimiento lo ocurrido el 7M. El balance posterior del traspié sufrido por el triunvirato cegetista llevó a modificar las características de la actividad prevista para el lunes 13 que ya contaba con el apoyo de las CTA y CGT. Así, lo que iba a ser una asamblea en Plaza de Mayo para elaborar un “programa de los movimientos populares”, viró en una jornada nacional de lucha el día 15, con cuestionamientos más directos a la política económica del gobierno que preside Mauricio Macri. Una lectura acertada, dado el malestar creciente en amplios sectores de trabajadores. De todas formas, habrá que prestar atención a la tensión que existe entre el reclamo, la calle y la negociación en actores con características de por si disímiles. En palabras de Ana Natalucci, “la discusión entre movilización vs institucionalización es anticuada. Lo que hay que discutir es como se relacionan”. Algo de esto hay en la relación entre las organizaciones populares con presencia en la movilización callejera durante el pasado y presente reciente y la CGT, más cerca de la mesa de negociación que del conflicto social.</p>
<p>Para la CGT el problema se presenta como una doble amenaza, interna y externa. Desde adentro por el crecimiento de cierto activismo independiente cada vez menos incipiente que se referencia en sectores combativos y de izquierda que se hizo escuchar el 7M. Pero también desde afuera, por el accionar de los movimientos populares y organizaciones sociales. Si bien hay un sector (mayoritario) de las organizaciones y movimientos populares que mantiene esfuerzos por enmendar el divorcio histórico entre movimientos sociales y sindicatos, la lógica de uno y otro actor es, en varios sentidos, diferente. Empezando por la porción de la clase trabajadora que cada quien interpela. De un tiempo a esta parte, fue ganando fuerza la organización de ese tercio de la clase trabajadora también productor de riqueza bajo la mal llamada “informalidad”. Hoy trabajadores y trabajadoras de la Economía Popular, con avances importantes en términos gremiales y obtención de derechos postergados. La sanción de la Ley de Emergencia Social va en esa dirección. Esto de ninguna manera va en desmedro de la importancia y el peso estratégico de la clase obrera asalariada portadora de un nivel de organización y poder de presión insoslayable. En todo caso, entender que la agenda de las centrales sindicales y de los movimientos puede tener puntos de contacto (como de hecho ocurrió el 7M o el año pasado cuando se confluyó para pelear la sanción de la Ley de Emergencia Social) pero asumiendo el riesgo histórico de trabar una alianza con dirigentes que hace rato se divorciaron de las bases que representan.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-33111" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Emergencia-Social-Juan-Noy-8-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Emergencia-Social-Juan-Noy-8-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Emergencia-Social-Juan-Noy-8-810x540.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/11/Emergencia-Social-Juan-Noy-8.jpg 840w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>Otro dato es el corrimiento de la tensión “adentro o afuera” que para la mayoría de los movimientos se planteó durante los gobiernos anteriores. Adentro del Estado (en realidad del gobierno) todo, afuera nada. No es un dato menor, ya que con la mayoría de las organizaciones en el campo “opositor” más bien digamos independiente del gobierno, el poder de convocatoria si hubiera unidad del conjunto de los movimientos es más que importante. Y aunque no la haya, el despliegue territorial de las organizaciones sumado a la combatividad de la gran mayoría es motivo de preocupación permanente del gobierno.</p>
<p>Por último, las organizaciones fueron sumando “densidad política”. Esto significa el apoyo, participación, etc., en armados políticos diversos. Desde espacios independientes, de izquierda, a diferentes variantes del peronismo o el progresismo. Esto que habla de la maduración y complejidad de las organizaciones populares puede ser motivo de reflujo llegado el turno de las elecciones legislativas a mitad de año.</p>
<p>De momento, el desafío que se presenta como ya dijimos es como administrar de manera eficaz la tensión que aparece al momento de negociar con el estado sin perder autonomía. Esto significa conquistar posiciones y avanzar sobre el Estado, aunque esto implique salir del lugar de comodidad política en el suelen derivar nuestras organizaciones. Comodidad que puede devenir marginalidad sino no se tiene una táctica adecuada. Táctica, en esta coyuntura, más cerca de marcos amplios de unidad, construcción de agendas comunes, programas del sector y demás, que de la unidad de convencidos. El dato, es que los movimientos y organizaciones populares, nuevamente ganaron la calle y no están solos.</p>
<p><strong>*Militantes del Frente Popular Darío Santillán</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/15m-los-movimientos-populares-la-calle/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Democracia en la calle frente a un gobierno sin reacción</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Mar 2017 12:00:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[#6M]]></category>
		<category><![CDATA[#7M]]></category>
		<category><![CDATA[8M]]></category>
		<category><![CDATA[agenda polìtica]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[CGT]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Orchani]]></category>
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					<description><![CDATA[Una serie de manifestaciones muy masivas las que pusieron a la administración macrista en una actitud defensiva y beligerante]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/federico-orchani/">Federico Orchani</a>* &#8211; <a href="https://twitter.com/fedeorchani">@fedeorchani</a></strong></p>
<p><em>El gobierno de Cambiemos debió enfrentar otra semana crítica. A diferencia de los escándalos que lo sacudieron anteriormente, fueron una serie de manifestaciones muy masivas las que pusieron a la administración macrista en una actitud defensiva y beligerante. </em></p>
<p>El epicentro de la política se trasladó a la calle. El 6 manifestación docente, el 7 acto y movilización convocado por la CGT y el 8 paro de mujeres en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. El rebrote de la conflictividad social encuentra por primera vez al gobierno con la guardia baja.</p>
<p>Los “brotes verdes” no alcanzan a ser una realidad y la economía no arranca. Las encuestas marcan un deterioro de la imagen presidencial y por primera vez de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. El motivo principal es claramente la situación económica ya que las clases trabajadoras no perciben una mejora en su calidad de vida sino todo lo contrario. Se instaló fuerte el temor a perder el empleo. Con un agravante para el gobierno que condiciona su estrategia política de cara a las próximas elecciones de medio término. Cambiemos construyó su imagen como lo opuesto a la “pesada herencia”, como un antídoto frente al descalabro y la corrupción del gobierno anterior, sin embargo, los recientes escándalos y conflictos de intereses que involucran una cantidad obscena de miembros del gabinete macrista, incluido el propio presidente, son episodios que erosionan la imagen de garantes de transparencia que la usina durambarbista edificó entorno a Cambiemos.</p>
<p>La respuesta de los principales voceros del gobierno es de manual. Acusar a los docentes, gremios, movimientos sociales, colectivos de mujeres y demás de un plan conspirativo para orquestar un nuevo diciembre de 2001. Para eso cuenta con el favor de los principales medios de comunicación, aliados del macrismo en el camino hacia la presidencia. El ejemplo más claro es el tratamiento que los medios masivos brindaron al  paro y movilización de mujeres, colectivos trans e identidades disidentes que visibilizaron una vez más y de manera contundente una serie de derechos postergados y negados por el Estado como el derecho al aborto libre, seguro y gratuito para que dejen de morir decenas de miles de mujeres por año. Sin embargo, se priorizaron las imágenes que mostraban a un grupo de mujeres frente a la Catedral señalando el papel conservador y reaccionario de la Iglesia Católica que obtura la obtención de los derechos mencionados. No se dijo que el joven provocador que portaba una bandera del Vaticano es militante del partido neonazi de Biondini, además de integrar el partido Unión por la Libertad que dirige Patricia Bullrich. Tampoco se condenó el accionar ilegal de la Policía de la Ciudad que fue a cazar manifestantes llevando detenida gente de manera arbitraria que ni siquiera era parte de la jornada de protesta. Una barbaridad propia del estado represivo que todavía mantiene detenida a Milagro Sala de manera arbitraria y que fomenta un reforzamiento del aparato de seguridad de manera preocupante.</p>
<p><strong>Nuevas voces</strong></p>
<p>El conflicto social no solo refleja el malestar por abajo, existente a partir de las medidas regresivas adoptadas por el gobierno. Además, refleja la crisis de dirección y representación que atraviesa la resistencia social y política. La CGT lo vivió en carne propia el pasado 7M. Quizá por eso la cautela de los miembros del triunvirato cegetista a la hora de señalar responsabilidades por los desmanes al momento del acto. El cantito de “ponele fecha” no era propio de un sector en particular y los capos de la principal central obrera lo saben mejor que nadie. Si hubo o no un uso político por parte de algún sector es parte de las reglas del juego. Lo que ocurrió no hubiese sido posible de no haber un estado de movilización creciente y descontento real por el rumbo económico (previsible) que lleva adelante el gobierno. Muchos y muchas de los que participaron de las jornadas callejeras seguramente se sintieron “parte del cambio” en las elecciones que dejaron a Scioli en el camino y a Macri en la presidencia y hoy se sienten defraudados. A esta altura la fecha que finalmente defina el consejo directivo de la CGT para convocar a un paro general quizá resulte anecdótica. El triunvirato enfrenta un dilema aún mayor que es: como validar el derecho a representar a una porción de la clase trabajadora quizá más potente, combativa y organizada de la región y al mismo tiempo sostener el diálogo con el gobierno a la espera de gestos que no llegan y difícilmente ocurran. Aunque si los gestos que se espera para no lanzar un paro son por ejemplo, la quita de la personería gremial a los metrodelegados del subte en beneficio de UTA la situación puede ser un más compleja.</p>
<p>La dirección actual de la CGT enfrente una doble amenaza, interna y externa. Desde adentro por el crecimiento de cierto activismo independiente cada vez menos incipiente que se referencia en sectores combativos y de izquierda. Pero también desde afuera por el accionar de los movimientos populares y organizaciones sociales. Un actor que creció durante los noventa y principios de la década pasada cuando la central obrera se encontraba fuera de las calles. De hecho, el próximo 15M habrá una jornada de protesta con ollas populares en todo el país que puede ser el inicio de un plan de lucha. Las organizaciones más importantes del sector por su capacidad de movilización y negociación fomentan el diálogo con la dirección cegetista pero lo ocurrido el pasado 7M –que dejó herida a los representantes del triunvirato por su tibieza– pone en crisis esta situación. Raúl Sendic, líder y fundador de Tupamaros decía que nadie saca el carnet de dirigente vitalicio, los liderazgos se validan en la práctica cotidiana. Un enorme desafió para quien pretenda encabezar la resistencia social y política sin bajarse de la calle ni de la idea de representación de un espacio múltiple y heterogéneo.</p>
<p><strong>*Militante del Frente Popular Darío Santillán</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/democracia-en-la-calle-frente-a-un-gobierno-sin-reaccion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El mundo ya no es lo que era: los desafíos de la protesta social en la era macrista</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Jan 2017 14:08:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Orchani]]></category>
		<category><![CDATA[garcía linera]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Prat Gay]]></category>
		<category><![CDATA[protesta social]]></category>
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					<description><![CDATA[Primer análisis de 2017]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Federico Orchani</strong></p>
<p><em>Empieza un año y con él, conviven la continuidad de políticas gubernamentales, pero también surgen las primeras miradas hacia el futuro próximo. Nuestro primer análisis de 2017 con una pregunta motora: ¿Cuál será el nuevo futuro movilizador de las pasiones sociales?</em></p>
<p><strong>Un mundo diferente</strong></p>
<p>El reemplazo de Alfonso Prat-Gay por el flamante ministro de Hacienda Nicolás Duvojne, en las vísperas del primer aniversario del gobierno de Cambiemos es un hecho significativo. En la conferencia de prensa que brindó Marcos Peña junto a Dujovne (Hacienda) y Luis Caputo (Finanzas) el nuevo ministro se comprometió a lograr “una mejora del gasto en infraestructura y la reducción de impuestos distorsivos” además de “bajar los costos que impiden que la Argentina pueda duplicar su producción exportable”. Si bien no quedó expresado en la conferencia de prensa, lo que preocupa al presidente Macri es el “costo laboral” como un obstáculo para la llegada de inversiones, lo mismo que reducir el déficit fiscal, algo que Dujovne viene pregonando desde el diario <em>La Nación</em> y el canal TN en sucesivas intervenciones. Lejos estamos de querer salvar la ropa del expulsado Prat-Gay –artífice del repudiable pago a los fondos buitres comandados por Paul Singer– pero en los hechos, el nuevo rumbo económico que propone el gobierno es un reforzamiento del credo neoliberal que también incluye la vuelta al endeudamiento externo de la mano de actores como el FMI y el Banco Mundial. ¿Cuál es el problema? Un mundo a contramano.</p>
<p>Ocurre que el paradigma neoliberal y, más precisamente, su “fase de globalización” están en crisis desde hace rato. Ya el historiador inglés Perry Anderson<a href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a> advirtió que el neoliberalismo, a diferencia del liberalismo clásico, es primero una propuesta ideológica antes que un modelo de funcionamiento de la economía y el gobierno. Un proyecto pacientemente incubado en pequeños círculos académicos primero, de la mano de teóricos como Friedrich von Hayek y Milton Friedmann en respuesta a las políticas intervencionistas de post guerra y el nuevo igualitarismo promovido por el Estado-Bienestar. Los años setenta y la década siguiente estuvieron marcados por el triunfo de la ideología neoliberal. Con matices, los gobiernos de Margaret Thatcher en Inglaterra, Ronald Reagan en Estados Unidos y la dictadura de Augusto Pinochet en Chile –golpe de estado mediante–, que derrocó al presidente de la Unidad Popular, Salvador Allende, fueron la expresión pionera de la hegemonía de una nueva derecha en Europa y en Norteamérica. Con el objetivo de reestablecer la tasa de ganancia empresarial, se alternaron recetas que pregonaban la necesidad de un “Estado fuerte” capaz de “romper la fuerza de los sindicatos y de controlar estrictamente la evolución de la masa monetaria”. Para este fin, es necesaria una “disciplina presupuestaria”, acompañada de una “restricción de los gastos sociales” y la restauración de una llamada “tasa natural de desempleo”, es decir, de la creación de un ejército de reserva de asalariados –batallones de desempleados y desempleadas– que permita debilitar a los sindicatos. Por otra parte, deben introducirse “reformas fiscales” a fin de estimular a los “agentes económicos” a ahorrar e invertir. ¿Suena conocido? Claro que sí.</p>
<p>En un artículo reciente<a href="#_edn2" name="_ednref2">[ii]</a>, Álvaro García Linera se anima a sentenciar que la “globalización ha muerto”, una idea que polemiza con quienes anunciaron (no hace mucho) el “fin de la historia”, luego del derrumbe de la URSS y la “derrota de la alternativa del socialismo de Estado”, con la caída del muro de Berlín en 1989 como hecho simbólico de la derrota. Pero ya en la primera década del siglo XXI, sobre todo en América Latina, se vieron los primeros brotes de resistencia anti neoliberal de la mano de revueltas populares, obreras, campesinas e indígenas que se levantaron contra el mandato que decretaba el fin de la lucha de clases. Para el Vicepresidente de Bolivia, el “fin de la historia” comienza a mostrarse como una “singular estafa planetaria” e identifica el año 2009 en Estados Unidos, cuando el presidente Obama debió recurrir al vapuleado Estado “considerado una traba a la libre empresa”, para “estatizar parcialmente la banca y sacar de la bancarrota a los banqueros privados”.</p>
<p><strong>Un pálido reflejo</strong></p>
<p>El gobierno del presidente Macri está frente a una encrucijada inexorable. El “mundo” no crece como hace 20 años, en particular las economías exportables; la liberalización de los mercados ya no es el “motor de la economía planetaria”. Como dice Linera, “la globalización ya no representa más el paraíso deseado en el cual se depositan las esperanzas populares ni la realización del bienestar familiar anhelado”. Por eso el gobierno de Cambiemos tiene problemas cuando prometió “pobreza cero”, pero en menos de un año de gestión se vio obligado a declarar la “emergencia social”, producto de la presión “por abajo” de sectores de la clase trabajadora, excluidos de la lluvia de inversiones que prometió la revolución del reverendo alegría.</p>
<p>La renuncia de Gran Bretaña a la Unión Europea, la victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos con la promesa del retorno a un proteccionismo económico que vuelva “grande a América otra vez” renunciando a los tratados de libre comercio son señales negativas para las aspiraciones del capitalismo periférico que representan países como la Argentina y otros de la región. Un escenario internacional que dibuja un interrogante enorme frente a un año electoral clave para el oficialismo en la Argentina, que debe hacer frente a una agenda social compleja, producto de medidas reaccionarias y antipopulares, con minoría parlamentaria y un malestar social creciente.</p>
<p>Este es el fondo de la cuestión. Como advierte Linera, en los países capitalistas lo que queda es una “inercia sin convicción que no seduce”. Aunque esta inercia, falta de convicción o apatía, a veces se traduce en pequeños estallidos de descontento, como los ocurridos en la toma de la Comisaría 38 del barrio de Flores en la Ciudad de Buenos Aires, luego de que un chico de 14 años fuese asesinado. Según la denuncia de vecinos, es la propia policía (Federal) la que regentea el delito y libera zonas para el accionar de los delincuentes que como en este caso se llevaron la vida y los sueños de Brian y provocaron la reacción masiva y asamblearia de los vecinos de Flores.</p>
<p>A propósito, Joaquín Morales Solá desde el diario <em>La Nación</em> se apresuró a denunciar la presencia de “barras” en la toma de la Comisaría, que no tenían otro objetivo que generar “caos social”, según el columnista, hay un vínculo entre la “violenta toma” de la comisaria y la agresión sufrida por el presidente Macri en Neuquén, donde se intentó vincular a trabajadores estatales, sin pruebas que sustenten la acusación más que la palabra del gobierno y sus espadas mediáticas. El mismo Morales Solá le recrimina al Jefe de Gobierno la CABA, Rodríguez Larreta, porque no se ocupa de la seguridad de la Ciudad ni del control de la protesta social. Un eufemismo para pedir que haya más policía para reprimir las movilizaciones y cortes, el mismo pedido que hace semanas atrás hacía Ricardo Roa desde el diario <em>Clarín</em>.</p>
<p>Hoy en la Argentina hay presos políticos, como Milagro Sala, recientemente sentenciada con un fallo vergonzoso y preocupante por un hecho menor del que no participó directamente luego de estar presa un año, producto de una detención arbitraria en el marco de una protesta en la capital de Jujuy. El disciplinamiento de la protesta social y la criminalización de las demandas populares es la respuesta al descontento popular creciente frente a las políticas regresivas del gobierno de Macri, que no hizo más que recomponer el nivel de ganancias de los sectores más concentrados de la economía sin que “derrame” ni una gota para el lado de los sectores populares.</p>
<p>Habrá que hacer un balance acerca de por qué es la nueva derecha quien logra canalizar las “frustraciones sociales” que genera la propia ideología neoliberal de la que –hay que decirlo– contribuyeron algunos “progresismos” incapaces de hacer frente a la “presión del capital financiero”. Es necesario preguntarse junto con Linera: ¿Cuál será el nuevo futuro movilizador de las pasiones sociales? La respuesta está en parte en la capacidad de reacción de la amalgama de sectores y actores que pusieron una paréntesis a la “larga noche neoliberal” durante la primera década del siglo XXI pero también a la construcción de alternativas sociales y políticas que sean capaces de revertir el ciclo neoliberal bajo otros supuestos de gestión eficiente y alternativa de los problemas y las frustraciones cotidianas. Si hace falta un Estado, que sea para poner al pueblo trabajador en el centro y no al mercado. A la democracia directa, participativa, asamblearia por sobre la tiranía mediática de los “grandes medios” transformados en grupos económicos. El escenario es abierto, pero si existe un “empate hegemónico” (no parece), vale la pena intentarlo.</p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> <a href="https://marxismocritico.files.wordpress.com/2011/10/neoliberalismo_p-_anderson.pdf">https://marxismocritico.files.wordpress.com/2011/10/neoliberalismo_p-_anderson.pdf</a></p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.pagina12.com.ar/11761-la-globalizacion-ha-muerto">https://www.pagina12.com.ar/11761-la-globalizacion-ha-muerto</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-mundo-ya-no-es-lo-que-era-los-desafios-de-la-protesta-social-en-la-era-macrista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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