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	<title>EZLN &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Mon, 27 Jul 2020 02:22:10 +0000</lastBuildDate>
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	<title>EZLN &#8211; Marcha</title>
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		<title>Así se cuidan del Covid-19 en territorio zapatista</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Cómo protegen las y los zapatistas su territorio del coronavirus? Han apostado por la prevención y la desmovilización física.]]></description>
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<p><em>¿Cómo protegen las y los zapatistas su territorio del coronavirus? Con un territorio difuso y extenso, el EZLN ha apostado por la prevención y la desmovilización física de los habitantes</em></p>



<p><strong>Por Orsetta Bellani | Fotos: Isabel Mateos</strong> (*)</p>



<p><strong>Ocosingo, Chiapas</strong>. El doctor Luis Enrique Fernández Máximo se enteró de la alerta roja del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) a través del Internet. Se alejó de la clínica autónoma zapatista de la comunidad de Las Tazas, donde colabora, y compró una ficha que permite conectarse a la red hasta en esta zona de la Selva Lacandona donde no hay señal. Desde que dejó Tlaxcala para trabajar con la organizacion no gubernamental Sadec (Salud y Desarrollo Comunitario) en esta comunidad, el joven doctor descubrió no sólo que le encantan la vida sencilla y los silencios nocturnos de la selva, sino que su real necesidad de conectarse al Internet es de un par de horas por semana.</p>



<p>Era el 16 de marzo de 2020 y en México había sólo 82 personas positivas al coronavirus. Luis Enrique Fernández leyó en su celular el comunicado del EZLN:</p>



<p><em>“Considerando la falta de información veraz y oportuna sobre el alcance y gravedad del contagio, así como la ausencia de un plan real para enfrentar la amenaza. Considerando el compromiso zapatista en nuestra lucha por la vida. Hemos decidido: declarar la alerta roja en nuestros pueblos, comunidades, barrios y en todas las instancias organizativas zapatistas”.</em></p>



<p>Al leer el comunicado, el joven doctor pensó que el EZLN lo iba a invitar a salir de su territorio. Así se hizo con los demás cuatro médicos y dos odontólogos de Sadec, que trabajan en cuatro comunidades de los municipios de Palenque y Ocosingo. Sin embargo, no fue así. Se permitió su permanencia para apoyar a la única “promotora de salud”, como se les dice a las y los zapatistas que curan con las plantas y con la medicina occidental.</p>



<p>Cuando en 1994 se levantó en armas, el EZLN recuperó más de 150 mil hectáreas de tierra, donde construyó un sistema de gobierno, justicia, educación y salud totalmente autónomos del Estado; esto en regiones donde no llegaban maestros, doctores ni abogados. Lo hizo con el apoyo solidario de algunos colectivos y organizaciones nacionales e internacionales, como Sadec. Éste, desde 1995 colabora en la consulta médica en algunas comunidades autónomas y en cursos de formación para los promotores de salud, muchos de los cuales son a su vez formadores de sus propios colegas.</p>



<p>Joel Heredia, fundador de Sadec, dice que de ellos aprendió que la salud es mucho más que la ausencia de enfermedad; y tiene que ver con “la capacidad de sentirse con ánimo de despertar, caminar, reírse, ir a la milpa. Salud es que su corazón esté contento, que uno se sienta a gusto consigo mismo y los demás”.</p>



<p>Paralelamente a la declaración de alerta roja, el EZLN cerró los Caracoles y los Centros de Resistencias y Rebeldías; asimismo, los “centros administrativos” que son sedes de su gobierno y de las clínicas autónomas más grandes y equipadas. Los promotores de salud fueron capacitados sobre la prevención del covid-19; luego fueron enviados a sus propias comunidades, también a las más remotas, donde existen pequeñas casas de salud autónomas.</p>



<p>“Es un planteamiento claramente estratégico: no tener movilidad para impedir la difusión del virus y tener capacidad de atender estacionalmente, localmente, en cada punto donde hay un promotor de salud”, explica Joel Heredia. “Me sorprende que no hayan instalado un “Centro Covid autónomo”, para aislar a los casos sospechosos. Supongo que al hacer un cálculo frío de costos y beneficios asumieron que no valía la pena intentar atender en la parte asistencial; esto, dado el alto riesgo de contagio del personal de salud y se enfocaron a la acción preventiva comunitaria. Sin duda pusieron en la balanza que esto conlleva unos costos, pues no se están atendiendo personas con otras enfermedades”.</p>



<p>El elemento que complica esta estrategia es que el territorio bajo influencia del EZLN no está delimitado claramente; en él, los zapatistas conviven con los partidistas, y resulta muy difícil para las autoridades autónomas ejercer un control sanitario estricto.</p>



<p>Como en muchos rincones del mundo, una de las mayores preocupaciones del EZLN es la recepción de los migrantes que regresan a sus comunidades tras haber perdido su empleo en las maquilas del norte o en las playas del Caribe. La recomendación de la Comandancia zapatista es ponerlos en cuarentena.</p>



<p>“Nosotros sabemos que los hermanos de algunas comunidades que vienen de fuera los han aislado. Después de 15 o 30 días ingresan con sus familias”, dice el comandante Tacho en un audio de Whatsapp que se difundió entre los bases de apoyo del EZLN. «Ese cuidado que ustedes han hecho es lo correcto. Así estamos seguros que estamos evitando un contagio que pueda llegar de afuera. No lo deseamos para nadie, pero tenemos que tomar las precauciones necesarias. Para que todos salgamos con vida para enfrentar esta enfermedad que tanto se ha extendido en diversas partes del mundo”.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><img src="https://i0.wp.com/comunizar.com.ar/wp-content/uploads/3-32-1024x640.jpg?resize=678%2C424" alt="Así se cuidan del Covid-19 en territorio zapatista" width="600"/><figcaption><em><strong>Las Tazas, Chiapas. Clínica Autónoma de los Pobres en la comunidad de Las Tazas, 19 de mayo de 2020 </strong></em></figcaption></figure></div>



<h3><strong>La Clínica Autónoma de las y los Pobres</strong></h3>



<p>La clínica autónoma de Las Tazas se inauguró en 1995; y se encuentra en la zona Dolores Hidalgo, uno de los nuevos Caracoles zapatistas anunciados hace poco más de un año. Es un edificio de barro pintado de azul, con murales de mujeres con estetoscopios, plantas y rostros encapuchados. Una lona de plástico que cuelga de un muro externo explica los síntomas del nuevo coronavirus y sus medidas de prevención. Afuera, un cartel advierte las nuevas reglas: “Por motivos de contingencia sólo pasarán dos personas a la vez adentro de la clínica. Atte: los compas”.</p>



<p>La Clínica Autónoma de los Pobres tiene una farmacia; las consultas son gratuitas pero las medicinas tienen un costo. también cuenta con un consultorio dental y uno médico con aparato de ultrasonido y doppler. La promotora de salud zapatista y el médico de turno de Sadec atienden todos los días de la semana; en la tarde y en la mañana. Antes de la emergencia sanitaria causada por el nuevo coronavirus hacían también consultas a domicilio. Reciben unos diez pacientes al día, originarios de Las Tazas y de otras ocho comunidades.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img loading="lazy" width="600" height="375" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/clinicaautonoma-16039.jpg" alt="" class="wp-image-50530"/></figure></div>



<p>El servicio de la clínica autónoma es fundamental para la población de la zona: zapatista y partidista; ya que la Unidad Médica Rural del IMSS de Las Tazas abre sólo tres días a la semana, y en el mes de mayo la doctora llegó sólo unos pocos días.</p>



<p>“Muchas personas que acuden a la clínica autónoma ya estuvieron en la del IMSS y llegan preguntándonos si el diagnóstico del otro médico está bien”, dice Luis Enrique Fernández de Sadec.</p>



<p>Cada veinte días, Luis Enrique se turna en la clínica autónoma de Las Tazas con Juan Carlos Martínez Vásquez. Éste es otro joven médico originario de Ciudad de México, que antes de llegar a la Selva Lacandona no tenía conocimiento alguno sobre el pensamiento y la práctica zapatista. Su dificultad más grande es la comunicación en tzeltal, pues buena parte de los pacientes no hablan castellano; aunque la promotora de salud lo ayuda con la traducción. Gracias a ella, Juan Carlos Martínez conoció las plantas medicinales y aprendió lo que no se enseña en universidades: tratar con personas en lugar de enfermedades. “Si un día vieras un promotor hablar con un paciente es de verdad el acercamiento más humano que llegarías a tener”, dice.</p>



<p><strong>(*) Publicado por <em>Comunizar</em> | Fotos: <a href="https://piedepagina.mx/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em><span style="color:#0693e3" class="tadv-color">Piedepágina</span></em></a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/asi-se-cuidan-del-covid-19-en-territorio-zapatista/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>&#8216;Compañeras&#8217;. Historias de mujeres zapatistas</title>
		<link>https://marcha.org.ar/companeras-historias-de-mujeres-zapatistas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2020 12:32:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial El Colectivo]]></category>
		<category><![CDATA[EZLN]]></category>
		<category><![CDATA[Julieta Caggiano]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Zapatistas]]></category>
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					<description><![CDATA[Un recorrido por las principales temáticas que aborda el libro ‘Compañeras’, de Hilary Klein, co-editado por El Colectivo y Tinta Limón en 2019. El libro recopila testimonios de mujeres zapatistas y nos aproxima a la historia del EZLN desde la perspectiva de las mujeres y de cómo éstas dieron vuelta a su propia historia. Por [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Un recorrido por las principales temáticas que aborda el libro ‘Compañeras’, de Hilary Klein, co-editado por El Colectivo y Tinta Limón en 2019. El libro recopila testimonios de mujeres zapatistas y nos aproxima a la historia del EZLN desde la perspectiva de las mujeres y de cómo éstas dieron vuelta a su propia historia. </em></p>
<p><strong>Por Julieta Caggiano/ Foto Félix Meléndez</strong></p>
<p>Algo de lo quimérico se dispara cuando pensamos en el zapatismo. Como si lo imposible, por fin hecho, abriera paso a lo performático.  A eso que se realiza mientras se nombra como horizonte. Les indígenas del sureste mexicano, al conquistar su dignidad y permitirse un autogobierno, tomaron por asalto la imaginación colectiva. Atravesar las montañas del sureste mexicano es adentrarse en la neblina. La espesura, los paliacates, los murales y las pancartas reafirman estar en territorio rebelde. Nadie sale igual de este lugar.</p>
<p>Hilary Klein narra en su libro <em>Compañeras, </em>editado por El Colectivo y Tinta Limón en 2019<em>, </em>la historia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) lo hace desde el ojo de las mujeres en rebeldía. Desde sus miradas, nos acerca a la genealogía de este movimiento y nos invita a recorrer sus luchas y sus contradicciones, sus conquistas y perspectivas. Klein fue parte de las brigadistas internacionales que llegaron a las comunidades como observadoras de derechos humanos.</p>
<p>El libro es una edición colectiva y las propias insurgentas autorizaron su difusión. El texto recupera testimonios de las compañeras que aterrizan palabras que nos permiten comprender su organización, al tiempo que echa luz sobre procesos de más larga data de la historia mexicana. En nueve capítulos, la autora sistematiza los principales debates públicos de la organización, mientras la voz de las mujeres va guiando el eslabonamiento de sus luchas.</p>
<p>Las mujeres zapatistas dieron vuelta su propia historia. Transformaron su cansancio en empoderamiento para enfrentar tanto al gobierno mexicano como a los patrones y a sus propios maridos. Pero no se puede llegar a comprender la magnitud de la transformación en sus vidas sin tomar en cuenta el punto de partida: ¿Cómo pasaron de las relaciones de servilismo a las de libertad e igualdad dentro de sus construcciones autónomas? ¿Cómo combinaron las visiones indigenistas y la de los nuevos movimientos sociales? ¿Cómo fue la lucha de las mujeres para garantizar su participación? Son algunas de las preguntas que <em>Compañeras</em> se propone abordar.</p>
<p><strong>La lucha por la tierra y contra el patronazgo</strong></p>
<p>La autora dedica el capítulo tres del libro a sistematizar la lucha por la tierra en las comunidades indígenas. Desde la época de la colonia se impuso <strong><em>la encomiend</em>a</strong>, institución que otorgaba a las familias blancas la potestad sobre las tierras y el trabajo indígena; estableciendo desde entonces una relación de servilismo. Tratos abusivos y castigos severos para hacerles sentir su –no-lugar. No sólo explotaban su mano de obra, sino que tutelaban moralmente, evangelizando a las comunidades. Más tarde continuado en el sistema de <strong>fincas (o hacienda)</strong>, el patronazgo fue una figura central de disciplinamiento de las corporalidades indígenas, especialmente para las mujeres.</p>
<p>Además de la cruda realidad que vivían los pueblos originarios de Chiapas por su procedencia étnica y de clase, las mujeres acarreaban con una <strong>tercera opresión por su condición de género. </strong></p>
<p>Uno de los testimonios que retoma el libro es el de María, indígena de la región de Morelia. Ella relata el intercambio que existía entre los propietarios de las “muchachas”, donde la mujer no tenía ninguna decisión, copiando el modo del patrón en el plano intrafamiliar. Si el padre aceptaba el alcohol ofrecido por quien la pretendía, aunque ella se negara, estaba obligada a acompañarlo. Los hombres trabajaban un año en la casa del suegro para “pagar” a las niñas que contraían matrimonio a los doce o trece años.</p>
<p>Cuando la decisión no la tomaba el padre lo hacía el terrateniente de la finca. Se obligaba a las niñas a estar un año con ellos antes de entregarla al muchacho que la demandaba, muchas veces pariendo hijos producto de los abusos sexuales. En este entramado, el mestizaje muestra su verdadero rostro como parte de la huella de violación de nuestro continente.</p>
<p>Algunas vivían en fincas y otras en ejidos o rancheríos, herencia de la Revolución mexicana, que en 1920 otorgó este tipo de propiedad colectiva a algunas familias sin tierras para que las gestionen de forma comunitaria. Sin embargo, los títulos pertenecían únicamente a los varones. Esto fue así hasta 1971 de manera formal, aunque se extendió en la práctica, incluso dentro de las comunidades zapatistas, hasta hace muy poco tiempo, cuando las mujeres arrebataron este derecho dentro de la organización. Hasta entonces, aquellas que osaban enfrentar esta realidad quedaban condenadas a la miseria económica.</p>
<p><strong>Génesis del Ejército Zapatista de Liberación Nacional</strong></p>
<p>Les zapatistas asumen que su lucha se remonta a los 500 años de coloniaje que cargan en sus espaldas. El libro rescata, en los capítulos iniciales, algunos antecedentes de mediano plazo para comprender la formación clandestina del EZLN en los ochenta y pública a partir de 1994. Las organizaciones de bases urbanas y estudiantiles, referenciadas en el maoísmo, confluyeron en un trabajo territorial junto a la iglesia. Estos movimientos se dieron de manera paralela, aunque complementaria. La Diócesis de San Cristóbal de las Casas, y en particular el Obispo Samuel Ruiz, adeptos a la teología de la liberación, fueron fundamentales en el proceso de organización autónoma.</p>
<p>Pese al rol histórico que tuvo la Iglesia Católica, manchando con sangre gran parte de nuestra historia latinoamericana, la Diócesis de San Cristóbal fue un enclave de protección de los pueblos indígenas en Chiapas. En el 2001, en un encuentro de mujeres zapatistas en Morelia, se remarcó tajantemente que su participación tenía un capítulo anterior al EZLN y era cuando empezaron a caminar con la diócesis. Con la Comisión Diocesana de Mujeres (CODIMUJ), las mujeres empezaron a encontrarse, a reconocerse, a organizarse, alfabetizarse y formar cooperativas.</p>
<p>En un principio, relatan, fue muy difícil la inclusión de las mujeres. Amina, indígena tzetzal, expresa que “la organización quería que participemos, pero los maridos no nos dejaban salir de casa. Mientras ellos salían a trabajar, nos levantábamos a las tres de la madrugada a moler maíz para el desayuno, y después a seguir con la crianza y las demás tareas del hogar. Nos decían que queríamos salir para buscar otro hombre y no nos permitían ir a las reuniones”.</p>
<p>Pese a que, inicialmente, los referentes solían ser hombres, hubo muchas mujeres insurgentas. Lo primero era ser base de apoyo, decían, “y mejor ir a agarrar un arma e ir a la montaña antes de que te casen. Algunas teníamos poco más de once o doce años”. Para empezar a ejercer la libertad había que pasar por el desarraigo. En la montaña las tareas eran iguales y se generaban otro tipo de vínculos. Tomar las armas era una muestra de que no existía rol ni posición que no pudiera asumir la mujer. Al subvertir estos roles, las insurgentas modificaron no sólo la relación con sus compañeros hombres, sino la autopercepción que tenían sobre sus propias fuerzas. Saberse iguales hizo que comenzaran a ocupar roles de liderazgo en otros espacios de la organización.</p>
<p><strong>La lucha de las compañeras: saberse iguales.</strong></p>
<p>Las mujeres zapatistas, sometidas al desprecio sistemático de sus maridos, los patrones y el Estado, se organizaron en la clandestinidad en la que estaba el EZLN desde 1983. Cuando decidieron asumir la visibilidad pública, el 1 de enero de 1994, se plantearon luchar no solo por sus reivindicaciones como indígenas, sino también como mujeres. La fuerza que les dio ser milicianas o insurgentas en la toma de varias ciudades de Chiapas la incorporaron a las estructuras del EZLN, donde tuvieron que enfrentarse a las encarnadas prácticas machistas.</p>
<p>La generación de compañeras que ingresó a las filas militares del EZLN en la década de 1980 introdujo un cambio inaudito. En 1985 realizaron una movilización que fue un parteaguas para todas ellas. Demandaban una Ley Seca, planteando que el alcohol profundizaba la violencia machista en sus propias familias. Era un mecanismo de control social tanto para los patrones, que muchas veces les pagaban a sus trabajadores con el trago, como también una forma de endeudar a las familias indígenas y profundizar su dependencia. Fue también excusa para golpear y hambrear a mujeres y niños dentro de cada familia. El ELZN aprobó esta Ley en 1992.</p>
<p>La marcha desató la furia de los maridos, quienes respondieron masivamente con golpizas a sus mujeres. La lucha de las compañeras dentro del movimiento fue muy ardua, y contradecía incluso los decires de los ancianos indígenas y las costumbres arraigadas que nunca las habían considerado como pares. En 1993 el Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI) aprobó el documento que llegaba en forma de borradores de cada región zapatista. Se trataba de la Ley Revolucionaria de Mujeres, difundida unos meses después del primer levantamiento. Esta fue una conquista muy importante para la organización de las mujeres dentro de la organización, que implicaba transformaciones radicales en las comunidades.</p>
<p>Susana leyó el documento: “Queremos que no nos obliguen a casarnos con el que no queremos. Queremos tener los hijos que queramos y podamos cuidar. Queremos derecho a tener cargo en la comunidad. Queremos derecho a decidir nuestra palabra y que se respete. Queremos derecho a estudiar y hasta de ser choferes”. Entre codeos incómodos, un responsable tzeltal comentó: “Lo bueno es que mi mujer no entiende español, que si no…” Una oficiala insurgente, tzotzil y con grado de mayor de infantería, le responde: “Te chingaste porque lo vamos a traducir a todos los dialectos”.</p>
<p>El principal desafío de las mujeres zapatistas era hacer que esta Ley, nombrada y escrita, sea una realidad efectiva. Era también la perspectiva de todo el Ejército Zapatista de Liberación Nacional cuando se plantearon ya no pedir más permiso para ser libres y decidieron empezar a ejercer sus derechos. De esta manera, lo performático se transformaba en huella y horizonte. Es que les zapatistas, cuando miran para adelante en realidad miran la huella de sus pisadas. Lo performático nace cuando a las muertes por enfermedades curables le contraponen un sistema de prevención de salud con plantas medicinales, o con clínicas donde realizan intervenciones complejas. Cuando dejan la educación formal que les negaba sus raíces para impulsar las “escuelitas”, experiencias de educación popular multiculturales, bilingües y hasta trilingües.</p>
<p>Dentro de lo que es el mayor movimiento autonomista de América Latina, las mujeres son la punta de lanza. Ellas son educadoras, promotoras de salud, insurgentas, milicianas, referentas. La imagen de la comandanta Ramona y la insurgenta Ana María, ambas al frente de las negociaciones con el Estado de México en los Acuerdos de San Andrés, dieron la vuelta al mundo y otorgaron mayor visibilidad a las mujeres del movimiento y sus demandas.</p>
<p>Las compañeras abren paso a su participación con toda la potencia de su cansancio. Las zapatistas tejieron, a partir de su visibilidad internacional, redes de apoyo que rompen fronteras. Se reivindican como mujeres feministas, hermanas de todas las que sufren, mujeres que luchan. Aportando una visión indígena al movimiento feminista, se suman a las movilizaciones internacionales por los derechos de las mujeres. En esta red revolucionaria, encuentran apoyo, fuerza y sostén para seguir la lucha en sus comunidades. Para seguir caminando mirando para abajo, hacia sus pasos. Para que lo imposible siga siendo realidad en el sureste mexicano.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/companeras-historias-de-mujeres-zapatistas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>México: la democracia posible</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mexico-la-democracia-posible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Jan 2019 03:10:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[EZLN]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Munguía Galeana]]></category>
		<category><![CDATA[López Obrador]]></category>
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		<category><![CDATA[Opinion]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Panorama político de México, a partir del triunfo electoral de MORENA y el escenario de una democratización real]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="http://www.marcha.org.ar/tag/fernando-munguia-galeana/">Fernando Munguía Galeana</a></span>*</strong></p>
<p><em>Mientras la ola neoliberal avanza en toda la región, un gobierno progresista en México genera expectativas y varios interrogantes. ¿Es posible un verdadero ciclo democratizador? ¿O el futuro está por fuera de las instituciones?</em></p>
<p>La historia reciente mexicana (término polémico pero que indica un vínculo de proximidad), tanto cronológica como vivencialmente, entre el pasado y el presente, puede ser considerada como la historia de la lucha por la democracia. Ya sea si ubicamos el punto de fuga en 1968, en 1988, en 1994 o bien en 2000-2006, las distintas aproximaciones posibles se mueven entre contextos y actores, demandas y formas organizativas diferentes. Pero en todos los casos es la democracia la que aparece en disputa.</p>
<p>A contrapelo de las ideas que sugieren que la democracia debe ser “des-adjetivada”, o que mientras más neutral de intereses específicos se mantenga es más plural y universal, las diversas experiencias de lucha que aquellos ejemplos nos recuerdan es que siempre hubo intereses puntuales por los cuales disputar y, desde esas plataformas, ponerle adjetivos y llenar de verbos específicos la posible trayectoria de las expresiones colectivas.</p>
<p>Así, el arco de tiempo de estas décadas recientes enmarca una serie de procesos disímiles y diversos en los que en ocasiones han confluido las izquierdas mexicanas actuales. Se han marcado también los ascensos, reflujos y ciclos completos de emergencia y desaparición de sus matrices ideológicas. En la mediana duración, los poco más de 50 años que nos separan del movimiento estudiantil de 1968, abrieron quizá la que fue la disputa más abarcativa y, al mismo tiempo, condicionada por su contexto histórico: desde la espontaneidad y júbilo juvenil, aquel movimiento no solamente fue capaz de exponer con brillantez las necesidades de un sector de la sociedad mexicana, sino que interpelaron a diversos grupos, organizaciones y clases sociales que en aquel ilusorio cuadro de desarrollo estabilizador y del milagro mexicano ya decadente, eran conscientes de la precariedad y del autoritarismo del partido de Estado y del presidencialismo priísta.</p>
<p>Ese puntapié de democratización popular, con jaloneos y contradicciones, es el que cobró después una expresión institucional en 1988, cuando diversas organizaciones partidistas y populares se sumaron a la candidatura presidencial de un grupo disidente del priísmo, pero cuya manifestación masiva no es compresible si, justamente, se desarraiga de la impronta de la lucha armada insurreccional y de aquellos partidos que de largo tiempo atrás habían tenido como horizonte ideológico al socialismo o al comunismo. Es decir, la democracia electoral no fue necesariamente parida por la burocracia; fue, antes bien, una crítica a cierta forma burocrática y reformista con la que las clases dirigentes habían subsumido las expresiones anteriores, tratando de despolitizar los discursos radicales de transformación que emanaron de aquellas.</p>
<p>Lo que sí puede sugerirse que sucedió a partir de aquellas elecciones que terminaron en fraude y marcaron el inicio de una democracia restringida, es que las fuerzas de izquierda institucionales cada vez participaron más de las prácticas y discursos impuestos por la ya tecnocracia dominante en el aparato estatal y menos de las todavía diversas expresiones movimientistas que surgían de los sectores subalternos.</p>
<p>Ahí radica una de las crisis más agudas y que hasta ahora marcan buena parte de las escisiones, posibilidades y límites para imaginar un nuevo ciclo democrático popular que, desde la diversidad realmente existente de los actores y proyectos, logre también disputar la hegemonía y dominio neoliberal todavía reinante en México.</p>
<p>Es por ello que aquel 1º de enero de 1994, cuando entre los poderosos seguía la celebración por un nuevo pacto (TLCAN) que acabaría por encumbrarlos en la modernidad, dejando al resto de la sociedad mexicana en la pobreza total, un grupo de indígenas del “estado suroriental de Chiapas”, armados la mayoría con fusiles en desuso, algunos tallados en madera, y cubiertos con pasamontañas negros y paliacates rojos, declararon la guerra al Estado. Su llamado cimbró al país entero y, aún más, retumbó en diversas latitudes porque indicaban, otra vez, la necia capacidad de los indios, de lxs desposeídxs y, en fin, de todxs lxs marginadxs de disputar y de imaginar otro mundo, otra sociedad; también otra forma productiva y asociativa.</p>
<p>En medio de la abrumadora imposición del discurso del fin de la historia y de la supuesta inevitabilidad del neoliberalismo, que también tuvo sus ecos en tierra mexicana, ellxs salieron de “la larga noche de los 500 años” para denunciar, a su modo y por sus motivos, el autoritarismo, la represión, la indiferencia y la explotación que otrxs, como lxs de 68, lxs de los setentas y lxs del 88, habían reclamado al gobierno federal. Su trayectoria, ahora ya de 25 años, no puede menos que resultar fundamental para dimensionar la importancia y, también, la carencia de democracia participativa, horizontal o popular. Lxs zapatistas, lo recordamos, intentaron transformar el mundo tomando el poder, invocando a la Constitución y convocando a una insurrección social que derrocara al gobierno federal; después, buscaron que el gobierno de la alternancia reconociera los derechos de los pueblos indígenas expresados en los Acuerdos de San Andrés, cuando realizaron la Marcha del Color de la Tierra. Ante las traiciones y desprecio del gobierno y de la clase política toda, pero también de las masacres y asesinatos selectivos que sufrieron, se volcaron a un ejercicio de autonomía que es la muestra fehaciente de que, como dicen, otro mundo es posible.</p>
<p>El debate que en los días más inmediatos resurge entre simpatizantes y militantes del EZLN y del partido gobernante MORENA, a propósito de la oposición frontal del EZ a los planes desarrollistas del gobierno actual, es sintomático de aquella crisis señalada entre dos formas, probablemente las dos más expresivas e importantes, en cómo las izquierdas nacionales se han posicionado frente al proyecto democratizador por construir. Más allá de la altisonancia que han alcanzado las diatribas de ambos bandos, lo cierto es que en el fondo hay muchas apuestas y posibilidades vitales que habría que repensar y debatir hasta sus últimas consecuencias, porque efectivamente estamos ante la apertura de un ciclo que, puesto en contraste con el giro regresivo y autoritario en América Latina, puede resultar también crítico para México.</p>
<p>No se puede minimizar, como parece hacerse en las arengas tuiteras o feisbukeras, las conquistas parciales de cada una de esas formas de organización política y de disputa por la democracia. Está claro que lxs zapatistas y las organizaciones adherentes a las experiencias autonómicas han orientado su práctica lejos de los clivajes institucionales, de la representación formal y de la participación electoral; en ese andar, han encontrado coherencia y, desde ahí, también han sido portadores y portadoras del anticapitalismo actual. En otro punto de la cartografía política, no solo están AMLO y Morena, sino millones de ciudadanos y ciudadanas que teniendo como único horizonte de experiencia la precariedad y la violencia durante las décadas anteriores, han optado por una alternativa que apunta en otra dirección. Es cierto que sus contradicciones son muchas y que la crítica debe ser la guía de un proyecto que aspira a ser hegemónico, pero en todo caso, eso bien podría ser una nueva clave para la búsqueda de articulación entre las y los subalternos, porque lo cierto es que lejos de haber alcanzado la unificación, en ninguno de los dos formatos organizativos, todavía seguimos en una “situación de alarma defensiva”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Sociólogo mexicano. Profesor en la FCPyS, UNAM.</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mexico-la-democracia-posible/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El EZLN anuncia la formación de un nuevo Concejo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-ezln-anuncia-la-formacion-de-un-nuevo-concejo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Aug 2018 03:00:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Chiapas]]></category>
		<category><![CDATA[Concejo Indígena de Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Concejo Nacional Indígena]]></category>
		<category><![CDATA[EZLN]]></category>
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		<category><![CDATA[México]]></category>
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					<description><![CDATA[EZLN anunció la propuesta de crear un Concejo Internacional de Resistencias y Rebeldías]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por María Etchevers</b></p>
<p><i>En el contexto del encuentro de redes de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y Concejo Nacional Indígena (CNI) realizado el 3, 4 y 5 de Agosto en el Caracol de Morelia, (Estado de Chiapas, México), territorio autónomo zapatista, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) anunció la propuesta -que se llevará a consulta entre los distintos movimientos, comunidades y redes de apoyo- de conformar un nuevo Concejo Internacional de Resistencias y Rebeldías. </i></p>
<p>Más de 86 colectivos y 55 individuos se hicieron presentes en Chiapas para discutir, intercambiar y evaluar la coyuntura post-electoral, y realizar un balance de lo que fue el proceso de apoyo al CIG y su vocera, María de Jesús Patricio Martínez, (conocida como Marichuy), en la recolección de las firmas requeridas por el INE (Instituto Nacional Electoral) para tener el acceso a la postulación de una candidatura independiente en las elecciones nacionales de México, efectuadas el pasado 1 de julio de este año.</p>
<p>La propuesta del EZLN al CNI-CIG de aspirar a participar en el proceso electoral con la vocera Marichuy tuvo enormes repercusiones nacionales e internacionales. Desde profundas reacciones racistas, misóginas y machistas -con ataques reiterados a la vocera Marichuy: por ser mujer, indígena y de abajo-, hasta criticas provenientes de activistas, militantes, y simpatizantes del EZLN: por concebir “contradictoria” la propuesta de aspirar a participar en el proceso electoral, habida cuenta de la historia autonomista y anti-partidista del EZLN. Sin embargo, lejos de haber pretendido institucionalizarse, la propuesta de lanzar la candidatura independiente a la presidencia nacional a través de una vocera, tuvo como objetivo central provocar un fuerte efecto de visibilización de las luchas y resistencias de los pueblos indígenas y campesinos del territorio mexicano, así como también poner en evidencia el arraigado racismo y machismo de vastos sectores sociales, políticos y mediáticos. Al mismo tiempo, el mensaje del EZLN, CIG-CNI fue desde un principio y hasta el final, el llamado a la organización, es decir, se utilizó el periodo electoral de manera táctica para hacerse presentes en múltiples espacios, foros, encuentros, calles, medios de comunicación, etc., haciendo uso de esas vías para invitar a todas las personas que sufren la miseria, el despojo, la explotación, la pobreza, el machismo y la precariedad generalizada en una sociedad de desigualdades extremas, a <i>organizarse</i>. En palabras del EZLN, “según los modos, tiempos y geografías de cada quien”.</p>
<p>De manera que, en todo el periodo electoral, quedó de manifiesto la enorme diferencia ética y política entre los partidos tradicionales y el CIG y su vocera Marichuy, quien fue la única aspirante a la candidatura presidencial que, no sólo no contó con recursos financieros de ningún grupo económico, sino que tampoco accedió a trampas en la recolección de firmas (como si hicieron otros candidatos, como “El Bronco” –quien tuvo una cantidad escandalosa de firmas de fallecidos y aun así fue habilitado por el INE a postularse-), ni contó con empleados pagos, ni ninguna otra forma de compra de votos –como si hicieron todos los demás partidos, incluido el partido electo, encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO). De forma completamente opuesta, el mensaje de la vocera Marichuy siempre fue la reafirmación de la lucha milenaria de los pueblos originarios por la vida: la defensa de los ríos, lagos, montañas, aire y tierra. Esto es, el cuidado real de la naturaleza y el territorio, la vida.</p>
<p><b>El peso de la campaña</b></p>
<p>María de Jesús Patricio Martínez no consiguió el millón de firmas requeridas para aparecer en la boleta electoral, pero, de ninguna forma se evaluó este hecho (como quizás pudiese suponerse) como un fracaso, sino que, por el contrario, el balance realizado en estos tres días de encuentro -y en otras instancias previas de evaluación- dan cuenta de un crecimiento sustancioso del CIG, como también de la gestación y proliferación de decenas de redes de apoyo en el campo y la ciudad al EZLN, CIG-CNI, que reactivaron profundamente el activismo social, la politización de la juventud, y la visualización de las realidades de las comunidades indígenas y campesinas. El horizonte del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional sigue siendo, luego de 24 años desde su primer alzamiento armado, la construcción de ese Otro Mundo Posible, ese mundo donde quepan muchos mundos, donde no haya capitalismo, patriarcado, ni colonialismo. Las miles de personas que viven en territorios autónomos zapatistas son ejemplo vivo de la posibilidad real de construir una democracia verdadera, directa, sin patrones de ningún tipo, donde la defensa de la vida sea el eje principal, a partir del cual se organiza toda la comunidad.</p>
<p>Esto implica el rechazo rotundo a las lógicas capitalistas del lucro, la avaricia de las empresas, el autoritarismo, impunidad y arbitrariedad de los gobiernos, los capitales extranjeros, y las leyes al molde de las trasnacionales, la homogeneización de la población a través de la disciplina, la obediencia y el silenciamiento social, el extractivismo disfrazado de progreso o desarrollo, que sólo concibe a la naturaleza y los bienes comunes como fuentes de dinero, y así, destrucción y saqueo se vuelven prácticas cotidianas, también convertidas en legislación y mostradas como único modelo económico posible.</p>
<p>Por todo esto, el EZLN junto al CNI-CIG, se posicionan, de manera clara y sin titubeos, opuestos al partido de Andrés Manuel López Obrador (MORENA) y cualquier otro partido político. Dado que, según sus valoraciones, éstos sólo pretenden “lavarle la cara” al mismo sistema capitalista que conduce a la destrucción del planeta, el despojo de las comunidades, las migraciones forzadas y la imposición de un pensamiento único que obligue a suplantar los sueños de justicia, democracia y libertad por el conformismo ante las migajas de los mismos capataces de siempre. Éstos, con distintos ropajes, colores o modos, esconden y disfrazan iguales intereses internacionales de acumulación neoliberal, siendo que “renovar” la presidencia nacional a través de un partido distinto a los ya obsoletos PRI-PAN, responsables de desapariciones nunca esclarecidas –recordemos que en Octubre se cumplen 4 años de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y jamás fue juzgada la responsabilidad directa del Estado-, persecuciones y amenazas a periodistas, maestros y activistas, corrupción estructural y reiterados fraudes electorales y escándalos por desempeños ilegítimos de la función pública.</p>
<p><b>Hacia un nuevo concejo</b></p>
<p>El ultimo día del encuentro de redes de apoyo al CIG-CNI, el Subcomandante Galeano anuncio la propuesta del EZLN de conformar un nuevo concejo, ya no meramente indígena, ni nacional, sino global, esto es, un “Concejo Mundial de Rebeldías y Resistencias”, que se reúna por primera vez en diciembre del corriente año en Chiapas para trabajar de manera unificada -respetando modos, tiempos y geografías de cada grupo e individuo, por la vida digna, libre de explotación y capitalismo.</p>
<p>“Nosotros pensamos que debemos seguir del lado de los pueblos originarios (…) Si alguien hay experto en tormentas son los pueblos originarios, ya les han tirado de todo y aquí estamos. Pero pensamos también que no basta, que tenemos que incorporar a nuestro horizonte nuestras realidades con sus dolores y sus rabias. O sea que tenemos que ir caminando hacia la construcción de un concejo que incorpore las luchas de todos los oprimidos, de los desechables, de las desaparecidas, y asesinadas, de los presos políticos, de las mujeres agredidas, de la niñez prostituida, de los calendarios y geografías que trazan el mapa imposible, el mapa contemporáneo de las rebeldías y las resistencias en todo el planeta.(…) Queremos construir un concejo que no absorba ni anule todas las diferencias, sino que las potencie, con hermandad entre otroas, otras y otros que tengamos el mismo empeño. Por eso, con el mismo razonamiento, estos parámetros no deberían tener como límite la geografía impuesta por banderas y fronteras, debería ser internacional. Lo que estamos proponiendo es, no solo que el concejo indígena deje de ser solo indígena, sino que deje de ser nacional”, cerró el Sub Comandante Galeano el 5 de agosto en el Caracol de Morelia, Chiapas, México.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-ezln-anuncia-la-formacion-de-un-nuevo-concejo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Izquierdas contrapuestas: crónica de una crisis (largamente) anunciada</title>
		<link>https://marcha.org.ar/izquierdas-contrapuestas-cronica-de-una-crisis-largamente-anunciada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jul 2018 21:12:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[EZLN]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Munguía Galeana]]></category>
		<category><![CDATA[internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[PRI]]></category>
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					<description><![CDATA[A poco más de una semana de las elecciones en México en las cuales resultó electo el candidato de la alianza Juntos haremos historia, Andrés Manuel López Obrador, han surgido diversas voces críticas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Fernando Munguía Galeana*</strong></p>
<p><em>A poco más de una semana de las elecciones federales en las cuales resultó electo el candidato de la alianza Juntos haremos historia, Andrés Manuel López Obrador, han surgido diversas voces críticas; algunas que reconocen, con cautela, la trascendencia del acontecimiento por cuanto a la transición democrática beneficia y, otras, que reiteran la continuidad de los mecanismos de explotación y dominación en medio de una aparente victoria institucional. </em></p>
<p>En este segundo espectro se ubicaría <a href="http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/07/05/convocatoria-a-un-encuentro-de-redes-de-apoyo-al-cig-al-comparte-2018-por-la-vida-y-la-libertad-y-al-15-aniversario-de-los-caracoles-zapatistas-pintale-caracolitos/">el comunicado del EZLN</a>, firmado por el Subcomandante Insurgente Moisés y el Subcomandante Insurgente Galeano que apareció en días pasados. Tanto la victoria electoral de AMLO como la presencia activa del EZ, constituyen expresiones sustantivas de la constelación histórica y actual de las izquierdas mexicanas y del proceso de acumulación de experiencia y politización de los sectores populares que ahora, ante la apertura de un ciclo inédito, podrían ser fundamentales en la construcción de una sociedad y estatalidad democrática.</p>
<p>En efecto, la historia reciente de las izquierdas mexicanas está poblada de desencuentros, enfrentamientos y rupturas. Si bien esa tensión se puede ubicar en diversos pasajes de su trayectoria, desde las primeras expresiones del socialismo romántico y las formas del asociacionismo de artesanos y trabajadores urbanos, pasando por las comunidades campesinas e indias, de todo el territorio, que tomaron parte de la revolución social de 1910 y, después, en el proceso de constitución del Estado posrevolucionario, las diferencias no siempre se plantearon como alternativas incompatibles y, quizá, nunca estuvieron frente a una coyuntura tan crítica como la actual.</p>
<p>En el arco temporal que va del cardenismo a finales de la década de 1970, las experiencias de las izquierdas fueron proyectadas desde múltiples matrices ideológicas y sus prácticas y formas organizativas cubrieron un amplio repertorio de acciones que configuraron una cultura política en la que la izquierda se fundió con lo popular y que resultó fundamental para identificar, denunciar y luchar contra los mecanismos de dominación y represión así como los límites del reformismo hegemónico instalado en el aparato de Estado. Antes y después del movimiento estudiantil y popular de 1968, las izquierdas organizadas en movimientos, partidos, sindicatos, colectivos, células guerrilleras fueron capaces de dar impulso y materializar diversas demandas de los sectores subalternos y, en escalas disímiles, plantear desafíos radicales al sistema político mexicano, anclado en el autoritarismo presidencialista y el corporativismo como formas de dominación y de desactivación del conflicto.</p>
<p>Empero, en el abigarrado espectro del nacionalismo revolucionario que pervivió y permeó, no sólo a las instituciones del Estado sino en diversos grupos de la izquierda social, el contenido de aquellas disputas se tradujo también en una pléyade de proyectos de democratización, un faro vigente desde entonces, si bien con épocas menos luminosas que otras. En 1988, un sexenio después de que la élite tecnocrática impusiera el programa excluyente del neoliberalismo autoritario, desde la Secretaría de Programación y Presupuesto, entonces dirigida por Carlos Salinas de Gortari, y desde la Presidencia de Miguel de la Madrid, la escisión nacionalista del PRI encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas fue capaz de articular en torno suyo a diversos actores políticos que se coaligaron en el Frente Democrático Nacional y, desde las calles y plazas públicas, infringieron la primera derrota al partido-Estado que abrió el horizonte de la democratización. En el curso de los meses y años siguientes, el FND dejó su lugar al PRD y éste, enquistado en el recién inaugurado sistema democrático (el IFE, ahora INE, se funda en 1990), entró en una espiral de vicios burocráticos y escisiones tribales internas que terminaron por vaciarlo de contenido popular presente en su fundación y acercarlo a la derecha partidista, al mismo PRI y, en las elecciones recientes, al PAN.</p>
<p>De aquéllas formas de lucha, variadas y complejas en sus aberturas, fisuras y articulaciones, se desprende también la insurgencia del neozapatismo en 1994, que combinó de manera inédita la experiencia histórica de las comunidades indias rebeldes del sureste con elementos organizativos y programáticos de ciertas expresiones ideológicas del comunismo y del socialismo del los sesentas y setentas pero articuladas con prácticas y expresiones organizativas que, en el turbio mar del neoliberalismo salvaje, fueron también una matriz de politización para las generaciones jóvenes de fin de siglo que estarían presentes en diversas luchas de los siguientes años, como la huelga estudiantil de la UNAM y las movilizaciones populares de la APPO y Atenco, entre otras.</p>
<p>Una de las escisiones más profundas de las izquierdas actuales, entonces, tiene su origen en la relación conflictiva entre el PRD y el EZLN desde su emergencia armada, durante el proceso de conformación de los Acuerdos de San Andrés y, unos años después, cuando miembros de la Comandancia General del EZ recorrieron el país en la Marcha del Color de la Tierra (2001) para llegar a la tribuna de San Lázaro, el palacio legislativo, y demandar el reconocimiento constitucional de sus derechos como comunidades autónomas.</p>
<p>En el contexto de la “alternancia”, siendo gobierno en la capital del país y con una fuerza y legitimidad todavía importante en el campo político, el PRD se plegó al PRI y al PAN para aprobar una ley que desconocía los Acuerdos de San Andrés. A partir de entonces, el EZ rompió todo diálogo con el gobierno, con las instituciones políticas y, en particular, con el PRD y toda la izquierda partidista. El camino que siguieron desde entonces fue el de la organización autonómica, “abajo y a la izquierda”, con los Caracoles (2003), la Otra campaña (2006) y la construcción de puentes con los pueblos indios a través del Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Concejo Indígena de Gobierno (CIG), que postuló en estas elecciones a María de Jesús Patricio, indígena nahua, como candidata independiente, sin alcanzar las firmas requeridas para participar formalmente en la contienda.</p>
<p>Así, doce años después de su emergencia armada, en el contexto de las elecciones federales de 2006, el EZ lanzó La Otra como un nuevo paso en su trayectoria de radicalización y lucha anti sistémica. En el camino, habían planteado ya su oposición frente al Estado y los partidos políticos y convocado a organizarse y luchar colectivamente desde abajo. La polémica generada entonces respecto de la primera campaña de AMLO a la presidencia y la oposición puntual que el EZ tuvo respecto de ella, generó repercusiones de hondo calado entre diversos sectores que, respaldando y participando de las iniciativas zapatistas, consideraban que López Obrador podría representar un giro a la izquierda, similar al que se estaba viviendo en diversos países latinoamericanos. Sin embargo, el Proyecto de Nación que entonces formuló la coalición Por el bien de todos (PRD, PT y Convergencia), que postuló a AMLO, tenía una orientación nacionalista y transclasista que, sin proponer rupturas de fondo con el sistema dominante, sí enfatizaba la necesidad de refundar las instituciones públicas para separarlas del control de la que denominó como “la mafia en el poder”. A partir del fraude de aquel año y la posterior ruptura del López Obrador con el PRD, surgió el Movimiento Nacional de Regeneración (Morena), plataforma activa desde entonces y en torno a la cual también confluyen diversos colectivos y organizaciones simpatizantes y militantes.</p>
<p>Por su parte, desde el memorial de agravios, despojo y desposesión contra los pueblos indios y las comunidades excluidas y oprimidas, la trayectoria y práctica autonómica del EZ es, sin duda, la expresión radical y con más base organizativa del antineoliberalismo en México y un referente global. Empero, como decía antes, las formas abigarradas en las que la politicidad popular se expresa no siempre están guiadas por la concepción de aquella “imposible geometría política en el México de arriba”, que describieron los propios zapatistas en 2005 y en la que ya veían en AMLO el germen del autoritarismo.</p>
<p>Y es que, sin querer incurrir en la supuesta neutralidad numérica de los cómputos postelectorales, se puede pensar que de las 30, 113, 483 de personas que votaron por AMLO en la elección presidencial -lo que lo convierte en el candidato más votado-, no se trata solo de personas manipuladas o “ilusas”. Las habrá también críticas, militantes, activistas, trabajadoras y trabajadores, estudiantes, adultos mayores, defensores de derechos, comuneros; es decir, habrá, sobre todo, gente “sencilla y digna”, la misma a la que se dirige el EZ en sus comunicados que, aún con todas las reservas que generan varias adhesiones al proyecto de AMLO, hayan votado por él porque asumen (saben y sienten) que no hay otra opción capaz de iniciar con un cambio de rumbo frente a la “hecatombe neoliberal”, a la violencia sistémica y la exclusión generalizada.</p>
<p>Entre la formalidad institucional y la autogestión cotidiana, sin ser las únicas formas de izquierda, pero quizá sí las que cubren un mayor campo de prácticas y organizaciones, son también matrices desde las cuales continúan generándose diversos proyectos. Si bien la distancia entre ellas es patente y, quizá, productiva desde la lógica de sus principios y objetivos, lo cierto es que expresa la larga y profunda crisis del proyecto de la izquierda en México y, en todo caso, pone de manifiesto la necesidad de seguir creando e imaginando espacios y formas organizativas comunes y plurales de lucha y transformación, es decir, de seguir disputando el balón.</p>
<p><em>*Sociólogo. Profesor en el Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/izquierdas-contrapuestas-cronica-de-una-crisis-largamente-anunciada/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La izquierda y lo popular en el triunfo histórico de AMLO</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-izquierda-y-lo-popular-en-el-triunfo-historico-de-amlo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Jul 2018 12:43:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[AMLO]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Manuel López Obrador]]></category>
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					<description><![CDATA[AMLO gana elecciones mexicanas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Fernando Munguía Galeana*</strong></p>
<p><em>Luego de varias décadas, se rompe la hegemonía de los partidos tradicionales mexicanos y con una abrumadora diferencia, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se transforma en nuevo presidente de México. Análisis sobre la apertura de un nuevo ciclo histórico.</em></p>
<p>Inicia la cuarta transformación de México, afirmó Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en la plaza del Zócalo de la capital, una vez que el presidente del INE y los candidatos de las principales alianzas de derecha reconocieron el triunfo del líder de Morena y de la coalición Juntos Haremos Historia, en una elección que alcanza niveles históricos con más del <a href="https://dtq2018.ine.mx/#/presidencia/nacional/1/1/1/1">53% de los votos a su favor</a>.</p>
<p>El escepticismo sobre el desenlace de la contienda electoral permaneció hasta pocos minutos antes de que comenzaran a cerrar las casillas y se difundieran los primeros datos de las encuestas de salida. Durante varias semanas atrás, ante la abrumadora ventaja que siempre tuvo López Obrador, se elevaba la preocupación sobre la posibilidad del fraude; los mecanismos más comunes, echados a andar para intentar robar o coaccionar el voto de distintos sectores populares se observaron en menor cantidad que en ocasiones anteriores. Esta vez, sin embargo, varios factores políticos se articularon para que la victoria se concretara.</p>
<p>En principio, el perfil ideológico de AMLO, luego de dos disputas electorales previas en 2006 y 2012, se posicionó claramente en el centro y, desde ahí, se aproximó de manera pragmática hacia sectores ubicados en ambos lados del espectro político, enfatizando un proyecto de gobierno que buscará romper con las prácticas de corrupción que, en su consideración, son la principal causa de la ineficiencia gubernamental y que limitarían la redirección del gasto y la inversión pública. En términos generales, a lo largo de esta campaña presidencial, no hubo grandes sorpresas en la definición previa de las propuestas económicas y sociales, lo que evitó rupturas con sectores empresariales y financieros que, de cualquier manera y como era previsible, evitaron pronunciarse a su favor, llamando al fortalecimiento de los acuerdos establecidos y de la continuidad macroeconómica sin mediaciones estatales.</p>
<p>El segundo elemento sustantivo en este ciclo electoral ha sido la composición del electorado y, en particular, la transformación de las preferencias en el contexto de la aguda crisis generada por el neoliberalismo. Esta condición generacional se traduce como una forma de experiencia societal y política, la única que les ha tocado vivir, que comparten el 40.03% del padrón electoral (grupos de edad entre 18 y 34 años); el siguiente bloque, que representa el <a href="http://listanominal.ife.org.mx/ubicamodulo/PHP/index.php">43.22% (entre 35 y 59)</a>, son aquéllos que vivieron durante su infancia o juventud la severidad de las inflaciones, devaluaciones y la permanente precariedad laboral que arrancó desde principios de la década de 1980 y que permanece hasta la actualidad. En este sentido, más del 80% del electorado que pudo asistir a votar el 1º de julio, tiene la experiencia de que ya no pueden esperar una mejora en sus condiciones materiales de vida de parte de los gobiernos derechistas representados en el PRI y el PAN.</p>
<p><strong>Otra cultura política</strong></p>
<p>La hipótesis de las transformaciones en la subjetivación política de la mayoría que ha votado por López Obrador resulta mucho más abigarrada que las anteriores, pero sin duda es definitoria en esta ocasión. Si bien, como decía, el programa de gobierno se sustenta en mecanismos redistributivos -experiencia que no siempre resultó por sí misma exitosa en los gobiernos progresistas latinoamericanos de los años recientes-, pareciera en cambio que un factor detonante es la sedimentación, en el sentido común popular y luego de un largo proceso de acumulación, de que la consolidación y ampliación de derechos y libertades pasa también por la disputa institucional así como por la vía de la organización autogestiva.</p>
<p>En efecto, los casi cuarenta años de reformas y alternancias truncas que se han sucedido en el país, se entienden no solo porque no haya habido buenos candidatos o buenos partidos, que los hubo poco, ni duda cabe. Los cambios inconclusos se deben a que el ciclo arrancó con una derrota a cuestas, la de la democracia social y la de las conquistas de las clases trabajadoras que fueron desmanteladas y expulsadas del campo político. La forma de democracia representativa que se instaló entonces, venía con la impronta ortodoxia liberal como canon único y, con aquella operación previa de anulación de lo popular, no le fue del todo difícil barrer con los proyectos de transformación colectivos que habían sido gestados por largo tiempo desde abajo por los movimientos de trabajadores, de estudiantes, de campesinos y de pobladores urbanos. Cuando a finales de 1970 se comenzó con la reforma política y en los años siguientes se “dio” cabida a partidos de oposición, para luego institucionalizarse con el IFE, el tablero estaba ya condicionado por la máxima de la competencia electoral y la atomización de los colectivos en votantes; el discurso liberal de la ciudadanía y de la sociedad civil tomó el lugar del conflicto de clase, de las mediaciones de los sindicatos y las luchas de los movimientos. Convertidos en ciudadanos consumidores de propaganda, antes que en miembros de una comunidad política, la historia parecía no tener cabida y la memoria subalterna dejar su lugar a la diversidad ficticia del presentismo. Ir a votar se convirtió así en lo que las derechas conservadoras y reaccionarias querían que fuera: un impulso individual, desconectado de las matrices de articulación y disputa colectiva.</p>
<p>Ya en la víspera de las elecciones presidenciales de 2012, con la emergencia del movimiento “Yo soy 132”, se activó la primera chispa de una serie de acontecimientos y protestas que contenían un alto grado de politicidad y que marcarían una escisión fundamental entre los sectores populares y los grupos dominantes que desde hace tiempo ya quedaron sin recursos de interpelación ni posibilidades de control hegemónico. Así, en el ciclo del neoliberalismo autoritario y de la “alternancia sin fin”, las instituciones políticas y jurídicas del Estado se tornaron en espacios de dominación y reproducción de la violencia. Ahora, la fragmentariedad de las izquierdas mexicanas parece ser una posibilidad antes que la debilidad de antaño. En ese amplio crisol de luchas y resistencias deben destacarse las organizaciones que disputan por fuera de lo electoral -por ejemplo, los pueblos y comunidades que buscan la autonomía y vinculan sus prácticas al EZLN y el CNI-, pero también a quienes desde décadas atrás han continuado con el trabajo de disputa y unificación sin perder la proyección estatal. Son todas experiencias de politicidad que, además, se replican a lo largo del territorio en las prácticas de los pueblos indios, de los municipios y comunidades que se rebelan cotidianamente contra el narco y contra las políticas excluyentes. Ahí están, por ejemplo, los colectivos de familiares de los desaparecidos que emergen por miles de las fosas clandestinas; los que luchan por defender el agua y los recursos naturales; los que se oponen a la extracción y la contaminación minera; o los que desde hace más de nueve meses viven en campamentos y que desde ahí organizan su cotidianidad y sus demandas. Son las polifacéticas expresiones de la resistencia que, con esa vocación multitudinaria, lo mismo practican la autonomía en acto que demandan un programa de vivienda, de salud, de educación con marchas y mítines afuera de las instituciones de gobierno.</p>
<p>La denuncia de “¡Fue el Estado!” expresada en las manifestaciones de 2014 por la aparición con vida de los 43 estudiantes de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa y que se ha mantenido vigente, tuvo la potencia de hacer un recorte identitario y distinguir a los sectores dominantes para abrir de vuelta un campo de lucha, antes que señalar la ruta del éxodo.</p>
<p>El triunfo histórico de AMLO y con él, el de las izquierdas mexicanas, es comprensible si se considera que ayer, quienes tomaron la decisión de un cambio no son necesariamente ciudadanos desencantados de la política que acudieron a las urnas a castigar al gobierno en turno. Las polifonías clasistas de la resistencia actual sugieren, en cambio, que el largo ciclo de subalternidad que duró más de cuarenta años, comienza a expresar sus límites y a emerger los actores que habían permanecido en un plano secundario: trabajadores y trabajadoras, estudiantes, sectores medios precarizados, movimientos y organizaciones feministas y Lgbtttiq, pueblos indios. Será ese conjunto de organizaciones y de experiencias las que interpelen críticamente al gobierno que tomará posesión el próximo 1º de diciembre y, serán ellas también, quienes tendrán la posibilidad de radicalizar las políticas de la izquierda y abrir nuevos horizontes de transformación en México.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>*</em> <em>Sociólogo. Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-izquierda-y-lo-popular-en-el-triunfo-historico-de-amlo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>`Takal, takal´. La energía de las encapuchadas</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Apr 2018 00:41:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[¿Con qué tecnologías nos comunicamos las mujeres que luchamos?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Florencia Goldsman* / Foto: Carolina Luna de Bondi fotográfico</strong></p>
<p><em>Abrazadas por los montes arbolados del sureste mexicano, del 7 al 11 de marzo más de 6 mil mujeres constelamos un microuniverso en el I Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan. Así fue en el taller de internet feminista y seguridad digital del que participaron casi 100 mujeres</em></p>
<p>Hay tantas visiones del I Encuentro Internacional Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que luchan como personas que pudimos participar en ese espacio. Existe, sin embargo, un punto de confluencia, una valoración, de este espacio abierto para compartir experiencias por las mujeres zapatistas como un espacio seguro. Se percibe en las reseñas y artículos ya publicados sobre este encuentro la inevitable fuerza de contagio originada en la perseverancia y en la creencia de que otros mundos son posibles. Una energía que proviene del simple hecho de encontrarse con estas mujeres valientes y encapuchadas. Ellas son testimonio vivo de la insurgencia, de las alzadas en contra de un continuum de vivencias de esclavitud. Cada día se rebelan, organizan y mejoran sus condiciones de vida, el autogobierno, en las tierras que trabajaron largamente, que habían habitado sus ancestras y de las cuales habían sido expropiadas, hasta que la revolución del EZLN en 1994 concretó mediante las armas el reclamo por tierra y libertad en México.</p>
<p>Los primeros pasos que dimos, bajando de buses o camionetas alquiladas para llegar a la zona de Tzotz Choj, lindera de la selva Lacandona, nos encontraron formando una fila que se demoraba y que cansaba a quienes habíamos recorrido miles de kilómetros y atravesado océanos para llegar hasta allí. Registrarse o buscar la credencial de participante era un proceso de atención sin prisa y con toneles de paciencia. Esta experiencia burocrática, que en otros contextos hubiese malhumorado a muchas, aquí en cambio nos amansó las ansias de llegar, de ocupar, de empalagarnos de actividades. La fila avanzaba con la cadencia de las babosas (hubo quienes después comentaban que el hecho de que las personas esperaran para entrar era una estrategia para ir sumergiéndose en la dimensión zapatista del tiempo). Un lento sumergirse en una propuesta anticapitalista de vida. Entonces lo mejor fue respirar, esperar, mirar el verde, y comentar con las amigas la felicidad de haber llegado a ese rincón de rebeldía único en el mundo.</p>
<p>Las anfitrionas, reunidas en el Caracol 4 —como se llama a las regiones organizativas de las comunidades autónomas zapatistas— llamado “Torbellino de Nuestras Palabras”, en la región tojolabal-tzeltal de Las Cañadas, dentro de uno de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) , hablaban entre sí en lenguas tojolabales, tzeltales y mames. Desde los pequeños detalles, hasta en los grandes actos nos recordaron que el encuentro partía de un eje común: “acordamos vivir”. Tan simple, urgente como elemental, lanzaron en el discurso de bienvenida. Una corriente vibrante, como un tatuaje que nos marca a todas, una marca a fuego transfronteriza que nos conecta en la experiencia de violencia. Un acuerdo básico basado en el peligro que constituye ser mujer (y mucho más desobediente). La fuerza y el escalofrío. Partimos del acuerdo: ni una muerta más, porque vivas nos queremos.</p>
<p>Diferentes lenguas, pieles, maneras de mirar un mundo que está en guerra contra las mujeres y las personas de identidades disidentes confluimos en Chiapas. Durante un puñado de días habitamos en un ecosistema de ritmos, voces, presentaciones de teatro, batucadas y rituales mayas para ofrendar a las muertas y a las desaparecidas. El fuego sagrado evocó a Berta Cáceres, Nadia Vera, Guadalupes, Claudias (aún no sabíamos que deberíamos proyectar ese fuego sediento de justicia por la concejal activista negra, lesbiana y favelada Marielle Franco asesinada pocos días después). Entre el humo del copal y las ofrendas de hierbas y semillas, nos encontramos jugando fútbol, bailando, comiendo arroz y frijol, debatiendo otros mundos posibles.</p>
<p>“Lo que vemos es que nos están matando”, afirmaron las mujeres zapatistas en el escenario principal del caracol bajo un sol inclemente al que resistíamos encontrándonos diferentes pero iguales. “Somos mujeres que luchamos. Somos un bosque de mujeres y lo que nos hace iguales es que somos diferentes. Nos hace iguales que nos están matando. Acordamos luchar juntas contra el sistema capitalista patriarcal que es el que nos está matando”.</p>
<p>En la puerta de ingreso al caracol el aviso era sincero y tajante: “Prohibido entrar hombres” y así fue hasta la noche final del encuentro, en la que se liberó la veda masculina y el ambiente se enrareció (tal como bien se narra en algunas crónicas). No obstante, durante el transcurso del encuentro quedó claro que las zapatistas nos invitaban para oírnos, conocernos, acercarse cuidadosamente a nosotras, así como nosotras nos podríamos aproximar aceptando otros tiempos, idiomas y demandas. En el predio era común ver a las zapatistas cargando pesados equipajes junto con las extranjeras, otras ocupándose de la calidad del sonido de los micrófonos, haciendo video, o dirigiendo la ubicación de las carpas en las colinas verdes que quedaron regadas de tiendas de camping multicolor.</p>
<p>“Si son de la ciudad o del campo. Si son partidistas. Si son lesbianas o asexuales. O transgénero o como se diga cada quien. Si tienen estudios o no. Si son feministas o no. Todas son bienvenidas y como mujeres zapatistas las vamos a mirar, las vamos a escuchar y las vamos a tratar con respeto. Nos hemos organizado para que en todas las actividades haya alguna de nosotras que lleve sus mensajes a nuestras compañeras en nuestros pueblos y comunidades”, explicitaron durante la primera jornada, en la que se dedicaron a compartir sus vivencias en grupos, todas desde el anonimato de sus pasamontañas y con la voz cantante de alguna compañera más representativa, pero despersonalizada tras la lana negra.</p>
<p><strong>Dibujar estrellas para crear esperanza anticapitalista</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>(…) “En cada latitud del mundo y a pesar de los años de reivindicaciones, siguen encontrando en su camino hacia el Lajan. Lajan, lo parejo, pues. Este concepto resulta fundamental por ser al mismo tiempo ‘lo que demanda en su conjunto el movimiento neozapatista de cara a la nación y lo que piden las mujeres en relación a los hombres. El coincidir de estas dos demandas hace que el EZLN sea un movimiento en su esencia profundamente feminista, aunque las mujeres de su base denuncien que en la práctica siguen fallando aquellas condiciones sencillas que permitirían un verdadero equilibrio entre los géneros, como la repartición de los cargos y del trabajo doméstico por el otro”.</em></p>
<p>Durante el primer día, las mujeres convidadas a este encuentro fuimos deleitadas por las zapatistas con la poética y poderosa costura de sus palabras. Así como con sus músicas: una banda de rock de mujeres zapatistas tocó casi todos los días y se destacó con sus letras anticapitalistas y la solidez de una guitarrista encapuchada que sorprendía con la habilidad para demorarse en solos a puro rock and roll. Las invitadas nos sentábamos en el campo de fútbol acolchonado con capas de aserrín, aplaudiendo, cantando, celebrándolas.</p>
<p>En la primera jornada de una serie de obras de teatro que intentaban contar el cotidiano de la vida comunitaria zapatista sorprendió con una pieza en la que mostraban la organización de la salud comunitaria. Así las mujeres zapatistas recreaban la organización de la salud a través de la medicina tradicional y el importante rol que cobran las parteras, hueseras (que hacen las veces de kinesiólogas o fisioterapeutas) y hierberas (aquellas que traducen un dolor en un antídoto basado en medicinas naturales). La transferencia de conocimientos se daba mediada por el arte, por la música, por las miradas atentas y cariñosas que nos narraban sus elecciones de vida por detrás de las capuchas. Las mujeres zapatistas han sabido empuñar armas, levantar escuelas y hospitales, oponerse a la resistencia de sus maridos en sus propias casas y han sabido darse el lugar para compartirlo.</p>
<p>También en el caracol Morelia las paredes hablan y señalan con precisión aquello que las mujeres zapatistas encarnan. Señalan la necesidad de dibujar estrellas porque la humanidad es inmensa “y la esperanza no tiene límites”, denuncian el derecho a la digna rabia, realzan el valor de las autonomías y las triples jornadas laborales que las mujeres indígenas, trabajadoras y explotadas enfrentan desde el origen de los tiempos.</p>
<p>Las comunidades indígenas que integran el movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) han confrontado históricamente una injusticia económica extrema arraigada en el legado del colonialismo y la concentración de las tierras y la riqueza que define la región chiapaneca. También han denunciado una exclusión política porque han sido alejadas de la toma de decisión estatal y nacional, y por último han reclamado y visibilizado la exclusión basada en un racismo verticalista que se refleja en la falta de acceso a servicios básicos como educación, salud, electricidad y acceso a agua potable.</p>
<p>El lugar de las mujeres zapatistas es el de una discriminación multiplicada, en palabras de la Comandanta Ester compartidas en 2001 en el zócalo del Distrito Federal. “Somos oprimidas tres veces, porque además de ser pobres, somos indígenas, y somos mujeres”, remarcaba¹. Este reconocimiento de la marginalización con marcas interseccionales es un telón de fondo fundamental para comprender los cambios radicales construidos desde la solidaridad, la cooperación y las relaciones de igualdad que las mujeres del EZLN plantean.</p>
<p><strong>Esquivar al capitalismo intercambiando tecnologías</strong></p>
<p>Los días subsiguientes a la primera jornada se desenvolvieron en una enorme cantidad de talleres autogestionados, pláticas, foros de cine-debate, campeonatos de básket y fútbol y una variada oferta de talleres de danzas y espacios para el autoconocimiento de nuestras cuerpas.</p>
<p>Cada día era muy común ver a mujeres de edades y cuerpos diversos ensayando coreografías dirigidas desde la rebeldía de sus caderas, así como con el eje colocado en la relajación y el cuidado o caminando pero sostenidas por otras. Para tomar baño había que hacer fila y cambiarse desnudas al sol con la confianza que dan los espacios seguros. Espacios casi inexistentes en nuestras vidas cotidianas.</p>
<p>Los salones, que eran los dormitorios de noche, de día se desdoblaban en espacios para intercambios de conocimientos libres. La asistencia era enorme, entusiasta, cálida, calurosa, empolvada (los suelos de tierra nos envolvían de la cabeza a los pies), nos dejaban el corazón flameante y los ojos llenos de esperanza. Así fue en el taller de internet feminista y seguridad digital, que esta cronista ofreció con el apoyo de la periodista mexicana Lulú Barrera, del cual participaron casi 100 mujeres. Antes de comenzar, debimos reformular las actividades (pensadas para 20 personas) a partir del desborde de asistentes, grupos mixtos de mujeres de feminismos urbanos y de mujeres zapatistas que señalaban desafíos respecto del acceso a las tecnologías. ¿Cómo hablar de internet conociendo la brecha digital (de acceso, de uso, de alfabetización técnica) que aún existe en nuestros países?, nos preguntamos antes de iniciar. ¿Cómo cuidarnos para no hablar del privilegio de nuestro acceso desde las ciudades? ¿De qué manera conseguir un código común?</p>
<p>Los interrogantes previos se reflejaron en la reflexión conjunta de esos grupos mixtos a la pregunta: ¿qué tecnologías usamos las mujeres que luchamos? Partimos de la base de considerar no solo una computadora o un celular como tecnología, si no más bien de pelar las capas de la cebolla acerca de los artefactos que usamos (o que nos usan) y que nos rodean desde que nacemos. Conseguimos, a partir de la mezcla de experiencias de resistencias urbanas y rurales, aportes valiosos que nos acercaron a las compañeras zapatistas y sus formas de considerar las tecnologías (que por otra parte, ya habíamos visto en acción con la excelente logística con la que se desarrolló todo el encuentro).</p>
<p>De los siete grupos en los que nos dividimos, además de debatir críticamente las redes sociales privativas (y no respetuosas de nuestra privacidad) que usamos la mayoría las mujeres urbanas, rescatamos los aportes de las mujeres zapatistas porque permiten ampliar nuestras miradas sobre las herramientas que usamos y creamos para luchar. Así algunas compas, a veces un poco intimidadas por la poca familiaridad con el idioma “castilla”, se animaron a compartir sus visiones. Mencionaron los handys (sistemas de radio base a distancia) tanto los que usaron durante todo el encuentro, que mantuvo la organización y los horarios sincronizados en afinada orquesta, pero que también las mantiene a salvo y contactadas entre diferentes caracoles. Para otras mujeres de comunidades zapatistas, la construcción de las carreteras que mudaron no solo la fisonomía de sus pueblos, sino también las dinámicas económicas y sociales son las tecnologías de mayor impacto.</p>
<p>El hilo, la aguja, el telar, la carretilla, la olla y el comal (recipiente para calentar las tortillas). Entre estas tecnologías cotidianas apareció entonces el rebozo, como una de las herramientas comunitarias mas típicas entre diferentes comunidades. Este tejido, cuyo origen es desconocido y mixto, surge tal vez del encuentro entre la mantilla española y los tejidos indígenas. Para las mujeres es tecnología, porque además de su uso ornamental, para cubrirse de la intemperie como bufandas o chales o para tapar la cabeza, es parte de diversos trajes típicos mexicanos y cumple múltiples funciones. Mayormente utilizado para cargar bultos e incluso para llevar a los hijas e hijos en la espalda, o amarradas como cuna para arrullarlos. Es una herramienta de las parteras tradicionales en el tratamiento de la sobada y la manteada usadas para acomodar al bebé y en el k’ax yeet’ o masaje posparto maya, entre otras adaptaciones creativas.</p>
<p>Por último, queremos rescatar la tecnología de la máscara/pasamontañas que las protege a nuestras anfitrionas del EZLN. A las mujeres indígenas les da seguridad y además, creemos nosotras, las aleja de los individualismos ego-centrados que sufren la mayoría de los movimientos sociales. El pasamontañas se arraiga en la profundización de la violencia en un país con los mayores niveles de persecución y asesinatos a defensoras y defensores de Derechos Humanos del mundo. Un territorio donde siete mujeres son víctimas de femicidio por día, se denuncia cada hora más de un caso de violación promedio y hay un aumento radical de niñas, adolescentes y mujeres desaparecidas. Las tecnologías de autocuidado nos dieron a mujeres, lesbianas, travestis y trans provistas al interior del caracol un espacio liberado de la hostilidad y del peligro diario.</p>
<p>Lleva tiempo digerir, incorporar y transmitir un poco de tamaño intercambio de tecnologías, vivencias y conocimientos. Por eso son sabios los consejos de las zapatistas, de seguir la resistencia cada una a nuestra manera. Rumiar en colectiva estos encuentros cuando regresemos a nuestros tiempos, a nuestros modos, a nuestros mundos. Takal, takal, que significa de a poco. “Y cuando les pregunten si llegaron a algún acuerdo, porque eran muchos pensamientos diferentes los que llegaron a estas tierras zapatistas. Tal vez ustedes respondan que no, o tal vez responden que sí, que sí hicimos un acuerdo: acordamos vivir. Vivir es luchar”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Artículo originalmente publicado en <a href="http://www.pikaramagazine.com/2018/03/encuentro-mujeres-zapatistas/">Píkara Magazine</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/takal-takal-la-energia-de-las-encapuchadas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>“La primera vez que pude platicar sobre los abusos que me pasaron en el campo”</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Apr 2018 12:30:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Camino al día Internacional de Lucha Campesina]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/manuel-lopez-mateo/">Manuel López Mateo</a></strong></p>
<p><em>De vuelta del encuentro que movilizó a miles de mujeres de todo el mundo hacia la selva Lacandona, las delegadas de la CLOC-VC caminan la palabra recibida de las zapatistas para enfrentar la explotación, la violencia y la represión en sus territorios.</em></p>
<p>Las mujeres rurales-indígenas en lucha campesina de Latinoamérica, atienden al llamado del EZLN de continuar articulándose y organizándose contra el sistema capitalista patriarcal, compartiendo lo aprendido en la experiencia del “Primer Encuentro Internacional Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan” del 8 al 11 de marzo en el Caracol de Morelia, Zona Tzoj Chol, Chiapas.</p>
<p>A través de Rosemary Martínez, presidenta de la Organización de Trabajadores Agrícolas Fronterizos de EEUU-México, se escuchó la voz de las migrantes. Ella es chicana con raíces indígenas apache y yaqui, de la frontera de El Paso (Texas) y Ciudad Juárez; “La lucha de las compañeras zapatistas es una inspiración para todas las mujeres que luchamos día a día contra la explotación, la desigualdad, la violencia y la opresión del sistema patriarcal”.</p>
<p>Asimismo, Martínez afirmó que “Fue una experiencia donde aprendimos modos diferentes de aprender; no hablando, no respondiendo, nomás absorbiendo lo que estaba pasando. Escuchamos la palabra de las mujeres zapatistas, más que la palabra, el modo en que se encargaban. Aprendí con las acciones. Eso es lo que más agradezco, porque las zapatistas nos enseñaron sin palabras, en el modo que se encargaron con dignidad, con respeto y más que nada con el amor por las otras mujeres”</p>
<p>A sus 60 años confesó “Fue la primera vez que pude platicar sobre los abusos que me pasaron en el campo cuando era joven. Simplemente abrazar a las mujeres zapatistas que compartieron esos abusos conmigo y me dieron la fuerza para platicar de esas cosas que he pasado, y por qué tenemos la obligación de despertar la conciencia del pueblo sobre lo que está pasando. Levantar la voz y pedirle a los hermanos que también levanten la suya, que no les de miedo perder su trabajo porque nosotras como mujeres estamos perdiendo nuestra vida”.</p>
<p>Finalmente, Rosemary Martinez dijo que “De donde vengo, las mujeres que trabajamos en el campo agrícola y las empacadoras de comida somos las más pobres y las más discriminadas, a pesar de trabajar igual y a veces más que los hombres. En los campos de producción del chile u otros cultivos de Nuevo México y Texas, las mujeres ganamos menos que los hombres. Nuestros sueldos no llegan ni a la mitad de lo que pagan a ellos, pero además sufrimos mucho más abuso, similar de lo que está pasando aquí en México”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-39229" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/04/Via_Campesina_2-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/04/Via_Campesina_2-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/04/Via_Campesina_2-1024x768.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/04/Via_Campesina_2-810x607.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/04/Via_Campesina_2.jpg 1600w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p>Para Deolinda Carrizo, del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE-VC) de Argentina; “Ha sido un honor ir a ese espacio como delegada en nombre de la articulación de mujeres de la CLOC-VC. Fue un aprendizaje enorme poder estar en ese momento, en ese espacio tan místico y tan importante para los procesos de lucha de los pueblos en América Latina y ver que las zapatistas tengan esa convicción de continuar”.</p>
<p>Anclada en su experiencia, Carrizo afirmó que “Admirar la paciencia que ellas han tenido para las mujeres que estuvieron en el encuentro, a su capacidad organizativa con la cual han respondido de forma muy disciplinada, desde el primer día al último. Y los mensajes que nos han dejado tanto en la apertura como en el cierre”.</p>
<p>El MOCASE-VC de Argentina viene llevando adelante una lucha que no da descanso y por eso Carrizo aseguró que “También para ellas ha sido necesaria esta inyección de energía que nosotras hemos traído, que estamos todas juntas y vamos a continuar firmes por la vida de nuestros pueblos, contra la impunidad de este modelo capitalista patriarcal que sucede en los distintos territorios. Atendemos a su llamado de continuar articulándonos junto con otras organizaciones de mujeres que han venido de otros países, con sus historias y sus luchas.</p>
<p>Encontramos similitudes en el protagonismo de las mujeres para conducir procesos, que es algo que venimos trabajando como CLOC-VC a nivel de latinoamericano e internacional. Vamos tomando nuestro lugar por la capacidad que tenemos de conducir procesos revolucionarios. Esto habla también de las mujeres desde abajo, esa capacidad que vimos ha sido gracias a la colectividad de tareas y responsabilidades que, a lo largo de un año, han preparado para el éxito del encuentro”.</p>
<p>Finalmente, Carrizo sentenció que “Nos animaron, hicieron que sigamos desafiándonos a continuar la lucha. Ese desafío de ir cambiando los procesos que son más conducidos por hombres y que, por cuestiones burocráticas, el mismo sistema las arma para que el hombre se quede como eterno. La unidad de las mujeres pone en riesgo ese rol impuesto o naturalizado que tiene que ser el hombre el que conduce, hace y deshace.</p>
<p>Me parece que es un nuevo aire, un aire bien fresco, bien lindo que nos llevamos nosotras que participamos en el encuentro, para poder compartirlo y seguir. Como mujeres de la CLOC-VC nos llevamos nuevos aires y nuevos elementos para seguir contagiando en nuestros territorios”.</p>
<p>Mujeres tejedoras rebeldes de historias, resistencia y rebeldía, gritan juntas ¡globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Fuente: Voz Campesina, programa de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-Vía Campesina) Radio Zapatista y Koman Ilel.</em></p>
<p><em>Nota relacionada: <strong><a href="http://www.marcha.org.ar/las-zapatistas-apuntaron-al-futuro-de-las-mujeres-campesinas-en-lucha/">“Las zapatistas apuntaron al futuro de las mujeres campesinas en lucha”</a></strong></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-primera-vez-que-pude-platicar-sobre-los-abusos-que-pasaron-en-el-campo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Las zapatistas apuntaron al futuro de las mujeres campesinas en lucha</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Apr 2018 03:23:28 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Camino al Día Internacional de la Lucha Campesina]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/manuel-lopez-mateo/">Manuel López Mateo</a></b></p>
<p><i>Dirigentas campesinas-indígenas de América Latina destacaron las enseñanzas que recibieron de las zapatistas en el Primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, realizado del 8 al 11 de marzo en Chiapas. La delegación de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo y la Vía Campesina (CLOC-VC) compartió sus apreciaciones sobre la experiencia en el Caracol de Morelia y el ejemplo de dignidad rebelde que tomaron para replicar en sus territorios.</i></p>
<p>Las campesinas de la CLOC-VC hicieron un análisis colectivo del Encuentro de Mujeres organizado por las zapatistas, destacando su relevancia para la lucha y organización de las mujeres. Pronto a conmemorarse el Día Internacional de la Lucha Campesina, el 17 de abril en cierne, manifestaron el compromiso de hacer llegar a sus territorios la palabra y los aprendizajes recibidos de las mujeres del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.</p>
<p>Para Lourdes Vicente del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, “La convocatoria zapatista a las mujeres luchadoras del mundo fue una experiencia muy importante para este momento histórico, en el que vivimos situaciones de guerra, de golpes y muchas formas de violencia. Para que podamos ahí hablar de nuestras luchas y experiencias haciendo frente al capital, al patriarcado y al racismo en nuestros países, desde las organizaciones”.</p>
<p>Resumió al encuentro como un espacio místico, con la impronta zapatista para cambiar el mundo: “Para nosotras, el MST, la mística es la que alimenta la esperanza. Es mirar el pasado, problematizar el presente y apuntar al futuro. Las zapatistas nos apuntaron a dónde está el futuro, un futuro de autonomía, de dignidad y esperanza para nosotras. Durante todo este encuentro, nos sentimos como una gran familia de mujeres humanitarias en defensa de la vida, de la tierra, de los derechos y salimos de ahí con el compromiso de reunir cada vez más mujeres alrededor de nuestras banderas”.</p>
<p>En la misma linea, Vicente dijo que “Pudimos hablar con otras mujeres del mundo con muchos conflictos ambientales, quienes sentimos el ataque del imperialismo a los bienes de la naturaleza. Fue un espacio de articulaciones de luchas de diferentes partes, en defensa de la tierra, el agua y la salud. Intercambiamos nuestras experiencias a partir de las distintas visiones que tenemos del mundo. Vimos que independientemente de los lugares de donde venimos, tenemos un enemigo en común que está destruyendo la vida de las mujeres, que es el capital y el sistema patriarcal, con la explotación del trabajo y las diferentes formas de opresión”.</p>
<p>En representación de la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria de El Salvador, Patricia Barahona consideró que “Este encuentro fue un experiencia de vida, he conocido y compartido la realidad de las mujeres zapatistas. Su lucha es como la que tenemos las mujeres en toda Latinoamérica, donde somos doblemente vulneradas por ser mujer, por ser campesina, por ser indígena. Un gran ejemplo nos dan las zapatistas, que tenemos que seguir luchando para la reivindicación de nuestros derechos”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-39051" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/04/Vía_Campesina_2-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/04/Vía_Campesina_2-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/04/Vía_Campesina_2-1024x768.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/04/Vía_Campesina_2-810x607.jpg 810w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2018/04/Vía_Campesina_2.jpg 1600w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p>Bernarda Pesoa, originaria del pueblo Qom y dirigenta de la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (CONAMURI) de Paraguay opinó que “Hemos traído muchas ricas experiencias del encuentro en Morelia, que vivimos como delegación con las otras organizaciones de diferentes países. Agradecemos porque nos recibieron bien y hemos aprendido que si las mujeres se unieran van a tener muchas fuerzas. Las zapatistas nos han enseñado que no debemos tener miedo. Es una riqueza la protección de sus territorios y el uso de sus recursos naturales, que es muy valorable para nuestra experiencia como mujeres”.</p>
<p>Bernarda rescata la organicidad del movimiento zapatista como muy positivo para las luchas de las organizaciones sociales, especialmente de mujeres. “Ahí nos encontramos en un territorio, y también en un mismo camino porque seguimos un objetivo común, que las mujeres tienen que ser liberadas y tener todos los derechos básicos que los gobiernos y los estados no han permitido”.</p>
<p>Además, Bernarda afirmó que “Las zapatistas nos han demostrado cómo se protegen y se organizan. Hemos compartido una experiencia muy importante. Ahí no hubo distinciones de etnia ni de raza, sino solamente fuimos como mujeres y nos hemos encontrado como mujeres. Fue muy fructífera y positiva nuestra participación. Agradecemos que pudimos ver las otras experiencias de las mujeres, y especialmente a las zapatistas que siempre queríamos encontrarnos con ellas, fue un sueño cumplido al fin.”</p>
<p>La joven María Teresa Velásquez, de la Asociación Nacional de Campesinos Hondureños, y representante del Frente Nacional de Juventud Campesina (FRENAJUC) -organización que nació en 2009 como respuesta al golpe de Estado y la ola represiva en Honduras- destacó: “Ha sido impresionante la similitud de la lucha que llevamos ante el sistema capitalista patriarcal, son muy parecidas, y la similitud de circunstancias que nos unen. Creo que nos hacen ser más unidas entre todas”.</p>
<p>Asimismo, Velásquez aseguró que “En Honduras la situación que vivimos las mujeres es muy difícil, porque somos el marco de este sistema que nos humilla, nos maltrata y nos violenta. Como mujeres hondureñas nos sentimos muy vulnerables a toda la situación que actualmente vivimos. Al venir aquí y mirar las similitudes que hay, ha sido a la vez muy difícil poder mirar a estas mujeres, cómo han luchado y siguen luchando dentro de este sistema y que a pesar de todo, ellas siguen fuertemente unidas como una sola mujer. Creo que marcó un gran espacio para ambas, para mujeres hondureñas-centroamericanas y zapatistas.”</p>
<p>Otra cuestión importante para destacar según Lourdes Vicente del MST de Brasil, es “La solidaridad entre mujeres, porque éste fue un espacio donde pudimos no solo enterarnos sobre las luchas, sino entrar en comunión con las mismas. Como Vía Campesina estuvimos ahí cumpliendo nuestra misión de prestar solidaridad a la lucha zapatista, a la lucha de las madres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, a la del pueblo mapuche en Chile y Argentina y de las mujeres negras en distintas partes del mundo”.</p>
<p>Mujeres color de la tierra, de maíz moreno, grandes de corazón y dignidad, unidas por el derecho al territorio, a la vida y la soberanía de nuestros pueblos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Fuente consultada: Voz Campesina, programa de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-Vía Campesina), Radio Zapatista y Koman Ilel.</em></p>
<p><em>Nota relacionada: <a href="http://www.marcha.org.ar/zapatistas-la-pelota-en-los-pies-y-la-revolucion-en-el-pecho/">Zapatistas: La pelota en los pies y la revolución en el pecho</a></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-zapatistas-apuntaron-al-futuro-de-las-mujeres-campesinas-en-lucha/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>México: una mujer indígena, precandidata presidencial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 May 2017 03:03:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
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					<description><![CDATA[María de Jesús Patricio Martínez fue elegida como candidata indígena para las elecciones presidenciales 2018 por el Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (CNI-EZLN) el día 28 de mayo de 2017, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ricardo Ortiz*</strong></p>
<p><em>María de Jesús Patricio Martínez fue elegida como candidata indígena para las elecciones presidenciales 2018 por el Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (CNI-EZLN) el día 28 de mayo de 2017, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.</em></p>
<p>María de Jesús,  representa hoy  al Concejo Indígena de Gobierno (CIG)  en el que se constituyen más de 93 pueblos indígenas del país, los cuales acordaron brindar su apoyo rumbo a la representación de los pueblos originarios en el proceso electoral del año 2018.</p>
<p>Nacida el 23 de diciembre de 1963 y originaria de Tuxpan, Jalisco, cursó el bachillerato para dedicarse a la preservación de la medicina tradicional y la herbolaria, obteniendo el galardón por la preservación de la cultura y por su vinculación con las comunidades indígenas del país; actualmente se encuentra adscrita a la Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas y miembro del Foro Nacional Indígena, convocado por el movimiento zapatista en 1994.</p>
<p>“El levantamiento de los zapatistas, en 1994, fue para mí sumamente inspirador: siendo quizá más pobres que yo, se atrevieron a luchar contra los ricos y poderosos, …advertí que los habitantes de mi comunidad no éramos los únicos pobres, sino que los mismos problemas que nos afectaban eran compartidos por otros pueblos indígenas del país, y descubrí que éste era mi espacio y que debía unirme a la lucha contra el poderoso. Desde entonces decidí participar en las siguientes reuniones, fungiendo como puente entre mi comunidad y el resto de las comunidades organizadas”, declara para la revista Tukari.</p>
<p>“Mi compromiso con el combate al machismo y la reconstitución de las comunidades, así como mi constante asistencia a las reuniones, me permitieron que el 29 de marzo de 2001, ante el Congreso de la Unión, hablara en nombre de las mujeres indígenas de México, para dejar en claro que el proceso de reconstitución integral de los pueblos indígenas del país es una tarea que incumbe tanto al hombre como a la mujer, en una misma lucha por lograr nuestra plena liberación”.</p>
<p>“Sé que otros más buscan la destrucción de nuestras comunidades. Por ello, considero que es indispensable que los pueblos indígenas y no indígenas permanezcan unidos para resguardar la vida y la salud; para preservar la organización colectiva y salvar a nuestra madre tierra”, señala.</p>
<p>__</p>
<p>*Publicado inicialmente en el portal Somos el Medio.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/35763-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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