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	<title>Excursionistas &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Excursionistas &#8211; Marcha</title>
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		<title>La fiesta que no fue: clásico femenino entre Excursionistas y Defensores</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Nov 2019 15:03:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[barras bravas]]></category>
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					<description><![CDATA[El primer clásico femenino profesional del Bajo pintaba para fiesta. Pero los barras, sí, “los mismos de siempre”, arruinaron el festejo. Insultos, aprietes y robo de camisetas en un partido que ganaron las locales, las mismas que no pudieron celebrar. Por Constanza Lacambra &#160; La previa Los días previos al clásico del bajo, entre Defensores [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El primer clásico femenino profesional del Bajo pintaba para fiesta. Pero los barras, sí, “los mismos de siempre”, arruinaron el festejo. Insultos, aprietes y robo de camisetas en un partido que ganaron las locales, las mismas que no pudieron celebrar.</em></p>
<p><strong>Por Constanza Lacambra</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La previa</strong></p>
<p>Los días previos al clásico del bajo, entre Defensores de Belgrano y Excursionistas, en lo que era el primer clásico de fútbol femenino profesional de la historia, fueron de concentración, de entrenamiento por parte de las jugadoras, de ansiedad y alegría en las y los hinchas que aman la movida y la mística que sólo el fútbol puede despertar…</p>
<p>La máquina (que no es una máquina) que traslada la bronca de una rivalidad histórica en una categoría específica, en una parcela ínfima del mundo que significa el fútbol; a todos los deportes, a todas las disciplinas, al barrio, a la familia es un virus. Un virus es una enfermedad.</p>
<p>Este domingo, el clásico del bajo llamaba a reavivar la llama del buen Belgrano, ese barrio que es mucho más que la familia heteronormativa ricachona, estereotipada, clerical, de las apariencias, o una sede festiva de un gobierno que se va dejando la cifra de pobreza más alta de la historia. El barrio de Belgrano, el del clásico y los carnavales, es el buen barrio, el que todes queremos.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-46490 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/Defe-excursio-2-507x410.jpeg" alt="" width="507" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/Defe-excursio-2-507x410.jpeg 507w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/Defe-excursio-2-640x517.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/Defe-excursio-2.jpeg 720w" sizes="(max-width: 507px) 100vw, 507px" /></p>
<p><strong>El partido</strong></p>
<p>Llegó el 24 de noviembre y a las 5 de la tarde y la rivalidad histórica, en los botines revolucionarios de las pibas, llegaba para ser artífice de un nuevo paradigma: la ilusión de ver partidos que se definen dentro de la cancha, hinchas que celebran a las propias… sólo eso, todo eso, y nada más.</p>
<p>En cambio, el clima fue hostil desde el principio, para quién no se identificara con el local, el “verde”. Y eso fue el principio del fin.</p>
<p>Las jugadoras salieron al campo y posaron con un banner por el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”. Así como lo leen, el banner diseñado por AFA, no causó ningún efecto en la parcialidad local.</p>
<p>Comenzó el partido, y a los pocos minutos ya era una catarata de insultos, totalmente degradantes, no sólo sobre los símbolos del rival, sino dirigidos a cada una de las jugadoras de Defe. En ese contexto, llegó el primer gol del encuentro: tras una mala salida de la arquera, Karen López convirtió para la visita.</p>
<p>A partir de ese momento, las agresiones verbales subieron de tono e incluso empezaron a escupir a las jugadoras. Este comportamiento en “los hinchas” de excursionistas se extendió a las tres juezas del partido a la hora de ir a los vestuarios para el entretiempo.</p>
<p>Se reanudó el juego después del descanso y a los 6 minutos, Antonella Tatulli fue la encargada de marcar el segundo gol para Defe. La escala de violencia fue mayor, en el contenido de los insultos, en la intensidad. No sería justo con las jugadoras decir que las sacaron de partido, pero realmente era imposible –incluso como espectadora–, seguir con atención lo que sucedía dentro del campo de juego. Se robaron la atención. Se apropiaron del partido.</p>
<p>A los 33’, por doble amarilla, fue expulsada Cecilia Acevedo en el equipo visitante. Como en el guión de una de esas películas de falsa épica deportiva, Excursionistas, aprovechando su superioridad numérica, a los 36’ achicó la ventaja, a través de Analia Almeida. Pocos minutos después, consiguió el empate, en los pies de Magalí Martínez, y finalmente a los 43’ Veronica Amarillo le puso fin a la épica para cerrar el marcador 3 a 2 para las verdes.</p>
<p>Las integrantes del equipo local, se abrazaron y festejaron, eligieron estar al margen de los reclamos deportivos válidos que hacían las jugadoras de Defensores, justamente porque eran reclamos deportivos.</p>
<p><strong>Fin de fiesta</strong></p>
<p>Pero la tarde terminó de oscurecerse. La violencia, también, cambió de bando. La violencia ejercida por la barra fue también dirigida hacia las jugadoras en detrimento de su propio club. No las insultaron, ni entraron al vestuario, ni las acosaron. Simplemente quisieron quedarse con sus camisetas.</p>
<p>El “simplemente”, claro está, es pura ironía: es el primer clásico de la historia del fútbol femenino, le ganan al máximo rival en los últimos 10 minutos ante un partido que parecía cerrado, y resulta que la camiseta que transpiraron mientras sucedía semejante obra de arte no es suya.</p>
<p>Con el correr de las horas, surgieron muchas hipótesis y declaraciones cruzadas entre las dirigencias, la experiencia de las jugadoras de ambos equipos y el público y la prensa presente. La única verdad, la más cruda, fueron los insultos y el maltrato constante, denigrante para el género femenino y disidente. La realidad es que, depende quién lo escriba, la barra de Excursionistas pidió/amenazó/robo/quiso llevarse las camisetas.</p>
<p>El relato siempre termina con una dirigencia que cede, que justifica, no tanto por complicidad, pero sí por coacción. Así, los barras se llevaron otro juego de camisetas, para que el club pueda obsequiar a las jugadoras las camisetas con las que hicieron historia.</p>
<p>El fútbol femenino semi profesional que estamos viendo hoy es el fruto de la lucha, de muchos años, muchas jugadoras, directoras técnicas y dirigentes. Es la concreción del proyecto colectivo, que se llama feminismo y que llegó para ser la fibra sensible de la sociedad que no solo queremos, sino que necesitamos cambiar.</p>
<p>El fútbol que estamos construyendo sí es otro fútbol. Es el fútbol que queremos jugar, que queremos alentar, el fútbol que queremos dirigir. Y si, las personas, los equipos, las dirigencias, las estructuras no están dispuestas al cambio, lo que verán es nuevamente la organización de un movimiento al que se pertenece mucho más que por el género. Es el movimiento que llegó para cambiar todo, pero antes para hacer caer al sistema que tenemos. El fútbol se puede jugar sin barras, pero nunca más, sin nosotres.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-fiesta-que-no-fue-clasico-femenino-entre-excursionistas-y-defensores/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Excursionistas y el ascenso: la hazaña de los corazones villeros</title>
		<link>https://marcha.org.ar/excursio-y-el-ascenso-la-hazana-de-los-corazones-villeros/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2018 03:00:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[#ElPartidoDeMiVida]]></category>
		<category><![CDATA[Ascenso]]></category>
		<category><![CDATA[Excursionistas]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Reartes]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Montenegro]]></category>
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					<description><![CDATA[#ElPartidoDeMiVida]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gonzalo Reartes</strong></p>
<p><em>Inauguramos la sección #ElPartidoDeMiVida con el ascenso de Excursionistas. El relato en primera persona de lo vivido aquel memorable 11 de junio de 2016.</em></p>
<p>Ya temprano en el aire se podía presentir que algo histórico se aproximaba. Que aquellos fieles y leales peregrinos, aquellas almas sufridas que tantas veces pasaron por la esquina de Pampa y Miñones sosteniendo en las manos una frágil ilusión iban a encontrar ese día el tesoro al final del arcoíris, la perla en lo profundo del océano. Los banderines verdes y blancos que colgaban a lo largo de la calle La Pampa, desde la Avenida Libertador, adornaban el Bajo de un sentimiento de esperanza, de revancha contra un destino cruel e injusto. Los corazones villeros, que venían soportando partidos tremendos, batallas increíbles, se preparaban para una hazaña más, la definitiva, la crucial.</p>
<p>Después de 21 años de militar en la primera C, el 11 de junio de 2016, ante ocho mil almas, Excursionistas ganó su partido de local frente a Sacachispas por un tanto contra cero, convertido por una de sus piezas clave a lo largo del torneo: el central Ramiro Montenegro. Aquel día, el recibimiento para el Villero hizo estremecer a quienes se hallaban presentes en el Bajo Belgrano. Fuegos artificiales, miles de papelitos, globos, banderas, un humo verde que todo lo inundaba. Era la gente del Verde que hacía sentir a sus jugadores que estaba ahí, como siempre, como nunca. Sin embargo, cuando el silbato del árbitro Leandro Rey Hilfer sonó, todo fue nervios y expectativa. Hinchas caminando al lado del alambrado, como leones enjaulados, yendo y viniendo, pisando cigarrillos, revisando el celular para ver cómo iba el partido de Italiano (que llegaba a esa última fecha dos puntos debajo de Excursionistas).</p>
<p>El gol de Montenegro fue un grito que estuvo contenido, raspando la garganta, esperando salir, esperando estallar durante 21 años. Un gol de esos que se gritan tres, cuatro minutos, con bronca. Poco importa que por un momento todos los corazones villeros se paralizaron cuando un cabezazo de Ayala terminó en la red y en gol de Sacachispas; esas almas volvieron a respirar al ver que el juez de línea, Diego Romero, levantaba su bandera y cobraba fuera de juego. Italiano ganaba su partido uno a cero a Sportivo Barracas. Pero el Verde hacía los deberes en casa. La ilusión estaba intacta.</p>
<p>El ascenso es una emoción difícil de explicar. El pitazo del final desencadenó lágrimas, risas, abrazos. Emoción que flotaba, que se iba hasta las nubes, para abrazar a los que ya no estaban, que compartieron tantas canchas, tantos palos de la policía; esa que no puede entender, que nunca va a entender, lo que es el amor, el amor sincero por los colores. Los hinchas de Excursio se miraban, sin saber qué decirse, se comunicaban con ojos vidriosos, emocionados, risas, abrazos. Auténticas postales de una tarde villera que en el Bajo nadie nunca olvidará.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/excursio-y-el-ascenso-la-hazana-de-los-corazones-villeros/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Excursionistas en la B: la vuelta del Villero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jun 2016 05:00:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[B Metropolitana]]></category>
		<category><![CDATA[El Bajo]]></category>
		<category><![CDATA[Excursionistas]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Reartes]]></category>
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					<description><![CDATA[Una crónica desde los tablones]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gonzalo Reartes</strong></p>
<p><em>Después de 21 años, Excursionistas se consagró campeón del torneo de Primera C y consiguió el ascenso directo a la Primera B Metropolitana.</em></p>
<p>Ya temprano en el aire se podía presentir que algo histórico se aproximaba. Que aquellos fieles y leales peregrinos, aquellas almas sufridas que tantas veces pasaron por la esquina de Pampa y Miñones sosteniendo en las manos una frágil ilusión iban a encontrar ese día el tesoro al final del arcoíris, la perla en lo profundo del océano. Los banderines verdes y blancos que colgaban a lo largo de la calle La Pampa, desde la Avenida Libertador, adornaban el Bajo de un sentimiento de esperanza, de revancha contra un destino cruel e injusto. Los corazones villeros, que venían soportando partidos tremendos, batallas increíbles, se preparaban para una hazaña más, la definitiva, la crucial.</p>
<p>Después de 21 años de militar en una categoría que le queda chica, Excursionistas se consagró campeón del torneo de Primera C y consiguió el ascenso directo a la Primera B Metropolitana, donde volverá verse las caras con viejos rivales conocidos como Defensores de Belgrano, Colegiales, Platense y San Telmo, entre otros de menor importancia. Tras varias campañas de ilusiones truncas, de suerte esquiva, el equipo dirigido por el Búfalo Szeszurak ganó su partido de local frente a Sacachispas por un tanto contra cero, convertido por una de sus piezas clave a lo largo del torneo: el central Ramiro Montenegro.</p>
<p>El recibimiento para el Villero hizo estremecer a quienes se hallaban presentes en el Bajo Belgrano. Fuegos artificiales, millones de papelitos, globos, banderas, un humo verde que todo lo inundaba. Era la gente del Verde que hacía sentir a sus jugadores que estaba ahí, como siempre, como nunca. Sin embargo, cuando el silbato del árbitro Leandro Rey Hilfer sonó, todo fue nervios y expectativa. Hinchas caminando al lado del alambrado, como leones enjaulados, pisando cigarrillos, revisando el celular para ver cómo iba el partido de Italiano (que llegaba a esa última fecha dos puntos debajo de Excursionistas). Aunque ese nerviosismo se fue transformando en saltos, cantos, gritos: la alegría del folklore a medida que avanzaban los minutos y el aliento se hacía sentir, el “dale, dale, dale, dale Ve” que llegaba de los cuatro costados.</p>
<p>El gol de Montenegro fue un grito atragantado de años y años de juntar desdichas, de quedarse en las puertas del cielo, como en el 99/2000, cuando a Excursionistas le descontaron 21 puntos por incidentes con Comunicaciones, como en el torneo de 2001, cuando salió campeón y perdió la posibilidad de ascender al quedar afuera en un extraño cuadrangular que inventó la AFA, como en el 2006 cuando se perdió la promoción con Cambaceres, como en 2009/2010, cuando igualó en el primer puesto con Barracas Central y perdió el partido desempate en el tercer minuto de descuento. Este fue un grito que estuvo contenido, raspando la garganta, esperando salir, esperando estallar durante 21 años. Un gol de esos que se gritan tres, cuatro minutos, con bronca. Poco importa que por un momento todos los corazones villeros se paralizaron cuando un cabezazo de Ayala terminó en la red y en gol de Sacachispas; esas almas volvieron a respirar al ver que el línea (Diego Romero) levantaba su bandera y cobraba fuera de juego. Italiano ganaba su partido uno a cero a Sportivo Barracas. Pero el Verde hacía los deberes en casa. La ilusión estaba intacta.</p>
<p>Párrafo aparte para dos nombres: Leonardo Ruiz y Guillermo Szeszurak. El 10 y el técnico. El Búfalo consiguió su cuarto ascenso (dos con Riestra y uno con Argentino de Quilmes), con la diferencia de que este lo consiguió con el club que lo vio nacer y brillar, su casa. Armó un equipo de leones, de jugadores que siempre fueron al frente. Por su parte, Cachete se erigió en figura y goleador de este plantel. Marcó 16 goles en 19 partidos y se consagró no sólo como goleador del torneo, sino también como ídolo de la hinchada. Pero el héroe es colectivo, lo que cuenta es lo que Excursionistas logró como grupo unido, como plantel que tiró desde el primer día para el mismo lado. Esa solidaridad se dejó ver fecha tras fecha en todas las canchas.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-28459" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/06/excursio2.jpg" alt="excursio2" width="600" height="300" /></p>
<p><strong>Un repaso por momentos sublimes</strong></p>
<p>Este último partido no fue más que la cereza de un torneo para el infarto. Crea el lector honesto que los hinchas de Excursionistas que sobrevivieron a los electrizantes partidos de este campeonato gozan de corazones de hierro, de una salud cardíaca de otro planeta. Nadie jamás olvidará, entre otros, el partido de la fecha 8, contra Defensores Unidos de Zárate, que ganaba parcialmente 2 a 0 en el primer tiempo frente a un Excursionistas que jugaba con diez, por la expulsión de Montenegro. Pero en el segundo tiempo Cachete Ruiz, con dos goles, pondría el 2 a 2 parcial. Luego, tras la expulsión del arquero visitante, Vera pondría el 3 a 2 para el Verde. Siete minutos después, Martínez ponía el 3 a 3. Era un partido de ida y vuelta, vibrante. Promediando los 25 minutos fue expulsado Cejas y penal para el CADU. Sin embargo, Arias Navarro (otro de los pilares del Verde) contuvo el remate desde los doce pasos. Y la muestra de carácter que necesita todo equipo campeón llegaría: Yanzi (el capitán del elenco verdiblanco) ponía el 4 a 3 para Excursio que jugaba con 9 y daba vuelta un partido increíble.</p>
<p>La serie de partidos para el infarto continuaba. En la fecha 10, el Verde empató de visitante 3 a 3 con San Martín de Burzaco, en la fecha 12, 2 a 2 con Luján, también en condición de visitante, en la fecha 13, superó 4 a 2 a Laferrere en el Bajo Belgrano, que llegaba como puntero absoluto y en condición de invicto. Pero los últimos tres partidos fueron pruebas de fuego. En la fecha 17, el sábado 28 de mayo, cuando la mayoría estaba en su casa mirando la fina de la Champions League, refugiándose de la lluvia, Cachete Ruiz hacía de las suyas y convertía tres goles (uno olímpico) para dar vuelta un partido durísimo frente a Argentino de Quilmes (3 a 2, en el Bajo).</p>
<p>Sin embargo, el pico más alto de stress fue el pasado martes 7 de junio, en Rosario, frente a Central Córdoba. Porque Excursio llegaba en igualdad de puntos al primer puesto con Italiano, que jugaba su partido frente a Liniers. Porque arrancaba mal el tema para el Verde, que en 85 años había ganado una sola vez en Rosario, que a los 25 del primer tiempo ya jugaba con uno menos  y perdía 1 a 0, mientras Italiano le ganaba a Liniers. Encima, en ese primer tiempo, Cachete pedía el cambio por una fuerte contractura. El panorama pintaba más oscuro que una noche fría de invierno. Arrancaba el segundo tiempo, Italiano estiraba su ventaja 2 a 0. El Búfalo mandó el equipo más al frente que. Y entonces, lo impensado. En seis minutos, Vivanco y Carella dieron vuelta el partido y el Verde ganaba 2 a 1. Había que aguantarlo, pero Central Córdoba se venía. Liniers descontaba. A los 35 del segundo tiempo, una mano dentro del área chica culminó en la expulsión de Nadalín y penal para Central Córdoba. El cielo se ennegrecía y el Verde quedaba con 9. Pero los milagros existen: Yovino, tercer arquero del plantel, atajaba el penal. Las guardias del Bajo Belgrano esperaban recibir hinchas villeros inminentemente, con fallas cardiovasculares. Pero había más: a los 41, el árbitro escucha un supuesto insulto y expulsa a Leguiza, el único punta que quedaba en cancha. Excursio quedaba con 8, aguantando un triunfo clave. Llegaban los 45 y se adicionaban 5 minutos. De repente, gol de Central Córdoba. Anulado por offside. Y los hinchas del Verde con ataques de pánico, sin poder respirar, debajo de sus camas, mirando el partido por la casaca web, diciéndole a sus mujeres que no se movieran, que hay que mantener las cábalas, manoteando rosarios, cadenitas, cruces, volvían a vivir. Terminaba el partido en Rosario. Histórico. Increíble. Inconcebible. Excursio llegaba a la última fecha con la punta en soledad.</p>
<p>Después sobrevino la historia que ya conocemos. El ascenso es una emoción difícil de explicar. El pitazo del final desencadenó lágrimas, risas, abrazos. Emoción que flotaba, que se iba hasta las nubes, para abrazar a los que ya no están, que compartieron tantas canchas, tantos palos de la policía, esa que no puede entender, que nunca va a entender, lo que es el amor, el amor sincero, por los colores. Los hinchas de Excursio se miraban, no sabían qué decir, se comunicaban con ojos vidriosos, emocionados, risas, abrazos. Son campeones. Y ahora todos esos clubes que cómodamente gozan hace mucho tiempo su inmerecida y prolongada ausencia se miran entre ellos, confundidos, incrédulos, con miedo, sin entender qué es eso que llega con tanta fuerza desde el Bajo Belgrano, esos gritos de felicidad, ese aliento inconmensurable, ese “Dale Campeón”. El Bajo está de fiesta. Como siempre. La diferencia es que ahora el regreso es inevitable. Es el Villero que vuelve a la B.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/excursionistas-la-b-la-vuelta-del-villero/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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