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	<title>Elecciones 2019 Bolivia &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Elecciones 2019 Bolivia &#8211; Marcha</title>
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		<title>Elecciones en Bolivia: redes, fake news y la política en lo digital</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Oct 2019 13:46:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
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					<description><![CDATA[La mayor utilización del marketing político a través de redes sociales un dato novedoso dentro del escenario electoral ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El próximo 20 de octubre se llevarán a cabo las elecciones en Bolivia en donde el MAS, con Evo Morales al frente, buscará reelegirse para un nuevo periodo. Además de los conflictos y desafíos que la próxima elección en Bolivia representa para el proyecto del MAS, éstas tendrán la novedad de una mayor utilización del marketing político a través de redes sociales, que es un dato novedoso dentro del escenario electoral del país andino.</p>
<p><strong>Por César Saravia</strong></p>
<p>Esto viene motivado principalmente por un incremento en los últimos años del acceso al servicio de Internet. Según datos de la ATT, autoridad reguladora de las telecomunicaciones en Bolivia, de 2012 a 2017 la cobertura del servicio de internet mantuvo una tendencia creciente, superando desde hace unos años a otros servicios tradicionales como el móvil.</p>
<p align="JUSTIFY">La Encuesta Nacional de Opinión sobre Tecnologías de la Información, realizada en 2016 por la ATT, reveló que el 67,5% de la población en Bolivia había tenido acceso a Internet en un periodo de 30 días, con los mayores porcentajes en los departamentos de Santa Cruz, principal centro comercial de Bolivia, y Tarija, al sur del país. En la Paz, el porcentaje estuvo por debajo del promedio nacional con un 60%.</p>
<p align="JUSTIFY">La encuesta también muestra entre sus hallazgos que el 62% de quienes accedieron a Internet lo hicieron para consultar redes sociales, siendo Facebook (94%) y WhatsApp (91%) las más utilizadas, seguidas de Youtube (40%) y Twitter (17%). Ya el referéndum de 2016, en que el No (51,3%) a la continuidad de Evo se impuso por un 3% de diferencia al Sí (48,6%), quizás la principal derrota política de los últimos años para el MAS, las noticias en internet comenzaron a tener un amplio protagonismo, tal es así que el gobierno adjudicó la derrota a una intensa “campaña de difamación” y de “guerra sucia”.</p>
<p align="JUSTIFY">La contienda electoral tuvo su punto de partida, al menos en términos mediáticos, precisamente en redes sociales, una vez que el principal candidato opositor, Carlos Mesa, anunciara en un video de 7 minutos en Youtube que se postulaba a la presidencia de Bolivia. En este video, Mesa llama a comenzar “un nuevo tiempo”. Acusa a Evo de aferrarse al poder y no a un proyecto y se posiciona como el candidato para romper el “continuismo”. Con este discurso, ya el principal candidato opositor esboza lo que será el concepto central de su campaña, una apelación a romper con los 13 años del MAS.</p>
<p align="JUSTIFY"><a name="_GoBack"></a>Un análisis de la conversación en Twitter hecho para el último mes, muestra que su campaña se centra principalmente alrededor de tres consignas, expresadas en los HT #EsAhoraONunca #UnaBoliviaMejor #YaEsDemasiado, siendo este último el que más conversación ha generado entre su seguidores. En las últimas semanas, además, Mesa apela al “voto útil” como mecanismo para superar la desventaja que le dan las encuestas y alcanzar un ballotage en donde apuesta a canalizar el voto “antiMAS”. En el contexto del incendio del Amazonas, la estrategia opositora se ha centrado en responsabilizar al gobierno de Morales, aprovechando el descontento y las críticas que desde diversos sectores llegan al gobierno por su política en relación a los bosques.</p>
<p align="JUSTIFY">Por su parte, Evo buscará la reelección pese a la derrota en el referéndum y con el desafío de superar la caída en su imagen luego éste. La elección llega en un contexto económico favorable para el país, pero con un desgaste en el proyecto político del MAS. Evo Morales no ha sido históricamente un presidente muy activo en redes sociales. De hecho, su cuenta de Twitter fue abierta hace tres años, justo unos meses después de perder el referéndum en 2016. Hasta ese entonces, Evo llegó incluso a asegurar que las redes sociales eran contaminantes.</p>
<p align="JUSTIFY">Lo cierto es que el reconocimiento del papel que jugaban las redes a la hora de difundir la información forzó al gobierno a implementar una estrategia digital. De hecho, si lo comparamos con otrxs presidentxs latinoamericanxs del ciclo progresista, la entrada de Evo al mundo digital es bastante tardía. Por ejemplo, Cristina Kirchner y Rafael Correa tienen cuentas de Twitter desde 2010. Nicolás Maduro, por su parte, tiene su cuenta abierta desde 2013. Otrxs referentes del progresismo latinoamericano, como Gustavo Petro (en Twitter desde 2009) y Dilma Rousseff (2010) también tienen una incursión anterior. Esto refuerza la tesis de que en Bolivia las redes sociales como escenario de la lucha política adquieren fuerza en los últimos años y son un dato novedoso de cara a esta elección.</p>
<p align="JUSTIFY">Para 2018, Evo ya había abierto su cuenta en FB e Instagram, con lo que el MAS amplió su estrategia comunicacional en lo digital. La principal consigna en este sentido es la de apuntar a un proyecto continuidad, por ejemplo bajo el HT #FuturoSeguro en donde el candidato oficialista prioriza la visibilización de los logros de su gobierno, con una gira de inauguración y lanzamiento de proyectos de infraestructuras. El surgimiento de figuras más jóvenes como Andrónico Rodríguez y Adriana Salvatierra, como rostros referentes de un proceso de renovación en el MAS, son elementos a destacar, pues con esto el gobierno busca acercar al votante más joven.</p>
<p align="JUSTIFY"><b>Las Fake News, protagonistas </b></p>
<p align="JUSTIFY">En la línea de lo que viene ocurriendo en otros procesos electorales de la región, las Fake News viralizadas a través de redes circulan cada vez con mayor intensidad. Aunque hay una tendencia a relacionar noticias falsas con internet, y en particular con redes sociales, lo cierto es que la tergiversación y reproducción de noticias falsas es bastante antigua. La diferencia quizás radica en que las redes han permitido masificar su alcance, y además, eliminar la necesidad de intermediación de los medios masivos para alcanzar llegar al público. Las noticias, muchas veces disfrazadas o con orígenes difusos han generado incluso la necesidad del periodismo y de las distintas militancias de llevar a cabo iniciativas que desmientan mucha de esta información.</p>
<p align="JUSTIFY">La elección en Bolivia no ha estado exenta de este fenómeno y las noticias circulan de un lado hacia otro. Desde tuits falsos que tienen como fin ridiculizar a los candidatos, uso de noticias viejas, hasta noticias que plantean detenciones de opositores. Por ejemplo, el 3 de octubre, el candidato Mesa publicó en su cuenta de Facebook una noticia de El País que data desde 2017, en donde se informa que Evo Morales había hecho un viaje a Cuba con fines médicos. Mesa aprovechó esta noticia para criticar al sistema de salud nacional, pese al carácter descontextualizado de la misma.</p>
<p align="JUSTIFY">Otro caso de noticias falsa fue la que circuló la cuenta de nombre Paola Sánchez, donde se aseguraba que el presidente del Comité Cívico de Potosí se encontraba desaparecido luego de que Evo ordenara su detención, noticia que fue desmentida por el portal Bolivia Verifica. La noticias falsas también afectaron a Mesa, mediante un montaje de audio donde el candidato supuestamente señalaba su interés de trasladar los poderes del Estado a la ciudad de Sucre. Estas y otras noticias han sido protagónicas y ya se vuelven cada vez más comunes en la disputa electoral. De momento, este fenómeno parece incontrolable y sus efectos negativos en la información ciudadana y la democracia ya es una preocupación.</p>
<p align="JUSTIFY"><b>El digital, otro territorio más para la disputa</b></p>
<p align="JUSTIFY">Las redes generan en muchos sectores un particular entusiasmo, tanto así que muchos se ven en la tentación de reducir la política a éstas. No obstante, llevar la política al terreno de lo “hipermediático”, como lo llama Manuel Castells, tiene como principal problema que, al igual que lo que ocurre con el mundo del espectáculo, sostener un proyecto político sea más difícil por la poca organicidad de quienes adhieren a este. La reciente derrota de Mauricio Macri en las PASO, es un ejemplo de que el exceso de marketing político tiene sus límites cuando surgen sentidos que no descansan en lo “narrado”, como podrían ser los casos corrupción, sino en aspectos más cotidianos, como el de la crisis económica.</p>
<p align="JUSTIFY">Del lado del progresismo y las izquierdas, todavía existe mucho prejuicio, al grado que muchas veces se cae en el error de explicar este fenómeno como mera “manipulación de masas”, ignorando que muchas de las ideas que refuerzan estas estrategias ya existen en las subjetividades de la sociedad. La discusión, entonces, no pasa tanto por si las redes llegaron para reemplazar otras formas de hacer política, sino más bien por el hecho de que las mismas son un escenario más de la lucha política y el desafío pasa por articularlas con proyectos políticos con una perspectiva territorial y estratégica.</p>
<p align="JUSTIFY">El ciclo de elecciones presidenciales nos arroja una pista en Guatemala, donde la candidatura de Thelma Cabrera, por el MLP, herramienta electoral del CODECA, organización de base en Guatemala, logró con su estrategia electoral, alrededor de la consigna #YoElijoDignidad instalar entre votantes jóvenes la necesidad de construir un Estado Plurinacional en Guatemala, demanda histórica de los pueblos originarios en el país centroamericano. El MLP logró una histórica elección en, alcanzando un cuarto lugar, apenas 3 puntos por detrás del segundo. Esta experiencia mostró que es posible articular una construcción de base de más largo plazo con las tecnologías digitales, con el fin de interpelar a sectores más amplios. En lo que se refiere a redes sociales, todavía queda mucho por decir, pero la necesidad de generar más y mejores articulaciones es urgente. El debate, está abierto.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/elecciones-en-bolivia-redes-fake-news-y-la-politica-en-lo-digital/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Bolivia: el Estado y los momentos constitutivos de un año electoral</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bolivia-el-estado-y-los-momentos-constitutivos-de-un-ano-electoral/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Oct 2019 04:00:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Contrahegemonia]]></category>
		<category><![CDATA[dossier Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2019 Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Evo Morales]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Oscar Soto]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Bolivia: Encrucijadas abiertas y elecciones en puerta]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="CENTER"><em>El ciclo boliviano de disputa contra la simbología neoliberal se ha afianzado en la figura fuerte de un liderazgo como el de Evo Morales y en un conglomerado de alianzas identitarias y configuraciones sociopolíticas que han renovado, durante casi 14 años, las pulsiones que sustentan el proceso de cambio. El momento estatal no ha sido sino la consecuencia directa del quiebre producido por el activismo popular, los movimientos sociales de base y las autonomías territoriales que no claudican.</em></p>
<p style="text-align: left;" align="CENTER"><strong>Por Oscar Soto | Foto de Juan karita AP</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="CENTER">Bolivia. Año 2019. El rostro de las comunidades indígenas reflejado en la fisonomía del gobierno que encabeza Evo Morales, no debiera naturalizarse tan ligeramente. El hecho de que la trama estatal boliviana contenga una mínima porosidad por la cual un indígena, pobre y rebelde, se cuele y llegue al gobierno, no constituye un suceso frecuente; en un país y en un continente en el que las élites económicas tradicionales han hegemonizado el poder político, la contingencia de un gobierno de los sectores explotados, -como dice Amelia Barreda- “obliga a traspasar los límites del modelo liberal e incluso traspasar los límites de una interpretación marxista de la democracia, porque si bien la historia que está por detrás de este inédito proceso de democratización ha sido de explotación y dominación, hay que tener en cuenta factores fundamentales para la interpretación: el racismo mezclado con las estructuras clasistas y una cultura dominada pero con la persistencia de sus tradiciones y prácticas comunitarias”<a href="#sdendnote1sym" name="sdendnote1anc">i</a>. A continuación hacemos un breve análisis de la politicidad boliviana reciente, “mechando” la posibilidad de una lectura zavaletiana de las potencialidades y las limitaciones del masismo en el poder, de cara a una elección decisiva en la región.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY"><strong>Bolivia abigarrada</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Por razones históricas sabemos que no hay universalismos ni dialéctica del avance en nuestras sociedades periféricas, antes bien las realidades nacionales se presentan sincréticas e imperfectas, cada una con su particularidad. En ese sentido, el paso del momento colonial hacia una forma de “emancipación pos-colonial”, suele operar como distorsión de un tipo de genealogía negada en la inscripción de los procesos políticos latinoamericanos. Concretamente, el historial boliviano -previo al actual Estado Plurinacional-, se erige sobre matices que contrapesan épocas económicas, y configuraciones políticas que entrelazan signos feudales, capitalismo consolidado y vetas estatales intentando abrazar la complejidad andina; algo así como una formación abigarrada en los términos de René Zavaleta Mercado <a href="#sdendnote2sym" name="sdendnote2anc">ii</a>..</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Esa idea de abigarramiento invita a pensar dos constelaciones, por un lado una civilización agraria caracterizada por relaciones sociales que responden “a la adaptación de las comunidades humanas a la naturaleza y su ritmo”, mientras que por el otro remite a una “civilización moderna que se caracteriza por la ruptura de la concepción cíclica del tiempo, hacia concepciones progresivas” de tipo moderna-industrial-capitalista, que se organiza sobre la distinción Estado-sociedad civil, en tanto acumulación originaria y formatos capitalistas hegemónicos <a href="#sdendnote3sym" name="sdendnote3anc">iii</a>. De esa heterogeneidad apilada surgen los márgenes de acción posibles que intentan quebrar el yugo del sometimiento histórico en Bolivia, sea desde arriba o desde abajo, desde el Estado o desde la sociedad civil.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Si para entender América Latina, la noción gramsciana de bloque histórico <a href="#sdendnote4sym" name="sdendnote4anc">iv</a> nos aclara una probable ecuación entre sociedad civil y sociedad política, es la lectura de Zavaleta Mercado la que nos remite a las razones originarias de ese bloque como tal, al estilo de un “momento constitutivo arcano” <a href="#sdendnote5sym" name="sdendnote5anc">v</a> que moldea las formas existentes de esa sinergia entre sociedad y Estado. Entonces, si hay bloques de poder y hay momentos constitutivos es necesario precisarlos para entender la Bolivia actual, puesto que con el avance de la economía capitalista y las nuevas modalidades de colonialidad, la forma Estado en tanto ultimidad clasista sugiere el formato de su relación con la sociedad civil. De hecho, toda la estructura geopolítica latinoamericana es configurada desde la nominación del continente como sitio de dominación, palimpsesto en el cual se inscriben las luchas políticas pasadas-presentes, y se visibiliza el entrevero de intereses económicos corporativos y privilegios históricos.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">El caso boliviano de los últimos años es todo eso abroquelado y en tensión.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY"><strong>Momento constitutivo de lucha social</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Entre los meses de enero y abril del año 2000 se desató en Cochabamba, centro de Bolivia, un proceso de fuerte lucha social, que definió roles futuros en el reparto político de una posible salida al predominio neoliberal. De un lado se ubicó el Banco Mundial y la multinacional Bechtel con la componenda del presidente y ex-dictador Hugo Banzer; del otro: un conjunto de voluntades populares politizando y cuestionado el (no) acceso al agua, las condiciones sociales de existencia y la apropiación material como paisaje naturalizado. Se nos ocurre pensar con Zavaleta Mercado que allí, en los bordes de esa disputa acuífera, probablemente despunta un momento de “gratuidad hegemónica”, algo así como una disponibilidad constitutiva que en otro tiempo supo fortalecerse en la “autodeterminación de lo humano, de la fuerza de la masa como aplicación de una experiencia ancestral a la eficacia productiva y también histórica…que por tanto es un argumento de la multitud, […] formas de intersubjetividad o totalización…que si se potencian con su autoconocimiento se consuman en un término que se ha convenido en llamar el socialismo” <a href="#sdendnote6sym" name="sdendnote6anc">vi</a>.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">El proceso de irrupción subalterna en Bolivia expresa, en ese retrato de época, un momento inicial de la constitución del gobierno de los movimientos sociales <a href="#sdendnote7sym" name="sdendnote7anc">vii</a>. Luego, desde el año 2006 al 2009 el andamiaje de la lucha reivindicativa que se desplegó en toda America Latina, particularmente en el Cono Sur, tendrá en Bolivia el corolario de una perforación a las hendiduras que el neoliberalismo edificó. Esto es así porque los primeros años, mediante dos medidas fundamentales, el gobierno de Evo consolida el instrumento político del Movimiento al Socialismo (MAS) como un bloque de poder subalterno en ejercicio de funciones estatales: la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria de una Asamblea Constituyente <a href="#sdendnote8sym" name="sdendnote8anc">viii</a> bastaron como apertura al aluvión de enemistades y contradicciones en ascenso que sobrevinieron luego.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Álvaro García Linera, vicepresidente e intelectual boliviano, describe ese transito que va desde el conflicto por el agua hasta la consagración electoral del MAS como un proceso de ruptura con el consenso pasivo que el neoliberalismo había construido <a href="#sdendnote9sym" name="sdendnote9anc">ix</a> -“develamiento de la crisis de Estado” dirá García Linera-. De alguna manera, al calor de esos años se articuló todo un bloque popular en torno al movimiento campesino/indígena -desde regantes, obreros hasta productores de hoja de coca- que se inscribirían explícitamente en la construcción política del MAS. Allí nace el Estado como articulador de la propuesta masista de poder en Bolivia. Si algo podemos destacar sucintamente de este periodo es que como sostenía Zavaleta: “en la gestación de la ecuación, el Estado mismo es un actor consciente (o se propone serlo) dentro de la sociedad civil, sea como productor, como emisor ideológico y aun como facción, según el momento del desarrollo de esa relación […] el valor mismo es la igualdad o ecuación histórico-moral entre el bloque de la dominación, cuyo centro es el Estado, y el trabajador productivo total” <a href="#sdendnote10sym" name="sdendnote10anc">x</a></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY"><strong>Momento estatal y nuevo escenario</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">El crecimiento económico de Bolivia, que en 2008, 2013 y 2014 alcanzó valores en torno a un 6% anual, disminuyendo la pobreza de un 38,2% a un 21,6% (solo entre 2005 y 2012) <a href="#sdendnote11sym" name="sdendnote11anc">xi</a>, marcan la fuerte instrumentalización del momento estatal como reafirmación de la disputa entre bloques antagónicos. En 2008, referéndum revocatorio de por medio, el 67% de los y las electoras ratifica la magistratura de Morales en el poder: el vuelco sobre la trama del Estado deviene sostén de la disputa política, entre otras cosas porque discutir el capitalismo en sociedades globales contemporáneas implica reñir desde o con el Estado, como el mismo Zavaleta Mercado decía: “el capitalismo en su fase actual tiende a hacerse menos societario y más estatal” <a href="#sdendnote12sym" name="sdendnote12anc">xii</a>. Por lo tanto, el intento de compatibilizar un instrumento político en la administración del Estado con un horizonte socialista, le significó al gobierno de Evo una profusa disputa agónica y antagónica ampliada desde la misma estatalidad <a href="#sdendnote13sym" name="sdendnote13anc">xiii</a>, y aquí, retorna una vez más la teoría política zavaletiana: “nadie podría negar la relación que hay entre el ritmo de rotación del capital y las grandes totalizaciones capitalistas, como la nación y el Estado moderno, y aun entre el valor como forma general y la producción de sustancia estatal, o, por último, entre el patrón de desdoblamiento de la plusvalía y la formación del capitalista total” <a href="#sdendnote14sym" name="sdendnote14anc">xiv</a>. Dicho de otro modo: esta experiencia popular no daría un combate político contundente sin el recurso persiste a la dinámica estatal.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Lo que proponemos aquí es que hay una distinción marcada en el proceso de cambio e impugnación neoliberal latinoamericano de principios de siglo, caracterizada porque los gobiernos que emergen de la movilización social/popular se afianzan en la ecuación Estado-sociedad, en los intentos de disputa contrahegemonica de este periodo. Por otra parte, si hay un proceso político radicalizado y potente de ese ciclo de impugnación neoliberal <a href="#sdendnote15sym" name="sdendnote15anc">xv</a>, ese es el gobierno boliviano, uno de los más persistentes y virtuosos. Su constancia, desde aquellos momentos de constitución política hasta el periodo actual, descansa en la resignificación de la estatalidad boliviana, en el núcleo mismo de la forma Estado, penetrado en gran parte por un bloque social y popular empecinadamente excluido. Casi como una porfía zavaletiana podemos pensar en voz alta: “…en todo caso, está a la vista que es arbitrario sostener que todo momento estatal es reaccionario, tanto como suponer que toda determinación popular es progresista. Por el contrario, en determinadas instancias la única forma de unidad de lo popular es lo estatal” <a href="#sdendnote16sym" name="sdendnote16anc">xvi</a></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY"><strong>Encrucijadas abiertas y elecciones en puerta</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">El ciclo boliviano de disputa contra la simbología neoliberal se ha afianzado en la figura fuerte de un liderazgo como el de Evo Morales y en un conglomerado de alianzas identitarias y configuraciones sociopolíticas que han renovado, durante casi 14 años, las pulsiones que sustentan el proceso de cambio. El momento estatal no ha sido sino la consecuencia directa del quiebre producido por el activismo popular, los movimientos sociales de base y las autonomías territoriales que no claudican. Precisamente sobre la base de esa virtud estatalista han madurado las tensiones de la revolución cultural en Bolivia, lo dicen los defensores del proyecto político y lo reafirman sus críticos: desde los años 2010 y 2011, cuando florecen conflictos icónicos como el “gasolinazo” o el TIPNIS<a href="#sdendnote17sym" name="sdendnote17anc">xvii</a>, la implosión de las contradicciones al interior del bloque nacional-popular en Bolivia se acrecenta. Viaña y Pinto dirán que se abre paso un tiempo de “estatalismo pragmático” en tanto las tensiones entre gobierno y movimientos sociales se dirimen a través de una institucionalización estatal que acaba por subsumir las dirigencias sociales<a href="#sdendnote18sym" name="sdendnote18anc">xviii</a>, mientras García Linera propondrá la idea de “tensiones creativas” resaltando la necesidad de sostener la movilización popular convertida en presencia estatal gubernamental.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Creemos que resultados económicos, avances sociales y la relevancia de mantener un gobierno de izquierda en la región, se confrontan con el realismo estatal y la iniciativa de gobierno que, en más de un momento, desnuda un choque de fuerzas materiales hablando idiomas desparejos. El Estado centralizando y los movimientos reclamando autonomía, o el gobierno reafirmando el crecimiento para salir de la pobreza frente a la demanda desde abajo de mayor socialización de los espacios comunitarios y los recursos nacionales, todo mezclado y tensionado arriba a una jornada electoral más.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Las encrucijadas actuales que colocan a Evo Morales frente al desafío de conservar el gobierno, disputado entre otros por Carlos Mesa –el ex vicepresidente del neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada- colocan en el centro la -ya histórica- disputa hegemónica de Bolivia. Zavaleta Mercado a quien retomamos en el análisis situado y comprometido solía decir “…que el Estado recoge en sí no sólo la imposición de la clase dominante sino también el grado de las conquistas de los sectores subalternos [por lo tanto] asume entonces toda la lucha social, y no sólo su resultado. Por debajo de esto trabaja el criterio que podemos llamar de reciprocidad o complicidad. El vencedor contiene al vencido, el oprimido en algo se parece al opresor. Es, en otros términos, la hegemonía, o al menos su premio…”<a href="#sdendnote19sym" name="sdendnote19anc">xix</a>.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Así, como el requisito para salir del neoliberalismo ha sido que todo lo que pase por las manos del Estado, en la Bolivia plurinacional, se transforma en materia estatal; en el futuro inmediato de la revolución cultural y democrática de Bolivia, todo lo que signifique autonomía de lo político y construcción de poder popular debe recostarse de nuevo en las lógicas horizontales de abajo. La ecuación Estado-sociedad civil tiene el reto de reinventarse en un posible nuevo mandato de Evo Morales Ayma.</p>
<hr />
<div id="sdendnote1" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote1anc" name="sdendnote1sym">i</a> Barreda, A. (2015) Gobierno de los movimientos sociales, “otra democracia” e intelectuales en Bolivia.</p>
<p>MILLCAYAC &#8211; Revista Digital de Ciencias Sociales. Vol. II / N° 3. p. 188.</p>
<p>Centro de Publicaciones. FCPyS. UNCuyo. Mendoza</p>
</div>
<div id="sdendnote2" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote2anc" name="sdendnote2sym">ii</a> Zavaleta Mercado, R. (1983) Las masas en noviembre. La Paz, Bolivia: Editorial Juventud.</p>
</div>
<div id="sdendnote3" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote3anc" name="sdendnote3sym">iii</a> Tapia, L. (2006). La invención del núcleo común.Ciudadanía y gobierno multisocietal. La Paz, Bolivia: CIDES- UMSA, Posgrado en Ciencias del Desarrollo p.31.</p>
</div>
<div id="sdendnote4" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote4anc" name="sdendnote4sym">iv</a> <span lang="es-AR">Gramsci, A. (1981) Cuadernos de la cárcel. México DF: Editorial</span></p>
</div>
<div id="sdendnote5" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote5anc" name="sdendnote5sym">v</a> Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p. 336</p>
</div>
<div id="sdendnote6" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote6anc" name="sdendnote6sym">vi</a> Zavaleta (2013) Lo nacional popular en Bolivia. En Obra Completa Tomo II Ensayos 1975-1984, La Paz: Plural p. 223</p>
</div>
<div id="sdendnote7" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote7anc" name="sdendnote7sym">vii</a> Barreda, A. (2015) Gobierno de los movimientos sociales, “otra democracia” e intelectuales en Bolivia MILLCAYAC &#8211; Revista Digital de Ciencias Sociales. Vol. II / N° 3</p>
</div>
<div id="sdendnote8" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote8anc" name="sdendnote8sym">viii</a> Viaña, J. (2017) Las dos fases de una década y el desafío de reconstruir el proceso. En Szalkowicz y Solanas. America Latina. Huella y retos del ciclo progresista. Sudestada: Argentina p. 157</p>
</div>
<div id="sdendnote9" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote9anc" name="sdendnote9sym">ix</a> García Linera, A. (2013) Las tensiones creativas de la Revolución. La quinta fase del Proceso de Cambio. Vicepredencia del Estado Plurinacional de Bolivia, p.13</p>
</div>
<div id="sdendnote10" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote10anc" name="sdendnote10sym">x</a> Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p.330</p>
</div>
<div id="sdendnote11" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote11anc" name="sdendnote11sym">xi</a> Loza, G. (2014) La política económica del gobierno de Evo Morales 2006-2013. PNUD-CIS: La Paz</p>
</div>
<div id="sdendnote12" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote12anc" name="sdendnote12sym">xii</a>Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p. 324.</p>
</div>
<div id="sdendnote13" style="text-align: left;">
<p align="JUSTIFY"><a href="#sdendnote13anc" name="sdendnote13sym">xiii</a> En 2009 luego del intento de revocar la presidencia, la oposición neoliberal de la “media luna”, que tenía presencia territorial no sólo en Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, sino también en La Paz, Cochabamba y Sucre, opta por el golpe de Estado.</p>
</div>
<div id="sdendnote14" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote14anc" name="sdendnote14sym">xiv</a> Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p. 395.</p>
</div>
<div id="sdendnote15">
<p class="sdendnote" style="text-align: left;"><a href="#sdendnote15anc" name="sdendnote15sym">xv</a> Ouviña y Twhaites Rey (2018) Estados en disputa. Auge y fractura del ciclo de impugnación al n<i>eoliberalismo en América Latina. </i>Buenos Aires: CLACSO.</p>
</div>
<div id="sdendnote16">
<p class="sdendnote"><a class="sdendnotesym" href="#sdendnote16anc" name="sdendnote16sym">xvi</a> Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p.335</p>
</div>
<div id="sdendnote17">
<p class="sdendnote"><a class="sdendnotesym" href="#sdendnote17anc" name="sdendnote17sym">xvii</a> La propuesta oficial de una autopista conectando ciudades de Cochabamba y Beni a través del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) desplegó fuertes cruces entre el gobierno y organizaciones indígenas de tierras bajas que defendían la autonomía de su territorio. Entre otros quiebres, ese momento provocó la ruptura del Pacto de Unidad con la salida de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) y del Consejo Nacional de Ayllus y Marckas de Qullasuyu (CONAMAQ).</p>
</div>
<div id="sdendnote18">
<p class="sdendnote"><a class="sdendnotesym" href="#sdendnote18anc" name="sdendnote18sym">xviii</a> Viaña, J. (2017) Las dos fases de una década y el desafío de reconstruir el proceso. En Szalkowicz y Solanas. <i>America Latina. Huella y retos del ciclo progresista</i>. Sudestada: Argentina p. 158</p>
</div>
<div id="sdendnote19">
<p class="sdendnote"><a class="sdendnotesym" href="#sdendnote19anc" name="sdendnote19sym">xix</a> Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p. 328</p>
</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bolivia-el-estado-y-los-momentos-constitutivos-de-un-ano-electoral/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Bolivia, la revolución que no fue</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bolivia-la-revolucion-que-no-fue/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Oct 2019 13:48:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Contrahegemonia]]></category>
		<category><![CDATA[dossier Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2019 Bolivia]]></category>
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					<description><![CDATA[El MAS y las elecciones en Bolivia]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>Un recorrido por la historia de los levantamientos populares y el surgimiento del MAS para entender las próximas elecciones en Bolivia</i></p>
<p><strong>Por Vladimir Mendoza Manjón desde Cochabamba</strong></p>
<p align="JUSTIFY"><span lang="">En medio de la fiebre electoral de cara a las nacionales de 2019, el gobierno del MAS centra su campaña política en mostrar kilómetros de asfalto, toneladas de cemento, la ampliación institucional del Estado y, no menos importante, la estabilidad social. Pero los logros tienen que ser valorados no sólo desde un enfoque funcional y pragmático, sino también estratégico. El actual proceso boliviano no puede entenderse ni menos desvincularse de los levantamientos populares de 2003 y 2005 que provocaron una fuerte crisis social y política en el país. Por diversas razones, el MAS terminó capitalizando las fuerzas sociales que provocaron la caída del gobierno del MNR en 2003 y la primera rotunda victoria electoral de Evo Morales el 2005.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span lang="">Marx caracterizó como “ascendente” a la primera etapa de la revolución francesa de 1789, que se apoyó y finalmente encumbró a la corriente más radical, los jacobinos, y como “descendente” a la revolución de 1848 debido a su retroceso estratégico en cada una de sus fases recorriendo rutas más conservadoras y restauradoras. En el proceso boliviano el MAS se apoyó en la movilización de masas que puso en jaque al sistema liberal de partidos y procedió con reformas políticas y económicas (nueva constitución, renegociación de contratos de explotación de gas con las petroleras, estatización de algunas empresas de servicios) que en gran parte consolidaron su liderazgo. En su actual fase, el “proceso de cambio” ha conquistado estrechas relaciones con el núcleo más fuerte de la burguesía criolla, los agroindustriales, y ha desplegado políticas de altos incentivos a la inversión extranjera con la finalidad de profundizar el patrón primario exportador de la economía. De alguna manera, la fase “ascendente” del proceso boliviano tendió la alfombra para que se deslice la “descendente”. Una lectura del programa electoral del MAS y de su llamada </span><span lang="">agenda patriótica</span><span lang=""> deja en claro la completa ausencia de reformas sociales, económicas o políticas de peso que siquiera retóricamente apunten a una transición postcapitalista. La transición efectuada en Bolivia es la de una situación altamente explosiva a la relativa calma, para ello el régimen político “plurinacional” tuvo que domesticar, estatizar y cooptar con prebendas a una gran parte de las organizaciones populares. Los elogios del FMI, de los analistas financieros liberales, del propio Bolsonaro y, por supuesto, del empresariado nacional y extranjero a Evo Morales son, además de lo dicho antes, la evidencia de que el MAS es el actual </span><span lang="">partido del orden. </span></p>
<p lang="" align="JUSTIFY">A poco de celebrarse las elecciones nacionales, Bolivia tiene un escenario altamente contradictorio y complejo, donde las tendencias sociales y políticas de un nuevo ciclo aparecen todavía opacas, mientras en la tarima principal todavía siguen sonando ideas repetidas en 15 años de dominio político del MAS que sólo logran sobrevivir porque nuevas tendencias y fuerzas, en el campo obrero y popular, son todavía demasiado germinales e inmaduras.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">La clave de la gobernabilidad</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">El MNR que tomó el poder después de la insurrección de abril de 1952 es el antecedente de partido “populista” más análogo al actual MAS, pero el devenir de la “revolución nacional” que dirigió el MNR estuvo fuertemente marcado por la coyuntura económica. Si bien su gobierno realizó medidas de impacto largo (nacionalización de las minas y reforma agraria), las condiciones internacionales le jugaron en contra: la baja cotización de los minerales y la fuerte dependencia de los ingresos fiscales respecto a la “ayuda externa” le obligaron a dictar bien pronto medidas (“Plan Eder”) que chocaron rápidamente con el movimiento sindical, sobre todo minero, arruinando rápidamente sus relaciones políticas con la clase obrera, hecho que produjo también un reposicionamiento de las fuerzas de izquierda en ese ámbito. En la actualidad, sin que haya habido modificación alguna del capitalismo rezagado en el país, las condiciones para proveer materias primas al mercado mundial han favorecido a los países más atrasados: los históricos ingresos por la extracción del gas y en menor medida de los minerales le han dado al régimen de Evo una estabilidad política difícilmente conseguible en otra situación de la coyuntura económica.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Bolivia es un país tradicionalmente exportador de materias primas al mercado capitalista mundial. La dependencia de este patrón de acumulación hace que sus ciclos económicos de auge, recesión y depresión están directamente relacionados con la demanda y precios de sus recursos naturales exportables en el comercio exterior. El reciente ciclo de expansión económica que vivió el país es fundamentalmente producto de un crecimiento de los ingresos promedio por venta de gas de 888 millones de dólares, para el período 2000-2005, a 4 mil millones anuales desde 2006 hasta la fecha. De otra parte, si se suman además los ingresos de dólares por la exportación de otros rubros como los minerales, la quinua o la soja, tenemos el cuadro de una inyección económica del mercado mundial que es inédita en la historia del país. Este peculiar contexto económico explica, aunque no agota la explicación, el amplio margen de acción política que tuvo y todavía tiene el gobierno de Morales para resguardar desde el Estado las condiciones de esta forma de reproducción económica de capitalismo rezagado.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">El relato político y las contradicciones sociales</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">La ideología no es sólo la pintura que recubre el edificio del régimen político sino también el cemento con el cual se montan los ladrillos. “Proceso de cambio”, “plurinacionalidad”, “soberanía económica”, “gobierno indígena” y un largo etcétera de nociones funcionan también como legitimadores del orden social. El gobierno ha contribuido enormemente a “normalizar” el capitalismo en términos materiales y simbólicos, esto es, a encarrilar la vida de los trabajadores y las demás masas populares a las reglas del intercambio de mercancías, procurando deshacer los “obstáculos” culturales para que ello suceda. Ahora es motivo de orgullo oficialista la visibilización de la burguesía de origen aymara, que además de potencia económica ostenta también poder simbólico con sus ceremonias sociales (“prestes”) o el estilo neoindigenista en su arquitectura.</p>
<p align="JUSTIFY"><span lang="">Las múltiples manifestaciones de expansión en el consumo de masas (grandes centros comerciales, el fomento a la compra en supermercados empresariales a través de la transferencia directa del salario como el subsidio de lactancia o el 15% del doble aguinaldo), extienden no sólo la posesión de cosas (mercancías) sino también de símbolos (estatus, poder, autoestima) a grandes masas, antes material o simbólicamente excluídas: en tanto que las mercancías adquieren formas sociales –pensemos en el indígena rural que posee una vagoneta de lujo -, su posesión ejerce un poder sobre los individuos dirigiéndolos a adaptarse con mayor convicción a las relaciones sociales dominantes al tiempo que da a éstas más regularidad. Es la incorporación al mercado (“formal” o “informal”) de grandes porciones de la población donde tiene asiento el relato de la </span><span lang="">inclusión, </span><span lang="">de la cual el MAS se viene jactando como </span><span lang="">logro</span><span lang=""> del proceso de cambio. Sin embargo es obvio que la “inclusión” al mercado es siempre selectiva. La capacidad de acumular mercancías está en directa relación con la posesión de medios de producción. La clase obrera que produce valor está completamente informalizada en un 70%, con sueldos bajos y sin derechos laborales vigentes, a su lado convive la enorme masa de gente que se dedica al comercio chico. Enormes porciones de la población tienen muy escasas oportunidades de fungir la “inclusión” que el gobierno pavonea y eso que cumple el “requisito”: posee condición indígena. De modo que la plurinacionalidad que declaran los documentos legales (la CPE, la ley contra el racismo y otras) sólo la pueden ejercer los que cuenten con el suficiente poder material para hacerlo. </span></p>
<p lang="" align="JUSTIFY">El poder económico que concentran los grupos capitalistas en la sociedad global es la causa del abismo cada vez más grande entre los derechos y facultades políticas que la democracia liberal otorga al individuo y la desigualdad social y económica que produce y reproduce el sistema social. Asistimos actualmente en la región a un ataque sin precedentes a las condiciones de vida del pueblo trabajador. Por ejemplo, el gran capital transnacional se dirige a ubicar los salarios de los obreros latinoamericanos a los niveles más bajos de la historia. El salario real promedio de un obrero argentino es de 200 dólares, el del obrero venezolano es de 4 dólares. Para llegar a esos mínimos históricos, la cantidad de “derechos” escritos en la superestructura jurídica de cada país es irrelevante: el chavismo en Venezuela y el macrismo en Argentina, ideológicamente distantes, se parecen por su grandioso aporte político en la función de depauperar a la clase trabajadora.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">En Bolivia, la Constitución ha otorgado derechos colectivos a las comunidades indígenas e incluso a la naturaleza pero igualmente mantiene el derecho a la propiedad privada y a su modelo de gestión económica que reconoce como un elemento fundamental la gran empresa. Entre ambos derechos formalmente reconocidos en la esfera jurídica se impone siempre la invulnerabilidad del poder económico frente al sistema democrático. Pensemos en la empresa “San Cristóbal” (de propiedad de la Sumi Tomo japonesa), el emprendimiento transnacional más grande en el ámbito de la minería en Bolivia. Para asentarse ha conformado en la práctica una republiqueta empresarial, afectando las formas de vida social y cultural de las comunidades cercanas a los yacimientos, manejando discrecionalmente los recursos naturales usados para la explotación minera (como el agua), estableciendo formas de explotación ambiental que ningún país europeo permitiría, etc. Recientemente (septiembre de 2019), los obreros de dicha empresa han sostenido una huelga general indefinida exigiendo el cumplimiento de un laudo arbitral ya emanado del Estado y que la empresa simplemente se niega a ejecutar. En el capitalismo, el asalariado sin propiedad ciertamente puede gozar de libertades e igualdad juridicas e incluso derechos políticos, sin que, no obstante, pueda tener la probabilidad de privar al capital de su poder de apropiación, y aún más allá, de su poder de hacer respetar su “derecho” a plusvalía por encima del “derecho” del trabajador a una explotación “justa”.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Otro de los ejes discursivos del MAS ha sido que la Constitución promulgada el 2009 pretende superar la democracia liberal por la vía otorgar derechos colectivos, por ejemplo las autonomías de los pueblos indígenas, habilitando jurisdicciones donde los ejerzan. No obstante, la propia dinámica del actual ciclo político boliviano ofrece elementos para conclusiones más generales. En el famoso conflicto del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) que tuvo sus picos más altos el 2012, queda demostrado ampliamente que los mecanismos de “consulta previa” fueron manipulados por el gobierno central y en ningún caso sujetas a un requisito básico de cualquier decisión: la información y la deliberación colectiva libre de presión. La razón obvia es que el Estado tiene prioridades dictadas por el tipo de expansión económica vigente que no puede tolerar manifestaciones democráticas, pues la construcción de una carretera por medio de un parque natural y territorio indígena es el acceso más llano a la mercantilización de todo ese espacio. Los más actuales ejemplos de las comunidades en Tariquía apuntan en el mismo sentido que el TIPNIS; el Estado aúna intereses materiales con transnacionales como la Petrobras para dirimir a través de la coerción institucionalizada a favor del poder económico, usando métodos muy al uso: división de organizaciones populares, compra de dirigentes, amenazas si todo lo anterior no funciona y por último la represión policial franca. En un mundo en el que el estatus jurídico o político no es el principal determinante de nuestras oportunidades de vida, en el que nuestras actividades y experiencias se encuentran en gran medida fuera del alcance de nuestra identidad legal o política, la libertad definida en estos términos deja mucho sin considerar. Sólo en el capitalismo se ha vuelto posible dejar intactas en lo fundamental, las relaciones de propiedad entre el capital y el trabajo y permitir al mismo tiempo la democratización de los derechos civiles y políticos, esto debido a el carácter fundamentalmente “autónomo” de la explotación capitalista respecto a la superestructura jurídica, explotación que dirime el antagonismo social y las divisiones de clase y por tanto el poder económico y social.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">MAS y movimientos sociales</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">En tanto que partido nacido de los movimientos campesinos, de gran acción social y ya con proyección política desde los años 90, el MAS tuvo que, de manera sobre todo pragmática, ajustar sus mecanismos de cohesión y acción colectiva una vez que tomó las riendas del Estado. Se bautizó a sí mismo como “gobierno de los movimientos sociales”, pero, y esto es clave, los mecanismos de participación de los colectivos sociales funcionaron, en el mejor de los casos, como factor de presión sobre el presidente y su círculo de poder más íntimo. Una de los conceptos claves de la izquierda, de tradición socialista, es precisamente concebir la profundización de la democracia no sólo como una modificación en las formas de la representación política sino en la posibilidad de que el pueblo organizado delibere y resuelva aspectos fundamentales de su vida social y económica. El socialismo rompe con la democracia liberal no sólo porque es mucho más avanzado en los propios términos de ésta (la revolución rusa estableció por vez primera el voto universal) sino que rompe con la separación entre democracia política y democracia económica y social. En el caso boliviano la fidelidad de las organizaciones sociales al gobierno está asentada en el asistencialismo (“me apoyas y te construyo caminos, escuelas, hospitales o sistemas de riego”) y no en una actividad propia de abajo a arriba que permita hablar de una real transformación social.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Es esencial el componente “inversión pública” como el cemento material e ideológico que fortalece la identificación étnica y simbólica con un gobierno “propio”. Es, sin lugar a dudas, una red clientelar que permite regimentar al movimiento campesino también a través de la creación de una sólida cadena de mando de dirigentes sindicales que definen el destino de dineros del Estado. Esta red, como no podía ser de otra manera, tiene como un elemento central la corrupción tanto estatal como sindical. La experiencia venezolana sobre este tipo de relaciones entre organizaciones de base y el Estado son lo suficientemente claras como para sacar conclusiones de lo perverso del asunto.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Bolivia es un país que está viviendo un proceso de urbanización tardía, de sus 11 millones de habitantes el 70% vive en áreas urbanas. El dato muestra la declinación de la agricultura familiar campesina que, tradicionalmente, ha sido la producción destinada a la canasta alimenticia de los trabajadores de las ciudades. La producción agraria que sí ha repuntado es la de la agroindustria, abastecida por el latifundio y por la pequeña producción incorporada a la producción de mercancías de exportación como la soja. El dato no es menor, pues sirve para pensar un proceso de campesinización de un vínculo más sólido con la producción capitalista, donde el individuo y su propiedad se desarraigaron de la comunidad a medida que la producción quedaba cada vez más fuera de las reglamentaciones comunitarias.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">A modo de conclusiones</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Cuando el MAS perdió el referéndum para la modificación de la Constitución con el fin de re-postular al binomio Evo-Álvaro, una parte de la base electoral tradicionalmente antimasista (asentada en la clase media profesional, principalmente) procuró organizar el rechazo de la mayoría que votó por el “no” a la reelección en una movilización social que, además de ideas como “respeto a la democracia” o rechazo a la corrupción, no pudo desarrollar un programa más amplio que incorpore a sectores populares, lo que redundó en el aislamiento de las llamadas “plataformas ciudadanas”, replegándolas después a los partidos de la oposición electoral.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">En Bolivia no existe una oposición política con capacidad de movilización social real que enfrente al gobierno del MAS. La última oposición de este tipo se suicidó políticamente el 2008 montando actos desesperados semi-golpistas que la condujeron a su derrota. Por supuesto, todo relato que intentara mostrar una victoria “revolucionaria” sobre la reacción movilizada tiene más elementos de fantasía que otra cosa. Contrariamente a lo que ocurriría en Venezuela del 2002, donde el chavismo fue depuesto por una asonada derechista que a su vez fue derrotada por las masas movilizadas, dando al chavismo un impulso de radicalización política e ideológica, en Bolivia, una vez que se derrotó el “golpe”, el MAS decidió seducir a la fracción de la burguesía que lo había intentado liquidar desplegando una serie de políticas favorables como pactar modificaciones en el texto de la constitución que garanticen el latifundio (“pacto” que sesionó al margen de la constituyente), la aplicación de normativa y gestión de recursos para lograr el potenciamiento de toda la clase empresarial y latifundista, sobre todo la asentada en el oriente del país, idilio que arriba en un virtual “cogobierno” entre el MAS y los entes corporativos de la burguesía agroindustrial como la CAO (Cámara Agropecuaria del Oriente) y ANAPO (Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo) pues todos los logros de la oligarquía son obtenidos en “encuentros” y “mesas de trabajo” compartidos que después se traducen en políticas públicas casi todas nefastas, como el reciente incendio provocado en los bosques de la Amazonía y Chiquitanía.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">La agenda del gobierno boliviano actual es seguir apostando por una economía nacional estable a través de la exportación de productos primarios como el gas y los minerales, contrarrestando su caída con ingresos provenientes de la agroindustria y la carne, principalmente, y utilizar los dólares ingresados para destinarlos a la inversión fiscal en infraestructura y en menor medida en algunos “bonos” (asistencia social) para sectores de la población. Esa es toda la magia económica de la llamada bonanza. Con todo, el éxito relativo de esta política económica le permite al gobierno realizar una campaña electoral de carácter impresionista: carreteras aquí y allá, teleférico…mucho cemento y asfalto. De la otra acera, la oposición electoral tiene poquito que criticar y nada que ofrecer: se queja de la corrupción y su principal caballito de batalla es el no respeto de parte del gobierno a los resultados del 21 de febrero de 2016 donde el MAS perdió el referéndum, un caballito de patas cortas y que llegará a las elecciones de Octubre agotado y, probablemente, derrotado.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">En el campo popular, la situación es más contradictoria. Incluso en el área rural el gobierno ha enfrentado desgastantes combates con sectores que una vez le fueron adherentes (pueblos indígenas de tierras bajas, cocaleros de los Yungas, población de Achacachi). Entre los sectores urbanos el avance del MAS en controlar el 95% de las dirigencias sindicales no parece tener un efecto completo: recientemente el citado conflicto minero en la empresa más grande del país, los todavía tímidos intentos de la clase obrera industrial de las ciudades del eje y un conflicto ya largo con los trabajadores en salud son síntomas de una relación con posibilidades de conflicto ascendente.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Es innegable que el gobierno de Morales tiene todavía el vigor suficiente que lo coloca como puntero en todas las encuestas y que, posiblemente, le otorguen un nuevo mandato desde el 2020. La clave de su fortaleza es el pacto de la estabilidad económica con amplios sectores de masas. Si ese pacto tambalea, las cosas se modifican, no necesariamente en sentido progresivo o de izquierda, claro está. El factor de una oposición de izquierda prácticamente inexistente en el panorama político no deja mucho margen para ilusionarse en una salida anticapitalista. Si bien sabemos que nada aparece de la nada, los espacios de lucha y autonomía política que algunos movimientos populares pueden abrir son escenarios donde los núcleos de la izquierda pueden intentar influir y sacudirse su traje todavía fantasmagórico.</p>
<p lang="" align="RIGHT">Cochabamba, septiembre d<span style="font-size: small;">e 2019 </span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bolivia-la-revolucion-que-no-fue/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Bolivia: la impunidad patriarcal del ecocidio y la crisis que sostendremos con nuestros cuerpos</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-impunidad-patriarcal-del-ecocidio-y-la-crisis-que-sostendremos-con-nuestros-cuerpos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Oct 2019 03:20:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amazonas]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Claudia Cuéllar]]></category>
		<category><![CDATA[dossier Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2019 Bolivia]]></category>
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		<category><![CDATA[incendios]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Los incendios provocados por la agroindustria cruceña y que hacen parte de un pacto depredador con el gobierno y las transnacionales.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p lang="" style="text-align: left;" align="RIGHT"><em>Las comunidades y las resistencias de mujeres que se enfrentaban de manera directa e imponiendo sus cuerpos como límites nos han mostrado que lo que opera en los territorios para devastar es una alianza violenta y criminal. Un análisis con historia en un contexto de elecciones.<br />
</em></p>
<p lang="" style="text-align: left;" align="RIGHT"><b>Por Claudia Cuéllar</b></p>
<p lang="" style="text-align: right;" align="LEFT"><span style="font-size: small;"><i>Quien posee a las mujeres de un territorio posee el territorio, esta es la regla de los viejos y nuevos patriarcas. Maria Mies</i></span></p>
<p lang="" align="LEFT">En Bolivia, los incendios provocados por la agroindustria cruceña y que hacen parte de un pacto depredador con el gobierno y las transnacionales, han devastado alrededor de 2 millones de hectáreas entre los departamentos de Santa Cruz y el Beni afectando un total de 20 municipios. En estos territorios se han visto afectadas 10 reservas naturales, Tierras Comunitarias de Origen y territorios de comunidades indígenas de la amazonia, chaco y bosque chiquitano en las tierras bajas de Bolivia. Y el fuego sigue.</p>
<p lang="" align="LEFT">Esta devastación provocada por el fuego, es resultado del complejo de acumulación capitalista que en Bolivia se sostiene a través de una alianza entre diversos actores. Este complejo, hace rato que se ha perpetuado de manera intensa en las tierras bajas- cumpliendo quizás así el proyecto de “Geopolítica de la Amazonia” que el vicepresidente describió como sostén del progreso en Bolivia años atrás o el proyecto de “Modelo Productivo Autónomo” como sueño que sostiene la oligarquía cruceña desde la época del dictador Banzer, ambos fundados en proyectos extractivos diversos pero interrelacionados que van desde la agroindustria intensiva, las hidroeléctricas, la minería, deforestación ilegal, tráfico de tierras y también la extracción de petróleo y gas.</p>
<p lang="" align="LEFT">Hace ya un tiempo atrás las comunidades y las resistencias de mujeres que se enfrentaban de manera directa e imponiendo sus cuerpos como límites nos han mostrado que lo que opera en los territorios para devastar es una alianza violenta y criminal. Este momento de zozobro que vivimos por un incendio provocado. Es una escalada brutal del régimen progresista y el extractivismo exacerbado vía violencia y saqueo, además, nos está debelando ya, de manera muy clara como se instaura y maneja el poder y que tipo de crisis es el que nos tocará afrontar para el presente y futuro.</p>
<p lang="" align="LEFT"><b>Impunidad y ecocidio </b></p>
<p lang="" align="LEFT">El año 2019, casualmente año electoral en Bolivia, la violencia y los despojos se están presentando de forma concadenada, este 2019 tenemos los números más altos de feminicidios- 83 hasta la fecha- casos de violaciones a menores y de violencia grupal. Este año también, en diversas ciudades estábamos saliendo a las calles y movilizábamos nuestra rabia contra la complicidad patriarcal y la falta de respuesta de cualquier aparato institucional para escucharnos. Nuestra rabia se acrecentaba en la medida en lo que denunciábamos como violencia se invalidada, pues en la medida que politizamos nuestro dolor las instituciones nos infantilizaban una y otra vez.</p>
<p lang="" align="LEFT">Mientras eso estaba suscitando, el gobierno y los empresarios hacían valer una alianza histórica y criminal contra los territorios. Que se ha ido gestando desde años atrás a través de varios encuentros disfrazados en cumbres y de todo un andamiaje institucional que se viabiliza con decretos, normativas y reglamentos donde el gobierno del MAS fue replanteando toda la política agraria del país, para incentivar la agroindustria de manera voraz y acelerar la avanzada capitalista sobre los territorios del oriente, chaco y amazonia boliviana.</p>
<p lang="" align="LEFT">Si analizamos como se sostuvo está alianza, el papel del Estado “progresista” es central, pues a medida que se crea una farsa con normativas bandera en supuesta protección de la madre tierra, sin publicitar lo que estaba pasando, se establece un sin número de “perdonazos” que dan pie a la impunidad de un proceso de años, este proceso culmina con la destrucción de nuestro ecosistema con un incendio voraz e incontrolable de las últimas semanas. Si bien el decreto 3973 es causante importante de lo que está suscitando y su derogación es central, lo que está en juego no solo es el marco normativo sino la impunidad con la que el Estado y sus alianzas están operando.</p>
<p align="LEFT"><span lang="">Esta política criminal se reproduce con impunidad, la impunidad no es solo la falta de justicia, la impunidad es constitutiva de un pacto patriarcal –desde donde emana el poder del cuerpo sobre el cuerpo, se instala el silencio cómplice y omiso para violentar, se intercambian acuerdos contra los cuerpos y territorios feminizados, pacto desde donde cada sujeto privilegiado que obtiene poder depreda para pagar su precio de pertenencia. Este pacto- que se cierra contra las mujeres y todo lo que representan relanza la avanzada del capital, la reconquista de los territorios, la violencia sobre los cuerpos y la anulación de la capacidad autónoma para reproducir la vida, por tanto, es el centro del desastre que estamos viviendo. </span></p>
<p lang="" align="LEFT">La alianza criminal que impunemente está devastándonos territorios y todo lo que de ahí emana para el sostenimiento de la vida misma, a través de una avanzada de maquinaria capitalista, discursos, prácticas y medios simbólicos de cooptación. Cosifica, despoja, coloniza y violenta. Además, intenta hacernos creer que somos sujetos y sujetas autónomas de la naturaleza, individuos sin cuerpos, o cuerpos individualizados que no dependemos más que de ellos para sostenernos, y así entregarnos al “desarrollo” de unos pocos, para transformar y dividir las relaciones sociales e incentivar e imponer jerarquías.</p>
<p lang="" align="LEFT">Es a través de esta política patriarcal capitalista que el gobierno del MAS tiene condescendencia y hasta admiración a las elites y logias que sostienen este modelo depredador. “El interés común” de esta diversidad de actores es someter cuerpos y territorios, por tanto, han sellado la forma de mantenerse en poder, agradarse y validarse entre sí. Tal como Bolsonaro está entregando la amazonia al capitalismo, militarismo y fundamentalismo, en Bolivia el progresismo hace exactamente lo mismo, aquí con el disfraz de la distribución de la ganancia y el fortalecimiento del Estado.</p>
<p lang="" align="LEFT"><b>Nuestros bosques como banquete, nuestros cuerpos sus negocios</b></p>
<p lang="" align="LEFT">Mientras en toda Bolivia, una masa de personas, desde diversas geografías, y demandas sociales se moviliza para gestionar ayuda para los incendios, exaltando nuestra rabia, actuando como bomberos voluntarios, rescatando animales, informando y muchas otras tareas; Evo Morales, sus socios chinos y los ganaderos de Santa Cruz, festejaron la primera exportación de carne a China. A la vez, a medida que las diversas marchas y preocupaciones de colectivas ambientalistas, feministas, universitarias, y Pueblos y organizaciones indígenas y otrxs hemos pedido distintas medidas, como la pausa ecológica real o la anulación del decreto 3973, y también nos movilizamos desde consignas más generales como el “no al Extractivismo”. Evo Morales y sus aliados, vuelven a puertas cerradas a alabar la capacidad “productiva de Bolivia”.</p>
<p lang="" align="LEFT">Entonces, es la fuerza social la que se está haciendo cargo de las consecuencias y devastación de este pacto. Así, en el momento en que nosotrxs nos estamos haciendo cargo de las consecuencias y devastación de este pacto, el gobierno no ha tenido ningún problema con escuchar a los agroindustriales, los cuales le piden que no derogue ninguna de las normas ya aprobadas, tampoco ha pensado renegociar sus políticas de alianzas con las transnacionales chinas y otras, y sus compromisos futuros que estoy segura muy poca gente conoce. ¿Hay algo más patriarcal que eso?</p>
<p lang="" align="LEFT">Sabemos que el Estado no nos cuida, ahora es claro que nos devasta. Esta alianza, primero incentiva una política de conquista colonial que siempre ha insistido y se ha validado por el intercambio de mujeres y territorios como garantía de los pactos para mantener su poder. Segundo incita la relación progresista con la naturaleza- el estorbo de la naturaleza salvaje, los territorios son mercancía- que se perpetua como idea de desarrollo, pero que claramente la resistencia comunitarias impulsadas y sostenidas por mujeres, dan cuenta de que es una política que las golpeas y maltrata en sus espacios privados y colectivos.</p>
<p align="LEFT"><span lang="">Tanto la política de conquista como la violencia contra las mujeres que está implícita en los despojos territoriales alimenta la figura de la </span><span lang=""><i>“conquista del oriente boliviano”,</i></span><span lang=""> como parte de la idea masculina de dominación del cuerpo femenino, que siempre ha sido la política central de las logias terratenientes en Santa Cruz y que hoy son el centro de un capitalismo agroindustrial depredador. No podemos dejar de relacionar la construcción de la feminidad que impulsan como modos operandi en sus fiestas y juntes de frater, con la cosificación y la idea de trascendencia masculina en referencia a la naturaleza y cuerpo de la mujer que se cosifica. </span></p>
<p lang="" align="LEFT"><b>Memoria y luchas emergentes </b></p>
<p lang="" align="LEFT">La lucha contra la impunidad que diversas acciones feministas estamos movilizando y que gritaban ¡Justicia! tienen total relación, con la rabia que emerge por la devastación que estamos viviendo. ¿Acaso no estamos sufriendo con el cuerpo el mismo dolor que sentimos por la violencia que se nos viene encima? ¿Acaso la impotencia no nos genera miedo sobre cómo vamos a subsistir por los próximos años, sino siglos? ¿Acaso no sentimos en las entrañas que se nos ha borrado el pasado y que poco sabemos del futuro porque no solo perdemos tierra, si no memoria, experiencia, afectos y linaje? Así también las movilizaciones por los incendios actuales también gritan ¡Justicia!</p>
<p lang="" align="LEFT">Las luchas feministas emergentes están disputando un sentido otro de la realidad atrofiada que, gracias al progresismo, estamos viviendo y venían haciendo visible cómo se sostiene y consolida el poder en Bolivia. A la vez, la politización que iba emergiendo desde los miedos que sentimos y duelos que atravesamos están disputando un conocimiento encarnado, con raíces profundas que no es posible sin la relación cuerpo que sostiene la naturaleza y naturaleza que se sostiene en el cuerpo.</p>
<p lang="" align="LEFT">Las luchas feministas emergentes también alumbran otras cosas sobre la impunidad, en particular que nosotras ni las comunidades que viven en estos territorios somos parte de ese pacto, si bien existen mujeres que median las políticas extractivistas y de despojo feroz. La red de complicidad que implica la violencia que se gestiona contra nuestros cuerpos y nuestros territorios no es parte de nuestra política, pues contra eso nos estamos rebelando. No somos herederas de las logias, sino de las memorias de nuestras abuelas y sus comunidades y pueblos indígenas que habitan desde siempre las tierras bajas de Bolivia que históricamente han luchado y forjan comúnmente en la medida que se movilizan, en la medida en que habitan ampliamente el territorio, en la medida que salen e ingresan del monte, donde los limites por supuesto, son los inventos del Estado nación en todas sus vertientes, son resistencias que se despliegan desde esa rebeldía, desde un habitar nómada y cuerpos que no se fijan por mucho tiempo y lugar, por tanto, disputan relaciones más integradas a como se reproduce la vida en sus territorios. La rebeldía también, está en esconderse del capital, y claro ejemplo son los pueblos que habitan estos territorios y cuestionan las estructuras sindicales y orgánicas, las disputan y las transforman porque no se acopla a lo que emerge, piensa, sienten, conocen y disputa desde una lucha desde redes, territorios amplios.</p>
<p lang="" align="LEFT">Ya las mujeres del TIPNIS nos advirtieron esto en el año 2011, las insurrecciones de las 90 de las tierras bajas de Bolivia también, las mujeres guaraní de Tacovo Mora, las que resisten a hidroeléctricas, diversos despojos territoriales y resistencias cotidianas, por eso la memoria es un campo de disputa importante, la lucha contra el terrateniente es también la lucha contra el patriarcado, pues sus pactos nos han dejado en la crisis sistémica que ya estábamos habitando silenciosamente pero que el incendio voraz nos hace gritar desde las llamas que nos destruyen la vida.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-impunidad-patriarcal-del-ecocidio-y-la-crisis-que-sostendremos-con-nuestros-cuerpos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Los secretos del “milagro boliviano”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/los-secretos-del-milagro-boliviano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Oct 2019 03:26:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Contrahegemonia]]></category>
		<category><![CDATA[dossier Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2019 Bolivia]]></category>
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		<category><![CDATA[Litio]]></category>
		<category><![CDATA[Mariano Féliz]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[ la gestión económica del gobierno de Evo Morales que ha garantizado más de una década de crecimiento económico por encima de la media mundial.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El capitalismo dependiente boliviano ha sorprendido a muchas y muchos observadores. Suele presentarse como ‘modelo’ en términos de política macroeconómica. El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) ha elogiado la gestión económica del gobierno de Evo Morales que ha garantizado más de una década de crecimiento económico por encima de la media mundial.</em></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>Mariano Féliz | Foto: Cédric Gerbhaye</strong></p>
<p align="JUSTIFY">Estas valoraciones se presentan como contradictorias con la radicalidad política que dimana del proyecto político nacido de las Guerras del Agua y el Gas, plasmado luego en el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia y la proyección del capitalismo andino-amazónico. El llamado “modelo económico social, comunitario y productivo” pretende expresarse constitucionalmente en la llamada ‘economía plural’ y se apoyó en la recuperación parcial del control estatal de los recursos naturales y de las empresas públicas, junto con la liberalización del comercio, la desregulación y liberalización del sector financiero y el mercado laboral. Esto fue complementado con un proceso de redistribución de ingresos desde sectores apropiadores de renta del suelo (en especial, el sector hidrocarburífero exportador) hacia sectores generadores de empleo. La tasa de desocupación bajó a menos de 5% tanto para varones como para mujeres, mientras que los salarios mínimos subieron sustancialmente a lo largo de una década.</p>
<p align="JUSTIFY">Junto al buen ritmo de crecimiento del PIB, otra característica relevante del modelo boliviano es su bajo nivel de inflación comparado con otras economías de la región, por debajo del 7% anual desde 2012. Cabe recordar que esta tendencia a la baja se dio incluso en un contexto de aumento del salario real, pero de fijación del tipo de cambio nominal. En este mismo sentido, se habla de una bolivianización del sistema financiero: mientras hacia 2000 el 95% de los depósitos bancarios eran en dólares y sólo el 3% de los créditos otorgados eran en moneda nacional, eso ha cambiado radicalmente. Hoy, 97% del crédito interno es en Bolivianos mientras 84% de los depósitos son en moneda nacional.</p>
<p align="JUSTIFY">El Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia creció durante el Gobierno de Evo Morales (periodo 2006-2017) un 78% a precios constantes, un 27% más que los doce años previos, con un crecimiento promedio anual de 4,9%. Este proceso apenas se desaceleró a partir del comienzo de la crisis en el centro capitalista en 2008 y su impacto negativo en los precios internacionales de mercancías de exportación (commodities).</p>
<p align="JUSTIFY">Ese proceso de crecimiento fue sostenido fundamentalmente con la expansión de la producción hidrocarburífera y minera que pasó de representar un 8% del PBI en los primeros años del ciclo masista hasta llegar al 20% del PBI en 2012, decreciendo luego hasta alcanzar un 13% en 2017. Ese proceso fue acompañado por un crecimiento acelerado del gasto público, tanto en transferencias como -sobre todo- en inversiones en infraestructura: de conjunto, la administración pública pasó de representar un 5% del PBI, a expresar el 18,8% en los últimos años. En 2017, por primera vez en más de una década, la inversión pública se contrajo.</p>
<p align="JUSTIFY">Es en este plano que la política fiscal del gobierno boliviano ha mostrado una consistente tendencia contracíclica, sosteniendo el mercado interno. Entre 2006 y 2013 el Estado mantuvo un superávit fiscal, mientras a partir de allí -en el marco de la caída en los términos de intercambio- ese indicador pasó a un sostenido déficit. El gasto público ha sido el motor del dinamismo del modelo boliviano, en contraposición con la etapa previa y con la experiencia reciente de la mayoría de los países de América del Sur. Sin embargo, la inversión pública ha mostrado una tendencia decreciente y el interrogante que surge es si es probable que continúe ésta tendencia en los próximos años. Hacia 2018 y 2019 la economía boliviana recupera sus bríos a partir de una cierta mejora en los precios internacionales y el efecto de la política fiscal expansiva.</p>
<p align="JUSTIFY">En tiempos recientes se registra una fuerte reversión del peso de las exportaciones respecto al PIB a niveles similares a la etapa previa, pero manteniéndose solo una reducción moderada de la importancia de las importaciones. Desde que gobierna Evo Morales, Bolivia atravesó dos shocks externos adversos —el de 2009 que duró cuatro trimestres y el segundo que si bien se inicia en 2011 con la caída del precio de los minerales se acentúa desde 2013, siendo más prolongado con una duración hasta el 2016. Desde 2011, los términos del intercambio (relación de precios entre exportaciones e importaciones) cayó 55%, más que el 20% de caída registrado para el resto de América Latina. Eso ha repercutido en el balance de pagos que en ha tornado fuertemente negativo por la caída en la exportaciones, siendo parcialmente compensado por la Inversión Extranjera Directa, el endeudamiento externo y el significativo flujo de remesas (transferencia de recursos de Bolivianos en el exterior).</p>
<p align="JUSTIFY">La caída en las exportaciones de gas natural son preocupantes para la continuidad del crecimiento boliviano: presentan una disminución sostenida en la producción de este hidrocarburo desde 2014, acentuada a fines de 2018 (con una caída del 24% respecto del mismo período del año anterior) y que continúa en los primeros meses de 2019. Desde mayo de 2016, los envíos de gas a Brasil, empezaron a declinar: estas perturbaciones en la demanda de Brasil constituyen un nuevo golpe externo adverso, ya no de precios, sino de cantidades o volúmenes. Lo mismo ocurre con el vínculo comercial con Argentina a partir de 2014.</p>
<p align="JUSTIFY">Los efectos de la crisis en los precios de las commodities de exportación se expresaron en la disminución de los ingresos fiscales por materias primas en diez puntos porcentuales del PIB desde 2013- 2016. En paralelo, esto ha provocado un déficit en el sector externo (cuenta corriente de balanza de pagos, lo que provocó la pérdida de las reservas internacionales desde 2014. El país sufrió, antes del shock externo, una desacumulación de reservas de un 50% del PIB a un 27,5% en septiembre de 2017. Por otra parte, hacia mediados de 2017 la deuda externa representaba un 23,7% del PIB. A su vez, el servicio de la deuda externa respecto al PIB era de 6,7%. Por último, la relación de la deuda externa y las exportaciones, que antes del shock externo era de 43,1%, subió a 92,1% en 2017, mostrando un significativo deterioro en su sustentabilidad. De todas maneras, las reservas internacionales son aun significativas lo que da a Bolivia un importante margen de maniobra.</p>
<p align="JUSTIFY">Hay cierto consenso en que el más significativo cambio en la estrategia de desarrollo en el capitalismo andino-amazónico fue el papel del Estado. El mismo ganó preponderancia como orientador y protagonista del desarrollo económico a través de su intervención directa en la modalidad de empresas públicas nacionalizadas o creadas con recursos internos. Por otra parte, el proceso de industrialización ha sido más bien limitado. La industria manufacturera mantiene una representación estable del 16% del PBI y si bien las exportaciones crecieron casi 10 veces en valor de 2003 a 2014, la participación de la exportación de recursos naturales en las mismas se ubicó por encima del 70%.</p>
<p align="JUSTIFY">Dentro del marco del proyecto de desarrollo de una forma sui generis de capitalismo andino-amazónico, el cambio en la forma-estatal y las políticas redistributivas permitieron reducir la incidencia de la pobreza por ingresos y la desigualdad en la distribución de ingresos. Si bien todavía ⅓ de la población está por debajo de la línea de la pobreza, este indicador cayó a la mitad en 10 años. La base de esta dinámica ha sido la combinación de crecimiento económico sostenido, apropiación estatal de la renta hidrocarburífera (a través del Impuesto Directo a los Hidrocarburos, en especial del gas) y redistribución por la vía de una multiplicidad de programas de transferencia condicionada de ingresos. Con la nacionalización de los recursos gasíferos, más del 80% de la renta correspondiente ingresa a las arcas del Estado. Estas políticas, articuladas con la mencionada expansión en la inversión en infraestructura social, han permitido mejorar sustancialmente el acceso a la educación, salud y consumos básicos buena parte de la población: 2 millones de estudiantes han mejorado su acceso a la educación (a través del Bono Juancito Pinto) y cerca de 12% de la población recibe el Bono llamado Renta Dignidad.</p>
<p align="JUSTIFY">En síntesis, el programa económico del gobierno masista en Bolivia ha conseguido aprovechar el extractivismo a los fines de desarrollar una política de redistribución del ingreso, sin alterar el patrón de acumulación extrovertido del capitalismo boliviano. La renta del suelo en la economía boliviana ha conseguido garantizar una década de crecimiento con baja inflación, a pesar de la crisis global y regional. Las contradicciones de este proceso no pueden ser ignoradas en tanto el avance de muchas inversiones en infraestructura (en el TIPNIS, por ejemplo) y proyectos extractivistas (como el del Litio) atacan las condiciones de reproducción de comunidades enteras y de la Naturaleza.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-secretos-del-milagro-boliviano/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Isabel Rauber: “hace quince años atrás los indígenas no podían caminar por la misma vereda que los blancos”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/isabel-rauber-parece-facil-ver-una-ministra-indigena-pero-hace-quince-anos-atras-los-indigenas-no-podian-caminar-por-la-misma-vereda-que-los-blancos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Oct 2019 03:30:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[dossier Bolivia]]></category>
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		<category><![CDATA[Evo Morales]]></category>
		<category><![CDATA[Isabel Rauber]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista a Isabel Rauber]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Entrevista a la filósofa  Isabel Rauber. A días de las elecciones en Bolivia la investigadora de los movimientos sociales bolivianos reflexiona desde sus experiencias y recorridos.</em></p>
<p><strong>Por Luis Hessel</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Isabel Rauber es filósofa y educadora popular, desde hace décadas se dedicada a la investigación en los movimientos sociales y a las posibilidades de construir alternativas de vida en comunidad opuestas al domino del capital. Quien se haya topado con sus textos sabe que son una incitación al combate. Pero no para la toma del poder, sino para el empoderamiento de nuestros pueblos, la democracia raizal y la batalla cultural, porque como dijo Simón Rodríguez &#8220;o inventamos o erramos&#8221;.</span></p>
<p><b>¿Cómo te vinculaste a Bolivia, al proceso, a sus luchas?, ¿cómo nació tu relación con el país?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Bolivia ha sido siempre para mi parte de los procesos a seguir, como un país a mirar. Al igual que Paraguay. Son dos países que siempre me llamaron mucho la atención, tal vez por la mala fama entre comillas de ser atrasados. Es como que no me cerraba mucho esa historia entonces cada vez que he podido me he acercado a ver en esos países cómo estaba la cuestión social y política. Cuba también, pero por otros motivos, por el Che, por la revolución… y son como imanes; y Bolivia doblemente, después de la gesta del Che en Bolivia, pero hay que recordar la revolución de 1952, los levantamientos mineros… Bolivia ha sido muy fuerte siempre para mí, un proceso a seguir.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entonces hace muchos años tipo ´89, ´90 y ´91 estaba haciendo los estudios de recorrido por el continente empezando a estudiar los movimientos sociales pero buscando los nuevos actores. Tal vez la pregunta  que suena de propaganda sería “¿a dónde está el sujeto?”. Vamos a recordar que era la época en la que el posmodernismo decía que el sujeto había desaparecido, en tanto sujeto político de la transformación, y la izquierda latinoamericana y mundial y en general la partidaria estaba muy en baja por el derrumbe del campo socialista mundial, ya no había vanguardia, qué pasaba con el marxismo… Entonces yo después de haber estado en algunos congresos y eventos decidí que la cuestión era que había que salir a buscar al sujeto en un continente que estaba lleno de movimientos sociales y que resistían. No podía ser aquello de que el sujeto ha desaparecido. Y así me puse la mochila al hombro casi literal como te digo con un pan y una botella de agua a recorrer el continente y uno de esos países seleccionados fue Bolivia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero no es solo el país sino a quién buscar dentro del país; y yo buscaba a los mineros, a los cocaleros y a las mujeres campesinas y son los tres actores fundamentales con los que yo me relaciono; y estoy hablando del año ´91. Después ya de varios viajes me contacté con los mineros, con la COB (Central Obrera Boliviana), con las mujeres del movimiento Bartolina Sisa y me acuerdo que visité la Federación del Trópico de Cochabamba y ahí me contacté con los cocaleros del Chapare. Me llamaban mucho la atención sus luchas y quedé encantada cuando los conocí. Y a través de ellos tuve contacto con Evo y también con muchos referentes indígenas como Felipe Quispe que era de la zona de La Paz que estaban todos en el proceso de lucha y organización.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Evo con esa impronta de los cocaleros me llamó mucho la atención porque yo veía ahí un gran germen -con fuerza- de emergencia de nuevos actores que iban a integrar un nuevo sujeto político y social colectivo. Y así lo publiqué en mi libro “Proyecto, sujeto y poder” que es de principio de los 90. Y allí, en una parte donde hablo de los sujetos, hablo estrictamente de los cocaleros como ejemplo de los nuevos sujetos de América Latina, Pero no como “el sujeto” porque los posmoderrnos andaban buscando movimientos sociales para transformarlos en sujetos, yo eso nunca lo compartí porque lo que estaba constatando era la fragmentación de la clase obrera y la atomización del mundo del trabajo y por consiguiente de los trabajadores y las trabajadoras y de lo que era considerado hasta hace poco el sujeto histórico que era la clase obrera. Si la clase estaba fragmentada la cuestión no era salir a buscar que fragmento era ahora “mi nueva vanguardia”; eso yo no lo compartía. En Argentina se dijo eso mismo de los piqueteros, que eran el nuevo sujeto. Los posmodernos siempre estaban buscando el nuevo sujeto en vez de ver la realidad que era la atomización de los trabajadores y por lo tanto la multiplicación de sus referentes sociales y la orfandad de un referente político que se haga cargo de trabajar en la articulación de la realidad de la clase. Eso para mí fue la clave y esa hipótesis la fui comprobando en todos los procesos y Bolivia marcó un punto muy importante.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">De Argentina tuvo peso en los ´90 el proceso de la CTA y su articulación con los desocupados, con los indígenas, con el movimiento cultural y de la producción. Ha sido impactante porque yo buscaba eso, la articulación del movimiento de los trabajadores para la construcción de un sujeto colectivo. Los casos de Bolivia y Argentina marcaron mucho mi pensamiento, al igual que en Brasil, el proceso del MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra); en República Dominicana el movimiento barrial COPADEBA (Comité Para la Defensa de los Derechos Barriales), que me marcaron también por no haber podido lograr la articulación. En Argentina se logró en un momento y después derrapó por razones históricas, en Brasil no se pudo lograr porque el divorcio del PT (Partido dos Trabalhadores) con los movimiento sociales terminó como terminó&#8230; en Dominicana no se logró porque los partidos de izquierda no se querían juntar con el movimiento barrial; no se dieron cuenta que hay que trabajar con la realidad que tenemos y no con las que difundían ciertos manuales. En Bolivia la articulación se logró y se tradujo en un instrumento político electoral.</span></p>
<p><b>El proceso boliviano es todavía un proceso abierto, en movimiento y lleno de tensiones  ¿cuál es tu valoración general?  ¿Cuáles son los logros y las críticas que tú le podrías realizar al MAS?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mi libro “Movimientos sociales y Representación Política” parece la predicción de la presidencia de Evo. Yo ni me imaginaba que Evo iba a ser presidente, pero eso evidencia muy fuerte la tendencia que se vivía en ese momento. Y si un proceso logra una maduración yo voy a estudiar ese proceso de maduración porque es lo que me indica que eso se puede hacer. Todo el proceso de la </span><i><span style="font-weight: 400;">guerra del gas</span></i><span style="font-weight: 400;"> y la </span><i><span style="font-weight: 400;">guerra del agua</span></i><span style="font-weight: 400;"> fue muy importante en cuanto a la articulación. Insisto en esto porque yo no buco el nombre de una persona sino cómo poder lograr un sujeto colectivo y ahí se logró, en Bolivia. Se logra con el MAS (Movimiento al Socialismo) y sin diluir a los movimientos sociales. De ahí lo importante de construir una herramienta política que en su proyección articule sujetos sociales que no se diluyen ni se disuelven en el instrumento político partidario. Es la constatación de que lo social y lo político se pueden conjugar sin negarse el uno al otro, el famoso “salto a lo político” no tiene nada que ver con dejar la pertenencia social, eso es una cuestión muy importante porque había otras experiencias en las que los referentes sociales debían dejar de ser parte del movimiento social para pasar a ser miembros de un partido político.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entonces, que haya un proceso que por lo menos no lo haga así, es muy importante para pensar teóricamente las alternativas; ese es un gran aporte de Bolivia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Segunda cuestión ¿cómo hacer para que lo electoral no termine siendo la muerte del proceso? Porque si levantamos la vista y miramos cinco años para atrás vemos que, en muchos casos, lo electoral terminó siendo la tumba del proceso. En el caso de Bolivia no ha sido así hasta ahora. ¿Qué quiere decir ese hasta ahora? Hay un pensador boliviano que ya había alertado sobre esto, que es René Zavaleta Mercado, él decía que el sujeto, como su consciencia y su ideología, se van formando históricamente o sea que la dialéctica no es unidireccional.  Esto significa que si se constituye también se puede deconstituir  porque las condiciones van cambiando y si no hay un trabajo político, organizativo, que modifique las coordenadas para que la articulación se mantenga, eso que fue ayer posible hoy se puede destruir. Y la gran amenaza es que los sectores vuelvan al corporativismo. Yo creo que en el caso de Bolivia no se ha dado esto de forma tan taxativa pero en cierta medida el logro del gobierno de Evo  pasado el primer gobierno y la Constituyente resuelve algunos problemas que estaban en la base de la posibilidad de colectivización de la subjetividad, pero eso se debilita y hay un resurgimiento de tendencias corporativas de los mismos cocaleros, con los reclamos sectoriales, con bloqueos de carreteras; ocurren los grandes paros de los médicos y los enfrentamientos mineros, con ese conflicto tan grande que hubo en Huanuni. Para mí  lo más terrible fue la matanza entre mineros, el propio sujeto dividido y enfrentado por cuestiones que nada tienen que ver con sus intereses de clase. Yo fui hasta ahí para ver la situación, para hablar con los mineros, para ver cómo era la cosa y digo que se te paran los pelos… Hay que estar a más de 4000 metros de altura donde no tenés conexión con nada, donde está tu pueblo, la mina y una cinta asfáltica para llevarte luego  de no sé cuántos kilómetros a otro pueblo… no tiene nada que ver con la imagen del lugar urbano común. Está el tema de los retenes, de cómo sacar el resultado de la minería, que fue parte del origen del conflicto que irracionalmente terminó con mineros de un lado matando a mineros del otro. Eso me ha marcado mucho; y después el bloqueo de los cocaleros pidiendo reivindicaciones. Y el gasolinazo, aunque esto fue por una medida del gobierno anunciando un gran aumento de la gasolina.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Después ocurrió lo del TIPNIS (Territorio indígena y parque nacional Isiboro-Sécureque), es una reivindicación de los cocaleros y que no nos podemos negar a la conectividad; una carretera es una conectividad y quien conoce Bolivia sabe que es un país que está fragmentado geográficamente. Por la topografía del país solo una parte está articulada y la otra no. Entonces la carretera impulsa el comercio, el desarrollo y es algo grandioso pero, ¿por qué tenía que pasar por ese lado? Son dos discusiones y al mezclarse y al ningunearse a una parte de los sujetos, ahí se comienza a cometer un error político y social muy grave. El error del gobierno es de no consultar con las poblaciones del lugar y no fueron consultadas porque “técnicamente” se decidió que la carretera tenía que pasar por ahí. Ese “técnicamente” es la muerte de la política, es la amenaza más grande que está en todos los ministerios y estructuras del Estado, que se heredan como forma de funcionamiento y que hay que modificar de raíz. ¿Necesitamos los equipos de asesores? Por supuesto, pero estos tienen que trabajar conjuntamente con la población. Y eso es clave porque una decisión puede ser técnicamente correcta y políticamente inviable. ¿Y qué pasó después con el TIPNIS? Hubo mucha discusión y se demostró que era política y socialmente inviable y hoy de esa carretera ya no se habla; de tan importante que era ya no va a haber carretera, como dijo Álvaro García Linera aquí en el Centro Cultural de la Cooperación, por lo menos por cincuenta años no se va a poder tocar el tema. Fíjate la dimensión del error. Una medida que realmente puede ser válida pero que enfrentó a los cocaleros con los habitantes del TIPNIS que son comunidades indígenas. Si uno no hubiera estado ahí y hablado con la gente no podría creer el enfrentamiento entre pueblos indígenas originarios, unos de los zona del Chapare y otros de la zona del TIPNIS, que tienen modos de vida diferentes pero claridad sobre que hablando es como se solucionan las cosas. Yo creo que han sido errores del proceso que han dejado grandes enseñanzas y tal vez algunas secuelas. La historia es muy caprichosa y las secuelas no siempre se ven en lo inmediato. Yo no me considero crítica de ningún proceso y mucho menos de un proceso donde no vivo como es el caso de Bolivia, puedo si tener una mirada crítica pero con la modestia de saber que yo no estoy poniendo el hombro ahí.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esas son mis dos críticas; una en lo que hace al Estado porque puedes colocar allí a gente de izquierda, con gran historia, pero ¿una institución va a ser de izquierda porque sus representantes sean de izquierda? ¡Macana! Eso no es así. La institución debe transformarse de raíz que no quiere decir de inmediato; abrir procesos de democratización, de participación, de involucrar a la ciudadanía en las decisiones del Estado, abrir el proceso para orientarlo a un co-gobierno de la ciudadanía con el Estado. La participación es una cultura que hay que aprender. Los que dirigen y creen que pueden prescindir del pueblo porque piensan que el pueblo no sabe; y los del pueblo que creen que no saben, pero en realidad saben mucho. La pregunta es; ¿hay una tendencia donde efectivamente se observa que el Estado se abre hacia lo participativo? Yo te digo que no. Hay mucho discurso. Y sí hay algunas experiencias importantes sobre todo en el gobierno, como se llevan a cabo, por ejemplo, diputaciones participativas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Y por otro lado está el tema del sujeto colectivo, donde noto que en la relación MAS – partido y organizaciones sociales se perdió una cierta delimitación necesaria. Por un lado, la falta de cuadros formados políticamente hace que se saquen los cuadros de las organizaciones sociales, cuestión que no es un déficit exclusivo de Bolivia.  Como nunca logramos procesos sostenidos de formación con las organizaciones de base, a la hora de tener que ejercer un gobierno se tienen que llevar a los diez cuadros que hay y eso vacía las organizaciones y las debilita para el empoderamiento de nuevo tipo que tienen que conducir en las nuevas condiciones políticas y sociales. Pero no hacemos nada con decir esto si no hacemos algo efectivo en la formación política integral y en la educación normal, en el sentido de que necesitamos médicos, abogados, enfermeros, físicos, todos que tengan compromiso social y político con sus pueblos. Bueno, esa falta de “cuadros” hace que se desvíe gente formada de las organizaciones y las comunidades hacia la gestión del Estado.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Un elemento que juega en contra es que predomina una mirada lineal, estática: “ya llegamos”, ya tenemos el sujeto, está articulado… Pero se olvida que así como el sujeto colectivo se articula, se desarticula, es decir, que después de concretar los puntos pilares que llevan a Evo al gobierno y el más importante fue la asamblea constituyente y después de que terminan las disputas internas por la constituyente es como ya está, ya hay nueva constitución, se logran los objetivos macro. ¿Cuáles son entonces, en este nuevo tiempo, las bases de la articulación? Es una pregunta que hasta hoy no tiene respuesta… articulamos para tener derechos, para reformar la constitución, para tener un plan de lucha contra el hambre…  Ya se había hecho todo, entonces ¿por qué tengo que seguir articulado? O sea, si no hay una gran avanzada de los propios sujetos que estaban articulados para trabajar en conjunto en regenerar las bases de nuevas articulaciones el sujeto colectivo se debilita.</span></p>
<p><b>¿Y qué sucede en un proceso cuando ese sujeto colectivo se debilita?</b><span style="font-weight: 400;"> </span><b>¿En qué se traduce?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Se presentan problemas como el apuro que hubo en sacar un referéndum por la reelección de Evo que se demostró que carecía de sentido porque sin haber dado el debate político con los movimientos y la comunidad, terminó manipulado por las </span><i><span style="font-weight: 400;">fake news </span></i><span style="font-weight: 400;">con el cuento de un hijo abandonado de Evo Morales y se trató de destruir su personalidad y su ética y aunque resultó mentira, el efecto negativo ya estaba hecho. Hubo cierta ingenuidad de creer que la verdad siempre se impone en la historia y no es así; la educación y los debates políticos en los movimientos son indispensables, sino la manipulación mediática puede imponerse. Y a través de ahí la derecha trabaja con métodos que le han dado resultado en otros países.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hoy los medios bolivianos de oposición y muchos en el mundo están acusando a Evo de autoritario, como hacen con todos los gobernantes que no le gustan a los poderosos, incluso algunos pretender responsabilizarlo que lo que pasa en el Amazonas que es un problema de Bolsonaro que dijo “hoy es el día del fuego” y mandó a todos los terratenientes a prender fuego, pero ahora tratan de echarle la culpa a Evo Morales. Se sabe que son gente pagada, entrenada en la guerra psicológica de las redes sociales y que están para eso todo el día y asientan sus argumentos en los resultados de referéndum apresurado. La subestimación del adversario siempre se paga muy caro en política.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Evo es un líder originario y no solo por ser indígena sino porque desde su cultura y sus raíces, él es consciente de que la humanidad es parte de la naturaleza. Y no es que Evo sea ecologista sino que él no se puede pensar por fuera de la naturaleza, es lo que aprendió de sus abuelos, es su concepción del mundo basada en el “Buen Vivir” que no tiene nada que ver con la concepción occidental que ha hecho de la naturaleza un objeto, una mercancía; sin naturaleza nos deshumanizamos y es lo que pasa con el capitalismo porque una parte de la vida la transformó en mercancía.  El proceso de cosificación es terrible y creciente, la crisis es terrible y amenaza la supervivencia de la humanidad.</span></p>
<p><b>Cuando Álvaro García Linera presentó junto a ti en la ciudad de La Paz tu libro “Revoluciones desde abajo” dijo que una de tus principales virtudes era de que descreías del comunismo como acto de fe, que no podía reducirse a las Tesis de Pulacayo o a lo dicho en el Manifiesto Comunista, sino que la sociedad poscapitalista se desarrolla delante de nuestros ojos en el movimiento real de la sociedad, en sus prácticas, en sus tendencias porque lo comunitario tiene que emerger de las comunidades de las Ayllus, y el Estado es solo una herramienta que puede ayudar porque el Estado no puede construir comunitarismo, no hay nada más antiestatal que el comunitarismo. Entonces a partir de este diagnóstico del Álvaro me vale preguntar ¿qué nos queda por hacer? ¿cuáles serían las tareas del MAS para la nueva etapa y cuáles serían las tareas para el movimiento social?</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Primero, las palabras del Álvaro son del Álvaro. No las recuerdo exactamente, pero me gustó mucho saber que él había identificado claramente el sentido de mis búsquedas, y de mis libros. Yendo a tus preguntas, yo creo que le queda todo por hacer. De lo que tenía que hacer lo hizo todo; el plan del gobierno de Evo se cumplió y se sobre-cumplió y ahora van por más. No nos olvidemos de que Bolivia es el primer Estado plurinacional del continente y esa una de las grandes revoluciones culturales del proceso,  con un reconocimiento de equidad al cien por ciento de las poblaciones indígenas originarias del continente. Es una vergüenza que no haya en el continente ningún otro país con el mismo status.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El plan nacional de desarrollo de los primeros seis años es una obra de arte de la política y la democracia y es un gran logro del proceso de transformaciones que vive Bolivia; resume todo lo que han hecho por la educación y la salud de los sectores más marginados y de todos los sectores, principalmente de los pueblos originarios, por sacarlos de la exclusión. Y están los logros en la subjetividad porque los pueblos vieron y aprendieron –todos- que sí pueden gobernar, que pueden trabajar en conjunto y convivir en la diversidad. Y todo esto no es un discurso porque la población lo ha vivido ya por un período de tres gobiernos y lo que hoy les viene a ofrecer la oposición es volver atrás. Pero no volver atrás solo en lo económico, sino en quitar derechos, desaparecerlos del concepto y de la práctica de ciudadanos porque si desaparecen de la vida social y política de la sociedad, vuelven a ser entes para las consideraciones del poder. Es decir, lo que está en juego para los pueblos es sostener y profundizar su protagonismo o volver a ser sometidos. Esta es a mi modo de ver la disyuntiva central hoy.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En lo económico concreto los logros son también impresionantes y más viendo nosotros desde acá. Cuanto todo empezó, allá por el 2006, en Bolivia el dólar estaba en 6,70/6,90 pesos bolivianos  y hoy –con pequeñas altas y bajas, de centavos-, está más o menos igual, después de tres períodos de gobierno; una estabilidad nunca vista en ningún proceso latinoamericano. Por eso, desde lo económico le quieren pegar el zarpazo, como hay plata en la caja se la quieren quitar y llevar… que por su voracidad, el capital financiero tiene que ir al saqueo de los pueblos, se llevan el cash, después viene el mecanismo de la deuda: te prestan diez para llevarse cien.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Desconozco hasta qué punto estas discusiones ocupan hoy un lugar de la agenda porque se discute mucho de números y cifras en economía, pero considero que –como te dije  los logros que abrió el proceso de revolución democrático-cultural en Bolivia fueron mucho más grandes en el terreno de la subjetividad que en lo económico. Hoy día parece fácil ver una ministra indígena, pero hace quince años atrás los indígenas no podían caminar por la misma vereda que los blancos, si entraban a las instituciones jamás podían llegar hasta el despacho de un ministro, se tenían que quedar haciendo filas esperando días; no podían levantar la vista del piso tenían que mirar para abajo, no podían mirar al blanco a la cara y hoy día pueden dirigir un país. Me parece que esto habla de un proceso, de una revolución muy grande y profunda.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por eso digo que hoy se abre todo nuevamente. Porque todo lo que ya se logró ha potenciado al sujeto colectivo, primero. Pero sus actores han de trabajar para rearticularse, han de buscar y encontrar cuáles son los puntos nodales de este nuevo tiempo histórico que van a vivir para establecer una reconexión entre los distintos actores para volver a apuntalar una subjetividad común, para superar el tema del corporativismo que una vez que se instala, si se lo deja, se queda. Y eso solo se puede superar construyendo otra subjetividad, colectiva, que no destruya lo corporativo pero que lo contenga adentro, sabiendo que la respuesta a “lo mío” nunca va a ser individual sino colectiva. Que no es el rechazo de lo individual porque el rechazo de lo individual ya lo vimos en las experiencias socialistas del siglo XX que terminan siendo una postergación eterna, tanto como sector y como persona, y eso a la larga te juega en contra. Por eso digo, es una conjugación de los intereses individuales y los colectivos. Pero hay que hacerlo; es un desafío para el pueblo boliviano y sus organizaciones sociales y políticas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Otro de los temas es el referido a la amplitud del Estado. Considero que el Estado tiene que avanzar hacia la sociedad, hacia la participación y co-participación en la definición, realización y control de las políticas públicas, lograr que el proceso se enrumbe integralmente hacia el empoderamiento colectivo de la sociedad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Otro elemento fuerte para esta etapa, considero que es buscar medios y modos para que el “Buen Vivir” pueda trascender el contexto boliviano para transformarse en un proyecto continental. Me encantaría que este sea uno de los ejes rectores de la política exterior de Bolivia. El “Buen Vivir” tiene un resumen de claves civilizatorias que nos hacen falta para reencontrarnos con la naturaleza, para pensar en cómo rebasar al capitalismo y re-humanizarnos: no es el tema de la “toma del poder”, sino el empoderamiento de los pueblos; es una disputa raizal del poder, que no es por arriba sino desde abajo, pero </span><i><span style="font-weight: 400;">sin olvidar el desde arriba</span></i><span style="font-weight: 400;">, o sea, la importancia de disputar el gobierno pero para hacer transformaciones abajo. Hay que transformar el poder que se ocupa porque si se va hacer todo esto para adaptarse al poder existente, entonces estamos hablando ya de otra historia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En la historia que yo me ubico hay que avanzar para transformar las raíces de ese poder desde adentro; ese es el aporte de István Mészáros: son los propios sujetos los que -no queriendo vivir bajo el dominio, la explotación y la cosificación creciente del ser humano que produce el predominio del capital sobre la vida-, van construyendo formas de vida diferentes, que respeten al ser humano, que lo reintegren en su concepción de vida con la naturaleza y consigo mismos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por eso para mí, el de Bolivia es –en síntesis-, uno de los procesos de cambios más grandes y trascendentes del continente. Pese a cualquier error o limitación que le podamos marcar, es bueno tener presente que uno identifica y señala deficiencias donde sabe que es posible la perfección.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">¡Jallalla los pueblos de Bolivia!</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">¡Jallalla Evo!</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">¡Jallalla Bolivia!</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/isabel-rauber-parece-facil-ver-una-ministra-indigena-pero-hace-quince-anos-atras-los-indigenas-no-podian-caminar-por-la-misma-vereda-que-los-blancos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Bolivia: nuevas elecciones en una nueva época</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bolivia-nuevas-elecciones-en-una-nueva-epoca/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Oct 2019 03:45:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Contrahegemonia]]></category>
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		<category><![CDATA[Elecciones 2019 Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Evo Morales]]></category>
		<category><![CDATA[Lucio Garriga Olmo]]></category>
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					<description><![CDATA[Se elegirán al binomio del Poder Ejecutivo, 130 diputados nacionales y 36 senadores para el período 2020-2025]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En menos de 30 días el actual presidente de Bolivia, Juan Evo Morales Ayma, deberá enfrentar las elecciones más importantes desde que llegó al Palacio del Quemado en el año 2006. El próximo 20 de octubre más de siete millones de bolivianos y bolivianas elegirán al binomio del Poder Ejecutivo, 130 diputados nacionales y 36 senadores para el período 2020-2025. </em></p>
<p><strong>Por Lucio Garriga Olmo para Dossier Especial Contrahegemonía Web / Marcha Noticias</strong></p>
<p>El oficialista Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) deberá revalidar su mandato en un contexto nacional e internacional distinto al momento en el que llegó al poder, con una deslegitimación importante luego de una polémica habilitación para presentarse a un quinto mandato pero con la intención de seguir siendo el centro progresista en un contexto regional adverso.</p>
<p>El MAS volverá a presentar la misma fórmula con la que llegó al gobierno y con la que ya obtuvo dos reelecciones (2009 y 2014): Evo Morales para la presidencia y Álvaro García Linera como vice. El principal candidato opositor será el periodista, académico y ex Vicepresidente y ex presidente Carlos Mesa, quien asumió en el año 2003 en reemplazo del presidente electo en ese momento, Gonzalo Sánchez de Lozada, quien renunció luego de la Guerra del Gas.</p>
<p>Hasta el momento todas las encuestas dan como ganador a Evo Morales la diferencia, entre unas y otras, radica en el porcentaje que obtendría pero la incógnita más importante, que ninguna encuesta puede responder de forma segura, es si habrá o no ballotage el 15 de diciembre. Para obtener la victoria en octubre el candidato ganador deberá obtener más del 50% de los votos o un mínimo de 40% con una diferencia superior al 10% con la segunda candidatura. Estas encuestas hoy en día le dan alrededor de un 40% a Evo Morales y un 20% a Carlos Mesa. El tercer candidato que aparece en estos estudios es Oscar Ortiz, de la alianza Bolivia Dice No, que conseguiría un 11%. El resto de los candidatos, seis en total, no supera el 2% de intención de votos.</p>
<p><strong>El cambio de época en la campaña </strong></p>
<p>El oficialismo aspira a una victoria en primera vuelta para poder evitar una posible gran alianza opositora en diciembre que le podría arrebatar el poder. A Evo Morales le favorece la dispersión opositora, principalmente las diferencias que existen entre Mesa y Ortiz, dos candidatos con lo que se especuló que podría llegar a haber una gran alianza pero que desde que comenzó la carrera presidencial no dan ningún mensaje de posible unidad de cara a un ballotage.</p>
<p>El 20 de septiembre comenzó la campaña en las redes sociales y los medios de comunicación de todo el país y los mensajes y las estrategias discursivas que se utilizarán hasta octubre quedaron claras. Evo Morales apela a la continuidad del modelo económico y político que tantos réditos le dio a Bolivia en sus 13 años de gobierno. En un video que publicó en su Twitter habla a la cámara y dice: “El país va bien pero necesitamos cinco años más”. En el mismo sentido habló en el mes de mayo cuando lanzó su candidatura ante miles de personas en Cochabamba: “¿Por qué cinco años más? Para terminar las grandes obras. Para garantizar la liberación para toda la vida. Para tener una nueva Bolivia”.</p>
<p>Evo Morales tiene logros y objetivos cumplidos como para hacer campaña hablando de ellos. Antes de su llegada al poder Bolivia vivió épocas de inestabilidad política y económica con una crisis social muy grave. Durante años fueron repetitivos los intentos y los golpes de Estado, la llegada al Poder Ejecutivo de presidentes con muy poca o casi nula legitimidad y los mandatos ejecutivos que no escuchaban las demandas de la sociedad. Evo Morales logró una estabilidad política que nunca existió en el país y un crecimiento económico inigualable a ningún momento de la historia boliviana. El promedio del aumento del Producto Bruto Interno (PBI) entre los años 1985 y 2005, el período neoliberal, fue del 3%. El mejor año ocurrió en el 1991 cuando se llegó al 5,3% y el peor fue 1986: -2,6%. El promedio del PBI entre el 2006 y el 2014, bajo los gobiernos del MAS, el promedio fue del 5,1%. El mejor resultado fue el 6,8% del 2013 y el peor fue en el 2009, en plena crisis económica internacional, con el 3,4%. Estos números macroeconómicos, además, fueron acompañados con resultados sociales muy importantes como la salida de dos millones de personas de la pobreza extrema, que pasó del 38,2% en el 2005 al 21,6% en el 2012. En estos días Evo apelará a lo mejor que tiene para convencer al electorado: sus resultados económicos y la estabilidad política alcanzada.</p>
<p>Por su parte la oposición se reúne alrededor del referéndum del 21 de febrero del 2016 donde la población rechazó, con el 51,3% frente al 48,7%, permitir una nueva postulación de Evo Morales ya que sus dos reelecciones permitidas por la Constitución (2009 y 2014) ya habían ocurrido. Finalmente fue la justicia quien habilitó al binomio Morales-García Linera a presentarse a una nueva elección. Desde aquella votación la oposición encontró una veta para penetrar en la discusión política y hacer sufrir más de un dolor de cabeza a un gobierno que en las elecciones<br />
del 2014 había arrasado con un 63% de los votos. Ante un Evo Morales que parecía imbatible la oposición, que no tenía un líder claro, competitivo ni representativo, encontró en ese referéndum un discurso válido para discutir el poder y las denuncias contra el autoritarismo del oficialismo no tardaron en llegar.</p>
<p>La oposición es consciente de los logros alcanzados por el oficialismo en materia económica y social por lo tanto el discurso de denuncia por la pobreza o por los problemas económicos no logra tener mucha resonancia porque, a pesar de los problemas que todavía existen, ningún mandatario obtuvo tan buenos resultados económicos como Evo Morales. En el mes de marzo pasado Carlos Mesa visitó al Argentina –donde se encuentra el electorado extranjero boliviano más importante de mundo- y en una exposición que brindó reconoció que Morales tuvo “un manejo de la economía sensato” y “un manejo de la macroeconomía correcto” y que, a raíz de estos logros, “sería una tontería para cualquier candidato el pretender un retorno a un pasado previo al 22 de enero del 2006”.</p>
<p>El gobierno tiene muchos logros en la economía para mostrar. Desde las felicitaciones de la ortodoxia económica del Banco Mundial hasta el apoyo de la izquierda latinoamericana. En estos 13 años de gobierno la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó la política sanitaria boliviana como “un ejemplo” y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró a Bolivia libre de analfabetismo. Ante este panorama la oposición recurre a un discurso válido y que encontró mucha repercusión en la sociedad: las<br />
denuncias contra el autoritarismo. En el discurso que Mesa brindó en Buenos Aires aseguró que “el tema de fondo es la democracia” porque el país “sufre un profundo autoritarismo”.</p>
<p>La campaña presidencial que acaba de comenzar es el reflejo del cambio de época que vive Bolivia desde el año 2006. Luego de 13 años de gobierno la principal discusión de la escena política no pasa por las cuestiones económicas y sociales, sino que, lejos de lo que se podía llegar a imaginar antes de la jura de Evo Morales, la disputa es entre un polo que se presenta como defensor de la democracia frente a otro autoritario. Un cambio de un país que logró revertir los graves problemas económicas que tenía al ingresar al siglo XXI y que tiene, dentro de un clima de época porque es una discusión que se ha presentado en diversos países del continente, nuevas discusiones en una nueva época.</p>
<p><strong>Los desafíos del cambio</strong></p>
<p>Los cambios de gobierno y, en el caso boliviano, también de modelo, de un neoliberalismo salvaje a un capitalismo en parte controlado por el Estado, traen nuevos desafíos y nuevas demandas que deben ser resueltas. Los logros económicos y sociales alcanzados durante estos 13 años de gobierno masistas han provocado resultados muy buenos, pero, a la vez, nuevas exigencias por parte de la sociedad. El ejemplo más claro de este nuevo panorama es el surgimiento o crecimiento de la clase media que en el pasado tenía ciertos pedidos pero que ahora, una vez realizados, tienen otros nuevos que son legítimos y a los que el gobierno debe darles una respuesta.</p>
<p>Este nuevo tablero político ha estado presente en las últimas elecciones presidenciales de América del Sur donde los gobiernos, calificados ampliamente como progresistas, debían revalidar sus mandatos ante una sociedad que había cambiado. Este nuevo escenario ha provocado serios problemas para esta clase de gobiernos que apelaron a lo largo de la campaña presidencial, como ha ocurrido en Ecuador con Rafael Correa y con Lenín Moreno o en Brasil con Fernando Haddad, al voto recuerdo, es decir, apelar a que la gente que había logrado la satisfacción de sus demandas o un ascenso social iba a volver a votar a los gobiernos progresistas porque fueron ellos los que permitieron esa escalada social. En el último tiempo esto no ha ocurrido y algunos gobiernos, como el kirchnerismo en la Argentina, han caído.</p>
<p>Este mismo escenario se plantea en Bolivia de cara a octubre. Bajo el gobierno de Evo Morales los estándares económicos han crecido de forma sostenida: la inversión pública, la inversión extranjera, la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la distribución, entre otros. También ha ocurrido lo mismo con la distribución del ingreso y la riqueza, con el acceso a lugares antes exclusivos para una minoría, como los viajes en avión que crecieron un 50% entre el 2006 y el 2010, o el acceso al auto propio ya que el parque automotor se multiplicó por diez en<br />
el mismo período. Estas nuevas demandas pueden ser más fáciles de observar en el aumento de la clase media: bajo el gobierno de Morales pasó del 35% de la población al 58%, es decir, de 3,3 millones de habitantes a 6,5 millones.</p>
<p>Los nuevos estándares de vida traen de la mano nuevas demandas que traen, a su vez, nuevas exigencias hacia el gobierno. El arte de la política radica, en gran medida, en saber detectarlas, responderlas y cumplirlas. Es en este panorama donde las denuncias contra el autoritarismo y donde la venezolanización de la política encuentran su lugar. Al panorama boliviano, que ha sido similar en algunas de las últimas elecciones del continente, se le suma un detalle que no ha estado presente en los comicios del 2014: el contexto regional marcado por los gobiernos de<br />
derecha. El próximo 30 de octubre Bolivia votará en una nueva actualidad tanto nacional como internacional. Los desafíos son amplios tanto a nivel interno como a nivel externo y el próximo 30 de octubre se sabrá si Evo Morales, ese “indio” que no terminó la escuela y que lideró el período económico-social más próspero de la historia del país, logró su ratificación para enfrentarlos e intentar satisfacerlos a partir del 2020 o si ya fue demasiado tarde para intentar lograrlo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bolivia-nuevas-elecciones-en-una-nueva-epoca/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>DOSSIER &#124; Bolivia ante las elecciones. Una historia insurgente en juego</title>
		<link>https://marcha.org.ar/dossier-bolivia-ante-las-elecciones-una-historia-insurgente-en-juego/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2019 12:34:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Redacción Marcha]]></category>
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					<description><![CDATA[Un especial para reflexionar y tensionar sobre los posibles escenarios]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El próximo 20 de octubre Bolivia va a elecciones y se ponen en debate los diferentes modelos de país en disputa. Un dossier para reflexionar y tensionar sobre los posibles escenarios.</em></p>
<p><strong>Por Contrahegemonia y Marcha</strong></p>
<p>Desde el oficialismo el binomio compuesto por Evo Morales y Álvaro García Linera presentará nuevamente sus candidaturas al ejecutivo como lo vienen haciendo ininterrumpidamente desde el año 2005 por el Movimiento al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS IPSP) después de que en 2016 un plebiscito impulsado por el mismo gobierno rechazara la idea de una nueva reelección del líder indígena por un 51,3% de los votos.</p>
<p>Desde la derecha, el candidato opositor con mayor popularidad no es otro que el ex presidente Carlos Mesa, al frente de Comunidad Ciudadana, que aspira a volver al poder después de presentar su renuncia en junio de 2005 asediado por los levantamientos populares contra su gobierno.</p>
<p>A partir del estallido de la insurgencia indígeno- obrero- campesina se fue configurando la emergencia del nuevo bloque popular que logró la histórica victoria electoral permitiendo el ascenso de Evo Morales al poder y la aplicación de la agenda de los movimientos sociales, entre otros, nacionalizando los hidrocarburos a través del decreto “Héroes del Chaco” posibilitando el inicio de un nuevo ciclo económico inédito en la historia del país y de una mayor distribución de la riqueza, así como el llamado a la Asamblea Constituyente, la sanción de la nueva Constitución política y el surgimiento del Estado Plurinacional de Bolivia.</p>
<p>Desde la América del Sur feminista, plebeya e insurgente, los colectivos de comunicación popular Contrahegemonía y Marcha unimos nuestros esfuerzos para debatir colectivamente uno de los procesos de empoderamiento y participación popular más importante de los últimos tiempos, compartiendo artículos, entrevistas, opiniones, imágenes y voces rebeldes desde miradas y lugares distintos, pero aportando con igual empeño al desarrollo y fomento del pensamiento crítico en Nuestra América.</p>
<p>Nuestra propuesta no está exenta de tensiones. ¿Sigue siendo el gobierno de los movimientos sociales? ¿Qué cambió en Bolivia desde la llegada de Evo al poder? ¿Se puede construir procesos de despatriarcalización y descolonización desde el Estado? ¿En qué consiste el boom económico al que llamaron el “milagro boliviano”? y, ¿hacia dónde camina el MAS? Son algunas de las preguntas que atraviesan los debates.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>Contrahegemonía. Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular</strong></em><br />
<em><strong>Marcha. Una mirada popular y feminista de la Argentina y el mundo</strong></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/dossier-bolivia-ante-las-elecciones-una-historia-insurgente-en-juego/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Evo Morales en Argentina: la visita de un hermano latinoamericano</title>
		<link>https://marcha.org.ar/evo-morales-en-argentina-la-visita-de-un-hermano-latinoamericano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Apr 2019 16:49:43 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Elecciones 2019 Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Evo Morales]]></category>
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					<description><![CDATA[La visita de Evo Morales a la Argentina]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>El pasado domingo 21, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia y futuro candidato a la reelección, Evo Morales Ayma, estuvo presente en un acto abierto en La Matanza, en donde asistió la comunidad boliviana residente en la Argentina junto a organizaciones sociales y políticas del país. Como parte de su denominada Agenda Bicentenario, Evo fue recibido por la colectividad boliviana, reafirmando el proceso de cambio que proyecta a Bolivia como una potencia económica.</i></p>
<p><strong>Por Iván Barrera y Raúl Palencia</strong></p>
<p align="JUSTIFY">Son ya trece años de gobierno del estado Plurinacional de Bolivia por Evo Morales Ayma, tiempo en el cual se han realizado importantes cambios que han beneficiado a las clases históricamente más desfavorecidas del país. Para el año 2005, el índice de pobreza extrema alcanzaba el 38,24% de la población. En los últimos 13 años 1,8 millones de personas han salido de dicha situación, alcanzando al 15,2% en la gestión de Evo Morales.</p>
<p align="JUSTIFY">En temas de salud y educación sus avances han tenido las mismas características, durante 180 años de vida republicana de construyeron 2870 hospitales y centros de salud. mientras que en los últimos 13 años de gobierno se construyeron 1061 establecimientos de salud generando mayor acceso y cobertura.</p>
<p align="JUSTIFY">Una de las más claras reivindicaciones del Estado Plurinacional de Bolivia ha sido la visibilización y dignificación de sus pueblos originarios. Al dejar de lado la república y asumirse estado plurinacional, en febrero del 2009, el gobierno de Evo Morales Ayma da un lugar a todas las naciones del territorio Boliviano: “se constituye en Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías, fundada en la pluralidad y pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico dentro del proceso integrador del país”. El Estado Plurinacional reconoce como lenguas oficiales los 37 dialécticos que conviven en el territorio boliviano, incluyendo al castellano.</p>
<p align="JUSTIFY">El próximo 20 de Octubre, el pueblo boliviano volverá a las urnas para elegir al presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional para el período 2020-2025, así como también a 130 diputados y 36 senadores. En esta contienda, Evo Morales Ayma junto a Álvaro García Linera apuestan a un tercer mandato del MAS que permita continuar con la transformación y el crecimiento del Estado Plurinacional.</p>
<p align="JUSTIFY"><b>Un abrazo a la comunidad boliviana</b></p>
<p align="JUSTIFY">Para Iber Mamani, Aymara nacido en Oruro, quien reside en la Argentina hace ya 25 años, la visita de Evo Morales Ayma significa “un abrazo a la comunidad Boliviana por el momento de crisis que pasa el país. Ver desde el otro de la vereda como tu país (Bolivia) va creciendo, como van creciendo las condiciones económicas y las políticas hacia el pueblo. Vemos como el presidente Evo hace escuelas y hospitales, mientras vemos aquí en la Argentina como Macri cierra escuelas y saca presupuestos. Son dos realidades distintas.”</p>
<p align="JUSTIFY">Por su parte, Sandra Carreño Pai militante del Frente Popular Darío Santillán e integrante de la Federación Bartolina Sisa Argentina en diálogo con Marcha comentó la importancia de la visita del primer mandatario boliviano y del acompañamiento que se dará a su candidatura desde tierras vecinas. “Para nosotros y nosotras ha sido muy gratificante la visita del hermano presidente Evo Morales. Nos hemos organizado entre todas las colectividades para darle la bienvenida a nuestro hermano. El objetivo como bolivianos y bolivianas es llegar a la mayor cantidad de empadronados posibles aquí en la Argentina y el 20 de octubre volver a ganar las elecciones con nuestro presidente Evo Morales”</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/evo-morales-en-argentina-la-visita-de-un-hermano-latinoamericano/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Elecciones 2019: ¿Hacia dónde camina Bolivia?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/elecciones-2019-hacia-donde-camina-bolivia/</link>
		
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		<pubDate>Mon, 17 Dec 2018 11:53:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Adriana Guzmán]]></category>
		<category><![CDATA[Álvaro García Linera]]></category>
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					<description><![CDATA[El TSE de Bolivia aprobó la presentación de Evo Morales y Álvaro García Linera en las elecciones ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Andrea Jarowisky / Foto: Camila Parodi </strong></p>
<p><em>A menos de un año de las próximas elecciones en Bolivia, el TSE aprobó la presentación de Evo Morales y Álvaro García Linera en las mismas. Miradas y repercusiones en diálogo con Adriana Guzmán del Feminismo Comunitario de Bolivia</em> .</p>
<p>El 29 de octubre de 2019 se realizarán las elecciones presidenciales en el estado Plurinacional de Bolivia y ya surgió una gran polémica: luego de que en 2017 el Tribunal Constitucional Plurinacional diera luz verde para la aprobación de la candidatura de Evo Morales y Álvaro García Linera, el Tribunal Supremo Electoral el pasado 5 de diciembre aprobó, por cuatro votos a favor y dos en contra, la presentación a reelección del binomio oficial de por el Movimiento al Socialismo (MAS).</p>
<p>La constitución del 2009 en su artículo 168 indica que le mandato presidencial será de 5 años y el presidente o presidenta y vicepresidente o vicepresidenta podrán ser reelegidos una vez de forma continua. Sin embargo, el binomio oficial, se presentó ante el Tribunal basándose en el artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos sobre los derechos políticos donde indica que todos los ciudadanos gozan los derechos de votar y ser elegidos en elecciones periódicas auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los electores, y de tener acceso, en condiciones generales de igualdad, a las funciones públicas de su país.</p>
<p>Este sería su cuarto mandato consecutivo, el tercero fue habilitado basándose en que el primer periodo presidencial se produjo bajo la constitución anterior a la del Estado Plurinacional de Bolivia, que comenzó a regir en 2009.</p>
<p>Morales y Linera piensan que su derecho político a ser candidatos se ve coartado. El bloque está compuesto por los tratados y convenciones de Derechos Humanos y la Constitución, por lo que los oficialistas y el Tribunal Supremo Electoral entienden que el tratado de la OEA y sus órganos parte, están por encima de la Constitución Plurinacional cuando fuere necesario, haciendo que el artículo 168 sea inconstitucional.</p>
<p>Las ONGs bolivianas Fundación Observatorio de Derechos Humanos y Justicia y la Fundación de los Derechos Humanos han presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) un recurso alegando que la presentación como candidatos es anti-democrática e inconstitucional pero aun la CIDH no se ha proclamado al respecto y ha solicitado tiempo para estudiar la situación.</p>
<p>A nivel internacional, el grupo la Iniciativa Democrática de España y las Américas &#8211; IDEA, una organización que concentra a ex presidentes contrarios a los regímenes del grupo del denominado socialismo del siglo XXI, hizo un llamamiento a la OEA y a la UE para que dispongan de medidas preventivas frente a lo que denominaron la ruptura del orden constitucional y democrático de Bolivia. Fue firmada por José María Aznar y Felipe Gonzáles de España, Fernando de la Rúa de Argentina, Vicente Fox de México, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe de Colombia y Mireya Moscoso de Panamá, entre otros.<br />
Cabe recordar, que el 21 de febrero de 2016 se realizó un referéndum vinculante donde se le consultó a la población si Evo y García Linera podrían presentarse nuevamente como candidatos y la población ha respondido negativamente. En estos días Bolivia está movilizada, hubo paros y marchas a favor y en contra.</p>
<p>Una oposición heterogénea se está gestando alrededor del candidato por el Partido Comunidad Ciudadana, Eduardo Mesa, a quien las encuestas dan como principal contrincante de Morales.</p>
<p>En diálogo con Adriana Guzman, de Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia. Guzman resalta que la democracia liberal además de permitir la candidatura oficial, permite que otros candidatos como el mismo Mesa, quien fuera vicepresidente de Sanchez Lozada en 2003 cuando se produjo la masacre del gas (Sanchez Lozada sí es juzgado por este hecho y Mesa no), Victor Hugo Cardenas que tiene procesos de corrupción, y a Oscar Ortiz fundamentalista, con un discurso racista y parte de las movilizaciones racista en 2008.</p>
<p>Un camino alternativo, que plantea la militante feminista, es que se podría haber habilitado la reelección de Evo mediante mandato, a través de la democracia comunitaria, con una agenda construida desde las bases. Ven a Evo como único candidato, porque a pesar de haber hecho una distribución y no una transformación del sistema capitalista neoliberal patriarcal, la sociedad, las organizaciones y el mismo Evo, no generaron nuevos posibles mandatarios para gobernar el país y profundizar el proceso de cambio.</p>
<p>A este escenario político, se suman los movimientos ciudadanos del 21F, (llamado así porque el plebiscito sobre la reelección se produjo un 21 de febrero), financiados y operadas por la derecha política y económica; luego está el oficialismo con todo su aparato estatal dispuesto a hacer campaña en todos los frentes y, según Guzmán, las invisibilizadas organizaciones sociales que llegan a esta situación fragmentadas. Muchas de ellas no quieren que las candidaturas se diriman en estos términos, excluyendo la posibilidad del surgimiento nuevos líderes y lideresas, pero como el juego ya está planteado, ven a Morales como el único candidato posible.</p>
<p>Asimismo la feminista comunitaria plantea que esta imposición a las organizaciones sociales de los candidatos del MAS, por un lado tiene un significado simbólico ya que Evo rompió su palabra de no repostularse si el plebiscito era negativo, y por el otro muestra que no se ha aprendido nada de los procesos latinoamericanos que llegaron a las elecciones con candidatos impuestos a la sociedad y no surgidas de ella, como sucedió en Argentina con Scioli, con Maduro modificando la Constitución y en Brasil. Aclara que no están en contra de los compañeros pero sí de la soberbia e imposición de los candidatos.</p>
<p>En lo que deriva esto, es que se viene un año electoral donde el gobierno tiene recursos pero no la fuerza suficiente proveniente de las organizaciones sociales, mientras que la derecha continuará financiando plataformas racistas y violentas. Y desde una perspectiva feminista, se ve a estos señores como hombres que todo lo pueden y que finalmente, pudieron candidatearse, con una incapacidad de autocrítica y de pensar en otros caminos. Esto finalmente, dice Adriana Guzmán, llevará al desgaste, polarización y confrontación social. Resta esperar que la CIDH se pronuncie y ver cómo será la reacción social en el año de campaña.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/elecciones-2019-hacia-donde-camina-bolivia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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