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	<title>Elecciones 2017 &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Elecciones 2017 &#8211; Marcha</title>
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		<title>Lecturas y opciones frente al huracán amarillo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Oct 2017 00:54:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[análisis político]]></category>
		<category><![CDATA[Carina Lopez Monja]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2017]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué opciones emergerán frente a la victoria cambiemita?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/carina-lopez-monja/">Carina López Monja</a> – <a href="https://twitter.com/Carinalopezm" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">@Carinalopezm</a> </strong></p>
<p><em>Los resultados de la elección legislativa de medio término dieron un aval nacional contundente al presidente Mauricio Macri. <a href="http://www.marcha.org.ar/depresion-post-paso/">La &#8220;depresión post PASO&#8221;</a> hoy parece extenderse y las lecturas difieren ante una realidad irrefutable. ¿Qué opciones emergerán frente a la victoria cambiemita?</em></p>
<p>A diez años de la primer victoria macrista en la Ciudad de Buenos Aires, calificar a los votantes de ignorantes, sentir asco por ellos, afirmar que las elecciones no definen nada, parecen no ser ya argumentos que alcancen ni reacción acertada ante el fenómeno Pro/Cambiemos/Vamos Juntos. Asumir la consolidación de una fuerza política de derecha que es producto del 2001 y que supo y sabe construir no sólo un relato (<em>¿vieron lo mal que estamos por culpa de los que estaban antes, por la corrupción y el desmanejo?</em>), sino un proyecto de futuro es fundamental para pensar la praxis hacia adelante.</p>
<p>Sea hegemonía o revolución pasiva, como dice Pablo Semán, sea una identidad política nueva o una marca exitosa, lo cierto es que Cambiemos no vive sólo de marketing y globos de colores, ni del blindaje mediático (aunque todo esto aporte) sino que es mucho más que eso y ha logrado que, tras dos años de empeoramiento económico, la población vote un programa de reformas económicas favorables al mercado y le dé un importante respaldo electoral. A nivel nacional, la victoria de Cambiemos implica resultados favorables en los 5 principales distritos (CABA, Bs. As., Córdoba, Mendoza y Entre Ríos), con una conquista superior a la de todos los oficialismos en una parlamentaria desde el 83 a la fecha.</p>
<p>¿Qué se hace frente a esa realidad?</p>
<p><strong>La Ciudad que te vio nacer y la provincia, madre de todas las batallas</strong></p>
<p>Los resultados porteños eran donde se esperaban menos sorpresas. Sin embargo, desde el propio oficialismo consideraron seriamente la posibilidad de que &#8220;El caso Maldonado&#8221; y las graves declaraciones de Elisa Carrió tuvieran un efecto negativo en el voto.</p>
<p>Por el contrario, la primer candidata de Vamos Juntos aumentó su caudal y no sufrió ningún costo político por decir que &#8220;existía un 20 por ciento de posibilidades de que Santiago Maldonado estuviera en Chile&#8221;. Su rostro exultante apareció en el bunker de Costa Salguero junto a Horacio Rodríguez Larreta quien sueña ya con la relección y, por primera vez en una década, la victoria le da mayoría automática para avanzar en la Legislatura porteña con leyes vinculadas a la venta del patrimonio público y rezonificación de áreas, entre otros puntos.</p>
<p>En la provincia de Buenos Aires el candidato ausente, Esteban Bullrich le ganó a CFK, la mejor candidata de la oposición por una diferencia importante. Si bien la campaña y el rédito es de la gobernadora María Eugenia Vidal, que contaba con el aparato estatal, los medios de comunicación y la adhesión que ha cosechado en estos dos años, la diferencia con respecto a las PASO fue mayor a lo que muchos esperaban.</p>
<p>La paradoja es que Cristina Fernández de Kirchner perdió en la provincia de Buenos Aires, &#8220;madre de todas las batallas&#8221; pero fue la candidata más votada y todos los que soñaban con ponerse el saco para conducir el PJ tuvieron resultados por debajo de los de CFK.</p>
<p>Tal como dice Carlos Pagni, &#8220;la polarización y el enfrentamiento saca de juego a cualquier discurso que inhabilite al mismo tiempo a la ex presidente y al actual titular del Ejecutivo. No hay espacio político hoy para los Lousteau, los Massa, los Randazzo, tampoco para los gobernadores del PJ anti K que se asemejan más al proyecto amarillo que al de Unidad Ciudadana (caso paradigmático Urtubey, que aparecía como &#8220;la renovación del peronismo&#8221; y perdió en Salta estrepitosamente).</p>
<p>El sector del peronismo, que precisaba y aguardaba una derrota de CFK para poder otorgarle un acta de defunción y buscar sucesor, se encontró con que la ex presidenta tiene un techo bajo, pero que sigue siendo más alto que todos los que se anotaron en la lista para sucederla en el PJ.</p>
<p>En este sentido, todo indica que los intentos de Cambiemos de avanzar en un &#8220;amplio acuerdo político&#8221; con la oposición para lograr avanzar con las reformas fiscal, laboral y tributaria tendrán en el peronismo un actor central. Allí seguramente jugarán de manera diferenciada el llamado &#8220;peronismo racional&#8221; y la fuerza que responde a la senadora electa Cristina Fernández de Kirchner.</p>
<p><strong>La izquierda tiene que estar</strong></p>
<p>El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), fuerza mayoritaria del trotskismo a nivel nacional, hizo una excelente elección en todo el país, destacándose los resultados de Alejandro Vilca en Jujuy, con un 18 por ciento, en Mendoza con un 12 por ciento y en Capital, ingresado dos nuevos diputados a la Legislatura porteña.</p>
<p>Queda por verse si, a diferencia de estos comicios, la izquierda busca ampliar su frente electoral a otros sectores políticos y busca llegar más ampliamente, a la vez que resuelven si se sostiene el FIT sólo como alianza electoral o intenta constituirse como un espacio político con capacidad de convocatoria social, de lucha y resistencia más allá del acuerdo electoral entre el PTS, el PO e IS.</p>
<p>Por fuera de esta alianza de izquierda, numerosos partidos y frentes electorales se presentaron en distintos puntos del país con resultados variados. El más emblemático quizás sea el de Autodeterminación y Libertad en CABA que, si hubiera llegado a un acuerdo con el FIT, de conjunto habrían logrado una banca para diputados.</p>
<p>En el caso de Santa Fe, el Frente Ciudad Futura hizo nuevamente una buena elección, quedando como cuarta fuerza en la Ciudad de Rosario y sumando un concejal, al tiempo que cosechaba 72 mil votos la lista de diputadas 100 por ciento integrada por mujeres, encabezada por Caren Tepp. Allí también fueron importantes los resultados del Frente Social y Popular y el FIT.</p>
<p><strong>La luz al final del túnel</strong></p>
<p>Los próximos doce meses son cruciales para que el presidente Macri consolide su programa de reformas o tenga que volver sobre sus pasos, retroceder y regular &#8220;El Cambio: aumento de naftas, de servicios púbicos, deuda, reforma laboral, fiscal, avanzada sobre los jueces, entre tantas otras. Hacer política pensando en un nuevo 2001 o en la vuelta del proyecto anterior es seguir pensando como si no hubiera cambiado nada. Subestimar al macrismo es pensar que sólo con lucha se desarticula un proyecto que ha generado consenso. La conflictividad en las calles, la unidad de acción será aún más necesaria, pero insuficiente. Subestimarlo o ningunearlo, diez años después parece algo infantil. Sobre valorarlo y caer en la depresión de una larga noche menemista no solo no se condice con las importantes luchas que ha dado nuestro pueblo para rechazar las medidas impopulares en estos dos años, sino que implica resignarse a que el debate en Argentina sea entre el neoliberalismo y el progresismo con inclusión.</p>
<p>Como dicen Gabriel Vommaro y Ezequiel Adamovsky, a Cambiemos hay que enfrentarle un proyecto de futuro, una idea de felicidad que se aparte del modelo de consumo, una propuesta que construya por los bordes, por arriba y por abajo de la grieta, escapando de una polarización que reduce proyectos a personas y que da vueltas en su propio círculo.</p>
<p>No hay fuerza que pueda hacerlo por sí mismo; ni siquiera se trata de unir fuerzas solamente. Hoy, más que nunca, en Argentina hay que crear. La construcción de otro horizonte, de otros lazos sociales, de un relato que se nutra de nuevas miradas, de un proyecto que proponga una esperanza para el futuro y no sólo la necesidad de enfrentar el espanto.</p>
<p>Ni Cristina es Kalhesi ni Macri es el líder de los caminantes blancos que se presentan como una amenaza para la humanidad. Serán años de organización, de nuevas formas de construcción política, donde apartarse de la grieta, la intolerancia y el odio y oponerle solidaridad será tarea prioritaria.</p>
<p>La Argentina que vivimos es la que discute la desaparición de Santiago Maldonado de un lado y otro de la grieta. Pero también es la que la trasciende, la que se acerca a la morgue judicial y deja mensajes de afecto para la familia Maldonado, la que no congela su corazón con la indiferencia, la que le dice no a la impunidad. Hoy, más que nunca, necesitamos recuperar esa Argentina.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/lecturas-y-opciones-frente-al-huracan-amarillo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Venezuela: ¿Y el poder popular?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Oct 2017 03:03:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Comuna]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2017]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Reinaldo Iturriza López]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[La tendencia parece clara: conforme han ido aumentando los padecimientos de la población debido a la grave situación económica, ha venido perdiendo terreno la idea-fuerza de lo comunal, del poder popular.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Reinaldo Iturriza*</strong></p>
<p><em>La tendencia parece clara: conforme han ido aumentando los padecimientos de la población debido a la grave situación económica, ha venido perdiendo terreno la idea-fuerza de lo comunal, del poder popular.</em></p>
<p>Salvo excepciones más bien puntuales (es uno de los motores de la Agenda Económica Bolivariana), lo comunal prácticamente desapareció del discurso oficial. Previo a la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, y como si regresaran de entre los muertos, consejos comunales y Comunas volvieron a estar en boca de algunas de las principales figuras del liderazgo chavista. No obstante, una vez instalada la Constituyente, las menciones han disminuido drásticamente. De hecho, rara vez apareció como tópico durante la campaña para las elecciones de gobernadores.</p>
<p>En general, lo comunal es percibido por la clase política chavista como una abstracción, y en el mejor de los casos como un hermoso ideal en el que podremos distraernos cuando retornen los buenos tiempos, mientras que ahora corresponde atender cuestiones más apremiantes. En el peor de los casos, es visto como un obstáculo, una amenaza, una pérdida de tiempo, un desperdicio de recursos.</p>
<p>Retomar la iniciativa en el campo económico y apostar al fortalecimiento del poder comunal son cuestiones que suelen considerarse excluyentes.</p>
<p>Recuperar terreno en lo económico implica derrotar a las fuerzas económicas que controlan el mercado, actualmente en franca rebelión contra la democracia venezolana; implica derrotar a poderes fácticos: fuerzas que ejercen un poder que nadie les delegó, que gobiernan sobre nuestras vidas al margen de nuestra voluntad.</p>
<p>En el capitalismo, más que imponer fronteras a su antojo, estos poderes fácticos las transgreden, y la subordinación de los gobiernos a los capitales financieros es una demostración de ello. Pero estos poderes fácticos tienen una expresión más bien primaria, en el territorio, a pequeña escala. El 19 de agosto de 2007, Chávez lo planteaba en los siguientes términos: “Hay una ciudad que es la capital del municipio y el alcalde está allí. Ahora, ¿y las demás ciudades que están a lo largo de un territorio, más allá de tres montañas, de cuatro ríos y no sé cuántos caminos? ¿Quién manda en esas ciudades? Son ciudades sin gobierno, son pueblos sin gobierno… Hay poderes fácticos: el que tiene más dinero, el latifundista… el más guapetón, que anda armado con cuatro guardaespaldas… Los poderes fácticos. Pequeñas dictaduras”.</p>
<p>¿Cómo derrotar a estos poderes fácticos? Chávez planteaba que había que comenzar por romper el esquema de acuerdo al cual el territorio se organiza en municipios, y agregaba: “pido a los señores alcaldes que no les dé miedo”. Planteaba que la “unidad política primaria” debía ser la ciudad, a su vez organizada en Comunas. Explicaba: “La Comuna es un nivel inferior al de la ciudad. En una ciudad podrá haber diez Comunas o cien… de acuerdo a la magnitud de la ciudad, al espacio, a su extensión, a la población, etcétera. ¿Quiénes decidirán la cantidad de Comunas? La misma población. Entonces las Comunas serán como células de la ciudad”. Luego, en un nivel inferior al de la Comuna, está la comunidad, a la que concebía como “el núcleo espacial básico e indivisible del Estado”. La comunidad es el lugar de asiento del consejo comunal, forma territorial básica del autogobierno popular. En este nivel básico, analíticamente hablando, la Comuna es una agregación de consejos comunales, tal y como sigue siendo hasta nuestros días. <a href="http://www.todochavezenlaweb.gob.ve/todochavez/4269-alo-presidente-n-290">En palabras de Chávez</a>: “La Comuna es una agrupación de comunidades, y en cada comunidad habrá un consejo comunal, y ese conjunto de consejos comunales formarán el gobierno de la Comuna”.</p>
<p>Casi exactamente un año después, el 8 de agosto de 2008, <a href="http://www.todochavezenlaweb.gob.ve/todochavez/4171-alo-presidente-n-316">Chávez reflexionaba sobre las dificultades a las que se enfrentan los consejos comunales</a>. Dirigiéndose a candidatos a consejos legislativos, afirmaba: “Ustedes son los que aprueban las leyes… regionales… Bueno, uno consigue municipios gobernados por alcaldes nuestros donde las leyes son todas contrarrevolucionarias… La Constitución ahí la desconocen. La revolución no se puede hacer desde arriba, desde una nube, ni desde Miraflores. Es desde abajo, desde cada terreno, cada espacio, cada río, cada metro cuadrado, cada hectárea, cada calle, cada casa. Son ustedes los que, desde abajo, con el pueblo, tienen que empujar la revolución… Ustedes, del Consejo Legislativo, deben legislar en función del pueblo, el poder popular. En muchas partes todavía nos conseguimos consejos legislativos, alcaldes, poderes locales, que no es que no apoyan al poder popular, es que lo sabotean, le cierran las puertas a los consejos comunales… Hay que trabajar con ellos, promocionarlos, motivarlos… facilitarles el trabajo, transferirles recursos… La revolución tiene que llegar a todos los espacios. Por eso es tan importante… ganar las elecciones bien ganadas: el gobernador, los alcaldes toditos, al enemigo ni agua… los consejos regionales toditos. Pero no es para ganar y entonces… Ah, bueno, yo soy el rey de aquí… No. El rey es el pueblo. El soberano es el pueblo. Ni para ponerse entonces a tenerle miedo a la prensa local: Ah, no, porque me van a poner aquí, y van a decir que yo soy el macaco mayor, o van a decir que yo soy no sé qué, mi familia, etcétera. Compadre, si usted se metió a esto no puede tener miedo a nada: No, que me van a amenazar de muerte los terratenientes. Bueno, presos van. Porque hay gente que después que llega a un cargo, empieza a temblar, compadre… Esto es una revolución. Y en cada uno de estos municipios y regiones hay poderes fácticos”.</p>
<p><iframe title="3 Ago 2008 Hugo Chávez en Aló Presidente Nº 316" width="854" height="641" src="https://www.youtube.com/embed/DSgS4PCkqGY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pocas semanas después, el 7 de diciembre de 2008, insistía en el tema: “Yo instruyo a mi vicepresidente de gobierno, a mis ministros y ministras, y pido, exhorto… a los gobernadores y alcaldes, y consejos legislativos regionales, a que a partir de hoy aceleremos el nacimiento de las Comunas… en las ciudades, en los campos. Un alcalde debe ser facilitador del poder popular, no secuestrador del poder popular…”.</p>
<p>Y <a href="http://www.todochavezenlaweb.gob.ve/todochavez/2736-discurso-del-comandante-presidente-hugo-chavez-durante-i-taller-ideologico-practico-el-socialismo-y-el-iii-periodo-de-la-revolucion-bolivariana">volvía sobre el asunto de los poderes fácticos</a>: “Usted se va por el Santo Domingo, aguas abajo, pasa desde Barinas por Toruno, Santa Inés, Santa Lucía, y más abajo está el río Apure. Bueno, todo eso es el municipio Barinas. Pero la alcaldía está es en la capital… y lo demás es un vacío de poder, es un vacío de instituciones… Ahora, ese vacío es llenado por instituciones que van naciendo de las costumbres. ¿Cuáles son esas instituciones? Son feudales, el feudalismo, el señor feudal, el gran latifundio, o el narcotráfico, que empieza a comprar un hato por allá y se hace dueño y señor, o los paramilitares de Colombia, o los delincuentes, o Perico de los Palotes que vino de Caracas y se adueñó de todo esto aquí… Esos son los poderes fácticos que van naciendo… La única forma de ir llenando esos vacíos… la única forma de ir desplazando esos poderes fácticos, feudales, delincuenciales, que explotan al campesino, explotan el río, explotan los bosques y los acaban… narcotráfico, abigeato, etcétera, es a través del poder popular. Las Comunas. Y la compenetración entre el poder nacional, civil, militar, con el poder del pueblo, y el poder municipal y el poder estadal”.</p>
<p>Lejos de ser una abstracción, los consejos comunales y las Comunas son expresiones concretas de la estrategia dirigida a gobernar el territorio, luchando contra las pequeñas dictaduras de los poderes fácticos. Así fue asumido por millones de personas. El entramado organizativo construido desde entonces constituye aún la principal línea de defensa de la revolución bolivariana. Sin tal entramado, es decir, sin la garantía material y espiritual que supone el autogobierno popular, con todo y sus limitaciones, la ejecutoria del Gobierno nacional sería en buena medida imposible.</p>
<p>Hay quienes plantean, por ejemplo, que la ausencia de organización popular suficiente hizo necesaria la creación de una nueva figura: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. En realidad, sucedió lo contrario: la trama organizativa popular preexistente, ciertamente debilitada, fue la que hizo viable la creación de los comités. En algunos casos, la existencia de estos comités ha permitido revitalizar las dinámicas comunitarias, reactivando incluso a los consejos comunales. Pero en aquellos casos en que predominan lógicas más bien clientelares, los comités han servido como pretexto para desconocer la organización popular.</p>
<p>Pocas cosas menos “prácticas” que el desconocimiento de esta materialidad del autogobierno popular en nombre del pragmatismo, cual es la prédica de la mayoría de la clase gobernante chavista.</p>
<p>Este desconocimiento viene a sumarse a los intentos de secuestro del que es víctima el autogobierno popular desde sus inicios, a los numerosos obstáculos que ha debido enfrentar siempre.</p>
<p>Tal pareciera que con la mayoría de la clase política chavista sucede lo que el espíritu de la Romania confesara a Dante en el Canto XIV del Purgatorio: “De tal forma abrasó la envidia mi sangre que cuando veía un hombre feliz, hubieras podido contemplar la palidez de mi rostro”. Es como si no fuera capaz de soportar la potencia del autogobierno popular; como si estuviera convencida de que a mayor potencia de los comunes menor potencia para sí en tanto clase política; como si una cosa y otra fueran excluyentes; como si fuera falso que formar parte de la clase política chavista no tiene sentido si no es para estar al servicio de la potencia popular.</p>
<p>Es incapaz de comprender, tal y como explicara Virgilio a Dante en el Canto XV del Purgatorio, que “cuanto más se dice allí <em>lo nuestro</em>, tanto mayor es el bien que posee cada cual”. Tal incomprensión explicaría el hecho de que buena parte de ella prefiera hacer alianza con los poderes fácticos, abandonando el territorio, antes que gobernar el territorio haciendo alianza con el poder popular, apoyándolo, poniéndose al servicio de su fortalecimiento.</p>
<p>Hay que ganar gobernaciones, alcaldías, consejos legislativos. Hay que hacerlo porque, como planteaba Chávez, “la revolución tiene que llegar a todos los espacios”. Pero tiene que llegar a los espacios para seguir haciendo revolución, no para negarla. Negando la revolución, desconociendo el autogobierno popular, haciendo alianza con los poderes fácticos, se nos hará cada vez más cuesta arriba preservar los espacios que alguna vez ganamos en buena lid.</p>
<p>En el campo económico, no hay dudas de que la magnitud de los ataques internos y externos contra Venezuela exige tomar decisiones políticas de alcance global, como lo viene haciendo el gobierno nacional. Pero creer que se puede prescindir del pueblo organizado para producir alimentos o para construir viviendas, por citar solo dos ejemplos, es decir, abandonar por “abstractas” o “extemporáneas” las ideas-fuerza de producción social o autogestión, equivale a renunciar a todo impulso transformador y limitarnos a preservar el estado de cosas existente, no se sabe muy bien para qué, como no sea resguardar los intereses de nuevas élites.</p>
<p>Incluso en el caso de que fuera cierto que el poder popular realmente existente no está preparado para asumir los desafíos del presente, idea muy discutible, una clase política con verdadera vocación revolucionaria simplemente no puede dejar de trabajar incansablemente para que así sea, porque tal es su razón de ser, tal es su obligación, y no cualesquiera otras.</p>
<p>&#8212;</p>
<p>*Publicado inicialmente en Supuesto Negado.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/37367-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Depresión post-PASO?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/depresion-post-paso/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Oct 2017 21:54:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[análisis político]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión post-PASO]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2017]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Orchani]]></category>
		<category><![CDATA[Mabel Thwaites Rey]]></category>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[El 28 de septiembre se llevó a cabo el encuentro titulado "¿Depresión post-PASO?" con las intervenciones de Pablo Semán y Mabel Thwaites Rey.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/federico-orchani/">Federico Orchani</a> – <a href="https://twitter.com/fedeorchani" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">@fedeorchani</a></strong></p>
<p><em>El pasado jueves 28 de septiembre en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA se llevó a cabo el primero de dos encuentros titulado &#8220;¿Depresión post-PASO?&#8221; que contó con las intervenciones de Pablo Semán y Mabel Thwaites Rey. El segundo encuentro será el jueves 12 de octubre con la presencia de Martín Rodríguez, Fernando Rosso, Martín Becerra y Claudio Katz. Aquí intentaremos recoger algo de lo que dejó el primer encuentro. </em></p>
<p>El ciclo de “conversatorios” lleva la firma de quince organizaciones y movimientos populares (1) de la denominada “izquierda popular” o “izquierda independiente”, espacio que se constituyó durante la década pasada entre los márgenes intermedios del peronismo como tal y la izquierda trotskista. Hoy este espacio sufrió un “desgarramiento” como bien analiza Mabel Thwaites Rey, producto de apuestas diversas que fueron asumiendo sus distintos actores.</p>
<p>El espacio está actualmente traccionado por dos grandes aspiradoras. Un grupo de organizaciones apostó a construir “a la izquierda del kirchnerismo” procurando mantener niveles de autonomía –aunque varios grupos no tuvieron éxito y quedaron integrados a la experiencia del FPV– y otro grupo de organizaciones se propone ser “la cuarta pata del FIT”; experiencia electoral de la izquierda trostkista que se potenció a partir de sancionada la ley de reforma electoral que incluyó las PASO como instancia previa que obliga a superar un umbral de votos necesarios para competir en las elecciones generales. Hoy, el espacio de la izquierda popular se encuentra en una crisis identitaria y política profunda. ¿Tiene chances de reinventarse a la luz del nuevo escenario político? Volveremos sobre esta pregunta al final del artículo.</p>
<p><strong>¿Depre qué?</strong></p>
<p>El título de la charla lleva a polémica. ¿Qué significa estar deprimidos en política? ¿Cuándo empezó la depresión, después de las PASO, en 2015 o antes? Existen diferentes miradas, la realidad es que el gobierno de la alianza Cambiemos llegó a las PASO legislativas con epicentro en la provincia de Buenos Aires a revalidar su gestión en medio de críticas por el deterioro económico evidente de gran parte de la población. Aun así, y a pesar de numerosas movilizaciones de protesta, salió airoso.</p>
<p>Un ignoto Esteban Bullrich logró emparejar la elección nada menos que a la ex presidenta y principal figura opositora Cristina Fernández de Kirchner. La buena performance oficialista traspasó las fronteras bonaerenses. El macrismo se hizo fuerte en el interior y en particular en grandes centros urbanos como Mendoza, Córdoba, Santa Fe y la Capital Federal. Otros bastiones históricos del justicialismo dominados por “la liga de los gobernadores” fueron sacudidos por los efectos de la polarización entre oficialismo y oposición kirchnerista. De cara al 22 de octubre, nada indica que este escenario tenga variaciones. Es más, puede haber sorpresas que consoliden aún más el desempeño oficialista.</p>
<p><strong>¿Una nueva hegemonía cambiemita? </strong></p>
<p>En honor al concepto elaborado por Gramsci para pensar un contexto de derrota a las puertas de la Italia fascista, y a Pablo Semán que nos alerta sobre el manoseo irresponsable del concepto, vamos a introducir otra herramienta de análisis gramsciano que mejor le calza al momento. El de “revolución pasiva”: Cambiemos es la recomposición de la dominación por arriba.</p>
<p>Siguiendo a Semán, una virtud de Cambiemos es haber logrado conformar un ámbito en donde procesar las diferencias entre la elite dominante. Ese 25 por ciento de la sociedad que logra proyectar su sombra hacia el 25 restante de clases medias profesionales y que al mismo tiempo tiene política para interpelar a la clase media baja, eso que Semán denomina “el moyanismo social”. El núcleo duro de la clase trabajadora no precarizada, sindicalizada, que mantuvo una relación equidistante del kirchnerismo y que terminó de joderse con la ruptura entre Hugo Moyano y Cristina Fernández.</p>
<p>La cuenta da que un 65 por ciento de la sociedad acompaña en términos electorales propuestas e iniciativas macristas aun cuando no coincida del todo con ellas. El moyanismo social pude votar a Massa quizá a Randazzo pero seguro no vota a CFK.</p>
<p>Si algo deja el resultado de las PASO es la virtud macrista para recrear la historia reciente. El triunfo de la tesis cambiemita según Semán es haberle ganado al “que vuelvan los buenos viejos tiempos” con el “¿vieron que lo mal que la estamos pasando es por culpa de lo que ellos hicieron mal antes?”.</p>
<p>El triunfo de Cambiemos tiene raíces más profundas que el resultado electoral de las PASO. Es el “vamos por todos” de los que se entusiasman hasta el orgasmo porque pueden decir libremente “andá a laburar o agarrá la pala jipi sucio kirchnerista kurdo mapuche”. Con un agravante, este un contexto de “fuerte control social y represivo”. Nunca antes desde la vuelta de la democracia hasta ahora –agregaríamos– observamos tal simbiosis entre poder económico, político, judicial encima blindado por los grandes medios de comunicación.</p>
<p><strong>¿Vamos a volver?</strong></p>
<p>Sí, la pregunta es cuándo y cómo. A este ritmo, habrá que arremangarse y hacerse de paciencia pero sobre todo de militancia. Y agregaríamos que el desafío es volver de manera bastante diferente de lo que se fue. Eso implica recuperar de manera dialéctica los aspectos más progresivos de la experiencia kirchnerista en clave de reelaboración y superación.</p>
<p>Se van a ofender los militantes kirchneristas pero si alguien debe estar deprimido –incluso antes de las PASO– son justamente quienes acompañaron a los gobiernos de Néstor primero y Cristina Kirchner después. Lo decimos desde la buena leche y desde una mirada no gorila. Si no, ¿Cómo se explica el recambio presidencial “por derecha” en 2015 sin prácticamente sobresaltos económicos ni crisis social? Algo falló.</p>
<p>Atribuirle toda la responsabilidad al accionar de los medios concentrados de comunicación o por caso al voto en blanco de la izquierda, no estaría siendo la mejor manera de salir de este berenjenal.</p>
<p>Ciertamente, existe una multiplicidad de causas y de larga data. Para Mabel Thwaites Rey parte de la explicación hay que buscarla en el período que protagonizaron los llamados gobiernos progresistas o post-neoliberales. Según Thwaites Rey, estos gobiernos se propusieron impugnar de manera parcial aspectos del modelo neoliberal pero sin arribar a trasformaciones profundas intelectuales ni morales. Lo que hubo fue un “pacto de consumo” pero sin atacar los pilares de la desigualdad social y la concentración de la riqueza.</p>
<p>De todas formas, entre la apuesta a un Socialismo del siglo XXI o la construcción de un Estado Plurinacional vs. un capitalismo con rostro humano y con inclusión, existen diferencias. Nos referimos a los casos contemporáneos e intentos de disputa de poder mayor en los casos de Venezuela y Bolivia por un lado y Argentina y Brasil por otro que no son motivo de este artículo. Sí, nos interesa ubicar cronológicamente –siguiendo a Thwaites Rey– que el comienzo del reflujo coincide por un lado con la muerte de Hugo Chávez en términos políticos y la baja pronunciada de los precios de los bienes de exportación en términos económicos, desde una mirada panorámica y regional.</p>
<p>Para Pablo Semán, las claves de la derrota de 2015 también hay que buscarlas en la coyuntura 2008-2011 que se inició con el conflicto por la “125”. “Se perdió la oportunidad de extender una hegemonía” ya que se optó por una batalla frontal que terminó en derrota en lugar de un camino de reformas con miras a mediano plazo. Sin embargo, ¿había mayoría suficiente para un proyecto reformista? ¿Cómo entender el arrollador 54% de Cristina en 2011 y lo que vino después? ¿No hubo parte importante de ese 54% de votantes que acompañaron a CFK y que antes habían votado a Macri en CABA? Ciertamente, sí. Las alarmas estaban allí y pasaron de naranja a rojo con las victorias legislativas de De Narváez primero y Massa después. Pablo Semán hace mención que antes de eso, Néstor Kirchner ya había interpretado una demanda de mayor calidad institucional con la elección en la que el Obispo Piña frenó el intento de reelección indefinida que pretendía el entonces gobernador de Misiones, Carlos Rovira.</p>
<p>Hubo demandas que no fueron correctamente leídas y asumidas. Como dijo un participante durante el debate, si el peronismo históricamente fue la alianza entre “un sector de la burguesía nacional y la clase trabajadora”, el kirchnerismo sobre todo logró penetrar en sectores de capas medias progresistas más el sector más postergado de la clase trabajadora –ese segmento que Semán denomina “el pobretariado” – pero que no fue acompañado mayoritariamente (salvo excepciones) por el núcleo duro de la clase trabajadora organizada y estructurada al mismo tiempo que reavivó los antagonismos sociales con sectores de la elite dominante que desataron todo su furia cacerolera cuando no le dejaron comprar dólares. Cambiemos es el “si no les gusta que armen un partido y ganen las elecciones” que no se desactivó en tiempo y forma.</p>
<p><strong>Inteligencia colectiva</strong></p>
<p>Si algo se diferencian el macrismo del kirchnerismo es que el “vamos por todo” cambiemita tiene un claro contenido reaccionario hacia los sectores populares y medios organizados. ¿Alguien puede pensar que la grotesca detención del “Pata Medina” en La Plata es para descabezar a la burocracia sindical y que venga la CGT de los Argentinos con Ongáro y Tosco a la cabeza? Difícil. Detrás está el proyecto de reforma laboral y destrucción del régimen laboral y salarial en sintonía con “el mundo”. De paso desarticular las resistencias que no se sumaron “al cambio”.</p>
<p>La desaparición de Santiago Maldonado como describe Pablo Semán, es una “inyección de miedo con efecto diferido”. El gobierno ataca de manera discrecional a los sectores organizaciones pero el objetivo central no es otro que erosionar la voluntad de los sujetos a movilizarse y reclamar. Y le sale bastante bien, inoculando y amplificando odio racista, xenófobo y de clase a través de los medios masivos de comunicación y sobre todo el uso de redes sociales.</p>
<p>Semejante escenario adverso obliga a pensar una respuesta que este a la altura. Algo que quedó picando luego del debate entre las organizaciones que participaron del conversatorio es esto de pensar una <strong><em>inteligencia colectiva</em></strong> en contraposición o, mejor dicho, en tensión con la búsqueda de síntesis política. Construir hegemonía es disputa pero además, “agregar diferencias”. Cambiemos lo hace; a nosotros y nosotras nos cuesta un poco más.</p>
<p>Hace poco en una columna de opinión para el diario <em>Clarín</em>, Marcos Novaro decía que Cambiemos “funciona ya como una casa común donde sus miembros pueden ocupar espacios de distinta gravitación, pero todos sacar provecho del común crecimiento y respetando mínimamente los roles y las identidades de los demás…”.</p>
<p>Las claves para construir hegemonía en nuestro caso es pensar en un sentido inverso al de Cambiemos. Están justamente en producir inteligencia colectiva. Es decir, recrear ámbitos de reflexión y acción común desde donde procesar las diferencias y donde cada actor pueda mantener su identidad y diversidad sin que eso impida actuar de manera coordinada. Algo así como construir una “casa común” pero de las clases subalternas. Inteligencia colectiva es pensar el momento más apropiado para golpear. El gobierno hace un intento permanente por fragmentar y erosionar la movilización. No se puede movilizar “en todo momento y de tres” como bien advierte Pablo Semán. Hay que movilizarse una vez y de a cientos de miles, es ahí donde mayor efecto tiene la movilización. Las marchas contra el 2&#215;1 y por la aparición de Santiago Maldonado son prueba de ello.</p>
<p>Una advertencia sobre el catastrofismo. El “se viene la crisis” entonces así el despertar de las masas y de nuevo el 2001, y todo gira a la izquierda, etc., etc., lleva a lecturas incorrectas de la correlación de fuerzas. Volver a 2001 es una “utopía reaccionaria”, nos provoca Pablo Semán. Quienes mejor leyeron aquella coyuntura fueron el kirchnerismo primero y el ciclo se cierra con el auge macrista. Una crisis puede ocurrir dentro de 5, 6 años o más. Cuando eso pase, el país va a ser otro y peor: hay que hacer política ahora. Es necesario construir respuestas políticas desde ahora. No existe fuerza política que pueda encabezar una oposición sólida y proyectarse como alternativa por si sola. El kirchnerismo atraviesa un gran dilema. Debe decidir si quiere ser una rama más que dispute dentro del peronismo o ser el aglutinador de un movimiento popular heterogéneo que sepa agregar diferencias. Sobre esto último no hay demasiadas señales a favor. Estamos ante la evidencia de un corrimiento al centro del gran espacio opositor. Las propias actitudes de Cristina van en ese sentido.</p>
<p>La izquierda trotskista también enfrenta un desafió. Si abre el juego a mayores niveles de articulación aunque eso desdibuje “el perfil” o bien se consolida como la izquierda realmente existente que no está mal pero tampoco alcanza para perforar su techo histórico. En términos electorales, al menos. En un contexto, donde ahora son más los actores que compiten por el mismo espectro. El kirchnerismo inclusive.</p>
<p>En este es escenario, un desafío que se impone es pensar estrategias que interpelen al conjunto de los sectores populares, la clase trabajadora y sectores medios progresistas. Es más, hay que salir de la dialéctica conurbano-capital como advierte Pablo Semán donde parece que todos los problemas se resuelven con los votos de la tercera sección. El país es más grande y federal. Allí están las asambleas ambientales antiextractivistas o los pueblos campesinos e indígenas que resisten el avance del agronegocio, por ejemplo.</p>
<p>Por último, volviendo a la pregunta inicial. La izquierda popular, independiente, etc. puede jugar un rol –en un mediano plazo– si es capaz de reinventarse. Si tiene la capacidad de reconstituirse en base a puntos programáticos e identitarios que le valieron vigor en su mejor momento, previo a 2011. No hay que encerrarse entre cuatro paredes para pensar respuestas programáticas. La clave está en recrear ámbitos de inteligencia colectiva y agregación de esfuerzos que tengan por objetivo revertir el actual estado de cosas. Para eso es necesario dejar de estar todo el tiempo a la “caza del reformista” como bien advierte Mabel Thwaites Rey, viendo cuando y donde aquel o tal se desvía de los preceptos anticapitalistas o traiciona la lucha. Las respuestas están allí y requieren de inventiva colectiva.</p>
<ol>
<li>Firman la convocatoria: Pueblo en Marcha &#8211; Colectivo por la Igualdad / Partido Social &#8211; MP La Dignidad / Izquierda Popular &#8211; Frente Popular Darío Santillán &#8211; Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional &#8211; MULCS &#8211; Resistir y Luchar &#8211; Corriente Política de Izquierda &#8211; Democracia Socialista / La Emergente / OP Cienfuegos &#8211; Corriente Surcos &#8211; Corriente Popular Juana Azurduy &#8211; Poder Popular Corriente de Izquierda &#8211; Patria Grande &#8211; Seamos Libres</li>
</ol>

<p><a href="https://marcha.org.ar/depresion-post-paso/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Depresión post-paso? Tres ejes para su tratamiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Sep 2017 09:00:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
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					<description><![CDATA[Aquí se presentan tres ejes para comprender el comportamiento electoral.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Francisco Longa</strong></p>
<p><em>El fantasma de la derecha que gana elecciones está asolando a la izquierda y al progresismo. Aquí se presentan tres ejes para comprender el comportamiento electoral.</em></p>
<p>Un fantasma recorre a la izquierda y al progresismo de Argentina: el fantasma de la derecha que gana elecciones. Como con toda aparición espectral, tras las PASO se multiplicaron los ámbitos dedicados a conjurarla. Es por ello que proliferan ahora dossiers de revistas, espacios de reflexión intelectual y jornadas de debate periodístico, donde la pregunta central es la misma: ¿qué dejaron las PASO en relación al escenario político? El seminario impulsado por Marcelo Leiras en la Universidad de San Andrés, que comenzó hace unas semanas, y el ciclo denominado ‘¿Depresión post-paso?’, que dará comienzo el próximo jueves en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, son dos muestras de este renovado interés por desentrañar las claves del presente político.</p>
<p>La pregunta central viene a cuenta sin dudas de la buena performance del gobierno nacional durante las primarias de agosto. Estas elecciones, si bien no implicaron un triunfo abrumador ni homogéneo a nivel nacional de Cambiemos, tampoco significaron un voto castigo al gobierno de Mauricio Macri: incluso más, éste logró mejorar su actuación en algunos distritos clave, como La Matanza.</p>
<p>El primer indicio fantasmal había tenido lugar sin dudas en el balotaje de 2015: allí, había llamado la atención cómo logró imponerse Macri, en tanto que el país no atravesaba una crisis económica (aunque sí un moderado estancamiento), por lo que el bolsillo más bien sugería apostar a la continuidad antes que al cambio. Pero la sorpresa que dejan las PASO es aún mayor a la del balotaje, por dos grandes motivos: el primero, que ahora el gobierno se re valida luego de haber aplicado un programa económico que empeoró las condiciones materiales de vida de las mayorías sociales –esto dicho por los propios funcionarios del gobierno–. El segundo, que tomando el distrito más numeroso en términos electorales, el gobierno perdió por muy pocos votos incluso llevando a un candidato casi desconocido, el cual a la vez se enfrentó a la candidata más competitiva de la oposición.</p>
<p>Con todo esto entonces, es natural que preguntas acerca de cómo vota la gente, qué piensa el electorado, o si ‘se le cree a la televisión o a la heladera’ al momento de votar, proliferen. Evidentemente, la maximización económica en el corto plazo no explica la arquitectura actual del voto. En las líneas que siguen se exponen brevemente tres ejes para interpretar las simpatías hacia el macrismo, más allá de la racionalidad económica. El primero es el eje participación / representación; el segundo es el eje éxito individual / fracaso estatal; el tercero es el eje sentido común previo / sentido común actual.</p>
<p><strong>En todo votas vos</strong></p>
<p>Respecto del eje participación / representación, Esteban de Gori escribió en Panamá Revista, que el macrismo logró movilizar una sensibilidad construida durante los años kirchneristas, que llamó de la ‘individualidad silenciosa’. Frente a la extrema gramática politizadora del kirchnerismo, la figura del individuo anónimo, que reivindica la despolitización y que cuida su ‘quintita’, es el <em>locus</em> con el cual el gobierno nacional logró conectar.</p>
<p>Si bien el kirchnerismo no se caracterizó por promover un tipo de democracia participativa, sí difundió un discurso público densamente politizado: el lugar de la militancia, la ‘lucha contra las corporaciones’, etc. Fueras o no parte activa de esas querellas, la narrativa política permeaba tu vida cotidianamente. El macrismo busca las simpatías en el terreno contrario. Claro que esto no es una novedad: el discurso de la ‘no política’ y del individuo por encima del colectivo, forman parte de una conocida estrategia discursiva de los sectores liberales.</p>
<p>Pero evidentemente un conjunto muy importante de la población no logró sentirse interpelada en forma positiva por la politización que ofrecía el kirchnerismo, y optó por el contrario por apostar a un escenario mucho más delegativo. Tal vez en lugar de optar por un proyecto que apela a ‘la fuerza de la gente’, las mayorías prefieran ahora uno donde los políticos profesionales estén ‘haciendo lo que hay que hacer’. Es bueno recordar que cuando Macri asumió como jefe de gobierno en la Ciudad de Buenos Aires, también hizo un fuerte acento en el ‘hacer’, el cual tácitamente buscaba contraponerse al ‘decir’ de otros proyectos. Por esos años la comunicación política del gobierno macrista se centraba en una enorme letra H. La H como símbolo de la mudez, del silencio, como quien reivindica el hacer frente a la vocinglería de los políticos tradicionales.</p>
<p>En suma, ‘vótennos que nosotros vamos a resolver los problemas’ es el argumento que subyace a dicha comunicación política. Siquiera se trata del ya algo delegativo ‘pinta tu aldea y pintarás el mundo’ tolstoiano, sino más bien con un especie de ‘pinta tu aldea y la gestión pintará el mundo’. Y muy probablemente esa propuesta de representación se muestre seductora para un importante conjunto de la población, que verdaderamente piensa que los asuntos de la <em>res pública</em> deben quedar en manos de profesionales.</p>
<p><strong>El trabajo es de nosotros, las gestiones son ajenas</strong></p>
<p>Ya durante la década de 1990 las usinas de pensamiento neoliberal instalaron lo que Martín Retamozo llamó una ‘subjetividad culpógena’, para explicar el fenómeno de la masiva desocupación. Con ello, estar desocupado/a no era responsabilidad de un programa de privatizaciones y ajuste fiscal, sino de individuos no del todo capacitados para competir en el mercado laboral; es probable que ese imaginario no haya sido del todo superado.</p>
<p>Actualmente aún es común oír personas que, cuando atraviesan períodos de bonanza en su condición laboral, lo adjudica a sus propios méritos individuales; del mismo modo, cuando sobrevienen épocas de desempleo, esto es explicado desde las propias incapacidades individuales. Esto podría dar respuesta a quienes se preguntan desconcertados ¿cómo puede ser que la gente vote a este gobierno, si aumentó la desocupación?</p>
<p>Los condicionantes estructurales de la formación de empleo, como por ejemplo si las políticas públicas promueven la especulación financiera (como el actual incentivo a la inversión en LEBACS), o por el contrario apuntan a subsidiar la instalación de empleo productivo, no son tenidos en consideración.</p>
<p>Esta mirada tiene su contracara en aquellos ámbitos que supuestamente excederían a mi competencia personal. Así, el éxito de un gobierno se mediría en tanto logró o no realizar asuntos que escapan al individuo: creación de autopistas, mejoramiento de las políticas educativas, reducción del narcotráfico, etc. Desde esta mirada, que empalma de lleno con el eje anterior sobre la representación, el rol de los que gobiernan es resolver los problemas que no dependen de la acción de la gente. Algo así como que si un individuo no tiene trabajo, puede salir más temprano a buscarlo, pedir menos sueldo o hacer un curso de capacitación para mejorar sus chances de conseguirlo. Pero seguramente no puede hacer las cloacas que le faltan a su barrio, ni pavimentar las calles dañadas.</p>
<p>Es por esto que el votante tal vez no castiga ni premia en forma exacerbada al gobierno en función de su suerte laboral, pero sí en relación a cómo observa aquello que aparece como responsabilidad del Estado. Precisamente los ejes simbólicos que postuló el macrismo recientemente, tienen que ver con esos factores: obra pública, lucha contra el narcotráfico, purgar a la policía.</p>
<p><strong>El sentido común no nació con el macrismo</strong></p>
<p>El tercer eje muestra una serie de sentidos comunes instalados que operan al momento de la opción electoral. Algunas de las grandes medidas políticas que indignan a la izquierda y al progresismo, tal vez no generan rechazo alguno en las mayorías. Se puede tomar por caso el aumento de las tarifas energéticas. Aunque hayan implicado un empeoramiento objetivo de las condiciones de vida, más aún de las personas de sectores populares, muchos justifican los aumentos por considerar que se trataba de tarifas demasiado bajas.</p>
<p>En realidad, no hace falta ser un reproductor autómata del sentido común de las clases dominantes, para pensar que nos genere ruido que el consumo mensual de energía eléctrica de una familia cueste apenas un poco más que el diario del domingo. Por ello, la comparación de los costos de los servicios de energía con otros bienes de consumo, no ayuda a desentrañar la justeza o la arbitrariedad de los aumentos. En realidad, los elementos que podrían llevar a cuestionar los aumentos deberían provenir de un análisis profundo de la matriz energética en nuestro país.</p>
<p>Quizás si la mayoría de las personas supiera que la energía está distribuida en forma absolutamente inequitativa, las opiniones sobre el tarifazo tomarían otra tonalidad. El excelente trabajo del <em>Observatorio Petrolero Sur</em> muestra con videos y animaciones, en forma pedagógica y entretenida, cómo el consumo energético en hogares representa apenas un 27,5% del total de la energía consumida; o cómo un solo Shopping Center consume el equivalente a 80 manzanas de un barrio residencial. O respecto del gas, cómo la mitad de los consumidores no está conectada a la red de gas, lo que hace que deban pagar un gas envasado hasta 10 veces más caro que el gas de red.</p>
<p>Si esta información fuera difundida y trabajada en espacios de la sociedad, como escuelas, universidades, clubes de barrio, etc., la publicidad reciente del gobierno nacional que llama a ‘abrigarse en casa para que no le falte gas a nadie’, resultaría por sí misma una afrenta a la inteligencia colectiva. Si a esta información se le sumara la difusión de las ganancias siderales que tienen las empresas concesionarias de energía, tal vez la indignación de las y los consumidores sería mayor ante un tarifazo.</p>
<p><strong>Comprensión y autocrítica</strong></p>
<p>En una nota reciente en <em>Panamá Revista</em>, Pablo Semán sostuvo que lo que no se advirtió respecto del macrismo, es que el escenario económico no se iba a imponer al imaginario cultural: “justo en el país de la batalla cultural permanente vinimos a olvidar que el sentido de la crisis económica se construye y que la discusión política de estos dos últimos años la vino ganando el gobierno”.</p>
<p>Revisar los tres ejes aquí presentados, permite reafirmar lo que sostiene Semán, en la medida que se trata precisamente de elementos de un sentido común que empalma de lleno con las aspiraciones gubernamentales, o mejor dicho: se trata de un gobierno que comprendió como movilizar las aspiraciones culturales que ya estaban presentes en un sector muy importante (quizás mayoritario) de la sociedad.</p>
<p>Claro que esta constatación, no nos debe llevar a condenar o impugnar cerradamente los razonamientos que justifican las medidas del gobierno, sino antes bien a superarlos. Tal como advierte Ezequiel Adamovsky en <em>Revista Anfibia </em>sobre el microfascismo, no hay peor postura que demonizar a quien lo ejerce. Esta demonización, además, nos puede llevar a una lectura esquizofrénica de la sociedad: cuando las mayorías sociales votan a gobiernos progresistas se trata de un pueblo empoderado y consciente, mientras que cuando votan a la derecha pasan a ser una masa manipulada por los medios que reproduce el sentido común. Claro que las sociedades cambian, y que sus horizontes culturales se pueden ir modificando; pero desde luego que no se pueden dar giros tan copernicanos con dos años de diferencia.</p>
<p>Por otra parte, antes que enojarnos con los modos en que las mayorías interpretan las ofertas electorales, es preciso recuperar la advertencia –nuevamente– de Adamovsky para el caso de los microfascismo: “sólo saldremos proponiendo un horizonte colectivo que sea mejor”.</p>
<p>Además de dicha propuesta, seguramente haga falta también una autocrítica profunda sobre cómo se llegó hasta este escenario. Tomando el caso de las tarifas de energía, ¿hubo un trabajo pedagógico, profundo y sostenido (tanto desde el gobierno anterior, como desde actores democráticos de la sociedad) que difundiera –y transformara– las inequidades de la matriz energética? Evidentemente no.</p>
<p>El sentido común de nuestra sociedad, al igual que otras resultantes sociales, se configura a partir de una disputa de sentidos y de poderes. En esa disputa, los elementos regresivos o progresivos avanzan y retroceden en función de aciertos y errores, tanto de los sectores concentrados de la economía y del poder, como del propio campo de las izquierdas y el progresismo. Comprender esos errores y mejorar nuestra puntería a futuro, probablemente sea una mejor idea que impugnar los elementos del sentido común que consideramos reaccionarios.</p>

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		<title>Estado de derecho</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Sep 2017 19:48:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Carina Lopez Monja]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2017]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
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					<description><![CDATA[Inició la campaña electoral de cara a octubre. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Carina Lopez Monja </strong></p>
<p><em>Inició la campaña electoral de cara a octubre. Mientras la principal incógnita es si Cambiemos recibirá una adhesión aún mayor que le dé un espaldarazo para avanzar con el ajuste fiscal y la reforma laboral, el gobierno sigue avanzando hoy con medidas que modifican el futuro del país a mediano plazo. </em></p>
<p>A 5 semanas de los comicios, la campaña se relanza con nuevos objetivos. La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner relanzó la actividad electoral con una entrevista para <em>Infobae</em> y un acto en Florencio Varela, sosteniendo el mensaje elegido previo a las PASO: &#8220;antes estábamos mejor, ahora peor, Unidad Ciudadana es quien puede frenar el ajuste&#8221;. Los dos datos llamativos fueron su mensaje hacia el peronismo y las respuestas esquivas que recibió. El periodista Luis Novaresio le preguntó a CFK si se consideraba de izquierda y la respuesta fue &#8220;soy peronista&#8221;. Ante la repregunta de si podía ser de un ala de izquierda dentro del peronismo, la ex presidenta eludió la respuesta. Poco después, la frase &#8220;Si soy un obstáculo en 2019 para la unidad del peronismo, me excluyo sin ninguna duda&#8221; resonó dentro del PJ, donde rápidamente salieron las primeras voces (entre las que se destaca la de Pichetto) que plantearon que CFK no será parte del bloque justicialista en la Cámara de Senadores. Finalmente, la condena a Venezuela por parte de la candidata de Unidad Ciudadana, ante la pregunta de si hay estado de derecho en tierras bolivarianas, fue una demostración más de evadir temas incómodos para un sector de votantes y marcar moderación en el mensaje.</p>
<p>Estas respuestas no son casualidad cuando se profundiza el debate de la crisis del peronismo y su futuro. Mientras algunos dan por hecho que el peronismo se rearmará sin CFK, otros creen que es la única líder opositora que tiene hoy el PJ para rearmarse de cara al 2019. Desde el círculo rojo, hablan de que el PJ vuelva a colocarse en el &#8220;centro democrático&#8221;. Joaquín Morales Solá pone en boca de un senador la calificación de que &#8220;CFK es la líder de la izquierda argentina, no del peronismo&#8221;.</p>
<p>Lo cierto es que, sin pasar por alto que la figura de la ex presidente es central en la oposición electoral a Cambiemos en estos comicios, su discurso hasta el momento no apuntó a proponer una resistencia activa al macrismo, ni a proponer un proyecto de transformación sino que, por el contrario, viene proponiendo asumir el rol de &#8220;oposición seria&#8221;: buscar contener la conflictividad callejera y poner el eje en lo que implica Cambiemos, a tal punto que equiparó el &#8220;no estado de derecho&#8221; en Argentina con la realidad venezolana, donde el gobierno de Nicolás Maduro viene enfrentando una ofensiva imperialista y de la derecha local que combina la violencia de la oposición al gobierno con una guerra económica sostenida en el tiempo.</p>
<p>Por su parte, Cambiemos adelantó que su objetivo es superar el resultado obtenido en las PASO en unos cinco puntos y llevar de 10 a 14 los distritos victoriosos para las elecciones generales de octubre. Desde algunos sectores del gobierno se planteó que la polarización entre el oficialismo y el kirchnerismo en tierra bonaerense se trasladará al resto de las provincias. En efecto, como consignaron en <em>Tiempo Argentino</em>, la campaña inició con un timbreo nacional y se espera que se repitan los ejes de obra pública, el &#8220;cambio&#8221; y la lucha contra las mafias, con la presencia de Carrió en la provincia de Buenos Aires acompañando a los candidatos. El gobierno contará con la inauguración de obra pública como moneda de campaña. La idea de visibilizar &#8220;el Estado en tu barrio, el Estado presente&#8221;, que mejora la vida de los ciudadanos, no es para despreciar, ya que ha tenido resultados concretos en los últimos años para el PRO en la Ciudad y para Cambiemos a nivel nacional estos dos años.</p>
<p>El dato más llamativo en la campaña del PRO será el uso de técnicas del &#8220;big data&#8221;. El entrecruzamiento de información electoral con datos socioeconómicos a gran escala permitiría al oficialismo llegar a conocer las preferencias de cada votante, barrio por barrio y manzana por manzana, conociendo las preferencias políticas y el perfil del votante de cada partido. Con estos datos, la micro segmentación del discurso y de la campaña tiene alcances aún impredecibles, en un nivel de entrecruzamiento y conocimiento que no tiene antecedentes.</p>
<p>Estos mecanismos no sólo se utilizan en la campaña electoral, sino que comienzan a ser decisivos para ver con qué reformas y qué profundidad avanza el modelo de Cambiemos. En muchos casos, desde las organizaciones populares no se llega a dar respuesta, al menos con la contundencia y masividad que se requiere.</p>
<p>Cabe destacar algunas de estas medidas. En primer lugar, el Senado avanzó con el proyecto de ley para ejercicios militares norteamericanos en Argentina, con aviones de combate y efectivos de la marina de Estados Unidos, a realizarse en Trelew y Bahía Blanca; en segundo lugar, el gobierno porteño avanza con las &#8220;escuelas del futuro&#8221; y frente a las tomas de los colegios secundarios en rechazo a la medida, salió a intimidar a los estudiantes pero, además, se planteó una convocatoria por las redes sociales para contar el proyecto &#8220;desde su visión&#8221;. En tercer lugar, el ministro de Ciencia Lino Barañao sigue sin dar respuesta a los científicos ante los despidos y el ajuste en el CONICET; se firmaron acuerdos de impacto a mediano plazo con el primer ministro israelí que implican colaboración en seguridad y compra de armas; en quinto lugar, el Congreso rechazó prorrogar la ley que impide los desalojos de los pueblos originarios, lo que dejaría camino libre para profundizar la represión en los distintos territorios.  Frente a esto, este jueves se hará una audiencia pública para reclamar por la aprobación de la prórroga en la sesión especial prevista para el 27 de septiembre, día en que organizaciones indígenas de todo el país se movilizarán hacia el Congreso Nacional.</p>
<p>Cada una de estas medidas tiene impactos estructurales para nuestro país. La precarización laboral en las escuelas públicas porteñas, el rol de la ciencia y de nuestros científicos, la vinculación con Israel y la compra de armamento, los ejercicios militares, el avance aún mayor sobre los territorios de los pueblos originarios, son parte de lo que el modelo de Cambiemos profundizará de aqui en adelante, en base al respaldo en octubre. Si bien cada una de estas medidas son resistidas, muchas de ellas por miles de personas en las calles, no cabe duda de que es complejo sostenerlas con el tiempo y la masividad que requieren si no son parte de una resistencia conjunta y unitaria de todos los sectores populares, teniendo en cuenta además los niveles cada vez mayores de estigmatización, judicialización y criminalización de estas luchas (con instructivo para realizar denuncias penales por los colegios tomados, con el ministro denunciando la violencia con la que ingresaron los científicos, con la vinculación a las comunidades mapuches con el terrorismo, por nombrar rápidamente algunos ejemplos).<br />
Que Cambiemos obtenga un resultado menor al esperado en las próximas elecciones es fundamental para que mida el impacto de las medidas que implementará hacia adelante y si la reforma fiscal y laboral serán &#8220;graduales&#8221; o &#8220;a la brasilera&#8221;. Pero no alcanza. La resistencia en las luchas del presente y en las que vendrán con el ajuste pos-octubre, la masividad ante la ofensiva del gobierno, será decisiva para que la correlación de fuerzas no se encuentre siempre en contra de los y las de abajo. Y eso requiere humildad, unidad de acción, paciencia, responsabilidad, protagonismo de quienes dicen basta.</p>
<p>Esta tarea no puede darse sola. Hacia adelante, sigue faltando una alternativa política unitaria que proponga un cambio de raíz en la Argentina. La necesaria resistencia al macrismo en las calles no se traduce en opción electoral para frenarlo en las urnas, para quienes abonamos a un proyecto que rompa con el modelo del capital y se proponga el socialismo en este siglo XXI.</p>
<p>Ese camino será más arduo. Hay quienes tienen esperanza en que la ex presidenta sea la referencia de un proyecto de esas características en Argentina, improbable desde el punto de vista de quien escribe estas líneas. Lo cierto es que un proyecto emancipador hoy requiere crear nuevas condiciones, relatos, experiencias que combinadas se propongan un cambio profundo para terminar con la explotación y la opresión, donde el eje no sea el acceso al consumo para vivir mejor, sino que proponga otro horizonte común.</p>
<p>No queda otra que parir una alternativa masiva, popular y unitaria en Argentina. Nadie puede solo o sola. Se necesita un proceso colectivo, un pueblo organizado y un horizonte común. No hay Chávez ni Evo en Argentina para construir el socialismo del siglo XXI. Se precisarán voluntades militantes, unidad y protagonismo popular.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/estado-de-derecho/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La agenda de Cambiemos ante octubre</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Sep 2017 11:41:01 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Panorama económico]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Francisco J Cantamutto</strong></p>
<p><em>A pocas semanas de las elecciones generales, el gobierno apunta a consolidarse en el marco de políticas regresivas.</em></p>
<p>El gobierno de Cambiemos salió fortalecido de las PASO, pues -de repetir la performance en octubre- se ubicaría como primera minoría en el Congreso y habría logrado expandir su alcance en las provincias, de la mano de variopintas alianzas. Todo esto en un contexto de persistente confrontación social: ya fue un éxito como no-derrota. Esta evaluación se sostiene incluso con el resultado en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, que el kirchnerismo blando busca estructurar bajo su liderazgo al resto del peronismo y a algunas fuerzas de centro-izquierda. El gobierno leyó esta situación con júbilo, pues le permite pensar en la continuidad de su proyecto político regresivo. Esto no era un dato antes de agosto, y constituye una novedad: según parece, el “gradualismo” del ajuste, criticado por la derecha más rancia, ha servido para ganar cierta gobernabilidad.</p>
<p>El mejor paralelo histórico disponible para comprender la actual deriva es el menemismo (1989-1999). Al igual que entonces, el candidato ganó con una fuerte dosis de demagogia y en el gobierno lleva adelante un proyecto social regresivo, de carácter neoliberal, todo esto logrado dentro del régimen democrático-procedimental, es decir, sin recurrir a una dictadura. Ahora bien, sobre este paralelo general, es necesario buscar precisiones que lo distingan. Lo que sigue son apenas notas preliminares en este sentido.</p>
<p><strong>Proyecto pensado</strong></p>
<p>En primer lugar, es importante remarcar que Cambiemos no asume en el contexto de una crisis previa. Cualquier indicador de recesión de 2015 no se compara con la larga década de estancamiento y los brotes de hiperinflación que cerraron los &#8217;80. El miedo y la angustia del pasado inmediato no sirven de extorsión para validar cualquier medida. La denuncia de la corrupción ligada al gobierno previo tiene patas cortas, porque el actual gabinete está muy complicado. Por solo referir algunas manchas ilustres, están los Panamá Papers, Braun negociando precios minoristas con su propio tío, Aranguren y equipo aplicando un tarifazo que favorece los negocios de las empresas donde trabajaban o eran accionistas, Caputo y el equipo del ministerio de Finanzas colocando deuda a través de sus bancos, Macri condonándose a sí mismo la deuda del correo o subiendo los peajes a su propia concesionaria. La corrupción como potestad kirchnerista solo se sostiene por el blindaje mediático.</p>
<p>El segundo punto es que este proyecto -a diferencia de los &#8217;90- no se da en el marco de una euforia global de reformas. El contexto actual es de una larga crisis irresuelta, que estalló en 2008 y mantiene al mundo creciendo poco, y la falta de un orden global consolidado bajo un claro liderazgo (como ejerció EEUU en aquella década). Las potencias apoyaron inicialmente a Macri, pues lo veían como la cabeza de playa de un &#8220;giro a la derecha&#8221; por la vía democrática (el voto, al menos) en la región. Pero esto no trasuntó en mayores concreciones materiales, debido por un lado a las dificultades para avanzar en el “giro” regional (derrota de Lasso en Ecuador, estancamiento de la situación venezolana), y por otro a las propias crisis de los países centrales (UE aún lidiando el Brexit y EUA con permanente cuestionamiento al gobierno).</p>
<p>Un tercer punto es que, aunque la agenda de reformas neoliberales es semejante, tiene el problema de que la mayoría de ellas ya fueron hechas, y solo escasamente revertidas. Esto hace que no haya un &#8220;golpe de efecto&#8221; de las reformas: no hay regalos tentadores, como el conjunto de las empresas públicas, que sirva para atraer la inversión y validar el modelo. Esto no significa que no existan negocios posibles (tenencias accionarias en manos de ANSES, rutas aéreas, etc.), sino que no alcanzan para mostrar contundencia. La liberalización de la cuenta capital y la apertura comercial fueron un hecho en el primer mes de gobierno, desmontando de un plumazo los escasos controles establecidos.</p>
<p>Los cuatro ejes de reformas económicas por los que el gobierno busca avanzar son la flexibilización laboral, la reforma previsional, la reforma tributaria y la agenda internacional del libre comercio (en rigor, la consolidación del derecho corporativo). De allí el apremio por firmar TLCs (hasta ahora esquivos) y lograr ser sede de negociaciones multilaterales (OMC en diciembre y G20 en 2018). Los 4 ejes están ya en marcha, debatiéndose tras bambalinas o incluso públicamente.</p>
<p>De conjunto, el gobierno no ha logrado inflingir todas las derrotas que esperaba sobre las clases populares, aunque ha tenido algunos éxitos. Entre otros, se puede mencionar que -gracias a la inflación- redujo en términos reales los salarios, las prestaciones sociales (AUH) y las jubilaciones, precarizó algunos convenios laborales (automotrices, petroleros, construcción), logró un recorte en el sistema de ciencia y técnica, hizo realidad el absurdo blanqueo de capitales (que benefició al propio staff de gobierno), el pago a los fondos buitres, el tarifazo (aunque en cuotas, en lugar de ser súbito como buscaban), y ha desmontado o amenazado con hacerlo algunos programas sociales (quita de remedios en PAMI, los subsidios a discapacitados o las becas a universitarios/as, por ejemplo). En este sentido, se despega de la contundente derrota inflingida por Menem en sus primeros años de gobierno.</p>
<p>Habiendo realizado una parte sustancial del ajuste en 2016, el gobierno ha puesto en marcha un esfuerzo de obra pública para impulsar el pequeño rebote económico en año eleccionario. Los sectores más beneficiados por la política económica, como el agro o la minería, se muestran incapaces de traccionar al conjunto del PBI y menos aún la contratación de fuerza de trabajo. Pero todo esto alcanza para dilatar el debate, promoviendo la idea de una recuperación en ciernes (los &#8220;brotes verdes&#8221;), mientras pasan las elecciones. Sin embargo, hasta el momento, todo este tenue rebote y las finanzas públicas está dependiendo directamente de la toma de deuda.</p>
<p>Vale señalar que hay una parte de la sociedad que está avalando este rumbo, que incluso se ha movilizado expresándolo en abril de este año. Algunos son presa de engaños de la posverdad, y otros solo confundidos por el bombardeo de desinformaciones, pero también hay una parte que avala con conciencia lo que se hace. Por la vía que fuera, el gobierno ha sistemáticamente instalado algunos elementos ideológico-políticos de la derecha, incluyendo la relativización del Terrorismo de Estado (en boca de ministros, secretarios e incluso el propio presidente), o el culto a la individualidad como garantía de éxito (bajo el discurso del emprendedorismo). Asimismo, se ha aprovechado muy bien del legado consumista de los &#8217;90, para que una parte de la población se sienta a gusto con poder comprar más bienes importados o viajar más asiduamente al exterior (ninguna de ambas cosas era imposible antes). El apoyo del conservadurismo tradicional y el poder económico, claro, lo damos por descontado. Señalar estos rasgos de una minoría social favorable al gobierno no equivale a pronunciarse por una supuesta hegemonía.</p>
<p><strong>El punto de resistencia</strong></p>
<p>El cuarto punto es, justamente, que la experiencia histórica está disponible, y por eso mismo una parte importante del pueblo sabe de qué se trata esto, y no se deja engañar por consignas vacías. En este sentido, el acuerdo con la burocracia sindical ha resultado insuficiente, viéndose desbordado más a menudo de lo que gustaría.</p>
<p>Desde su inicio, Cambiemos apareció como una opción menos conciliadora, menos hegemónica, de las fracciones del capital concentrado menos dispuestas a hacer concesiones. Es una expresión político-partidaria de la confrontación del 2008. Por ese motivo, la deriva represiva era un rasgo previsible. El protocolo anti-piquetes, el encarcelamiento ilegítimo de dirigentes sociales (con la figura central de Milagro Sala) y la represión en Cresta Roja fueron hitos inaugurales, consolidada este año con la cruzada contra los docentes, el desalojo de PepsiCo y los sistemáticos hostigamientos a comunidades ubicadas en torno a territorios con recursos valiosos (en especial, por hidrocarburos, litio y soja). En este último caso se enmarca la desaparición forzada de Santiago Maldonado.</p>
<p>Pero el sentido mismo de esta deriva es garantizar un cierto orden, que incluya (sin limitarse a) algunos buenos negocios y un horizonte de previsibilidad (el &#8220;clima de negocios&#8221;). La movilización sostenida, el uso de diversas redes sociales y medios alternativos para difundir información veraz, la militancia en los lugares de trabajo y en las calles, han mostrado que gran parte del pueblo no está dispuesta a tolerar este rumbo. Y que no acepta además la falsa polarización que reduce todo acto de resistencia a un &#8220;complot&#8221; kirchnerista: en la acción de resistencia convergen las más variadas fuerzas populares y de izquierda. El poder económico detectó esto, y de hecho ha publicado un comunicado sobre el caso Maldonado pidiendo pronta resolución: comprende que continuar este rumbo está generando más riesgos que garantías.</p>
<p>El gobierno enfrenta en octubre el desafío de consolidarse en la política institucional, para poder avanzar con su agenda de reformas regresivas. Por suerte, la política no se reduce a los votos, y es posible que las formas de resistencia hasta ahora desplegadas pongan coto a la ofensiva oficial. Por supuesto, mejor aún sería avanzar más allá de la resistencia al ajuste.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-agenda-de-cambiemos-ante-octubre/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El mito de la polarización: un PASO de consolidación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Aug 2017 13:09:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
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					<description><![CDATA[De cara a octubre]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Agustín Bontempo / @agusbontempo</strong></p>
<p><em>A casi una semana de las PASO, seguimos sin saber los resultados definitivos pero algunos conceptos se logran instalar. Análisis de la polarización como opción del gran capital.</em></p>
<p>Prácticamente todo se ha dicho sobre los (no) resultados de las PASO: que Cambiemos deja de ser fuerza local para consolidarse como una alianza nacional, el kirchnerismo pudo reinsertarse en la disputa del poder pero con menos alcance del esperado, que el massismo y el randazzismo hicieron elecciones magras pero con poder de incidencia para octubre, que el Frente de Izquierda y de los Trabajadores se consolida como referencia de izquierda, pero sin desequilibrar la balanza de los grandes partidos del bloque de poder.</p>
<p>Estas concepciones dieron letra a un sinfín de discusiones, incluso el resurgimiento de la boleta electrónica como garante de un sistema que no transmite confianza, sin hacer hincapié en el oscuro juego de poder que conllevaría un nuevo sistema electoral, con evidentes fracasos en otros <a href="https://www.minutouno.com/notas/1566007-como-funciona-el-voto-electronico-y-que-fracaso-otros-paises">lugares del mundo</a>. Al respecto, ya nos <a href="http://www.marcha.org.ar/la-autoridad-que-ejecute-las-elecciones-podria-organizar-fraude-de-forma-mas-barata/">hemos ocupado</a> de esta cuestión algunos meses atrás.</p>
<p><strong>¿Polarización de coyuntura o bipartidismo como estrategia?</strong></p>
<p>El gobierno que encabeza Mauricio Macri ha logrado construir su hegemonía en base a un significante que fue llenado por diferentes conceptos: la pesada herencia. Ya sea por el retraso cambiario, por el ajuste tarifario, por las obras no realizadas, por las corrupciones establecidas o cualquier otra razón, Cambiemos supo desarrollar una serie de decisiones en base a la necesidad de reconstruir lo destruido por el kirchnerismo durante 12 años.</p>
<p>Esta táctica fue recuperada felizmente por parte del PJ y el kirchnerismo duro, que respondió con supuestas políticas de Estado que permitieron a la población vivir mejor. Histórica oposición entre público y privado, más o menos derechos, soberanía o <em>cipayismo</em>, etcétera.</p>
<p>Es innegable, al menos para este periodista, que los momentos donde abunda Estado de Bienestar, capitalismo de estado o variantes de este tipo, tienen una incidencia de corto o mediano plazo mucho más positiva que los momentos de contracción económica, conservadurismo o neoliberalismo. Es decir que, dentro de las etapas por las que atraviesa el Estado burgués, hay momentos progresivos de auge económico y otros de retraso y ajuste de nuestras vidas.</p>
<p>Sin embargo, una y otra teoría, con su práctica correlativa, tiene un fin específico que es la consolidación de un bloque de poder en las estructuras del Estado. Es así que el macrismo no hubiese despedido 200 mil empleados públicos si estos hubiesen gozado de estabilidad laboral contra la precarización que hubo durante el kirchnerismo (precarización que, por supuesto, continúa), ni el macrismo hubiese sancionado las leyes del ajuste si no fuese por los votos que sistemáticamente les dio el PJ/kirchnerismo, por mencionar solo dos ejemplos.</p>
<p>Depende de quién lo mire, y tomando como referencia la provincia de Buenos Aires, hoy podemos asegurar que casi el 70% de la población rechaza las políticas de Cambiemos. Análogamente, podemos afirmar que casi el 70% de las y los provincianos no ven una opción kirchnerista para la coyuntura actual. Sin embargo, las tribunas de los grandes medios de comunicación, de un lado y del otro (léase, TN o C5N), evangelizan a unos y demonizan a otros. La mesa está servida, es el “cambio” o “vamos a volver”. Y fin de la historia.</p>
<p>Aquí podemos afirmar que el gobierno de Cambiemos es sumamente regresivo, antipopular y garante de la pobreza del país. Sin embargo, y contemplando positivamente algunas políticas sociales, el kirchnerismo nunca se definió por un cambio estructural de la sociedad para poder finalizar con el hambre y la explotación. No lo hizo Cristina, tampoco Nestor. No lo hizo Perón, ni mucho antes Rosas.</p>
<p>El Estado capitalista solo puede dar respuestas capitalistas, por lo tanto, al servicio de los poderosos. Lleguen migajas o panes enteros a los sectores populares. <a href="http://www.marcha.org.ar/tergiversa-y-reinaras-el-cinismo-de-la-nacion/">Esto ya lo hemos dicho</a> y la historia lo demostró hasta el cansancio.</p>
<p><strong>Hegemonía y lucha de clases</strong></p>
<p>El panorama que se abre es realmente complejo. Los manuales del buen político dicen que en momentos de crisis económica y de pérdida de derechos adquiridos, la población tiende a aumentar los niveles de participación en el espacio público. Con mayores o menores niveles de involucramiento, con más o menos voluntarismo o espontaneidad, las personas se inclinan por recurrir a lo no convencional. Llevando esto a la arena política electoral, hubiésemos esperado una mayor inserción de los partidos de izquierda. Sin embargo, a nivel nacional solo el Frente de Izquierda tuvo un leve crecimiento en relación a las PASO de 2015, pero el resto de las fuerzas (a excepción de buenas experiencias locales como Ciudad Futura en Rosario), quedaron en el camino.</p>
<p>Concretamente, y siguiendo con la provincia de Buenos Aires como parámetro, alrededor del 80% de las y los votantes se inclinaron por la tradición política que ya ha demostrado hasta el cansancio su decisión disfrazada de incapacidad, de no resolver los problemas del pueblo trabajador.</p>
<p>Esto se da por varios condimentos: en épocas de masificación de los medios de comunicación -incluyendo todos los soportes (digital, audiovisual, gráfico) y redes sociales-, la generación de opinión pública está al servicio del bloque gobernante. El famoso “duranbarbismo” se instala, lavando la política, ocultando lo podrido -esto incluye los grandes partidos del hambre como el PJ o la UCR-, banalizando los padecimientos. Al mejor estilo de Roger Stone, que se haga lo que se tenga que hacer para ganar.</p>
<p>No son solo los medios. La complicidad de la burocracia sindical, la intervención en nuestras vidas de las instituciones del Estado, el uso deliberado de las fuerzas de represión. Y Este combo merece nuestra atención.</p>
<p>Cambiemos ganó en medio de la desaparición de Santiago Maldonado y Nadia Rojas, del femicidio de Anahí, de la represión a los trabajadores de PepsiCo. Elisa Carrió alcanza el 50% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires por su “demostrada” coherencia y honestidad. Carrió, quien fuera antimacrista hasta hace tres años y viró en la política desde el progresismo, el centrismo, radicalismo o ahora en la derecha.</p>
<p>Y decimos que requiere nuestra atención porque es en un contexto nefasto donde el gobierno se consolida y el kirchnerismo puede salir a presionar por desaparecidos como si no existiera Julio Lopez o Luciano Arruga.</p>
<p>Frente a este contexto donde la hegemonía de la clase explotadora se consolida, más allá de su rotación al interior, la lucha de clases requiere de la mayor inteligencia política. Se trata de consolidar una alternativa nacional independiente de gobierno y patrones, pero la lucha va más allá. Se requiere, también, de la rigurosidad de estudio del contexto actual, de las intervenciones en los barrios y sindicatos, del compromiso de las universidades, del reagrupamiento de las organizaciones populares que se definen por el clasismo, contra el capitalismo y el patriarcado.</p>
<p>Esto no intenta ser una simple proclama unitaria, sino que, al igual que cuando <a href="http://www.marcha.org.ar/el-aggiornamiento-de-la-nueva-derecha/">anunciábamos</a> hace algunos años que la derecha se estaba ajustando a los nuevos tiempos, demanda la capacidad de redoblar esfuerzos para detener, si, pero también vencer lo que, caso contrario, se tornará inevitable: que se dinamice el ajuste y la represión como una política estable.</p>
<p>Mike Pence, Vicepresidente de Estados Unidos, ya le dio la <a href="https://www.clarin.com/politica/mike-pence-bolsa-reformas-macri-devolvieron-reputacion-argentina-mundo_0_ByVa6Tg_W.html">bendición</a> a Mauricio Macri. La lucha contra el imperio y sus representantes locales deberá ser firme y prolongada.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-mito-de-la-polarizacion-un-paso-de-consolidacion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Giro obligatorio a la derecha</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Aug 2017 13:26:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2017]]></category>
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		<category><![CDATA[PASO]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[pro]]></category>
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					<description><![CDATA[Subestimar al PRO como fuerza política es ya un balance de ciegos y necios.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ana Paula Marangoni</strong></p>
<p><em>Los resultados provisorios son un fuerte indicador de que la entonces advenediza fuerza que alcanzó la presidencia en 2015 con una precaria estructura (y echando mano de las posiciones radicales), dos años después, aumenta sus triunfos y posicionamientos. Subestimar al PRO como fuerza política es ya un balance de ciegos y necios. </em></p>
<p>Las elecciones PASO de este año confirmaron, show y globo inflado mediante, un panorama difícil de digerir. Independientemente del caso de la Provincia de Buenos Aires, que merece su propio apartado, para sorpresa de muchos, el PRO se consolida como fuerza nacional, y dio el batacazo en provincias referenciadas históricamente por otras fuerzas: Córdoba (Unión por Córdoba de Schiaretti), Neuquén (Movimiento Popular Neuquino), La Pampa (Frente Justicialista), San Luis (Frente Unidad Justicialista de Rodríguez Saa), Santa Cruz (Frente Para la Victoria), Mendoza (Frente Peronista Somos Mendoza); junto a otros triunfos: Jujuy, Entre Ríos, Corrientes, la ya acostumbrada elección arrasadora en la Ciudad de Buenos Aires, y el empate técnico en suspenso en la Provincia de Buenos Aires.</p>
<p>Esta buena performance es aun más resonante en un contexto general de ajuste, despidos y flexibilización laboral. Lejos de emitir un “voto castigo”, o del famoso equilibrio de poderes del ideal republicano (un partido en el Poder Ejecutivo y fuerzas opositoras en el Poder Legislativo), el mensaje general parece ser de aprobación y consolidación del gobierno actual, quien lograría conseguir mayoría en la Cámara de Diputados. Siendo que las provincias y ciudad que aportan mayores bancas son la ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza; todo parece indicar que a excepción de Santa Fe y con puntos suspensivos sobre la Provincia de Buenos Aires, el Pro también está cerca de lograr un triunfo electoral estratégico.</p>
<p><strong>Perdedores</strong></p>
<p>Mientras tanto, las PASO parecen dejar en claro una estela de perdedores, y serían los centristas Massa y Randazzo. A Massa, pareciera que se le va acabando el combustible que en estas elecciones debían impulsarlo como principal fuerza opositora. Y a Florencio, parece que, valga la redundancia, no le llegó su ansiado tren.</p>
<p>El factor “Cristina”, con fuerte arrastre (aunque no por eso desprovisto de inconvenientes), ha influido para debilitar (o dinamitar, según el caso) ambas opciones. Y probablemente, ambos candidatos sufran pérdidas de votantes frente a la disyuntiva que el PRO siempre se encarga de caracterizar como un dilema entre “pasado y futuro”.</p>
<p>El Massismo, de perpetuarse la tendencia actual, perdería su lugar protagónico en la oposición, pasando a ser una fuerza minoritaria. Mientras que la esperanza Randazzista, pereció antes de nacer.</p>
<p><strong>Provincia de Buenos Aires</strong></p>
<p>La elección en la Provincia tuvo picos de desesperación por parte de los <em>salieris</em> de Cristina. A las diez de la noche, en el bunker PRO, era un hecho la inesperada victoria de Esteban Bullrich por encima de la candidata de Unidad Ciudadana, nada menos que la ex presidenta. Sin embargo, y más allá del apetito de Cambiemos por los flashes fotográficos, se sabía que justamente los datos que faltaban cargarse pertenecían a distritos en los que CFK obtuvo mayores caudales de votos. Esto mantuvo en vilo a las fuerzas kirchneristas, que tuvieron que esperar las palabras de su líder hasta las cuatro de la madrugada y, con un 5 % de mesas sin escrutar, ver cómo Cristina llegaba a un empate técnico.</p>
<p>Ese 5 % decisivo para los candidatos distanciados por milésimas llegará en diez días aproximadamente, y es probable que importe poco a quienes pudieron llevarse la foto de la victoria. Porque después de todo, en las PASO quienes se muestran ganadores tienen la posibilidad de convencer a los votantes de que efectivamente son los ganadores.</p>
<p>Si bien sabemos que ese cinco por ciento no es para nada decisivo, dado que lo determinante será el resultado de las elecciones generales (en las que de algún modo y dada nuestra cultura personalista deseamos que se produzca un “desempate”, más allá de que técnicamente se está disputando una banca de diferencia en el senado), es inevitable no percibir el resultado electoral de CFK como una ¿victoria? con sabor a derrota.</p>
<p>En un contexto en el que Cambiemos continúa fortaleciéndose; a CFK, la mayor investidura de su propia fuerza, y aspirando a un cargo mucho más modesto que el de la presidencia (varios escalafones más abajo, podríamos afirmar), parece costarle a duras penas sostenerse en su histórico bastión de votos frente al ex ministro Esteban Bullrich, quien, si bien es una figura con buena imagen y en probable ascenso, dista de ser uno de los principales referentes del PRO.</p>
<p>CFK se juega en estas elecciones mucho más que un cargo en el senado. Simultáneamente, se pone a prueba la disputa por el liderazgo en el PJ (primer desafío logrado), pero también la posibilidad de ser la líder de la oposición a este gobierno; en tercer lugar, cabría la posibilidad de poner a prueba su posible presidenciabilidad (o la de su fuerza) en 2019. Pudiendo comprobarse con altas posibilidades el liderazgo de la oposición en ambas cámaras, el Kirchnerismo se enfrenta al mayor de sus obstáculos, y es el de quedar encapsulado en un liderazgo que no permite hacer crecer otros y que muy probablemente no tenga suficiente fuerza como para vencer al PRO en las siguientes elecciones.</p>
<p>Esta victoria amarga sería el peor de los panoramas ya que dejaría abierta al PRO la posibilidad de tener buenas chances de reelección. Pero siempre es mejor no adelantarse. Y mucho menos hacer pronósticos.</p>
<p>Como saldo de las PASO queda en el aire la sensación de que el giro a la derecha de este gobierno, pese a las medidas de exclusión social que viene llevando a cabo, tiene el visto de aprobación. ¿Estaremos viendo distintas películas?</p>
<p><strong>Nota relacionada: <em><a href="http://www.marcha.org.ar/el-resultado-electoral-el-empate-no-lo-es-todo/">El resultado electoral: el empate (no) lo es todo</a></em></strong></p>

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		<title>El resultado electoral: el empate (no) lo es todo.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Aug 2017 21:22:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2017]]></category>
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					<description><![CDATA[Un debate más allá de la provincia de Buenos Aires]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Francisco Longa</strong></p>
<p><em>En vísperas electorales los análisis o las reseñas sobre lo que dijeron las urnas abundan. En la siguiente nota buscamos aclarar algunos puntos centrales que deja la jornada del domingo, más allá del resultado en provincia de Buenos Aires.</em></p>
<p><strong>El panorama global</strong></p>
<p>En primer lugar es importante aclarar que la asistencia a las urnas sigue siendo fluida y cuantiosa en el electorado nacional. Casi un %78 del padrón fue a votar en este caso, lo que representa incluso un incremento respecto de la asistencia de las primarias de 2015, donde el guarismo rondó los %74. Estos números son similares a los de las asistencias en países vecinos donde el voto es obligatorio, como Brasil, Bolivia y Uruguay, aunque en este último en general la asistencia supera el %90.</p>
<p>Como conclusión general, observando la panorámica que deja el país, es evidente que la polarización entre el macrismo y el kirchnerismo es la que domina el espectro electoral. Esta polarización se presenta con fuerza en distritos significativos, como las provincias de Buenos Aires y de Santa Fe, y en otros distritos de menor cuantía electoral como Chaco, Misiones o La Pampa. Hay dos distritos significativos por su volumen electoral que se muestran claramente alineados al gobierno nacional: Capital Federal y Córdoba; en éste último es probable que el kirchnerismo pueda mejorar su performance si dedica mayores esfuerzos proselitistas, aunque la tendencia general parece difícil de revertirse de acá a octubre.</p>
<p>También hay que destacar la modificación del mapa nacional respecto de tendencias que se venían manteniendo por largos períodos de tiempo. Nos referimos a provincias como San Luis, Santa Fe, Santa Cruz y La Pampa, por ejemplo, donde no solamente fueron derrotados los oficialismos, sino que perdieron partidos políticos que habían ganado consecutivamente varias elecciones del pasado reciente. Con excepción de Santa Fe, donde se impuso el kirchnerismo, el resto de los ‘triunfos sorpresa’ quedaron del lado del macrismo.</p>
<p>Pero las sorpresas a nivel nacional no solamente se expresaron en triunfos. Es importante prestar atención a algunos desempeños que, aunque no se cristalizaron en victorias, marcan avances significativos y novedosos. El caso de la provincia del Chaco es significativo al respecto: si bien el peronismo retuvo la provincia, retrocedió más de 15 puntos porcentuales respecto de su desempeño en las PASO de 2015; si bien Cambiemos mantuvo sus 37 puntos, al igual que en 2015, la merma del peronismo acerca al macrismo a la cima electoral.</p>
<p>En Jujuy, por ejemplo, el Frente de Izquierda casi duplicó su desempeño de 2015, y alcanzó ahora un destacado %12,5. Estos números nos hablan de movimientos subterráneos, que no se han expresado en triunfos ni ‘batacazos’, pero a los que hay que prestar atención para identificar cuáles pueden indicar tendencias de mediano y largo plazo, y cuáles son apenas desempeños aislados con pocas chances de repitencia.</p>
<p>Otra conclusión general que devuelve la imagen nacional es el debilitamiento de la ‘tercera vía’ encarnada en figuras como Sergio Massa o Florencio Randazzo. Aún juntos, y en el lugar donde mejor se mueven (la provincia de Buenos Aires), no superan el %20 de los votos, lo que significa -sobre todo para el ex intendente de Tigre-, una merma en su desempeño.</p>
<p><strong>Metamorfosis del mapa político</strong></p>
<p>Estos datos refuerzan la idea de que Cambiemos dejó hace tiempo de ser un fenómeno porteño, y hoy se consolida como el espacio político con mayor proyección nacional. Además, a diferencia del kirchnerismo, tiene menor dependencia respecto de su líder. Como sostiene el politólogo Julio Burdman en un artículo de la Revista Anfibia, los datos del domingo parecen mostrar que Cambiemos está dejando de ser una alianza electoral, para pasar a ser un partido único, con proyección, programas y presencia nacional.</p>
<p>A nivel de los candidatos, es cierto que Esteban Bullrich no hubiera logrado tantos votos sin el protagonismo de Vidal en la campaña, pero no es tan fácil asegurar que cualquier otro candidato kirchnerista lo hubiese hecho si recibía la bendición de Cristina. Es cierto que cerca de CFK hay dirigentes con buena imagen y con caudal de votos propios, como por ejemplo Agustín Rossi en Santa Fe. Pero Cambiemos ha logrado consolidar dos elementos: por un lado una ‘marca’ electoral exitosa y que parece no haber alcanzado su techo. Esta marca, aunque apela a la ‘novedad’ también logró funcionar con candidatos que vienen con larga trayectoria en política: no solamente con casos como el de Carrió, en San Luis, por ejemplo, Claudio Poggi le ganó a los Rodríguez Saá. Poggi es un antiguo aliado a la familia peronista gobernante, pero que enmarcado en Cambiemos logró pegar un salto y poner en vilo la hegemonía del justicialismo.</p>
<p>En segundo lugar, Cambiemos cuenta con una serie de dirigentes con buena imagen en el electorado, como Rodríguez Larreta, Vidal, además de la ya mencionada Elisa Carrió. También es evidente que la candidata porteña podría en un futuro representar un problema para el gobierno, en caso de que decida apostar a un protagonismo individual desmedido. Pero mientras se mantenga dentro del espacio que la acaba de consagrar, el partido de gobierno puede ostentar un puñado de candidatos que gozan de buena salud electoral.</p>
<p>Por el contrario, en el caso del kirchnerismo la dependencia respecto de CFK sigue siendo muy grande. Sin embargo, con una campaña en la que casi no desplegó publicidad en la vía pública, y con una enorme maquinaria mediática en su contra, Cristina sigue vigente en el distrito más poblado del país; y si logra seducir a parte del electorado peronista que eligió a Massa o a Randazzo en las primarias, tiene altas posibilidades de triunfar en octubre.</p>
<p>En este punto es importante destacar que es la propia estrategia del gobierno la que va a llevar a los comicios de octubre a un punto de máximo riesgo: es que Cambiemos buscó transformar la elección en una valoración entre el pasado y el futuro. Es curioso, mientras algunos actores importantes del gobierno, por caso la vice presidenta, se encargan de decir que las elecciones de medio término no sirven para nada, al mismo tiempo el gobierno apela a transformarlas en una gesta decisiva para definir el futuro de la nación. Hay allí una contradicción.</p>
<p>Pero no es problema para el gobierno sembrar contradicciones: el propio manejo espurio del escrutinio con fines mediáticos, y el actual retaceo de un porcentaje de votos que podría incluso dar vuelta el resultado en la provincia de Buenos Aires, contradice la imagen de la transparencia y la defensa de la república, supuestos vicios del populismo de los cuales Cambiemos había venido a librarnos.</p>
<p>Por último, es importante remarcar que el gobierno apostó y apostará a ‘presidencializar’ la elección. Incluso más: el actual empate virtual en el distrito más importante del país le otorga al gobierno más elementos para transformar una simple elección general legislativa, en prácticamente una instancia de balotaje presidencial.</p>
<p>Esta estrategia se enmarca en la ofensiva polarizadora que el gobierno viene encarando desde que los números de la economía no responden: esto está, una vez más, muy lejos del ‘unir a los argentinos’ prometido en la campaña. Esta vocación de dramatizar y presidencializar la elección le sirve al gobierno, pero también al kirchnerismo. Por el contrario le es sumamente perjudicial a todo aquel que plantee una tercera vía respecto de la polarización. De esa forma se explican los magros resultados de Massa y Randazzo, y es por ello también que se puede augurar que, en octubre, una parte significativa de los votantes de éstos últimos va a terminar cayendo de uno o de otro lado de la mal llamada ‘grieta’.</p>
<p>Respecto del desempeño de la izquierda, pueden observarse luces y sombras. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores sigue siendo la principal referencia de la izquierda, y muestra un crecimiento porcentual en la foto a nivel nacional: provincias como Chaco, Jujuy y Mendoza apuntalan este crecimiento. Sin embargo, en los distritos más poblados como la provincia de Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe, su desempeño no mejora. Desde el lunes a la mañana las y los referentes se encargaron de destacar que su fuerza creció un %30 a nivel nacional respecto de 2015: pasando de 700 mil a 900 mil votos. Esto es una verdad objetiva, aunque oculta que en 2015 esta fuerza había sufrido una merma en su faena electoral respecto de 2013, año en donde cosechó más de un millón de votos en las elecciones generales. Es consabido que en las instancias legislativas el desempeño electoral de la izquierda argentina es mejor que en las ejecutivas; pero aún con ese parámetro, el Frente de Izquierda sacó menos votos ahora que en aquel último desempeño legislativo de 2013.</p>
<p><strong>¿Fin o re-estructuración del bipartidismo?</strong></p>
<p>Desde el lunes a la mañana, la principal preocupación tanto de Macri como de Cristina es entonces seducir esas voluntades intermedias, que rondan el %30 del padrón, para que en octubre vuelvan a encuadrarse en el marco de la polarización. En la provincia de Buenos Aires, entonces, el empate refuerza la grieta y fortalece al gobierno por un lado y a Cristina como principal figura opositora por el otro. Esto implica que el escenario se encuentra aún abierto.</p>
<p>Mientras Cambiemos se consolida como partido a nivel nacional, con un mensaje, una campaña y candidatos encuadrados en una estrategia dirigida desde la Casa Rosada, la conformación de Unidad Ciudadana le sigue dando a Cristina Fernández de Kirchner la posibilidad de renovar al panperonismo. De aquí a octubre nos esperan dos meses en donde se polarizará al máximo la campaña, en función de terminar deglutiendo al tercio que quedó fuera del ‘voto grieta’.</p>
<p>Todas las opciones alternativas a la división binaria entre macrismo y kirchnerismo, tanto las que se expresan por izquierda como las que elijen diversas versiones del peronismo no kirchnerista, enfrentarán un escenario por demás complicado para seducir voluntades ‘independientes’ de la polarización. Pero más importante que esta polarización puntual en esta campaña, es identificar cuáles de estas dinámicas están dejando de ser minorías circunstanciales, para pasar a ser tendencias de mediano plazo.</p>
<p>Si se confirma la consolidación de Cambiemos como estructura partidaria unificada a nivel nacional, y si Cristina logra dirigir al pan peronismo desde la Unidad Ciudadana, entonces es probable que la polarización tenga mucho para decir no solo de aquí a octubre, sino por varios años más. Si eso ocurriera, no estaríamos asistiendo al fin del bipartidismo en Argentina, sino a una metamorfosis del mismo: nuevamente dos partidos polarizan las voluntades mayoritarias, pero ahora con nuevos ropajes político-ideológicos.</p>

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		<title>Cambiemos en campaña: ¿giro keynesiano de emergencia?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Jul 2017 10:00:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
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		<category><![CDATA[Elecciones 2017]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Las necesidades económicas torcieron los planes originales del oficialismo?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/francisco-longa/">Francisco Longa</a></strong></p>
<p><em>Además de poner el foco en la inauguración de obra pública y el decomiso de drogas, el gobierno nacional implementó medidas destinadas a fortalecer la demanda. ¿Las necesidades económicas torcieron los planes originales del oficialismo?</em></p>
<p>No hacía falta que se revelara el consejo de Jaime Durán Barba a los integrantes de Cambiemos –que eviten hablar de economía–, para descubrir que el aspecto económico muestra un fuerte déficit del gobierno nacional. Prácticamente todos los indicadores macroeconómicos son negativos para las mayorías, mientras que se muestran vigorosos para sectores minoritarios como el agro y el financiero. En otros segmentos la economía muestra ejemplos de crecimiento sin desarrollo: la venta de automotores, por caso, aumentó en un 32,4% respecto del primer cuatrimestre de 2016. Sin embargo, en marzo la producción nacional de automóviles cayó un 13,2%. Esto se explica por la rebaja en los precios de autos importados desde Brasil, donde la crisis económica es más fuerte aún que en nuestro país.</p>
<p>Además, mientras aumentan la pobreza y las personas en situación de calle, cae la inversión extranjera directa, precisamente aquella piedra basal desde la cual debería venir el crecimiento según la receta del gobierno. La reciente salida de Juan Procaccini del comando de la Agencia de Inversiones muestra el fracaso en la ‘lluvia de inversiones’ que el gobierno anunció.</p>
<p>Ante esta situación, la mayoría de los análisis sostiene que el gobierno apunta a poner en el centro de la campaña electoral algunos ejes políticos, como la lucha contra el narcotráfico y la realización de obra pública, mientras que deja a la economía en segundo plano. Esto es una realidad apenas parcial.</p>
<p>Es evidente que el gobierno prioriza comunicar aspectos que no responden al campo económico. Cuenta para ello con algunos elementos novedosos. Luego de casi un año y medio de gestión, sea por los tiempos burocráticos que demanda poner en marcha las obras, o por una renovada vocación de realizarlas, hoy se comienzan a comunicar las puestas en marcha de algunas obras públicas como el Metrobus de La Matanza, o la ampliación de la autovía Nº 8 hasta Pergamino. No sabemos aún si estas obras serán más o mejores que las realizadas por el kirchnerismo, pero las inauguraciones de obras de Cambiemos cuentan ahora con un aparato mediático de difusión imponente.</p>
<p>Respecto de la lucha contra el narcotráfico, algunos números oficiales indican que los decomisos han aumentado respecto de años anteriores: en los cinco primeros meses de 2017 se incautó más cocaína que en todo 2016. También hay que aclarar que según la SEDRONAR, el consumo de drogas ilícitas se duplicó entre 2010 y 2017. Pero lo que sin dudas también aumentó es la parafernalia mediática que muestra y televisa constantemente estos operativos, incluso los de menor cuantía.</p>
<p>No hace mucho se difundió con bombos y platillos un operativo anti drogas –supuestamente exitoso– en General Pacheco, en la provincia de Buenos Aires. La policía informó que se allanaron cerca de diez viviendas, donde se incautaron apenas diez mil pesos y 1 kilogramo de marihuana. No hace falta ser un experto en narcotráfico para darse cuenta que ese tipo de operativos apunta casi exclusivamente a la venta, al menudeo, es decir al último y más débil eslabón de la cadena narco. Que en diez viviendas allanadas pueda ostentarse la exigua suma de diez mil pesos incautados, habla en última instancia de la modestia de los ‘narcos’ en cuestión. No obstante, es probable que estos operativos y las obras públicas mencionadas, generen simpatía en gran parte de la población.</p>
<p><strong>No vives de política </strong></p>
<p>Pero más allá de estos ejes políticos, sería un error creer que el gobierno es tan ingenuo como para depositar sus expectativas electorales únicamente en la simpatía con las medidas políticas televisadas. Por el contrario, y apremiado por la situación económica, sorprende ver que Cambiemos ha tomado una serie de medidas económicas destinadas a inyectar liquidez en la demanda, casi al estilo del denostado ‘populismo’. La promoción de descuentos del %50 del Banco Provincia en compras en supermercados, con un tope de reintegro de $1500, y la nueva línea de préstamos blandos para beneficiarias de la AUH, son muestras de esto.</p>
<p>En el primer caso es dinero que sale de las arcas de la provincia de Buenos Aires. En el segundo, estos créditos –que van de los $3000 a los $5000 pesos por hijo/a–, y que se devuelven en hasta veinticuatro cuotas, se financiarán con el fondo de sustentabilidad de la ANSES. Como se ve, muy lejos quedó en la práctica económica la crítica que el macrismo ejerció hacia el anterior gobierno, acerca de que el dinero de la ANSES debía ser utilizado ‘únicamente para los jubilados’.</p>
<p>Estas medidas sin dudas profundizarán el déficit fiscal, que lejos de disminuirse aumentó respecto del año anterior: las cifras de junio indican un 29,5% de crecimiento del déficit interanual entre 2017 y 2016. Pero ¿no forma parte del ABC de cualquier gobierno liberal el reducir el déficit fiscal? Y aún más, ¿no sería ello una meta obligada para Macri, luego del blanqueo de capitales récord?</p>
<p>Ignacio Fidanza analizó este escenario en el sitio web <em>LaPolítica On Line</em> y dejó una pregunta interesante para el gobierno, en clave electoral: “<em>¿nos modernizamos en los años pares y nos volvemos populistas en los impares?</em>”. Quizás llamar populista a un par de medidas económicas destinadas a fortalecer la demanda suene desmesurado, pero sin dudas estas iniciativas económicas se acercan más a un programa keynesiano que a uno liberal, contradiciendo –claro está– al resto de las medidas macroeconómicas tomadas, y al propio libreto oficial.</p>
<p>También es cierto que las imágenes de las largas filas en los supermercados de clientes necesitados de aprovechar el %50 de descuento, ponen en evidencia un escenario bastante crudo acerca de las necesidades básicas en la provincia de Buenos Aires, lo cual podría generar un efecto adverso al deseado por el gobierno; pero en este caso nuevamente la sociedad deberá elegir entre una imagen indeseada o un bolsillo aliviado.</p>
<p>Alguien podría pensar que durante el kirchnerismo, este tipo de políticas formaban parte de un keynesianismo programático o ideológico, mientras que en el caso de Cambiemos parece ser apenas un transitorio ‘keynesianismo de emergencia’. Pero esto último supone que el gobierno está pensando en un electorado en extremo cortoplacista al momento de dirimir sus simpatías; octubre tendrá la última palabra respecto del éxito o el fracaso de este y del resto de las políticas tomadas por el gobierno.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cambiemos-en-campana-giro-keynesiano-de-emergencia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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