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	<title>Diego &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Thu, 07 Jan 2021 13:33:32 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Diego &#8211; Marcha</title>
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	<item>
		<title>España: Piden prisión contra un miembro de la PAH por fotografiar un desahucio</title>
		<link>https://marcha.org.ar/espana-piden-prision-contra-un-miembro-de-la-pah-por-fotografiar-un-desahucio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jan 2021 13:33:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Desahucios]]></category>
		<category><![CDATA[Diego]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[PAH]]></category>
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					<description><![CDATA[Diego es acusado de un delito de desobediencia por no retirar la instantánea de sus redes sociales, algo que está prohibido por la Ley de Seguridad Ciudadana.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Diego es acusado de un delito de desobediencia por no retirar la instantánea de sus redes sociales, algo que está prohibido por la Ley de Seguridad Ciudadana.</em></p>
<p><strong>Por La Sexta </strong></p>
<p>Desde su casa, Diego contempló el desahucio de un piso que estaba okupado. Como es activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), un colectivo que defiende el derecho a la vivienda, decide <b>fotografiar la escena</b> y <b>subirla a sus redes sociales</b>.</p>
<p>&#8220;Entre esas fotos está la de los agentes judiciales que iban a hacer el desahucio&#8221;, nos cuenta. Se refiere a una publicación en la cuenta de Twitter de la PAH que el juzgado de instrucción número 1 de Guadalajara <b>ordenó borrar cautelarmente</b>, argumentando que podría haber <b>indicios de delito</b> y advirtiendo que hacer más publicaciones similares podría ser objeto de un delito de desobediencia.</p>
<p>La publicación se borró, pero protestaron con <b>otro tuit </b>en el que mostraban ese documento judicial. &#8220;Con esta medida cautelar, el Poder Judicial quiere atacar un método de lucha esencial para la PAH. Seguiremos fotografiando vuestros abusos&#8221;, recogía el tuit.</p>
<p>Según el auto de acusación al que ha tenido acceso laSexta, este es el principal motivo por el que la Fiscalía entiende que <b>vulneró la medida cautelar</b>.</p>
<p>Ahora, piden <b>cuatro años de cárcel para Diego</b> por tres delitos, el más grave, contra la intimidad por sacar los rostros de los agentes judiciales. &#8220;Si tecleamos en Google las veces que un medio ha fotografiado a los agentes judiciales que practican un desahucio, nos salen varias páginas&#8221;, critica.</p>
<p>El juez le ha procesado por los tres delitos. Ahora, a la espera de fecha para el juicio, <b>Diego, sin antecedentes penales, podría acabar en la cárcel</b>.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/espana-piden-prision-contra-un-miembro-de-la-pah-por-fotografiar-un-desahucio/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Yo me muero como viví: crónica de la agitada despedida a Maradona</title>
		<link>https://marcha.org.ar/yo-me-muero-como-vivi-cronica-de-la-agitada-despedida-a-maradona/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Nov 2020 23:14:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[10 del 10]]></category>
		<category><![CDATA[Casa Rosada]]></category>
		<category><![CDATA[Diego]]></category>
		<category><![CDATA[El Diego]]></category>
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		<category><![CDATA[Fútbol masculino]]></category>
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		<category><![CDATA[Nápoles]]></category>
		<category><![CDATA[Policía Federal]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Villa Fiorito]]></category>
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					<description><![CDATA[En medio del llanto colectivo y la represión de las fuerzas de seguridad, el último adiós a Maradona fue un corto sobre su vida: desorden, pasión, amor colectivo y llanto a mares. Todo con el telón de fondo del poder acechando sobre el pueblo. Por Iván Barrera / Foto: Hernán Vitenberg ¿Cuándo comienza un adiós?, [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En medio del llanto colectivo y la represión de las fuerzas de seguridad, el último adiós a Maradona fue un corto sobre su vida: desorden, pasión, amor colectivo y llanto a mares. Todo con el telón de fondo del poder acechando sobre el pueblo.</em></p>
<p><strong>Por Iván Barrera / Foto: Hernán Vitenberg</strong></p>
<p>¿Cuándo comienza un adiós?, ¿y cuándo termina? ¿Empieza con la primera lágrima o con la última sonrisa?, ¿termina en el abrazo o en el aceptar que una parte nuestra se acaba de ir?</p>
<p>El jueves, cuando el cielo celeste se tiñó del blanco de los gases lacrimógenos arrojados por la Policía Federal, pensé en los adioses pendientes, en la cantidad de almas que se quedaron con las ganas de despedir al pibe de Fiorito, de darle el último adiós a esa parte de su vida tan singular y tan particular que solo une conoce. Quienes lo vieron jugar, quienes escucharon hablar de él, quienes gritaron sus goles con la oreja bien pegada a la radio, quienes lloraron, quienes aprendieron, quienes lo odiaron en todas y cada una de sus actitudes destructivas para con él y para con el resto, quienes lo vieron en video, quienes escucharon sus historias de sus madres, padres, abueles.</p>
<p>¿Qué significa Diego para vos? Una pregunta con 40 millones de respuestas. Pero una pregunta, también, que a persona alguna deja exenta de respuesta. Y de respuesta efervescente, pasional… la indiferencia nunca fue una palabra asociada a su figura.</p>
<p>Maradona nació de las entrañas del pueblo, vivió en el pueblo, llevó el pueblo en cada una de sus camisetas y fue enterrado por el pueblo. Maradona logró lo que ningún gobierno, ningún mundial, ningún slogan ni ninguna publicidad berreta pudo: juntar a cientos de miles de personas en las calles, luciendo sus camisetas, sus gorros, sus pilusos, sus cadenitas y sus banderas, de todos los equipos, de acá, de afuera, de selecciones. Un pueblo futbolero unido, abrazado, que derramó las mismas lágrimas, lució las mismas sonrisas, compartió anécdotas nuevas o las que escuchamos mil quinientas veces; todo mientras cantaba canciones de cancha. Y eso sí, canciones que mostraban el amor por el Diego, porque las camisetas quedaron de lado por un rato y los cantos de cuadro propio, también.</p>
<p>Se respiraba una interminable caravana del pueblo futbolero que solo fue interrumpida por un cordón policial, un “acá no pasa nadie más” De cualquier forma la fiesta siguió, las canciones brotaron, las anécdotas siguieron girando, alguna que otra entrevista y el que no salta es un inglés y el que no salta es un botón, expresión que bien supo acuñar el homenajeado.</p>
<p>Ni el paso del tiempo, ni el sol que arremetía sin piedad contra las cabezas, ni la incertidumbre de qué estaba pasando pudo siquiera pausar el fervor popular. Fue tal vez por eso mismo que la policía intentó, probó apagar a bastonazos tanto fuego. De arremetida, entre canción y canción, el cordón policial comenzó a empujar con sus escudos y luego de que la gente los calmara, comenzaron a llegar motos y motos, con policías que hacían posturas circenses y se paraban amenazantes y haciendo equilibrio, aún lejos de llegar al cordón. Y ahí, también, el comienzo del adiós.</p>
<p>Tirar gases lacrimógenos hacia un grupo de gente que ya estaba llorando desde antes, desde mucho antes, me parece poéticamente estúpido. Esa poesía que sólo pueden escribir las fuerzas represivas. Mira si voy a llorar por tus gases, lloro porque se me da la gana, lloro porque una parte de mí se está muriendo, lloro porque no puedo despedir esa parte de mi infancia que está encerrada en un cajón, que está contenida en este llanto, en este grito de gol que me anularon. Lloro porque nos están mandando a la B con un equipazo. Lloro porque vos, que no entendés nada, me apuntás con un arma y yo, que sí entiendo, no tengo más que un corazón que se parte. Lloro porque se me parte el alma de ver a mi alrededor tanta gente llorar. Tirá todos los gases que quieras, yo lloro porque no tengo más que una camiseta pegada al corazón y una angustia que va de Fiorito a Nápoli ida y vuelta.</p>
<p>En el tumulto, en las corridas, vi a un tipo tirado en el suelo. Pienso que le dieron, que lo alcanzaron las balas de goma o los gases no lo dejaron respirar, pero no. A él le cortaron las piernas de la peor manera. El tipo llora desconsolado, abrazado a una foto suya con el Diego. Llora y no puede siquiera abrir los ojos para ver a la policía que acecha con sus escudos y sus motos cada vez más cerca.</p>
<p><em>-Vamos, guacho, levantate. Cuando se calme todo entramos</em></p>
<p><em>-No puedo</em></p>
<p><em>-Dale, dale que ahora se va la yuta y entramos</em></p>
<p><em>-No puedo, hermano, no puedo</em></p>
<p>Era todo lo que repetía, “<em>no puedo</em>”. ¿Con qué piernas se iba a levantar?. Lloraba y se hundía en la foto, abrazado a la foto, abrazado a Diego, abrazado a su infancia, abrazado a todo lo que significaba para él despedirse del Pelusa. Abrazado a ese adiós.</p>
<p>Nos cortaron las piernas, nos cortaron la despedida, pero no pudieron apagar el fuego. Los abrazos que se replicaban en la dulce espera se multiplicaron en medio de la represión. Maradona se despidió del pueblo haciéndose pueblo, así, contradictorio, revoltoso, desprolijo, bochinchero, así, volviéndose canción, abrazo de gol y abrazo de llanto, transformándose en mil banderas de mil equipos distintos, siendo insulto a la autoridad, como la que enfrentó a lo largo de toda su vida.</p>
<p>Chau, Dieguito, nos vamos de la plaza con las zapatillas desatadas, las medias bajas y la cabeza en alto. Nos vamos con el corazón hecho pelota de trapo, con el barro en las rodillas y la mirada en el cielo. Nos vamos con ganas de hacer jueguito con una pelota o con una naranja, con las ganas de tirarle un caño a la yuta ida y vuelta, porque a este pueblo no se le escapa la tortuga. Chau mostro, mandale un beso a doña Tota, de parte nuestra y de la redonda.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/yo-me-muero-como-vivi-cronica-de-la-agitada-despedida-a-maradona/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Si yo fuera Maradona</title>
		<link>https://marcha.org.ar/si-yo-fuera-maradona/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Sep 2019 03:01:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[10 del 10]]></category>
		<category><![CDATA[Diego]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Casas]]></category>
		<category><![CDATA[Gimnasia y Esgrima de La Plata]]></category>
		<category><![CDATA[Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde que se anunció oficialmente (y antes) que Diego es el nuevo entrenador de Gimnasia y Esgrima de La Plata, una gran parte del país es como si fuera Maradona.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Manu Chao dice en una hermosa canción: “si yo fuera Maradona, viviría como él. La vida es una tómbola de noche y de día. Y arriba…” Desde que se anunció oficialmente (y antes) que Diego es el nuevo entrenador de Gimnasia y Esgrima de La Plata, una gran parte del país es como si fuera Maradona.</em></p>
<p><strong>Por Gabriel Casas | Fotos de Paula Avila y Agencia Reuters</strong></p>
<p>En todos lados se escucha hablar sobre el tema. Sin distinciones. A favor y en contra. Como solemos ser las y los argentinos en general. No andamos con términos medios: a Diego se lo ama o se lo odia. Por lo futbolístico y por su vida privada que debe ser la más pública del planeta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El profesor Fernando Signorini, una especie de revolucionario en su profesión y quien trabajó muchos años con él directamente, decía algo así como que el fútbol argentino todavía no le agradeció ni un diez por ciento de todas las alegrías que Diego le dio. Las y los hinchas, no ya solamente quienes están enloqueciendo por él en Gimnasia, creo que le harán un homenaje en cada cancha que visite. De hecho, hasta ayer, por las redes sociales le dieron la bienvenida casi todos los clubes de Primera (y otros). Hasta ahora, los únicos que no se expresaron por esa vía fueron Boca y River. Vaya qué casualidad.</p>
<p>Sin embargo, también están las y los que aseguran que será “otro fracaso” como entrenador, sin todavía haber dirigido su primera práctica. Y no le cuentan su buena experiencia en México con el Dorados porque era la segunda división de un país menor en lo futbolístico. Algo que no sucede con otros de renombre y más experiencias en esas lides. Como sucede con Marcelo Bielsa, de quien es admirable su idea ofensiva de juego y su ética como profesional, pero que con un equipo candidato unánime a ganar el Mundial 2002, se volvió en primera ronda. Quizás injustamente.</p>
<p>Creo que en la Selección Argentina fue en el único lugar, como técnico, donde Maradona dispuso de un plantel elegido por él mismo. En las eliminatorias para Sudáfrica 2010 ese equipo empezó jugando bien y terminó muy mal, pese a la clasificación.</p>
<p>En el Mundial, la Selección jugó bien y de manera ofensiva. Recuerdo que antes del partido con Alemania le llovían elogios y se lo veía casi como un campeón del mundo. Messi hizo una gran primera rueda y un muy buen partido ante México (tuvo mucha mala suerte para no convertir ni un gol en ese lapso), y dónde descolló Tévez. Más allá de que se le marcó al Diego un error grave como poner a Otamendi de cuatro, en ese partido, antes de los cinco minutos, Romero se come el gol de Müller. Eso te cambia cualquier esquema o idea. Y se mantuvo el 1-0 hasta faltando 20 minutos. Ahí sí llegó la andanada de goles alemanes y el equipo quedó nocaut.</p>
<p>Los mismos que alababan a Maradona y al equipo, lo asesinaron con el resultado puesto. Creo que Diego en su paso por la Selección Argentina dio la talla. En ese mundial terminó en el quinto puesto. Algo muy típico nuestro, opinar con el resultado puesto. Ahí somos todos invictos.</p>
<p>En clubes, quizás en Racing tuvo algunos jugadores interesantes y no le fue bien, pero todavía se sentía futbolista. Diego sabe mucho de fútbol y se equivoca también, como cualquier entrenador. Con su presencia o designación, es el único que puede motivar a los futbolistas de tal manera. Imagino que a los jugadores de Gimnasia les costó dormir el sábado y eso que sólo fue la presentación y un entrenamiento. Ojalá le vaya bien. Se lo merece por lo que le dio al fútbol argentino. Y por algo eligió al Gallego Méndez para que lo acompañe. Va a hacer lo que él no pueda en los entrenamientos y en el día a día, por sus problemas físicos.</p>
<p>La Plata ya debe ser la pequeña Chicago argentina desplazando a Rosario. Encima hay un cóctel explosivo. Maradona de un lado y Juan Sebastián Verón y Carlos Bilardo del otro. Imagino cierto dilema en los hinchas de Estudiantes, pero su pasión pincharrata está por encima de todo. Ya hubo chicanas en videos y en las redes sociales al respecto de los dos primeros. Como es habitual, Diego lo manifestó casi sin eufemismo. Se dice que La Brujita fue el cerebro detrás de un video con una imagen lamentable de Maradona. La amistad entre ambos nació en el Boca que Bilardo dirigía en el ‘96. La pelea fue una década después, cuando Diego decidió sacarlo del equipo titular en pleno mundial sudafricano. Una “ofensa” que Verón no pudo asimilar.</p>
<figure id="attachment_45496" aria-describedby="caption-attachment-45496" style="width: 630px" class="wp-caption alignnone"><img class="size-medium wp-image-45496" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/Presentacion-Diego-Maradona-DT-Gimnasia-y-Esgrima-de-La-Plata-9-630x354.jpg" alt="" width="630" height="354" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/Presentacion-Diego-Maradona-DT-Gimnasia-y-Esgrima-de-La-Plata-9-630x354.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/Presentacion-Diego-Maradona-DT-Gimnasia-y-Esgrima-de-La-Plata-9-1024x575.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/Presentacion-Diego-Maradona-DT-Gimnasia-y-Esgrima-de-La-Plata-9-640x360.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/Presentacion-Diego-Maradona-DT-Gimnasia-y-Esgrima-de-La-Plata-9.jpg 1920w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /><figcaption id="caption-attachment-45496" class="wp-caption-text">(Paula Avila)</figcaption></figure>
<p>Diego asume un desafío muy complicado. Gimnasia está último en la tabla de la Superliga y también en la de los promedios. Ahora, en lo inmediato, además se viene el clásico que ya no sólo hacer estallar a la ciudad platense y en el que el Lobo trae un derrotero importante desde hace años.</p>
<p>Maradona está por encima de Gimnasia y Estudiantes como sinónimo universal. Y Diego habla el “mismo idioma” con los futbolistas. Ese que nosotrxs, lxs que miramos y opinamos desde afuera, nunca podremos hablar.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/si-yo-fuera-maradona/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cuando Diego, Lionel y yo no pudimos cambiar el mundo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cuando-diego-lionel-y-yo-no-pudimos-cambiar-el-mundo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Sep 2018 03:10:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[#ElPartidoDeMiVida]]></category>
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		<category><![CDATA[selección argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Melo]]></category>
		<category><![CDATA[Sudafrica]]></category>
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					<description><![CDATA[#ElPartidoDeMiVida]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Silvana Melo</strong></p>
<p><em>Hay partidos que nos duran un rato y otros que nos cambian la vida. La cronista cuenta una de derrota: el día en que Diego y Lionel pasaron a ser, para siempre, sólo Maradona y Messi. Pero no siempre las derrotas se quedan en el corazón cuando la primavera sigue asomando.</em></p>
<p>Mi pasión por el fútbol empezó a languidecer ese día. Y junto con ella, en las deshilachadas maletas de lo simbólico, unos cuantos sueños.</p>
<p>Cuando Diego (que ahora es Maradona) se convirtió en técnico de la Selección, sentí que era el momento de que algo mágico sucediera. Él en el banco, Lionel en la cancha. El resto, de palo. El resto, alfajores. Como el Chino Garcé. El Diego campeón del mundo dos veces con esta camiseta, en tiempos en que los gobiernos populares la remaban en América Latina, en los 200 años de un mayo que nos vendieron revolucionario, pero que fue más o menos, cuando los monstruos rondaban amenazando las yugulares del populismo, era posible que fuéramos felices. Porque estaba Diego en el banco y Lionel en la cancha. Y no hacía falta más.</p>
<p>Yo estaba en las periferias de lo feliz. En los suburbios de una primavera lejanísima. Julio en Olavarría es cruel. Aplasta lo verde a golpes de escarcha. Y amanece con siete grados bajo cero como si nada. Se había muerto mi vieja hacía unos meses, única ancla que me sostenía en la ciudad que me hizo periodista de dientes apretados y encaprichada en abrir grietas en el cemento.</p>
<p>Fui xeneixe por sangre, herencia y linaje. Hasta que Macri me asqueó. Angelici y Tévez me asquearon. Hoy los veo pasar por mi costado. Y no les creo. Nada les creo. Sólo me conmueve Rocío, cuando con gambeta y sombrero la clava a la izquierda en la canchita de Pelota de Trapo.</p>
<p>Fui hincha emocionada y desesperante de la Selección con la misma intensidad con la que desprecio los nacionalismos. El oxímoron ya dejó de funcionar: Messi (que en 2010 era Lionel) terminó de desactivar este año la pasión, con esa mezcla de amor y padecimiento que la constituye.</p>
<p>Diego (que ahora es Maradona) fue para mí durante décadas un emblema de la insurgencia, la nave insignia de los barrios hundidos que se levantan para noquear al poder, el negrito insolente que se puso una estola de piel blanca y salió al mundo desde Fiorito sin darle la mano a nadie ni rasparse las rodillas ante ningún payaso con humos de autoridad. Le perdoné todo. Hasta su menemismo ocasional. Cerré los ojos y lo negué. Lloré tres días seguidos y creí que el sentido de la vida se iba por las cloacas cuando le cortaron las piernas en 1994.</p>
<p>Por eso Sudáfrica era una revancha. La de él y también la mía.</p>
<p>Había escrito tanto periodismo ficcional sobre la vecindad del fútbol con la política, con la marea de felicidad e infelicidad de los pueblos, que empezaba a creerme que esta vez Diego, Lionel y yo podíamos cambiar el mundo.</p>
<p>En mi caso, abrir la puerta a un colibrí en la casa vacía. Esperar la primavera con los membrilleros en flor. Recortar la esperanza y hacerla factible, viable, como para colgármela al cuello y salir a la vida. En pie.</p>
<p>Ese julio de 2010 el dólar cotizó a 3,95. Y la Argentina se convertía en el primer país en reconocer el derecho al matrimonio de personas del mismo género. Había un germen de cambio retorciéndose desde el pecho al estómago (míos, por supuesto) cuando me senté el 3 de julio a eso de las tres de la tarde a mirar el partido. Eran los cuartos de final y a mi lado había un par de amigos pero yo estaba sola. Era yo y Diego. En ese orden. Y Lionel en la cancha.</p>
<p>Antes había opinado Toti Pasman –él y sus secuaces, los mismos que hacen el mismo periodismo deportivo basura hoy, ocho años después– y la respuesta de Diego, “la tenés adentro” y “sigan chupando” viralizada en remeras y con un sexismo horroroso que hoy no estamos dispuestas a bancar a nadie.</p>
<p>Así me senté ese sábado a mirar el partido. Pensando en Codesal y en Diego con el tobillo hecho una pelota morada, los italianos abucheando y él llorando en aquel julio del 90, cuando el país entraba en un túnel de desamparo y perversidad, donde más de la mitad se quedaría fuera de todos los sueños. Y el subcampeonato era un des-consuelo, con las hilachas de lo que fue.</p>
<p>Así me senté.</p>
<p>Pensando en la revancha.</p>
<p>Cuando Arne Friedrich puso el tercero en el arco de Chiquito Romero me desarmé como un rompecabezas de papel. Apagué el televisor y me fui al patio. Me senté en el escaloncito que daba a los pinos y a las rosas dormidas. El pasto era marrón de tanta helada. El cielo estaba encapotado de frío. Y yo fumaba un cigarrillo abrazándome en una decisión que se volvió inapelable en un instante. En el mismo instante en que Friedrich ponía el tercero a los 74 minutos y sin enterarme de que Klose humillaba en el minuto 89. En ese minuto helado supe que me iba. Que dejaba la ciudad donde había vivido casi 49 años y no iba a regalarle 50.</p>
<p>En ese minuto supe que la vida podía cambiar de ruta y sentido. Que había un paquete de sueños que quedaría entre los membrilleros cuando me fuera. Diego, por ejemplo. Que había empezado, despacito, a ser Maradona. La ilusión de un sueño americano, de una patria grande –los gobiernos populares fueron también un espejismo que duró el tiempo que duran los espejismos en la sed de los desiertos–, la esperanza de una tierra igualitaria, de un mundo donde quepan todos los mundos.</p>
<p>Ese día me fui. Aunque me iría físicamente cinco meses después.</p>
<p>Nada volvió a ser igual. Miré Brasil 2014 desapasionadamente. Rusia me sorprendió incrédula y a la Selección, desangelada. Lionel ya es Messi para siempre. Y Diego, Maradona desde hace rato, pasea entre Dubai y Sinaloa.</p>
<p>Los sueños están detenidos en el freezer. Pero las calles están calientes. Y la primavera, magullada y terca, empieza a asomar por ahí. Con la rabona que nos anda faltando.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cuando-diego-lionel-y-yo-no-pudimos-cambiar-el-mundo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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