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	<title>Diego Armando Maradona &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Wed, 09 Dec 2020 14:13:40 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Diego Armando Maradona &#8211; Marcha</title>
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		<title>Mundial 1994: un crack, un sueño roto y una pelota que llora</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mundial-1994-un-crack-un-sueno-roto-y-una-pelota-que-llora-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Iván Barrera]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Dec 2020 14:12:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[10 del 10]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Armando Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[Especial Diego]]></category>
		<category><![CDATA[Mundial 1994]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Los mundiales son lugares multitudinarios: de personas y de emociones. El cronista recuerda aquel en que “nos cortaron las piernas” y esboza un poema que la pelota le hubiera escrito a Diego Armando Maradona.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Los mundiales son lugares multitudinarios: de personas y de emociones. El cronista recuerda aquel en que “nos cortaron las piernas” y esboza un poema que la pelota le hubiera escrito a Diego Armando Maradona.</em></p>



<p><strong>Por Clemar Fink</strong></p>



<p>En 1975 llegaba al club de fútbol Cosmos de Nueva York  Edson Arantes do Nascimento, Pelé, una indiscutida figura mundial de todos los tiempos.</p>



<p>Por esas épocas, Estados Unidos decidió apostar al futbol internacional: consideraba que no debían continuar como espectadores de un negocio en constante crecimiento que movía millones de dólares. Por supuesto, obtuvo el  beneplácito en la  F.I.F.A.; después de todo, se trataba nada menos que de la mayor economía del mundo.</p>



<p>En 1986, Colombia renunció a organizar el Mundial y dentro del grupo de postulantes se encontraban Estados Unidos y México. Debido a la inexistente historia futbolera del país del norte, rechazaron su candidatura; así Estados Unidos  decidió apoyar a México con el compromiso de ser considerado para la organización del Mundial 1994.</p>



<p>Pero cuando la fecha iba llegando, y a pesar de lo invertido en la contratación de figuras internacionales, el interés interno por el evento distaba de ser el ideal para la generación de un buen negocio.</p>



<p>Dicen los que dicen saber que, dentro del operativo marketing, surgió el nombre de Diego Maradona, quien continuaba siendo la figura más convocante a nivel mundial Por eso mismo, siguen diciendo,  contactaron a un influyente dirigente del fútbol argentino y de F.I.F.A. para contar con la figura del 10 argentino en el Mundial.</p>



<p>Quizás no conozcamos nunca la verdad, y se armaron muchas conjeturas y rumores. Pero sí sabemos todo lo que nos contaron y mostraron sobre lo que ocurrió: el doping a Maradona dio positivo, y lo concreto es que al segundo partido, Diego quedó afuera de la competencia.</p>



<p>Mi pasión genética por la pelota (herencia de mi padre) hace que desde siempre  vea o escuche fútbol.</p>



<p>Recuerdo que el día en que ocurrió, me invadió una gran tristeza deportiva. Se quedaba afuera la camiseta número diez de la selección Argentina, vestida por el mejor del mundo del momento a pesar de sus 33 años.</p>



<p>En mi búsqueda constante por encontrar una respuesta, pensé en la pelota. ¿Cómo estará?, me pregunté.  Y, crean o no, me visitó en un sueño. La pelota, sí… Y me dijo: “Así estoy, si lo ves al Diego, contale”.</p>



<p><strong>Diego, soy la pelota</strong></p>



<p>Sonreí cuando llegaste al baldío de Fiorito,</p>



<p>me trataste como reina, me mostrabas con orgullo.</p>



<p>Tus pies eran manos niñas que modelaban mi danza</p>



<p>y viví por vez primera el sentirme enamorada</p>



<p>Me llevaste por el mundo de las luces y la fama,</p>



<p>con una amplia sonrisa, me esperabas en la cancha.</p>



<p>Qué lindo estar a tu lado para sentirme cuidada</p>



<p>y terminar extasiada acariciando una red</p>



<p>Sentí el miedo de lo injusto cuando cortaron tus piernas,</p>



<p>¿qué ocultos intereses de mi fueron alejándote?</p>



<p>No entiendo porque no quieren que nos sigamos mimando,</p>



<p>nunca sientas el olvido mientras yo siga rodando</p>



<p>Qué me importa tu almanaque, siento el frío de las manchas,</p>



<p>siempre mirando al túnel soñando con que volviste.</p>



<p>Acuname con tus toques, dame calor con tu magia.</p>



<p>Decime que no te vas, sigo esperando en la cancha.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mundial-1994-un-crack-un-sueno-roto-y-una-pelota-que-llora-2/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las feministas también lloramos al Diego</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-feministas-tambien-lloramos-al-diego/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Dec 2020 16:28:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pinceladas]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Armando Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Cinco periodistas mendocinas se paran en medio de “la popu” para despedir a Maradona. En las líneas que siguen, palabras de agradecimiento se mezclan con tristezas y recuerdos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Cinco periodistas mendocinas se paran en medio de “la popu” para despedir a Maradona. En las líneas que siguen, palabras de agradecimiento se mezclan con tristezas y recuerdos. Se celebra la edad redonda, el disfrute universal y se dice, también, “todas somos Dalma y Gianina”.</em></p>
<p><strong>Por Gisela Marsala Cardona y Penélope Moro | Foto:</strong></p>
<p>Fue intempestivo, improvisado, desbordante, conmocionante, como todo en estos días en que se nos fue Diego, y antes con él también. Gisela Marsala Cardona, periodista feminista y maradoneana, empezó a escribir la editorial para su programa radial La Changa y la tristeza golpeaba a través de sus dedos el teclado, estaba impactada por la visita de la muerte sin aviso. Unas semanas antes, para el cumple del Diego, cruzamos por privado uno mensajes sororos dándonos fuerzas y amor frente al odio viralizado que no nos permitía expresar nuestras ¡Fuerza Diego, feliz cumple, te queremos! sin aguantar los veredictos de un sector del feminismo que fallaba en nuestra contra por bancar “un macho”. Nos hicimos el aguante para que nadie perfore nuestro sentir popular con censura. Y la seguimos.</p>
<p>Esa noche, ya sin Diego en este plano, Gisela atravesada por los sentimientos convocó a algunas compañeras que integramos el espacio de Comunicadoras Feministas por el Aborto Legal para pedirnos audios y pasarlos en su programa para despedirlo y expresar nuestro amor<br />
maradoneano.</p>
<p>Nos prendimos de toque las Lauras, Deborah y yo. Nos emocionamos tanto en nuestra comunión maradoneana que decidimos que la oralidad de ese programa quede en palabras escritas para seguir interpelándonos, pero ante todo, para decir sí, acá estamos, existimos las feministas agradecidas a la pelota, al pueblo y al amor: Gracias Diego. Este texto empieza con la editorial de Gisela para “La Changa” y continúa con nuestras intervenciones en ese especial de homenaje.</p>
<p>Gisela Marsala. Periodista feminista y militante popular.</p>
<p>Murió Maradona, murió Maradona, murió Maradona, murió el Diego, así se repetían los mensajes unos atrás de otro. No quería creerlo. No podía ser, no podía ser. ¿Cuántas veces habrían matado al Diego las malas lenguas? Pero esta vez, con la insistencia parecía ser verdad.<br />
¿Habrá alguien en este país que haya sido más amado y más criticado? ¿Habrá alguna, una sola persona que nos haya unido en un sentimiento popular sin importar equipo, sector social, género, ideología o religión?</p>
<p>Me cuesta pensar en otro ser de esa magnitud. Es que les grandes son así y parece que no puede ser de otra manera. Diego Armando Maradona no solo es el mejor jugador de fútbol de la historia argentina y el mundo, no sólo es reconocido por la magia con la que nació en sus piernas (y en su mano) sino que el Diego siempre fue un ser polémico, siempre. Abría la boca y encendía pantallas y tapas de los diarios, en los últimos años también las redes sociales y tending tropic.</p>
<p>La inmensa mayoría del pueblo argentino ama al Diego con pasión, con locura, con fanatismo, lo idealiza, lo endiosa, lo venera. Algunos sectores intermedios te reconocen que es el mejor jugador de fútbol del mundo pero empieza toda la cantata de juzgamientos sobre la vida y que esos “no son los ejemplos que tenemos que tener como sociedad”. Y en el otro lado, están los de siempre, los odiadores de toda expresión popular, las versiones actualizadas del “Viva el cáncer”, los que festejan la muerte, los que desprecian al negro, villero, grasa, falopero y peronista.</p>
<p>Y ahí es dónde nuestras pasiones se reavivan, se encienden. Es ahí cuando toda la grieta es definida por un lado y otro del ring. Quienes quedan en el medio bueno, no me corresponde ni me interesa juzgarles. Siempre me han atraído mucho más los enfrentamientos con los verdaderos e históricos enemigos de clase. Y quienes lloramos estos días la partida de este ser que no sabemos todavía de qué planeta vino, sentimos que estábamos en el lugar que elegimos estar, quienes lo despidieron con amor y compasión. Del lado de Alberto y Cristina, del movimiento peronista que está de duelo por la muerte de un compañero, del lado del Indio, de Charly, del movimiento villero, de las Madres y Abuelas de Playa de Mayo, de los HIJXS, del lado de Dolina, Víctor Hugo y del rechazo al ALCA. Estamos del lado de Evo, Maduro, de Dilma y de Lula, del Papa Francisco.</p>
<p>También estamos paradas en y desde los feminismos populares que nos permitimos abrazar las pasiones desde la problematización, la deconstrucción y los sueños de una sociedad distinta, pero siempre con los pies en la realidad que nos toca vivir y transformar. Y por eso también venimos sosteniendo que las feministas podemos ser maradonianas, porque el patriarcado es un sistema y el machismo no es un individuo. Nos permitimos abrazar las contradicciones, si es que resulta contradictorio para una feminista popular abrazar a los ídolos del pueblo del que somos parte. Ayer el mandato machista por excelencia que pregona que los hombres no lloran, también lo rompió el Diego. Porque eso también es Maradona. Y hoy la Patria toda lo llora. Porque el Diego es mi Patria.</p>
<p>No solo se terminó el ciclo en esta tierra del mejor jugador del futbol en la historia de la humanidad; se terminó la vida de un tipo que nos pone en la jeta lo mejor y lo peor de todes nosotres, nuestra identidad nacional, esa argentinidad al palo con la que hemos nacido y nos hemos acostumbrado a vivir. ¿Cuándo una pasión es políticamente correcta? ¿Qué ídolo o líder de masas lo es? ¿La vara de lo políticamente correcto sería la gente que lo critica despiadadamente? ¿O lo que habría que hacer, una vez asumido que la corrección ética y moral no existe, sería desistir de liderazgos y amores populares? ¿Alguien se anima a nombrar aunque sea una sola persona que exista en este tiempo y espacio conviviendo con vos y conmigo en este planeta, que pudiera darnos la llama que prendió aquél pibito de Villa Fiorito, que amaba jugar a la pelota, que quería crecer para salvar a su mamá y a su papá de la pobreza más forra que pueden crear las desigualdades, que soñaba comprar una casa para tener donde vivir?</p>
<p>¡Mierda! Qué sueño tan parecido al de muchos de nosotros y nosotras. Pero no tuvimos la suerte de nacer con ese don, o la desgracia.<br />
El Diego vivió de un momento para otro un “Truman show”, custodiado por la prensa gusana que hizo de él el centro de atención para subirlo y bajarlo, para endiosarlo y odiarlo, que hizo guita con él, que vendió con las historias de su familia, su adicción, sus amores y desamores.<br />
Les jueces de vidas ajenas se refieren al Diego como problemático porque adicto, falopero, alcohólico, golpeador, padre abandónico y pedófilo. Yo no lo niego pero tampoco me animo a hacer de esto el todo del Diego. Ni viceversa. Metonimia se llama en lingüística al proceso de sustitución de la parte por el todo. En psicoanálisis este proceso refiere a la proyección que realizamos de, por ejemplo, las cosas que nos malpegan. Es un proceso psíquico que realiza el inconsciente de uno, para manifestarse en un otro.</p>
<p>El Diego jamás podrá ser la parte por el todo. El Diego fue más, mucho más que un jugador de fútbol polémico. El Diego fue un referente popular que jamás olvidó de dónde salió, jamás tuvo siquiera el intento de convertirse en un desclasado. Toda su vida fue una entrega absoluta a la Patria que lo vio nacer y por suerte, también morir. Toda su vida levantó nuestras banderas. Y la verdad es que acertó muchas<br />
veces más de las que la pifió. “Si yo estoy en una fiesta en casa del Presidente de la Nación con un smoking y me llega una pelota embarrada,<br />
la paro con el pecho y la devuelvo como dios manda”, confesó alguna vez. Y el Dios del fútbol siempre tocó de zurda. No le dio la mano a Videla ni aceptó la invitación de la Reina de Inglaterra, estuvo en el ALCA contra Bush, abrazado a Hugo Chávez con quien tejió una enorme amistad. Luchó porque los partidos se hicieran en cada país y logró que se respetara a Bolivia. Impulsó un gremio de jugadores de fútbol siendo el uno del mundo y millonario. Se enfrentó a la FIFA, a Macri y a las riquezas de la Italia del norte. En su hombro derecho llevaba orgulloso la cara del Che.</p>
<p>En la pierna izquierda, la mágica zurda, llevaba tatuado el rostro de Fidel, a quien bendijo como su segundo padre. Su irreverencia temprana<br />
perduró a lo largo de las seis décadas que nos acompañó. Sin ocultarla, marcando un rumbo, abriendo camino, siendo el faro de millones de<br />
personas que quizás no se sienten representadas por ningún líder político. Pero el Diego lo hizo. Siempre con el pueblo del que será parte hasta la eternidad, como su fútbol. Sus contradicciones y debilidades sólo han profundizado el título de héroe trágico que no traicionó su esencia y que supo ganarse el amor de las masas.</p>
<p>¿Qué más queda por decir? Tantas cosas… el fin de la guerra y la caída de la dictadura, el regalo del Pelusa que nos vengó de la historia siniestra; o aquel “gol imposible”, el inolvidable tiro libre indirecto con una barrera de seis jugadores de la Juventus encima de él, el tipo hizo que la pelota se elevara lo suficiente como para superarlos y que además, también descendiera lo necesario para entrar al arco sin que nadie pudiera evitarlo. En el medio de su gloria y de la relevancia del futbol europeo el Diego eligió el sur de Italia y dijo en su primera conferencia que lo hizo porque Nápoles era un lugar que tenía mucho que ver con él y con la pobreza de la que salió. &amp;quot;Al Napoli lo hicimos nosotros, desde abajo. La gente fue aprendiendo que no había que tener miedo, que no ganaba el que tenía más plata sino el que más luchaba&amp;quot;, dijo y me conquistó. Así, vencieron a los equipos del norte, considerados como el poder aristocrático del fútbol italiano.</p>
<p>Los dedos se me escapan solos. El día de su muerte se me hizo un nudo en el cuerpo y no pude llorarlo, no tuve tiempo para hacer el duelo ni para entrar en la picadora de carne de las redes sociales en una batalla sorda por ver quién tiene razón. Estaba luchando con el movimiento feminista del que soy parte. Estaba en la calle activando con mi cuerpo y mi corazón en el “Día internacional contra las violencias de género”. Llegué a casa tarde y agotada. Sabía que mi mundo estaba despidiendo al héroe de nuestras infancias y yo no estaba reaccionando ante el vacío que me provocaba la idea de vivir en un mundo sin Maradona. Lloré varias veces al día mirando por televisión a la patria sublevada que lo despedía y que nos regalaba, una vez más y de manera inevitable, ese salvajismo intenso del que soy parte. Cómo hablar de él sin conmoverme si Maradona es toda la Argentina habitando un solo cuerpo.</p>
<p>Laura López. Periodista deportiva Mendoza Post. Futbolíricas: “Lo disfrutamos más de lo que él se disfrutó”</p>
<p>No tengo demasiadas palabras para describir lo que siento en este momento, que es sin dudas lo que sienten millones de personas en el mundo. Hablando con allegados de la familia futbolera coincidimos en el sentimiento de que se nos fue alguien de la familia. Nos hizo felices y nos permitió abrazarnos. Nos hizo enojar y le dejamos de hablar. Nos hizo reír, nos hizo llorar. Fue tan humano, tan imperfecto, como todes, bah. Nos unió a los argentinos como a una gran familia que gracias a él pudo disfrutar las buenas cuando eran más las malas. Diego fue único, y nosotras lo vimos, fuimos contemporáneas, coterráneas. ¿Te acordás?</p>
<p>Seguro pronto podremos desatar este enorme nudo y volver a reír con su magia. Somos responsables de transmitir su legado. De decirle a nuestrxs hijxs y nietxs que el Diego fue el más grande. Fue el fútbol mismo en su máxima expresión, y sí, se equivocó. Pero ¿quiénes somos nosotras para juzgarlo?</p>
<p>Lamentablemente creo que lo disfrutamos más de lo que se disfrutó él mismo. Por eso lo lloramos. Ojalá se haya ido sabiendo todo lo que nos dejó, lo felices que fuimos gracias a él… y por supuesto Diego: “la pelota no se mancha”.</p>
<p>Deborah Puebla. Periodista deportiva. Mdzol:</p>
<p>Diego y la edad redonda</p>
<p>El año pasado cometí una de las locuras más lindas de mi vida que fue viajar a La Plata para ver el debut de Diego como técnico de Gimnasia. Lo tuve cerquita en la conferencia de prensa. El magnetismo que genera es impresionante, se sabe de esto, pero hasta que una no lo tiene enfrente no lo dimensiona. Lloré muchísimo ese día.</p>
<p>Pasó un año y ahora tenemos que hablar de que nos dejó. El 25 de noviembre me desperté celebrando mi cumple 36, ya nunca más será un cumpleaños “normal”. ¿Qué pasará ahora? Se nos fue el único Maradona que va a existir en la historia, hablo como jugador y como persona. Yo no voy a separar a este ser humano en dos porque él nunca fue dos, siempre que uno. Hizo cosas extraordinarias dentro de un campo de juego y cometió errores en su vida personal, hizo todo lo que no debería hacer un hombre, hizo todo lo que debería haber hecho un jugador de fútbol. Pero son las dos caras de una misma moneda. Tenemos muchísimo que aprender de él. Sin querer nos lo ha enseñado.<br />
Maradona es el ser humano que ha traspasado la barrera de lo simple mortal: quedar inmortalizado en música, fotos, paredes, banderas, videos.</p>
<p>¿Qué diremos de Maradona de acá a 50 años? Tenemos que reflexionar muchísimo sobre cómo fue él. Murió en su edad justa, en su edad<br />
redonda.</p>
<p>Laura Maya. Docente, comunicadora feminista y maradoneana:<br />
Una hija feminista y maradoneana</p>
<p>Mi historia con el Diego comenzó a los 11 años. Fui criada en familia futbolera, todos los domingos se escuchaban los partidos desde la radio de mi abuelo, un grabadorcito gris que le había regalado para su cumpleaños. Todos los domingos estaban matizados por el grito del gol. En el 86’ el Diego logró la alegría más grande para nuestro pueblo que fue la copa del mundo y a partir de allí el amor fue eterno.<br />
Como fanática del fútbol, de Diego, he vivido muchas anécdotas, pero recuerdo muy bien un día que fuimos con mi mamá caminando a la casa de mi nona, eran quince cuadras, y todo el camino yo le fui relatando con gestos y palabras, cada gol que Diego hacía en el seleccionado Sub 20 que había salido campeón en el 79’. Mi mamá con infinita paciencia me escuchaba y me miraba: tenía una hija futbolera y maradoneana.</p>
<p>Desde chiquita y hasta hoy siento que Diego marcó mi infancia feliz, mi vida y mis contradicciones. Bueno, feminista, maradoneana e hincha de River&#8230; y él de Boca y un poco macho. Y acá estamos, llorándolo.</p>
<p>Penélope Moro. Periodista de Radio Nacional y feminista del Abya Yala:</p>
<p>“Todas somos Dalma y Gianina”</p>
<p>Yo no voy a disociar el jugador del hombre porque no sé nada de fútbol y sí bastante de militancia y activismo popular. Siempre se trata de hacer el intento de calzarse en las zapatillas de les otres. En un primer momento me lleva a un vínculo muy fuerte con mi ancestralidad masculina. Con los varones que fueron mi familia y a quienes perdí muy pronto. Los primeros recuerdos del Diego los tengo con mi viejo y con mi hermano. Seguramente mamé los festejos del triunfo del 86’ porque nací en 1982, sin embargo, no están tan patentes. En cambio sí están muy presentes los del fatídico Mundial USA 94’, un día tristísimo para todes y esa imagen de dolor cuando Diego es retirado de la cancha de la mano de una enfermera.</p>
<p>Abrazada a mi padre que lloraba yo intentaba entender más de lo que presumía. Y mi papá con toda la honestidad del mundo me habló de las<br />
contradicciones humanas, no estaba enojado con Diego, estaba sufriendo por él. Pudo ponerse en las zapatillas de él y me enseñó a hacerlo… y vaya! Qué tarea difícil ponerse en las zapatillas de Diego, pero un país entero lo ha hecho por eso lo hemos vuelto nuestro Dios Humano.</p>
<p>A partir de ahí nunca más pude desprenderme de su dignidad. Escuchar la palabra “corrupción” por primera vez de la boca de Diego, para mí que siempre fui una apasionada de la política, ha sido muy conmocionante en mi historia. Lo mismo el hecho de ver cómo se paraba frente a los poderes fácticos y reales. Marcó mi militancia, ni hablar llegado el 2000 y su participación en el tren del “Al Carajo” rodeado de los referentes populares de esta Patria Grande que hoy amamos.</p>
<p>Después, ya como mujer y feminista llegaron las contradicciones pero siempre tratando de entender la relación hijas – padre, y quién no se<br />
siente identificada con Dalma y Gianina. Creo que todas somos Dalma y Gianina, y eso nos debe interpelar dentro de los feminismos. No podemos concebir feminismos sin incluir a los varones en nuestra lucha. Sin plantearnos el lugar del deseo, el exceso, la idolatría. Los reflejos que nos significan tantos varones como Diego a quiénes nosotras también decidimos defender, amar, cuidar y a quienes nosotras criamos y hacemos parte de esta cultura.</p>
<p>La muerte de Diego me deja un vacío muy grande porque siento que con él se nos termina la posibilidad de revancha a les que no tenemos nada en esta tierra. Diego fue eso, la voz y patada de la revancha. Viva el Diego.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-feministas-tambien-lloramos-al-diego/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>¿Por qué queremos tanto al Diego si somos feministas?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/por-que-queremos-tanto-al-diego-si-somos-feministas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Oct 2020 17:04:06 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Hoy Diego Armando Maradona cumple 60 años y, en este humilde homenaje, lo saludamos desde nuestros feminismos populares y maradonianos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i><span style="font-weight: 400;">Hoy Diego Armando Maradona cumple 60 años y, en este humilde homenaje, lo saludamos desde nuestros feminismos populares y maradonianos.</span></i></p>
<p><b>Por Nadia Fink, Lisbeth Montaña y Camila Parodi</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta será la primera -y última- nota en la que daremos explicaciones sobre nuestros sentimientos y elecciones. Para nosotras, el feminismo es mucho más que una causa por la lucha de derechos específicos. Para nosotras, el feminismo es un modo de mirar, amar, disfrutar y habitar nuestras vidas. Y nuestras vidas no son más que permanentes contradicciones, por eso, en las siguientes palabras, dedicamos unas reflexiones a esos sentimientos, elecciones y contradicciones para reforzar lo que somos: feministas, populares y maradonianas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tenemos memoria y no olvidamos la violencia que ha ejercido contra muchas mujeres, lo tenemos claro y sabemos que es parte de la sociedad y el futuro por el que luchamos: que ser macho no signifique tener privilegios ni ejercer violencia alguna contra el cuerpo de las mujeres. Que ser macho no sea cuestión de poderes ni de fuerzas físicas. Pero en medio de tanto ruido ahogando la voz de las y los pobres, no nos olvidamos de que el Diego y su fútbol siempre apuntaron hacia el sur.  Desde su nacimiento estuvo marcado con esta estrella y siempre supo bien de dónde vino y  hacia dónde quería apuntar: salió del barro y nunca olvidó su origen, la conciencia de clase la forjó en los lugares donde perfeccionó su arte con la pelota y con los más olvidados convirtió al fútbol en el escenario para hacer visible lo invisible. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Si hablamos de Diego, hablamos de pueblo, ese que siempre lo acompañó, no solo por sus jugadas, sino porque los barrios humildes se sentían representados en su rebeldía y en sus decisiones. Fue, también, capaz de darle la espalda a ese fútbol de maquila, como en el momento en el que se  fue de Barcelona para darle la gloria a un equipo del sur de Italia, al enorme Nápoli, y quitarle la hegemonía a los ricos del norte, a la poderosa Juventus de Platini, al poderoso Milan de Berlusconi; el Diego le plantó cara a los más poderosos y proyectó su voz desde lo colectivo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Se reveló contra la maquinaria y la multinacional de la FIFA y la Conmebol porque no aceptaba el juego de los poderosos y prefirió poner su posición política por delante. El costo fue alto: fueron esos mismos poderosos quienes le cortaron las piernas en el Mundial del ´94, y sufrimos todas y todos. Sin embargo, el Diego no aprendió la lección y su desobediencia fue plantarse ante el bloqueo contra Cuba, apoyar la revolución Bolivariana en Venezuela, jugar fútbol con Evo y apoyar la paz en Colombia, siempre cuando las voces sonaban tibias. Desde hace unos años a esta parte, además, para los jugadores multimillonarios participar de la Selección muchas veces no es una prioridad. Hay demasiados intereses en juegos para abandonar partidos en sus clubes. Y ahí vuelve el Diego en una imagen de Italia 90: llorando ante las cámaras la derrota de un Mundial que jugó aun físicamente a medias. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pero las autoras de esta nota no somos las únicas que salimos del clóset en nuestro amor por Maradona. Por eso sumamos otras voces que nos ayudan a mirar, a poner las contradicciones sobre la mesa, a no borrar nuestro pasado, nuestra crianza, y nuestras pasiones, que poco caben en un puñado de palabras. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> </span><b>Me es inconcebible pensar el mundo sin Maradona como me es inconcebible pensar al mundo sin el feminismo </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mónica Santino es ex jugadora de fútbol, parte de La Nuestra, de la Villa 31. Y nos dice:</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“No sé por qué hay que explicar permanentemente por qué se ama a alguien. Se ama a alguien por lo que hace, por lo que significa. Y todo lo que significa trascendió la cancha de fútbol y el campo de juego porque fue una persona capaz de transmitir un nivel de emoción pocas veces visto. El fútbol genera eso, hace eso, logra que te abraces con alguien que no conocés cuando tu equipo hace un gol. El fútbol hace que llores profundamente, que tengas una alegría a veces inconcebible o desmesurada. Y Maradona es fútbol y Maradona es todo eso. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Maradona es una persona que nunca se olvida de dónde viene, cuál es su origen y del que está orgulloso. Eso es un punto de cercanía con un movimiento social como el feminismo, que desea transformar el mundo. Y Maradona, a su manera, y algunas veces machista, también, intenta transformar al mundo. Entonces, tenemos más puntos en común que desuniones y después, claro que están las contradicciones pero hacen parte de la vida y el juego mismo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Me es inconcebible  pensar el mundo sin Maradona como me es inconcebible pensar al mundo sin el feminismo. Entonces poner en contradicción una cosa con la otra, como que si sos feminista no podés querer a Maradona, no es el feminismo que me gusta ni del que quiero participar. Tampoco es el feminismo como herramienta que utilizo para transformar la vida propia y de quienes me rodean: simplemente, un mundo más justo donde no haya oprimidos ni oprimidas. Y Maradona tiene mucho de eso. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Soy maradoniana, soy feminista, soy lesbiana, soy porteña y amo al país entero. Soy peronista y detesté los 10 años de menemismo. Soy todo eso como nos pasa a la mayoría de nosotres: un mar de contradicciones que nos hace estar vivas, nunca para comer, dormir y mirar la tele, sino para arder y cambiarlo todo como Diego lo hizo en todos sus años de jugador y hoy lo hace cumpliendo 60 años”.</span></p>
<p><b>¿Ser feminista es tener que borrar nuestras historias, los recorridos, eso que alguna vez nos hizo vibrar de emoción? </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ro Ferrer es comunicadora, ilustradora e historietista y suma su mirada:</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Quién sería yo sin el puño en alto del Diego, el llanto desconsolado, la construcción de una mística de equipo y pueblo&#8230; sin el corazón acelerado cuando los músculos de sus gambas se tensaban en ese instante en el que su pie tocaba la redonda y empezaban a bailar&#8230;</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Soy feminista y convivo con muchas contradicciones, también reconociendo errores, propios y ajenos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hizo que yo amara el fútbol. Y no es Dios, es un hombre que además de gloria, tuvo y tiene miserias; que nació parte de esta cultura de mierda que te levanta y aplasta con la misma fuerza, que le enseña a los varones que nosotras somos su &#8220;propiedad privada&#8221;, que tienen todos los privilegios y escasas responsabilidades más que las pautadas desde los espacios de poder.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Soy feminista y maradoniana, porque cuando lo veo, viene mi niñez a abrazarme”.</span></p>
<p><b>Es oro, y también es barro</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ayelén Pujol es periodista deportiva y juega a la pelota. Desde ahí nos dice: </span><b>“</b><span style="font-weight: 400;">A mí me interpela su fútbol, obviamente, y que siempre está del lado de los oprimidos. Cuando lo veía jugar y hablar, soñaba ser como él: romperla en la cancha, ilusionarme con pegarle así de zurda, y después salir y decir las cosas que decía. Es un creador, nos invitaba a pensar mundos nuevos y más justos posibles a través del fútbol. Es oro y también barro, claro”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Y en este recorrido encontramos un escrito que nos interpeló y que nos disparó las ganas de seguir pensando. Por eso la sumamos a Maia Moreira, del departamento de Género del Club Lanús (del que es hincha) con su nota </span><a href="http://siemprelapelotaal10.blogspot.com/2020/10/maradoneana-y-feminista-el-orden-de-los.html"><b>Maradoneana y feminista: el orden de los factores no altera el producto</b></a><span style="font-weight: 400;">, en el portal &#8220;La pelota siempre al Diez&#8221;, donde nos dice, entre otras cosas: “Hay tantos feminismos como feministas, por eso a mí me gusta definir el feminismo que habito desde algunas cuestiones que considero fundamentales. Una de ellas es derribar ese axioma que marca absurdamente la antinomia de ser feminista y maradoneana.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">(&#8230;) Como tantas otras construyo mi vida en torno a mis gustos. Me encanta ser feliz pensando que &#8211; como aprendí de El Diego y el feminismo &#8211; esa existencia se cruza con los sentires de miles de compañeras que también desean una realidad mejor y más justa: un mundo más igualitario</span><b>. </b><span style="font-weight: 400;">Para mí, la militancia feminista tiene muchísimo que ver con ese espíritu de equipo que yo veo en Diego siempre latente, aún con el paso del tiempo. Creo que Maradona está siempre presente en esa mezcla que amalgama lo popular y lo académico y que, no casualmente, a muchas nos encontró con la excusa perfecta: el fútbol. Excusa que también usamos como herramienta para hacer que ese mundo, donde tengamos igualdad de derechos, llegue a ser realidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">No quiero como feminista que nos olvidemos de dónde venimos, quiero que nos sepamos y aceptemos diferentes, que nos duela lo injusto, que juguemos en equipo. Y siento desde lo más genuino que Diego es, aún con sus fallas &#8211; como yo lo soy con todas las mías -, un poco eso. Pelusa habla desde su origen de barro, aceptó su nuevo mundo pero nunca jamás dejó de cuestionarlo cuando lo creyó injusto. Y siempre &#8211; ojalá eternamente &#8211; arma equipo y nos regala alegrías. Diego es encuentro, es la nada y la gloria que nos cantó Patricio Rey, es pueblo”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Y nos vamos, sin dejar de desearle feliz cumpleaños al tipo por el que rezamos o prendimos velas o cumplimos nuestros rituales cuando su vida se esfumaba y miles de personas lloraban y esperaban en todos lados. Nos vamos y nos seguimos pensando y cuestionando: nos equivocamos, y a veces pagamos y a veces no. Un poco como él mismo, que se hace cargo de los errores. Y compartimos estas ideas porque nuestro feminismo se construye en el barro y en la contradicción; en la colectividad y en la celebración; en el llanto y en el dolor cotidiano por la injusticia. Lo queremos cambiar todos los días y, mientras tanto, gritamos gol y nos abrazamos.</span></p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/por-que-queremos-tanto-al-diego-si-somos-feministas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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