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	<title>destacada &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Mon, 02 Mar 2026 18:11:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>destacada &#8211; Marcha</title>
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		<title>El lugar de la violencia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-lugar-de-la-violencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 22:07:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco]]></category>
		<category><![CDATA[reforma laboral]]></category>
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					<description><![CDATA[Las recientes movilizaciones contra la Reforma Laboral y las modificación de la Ley de glaciares, reabrieron viejas discusiones sobre la respuesta organizada a la violencia policial. Del lado del arco opositor muchos medios denunciaron la presencia de &#8220;infiltrados&#8221;, una posición que en muchos casos invisibiliza algo que también existe: bronca, lucha y ganas de resistir. [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Las recientes movilizaciones contra la Reforma Laboral y las modificación de la Ley de glaciares, reabrieron</em> <em>viejas discusiones sobre la respuesta organizada a la violencia policial. Del lado del arco opositor muchos medios denunciaron la presencia de &#8220;infiltrados&#8221;, una posición que en muchos casos invisibiliza algo que también existe: bronca, lucha y ganas de resistir.</em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right"><em>De ese momento quedan algunas escenas imborrables. Como la de ese grupo</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>de estudiantes que saca de una sucursal bancaria fajos y fajos de billetes</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>para quemarlos en la vereda, sin guardarse uno solo en sus bolsillos.</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>O esos otros que buscan y queman pagarés y listados de morosos</em> </p>



<p class="has-text-align-right"><em>para que nadie deba nada”.</em></p>



<p class="has-text-align-right">En Agustin Tosco, el nombre del Cordobazo</p>



<p><strong>Por Pablo Nolasco Flores</strong></p>



<p>Hasta hace muy pocos años, cuando los grandes hechos históricos se convirtieron en efemérides, los 29 de mayo se recordaba la gesta histórica del Cordobazo. Una enorme cantidad de <em>flyers</em> circulaban celebrando la unidad obrero-estudiantil que dejó en tiempo de descuento a la dictadura de Juan Carlos Onganía. Partidos, movimientos sociales y sindicatos -de izquierda, de centro y progresistas- celebraban la enorme voluntad de un pueblo que se animó a enfrentar en las calles a uno de los gobiernos, hasta ese momento, más violentos de la historia. Lo mismo ocurrió con el 19 y 20 de diciembre de 2001: circulaban fotos y videos de cientos de personas -con sus rostros tapados- arrojando piedras, armando barricadas y enfrentando a la policía.</p>



<p>&nbsp;En una nota publicada el año pasado en revista <em>Crisis</em> (“De violencias e infiltrados”), Pablo Solana escribió:</p>



<p><em>“La sostenida violencia popular que protagonizaron las columnas sindicales y los estudiantes durante el Cordobazo, en 1969, puso en retirada nada menos que a una dictadura militar; durante diciembre de 2001, el desafío a la represión a fuerza de barricadas en los alrededores de la Plaza de Mayo provocó la huida en helicóptero de un presidente ajustador, inepto y represor, y abrió las posibilidades de un ciclo político más atento a los intereses del pueblo de ahí en más”</em>.</p>



<p>&nbsp;En los pasajes más significativos de la lucha de clases, la violencia popular tuvo un lugar central; pero, con el tiempo, se la fue corriendo del centro de la escena, mientras las grandes gestas comenzaban a reducirse a efemérides de redes sociales.</p>



<p>&nbsp;Mientras circulaban estas efemérides bajo la forma de <em>flyers</em>, la movilización popular tenía otro color. La ocupación del espacio público no era concebida bajo la idea de conflicto y confrontación contra el orden y, en la mayoría de los casos, era pensada en tono festivo. Era una normalidad “ir a pasear” a concentraciones y marchas. Eran tiempos donde el conflicto estaba controlado desde arriba.</p>



<p>&nbsp;Los tiempos habían cambiado. Miles de jóvenes -y algunos no tanto- aprendieron a movilizarse de esa manera. El problema es que, mientras la forma de ocupar el espacio público se daba de esa manera y, a la vez, se recordaban efemérides en forma de <em>flyer</em> (donde la violencia popular tenía un protagonismo central), se iba produciendo una desubjetivación de toda esa masa de personas que se iban politizando.</p>



<p>&nbsp;Desde que gobierna Javier Milei y se aplica el protocolo antipiquetes creado por Patricia Bullrich, prácticamente todas las movilizaciones y concentraciones que no tienen un grado de masividad han sido reprimidas. Aún queda latente la violencia por parte del aparato represivo en la marcha de hinchas convocada el 12 de marzo de 2025, donde la Gendarmería le voló la cabeza a Pablo Grillo, quien por estos días continúa con su recuperación.</p>



<p>&nbsp;No tiene sentido seguir lamentándose o indignarse por la represión del gobierno de Javier Milei. Dijeron que lo iban a hacer. Primero, que nos iban a ajustar; y luego, a reprimir si no nos dejábamos ajustar. Es preciso aceptar la realidad tal cual es. No esperemos menos. El ajuste va a seguir; las reformas y la represión -si es que elegimos salir a luchar- también.</p>



<p>&nbsp;El problema está cuando, ante la cruel represión, vuela una piedra de alguien con la cara tapada o una molotov, y desde este lado se grita: “¡Infiltrados!”. Si la posición es esa, nos colocamos en el lugar de víctima y no estaría presente la posibilidad de defendernos. Es aquí donde se refleja esa desubjetivación como sujetos movilizados. Salimos a reclamar, nos gasean y nos vamos. Nos indignamos con la represión, sí; pero las discusiones giran en torno a si los que eligen tirar piedras, una molotov o prender fuego un patrullero son infiltrados o silvestres que solo quieren hacerse cagar a palos y luego justificar una represión. Por ese camino, la derrota subjetiva es un hecho. No habría posibilidad de resistir.</p>



<p>En otra nota, publicada el año pasado en Diario Tiempo Argentino, Pablo Solana cita la intervención de Mario Santucho (h) en una conversación con Alejandro Bercovich &#8211; un periodista afín que desde hace tiempo pone el foco en “los infiltrados”- donde, haciendo referencia a los hechos de represión y resistencia en la marcha de los hinchas, sostiene:</p>



<p><em>“Seguramente hay infiltrados. Pero si atribuimos cada hecho de violencia a supuestos infiltrados, lo que estamos cuestionando es la posibilidad de reaccionar cuando el poder te reprime. El otro día registramos otra actitud en la calle: menos miedo, menos sorpresa. Hubo una reacción espontánea, de hinchas. Lo que vi en la retirada, cuando nos cagaron a gases y balas de goma, es que fue la gente la que empezó a hacer barricadas”</em>.</p>



<p>&nbsp;En la situación actual, donde caracterizamos a este gobierno como antidemocrático y con características fascistas, lo mínimo es que, ante una situación de represión, algunos quieran hacer uso del ejercicio de la autodefensa. Pues entonces, bienvenida la discusión sobre la resistencia mediante la violencia popular.</p>



<p>&nbsp;La violencia forma parte de la humanidad. Más aún cuando el sistema lleva en sus entrañas violencia. Quiénes somos conscientes de esto vemos a diario como se ejercita la violencia económica, política, ideológica, psicológica y hasta física. Este gobierno reúne estas cinco y más. No tiene sentido negar ni poner el foco en las movilizaciones pacíficas o que sean como un paseo. Pero tampoco -y a modo de alerta- hay que romantizarla como un acto individualista y voluntarista. Si apelamos a la historia, todo proceso de violencia de arriba encontró su respuesta, con el tiempo, en la violencia popular ejercida desde abajo.</p>



<p>&nbsp;No somos nosotros quienes debemos poner el foco en la movilización pacífica. Repetimos que los derechos fueron conquistas, que formaron parte de luchas, de ocupación del espacio público y de enfrentamiento con el poder. Y en esos hechos, la violencia siempre tuvo un rol. Apelar al pacifismo no es más que darle vía libre al avance del fascismo.</p>



<p>&nbsp;En un texto publicado hace semanas en ANRed, titulado “Los derechos no se consiguieron pidiendo por favor”, Ariadna Wdowiak se pregunta:</p>



<p><em>“¿A quién le beneficia negar la violencia como una herramienta más de liberación?”. </em>En el que también agrega:<em> “Una cosa es no estar de acuerdo con la acción directa y elegir otros caminos de lucha y resistencia, pero otra muy diferente es criminalizar las resistencias populares”</em>.</p>



<p>&nbsp;No hay que subestimar la violencia, pero tampoco exagerarla. En 2001, la violencia popular sirvió para decir “basta” de ajuste y represión. Lo que sucedió el 19 y 20 de diciembre en el centro político del país fue un proceso que llevó años de maduración. Quizás el Santiagueñazo, en 1993, haya sido el prefacio. La historia ha demostrado que no ha existido -y es muy probable que ni existirá- ningún proceso de transformación de la sociedad que excluya la utilización de la violencia. Entonces, por cómo se presenta este presente, si queremos generar algo, la violencia va a tener lugar. Será cuestión de amigarse un poco con ella, alejarse de cierta moral progresista y entender que, tal como planteó hace más de una década Mario Soler Enriquez en un artículo publicado en Rebelión (“La violencia como herramienta de liberación) <em>“la violencia no es una elección subjetiva y caprichosa, sino una herramienta que el sistema nos obliga a utilizar”.</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-lugar-de-la-violencia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Feministas, jubilados y sindicatos: La resistencia que desafía el ajuste de Milei en Argentina</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-resistencia-que-desafia-el-ajuste-de-milei-en-argentina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Aug 2025 19:41:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
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		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
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		<category><![CDATA[Jubilados]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sindicalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[A la par del ajuste económico, el gobierno desplegó una estrategia de confrontación directa contra Múltiples actores sociales: trabajadorxs de prensa e integrantes de sindicatos, movimientos de feministas, cooperativas y partidos políticos de oposición.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><br>El presidente Javier Milei emula las políticas de extrema derecha y la represión contra la disidencia al e<em>stilo de Trump, pero la población argentina muestra su rechazo con firmeza en las calles.</em><br><strong><br>Por Camila Parodi *</strong><br><br>El 23 de enero de 2025 por la noche, un puñado de activistas se reunía de urgencia en el mítico Parque Lezama en la ciudad de Buenos Aires. Durante ese día, las alertas de la comunidad se encendieron en redes y grupos de WhatsApp tras la indignación que provocó el discurso de odio del presidente Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos. Ese día, surgió la Asamblea Antifascista Antirracista LGBTQI+, el espacio de <a href="https://www.truthdig.com/articles/argentinian-feminists-retirees-unions-unite-against-milei/">articulación </a>que organizó el 1 de febrero la más masiva <a rel="noreferrer noopener" href="https://www.reuters.com/latam/domestico/ZFED3VC2NZOXFFXW767QMVX73M-2025-02-01/" target="_blank">movilización </a>en rechazo a la política de saqueo del gobierno en la Argentina. </p>



<p>Desde que Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, el país atraviesa un proceso vertiginoso de desmantelamiento del Estado y en paralelo una crisis económica, institucional y social de gran magnitud. En menos de dos años, su gestión impulsó un programa de ajuste feroz con recortes drásticos en áreas clave como educación, salud, desarrollo social, cultura y ciencia. Bajo la consigna de combatir lo que denomina “la casta política” y reducir el llamado “gasto público”, las políticas de Milei provocaron un desplome del poder adquisitivo, un aumento acelerado de la pobreza y una paralización de la economía real que golpea particularmente a los sectores populares y a las clases medias.</p>



<p>A la par del ajuste económico, el gobierno desplegó una estrategia de confrontación directa contra múltiples actores sociales: trabajadorxs de prensa e integrantes de sindicatos, movimientos de feministas, cooperativas y partidos políticos de oposición. La criminalización de la protesta se convirtió en la nueva norma, así como las detenciones arbitrarias, la represión violenta en manifestaciones. El armado de causas judiciales hoy busca disciplinar a quienes se manifiestan. Mientras, el presidente ataca públicamente a periodistas, intelectuales y activistas con una retórica que niega derechos fundamentales y reproduce discursos de odio con un tono abiertamente misógino, sionista, antiderechos y autoritario.</p>



<p>Pero la violencia durante el gobierno de Milei no es solo simbólica: el 6 de mayo de 2024,&nbsp;<a href="https://marcha.org.ar/ninguna-libertad-puede-estar-abanderada-de-odio/" rel="noreferrer noopener" target="_blank">cinco&nbsp;</a>lesbianas fueron quemadas vivas mientras dormían y cuatro de ellas murieron. El supuesto agresor, Juan Barrientos fue un vecino que las insultaba sistemáticamente por su orientación sexual. El triple crimen de Barracas estremeció a la comunidad y fue un antes y un después para la sociedad argentina, ya que fue entendido como una consecuencia directa de la crueldad y el clima de desinformación, discriminación y agitación promovido por el Estado. Por eso, frente a este panorama, las calles argentinas comenzaron a convertirse en el escenario de una resistencia que es transversal pero con un fuerte componente feminista y LGBTIQ+.</p>



<p>Al 1 de febrero antifascista le siguieron movilizaciones masivas el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y el 3 de junio, en el décimo aniversario del&nbsp;<em>Ni Una Menos</em>, cuando feminismos, sindicatos y movimientos sociales ocuparon el espacio público para rechazar el avance represivo y defender los lazos de solidaridad construidos tras cuatro décadas de recuperación democrática en el país. Y solo en junio, otra de las protestas más multitudinarias sacudió al gobierno, la que tuvo lugar tras el intento de proscripción de la expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, lo que reactivó una fuerte defensa frente al uso del aparato judicial con fines persecutorios.</p>



<p>Ante este escenario, las respuestas organizadas no se limitaron a la ciudad de Buenos Aires. En distintas provincias —de Catamarca a Córdoba, de Río Negro a Chaco— se multiplican las expresiones de resistencia: gremios, organizaciones sociales, comunidades indígenas y asambleas barriales se mantienen en estado de alerta.&nbsp;</p>



<p>Mientras tanto, en la capital, cada miércoles, frente al Congreso Nacional, se realiza una marcha encabezada por jubilados, acompañados por trabajadores de la salud, de la educación y referentes feministas. Esa imagen, repetida semana tras semana, se ha convertido en un símbolo del presente argentino: en medio de los recortes, la represión y el abandono estatal, la población toma las calles para defender lo común y organizar la esperanza.</p>



<h3>La violencia política contra las mujeres avanza&nbsp;</h3>



<p>“Este gobierno es profundamente antifeminista. Se encargó de desarmar todas las políticas que nos beneficiaban y amenaza con tirar atrás las leyes más importantes que conseguimos”, advierte a Truthdig, Victoria Tesoriero, socióloga y exsubsecretaria de Asuntos Políticos de la Nación. Fundadora de la organización feminista Proyecto Generar, es una de las primeras que comenzó a sensibilizar y medir la violencia política patriarcal sobre activistas de los partidos políticos.&nbsp;</p>



<p>“Este ataque tiene que ver con varias cuestiones: por un lado, el potencial de cambio del feminismo que es el único movimiento que se masificó y creció exponencialmente en los últimos años con capacidad de movilización y de instalación de su agenda; pero también, porque las mujeres somos las más perjudicadas por el modelo económico que impulsa el gobierno”, agregó.</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>“Este gobierno es profundamente antifeminista.”</p></blockquote>



<p>En el&nbsp;<a href="https://proyectogenerar.org/wp-content/uploads/2022/06/04_Informe-Encuesta-Federal-sobre-Violencia-1.pdf" rel="noreferrer noopener" target="_blank">informe&nbsp;</a>“De lo personal a lo colectivo. Una radiografía de la violencia política en Argentina”, el equipo de trabajo de Tesoriero retrató que “siete de cada 10 entrevistadas dijo sufrir o haber sufrido violencia política” y advirtió que estos resultados atentan contra el ejercicio de los derechos de participación y de representación de mujeres y LGBTQI+. Se realizó en 2021, por lo que resultó una evidencia de que cuando se restringe el acceso de esta población, lo que se deteriora es el sistema democrático. “Hoy se perpetúan discursos de odio en el presidente mismo, en foros internacionales y en diferentes espacios”, reflexionó la socióloga. “Este odio es planificado, financiado por un esquema de ONGs que perpetúan estos discursos de discriminación y tratan de deslegitimar a nuestro movimiento feminista”.&nbsp;</p>



<p>Tesoriero sostuvo que “enfrentamos una contraofensiva conservadora” y agregó que “la persecución y el aumento de la violencia contra mujeres políticas, especialmente a la figura de&nbsp;<em>Cristina</em>, tiene que ver con que es la representante más importante de la oposición a este gobierno. En la semana en que anunció que iba a ser candidata fue inmediatamente encarcelada”. La persecución judicial y política contra la expresidenta, contra militantes cercanas a su partido y los ataques del propio presidente a periodistas feministas como Julia&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/es/2025/07/02/espanol/america-latina/milei-ataques-periodistas-argentina.html" rel="noreferrer noopener" target="_blank">Mengolini&nbsp;</a>o María O’Donnell evidencian este escenario. Entretanto, los sectores sociales más vulnerables —particularmente las mujeres, las juventudes y los jubilados— enfrentan las consecuencias del ajuste, pero también se organizan: sostienen redes comunitarias, cuidan, resisten y defienden los derechos conquistados.&nbsp;</p>



<p>El estilo confrontativo de Milei no es un fenómeno aislado. Su discurso y su lógica de poder encuentran fuertes paralelismos con figuras como&nbsp;<a href="https://www.truthdig.com/tag/donald-trump/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Donald Trump</a>, con quien el presidente argentino no ha ocultado su afinidad. Mientras Milei ataca de forma directa a periodistas, nombrándolxs y ridiculizándolxs en redes sociales y actos oficiales, Trump lo ha hecho de manera más generalizada contra los medios de comunicación demócratas, a los que ha tildado sistemáticamente de “enemigos del pueblo”. Ambos líderes alimentan una narrativa que busca desacreditar cualquier voz crítica y legitimar un clima de hostilidad y violencia hacia quienes ejercen la libertad de expresión.</p>



<h3>Sindicalismo en pie</h3>



<p>Para lxs trabajadorxs estatales, estos años bajo el gobierno de Javier Milei han significado no solo un avance del ajuste presupuestario, sino también una ofensiva directa sobre su existencia como sujetos políticos. “Somos blanco específico del ataque de este gobierno que llegó diciendo que era el topo que iba a destruir el Estado desde adentro”, advierte Clarisa Gambera, dirigente sindical de ATE (Asociación Trabajadores del Estado) y referente feminista. En ese escenario hostil, la respuesta fue doble: resistir en las calles, pero también sostener emocional y colectivamente a quienes se encuentran bajo amenaza constante.</p>



<p>La ofensiva gubernamental se expresó en despidos masivos —incluso de personas que ingresaron por cupos de inclusión laboral para identidades trans y no binarias, violando normativas vigentes— en prácticas persecutorias como exámenes arbitrarios para validar idoneidad laboral y en la estigmatización sistemática del empleo público. Frente a esto, los sindicatos impulsaron estrategias jurídicas, presentaron cautelares, acompañaron a las personas despedidas y construyeron espacios de cuidado mutuo. “Fortalecimos la agenda feminista porque no estamos dispuestas a soltarla y porque nuestras formas de hacer política son más amorosas y permiten acompañar la angustia de este tiempo”, explica Gambera.</p>



<p>Esa angustia tiene cifras: según la Encuesta Nacional sobre Violencias y Políticas en contexto de ajuste impulsada por ATE en 2025, el 43% de las personas encuestadas declaró consumir medicamentos para gestionar el estrés o síntomas físicos vinculados a la situación socioeconómica y laboral actual.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://truthdig.b-cdn.net/wp-content/uploads/2025/07/AP25169548533145.jpg?width=1024&amp;height=683" alt="" class="wp-image-310155"/><figcaption>Partidarios de la expresidenta argentina Cristina Fernández protestan en su defensa después de que comenzó a cumplir una condena de seis años de prisión bajo arresto domiciliario por corrupción, en Buenos Aires, Argentina, el miércoles 18 de junio de 2025. (AP Photo/Gustavo Garello)</figcaption></figure>



<p>Pese al desgaste, la experiencia organizativa se profundiza. Espacios como la Intersindical Feminista resultaron fundamentales para articular con otros sectores y sostener una respuesta común. La marcha antifascista del 1 de febrero, por ejemplo, fue impulsada por agrupaciones de distinto origen y representó un límite claro frente a la violencia gubernamental. “Estamos ante un gobierno que nos declaró la guerra y eso nos obligó a acelerar procesos de unidad defensiva”, señala Gambera. En esa línea, el último 3 de junio (Ni Una Menos) también se amplió el espacio de asamblea para incorporar a sectores como los jubilados, en una consigna que hoy sintetiza el momento histórico.</p>



<p>Frente al aumento de la violencia política, las sindicalistas feministas también se organizan para dar respuesta. Tras la detención de Kirchner en junio, se expresaron en una asamblea unitaria con referentes políticas para denunciar el atropello a la democracia. Y hoy, ante la judicialización de militantes por participar en protestas, continúan en alerta. “Son nuestras compañeras las que están detenidas”, subraya Gambera. Y con ellas, también está en disputa la libertad de todas.</p>



<h3>Salud en peligro: la lucha por el Garrahan y el derecho a cuidar</h3>



<p>Entre las luchas más sostenidas y representativas se encuentra la del Hospital Garrahan, el principal centro pediátrico público del país, cuyxs trabajadorxs protagonizan desde hace meses una batalla ejemplar por la defensa de la salud pública y de sus condiciones laborales. Frente al congelamiento del presupuesto 2025 —que mantiene el mismo monto nominal del año anterior, pese a una inflación acumulada que supera el 117%—, el hospital sufre un vaciamiento progresivo que impacta tanto en los insumos como en los salarios. El deterioro no es abstracto: en lo que va del año, más de&nbsp;<a href="https://www.el1digital.com.ar/sociedad/conflicto-con-el-gobierno-nacional-trabajadores-del-hospital-garrahan-convocaron-a-una-nueva-movilizacion/" rel="noreferrer noopener" target="_blank">220</a>&nbsp;profesionales han renunciado ante la imposibilidad de sostener sus tareas en condiciones dignas.</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>“Estamos ante un gobierno que nos declaró la guerra y eso nos obligó a acelerar procesos de unidad defensiva.”</p></blockquote>



<p>La situación es especialmente alarmante si se considera el rol estratégico del Garrahan en el sistema de salud argentino: es el hospital de referencia para niñxs con enfermedades complejas de todo el país. Familias enteras viajan desde las provincias más alejadas para recibir tratamientos y cirugías que no pueden realizarse en sus lugares de origen. El desfinanciamiento del hospital, por tanto, no solo afecta a su personal, sino también a miles de pacientes pediátricos cuya vida y bienestar dependen del acceso a una atención de alta complejidad, gratuita y de calidad.</p>



<p>La respuesta del personal ha sido contundente y creativa: paros escalonados, bicicleteadas, festivales abiertos a la comunidad, abrazos simbólicos y una convocatoria nacional para marchar desde el Congreso hasta Plaza de Mayo, bajo la consigna de defender el Garrahan, el Posadas y toda la red de salud pública. Con el acompañamiento de figuras del mundo cultural y una fuerte articulación multisectorial, lxs trabajadorxs del Garrahan insisten en que no defienden solo sus sueldos o sus puestos de trabajo, sino el derecho de toda la sociedad —y en especial de las infancias— a una atención médica de calidad. “Cuando atacaron la universidad pública, fuimos cientos de miles en las calles. Ahora vienen por los hospitales. Nos atacan a todos”,&nbsp;<a href="https://www.resumenlatinoamericano.org/2025/07/14/argentina-jubilados-garrahan-y-pilotos-despues-del-reves-en-el-congreso-se-calienta-la-calle-contra-el-ajuste-de-milei/" rel="noreferrer noopener" target="_blank">señalan</a>&nbsp;en sus acciones de visibilización.</p>



<p>En este entramado de resistencias, donde se cruzan las luchas sindicales, feministas, territoriales y jubiladas, se expresa una disputa de sentido que va más allá de los números del déficit: se pelea por el presente y el futuro, por el derecho a vivir, a cuidar y a ser cuidados. Y aunque el gobierno persista en su narrativa de “equilibrio fiscal” a costa de la vida, en las calles argentinas se sigue ensayando otra política: la de los vínculos, la dignidad y la persistencia.</p>



<h3>Lxs jubiladxs, nueva “casta” del ajuste</h3>



<p>Durante su campaña presidencial, Javier Milei prometió terminar con los privilegios de “la casta política”. Sin embargo, en la práctica, quienes están cargando con el peso del ajuste fiscal no son lxs funcionarixs ni los grandes empresarios, sino los sectores más vulnerables de la sociedad. Entre ellos, lxs jubiladxs ocupan un lugar central. En nombre del “equilibrio de las cuentas públicas”, el gobierno ha recortado ingresos, eliminado medicamentos esenciales, y desmantelado políticas de protección para las personas mayores, convirtiéndolas en variable de ajuste de su programa económico.</p>



<p>En julio de 2025, el Congreso argentino aprobó una ley para recomponer parcialmente los haberes jubilatorios: un aumento del 7,2%, que representa apenas US$20, y la elevación del bono mensual de emergencia de 70.000 a 110.000 pesos (aproximadamente US$92), con actualización automática por inflación. Hoy, incluso con el bono incluido, la gran mayoría de lxs jubiladxs no percibe más de 379.000 pesos mensuales, es decir, unos US$320 al tipo de cambio oficial. Pero lejos de celebrar la medida, el presidente Milei la definió como “un acto de desesperación” por parte de la clase política, anunció que vetará la ley, y amenazó con judicializarla si su veto es rechazado. El argumento: ese aumento “rompe el equilibrio fiscal”. Para el gobierno, garantizar que un jubilado no caiga por debajo de la línea de indigencia representaría una amenaza mayor que mantenerlo en la pobreza.</p>



<p>Frente a este escenario, surgieron reacciones espontáneas y organizadas en todo el país. Una de ellas tuvo lugar en Catamarca, cuando tres militantes históricos —sobrevivientes de la represión de los años setenta— salieron a la plaza con un cartel de repudio tras conocerse el veto a un aumento anterior de apenas 17.000 pesos. Entre ellos estaba Emperatriz “Monena” Márquez, ex presa política y defensora de los derechos humanos. “Era como un caramelo por día”, recuerda a Truthdig, indignada. Esa pequeña acción fue grabada por una joven que pasaba por el lugar. El video se viralizó y fue el inicio de una movilización que hoy continúa cada semana en diversas provincias, en articulación con otras luchas populares.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://truthdig.b-cdn.net/wp-content/uploads/2025/07/AP25169680388129.jpg?width=1024&amp;height=683" alt="" class="wp-image-310156"/><figcaption>Partidarios de Kirchner sostienen bengalas mientras protestan en su defensa en Buenos Aires el 18 de junio de 2025. (AP Photo/Rodrigo Abd)</figcaption></figure>



<p>Para Márquez, la lucha actual no es solo por los derechos de quienes hoy cobran una jubilación, sino también por las generaciones futuras: “Luchamos por nosotros y por los que vendrán”. Señala con claridad cómo el retroceso actual afecta sobre todo a quienes trabajaron en condiciones precarias: amas de casa, trabajadores rurales, personas que no pudieron hacer aportes regulares. La eliminación de la moratoria previsional significa para muchas de ellas quedar completamente fuera del sistema.</p>



<p>Más allá del impacto económico, Márquez destaca la dimensión política y simbólica del vaciamiento estatal: “Este gobierno no reconoce ninguno de nuestros derechos; directamente los borra. Nos considera una carga, un descarte”. Sin embargo, subraya también el papel activo del colectivo jubilado: lejos de la imagen pasiva o resignada, muchas personas mayores siguen participando, organizando, proponiendo.&nbsp;</p>



<p>“Queremos seguir viviendo con dignidad, tener una vida plena, y también una muerte digna. Por eso luchamos”, afirma. Entre sus demandas están el acceso real a medicamentos, el fortalecimiento del PAMI (obra social de jubilados), la devolución del Fondo de Garantía de Sustentabilidad a la seguridad social, y el desarrollo de viviendas colectivas para personas mayores en situación de soledad o vulnerabilidad.</p>



<h3>La economía del despojo: cuando el ajuste se dirige contra la vida</h3>



<p>El modelo impulsado por Milei no puede entenderse sólo como un programa de ajuste. Es, sobre todo, una reacción política al avance de los feminismos y a los derechos conquistados en la última década. La economista Candelaria Botto lo plantea con claridad: “El surgimiento y crecimiento de Milei en la Argentina se da en oposición a la marea feminista, a los movimientos feministas. Él se presenta por primera vez en 2021 como reacción justamente a todo el crecimiento que tenían los movimientos feministas y también a un gobierno que tenía, al menos en la narrativa, un discurso feminista o de inclusión. Se sustenta sobre eso”. En ese marco, no sorprende que una de las primeras decisiones de su gobierno haya sido desmantelar las políticas de género y eliminar los organismos institucionales que las sostenían.</p>



<p>Sin embargo, Botto subraya que este vaciamiento no se limita a la cuestión de género: “Su modelo económico es un modelo de reducción en los servicios públicos, de empeoramiento en la calidad y en la cantidad de servicios relacionados a la salud, al mundo de la educación —sobre todo las universidades— y también a las jubilaciones, en el sentido de licuar e incluso de eliminar la moratoria para nuevos jubilados y jubiladas”.&nbsp;</p>



<p>Este rediseño del Estado no tiene como objetivo reducir el déficit, sino reorientar el gasto: “No quiero decir un sesgo de ajuste fiscal, porque no es solo eso. Estamos en un año donde se achican estas prestaciones públicas pero crece el pago en intereses de la deuda. Entonces, no es simplemente achicar el gasto público sino reorientarlo, donde los servicios públicos quedan obviamente como los primeros recortados”.</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>“Este gobierno no reconoce ninguno de nuestros derechos; directamente los borra.”</p></blockquote>



<p>En esta lógica, el bienestar colectivo deja de ser una prioridad. El acceso a la salud, a la educación y a una vejez digna se convierte en un privilegio, mientras los recursos del Estado se destinan a garantizar ganancias financieras y a sostener privilegios de los sectores más ricos. En este punto, la economista señala un rasgo que Milei comparte con otros gobiernos de extrema derecha: “Comparten una agenda que tiene que ver con la reducción de los impuestos a los ultra ricos, a las personas con más ingresos. En Argentina se dio con esta baja de Bienes Personales y en Estados Unidos también avanza con este tipo de iniciativas”.</p>



<p>Las diferencias entre Milei y Donald Trump en materia de política exterior son evidentes: “Trump tiene una visión mucho más proteccionista que la de Milei, que es una suerte de revival del Consenso de Washington de los 90”, afirma Botto. Sin embargo, más allá de los matices, ambos expresan un mismo proyecto: el debilitamiento de lo público, la deslegitimación de los derechos colectivos y una narrativa que culpa a los sectores más vulnerables —mujeres, jubilados, migrantes, pobres— de las crisis estructurales.</p>



<p>Frente a un gobierno que promueve el despojo como política de Estado, las calles argentinas vuelven a ser territorio de disputa y de construcción. En los cuerpos que marchan, en los hospitales que resisten, en las plazas tomadas por jubilados, docentes, trabajadoras y estudiantes, se expresa una voluntad colectiva que no se resigna. No hay épica en la miseria ni virtud en el sufrimiento: lo que está en juego es la posibilidad misma de vivir con dignidad. Y en esa lucha, que no empieza ni termina hoy, se traman vínculos, se recupera la memoria, y se defiende lo que aún no ha sido vencido. Porque mientras existan quienes resisten, también seguirá existiendo futuro.</p>



<p>Como afirma la sindicalista Gambera: “unir las luchas es la tarea”. Y esa tarea ya está en marcha, articulando generaciones, territorios y demandas diversas que convergen en la defensa de lo común. En esa línea, Márquez, ex presa política y referente de derechos humanos, lo resume con claridad: “Nuestra lucha es también por todos aquellos que un día serán jubilados. Porque estos derechos han costado vidas. Ningún derecho se ha conseguido sin pelea”. En sus palabras, y en los cuerpos que no se rinden, se cifra la promesa de un porvenir más justo.<br><br>* <em>Nota publicada originalmente en <a href="https://www.truthdig.com/articles/la-resistencia-que-desafia-el-ajuste-de-milei-en-argentina/">Truthdig.com</a></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-resistencia-que-desafia-el-ajuste-de-milei-en-argentina/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>¿Y si sale mal? Los límites del consenso del ajuste</title>
		<link>https://marcha.org.ar/y-si-sale-mal-los-limites-del-consenso-del-ajuste/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Dec 2024 13:57:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Ajuste]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
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					<description><![CDATA[El 2024 cierra y el ajuste fue y sigue siendo una realidad  y un consenso entre distintos sectores.  En un escenario donde se aceptó (o se resignó) el ajuste, ¿cuál son los límites de ese consenso? ¿Cómo construir una alternativa que ponga en cuestionamiento que este es el camino? ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El 2024 cierra</em> y<em> el ajuste fue y sigue siendo una realidad  y un consenso entre distintos sectores.  En un escenario donde se aceptó (o se resignó) el ajuste, ¿cuál son los límites de ese consenso? ¿Cómo construir una alternativa que ponga en cuestionamiento que este es el camino? </em></p>



<p class="has-text-align-right">&#8220;… el pueblo aprendió que estaba solo</p>



<p class="has-text-align-right">y que debía pelear por sì mismo y&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right">que de su propia entraña sacaría los&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right">medios, el silencio, la astucia y la fuerza…&#8221;</p>



<p class="has-text-align-right">Rodolfo Walsh Un oscuro día de justicia (1968)</p>



<p><strong>Por Pablo Nolasco Flores/ Foto Belén Altamirano</strong></p>



<h2>El mandato del ajuste</h2>



<p>&nbsp;El 2024 fue el año en el cual se llegó al consenso en el mandato del ajuste. Se impuso una sensación social sobre la aceptación de corregir aquello que se venía haciendo mal. <em>“Estábamos pagando poco”. “Hay que ajustar para corregir”. “Vamos a sufrir, pero luego estaremos mejor”</em>. Sin embargo, ¿cómo estamos tan seguros de que después estaremos mejor? Aceptar el sufrimiento presente para disfrutar las mieles de algo que vendrá &#8211; no sabemos cómo- suena a aferrarse a una esperanza. Quizás algo voluntarista. O más bien como expresión de deseo.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Lo que parecería que maduró en la sociedad, en la política ya era consenso -sobre todo en las expresiones liberales-. La motosierra pasó y, si bien hubo muestras de resistencia, no alcanzó para frenarla. Quizás si las dirigencias políticas y sindicales opositoras hubieran puesto un poco más de voluntad en ello, la resistencia habría dado otros resultados. Pero justamente, lo que se escondió detrás fue el consenso político para el ajuste.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;El superávit fiscal, la caída del consumo y el desahorro son elementos objetivos que demuestran la eficacia de este consenso. Como en economía política uno más uno es dos, lo que no tiene uno lo tiene el otro. Menos dinero para educación y salud, menos gasto en el consumo popular y el desprendimiento de ahorros &#8211; los dólares debajo del colchón- fueron a parar a otros sectores sociales. Es lo que se denomina transferencias de riquezas de una clase a otra. Todos los ajustes apuntan a eso.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Sin embargo, no sólo los liberales cerraron filas alrededor del consenso del ajuste. El peronismo moderó su discurso, aceptó en gran medida la idea de que había que ajustar e incluso comenzaron a plantear la necesidad de adecuar al peronismo a la nueva lógica capitalista. Muchos periodistas progresistas se sumaron a este consenso con la retórica de que era necesario bajar el déficit fiscal. El problema es que los ajustes los pagan los más débiles: trabajadores, desocupados, estudiantes universitarios y jubilados. A pesar de ello, no plantearon otra alternativa, como la de pensar que el déficit fiscal también se puede bajar aumentando impuestos a los que más tienen.</p>



<p>&nbsp;Un consenso es un acuerdo en una idea. La aceptación de un discurso, de una narrativa. Tiene una fuerte carga subjetiva. Pero todo consenso no se da en el vacío. Tiene que encontrar su materialidad porque puede desvanecerse. Entonces, el límite de un consenso está en los logros materiales de ese discurso. Y hay que decirlo: la sociedad Argentina ya tiene una gran experiencia en la historia reciente con los discursos que no resuelven los problemas materiales. El límite de los narrativos está en el bolsillo.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;¿Cómo llegamos al consenso del ajuste? En primer lugar por una condición objetiva. La sociedad argentina es una sociedad ajustada (Bartolotta, Gago y Sarrais Alier, 2019). Pero además, hay una narrativa construida desde arriba, de los sectores dominantes, que fundamenta y explica porqué era necesario aplicar un ajuste: una economía estancada, con una sociedad cada vez precarizada, con un estado que decía estar presente y no funcionaba y un sector, denominado casta, que era la responsable de tal situación. Cuando Milei se refería a ellos metía a todos en una misma bolsa: la clase política &#8211; sobre todo el ala distribucionista del peronismo-, el Estado, los empleados del estado, los trabajadores sindicalizados, etc. Esto quiere decir que a una realidad objetiva material se le suma una explicación, de sentido común por cierto, pero que logra ser interpretada por un sector mayoritario de la sociedad. Veníamos mal y sabemos por qué. Entonces hay que ajustar.</p>



<p>&nbsp;¿Cuál es el límite del consenso del ajuste? Si el consenso del ajuste se logra por la coincidencia entre realidad material objetiva y discurso narrativo,&nbsp; el mismo puede fisurarse si no hay una transformación. Si no hay salida a esa realidad el discurso cae en un saco roto y la esperanza se convierte en una nueva frustración. Esa salida es la estabilización económica. Vivir sin inflación. Todavía no se puede decir que eso esté ocurriendo. Aún es endeble. Pero además de la estabilización hay que mejorar la vida material. Esto implica volver a consumir. Algo que las clases dominantes le otorgan a las clases dominadas para poder gobernar. Entonces la salida sería estabilización y consumo. Y por ahora eso no se ve. Para eso la economía tiene que crecer. Y de nuevo, por ahora eso tampoco se ve. Ni siquiera está en la imaginación la manera en que ese crecimiento puede darse. Porque en Argentina el mercado interno tiene un rol dinámico para generar ese crecimiento y el consumo y, por ahora, no hay un elemento que pueda explicar la posibilidad real de que se dé ese proceso.&nbsp;</p>



<h2>&nbsp;Una estabilidad inestable</h2>



<p>&nbsp;La manera en que el gobierno de Milei desaceleró la inflación demostró que esta no era producto de la emisión momentánea como algo en sí mismo. Quedó en evidencia que el problema del aumento general de los precios de la economía se basaba en la imposibilidad de aplicar un ajuste en los ingresos de los sectores populares en el marco&nbsp; de un estancamiento económico con escasez de dólares. La inflación estaría siendo “domada” porque el ajuste se está bancando y, además, se produjo un ingreso de dólares de corto plazo producto del blanqueo. El dólar barato en un marco de recesión económica, explica la reducción de la inflación.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;¿Podrá seguir sosteniendo este dólar barato hasta las elecciones legislativas sin sufrir sobresaltos y sin perder divisas? Si llega plata vía endeudamiento quizás pueda seguir sosteniéndolo e inclusive pensar en salir del cepo. El año que viene se cree que la cosecha va a ser una de las mejores de la historia. Pero, ¿a este dólar atrasado van a liquidar igual los productores? Mieli prometió quitar retenciones. Esto implicaría menos ingresos fiscales, entonces, ¿el 2025 será el ajuste del ajuste? Si en el 2024 la estabilidad se basó en el consenso del ajuste. ¿Dónde va a radicar la estabilidad en un año electoral sin mejora material?&nbsp;</p>



<h2>&nbsp;Imaginación política en la inestabilidad</h2>



<p>&nbsp;El capitalismo argentino todavía no encuentra una salida para que funcione tal como así lo desean los dueños de todo. Un país reprimarizado que viva de la renta de la exportación de bienes naturales, donde una gran masa de la población soporte acepte vivir en condiciones de informalidad, con sueldos bajos y sin un marco regulatorio para que los sectores de baja productividad laboral puedan funcionar. Si bien, en los últimos años se ha avanzado en grandes transformaciones regresivas en ese sentido, Argentina todavía conserva ciertos niveles de vida que otros países de latinoamérica no gozan.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Milei termina su año con cierto nivel de sinceramiento y promesas de que algo mejor vendrá. Y cuando los políticos prometen algo y luego no lo cumplen los problemas se pueden acelerar.&nbsp; En una entrevista reciente con el The Wall Street Journal prácticamente sostuvo que para que su programa económico funcione necesita de la ayuda de Trump para un&nbsp; nuevo acuerdo con el FMI. Además, volvió a reforzar la idea de que los salarios se están recuperando y que la pobreza está bajando. Milei necesita mostrarse triunfalista para seguir manteniendo esa esperanza. Festeja cada puntito de la inflación que baja como si fuera el triunfo del programa económico libertario y la instalación de un nuevo modelo de país. Esto puede encontrar su límite. Todas las transferencias de ingreso terminaron en conflicto social tarde o temprano. La sociedad argentina no se banca mucho tiempo sin consumir.&nbsp; Es por ello que el experimento liberatrio puede fracasar. Pero si fracasa, ¿hacia dónde vamos, con quienes y para qué?&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Hace varios meses Mario Santucho hijo viene sosteniendo la idea de que a esta etapa la tenemos que pensar en función de un nuevo horizonte. El descontento y el malestar son sensaciones que todavía siguen presentes y corren el riesgo de profundizar si este gobierno fracasa. Defenderse y proponer dice Santucho. Hay algo de la experiencia reciente peronista que no va más. Entonces,<strong> si uno quiere hoy intervenir en el descontento, no se le puede ofrecer como alternativa lo que estaba antes, porque hay amplio sector social que no quiere volver ahí.&nbsp;</strong></p>



<p>&nbsp;Durante el 2024 nos juntamos, algunos espantados, otros pesimistas, a tratar de encontrar las explicaciones de como una propuesta de gobierno ultraderechista llegó a ocupar el poder en Argentina. Podemos leer esto como una derrota, pero no estamos derrotados. El 2025 se abre con esta estabilidad inestable. Entonces, que la inestabilidad nos encuentre en las luchas. Pero que también nos encuentre en la imaginación política para formarnos y escuchar. Como dice Walsh, “<em>sacar los medios, el silencio, la astucia y la fuerza”</em>. Porque ahí puede radicar nuevos valores, una nueva ética de lo que luego serán nuestros horizontes.<br></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/y-si-sale-mal-los-limites-del-consenso-del-ajuste/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Bronca linda en la Paternal: crónica de Divididos en el Estadio Diego Armando Maradona</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bronca-linda-en-la-paternal-cronica-de-divididos-en-el-estadio-diego-armando-maradona/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Oct 2024 13:09:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Catriel]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[Divididos]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Flores]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Mollo]]></category>
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					<description><![CDATA[Divididos volvió a desbordar de emociones, esta vez en el estadio Diego Armando Maradona, un lugar que supo llenar de sentidos. Crónica de un viaje en tren por la música y la historia argentina. Por Pablo Flores. Fotos Nacho Arnedo y Martin Cornejo Boyacá, Juan Agustín García, Gavilán y San Blas son las cuatro calles [...]]]></description>
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<p><em>Divididos volvió a desbordar de emociones, esta vez en el estadio Diego Armando Maradona, un lugar que supo llenar de sentidos. Crónica de un viaje en tren por la música y la historia argentina. </em></p>



<p><strong>Por Pablo Flores. Fotos Nacho Arnedo y Martin Cornejo</strong></p>



<p>Boyacá, Juan Agustín García, Gavilán y San Blas son las cuatro calles que rodean al Estadio Diego Armando Maradona. Cae el sol de sábado por la tarde en el corazón de la Paternal y las inmediaciones de la cancha se van poblando. Esta vez no juega &#8220;el bicho&#8221;. Por un par de horas el barrio cede un pedazo de su espacio y de la identidad futbolera para que Divididos muestre un poco de su intimidad en un lugar grande.&nbsp;</p>



<p>La Plaza de Pappo fue el punto de partida para calmar las ansiedades. Latas de cervezas, jarras improvisadas con botellas de plástico, algún humo y una parrilla en el pavimento. En Divididos nada es casual. Cuando Ricardo Mollo escuchó por primera vez Pappo &#8216;s Blues Volumen uno en el año 71’ se preguntó: “<em>¿Esto se puede hacer en Argentina?</em>” Había comenzado la gran pregunta. A tocar la guitarra entonces.</p>



<p>Tampoco fue una casualidad el arranque con Cajita musical. Antes de los primeros acordes las pantallas proyectaban la marcha del tren San Martín. Sí, ese que va de Retiro a Pilar. Pero el viaje comienza en Hurlingham. Con un guiño a Sumo y a Luca, una chica se dispone a escuchar en su walkman el cassette de Sumo, After chabon. Suena Mañana en el abasto y la primera emoción de la noche se hace presente. El viaje termina en la Paternal y el bajo de Arnedo empieza con la base. El gran ensayo de encontrar la eternidad. ¿Ya la habrán encontrado estos tipos?&nbsp;</p>



<p>Poca duda hay sobre si Ricardo Mollo está dentro de los mejores cantantes del país. Se construyó a fuerza de voluntad y trabajo. Porque él era un guitarrista que tuvo que aprender a cantar. Ese aprendizaje comienza en el 87’. Era el 10 de octubre y Sumo tocaba esa noche en el Estadio Obras. Por la tarde estaban probando sonido y empieza a sonar la línea de bajo de Estallando desde el océano. Luca camina por el escenario. Da vueltas. Una cámara lo sigue. La canción empieza a tomar cuerpo y el cantante tiene que tomar la posta y hacer lo que le corresponde: cantar. Pero el cantante no toma la voz. Mollo lo mira. Pero el cantante quiere cantar. De repente, con un deformado inglés, el guitarrista deviene en cantante. Ricardo está cantando. Luca lo mira y sonríe. Mira a la cámara y vuelve a sonreír. Mueve la cabeza con un ligero movimiento hacia abajo. Sonríe, mira al guitarrista y vuelve a mirar a la cámara. El cantante aprueba al guitarrista que con el tiempo tendrá que pensar a tomar la voz, pero también la palabra. ¡I’m bursting out of the ocean!</p>



<p> Pasaban los años y tomar la voz pesaba. El guitarrista que ahora cantaba terminaba los shows disfónico. Comienza a frecuentar a una profesora de canto. Susana lo escucha por primera vez: <em>¡Querido no tenés que cantar más así! </em></p>



<p>&nbsp;La potencia no está en gritar sino en agrandar y elevar el caño. Ricardo aprendió. Quizás el Fantasio, el noveno tema de la noche, fue la bisagra en la forma de cantar de Mollo. Ahora su voz tiene cuerpo y volumen, dijo en una entrevista. La voz ya no pesa. Su interpretación del Arriero, escucharlo sólo con una guitarra o a capella son algunas muestras de ese cambio. Todo aquello que empezó en Obras se transformó.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;El viaje en tren a Paternal venía con guiños y pasajeros invitados. Los bajos de Javier Malosetti y Machi Rufino se sumaron&nbsp; al de Arnedo para una versión a tres bajos de Despiertate nena. Un trío de bajos lo suficientemente intenso como para que miles de personas puedan despertar emociones a partir de las vibraciones que reciben en sus cuerpos. Magnetoterapia la definió el Cóndor.</p>



<p>&nbsp;Claudio, el Tano, Marciello se sumó con una acústica para homenajear a Ricardo Iorio con Se vos, canción que Almafuerte grabó en el año 98’ y Mollo llevó a cabo la producción. “Aguante la universidad pública” gritó Mollo al finalizar el solo del Tano.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Avanzó la lista de temas y Marciello volvió al escenario. Esta vez con una guitarra eléctrica colgada. Tambien se sumó Alambre Gonzalez &#8211; el mejor guitarrista del país según Mollo- y&nbsp; su guitarr. Tocaron los tres Sucio y desprolijo. Un trío de afiladas cuerdas y riffs poderosos como lo hacían en los 70’ por el Oeste. El Carpo contento de que le llenaron de rock su barrio.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-10-28-at-22.35.33-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-57676" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-10-28-at-22.35.33-1024x683.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-10-28-at-22.35.33-615x410.jpeg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-10-28-at-22.35.33-1536x1024.jpeg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-10-28-at-22.35.33-150x100.jpeg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-10-28-at-22.35.33-450x300.jpeg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-10-28-at-22.35.33-1200x800.jpeg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-10-28-at-22.35.33-768x512.jpeg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-10-28-at-22.35.33.jpeg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>&nbsp;</p>



<p>La cúspide de la tocada llegó cuando entre los micrófonos de Diego y Ricardo se acomodaron cinco màs. Uno al lado del otro. Willy Bronca, Nadia Larcher, Facundo Toro, Adriana Varela y León Gieco, algunos con una caja andina, se subieron al escenario en ese orden. La escena era una amalgama de artistas de diferentes estilos pero, sobre todo, generaciones. De fondo se escuchaba el bombo de Catriel con dos golpes secos repetitivos para marcar el tiempo. Los que tenían las cajas lo seguían. En la pantalla apareciò el rostro de la negra Sosa y su voz de fondo que decía:</p>



<p><em>Venga m&#8217; hijo hoy le e&#8217; de hablar de un tema tan cotidiano que ni usted ni sus hermanos se han detenido a pensar. Y es por costumbre nomás. Por haber nacido aquí, por venir de una raíz marginada de hace tiempo y contemplando en silencio lo que pasa en el país.</em></p>



<p> Divididos estaba tocando El embudo (homenaje a la Patagonia), canción escrita por Marcelo Berbel. En el 99’, en una entrevista, Mollo dijo que es necesario abrir la boca cuando algo te parece que no está bien. En la noche de la Paternal, Divididos se dispuso a denunciar los destinos de la patria a base de RIGI, deuda externa y mandato exportador, con la música: <em>“No se me quede asombrado si le digo que en el gas van muchas cositas más con variadas propiedades que enriquecen otros lares y empobrecen los de acá”</em></p>



<p>Un Willy Bronca con una remera que decía “educación pública siempre” comenzó a disparar sus verdades con un lenguaje propio que aprendieron a usar como forma de expresión los pibes y pibas de su generación. La libre improvisación del rapero de Moreno despertó la ovación de miles por la carga política de su mensaje. <em>&nbsp;</em></p>



<p>&nbsp;Finalmente, Sumo. Porque Sumo siempre está. Y Luca también. El enganche de la Rubia tarada con ¿Qué tal? Luego Nextweek y el final con el Ojo blindado.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;La noche estaba llegando a su fin. Aquello que comenzó con guiños al barrio, a Pappo, a Maradona y Sandro estaba teniendo su último capítulo. Los guiños continuaron toda la noche, sobre todo por las remeras de Catriel: una del Diego gritando un gol con la camiseta de Argentinos y la otra con la cara de Norma Plá en el pecho y en la espalda la frase: <em>“la única norma a seguir”</em>. Porque por los lugares donde pasa Divididos hay que cargarlos de sentido. Hay que contar una historia, recopilar hechos y personas en un hilo narrativo que sintetice el efecto de las causalidades más contradictorias. Porque ahí radica la belleza de las cosas.</p>



<p>&nbsp;Ante la aceleración social reinante, la inmediatez de los mercados, la moda y la búsqueda de la novedad, Divididos suspende el tiempo. Proponen un espacio para volver a pisar los lugares que ya estuvimos. Lugares que son emociones sentidas y pasadas. También un método que te lleva por un camino con un poco más de verdad. Cuando verdad y método se juntan hay un horizonte de convicción. Ese método y la búsqueda de la verdad los llevó al lugar que ocupan. Y eso no es suerte, sino trabajo.&nbsp;&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bronca-linda-en-la-paternal-cronica-de-divididos-en-el-estadio-diego-armando-maradona/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La crueldad del ajuste: cuando además de pagarlo te pegan</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-crueldad-del-ajuste-cuando-ademas-de-pagarlo-te-pegan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 00:52:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Ajuste]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Jubiladxs]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Nolasco Flores]]></category>
		<category><![CDATA[Susi Maresca]]></category>
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					<description><![CDATA[l ajuste sigue castigando a la clase trabajadora y en especial a lxs jubiladxs que cargan sobre sus hombros el brutal recorte. Las últimas jornadas además fueron de represión frente al veto del aumento de un gobierno que solo ve números donde hay gente. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El ajuste sigue castigando a la clase trabajadora y en especial a lxs jubiladxs que cargan sobre sus hombros el brutal recorte. Las últimas jornadas además fueron de represión frente al veto del aumento de un gobierno que solo ve números donde hay gente. </em></p>



<p><strong>Por Pablo Nolasco</strong>/ <strong>Foto Susi Maresca </strong></p>



<p class="has-text-align-right"><em>Nuestros ancianos resistirán, aunque repriman, resistirán.<br>Y no están solos, aún los guía la hidalguía de Norma Plá,<br>que desde el cielo, muy fuerte grita, si no hay justicia nunca habrá paz.<br>Resistencia Suburbana, Represión brava. Año 2000</em></p>



<p>En una semana vimos como dos veces la policía reprimió a los jubilados. Fuimos muchxs quienes dijimos: “<em>de pegarle a un viejo no se vuelve</em>”. Si viviéramos en una sociedad más humana no habría lugar para aquellos que les pegan a un viejo. Pero no. Estamos transitandotiempos de crueldad que no son nuevos. Esta crueldad fue madurando en estos años de ajuste permanente, fractura social y discursos de odio que se fueron multiplicando.</p>



<p>La crueldad se potencia, atentando contra la vida misma, cuando se cruza con la batalla cultural y la moral. Demián Verduga escribió en Tiempo Argentino que la derecha ganó la batalla moral. La existencia de un amplio sector de la sociedad que se identifica con los valores que quiere imponer, como hacer pasar un ajuste a los jubilados mediante veto y palo, habla de esa ¿nueva ? moralidad. Peor aún si vemos como en la misma semana donde se reprime a trabajadores retirados de la actividad económica, el presidente embellece al evasor impositivo de Marcos Galperin diciéndole benefactor social.</p>



<p>¿De pegarle a un viejo no se vuelve? En una sociedad donde la moral de la crueldad envenena las subjetividades, la funcionaria que hoy le pega a los jubilados es la misma que hace cinco años fue parte de un gobierno que le recortó el 20% del poder de compra y hace veintitrés, siendo ministra de trabajo del gobierno que se fue con más de treinta muertos en diciembre del 2001, recortó vía decreto un 13% de los haberes de los retirados. Patricia Bullrich se llama. Y en ella se personifica la moral de la crueldad imperante.</p>



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<h2>¿Qué es lo grave de pegarle a un jubilado?</h2>



<p>Un jubilado es un trabajador retirado del sistema de producción. Durante el lapso que duró su trayectoria laboral formó parte del proceso productivo, creando mercancías, y generando valor. Es un ex explotado que goza de un ingreso que le permita transitar la última etapa de su vida sin tener que trabajar, es decir, sin tener que crear valor.</p>



<p>En términos de justicia distributiva y de calidad de vida en el marco de las relaciones sociales capitalistas, quisiéramos que estas personas puedan tener un ingreso que les permita tener cierto bienestar una vez retirados del sistema productivo. Pero para el capitalismo argentino siempre, sobre todo con los gobiernos de derecha, los jubilados fueron un problema. Salvo algunas excepciones, pudieron tener una jubilación digna.</p>



<p>El presente no es la excepción. Los jubilados son uno de los eslabones más débiles. Un informe reciente publicado por la ONG HelpAge, indica que el 73% de las personas mayores de 61 años son pobres. Esto se explica porque más de cinco millones de jubilados y pensionados cobran menos de 340 mil pesos, cuando la canasta básica de este sector ronda los 685 mil.</p>



<p>Hace años que los gobiernos intentan modificar los regímenes jubilatorios. La cuenta es simple. Si la esperanza de vida se eleva, entonces que sigan trabajando. La moral anarco capitalista valora lo productivo y eficiente. Lo que no se puede explotar funciona como estorbo. Lo grave de pegarle a un jubilado es que demuestra la faceta más cruel del programa liberal: <em>si no te puedo explotar te pago jubilaciones de hambre y si no las aceptas, te pego.</em></p>



<h2>Los económico, lo social y lo polìtico (otra vez)</h2>



<p>Los jubilados son los principales subsidiarios del ajuste del gobierno de Milei. El celebrado superávit fiscal es explicado, en gran parte, por la licuación de los ingresos de jubilados y pensionados. Por más que Milei intente, mediante piruetas numéricas y manipulación de variables, los jubilados están siendo los sostenedores del ajuste libertario. El Estado destina menos plata en jubilaciones, pensiones y demás coberturas.</p>



<p>Desde que la motosierra del gobierno viene avanzando nos preguntamos sobre la tolerancia social del ajuste. Todos los días pasamos del pesimismo al optimismo de la resistencia. Es tan elevado el nivel de fragmentación social que nos cuesta tener un termómetro que permita tomar la correcta temperatura de la tolerancia al ajuste. El pesimismo prima cuando vemos que las luchas que se dan son pocas y de baja intensidad. Pero de una semana a la otra, estos conflictos pueden despertar lo que adormece y habilitar el lugar al optimismo de la resistencia.</p>



<p>Luego de una semana de una doble represión a los jubilados, la mayoría de las centrales sindicales convocaron a movilizar al Congreso el miércoles 11 de septiembre para presionar y que el poder legislativo derrote al veto de Mieli contra los jubilados. Hace dos semanas no veíamos en el corto plazo alguna convocatoria de este estilo.</p>



<p>En la historia reciente, las jubilaciones han sido un elemento que le dió dinámica a la conflictividad social. En los 90, Norma Plá, la jubilada que se enfrentaba a la policía, politizó a toda una generación que con el tiempo impugnó al modelo de la convertibilidad. En el 2017, “la batalla de Congreso”, que le dió el golpe de gracia al macrismo, se produjo en el marco de la sanción de previsión social.</p>



<p>Se nos complica tomar dimensión social del experimento libertario. Aún no tenemos certezas sobre si el ajuste pasa o se le pone un límite. Sin embargo, no estamos tan seguros de que la moral de la crueldad haya triunfado. En la sociedad del ajuste permanente los tiempos se acortan. Fernando Rosso dice <em>“que el que siembra miseria, muy probablemente cosechará la</em> <em>ira”</em>.  Hace nueve meses que la miseria está siendo regada con ajuste y represión. ¿Será la causa de los jubilados la que despierte la ira social para pasar a un optimismo de la resistencia?</p>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-crueldad-del-ajuste-cuando-ademas-de-pagarlo-te-pegan/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>22 años sin Darío y Maxi: &#8220;Si bien el enemigo es grande, tenemos que multiplicar la esperanza para seguir luchando&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/22-anos-sin-dario-y-maxi-si-bien-el-enemigo-es-grande-tenemos-que-multiplicar-la-esperanza-para-seguir-luchando/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Jun 2024 20:29:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Arde Rojo]]></category>
		<category><![CDATA[Dario Santillan]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Maximiliano Kosteki]]></category>
		<category><![CDATA[Puente Pueyrredón]]></category>
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					<description><![CDATA[Ayer fue una nueva jornada cultural en la estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, que lleva el nombre de los militantes sociales asesinados el 26 de junio de 2002 por la represión estatal.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Ayer fue una nueva jornada cultural en la estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, que lleva el nombre de los militantes sociales asesinados el 26 de junio de 2002 por la represión estatal. Esta vez sin la marcha de antorchas sobre el Puente Pueyrredón y sin el acampe que acompañaba la vigilia. La decisión de familiares, compañeras y compañeros fue la de resguardar a las personas y evitar cualquier posible represión o ensañamiento de las fuerzas de seguridad.</em></p>



<p><strong>Por Redacción Marcha | Foto: Nadia Sur</strong></p>



<p>Pero a pesar del frío que llegó de golpe, fueron miles quienes caminaron por la calle Yrigoyen para comprar productos autogestivos, llevarse grabados o incluso comerse un plato suculento de la olla popular que organizaron.</p>



<p>Adentro, la estación era tránsito constante: hay quienes asistían a uno de los paneles, quienes bailaban o cantaban, quienes dejaban su mensaje en la instalación de pañuelos en homenaje a Norita o ayudar con murales o vitraux que se renuevan cada año.</p>



<p><strong>Similitudes entre ayer y hoy</strong></p>



<p>Cuando llegó la hora de la palabra de los familiares, después de que La Ferni y Duratierra hubieran llenado de trinos y música el aire, no se olvidaron de la represión en el medio de la aprobación en el Senado de la Ley de Bases, el pasado 12 de junio. Y es que, a veces, parece que el tiempo se detuviera y los gobiernos repitieran las mismas fórmulas contra el pueblo. Y tazaron algunas similitudes que nos detuvimos a analizar.</p>



<p>En principio porque, como aquel 26 de junio, se trata de un plan del gobierno (en 2002 fue de los gobiernos nacional y provincial) para enviar una señal “ejemplificadora” en medio de una situación de conflictividad social, que responda a la demanda del poder político y económico de castigar la acción directa que cortaba calles y rutas ayer o que protesta contra una ley nefasta hoy.</p>



<p>Por otro lado, por primera vez el 26 de junio, actuaron en conjunto las tres fuerzas federales: Gendarmería, Prefectura y la Policía Federal (además de la policía bonaerense) con la excusa de que cortar el Puente Pueyrredón era tomado como “una acción bélica”. El 12 de junio pasado se repitió esa acción conjunta: estuvieron Gendarmería, Prefectura Naval y Policía Federal.</p>



<p>En aquel momento el discurso oficial, de la mano de Aníbal Fernández, secretario de la presidencia, fue que en la asamblea previa al corte “habían hablado de lucha armada”… ¿Cuál fue el justificativo para la represión el 12 de junio pasado? Acusar de sedición y terrorismo a quienes fueron a manifestarse. El fiscal Carlos Stornelli les imputó 15 delitos, entre ellos contra el orden constitucional. Como broche, amenazó con aplicar un agravante previsto en delitos que buscan &#8220;atemorizar a la población&#8221;, es decir, terrorismo. Y en lugar de mencionar 33 &#8220;personas detenidas&#8221; habló de &#8220;33 piqueteros&#8221;. Al parecer, no hay nada original cuando el ajuste y el hambre se ponen del lado de quienes más sufren.</p>



<p><strong>“Jamás nos van a arrancar la alegría de la lucha”</strong></p>



<p>Paula Alvarado Mamani es la abogada de la causa que se lleva adelante para que se juzgue a los responsables políticos que dieron la orden de matar y hace un tiempo sumó la defensa de Mara Kosteki. Desde el escenario, contó: “Estamos distanciados de la justicia que enseñan en la facultad de derecho: una justicia clasista, colonial. Desde 2014 estamos dando una pelea: ese año fue el desarchivo de la causa y a partir de ese momento hubo trabas por parte de la fiscal, por parte del juzgado y sin embargo la querella sigue presentando testimoniales, pruebas y tratando de llevar adelante lo que todos sabemos en la sociedad que fue una planificación de los gobiernos de turno y que hasta el día de la fecha no hemos tenido una justicia completa”.</p>



<p>Luego fue el turno de que subieran Leo y Alberto Santillán, hermano y padre de Darío, rodeados de compañeras y compañeros.</p>



<p>Leo recordó que todavía hay cinco detenidas y detenidos desde el 12 de junio y que hay que seguir reclamando. &#8220;Si bien el enemigo es grande, tenemos que multiplicar la esperanza para seguir luchando&#8221;, afirmó. Y siguió con la idea de que &#8220;sin amor, sin alegría, no podemos salir a pelear. Por eso tenemos amor, pero también tenemos bronca. Vamos por la unidad verdadera para voltear a este gobierno&#8221;.</p>



<p>Fue el turno de Alberto, que recordó que, más allá de la fecha puntual, cada día familiares y compañeros tienen un objetivo claro: &#8220;Vamos a insistir en los tribunales, hasta conseguir justicia verdadera por Darío y por Maxi. Cuando la fiscal Paola Ochoa mira para otro lado, ahí estamos los familiares para indicarles por dónde seguir&#8221;.</p>



<p>Y si bien son 22 años sin Darío, Alberto abrió su corazón y nos dijo: “Se lo extraña. Te dicen que el tiempo ayuda, pero es mentira que el tiempo cura todo&#8221;. Emocionado, retomó: &#8220;Nos van a arrancar muchas cosas pero jamás la alegría de la lucha”.</p>



<p>&#8220;Estoy orgulloso de ser el papá de Darío. Él decía que en su sangre corría la sangre de lxs 30 mil, afirmó, mientras Norita sobrevolaba en los recuerdos y el corazón de todas y todos: &#8220;Ella sería la primera en estar exigiendo la libertad para lxs cinco compañerxs que siguen presos&#8221;.</p>



<p>Antes de que la Delio Valdez cierre la noche bajo una lluvia que permitió que tocaran dos canciones, pero quisieron esta presentes, Leo invitó a arrimarse a la olla: “Hicimos una olla popular porque es lo que hacía Darío. Y esto no es de ahora, estamos hace más de 20 años en los barrios bancando las diferentes crisis que venimos sufriendo y porque lejos de lo que dice este gobierno, que nos acusa de que andamos robando la comida, nosotros todo lo contrario: hemos estado cuando el pueblo lo ha necesitado durante la pandemia, con la olla. Así que quien se quiera acercar, bienvenido sea”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/22-anos-sin-dario-y-maxi-si-bien-el-enemigo-es-grande-tenemos-que-multiplicar-la-esperanza-para-seguir-luchando/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>20 AÑOS DE LA ORQUESTA DE INSTRUMENTOS AUTÓCTONOS Y NUEVAS TECNOLOGÍAS</title>
		<link>https://marcha.org.ar/20-anos-de-la-orquesta-de-instrumentos-autoctonos-y-nuevas-tecnologias-%ef%bf%bc/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Jun 2024 22:20:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[César Saravia]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Orquesta]]></category>
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					<description><![CDATA[La Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías (OIANT) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero celebra sus 20 años de trayectoria en la recuperación del patrimonio milenario de América y la búsqueda de una soberanía cultural. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>La Orquesta de<em> Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías (OIANT) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero celebra sus 20 años de trayectoria en la recuperación del patrimonio milenario de América y la búsqueda de una soberanía cultural.&nbsp;</em></p>



<p>Por César Saravia </p>



<p>Con reconocimientos como el <strong>Musical Rights Awards</strong> del <strong>International Music Council</strong>, el <strong>Global Music Vault </strong>del Polo Norte, el <strong>Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, </strong>el<strong> </strong><strong>Parlamento del MERCOSUR </strong>y sus giras por los 5 continentes; la <em>OIANT</em> es un ejemplo de lo que se puede construir en la Universidad Pública: un proyecto colectivo y endógeno a la vez enraizado en <em>la América profunda</em> y en la vanguardia artística.</p>



<p>Sus directores, Alejandro Iglesias Rossi y Susana Ferreres han creado este proyecto en la profunda convicción de <em>“la música como camino de conocimiento”</em>. Esta visión los ha llevado a recuperar los instrumentos autóctonos desde la Patagonia a Alaska y crear carreras de grado y de posgrado donde sus estudiantes pueden profundizar en las músicas, danzas e instrumentos propios de América y crear sus propias obras.</p>



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<p>En la Orquesta cada uno de sus miembros es un <strong>“artista integral”</strong> ya que son investigadores, constructores de instrumentos, escultores de máscaras nativas, intérpretes de instrumentos, compositores, tecnólogos, iconógrafos, y docentes. Bajo esta formación sus miembros han realizado trabajo de campo en comunidades indígenas a lo largo del continente; el Amazonas, los Andes, Mesoamérica, la Patagonia en busca del legado musical y sonoro.&nbsp; Asimismo, han estudiado y recuperado instrumentos precolombinos a partir de investigaciones en importantes Museos de México, Chile, Perú, Bolivia, Estados Unidos, Argentina, entre otros.</p>



<p>La Orquesta, conformada por docentes y estudiantes de la Maestría en Creación Musical, Nuevas Tecnologías y Artes Tradicionales y la Licenciatura en Música Autóctona, Clásica y Popular de América, comenzará las celebraciones por sus 20 años de existencia en el <strong>Centro Cultural Kirchner</strong> junto a la <strong>Sinfónica Nacional José de San Martín</strong> dirigida por Mario Benzecry el<strong> Jueves 4 de Julio de 2024</strong> en un despliegue escenográfico con más de 150 músicos en escena donde estrenará una obra de su Director Alejandro Iglesias Rossi.</p>



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<p><a href="https://marcha.org.ar/20-anos-de-la-orquesta-de-instrumentos-autoctonos-y-nuevas-tecnologias-%ef%bf%bc/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una década de soledad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/una-decada-de-soledad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Apr 2024 19:18:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[De Autor]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[GABO]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel García Márquez]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Hessel]]></category>
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					<description><![CDATA[El 17 de abril de 2024 se cumplieron diez años de la partida física de Gabriel García Márquez, es por eso que aprovechamos la fecha como excusa para poder recordarlo compartiendo algunos de los vínculos que lo unieron a nuestro país.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El 17 de abril de 2024 se cumplieron diez años de la partida física de Gabriel García Márquez, es por eso que aprovechamos la fecha como excusa para poder recordarlo compartiendo algunos de los vínculos que lo unieron a nuestro país.</em></p>



<p><strong>Por Luis Hessel </strong></p>



<p>Gabriel García Márquez nació el domingo 6 de marzo de 1927 a las nueve de la mañana en la vieja casa de los abuelos de Aracataca, un pueblo anclado al norte del caribe colombiano, en el cual encontró la fuente de materias primas con la que construyó el pueblo mágico de Macondo.</p>



<p>Al igual que para muchos jóvenes de su generación, Buenos Aires fue la ciudad de referencia para quienes se interesaron por el mundo de los libros y las artes en general. Cuando en la navidad de 1949 llegó a Barranquilla comenzó a escribir en el periódico “El Heraldo” y a salida de la redacción se encontraba con sus amigos en la librería “Mundo” para hojear las últimas novedades llegadas desde Buenos Aires. Cuando el barco con los pedidos llegaba al puerto, Gabo y sus amigos ayudaban a los dueños los hermanos Rondón a cargar con las cajas por el solo hecho de tener las primicias publicadas por Sur, Losada y Sudamericana.</p>



<p>Integró un fenómeno sin precedentes en la historia de las letras, como el llamado boom de la novela latinoamericana que compartió con figuras de la talla de Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes. El poeta chileno Pablo Neruda ganador del premio Nobel de 1971 le había dicho con una seguridad casi paternal, que él también se lo tenía que ganar. Y así fue. En 1982 la academia sueca condecoró a Gabriel García Márquez con el nobel de literatura. La noticia fue de una algarabía tal que revolucionó las emisoras y canales de noticias. América Latina toda sintió la distinción como propia.</p>



<p>Transitó con maestría excepcional, diversos géneros literarios como la novela, el cuento, el ensayo, la crónica periodística y el guión cinematográfico. Acumuló en su haber varios volúmenes que reúnen su obra periodística. Escribió libros de cuentos como “Los funerales de la mamá grande” y “12 cuentos peregrinos”. Y de sus novelas vasta con mencionar “El coronel no tiene quien le escriba”, “Crónica de una muerte anunciada”, “El amor en los tiempos del cólera” y “Cien años de soledad”.</p>



<p>Gabriel García Márquez&nbsp; escribió su obra mayor entre 1964 y 1967 en un humilde departamento de alquiler en México. Acosado por las deudas, con Mercedes tuvieron que vender el único bien de lujo que tenían: una procesadora de alimentos que alcanzó para pagar el envío del manuscrito a Buenos Aires, donde se hizo la primera edición y donde alcanzó el éxito inmediato.</p>



<p>Comenzando por la galería de personajes aparece en esta historia el escritor tucumano Tomás Eloy Martinez. Cuando Francisco Porrúa de Sudamericana recibió el manuscrito automáticamente llamó a Tomás Eloy Martinez para que vaya a su casa urgente a leerlo. Llovía en la ciudad y al entrar al apartamento se secó los zapatos con los diarios puestos en hilera sobre el piso, que en realidad no eran otra cosa que el manuscrito original de “Cien años de Soledad”, que por suerte el barro no logró alterar la escritura. Luego de quedar anonadados por la lectura de la novela se pusieron manos a la obra. Primero se lo invitaría a participar del jurado de un concurso de novela y para darle mayor empuje Tomás Eloy Martinez escribió un artículo que fue tapa de la revista Primera Plana titulado “La gran novela de América”.</p>



<p>El 19 de agosto de 1967 a las dos y media de la madrugada, Gabriel García Marquez y su eterna compañera Mercedes Barcha Pardo llegaron al aeropuerto de Ezeiza y fueron a comer asado a un restaurante en la zona de la costanera. Fueron apenas 12 días los que estuvieron en Buenos Aires pero el éxito de la novela fue inmediato. A ese “escritor desconocido” hubo que ponerle en los últimos días una secretaria para que atendiera el teléfono y mudarlo del hotel.</p>



<p>El resto del transcurso de los hechos ya es conocido por todos.</p>



<p>No obstante, la amistad con el autor de “La pasión según Trelew” se extendió durante todas sus vidas. Una de las tantas anécdotas que dan cuenta de esta afirmación está relacionada a un ambicioso proyecto de Tomás Eloy Martinez, escribir una novela sobre el robo, los misterios y el derrotero del cadáver de Evita. Cuando en 1990 Juan Forn entró a trabajar como editor en la editorial Planeta, el primer contrato que firmó fue con Tomás Eloy Martinez para que escriba ese supuesto libro que nadie pensó que alguna vez finalizara. La editorial le dió 25 mil dólares de adelanto y Tomás muy pocas muestras de poder finalizar el trabajo. Cinco años más tarde, cuando accionistas y editores pidieron su cabeza, Tomás Eloy Martinez había empezado a escribir como una locomotora. Fue entonces cuando pidió una reunión con editores y empresarios y puso sobre la mesa una hoja de fax autorizando a que su contenido se use como faja promocional de la novela, la misma decía; “aquí está, por fin, la novela que siempre quise leer”, firmado por Gabriel García Márquez. Meses después “Santa Evita” estuvo en todas las librerías y fue un éxito de lectores. En 2022 la plataforma Star+ estrenó en su pantalla una miniserie basada en la novela bajo dirección de Rodrigo García, hijo de mayor de Gabriel García Márquez y Mercedes Barcha Pardo.</p>



<p>Como es de público conocimiento, con Julio Cortázar vivieron el boom de la novela latinoamericana y compartieron una larga amistad. El primer libro que leyó en un hotel de Barranquilla fue “Bestiario”. Dijo al respecto, “desde la primera página me di cuenta de que Julio era un escritor como el que yo hubiera querido ser cuando fuera grande”.</p>



<p>En varios pasajes de su obra periodística está presente Cortázar, pero fundamentalmente en un artículo que habla exclusivamente del autor de Rayuela y que se llamó con justicia: “El argentino que se hizo querer de todos”.</p>



<p>Otras historias son distintas. Cargan con los avatares de la historia misma de la Argentina, el genocidio de los cuerpos y las palabras. Allá por el exilio mexicano en 1978, Miguel Bonasso estaba en un bar y Gabo le dijo: “¿Sabes por qué no me quiero hacer amigo de ustedes? Porque luego los matan”.</p>



<p>Con el escritor Haroldo Conti, autor de “Mascaró, el cazador americano”, tuvo un vínculo generacional. Los unió la amistad, el amor a Hemingway, a la cerveza bien fría y la defensa de la revolución cubana. Cuando el 4 de mayo de 1976 fue secuestrado por un grupo de tareas del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército. García Márquez inició una campaña internacional de denuncia, escribió:</p>



<p>“Haroldo Conti tenía entonces 51 años, había publicado siete libros excelentes y no se avergonzaba de su gran amor a la vida. Su casa urbana tenía un ambiente rural: criaba gatos, criaba palomas, criaba perros, criaba niños y cultivaba en canteros legumbres y flores. Como tantos escritores de nuestra generación, era un lector constante de Hemingway, de quien aprendió además la disciplina de cajero de banco”.</p>



<p>Se comprobó judicialmente que Haroldo Conti estuvo detenido y fue desaparecido en el campo de concentración conocido como El Vesubio, donde según testigos, también estuvo el cineasta Raymundo Gleyzer y el escritor y autor del El Eternauta, Héctor Germán Oesterheld. 15 días después de su secuestro, se reunieron con el dictador Jorge Rafael Videla, Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato quienes no tuvieron más que mutuos elogios. Hace apenas unos días, el gobierno de la crueldad, al mando de Javier Milei, vehemente defensor del genocidio, despidió de su puesto de trabajo en la biblioteca nacional a Marcelo Conti, hijo de Haroldo, con 35 años de servicios y a poco de jubilarse. Dijo a la prensa: “Me echaron solo por ser Conti”.</p>



<p>Sin dudas la relación más significativa de García Márquez fue con Rodolfo Walsh. Dijo;</p>



<p>“Para los lectores de los años 50, cuando el mundo era jóven y menos urgente, Rodolfo Walsh fue el autor de unas novelas policíacas deslumbrantes que yo leía en los lentos guayabos dominicales de una pensión estudiantil de Cartagena”.</p>



<p>Rodolfo Walsh fue un autor cuyos policiales negros y de denuncia social determinaron parte importante de su formación literaria. Trás el triunfo de la revolución cubana ambos participaron de la fundación de la agencia de noticias Prensa Latina, donde anonadado, fue testigo de cómo Rodolfo Walsh desarticuló una invasión a Cuba orquestada por la CIA para abril de 1961. La invasión de Bahía Cochinos. Años más tarde, perseguido por la dictadura cívico-militar y en la más absoluta clandestinidad, fingiendo ser un profesor de inglés jubilado, escribió en su casa del barrio El Fortín, en la localidad rural de San Vicente, la “carta abierta de un escritor a la junta militar”, a la cual García Márquez definió como “una obra maestra del periodismo universal”.</p>



<p>Finalmente, otra de nuestras referencias no podía ser otra que el tango,&nbsp; y ni más ni menos que en la figura de Carlos Gardel. Cosa que no sería desatinada si tenemos en cuenta el éxito que tuvieron sus canciones en Colombia, tierra en la que murió en un fatídico accidente aéreo en 1935. Carlos Gardel, aparece, por ejemplo, en “El amor en los tiempos del cólera”, una de sus más grandes novelas.</p>



<p>Y en su último libro “Memoria de mis putas tristes”, de 2004, le dedicó unas líneas que dicen:</p>



<p>“Cantábamos duetos de amor de Puccini, boleros de Agustín Lara, tangos de Carlos Gardel, y comprobábamos una vez más que quienes no cantan no pueden imaginar siquiera lo que es la felicidad de cantar”.</p>



<p>La pregunta ¿por qué nunca volvió a Argentina?</p>



<p>Para un caribeño supersticioso la respuesta es simple, “si en Buenos Aires el éxito te eligió, en Buenos Aires también puede abandonarte”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/una-decada-de-soledad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Lentitud cuadrúpeda</title>
		<link>https://marcha.org.ar/lentitud-cuadrupeda/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Feb 2023 12:20:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Escritura]]></category>
		<category><![CDATA[Especies]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>
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					<description><![CDATA[Un relato sobre las complicidades que construimos, con el entorno e interespecies Por Lore Sastre* Foto: Caro Nicora Vengo a preguntarme cómo generar parientes. A la vuelta de mi casa, en la vereda, cortaron el cemento alisado. Diseñaron una arquitectura infalible, trozos de tierra desubicadas para mejorar la complejidad de los movimientos compartidos. Una habilidad [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Un relato sobre las complicidades que construimos, con el entorno e interespecies</em></p>



<p><strong>Por Lore Sastre*</strong></p>



<p><strong>Foto: Caro Nicora</strong></p>



<p>Vengo a preguntarme cómo generar parientes. A la vuelta de mi casa, en la vereda, cortaron el cemento alisado. Diseñaron una arquitectura infalible, trozos de tierra desubicadas para mejorar la complejidad de los movimientos compartidos.</p>



<p>Una habilidad fortalecida se sostiene con el paso del tiempo y las estaciones, es fina y delicada la cartografía que enreda a las aromáticas de la calle Helguera. Levantaron con unos ladrillos un parque para las especies compañeras aventureras, eso que nombramos canteros revueltos de compost, hojas secas, ramas y lombrices sedosas. Mide aproximadamente dos metros y medio de largo y casi dos de ancho. Una superficie caprichosa para el paisaje citadino. Una enredadera modesta da vueltas por los cuatro lados y envuelve la caña tutora. Con la vista bordeo el oblicuo desliz que construyen, y acompaño la mirada en el camino de una minúscula mariquita con paso sostenido, que cuenta con la ventaja de poder volar y armar complicidad interespecies en algún pétalo para poder desarmar e interrumpir la finitud.</p>



<p>Una telaraña une y agrieta el sentido de la perfecta desunión entre la flor de lavanda y el tallo seco que quedó de otra estación. Las arañas construyen tejidos para tener un lugar donde posar. Las hojas verdes llenan de lengüetazos los rayos de sol zigzagueados por las ramas de los árboles, que atajan las gotas de lluvia lenta. Mientras los pajaritos reviven entre las ramas silvestres.</p>



<p>Quienes se valen del olfato avispan a humanas y se detienen a conocer ramificaciones posibles, entre la tierra, algo entra y, también sale. Un micropaisaje que se debela deformemente y perfuma en el aire deseoso la infinitud de aromas.</p>



<p><em>Si te das cuenta de algo, eso te lleva darte cuenta de más y más<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><strong>[1]</strong></a></em></p>



<p>No me detuve</p>



<p>Quien quisiera observar la tierra y lo que se hace de ella, debe pausar los sentidos y buscar el relato que interrogue, ¿de qué manera se enriendan las comunidades? Capaz son pistas para los contornos que buscamos construir. &nbsp;&nbsp;</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><a id="_ftn1" href="#_ftnref1">[1]</a> Mary Oliver Las polillas</p>



<p><em>*Activista lésbica</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/lentitud-cuadrupeda/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>“La guerra de los lugares”, una batalla por la vivienda digna</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-guerra-de-los-lugares-una-batalla-por-la-vivienda-digna/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jun 2022 14:27:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[hábitat]]></category>
		<category><![CDATA[Raquel Rolnik]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanización]]></category>
		<category><![CDATA[vivienda]]></category>
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					<description><![CDATA[Una reseña sobre el último libro de Raquel Rolnik para seguir pensando el acceso a un hábitat digno.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p><em>A fines del mes de abril, la urbanista brasileña Raquel Rolnik visitó la Argentina y presentó, entre otras actividades, su último libro &#8220;La guerra de los lugares . La colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas”. A continuación, una reseña para seguir pensando el acceso a un hábitat digno.</em></p>



<p><strong>Por Agustín Bontempo | Foto: Camila Parodi</strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“La cuestión de qué tipo de ciudad queremos no puede separarse del tipo de personas que queremos ser, el tipo de relaciones sociales que pretendemos, las relaciones con la naturaleza que apreciamos, el estilo de vida que deseamos y los valores estéticos que respetamos. El derecho a la ciudad es por tanto mucho más que un derecho de acceso individual o colectivo a los recursos que esta almacena o protege; es un derecho a cambiar y reinventar la ciudad de acuerdo a nuestros deseos. Es, además, un derecho más colectivo que individual, ya que la reinvención de la ciudad depende inevitablemente del ejercicio de un poder colectivo sobre el proceso de urbanización. La libertad para hacer y rehacernos a nosotros mismos y a nuestras ciudades es, como argumentaré, uno de los más preciosos pero más descuidados de nuestros derechos humanos. ¿Cómo podemos entonces ejercerlo mejor?”</em> <a id="_ftnref1" href="#_ftn1">[1]</a></p><cite>David Harvey, “Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana”</cite></blockquote>



<p>El siglo XXI, este que irrumpió en nuestras vidas con trasformaciones culturales a gran escala a partir, especialmente, del acelerado desarrollo de las tecnologías, también vino con la profundización de un modelo de exclusión vinculado al acceso a un hábitat digno. Este paralelismo no es caprichoso, pues el nuevo mundo es cada vez más desigual, excluye a las mayorías y priva a la población de todo el planeta a que pueda tener garantizado un derecho humano fundamental: la vivienda propia.</p>



<p>De esto discurre<a href="https://editorialelcolectivo.com/producto/la-guerra-de-los-lugares/"> <strong>“La guerra de los lugares. La colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas”</strong></a>, el último libro de la urbanista brasileña y ex relatora del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para el Derecho a una Vivienda Adecuada, Raquel Rolnik, quien participó de la presentación de su libro en Argentina durante la última semana de abril -material editado por la Editorial El Colectivo en conjunto con LOM Ediciones-, en una serie de encuentros organizados por la Fundación Rosa Luxemburgo Oficina Cono Sur.</p>



<p>El trabajo de Rolnik es riguroso para comprender la escandalosa crisis habitacional que azota al mundo en general y a nuestra América Latina en particular.<strong> Poder habitar un hogar de manera digna, en ciudades integradas y con acceso a los servicios básicos, se vuelve un anhelo cada vez más lejano para una porción inmensa de la humanidad.</strong> Hablar de este tema es involucrarse de lleno con la desigualdad en esta angustiante expresión: no tener donde vivir o hacerlo a un costo altísimo.</p>



<p>Según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a> que relevó 109 países, en octubre de 2021 había 1.300 millones de personas en situación de pobreza. Además, destaca que al menos 1.000 millones de individuos carecen de una vivienda digna. Como contrapartida, un informe reciente de la Confederación OXFAM<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a> asegura que en el mundo hay 2.668 milmillonarios que concentran riquezas equivalentes al 13.9% del PBI mundial, donde se destaca que 10 de estas personas poseen más que el 40% de las personas en situación de pobreza en todo el mundo.</p>



<p>Este escenario pone de manifiesto las dificultades que tienen miles de millones de seres humanos para dormir bajo un techo en todo el planeta mientras una pequeña porción de personas posee riquezas superlativas. Esta aproximación da cuenta de que la amplia brecha en materia de ingresos es estructural y estructurante del problema planteado.</p>



<p>A los bajos ingresos, se le suma que el mercado inmobiliario se fue imponiendo por sobre las obligaciones de los Estados en garantizar la vivienda de las familias. Es interesante que podamos hacer un breve recorrido. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, el mundo se conformó de una manera bipolar donde el bloque capitalista debió implementar un modelo que pueda intervenir en la estructura de las relaciones sociales. La necesidad de recuperar la calidad de vida post conflicto bélico y la confrontación con el comunismo, decantó en el surgimiento del Estado de Bienestar que tomaba partido en ámbitos que garanticen derechos para la ciudadanía. Esa lógica (que en nuestro país se vio truncada hacia la década del 70, especialmente con el inicio de la dictadura cívico y militar que se instaló el 24 de marzo de 1976) se rompió para que se termine imponiendo lo que algunos llamaron el pensamiento único que tuvo su enclave a través del consenso de Washington para desarrollar una visión de un mundo que, a través de la globalización, iba a resolver todas las necesidades estructurales de la población a nivel global.</p>



<p>La autora desarrolla estas ideas asumiendo que el sistema -con sus variantes nacionales- no dio respuestas definitivas a la problemática, aunque sí hubo procesos de intervención y regulación. La caída de la URSS y la idea del <em>fin de la historia</em> se comenzó a imponer con fuerza en la década de 1990 poniendo en jaque el concepto de vivienda como derecho humano<a href="#_ftn4" id="_ftnref4">[4]</a> y, en su lugar, ser pensado como un instrumento del mercado que priorice las ganancias de algunos sectores. La propia Rolnik lo sintetiza con claridad:</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“En países postsocialistas, en Estados Unidos y en buena parte de los países europeos la privatización de los complejos de vivienda pública y los cortes drásticos en la inversión y en los fondos habitacionales se sumaron a las reducciones en los programas de bienestar y en las ayudas al alquiler. Esas medidas estuvieron acompañadas por la desregulación de los mercados financieros y por una nueva estrategia urbana, a fin de permitir la movilización del mercado doméstico y el reciclado del capital internacional”<a id="_ftnref5" href="#_ftn5"><strong>[5]</strong></a></em></p><cite>Raquel Rolnik, &#8220;La guerra de los lugares&#8221;</cite></blockquote>



<p class="has-large-font-size"><strong>Un sistema expulsivo</strong></p>



<p>El período abierto en 1990 tuvo un desarrollo de variables que, evidentemente, fueron agitando escenarios de crisis. Una población global que crecía aceleradamente en un mundo que cada vez daba menos respuesta a las necesidades existentes, con un mercado laboral que comenzó a modificarse a partir del impulso de las nuevas tecnologías propias de la Sociedad de la Información<a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a> que, a su vez, tuvo un reflejo en los territorios</p>



<p>Pablo Ciccolella destaca que “Los procesos de reestructuración económica global, entonces, han dado lugar en los últimos años al rediseño de la relación entre economía, sociedad y espacio, generando nuevas estructuras territoriales de producción, gestión, circulación, así como nuevas formas de fragmentación territorial”. Y agrega que “También ha desencadenado una nueva oleada de modernización, planteando un nuevo esquema territorial de la antinomia atraso/modernidad, determinando, por ejemplo, un nuevo modelo selectivo de incorporación/exclusión de áreas, determinando la declinación de unas y el ascenso de otras, en el contexto del capitalismo global”<a href="#_ftn7" id="_ftnref7">[7]</a>.</p>



<p>El problema es doble. Las ciudades se organizan no ya en base a la integración ordenada de sus comunidades sino de acuerdo a las necesidades que se imponen desde el mercado. De esa manera, los aún vigentes cordones industriales quedan cada vez más en zonas marginales del tejido urbano y, consecuentemente, los ámbitos habitaciones también, mientras que los “centros” urbanos vinculados al nuevo mercado laboral tecnológico, por ejemplo, tienen cada vez menos espacio para habitar. Por lo tanto el modelo de ciudad es excluyente.</p>



<p>Este reordenamiento también es abordado por Rolnik quien destaca que el mecanismo expulsivo en las ciudades se acelera en el Siglo XXI. En este período se destaca el colapso de las hipotecas <em>subprime</em> en Estado Unidos que culminaron con la crisis económica de 2008 y que sus efectos en todo el mundo persisten aún hoy. Este régimen trató de incluir en un sistema crediticio a millones de familias que realmente no podrían cumplir con las exigencias económicas, causando un colapso financiero de gran escala para ellas y al modelo en general.</p>



<p>En los países del “tercer mundo” el efecto fue mayor. Por un lado, por las propias consecuencias del estallido financiero aunque, a su vez, el mercado inmobiliario que se imponía tornó cada vez más difícil la posibilidad de acceder a créditos y sistemas de vivienda propia así como también de alquileres, desarrollándose con intensidad las producciones informales de barrios completos. En Argentina esto tuvo su expresión. De acuerdo con el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP)<a href="#_ftn8" id="_ftnref8">[8]</a>, más de 5 millones de personas viven en más de 5.600 barrios o asentamientos precarios en todo el país.</p>



<p>En el caso argentino hay una caso aún más elocuente: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se estima que, en la Capital Federal -el distrito más rico del país-, más de 300 mil personas viven en este tipo de barrios. Con excepción del barrio Padre Mugica (un asentamiento centenario construido en zona portuaria porque recibía a sus primeros habitantes que llegaban desde Europa para trabajar), la inmensa mayoría se ubica en zonas marginales de la ciudad. Como contrapartida, se estima que casi un 30% de las viviendas formales están vacías y a disposición de la especulación inmobiliaria.</p>



<p><strong>Este panorama muestra no solamente el carácter expulsivo de las nuevas ciudades sino que sintetiza una de las máximas de este tiempo: la gente sin casas y las casas sin gente.</strong></p>



<p class="has-large-font-size"><strong>La financiarización de la vivienda</strong></p>



<p><em>“La propiedad inmobiliaria [real state] en general y la vivienda en particular configuran una de las más nuevas y poderosas fronteras de la expansión del capital financiero. La creencia de que los mercados pueden regular el destino del suelo urbano y de la vivienda como forma más racional de distribución de recursos, combinada con productos financieros experimentales y &lt;&lt;creativos&gt;&gt; vinculados a la financiación del espacio construido, hizo que las políticas públicas abandonaran el concepto de vivienda como un bien social y el de ciudad como un artefacto público. Las políticas habitacionales y urbanas renunciaron a la función de distribuir la riqueza, bien común que la sociedad coincide en dividir o proveer a aquellos que tienen menos recursos, para transformarse en mecanismos de extracción de ingresos, ganancia financiera y acumulación de riqueza. Este proceso derivó en la desposesión masiva de territorios, en la creación de pobres urbanos &lt;&lt;sin lugar&gt;&gt;, en nuevos procesos de subjetivación estructurados por la lógica del endeudamiento, además de haber ampliado significativamente la segregación de las ciudades”.</em></p>



<p>La cita es de la propia Raquel Rolnik y describe de manera elocuente el mundo habitacional actual y el análisis general que plantea en todo su libro. Los hogares en tanto activos financieros en lugar de derechos humanos básicos que deben ser garantizados, sistemas crediticios limitados que condicionan la vida de las personas, el capital ficticio y la extracción constante de la renta productiva. Estamos hablando de un proceso denominado como <em>financiarización</em> que se trata de “el dominio creciente de actores, mercados, prácticas, narrativas financieras en varias escalas, lo que resulta en la transformación estructural de economías, empresas, Estados y grupos familiares”<a href="#_ftn9" id="_ftnref9">[9]</a>.</p>



<p>El proceso de financiarización que la autora aborda en detalle también es la contrapartida de las necesidades que la población en todo el mundo necesita para acceder a un hábitat digno.<strong> Los Estados (en todos sus niveles, en todos los países y regiones) deben planificar los territorios de manera integral, equitativa y ambientalmente sustentable. Se requiere que el suelo urbano sea accesible para las mayorías en ámbitos que permitan generar comunidad y socialización. Que la vivienda pueda ser un derecho humano efectivamente y no de manera declarativa.</strong></p>



<p>La hegemonía del mercado financiero global atenta contra estas necesidades y demandas, excluyen y consecuentemente empobrecen a millones de familias en todo el mundo. Por supuesto que este escenario no puede ser abordado de manera aislada y eso también lo entiende Rolnik. Las relaciones desiguales de producción y explotación del ámbito laboral también construyen marginalidad, de un lado, y riqueza obscena, del otro. Es difícil acceder a trabajos y que estos sean estables, permitiendo encarar los proyectos de vida en todas sus dimensiones. Esto, que también es uno de los grandes problemas que el capitalismo ha generado y no puede dar soluciones, también produce informalidad en la vivienda y en los barrios, que carecen de servicios básicos y accesibilidad al conjunto del ejido urbano.</p>



<p>Tal como lo anuncia el título del libro, la autora entiende que los territorios son una nueva arena de disputa entre poderes fácticos y la enorme masa de ciudadanos, ciudadanas, parte de una inmensa clase trabajadora que reclama lo que les corresponde.</p>



<p>Rolnik cree -y con todo derecho-, que las nuevas formas de gobernabilidad juegan un rol destacado en esta guerra y que la democracia, en concreto, no resuelve lo que debería. En síntesis, lo que está ocurriendo es una expansión de las fronteras del mercado. Sin embargo, este proceso no es lineal. Del otro lado hay comunidades enteras que se organizan y resisten, que plantean alternativas, soluciones y salidas. Hay <em>batallas políticas y sociales</em> con variadas alternativas y orientaciones políticas.</p>



<p>En definitiva, de eso se trata la guerra de los lugares: si el capital impone sus reglas de mercado, la organización de las y los asalariados se darán sus mecanismos para que su derecho humano vulnerado pueda ser garantizado por sus propios medios.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Estructura de los capítulos</strong></p>



<p>El libro tiene un abordaje exhaustivo de la problemática que estudia. En la primera parte, que se divide en 5 capítulos se aborda la financiarización global de la vivienda. Escenarios, impactos desiguales en diversos territorios del mundo, las propuestas e iniciativas que los gobiernos y el <em>real state</em> ha impulsado.</p>



<p>La segunda parte, repartida en 4 capítulos, se centra en la inseguridad en la tenencia. Se trata de los padecimientos que atraviesan las familias que son desafiadas o directamente expulsadas de sus hogares y barrios, con destinos diversos, complejos y muchas veces desoladores. Desplazamientos producto de guerras y desastres naturales, desalojos por incapacidades económicas y nuevos arraigos en lugares que son ajenos y precarios.</p>



<p>La tercera parte consta de tres capítulos y analiza los lineamientos generales del libro en la experiencia particular de Brasil, confrontando los métodos institucionales y gubernamentales, el rol del mercado inmobiliario, la situación de la población y las alternativas que se plantean frente al escenario esbozado.</p>



<p>A continuación, la autora hace un balance sobre los efectos de los acontecimientos en desarrollo y las respuestas organizadas de la comunidad y un análisis de los nuevos procesos de financiarización con su más actual expresión: los alquileres.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Una breve conclusión</strong></p>



<p>Raquel Rolnik es una profesional con una acabada y comprobada experiencia, tanto en sus roles académicos como de práctica política. <em>La Guerra de los lugares </em>es un amplio y riguroso estudio sobre la organización urbana en términos sociales y de infraestructura. Como señala Ana María Vázquez Duplat en el prólogo, el estudio de conceptos y experiencias en decenas de ciudades que la autora evidencia a lo largo de todo el trabajo nos permite comprender el entramado de las ciudades de hoy.</p>



<p>Hablar de ciudades expulsivas en el Siglo XXI es, sin duda, referirse a los efectos del neoliberalismo a escala mundial. La caída del bloque comunista fue la punta de lanza para consolidar este modelo excluyente, de ciudades desiguales que se fue consolidando y expandiendo, garantizando que la pobreza económica tenga su correlato habitacional.</p>



<p>Por tanto, es urgente que podamos analizar en detalle el análisis de Rolnik porque la estructura social hegemónica es voraz y amplia sus márgenes sin contemplaciones. Pero también, como señala incluso la autora, esta misma voracidad siembra la fuerza de su destrucción.</p>



<p>El neoliberalismo hegemoniza, sí, pero ya no de manera estable. Innumerables procesos y movilizaciones populares en todo el mundo lo ponen en jaque, resisten sus consecuencias y ofrecen alternativas. La inestabilidad que presenta América Latina donde nuevos gobiernos populares son el resultado electoral de las luchas llevadas adelante por las y los campesinos de Colombia y Ecuador, los pueblos originarios de allí pero también de Perú, Bolivia o Chile, la clase obrera organizada junto a los sin tierra que resisten el fascismo de Brasil.</p>



<p><em>La guerra de los lugares</em> es, a veces, angustiante frente a la claridad con la que expone este mundo en el que vivimos. Pero también es provocador y, por momentos, nos ilusiona al ver que el pueblo en su resistencia y organización también presenta alternativas que nos incluyen a todos y todas.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> D. Harvey, “Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana”. Akal, Buenos Aires, 2014.</p>



<p><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> “El índice de pobreza releva profundas desigualdades entre grupos étnicos”. Informe PNUD, octubre de 2021. Consultar aquí: https://www.undp.org/es/comunicados-de-prensa/el-%C3%ADndice-de-pobreza-revela-profundas-desigualdades-entre-grupos-%C3%A9tnicos#:~:text=A%20nivel%20mundial%2C%20en%20109,y%20Asia%20meridional%20(532%20millones</p>



<p><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Beneficiarse con el sufrimiento, mayo de 2022. Puede consultar el informe aquí: https://www.oxfam.org/es/informes/beneficiarse-del-sufrimiento</p>



<p><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> En Argentina, la vivienda es un derecho que debería estar garantizado por el Estado según lo establece el Artículo 14 bis de la Constitución Nacional.</p>



<p><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> R. Rolnik. “La guerra de los lugares. La colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas”. Editorial El Colectivo y Ediciones LOM. Buenos Aires, 2021.</p>



<p><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> El término Sociedad de la Información fue acuñado por Manuel Castells, quien afirmó que en la década de 1970 comenzó a imponerse un modelo de estructuración de la sociedad y del trabajo que remplazaría la hegemonía industrial.</p>



<p><a href="#_ftnref7" id="_ftn7">[7]</a> M. Ciccilella. “Metrópolis Latinoamericanas. Más allá de la globalización”. Editorial Café de las Ciudades, Buenos Aires, 2014.</p>



<p><a href="#_ftnref8" id="_ftn8">[8]</a> Se puede consultar aquí: https://www.argentina.gob.ar/desarrollosocial/renabap</p>



<p><a href="#_ftnref9" id="_ftn9">[9]</a> Consultar aquí: https://www.academia.edu/7359027</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-guerra-de-los-lugares-una-batalla-por-la-vivienda-digna/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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