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	<title>Democracia &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Democracia &#8211; Marcha</title>
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		<title>El juicio contra Bolsonaro en clave feminista: ¡Prohibido olvidar, prohibido amnistiar!</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Oct 2025 14:35:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Nuestra América]]></category>
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					<description><![CDATA[Una mirada feminista de esa sentencia y la lucha por memoria, verdad y contra la amnistía para los violentos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right">Por las víctimas de la dictadura militar-empresarial (1964-1985). Por Dilma Rousseff. Por Marielle Franco. Por las más de 700 mil familias golpeadas por la pandemia y por los territorios devastados producto del desgobierno de Jair Bolsonaro.&nbsp;</p>



<p><em>El 11 de septiembre el Supremo Tribunal Federal de Brasil condenó con pena de cárcel al expresidente Jair Bolsonaro por delitos contra la soberanía popular. Una mirada feminista de esa sentencia y la lucha por memoria, verdad y contra la amnistía para los violentos.</em></p>



<p><em><strong>Por Carla Perelló desde Brasil</strong></em> <strong>/ Foto: La Diaria</strong></p>



<p>Durante las semanas del juicio y con la condena en la mano, feministas, LGBT+, pueblos indígenas y víctimas del desgobierno bolsonarista dieron un marco simbólico e histórico a la sentencia judicial escrita por mayoría en el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil el pasado 11 de septiembre. En testimonios para la historia, diputadas y referentas reflexionan sobre la relevancia del juicio y a la vez tejen memorias de la gesta del golpe -los golpes- y rescatan los crímenes por los que el expresidente no fue juzgado de la mano de quienes sostienen el mensaje “prohibido olvidar, prohibido amnistiar”.</p>



<p>“Este juicio es una forma de revisar nuestra propia historia, porque es justamente por el hecho de no haber tenido justicia de transición que hoy muchos se sienten autorizados a elogiar la dictadura y a intentar nuevos golpes de Estado. Es una forma decirnos a nosotros mismos y al mundo que Brasil no naturaliza, no acepta y trabaja contra golpistas”, señaló la diputada federal por el PSOL Samia Bomfim en relación al juicio en el que por primera vez en la historia civiles y militares fueron condenados por atentar contra la soberanía popular.</p>



<p>Se trata, desde su perspectiva, de un mensaje para la actual generación y para las próximas “que van a mirar para el pasado brasileño y comprender cuál es la forma que debemos tratar quien atenta contra las libertades democráticas”.</p>



<p><strong>“Este juicio es una forma de revisar nuestra propia historia. De decirnos a nosotras mismas y al mundo que Brasil no naturaliza a los golpistas”</strong>. </p>



<p>Talíria Petrone, diputada federal por el PSOL y quien acompañó presencialmente el juicio en la Sala Primera del STF, se manifestó en consonancia con su compañera de partido y de banca en relación a la relevancia histórica, pero marcó que se trata también del “fin de la tutela militar” sobre la democracia brasileña, un peso que no se quitó desde la dictadura.</p>



<p>“La democracia es el bien más precioso que un pueblo puede tener. Y Brasil tuvo casi cuatro siglos de esclavitud, una abolición inconclusa y una democracia con alguna fragilidad, pero que está de pie. Pero cuando se dan pasos para atrás, como fue en el gobierno Bolsonaro, donde el fascismo ocupó el espacio de poder, sabemos que los primeros cuerpos a ser impactados son de mujeres, de personas negras, de personas LGBT, de los trabajadores de las periferias que son mayoritariamente negros, de las mujeres jefas de familia”, dijo sobre lo que dejó el desgobierno y destacó el lugar de los movimientos sociales organizados en defensa “de la soberanía, el futuro de las niñeces brasileñas” en un país que “aún lucha por fortalecer la memoria, la verdad y la justicia”.</p>



<p><strong>Pasado, presente y futuro de América Latina&nbsp;</strong></p>



<p>La histórica militante del Partido de los Trabajadores y diputada federal Erika Kokay, a su turno, apuntó contra las posiciones misóginas y homofóbicas del exmandatario “que siempre estuvieron acompañadas por declaraciones que veneraban no sólo a la dictadura militar, sino a sus más crueles torturadores”. Por ello, reforzó la mirada común y retomó las palabras de la ministra Carmen Lúcia al momento de su voto por la condena: “Este juicio nos conecta fuertemente con nuestro pasado y con lo que queremos ser en el futuro. Brasil pagó un precio caro por la impunidad a los golpistas y torturadores del pasado y, de cierta forma, dejó entreabierta la puerta para que las amenazas antidemocráticas volvieran”.</p>



<p>“Condenar a quien tramó contra la democracia, inclusive articulando asesinatos políticos como el del presidente Lula da Silva, el vice Geraldo Alckmin y del juez Alexandre De Moraes es un hecho que debe ser celebrado en América Latina, es un hecho que repercute en la lucha de los pueblos por la democracia y contra la opresión”, señaló.</p>



<p><strong>La corrosión antes de Bolsonaro: Dilma, los feminismos y el golpe “blando”</strong></p>



<p>Durante las semanas del juicio histórico, las fotos de la primera y única presidenta de Brasil Dilma Rousseff se multiplicaron en las redes sociales. En más de un posteo se la ve a ella dando testimonio en épocas de la dictadura tras ser detenida política durante tres años o de traje blanco con una sonrisa en la cara el día que asumió la presidencia, el 1° de enero de 2011. Otras, traen a la memoria la frase que pronunció el 31 de agosto de 2016 cuando fue expulsada del gobierno: “La historia será implacable con los que se creen vencedores”.</p>



<p>Dilma se refería a todos aquellos que habían votado en favor del impeachment, entre ellos, a Jair Bolsonaro, que en su discurso enalteció la figura del torturador coronel del Ejército Carlos Alberto Brilhante Ustra.</p>



<p>“En 2014 vivimos un momento y un dilema histórico que colocó al movimiento feminista en el centro del debate”, rememoró ante Marcha Noticias la coordinadora de la Articulación de Mujeres Brasileñas Elisa María, que eligió marcar los años posteriores a la llegada del bolsonarismo al poder y el lugar que ocuparon los feminismos desde entonces. Eran épocas de la reelección y uno de los principales debates que estaba en la arena pública era la legalización del aborto, que Dilma apoyaba.&nbsp;</p>



<p>A entender de Elisa, el movimiento se expandía con la garantía de los derechos de las mujeres. Pero, al mismo tiempo, empezaban a salir al sol sectores de la derecha y de la Iglesia y la gesta de lo que en la región se denominó como golpe “blando” tuvo su materialización en la realidad cotidiana sobre el cuerpo de las mujeres y disidencias sexuales brasileñas con índices alarmantes de violencia sexual. “Ya desde ese momento, desde el movimiento feminista, decíamos que lo que se gestaba era un golpe machista, patriarcal, racista. Un golpe de las élites, especialmente por Dilma ser una mujer”, apuntó Elisa, que aseguró, también que lo que vino después con el gobierno de Michelle Temer (el vicepresidente que asumió tras la destitución) “significó corroborar que el golpe no fue sólo contra Dilma, sino contra la democracia brasileña, como ella misma decía, ‘es contra las mujeres, es perder derechos de educación, salud y trabajo’”.</p>



<p>“¿Qué significa entonces esta condena? Puede ser una respuesta a todos los sufrimientos que vivenciamos en los últimos años, por las más de 700 mil muertes por covid, por el empobrecimiento de la población, por haber regresado al mapa del hambre, por la incontable cantidad de violaciones contra la vida de las mujeres y las niñas, pero sobre todo es simbólico para avanzar en la democracia”, sentenció Elisa. Por eso, asegura, “el movimiento feminista estará en la lucha todos los días para que no tenga amnistía”.</p>



<p><strong>“Condenar a quien tramó contra la democracia es un hecho que debe ser celebrado en América Latina y que repercute en la lucha de los pueblos contra la opresión”</strong></p>



<p>Pero el movimiento feminista no estuvo ni está solo. Junto con él caminan quienes pusieron el cuerpo al Ele Nao –que en plena alzada del presidente golpista en 2018 construyeron la mayor manifestación popular de mujeres y disidencias- y alzaron la voz contra el proyecto misógino y golpista. Caminan pueblos indígenas, que denuncian el ataque al ambiente y la promoción del genocidio, víctimas y familiares de las víctimas de la pandemia producto del negacionismo de una administración que se ganó el mote de “desgobierno” por haber desmontado las estructuras del Estado y, en cambio atentar contra el pueblo y, por eso, exigen no perdonar ni amnistiar a los golpistas.&nbsp;</p>



<p>También, junto a familares, amigues y compañeres de Marielle Franco, la concejala negra, favelada y lesbiana, asesinada en los albores del bolsonarismo cuando ya había empezado a instalar en la sociedad el odio y la violencia.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>“El tiempo es implacable” sentenciaron en un posteo desde el Instituto fundado por la familia de Marielle, que lleva su nombre. “Durante años vimos ese proyecto político desparramar odio, profundizar violencias de género y raza, atacar mujeres negras, comunidades periféricas y defensoras de derechos humanos. Vimos la democracia ser corroída por dentro. La condena no quita el dolor ni devuelve las vidas interrumpidas por ese ciclo de violencia. Pero muestra que la justicia es posible”, escribieron a modo de conmemoración.</p>



<p>Para cerrar, en fin, con una celebración: “Para nosotras, mujeres negras, esta decisión reverbera como respuesta a un tiempo en que intentaron callarnos, alejarnos y dispersarnos. Pero no lo consiguieron. No nos dispersamos. Seguimos resistiendo y ocupando”.</p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="4EjY1xilfy"><a href="https://marcha.org.ar/nunca-mas-en-brasil-todos-condenados-para-que-la-historia-no-vuelva-a-repetirse/">Nunca Más en Brasil: todos condenados para que la historia no vuelva a repetirse</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="&#8220;Nunca Más en Brasil: todos condenados para que la historia no vuelva a repetirse&#8221; &#8212; Marcha" src="https://marcha.org.ar/nunca-mas-en-brasil-todos-condenados-para-que-la-historia-no-vuelva-a-repetirse/embed/#?secret=f5R8RlW0IB#?secret=4EjY1xilfy" data-secret="4EjY1xilfy" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/el-juicio-contra-bolsonaro-en-clave-feminista-prohibido-olvidar-prohibido-amnistiar/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Juicio histórico contra Bolsonaro y sus aliados por intento de golpe de Estado</title>
		<link>https://marcha.org.ar/juicio-historico-contra-bolsonaro-y-sus-aliados-por-intento-de-golpe-de-estado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Sep 2025 14:53:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[Es la primera vez que civiles y militares son juzgados por un tribunal civil por intento de golpe de Estado en la historia de Brasil.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Es la primera vez que civiles y militares son juzgados por un tribunal civil por intento de golpe de Estado en la historia de Brasil. La expectativa es tan grande como la presión: el juicio adquirió relevancia internacional con la intervención abierta de Estados Unidos. Los pedidos de amnistía de bolsonaristas y la deuda de la democracia.</em></p>



<p><strong>Por Carla Perelló, desde Brasília  </strong>| Foto: Lucas Martins para Midia Ninja</p>



<p>En Brasilia el viento suave que corre entre los enormes edificios no amilana el calor sofocante y seco. Tampoco se lleva con él las presiones que llegan desde Estados Unidos ni las que surgen desde dentro del Congreso Nacional. Nada para el calor, sino todo lo contrario<strong>. “Brasil demoró para conquistar la democracia. Tuvimos 20 años de dictadura, no es posible normalizar volver a esos años oscuros de la historia”</strong>, sostuvo el ministro relator del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil. Alexandre de Moraes pronunció esas palabras al dar a conocer el primer voto en favor de la condena en el marco del juicio histórico contra el expresidente Jair Bolsonaro -apuntado como líder- y siete de sus aliados por cinco crímenes contra el estado democrático de derecho. <strong>A él, se le sumó el ministro Flávio Dino y sólo faltan tres de cinco para pronunciarse.</strong></p>



<p>Mientras tanto, la rosca está a la orden del día y atraviesa las paredes del legislativo nacional con la abierta injerencia de Estados Unidos, que impuso tasas de más de 50% a los productos brasileños porque el mandatario Donald Trump consideró que su aliado -el expresidente- es víctima de una “cacería de brujas”. Al mismo tiempo, bolsonaristas pujan por una ley de amnistía, mientras que aliados del Gobierno petista le bajan la expectativa.</p>



<p>La acción penal está a cargo de los cinco magistrados de la Sala Primera del STF: De Moraes, Flávio Dino, Luiz Fux, Cármen Lúcia y Cristiano Zanin. Este martes <strong>ya se conocieron dos votos a favor de los tres que se necesitan para que los ocho acusados por la Procuraduría General de la República (PGR) sean condenados. Todos señalados por ser considerados parte del “núcleo crucial” de la tentativa del golpe de Estado del 8 de enero de 2023, cuyas penas pueden superar los 40 años de prisión.</strong></p>



<p>Los acusados y la acusación</p>



<p><strong>Alexandre Ramagem</strong>, diputado y exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN);</p>



<p><strong>Almir Garnier Santos</strong>, almirante y excomandante de la Marina;</p>



<p><strong>Anderson Torres, </strong>exministro de Justicia;</p>



<p><strong>Augusto Heleno</strong>, general de reserva y exjefe del Gabinete de Seguridad Institucional;</p>



<p><strong>Mauro Cid, </strong>teniente coronel y ex capellán de Bolsonaro;</p>



<p><strong>Paulo Sérgio Nogueira, </strong>general y exministro de Defensa;</p>



<p><strong>Walter Braga Netto, </strong>general de reserva y exministro de la Casa Civil y ex candidato a la vicepresidencia junto con Bolsonaro.</p>



<p>Todos, excepto Ramagem, van a juicio por cinco crímenes acusados por la PGR de:&nbsp;</p>



<ul><li>liderar una organización criminal armada</li><li>tentativa de abolición violenta del Estado Democrático de Derecho&nbsp;</li><li>Golpe de Estado</li><li>Daño calificado por violencia y grave amenaza contra el patrimonio de la Unión</li><li>Deterioro del patrimonio histórico</li></ul>



<p>En el caso de Ramagem, se suspendió parcialmente la acción penal por considerar que el bolsonarista tiene inmunidad parlamentaria contra los hechos ocurridos después de haber asumido como diputado, que son los delitos de daño y deterioro del patrimonio histórico. El proceso sobre los demás está vigente ya que sucedieron antes de que asumiera.</p>



<p><strong>Votos de De Moraes y Dino y la divergencia de Fux&nbsp;</strong></p>



<p>El magistrado estrella de la Corte, quien en las calles se ganó el apodo amistoso de Xandão, habló durante más de cinco horas, desde las 9 hasta pasadas las 14. La primera interrupción llegó a los siete minutos de su discurso por parte del juez Fux cuando rechazó los planteos de las defensas respecto a la naturaleza procesal del caso. El tercero en la lista de votación planteó que en su votación ratificará su desacuerdo con ese punto, ya que considera que el juicio debería haberlo llevado adelante el pleno de la Corte conformado por once ministros.</p>



<p>Salvado ese punto, De Moraes estructuró su discurso en torno a las pruebas y a las acusaciones, que mostró y leyó. En cada punto insistió en que hubo una organización criminal, que los acusados usaron las estructuras del Estado para cometer los crímenes y que lo que intentaron fue un golpe de Estado.&nbsp;</p>



<p><strong>“El líder de la organización con el cargo de líder y jefe de Estado (Bolsonaro) criminal se unió a individuos de extrema confianza para la realización de un golpe de Estado y para perpetrar la ruptura de las instituciones democráticas”, apuntó sobre el plan que, considera, comenzó en julio de 2021 y contó con la escritura de la minuta del golpe, reuniones de Bolsonaro con sus aliados y con embajadores para deslegitimar el sistema de votación, una acción que tuvo su pie en las redes sociales con la difusión de fake news.</strong></p>



<p><strong>“Los acusados practicaron todas las infracciones penales imputadas por la PGR en concurso de agentes en concurso material”, </strong>sintetizó al cierre de su veredicto, en tanto que la cantidad de años que pedirá para cada uno de los acusados se sabrá recién el viernes. Sobre Bolsonaro, en tanto, sostuvo que ejerció como líder de la organización criminal. Un plan que tenía entre las posibilidades el asesinato del actual presidente, el vice y el ministro relator Luiz Inácio Lula da Silva, Gerardo Alckmin y De Moraes, en lo que se conoció como “Plan Puñal Verde-Amarillo”.</p>



<p>A De Moraes le siguió Dino, ex ministro de Justicia del gobierno lulista, que se encargó de echar por tierra la posibilidad de una amnistía. <strong>“Este tipo de crímenes no son susceptibles de amnistía”, apuntó Dino.&nbsp;</strong></p>



<p><strong>El ex ministro de Justicia justificó su voto en poco más de una hora, descartó las cuestiones procesales y consideró que “no hay la menor duda de que hay distintos niveles de responsabilidades”. A continuación hizo la separación y se diferenció de De Moraes: Bolsonaro y Braga Netto con “culpabilidad bastante alta”; y Garnier Torres y Cid en el siguiente escalón, con la posibilidad de beneficios al ex capellán por haber aportado pruebas y testimonios.</strong></p>



<p><strong>Sobre Sergio Nogueira, Heleno y Ramagem dijo que tuvieron “una participación de menor importancia”. Sobre Ramagem marcó que salió del gobierno bolsonarista en marzo de 2022; </strong>y sobre <strong>Heleno </strong>que no participó de las reuniones para la planificación del golpe. Mientras que Nogueira participó <strong>“hasta cierto punto”.</strong>&nbsp;</p>



<p><strong>En contexto: la investigación y la posición de las defensas&nbsp;</strong></p>



<p>Tras más de dos años de investigación de la Policía Federal, el pasado 2 de septiembre comenzó el histórico juicio: es la primera vez que un exmandatario y jefes militares son juzgados por un tribunal civil por el intento de golpe de Estado que tuvo como punto cúlmine el 8 de enero de 2023. No sucedió ello con los criminales que estuvieron al frente de la dictadura militar-empresarial, ni contra quienes llevaron adelante el golpe “blando” de 2016 contra la expresidenta Dilma Rousseff.</p>



<p><br><strong>La acusación </strong></p>



<p>A Bolsonaro se lo acusa de ser el líder de la organización criminal que articuló reuniones en el Palacio de la Alvorada, editó la minuta y presionó a militares para atentar contra la soberanía popular. <strong>Podría decirse que todos ellos están en el banco de los acusados, pero lo cierto es que ninguno de ellos hizo presencia en la Sala Primera del STF, sino que todos siguieron el desarrollo del juicio desde sus casas.</strong></p>



<p><strong>La posición de las defensas&nbsp;</strong></p>



<p>Durante las sesiones de la semana pasada, las defensas expusieron sus posiciones: todos negaron la participación de sus defendidos en el plan de golpe de Estado que la investigación sugiere que comenzó en 2022, mucho antes de las elecciones con la deslegitimación de las instituciones electorales.</p>



<p>Los que más complicaron la posición del expresidente fueron las defensas de Heleno, que sostuvo que el ex jefe de Seguridad Institucional estaba “alejado” de Bolsonaro. La de Nogueira, en tanto, afirmó que el ex jefe de Defensa intentó que Bolsonaro “desista” de la tentativa golpista.</p>



<p><strong>La presión por una amnistía con la actuación estelar de Estados Unidos</strong></p>



<p>En paralelo al juicio la rosca se mueve para todos lados: al mismo tiempo que comenzó el proceso la semana pasada, bolsonaristas pusieron manos a la obra. Los protagonistas de la obra son los senadores Flávio Bolsonaro (hijo del expresidente) y Sergio Moro (ex ministro de Justicia). En la Cámara de Diputados se lleva adelante el mismo movimiento con los líderes del Partido Liberal -al que pertenece bolsonaro-. Todos ellos exigen una ley de amnistía, igual que lo manifestaron unos miles de sus seguidores el pasado domingo cuando salieron a las calles paulistas con una enorme bandera de Estados Unidos para ¿festejar? el Día de la Independencia brasileña.&nbsp;</p>



<p>Son dos las propuestas que circulan, una del PL y otra que propone negociar el presidente del Senado, Davi Alcolumbre (Partido Unión), a la que llaman <em>“light”</em>. La primera, beneficiaría tanto a las más de 620 personas ya juzgadas por los actos golpistas del 8 de enero, como a la cúpula que acompaña a Bolsonaro y al mismo exmandatario. Incluso le devolvería sus derechos políticos retirados por el Supremo Tribunal Electoral hasta 2030 por haber puesto en duda a las instituciones electorales.</p>



<p>Una de las figuras de ese encuentro fue el gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, quien apoya a Bolsonaro. Hasta ahora había procurado no radicalizarse demasiado, pero no aguantó: adoptó una posición totalmente diferente en lo que parece ser su apuesta para las elecciones presidenciales de 2026 para defender una amnistía “amplia e irrestricta” y hasta prometió el indulto para el exmandatario. “Motta (el presidente de la Cámara de Diputados, que parecía estar aliándose a los bolsonaristas) se sintió incómodo, lo que la semana pasada estaba acordado, esta semana, ya no”, sostuvo en <em>off </em>un legislador cercano al gobierno.</p>



<p>El STF, en tanto, ya dejó trascender que la propuesta del PL es inconstitucional, ya que no es posible amnistiar crímenes contra la democracia, mientras que la otra está en veremos.</p>



<p><strong>La presión de Trump</strong></p>



<p>Al mismo tiempo, el Gobierno de Lula lidia con una crisis diplomática sin precedentes tras las amenazas de Trump, que este fin de semana volvió a la carga acusando al ex líder metalúrgico de “radicalizarse” y reconoció que fue por eso que aplicaron tarifas de hasta el 50%. Para responder, el Gobierno actúa en conjunto con bufetes de abogados en Estados Unidos para accionar en cortes locales, junto con empresarios y diplomáticos, así contrarrestar el lobby realizado por otro de los hijos del expresidente, el diputado en licencia Eduardo Bolsonaro.</p>



<p>La idea es, justamente, presionar para conseguir la amnistía de Bolsonaro. Por el momento, los miembros del Poder Judicial prestan testimonio en el juicio histórico en favor de la autonomía y la soberanía de la mayor democracia de América Latina.&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/juicio-historico-contra-bolsonaro-y-sus-aliados-por-intento-de-golpe-de-estado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sin categorías analíticas, el sentir. Los pueblos no olvidan a quien los amó</title>
		<link>https://marcha.org.ar/sin-categorias-analiticas-el-sentir-los-pueblos-no-olvidan-a-quien-los-amo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Aug 2024 15:17:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[chavismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
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		<category><![CDATA[Nicolás Maduro]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[Nuestros aportes sobre la democracia, la representación, las elecciones y los movimientos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Durante años aletargamos la búsqueda de palabras para definir, de forma popular, lo que sucede en el territorio donde se condensa la máxima disputa geopolítica a nivel mundial. Sobre Venezuela, por estas horas, nuestros aportes sobre la democracia, la representación, las elecciones y los movimientos tras años de escucha y aprendizajes regionales.</em></p>



<p><strong>Por Redacción Marcha</strong> / <strong>Fotos: Zoe Alexandra Pepper desde Caracas, Venezuela</strong></p>



<p>Hace (ya) décadas que la Revolución Bolivariana en Venezuela nos obliga a mover las cabezas y sacudir los preconceptos a la hora de analizar la política de ese país que lejos de ser individual y local, surgió colectiva y regional. Desde el momento en que un liderazgo retórico y argumentativo como el de Hugo Chávez emergió en la escena pública, con su carisma y sus contradicciones, todo cambió. Difícil olvidar a quien encendió corazones en nombre del socialismo en varios pueblos. Pero es ingenuo dejarse llevar por la rebeldía o exigir obediencias sin dar lugar a las críticas y a más y más transformaciones.</p>



<p>Las elecciones presidenciales en el país con la mayor reserva de petróleo no se definen en la cuna de la racionalidad –o del fin de los conflictos complejos-&nbsp; que quieren ser hoy “las urnas”. Tampoco en la disputa callejera numérica que consagra quién gana: si las pasiones o si los odios. Empezó antes del 28 de julio de 2024 y es obvio, terminarán mucho después. Por eso, cada vez que narramos elecciones hablamos de “procesos electorales”.</p>



<p>Lo cierto es que durante años aletargamos la búsqueda de palabras sensoriales y categorías analíticas para definir, de forma popular, lo que sucede en el territorio donde se condensa la máxima disputa geopolítica que involucra a los suprapoderes del mundo. Una contienda por el saqueo de los recursos comunes y por el control hegemónico del tiempo y las cabezas de quienes conforman los “movimientos sociales” en América Latina y Caribe.</p>



<p>Hoy nos vemos en el encierro de cajitas cognitivas a la hora de pensar y de escribir. Que sí, son también consensos básicos de convivencia y entendimiento. Pero que no, a veces no alcanzan porque deben renovarse, pactarse y contarse de nuevo. Por eso preguntamos:</p>



<p>¿Es posible entender lo que pasó la noche del domingo en Venezuela sin evocar toda explicación a la dicotomía tan vaciada de sentido democracia- dictadura? ¿Es posible leer estas palabras sin pensar que se defiende dogmáticamente alguna de las posiciones en danza? Aún más, ¿qué otras formas encontramos para entender y explicar -en tiempos del periodismo de “Corta” y del clickbait- un proceso social de larga data que involucra la descomposición de la política y el conservadurismo de una revolución? ¿Acaso pensamos que las actas o los números convierten a “unos u otros” en “buenos o malos”?</p>



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<figcaption class="blocks-gallery-caption">Caracas, 31 de julio de 2024</figcaption></figure>



<p>Sabemos que llegamos de atrás a esta discusión material y simbólica pero queremos aportar nuestros aprendizajes, escuchas y experiencia en el oficio con algunos ejes:</p>



<p>1. El poco favor que nos hace la <strong>cancelación</strong> de las voces del chavismo. Una maniobra de múltiples actores que deteriora el debate público, estigmatiza y vuelve invisible una representación y una visión de poder comunal que -sigue siendo- popular en Venezuela.</p>



<p>2. La falta de mención a la <strong>crisis de legitimidad</strong> política, que no escapa al país y que alcanza al desgastado y conflictivo gobierno de Nicolás Maduro y a María Corina Machado, quien lleva adelante un proyecto que no tiene propuestas, sino un objetivo destituyente.</p>



<p>3. El <strong>enunciamiento enojado</strong> de las deudas del gobierno de Nicolás Maduro, pendientes de todos los gobiernos en la región: universalidad en la distribución de la riqueza, combate a los privilegios patriarcales y recambio y profundización de la revolución socialista.&nbsp;</p>



<p>4. La <strong>espectacularización y romantización </strong>de las elecciones y los levantamientos ciudadanos. Además de las noticias falsas y los videos sin contexto, debemos alejarnos de la idea de que toda expresión rebelde puede ser representada cabalmente “en las urnas”.</p>



<p>5. La falta de profundización en el análisis periodístico de las consecuencias sobre el pueblo venezolano -dentro y fuera del país- de las <strong>medidas coercitivas unilaterales y el bloqueo económico </strong>ejercido por Estados Unidos, la Unión Europea y otros organismos. </p>



<h2><strong>Una jornada electoral que parece no terminar</strong></h2>



<p>Si nos hubiesen preguntado qué escenario queríamos ver el domingo 28, posiblemente no sería éste. Pero si nos hubiesen preguntado cuál era el más imaginable sí lo sería. Desde la muerte de Hugo Chávez hacia acá, las narrativas en Venezuela se sostienen alrededor de clivajes firmes que invisibilizan y procuran borrar matices.</p>



<p>La elección, de todas maneras, transcurrió en completa paz, salvo algunos incidentes que no se salen de lo normal en cualquier proceso latinoamericano. Si algo ya venía anticipando el pueblo venezolano es que la violencia es un camino al que no quieren volver más. De ahí que el liderazgo opositor y oficialista no tuvo otro remedio que acordar volver, o al menos intentar, a una normalidad donde los conflictos se dirimen en el terreno de la política. El estado de agresión permanente no es negocio para nadie. Menos para el pueblo.</p>



<p>La participación fue de un 59%, según los datos del CNE y de la oposición, es el único número en el que aparentemente hay consenso. Mucho antes del cierre de urnas, ya las voces de la derecha regional anunciaban que se venía un “fraude”. Discurso armado, acciones consensuadas. Nada nuevo. A este concierto se sumaron también sectores de la izquierda, claro, sin entrar en el juego del zurdómetro. Gabriel Boric, un habilidoso en dar titulares a los medios de derecha, arrancó advirtiendo al&nbsp; “régimen” que no reconocería los resultados si no eran verificables. Le acompañaron en esa línea una serie de intelectuales y periodistas progresistas, bajo la consigna, “democracia ante todo”. Parecían coincidir en algo: la elección solo era democrática si la perdía Maduro.</p>



<p>La demora en la publicación de resultados no ayudó. Desde el oficialismo señalaron un ataque en el sistema electrónico de transmisión para la totalización de los votos. Algo que a priori parecía sospechosamente oportuno pero que en la Venezuela asediada invita a dar el beneficio de la duda. De ahí en más, la historia fue la de los últimos años. Machado aseguró tener pruebas de que habían ganado y llamó a <a href="https://misionverdad.com/venezuela/los-comanditos-hasta-el-final-de-la-guarimba-postelectoral">los “comanditos”</a> a defender la victoria.</p>



<p>A la medianoche, el CNE finalmente dio los resultados: Maduro 51,2% y González Urrutia 45%. Un resultado que además organizó la geopolítica de una forma clara. Por un lado, los gobiernos no alineados occidentales (China, Rusia e Irán) felicitaron el triunfo del gobierno. Lo mismo hicieron los gobiernos del bloque ALBA (Bolivia, Honduras y Cuba). La derecha, con Javier Milei al frente, rechazó inmediatamente. El resto de gobiernos de izquierda (México, Colombia y Brasil) decidieron esperar, tener más claridad en los datos. Un paisaje claro que pone en evidencia que el conflicto en Venezuela no se condensa a una mera discusión de mecanismos electorales. ¿La sorpresa? Un Estados Unidos más moderado que otras veces, mirando con un ojo su propia interna y con el otro la guerra en Ucrania.</p>



<p>Al día siguiente, la violencia volvió y se fue profundizando hacia el martes. Estas nuevas guarimbas, con menos fuerza en la calle que en años anteriores, pero con la misma intensidad mediática de siempre, situaron el relato de un pueblo que busca “derrocar” al “dictador”. Los enfrentamientos entre opositores y policías dejaron al menos 3 muertos, 6 según diversas fuentes. En este número tampoco hay acuerdo.</p>



<p>En las redes sociales, la idea de fraude se instaló como un desafío de Tik Tok. La cancelación del chavismo como sujeto político y la deshistorización y desideologización del conflicto llevaron rápido a un sector del progresismo a refugiarse bajo las consignas de la ultraderecha venezolana, en la misma orilla que Milei.</p>



<p>El chavismo también convocó a los propios, mostrando músculo, deseo de defender la victoria. Pero sin dar respuesta a lo que se viene convirtiendo en una condición necesaria para respaldar el triunfo: la publicación de los resultados. Desde ahí se posicionaron tanto Lula como Petro. En Argentina, el kirchnerismo y organizaciones de izquierda tomaron una postura similar.</p>



<p>Además de las actas, la demanda viene siendo hacia los veedores. El informe del Centro Cárter complicó el asunto. “Las elecciones no pueden ser consideradas democráticas”, una punzada que la oposición celebró como un gol. Esa misma oposición que pasó del “Estado paralelo” al “CNE paralelo”, anunciando resultados que dan como ganador a Edmundo González Urrutia, ¿o deberíamos decir a María Corina Machado? A la noche de este miércoles, los datos revelados por la derecha le dan el triunfo por un 67%, un número que parece darle respaldo a sus seguidores pero que, al menos por ahora, es inchequeable.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Pero frente a los golpes, el chavismo también hizo lo propio en la jornada del miércoles. Convocó a una concentración en el Palacio de Miraflores; introdujo un recurso de amparo ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para que la Sala Electoral convoque a todos los partidos a que presenten sus actas; y en paralelo desmovilizó y procesó a los grupos de choque. También obtuvo algunas victorias internacionales. En la OEA no se lograron los votos para emitir una resolución que exija la publicación de las actas; mientras tanto, la Misión de Observadores Electorales calificó al proceso como “limpio y en paz”.&nbsp;</p>



<p>Las 72 horas posteriores a la elección fueron una aceleración de acontecimientos difíciles de seguir. Como si los actores hubieran planificado de antemano sus acciones. Algo que en Venezuela pareciera ser lo normal, pero que afuera aporta a esa dificultad por comprenderla. Lo cierto es que <strong>a 4 días de realizados los comicios nadie puede decir con certeza que hubo fraude. El resultado pasó a ser más que una cuestión de votos, una cuestión de sentidos.</strong> <strong>Una elección que lejos de dirimir el conflicto, pareciera haber inaugurado una nueva etapa.</strong></p>



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<figcaption class="blocks-gallery-caption">Caracas, 31 de julio de 2024</figcaption></figure>



<h2><strong>Venezuela en el centro: ¿otro logro de la Revolución Bolivariana?</strong></h2>



<p>Hoy, el país sudamericano vuelve al centro de la escena geopolítica para evidenciar la continuidad de un mundo que -todavía- se lee en clave bipolar, que no habilita los colores, que castiga o celebra pero no quiere preguntar. ¿Vamos a permitir que esa manera de leer los conflictos ciegue nuestras intuiciones? No. No vamos a anular las contradicciones que habitamos durante los últimos años, mucho menos todas esas tensiones que nos atraviesan y estrujan en este día, y cada día. No vamos a negar las voces de afectos y amistades que nos insisten en contar su “otra” verdad, la de un pueblo que defiende la paz.</p>



<p>“Otra” porque gran parte del periodismo sigue obnubilado. Mirando a la extrema derecha, asumiendo su narrativa como el único discurso válido para contar esta historia. <strong>¿Desde cuándo las derechas marcan los horizontes de las democracias y sus derechos?</strong> ¿Por qué ya no se cuestionan los armados mediáticos, las violencias financiadas y los saqueos orquestados? ¿En qué momento los grupos de personas contratadas comenzaron a encabezar nuestras rebeliones? Durante los últimos días, no todo fue protesta y corte de calles como agitan las principales empresas de comunicación. También hubo solidaridad de pueblo, resistencias a la cancelación de sus corazones, respeto y gestos de apoyo ante un mundo que insiste en criminalizar su elección. ¿Y eso, dónde lo vemos o decidimos que no hay que contarlo?</p>



<p>La Revolución Bolivariana viene acumulando un proceso de desgaste que no se centra, únicamente, en la dirigencia. Sí, los caudillismos y los liderazgos son una parte importante del problema, porque destruyen nuestras endebles democracias y nos exponen al despojo que proponen las derechas extremas. Pero también, y con sinceridad, no todo es responsabilidad de las izquierdas y los progresismos. También hay bloqueos y embargos que ahogan la vida cotidiana y pretenden hacer desaparecer: violencias económicas que castigan y disciplinan a quienes se atreven a vivir por fuera de las reglas del gran capital.</p>



<p>La situación económica no dió tregua y obtuvieron como respuesta un proceso de migración masiva, uno de los puntos más conflictivos de la actualidad: millones de personas dejaron sus afectos, hogares y territorios. Lo hicieron en búsqueda de una mínima seguridad y a cambio de largas horas de trabajos precarizados. Personas que, por su partida urgente y poco planificada, son desconocidas por el propio Estado, ese que les prometió acompañamiento eterno. Para votar, como en cualquier país, quienes migraron deben realizar su trámite de residencia en el exterior, sí. Pero también, y sobre todo en este caso,<strong> un gobierno que se dice revolucionario debería garantizar la ciudadanía a ese tercio de población que eligió migrar buscando otras formas de vida digna</strong>.</p>



<p>Por las torpezas dirigenciales, así como por el ahogo económico y la migración desenfrenada, el proceso bolivariano se reconstruye  desde hace más de una década y lo hace a pesar del partido y de sus estructuras de Estado. Y es que, aunque parezca una obviedad decirlo, la Revolución Bolivariana no es solamente el PSUV que lo representa, así como Maduro no es Chávez. Y no nos referimos únicamente a una cuestión de carisma, el gobierno de Nicolás Maduro se reafirmó en la negociación empresarial y la burocracia estatal en detrimento de los procesos populares de emancipación. Un clima de época y una decisión política. Una desilusión de quienes sí esperábamos. Y mucho.</p>



<p>Sin embargo, no olvidamos. Y por eso volvemos al resonar de las palabras de Hugo Chávez. Porque, lejos de una nostalgia barata y abstracta, su legado es empírico y palpable: “Comuna o nada”, aseguraba luego de comprender los límites del laberinto capitalista. Hoy, esta forma de organización comunitaria resiste -tal vez incluso a pesar del gobierno- y se erige ante la hostilidad del <em>sálvese quien pueda</em>. Es un hecho, en Venezuela existen más de tres mil comunas que se encienden como un faro para quienes no aceptamos al individualismo como la única lógica de organización de nuestras vidas. Entonces, si esas comunas -con sus procesos populares y discusiones feministas- hoy se paran en la vereda del gobierno bolivariano, ese es un lugar de enunciación y acá estamos para contarlo.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="683" data-id="57471"  src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/08/IMG_9692-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-57471" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/08/IMG_9692-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/08/IMG_9692-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/08/IMG_9692-1536x1024.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/08/IMG_9692-2048x1365.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/08/IMG_9692-150x100.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/08/IMG_9692-450x300.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/08/IMG_9692-1200x800.jpg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2024/08/IMG_9692-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



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<figcaption class="blocks-gallery-caption">Caracas, 31 de julio de 2024</figcaption></figure>



<p>Es probable que la resolución a este entramado de disputas complejas que contiene la definición de quién es el próximo presidente de Venezuela, no se dé en los tiempos en los que el periodismo exige una tapa o un titular para cambiar de tema. También que no deje a todo mundo contento. Mientras, podemos sentir y reflexionar. Y escribir. Alejándonos de narrativas simplistas que borren la riqueza de una época y el protagonismo de un movimiento que dio voz y poder a quienes colocaron en los márgenes de la historia.</p>



<p><strong>El chavismo no perdió.</strong> <strong>Y encarna un sueño de emancipación y dignidad que sigue vivo en las luchas de América Latina y el Caribe.</strong> Y a quien no le gusta, ¡se seca! En tiempos de incertidumbre y precariedad, incluso analítica, gratifica recordar lo que sienta nos guía: las verdaderas transformaciones nacen de los pueblos y se sostienen en su capacidad de organizarse, resistir y reinventarse. Porque los pueblos no olvidan a quienes los amaron.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/sin-categorias-analiticas-el-sentir-los-pueblos-no-olvidan-a-quien-los-amo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las elecciones: Votar entre una crisis de sistema y el balotaje como anhelo político</title>
		<link>https://marcha.org.ar/las-elecciones-votar-entre-una-crisis-de-sistema-y-el-balotaje-como-anhelo-politico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Eugenia Waldhüther]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Oct 2023 19:59:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[balotaje]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2023]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>
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					<description><![CDATA[Después de dos meses de una intensa campaña, este domingo -por fin- se llevarán a cabo las elecciones generales en Argentina que definirán, o comenzarán a definir, quién gobernará los próximos cuatro años el país. Por Redacción Marcha &#124; Foto: Ximena Astudillo Delgado Se trata de una elección diferente a las últimas, pues buena parte [...]]]></description>
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<p><em>Después de dos meses de una intensa campaña, este domingo -por fin- se llevarán a cabo las elecciones generales en Argentina que definirán, o comenzarán a definir, quién gobernará los próximos cuatro años el país.</em></p>



<p><strong>Por Redacción Marcha</strong> | <strong>Foto: Ximena Astudillo Delgado</strong></p>



<p>Se trata de una elección diferente a las últimas, pues buena parte de la población la encara con desencanto y descontento, algo que impacta en todas las candidaturas. También es novedosa por la emergencia de una tercera fuerza de ultraderecha que amenaza con desplazar a la derecha tradicional representada en Juntos por el Cambio (JxC), y que todo parece indicar enfrentaría en un ballotage al peronismo, con Sergio Massa candidato de Unión por la Patria (UxP) y actual Ministro de Economía.</p>



<p>Además de Massa, la ciudadanía podrá elegir entre otras cuatro candidaturas: Javier Milei (La Libertad Avanza), Patricia Bullrich (JxC), Miryam Bregman (Frente de Izquierda &#8211; UNIDAD- FITU) y Juan Schiaretti (Hacemos por Nuestro País).&nbsp;</p>



<p>El resultado de las PASO dio por válida la hipótesis de los tres tercios que desde el búnker de UxP se había anticipado y que la propia Cristina Fernández de Kirchner había formulado como el escenario más probable, en un programa televisivo. Para el peronismo, la carrera electoral se transformó, desde la elección de Sergio Massa como candidato, en un camino de tres paradas con “un paso a la vez”, el domingo será esa segunda parada.</p>



<p><strong>Una elección marcada por la violencia política</strong></p>



<p>Sabemos que los años electorales vienen marcados por tensiones, rupturas y sobresaltos varios en la arena política, pero en el caso argentino esto se desplegó sobre un clima de desgaste e incertidumbre condicionado por una profunda crisis económica que acumuló a septiembre de 2023 un 103% de inflación. El peso de la deuda tomada con el FMI por el ex presidente Mauricio Macri en 2018 y los acuerdos para pagar esa deuda se tradujeron en una mayor precarización de la vida a costa de ajustes.&nbsp;</p>



<p>A esta violencia económica se le sumó la violencia política que llegó a su máxima expresión en septiembre del año pasado con el intento de femimagnicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner que, vale recordar, ni la candidata de Juntos por el Cambio ni el candidato de la La Libertad Avanza repudiaron. <strong>La violencia política fue una constante y se alentó durante toda la campaña hasta la reivindicación del terrorismo de Estado perpretado por la última dictadura cívico militar en declaraciones de los partidos de ultraderecha.</strong></p>



<p>Con promesas de exterminio, detonaciones, insultos y motosierras se desataron las banderas de un machismo que, claramente, solo ofrece muerte sin eufemismos, sea por ajuste o por represión, esa vieja fórmula que sigue vigente y que, lejos de atenuarse se potencia con propuestas hiper punitivas y planes de dolarización sin dólares que solo son realizables pulverizando salarios, privatizando recursos públicos y tomando más deuda.&nbsp;</p>



<p><strong>Sergio Tomás: de ministro a candidato</strong></p>



<p>Después del escenario que dejaron los resultados de las PASO el oficialismo se reordenó detrás del ministro candidato Sergio Tomás Massa que, luego de aplicar una devaluación del 23% después de las elecciones primarias, resolvió renovarse y evidenciar su carácter de gestión con una serie de medidas para paliar estos meses de inflación a dos dígitos.&nbsp;</p>



<p>Entre las medidas más destacadas, está la iniciativa de la quita del impuesto a las ganancias para los salarios inferiores a $1.770.000 que conquistó los bolsillos y corazones de una pequeña porción de la población, contentó a un arco sindical desde la CGT hasta la izquierda que desde hace años reclamaban que “el salario no es ganancia” y logró los votos necesarios en el Congreso para hacer ley esta modificación. En la misma línea de innovación tributaria, lanzó la devolución del 21% del IVA en la compra de productos de la canasta familiar que se paguen con tarjeta de débito.&nbsp;</p>



<p>Del mismo modo que el impuesto a las ganancias, esta medida también busca convertirse en ley y el proyecto presentado por el ministro Sergio Massa, ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados y espera su tratamiento en el Senado. De lograrse, sin dudas, sería la medida más significativa por el carácter regresivo del impuesto y su alcance a los sectores de menores ingresos.&nbsp;</p>



<p><strong>Entre la crisis y el terrorismo económico</strong></p>



<p>Al ritmo de medidas, actos de campaña, operaciones políticas y debates, <strong>la violencia político-económica siguió siendo instrumento de campaña del candidato de ultraderecha</strong> quien, junto a los suyos, lanzó declaraciones que promovieron una corrida cambiaria instando a la gente a retirar sus ahorros de los plazos fijos en pesos y comprar dólares. La estrategia fue efectiva porque logró sumar malestar e incertidumbre para una buena parte de la población que tiene que gestionar la supervivencia a los precios de la vida cotidiana, pero políticamente, quedó muy expuesto y señalado como responsable de la desestabilización y eso podría restarle apoyo el próximo domingo. Por cierto, entre ecuaciones, claves comparadas, proyecciones y especulaciones las consultoras de intención de voto parecen no arriesgar mucho en sus mediciones actuales. <strong>El escenario de los tercios sigue muy ajustado, el amplio espectro de personas indecisas resulta un poco indescifrable en las encuestas y la expectativa es llegar a la segunda vuelta.</strong></p>



<p>El balotaje se convierte así en la palabra clave de las elecciones nacionales y es más visible en la disputa por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, un bastión del macrismo desde hace 16 años. Para los equipos de Unión por la Patria en la Ciudad, la derrota de Martín Lousteau en la interna de Juntos por el Cambio podría ser una llave que abra la puerta a la segunda vuelta al traccionar los votos del radicalismo hacia el candidato a jefe de gobierno porteño Leandro Santoro y colocarlo el 19 de noviembre en la disputa junto a Jorge Macri, primo y candidato del expresidente Macri.</p>



<p>La provincia de Buenos Aires, como siempre, es un capítulo aparte y esta vez no es la excepción, sabemos que la incidencia de esos votos se refleja en los resultados de las elecciones nacionales. Allí, todo indicaría que el gobernador Axel Kicillof podría renovar su mandato, a menos que las consecuencias del caso de corrupción que involucró al ex intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, logre dañar el porcentaje de votos obtenido en las PASO.&nbsp;</p>



<p><strong>Las claves de la campaña. Entre la estrategia oficial y el ingenio popular</strong></p>



<p>Sergio Massa parece haber logrado lo que hace unos meses parecía muy complejo: unificar las voces oficialistas detrás de su candidatura. En la actual situación económica, que el ministro llegue siendo competitivo no puede ser visto como algo menor.&nbsp;</p>



<p>En términos discursivos logró despegarse de las fallas de la gestión actual, pudo en varios momentos ganar la agenda mediática y prometer que una vez al frente las cosas mejorarán. También su campaña logró la “compañerización” de su figura para retener la mayoría de los votos de las PASO, así como aquellos del peronismo que no fueron a votar.&nbsp;</p>



<p>Dentro de las campañas destaca el ingenio popular, sobre todo de las juventudes, que permitieron generar una serie de expresiones orgánicas y paralelas a la campaña. En ese lugar, TikTok jugó un rol central. Un espacio que había sido prácticamente exclusivo para los votantes de Milei (que de igual manera mantuvieron predominancia) mostró un crecimiento en posteos vinculados a la figura de Massa de al menos un 200%. Algunas cuentas pasaron a volverse virales y crecieron en seguidores, como es el caso de <a href="https://www.tiktok.com/@indisciplinadxs_/video/7276152166216142086">Indisciplinadxs</a>, un colectivo del conurbano que recorrió el país y desde una perspectiva que invitaba al diálogo y no a la confrontación, lograron interpelar a distintas personas y también evidenciar cómo la información llega de forma tergiversada a la mayoría de las personas.</p>



<p>La calle también tuvo expresiones de ingeniosidad, desde intervenciones en plazas y marchas, carteles creados valiéndose de la inteligencia artificial, hasta pegatinas y acciones en trenes y subtes.</p>



<p>Mención aparte merece el debate presidencial, que a pesar de la poca densidad de propuestas, generó récord en audiencias televisivas, quebrando así con la idea elitista de que la población no tiene interés en la política. El correlato del debate fue una producción de acciones en redes, memes, reels, TikTok, análisis, discusiones, que sirvieron para instalar temas y consignas, como el de “gatito mimoso” forma con la que la candidata de izquierda Miryam Bregman, se refirió a Milei y su relación con el poder económico, y que se volvió viral. En toda esta producción, el humor, la ingeniosidad, la crítica, fueron elementos claves para todas las tendencias.&nbsp;</p>



<p>Es difícil saber a ciencia cierta el impacto que pueden tener estas acciones en la intención de voto, pero sí muestran a una sociedad más compleja de la que los medios hegemónicos suelen vender, una sociedad que quiere debatir, que es política y que quiere escuchar alternativas, pero sobre todo, evidencia el crecimiento de una militancia que en las PASO aparecía menos movilizada y que en los últimos días se puso la camiseta y al frente para dar la disputa y para “darla vuelta”. “Cueste lo que cueste”.</p>



<p><strong>Nosotras y nosotres definimos la elección</strong></p>



<p>A horas de la primera vuelta sabemos que es el voto de las mujeres, disidencias y feminista el que puede torcer la escalada fascista en la Argentina. Tal como lo indican diversas estadísticas y encuestas sobre la intención de voto según géneros, son ellas y elles quienes no acompañan en su mayoría al candidato de ultraderecha así como también son la mitad del electorado.</p>



<p>Esto se debe, en parte, porque no son incorporadas en su agenda de campaña. Todo lo contrario, mientras las mujeres y disidencias cargan en sus cuerpos y jornadas laborales la crisis económica, los integrantes de La Libertad Avanza -¿o sería atrasa?- continúan asegurando que los derechos conquistados y reconocidos por el Estado serán aniquilados.&nbsp;</p>



<p>No podemos analizar el avance de la crueldad y los discursos de odio sin identificar a los sujetos que simpatizan con ellos. El verdadero engaño es que no le hablan a todos los varones privilegiados, sólo hay lugar para unos pocos y bien acomodados. Así como se afirmó en el último encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Intersex y No Binaries, los feminismos son, por definición, antifascistas y en esta elección así como lo hicieron a lo largo de la historia y en toda la región saldrán a las urnas y a las calles en defensa de lo conquistado hasta que seamos verdaderamente libres.<br><strong>Entre los resultados de las PASO y lo que suceda el domingo sabemos que algo ya cambió en la política de nuestro país.</strong> El desafío no termina en las urnas y nos obliga a fortalecernos en un grito común de “¡No pasarán!” para que también la dirigencia política esté a la altura de esta circunstancia más allá de la elección.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/las-elecciones-votar-entre-una-crisis-de-sistema-y-el-balotaje-como-anhelo-politico/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Agenda de género y elecciones: Hasta que nos escuchen</title>
		<link>https://marcha.org.ar/agenda-de-genero-y-elecciones-hasta-que-nos-escuchen/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Sep 2023 18:23:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derecho a Decidir]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Aborto Legal]]></category>
		<category><![CDATA[Campaña electoral]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2023]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Jenny Durán]]></category>
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					<description><![CDATA[El jueves salimos a las calles en defensa de los derechos y ante eso, una reflexión necesaria. Sin nosotras, no hay democracia.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La masculinizacion de la campaña electoral es un síntoma de la derechizacion de la política. Pero, ¿en serio piensan que los feminismos van a aceptar dócilmente no ser escuchados? El jueves salimos a las calles y ante eso, una reflexión necesaria. Sin nosotras, no hay democracia.</em></p>



<p><strong>Por Jenny Durán</strong> | <strong>Foto Julianite Calcagno</strong></p>



<p>A menos de un mes de las elecciones generales las expectativas para el 20 de octubre de las fórmulas presidenciales son variables. Como la realidad argentina. Los resultados de las PASO dieron lugar a nuevas estrategias para hablarle a una ciudadanía apática tras la salida de la pandemia, la crisis económica a partir de la deuda con el FMI, la sequía y la inflación consecuencia de la voracidad empresarial.</p>



<p><a></a>A esto se le suman los conflictos y competencias en el frente opositor y en el oficialismo que devengaron en el deterioro del diálogo entre la sociedad civil y la dirigencia.</p>



<p>En este contexto, se analizan tendencias más que datos concretos. Aunque como datos reales quedaron por un lado, el alto número de electores y electoras que no acudieron a las urnas el pasado 13 de agosto y el emergente de la libertad avanza (LLA) primera en las PASO, no sólo como parteaguas del binarismo electoral entre Juntos por el cambio y Unión por la Patria.</p>



<p>Estos elementos juegan considerablemente en este momento histórico. Argentina cumple 40 años de democracia ininterrumpida, un tercio de la sociedad adhiere electoralmente a una propuesta fascista que pone en jaque -entre otras cuestiones- la soberanía económica, los derechos laborales y pretende dar de baja un proceso de ampliación de derechos de mujeres y la comunidad LGBTTQ+.</p>



<p>Los temas económicos hegemonizaron la agenda electoral. El empleo informal, la brecha salarial, la falta de políticas de cuidado, afectan en mayor medida a las mujeres, son problemáticas de más de la mitad del padrón, que también trascienden generacionalmente. Aún se aguarda que se le den respuestas. Si hablamos de desilusión, frustración y hartazgo, de más está contar qué sucede en la cotidianidad de cualquier hogar con jefa de hogar y la proyección a futuro de cualquier integrante de la familia.</p>



<p>Si hablamos de lo urgente, el último informe de la Casa del Encuentro muestra que desde el 1 de enero al 31 de agosto de este año las víctimas de la violencia machista extrema fueron 224.&nbsp; Detalla que hubo 204 femicidios y&nbsp; femicidios vinculados contra mujeres y niñas.&nbsp; 3 Trans/Travesticidios. 17 Femicidios vinculados de varones y niños.</p>



<p>Aún así más de la mitad del padrón no escucha hablar de ellas. Con la salvedad y con alta amplificación&nbsp; por parte de la fórmula que plantea retrocesos en sus derechos.</p>



<p>Unión por la Patria, que es el frente que más votos ha obtenido de las mujeres, guarda un notable déficit en su campaña con respecto a estas temáticas, como si no fueran urgentes.</p>



<p>Al respecto, Analía Del Franco, directora de Del Franco Consultores, considera que “es muy notorio que las mujeres están más concentradas en la fórmula Massa Rossi, respecto de los otros. En otras elecciones casi no había disparidad entre varones y mujeres. Hoy es muy notorio la preferencia por Unión por la patria”, afirma.</p>



<p>Por otra parte Paola Zuban directora de investigación de Zuban Córdoba explica que las mujeres somos más en el padrón electoral que los varones y, en general, votamos mayor proporción que ellos. En las elecciones PASO, el 30% del padrón electoral no concurrió a votar por lo que el papel del voto de las mujeres que sí se comprometan a votar en octubre será significativo sin duda”.</p>



<p>“La agenda electoral y de campaña hasta las PASO no ha incluido- salvo algunas excepciones muy limitadas y las reivindicaciones de la izquierda- la agenda de género dentro de sus propuestas ni de sus mensajes o narrativas de candidatos/as. De hecho, se excluyó el tema no solo de las propuestas, sino de los debates presidenciales”, suma Zuban.&nbsp;</p>



<p>Analía Del Franco contempla que “podría suceder que las que aún no han votado, las que votan por primera vez sean más permeables a tener en cuenta el riesgo de tener un liderazgo autoritario. Las mujeres somos más vulnerables a un discurso del miedo. Es necesario que lo que significa este riesgo se instale en la discusión pública&#8221;.</p>



<p>Por otra parte, Zuban analiza que “las corrientes de opinión se han movido hacia temas que consideran más urgentes. No obstante, los consensos mayoritarios en torno, al menos, a la conciencia sobre la violencia de género están instalados”.</p>



<p>Del Franco coincide en que “el tema transversal es la violencia. Existen además otras problemáticas que sobresalen como la equiparación del salario, en cuanto a la brecha en los ingresos, pero el tema de la violencia de género sobresale como problemática principal&#8221;.</p>



<p>No hay certezas. Pero la historia de nuestro país y de la región demuestra que las luchas populares y las voces de los márgenes cuando son canalizadas avanzamos en la consolidación de una sociedad más justa y equitativa.</p>



<p>En pocos días se conmemora, con movilizaciones en todo el país, el Día de Acción Global por la Legalización del Aborto. Como cada 28 de septiembre los feminismos organizados marcharán en defensa de los derechos, con un fuerte pronunciamiento antifascista.</p>



<p>Acá están las herederas de las sufragistas, las que dieron el ejemplo a nivel mundial en la lucha por los derechos humanos, las que llenaron las escalinatas del Congreso para exigir el divorcio vincular, las que en los 90 salieron a cortar rutas por la supervivencia de sus comunidades, las compañeras del Malón de la Paz y las pibas que exigieron el aborto legal.</p>



<p>Acá están las que, desde los márgenes de la sociedad, construyen alternativas, participación y anticuerpos ante situaciones que ponen en riesgo la democracia. Cuando la democracia no las escucha se debilita. Son tiempos de apelar, construir e interpelar. Acá están quienes van a profundizar la democracia. ¿Las van a&nbsp; escuchar?</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/agenda-de-genero-y-elecciones-hasta-que-nos-escuchen/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El Salvador: a las puertas de las elecciones, Bukele y su Asamblea desbaratan el sistema electoral</title>
		<link>https://marcha.org.ar/a-las-puertas-de-las-elecciones-bukele-y-su-asamblea-desbaratan-el-sistema-electoral/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Jun 2023 18:04:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Bukele]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[El Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2023]]></category>
		<category><![CDATA[Nayib Bukele]]></category>
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					<description><![CDATA[A pocos meses de las elecciones presidenciales, legislativas y municipales de 2024, la Asamblea Legislativa cambió, por orden del presidente Bukele, el número de diputados de la Asamblea Legislativa y la forma en la que se reparten los escaños. La reforma al Código Electoral se aprobó la madrugada de este miércoles 7 de junio de [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>A pocos meses de las elecciones presidenciales, legislativas y municipales de 2024, la Asamblea Legislativa cambió, por orden del presidente Bukele, el número de diputados de la Asamblea Legislativa y la forma en la que se reparten los escaños. La reforma al Código Electoral se aprobó la madrugada de este miércoles 7 de junio de 2023, sin análisis ni discusión previos, y afectará la representatividad de la población en el Legislativo, pues cierra espacios a partidos pequeños y modifica la circunscripciones electorales.</em></p>



<p><strong>Por Mariana Belloso y Kellys Portillo*</strong></p>



<p>El Salvador amaneció este 7 de junio de 2023, y a menos de ocho meses de los comicios presidenciales, legislativos y municipales de 2024,&nbsp;con un nuevo sistema electoral.<strong> Se bajó de 84 a 60 el número de diputados, y se cambió el sistema con el que se calculaba cuántos escaños ganaba cada partido,</strong> y que anteriormente permitía la participación de partidos más pequeños. La reforma no fue discutida ni aprobada por la comisión de asuntos electorales, sino que se introdujo a la agenda de la sesión plenaria del miércoles 6 de junio por la noche, con dispensa de trámite.&nbsp;</p>



<p>La reforma había sido anunciada unos días antes, el 1 de junio, durante el discurso por el cuarto año de gobierno de Nayib Bukele, quien también dijo que <strong>reduciría de 262 a 44 los municipios del país </strong>y, por tanto, la cantidad de alcaldes que serán elegidos.&nbsp;</p>



<p>Esta reforma del sistema electoral tendrá implicaciones serias en la pluralidad y en la representación de sectores minoritarios de la población, aseguraron analistas y juristas consultados tras el madrugón legislativo, pero también es el resultado de una concatenación de movimientos con los que el actual gobierno ha ido concentrando el poder,&nbsp;una vez Bukele contó con una Asamblea Legislativa con mayoría afín a su gobierno.&nbsp;Estas iniciaron el 1 de mayo de 2021 con&nbsp;la remoción ilegal de los magistrados de la Sala de lo Constitucional&nbsp;de la Corte Suprema de Justicia, actualmente ocupada por jueces alineados al oficialismo.&nbsp;</p>



<p><strong>El 15 de septiembre de 2022, el presidente Bukele anunció que buscaría la reelección presidencial,&nbsp;pese a que la Constitución lo prohíbe, </strong>y el pasado 15 de marzo de 2023, también con dispensa de trámite y sin consulta ni análisis previos, la Asamblea oficialista derogó el artículo 291-A del Código Electoral, que prohibía hacer cambios o reformas al sistema electoral un año antes de las elecciones.&nbsp;</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><strong><em>«Un año antes de celebrarse cualquier tipo de elección, no se admitirá ninguna modificación a las reglas que rigen el proceso electoral, salvo aquellas que sean estrictamente necesarias para ejecutar algún aspecto de la elección»</em></strong></p><cite><strong><em>Art. 291-A del Código Electoral, derogado el 15 de marzo de 2023.</em></strong>&nbsp;</cite></blockquote>



<p>La última gran reforma electoral en El Salvador se había dado tras un fallo en 2011, en el que la Sala de lo Constitucional de entonces eliminó el mecanismo de votación que anteponía el voto por bandera sobre el voto por persona. Esto fue seguido por meses de negociaciones entre las diversas fracciones de la Asamblea Legislativa de la época para concluir en reformas que incluyeron el habilitar las candidaturas independientes, el voto por rostro, y el voto cruzado entre candidatos de diferentes partidos.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-pullquote is-style-default has-regular-font-size"><blockquote><p><strong>«Con las reforma sobre la asignación de diputaciones se violenta el principio de pluralismo político, esencial para el mantenimiento de un sistema democrático.</strong> Se establecen reglas que son retrocesos en cuanto a la mejor distribución del poder entre los diferentes actores políticos, porque eliminan las minorías y cada vez más se establece una tiranía de la supuesta mayoría que actualmente se encuentra gobernando la Asamblea Legislativa», </p><cite>Ruth López &#8211; Abogada especialista en temas electorales.</cite></blockquote></figure>



<h2>Lo aprobado</h2>



<p>Los diputados reformaron el Art. 10 del Código Electoral para cambiar las circunscripciones electorales, y el Art. 13 para pasar de los 84 diputados actuales, a 60. También sustituyeron el Art. 217, para cambiar la fórmula de asignación de diputados. En el sistema anterior, se dividía el total de votos válidos entre la cantidad de diputados a asignar, y se obtenía el cociente electoral. Partidos pequeños que no alcanzaban el cociente electoral pero sí un residuo alto, podían ganar representación.&nbsp;</p>



<p>Ahora esto se ha sustituido por la fórmula de D’Hondt. Los votos de cada partido se dividen entre 1, 2, 3, y sucesivamente, hasta llegar al total de escaños en disputa. El nuevo artículo incluye un ejemplo en el que se asignan seis diputaciones.&nbsp;</p>



<p>Estos cocientes parciales se colocan de mayor a menor, hasta completar la asignación de las seis diputaciones. En el ejemplo incluido en el Art. 217 reformado, el partido A obtiene 2 diputados, el B 2, el C obtiene 1, el D también 1, y el E y el F no alcanzan ninguno.&nbsp;&nbsp;</p>



<h1>Sistema de cocientes en la nueva ley</h1>



<p>La ley aprobada esta madrugada incluye un ejemplo de cómo se distribuirían las diputaciones. En el sistema anterior, de cocientes y residuos, se obtenía un cociente electoral, que en este caso habría sido 23,300 (total de votos entre número de diputados. Ahora se aplicará el método de D’Hondt.</p>



<p>Esto hace que para ganar cada diputación los partidos hayan tenido que tener, por cada escaño:&nbsp;</p>



<ul><li>Partido A: 20,500 votos&nbsp;</li><li>Partido B: 17,500 votos&nbsp;</li><li>Partido C: 29,000 votos&nbsp;</li><li>Partido D: 21,000 votos&nbsp;</li></ul>



<p><strong>Con este sistema, los partidos pequeños necesitan más votos que los grandes para ganar un diputado, lo que concentra las posibilidades en los partidos con mayores votos. </strong>En países como España, se ha criticado precisamente que esta fórmula favorece a partidos grandes y a regiones poco pobladas.&nbsp;</p>



<p>“Está claro que esta reforma lo que busca es eliminar la competencia, sobre todo de aquellos partidos más pequeños. Aunque se mantiene siempre una fórmula proporcional, es menos generosa con los partidos pequeños, obviamente se está buscando excluirlos. Si a esto le sumamos que se ha pasado a circunscripciones de dos escaños en varios departamentos, se está restringiendo aún más, porque generalmente esto lleva a un bipartidismo o a un partido hegemónico», explicó Malcolm Cartagena, especialista en temas electorales.&nbsp;</p>



<p>Agregó que, al cambiar el tamaño de las circunscripciones y la fórmula para asignar las diputaciones, se elimina la representación de las minorías con un objetivo netamente electoral, sobre todo porque se está haciendo a menos de ocho meses de las elecciones.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Por su parte, Mauricio Maravilla, abogado y comunicador, aseguró que estas reformas vulneran varios principios constitucionales. “El primero es que hay una ausencia de debate en esta propuesta, ya que apenas fue anunciada por el presidente el pasado jueves y aprobada anoche. Una reforma de esta envergadura debería de tener una amplia discusión”, sostuvo. &nbsp;</p>



<p>Dijo que también vulnera un principio de seguridad jurídica, pues las leyes deben tener una amplia discusión y difusión. Cuando las cosas se aprueban así, se atropellan los procesos, principios de la ciudadanía. “Esto es una muestra más del carácter autoritario del oficialismo y de que están dispuestos a renunciar a cualquier apariencia de demócratas con tal de asegurar mayoría parlamentarias para el próximo período electoral. Tiene legalidad porque ha sido aprobado por la Asamblea, pero carece de legitimidad”, acotó.&nbsp;</p>



<p>Las reformas entran en vigor a ocho días de su publicación en el Diario Oficial, y el decreto aprobado deja claro que estas deben regir las elecciones que se celebarán el 4 de febrero de 2024.</p>



<p><strong>*</strong> <strong>Publicada originalmente en <a href="https://www.alharaca.sv/actualidad/a-las-puertas-de-las-elecciones-bukele-y-su-asamblea-desbaratan-el-sistema-electoral/">Alharaca.</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/a-las-puertas-de-las-elecciones-bukele-y-su-asamblea-desbaratan-el-sistema-electoral/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Crisis democrática, gobernabilidad y necesidad de organización</title>
		<link>https://marcha.org.ar/crisis-democratica-gobernabilidad-y-necesidad-de-organizacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 May 2023 20:46:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Base is]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones paraguay]]></category>
		<category><![CDATA[Paraguay]]></category>
		<category><![CDATA[partido colorado]]></category>
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					<description><![CDATA[Los resultados electorales y posteriores manifestaciones en Paraguay han dado muestra de una demanda creciente por parte de la población hacia derechos legítimos y largamente postergados.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La última semana ha estado marcada por fuertes movilizaciones sociales que denuncian la existencia de un supuesto fraude electoral, más allá de esto, en los discursos de quienes se movilizan subyace un claro hartazgo respecto a las condiciones de vida que han sido impuestas por los sucesivos gobiernos colorados. Los resultados electorales y posteriores manifestaciones han dado muestra de una demanda creciente por parte de la población hacia derechos legítimos y largamente postergados.</em></p>



<p><strong>Por Base Investigaciones Sociales</strong></p>



<p>El triunfo contundente del Partido Colorado en las elecciones del pasado 30 de abril ha dejado claro que este sector político es la primera minoría del país; en este sentido algunos referentes de la oposición han señalado que existe “una mayoría que votó contra la ANR”. Sin embargo, esa mayoría se encuentra dispersa, tanto en lo electoral como en materia de organización social y política.</p>



<p>El voto contra hegemónico, de impugnación al sistema político y económico actual, ha sido capitalizado por Paraguayo Cubas, un actor cuyas intervenciones políticas disruptivas genera enormes adhesiones en amplias capas de la población, principalmente aquella más marginada, y al mismo tiempo produce serías desconfianzas en los sectores más avanzados del campo popular que identifican en los discursos y en la acción política de “Payo” elementos propios de movimientos de ultraderecha que hoy avanzan en la región (Bolsonaro, Trump, Milei, entre otros).</p>



<p>Más allá de esto, tanto el resultado electoral como las movilizaciones posteriores permiten ver que existe un descontento de un sector muy importante de la población hacia el modelo democrático actual. En este sentido el libro “Movimientos Sociales y élites: disputas en torno a la democracia (2000-2021)” señala que esta crisis se explica desde la concepción misma de la democracia, en la que difieren las élites y los movimientos sociales. Al respecto este libro puntualiza: “la política en Paraguay es un terreno de confrontación y tensiones entre la ampliación o restricción de la democracia, entre las agendas de las élites y las de la sociedad en general. Mientras los sectores sociales comparten una perspectiva participativa y esperanzadora de disfrute pleno de derechos, las élites se han ido moviendo desde el lado de la democracia liberal, característico de los primeros años de transición, hasta una concepción patrimonialista, que implica que solo este sector tiene legitimidad para acceder a las instituciones y beneficiarse de ellas, lo cual refuerza su carácter involucionista, apropiador y conservador”.</p>



<p>El material indica que uno de los principales problemas estructurales en Paraguay es el control del Estado por un partido político y, en un sentido más amplio, por un sector minoritario (élite) que se ha consolidado como un partido total, de la cuna a la tumba, donde cualquier interacción social o económica está intermediada por este y beneficia al sector que representa. Esta dinámica totalizante pareciera no dejar espacio ni para una perspectiva de democracia pluralista ni participativa, ya que apunta a ocupar todo el espacio político. Frente a ello, avanzar en la construcción de la democracia aspirada por los movimientos sociales, encuentra su principal impedimento en el control del Estado (tanto a su institucionalidad, su normativa y sus funcionarios) por parte de las élites.</p>



<p>Ante esta situación el “hartazgo” popular parece seducido por una propuesta política de mayor confrontación con el modelo, propuesta que aún no ha sido asumida por los movimientos sociales y populares, y que, como se señaló anteriormente, fue capitalizada – en esta coyuntura – por la figura de Cubas.</p>



<p>La construcción de movimientos sociales y organizaciones populares fortalecidas, que puedan guiar ese hartazgo hacia la construcción de una “democracia real” que responda a las necesidades de la población más vulnerable, aparece como una tarea urgente ante el avance del conservadurismo y las políticas neoliberales y extractivas que se esperan del gobierno de Peña.</p>



<p><em>Publicada originalmente en <a href="https://www.baseis.org.py/crisis-democratica-gobernabilidad-y-necesidad-de-organizacion/">Base IS.</a></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/crisis-democratica-gobernabilidad-y-necesidad-de-organizacion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Son(g)s of Fela</title>
		<link>https://marcha.org.ar/songs-of-fela/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2020 12:00:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Francisco Olsen]]></category>
		<category><![CDATA[Kenia]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Uruhu Keniatta]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Juan Francisco Olsen / Foto por David Corio Hace tiempo tenía ganas de escribir algo que no se tratara de pandemias, de pobreza, de heridas abiertas, de futuros distópicos, ni de sufrimientos varios. Es difícil porque, obviamente, todxs estamos imbuídos en un insoportable encierro. En una trampa de pensamientos que ya no es sólo [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por <a href="https://twitter.com/JuanFraXeneize">Juan Francisco Olsen</a></strong> / Foto por David Corio</p>



<p>Hace tiempo tenía ganas de escribir algo que no se tratara de pandemias, de pobreza, de heridas abiertas, de futuros distópicos, ni de sufrimientos varios. Es difícil porque, obviamente, todxs estamos imbuídos en un insoportable encierro. En una trampa de pensamientos que ya no es sólo la restricción material de movimientos, sino la sensación de que no se puede hablar de otra cosa`, imaginar otra cosa. De que el comienzo y el fin de todas nuestras conversaciones, incluso en las que intentamos evadirnos, vuelve al mismo punto. Este mismo texto hace eso: Comienzo hablando de lo que no quiero hablar porque siento que es la forma más profiláctica de dejar de lado algo que, sin dudas, está en mí (en nosotrxs) todo el tiempo.</p>



<p>Hace días me confirmaron que no iba a volver a mi casa por mucho, mucho tiempo. Y eso genera que todos los mensajes que recibo son, al final, siempre con el mismo objetivo: “¿estás bien? ¿qué te dijeron del consulado? ¿te van a repatriar? ¿y tu trabajo? ¿y tu casa?”. Todas excelentes preguntas para las cuales no tengo prácticamente ninguna respuesta. Lo único que sé es que no voy a volver en un buen rato y que no quiero devenir en espera.</p>



<p>Andrew Sullivan decía hace unas semanas que vivir en una plaga es sólo una forma intensificada de vivir. Sólo revela la incertidumbre radical de la vida que ya está aquí, y nos enfoca en ella. Vivir en incertidumbre democratiza de forma radical nuestras expectativas. Ya que nos corre de la patética sensación de que está todo premeditado. La historia siempre siembra el devenir, pero es, justamente, ante esa incertidumbre donde se pueden imaginar futuros necesarios. Donde se ponen en movimiento las fuerzas de la historia y las esperanzas de cambio.</p>



<p>Ahora sin fecha de regreso, veo con mayor claridad aquella quimérica ilusión en la cual todos los blancos progresistas nos imaginamos salvadores de éste continente. Pero hay jóvenes en África que conocen mucho mejor cómo dibujar su destino. Jóvenes que habitan una tierra desgarrada, pero que son muchísimo más que las fotos del National Geographic. Que se permiten, aun en los marcos más desoladores empujar futuros nuevos. De eso quiero hablar un poco hoy.</p>



<p><strong>Tujiangalie</strong></p>



<p>El 30 de octubre de 2017, Uruhu Keniatta fue reelecto presidente de Kenia por el 98% de los votos. La cifra ese día no sorprendió a nadie, ya que el único candidato medianamente opositor había llamado a boicotear las elecciones. Estas habían surgido como resultado del escandaloso fraude cometido por el partido de gobierno, apenas dos meses antes, y que obligó, fallo del Supremo Tribunal de Justicia mediante, a realizar dos llamados electorales el mismo año para definir quién ocuparía la presidencia.</p>



<p>Como en otras partes del mundo, aquí no es extraño que se hagan elecciones amañadas. Uruhu ejerce el cargo que creó su padre, Jomo Keniatta, luego de la independencia de Kenia en 1964 y que hasta el día de hoy sólo ha tenido 4 ocupantes. Fraude electoral, violencia política, magnicidios y represión, han sido los mecanismos predilectos para mantener en pie esta, digamos, curiosa forma de vida democrática.</p>



<p>Sin ir más lejos, el propio Jomo Keniatta, un furibundo anti comunista, se encargó de desaparecer cualquier tipo de oposición política, muchas veces regando sangre sobre la tierra colorada de Kenia. Hasta morir en el cargo puesto, en agosto de 1978.</p>



<p>Keniatta padre también fue autor de algunas de las grandes desigualdades de la Kenia independentista. Como sucedió en muchos otros procesos de descolonización africanos, después de la salida de las autoridades europeas, las comunidades originarias más cercanas al régimen heredaron la administración republicana. Así, Keniatta distribuyó tierras, negocios y puestos de poder entre los suyos, favoreciendo fundamentalmente a la comunidad kikuyu, unos de los más de 30 pueblos que habitan esta tierra.</p>



<p>Pero los kikuyu son casi un tercio de la población de Kenia y jamás se logró tan nivel de distribución de la riqueza. Más bien, hay un grupo selecto de ésta comunidad, que se conformó al calor del poder y las armas de Jomo, y que se reparte el Estado y las dádivas sin despecho. Todo esto legitimado por una senda representatividad comunitaria y un fuerte rol de las iglesias, sobre todo pentecostales, para contener a las masas y repartir bienes de salvación a cambio de favores políticos y prebendas monetarias.</p>



<p>Con una élite tan aferrada al poder, el Estados es, entonces, también cosa de viejos. En un país donde fuera de la capital la edad promedio es de 15 años y la expectativa de vida es 59, asombra (o no tanto) ver como los cargos públicos se los reparten entre hombres octogenarios, algunos con carrera ininterrumpida desde la presidencia de Jomo.</p>



<p>Así, luego del alevoso fraude electoral de agosto del 2017, era de esperar que hubiera una reacción. Que la movilización tomara carácter destituyente y, a su vez, que fuera brutalmente reprimida. Tanto los analistas internacionales como los lugareños imaginaban escenas similares a las de los comicios del 2007, que terminaron con más de mil doscientos muertos. Pero esto no sucedió así. La estrategia de boicot de la oposición fue exitosa en su modalidad, ya que participó menos de la mitad del electorado en octubre, mientras que el llamado anterior había estado casi el 80%.</p>



<p>Sin embargo, con ese 38% del electorado, Keniatta ganó y a eso sobrevinieron algunos reclamos aislados, protestas donde se pudo expresar algo de bronca, pero, sobre todo, desazón. La sensación de que nada cambia, de que al final siempre gana el orden más injusto y de que, aún así, era preferible a la muerte. De allí, de esa fatal desilusión, surgió <em>Tujiangalie</em>.</p>



<p>Tujiangalie en swahili significa “autoreflección” y es el título, como mantra y grito rebelde, de la canción que meses después de las elecciones del 2017 decenas de miles de jóvenes comenzaron a hacer sonar por toda Kenia. Un llamado a la reflexión introspectiva de una generación a la que puso voz Sauti Solo, una de las bandas más populares del Este africano.</p>



<p>“En Kenia, tenemos un desastre” y la democracia “es sólo una palabra que decimos por diversión”, así exultan las primeras frases de Tujiangalie, compuesta por Bien-Aimé Baraza y el rapero, también keniata, Nyashinski, escrita en Sheng (mixtura entre inglés y swahili). Pero entra aún más profundo. La corrupción, la deuda, las desigualdades económicas, la relación entre el clero y la clase política, toda esa carga política y social que la Argentina de los 90 supieron encarnar bandas como Las Manos de Filipi, acá se muestran con un abanico de voces precioso, un sonido moderno aprehendido del pop y un ritmo cálido y afectuoso que hunde sus raíces en el reggae.</p>



<p>Otros grupos y cantantes comenzaron a hacer sus versiones de Tujiangalie, a traducirla a otras lenguas de Kenia, a mezclarla con otras composiciones y a ponerle imágenes para ilustrar el relato. Pero, sobre todo, esa autoreflexión hizo explotar un sentimiento generalizado.</p>



<p>“karibu to the Kenya, Republic of China”, vomita <em>Wajinga Nyinyi</em>, una de las primas de Tujiangalie, compuesta por el rapero King Kaka. En ésta canción de unos 7 minutos, ya no hay casi instrumentos, sólo un violín que apenas corta la oscuridad y nos acompaña en la agonía de sentir que hay muchas cosas que son una mierda y que necesitamos decir basta. Wajinga es cruda, mala onda, irónica en el tono y rabiosa en sus palabras. No apta para personas que les guste Celia Cruz.</p>



<p>Pero ni Tujiangalie ni&nbsp; Wajinga Nyinyi son canciones que invitan a la desobediencia desorganizada, sino a salidas políticas. En esta región no es raro que el descontento social termine en serias situaciones de violencia. Las tensiones entre grupos étnicos y los fundamentalismos religiosos son muchas veces los canales de conducción del odio y la impotencia ante las desigualdades estructurales. Lo que pide esta generación es una salida africana que supere las encerronas históricas.</p>



<p>King Kaka, Bien-Aimé Baraza, Xenia Manasseh, son sólo algunos de los nombres de artistas jóvenes que cantan contra la situación actual en Kenia y en todo el continente, pero que también en su música pugnan por la construcción de nuevos liderazgos políticos y proyectos colectivos que rompan con la herencia colonial, la dependencia económica, la opresión religiosa, las divisiones comunitarias, las espirales de violencia y las desigualdades sociales.</p>



<p>Este movimiento recuerda a otras oleadas artísticas que en distintos tiempos y lugares le dieron imagen y sonido a un viento de cambio que estaba por venir. Tienen nexos directos con artistas jóvenes negrxs de otras partes del mundo, sobre todo en EEUU. Como Childish Gambino, Common, Christian Scott, Robert Glasper, Jorja Smith, entre muchxs otrxs. Pero, quizás lo más distintivo, sea justamente la conciencia histórica y regional del proyecto que empujan.</p>



<p>“To understand Nigeria you need to appreciate where it came from” (“Para entender Nigeria, debes apreciar de donde viene”), comienza la canción central del último disco de Burna Boy y sigue: “so let´s establish a simple truth: the british didn´t travel halfway across the world just to spread democracy. Nigeria started off as a business deal for them, between a company and a government” (Así que establezcamos una verdad simple: los británicos no viajaron al otro lado del mundo solo para difundir la democracia. Nigeria comenzó como un negocio para ellos, entre una empresa y un gobierno”). Un crudo manifiesto que, bajo el nombre de <em>Another Story</em>, empuja a la actualidad un deseo de liberación pan-africano y retoma las banderas del Black Power, del Black Panther Party, de Patrice Lumumba, de Carmichael, de Angela Davis.</p>



<p>Pero no es gratuito tender un puente hacia esas ideas y ponerles música. Lxs jóvenes músicxs africanxs continúan un camino comenzado hace tiempo por Miriam Makeba, Fela Kuti y Nina Simone, entre muchxs otrxs enormes artistas. Reivindican que ellxs son la base de su música, pero también de sus ideas y de muchos de sus proyectos. A su vez, también son conscientes de que en muchos casos fueron proyectos políticos y artísticos cortados de forma violenta u hostigados hasta su extinción o marginalidad.</p>



<p>Burna Boy dio una respuesta bastante sintética sobre todo esto hace unos meses: “Todos tienen sus ídolos, él mio era Fela Kuti. Por eso su música es la base de todo y por eso mi misión es unir a África. Recién cuando tengamos una sola moneda, un solo pasaporte y seamos libres, estará cumplida”.</p>



<p>Sauti Sol /&nbsp; Tujiangalie <a href="https://www.youtube.com/watch?v=gnt10R89W74">https://www.youtube.com/watch?v=gnt10R89W74</a></p>



<p>King Kaká / Wajinga Nyinyi <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WIuMZmagvUk">https://www.youtube.com/watch?v=WIuMZmagvUk</a> </p>



<p>Burna Boy / Another Story <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JXbWwR4rSmY">https://www.youtube.com/watch?v=JXbWwR4rSmY</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/songs-of-fela/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Francia Flourescente: Las vías inciertas de la democracia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/francia-flourescente-las-vias-inciertas-de-la-democracia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jul 2019 13:47:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[#Francia2019]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[francia]]></category>
		<category><![CDATA[Francia Flourescente]]></category>
		<category><![CDATA[Jérémy Rubenstein]]></category>
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					<description><![CDATA[“Francia Fluorescente”, un libro que se propone ampliar la mirada y problematizar las dicotomías surgidas en el gobierno de Macrón en Francia durante el año pasado con la manifestación de los “chalecos amarillos”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Tercer entrega del Especial “Francia Fluorescente”, un libro que se propone ampliar la mirada y problematizar las dicotomías surgidas en el gobierno de Macrón en Francia durante el año pasado con la manifestación de los “chalecos amarillos”. En esta entrega, Las vías inciertas de la democracia fluorescente El gobierno de cualquiera.</em></p>
<p><strong>Por Jérémy Rubenstein desde Francia / Foto: @pitinome/Collectif OEIL</strong></p>
<p>Desde el principio de esta larga “crisis de representación” en la cual los Chalecos son tan solo un episodio más surge una vieja pregunta institucional: ¿cómo organizarnos para que seamos políticamente iguales? En el fondo, se critican todas las representaciones (políticas, judiciales periodísticas, culturales) porque rompen con el ideal de una igualdad entre las voces que se encuentran en el corazón del paradigma democrático. Por eso todos los cuestionamientos –los síntomas de crisis, es decir las rebeliones- se combinan de un momento a otro con la idea de “horizontalidad”, a veces se vuelve casi obsesivo el temor a que alguien dentro del “nosotros” acapare nuestra voz colectiva. Obviamente se habla acá de los movimientos interesados en la cuestión de la “horizontalidad” o, mejor dicho, de la igualdad. Entre la derecha es un no-tema, y más bien se buscan –o se incrementan- formas institucionales que ratifiquen las desigualdades sociales y/o raciales.</p>
<p>En Europa, esa pregunta se convierte a menudo en discusión sobre las formas o procedimientos para prohibir o limitar esa acumulación de poder que conlleva la representación. No es una cuestión nueva, es la que plantea entre otras Aristóteles cuando describe los sistemas políticos de cada polis griega. El autor clásico explica que el sistema de Atenas se llama “democracia” pero se trata más bien de un sistema híbrido entre un procedimiento aristocrático –el voto- para elegir los diez estrategas (que vendrían a ser un equivalente de nuestros “poderes ejecutivos”) y un procedimiento democrático que es la elección por sorteo de los miembros de la Boulé (la asamblea, equivalente de diputados).</p>
<p>El sorteo es entonces considerado como el procedimiento de elección democrática por excelencia ya que permite el gobierno de cualquiera. Ese “cualquiera” obviamente es limitado a los miembros de la polis, es decir que excluye las mujeres, los extranjeros y los esclavos. Sin embargo así es el procedimiento democrático: una elección por sorteo dentro de un “nosotros” predefinido, mientras que el procedimiento del voto es identificado con la parte aristocrática del sistema ateneo, ya que se supone que se vote por los mejores (el sentido etimológico de “aristocracia” es “el gobierno de los mejores”). Se entendía entonces que los “mejores” eran los que mejor hablaban, lo que explica que la aristocracia ya sea identificada en aquella época con un estatus social: se habla mejor porque se pudo recibir la mejor educación.</p>
<p>Esa educación dispensada por los sofistas era muy cara, es así que, paradójicamente, el personaje más identificado con la democracia atenea, Pericles, sea también un aristócrata proveniente de una de las familias más prominentes (y pudientes) de la polis.</p>
<p>Vieja discusión entonces, de la cual los términos fueron desvirtuados hasta decir lo contrario de lo que decían. Es así que el término “democracia” perdió su sentido inicial para convertirse en un sinónimo peyorativo de anarquía durante la primera parte del siglo XIX y, después, en un supuesto gobierno de la mayoría a través del voto –el procedimiento aristocrático por excelencia. En este contexto de confusión –y por lo tanto de contradicciones evidentes- sobre los sentidos de las palabras que designan nuestros gobiernos, es bastante lógico que estas cuestiones emerjan a menudo cuando se reúnen personas que cuestionan la distancia entre el ideal que les enseñaron desde chicos (el gobierno del pueblo para el pueblo) y la realidad: un entramados de élites que gobiernan para mantenerse, sea distribuyendo riquezas a ciertas partes del pueblo, sea fortaleciéndose en contra de otras partes del pueblo. Esa crítica de corte institucional del régimen llamado democrático aparece en Jacques Rancière, quién  explica muy claramente que lo democrático sería precisamente el gobierno de cualquiera o de quien sea.</p>
<p>Pero el filósofo no es muy conocido fuera de los ámbitos universitarios y de izquierda. Actualmente en Francia este tipo de crítica se asocia a un personaje mucho más confuso y ambiguo: el bloguero Etienne Chouard. Este se hizo conocer a raíz de la campaña del referéndum del 2005 convocado para ratificar la “Constitución europea” (las comillas son para subrayar que aquel largo y técnico texto no era una constitución –que suelen ser cortas y suficientemente claras en sus principios para que todos puedan entenderlas. De hecho, su intitulado oficial no es “Constitución” sino “Tratado por el que se establece una Constitución para Europa”, lo que dice mucho de la confusión organizada por las élites que lo escribieron). Bastante antes de las redes sociales, los textos del bloguero Chouard, también docente de escuela técnica, son difundidos por millones de personas y participan en la victoria del No a la “Constitución” (que juntó a los electores que suelen votar a la izquierda de la izquierda –es decir no por el Partido Socialista- y a los que votan a la extrema derecha nacionalista). El tratado termina por ser firmado sin embargo (con ciertos cambios al margen) por el gobierno de Sarkozy, de manera que es un momento fundador del rechazo masivo al sistema actual ya que es una prueba contundente de que votar no sirve de nada.</p>
<p>Desde entonces Chouard sostiene su crítica al régimen, esencialmente llamando a escribir desde abajo una nueva constitución ya que, según él, el pecado original de todo texto fundacional es que sea escrito por la misma gente que gobierna. De manera que hay una suerte de conflicto de intereses que piensa resolver si son los gobernados (y no los gobernantes) los que escriben las reglas. Pero Chouard también desarrolla la idea de Referéndum de Iniciativa Ciudadanía (RIC) –que es hoy la principal reivindicación constitucional de los Chalecos-, y que está constituido por preguntas que surgen desde abajo, siempre y cuando los peticionen cierto número de personas (un poco como en Suiza), sea para revocar un gobernante o para que se vote una nueva ley.</p>
<p>El RIC es visto con gran sospecha desde los ámbitos politizados, especialmente desde la izquierda. Y es que hay una larga tradición francesa en la cual tanto los referéndums como el sufragio universal directo juegan en contra de lo democrático y a favor del autoritarismo, o del bonapartismo: la primera experiencia de voto directo para un presidente remonta a 1848 cuando Napoleón III se impone (no dejaría el poder hasta 1870 y durante esos 22 años usaría varias veces el referéndum para fortalecer su poder). Es por eso que, un siglo después, cuando De Gaulle quiso restablecer el sufragio directo para presidente, toda la izquierda lo consideró como 119 Crónica viva de los Chalecos Amarillos antidemocrático –un “golpe permanente”-. En realidad, en Francia siempre se entendió el referéndum como un plebiscito.</p>
<p><span id="more-44426"></span></p>
<ul>
<li><a href="https://www.marcha.org.ar/francia-flourescente-cronica-viva-de-los-chalecos-amarillos/">Crónica viva de los chalecos amarillos</a></li>
<li><a href="https://www.marcha.org.ar/francia-fluorescente-naranja-vs-amarillo/">Naranja vs</a><a href="https://www.marcha.org.ar/francia-fluorescente-naranja-vs-amarillo/"> Amarillo</a></li>
</ul>

<p><a href="https://marcha.org.ar/francia-flourescente-las-vias-inciertas-de-la-democracia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La democracia en peligro</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-democracia-en-peligro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Nov 2018 03:00:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Bolsonaro]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Donald Trump]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Pita]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Pichetto]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[El avance de la derecha más reaccionaria, fascista y racista en el continente, es un hecho]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Federico Pita*</strong></p>
<p>El avance de la derecha más reaccionaria, fascista y racista en el continente, es un hecho. El ultraderechista Jair Bolsonaro está a semanas de asumir el gobierno de la economía más fuerte de Sudamérica y eso inevitablemente va a desestabilizar políticamente la región y a fortalecer el proceso de avance de las derechas en el continente. Ahora, la consolidación del proyecto neoliberal en algunos países cuenta con la miopía cómplice de los progresismos y ciertas izquierdas que no terminan de encontrar el rumbo. Pues ha quedado de manifiesto que la propuesta de estos últimos de una inclusión de los sectores populares a la ciudadanía vía el modelo de “nuevos consumidores” no se traduce en el aumento de la participación concreta en los espacios de toma de decisión en el sistema democrático. Por el contrario cada día son más los sectores que se sienten defraudados y excluidos, convirtiéndose en presas fáciles de los neofacismos y su maquinaria de marketing político.</p>
<p>A modo de ejemplo, en las últimas elecciones legislativas en Argentina, con un escenario político de polarización y una oposición fragmentada, surgió una luz de alarma para nuestra joven democracia. El siguiente es un indicador de la decadencia de nuestro sistema político: en los dos distritos electorales más grandes del país (provincia de Buenos Aires y CABA), de 14 millones de votantes habilitados alrededor de 4 millones no votaron; y de los que sí lo hicieron, un gran número votó <em>“por la opción menos mala”</em>. Porque el desencanto popular en la democracia es pasto fértil para la antipolítica, herramienta fundamental de las nuevas/viejas derechas, es necesario acudir de forma urgente a un replanteo completo de nuestro sistema democrático. Necesitamos una transformación que vaya al corazón de un sistema político excluyente, encapsulado, de castas, que se ha convertido en rehén de las grandes corporaciones.</p>
<p>En nuestra Constitución Nacional, el Art. 25 estipula que: <em>“El Gobierno federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias, e introducir y enseñar las ciencias y las artes.”</em> Este artículo fue redactado al calor del racismo científico imperante en las élites de la época, impulsado por pensadores como Sarmiento, quien proyectaba una Argentina blanca y europea como atajo hacia el progreso. Hoy ese pensamiento sigue gozando de plena salud. El senador Miguel Ángel Pichetto, por ejemplo, abanderado nacional de la xenofobia, no deja de exigir en cuanto micrófono encuentra el endurecimiento de las políticas migratorias, ya que ve en las migraciones no europeas de la actualidad la fuente de todos los males. Y como si fuera poco encuentra en el gobierno nacional, un aliado dispuesto a ver quién es más duro en materia migratoria. Así, estamos asistiendo a una profunda derechización del proceso político en la Argentina, de consecuencias negativas incalculables.</p>
<p>A muchos les parecía descabellado que en nuestro país, la derecha otrora golpista tomara el poder por vía de elecciones democráticas. A más de uno le parecía descabellado que Donald Trump, un <em>outsider </em>de la política y proxeneta de la franquicia de Miss Universo, fuese presidente de la principal potencia mundial. A otros tantos les parecía aún más descabellada la idea de que un racista y misógino como Bolsonaro fuese presidente de Brasil. Cuando parece que lo hemos visto todo, todavía nos queda mucho por ver.</p>
<p>Estamos en una etapa decisiva de nuestra novel democracia. Probablemente nos estemos jugando las últimas cartas en el intento de retomar la senda de la <em>Segunda Emancipación Latinoamericana</em> que celebraba Enrique Dussel hace unos pocos años. Para volver a esa senda será necesario un verdadero proceso de autocrítica y reflexión por parte de las izquierdas y los progresismos latinoamericanos, para abandonar dogmatismos los unos y cierto paternalismo los otros.  Es preciso que se comprenda cabalmente lo urgente y lo necesario de encarar un profundo proceso de democratización del sistema de toma de decisión que encuentre a las bases populares formando parte del entramado mismo del poder como garantía única de una verdadera revolución dentro de la democracia. El empecinamiento de las conducciones de los progresismos y las izquierdas locales, abrumadoramente masculinas y blancas, en reducir y subordinar nuestra diversidad política a la <em>clase</em> como única categoría política válida, termina por operar como un factor de exclusión política para las mayorías populares, abrumadoramente femeninas y no-blancas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>*Politólogo UBA. Director de El Afroargentino.</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-democracia-en-peligro/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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