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	<title>debate presidencial &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>El debate: ¿el nuevo “padre” de la democracia?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Oct 2015 03:04:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
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					<description><![CDATA[De cómo los medios exacerban su eficacia]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Francisco Longa</strong></p>
<p><em>La cuestión del debate presidencial terminó por convertirse en una típica construcción mediática y opositora, esta vez ligada a la supuesta calidad de la democracia. ¿Cuál es el lugar del debate en las democracias fósiles y en la construcción de una democracia plebeya?</em></p>
<p>La semana pasada el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, expuso en Ecuador acerca de las diferencias entre las democracias fósiles y las democracias plebeyas. En las primeras sostuvo –propias de los países del norte– que la democracia se homologa a un sistema de procedimientos legales en los cuales la población tiene escaso margen de participación, llegando a casos extremos como en Estados Unidos donde solamente una porción muy reducida de la población elije a sus representantes.</p>
<p>Por el contrario, defendió el carácter plebeyo, de debate público, participativo y fuertemente constituido a partir de un pueblo movilizado de algunas experiencias democráticas de América Latina en la actualidad.</p>
<p>Antes y después del debate presidencial que tuvo lugar el pasado domingo 4 de octubre en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, asistimos a un inusual consenso en la mayor parte de los medios de comunicación. Este consenso, que abarcó también a los principales dirigentes de la oposición al gobierno nacional, incluyó algunos sentidos acerca de la democracia, las necesidades republicanas y la calidad de las instituciones.</p>
<p>Allí se pueden encontrar, a simple vista, las bases de una ideología liberal e institucionalista, que supone a la democracia como la correcta aplicación de un conjunto de normas, instituciones y procedimientos legalmente aceptados. El debate, entonces, es una práctica para ser imitada en la medida en que tiene lugar en la mayor parte de las democracias occidentales, como sugirió la última editorial dominical del diario <em>La Nación</em>.</p>
<p>En este paradigma, el debate presidencial es tenido como el inicio de un círculo virtuoso de la república que, al brindar mejor información, prepara al ciudadano para el acto eleccionario, al tiempo que eleva el nivel de intercambio de ideas entre los candidatos y permite superar la “falta de diálogo y confrontación”. Así, el debate contribuiría a generar una arena pública de intercambio respetuoso de preguntas y respuestas, que redundaría en un beneficio para la sociedad en su conjunto, fortaleciendo sus instituciones democráticas.</p>
<p>Para promover este círculo virtuoso, una ONG llamada Argentina Debate viene trabajando desde hace casi un año en función de elaborar el manual de estilo del debate y de definir los bloques temáticos en los cuales dividirlo. En los últimos meses los equipos de campaña de los seis candidatos a la presidencia, incluido el del gobernador Daniel Scioli, tuvieron reuniones periódicas con los “técnicos” de la ONG para ajustar los preparativos para el debate.</p>
<p>En primer lugar, es dable en señalar que la denominación de Argentina Debate para hacer alusión a un debate presidencial encierra una exageración, cuando no una subestimación. ¿Cómo puede suponerse que la Argentina debate, solamente porque seis candidatos presidenciales coinciden durante dos horas en un acto donde exponen sus propuestas? Más aún tratándose de una instancia sin repreguntas y sin un intercambio sustancial en términos de contenidos, sobre la base de apenas un número limitado de temáticas.</p>
<p>En lo que refiere a las formas, entonces, el debate no solamente excluyó a los demás candidatos a gobernadores, intendentes, legisladores, y demás, sino y fundamentalmente, a la sociedad argentina, la cual no tuvo ningún tipo de participación activa: ni en la formulación de las preguntas, ni en la capacidad de interpelar a los candidatos, ni en el más mínimo recurso a la aprobación o rechazo en función de las respuestas que los candidatos brindaban. La mínima capacidad de repreguntar por parte de los participantes del debate no fue contemplada. Según los organizadores, los mismos equipos de campañas en las reuniones previas rechazaron las repreguntas.</p>
<p>Es curioso que los dirigentes opositores y los medios hegemónicos hayan criticado la calidad democrática de las exposiciones que los jefes de gabinete realizan en los últimos años en el parlamento –como marca la Constitución–, por el hecho de que no se les permitía repreguntarles a los funcionarios. Inclusive en el Senado la oposición conservadora en bloque se retiró de las últimas exposiciones del jefe de gabinete, con esa misma queja. Cabe destacar que la Constitución de 1994, que supone la rendición de cuentas del jefe de gabinete en el parlamento, no plantea la posibilidad de la repregunta. Esta situación paradojal de la oposición conservadora comporta una incoherencia, que demuestra a todas luces que el recurso a la calidad democrática no es más que un ardid en función de un cálculo electoral.</p>
<p>Pero si la oposición casi en su conjunto mostró este filón republicanista vacío de contenido, las empresas mediáticas también hicieron lo suyo. En el caso del canal Todo Noticias, del Grupo Clarín, previo al debate promocionó incansablemente la transmisión como un hito de la democracia. No obstante, una vez que el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, declinó su participación, TN decidió no transmitirlo. Llama la atención tamaña decisión en la medida en que si lo que sustentaba la necesidad de transmitir el debate era fortalecer la democracia, nada indica que no transmitiéndolo –aun con un participante menos– se puede favorecer a la democracia. Pero si toda la falacia de la apelación a las instituciones y a la calidad de la información ya a esta altura quedara desacreditada, se debe notar además que el grupo Clarín decidió que su periodista, Marcelo Bonelli, sí participe.</p>
<p>Una decisión oportunista y contradictoria porque apostó a no pagar los costos de una transmisión que lesionara su rating, al tiempo que no se perdiera de colocar una de sus voces en el debate. Cabe destacar que los periodistas no habían sido elegidos en función solamente de sus cualidades personales, sino también en relación con los medios de comunicación que representaban.</p>
<p>Un párrafo aparte merece la supuesta imparcialidad de los conductores del debate. La tendenciosidad alcanzó un pico de notoriedad cuando el periodista Luis Novaresio, aclarando que agregaba preguntas por fuera de lo pactado, se dirigió a los candidatos y a la candidata, para preguntarles quiénes serían sus postulantes a la Corte Suprema de Justicia de la Nación: “¿Sería de un perfil más parecido a Eugenio Zaffaroni o más parecido a Carlos Fayt?”, completó.</p>
<p><strong>Revitalizar la democracia fósil</strong></p>
<p>Creemos que todos estos elementos, de forma y de contenido, que estuvieron presentes en torno al debate presidencial echan por tierra la apelación a este tipo de instancias como representativas del espíritu de la democracia. Tampoco se puede pensar que, por sí mismas, oxigenen a la república y a sus instituciones.</p>
<p>A nuestro juicio la posibilidad de que los candidatos presidenciales compartan un espacio común de debate e intercambio de ideas puede tener un sinnúmero de aspectos positivos en función del debate político que una sociedad necesita.</p>
<p>No se trata de descartar en sí mismo el formato, que incluso puede ir encontrando mejoras y modificando sus mecanismos. Pero homologar cualquier acto de presentación de propuestas, que no difiere de lo que ya realizan día tras día los candidatos en diversos medios de comunicación y actos de campaña, con un debate preformativo de la democracia, es un recurso liberal y vacío de contenido.</p>
<p>Este recursos busca solidificar el consenso institucionalista en el cual “debate” es sinónimo de “república y democracia”, lo cual ofrecería un escenario de instituciones sólidas y justas. Lo contrario sería la falta de debate, la debilitación de la república y la precariedad de las instituciones sociales.</p>
<p>Hablábamos al principio del debate plebeyo citado por García Lineras. Ese tipo de apelación al debate político, con el pueblo como protagonista, puede ser una posibilidad de fortalecer los horizontes democráticos de nuestras sociedades, aun en coyunturas electorales donde los pueblos elijen a sus representantes.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-debate-el-nuevo-padre-de-la-democracia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Mucho ruido, poco debate</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Oct 2015 03:04:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[debate presidencial]]></category>
		<category><![CDATA[el país]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[nacionales]]></category>
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					<description><![CDATA[Se realizó el primer debate presidencial]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Redacción Marcha</b></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Organizado por la ONG Argentina Debate se realizó, en la Facultad de Derecho de la UBA, el primer debate presidencial del país. Daniel Scioli fue el único ausente entre quienes superaron las PASO. Un debate con gusto a poco.</span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El gran ausente de la jornada fue Daniel Scioli. El candidato del Frente Para la Victoria, que encabeza las encuestas, dejó vacío uno de los atriles del escenario de la Facultad de Derecho donde se realizó el primer debate presidencial en la historia del país. Frente a la ausencia del actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires, se podría barajar la premisa de “quien va ganando, no debate” y Scioli no quiso exponerse a la confrontación con sus adversarios. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por su parte, el resto de los candidatos que superaron las PASO -Mauricio Macri, Sergio Massa, Nicolás del Caño, Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Saá- participaron del “Argentina Debate”. Los ejes abordados fueron: Desarrollo Económico y Humano; Educación e Infancia; Seguridad y Derechos Humanos; y la Calidad Institucional. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El debate económico fue un déficit del debate. A lo largo de las intervenciones de los distintos candidatos en el eje Desarrollo Económico y Humano, no se escucharon definiciones claras, ni concretas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mauricio Macri, de Cambiemos, inauguró con la consigna que viene motorizando en la campaña de “Pobreza Cero” pero sin ningún correlato de propuesta económica que la sustente. Margarita Stolbizer, de Progresistas, aprovechó para denunciar en su intervención el derrame de cianuro que sucedió en San Juan y que expone los peligros de un modelo de desarrollo. Por su parte Nicolás Del Caño, del Frente de Izquierda, caracterizó las políticas de Macri, Massa y Scioli como medidas de ajuste y propuso “el ajuste a los ajustadores”, la expropiación a los 4000 terratenientes dueños de la mitad de la tierra del país, la nacionalización del petróleo y denunció los negociados realizados con Chevron. Rodríguez Saá, de Compromiso Federal, en sintonía con su campaña electoral apuntó a la idea de fortalecer el “inmenso aparato productivo” para generar una situación de pleno empleo. Sergio Massa, de UNA, prometió un crédito para adquirir la primer vivienda, la eliminación de las retenciones, denunció el uso de los fondos de los jubilados y anunció el pago del 82% móvil.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Frente al segundo bloque, Scioli, quien se había escudado en la falta de una ley que obligue y regule un debate electoral, fue criticado por el conductor a cargo del momento: Luis Novaresio, que también utilizó la introducción para criticar la decisión de la TV Pública de no transmitir el debate y de algunos periodistas en ausentarse. </span></p>
<p><b>Las propuestas de Derechos Humanos, ausentes en las preguntas y las respuestas</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Si bien lo temas propuestos para el debate entre candidatos y la única candidata no incorporaban un ítem específico para hablar de los derechos humanos de las mujeres, cada uno de los tópicos podrían haber sido abordados desde una perspectiva de género. Nicolás del Caño y Margarita Stolbizer, referentes del Frente de Izquierda y del Frente Progresistas respectivamente, fueron quienes incorporaron apenas algunos de los temas más urgentes como el derecho al aborto y la violencia machista en sus intervenciones. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mauricio Macri decidió no hablar de los derechos humanos de las mujeres y tampoco lo hicieron Adolfo Rodríguez Saá ni Sergio Massa, quien sólo lo mencionó desde la perspectiva penal al exigir perpetua para los femicidas, algo que ya está estipulado por ley. En la Ciudad de Buenos Aires, la gestión del PRO vetó el protocolo de atención de abortos no punibles y hace pocos días la candidata a gobernar la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, se manifestó en contra de la legalización del aborto. Una perla, la pregunta de Stolbizer a Rodríguez Saá sobre el porqué en San Luis no está vigente la ley de protección integral porque se entiende a “la violencia de género como un tema del ámbito privado”. Rodríguez Saá apenas titubeó respondiendo que “es un flagelo”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Se habló de la educación y cada uno de los candidatos/as se pronunció sobre los días reales de clase, de los salarios de las y los docentes, de las nuevas tecnologías en las aulas, sin embargo no resonaron palabras que hablaran de la inclusión de la perspectiva de género en los contenidos curriculares, así como tampoco la educación sexual desde el nivel inicial.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La ilegalidad del aborto fue tema opcional en el tópico de “Seguridad y Derechos Humanos”, a la par del narcotráfico o la despenalización de la marihuana. El único candidato que eligió explicitar su postura y que aseguró que desde su espacio hay convicción de impulsar el proyecto de ley sobre la legalización del aborto fue Nicolás del Caño, del FIT. En su intervención repasó las cifras que hablan del aborto en la Argentina: 300 muertas anuales por abortos clandestinos e inseguros y 500 mil abortos en promedio cada año. Esta problemática, que hoy representa la mayor cantidad de muerte de mujeres gestantes en nuestro país, es también una cuestión de inseguridad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el eje de los Derechos Humanos la izquierda demostró su solidez en la temática. El candidato del Frente de Izquierda fue el único que contempló los ejes propuestos. Se refirió a favor de la despenalización de la marihuana, denunció la corrupción policial y su accionar delictivo, como también el caso emblemático de Luciano Arruga. También denunció la política de militarización de los barrios de Sergio Massa. Además, ante a la consulta del candidato de UNA respecto de la regulación de los “piquetes extorsivos”, Del Caño reivindicó las luchas de los trabajadores y la modalidad del piquete como medida concreta. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sergio Massa, quien tiene un eje fuerte de su discurso en lo represivo, anunció su política de reformulación del código penal para promulgar la cadena perpetua para asesinos, violadores y femicidas. El candidato de UNA fue cuestionado por Stolbizer, por la incompatibilidad entre su propuesta política para la Infancia y la propuesta de bajar la edad imputabilidad; Massa contrarrestó con la propuesta de un Régimen Penal Juvenil Nacional. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ninguno de los participantes enunció quién sería su Ministro de Seguridad, otra consulta de los organizadores. </span></p>
<p><b>Faltó debate</b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La propuesta no contempló espacios de debate entre los candidatos. Sólo exposiciones donde anunciaron propuestas que ya realizan en los sillones de los programas de tv hegemónicos. No alcanzaron las preguntas entre candidatos que, en algunos casos, funcionaron como guiño entre ellos y otras para seguir promocionando su propia propuesta. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La imposibilidad de contrarrestar fundamentos y datos duros permitió concretar una tribuna similar a los spot de campañas de la y los candidatos. La efervescencia por este primer debate presidencial en la Argentina se diluyó en la hipocresía que legitimó la metodología adoptada: Mauricio Macri pudo decir que fue quien más vivienda construyó, mientras las villas de la Ciudad aún esperan la llegada de servicio básicos. Sergio Massa quiso desmentir a Del Caño, quien lo increpó por el comprobado ausentismo en su labor parlamentaria. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esta primera experiencia no tuvo ningún momento notorio. Apenas algunas chicanas del joven candidato del Frente de Izquierda recordándole a Macri que se encuentra procesado y a Massa que los narcotraficantes están en Nordelta. Massa pasó los segundos que le correspondían a Scioli en silencio y Macri remitió a Massa sus años de kirchenrismo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Resta saber si este primer debate tendrá alguna incidencia en el electorado o si traerá aparejados cambios en los números de las encuestas. El formato poco aportó a escuchar ideas nuevas en la y los candidatos o a probarlos frente a frente. También, se sabrá en el corto plazo si traerá algún costo político o en la opinión pública para Daniel Scioli.   </span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mucho-ruido-poco-debate/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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