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	<title>cultura &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>cultura &#8211; Marcha</title>
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		<title>La Biblioteca Popular Inclusiva homenajea a Nora Cortiñas con un festival en la calle</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-biblioteca-popular-inclusiva-homenajea-a-nora-cortinas-con-un-festival-en-la-calle/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 May 2025 20:03:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Culturas]]></category>
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					<description><![CDATA[El Proyecto Biblioteca y Librería Popular Literatura Inclusiva (ByLPLI) organiza este domingo 25 de mayo entre las 14 y las 19 horas el Festival Norita Cortiñas, al cumplirse el primer aniversario de la muerte de la Madre de Plaza de Mayo. El evento será en su sede del Barrio de San Telmo, en la calle [...]]]></description>
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<p><em>El Proyecto Biblioteca y Librería Popular Literatura Inclusiva (ByLPLI) organiza este domingo 25 de mayo entre las 14 y las 19 horas el Festival Norita Cortiñas, al cumplirse el primer aniversario de la muerte de la Madre de Plaza de Mayo. El evento será en su sede del Barrio de San Telmo, en la calle Chile, entre La Rioja y Dean Funes.</em><br><br><strong>Por Paula Molina</strong></p>



<p>La Biblioteca tiene como objetivo construir espacios de organización comunitaria y defensa de los derechos humanos. Pone el enfoque en la transformación social desde el territorio, promoviendo la inclusión laboral de personas que transitan diversos contextos y luchas (personas trans, personas discas, personas neurodivergentes, personas que han atravesado contextos de encierro).</p>



<p>“Hacemos el festival en homenaje a Norita para honrar y difundir el legado de su lucha y su compromiso, con la idea de acercar a las nuevas generaciones a conocer su ejemplo de resistencia y compromiso”, explicó Federico Baggini, coordinador general del espacio. Norita falleció el 30 de mayo del año pasado.</p>



<p>Nora Cortiñas fue, y sigue siendo, un símbolo inclaudicable de lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Su vida cambió para siempre cuando su hijo Carlos Gustavo fue secuestrado por la dictadura cívico-militar en 1977. Desde entonces, se transformó en una de las caras visibles de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Con su pañuelo blanco, recorrió no solo la Plaza, sino el país y el mundo, exigiendo justicia no solo para su hijo, sino para los 30.000 desaparecidos y desaparecidas.</p>



<p>Pero Norita no se detuvo allí. Supo tejer puentes entre generaciones y entre luchas, convirtiéndose en una figura entrañable y poderosa dentro de los feminismos populares y territoriales. Acompañó causas ambientales, campesinas, de pueblos originarios, de los feminismos y de las disidencias. Su voz resonó en movilizaciones por el aborto legal, en marchas contra la represión, en cortes de ruta en defensa del agua y la tierra. Norita eligió estar siempre del lado de lxs oprimidxs, con una claridad política y una ternura desbordante.</p>



<p>Recordarla hoy es también un acto de resistencia. En un contexto de profundización de las políticas de ajuste y de negacionismo estatal, levantar su nombre y su legado es reafirmar que los derechos humanos son una bandera viva. El Festival Norita Cortiñas es una oportunidad para habitar la memoria de forma colectiva, para entrelazar arte, palabra y organización popular, y seguir construyendo el horizonte de justicia social por el que Norita nunca dejó de caminar.<br><br><strong>Norita y las bibliotecas populares</strong></p>



<p>En el contexto actual, las bibliotecas populares de Argentina atraviesan una situación crítica. Organizaciones como la Federación de Bibliotecas Populares de Chubut y la de Santiago del Estero han declarado el &#8220;estado de emergencia&#8221; debido a la falta de subsidios por parte de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) y al aumento constante de los costos operativos. Esta situación ha llevado a muchas bibliotecas, especialmente en el interior del país, a reducir sus actividades, horarios de atención o incluso cerrar sus puertas. La falta de financiamiento afecta directamente su capacidad para ofrecer servicios esenciales a sus comunidades, como el acceso a la lectura, actividades culturales y espacios de encuentro. </p>



<p>La CONABIP, creada en 1870, ha sido fundamental en el fortalecimiento de estas instituciones, promoviendo la lectura y el acceso a la información en todo el país. Sin embargo, en los últimos tiempos, la falta de ejecución de programas tradicionales y la incertidumbre sobre el financiamiento han generado preocupación entre las bibliotecas populares. La posible eliminación del Fondo Especial, que representa más del 50% del presupuesto de la CONABIP, pone en riesgo la continuidad de estas bibliotecas, que son pilares de la cultura y la educación en muchas comunidades. </p>



<p>En este contexto, eventos como el Festival Norita Cortiñas adquieren una relevancia aún mayor. No solo rinden homenaje a figuras emblemáticas de la lucha por los derechos humanos, sino que también visibilizan la importancia de las bibliotecas populares como espacios de resistencia cultural y social. Recordar a Norita en estos espacios es reafirmar el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia, y destacar la necesidad de apoyar y fortalecer a las bibliotecas populares en su rol esencial dentro de la comunidad.<br><br><strong>Te celebramos, Norita</strong></p>



<p>La Biblioteca tiene dos sedes en la Ciudad de Buenos Aires, una ubicada en el barrio de Santa Rita (Camarones 2876) y otra en San Telmo (Av. Brasil 656). El evento -con entrada gratuita- tendrá lugar en Chile 2958.</p>



<p><strong>Estas serán las actividades centrales:</strong><br>● 15h &#8211; Presentación del 6to video del proyecto <em>Sesiones de Poesía Compartida</em>, grabado en el Espacio de Memoria y Promoción de los Derechos Humanos Pozo de Quilmes.<br>● 15:30h &#8211; Conversatorio en torno a la situación actual de los Espacios de Memoria y Promoción de los DDHH y sus trabajadorxs, con la participación de trabajadorxs, integrantes de la mesa de trabajo y del colectivo de trabajadorxs despedidxs de los espacios Automotores Orletti, Garage Olimpo, Virrey Cevallos y Club Atlético.<br>● 17:30h &#8211; Proyección del documental <em>&#8220;24Nora&#8221;</em>, que retrata el recorrido y vivencia durante un 24 de marzo en la vida de Norita. Fue producido por Canal Abierto, realizado por Juan Alaimes y Pablo Martinez Levy.<br>● 18h &#8211; Presentación de la 2da <em>Antología Norita Cortiñas</em>, edición <em>Anécdotas</em>, con la presencia de autorxs participantes y miembros de la familia de Norita. Esta antología fue editada y publicada por la ByLPLI.<br>● 19h &#8211; Cierre de la mano de Barrio y Tambor, comparsa de Candombe oriunda del barrio de Parque Patricios.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-biblioteca-popular-inclusiva-homenajea-a-nora-cortinas-con-un-festival-en-la-calle/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Una década de soledad</title>
		<link>https://marcha.org.ar/una-decada-de-soledad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Apr 2024 19:18:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[De Autor]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[destacada]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[GABO]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel García Márquez]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Hessel]]></category>
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					<description><![CDATA[El 17 de abril de 2024 se cumplieron diez años de la partida física de Gabriel García Márquez, es por eso que aprovechamos la fecha como excusa para poder recordarlo compartiendo algunos de los vínculos que lo unieron a nuestro país.]]></description>
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<p><em>El 17 de abril de 2024 se cumplieron diez años de la partida física de Gabriel García Márquez, es por eso que aprovechamos la fecha como excusa para poder recordarlo compartiendo algunos de los vínculos que lo unieron a nuestro país.</em></p>



<p><strong>Por Luis Hessel </strong></p>



<p>Gabriel García Márquez nació el domingo 6 de marzo de 1927 a las nueve de la mañana en la vieja casa de los abuelos de Aracataca, un pueblo anclado al norte del caribe colombiano, en el cual encontró la fuente de materias primas con la que construyó el pueblo mágico de Macondo.</p>



<p>Al igual que para muchos jóvenes de su generación, Buenos Aires fue la ciudad de referencia para quienes se interesaron por el mundo de los libros y las artes en general. Cuando en la navidad de 1949 llegó a Barranquilla comenzó a escribir en el periódico “El Heraldo” y a salida de la redacción se encontraba con sus amigos en la librería “Mundo” para hojear las últimas novedades llegadas desde Buenos Aires. Cuando el barco con los pedidos llegaba al puerto, Gabo y sus amigos ayudaban a los dueños los hermanos Rondón a cargar con las cajas por el solo hecho de tener las primicias publicadas por Sur, Losada y Sudamericana.</p>



<p>Integró un fenómeno sin precedentes en la historia de las letras, como el llamado boom de la novela latinoamericana que compartió con figuras de la talla de Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes. El poeta chileno Pablo Neruda ganador del premio Nobel de 1971 le había dicho con una seguridad casi paternal, que él también se lo tenía que ganar. Y así fue. En 1982 la academia sueca condecoró a Gabriel García Márquez con el nobel de literatura. La noticia fue de una algarabía tal que revolucionó las emisoras y canales de noticias. América Latina toda sintió la distinción como propia.</p>



<p>Transitó con maestría excepcional, diversos géneros literarios como la novela, el cuento, el ensayo, la crónica periodística y el guión cinematográfico. Acumuló en su haber varios volúmenes que reúnen su obra periodística. Escribió libros de cuentos como “Los funerales de la mamá grande” y “12 cuentos peregrinos”. Y de sus novelas vasta con mencionar “El coronel no tiene quien le escriba”, “Crónica de una muerte anunciada”, “El amor en los tiempos del cólera” y “Cien años de soledad”.</p>



<p>Gabriel García Márquez&nbsp; escribió su obra mayor entre 1964 y 1967 en un humilde departamento de alquiler en México. Acosado por las deudas, con Mercedes tuvieron que vender el único bien de lujo que tenían: una procesadora de alimentos que alcanzó para pagar el envío del manuscrito a Buenos Aires, donde se hizo la primera edición y donde alcanzó el éxito inmediato.</p>



<p>Comenzando por la galería de personajes aparece en esta historia el escritor tucumano Tomás Eloy Martinez. Cuando Francisco Porrúa de Sudamericana recibió el manuscrito automáticamente llamó a Tomás Eloy Martinez para que vaya a su casa urgente a leerlo. Llovía en la ciudad y al entrar al apartamento se secó los zapatos con los diarios puestos en hilera sobre el piso, que en realidad no eran otra cosa que el manuscrito original de “Cien años de Soledad”, que por suerte el barro no logró alterar la escritura. Luego de quedar anonadados por la lectura de la novela se pusieron manos a la obra. Primero se lo invitaría a participar del jurado de un concurso de novela y para darle mayor empuje Tomás Eloy Martinez escribió un artículo que fue tapa de la revista Primera Plana titulado “La gran novela de América”.</p>



<p>El 19 de agosto de 1967 a las dos y media de la madrugada, Gabriel García Marquez y su eterna compañera Mercedes Barcha Pardo llegaron al aeropuerto de Ezeiza y fueron a comer asado a un restaurante en la zona de la costanera. Fueron apenas 12 días los que estuvieron en Buenos Aires pero el éxito de la novela fue inmediato. A ese “escritor desconocido” hubo que ponerle en los últimos días una secretaria para que atendiera el teléfono y mudarlo del hotel.</p>



<p>El resto del transcurso de los hechos ya es conocido por todos.</p>



<p>No obstante, la amistad con el autor de “La pasión según Trelew” se extendió durante todas sus vidas. Una de las tantas anécdotas que dan cuenta de esta afirmación está relacionada a un ambicioso proyecto de Tomás Eloy Martinez, escribir una novela sobre el robo, los misterios y el derrotero del cadáver de Evita. Cuando en 1990 Juan Forn entró a trabajar como editor en la editorial Planeta, el primer contrato que firmó fue con Tomás Eloy Martinez para que escriba ese supuesto libro que nadie pensó que alguna vez finalizara. La editorial le dió 25 mil dólares de adelanto y Tomás muy pocas muestras de poder finalizar el trabajo. Cinco años más tarde, cuando accionistas y editores pidieron su cabeza, Tomás Eloy Martinez había empezado a escribir como una locomotora. Fue entonces cuando pidió una reunión con editores y empresarios y puso sobre la mesa una hoja de fax autorizando a que su contenido se use como faja promocional de la novela, la misma decía; “aquí está, por fin, la novela que siempre quise leer”, firmado por Gabriel García Márquez. Meses después “Santa Evita” estuvo en todas las librerías y fue un éxito de lectores. En 2022 la plataforma Star+ estrenó en su pantalla una miniserie basada en la novela bajo dirección de Rodrigo García, hijo de mayor de Gabriel García Márquez y Mercedes Barcha Pardo.</p>



<p>Como es de público conocimiento, con Julio Cortázar vivieron el boom de la novela latinoamericana y compartieron una larga amistad. El primer libro que leyó en un hotel de Barranquilla fue “Bestiario”. Dijo al respecto, “desde la primera página me di cuenta de que Julio era un escritor como el que yo hubiera querido ser cuando fuera grande”.</p>



<p>En varios pasajes de su obra periodística está presente Cortázar, pero fundamentalmente en un artículo que habla exclusivamente del autor de Rayuela y que se llamó con justicia: “El argentino que se hizo querer de todos”.</p>



<p>Otras historias son distintas. Cargan con los avatares de la historia misma de la Argentina, el genocidio de los cuerpos y las palabras. Allá por el exilio mexicano en 1978, Miguel Bonasso estaba en un bar y Gabo le dijo: “¿Sabes por qué no me quiero hacer amigo de ustedes? Porque luego los matan”.</p>



<p>Con el escritor Haroldo Conti, autor de “Mascaró, el cazador americano”, tuvo un vínculo generacional. Los unió la amistad, el amor a Hemingway, a la cerveza bien fría y la defensa de la revolución cubana. Cuando el 4 de mayo de 1976 fue secuestrado por un grupo de tareas del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército. García Márquez inició una campaña internacional de denuncia, escribió:</p>



<p>“Haroldo Conti tenía entonces 51 años, había publicado siete libros excelentes y no se avergonzaba de su gran amor a la vida. Su casa urbana tenía un ambiente rural: criaba gatos, criaba palomas, criaba perros, criaba niños y cultivaba en canteros legumbres y flores. Como tantos escritores de nuestra generación, era un lector constante de Hemingway, de quien aprendió además la disciplina de cajero de banco”.</p>



<p>Se comprobó judicialmente que Haroldo Conti estuvo detenido y fue desaparecido en el campo de concentración conocido como El Vesubio, donde según testigos, también estuvo el cineasta Raymundo Gleyzer y el escritor y autor del El Eternauta, Héctor Germán Oesterheld. 15 días después de su secuestro, se reunieron con el dictador Jorge Rafael Videla, Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato quienes no tuvieron más que mutuos elogios. Hace apenas unos días, el gobierno de la crueldad, al mando de Javier Milei, vehemente defensor del genocidio, despidió de su puesto de trabajo en la biblioteca nacional a Marcelo Conti, hijo de Haroldo, con 35 años de servicios y a poco de jubilarse. Dijo a la prensa: “Me echaron solo por ser Conti”.</p>



<p>Sin dudas la relación más significativa de García Márquez fue con Rodolfo Walsh. Dijo;</p>



<p>“Para los lectores de los años 50, cuando el mundo era jóven y menos urgente, Rodolfo Walsh fue el autor de unas novelas policíacas deslumbrantes que yo leía en los lentos guayabos dominicales de una pensión estudiantil de Cartagena”.</p>



<p>Rodolfo Walsh fue un autor cuyos policiales negros y de denuncia social determinaron parte importante de su formación literaria. Trás el triunfo de la revolución cubana ambos participaron de la fundación de la agencia de noticias Prensa Latina, donde anonadado, fue testigo de cómo Rodolfo Walsh desarticuló una invasión a Cuba orquestada por la CIA para abril de 1961. La invasión de Bahía Cochinos. Años más tarde, perseguido por la dictadura cívico-militar y en la más absoluta clandestinidad, fingiendo ser un profesor de inglés jubilado, escribió en su casa del barrio El Fortín, en la localidad rural de San Vicente, la “carta abierta de un escritor a la junta militar”, a la cual García Márquez definió como “una obra maestra del periodismo universal”.</p>



<p>Finalmente, otra de nuestras referencias no podía ser otra que el tango,&nbsp; y ni más ni menos que en la figura de Carlos Gardel. Cosa que no sería desatinada si tenemos en cuenta el éxito que tuvieron sus canciones en Colombia, tierra en la que murió en un fatídico accidente aéreo en 1935. Carlos Gardel, aparece, por ejemplo, en “El amor en los tiempos del cólera”, una de sus más grandes novelas.</p>



<p>Y en su último libro “Memoria de mis putas tristes”, de 2004, le dedicó unas líneas que dicen:</p>



<p>“Cantábamos duetos de amor de Puccini, boleros de Agustín Lara, tangos de Carlos Gardel, y comprobábamos una vez más que quienes no cantan no pueden imaginar siquiera lo que es la felicidad de cantar”.</p>



<p>La pregunta ¿por qué nunca volvió a Argentina?</p>



<p>Para un caribeño supersticioso la respuesta es simple, “si en Buenos Aires el éxito te eligió, en Buenos Aires también puede abandonarte”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/una-decada-de-soledad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>LA FORMA DE MI CORAZÓN</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-forma-de-mi-corazon-otra-historia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Sep 2022 14:43:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[amigxs]]></category>
		<category><![CDATA[antirrepresivo]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Paülah Nurit Shabel]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
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					<description><![CDATA[La ciudad puede ser hostil, pero en ella también encontramos lugares de refugio. Lxs amigxs son ese refugio. Un relato sobre lugares seguros, sobre muchos hogares. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La ciudad puede ser hostil, pero en ella también encontramos lugares de refugio. Lxs amigxs son ese refugio.</em> <em>Un relato sobre lugares seguros, sobre muchos hogares. </em></p>



<p><strong><em> </em>Paülah Nurit Shabel</strong></p>



<p>Odio a la policía. Y también le temo. Sé que de un momento a otro cualquier rati puede sacar su arma y, con absoluta legitimidad oficial, apuntar las balas contra mí cuerpo. Porque fui a una marcha, porque cortamos la calle, porque pegué un cartel o porque sí. Porque para eso existe la yuta, como un grano uniformado clavado en la esquina de la piel de los barrios, que duele cada vez que nos movemos demasiado y sutura pus para recordarnos que en este mundo lo único importante es la propiedad y que quienes no la poseemos estamos vivos de casualidad. Pura suerte.</p>



<p>Militando con lxs pibxs en la calle aprendí a hacer jugar esa suerte a nuestro favor. Cómo correr, para dónde, de qué modo esfumarse en plena multitud y cuándo conviene quedarse quietx con cara distraída mientras los polis se desconciertan en el apuro de apresar cualquier bulto, recorriendo con estupidez un suelo del que se creen emperadores, pero que los aborrece a cada paso. Ninguna estrategia es infalible pero aumenta las chances de sobrevivir y al final todo se trata de multiplicar los futuros posibles.</p>



<p>Un punto fundamental en esta intemperie a la que nos expone la violencia estatal es siempre tener a dónde ir tras la huida. Una práctica que tiene memoria en nuestras guerrillas urbanas de otras décadas y que siento reavivarse con fervor cada vez que lxs pibxs se juntan a ranchiar en alguna vereda. Porque en cualquier momento cae la yuta y hay que pegarse un pique hacia alguna parte.</p>



<p>Por eso me armé mí propio mapa de refugios, corazoncitos incrustados en la tierra porteña donde vive cada unx de mis amigxs, donde sé que puedo caer sin invitaciones y que, sin pedirme explicación alguna, me darán cobijo y una birra fría para bajar cualquier angustia. El hilo rojo que une todos esos puntos en el cemento de la ciudad es la forma de mí corazón.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-forma-de-mi-corazon-otra-historia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>ConurDocs: un festival de cine que resiste y nos encuentra</title>
		<link>https://marcha.org.ar/conurdocs-un-festival-de-cine/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Mar 2021 10:00:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine, TV y Streaming]]></category>
		<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[Conurdocs]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Saracho]]></category>
		<category><![CDATA[últimas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[ConurDocs es un festival que lleva cinco ediciones acercando los barrios y el cine documental. La primera edición fue en 2017 y este año, en contexto de pandemia, fue una excusa para debatir sobre la situación actual de crisis y desfinanciamiento hacia la cultura. Por Néstor Saracho / Fotos gentileza Del viernes 26 al domingo [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>ConurDocs es un festival que lleva cinco ediciones acercando los barrios y el cine documental. La primera edición fue en 2017 y este año, en contexto de pandemia, fue una excusa para debatir sobre la situación actual de crisis y desfinanciamiento hacia la cultura.<br />
</em></p>
<p><strong>Por Néstor Saracho / Fotos gentileza<br />
</strong></p>
<p>Del viernes 26 al domingo 28 de febrero pasado se realizó la quinta edición de la Muestra conurbonaerense de cine ConurDocs Villa Corina, en el estacionamiento de la Escuela 58 del Complejo Habitacional ubicado en Avellaneda.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-52736 size-large" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1971-1024x676.jpg" alt="" width="640" height="423" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1971-1024x676.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1971-621x410.jpg 621w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1971-1536x1014.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1971-2048x1352.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1971-640x422.jpg 640w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p>
<p>La primera edición de ConurDocs Villa Corina fue en 2017. Se trata de la sede fija, ya que en diferentes oportunidades tuvo versiones itinerantes en Laferrere, Monte Chingolo, Wilde y Guernica.</p>
<p>Debido al momento que vivimos por la pandemia de coronavirus, quienes asistieron, lo hicieron con barbijo y acomodándose con distanciamiento entre grupos de espectadores. Al terminar las funciones se realizaron intercambio de reflexiones y pareceres sobre las películas proyectadas.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-52737 size-large" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1962-683x1024.jpg" alt="" width="640" height="960" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1962-683x1024.jpg 683w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1962-273x410.jpg 273w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1962-1024x1536.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1962-1365x2048.jpg 1365w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1962-640x960.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_1962-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p>
<p>En la proyección inaugural estuvo presente el realizador de Bufones de la Risastencia, de Patricio Escobar, quien también codirigió &#8220;La crisis causó dos nuevas muertes&#8221;, que recuerda el asesinato político de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-52738 size-large" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2124-1024x552.jpg" alt="" width="640" height="345" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2124-1024x552.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2124-630x340.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2124-1536x828.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2124-2048x1105.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2124-640x345.jpg 640w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p>
<p>Además de hablar de las impresiones sobre lo proyectado, se habló sobre la crisis en la que ya se encontraba la producción y la exhibición de cine argentino e independiente, crisis que se potenció con la actual pandemia.</p>
<p>Si bien ConurDocs es una muestra autogestionada que no depende de los fondos del INCAA, nos parece importante mencionar la desfinanciación de festivales nacionales que dependen del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), y que es un hecho que viene siendo denunciado por la Red Argentina de Festivales y Muestras Audiovisuales (RAFMA).</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-52739 size-large" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2110-1024x683.jpg" alt="" width="640" height="427" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2110-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2110-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2110-1536x1024.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2110-2048x1365.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2110-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p>
<p>La programación de la edición 2021 fue la siguiente:</p>
<p>VIERNES 26 DE FEBRERO<br />
&#8211; Bufones de la risastencia, de Patricio Escobar.</p>
<p>SÁBADO 27 DE FEBRERO<br />
(Cortometraje de apertura: Canto a la esperanza, de Gisella Pellegrino)<br />
&#8211; Mi nombre es Baghdad, de Caru Alves de Souza.</p>
<p>DOMINGO 28 DE FEBRERO<br />
(Cortometrajes de apertura del Ciclo de cine Chonflex, organizado por estudiantes<br />
y ex estudiantes del Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda IDAC)<br />
&#8211; La botera, de Sabrina Blanco.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-52740 size-large" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2004-1024x683.jpg" alt="" width="640" height="427" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2004-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2004-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2004-1536x1024.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2004-2048x1365.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/IMG_2004-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/conurdocs-un-festival-de-cine/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una partitura narrativa</title>
		<link>https://marcha.org.ar/una-partitura-narrativa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Mar 2021 03:00:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cezary Novek]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Irene Gracia]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Lectura de Ondina la ira del fuego, novela de Irene Gracia. Por Cezary Novek Después del estreno de la que sería la primera ópera (no reconocida) del romanticismo, el teatro se incendia y todo el elenco decide mitigar el mal trago en un ágape que se prolongará durante lo que dure esa larga noche sazonada [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Lectura de Ondina la ira del fuego, novela de Irene Gracia. </em></p>
<p><strong>Por Cezary Novek</strong></p>
<p>Después del estreno de la que sería la primera ópera (no reconocida) del romanticismo, el teatro se incendia y todo el elenco decide mitigar el mal trago en un ágape que se prolongará durante lo que dure esa larga noche sazonada con historias sobre magia, amor, celos, traiciones y horror.</p>
<p>Aunque la idea de que toda una compañía de ópera se vaya a cenar y beber como si nada después de que el fuego consumiera todas las ilusiones de un proyecto duramente trabajado no suena muy creíble, lo es si tenemos en cuenta que los artistas que encabezan el grupo son E.T.A. Hoffmann (1776-1822) y Friedrich de la Motte, Barón Fouqué (1777-1843). El primero, autor de la música y del libreto basado en la novela corta del segundo, Ondina. Corre el año 1815 y el romanticismo alemán está en plena efervescencia.</p>
<p><strong>Ondina o la ira del fuego</strong> (Siruela, 2017) es una novela policial a la vez que una historia de amor frustrado y una novela histórica, pero sobre todas las cosas es una caja china llena de relatos fascinantes, que descollan por su nivel de originalidad e imaginación. Hoffmann aparece como un personaje más y propone un juego de narraciones orales. El está seguro de que el incendio fue intencional y que quien lo provocó es un integrante de la compañía. Supone que podrá inferir la identidad del culpable a través de las historias que se cuenten, o por la manera en que sean contadas.</p>
<p>La trama nos llega a través de la voz de Johanna Eunicke, la cantante principal  –e intérprete de la ninfa del agua a la que alude el título de la ópera– y eterno amor platónico del mismo Hoffmann. Otros personajes componen la deliciosa velada –cuya atmósfera está muy bien lograda sin excederse en descripciones ni anacronismos– como la pícara Katharina, el pérfido Carl Maria von Weber o el actor Ludwig Devrient, entre otros artistas de existencia histórica comprobada. Una virtud de la novela es que no agobia con elementos históricos sino que muestra de manera natural solo lo que es funcional a la magia de la trama.</p>
<p>La estructura recuerda a El Decamerón, Las mil y una noches o El manuscrito hallado en Zaragoza. Pero lo que hace particularmente único a este libro es la prosa de la madrileña Irene Gracia, contemporánea y exquisita, que a su vez nada tiene que envidiarle a los mejores decadentistas de <em>fin de siècle</em>: Ante los ojos del lector desfilarán amores imposibles que llevan a la inmolación mutua, autómatas que se hacen pasar por humanos y personas que se hacen pasar por muñecos, reinos oníricos que se tragan a los reinos reales, sombras robadas y cortes de ahogados. Todo un catálogo de obsesiones que la autora recrea una vez más, de forma quizás más luminosa que en obras anteriores.</p>
<p>A la manera de las veladas de los hermanos de San Serapio –grupo literario al que asistía Hoffmann y del que también eran miembros otros prestigiosos escritores contemporáneos a él como Adelbert von Chamisso, Julius Hitzig, K. W. S. Contessa, o el mismo La Motte Fouqué– Gracia reúne a los personajes en una mesa llena de manjares y regadas por selectos y abundantes vinos para conformar la partitura narrativa: cada personaje contará una historia para luego componer un cuento colectivo.</p>
<p>Es importante mencionar que, en una época en que se promueve fuertemente la literatura escrita por mujeres, vale la pena leer todos y cada uno de los títulos de esta autora sólida, coherente y armónica cuya obra viene desarrollando desde hace casi treinta años. Lo que trasciende en la narrativa de Irene Gracia, además de su maestría indiscutible para contar con fantasmagórica precisión deliciosas historias que parecen brotarle a borbotones es que no escribe la típica “literatura femenina” ni “literatura escrita por mujeres”, sino que –al igual que la música, otra de sus grandes obsesiones– su prosa trasciende los géneros identitarios como literarios para proyectarse hacia lo universal. Igual que lo hicieron a su turno Angela Carter, Mary Shelley, George Sand, Karen Blixen o Shirley Jackson.</p>
<p>Como Novalis, Gracia cree en el poder de la imaginación creativa y en la búsqueda de lo sublime de la belleza ante lo gris de lo cotidiano, alquimia divina cuya acción transformadora construye libro a libro.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/Ondina-o-la-ira-del-fuego-scaled.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-52731" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/Ondina-o-la-ira-del-fuego-scaled.jpg" alt="" width="460" height="687" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/Ondina-o-la-ira-del-fuego-scaled.jpg 1714w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/Ondina-o-la-ira-del-fuego-274x410.jpg 274w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/Ondina-o-la-ira-del-fuego-685x1024.jpg 685w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/Ondina-o-la-ira-del-fuego-1028x1536.jpg 1028w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/Ondina-o-la-ira-del-fuego-1371x2048.jpg 1371w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/Ondina-o-la-ira-del-fuego-640x956.jpg 640w" sizes="(max-width: 460px) 100vw, 460px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Irene Gracia</strong></p>
<p><em>(Madrid, 1956) Escritora y pintora, vivió en Barcelona desde su niñez hasta la década del ’90. Su primera novela, <strong>Fiebre para siempre</strong>, obtuvo el premio El ojo crítico de Radio Nacional de España en 1994. Publicó, además, las novelas <strong>Hijas de la noche en llamas</strong> (1999), <strong>Mordake o la condición infame</strong> (Debate, 2001), <strong>El coleccionista de almas perdidas</strong> (Siruela y Círculo de Lectores, 2006), <strong>El beso del ángel</strong> (Siruela, 2011), <strong>El alma de las cosas</strong> (Siruela, 2014), <strong>Anoche anduve sobre las aguas</strong> (Pre-Textos, 2014, Premio de Novela Breve Juan March Sencillo), <strong>Ondina o la ira del fuego</strong> (Siruela, 2017) y <strong>Las amantes boreales</strong> (Siruela, 2018)</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/una-partitura-narrativa/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>#NiñecesLibres: ¿A qué imagen suelen apelar las construcciones culturales?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/nineceslibres-a-que-imagen-suelen-apelar-las-construcciones-culturales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Dec 2020 03:22:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[Niñez]]></category>
		<category><![CDATA[#niñeceslibres]]></category>
		<category><![CDATA[aula vereda]]></category>
		<category><![CDATA[Chirimbote]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[infancias libres]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Fink]]></category>
		<category><![CDATA[niñez]]></category>
		<category><![CDATA[niñez plural]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué se les ofrece a les niñes para escuchar, ver, leer y jugar? ¿Qué quieren transmitir quienes hoy están creando contenidos para las infancias, desde dónde lo hacen y en quiénes piensan cuando construyen sus propuestas?  ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr"><em><span style="font-size: 14pt;"><span style="font-size: 14pt;">La cultura también es cosa de chiques, pero </span><span style="font-size: 18.6667px;">¿Qué</span><span style="font-size: 14pt;"> se les ofrece a les niñes para escuchar, ver, leer y jugar? </span><span style="font-size: 18.6667px;">¿Qué</span><span style="font-size: 14pt;"> quieren transmitir quienes hoy están creando contenidos para las infancias, desde dónde lo hacen y en </span><span style="font-size: 18.6667px;">quiénes</span><span style="font-size: 14pt;"> piensan cuando construyen sus propuestas?  </span></span></em></p>
<p dir="ltr"><strong><span style="font-size: 14pt;">Por Aula Vereda, Trilce Radio y Niñez Plural</span></strong></p>
<p dir="ltr"><span style="font-size: 14pt;">Mariana Baggio y Nadia Fink nos invitan a plantarnos ante el bombardeo incesante de estímulos que ofrece hoy la cultura, entre la mercancía, las tecnologías y la inmediatez del placer y nos alientan a ver caminos alternativos que estas mismas habilitan para el disfrute de propuestas artísticas que nos lleven a mundos fantásticos y también más justos. </span></p>
<p dir="ltr"><span style="font-size: 14pt;">¿Cómo caracterizan el campo cultural para las infancias? ¿A qué imagen de la niñez suele apelar este campo? Hoy conviven muchos campos culturales en las infancias: por un lado el “mainstream” o aquellos muñecos, películas, músicas que se ponen de moda y “se necesita para ser feliz”, una clara apuesta al consumismo que reduce la libertad de elegir. Este universo es desigual ya que sólo apela a clase media y a una mirada hegemónica de la niñez, siempre blanca, heterosexual, con estereotipos físicos y de roles que encontramos cuando, por ejemplo, paseamos por los pasillos de las jugueterías.  Pero no perdamos las esperanza: también podemos encontrar otro mundo artístico posible que apela a la imaginación a la capacidad creativa, abriendo puertas y dando opciones de vuelo que nos hacen más libres. </span></p>
<p dir="ltr"><span style="font-size: 14pt;">¿A qué destinataries les hablan, cómo resuelven la tensión entre lo  que quieren producir y las exigencias del mercado?. Nadia nos cuenta que por ejemplo, desde la cooperativa de Chirimbote se propone recuperar a los héroes y heroínas latinoamericanas de nuestra historia, siempre con perspectiva de género y de clase. Mariana también nos canta la posta: les adultes tenemos la obligación de ser respetuosos con esos muñecos, inclusive si son el hombre araña, ya que estos son queridos por les niñes y en ellos proyectan su mundo interior. </span></p>
<p dir="ltr"><span style="font-size: 14pt;">Por último, nos preguntamos: ¿Cuál es el lugar de la infancia en sus trabajos y cómo podríamos esperar una participación más protagónica de les niñes en la cultura? Ambas se corren de la visión adultocéntrica y nos convocan a mas protagonismo a la niñez en general, y la cultura lo debe. Lo primero es acercarse desde todos los lugares, compartir con elles y abrir caminos por fuera de la lógica del mercado. Distribuir la cultura de forma igualitaria y accesible a todes les niñes, pensar juegos para todes, incentivar y buscar vías de difusión independientes a las hermosas producciones que les niñes hacen a través de las nuevas herramientas. </span></p>
<p dir="ltr"><span style="font-size: 14pt;">Después de todo, se trata de crear mundos fantásticos a través de los cuentos, la música, el juego y la imaginación&#8230;</span></p>
<div class="adL"><a href="https://open.spotify.com/episode/3N2dCpKdXaw4DJhUY491BW">https://open.spotify.com/episode/3N2dCpKdXaw4DJhUY491BW</a></div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/nineceslibres-a-que-imagen-suelen-apelar-las-construcciones-culturales/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El amor y la fuerza en forma de libro</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-amor-y-la-fuerza-en-forma-de-libro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Sep 2020 03:00:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#NoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[#YaNoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[Ariell Carolina Luján]]></category>
		<category><![CDATA[autonomía]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[El libro de Ariell Carolina es esa herramienta que tanto estábamos necesitando. Una nueva manera de emprender el camino de la emancipación.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Nuestra Venganza Es Nuestra Autonomía de Ariell Carolina es esa herramienta que necesitábamos. </em><em>El libro es la puerta a una nueva manera de emprender el camino de la emancipación de nuestrxs cuerpxs y subjetividades.</em><em> Una guía de supervivencia narrada en primera persona, desde una óptica de lucha, pero también desde el amor.</em></p>
<p><strong>Por </strong><b>Julia Vazquez* | </b><b>Gráfica: @janelane.ttt | </b><b>Tapa de libro: @femimutancia</b></p>
<p><strong>Ariell</strong> nos presenta su alma en este libro. Que no solo es fruto de un <strong>enorme</strong> trabajo autogestivo, sino que también, es resultado de una ardua introspección y compromiso en su camino como denunciante. Y lo que vino luego, el sendero de <strong>reparación</strong> personal (y colectiva) posterior a esa porción de su historia. Y digo <strong>porción</strong> porque ninguna persona <strong>es</strong> únicamente lo que vive en un momento determinado.</p>
<p><strong>Somos mucho</strong>, mucho más que eso. Y nadie más que nosotres mismes puede ser capaz de determinar lo que somos. La vida, con todas sus aristas y ese combo infinito de historias y caminos posibles, nos invita a reinventarnos y redescubrirnos en cada paso. Ari es la viva muestra de esto, y en su libro nos cuenta cómo fue transformando el dolor en impulso para su proceso creativo y para la elaboración de herramientas concretas que sirvan a personas que fueron atravesadas por situaciones de abusos y violencias.</p>
<p>Bastante complejo es mirar a nuestros fantasmas a la cara y gritarles a viva voz, más aún lo es compartir ese proceso tan personal con el mundo entero. Se requiere una fortaleza enorme para contar estas vivencias, y esa fuerza y resiliencia encarnadas en Ariell son las que hacen posible que exista este libro, que lleva impresos también el esfuerzo autogestivo y la ternura que le caracterizan.</p>
<p>Además, es una pieza fundamental repleta de consejos y data de mucha utilidad para quien desee iniciar un proceso de visibilización y denuncia (sea por la vía que sea). El capítulo <em><strong>“Esto es memoria viva: Historia colectiva desde nuestros territorios corporales”</strong></em> cuenta con información práctica y real sobre el proceso judicial completo. Desde sus inicios (dónde denunciar, consejos para hacer la denuncia, organismos que acompañan y sostienen nuestros procesos), hasta su final (cómo sobrellevar un juicio desde un lugar no víctima, que tener en cuenta a la hora de transitarlo, y su relato en primera persona de este proceso).</p>
<p>Sumado a esto, invita a reflexionar y hacer un análisis crítico al sistema judicial y sus esquemas, a repensarnos por fuera de los roles preestablecidos y asignados históricamente por el hetero-cis patriarcado y el sistema capitalista a todes quienes no entramos en su norma; y propone alternativas no revictimizantes para visibilizar los abusos, expresarnos, contar nuestras historias y adueñarnos de ellas.</p>
<p>Toda esta información se pone en la mesa con la <em>“<strong>Guía de escrache y denuncia”</strong></em>,  el <em><strong>“Micro Ensayo Binomio Víctima / Victimario”</strong> </em>y la maravillosa propuesta de <em><strong>“Autodefensa Creativa”</strong>. </em>También nos ofrece la posibilidad de interactuar con nosotres mismes, y nos pone en acción a través del bellísimo <em><strong>“Ritual de Bienvenida”</strong> . </em>Y a revisarnos, re-vernos,  desde la alimentación hasta la forma de comunicarnos.</p>
<p>Creo que todo el libro es una potente y hermosa invitación a <strong>volver a nuestro eje</strong>, a <strong>reconectarnos</strong> con nuestro interior y a<strong> reconstruirnos </strong>de una forma amorosa. Abrazarnos y lamer nuestras heridas. Sabernos dueñes de nuestras memorias y futuros. Creer en nosotres, comunicarnos desde la creatividad, y pensarnos por fuera del contexto de violencia que nos enseñaron. A(r)marnos para transitar esta vida. Pero, por sobre todo, nos muestra que <strong>no estaremos solxs nunca más. </strong>Que podemos construir redes y tejer vínculos que nos acompañen a crear este nuevo universo que nace cuando rompemos todo lo que ya no nos sirve.</p>
<p>En nuestras historias existen muchas similitudes, por eso también me llega tan profundo este libro. Además, vi en primera persona como Ariell rompía con todas las limitaciones que una persona puede encontrar a la hora de escribir un libro tan personal e intenso. No hay tiempo, dinero, juicio, prejuicio, persona o sistema que le detengan. Le vi gestarlo y parirlo desde sus entrañas y brindarse al mundo mostrando sus heridas para que nadie nunca más vuelva a sentir la soledad a la que quieren condenarnos.</p>
<p>“<strong>Apunta. Observa. Disfruta, y dispara”</strong></p>
<p>Ariell apunta y lanza la flecha que va despejando el camino. Admiro profundamente la capacidad de poner en palabras una lucha que pesó y sigue pesando tanto sobre nuestras corporalidades, esa discursiva tan necesaria que sirve de guía y brújula para sí misme y para quienes le rodeamos, quienes compartimos su lucha o quienes simplemente resuenan con su mensaje.</p>
<p>No hay palabras que alcancen para expresar la dimensión de lo que elle con su resiliencia, y su libro con su existencia, me abrigan. Recomiendo y deseo con fuerza que este libro llegue a todas aquellas personas que estén atravesando o quieran iniciar un proceso de reparación profunda. Creo que este libro es un potencial refugio para todes; así lo es para mí. #YaNoNosCallamosMás #NuestraVenganzaEsNuestraAutonomía.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-51769 size-large" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/preventa-1024x1024.jpg" alt="" width="640" height="640" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/preventa-1024x1024.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/preventa-410x410.jpg 410w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/preventa-150x150.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/preventa-640x640.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/preventa-446x446.jpg 446w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/preventa-320x320.jpg 320w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/preventa-100x100.jpg 100w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/preventa.jpg 1080w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p>
<p><b>*Escritora y Productora</b></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-amor-y-la-fuerza-en-forma-de-libro/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Trama Colectiva: Un podcast para una antropología colaborativa</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-trama-colectiva-un-podcast-para-una-antropologia-colaborativa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Aug 2020 10:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[César Saravia]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Ivan Martín Barrera]]></category>
		<category><![CDATA[La Trama Colectiva]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Podcast]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=50997</guid>

					<description><![CDATA[La Trama Colectiva es un Podcast del Programa “Antropología en Colabor", una herramienta para pensar la realidad durante la pandemia, para construir una antropología colaborativa y para atrevernos a pensar una realidad pospandemia donde el futuro lo construyamos entre todes. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Charlamos con el equipo de Antropología en Colabor sobre el proyecto de La Trama Colectiva, una herramienta para pensar la realidad durante la pandemia, construir una antropología colaborativa y atrevernos a pensar una realidad pospandemia donde el futuro lo construyamos entre todes.</em> </p>



<p><strong>Por César Saravia e Iván Barrera </strong></p>



<ul><li><strong>¿Cómo nace el proyecto? ¿Por qué un podcast?</strong></li></ul>



<p>El proyecto nace como una apuesta por darle continuidad a nuestro trabajo de investigación colaborativa en el contexto de aislamiento social. Somos antropólogues y nuestra principal forma de producción de conocimiento se nutre del diálogo con otres, de un intercambio que no es solamente verbal, sino que se construye a partir de la presencia cotidiana a través del acompañamiento en el día a día.</p>



<p>En marzo, cuando se implementaron las medidas de aislamiento, comprendimos que durante un tiempo ese acompañamiento no iba a ser posible de manera presencial. Seguíamos en contacto con integrantes de las organizaciones con las que trabajamos hace muchos años, a través de WhatsApp y teléfono y nos íbamos enterando de que, además de dar respuesta a la necesidades más inmediatas &#8211; como la alimentación, la falta de ingresos, la provisión de insumos sanitarios y las demandas en torno a las condiciones laborales- se estaban generando muchas respuestas creativas arreglos colectivos volcados a pensar más allá de la emergencia. Estas iniciativas no apuntaban únicamente a resolver problemas de corto plazo sino que permitían sostener y renovar horizontes de organización a futuro. De esta manera, surgió la idea del podcast, como una herramienta no solo para darle continuidad al diálogo, sino también para tender puentes y contribuir a difundir estas experiencias a un público más amplio.</p>



<p>Encontramos en el podcast una modalidad de comunicar con mucha potencia para estos objetivos. En particular, para retomar las reflexiones en diálogo con quienes integran las organizaciones, e incorporar de primera mano testimonios y conceptualizaciones de su hacer. Pero también, para articular intercambios entre organizaciones y realidades distintas, y procurar hacer públicos los aportes de la mirada antropológica. Queríamos que sea un podcast de antropología, con una impronta de producción de conocimiento colaborativo, lo cual supone recuperar la mirada relacional y compleja que brinda la disciplina y también asumir que la producción de conocimiento no es exclusiva de ámbitos académicos: que la experiencia acumulada por los distintos colectivos y los aprendizajes producidos desde esa práctica tienen status de conocimiento y creación de conceptos.</p>



<p>Así fueron surgiendo los ejes de cada episodio: temas que con la pandemia se habían vuelto particularmente relevantes, y que a la vez se vinculaban con preguntas inspiradas en las miradas conceptuales que ponemos en práctica en nuestras investigaciones. En total esta primera temporada tiene proyectados seis episodios, de los cuales cuatro ya están disponibles en las plataformas. En ellos quisimos discutir categorías que fueron centrales en los debates públicos de los últimos meses, como la de “trabajadores esenciales” y de “cuidado de la vida” (en los episodios 1 y 2); así como visibilizar iniciativas de las organizaciones, situando la mirada en las formas en que reinventaron las maneras de estar conectadxs a través de la tecnología y sus imaginaciones de futuro (en los episodios 3 y 4). En los próximos episodios la idea es proponer debates sobre otros temas, como los límites entre lo público y lo privado y las diversas experiencias e iniciativas de les jóvenes (en los episodios 5 y 6).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="863" height="486" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/08/image-6.png" alt="" class="wp-image-51003" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/08/image-6.png 863w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/08/image-6-630x355.png 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/08/image-6-640x360.png 640w" sizes="(max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p><strong>&#8211; ¿Qué es Antropología en Colabor?</strong></p>



<p>El Programa “Antropología en Colabor para el fortalecimiento de las organizaciones de trabajadores/as” es un colectivo de investigadores e investigadoras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. El equipo se formó hace más de diez años y está conformado por María Inés Fernández Álvarez, que es la directora, Sandra Wolanski, Florencia Pacífico, Dolores Señorans, Santiago Sorroche, Silvana Sciortino, Victoria Taruselli, María Paz Laurens, Cecilia Espinosa, Carmina Pederiva, Cecilia Cavigliasso y Belén Santin Ruffo.</p>



<p>Muchxs de nosotrxs nos desempeñamos como investigadorxs y becarixs en el CONICET, y además trabajamos como docentes en distintas universidades nacionales, entre ellas la Universidad Nacional de Rosario, la Universidad Nacional Arturo Jauretche, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y la Universidad de Buenos Aires.</p>



<p>Las tareas que venimos desarrollando comprenden la investigación, extensión y docencia universitaria, que en la práctica llevamos adelante de manera integral. Entendemos al proceso de producción de conocimiento desde el co-labor, promoviendo instancias más o menos sistemáticas de discusión, intercambio y reflexión conjunta con las organizaciones con las que trabajamos, que articulan en un ida y vuelta los ejes de investigación con problemas derivados de la práctica cotidiana. Así, a través de lo que desde las líneas de financiamiento universitario se conoce como “extensión” fuimos proponiendo espacios de autoformación con estas organizaciones, produciendo materiales en distintos formatos que puedan servir de insumo para los espacios formativos que impulsan de manera cotidiana. Desde la perspectiva colaborativa, creemos que la puesta en marcha de estas herramientas son también formas de hacer investigación y producir conocimiento junto a les otres.</p>



<p>Por eso, nuestro punto de partida no es neutral: asumimos un compromiso con el fortalecimiento de las organizaciones, no sólo como posicionamiento político sino como producto de un largo trayecto de colaboración.</p>



<p>Las organizaciones que acompañamos desde el equipo son diversas, pero tienen en común el hecho de ser colectivos conformados por trabajadores y trabajadoras. Entendemos al trabajo en un sentido amplio, incluyendo, tal como se ha venido proponiendo desde el feminismo, no sólo a los trabajos remunerados, sino también a aquellos no remunerados o reproductivos y de cuidado. En este sentido, trabajamos junto a organizaciones que podrían considerarse como parte del mundo “formal”, asalariades que trabajan tanto en relación de dependencia como bajo contratos o de forma precarizada, y también con quienes forman parte del heterogéneo universo de la economía popular, conformado por quienes fuera de ese mercado de empleo vienen creando diariamente su propio trabajo.</p>



<p>&#8211; <strong>¿Cómo piensan que desde las ciencias sociales se deberían acompañar los procesos que realizan las organizaciones sociales?</strong></p>



<p>Sin dudas, las ciencias sociales son muy diversas y cada disciplina tiene herramientas y tradiciones específicas para pensar los vínculos con las organizaciones. Asumir que la producción de conocimiento es un proceso de ida y vuelta -y por ende que no es exclusivo de las universidades e institutos de investigación- es un posicionamiento que podría aplicarse y hacerse presente en una variedad de tradiciones disciplinares. Incluso en la antropología, que tiene una rica tradición en metodologías de conocimiento colaborativo, ésta fue hasta hace poco tiempo una práctica relegada.</p>



<p>Lo que quizás caracteriza a estas maneras de investigar es la distancia con un procedimiento que ha sido llamado “extractivo”, donde el investigador o investigadora llega a un universo social, hace sus entrevistas, observaciones o encuestas, y luego vuelve a su lugar en la universidad o instituto, y desarrolla su análisis y escribe artículos que en el mejor de los casos devuelve bajo la forma de transferencia o devolución. Desde esta práctica, el conocimiento constituye el resultado unilateral de la investigación académica, y las personas y las organizaciones quedan reducidas a “datos” o “experiencias”. Es la reproducción de una división y una relación de poder entre quienes “piensan” y quienes sólo tendrían el lugar del hacer.</p>



<p>Por lo contrario, nuestra experiencia es que la investigación en co-labor es un modo de conocimiento sumamente enriquecedor. Para nosotres, implica un aprendizaje constante. Un proceso que no siempre fue fácil, que a lo largo de los años nos obligó a revisar nuestras certezas una y otra vez. Redefinir nuestros propósitos de investigación para incorporar la agenda de las organizaciones que acompañamos, por ejemplo, la urgencia de problematizar y discutir miradas estereotipadas y estigmatizantes que circulan en el debate público en torno a las prácticas de los sectores populares y sus formas de organización. Entonces, desde nuestros procesos de investigación y como apuesta del equipo en su conjunto, pudimos intervenir en el debate que se da por fuera de los ámbitos académicos, en el cual las organizaciones de trabajadores y sectores populares suelen ser representadas desde calificativos reduccionistas; muchas veces reforzando estigmatizaciones y acusaciones negativas y otras veces desde la romantización de esfuerzos individuales propuestos como ejemplares. Una forma bien actual de esta contraposición son los discursos de celebración de la ”correcta” utilización del IFE para generar “emprendimientos” que coexisten con el discurso de estigmatización de quienes “viven de planes”.</p>



<p>Con el podcast quisimos darle continuidad a la apuesta de intervenir en debates públicos sobre los temas que abordamos en nuestras investigaciones. Un objetivo que venimos desarrollando a través de textos escritos en notas de divulgación y también en un libro colectivo que lanzamos el año pasado, que llamamos: “Bajo sospecha. Debates urgentes sobre las clases trabajadoras en la Argentina”.</p>



<p><strong>&#8211; ¿Cuál piensan que es el rol que debe tomar la antropología en este contexto tan particular?</strong></p>



<p>Creemos que es imprescindible que la antropología continúe aportando a la desnaturalización de ciertas ideas arraigadas en la sociedad que sustentan discursos que justifican la desigualdad social. La pandemia provocada por el virus del covid 19 y las medidas de aislamiento social visibilizaron aún más situaciones que las ciencias sociales, y la antropología en particular, venían señalando hace años. La alta tasa de informalidad laboral y la precariedad de la vida que atraviesa a gran parte de nuestra población. Y, que lejos de tener una actitud pasiva, las organizaciones de trabajadores y espacios comunitarios barriales responden a esta precarización de la vida produciendo formas de vida en común a través de prácticas colectivas. Precisamente, las prácticas sobre las que recaen las miradas de sospecha, que son cuestionadas, amenazadas y calificadas como irracionales o hasta ilegales, son las que permitieron mantener no solo las medidas de prevención sanitarias, sino también, las vidas de miles de personas que quedaron sin posibilidad de ganarse el sustento diario para sus familias.</p>



<p>La pandemia y los cambios que ella trajo llevó a que todes tengamos que repensar nuestras prácticas. La antropología, que como dijimos tiene una fuerte impronta en el trabajo de campo, también tiene que poder repensar la forma en que puede continuar construyendo conocimiento. Y sobre todo para nosotres es un desafío en este contexto buscar formas de seguir contribuyendo a visibilizar y fortalecer esas prácticas y experiencias de les trabajadores que, de manera siempre creativa, buscan la forma de seguir construyendo una vida que merezca ser vivida.</p>



<p><strong>&#8211; Desde su perspectiva, ¿cómo piensan una comunidad post pandémica?</strong></p>



<p>El establecimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio modificó radicalmente los espacios y las modalidades de llevar adelante las tareas cotidianas y que dábamos por sentado, como las formas de trabajar, de relacionarnos, de reunirnos, de celebrar. Pero también modificó nuestra percepción del tiempo fundiendo en incertidumbre y angustia aquellas proyecciones de futuro, que parecían sustentarse en un “progreso” unidireccional que estaba asegurado. Sin embargo, cabe preguntarnos cuán asegurado estaba ese porvenir hasta marzo del 2020.</p>



<p>Con la irrupción de la pandemia muchos sectores a través de la organización tuvieron que atender con mayor urgencia cuestiones que ya eran una preocupación, como garantizar el cuidado de la salud y la alimentación de los suyos.&nbsp; Esto sumó nuevos problemas a las ya conocidas desigualdades sociales, profundizando la precarización de la vida y del trabajo, una realidad que ya era crítica en los últimos años producto de las políticas de ajuste del gobierno de Mauricio Macri.&nbsp; En este sentido, preguntarnos por el futuro pospandemia implica sostener como punto de partida algo que el postulado de la “nueva normalidad” invisibiliza: para las organizaciones de trabajadores y trabajadoras cuestionar la “normalidad” del presente y proponer otros horizontes a futuro no es una novedad. Durante este tiempo, que por momentos se vivió como improductivo o que quedó en suspenso, las organizaciones continuaron sosteniendo prácticas organizativas. Incluso, se abrieron nuevos espacios de agremiación, que&nbsp; a la luz de las nuevas problemáticas retornaron debates de larga data en torno al trabajo, la salud, el cuidado, el género, nuestra relación con las naturalezas, las formas de producción y consumo,&nbsp; entre otros.</p>



<p>Esto nos lleva a la posibilidad de hacernos otras preguntas como ¿qué proyecciones a futuro construyen les trabajadores y qué procesos organizativos se reactualizan y se generan en este contexto? Porque no se trata de predecir, sino de retomar, reescribir y profundizar los sueños, los proyectos y los anhelos que las organizaciones de trabajadores y trabajadoras vienen llevando adelante hace muchos años aún en contextos de precariedad. En esta línea, el cuarto episodio de la Trama Colectiva -que acaba de salir esta semana- se titula precisamente&nbsp; “El Futuro que supimos construir” y se centra en experiencias que continuaron tramándose a pesar de las distancias y la imposibilidad del contacto físico o de reuniones presenciales, retomando proyectos a futuro que ya se venían construyendo. Como por ejemplo, la conformación de nuevos espacios de agremiación, la creación de redes colectivas, los debates en torno a la vuelta al trabajo, las relaciones de género, las formas de vivir en las ciudades o nuestro vínculo con las naturalezas. Todas experiencias en las que los proyectos a futuro ya estaban en debate desde antes de la pandemia, dejando ver un proceso que no es lineal, que se reescribe de forma errática, recuperando experiencias acumuladas e imaginarios de futuro de larga data.</p>



<p>Si bien es muy difícil poder predecir qué sucederá con exactitud, nuestra respuesta a la pregunta por los cambios y cómo se sucederán guarda una premisa y a la vez un anhelo colectivo: tal vez aquello que llaman “nueva normalidad” esté más cerca de lo que creamos y las herramientas para que no se parezca tanto a “la vieja” estén ya disponibles. Aunque la respuesta no esté dada, hay caminos recorridos y nuevos por transitar sobre la base de experiencias que hace tiempo vienen proponiendo formas de construir una vida que valga la pena ser vivida para todos, todas y todes.</p>



<p>Podés escuchar La Trama Colectiva en Spotify </p>



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<p><a href="https://marcha.org.ar/la-trama-colectiva-un-podcast-para-una-antropologia-colaborativa/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Isabel Sarli: una diosa en la luna</title>
		<link>https://marcha.org.ar/isabel-sarli-una-diosa-en-la-luna/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Jul 2020 11:00:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[Anivesario]]></category>
		<category><![CDATA[Coca Sarli]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Iván Barrera]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Un día como hoy, hace 91 años, nacía Isabel Sarli, quien quedó en nuestra memoria como la Coca. Recorremos parte de su filmografía, de su vida y de sus entrevistas para desentrañar a un personaje tan icónico del que se dijo mucho, y del que tal vez, sabemos mucho menos.]]></description>
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<p><em>Un día como hoy, hace 91 años, nacía Isabel Sarli, quien quedó en nuestra memoria como la Coca. Recorremos parte de su filmografía, de su vida y de sus entrevistas para desentrañar a un personaje tan icónico del que se dijo mucho, y del que tal vez, sabemos mucho menos.</em></p>



<p><strong>Por Ana Paula Marangoni /Collage artístico: Ivan Barrera</strong></p>



<p>Isabel Sarli reitera en todas las entrevistas prácticamente lo mismo. Un resumen de frases hechas sobre sí misma, su amor y su relación con Armando Bo, o anécdotas de filmación. En cada entrevista, lxs periodistas repiten cada una de esas anécdotas como si fuera la primera vez, como si fueran suspicaces, como si no fuera todo demasiado obvio. Isabel juega su juego, y a veces las enuncia aceptando las reglas; otras veces corcovea, cansada de esa “Coca” delineada entre lugares comunes, retazos y fragmentos que no alcanzan a mostrarla por completo. Gran paradoja, la mujer cuyos desnudos fueron los más vistos del país y giraron frenéticamente por el mundo, se mantiene oculta bajo un velo indiscernible. Conocimos cada centímetro de su cuerpo, pero nunca pudimos conocerla a ella.</p>



<p><span style="font-size: 18pt; font-family: helvetica, arial, sans-serif;">El cohete a la luna</span></p>



<p>Una de sus frases preferidas es que ella llegó al cine porque era su destino. Y ciertamente, el inicio de su carrera es lo más parecido a un cohete que, una vez en marcha, va directo a la luna. Trabajaba como secretaria. Pero desde que gana el premio Miss Argentina en 1955, empieza a trabajar como modelo publicitaria, rubro en el que le va tan bien, que deja la oficina para dedicarse de lleno a eso. Publicita los barcos de Dodero hijo, la flota en la que estaban los barcos “17 de octubre”, el “María Eva Duarte” y el “Juan Domingo Perón”. También publicitó la máquina de escribir Remington, entre otras gráficas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="960" height="638" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/cca-publi-2.jpg" alt="" class="wp-image-50317" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/cca-publi-2.jpg 960w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/cca-publi-2-617x410.jpg 617w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/cca-publi-2-640x425.jpg 640w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /></figure>



<p>En un programa de televisión coincide como jurado junto a Armando Bo, quien en ese momento comenzaba a hacerse conocido como director. Isabel cuenta, en su versión oficial, que un tiempo después, él la busca para proponerle que actúe para su próxima película. Ella acepta, ignorando que ese “sí” cambiaría para siempre su vida.</p>



<p><span style="font-size: 18pt; font-family: helvetica, arial, sans-serif;">El trueno entre las hojas</span></p>



<p>La película en cuestión es “El trueno entre las hojas”, inspirada en el libro de cuentos y en el cuento homónimo del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, y que contó con él mismo como guionista. El relato trata sobre la situación de esclavitud de los trabajadores en un ingenio al interior de la selva paraguaya. Más allá de que la película no es una copia del relato y tiene su propia impronta, tiene una fuerte marca política. La de <em>El Trueno…</em> es la historia de la rebelión del obreraje contra su patrón, en alianza con los pobladores indígenas de la zona, que finaliza con la convicción de los obreros de trabajar por su propia cuenta, libres de ese paradigma brutal y opresor.</p>



<p>La película logró el éxito y el escándalo a la vez. Y es que, en su primera película, Isabel es la protagonista del primer “desnudo frontal” del cine argentino. Acá aparece uno de los tantos relatos calcados. Isabel hace la famosa escena en que se baña desnuda en un lago, pero la cámara está lejos. La convencen de que su figura, en la distancia, es apenas una mancha blanca en el río marrón. Recién después del estreno, se entera por medio de una conocida de que su cuerpo aparece en planos muy cercanos, a partir del uso de lentes con zoom. La anécdota finaliza con la Coca entrando a la oficina de Armando hecha una furia, donde le rompe el vidrio de su escritorio con un cenicero.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/trueno3.jpg" alt="" class="wp-image-50318" width="591" height="443"/></figure>



<p>Pero el suceso es un hecho. La película se hace conocida por esa escena. Isabel Sarli se dispara a la fama por el magnetismo que su cuerpo genera en el público. Hasta la actualidad, al googlear la película, el desnudo de Sarli parece ocupar todo el interés sobre el film. Poco y nada se dice sobre el carácter revolucionario del argumento, sobre la opresión de obreros e indígenas que enlaza la brutalidad de los crímenes del patrón del ingenio con los de los españoles durante la conquista. Las violaciones a las indias, los estaqueamientos, los obreros que mueren desfallecidos, la estafa de la deuda y el castigo de la muerte para quienes intentan escapar.</p>



<p>Mucho menos se habla del vínculo que se establece entre la opresión de los obreros y la esposa del patrón, de ese cuerpo que enciende la libido porque encarna todo lo que los esclavos no pueden tener: el amor de una mujer, el sueño de ser felices, la dulzura y el buen trato. Tampoco se habla demasiado de esa libido que se sublima finalmente en la revuelta, del femicidio de la patrona a manos del patrón al descubrir que es cómplice de la rebelión, de esa mujer cuyo sacrificio teje vínculos con <em>La Cautiva</em> de Echeverría, pero invirtiendo su elección: esta mujer reniega de su clase, finalmente, y se sacrifica por los de abajo.</p>



<p>Todavía faltan varias películas para que la receta explosiva del cine erótico de Armando Bo emerja. Al ver las primeras películas, lo que motiva el escándalo social, hoy formaría parte de cualquier escena vulgar de la televisión. Pero la Coca ya se convierte en <em>ese oscuro objeto de deseo</em>, en una serie de películas donde los dramas de las clases populares están a la orden del día; en un cóctel que vierte las imágenes prohibidas de una mujer que enloquece por igual en las ficciones y en las calles, con estrenos colapsados de espectadores y entradas que vuelan solamente para ver a la coca desnuda, por unos minutos.</p>



<p><span style="font-family: helvetica, arial, sans-serif; font-size: 18pt;">Los días calientes</span></p>



<p>El cuerpo de Isabel Sarli parece salido de una fantasía. Sus medidas, cuando gana el premio a Miss Argentina, son 90-58-90. Su cuerpo es armónico, delicado y exuberante a la vez. Sus piernas largas y estilizadas; la cola abultada y torneada pero firme; la cintura de avispa; y sus tetas, tal vez las más hermosas que alguna vez se vieron en el cine, son sencillamente perfectas. La melena oscura, sus ojos achinados y su boca carnosa, la convierten en una especie de Audrey Hepburn porno; bella, sí, pero sensual hasta la alucinación.</p>



<p>En las primeras películas, su desnudo es apenas un condimento dentro de las tramas. Pero progresivamente, el cuerpo de Isabel comienza a ser el todo en la pantalla, y lo demás, una excusa para exhibirlo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-final-2.jpg" alt="" class="wp-image-50320" width="578" height="262"/></figure>



<p>En todas las películas, del comienzo hasta el final, el cuerpo de la Coca es enloquecedor, y conduce a que afloren los instintos más bestiales y animales de los hombres. Esta cuestión no es algo menor. En las películas de Bo, cada personaje que encarna Sarli, es un poco una fachada de ella misma. El personaje es siempre, en definitiva, Isabel Sarli, la mujer que rompe las taquillas. Sus actuaciones son por momento toscas. Hay una serie de movimientos que se repiten sin cesar, quedando incluso bizarros en el contexto de la trama. Sarli levantando y abriendo los brazos, Sarli aprisionando las tetas entre sus brazos para que sobresalgan en punta, Sarli frotándoselas con sus manos mientras está acostada, desea a un hombre, o simplemente se baña. Su cuerpo comienza a ser un cuerpo destinado (pero también condenado) al erotismo, sea cual fuere el contexto.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-carne-1-693x1024.jpg" alt="" class="wp-image-50321" width="534" height="789" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-carne-1-693x1024.jpg 693w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-carne-1-278x410.jpg 278w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-carne-1-1040x1536.jpg 1040w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-carne-1-640x946.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-carne-1.jpg 1083w" sizes="(max-width: 534px) 100vw, 534px" /></figure>



<p>En 1968 se estrena la película “Carne”. De allí sale una de las imágenes más icónicas de la Coca. <em>Carne</em> es una película que hoy es casi imposible de ver. Lo mejor de la película se mezcla con lo peor. Comenzando por lo mejor, la película ilustra muy bien la inserción fabril de las clases populares surgida durante el peronismo. En el frigorífico “Cruz del sur” trabajan hombres y mujeres, de igual a igual. La mujer trabajadora es una novedad. En un pasaje en el que las empleadas conversan, Delicia (Isabel Sarli) cuenta a una compañera que su deseo es casarse con su novio. Su compañera se ríe burlona, y le dice que si se casa va a tener un montón de hijos y va a tener que trabajar todo el día, en alusión al trabajo encubierto que suponía en ese entonces ser ama de casa. Las trabajadoras se ríen. En distintos pasajes de películas aparecen críticas que son atrevidas e insólitas para la época. También en ese film aparece otro personaje, una trabajadora que además es cantante del arrabal, en “El gato negro”. Ella tiene una charla en dos ocasiones con Delicia. En la segunda, ambas se cuentan sus penurias, de algún modo políticas, teniendo en cuenta el difícil proceso de la incorporación de la mujer a ámbitos que hasta hacía poco habían sido exclusivamente de los hombres. Buenos Aires se moderniza, a fuerza del dolor de mujeres que, a pesar de todo, siguen adelante.</p>



<p>Pero el tema central de <em>Carne</em> es la violación. Así comienza la película. Y esto se incrementa de forma cada vez más brutal. Un trabajador del frigorífico la viola a escondidas, y a espaldas de su novio. Ella lo oculta por temor a las consecuencias. La violación en sí, por más violento e incómodo que esto resulte, es una problemática que se abordó (y se continúa abordando) en el cine reiteradamente.</p>



<p>Lo chocante para nuestros días es la terrible sexualización del cuerpo de Sarli en medio de todo esto. No el <em>qué</em>, sino el <em>cómo</em>. El epicentro de la trama es el momento en que un grupo de trabajadores deciden secuestrar a “Delicia” en un camión del frigorífico, y van entrando al camión, estacionado en la zona portuaria de la ciudad, para violarla por turnos. Ella sufre, grita, intenta zafarse, pero la pesadilla igualmente ocurre. En una de las escenas, su cuerpo, que nunca termina de cubrirse, se exhibe entre ruegos y lamentos para su violador. Pasan los minutos y la secuencia se hace interminable. Uno de los hombres, al entrar al camión, se arrepiente. Ella lo compensa con un beso. Nada de lo que ocurre contra su voluntad parece devastarla por completo. Su fe en la masculinidad continúa intacta.</p>



<p>Luego, mediante la aparición de su novio (que llega demasiado tarde, y que parece más preocupado por restaurar su hombría repartiendo piñas que en asistir a su damisela porno en apuros), ella consigue escapar. Más tarde, en su casa, se baña y recuerda lo sucedido. Su cuerpo es filmado hiper erotizado en la ducha: se acaricia y se refriega las tetas como si supiera que todos sus movimientos son para otros, mientras recuerda la violación múltiple. La imagen resultante es absolutamente sórdida y perversa. Cuesta recuperarse de esa sucesión de planos en la era <em>niunamenos</em>.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-fiebre.jpg" alt="" class="wp-image-50322" width="566" height="835"/></figure>



<p>El cine Sarli-Bo es un combo. La dirección de Bo está al servicio de las tramas argumentales que se construyen específicamente en torno a la figura de Sarli. Las escenas eróticas comienzan a repetirse como las piezas de una máquina. Las violaciones (o sus intentos), la Coca gimiendo, la coca diciendo “canalla” con rencor, la coca apretándose las tetas con las manos o con los brazos. Todo eso es lo que vende. Es la razón de que las películas lleguen a lugares insólitos del mundo. Eso mezclado con la recreación de espacios y de la sociabilidad de los sectores populares que son más que interesantes, y que Bo sabe mostrar sin intelectualizaciones. Siempre hay historias de amor, y los enamorados triunfan más allá de la bestialidad desatada (a la que se le da mucho más espacio que a lo demás). También hay osadías, emergen temas prohibidos como el lesbianismo. Durante la dictadura, el INC (Instituto Nacional de Cinematografía) se ocupa de pasar la tijera y cortar esas cintas lo más posible. Pero con censura y todo, las películas llegan a los cines, abreviadas en el país, y completas en el extranjero.</p>



<p>&nbsp;Hay en el cine Sarli-Bo una mezcla de folletín, de radio novela, de costumbrismo y de cine erótico clase B. Historias con final moralizante que parecen ser la envoltura que la sociedad necesita para que esas películas, censura de por medio, tengan su oportunidad. Pero lo más importante parece ser el erotismo, cada vez más morboso, perverso y violento. Especialmente a partir de la segunda década.</p>



<p><span style="font-size: 18pt; font-family: helvetica, arial, sans-serif;">¡Canallas!</span></p>



<p>En 2010 entrevistan a Isabel, ya conocida por todes como la Coca, en el programa “Tiene la palabra”, emitido por la señal de cable Todo Noticias. Ella está sentada en un estudio amplio, frente a los conductores del programa y al equipo de panelistas. A la distancia, más atrás, un público posicionado en gradas (la famosa tribuna televisiva) listo para el show.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="600" height="337" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-final3.jpg" alt="" class="wp-image-50323"/></figure>



<p>Isabel tiene 80 años. Es de las pocas divas que no se hizo una sola cirugía plástica en su vida. La cámara le hace planos desde abajo: su elegancia está intacta, sus piernas siguen siendo maravillosas. Tiene un vestido floreado y una chaqueta roja, impecable, coronando el atuendo con unos zapatos marfil de taco alto. Los ojos maquillados a su usanza, como si el tiempo no hubiera transcurrido, y los labios color carmesí. La melena azabache enmarca sus facciones angulosas. Podría parecer una mujer 20 años más joven, a pesar de que no ha recurrido a ningún artilugio para parecer la jovencita que ya no es. Su imagen dice tanto o más que sus palabras. Se la ve asumida, segura de sí misma, y tan elegante y sensual como siempre. Ella ya es una leyenda, y lo sabe. No necesita convencer a nadie. Cada arruga se la ganó. Fue protagonista de al menos 30 años de filmaciones, fama y vida agitada. Hizo 28 películas en 26 años. Fue tapa de revistas como <em>Life</em> o <em>Time.</em> Viajó por todo el mundo, conoció lugares exóticos que en su momento no eran tan transitados. Amó, fue madre adoptiva. Da la sensación de que no se privó de nada. Sin embargo, los periodistas insistirán en mostrarla incompleta, indefensa, sumisa, derrotada…</p>



<p>El panel “de primera” es lo más parecido a un comité inquisidor. La empatía brilla por su ausencia. Las preguntas son afirmaciones hechas de lugares comunes, encubiertas como preguntas.</p>



<p>El panelista, bien machirulo, dispara: “Usted me hace a acordar a Sofía Loren. Pero a contracara de ella, usted es siempre como una especie de cautiva. Usted, por lo que cuenta de su vida, primero estaba su madre, que siempre tuvo mucha influencia para usted, y después pasó a estar bajo el ala de Armando. ¿Se sintió alguna vez libre o siempre sintió que estuvo presionada por personalidades muy fuertes?”</p>



<p>Sarli no le deja pasar una: “Perdón que te interrumpa, vos primero hablás de Sofía en el cine. Y conmigo estás hablando de mi vida particular.”</p>



<p>Parecen empecinados en mostrarla como una mujer sumisa, sometida siempre a voluntades ajenas. Parte del mito construido por ella misma, pero que al escucharlo tan vulgarmente y sin matices, le resulta intolerable.</p>



<p>Habla otra panelista, le sugiere que, de haber aceptado papeles de otros directores, podría haber hecho trabajos “más artísticos”. Isabel le contesta burlándose de esos cineastas intelectuales que la convocaban, pero después querían mostrarla desnuda ante las cámaras, al igual que Bo. La panelista, encarnizada, vuelve a contra atacar: “¿No se siente un poco frustrada?”. Isabel responde con calma: “No, mami, no, no. Yo estoy muy feliz de todo lo que he hecho en cine”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="576" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/Armando-Bo-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-50324" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/Armando-Bo-1024x576.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/Armando-Bo-630x354.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/Armando-Bo-1536x864.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/Armando-Bo-640x360.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/Armando-Bo.jpg 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>En el anecdotario en loop, aparecen episodios en los que Isabel le cruza la cara con una cachetada a Armando Bo, e incluso a un cura en un edificio militar, en plena dictadura. Pero esas anécdotas parecen pasar inadvertidas. Prefieren ver a la Coca mitológica de una sociedad extremadamente retrógrada. Prefieren quedarse con la imagen de esa mujer tímida que fue víctima de Bo, el amante que nunca abandonó a su esposa, el director tirano y abusivo; en otras palabras, el proxeneta. Hace falta mucha agua para apagar tanto fuego.</p>



<p>Coca Sarli, a partir del éxito de su primera película, comenzó a ganar por cada film un sueldo y un porcentaje de ganancias. Pudo filmar con estudios como <em>la Metro Goldwyn Meyer</em>, pero ella siempre se quedó “por mi país, por mi mamá y por Armando”. En una entrevista que le realizan a Armando Bo, él cuenta que luego de que fueran al estudio de la <em>Metro</em>, donde le ofrecían un contrato fijo por una cantidad de años, la coca salió furiosa. No le cerraba la propuesta. Ella le confiesa a Bo: “prefiero ser cabeza de ratón que cola de león”. Isabel se quedó con su ratón, tal vez segura de lo que se filmaba allí y de sus ganancias. Pero, sobre todo, con la libertad y la vida que elegía.</p>



<p><span style="font-family: helvetica, arial, sans-serif; font-size: 18pt;"> Carne sobre carne</span></p>



<p>Las anécdotas mitológicas sobre Sarli podrían formar una antología en varios tomos. Pero ninguna parece revelarla totalmente. La mujer que más se atrevió aparece eclipsada por el arquetipo de la sumisa. Sarli parece, para muchos, un personaje más de sus películas: condenado por un amor que esclaviza, somete y humilla a la vez.</p>



<p>Isabel elige sus palabras, decide qué contar. En más de una ocasión pone el freno y aclara que de ciertos temas no habla. Al revés de cómo se la piensa, parece extremadamente cuidadosa en deslindar lo público de lo privado. Se advierte en ella a una persona medida, de temperamento fuerte, inteligente; pero asumirla hermosa, inteligente, e independiente parece algo intolerable para una sola mujer.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="576" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-final-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-50325" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-final-1024x576.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-final-630x354.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-final-1536x864.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-final-640x360.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/07/coca-final.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La “Coca”, como todos la conocen, fue también un apodo cariñoso que termina por error, según sus dichos, en boca de todos. Así le decían su mamá y Armando, dos amores a los que fue fiel, pero con quienes sin duda habrá tenido sus tormentosas batallas. Lo privado y lo público, siempre trastocados, una y otra vez. Hasta que nos perdemos en ellos sin poder distinguir la ficción de la realidad que, ¿acaso importa?</p>



<p>Hoy, Armando Bo parece un apéndice de la figura de Isabel Sarli. Ella importa siempre más que los guiones, la dirección, los argumentos, los demás actores. Ella es el centro de todas las fantasías, tan inalcanzable y misteriosa como la luna.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/isabel-sarli-una-diosa-en-la-luna/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Mi primer 26 de junio: La Estación “Darío y Maxi” hecha una fiesta popular</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mi-primer-26-de-junio-la-estacion-dario-y-maxi-hecha-una-fiesta-popular/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Jun 2020 13:36:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[#SomosMultitud]]></category>
		<category><![CDATA[26 de Junio]]></category>
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		<category><![CDATA[Maximiliano Kosteki]]></category>
		<category><![CDATA[Nora Cortiñas]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Para recordar multitutes, el cronista elige su primer 26 de junio, aniversario de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Entre gente compañera y el fuego de las antorchas, un recorrido por la estación de tren hecha fiesta popular. Por Iván Barrera El 25 de junio de 2017 fue particular y extrañamente caluroso. Mi [...]]]></description>
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<p><em>Para recordar multitutes, el cronista elige su primer 26 de junio, aniversario de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Entre gente compañera y el fuego de las antorchas, un recorrido por la estación de tren hecha fiesta popular.</em></p>



<p><strong>Por Iván Barrera</strong></p>



<p>El 25 de junio de 2017 fue particular y extrañamente caluroso. Mi primer recuerdo arranca con los nervios y ese cosquilleo en la panza cuando la voz robótica del tren anunció “Estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki”. El sol se mezclaba con el calor humano y de las parrillas, y generaba ese halo especial que solo se siente cuando una partecita del pueblo se amucha en una calle, en una plaza o en una ruta bajo la misma bandera. Recuerdo la estación estallada con un popurrí de artistas, de espectadores, de infancias libres y alegres, de curiosos y de eventuales pasajeros del tren, como una gran olla popular de la que todxs somos un ingrediente y todxs nos llenamos las panzas.</p>



<p>Mi primera reacción fue buscar a personas conocidas que me explicaran cómo funcionaba eso. Algo así como cuando llegas al primer día de clases de una escuela nueva y querés, por lo menos, que alguien te abrace y te explique cómo funcionan las cosas ahí. Pero, claro, “los 26” (como se le llama cariñosamente al 26 de junio y a la previa del 25) funcionan por un motorcito impredecible que es la memoria activa: no hay agenda ni cronograma que aguante, el espacio-tiempo se vuelve irrelevante. Y ahí fui fluyendo, entre mates y abrazos, descubriendo artistas, artesanxs, compañerxs, luchadorxs incansables.</p>



<p>Es perderse en la muchedumbre y volver a encontrarse. Es como un gran pogo en el que siempre te encontrás con tus amigxs al final de la canción. Y en el medio del pogo, lo ves a Dario leyendo, a Maxi dibujando, en una de esas cae Pocho Lepratti, deja la bicicleta a un costado y se suma también. La ves a Norita y lo ves a Gustavo, ves a todas las madres y abuelas con sus abrazos. Lo ves a Fuentealba dando clases, a Santiago y Sergio Maldonado charlando de política, a Sandra y Rubén preparando un mate cocido con tostadas. Por un momento, por una tarde, no hay ausencias ni hay presencias: somos la ronda de Plaza de Mayo más grande del mundo con el Indio Solari cantando “Ji Ji Ji” mientras Rafita Nahuel toca la trutruca.</p>



<p><strong>Fuegos en tu corazón</strong></p>



<p>Cuando cae la noche la mística se enciende. Es algo muy loco. Si en este mundo hay algo más allá de lo que conocemos, la única prueba que tengo es el frío que empieza a calar cuando baja el sol y hace que afloren los pañuelos que tapan los rostros, que se enciendan fogatas, las ollas, y que los mates empiecen a girar más calientes, porque espíritu caliente y cuerpo frío no es una buena combinación. Son fueguitos que encienden fueguitos y encienden antorchas para alumbrar y calentar y enfilar hacia el puente a la hora cero.</p>



<p>Y ahí vamos, sobrecargadxs de energía, con la memoria activa y el corazón saturado de alegrías y tristezas, siguiendo un mar de fueguitos –más literal que nunca– que guían el camino desde la estación hasta el puente. Y ahí estoy yo, arriba del puente Pueyrredón; un puente que tantas veces había cruzado sobre ruedas. El asfalto que 24/7 banca las llantas de bondis, autos, motos, camiones, por una noche recibe la caricia de zapatillas que pisan a otro paso, de quienes se sientan a ranchar un ratito y de lxs que saltan al canto de “el puente es nuestro, la lucha que lo parió”. Por una noche el puente se viste de gala y recibe el reconocimiento de un pueblo que lo considera parte vital de una historia que no se debe olvidar.</p>



<p>Como dicen lxs zapatistas, “para todxs todo, para nosotrxs nada”. El puente es nuestro porque parió lucha y porque fue escenario de mil batallas. El puente es nuestro porque fue testigo exclusivo de cómo el aparato policial al servicio de los intereses económicos y políticos masacraron al pueblo. El puente es nuestro porque lo llenamos de amor, de fueguitos, de ollas, de mates, de canciones, de banderas, nunca de plomo. El puente es nuestro aunque en los nefastos años de macrismo quisieron borrar la historia impidiendo que subiéramos. Pero así son los dinosaurios, no entienden que el puente es nuestro aunque no subamos, como son nuestras las semillas de Darío y Maxi.</p>



<p>El día se cierra, las carpas a la vera del puente reciben a sus huéspedes y otrxs tantxs se vuelven a sus casas. El puente volverá a vibrar al mediodía, volverán a tronar las gargantas de los Santillán reclamando verdad y justicia, volverá a llenarse de zapatillas, de mates, de gritos y canciones. El calendario marcará que faltan 365 días para volver a encontrarnos en el mismo lugar y la pregunta que varixs nos hacemos es qué día cae, que ojalá caiga fin de semana así podemos estar desde la mañana temprano. Ahora el frío vuelve y el aislamiento lo hace más frío todavía. Porque el frío es lucha. Es mate, es abrazo, es calor humano, es olla popular, es corte de ruta y asamblea. El frío es 26 de Junio y es también junio y agosto de 2018, con una marea verde que aguanta la lluvia y el viento helado. El frío es lucha, y desde las trincheras esperamos los abrazos que nos debemos.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mi-primer-26-de-junio-la-estacion-dario-y-maxi-hecha-una-fiesta-popular/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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