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	<title>cuidados &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Fri, 14 Mar 2025 19:57:55 +0000</lastBuildDate>
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	<title>cuidados &#8211; Marcha</title>
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		<title>Quienes violentan y quienes cuidan. De Fuenteallba a Darío y Maxi. Una geneología del cuidado</title>
		<link>https://marcha.org.ar/de-quienes-violentan-y-quienes-cuidan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Mar 2025 19:34:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
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					<description><![CDATA[La policía reprime, la calle resiste. Capuchas e hinchas, quienes cuidan.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>De Fuentealba a Darío y Maxi, una genealogía del cuidado.</em></p>



<p><br><strong>Por Laura Salomé Canteros, Camila Parodi y Nadia Fink | Fotos: Lizbeth Hernández, Mariano Dalaison y Pepe Mateos</strong></p>



<p>En cada crisis, en cada represión, en cada escenario de injusticia, la pregunta es la misma: ¿quiénes nos cuidan? Y, al mismo tiempo, ¿quiénes son los que ejercen la violencia?</p>



<p>Nos quieren hacer creer que la violencia está del lado de quienes protestan, de quienes cortan una calle, de quienes cubren sus rostros, de quienes llevan una bandera de su club. Pero los hechos muestran otra cosa: la violencia es estatal. El cuidado es popular.</p>



<p>El miércoles, en la Plaza Congreso, lo vimos con brutal claridad. La represión feroz desatada contra jubiladas y jubilados que se movilizan contra el ajuste se convirtió en una cacería indiscriminada. Pero no estaban solos ni solas. Hinchas de distintos clubes de fútbol llegaron para sostener la lucha, para gritar junto a ellas y ellos que una jubilación de 290 mil no alcanza para vivir. Antes de que la marcha pudiera siquiera consolidarse, la policía arremetió con gases, palos y balas de goma.</p>



<p>En medio de ese humo, en medio de la brutalidad, hubo quienes se quedaron, quienes pusieron el cuerpo para resistir y cuidar. Son los conocidos de siempre.</p>



<p>Nos repiten que los encapuchados son los violentos, que los piqueteros generan caos, que las hinchadas son el problema. Pero quienes estaban reprimiendo no eran ellos. Eran las fuerzas federales que responden al Ministerio de Seguridad que dirige Patricia Bullrich. Eran las mismas que en cada movilización cargan contra el pueblo, las mismas que golpearon a una mujer de 87 años y la dejaron tirada, las mismas que dejaron en coma a un fotógrafo con una granada de gas lacrimógeno.</p>



<p>Es urgente disputar la narrativa. Porque la violencia no está de este lado. Porque quienes cuidan son les que ponen el cuerpo.</p>



<h3><strong>Genealogía del cuidado: de Fuentealba a Darío y Maxi</strong></h3>



<p>Pablo Grillo hoy podría estar muerto, aunque su pronóstico continúa incierto. Le dispararon una granada de gas lacrimógeno en la cabeza, como a Carlos Fuentealba en 2007. Pero sobrevivió porque alguien corrió a auxiliarlo en los primeros segundos. Un encapuchado lo sacó de la línea de fuego, lo estabilizó, sostuvo su cabeza y acompañó hasta que pudiera recibir atención médica en el hospital Ramos Mejía.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img width="768" height="432" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47d7sXgAAOPu8.jpg" alt="" class="wp-image-57854" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47d7sXgAAOPu8.jpg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47d7sXgAAOPu8-630x354.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47d7sXgAAOPu8-150x84.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47d7sXgAAOPu8-450x253.jpg 450w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption>Foto: Pepe Mateos, 2002</figcaption></figure>



<p>Lo registró Pepe Mateos, el mismo fotógrafo que en 2002 capturó la imagen de Darío Santillán quedándose junto a Maximiliano Kosteki, en plena masacre de Avellaneda. La policía los cazaba; Darío no huyó. Se quedó para intentar salvar a Maxi y lo mataron por eso.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47eLXWUAATMEl-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-57855" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47eLXWUAATMEl-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47eLXWUAATMEl-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47eLXWUAATMEl-150x100.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47eLXWUAATMEl-450x300.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47eLXWUAATMEl-768x512.jpg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/SaveTwitter.Net_Gl47eLXWUAATMEl.jpg 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Foto: Pepe Mateos, 2025</figcaption></figure>



<p>Sus manos intentando parar las balas son íconos de toda una generación militante.</p>



<p>Nos repiten que los encapuchados son violentos, pero en los momentos críticos son quienes ponen el cuerpo. Nos dijeron por más de tres décadas que los movimientos piqueteros eran el problema, cuando fueron y son quienes organizan la resistencia contra el hambre y la miseria. Nos quieren convencer de que las hinchadas son el enemigo, cuando son quienes estuvieron ahí el miércoles, defendiendo a las y los jubilados, enfrentando la represión.</p>



<p>La policía dispara. La calle cuida.</p>



<h3><strong>Así en la plaza como en el tablón</strong></h3>



<h3>Imaginemos que María Elena Walsh nos susurra al oído una canción: <em>&#8220;Vamos a ver cómo es el reino del revés&#8221;</em>, mientras volvemos a ver, en un loop obsesivo, las imágenes de la represión de ayer. Ahora dejemos de imaginar, porque ya estamos ahí.</h3>



<p>La jornada de protesta prometía ser masiva. La convocatoria de hinchas, que comenzó con Chacarita el miércoles pasado, creció con fuerza. La presencia de distintos clubes anunciaba una foto histórica: hinchas de equipos rivales, juntos, defendiendo a las jubiladas y los jubilados. Pero el gobierno decidió que esa imagen no debía existir. Como tantas veces en la historia, el operativo represivo fue preventivo: romper, pegar y dispersar antes de que la protesta se consolidara.</p>



<p>Con la tragedia de Bahía Blanca aún resonando y la solidaridad de todo el país volcada en las calles, se hubiera pensado que el gobierno evitaría otro escándalo generado motu proprio. Pero adictos a la atención eligieron la represión. Y, con la complicidad de las empresas de comunicación, instalaron un escenario de combate contra un enemigo fabricado: &#8220;los barrabravas&#8221;.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" width="709" height="473" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.24.jpeg" alt="" class="wp-image-57856" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.24.jpeg 709w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.24-615x410.jpeg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.24-150x100.jpeg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-09.23.24-450x300.jpeg 450w" sizes="(max-width: 709px) 100vw, 709px" /><figcaption>Foto: Mariano Dalaison.</figcaption></figure>



<p>Argentina es un país donde el fútbol mueve multitudes, donde las hinchadas son comunidades enteras. Es cierto que las barras bravas se vinculan con los poderes políticos y policiales, que controlan negocios turbios y que, incluso, han sido infiltradas por el narcotráfico. Pero la hincha y el hincha son otra cosa.</p>



<p>Y de eso se pobló la plaza y las inmediaciones del Congreso ayer: de amor a la camiseta, de deseo de comunidad y de tolerancia. Pero también de quienes saben, desde siempre, lo que es la represión. Porque la violencia policial en el fútbol no es nueva. Desde la &#8220;maldita policía&#8221; de los 90, que armaba cordones montados para bastonear al azar, hasta el asesinato de hinchas en las tribunas mientras inventaban junto a sus socios políticos un enfrentamiento entre equipos.</p>



<p>Hoy, con el público visitante prohibido, la represión sigue en los estadios, contra hinchas y familias que solo quieren ver un partido. Por eso, ¿cómo no iban a estar en la plaza defendiendo a las jubiladas y jubilados si conocen en carne propia la violencia policial?</p>



<p>Las genealogías de resistencia y solidaridad se entretejieron ayer. Cantaron y se abrazaron más allá de sus camisetas solo un rato. Hasta que todo fue humo, gas pimienta y cacería despiadada.</p>



<h3><strong>¿Y si las capuchas fueran feministas?</strong></h3>



<p>Las capuchas tienen una historia. Nos quieren hacer creer que son sinónimo de delito, de caos, de peligro. Pero, en realidad, son símbolo de resistencia y protección.</p>



<p>Encapuchadas fueron las que resistieron al terrorismo de Estado, en la clandestinidad, en las brigadas internacionalistas. Encapuchadas fueron las trabajadoras que tuvieron que ocultarse para no ser despedidas por sus ideas políticas. Encapuchadas fueron las Madres y Abuelas que se cubrían para seguir buscando a sus hijxs sin ser identificadas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="684" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-13.56.33-1024x684.jpeg" alt="" class="wp-image-57857" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-13.56.33-1024x684.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-13.56.33-614x410.jpeg 614w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-13.56.33-1536x1026.jpeg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-13.56.33-150x100.jpeg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-13.56.33-450x301.jpeg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-13.56.33-1200x802.jpeg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-13.56.33-768x513.jpeg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-14-at-13.56.33.jpeg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Foto: Lizbeth Hernández. </figcaption></figure>



<p>Encapuchadas son las que sostienen los cordones de autocuidado en las marchas feministas, las que organizan la seguridad en las manifestaciones, las que enfrentan la represión protegiendo a otras. Las que trascienden fronteras.</p>



<p>Nos dicen que la capucha es violencia, pero el miércoles, como tantas veces, la capucha fue cuidado.</p>



<p>Lo que pasó en la Plaza Congreso no fue un hecho aislado. Es parte de una historia más grande, de una disputa por el sentido de la violencia y el sentido del cuidado. Quedó claro: quienes luchan son quienes sostienen la vida.</p>



<p>Que en este país, la policía nos mata y la calle nos salva.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/de-quienes-violentan-y-quienes-cuidan/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mujeres y cuidados: que lo esencial no sea invisible</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mujeres-y-cuidados-que-lo-esencial-no-sea-invisible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2020 03:02:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
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					<description><![CDATA[Sumamos voces y reflexiones para que lo esencial sea cada vez más visible: ¿quién cuida a las cuidadoras?.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Nos adentramos en el mundo del trabajo de los cuidados y de la economía doméstica. Un trabajo en general no remunerado, que cobró una importancia relevante para sostener hogares y comunidades en el contexto de la pandemia. Sumamos voces y reflexiones para que lo esencial sea cada vez más visible: ¿Quién cuida a las cuidadoras?</em></p>
<p><strong>Por Camila Parodi | Foto: Mauricio Centurión</strong></p>
<p>Hagamos un ejercicio. Estamos en la Argentina, más precisamente mirando desde Buenos Aires, donde existe la mayor concentración poblacional. En el mundo hay una pandemia que no se puede ignorar. Se cierran las instituciones y disminuyen los salarios de casi toda la población. Sí, este ejemplo no tiene nada de ficción. Ahora pensá que, en ese contexto, necesariamente habrá personas que asumirán la responsabilidad de construir e inventar las múltiples respuestas sociales y económicas. Eso implica garantizar la alimentación básica, los recursos, la situación habitacional, el cuidado de las y los más peques y de las personas mas ancianas, su salud y educación; como así también mantener una actitud de esperanza frente a este contexto desolador y desmoralizante. Ese es el escenario. Entonces, ¿estás pensando en cuerpos feminizados que llevan adelante todas esas tareas? Sí, no decimos ninguna novedad: <b>son las mujeres nuestro personaje principal.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51889" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113314.jpg 960w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>Ahora bien, si la representación es tan fácil de hacer y comprender, <b>¿por qué será que las tareas comunitarias, de cuidado y de acompañamiento son tan imprescindibles como invisibilizadas?</b> En esta segunda entrega del <a href="https://www.marcha.org.ar/especial-quien-defiende-a-lxs-defensorxs/"><b>Especial ¿Quién defiende a lxs Defensorxs? </b></a>nos preguntamos por quienes sostienen la comunidad en el contexto de la pandemia por COVID 19. Entonces, más allá de que existen muchos trabajos esenciales que posibilitan la continuidad de cierta estructura política y económica, las tareas cotidianas de cuidados son las que permiten la verdadera supervivencia. Esto no es nada nuevo, hace parte de una certeza histórica e irrefutable que los feminismos ponen siempre en la discusión: <b>el trabajo “reproductivo”, cotidiano, no remunerado, que se relaciona con las tareas de cuidados y el mantenimiento de la vida de los pueblos es la base constitutiva del modo de producción que estructura a la sociedad</b>. Por mucho tiempo, los feminismos señalaron su preocupación por la invisibilización y falta de reconocimiento de dichas tareas. Hoy, la crisis global no sólo las pone en evidencia nuevamente, sino que también nos permite desarrollar una posibilidad estratégica e histórica que ya conocíamos: nosotras movemos el mundo.</p>
<p>A esta hora, exactamente, hay una mujer cuidando. Mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries que no sólo sostienen las tareas de cuidados, entendidas únicamente como parte de la reproducción del sistema, sino que también construyen y proponen nuevos modos de alterar el orden vigente. A esta hora, y en cualquier momento, hay ollas populares, roperitos comunitarios, comedores, colectivos de acompañamientos contra violencias, tomas de tierras, cooperativas de trabajo, mingas que se proponen contener y acompañar a su comunidad,   y que además muestran nuevas formas de relacionarse y organizarse. Como en la crisis de finales de los noventa en la Argentina, otra vez, miles se encuentran en espacios fuertemente feminizados para sobrellevar la desolación en comunidad. Pero ahora es distinto. Contamos con una historia reciente de visibilización feminista y quienes asumen las tareas de cuidado lo saben. Son las que construyen en nuestros barrios, territorios y comunidades quienes defienden nuestra vida digna y, también, nuestras semillas para nuevas revoluciones y mundos.</p>
<h2><b>Eso que llaman amor&#8230;</b></h2>
<p>Pero estas líneas no se tratan solamente de una propuesta de sensibilización sobre los mandatos que se esconden en las tareas de cuidados. Ciertamente, aquellas tareas y trabajos no remunerados y llamados “de reproducción” también se reflejan en los números. <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/los_cuidados_-_un_sector_economico_estrategico_0.pdf">En el informe realizado por la Dirección de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía </a>se comunicó que el Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado representa un 15,9% del PIB. A su vez, se explicó que se trata del sector de mayor aporte en toda la economía, y detrás están la industria (13,2%) y el comercio (13%). En la publicación realizada el 1 de septiembre de este año, tras haber pasado más de 6 meses del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) por COVID 19, se explica que “en total, se calcula que se trata de un aporte de $ 4.001.047 millones de pesos, valor que resulta de monetizar la gran cantidad de tareas domésticas que se realizan en todos los hogares, todos los días. Por caso, para tener dimensión de los que esto significa, Industria aporta $3.324.163 millones al PBI, y Comercio, $3.267.584 millones”. Finalmente, el estudio concluye que el 75,7% de las tareas son realizadas por mujeres que dedican<b> “diariamente 96 millones de horas de trabajo no remuneradas a las tareas del hogar y los cuidados”.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51877" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-1024x768.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316-640x480.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113316.jpg 1200w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p style="text-align: right;"><em><span style="font-size: 8pt;">Mural de Ailen Possamay</span></em></p>
<p>En lo que respecta particularmente a los meses de ASPO por COVID 19, el informe da cuenta de una estadística impactante aunque para nada reveladora: “mientras muchos sectores productivos presentaron caídas en su nivel de actividad, el trabajo de cuidados, por el contrario, aumentó su nivel al 21,8% del PIB y muestra un aumento de 5,9 puntos porcentuales con respecto a la medición sin pandemia”. Tal como lo afirma el informe realizado por la Dirección de Economía, Igualdad y Género, en medio de la crisis global, los trabajos y tareas de cuidados sostienen no sólo el funcionamiento de la vida a nivel local, sino también de la economía nacional.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51878" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados-630x385.png" alt="" width="630" height="385" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados-630x385.png 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados-640x391.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/cuidados.png 920w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p>Si bien las tareas de cuidados implican una cantidad importante de horas para su desarrollo y hacen parte de un trabajo esencial, tanto en el marco de la pandemia como lo han sido previamente, desde la Secretaría de Economía, Igualdad y Género explican que este tipo de labor “sigue quedando al margen del debate económico. Estas tareas no son reconocidas como productivas y no integran los modelos de análisis, ni aparece identificado su aporte a la economía”. Del mismo modo, la subestimación e invisibilización del valor que tienen las tareas de cuidados no remuneradas consignan aquellos trabajos remunerados que se caracterizan por el servicio de cuidar: maestras, enfermeras, trabajadoras domésticas, educadoras populares, cooperativistas, cocineras, entre otras, hacen parte del grupo social más desfavorecido en el salario. Y esto, claro está,  no es ninguna coincidencia.</p>
<p>Sobre esta situación hablamos con Macarena Romero, integrante de la organización de Derechos Humanos de Migrantes y Refugiadas de la Argentina (AMUMRA), desde donde acompañan la integración social y económica, tanto de las mujeres migrantes y refugiadas como de sus familias. Respecto de la situación de las mujeres trabajadoras en el marco de la pandemia, sostiene Macarena: <b>“Somos nosotras las que con nuestros cuerpos y con nuestro trabajo estamos sosteniendo toda la estructura del cuidado”</b>. Desde una perspectiva de Derechos Humanos, Género e interculturalidad, AMUMRA asegura que las violencias y desigualdades se acentúan de manera interseccional, es decir, que no es lo mismo ser mujer y migrante que no serlo. Sobre todo en un contexto de crisis. “Lo que observamos nosotras, particularmente en el caso de las mujeres migrantes que son trabajadoras de casa particular, es que muchas de ellas no están registradas y trabajan de manera informal. Todo eso lo que hace es profundizar las vulnerabilidades previas que ya existían, las cuales siempre estuvieron expuestas por su condición de mujeres, por su condición de migrantes, por su condición de racializadas y de empobrecidas también a partir del trayecto migratorio”, explica Romero.</p>
<p>Según Macarena, en el marco de la pandemia, la situación derivó primero en  un importante número de despidos masivos y suspensiones de salarios, dada la informalidad de sus contrataciones. En ese sentido, asegura que “un gran porcentaje de las mujeres migrantes que se desempeñan con trabajos de casa particular son jefas de hogar, con lo cual muchas de ellas se vieron en la necesidad de continuar sus tareas poniendo en riesgo la propia salud, la de su familia y exponiéndose también a riesgos legales que podrían impactar en su estatus migratorio”. Por otro lado, aquellos subsidios estatales que se propusieron como “ayudas económicas” frente a la crisis, como lo es el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), profundizaron las vulnerabilidades existentes por la imposibilidad de que “las compañeras migrantes pudieran acceder al IFE teniendo en cuenta que se solicitaban dos años de residencia permanente en Argentina para poder acceder a este ingreso y esto dejó afuera un gran porcentaje de compañeras”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51879" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-630x325.jpg" alt="" width="630" height="325" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-630x325.jpg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-1024x528.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315-640x330.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113315.jpg 1280w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<p><a href="https://ecofeminita.github.io/EcoFemiData/informe_servicio_domestico/trim_2020_01/informe.nb.html">Según el informe realizado por Natsumi Shokida del equipo de dato de <b>EcoFeminita</b> </a>sobre las Trabajadoras del Servicio Doméstico en la Argentina, se puede ver la magnitud que tiene dicha ocupación en nuestro país, así como la fuerte feminización y su estrecho vínculo con la división sexual del trabajo que lo caracterizan. Lo mismo sucede con “el acceso a derechos y bajos ingresos que perciben a cambio de su trabajo”. Desde Economía Femini(s)ta, explican que “en las grandes ciudades del país, pueden contarse casi 900 mil personas que componen al sector. A su vez, la tasa de feminidad del sector es del 98,5%. Es decir que casi en su totalidad se trata de trabajadoras mujeres”. Las trabajadoras que realizan tareas domésticas y de cuidado en hogares particulares, según el informe realizado por Natsumi Shokida, representan un 16,4% dentro del total de ocupadas mujeres. Es decir que “cada 6 ocupadas en Argentina trabaja en este sector de la economía. Al mismo tiempo, estas trabajadoras representan un 21,6% dentro del total de ocupadas-asalariadas. O sea, que <b>dentro de las mujeres que trabajan en relación de dependencia, alrededor de 1 de cada 5 tiene como ocupación principal el trabajo en hogares particulares</b>”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51880" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-615x410.png" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-615x410.png 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-1024x683.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico-640x427.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/trabajo-domestico.png 1291w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: 8pt;">Shokida, Natsumi S. (05/03/2020) Las trabajadoras de servicio doméstico en Argentina. 1er trimestre de 2020. Economía Femini(s)ta</span></em></p>
<p>Llevando este mismo análisis a la práctica cotidiano, desde AMUMRA se proponen distintas estrategias colectivas para sobrellevar la situación. Así lo explican: “Desde el inicio de la pandemia tuvimos que hacer el gran esfuerzo de adaptar nuestro trabajo, que siempre es de carácter territorial, al ámbito de la virtualidad y en esa línea organizamos espacios de Zoom donde asesoramos tanto en trámites de regularización documentaria como legalmente a  las trabajadoras de casa particular, y también brindamos asesoría en la gestión para la solicitud del IFE”.  Sostiene Macarena Romero que si bien desde la sociedad civil se encuentran haciendo un enorme esfuerzo para acompañar y para asesorar a sus compañeras en este contexto, “es desde la política pública donde podemos generar un cambio para realmente en comenzar a pensar los cuidados como estratégicos y como un recurso central en nuestras sociedad”.  Desde la experiencia de AMUMRA se puede ver que “las compañeras que se dedican a las tareas de cuidado y que gestionan hogares que no son los suyos mientras están solas, hoy están sorteando con mucha dificultad los meses sin salario. Y nos presentan, en este tiempo de mundo cerrado, que lo que queda del otro lado del muro no es igual para todes, y mucho menos para ellas”.</p>
<p>Si bien el diagnóstico realizado por AMUMRA ante el actual contexto de las trabajadoras de casas particulares es desalentador, también nos muestran que desde el colectivo se pueden construir alternativas. Entre ellas, recientemente crearon la feria migrante virtual 2020, sobre la cual explica Macarena: “Es un espacio donde hay más de 60 emprendimientos de mujeres y diversidades migrantes y refugiadas, hay productos y también servicios ofrecidos en una plataforma virtual”, y a la cual se puede acceder simplemente haciendo<a href="https://amumra.org.ar/tienda/"> <b>click acá.</b></a></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51881" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-630x242.png" alt="" width="630" height="242" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-630x242.png 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-1024x393.png 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-1536x590.png 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA-640x246.png 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/AMUMRA.png 1825w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></p>
<h2><b>Quedate en comunidad</b></h2>
<p>Durante los primeros meses del ASPO por COVID 19 la consigna “Quedate en tu casa” fue utilizada como estrategia de comunicación tanto por el gobierno de Alberto Fernández como desde los mismos medios de comunicación y distintas redes sociales. Si bien las intenciones de la consigna no pueden cuestionarse, ya que se proponía evitar la mayor circulación del virus en la sociedad como medida de cuidado, en los barrios más poblados de las ciudades del país, que no casualmente son los más empobrecidos, la consigna se modificó en un “Quedate en tu barrio”. Y sí, cuando el hacinamiento y la falta de servicios básicos son un cotidiano, no existe posibilidad de quedarse en la casa. Sobre esta problemática estaremos trabajando en una de las próximas notas del especial. Pero volvamos a lo nuestro, en este caso, la comunidad es lo esencial y, como vimos,<b> al frente de la comunidad y los cuidados están las mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries de cada barriada popular.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51882" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113317-1-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113317-1-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113317-1-1024x682.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113317-1-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113317-1.jpg 1280w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></p>
<p>Desde esta perspectiva, un colectivo de organizaciones de la ciudad de Buenos Aires realizó la campaña “Somos Esenciales”, y dialogamos con algunas de sus integrantes. A través de esta propuesta, Eva Socompi de la Asamblea Lucha y Libertad en la FOB nos cuenta: “El nombre de Somos Esenciales lo pensamos porque nuestra tarea hoy es imprescindible para aquellas familias que no la están pasando bien con la pandemia y no tienen con qué comprar sus alimentos”. “<b>Nosotras somos mujeres esenciales en estos tiempos tan difíciles </b>-explica su compañera, Berta Flores Chambi-. Nosotras salimos a luchar a las calles, pero salimos con nuestras ollas porque hemos visto la necesidad de cada compañera, porque cada mujer en su hogar es el sostén. Qué mejor que nosotras que vemos lo que falta en nuestros hogares, y en estos tiempos tan difíciles por todo ello hemos decidido hacer las ollas populares en las calles”.</p>
<p>Por otra parte, María Benítez, de la Asamblea de Mujeres del MTD Lucha y libertad, cuenta que “la situación en los barrios es muy compleja. <b>Desde los barrios denunciamos que nos han abandonado; no tenemos agua, comida, luz, no hay recolección de la basura, nos quedamos sin trabajo y no tenemos acceso a la salud”</b>. Por eso reafirma: “Somos esenciales porque somos las que estamos garantizando la olla popular en los comedores y organizaciones de los barrios donde comen miles de personas que dependen de eso para sobrevivir”. Por su parte, Eusebia Mamani, integrante de la Gráfica La Voz de la Mujer y de la Asamblea de Mujeres del MTD lucha y libertad, encuentra un espacio de comunidad y organización, y los transmite: “Aprovechamos esta instancia para hablar con todas nuestras compañeras, que somos migrantes, y salen muchas cosas: tenemos asambleas y ollas, nos gusta ver a la gente que viene a nuestra organización a cocinar y quizás son de otros lugares y hay compañeras que son de Paraguay, Perú, Argentina&#8230; ¡De todos lugares! Y nos ponemos a intercambiar. Charlamos, hacemos reuniones, nos gusta ese lugar estando preocupados por la gente y acompañándonos entre nosotras como compañeras de la organización. Esa es nuestra alegría más hermosa”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51883" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/bb592738-fc36-459f-b5d8-9506a7f1b0b9-547x410.jpg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/bb592738-fc36-459f-b5d8-9506a7f1b0b9-547x410.jpg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/bb592738-fc36-459f-b5d8-9506a7f1b0b9-1024x768.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/bb592738-fc36-459f-b5d8-9506a7f1b0b9-640x480.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/bb592738-fc36-459f-b5d8-9506a7f1b0b9.jpg 1280w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p><b>Respecto del conurbano bonaerense, la situación no difiere de la relatada anteriormente, tanto por sus dimensiones como por su historia. Incluso, muchas veces se encuentra más desfavorecida.</b> En ese marco, Moreno es uno de los municipios más empobrecidos que hoy, en plena pandemia, se sostiene por la solidaridad de la comunidad. Por eso hablamos con dos referentas territoriales, defensoras de los derechos de sus barrios.</p>
<p>Carina Leguizamón, de la Casa Joven Diana Sacayán y la Red de Mujeres de Moreno integrada por desocupadas y sobrevivientes de violencias machistas e institucional, nos habla desde el Barrio Las Casitas de Casasco. Allí trabajan con una perspectiva feminista, de clase, antiyuta y anticarcelaria, realizan merenderos y ollas populares comunitarias sin ayuda del Estado municipal. “Todo es a pulmón y perfil bajo por decisión de las compañeras -comenta Carina-. No queremos levantar banderas detrás de las barbaries que comete el Estado con nuestres vecines”. Sobre el actual contexto, sostiene que es “gracias al acompañamiento entre vecinas por el que sobrellevamos está situación tan penosa. <b>Como comunidad nos reinventamos</b> con ferias virtuales, comprándonos entre nosotres, desde elaboraciones como indumentarias, armamos redes, grupos de WhatsApp, bingos virtuales solidarios, y entre tantas otras cosas”. “Nuestra lectura es muy simple y breve -relata Carina-, somos muy pocas las que tenemos conciencia de clase y solidaridad con el pueblo oprimido. Vimos muchos manoseos, pero nos tenemos, seguimos de pie y existimos porque resistimos”. En esa línea, sostiene que la situación es grave: “No tenemos acceso a la salud, que es lo primordial en estos tiempos de pandemia, no tenemos acceso a ningún derecho en un contexto de permanente criminalización de nuestra juventud y ni hablar lo que es la falta de acceso a la justicia. Abunda mucho el ninguneo, la subestimación hacia las referentes territoriales cuando acompañamos a alguna víctima. Tampoco hay acceso a la salud mental para contener a compas que salen de situaciones de violencia extrema junto a sus niñeces. <b>El hambre y desocupación, el hacinamiento en el que viven hoy millones de familias, la falta de acceso a la vivienda, el techo es primordial para poder cumplir la cuarentena</b>”. “Hoy -refuerza Carina, de la Casa Diana Sacayán- hay miles de familias conviviendo con este dolor y el Estado siempre ausente”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51884" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-27-at-11.49.25-547x410.jpeg" alt="" width="547" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-27-at-11.49.25-547x410.jpeg 547w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-27-at-11.49.25-1024x768.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-27-at-11.49.25-640x480.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/WhatsApp-Image-2020-09-27-at-11.49.25.jpeg 1032w" sizes="(max-width: 547px) 100vw, 547px" /></p>
<p>Lali Alderete es referenta de Mujeres al Pie del Cañón y nos habla desde su barrio. Para Lali, “la situación del barrio es compleja, ya que si bien es un barrio obrero, la mayoría trabajaba de manera informal, y la actual pandemia nos llevó a pensar soluciones colectivas”. En el barrio El Cañón también se creó una olla popular como forma de contención entre vecinas, y así lo explica Lali: “Si ‘quedate en casa’ iba a ser que no salgan, no iban a tener ningún tipo de ingresos para alimentos básicos. Por eso a las dos semanas de que se dictó el primer aislamiento ya nos organizamos con algunas compañeras del barrio. Empezamos a realizar una olla con ayuda del aporte del sindicato de docentes de la Universidad de Luján, que nos dieron unos manguitos para que arranquemos. También sumamos alimentos secos que vienen de parte de Desarrollo Social, ganados a través de las luchas en las calles del Movimiento Piquetero 29 de Mayo, y nos organizamos para contar con una cuenta bancaria en donde mucha militancia compañera ayuda con lo que puede y resuelve el tema de los frescos que serían la carne y las verduras”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51885" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/a6a86ede-8bbf-46a4-a92e-4ca7380da573-617x410.jpg" alt="" width="617" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/a6a86ede-8bbf-46a4-a92e-4ca7380da573-617x410.jpg 617w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/a6a86ede-8bbf-46a4-a92e-4ca7380da573-1024x680.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/a6a86ede-8bbf-46a4-a92e-4ca7380da573-640x425.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/a6a86ede-8bbf-46a4-a92e-4ca7380da573.jpg 1072w" sizes="(max-width: 617px) 100vw, 617px" /></p>
<p>Para Lali, el acompañamiento entre vecinas es también lo que posibilita sobrellevar la situación. Y cuenta que si bien “esta vez se ven varones también en la fila, no como antes en tiempos del 2001, donde sólo las mujeres salían porque los varones estaban deprimidos. Pero la reacción es distinta, las mujeres se ponen a hablar y generan vínculos. Vemos que no pasa lo mismo con los varones que no dialogan y están con una sensación de derrota, desánimo, vienen rotos, con poca esperanza”. Por eso, relata la referenta: “Seguimos pensando que son las mujeres en las que lamentablemente recaen los cuidados, vemos mujeres con los teléfonos explotados de tareas para sus hijos e hijas. <b>Nosotras nos paramos con nuestra perspectiva feminista frente a una situación de clase. No sólo estamos pensando estrategias para toda la sociedad porque sabemos que cuando vuelva ‘la normalidad’ va a haber un quiebre tremendo de la economía</b>”. Y sobre eso, también, construyen alternativas: “Estamos pensando distintas cooperativas autónomas para que se pueda activar la economía de las compañeras, pero también de algunos vecinos. Tenemos pensado armar una cooperativa con toallitas reciclables para las propias vecinas y también para vender posteriormente. También pensamos en alguna cooperativa textil, una de albañilería y otra de comida. Toda esta situación de pandemia hace que el ‘tiempo muerto’ te habilita la posibilidad de pensar un montón de cosas en colectivo ya que antes nos pasábamos muchas horas fuera de la casas y ahora podemos pensar más estrategias porque es en la práctica donde se desarrollan nuestras teorías y proyectos”, explica Lali.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51886" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/aa20ac01-0ff3-4df4-90cb-445637578c99-617x410.jpg" alt="" width="617" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/aa20ac01-0ff3-4df4-90cb-445637578c99-617x410.jpg 617w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/aa20ac01-0ff3-4df4-90cb-445637578c99-1024x680.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/aa20ac01-0ff3-4df4-90cb-445637578c99-640x425.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/aa20ac01-0ff3-4df4-90cb-445637578c99.jpg 1072w" sizes="(max-width: 617px) 100vw, 617px" /></p>
<p>Po su parte, desde el conurbano sur, más precisamente desde Lomas de Zamora, María Hornos y Verónica Toloza de la organización Chicos del Sur, que trabaja con primera infancia, ubicada en Villa Centenario, relatan: “Nosotras somos educadoras, enseñamos a compartir, a hacer las tareas todos juntos, poniendo la mesa y lavar los platos. Tenemos organizados seis grupos, divididos por edades. Hacemos distintas actividades como panadería, lectura, apoyo escolar. Cada vez que tenemos una marcha, trabajamos todos juntos con la producción de carteles, banderas y pancartas”. En lo que respecta al actual momento de pandemia en el barrio, sostienen que la situación “<b>es complicada, porque muchas familias se quedaron sin trabajo. Porque no se puede abrir los colegios ni los comedores, y no tienen ni un plato de comida</b>, no pueden sostener a los chicos adentro y están todo el tiempo afuera y sin barbijo”. Por eso sostienen la importancia de los acompañamientos entre vecinos y vecinas: “Desde los primeros días se veían vecinos acompañando y haciendo la olla para quienes más lo necesitaban. Algunas ollas en este contexto no se pudieron sostener más y otras se convirtieron en esfuerzos que aún se mantienen. Nosotras venimos haciendo una olla los fines de semana, somos un grupo que ponemos un poco entre cada una junto a otros vecinos que colaboran y así seguimos haciendo la olla. A su vez, desde chicos del sur repartimos la mercadería a todos los chicos y chicas que asistían al comedor”.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51887" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/e592343b-8ec4-4076-809c-b6bbbe8d25fb-617x410.jpg" alt="" width="617" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/e592343b-8ec4-4076-809c-b6bbbe8d25fb-617x410.jpg 617w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/e592343b-8ec4-4076-809c-b6bbbe8d25fb-1024x680.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/e592343b-8ec4-4076-809c-b6bbbe8d25fb-640x425.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/e592343b-8ec4-4076-809c-b6bbbe8d25fb.jpg 1072w" sizes="(max-width: 617px) 100vw, 617px" /></p>
<h2><b>Las tareas de cuidado: la estrategia feminista </b></h2>
<p>A modo de conclusión, invitamos a la investigadora feminista, Verónica Gago, que hace mucho tiempo destina sus estudios a la temática en clave feminista. Para Verónica, “las tareas de cuidado durante la pandemia se han mostrado estratégicas. Han asumido una centralidad. Son totalmente imprescindibles, porque están en la primera línea frente a la urgencia de la crisis y desmienten de manera práctica todas esas atribuciones de que las tareas de cuidado son poco relevantes, desvalorizadas en términos políticos y son una actividad menor o de poca importancia”. En este sentido, sostiene Gago que, si bien, “los feminismos vienen hace décadas discutiendo y empujando sobre todo en términos de luchas concretas, esta esfera de la reproducción social, es decir, <b>la capacidad de sostener y reproducir de manera cotidiana la vida personal y colectiva a través de distintas generaciones, se ha evidenciado en su carácter productivo, e insisto, estratégico</b>”. Entonces, frente a la crisis “esto que viene siendo un debate y un conjunto de prácticas de larga data se han evidenciado de manera masiva como un aspecto fundamental de nuestras sociedades históricamente despreciado y utilizado como forma de dominio sobre mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries. Pero también migrantes y, en este sentido, lo que la pandemia ha mostrado es justamente lo importante de los feminismos para nombrar, visibilizar, dar cuenta de todas estas tareas con un lenguaje propio y con una genealogía de luchas políticas muy importantes”, reflexiona Gago.</p>
<p>Ante el actual contexto de enorme visibilización de las tareas de cuidados, la investigadora feminista propone dos puntos claves que nos sirven como disparadores para propuestas superadoras y reflexiones futuras:</p>
<p><b>1)</b> Pensar la feminización de las tareas de cuidado en el marco de lo que significan frente a la privatización de servicios públicos, como sucede en la mayoría de nuestros países, donde los servicios de atención a la salud, vivienda, educación han sido desfinanciados, privatizados e incluso vaciados. Esta privatización de servicios públicos se traduce en una mayor exigencia de trabajo reproductivo por parte de las mujeres en particular. Entonces, ahí hay una relación problemática completamente profundizada: <b>a menos servicio público, más trabajo reproductivo gratuito o mal pago de mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries.</b> Pero, sobre todo, también implica una mayor explotación y uso del tiempo para estas tareas y, en general, de manera gratuita.</p>
<p><b>2) </b>Los mandatos de géneros: este punto también se venía discutiendo de manera muy fuerte por parte de los feminismos a través de los paros, movilizaciones, asambleas feministas. Históricamente son también asociados a las tareas de cuidado, es decir, representan fórmulas que obligan a ciertos cuerpos a asumir tareas de manera gratuita o baratas y precarias. Esas asignaciones históricas están vinculadas a que sean en general las mujeres las que cuidan, y que eso debe hacerse en un marco familiarista, heteropatriarcal y, por lo tanto, la tarea de cuidado y de reproducción queda confinada en general a los espacios del hogar o a los espacios entendidos como privados, y supone todo este armazón familiar y heterosexual. Esto se venía discutiendo de manera radical y es uno de los puntos claves de la crisis:<b> cómo no se naturaliza que sean ciertos cuerpos los que cuidan, cómo no se pone a estas tareas tan estratégicas de nuevo asociadas a mandatos de género, incluso cuando se está discutiendo el reconocimiento salarial y en términos de derechos de estas tareas es fundamental desacoplarlas de los mandatos de géneros que llevan implícitos.</b></p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-51888" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-529x410.jpg" alt="" width="529" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-529x410.jpg 529w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-1024x794.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318-640x496.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/09/photo5154791818943113318.jpg 1080w" sizes="(max-width: 529px) 100vw, 529px" /></p>
<p style="text-align: right;"><em><span style="font-size: 8pt;">Mural de Ailen Possamay</span></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/mujeres-y-cuidados-que-lo-esencial-no-sea-invisible/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Chile: la autogestión de los cuidados en la resistencia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/chile-la-autogestion-de-los-cuidados-en-la-resistencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2020 03:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Arahuetes]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[salud comunitaria]]></category>
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					<description><![CDATA[En Chile numerosas iniciativas permiten crear estructuras de salud comunitaria y de autogestión colectiva de los cuidados paralelas a las oficiales.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Ante el olvido de las y los más vulnerables por parte del Estado chileno, numerosas iniciativas permiten crear estructuras de salud comunitaria y de autogestión colectiva de los cuidados paralelas a las oficiales.</em><br></p>



<p><strong>Texto y foto por Diego Arahuetes </strong></p>



<p>“Fuerza Chile” exclama con el puño en alto, con una expresión a medio camino entre la risa y la pena, una niña de 10 años de Polanco. Vive en uno de los 42 cerros que junto a las innumerables quebradas rodean Valparaíso, cuyo puerto, el principal del país, es un epicentro en Sudamérica del engranaje del comercio mundial. Desde ahí salen los mejores productos de la zona centro para todo el mundo. Lástima para las y los porteños que las<br>ganancias generadas tributen en Santiago. Mientras en el plan, la zona baja de la ciudad, se aglutinan comercios, bancos y edificios gubernamentales y pareciera que todo ocurre aquí. En los cerros, como el de esta niña, se levanta el puño. Aquí, en las laderas de esta ciudad, se resiste.</p>



<p>En este día de mayo, la ciudad se levanta bajo una neblina espesa. Aunque la vaguada costera, como llaman sus habitantes a este fenómeno climático, no permite ver nada, la ciudad y sus gentes siguen ahí, tejiendo redes. En los cerros de esta joya del Pacífico se construye comunidad desde hace meses y ahora, en tiempos de COVID-19, se cuece un caldo de cultivo idóneo para reformular pilares básicos de la vida como la salud.</p>



<p>Conscientes de que las instituciones no se van a hacer cargo del cuidado de sus habitantes, las asambleas territoriales de Valparaíso se han encargado de crear fórmulas de colaboración y cooperación entre los vecinos y vecinas, desde una lógica micro y horizontal.<strong> “Chile despertó”</strong> dicen las voces de las asambleas al unísono. Grito que ha acompañado las manifestaciones a lo largo y ancho de todo el país durante los últimos meses.</p>



<p>Son numerosas las demandas que, ciudadanía, asociaciones y colectivos han exigido al gobierno para que se reviertan las injusticias en el país, herencia de una dictadura y un sistema económico y político que no ha hecho sino devastar a todos los chilenos, sus cuerpos y sus territorios. Entendiendo ambos como conceptos inseparables e indivisibles, que conviven de manera conjunta y se ven afectados por los mismos problemas: cambio climático, pandemias, especulación inmobiliaria, enfermedades y extractivismos, entre otros.</p>



<p>En esta lógica ilógica se están generando numerosos proyectos que buscan, muchas veces desde la autogestión, la construcción de espacios y estructuras más accesibles para todos en materia de educación, salud o cultura, así como más recursos y calidad de los servicios. La respuesta del estado a estas reclamaciones, de la mano de su aparato militar y de las<br>fuerzas de Carabineros, no ha sido otra que la violencia y las constantes vulneraciones de derechos humanos. Desde que estallaron las protestas en Chile el pasado 18 de octubre tras la subida del boleto de transporte público, ha habido 3838 heridos, 460 oculares, 1805 víctimas en querellas y 11412 detenidos, según los datos constatados por funcionarios del Instituto nacional de derechos humanos en manifestaciones, centros de salud y<br>comisarías.</p>



<p>Esta propuesta pretende, no solo proveer de alimentos a quienes no pueden<br>desplazarse o corren mayor riesgo al hacerlo, sino también crear momentos de encuentro, manteniendo las distancias físicas oportunas de seguridad, donde poder conversar con todas aquellas personas mayores que están en estos días más solas en sus casas. Desde cordones territoriales de Valparaíso, orgánica de articulación de asambleas territoriales, y respetando al ¡quédate en casa” y al “distancia, que no aislamiento, física”, surge la iniciativa de crear programas de entrevistas a las diferentes asambleas territoriales para mantener los nexos entre los distintos territorios de la ciudad. En el mismo sentido Manuel Hurtado, médico general de la ciudad, comenta que “las medidas de aislamiento no<br>significan disminución del contacto social” y añade en una entrevista con el diario La Quinta “en crisis como esta es donde más necesitamos contacto y cooperación entre nosotros”.<br><br>Algunos cerros se han ido organizando durante estas semanas de cuarentena. Por ejemplo, en Barón se ha creado un catastro de carnicerías, panaderías, tiendas de alimentación, oficios y restaurantes familiares que hacen todo tipo de pedidos a domicilio. Esta iniciativa, cuenta Rocío, ha posibilitado varias cosas: por un lado, que la gente pueda quedarse en casa en la medida de lo posible y, por otra parte, que los negocios de barrio no quiebren y puedan seguir vendiendo. Se ha enviado por WhatsApp a los habitantes de esta zona toda la información necesaria para que puedan hacer sus compras de forma segura y cumpliendo las medidas adecuadas, para cuidarse entre todos.</p>



<hr class="wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-green-cyan-background-color has-vivid-green-cyan-color"/>



<p>En esta explosión de proyectos, ideas y alternativas puestas en escena en Valparaíso, otro de los proyectos que nace en la ciudad es <strong>Transalud Comunitaria</strong>, iniciativa que pretende llevar a los cerros y poblaciones, reflexiones y prácticas en materia de salud. Durante años, los vecinos y vecinas de los cerros han sufrido las consecuencias de un sistema de<br>salud público debilitado e insuficiente. Por ello, muchas personas debían pagar por asistencias privadas un alto monto, lo que conllevaba durante prácticamente toda la vida, fuertes endeudamientos con los bancos.</p>



<p>El colectivo Transalud Comunitaria concibe la salud como un todo y busca crear espacios colectivos y horizontales en los que reconceptualizar sus significados. Desquebrajar viejas ideas asistencialistas y reformularlas por otras en las que la comunidad sea dueña de su salud, forma parte de una de las bases de este joven proyecto. Pero <strong>¿qué sería entonces la salud y cómo la entendemos desde una visión de lo comunitario y no asistencialista?</strong></p>



<p> Reestablecer el tejido social en los barrios, crear espacios participativos, organizar encuentros periódicos en los que se da pie a escuchar al otro, al vecino, a la vecina y conocer y poner en funcionamientos prácticas y actividades que nos hacen bien, entre otras cosas, forma parte de la creación de espacios que se cuidan, de barrios sanos. Barrios que se cuidan son barrios sanos, barrios sanos son barrios que luchan. En esta propuesta,<br>Transalud lleva seis meses trabajando con la comunidad, a través de las itinerancias mensuales. Las compañeras de este proyecto se acercan a la comunidad para compartir experiencias, ideas y conocimientos. “Con esta iniciativa la comunidad también se activa y se conocen entre sí” comenta Diego, vecino y coordinador de las itinerancias de Transalud en el centro comunitario Manuel Rodríguez de Polanco.</p>



<p>La actual pandemia no es, sino el reflejo de un sistema económico que no para de llevar a cabo políticas extractivistas de nuestros cuerpos y nuestros territorios. En este contexto, los colectivos más vulnerables, entre ellos las mujeres y disidentes, acaban siendo los más oprimidos. Desde Transalud, colectivo con una mirada ecofeminista, se apuesta por recuperar el cuerpo y colocarlo en las bases de los cuidados y las luchas. Respetar al cuerpo y volver al mismo forma parte de un proceso de recuperación de conocimiento y un acto de reivindicación y protesta contra un modelo neoliberal extractivista.<br><br>Muchas de “las enfermedades” que afectan a nuestros cuerpos están producidas por todo aquello que, en cierta manera, forma parte de ellos mismos. La alimentación, el clima, el territorio forma parte del cuerpo, por eso construir escenarios saludables es imprescindible para el cuidado de nuestros cuerpos. El activismo medioambiental se presenta como una propuesta necesaria para primero recuperar nuestros cuerpos y sus<br>cuidados y segundo, como alternativa para combatir las políticas neoextractivistas que cada día más y más se instalan en nuestros territorios.<br>Chile está siendo un referente a nivel global en cuanto al reflejo de las infinitas posibilidades que pueden existir a la hora de auto-organizarse, en periodos en los que queda más visibilizado que de costumbre la despreocupación que muestran los estados por sus ciudadanos. </p>



<p>Ejemplos de estos procesos de gestión ciudadana, además de los anteriormente mencionados, son los cabildos creados a raíz del estallido social como el Cabildo por las artes, la cultura y el patrimonio, los centros de acopio y otros espacios que ya existían habilitados, durante todo este último tiempo, como enfermerías para atender a los heridos en las manifestaciones. Desde este punto de vista, la salud, el territorio y el cuerpo se conciben como una tríada inseparable necesaria para vivir en dignidad y como base fundamental por la que reclamar y recuperar lo que siempre nos ha debido de pertenecer. El derecho de vivir en Paz, como decía Víctor Jara, se construye desde la base a través del fomento de redes de solidaridad, apoyo mutuo y cooperativismo. Por aquí ya lo dicen: <strong>“el pueblo cuida al pueblo”.</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/chile-la-autogestion-de-los-cuidados-en-la-resistencia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>VIDEO &#124; “Y a vos, ¿quién te cuidó?”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/y-vos-quien-te-cuido/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Sep 2019 03:00:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[#EnResistencia]]></category>
		<category><![CDATA[cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Ludmila Ferrer]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[El video que visibiliza la feminización del cuidado]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Madre. Abuela. Tía. Hermana. Vecina. Niñera. Amiga. Sobrina. Nieta. Esas suelen ser las respuestas a la pregunta que da inicio a este informe. El cuidado, no contemplado como un derecho y visto como una tarea que deben realizar las mujeres</em><em>. Estas son historias #EnResistencia. </em></p>
<p><strong>Por Ludmila Ferrer, Guadalupe Sánchez Granel, Jorgelina Gauna, Julieta Galart Monge, Daniela Garrido, Candelaria Hernández Villarreal y Sofía Alamo / Foto: Estefanía Ruffa</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>Este reportaje fue realizado durante el Mediatón #EnResistencia de Chicas Poderosas Argentina, donde 100 mujeres que trabajan en medios se reunieron para crear proyectos colaborativos multimedia, con el apoyo de Google News Initiative. </em><em>Para ver los otros 12 proyectos creados en la Mediatón, visita este link <a href="http://bit.ly/historiasenresistencia">http://bit.ly/historiasenresistencia</a> </em></p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-45506" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/presentacion.png" alt="" width="619" height="345" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El cuidado de personas en situación de dependencia es fundamental para garantizar el sostén de toda sociedad. Sin embargo, en Argentina el sistema estatal que acompaña a las personas en la infancia, la vejez o ante la enfermedad es deficiente y, como consecuencia, hay una extendida feminización del cuidado: son las mujeres, en su mayoría, quienes se encargan de cuidar a sus seres queridos. Con el fin de visibilizar esta problemática, comunicadoras y periodistas de distintos medios y universidades  elaboraron el marco de la Mediatón #EnResistencia de Chicas Poderosas el </span><b>informe audiovisual “Y a vos, ¿quién te cuidó?”</b><span style="font-weight: 400;">, mostrando historias en primera persona, información estadística y testimonios de expertas en la materia. Pero, ¿qué es el cuidado y por qué es importante? </span></p>
<p>“El cuidado tiene que ver con todas las tareas que generalmente realizamos las mujeres al interior de nuestro hogar: el mantenimiento de las casas y también el cuidado de las personas”, explica Lucía Martelotte, Directora Ejecutiva Adjunta del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA). “Por eso decimos que es un derecho, porque tiene que ver justamente con el sostenimiento y la reproducción de la vida: todas esas tareas que son invisibles y que no son pagas son las que permiten que nosotros salgamos a trabajar y hagamos otro tipo de actividades”, agrega la especialista.</p>
<h3><b>El costo de la feminización del cuidado</b></h3>
<p><span style="font-weight: 400;">Según el INDEC, l</span><b>as mujeres argentinas dedican entre 2 y 3 veces más horas al día que los varones en trabajo no remunerado</b><span style="font-weight: 400;">, como quehaceres domésticos, apoyo escolar y tareas de cuidados. Esta desigualdad no solo tiene un impacto físico y económico en las vidas de las mujeres, sino en la sociedad en general. </span></p>
<div class="flourish-embed flourish-chart" data-src="visualisation/586070"></div>
<p><script src="https://public.flourish.studio/resources/embed.js"></script></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Según las especialistas, el hecho de que cuidar sea visto como una tarea típicamente “femenina” disminuye la cantidad de tiempo disponible para realizar trabajos formales, lo cual reproduce aún más las desigualdades socioeconómicas. “Es un trabajo demandante y muy cansador que implica muchísimo desgaste, pero también hay un costo económico, porque eso las limita a poder desarrollar otras actividades que sí les pueden generar un ingreso actual o futuro”, afirma Corina Rodríguez Enríquez, economista feminista e investigadora del CONICET.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es por esto que en Argentina</span><b>, </b><span style="font-weight: 400;">mientras la tasa de participación laboral masculina supera el 75%, la tasa de participación para las mujeres ronda un 50%, lo cual genera una </span><b>brecha laboral cercana a un 30%</b><span style="font-weight: 400;">. </span></p>
<p>En esta misma línea, mientras que la tasa de actividad aumenta para los varones a medida que tienen más hijos, para las mujeres la tasa de actividad baja porque son ellas quienes suelen dedicarse a su cuidado.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">La razón principal por la que las mujeres abandonan la escuela es por tener que dedicarse a sus hijos o al trabajo doméstico mientras que, para los varones, el abandono escolar está más ligado a tener que trabajar. Como consecuencia, </span><b>cerca del 55% de la inversión total en educación de las mujeres no se capitaliza en su participación en el mercado.</b><span style="font-weight: 400;"> En el caso de los varones, este porcentaje baja al 27%. Así, la UNESCO asegura que Argentina posee los porcentajes más grandes de la región, después de Costa Rica. </span></p>
<p>Esto significa, según Corina Rodríguez Enríquez, que “hay una fuerza de trabajo importante de las mujeres que está siendo subutilizada”, ya que “hay una inversión individual de las mujeres que han destinado tiempo y recursos a formarse, pero también una inversión de la sociedad que ha destinado recursos a formar a estas personas y que luego no se ve recuperada”.</p>
<h3><b>El cuidado como responsabilidad del Estado</b></h3>
<p>En términos de legislación del cuidado, hay consenso entre las especialistas en que las políticas públicas actuales de nuestro país son deficientes a la hora de garantizar el acceso a este derecho. “Lo que vemos es una participación complementaria, subsidiaria, que se sustenta todavía en la noción de que el lugar preferido para el cuidado sigue siendo el hogar”, afirma Corina Rodríguez Enríquez.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-45502 size-full" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/corina.png" alt="" width="612" height="408" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Esto se ve concretamente en el caso de las licencias por maternidad. “Nuestro país está muy atrasado, estamos por debajo de los estándares de 98 días que recomienda la Organización Internacional del Trabajo (en nuestro caso tenemos sólo 90 días de licencia por maternidad) y en el caso de licencia por paternidad tenemos sólo 2 días”, detalla Lucía Martelotte.</span></p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-45503" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/09/lucia.png" alt="" width="607" height="407" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“El rol del Estado es fundamental si hablamos de derechos y el Estado tiene que ser no solamente quien brinda servicios e infraestructura (por ejemplo, centros de cuidado infantil, hospitales, transporte público), sino también es importante el rol del Estado como regulador”, sostiene Lucía Martelotte.</span></p>
<p>“Tenemos construir un conjunto de políticas que garanticen las condiciones de posibilidad para que todas las personas podamos elegir cómo queremos organizar el cuidado, partiendo desde que podamos elegir qué responsabilidades de cuidador queremos tener”, concluye Corina Rodríguez Enríquez.</p>
<h3><b>En primera persona: cómo impacta en las mujeres ocuparse del cuidado</b></h3>
<p><span style="font-weight: 400;">El video </span><b>“Y a vos, ¿quién te cuidó?” </b><span style="font-weight: 400;">muestra relatos de distintas mujeres que cuidaron de algún familiar (un menor de edad, una persona adulta o alguien con discapacidad) y los pone en contexto mediante las perspectivas de especialistas sobre la feminización del cuidado (Lucía Martelotte y Corina Rodríguez Enríquez), para abrir el debate sobre qué podría hacer el Estado para brindar una solución.</span></p>
<p><iframe loading="lazy" title="A vos, ¿quien te cuido?" width="854" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/O4bNCGajB4w?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Días previos a la publicación del video, las comunicadoras utilizaron las redes sociales (Twitter e Instagram) como medio de viralización del proyecto y disparador del debate mediante el hashtag #HablemosDeCuidado y propusieron a los usuarios reflexionar sobre sus propias experiencias al responder a la pregunta: “¿A vos quién te cuidó?”.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Equipa:</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;</span><b>Ludmila Ferrer </b><span style="font-weight: 400;">| TW @FerrerLudmila | IG @ludmilaferrer | Mail: </span> <span style="font-weight: 400;">ludmiferrer@gmail.com</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;</span><b>Guadalupe Sanchez Granel</b><span style="font-weight: 400;"> | TW @Guada_SG | IG @guadasgranel | Mail: guadasgranel@gmail.com</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;</span><b>Jorgelina Gauna</b><span style="font-weight: 400;"> | TW @jorgauna | IG @jorgauna | Mail: jorgelinagauna@gmail.com</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;</span><b>Julieta Galart Monge</b><span style="font-weight: 400;"> | TW @JulieGallart | IG @julie_gallart | Mail: jbgallartmonge@gmail.com</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;</span><b>Daniela Garrido</b> <span style="font-weight: 400;">| (No tiene TW) </span><span style="font-weight: 400;">| IG @daniela.huilen | Mail: danielahgarrido@gmail.com</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;</span><b>Candelaria Hernandez Villarreal</b><span style="font-weight: 400;"> | TW @candehernandezv | IG @candehernandezv | Mail: cande.hvill@gmail.com</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;</span><b>Sofía Alamo</b><span style="font-weight: 400;"> | TW @sophiealamo |IG @sophiealamo| Mail: sophiealamo@gmail.com</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">-Mentora: </span><b>Carla Nudel</b><span style="font-weight: 400;"> | TW @carlanudel |IG @carlanudel |Mail: carlanudel@gmail.com</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/y-vos-quien-te-cuido/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La paritaria de la Administración Central del Estado y los sesgos de género en pugna</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-paritaria-de-la-administracion-central-del-estado-y-los-sesgos-de-genero-en-pugna/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 May 2017 16:00:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[economía feminista]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Patricia Laterra]]></category>
		<category><![CDATA[UPCN]]></category>
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					<description><![CDATA[Sobre el acuerdo paritario de la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Patricia Laterra*</b></p>
<p><em>Lo que se presenta como beneficios en realidad es una pérdida de derechos. Un análisis feminista del impacto de un acuerdo que aplaca la mejora salarial concreta y pone a prueba la capacidad de reducir brechas en una planta laboral por debajo de la línea de pobreza. </em></p>
<p>Recientemente la actual conducción del sindicato Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) ha resuelto el acuerdo paritario del año 2017 para todo el personal de la Administración Pública Central. En el acuerdo se propone una serie de pautas en forma de incentivos por productividad y presentismo que aplaca la mejora salarial concreta y universal y pone a prueba la capacidad de gozar derechos, al tiempo que conllevan un fuerte sesgo de género.</p>
<p><b>El acuerdo</b></p>
<p>El acuerdo paritario asciende a un 20% de aumento en tres tramos (5% en el salario que corresponde a junio, 5% en el de julio y 10% en el de agosto, no acumulativo) e involucra una innovación respecto de otros años, la concreción de dos montos: uno por presentismo y otro por productividad, estipulado por ambas partes del acuerdo como un beneficio.</p>
<p>Lo pactado, por debajo de las expectativas de inflación que siguen de cerca una cantidad importante de consultoras, incorpora una cláusula gatillo que sumará en diciembre 2017 la diferencia entre el 20% acordado y el Índice del Costo de Vida de ese mismo mes publicado por el INDEC.</p>
<p>Según un estudio de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE)-INDEC, que analizó el impacto de la canasta alimentaria y el costo de los servicios básicos de vivienda y vestimenta, estimó que la “canasta de consumos mínimos” tuvo un costo de $ 22.768 en el Gran Buenos Aires y el poder adquisitivo del salario estatal de abril de 2017 resulta un 15,1% menor al de noviembre de 2015. Por su parte, el área de Estadística y Censos del Gobierno de la Ciudad estimó que una familia para no ser pobre necesita $14.620 pesos.</p>
<p>Es de notar que muchísimos trabajadores y trabajadoras quedarán con salarios por debajo de la línea de pobreza, al mismo tiempo que no se contempla la pérdida de poder adquisitivo del año pasado. El deterioro del salario se produjo por la inflación del 40 % del 2016, y del 58% desde noviembre de 2015 a la actualidad, por los efectos de la devaluación, el aumento de tarifas y la escasa “compensación salarial” de diciembre del año pasado y enero de este año.</p>
<p><b>Porque lo que se presenta como beneficio es una pérdida de derechos</b></p>
<p>Hay un punto central en este nuevo acuerdo. Lo que se muestra como un beneficio es una nueva imposición de control y precarización para las y los trabajadores. El presentismo significará una nueva regulación que al mismo tiempo de crear sistemas de control y autocontrol, evalúa y pone en juego el uso de derecho de licencias justificadas por parte del personal del Estado. Estiman que significa un 5% de aumento en los salarios más bajos pero su peso relativo en los más altos es ínfimo. Esto quiere decir que a quienes se intentará apuntar con la regulación es a aquellxs trabajadorxs que les hace una diferencia sustancial, toda vez que gran parte de la planta estatal está todavía por debajo o apenas arriba de los niveles de pobreza.</p>
<p>Lejos de conseguir nuevos derechos o una recomposición salarial a la altura de las pérdidas estudiadas, esta imposición implica que para poder gozar de los incentivos se pongan en evaluación ejercer otros derechos necesarios para conciliar nuestra vida con el trabajo en un país donde las políticas de cuidado no son políticas de Estado.</p>
<p><b>La falta del tiempo es un factor de desigualdad en nuestra sociedad</b></p>
<p>En Argentina, según datos de la Encuesta de Uso del Tiempo para el año 2013, la mayor parte del trabajo no remunerado asociado al trabajo doméstico y de cuidados lo realizan las mujeres. Este tiempo no sólo implica las llamadas “tareas del hogar”, sino también la gestión y ejecución material y emocional de los trabajos. En datos concretos, las mujeres realizan un 76% del trabajo doméstico no remunerado. En tiempo diario, significa el doble de cantidad de horas que dedican los varones, ascendiendo a 6,4 horas promedio por día.</p>
<p>Sabiendo que son las mujeres quienes se dedican a hacer malabares para cumplir con las necesidades de cuidado que necesita toda sociedad, el formato de incentivos laborales que se impone implica poner en juego los derechos laborales, con un fuerte sesgo de género.</p>
<p>Para poder cobrar el presentismo, lxs trabajadorxs deberán tener asistencia perfecta, lo cual para su cálculo se tienen en cuenta inasistencias justificadas como licencia por enfermedad, cuidado de familiares enfermxs, embarazo y maternidad, y otras licencias por razones particulares. Las únicas licencias justificadas que son exceptuadas del cálculo son la licencia anual ordinaria (vacaciones) y las licencias por estudios.</p>
<p><b>El género, ¿fuera de la ley?</b></p>
<p>Este tipo de medidas vuelve a poner en evidencia los sesgos de género en las políticas laborales y arremete con una discusión poco desarrollada en nuestra sociedad: cómo democratizar el uso del tiempo, qué está generizado y sexualizado, y cómo se gestiona como sociedad los trabajos de cuidados que necesitamos todxs.</p>
<p>Por un lado, este tipo de normativa, en tanto mercado laboral, es discriminatoria ya que afecta directamente el derecho a igual salario de las mujeres: la licencia por embarazo y maternidad se computará para el pago del presentismo. Asimismo, se espera y recae en las mujeres ser las principales cuidadoras de hijxs. Mientras se mantenga el actual e inequitativo régimen de licencias por maternidad y paternidad, implica penalizar a las mujeres y reforzar los obstáculos para una mayor y mejor participación laboral. Inclusive no teniendo hijxs, recae en las personas socializadas mujeres ser las principales cuidadoras del entorno, por lo cual el goce de licencias por enfermedad o cuidados de familiares impacta de la misma manera.</p>
<p>Por otro lado, el pensar en el uso del tiempo pone en discusión la organización social del cuidado, esto es de qué manera interrelacionada, en nuestra sociedad actual, las familias, el Estado, el mercado y las organizaciones comunitarias producen y distribuyen cuidado. Para avanzar en una sociedad menos desigual y un poco más justa es central poner en cuestión los cuidados que implican un elemento central en el uso del tiempo, en el tiempo disponible para el ocio y el autocuidado. En este sentido, el rol del Estado es central para garantizar derechos y políticas públicas en favor de trastocar esta actual injusta distribución. Pero al mismo tiempo, es de esperar que los sindicatos velen por los derechos de las y los trabajadores, que estas discusiones estén presentes y que desde la organización sindical se promuevan otras políticas en vez de imponer incentivos monetarios que puedan restringirlos.</p>
<p>Más allá de la paritaria específica de la Administración Central del Estado, este tipo de políticas que restringen derechos e igualdad de condiciones se están multiplicando desde el Estado. Hace pocos días el director ejecutivo de la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA), Gastón Fosatti, con el aval de la gobernadora, María Eugenia Vidal, resolvió descontar el incentivo salarial que cobra el personal de ese organismo cuando se tomen licencia, incluso justificadas como embarazo, adopción, maternidad, y aquel personal que solicite licencias por examen o que se ausente por el fallecimiento de un familiar.</p>
<p>A días de un nuevo #NiUnaMenos, es central que pongamos en cuestión la desigualdad en el uso del tiempo y en las condiciones materiales de vida a las que nos atenemos las personas que fuimos socializadas mujeres, y que sigamos poniendo en agenda la sostenibilidad de la vida que está injustamente cargada en las espaldas de las mujeres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>*Economista feminista. Participe del Espacio de Economía Feminista de la Sociedad de Economía Crítica. Docente de la Cátedra de Economía y Género de la FCE-UBA. Militante de Desde el Fuego CABA</b></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-paritaria-de-la-administracion-central-del-estado-y-los-sesgos-de-genero-en-pugna/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>En primera persona: lo insignificante de las tareas de cuidado (II)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/en-primera-persona-lo-insignificante-de-las-tareas-de-cuidado-ii/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/en-primera-persona-lo-insignificante-de-las-tareas-de-cuidado-ii/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Sep 2016 03:02:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Julieta Penagos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[El rol de los Estados y sus instituciones ante la división sexual del trabajo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Julieta Penagos*</strong></p>
<p><em>Un relato basado en la propia experiencia conciliatoria. Las desigualdades sociales en el mandato de las mujeres de asumir las tareas cotidianas de cuidado. El rol de los Estados y sus instituciones ante la división sexual del trabajo.  </em></p>
<p>Ota desventaja totalmente estructural: la normativa. Está evidentemente privilegia la lógica masculina. La normativa básicamente te dice: “Eres la madre” y después de todo la irrefutable división sexual del trabajo en un asunto asumido incluso por las instituciones, así que esas responsabilidades recaen inmediatamente sobre nosotras, pero con las lógicas económicas del ausente que normalmente es el padre. Si hablas de que tienes desventajas para tu propio desarrollo personal y que ese contexto debería ser tomado en cuenta para que exista una conciliación verdaderamente equitativa, todos los implicados en el asunto o no escuchan o se hacen los que no escuchan, y los acuerdos, normalmente terminan no privilegiando a los menores ni a quienes los cuidan sino a los ausentes.</p>
<p>Y en las comisarías de familia apenas te miran, porque quien te atiende resuelve tres casos a la vez (o por lo menos así me tocó a mí), y para crear una cita e intentar conciliar de nuevo, debes hacer firmar una boleta por el padre ausente que te ha dicho meses antes que todos los asuntos que tengas con él los puedes resolver con su abogada.</p>
<p>El Estado es ineficaz, incapaz de traducir, entender y sancionar de manera que beneficie también a quienes están al frente del cuidado y, en términos generales, una conciliación que entienda, asuma y acepte los impactos que tiene una ausencia para la vida de las mujeres madres solo puede beneficiar a todos los implicados: madre, padre y menores.</p>
<p>Y la desventaja más atroz: la incapacidad que tienen los ausentes y jueces de ver de qué manera los padres dependen del ejercicio del cuidado. En la interpretación inmediata, se supone que las mujeres queremos sacar provecho económico de las situaciones y en ese sentido se nos lee como dependientes, pero nunca he visto que se haga el ejercicio al contrario. ¿Si las mujeres renunciáramos al cuidado de los hijos y las hijas tras la separación, cómo resolverían los hombres la situación? ¿Ofrecerían su propio tiempo? ¿Pagarían para que alguien más lo haga? ¿O recaerá la responsabilidad sobre sus propias madres o sus actuales parejas?</p>
<p>Solo bajo una sensata lectura de la situación, la normativa entenderá que el dinero cumple un asunto meramente práctico, es solo un medio para minimizar el impacto que tiene una ausencia no solo en la vida de menores sino también en la de las madres que son quienes los forman y los cuidan.</p>
<p>Como es costumbre, he sido yo la responsable socialmente por mi suerte: primero por separarme, segundo por elegir a ese hombre específico cuando hay tantos buenos hombres en el mundo, y tercero porque debo acogerme a su propuesta sin reflexionar al respecto; después de todo hay escenarios peores que el mío y al final, él tiene voluntad de responder, desde su lógica y sin escuchar otras propuestas, pero quiere responder.</p>
<p>Muchas mujeres ya sabrán de qué se trata porque han tenido que pasar por esto, o muchas han llegado a acuerdos con los que se sienten incomodas sin entender muy bien porqué y sin acceso a esta experiencia en particular o a otras muchas reflexiones que hay por ahí sobre el asunto, pensando que evidentemente lo que les ha pasado es simplemente normal y justo.</p>
<p>Otras también deben saber, y esta es la parte dulce de la historia, lo que implica la relación cotidiana del cuidado: los sueños, las sonrisas, el afecto y aquella dimensión mística que hace que adivines si algo anda mal, si le duele la panza, si tiene hambre o si hay algo que reparar. El cuidado es tan importante, tan invaluable, que tiene efectos sanadores para quien recibe sus beneficios. En mi caso personal, la conexión es espiritual, mágica, amorosa, emotiva, saludable y especialmente esperanzadora.</p>
<p>Sé que a menudo las mujeres no hablan de estos temas porque eso es reconocer las desventajas, las imposiciones y estas situaciones son vergonzosas. Sé que hacer lo que el ausente exige produce dolor y rabia. Sé que la mayoría las asume sin reflexionar, en total soledad, y pensando que lo ocurrido es normal o está bien. Sé que el sistema nos atraviesa y homogeniza, por lo tanto ampliar la mirada y cambiar la sensibilidad costará tiempo y esfuerzo. Sin embargo hablar de estos temas –en mi caso escribir sobre ellos y conseguir que muchas mujeres puedan confrontarse con mi propio relato- es un ejercicio sanador, necesario, práctico y paradójicamente espiritual.</p>
<p>Llevaba días pensando en si lo escribo o no, redactándolo en mi cabeza, hablando conmigo misma, pensando en sus consecuencias, en los juzgamientos, en mis propios miedos, pero sin duda leerlo y tomar la decisión de publicarlo me otorga un poder, me vuelve más autónoma, mejor madre, mejor ciudadana, mas importante y más hermosa.</p>
<p>Ojala más mujeres empiecen a pensar en su rol como madres solteras o separadas, en exigir a quienes administran justicia mejores y más justas sentencias, hemos conseguido cosas mucho más difíciles, así que vamos por esta, para que ningún otro relato tenga que hablar del ejercicio del cuidado como algo insignificante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Primera parte:</strong></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/en-primera-persona-lo-insignificante-de-las-tareas-de-cuidado/"><strong>En primera persona: lo insignificante de las tareas de cuidado (I)</strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*realizadora audiovisual, columnista y periodista. Integrante de la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género.</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/en-primera-persona-lo-insignificante-de-las-tareas-de-cuidado-ii/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>En primera persona: lo insignificante de las tareas de cuidado (I)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Sep 2016 03:02:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Julieta Penagos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Las desigualdades sociales en el mandato sobre las mujeres de asumir las tareas cotidianas de cuidado]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Julieta Penagos*</strong></p>
<p><em>Un relato basado en la propia experiencia conciliatoria. Las desigualdades sociales en el mandato sobre las mujeres de asumir las tareas cotidianas de cuidado. Y de los varones hegemónicos en perpetuar los espacios que les permiten la independencia.</em></p>
<p>Desde la conceptualización de la ética del cuidado dada por la filósofa feminista estadounidense Carol Gilligan, el movimiento feminista se ha tomado muy en serio la tarea de pensar en el cuidado como un asunto realmente importante por ser básicamente vital en cualquier sociedad. Gilliang redefinió la forma en cómo hombres y mujeres definen sus valores: ellos (retomando a Freud y a Kholbert en sus estudios del desarrollo masculino moral) basados en la justicia. Ellas, en la responsabilidad.</p>
<p>Eso significa que los dilemas masculinos son hipotéticos y los de las mujeres basados en dilemas reales, que atraviesan su cotidianidad y sus cuerpos. Estas conclusiones aparecen en un contexto determinante para el feminismo, ya que una corriente aseguraba que ningún comportamiento es “natural” y sí estimulado a lo largo del proceso de formación de los hombres y las mujeres. Gilliang afirma que las mujeres tienen mecanismos diferentes para asumir e interpretar la realidad y, en lo personal, me gusta pensar que es así. Su lectura da respuesta también a aquellos que decían que los resultados de las mujeres usualmente eran inferiores a los de los hombres. Así aparecen dos conceptos importantes: la ética de la justicia (Kholbert) y la ética del cuidado (Gilligan).</p>
<p>Estas consideraciones plantean un sin número de reflexiones y debates a las que no escapo, y me arriesgo hacer las mías basada en mi experiencia personal.</p>
<p>Para dar contexto, contaré que soy madre, separada, con responsabilidades académicas, profesionales y con un frustrante intento de conciliación de alimentos.</p>
<p>Empecemos. En economías neoliberales y después de la infortunada tradición en donde las mujeres hemos venido desarrollando el trabajo del cuidado de manera gratuita a lo largo de la historia de la humanidad, sigue siendo bastante complejo que hombres y mujeres entiendan que el ejercicio del cuidado no es menos importante que cualquier otro asunto: intervienen en él una serie de variadas habilidades que he adquirido y desarrollado a lo largo de mi maternidad, define el destino de quien cuido y aporta seriamente en las economía del país.</p>
<p>Pero así como las mujeres tenemos la tradición asumir el cuidado, los hombres tienen otras tradiciones ligadas a la independencia: siempre han ganado dinero, han estado en lo público, son autónomos y en términos generales alcanzan sus sueños sin que nadie se interponga. El cuidado tiene una dimensión cotidiana que puede llegar a ser agotadora, sumada a la exigencia del tiempo que hay que invertir en él.</p>
<p>Si los hombres emplean su tiempo en ello, no pueden alcanzar prestigio, cualificarse ni quedarse con los mejores empleos que obviamente son mejor pagos. Estas características hacen que tengan capacidad para el ahorro y esta diferencia fundamental en la economía les da derecho a exigir e imponer la forma en como creen que deben ser las cosas.</p>
<p>Con la llegada de las mujeres al ámbito laboral, el que muchas hallamos alcanzado cierta autonomía especialmente económica y que reflexionemos sobre estos temas, complejizan todas las antiguas prácticas y responsabilidades de hombres padres y mujeres madres en las familias. Si bien es cierto que las paternidades irresponsables son el delito más común en la región, también lo es que hay hombres que están dispuestos a ofrecer el tiempo que pueden o les sobra para estar con sus hijos e hijas y responder bajo sus propias lógicas con los requerimientos económicos que exige la crianza.</p>
<p>Después de la separación y ante el imparable ejercicio de formación y necesidades obvias de reencausar su vida familiar por parte de los padres (Las madres tenemos las mismas necesidades) vienen sus ausencias. Estas ausencias necesariamente arrojan unos costos económicos y en tiempos que son asumidos por las mujeres madres, quienes usualmente quedamos a cargo de los hijos y las hijas. En ese escenario llega el episodio de la conciliación de alimentos. Cada parte tiene su propia mirada, su propio relato de los hechos, del pasado, del futuro y sus propios intereses, que evidentemente son legítimos y que claramente reflejan el desarrollo moral de los hombres y las mujeres: la justicia y las responsabilidades.</p>
<p>En la conciliación somos las mujeres las que tenemos varias desventajas: una, que como repartimos el tiempo entre el trabajo, la formación y la crianza, vamos a pasos más lentos, nos demoramos más en cualificarnos, en conseguir los mejores trabajos y poco tiempo para una oportuna asesoría legal. En mi caso personal y ante las reiteradas ausencias del padre, fui yo quien propuso la regulación de alimentos.</p>
<p>Después de un silencio de un año y de que mi propia y agitada cotidianidad hiciera que no fuera reiterativa en la idea, llega una propuesta de acuerdo inconsulta y una abogada que defiende los intereses del padre. ¿Ven como las ventajas de quien se cualifica, de quien tiene tiempo para trabajar y ahorrar, ahora toma la delantera?</p>
<p><strong>*realizadora audiovisual, columnista y periodista. Integrante de la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género</strong>.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/en-primera-persona-lo-insignificante-de-las-tareas-de-cuidado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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