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	<title>cuarentena &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Tue, 30 Jun 2020 03:09:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>cuarentena &#8211; Marcha</title>
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		<title>¿Lo esencial es invisible al Estado?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/lo-esencial-es-invisible-al-estado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jun 2020 09:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Axel Kicillof]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
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		<category><![CDATA[Economia Popular]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio Rodríguez Larreta]]></category>
		<category><![CDATA[Lisandro Silva Mariños]]></category>
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					<description><![CDATA[Se anuncio una nueva extensión de la cuarentena y en los discursos nuevamente faltó el rol de la organización popular y su caracter esencial.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El viernes estuvimos esperando varias horas la palabra del gobierno (nacional, provincial y de CABA) para saber cómo seguimos con el ASPO y la pandemia COVID-19. Ahora ya lo sabemos, vamos hasta el 17 de julio con una cuarentena más estricta.</em></p>



<p><strong>Por &nbsp;Lisandro Silva Mariños*</strong></p>



<p>Tras escuchar la conferencia de prensa me ha surgido una gran impotencia. No esperen leer una cataratas de críticas o exigencias sanitarias-económicas sobre que debería hacer el gobierno (para eso merecemos una nota a aparte), o teorías conspiranoides que mezclan a Soros, con el 5G y los antivacunas, en un digno terreplanismo de la política que se reúne todos los sábados en el obelisco contra la cuarentena.</p>



<p>Lo que ha dado mucha impotencia (y bronca también) fue que a la hora de mencionar a diferentes actores sociales que vienen haciendo un esfuerzo para dar pelea contra la pandemia, se ha invisibilizado, y en efecto, desvalorizado y no reconociendo, a les trabajadores de la economía popular, quienes en las barriadas y villas son la primera línea contra el COVID-19. Se mencionó y revalorizó el esfuerzo del personal de la salud, las llamadas fuerzas de seguridad, limpieza y hasta empresarios, pero del sector que en su territorio deja hasta la vida, nada.</p>



<p>¿Pudieron ver el decreto que menciona las 24 actividades esenciales al cual volvemos desde el 1° de julio? Ahí dice que todes tenemos que abstenernos de circular e ir al trabajo. Pero exceptúa a ciertas actividades entre las cuales están las <em>“personas afectadas a la atención de comedores escolares, comunitarios y merenderos</em>”. ¿Y saben qué? En el orden de actividades, ocupan el octavo lugar, ya que sin lugar a duda hay una jerarquía que va desde los trabajadores de salud, las fuerzas armadas, autoridades del poder ejecutivo, judicial y legislativo, pasando por los <em>afectados</em> a comedores, hasta llegar al veinticuatro, que nombre a los que trasportan dinero en camiones de caudales y rellenan los cajeros de bancos.</p>



<p>¿Quién iba a decir que en la emergencia, son más esenciales las compañeras migrantes que paran la olla, antes que otros cientos de trabajos que pensamos “productivos”? Quizás sea porque hasta hoy lo que entendemos por trabajo- o lo que nos quieren hacer entender- sea un puñado de ocupaciones que no reflejan el sinfín de tareas no remuneradas (y otras muy mal remuneradas y precarizadas) que a cotidiano realizan fundamentalmente mujeres.</p>



<p>Es sobre estas personas que hoy son esenciales, se le ha construido la categoría insultante de <em>planeros</em>. Y no lo hace solo la derecha y sus medios de comunicación, ya que hay veces que en las propias filas del gobierno abonan a ese concepto, cuando por ejemplo el ministro Arroyo dice que el objetivo de su ministerio es que la gente <em>“pase del plan al trabajo”</em>. ¿Acaso ya no trabajan esos miles de laburantes a los cuales se les paga por una tarea complementaria? ¿No es eso el Salario Social Complementario que hoy no llega a los $9.000?</p>



<p>Según el propio ministro, hoy 11 millones de personas comen en comedores populares, los cuales están abiertos de 7 a 15 hs. Es decir que un 25% de nuestra población, come de lo que cocinan (entre otros sectores) les trabajadores de la economía popular a los que algunos tienen el tupé de llamarlos <em>planeros.</em></p>



<p>Pero volviendo. Más y más impotencia generó escuchar cuando se le agradeció a <em>“Rodríguez Larreta por hacer el Operativo Detectar en las villas de capital”</em>. ¿Saben por qué? Porque las y los trabajadores de la economía popular no sólo cocinan (haciendo malabares con lo que tienen), y distribuyen raciones en los comedores y ¡hasta llevan puerta por puerta las viandas a adultos mayores y personas aisladas!, sino que también han puesto el cuerpo para hacer los operativos DETECTAR. Se han formado como promotores y promotoras de salud durante años, y son quienes toman la temperatura corporal, detectan casos sospechosos, acompañan a personas a ser hisopadas, y hasta se encargan de aislar a contactos estrechos. No figura en ninguna estadística oficial, pero el 70% de los casos que se registran en las villas de CABA los han relevado las organizaciones sociales en su territorio.</p>



<p>Todo esto lo hacen arriesgando su vida. Basta con mirar el ejemplo de Ramona Medina, integrante de la organización La Garganta Poderosa en la Villa 31 de CABA; Víctor Giracoy, referente del comedor &#8220;Estrella de Belén&#8221; en el Barrio Mugica (CABA); Carmen Canaviri y Agustín Navarro, coordinadores de comedores de la organización Barrios de Pie; y Rossio Roxana Choque, del Frente de Organizaciones en Lucha, de la villa 1-11-14.</p>



<p>La pandemia nos está dejando muchos balances que entran en la frase ya trillada de que “el mundo no va a ser el mismo después del COVID-19”. Pero hoy nos dan la oportunidad de poner sobre la mesa estas tareas que no son reconocidas, las cuales han sido esenciales para la reproducción cotidiana de la vida, e incluso han salvado la existencia de muches.</p>



<p>Por último, una alerta.</p>



<p>El reconocimiento no puede quedar en el heroísmo, el sacrificio y la valentía de quienes desarrollan estas tareas. Tampoco en que en las próximas conferencias de prensa se los nombre. No alcanza con eso, ni con foros de debate, encuentros virtuales o reuniones de funcionarios para escuchar a las organizaciones sociales. Se necesitan medidas concretas para dar un valor real a eso que hoy se llaman actividades esenciales. Y a fin de cuentas hablamos de remuneraciones, de ingresos que saquen a estas personas de la línea de pobreza e indigencia, para alcanzar algo tan elemental como poder comprar una canasta básica de alimentos, al tiempo que son reconocidos derechos plenos como trabajadores. Entonces ni medidas simbólicas, ni bonos extraordinarios, ni refuerzos alimentarios, sino que ingresos pues hablamos de trabajadores que han demostrado su utilidad social ligada al territorio.</p>



<p>Pero la cosa no termina ahí, ya que reducirse a pedir un ingreso puede soslayar la necesidad de avanzar en la puesta en marcha de una política real y masiva de infraestructura pública para tener un piso de vida digna en los barrios populares de la Argentina. El virus golpeó ahí, donde el hacinamiento es moneda corriente, y el agua llega a cuenta gotas. Ingresos, derechos laborales e infraestructura. Tres (de muchas otras reivindicaciones) que permitirían decir que lo esencial no es invisible al Estado.</p>



<p><strong>*Docente e investigador UNDAV-CONICET</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/lo-esencial-es-invisible-al-estado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La luna nos sigue: asalto nocturno a una plaza vacía</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-luna-nos-sigue-asalto-nocturno-a-una-plaza-vacia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 May 2020 11:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[#SomosMultitud]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[infancias libres]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Plaza]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La niñez sufre el encierro y el padre hace memoria y recuerda aquella noche en la que pasearon por el barrio. Bajo la multitud de estrellas, jugaron en la plaza y volvió con su cría a upa, ese upa peregrino que es un abrazo en movimiento.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La niñez sufre el encierro y el padre hace memoria y recuerda aquella noche en la que pasearon por el barrio. Bajo la multitud de estrellas, jugaron en la plaza y volvió con su cría a upa, ese upa peregrino que es un abrazo en movimiento.</em></p>



<p><strong>Por Hernán Boeykens</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><em>“Simplemente estoy encendiendo la Noche”</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>Ray Bradbury</em></p>



<p>De un tiempo a esta parte, adquirimos una costumbre noctívaga. Un secreto de bolsillo, compartido entre mi hija y yo, pero no por pequeño menos importante.</p>



<p>Todo debe haber comenzado hace dos diciembres, cuando los calores urbanos nos quitaron el sueño y la luz. En ese preciso momento en que la estrategia del colchón en la terraza era una posibilidad concreta, se nos ocurrió que debíamos explorar la noche fuera de casa. Quizá una buena racha de suerte nos hiciera acreedores de la brisa que se esconde en las esquinas.</p>



<p>También eran un problema el sueño y los monstruos del cuarto. Es que de chicxs la noche es un final irremediable que se repite todos los días. Un final sin retorno en el que –sospechamos– podemos quedar atrapadxs por siempre. De poco valen las explicaciones astronómicas sobre la rotación terrestre. Cuando se apaga la luz del velador, no hay garantías de que el sol vuelva a colarse por la persiana y de que el sueño termine. “Mañana haremos tostadas en el desayuno, con manteca y azúcar”, “Habrá dibus en la cama…”, “Bailaremos El lago de cisnes; vos serás Odette y yo el brujo Rothbart o el príncipe Siegfried, o también puedo ser Odette”. No, no y no. No me duermo: me decía ella. Ni por las tostadas, ni por los dibus, ni por Odette. No logré convencerla: los sólidos argumentos se desvanecían en el aire.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img width="584" height="478" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/photo5082414125287581757.jpg" alt="" class="wp-image-49642" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/photo5082414125287581757.jpg 584w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/photo5082414125287581757-501x410.jpg 501w" sizes="(max-width: 584px) 100vw, 584px" /></figure>



<p>Tomamos nuestras cosas: llaves, ojotas, alguna muñeca, y salimos. Lo primero que vimos fue la ausencia. No había nadie en la calle. Pasaban unos pocos autos con las luces encendidas, que alargaban nuestras sombras como un chicle gris sobre el suelo. Los gatos del barrio se asombraron de vernos. Esa hora les pertenece y sus ojos brillantes nos advertían que estábamos invadiendo territorio felino. El territorio de los gatos, como todo el mundo sabe, es el misterio. Nos dimos la mano, mi hija y yo, y caminamos hasta la esquina. De la brisa, ni noticias. Se habría tomado un día de franco. Seguimos sin brújula hacia otras calles, en línea recta, en zig zag. Dimos una vuelta manzana. Y una vuelta naranja, que en nuestro argot, son dos vueltas manzanas. Una vecina sacó al perro a hacer sus necesidades. Cuando nos reconoció entre las sombras, le cambió la cara y nos saludó con amabilidad.</p>



<p>Seguimos viaje por el barrio. En el trayecto, jugamos a las preguntas. Alternábamos los roles de entrevistador y entrevistadx. Nos consultábamos nuestra opinión sobre los unicornios, los arcoíris, las vecinas. Nos reíamos de nuestras propias respuestas. Una más disparatada que la otra.</p>



<p>Divisamos los árboles de una plaza. ¿Podemos…? Me preguntó ella. La plaza tiene rejas, pero está abierta ¿En qué estúpido mundo gobiernan los carceleros de toboganes, hamacas y subibajas? Si jugar en la calle, jugar afuera, jugar sin el marco del encierro es un acto político; una plaza cerrada es una declaración de principios. No le dije nada de esto a mi hija, que son pensamientos míos, y además veníamos deliberando sobre la existencia de las sirenas. Había prioridades. Le contesté que sí, que iríamos a la plaza.</p>



<p>Atravesamos la reja abierta. Nadie. Ni un solo juego estaba ocupado. Algunxs muchachitxs tomaban cerveza tranquilamente en los asientos de cemento. Todo el terreno libre. El olor del pasto nos empezó a invadir y sentimos que la temperatura bajaba dos o tres grados. Los motores de los autos y los colectivos se empezaron a escuchar cada vez más lejanos, como si se los tragara la bocaza de un ogro.</p>



<p>En estos días ver una plaza vacía es un espectáculo corriente y triste. Las anhelamos repletas de pibxs, haciendo turnos para tirarse del tobogán o subirse a las trepadoras. Practicando sus piruetas y sus propias aventuras originales, sin partitura de adulto. Al aire libre, libres. Es curioso que a esta altura los perros y los vendedores de cosas inútiles o suntuosas tengan más derecho a circular que lxs niñxs. Ellxs están más encerradxs que ningunx. En el mundo adulto, en un día eterno, sin comienzo ni fin, sin vereda, sin plaza, sin la complicidad tan necesaria de los suyos.</p>



<p>En fin. La plaza fue nuestra. Y en los días previos a la pandemia, decir “la plaza es nuestra” era un bien muy preciado. Usamos todos los juegos, hasta que el cansancio se apoderó de su cuerpo y se hizo la hora de regresar. Upa, dijo ella. Teníamos varias cuadras por delante. Para qué mentir, hubo un momento de zozobra de mi parte. Pero sin mucho esfuerzo, me ganó su abrazo. El upa es un abrazo peregrino, una llamada primitiva del cariño y una táctica ancestral de la crianza. Nuestros lumbares seguirán renegando (y rechinando), pero el corazón siempre dice que sí. Por eso a veces nos duele más decir que no al upa que aceptarlo.</p>



<p>Volvimos hablando de la noche, de cuán distinta es cuando la vemos por afuera. Hasta que descubrimos en el cielo una lunita tímida y menguante. “Mirá, papá la luna nos sigue”, descubrió ella. De pronto la perdíamos en una bocacalle o detrás de un árbol bien alto. Pero al rato nos sorprendía toda vestida de arroz, saliendo por encima de las azoteas. Nos acompañó durante todo el camino de vuelta. Ella la iba cazando con los ojos mientras yo entonaba una vieja melodía que se me había pegado como un mantra.</p>



<p>A las pocas cuadras sentí su cabeza sobre mi hombro y su respiración profunda. Llegamos. Su cuerpo estaba transpirado y flojo sobre el mío. Se había dormido profundamente. Abrí la puerta de casa y la llevé hasta su pieza. La dejé sobre su cama. Como ya había vuelto la luz, el ventilador de techo revolvía el aire tibio del cuarto. Apagué las luces que habían quedado prendidas y la noche se hizo amiga de la casa.</p>



<p>Todavía esperamos volver a transitarla como antes.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-luna-nos-sigue-asalto-nocturno-a-una-plaza-vacia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>#QuedateEnCasa… ¿en qué casa?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/quedateencasa-en-que-casa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2020 10:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[derecho a la ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[derecho a la vivienda]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sofía Spinelli]]></category>
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					<description><![CDATA[El derecho a la ciudad como derecho social, transforma a nuestras urbes en territorios en disputa, contra aquellos que nos intentan desterrar]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El derecho a la ciudad, como derecho social, transforma a nuestras ciudades en territorios en disputa, contra aquellos que nos intentan desterrar de una necesidad tan básica como la vivienda.</em></p>



<p><strong>Por Sofía Spinelli</strong> / <strong>Foto de María Belén Amitrano</strong></p>



<p class="has-text-align-right"><em>El COVID-19 constituye una venganza de la naturaleza por más de cuarenta años de grosero y abusivo maltrato a manos de un violento y desregulado extractivismo neoliberal.</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>David Harvey</em></p>



<p><br>Históricamente, las epidemias cuestionaron los modos de vida y configuraron la forma de las ciudades. Hoy, el COVID-19 se traduce en urbes vacías a causa de las cuarentenas impuestas por los gobiernos, aislamiento para el cual es necesario no sólo una vivienda, sino la infraestructura básica que debe acompañarla.</p>



<h3><strong>Cuarentena en la calle y viviendas vacías</strong></h3>



<p>La cuarentena que vivimos requiere de condiciones de hábitat que no existen para toda la población. Esta realidad puede ser un puntapié para la reflexión sobre las muchas falencias que presentan las políticas públicas habitacionales. Se está atacando una de las fases del COVID-19, el contagio, que, de no controlarse, desbordaría todo el sistema de salud.</p>



<p>Si trasladamos esta idea al campo habitacional, nos encontramos con infinitos parches que no logran evitar el desborde. Según el informe realizado por la comisión de Ciencias Sociales de la Unidad Coronavirus COVID-19, la principal dificultad para el acatamiento de la medida de aislamiento es la falta de espacio en las viviendas y las condiciones de hacinamiento en villas de emergencia, hoteles y casas ocupadas.</p>



<p>Mario Testa, salubrista argentino contemporáneo, afirmó que nuestro país es un <strong>cementerio legislativo</strong>. Esta idea se refuerza cuando nos encontramos con que el derecho a la vivienda no solo es parte de la Constitución Nacional (artículo 14 bis), sino también del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (párrafo 1 del artículo 11), que tiene rango constitucional. Otros documentos internacionales a los que adhirió la Argentina, como La Nueva Agenda Urbana de Hábitat III-ONU, son simplemente una demostración de que la legalidad de un papel, o la lista de deseos que aparentan estos documentos, no dan cuenta del problema al momento de la proyección de políticas públicas.</p>



<figure class="wp-block-gallery columns-1 is-cropped"><ul class="blocks-gallery-grid"><li class="blocks-gallery-item"><figure><img loading="lazy" width="1024" height="626" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/WhatsApp-Image-2020-05-12-at-22.12.53-2-1024x626.jpeg" alt="" data-id="49338" data-full-url="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/WhatsApp-Image-2020-05-12-at-22.12.53-2.jpeg" data-link="https://www.marcha.org.ar/?attachment_id=49338" class="wp-image-49338" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/WhatsApp-Image-2020-05-12-at-22.12.53-2-1024x626.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/WhatsApp-Image-2020-05-12-at-22.12.53-2-630x385.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/WhatsApp-Image-2020-05-12-at-22.12.53-2-640x391.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/05/WhatsApp-Image-2020-05-12-at-22.12.53-2.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></li></ul><figcaption class="blocks-gallery-caption">María Belén Amitrano</figcaption></figure>



<p>La imagen de la Ciudad de Buenos Aires hoy es antagónica. Solo en ella hay 7.251 personas en situación de calle, unas 66 mil personas viven en piezas de hotel, pensiones, inquilinatos, conventillos o construcciones no destinadas a la vivienda, con malas condiciones edilicias y muchas de ellas en riesgo de desalojo por el Gobierno de la Ciudad, en un estado de incertidumbre que debería considerarse un problema político. Según la Encuesta Nacional de Hogares del 2018, existen 365.000 hogares con déficit habitacional -construcción incompleta-, con materiales precarios o con hacinamiento. En el otro extremo nos encontramos con 138.328 viviendas ociosas, es decir, vacías. Entre 2005 y 2018 se construyeron más de 195 mil viviendas, de las cuales más del 50% son suntuosas y lujosas. Estos indicadores demuestran las fuertes desigualdades sociales que atraviesan a nuestro país.</p>



<p>Para hacer frente a la pandemia primó la construcción de espacios destinados al uso médico, como unidades sanitarias móviles y hospitales modulares, para lo cual otros espacios como parques ecológicos, polideportivos, centros recreativos, clubes y complejos gremiales están siendo reconvertidos en centros que puedan dar soporte al sistema de salud. No negamos la necesidad de tener la infraestructura sanitaria para enfrentar el peor de los escenarios, pero ¿qué estamos atacando con las políticas públicas? Si la cuarentena es un pilar fundamental, también lo son las condiciones en las que vive la población.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default"><p><strong>Te puede interesar:<br><a href="https://www.marcha.org.ar/historias-de-las-ciudades-capitalismo-salud-y-epidemias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><span style="color:#0693e3" class="tadv-color">Historias de las ciudades: capitalismo, salud y epidemias</span></a></strong></p></blockquote>



<h3><strong>El desborde</strong></h3>



<p>La crisis sanitaria que enfrenta el país generó las condiciones de oportunidad para visibilizar problemas crónicos de nuestras ciudades, problemas que hace más de un siglo están pendientes de resolución. Desde el gobierno nacional se anunciaron medidas de congelamiento de alquileres y suspensión de desalojos por 180 días hasta el 30 de septiembre. Quién no pueda pagar no podrá ser expulsado del inmueble durante ese lapso, aunque acumulará una deuda que después le podrá ser exigida (Decreto 320). Las medidas de emergencia, más allá de ser necesarias, no resuelven la causa del problema.</p>



<p>Si la norma indica que debemos quedarnos en casa, ¿qué pasa con todas aquellas personas que se ven confinadas a espacios inadecuados?</p>



<p>En los últimos días vimos una explosión de información sobre aquellas personas que se consideraban “lo otro” dentro de la ciudad. Existen límites que configuran espacios ajenos para la propia ciudad, podríamos llamarlos espacios subalternos. Son esos sectores dentro de la misma ciudad que no se reconocen, que históricamente fueron parte de lo que había que erradicar. Las villas fueron noticia una vez que el virus había logrado traspasar aquel límite invisible &#8211; para algunos-.</p>



<p>El acceso a una vivienda adecuada es un problema que no está siendo atacado en ninguna de sus causas y desbordó cualquier tipo de sistema de contención. Los subsidios habitacionales, los programas de “Prevención del Frío” y los paradores son insuficientes. Los desalojos dejan familias enteras en la calle que pasan a ser usuarios de los programas recién nombrados. Son expuestos a una situación de vulnerabilidad sin una solución definitiva para su problemática habitacional. El parche que representan estas políticas públicas se retroalimenta con las mismas acciones del gobierno. En muchos casos, la cuarentena implica que cohabiten cinco personas en una única pieza o a estar encerrado con una persona violenta, a vivir sin agua ni cloacas o a vivir con la incertidumbre de un desalojo inminente. Y, en el peor de los casos, no poder realizarla por estar en situación de calle. ¿Qué pasa con todas estas personas en la cuarentena?</p>



<p>La Defensoría del Pueblo, en el transcurso del 2019, intervino en un total de 43 desalojos, 22 de los cuales ya se llevaron a cabo afectando a 131 grupos familiares. Durante los últimos 18 meses, en el barrio de la Boca se llevaron a cabo 117 desalojos, mientras que están en curso otros 132. Con relación a los paradores, Horacio Ávila, integrante de la Asociación Civil Proyecto 7, en una entrevista con <em>La Izquierda Diario</em> afirma que de las 7.251 personas en situación de calle, 871 son niños, niñas y adolescentes, y que del total, 4.300 están en situación de calle efectiva, es decir, sin acceso a ninguna política estatal. En los paradores, cumplir con los requisitos sanitarios es casi imposible: los baños son colectivos, los dormitorios y los comedores también. Evitar así el contacto o que haya una persona por metro cuadrado es irreal.</p>



<p>Convocar a voces del territorio que nos permitan tener una mirada real sobre lo que está ocurriendo fue una necesidad a la hora de analizar las problemáticas habitacionales en el contexto de la cuarentena.</p>



<p>La solución para los barrios populares es el <strong>aislamiento comunitario</strong>. Felipe Mesel, abogado especialista en temáticas urbanas, afirma que más allá de que “el Ministerio de Desarrollo Social concibe el aislamiento comunitario desde una lógica de evitar que la precariedad habitacional impacte negativamente en la salud de la población, las fuerzas de seguridad reversionaron ese aislamiento en un ‘no salgas de tu barrio’ y con un sesgo represivo. Ha habido denuncias en algunas villas, como el Playón de Chacarita, donde no los dejan salir, el aislamiento comunitario significa ‘anda a tu negocio de cercanía dentro de la villa’. La realidad es que no están todos los negocios dentro de la villa, hay que salir necesariamente para abastecerse”. La capacidad de acceso a los servicios necesarios para cumplir la cuarentena, ya sean alimentarios o bancarios, se encuentra directamente vinculada a la localización y el contexto habitacional. Los desafíos frente a la cuarentena no son siempre iguales: “hay un prejuicio de que los sectores populares que viven en villas no están bancarizados porque todo su circuito de economía sucede en la informalidad. Eso, en parte, es verdad, pero se toman de esa parte de la verdad para no encargarse de la otra parte que no tienen medios para llegar a los servicios bancarios.” continua Mesel.</p>



<p>“Las organizaciones estamos cumpliendo un rol de prevención de salud pero lo que más apremia es la comida. Las familias se acercan, las vecinas se ofrecen a cocinar porque saben que hay muchísima necesidad en el barrio, entonces rompen la cuarentena porque priorizan esa necesidad y, por otro lado, hay colas eternas en las escuelas para un bolsón de mercadería, o en los cajeros para cobrar el bono que les paga el gobierno o para venir a buscar un plato al comedor. El aislamiento también se rompe por eso”, afirman desde el FAR (Frente Arde Rojo) de la organización Marabunta.</p>



<p>Desde el Ministerio de Desarrollo Social se propuso “El Barrio Cuida al Barrio” que convocó a que las organizaciones sociales sean quienes otorguen los espacios para colaborar con el aislamiento preventivo. De esta forma, los centros comunitarios funcionarían como centros de aislamiento y centros de prevención que entreguen productos de limpieza y mercadería, y se los proveería de cierta infraestructura para alojar a la gente. Desde el FAR afirman que la realidad en el territorio es otra: “Para nosotras eso es un problema en varios sentidos. Nuestros centros comunitarios tienen una infraestructura más o menos similar o igual al resto del barrio, el servicio de agua no es bueno, no tenemos duchas ni la infraestructura básica que se necesita para estos casos. El Estado debería ser el responsable de garantizar espacios para la cuarentena. Nosotras podemos cumplir un rol de organización en el territorio, de organización de la demanda y de colaboración con los vecinos y, muchas veces, llegar a información que tenemos de las familias a las que el Estado no llega. Ese es nuestro rol, no cubrir los baches del Estado. Los espacios no están preparados para alojar personas en condiciones delicadas de salud, deberían abrir las escuelas o los polideportivos si quieren generar centros de aislamiento.” Por otro lado, afirman que “desde que empezó la cuarentena no nos dieron ni un centavo de más, no aumentaron la mercadería ni productos de limpieza. En algunos municipios hay comités de crisis que relevan todas las necesidades pero no nos dan recursos. Lo único que mantenemos en funcionamiento son los comedores, merenderos, la entrega de comidas. Se triplicó la demanda en los comedores pero no hubo aumento de mercadería por la situación de crisis”.</p>



<p>Los subsidios habitacionales hoy son sólo para gente en situación efectiva de calle, el riesgo de desalojo ya no es un factor de ingreso. Clara, del Ministerio Público de la Defensa, relata que “históricamente el subsidio se podía cobrar si estaban en calle o en riesgo de desalojo. Desde hace dos meses eso cambió”. Por otro lado, en relación a la documentación que tienen que presentar, la flexibilización es mínima: el caso de los informes que realizan las trabajadoras sociales es preocupante: “en un 99% de los casos, los informes sociales que presenta la gente son de los servicios de los hospitales o de los centros de salud. Hace unos años aceptaban informes de la parroquia, pero ahora principalmente tienen que ser de organismos del Estado y lo que la gente tiene más cerca son los centros de salud, no hay muchos más lugares donde haya trabajadoras sociales”. Exigirle a uno de los grupos más vulnerados socialmente que se acerque a un espacio sumamente riesgoso para la obtención de un informe social va en contra de las medidas generales de prevención contra la pandemia.</p>



<p>Hoy está más claro que nunca que el derecho a la vivienda y la salud son dos caras de la misma moneda. <strong><a href="https://www.medionegro.org/pdf-sopa-de-wuhan/?fbclid=IwAR3aey6R33zdqlI24brIYZ9fk2UrrnZfq9s4XsbRNnBz7sgfiGbpSn2i6XY" target="_blank" rel="noreferrer noopener">David Harvey afirma</a></strong> que el avance del COVID-19 exhibe todas las características de una pandemia de clase, género y raza, adoptando un abordaje interesante que visibiliza aquellas interseccionalidades que representan opresiones, violencias o privilegios que tenemos como sujetos dentro de un contexto social determinado. Más allá de la existencia de un discurso de “somos todos iguales frente al coronavirus” existen condiciones específicas, como son los casos relatados más arriba, que hacen que esta premisa sea no solo insuficiente, sino <em>naif</em>.</p>



<p>Vivimos en ciudades llenas de desigualdades, que han nacido a partir de la concentración geográfica y social del excedente de capital. “La urbanización ha sido siempre, por tanto, un fenómeno relacionado con la división de clases”, tal como afirma Harvey en <em>Ciudades Rebeldes.</em> La sociología, la geografía y el urbanismo logran explicar, a partir del <strong>extractivismo urbano</strong>, el sistema complejo en el que la consolidación de los centros urbanos como estructura fundamental dentro del capitalismo, ha transformado a nuestras ciudades en territorios puramente destinados a la producción mercantil. Las grandes infraestructuras de consumo como los grandes centros comerciales, los paseos de compra, las grandes obras de infraestructura en barrios de alto nivel adquisitivo, que tienen por objetivo la reproducción de este modo de vida capitalista, quedan hoy ante el aislamiento completamente obsoletas, demostrando su inutilidad en tiempos de emergencias y su falta de necesidad real a nivel social. El derecho a la ciudad, como derecho social, transforma a nuestras ciudades en territorios en disputa, contra aquellos que nos intentan desterrar de una necesidad tan básica como la vivienda.</p>



<p>Pero dentro de la ciudad “formal” existe un abanico de viviendas informales invisibilizadas, que son las casas tomadas, las pensiones, los hoteles, los inquilinatos, en condiciones de precariedad gravísimas y que no poseen una estructura de organización colectiva que brinde soporte. “Más allá del Decreto 320 siguen existiendo denuncias a la Defensoría del Pueblo por intentos de desalojo y la gran mayoría de las amenazas de desalojo son contra la población trans. Más allá de estar reflejados en el Decreto que sacó el Gobierno Nacional, el problema es el control en estas situaciones, muchos de ellos no tienen contrato escrito. Quienes no se ven afectados por la normativa son las viviendas tomadas, estos son casos más complejos de abordar”, relata el abogado Felipe Mesel. La población de esta ciudad paraestatal, que está en el límite entre lo informal y lo formal, queda por fuera de toda política.</p>



<p>Existe una idea hegemónica sobre la vivienda como un bien de mercado que ha logrado desterrar del imaginario colectivo el derecho social que en realidad representa. En este contexto, la importancia que tiene el aislamiento, su consecuencia en el hábitat y los desafíos para poder configurar políticas públicas para aquellas poblaciones en situaciones vulneradas, resaltan la idea de que sin vivienda adecuada no hay ciudad posible. Quedan por responder algunas preguntas: ¿existirá a partir del COVID-19 una nueva configuración urbana? ¿Conseguiremos a partir de esta epidemia construir ciudades más justas? Esperemos que este sea un punto de inflexión.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/quedateencasa-en-que-casa/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El extractivismo no conoce de cuarentenas</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-extractivismo-no-conoce-de-cuarentenas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 May 2020 10:00:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[extractivismo]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Megaminerìa]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Vivian Palmbaum]]></category>
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					<description><![CDATA[Mientras se prolonga la cuarentena, el extractivismo no se toma descanso. Si lo importante es la salud, ¿por qué nos siguen envenenado?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Mientras se prolonga la cuarentena con el propósito de cuidar la salud, el extractivismo no se toma descanso. Si lo importante es la salud, ¿por qué nos siguen envenenado?</em></p>



<p><strong>Por Vivian Palmbaum</strong> / <strong>Foto Pablo Piovano</strong></p>



<p>Las asambleas ambientales de todo el país siguen llamando la atención sobre las disposiciones del gobierno que, aun en cuarentena, continúan favoreciendo al modelo de producción extractivo, como la minería y las desforestaciones masivas.&nbsp;</p>



<p>“Si lo importante es la salud, no nos envenenen”, afirman desde las distintas asambleas del país. Este llamado de atención surge frente a la disposición firmada dentro del Mercosur por el canciller Felipe Solá que reduce los aranceles para la importación de insumos para agrotóxicos. &nbsp;</p>



<p>Se trata de una rebaja del 2% en los aranceles&nbsp;para la importación de los compuestos monoisopropilamina y sus sales y la dimetilamina. Ambos se usan en grandes cantidades para la producción de agrotóxicos. Los medios vinculados al agronegocio destacan la medida. Desde las asambleas, retrucan que “quienes se benefician son las empresas que nos enferman”. En Argentina se rocían, por año, 500 millones de litros de agrotóxicos.</p>



<p>El favor de Felipe Solá al agronegocio es de larga data, cuando en el año 1996 autorizó a Monsanto a que comenzara a operar en el país. Su protagonismo actual en el área ha llevado a la mesa de enlace a un pedido de entrevista con el Ministro de Relaciones Exteriores en lugar del Ministro de Agricultura.</p>



<h3><strong>“Actividades esenciales”</strong></h3>



<p>Al mismo tiempo que se extiende la cuarentena con el objetivo de proteger la salud de la población se favorecen actividades que envenenan, contaminan nuestros suelos y los cursos de agua.</p>



<p>El 2 de abril se publicó en el Boletín Oficial la ampliación de actividades esenciales. La Decisión Administrativa 450/2020 incluye dentro de éstas a las fumigaciones y actividades vinculadas con la producción, distribución y comercialización forestal y minera.</p>



<p>El rechazo a estas disposiciones no se hizo esperar y las asambleas ambientales y colectivos del todo el país elevaron su voz de alarma.&nbsp; Denuncian también que, a pesar de la cuarentena, continuó el desmonte. Así lo revela Greenpeace, que afirma que entre el 15 de marzo y el 30 de abril se desmontaron 9.361 hectáreas, lo que equivale a una pérdida de unas 200 hectáreas de bosques diarias. Las provincias más afectadas son Santiago del Estero, con más de 4000 hectáreas desmontadas, Formosa con más de 1700, Salta también con 1700 hectáreas desmontadas y Chaco, con más de 1400 hectáreas. La principal causa de los desmontes es el avance de la frontera agropecuaria para ganadería y plantaciones de soja.&nbsp;</p>



<p>Las actividades mineras también fueron consideradas esenciales, por lo que esa industria continuó sin parar. Esto implica el envenenamiento de la tierra, de los cursos de agua y la malversación del recurso hídrico.</p>



<p>Juan Cabandié, a cargo de la cartera de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, afirmó hace pocos días ante la comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano de la Cámara de Diputados&nbsp;que “el agua vale más que el oro”, reconociendo la contaminación producida por la megaminería y avalándola, al igual que el fracking, como males necesarios.</p>



<h3><strong>Un proyecto nacional</strong></h3>



<p>En Chubut, una provincia en donde sus habitantes decidieron decirle “No a la minería”, el gobernador Arcioni, mientras los poderes judicial y legislativo duermen, avanza con acuerdos ilegales. El gobierno, que incumple con el pago a docentes, trabajadores y trabajadoras de la salud y empleados públicos, contrató un conocido lobista minero que favoreció el preacuerdo anunciado por la empresa Yemana Gold para la extracción de oro con la participación del grupo IRSA. Esto contraría la consulta popular de 2003 donde el 82% de la comunidad rechazó el Proyecto Cordón Esquel, hoy rebautizado Suyai.</p>



<p>En Salta, la empresa canadiense Barrick Gold anunció que explotará un proyecto minero que lleva por nombre El Quevar, orientado en un 70% a la explotación de plata, plomo y zinc.</p>



<p>Pocos días antes de que se dispusiera la cuarentena, el Secretario de Minería de la Nación, Alberto Hensel, asistió a la Feria Minera de Toronto en Canadá, critican desde la Asamblea “Jáchal No Se Toca”. La cuarentena obligatoria en todo el territorio de la República Argentina no fue un obstáculo para que las minas de oro de Veladero y Gualcamayo, en San Juan, sigan funcionando.</p>



<h3><strong>La Madre Tierra</strong></h3>



<p>En el último Día de la Tierra, el 22 de abril, Navdanya International, Naturaleza de Derechos y la Fundación Salud de la Madre Tierra – HOMEF, junto con 500 otras organizaciones y redes de 50 países,&nbsp;lanzaron un Comunicado Planetario titulado <strong><em><a href="https://navdanyainternational.org/es/comunicado-del-dia-de-la-tierra/?fbclid=IwAR0Jxr49aqD7c88C59EKuYgkFRb-8Cr8ofVlDV1Y95XlNyv4QrQv6mOYSmE">“Haciendo la paz con la Tierra”</a></em></strong>.</p>



<p>En el comunicado advierten que “<em>esta pandemia no es un desastre natural</em>, <em>al igual que la crisis de la extinción de especies y los extremos climáticos no son desastres naturales</em>”. Para estas organizaciones, las enfermedades emergentes son causadas por actividades humanas porque la tierra es una red de vida interconectada.&nbsp;</p>



<p>Hacen un llamado a la acción global con un imperativo: “<strong>Debemos pasar de la economía de la codicia y el crecimiento ilimitado, de la competencia y la violencia, que nos han empujado a una crisis existencial, y pasar a una ‘Economía del Cuidado’: para la Tierra, para las personas y para todas las especies vivas”.</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-extractivismo-no-conoce-de-cuarentenas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Poética de un territorio a la deriva: La cuarentena y los sonidos</title>
		<link>https://marcha.org.ar/poetica-de-un-territorio-a-la-deriva-la-cuarentena-y-los-sonidos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Apr 2020 16:33:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[De Autor]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[Ema Vilches]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sonidos]]></category>
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					<description><![CDATA[La pandemia del COVID-19 transformó muchas de nuestras formas de relacionarnos, entre ellas, los sonidos con que nos vinculamos a la ciudad y nuestro entorno, ¿qué pasa con nuestras voces propias y silencios? La cuarentena y los sonidos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color has-very-dark-gray-color"><em>La pandemia del COVID-19 transformó muchas de nuestras formas de relacionarnos, entre ellas, los sonidos con que nos vinculamos a la ciudad y nuestro entorno, ¿qué pasa con nuestras voces propias y silencios?</em></p>



<p><strong>Por Ema Vilches</strong> / <strong>Fotos Tadeo Bourbon</strong></p>



<p>El primer vínculo sonoro es aquel que se da a través de los estímulos que la persona gestante transmite al feto; éste lo percibe desde esa primera esfera que se romperá al nacer para conectarlo con otras voces, sonidos, espacios y objetos.</p>



<p>Una esfera es una burbuja, un invernadero, un lugar que nos contiene y el punto de partida desde donde podemos construirnos y cambiar. Desde esa&nbsp; primera esfera diádica surgirán otras que irán recubriendo y agregando sentidos a ese sujetx, desplazándolo de ciertas zonas confortables hacia otras en donde tendrá que volver a transitar la deriva.</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“Las callecitas de Buenos Aires tienen ese no sé qué” dice el tango.</em></p></blockquote>



<p>Y espontáneamente se agolpan en mi memoria&nbsp;el sonido de las tazas en un bar, bocinazos de vehículos, vendedores ambulantes ofreciendo sus cosas, risitas de unes chicxs tomando birra en el cordón de la vereda, o el olor dulzón de los buñuelos de manzana de mi Vieja.</p>



<p class="has-text-align-center"><style>#jtg-49149 .modula-item .jtg-social a, .lightbox-socials.jtg-social a{ color: #ffffff }#jtg-49149 .modula-item .jtg-social svg, .lightbox-socials.jtg-social svg { height: 16px; width: 16px }#jtg-49149 .modula-item .jtg-social a:not(:last-child), .lightbox-socials.jtg-social a:not(:last-child) { margin-right: 10px }#jtg-49149 .modula-item .figc {color:#ffffff;}#jtg-49149 .modula-item .modula-item-content { transform: scale(1) }#jtg-49149 { width:100%;}#jtg-49149 .modula-items{height:800px;}@media screen and (max-width: 992px) {#jtg-49149 .modula-items{height:800px;}}@media screen and (max-width: 768px) {#jtg-49149 .modula-items{height:800px;}}#jtg-49149 .modula-items .figc p.description { font-size:14px; }#jtg-49149 .modula-items .figc p.description { color:#ffffff;}#jtg-49149.modula-gallery .modula-item > a, #jtg-49149.modula-gallery .modula-item, #jtg-49149.modula-gallery .modula-item-content > a:not(.modula-no-follow) { cursor:zoom-in; } #jtg-49149.modula-gallery .modula-item-content .modula-no-follow { cursor: default; } @media screen and (max-width:480px){#jtg-49149 .modula-item .figc .jtg-title {  font-size: 12px; }#jtg-49149 .modula-items .figc p.description { color:#ffffff;font-size:10px; }}</style>
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<p>Caminamos desde&nbsp;relaciones microclimáticas, íntimas (casa-familia) hacia el corpus social (trabajo-barrio) y nos tropezamos con un sinuoso camino de seres sociales, como animales relacionales, acostumbrades a estar con otres en solidaridad. Somos lo que olemos, lo que escuchamos y decimos. Somos a través del contacto y la aproximación de los cuerpos.&nbsp;</p>



<p>Ante la distancia que impone un evento disruptivo como la pandemia: ¿qué nos sucede frente al cambio sonoro y&nbsp; morfológico de nuestro entorno? Conversando con algunxs amigxs pude recoger varias respuestas:</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“No soporto el silencio de la ciudad, siento que camino en un hueco y ni siquiera habrá alguien allí para socorrerme si me caigo”</em></p></blockquote>



<p class="has-text-align-center"><style>#jtg-49151 .modula-item .jtg-social a, .lightbox-socials.jtg-social a{ color: #ffffff }#jtg-49151 .modula-item .jtg-social svg, .lightbox-socials.jtg-social svg { height: 16px; width: 16px }#jtg-49151 .modula-item .jtg-social a:not(:last-child), .lightbox-socials.jtg-social a:not(:last-child) { margin-right: 10px }#jtg-49151 .modula-item .figc {color:#ffffff;}#jtg-49151 .modula-item .modula-item-content { transform: scale(1) }#jtg-49151 { width:100%;}#jtg-49151 .modula-items{height:800px;}@media screen and (max-width: 992px) {#jtg-49151 .modula-items{height:800px;}}@media screen and (max-width: 768px) {#jtg-49151 .modula-items{height:800px;}}#jtg-49151 .modula-items .figc p.description { font-size:14px; }#jtg-49151 .modula-items .figc p.description { color:#ffffff;}#jtg-49151.modula-gallery .modula-item > a, #jtg-49151.modula-gallery .modula-item, #jtg-49151.modula-gallery .modula-item-content > a:not(.modula-no-follow) { cursor:zoom-in; } #jtg-49151.modula-gallery .modula-item-content .modula-no-follow { cursor: default; } @media screen and (max-width:480px){#jtg-49151 .modula-item .figc .jtg-title {  font-size: 12px; }#jtg-49151 .modula-items .figc p.description { color:#ffffff;font-size:10px; }}</style>
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<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“No se escuchan más voces, solo un cuchicheo, un rumor desde adentro de las casas intrigante”.</em></p></blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“Los perros son los nuevos amos de la ciudad, gritan hasta despegarse desde balcones o terrazas y desobedecen toda precaución de aproximación. Sus humanos deben estirar infinitamente sus correas hasta el contacto de hocicos y rabos desconocidos”.</em></p></blockquote>



<p class="has-text-align-center"><style>#jtg-49154 .modula-item .jtg-social a, .lightbox-socials.jtg-social a{ color: #ffffff }#jtg-49154 .modula-item .jtg-social svg, .lightbox-socials.jtg-social svg { height: 16px; width: 16px }#jtg-49154 .modula-item .jtg-social a:not(:last-child), .lightbox-socials.jtg-social a:not(:last-child) { margin-right: 10px }#jtg-49154 .modula-item .figc {color:#ffffff;}#jtg-49154 .modula-item .modula-item-content { transform: scale(1) }#jtg-49154 { width:100%;}#jtg-49154 .modula-items{height:800px;}@media screen and (max-width: 992px) {#jtg-49154 .modula-items{height:800px;}}@media screen and (max-width: 768px) {#jtg-49154 .modula-items{height:800px;}}#jtg-49154 .modula-items .figc p.description { font-size:14px; }#jtg-49154 .modula-items .figc p.description { color:#ffffff;}#jtg-49154.modula-gallery .modula-item > a, #jtg-49154.modula-gallery .modula-item, #jtg-49154.modula-gallery .modula-item-content > a:not(.modula-no-follow) { cursor:zoom-in; } #jtg-49154.modula-gallery .modula-item-content .modula-no-follow { cursor: default; } @media screen and (max-width:480px){#jtg-49154 .modula-item .figc .jtg-title {  font-size: 12px; }#jtg-49154 .modula-items .figc p.description { color:#ffffff;font-size:10px; }}</style>
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<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“Nunca antes el patio interno de mi edificio rodeado de plantas y algunas bicicletas fue arrasado por el crepitar de las hojas. El zumbido de mosquitos y moscardones (insectos que nunca había visto por allí) se agolpan en mi ventana como esperando en la fila de algún supermercado, sin la distancia del metro y medio. Abro las ventanas e ingresan contando no sé qué cosas del mundo, levantando papeles y trayendo tierra en sus fauces.”</em></p></blockquote>



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<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“Cuando nuestra casa es un refugio. Cuando nuestra casa es una cárcel.”</em></p></blockquote>



<p>La profesora Marisabel Savazzini cuenta en su trabajo <em>el destino no sabido o de como se construye una oreja colectiva</em>, que quienes fueron testigxs de la devastación del tsunami en Japón, la ausencia del sonido les producía un dolor difícil de explicar. Todo&nbsp; aquello que formaba parte de la envoltura sonora de ese territorio, todas las esferas superpuestas que constituían la vida del lugar, fueron arrasadas en un segundo. Entonces es cuando deviene también para quien este vacío es dolor. Es el miedo aristotélico del terror vacui, el temor a la nada.&nbsp;</p>



<p>Con el pasar de los días, confluyen desde ventanas ventanitas y ventanales&nbsp; las pasiones del vecindario, están lxs que tocan instrumentos desde un piano hasta la bandolina, lxs que gritan como desaforadxs ante el aplauso multitudinario, lxs que escuchan música o leen en voz alta.</p>



<p>Hace unos días vi un film libanés llamado “Incendies”. En este film, Nawal,&nbsp;la protagonista, es una mujer joven recluida en una cárcel&nbsp; del sur del Líbano como presa política. Nawal padece todo tipo de horrores y torturas. Es recluida en una pequeña celda, oscura y siniestra. Nawal canta todos los días durante su cautiverio, durante 15 años. Ante una casa real (celda) surge la casa soñada (voz que canta) que le permite volar más allá de la materialidad circunscripta a tiempo-espacio y se niega a renunciar a su propio mundo imaginado. Cuando Nawal llegó a la cárcel tenía asignado un número como nombre, el 72. Cuando fue liberada todo el mundo la recordaba y nombraba como “La mujer que canta”.</p>



<p>Bachelard habla de ese espacio que es nuestra casa como un lugar donde nos cobijamos, donde tenemos secretos o develaciones según nuestros objetos, donde la elección de una habitación o el color de cierta pared, tienen memoria y significado. Pareciera decirnos que&nbsp; aprender&nbsp; a habitar nuestra casa, es aprender a habitarnos&nbsp; a nosotros mismos, a contactar con el vacío y con el silencio.</p>



<p>Concluiré con una invitación a contemplar la posibilidad de dejarnos llevar por las voces y silencios propios y ajenos en estos momentos, permitirnos pensar la casa, más allá del cobijo o el claustro, como una superficie con infinitas capas que nos ayudarán a desplegar vuelo dentro de nosotrxs. Como dice Gastón Bachelard “La intimidad necesita de un nido”. Hagamos entonces ese nido y despleguémonos en ese sinfín de materialidades y deseos hasta convertirnos en nuestro hogar.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/poetica-de-un-territorio-a-la-deriva-la-cuarentena-y-los-sonidos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una cuarentena sitiada en el sur de Bogotá</title>
		<link>https://marcha.org.ar/una-cuarentena-sitiada-en-el-sur-de-bogota/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2020 10:05:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Vargas]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[En un escenario de desigualdad estructural en la ciudad de Bogotá, la cuarentena comienza a dar pie a expresiones como el levantamiento de "los trapos rojos", frente al el incumplimiento de la asistencia social del gobierno]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En un escenario de desigualdad estructural en la ciudad de Bogotá, la cuarentena comienza a dar pie a expresiones como el levantamiento de &#8220;los trapos rojos&#8221;, frente al el incumplimiento de la asistencia social del gobierno</em></p>



<p><strong>Por Luis Vargas</strong> <strong>Foto</strong> <strong>Luis Carlos Ayala</strong></p>



<p>En las últimas horas han estado presentes las imágenes de comunidades enteras levantando ollas y cucharones de madera en varios sectores populares de Bogotá para exigir garantías de vida al estado colombiano y al gobierno distrital. La cuarentena decretada desde el 24 de marzo producto de la pandemia por el COVID-19, ha expuesto las condiciones crónicas de sobrevivencia cotidianas de los barrios más pobres de la ciudad. Estas voces se han encarnado en lugares en donde ya ni el sueño puede espantar el hambre; así, los utensilios de cocina se hacen ecos que irrumpen y subvierten el silencio de un tiempo histórico, un tiempo que para algunxs será anecdótico desde la comodidad en la sala de casa y que para otrxs no será más que la continuidad de la historia generacional del andar arañando la vida cuando se les ha despojado de casi todo.</p>



<p>Lo que presenciamos son acciones de un conflicto que puede extenderse en las periferias de las ciudades Latinoamericanas en donde el coronavirus se presenta como el síntoma desencadenante de una crisis estructural que ya venía presentando tensiones en la región con los levantamientos populares en Chile, Ecuador y las movilizaciones presenciadas en el mes de diciembre en Colombia.</p>



<p><strong>El levantamiento de los “trapos rojos”</strong></p>



<p>El desarrollo de las ciudades en América Latina ha estado caracterizado por la configuración desigual de diversos tipos de hábitat o formas de vivir y producir un territorio. Frente a núcleos opulentes en los “centros de valor”, en los márgenes de las ciudades se han situado históricamente poblaciones despojadas de sus tierras en lo rural junto habitantes que se desplazan intraurbanamente producto de la expansión capitalista y la especulación ante los valores del suelo, confluyendo en espacios de hábitat informal en lo que conocemos en otras palabras como villas en Argentina, cantegriles en Uruguay, favelas en Brasil, poblas en Chile, comunas y lomas en Colombia,</p>



<p>Ciudad Bolívar al suroccidente de Bogotá en la capital colombiana, es una de las periferias urbanas de nuestra américa que desde el inicio de la cuarentena ha estado cubierta masivamente en puertas y ventanas por trapos rojos en varios de los barrios que componen a una localidad con aproximadamente más de 750.000 habitantes. Son trapos que han servido como símbolo para solicitar ayuda urgente ante la imposibilidad de las familias de garantizar condiciones mínimas de vida, extendiéndose de esta manera dramáticamente en todo el territorio nacional en un país que a nivel regional se caracteriza por estar entre los mayores índices de desigualdad social.</p>



<p>En cifras generales Ciudad Bolívar es una de las localidades más grandes de Bogotá, receptora de un 20% aprox. de desplazados/as que llegan a diario a la capital colombiana producto del conflicto armado, político y social que atraviesa al país desde hace más de cinco décadas. Sin embargo, este contexto urbano no está exento de las lógicas propias del conflicto como se ha querido negar desde el relato oficial, ya que esté territorio es un corredor estratégico de control [I] por parte de grupos ilegales -principalmente el paramilitarismo-. Lo anterior ha generado procesos&nbsp; de victimización y revictimización de su población, a través de amenazas a líderes y lideresas sociales, asesinatos selectivos y prácticas sistemáticas como la “limpieza social” en connivencia con entidades de la fuerza pública, quienes a su vez han ejercido acciones extrajudiciales conocidas como “falsos positivos” las cuales han violentado históricamente esta zona como lo ha venido manifestando instituciones defensoras de DDHH como la defensoría del pueblo en varios de sus informes de alerta temprana y diversas organizaciones sociales que confluyen en el territorio.</p>



<p>La población de la localidad ha visto un aumento en las edades de 29 a 59 años en un 38,10% y de las personas mayores (más de 60 años) del 8,1% según informes de la secretaria de salud del año 2016. En estos años la población de la localidad se establece con el mayor porcentaje de pobreza en el índice de estratificación 1 con cerca del 50% de sus habitantes, sin embargo, las condiciones de varios de sus pobladores/as no están registradas en las cifras oficiales por la no “legalidad” de sus viviendas y los tránsitos constantes por violencias o búsqueda de oportunidades entre barrios. Dos datos son centrales ante la situación actual y que expresan los fundamentos de las manifestaciones de los últimos días en los pobladores de la localidad.</p>



<p>Se calcula que gran parte de la población solventa sus necesidades a partir del trabajo informal a través de la construcción, el trabajo en casa en confecciones, las ventas en calles, entre otros, en una ciudad donde la informalidad alcanza el 40% de su población según la secretaría de desarrollo económico [II] y en donde necesidades como la alimentación son aseguradas a diario a través de los comedores comunitarios y escolares. Por otro lado, la garantía del derecho a la salud en la localidad, desde estadísticas de la secretaria de salud [III] se encuentra que hay un déficit institucional público con 8 centros de atención primaria de salud (CAPS), y dos centros con especializaciones y atención de unidades de cuidados intensivos la Unidad de Servicios de Salud de Vista hermosa y el hospital de Meissen. Éste último elegido para afrontar la actual contingencia de salud pública, en un sector donde predominan las Instituciones privadas de salud con más de cien entidades, al respecto cita el informe de la secretaría del año 2016,</p>



<p>“se encuentra un alto porcentaje de población sin afiliación a salud, lo que representa riesgo para el cuidado (…) al no acceder a programas de promoción de la salud, prevención y atención de la enfermedad, especialmente en la población más vulnerable: niños, gestantes y personas mayores. Por otro lado, se identifican barreras de acceso geográficas, pues las USS son de primer nivel y la comunidad debe trasladarse a otras localidades para consultas con especialistas, lo que va en detrimento de lo económico”</p>



<p>Ante este panorama y el incumplimiento de asistencia social a través de subsidios económicos decretados por el presidente colombiano Iván Duque con el denominado “ingreso solidario” equivalente a 160.000 pesos colombianos (40 USD aprox.) por persona en los sectores más vulnerables. (El cual no llegó a la población destinada entre otros por una desviación del presupuesto a ciudadanos falsos creados en los sistemas de registro de varias instituciones del Estado, en otro de los múltiples casos de corrupción del país). El levantamiento de los trapos rojos, -como lo ha nombrado el caricaturista colombiano matador- se optó como la alternativa para visibilizar una situación al cual han hecho oídos sordos los/as gobernantes, así, entre cacerolas y bloqueos convocaron a un llamado popular en comunidades como la de Ciudad Bolívar en donde “Raspando la olla” ya no alcanza para vivir.</p>



<p>Particularmente en Ciudad Bolívar en los barrios Potosí, Arborizadora Alta, entre grupos y caracolí, a las demandas de la población de alimentos, de salud y apoyos, el gobierno de la ciudad en cabeza de la alcaldesa Claudia López, quien afirma ser la comandante de la policía distrital, envío al Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), fuerza policial especializada, quienes reprimieron con gases que afectaron a adultos/as mayores, niños/as, mujeres al interior de las casas, sumado al uso de un helicóptero que con una alarma encendida sobre voló los techos de los habitantes perturbando la noche del 15 y madrugada del 16 de abril.</p>



<p><strong>Hacía un nuevo código ético.</strong></p>



<p>Ante este panorama las respuestas ante las condiciones de los sectores populares no pueden saldarse con el uso de la fuerza pública o con ayudas irrisorias como el propuesto por el gobierno colombiano, temiendo que no es claro las cifras en los organismos estadísticos sobre estas poblaciones y que se hallen desactualizadas. En este escenario, la dinámica entre inclusión y exclusión, tan presente en el discurso de la ciudadanía y de las oportunidades, nos muestra su rostro real, es la aparente garantía de los derechos por goteo, en una invitación constante al endeudamiento, a la precarización de la vida cotidiana, al discurso de la seguridad policial en los escenarios populares y a la búsqueda de la ruptura de los vínculos comunitarios que históricamente han creado estos territorios bajo la exaltación del individuo meritocrático.</p>



<p>¿Seremos distintxs después de todo esto? ¿Cómo será la vida después de? Como hemos expuesto, en muchas comunidades la noción del tiempo dista de tales pretensiones clarividentes, cuando el presente está imbuido de una sombra generacional donde se anda con sueños inconclusos por las condiciones de vida y no queda más que restringirse de “la jerga académica iluminadora”, sin embargo, si prestamos atención a lo que las comunidades comunican podríamos encontrar que la filosofía, la sociología, la política entre otros tantos saberes, hierven en estas experiencias de vida en lenguajes populares y con visiones de mundo que constituyen propuestas y a las cuales hemos hecho oídos sordos por buscar integrarles a la bancarización, a la ciudadanía forzada en esa matriz actualizada del “orden y el progreso”.</p>



<p>Se nos presenta así, esa disyuntiva de la “Civilización o la barbarie” heredada en las dirigencias dependiente y que en estos días se impone desde la legalización del estado de sitio, cotidianamente conocido por los sectores populares en donde el estado capturado, en el caso colombiano, por el narcotráfico, el paramilitarismo y la injerencia extranjera, hace uso de la pacificación en los territorios marginados bajo el delirio de “gran señor” como se expresan en las imágenes de la última noche en Bogotá.&nbsp;</p>



<p>Esas imágenes traen la narración de German Arciniegas en &#8220;La biografía del caribe&#8221; en uno de los últimos viajes de Colón cuando se acude a bandidos para desarrollar la “empresa” de expansión en América. Dice Arciniegas, “Lo curioso es que los Reyes Católicos patrocinan idea semejante. Ellos no ven en la conquista de las Indias sino una empresa espiritual: Llevar a ellas la suave luz del evangelio. El papa les ha dado privilegio para que se enseñoreen de las tierras que descubran porque marchan a la cruzada de la fe.” Y termina “es así como los reyes ponen al diablo a hacer hostias” [iv]</p>



<p>En la versión 2020, la policía actúa en férrea cruzada contra los sectores populares, en lo que ellos ven una amenaza contra el orden .Sin embargo, no comprenden que ese poner el cuerpo para “llevar hostias” por la empresa espiritual del progreso en la versión neoliberal de los reyes “católicos” actuales, no es más que la alabanza a un Dios falso, que ensombrece la conciencia, el capital.&nbsp; Por tanto, la luz de ese evangelio se manifiesta en el delirio de Colón “el oro, que sirve hasta para sacar las ánimas del purgatorio”.</p>



<p>Es ésta, la expresión de una situación desigual y deshumanizada a costa de la sangre del pobre que es el nutriente de la riqueza de pocos. Por tanto, este ritual, perverso, del “orden y progreso”, animando al dios capital, es la consumación de la muerte de las víctimas que históricamente ha generado este sistema. Es la pandemia estructural, ¡el capitalismo!, la conjugación de la desigual distribución de los mercados, de la brecha cada vez más amplia entre clases sociales, del silenciamiento de las diferencias de género, de raza, de procedencia y que el COVID-19 como síntoma desencadenante hace temblar. El levantamiento de la cuarentena implicaría que los sectores populares estén más expuestos a un contagio por la concurrencia a portales de transporte masivos y vidas en territorios densificados. Un foco de contagio en zonas populares implicaría un desbordamiento de la institucionalidad pública desarticulada por el mercado privado.</p>



<p>Son tiempos que demandan valores distintos, formas organizativas renovadas y creativas, al tiempo que en la emergencia, habrá que juntar solidaridades, compartir los alimentos, las angustias y las alegrías, construyendo nuevos sistemas éticos, parafraseando a Dussel (1986), “El pueblo, en marcha desde su esclavitud hacia el futuro, [Necesita] (…) un &lt;&lt;nuevo código&gt;&gt; ético. (…) Son exigencias de una ética de liberación del pobre”.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><a href="#_ednref1">[i]</a> Ver: <a href="https://www.elespectador.com/noticias/bogota/alerta-temprana-en-tres-localidades-de-bogota-por-presencia-de-grupos-armados-articulo-867044">https://www.elespectador.com/noticias/bogota/alerta-temprana-en-tres-localidades-de-bogota-por-presencia-de-grupos-armados-articulo-867044</a></p>



<p><a href="#_ednref2">[ii]</a> Ver en: <a href="https://www.elespectador.com/coronavirus/el-coletazo-y-las-oportunidades-que-representa-el-covid-19-en-el-empleo-de-bogota-articulo-911262">https://www.elespectador.com/coronavirus/el-coletazo-y-las-oportunidades-que-representa-el-covid-19-en-el-empleo-de-bogota-articulo-911262</a></p>



<p><a href="#_ednref3">[iii]</a> Ver: <a href="http://www.subredsur.gov.co/sites/default/files/instrumentos_gestion_informacion/DocumentoACCVSyE_CiudadBolivar_Subredsur_30Noviembre2017_Preliminar.pdf">http://www.subredsur.gov.co/sites/default/files/instrumentos_gestion_informacion/DocumentoACCVSyE_CiudadBolivar_Subredsur_30Noviembre2017_Preliminar.pdf</a></p>



<p><a href="#_ednref4">[iv]</a> Arciniegas, German. 1975.La biografía del Caribe. Círculo de Lectores. Barcelona.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/una-cuarentena-sitiada-en-el-sur-de-bogota/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El aborto es un derecho y un servicio esencial que debe ser garantizado durante la pandemia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-aborto-es-un-derecho-y-un-servicio-esencial-que-debe-ser-garantizado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derecho a Decidir]]></category>
		<category><![CDATA[aborto]]></category>
		<category><![CDATA[Campaña Nacional por el Derecho al Aborto]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[derecho a la salud]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=48550</guid>

					<description><![CDATA[¿Se está cumpliendo el acceso a los servicios sexuales y reproductivos y a los abortos legales en el sistema de salud público?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em><strong>¿Se está cumpliendo el acceso a los servicios sexuales y reproductivos y a los abortos legales en el sistema de salud público?</strong></em> <em><strong>La duda no es una opción cuando nuestros derechos, decisiones y salud podrían también estar en riesgo.</strong></em></p>



<p><strong>Por Laura Salomé Canteros @laurasalome / Foto: Archivo 8M 2018</strong></p>



<p>Además de las fake news, circula como mito cuarentenero que los feminismos se encuentran &#8220;dormidos&#8221;. Es que el aislamiento no va con éstos, menos en su versión nuestroamericana: una revolución de liberaciones que ansía volver a habitar las calles. Pero, ¿qué está haciendo tu feminista preferida en este encierro consensuado por la vida y la salud? Seguro combatiendo la gorra social en redes, activando en algún comedor u organizando redes solidarias en su barrio, haciendo compras para les mayores, activando abrazos virtuales o sanando en lecturas años de activismo sin respiro.</p>



<p>En nuestro país, el aislamiento social preventivo y obligatorio decretado por la pandemia de COVID 19, dejó en suspenso en el pasado cercano la potencia de la demanda de mayor consenso del movimiento, que espera volver al futuro. El debate para la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), quedó en el capítulo &#8220;todas esperábamos leer el proyecto&#8221; redactado por el Poder Ejecutivo Nacional, a cargo de Aníbal Fernández, quién anunció el gesto político en favor del derecho a decidir en la apertura de las sesiones legislativas el pasado 1 de marzo. </p>



<p>Desde entonces, desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, el 14 de marzo pasado emitieron una declaración afirmando que &#8220;respetamos esa prioridad en la atención y prevención en la salud de toda la población&#8221;, comunicando que la tarea será difundir. Hasta esta semana, que en el día mundial de la salud, una nueva perspectiva salió a escena: <strong>¿se está cumpliendo el acceso a los servicios sexuales y reproductivos y los abortos legales en el sistema de salud público?</strong> Es claro, los derechos de las personas con capacidad de gestar y la lucha feminista por exigir su cumplimiento y garantía, no están en cuarentena.  </p>



<figure class="wp-block-embed-twitter aligncenter wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/13.1.0/72x72/1f49a.png" alt="💚" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/13.1.0/72x72/1f46d.png" alt="👭" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/13.1.0/72x72/1f449.png" alt="👉" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Al igual que los derechos de las personas para tomar decisiones libres y autónomas sobre sus cuerpos- territorios, los servicios de salud sexual y reproductiva son esenciales para la vida <a href="https://twitter.com/hashtag/AbortoLegalEsSalud?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#AbortoLegalEsSalud</a></p>&mdash; #EsLey <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/13.1.0/72x72/1f49a.png" alt="💚" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> (@CampAbortoLegal) <a href="https://twitter.com/CampAbortoLegal/status/1247582659838181383?ref_src=twsrc%5Etfw">April 7, 2020</a></blockquote><script async data-type="lazy" data-src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> 
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<h2><strong>DDSSyRR y aborto legal: servicios esenciales</strong></h2>



<p>La Organización Mundial de la Salud (si, la misma que recomienda a los Estados guías técnicas para el acceso seguro al aborto), estableció que el cumplimiento de los derechos sexuales y reproductivos y el aborto legal -en las causales de salud integral permitidas-, son servicios de salud esenciales durante una emergencia sanitaria o pandemia. Así lo afirmó también el Centro de Derechos Reproductivos para América Latina y el Caribe, que emitió un pronunciamiento en la misma línea, llamando a los gobiernos de la región a que tomen medidas específicas al respecto. </p>



<p>Los Derechos Sexuales y Reproductovos (DDSSyRR) son Derechos Humanos. Es por eso que la Dirección de Salud Sexual y Reproductiva, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, comenzó la difusión. Estableció que se deben facilitar las estrategias de atención en centros de salud a consejerías, estudios de diagnóstico y el acceso a métodos anticonceptivos y la anticoncepción de emergencia, al igual que la interrupción legal del embarazo; haciendo especial hincapié en el tiempo, ya que deben garantizarse con celeridad, calidad y oportunidad dentro de la normativa vigente. </p>



<p><strong>Lo hizo a través de estos videos:</strong> </p>



<figure class="wp-block-video"><video controls src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/msal-1.mp4"></video></figure>



<figure class="wp-block-video"><video controls src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/video_2020-04-12_22-33-59.mp4"></video></figure>



<h2><strong>Línea de atención: 0800-222- 3444</strong></h2>



<p><strong>Son al menos cuatro las medidas que los Estados argentino y de la región debieran garantizar durante la pandemia: </strong></p>



<ol><li><em>la garantía del aborto como un servicio de salud esencial;</em></li><li><em>la eliminación de las barreras legales y administrativas a los servicios de aborto, incluido el aborto farmacológico;</em></li><li><em>la difusión de que el aborto farmacológico es un medio seguro y eficiente para interrumpir un embarazo no deseado;</em></li><li><em>el cumplimiento del &#8220;paquete mínimo de servicios iniciales para la salud reproductiva&#8221;. </em></li></ol>



<p>Asímismo, se llama la atención sobre la garantía del acceso a la salud materna digna y de calidad, libre de discriminación, violencia y coerción. Advirtiendo que las limitaciones de recursos y las situaciones de emergencia no pueden causar violaciones de los derechos humanos en entornos de salud materna, tales como maltrato, abuso de mujeres durante el parto y violaciones del derecho al consentimiento informado.</p>



<p>Por su parte, Socorristas en Red, difundieron el mensaje de que &#8220;con o sin cuarentena&#8221;, siguen estando cerca: </p>



<figure class="wp-block-embed-twitter wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">El aborto es un derecho <br><br>Con o sin cuarentena, las Socorristas seguimos estando cerca.<a href="https://twitter.com/hashtag/EstamosCerca?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#EstamosCerca</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/elsocorrismoacortadistancias?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#elsocorrismoacortadistancias</a><a href="https://twitter.com/hashtag/nostenemos?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#nostenemos</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/elabortoesunderecho?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#elabortoesunderecho</a> <a href="https://t.co/1VuWp6cupl">pic.twitter.com/1VuWp6cupl</a></p>&mdash; socorristasenred (@socorristasarg) <a href="https://twitter.com/socorristasarg/status/1247536604102545418?ref_src=twsrc%5Etfw">April 7, 2020</a></blockquote><script async data-type="lazy" data-src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="1024" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/soco-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-48569" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/soco-1024x1024.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/soco-410x410.jpg 410w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/soco-150x150.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/soco-640x640.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/soco-446x446.jpg 446w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/soco-320x320.jpg 320w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/soco-100x100.jpg 100w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/soco.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<h2><strong>Volver al futuro</strong></h2>



<p>El 10 de abril -viernes pasado- se cumplieron dos años desde la primera vez en la historia de nuestro país en que una conformación legislativa nacional debatió en comisiones un proyecto de Ley de aborto seguro para el reconocimiento del derecho y las libres decisiones de mujeres y personas gestantes. Fue el incio de una etapa histórica en que el movimiento feminista se recibió de un actor político con inéditas características de organización, unidad, propuesta, petición a las instituciones, interpelación, argumentación, convocatoria a la sociedad y también presión a los poderes tradicionales.</p>



<p>Tras el rechazo del Senado al proyecto de Ley el 8 de agosto de 2018, los feminismos comenzaron a advertir sobre las vulneraciones de derechos -y las violencias institucionales- por acción u omisión. <strong>¿Cuántas mujeres murieron en abortos inseguros tras el rechazo a la Ley de IVE?</strong> El aborto legal, sigue siendo una deuda de la democracia y más que nunca el Estado es responsable. Hasta que volvamos a las calles, a tomar nuestro futuro, seguiremos en las redes. Es por eso que decimos, <strong>¡nuestra lucha no está en cuarentena! </strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-aborto-es-un-derecho-y-un-servicio-esencial-que-debe-ser-garantizado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
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			</item>
		<item>
		<title>Coronavirus y la “guerra contra el enemigo invisible”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/coronavirus-y-la-guerra-contra-el-enemigo-invisible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Apr 2020 15:25:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[Damian Dopacio]]></category>
		<category><![CDATA[Ezequiel Murmis]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[represión policial]]></category>
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					<description><![CDATA[El recurso a un concepto contrainsurgente para frenar la pandemia “entre todxs” enciende las alarmas cuando las cifras de causas penales iniciadas en el marco de la cuarentena se acercan al millón y se viralizan las filmaciones y las denuncias de violencia policial.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
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<p><em>El recurso a un concepto contrainsurgente para frenar la pandemia “entre todxs” enciende las alarmas cuando las cifras de causas penales iniciadas en el marco de la cuarentena se acercan al millón y se viralizan las filmaciones y las denuncias de violencia policial. Una refutación a la “policía del cuidado”. </em></p>
<p><strong>Por Ezequiel Murmis | Foto de Damian Dopacio</strong></p>
<p>La crisis pandémica que atraviesa la humanidad en todo el globo, con el esparcimiento de la enfermedad a velocidades inusitadas, comienza a manifestarse en una batalla ideológica por captar el sentido de los acontecimientos que estamos sufriendo a nivel colectivo e individual. Narrar la catástrofe en el transcurso acelerado de los acontecimientos, a sabiendas de la abundante información e hiperinflación conceptual que cruzan, refractan y hacen eclosionar las interpretaciones ante cada nueva intervención superpuesta, se presenta como una tarea inabarcable si incorporamos la forma en que nos afectan el miedo, la angustia, la depresión, el hambre, la desesperación y la incertidumbre existencial de no saber, en su más honda realidad, hacia dónde estamos conduciendo y siendo conducidos en el rugido del mundo.</p>
<p>Precisamente, tratando de recordar ejercicios matemáticos de antaño, quisiera despejar incógnitas de esta incierta ecuación para centrarme en uno de los aspectos de este “siendo conducidos”. En el caos encontramos un manojo de evidencias, entre las cuales se destaca la siguiente: en la hora actual, los Estados nacionalizaron la problemática internacional biológico-sanitaria. No solo cerraron fronteras y encerraron a su población, sino que intervinieron en las áreas que consideraron necesarias para hacer frente al coronavirus, desarrollando sus propias estrategias en función de su capacidad técnica, económica, sanitaria, de las características poblacionales y demográficas y, por qué no, culturales-idiosincráticas.</p>
<p>Entre esas medidas, la cara más cruel de este “gallito ciego” colectivo parece ser la militarización de los territorios recurriendo al conjunto de las fuerzas de seguridad, bajo el argumento de sumarlas a la lucha por controlar el cumplimiento efectivo de la cuarentena y frenar así, en nombre de la solidaridad y la salud pública, la multiplicación de contagios: como se ha dicho repetidamente en el país y en el mundo, que las fuerzas participen activamente en la “<strong>guerra contra el enemigo invisible</strong>”. En criollo y como hemos escuchado hasta el hartazgo, dado que el virus no es fácilmente identificable y se propaga rápidamente, la solución es aislarnos para no multiplicar rápidamente la cantidad de pacientes infectadxs y, así, evitar el colapso del sistema sanitario y el crecimiento incontrolable de muertes. Hasta aquí, el sentido común que manejamos sobre el virus que parece tener un amplio consenso en la población y las diversas fuerzas políticas insertadas en los distintos niveles del Estado nacional. Ahora bien, ¿qué es eso del “enemigo invisible” y la declaración belicosa a un agente natural?</p>
<p>La utilización de ese lenguaje no es al boleo: trae reminiscencias de los conceptos empleados por los Estados y sus órganos represivos durante buena parte del siglo XX para hacer frente al “enemigo” de entonces, al otrora fantasma que recorría el mundo, el del comunismo internacional. Es decir, lo que se llamaba la Doctrina Contrainsurgente, la Doctrina francesa de la Guerra Revolucionaria que vino a cambiar el modelo de guerra sobre el que se estructuraba la acción de las fuerzas armadas. La misma era una adecuación a la mutación de las guerras regulares entre Estados soberanos que tendían hacia la “irregularización” del conflicto en tanto el enemigo dejaba de ser exclusivamente externo y pasaba a concebirse puertas adentro, circulando y actuando camuflado sobre la población civil “inocente” con el sedicioso objetivo de instaurar el comunismo. Este cambio de paradigma se desplegó fundamentalmente a partir de los ‘60 tras la guerra por la liberación en Argelia y ante la alarma encendida al Sur por la revolución cubana, y en él se formaron las fuerzas del orden latinoamericanas con el desarrollo histórico que conocemos: tutela militar de gobiernos constitucionales, ataque a las organizaciones obreras, reestructuración de las relaciones laborales, golpes de Estado, dictaduras, torturas, desapariciones y genocidio.</p>
<p>Las fuerzas de seguridad se encuentran combatiendo al virus bajo la conducción del presidente Alberto Fernández, que parece haber internalizado y hecho propio este lenguaje de alcance global que remite a la contrainsurgencia. En sus discursos repitió la idea de “guerra contra el enemigo invisible” y nos alertó que sería estricto con quienes no cumplan la cuarentena, al tiempo que hacía gala de las detenciones y causas penales abiertas. Sabemos que es una medida de excepción tomada en medio de la crisis sanitaria con el objetivo de evitar la propagación del virus. Sin embargo, es alarmante la exaltación pública del “empeño” de hombres y mujeres de las fuerzas de seguridad que, según el presidente “nos obliga a estar en deuda con ellos” <span style="color: #0000ff;"><strong>[1]</strong></span>. En definitiva, este intento del Ejecutivo por reconciliar a las fuerzas del orden con la sociedad argentina pareció iniciarse cuando hace apenas semanas se refirió al genocidio de los ’70 como producto de la “inconducta de algunos” y llamó a “dar vuelta la página” <strong><span style="color: #0000ff;"><span style="color: #0000ff;">[2]</span></span></strong>. En el nuevo esquema sintetizado en la consigna “Al virus lo frenamos entre todos”, difundida en las tapas de todos los matutinos del país aquel 19 de marzo, “el enemigo” no está en la represión sino en quienes no cumplen con la cuarentena.</p>
<p>Las cifras oficiales aportadas por el Ministerio de Seguridad de la Nación muestran que se iniciaron casi 930 mil causas penales en total por circular sin permiso, habiendo detenido entre esas a más de 23 mil personas, desde que se decretó la cuarentena obligatoria el 20 de marzo hasta la fecha <span style="color: #0000ff;"><strong><span style="color: #0000ff;">[3]</span></strong></span>. Además de los datos cuantitativos, se multiplican diariamente las denuncias públicas de abusos policiales en todo el país, siendo generalmente la población trabajadora la más afectada, lo cual quedó filmado en varias ocasiones y puede encontrarse fácilmente en internet. El cumplimiento efectivo de la cuarentena depende, fundamentalmente, de tener una casa en condiciones, acceso a servicios esenciales, un trabajo con sueldo garantizado o, en su defecto, poder ser susceptible de recibir la ayuda estatal en marcha.</p>
<p>Frente a este panorama evidente para enormes franjas de la población y ajeno o vedado para otras, la disputa por el sentido del actual curso de los acontecimientos y la acción gubernamental adquiere un sentido vital. Una de las características novedosas del estado de situación es que, al no poder salir, los sectores que cumplen a rajatabla con la cuarentena tienen como único medio de conexión con el afuera y lxs otrxs a los medios periodísticos e Internet. De ese modo, imposibilitadxs de reunirnos y movernos, nuestro conocimiento pasa a limitarse a lo que vemos inmediatamente desde la ventana (si es que la hay y da a algún lado), en el camino a comprar o lo que nos cuentan las pocas voces con licencia. Es decir, los canales de información parecen ser más fáciles de ser manipulados o construidos por lxs interlocutorxs, con lo cual la tarea de contrastar con otros elementos e informaciones implica un ejercicio que no todxs podemos realizar con las debilidades individuales y colectivas que nos afectan en estos días “apocalípticos”.</p>
<p>Con estos pequeños datos y reflexiones podemos poner en tensión algunas de las tramas significantes que salieron a la luz en estos días. Por ejemplo, ¿acaso es relevante destacar elogiosamente a la <span style="color: #0000ff;"><strong><a style="color: #0000ff;" href="https://www.pagina12.com.ar/255797-elogio-a-la-policia-del-cuidado">“policía del cuidado</a>”</strong></span> cuando arrecian casos de violencia y abusos policiales por doquier? ¿Acaso puede sostenerse a la luz de la función patrullera de las fuerzas del orden la caracterización de “Estado maternal” esgrimido por Rita Segato -a quien respeto muchísimo- en C5N? No quiere decir que no pueda existir esta función de cuidado tanto desde el punto de vista personal del Presidente y su entorno o de la posibilidad de un accionar respetuoso de algunxs agentes del orden como se pondera, sino que el análisis de otros aspectos de la realidad puede poner en jaque la efectividad y cristalización de este discurso afectivo y de atención asociado a las características con la que históricamente se subjetivó a las mujeres en la sociedad patriarcal. Independientemente de si esto puede o no ser deseable para diversos sectores, no pareciera ser la realidad en las distintas locaciones del país; o, mejor dicho, si es que existe esa función, convive con el accionar brutal de las fuerzas represivas que continúan reproduciendo prácticas grabadas a fuego en la memoria colectiva de quienes habitamos este suelo.</p>
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<h3>También te puede interesar:</h3>
<h3 class="title p-single entry-title"><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.marcha.org.ar/miseria-de-la-investigacion/">Miseria de la investigación</a></span></h3>
</blockquote>
<p>Estamos atravesando colectivamente un momento muy difícil a nivel mundial y personal, probablemente el más difícil de las últimas décadas y de a poco vamos entendiéndolo así. No sabemos aún si esto realmente se trata de una excusa para normalizar un estado de excepción como se apresuró a sostener Giorgio Agamben; si la pandemia por sí sola desatará una ola lo suficientemente significativa para que políticamente reinventemos el comunismo <em>alla </em>Žižek; si habrá cambios con un eje en la igualdad o se revitalizarán los imaginarios socialistas como desean “Bifo” Berardi o Butler; si este accionar guerrero y nacionalizante es apenas un reflejo lógico de los Estados nacionales que no traerá ningún cambio significativo como retruca Badiou; si esta es acaso una deriva más de la espiral del yo individual y encerrado que debilitará nuestros lazos sociales en la clave expuesta por Byung Chul-Han; y así con todo lo escrito por filósofos y filosofas en los últimos días <span style="color: #0000ff;"><strong>[4]</strong></span>.&nbsp;Lo que sí sabemos es que, en la batalla por el sentido en nuestro intenso <em>estrato del tiempo&nbsp;</em><span style="color: #0000ff;"><strong><span style="color: #0000ff;">[5]</span></strong></span>, la declaración de “guerra contra un enemigo invisible” en nombre de la salud pública se ha convertido en una medida represiva en contra de la población más desprotegida de la sociedad, aquella que vive el día a día y sale a trabajar sin permiso correspondiente, aquella que se encuentra en situación de calle o que habita viviendas precarias. Urge, pues, cambiar el rumbo de la política policial y militarizante para terminar con las causas penales innecesarias, las detenciones, vejaciones, abusos y humillaciones. Porque… vamos, digamoslo: el virus no discrimina, pero todxs sabemos quiénes son “los vivxs” de esta historia y donde se cuentan lxs muertxs.</p>
<hr>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">[1]</span></strong> Discurso de Alberto Fernández en videoconferencia, 29/3/2020</p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">[2]</span></strong> Discurso de Alberto Fernández en Campo de Mayo, 21/2/2020</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>[3]</strong></span> En el sitio web de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) se realizan informes sobre el accionar de las fuerzas en la aplicación del DNU 297/2020 de cuarentena obligatoria: <span style="color: #0000ff;"><strong><a style="color: #0000ff;" href="http://www.correpi.org">www.correpi.org</a></strong></span></p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">[4]</span></strong> Recientemente se recopilaron un conjunto de escritos filosóficos acerca de esta pandemia con el nombre de “Sopa de Wuhan”, disponible en:&nbsp;<span style="color: #0000ff;"><strong><a style="color: #0000ff;" href="https://drive.google.com/file/d/1tShaH2j5A_9n9cWl6mhxtaHiGsJSBo5k/view?fbclid=IwAR0VTZwDpljLcllto4Poprnr54qQ73g3BA-_6KiKobTN6UnfuXwJarLqqUg">https://drive.google.com/file/d/1tShaH2j5A_9n9cWl6mhxtaHiGsJSBo5k/view?fbclid=IwAR0VTZwDpljLcllto4Poprnr54qQ73g3BA-_6KiKobTN6UnfuXwJarLqqUg</a></strong></span></p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">[5]</span></strong> Koselleck, R. <em>Los estratos del tiempo: estudios sobre la historia</em>, Paidós, Buenos Aires, 2001.</p>
</div></div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/coronavirus-y-la-guerra-contra-el-enemigo-invisible/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Venezuela, el títere y el titiritero: Crónica de una pandemia anunciada</title>
		<link>https://marcha.org.ar/venezuela-el-titere-y-el-titiritero-cronica-de-una-pandemia-anunciada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Apr 2020 12:26:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[Venezuela: Un orgullo por la calidez humana durante los momentos difíciles]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ya pasaron mas de dos semanas desde que se declaró la cuarentena en la República Bolivariana de Venezuela. Desde&nbsp; acá, si bien cada día que pasa nos entristece la situación mundial, existe también un orgullo por la calidez humana durante los momentos difíciles. La esperanza en la humanidad que ya no es un optimismo iluso sino una realidad material y concreta que se vive día a día.</p>
<p><strong>Por Mateo Munin Prado&nbsp; desde Venezuela</strong></p>
<p>Estas palabras son escritas desde la Comuna Che Guevara en Tucani Estado Mérida, esta trinchera donde nos tocó realizar la cuarentena terminaron siendo una tierra muy fértil no sólo para el café y el cacao que se produce en grandes cantidades sino también para el cultivo de un pueblo digno y consciente que lucha día a día por el bienestar de su comunidad, de Venezuela, de Nuestramerica y de la humanidad toda.</p>
<p>Y si, parece un poco exagerado pero lo que sucede es que en los momentos de crisis se ve la verdad verdadera, o como decimos por las tierras sureñas, se ve la hilacha, salta la ficha.</p>
<p>Hoy en día tenemos un gran desafío como personas, como seres humanos, tenemos que aprender no sólo a cuidarnos sino fundamentalmente a cuidar a las y los demás. En el contexto de una pandemia que tiene en <em>jaque</em> a todos los países del mundo, que ya se cobró la vida de miles de personas y que, desgraciadamente, todavía no tiene miras a finalizar, crece otra enfermedad, otra pandemia que quizás mas peligrosa, se llama Donald Trump, se llama Bolsonaro. Es un modelo de civilización que no le importa la cantidad de muertes sino la supervivencia de un sistema económico. Se llama egoísmo, violencia, muerte, se llama capitalismo, se llama imperialismo.</p>
<p>¿Y porqué decimos todo esto?- se preguntaran- ¿Es quién escribe un fanático?.&nbsp; O simplemente, los/as mas alejados/as continuaron escupiendo odio.&nbsp; La verdad, me gustaría preguntarles algo a ellos/as para que me ayuden a pensar porque realmente no encuentro conceptos ni palabras para describir lo que esta sucediendo.</p>
<p>¿Cómo se le dice a un gobierno que en el medio de una crisis humanitaria, en el medio de una lucha por sobrevivir a una pandemia que ya tiene miles de muertes, se da el lujo no sólo de amenazar a otros Estados y pueblos sino ponerle precio a la cabeza de un presidente legitimo elegido por el pueblo y al mismo tiempo dejar morir a “su” pueblo en la calle?</p>
<p>Les voy a contar cómo se esta viviendo la cuarentena en las tierras de Bolivar y Zamora. En primer lugar, debemos repetir que el pueblo venezolano es un pueblo digno; no sólo porque hace varios años viene sobreviviendo a un bloqueo criminal que les impone el Norte imperial sino porque fundamentalmente en el día a día&nbsp; miles dan miles de batallas por mejorar la condición de vida de su pueblo.</p>
<p>Hoy, por ejemplo, mientras muchos/as están en cuarentena cuidándose, le toco a la Comuna Che Guevara ganarse el respeto de su pueblo con el reparto de la caja CLAP (Comite local de Abastecimiento y precios); pero también debemos decir que no es sólo la Comuna, sino un Gobierno activo que busca formas de sobrevivir al bloqueo y las pandemias.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-48280" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/venezuel-1.jpg" alt="" width="320" height="240"></p>
<p>Refresquemos un poco qué esta en juego. Sucede que el Gobierno &#8220;dictatorial, corrupto y narcotraficante&#8221; de Nicolas Maduro decidió que debía darle a toda su población cajas con artículos de primera necesidad totalmente gratuitos para el consumo de alimentos en el marco del bloqueo. Pero qué Dictadura tan rara la que viven estos venezolanos&nbsp; venezolanas, quizás es por mi costumbre a las dictaduras que asesinan a miles de personas por su ideología, o las que imponen un modelo económico neoliberal para mercantilizar la vida o las que llevan a cabo una guerra para perpetuarse en el poder.</p>
<p>Ahora bien, como contrapartida a la dictadura de Nicolas Maduro, la democracia de Trump, la misma que deja morir a su pueblo en la calle, comenzó una nueva arremetida contra Venezuela. Ya no basta con el bloqueo económico, ahora piden 15 millones por la cabeza de Maduro y hace unos días se conoció un nuevo intento golpista de mano de un grupo de paramilitares colombiano que buscaba cruzar armamento a Venezuela para iniciar acciones militares. Ademas, el Gobierno de Estados Unidos llamó a conformar un “gobierno de transición” y el autoproclamado Juan Guaido, o Juanito Alimaña como lo conocen por aquí salió a apoyar esta nueva arremetida.</p>
<p><u>Aun así, en</u>&nbsp;Venezuela se respira otro aire. Es que en las tierras de Chavez la humanidad esta mas viva que nunca. Esa humanidad no es de una persona, no es individual, es una practica colectiva que hoy es llevada por las comunas, por trabajadores del Estado, por el Gobierno de Nicolas Maduro y por miles y miles de personas. Al fin y al cabo, lo que esta en juego no es mas que la humanidad como practica colectiva; y ahí nos toca elegir que humanidad queremos -si es que las dos se pueden llamar humanidad-.</p>
<p>¿Queremos una humanidad que valora y fomenta la solidaridad entre los pueblos, el amor, el cuidado a las y los más indefensos, los derechos sociales como cimiento de la sociedad o queremos una (des)humanidad que no piensa en la vida sino en los números y las “perdidas” económicas, una (des)humanidad que no piensa en los derechos sino en los privilegios y el dinero como dios supremo; una (des)humanidad que no piensa en cuidar sino que deja morir gente en la calle y nos dice que si hay 200 mil muertos tenemos que festejar?</p>
<p>No se ustedes, pero yo todavía no pude encontrar el concepto para reflejar todo esto, sin embargo me queda claro cual es la dictadura y cual es la democracia, quién cuida a su pueblo y quién lo condena, quien es el Presidente legitimo y cual es payaso, quien es el Títere y quién el titiritero.</p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/venezuela-el-titere-y-el-titiritero-cronica-de-una-pandemia-anunciada/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Barrios populares: el aislamiento de los frágiles</title>
		<link>https://marcha.org.ar/barrios-populares-el-aislamiento-de-los-fragiles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Mar 2020 14:49:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Claudia Rafael]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Melo]]></category>
		<category><![CDATA[villas]]></category>
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					<description><![CDATA[Centenares de miles de personas hacinadas puestas a aislarse obligatoriamente para repeler un enemigo que no ven pero que acecha globalmente.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Entre sus pasillos, sus cumbias y reggetones, sus parrillas callejeras y sus prefectos en danza, las barriadas populares de Capital y conurbano quitan el sueño de los gobernantes. Centenares de miles de personas hacinadas puestas a aislarse obligatoriamente para repeler un enemigo que no ven pero que acecha globalmente estragando la Europa soberbia y lejana.</em></p>
<p><strong>Por Claudia Rafael y Silvana Melo*</strong></p>
<p>Ellos, centenares de miles de vecinos, ciudadanos, mujeres, hombres y niños ninguneados históricamente, pierden la escuela, la changa, el cartón, la basura del super y les viene el hambre como otro virus, pero ése bien palpable. Ellos son los más frágiles de este tiempo. Son los anónimos, los que toman del agua insegura, los que muchas veces no tienen para lavarse las manos, los que perderán el trabajo ocasional, la limpieza por hora, los que no tendrán para darles de comer a las crías. Y el peligro es que ardan. Aunque la frontera de su hambre no los deje ver que lo que puede venir sin ese aislamiento será una catástrofe que atacará de lleno en esa fragilidad.</p>
<p><strong>“Hay el doble de gente en el barrio”</strong>, dice a <strong>APe</strong> La Poderosa. “Ahora están los que normalmente van a la escuela, los que normalmente están ganándose el mango pero ahora en su casa y sin el mango. Entonces los comedores están completamente desbordados”. La Zavaleta se infla de población en el fin de semana largo que seguirá oliendo a fin de semana y largo por bastante tiempo.</p>
<p>Mientras tanto, el Estado está volcando recursos y esfuerzo para que el alimento llegue directamente a las viandas y a los bolsones. Y las organizaciones sociales refuerzan su trabajo territorial para evitar un incendio en el que siempre pierden los más frágiles.</p>
<p><img loading="lazy" src="https://www.pelotadetrapo.org.ar/images/metro/barrios6.jpg" width="369" height="527" /></p>
<p><strong>En la 21-24 el padre Toto</strong> está en la parroquia de Caacupé como todos sus santos días. Es feriado y muchos servicios de comedores y centros de salud están cerrados. La parroquia es el espacio donde todo confluye. “A la 1 todos los días damos almuerzo y nuestros colegios parroquiales tienen su sistema de entrega de vianda a partir del comedor. Estamos acompañando al barrio. Hay mucha necesidad de alimentos y también de acompañamiento y de orientación en distintas situaciones”, dice Toto y aclara que “todo se agrega a lo que ya pasa en el barrio” porque el coronavirus todavía es un fantasma que anda rondando pero no pateó aún las puertas de la villa. Sin embargo “acá hay familias que tienen gente que se muere por otros problemas, muchos típicos de la exclusión. En el hogar de Cristo salimos a repartir comida a los chicos que están en la calle y en consumo”. Ahora “son momentos de estar en casa y en aquellos casos en que se necesita, poder acudir a la parroquia”. Toto, que mantiene en su estado de whatsapp el deseo “ojalá que en el cielo haya fútbol”, apuesta a que “no hay que perder la calma y la paz”.</p>
<p><strong>Villa Itatí</strong></p>
<p><strong>Las calles de Villa Itatí</strong> están atravesadas por el intenso calor y un sol que parte en dos el mediodía quilmeño. La larga fila de habitantes de la barriada espera la llegada del camión del ejército que arrastra la cocina de campaña. Desde hace un rato los pobladores se encolumnan, uno tras otro en una cola que se extiende más allá de los ojos y a riguroso metro y medio o dos de distancia, sobre la vereda. La camioneta de Defensa Civil precede al camión escoltado por la policía. Es extraño en este país. Todos aplauden la llegada del vehículo verde oliva y al rato se van con el tupper lleno y embolsado. O con una bolsa con pan.</p>
<p>Cada camión del ejército cargaba en esos &#8220;termocontenedores&#8221; de 250 a 300 raciones de comida. A Quilmes llegaron 1000 raciones.</p>
<p><strong>Está asentada</strong> en una de las llamadas zonas calientes. Allí donde el Estado deberá poner todas las herramientas porque el hacinamiento y la desprotección son un combo de riesgo que funcionaría de abono para cualquier estallido sanitario y social. Ya hay enfermedades evitables como sustrato casi permanente. El dengue y la tuberculosis hace rato que irrumpieron para quedarse y están al alcance de la mano.</p>
<p>No es sólo el riesgo de vivir sin techo ahí donde el calor y el frío se sienten el doble o el triple en la piel y en las tripas. Es también saber que una casa preparada para sostener a los muchos integrantes de una misma familia tiene hoy por hoy, por responsabilidad y obligación sanitaria, a todos conviviendo todo el tiempo. En familias en las que quien no sale a rebuscárselas un día, no cobra.</p>
<p><strong>La Carcova</strong></p>
<p><strong><img loading="lazy" src="https://www.pelotadetrapo.org.ar/images/metro/barrios2.jpg" width="550" height="362" /></strong></p>
<p><strong>En la otra punta</strong> del mapa del conurbano bonaerense se erige Villa La Carcova, en el partido de San Martín. A las espaldas de la villa se eleva la montaña de basura de la Ceamse, el relleno sanitario creado hacia 1977, que acumula los desechos de los porteños y de los habitantes de gran parte del conurbano. De esa montaña viven los recicladores urbanos, individualmente u organizados en cooperativas.</p>
<p>Samir Palaia está en los últimos tramos de su carrera universitaria en Trabajo Social. Desde hace unos once años que llegó desde Chaco y varios desde que trabaja codo a codo con el sacerdote Pepe Di Paola en La Carcova. “Una primera foto de estos días es la de los pibes jugando en la calle, a pesar de que hoy hay menos gente que el viernes dando vueltas. La mayoría de las personas acá trabaja en cooperativas de reciclado y cobran un precio por tonelada o van a la montaña cuando entran los camiones. Pero todo esto se cortó desde hace una semana. Se cortaron las clases. Las y los compañeros que van a cartonear a Capital ya no encuentran esa base sustancial en la economía de nuestro barrio. Y hoy, que fue el primer día en que entregamos viandas a las familias de nuestros pibes, todo se terminó en diez minutos. Sabemos que va a crecer”, describe a esta agencia.</p>
<p>La historia misma de la villa La Carcova, larga en el tiempo, está anclada en violencias y abandonos, en precariedades y destinos inciertos, en hacinamiento y tímidas esperanzas que hay que buscar como a diamantes en la montaña del relleno para que vean la luz. “Estamos al costado de un arroyo, hace mucho calor, mucho frío y las condiciones de vida acarrean enfermedades ya de por sí”. Samir siente que hay que pensar estrategias de cuidado y contención real y viable, más allá del aula virtual o el canal de tv. Para hacerle frente a la vida de chicos que transcurren en los márgenes. “Los pibes son el pararrayos de las decisiones, angustias y violencias del mundo adulto herido que transitan sus padres. Adultos que no pueden generar estrategias de producción económica, estrategias de circulación, de ocio, deportivas, lúdicas. Es muy complicado no imaginar un escenario de violencias porque los pibes están quedando en mucha soledad”.</p>
<p><strong>Suma de carencias</strong></p>
<p><strong><img loading="lazy" src="https://www.pelotadetrapo.org.ar/images/metro/barrios4.jpg" width="600" height="293" /></strong></p>
<p><strong>La mayor parte de los pibes</strong> viven con sus abuelas, relata Carla Carreño desde Villa Club, en Hurlingham. Y tal vez por eso “nuestra gente tomó mucha conciencia”. En esas barriadas del olvido, el grueso sobrevive a fuerza de changas o de ferias y “se hace muy difícil el acceso a la comida y a remedios extras. El hacinamiento en el que viven hace que la plaza o la calle sean el patio. Y las escuelas y las organizaciones sociales trabajamos mucho en la prevención así que los pibes la tienen bastante clara”. Hay un piso de servicios deficiente y desde ahí se parte. “Muchas veces los vecinos no tienen luz o no tienen agua. O no tienen ninguno de los dos. Así que los vecinos que tienen, ayudan a cargar tanques con agua y otros llaman a bomberos. Por eso sentimos que la situación es desesperante no tanto por la cuarentena, sino por la suma de todas las carencias”.</p>
<p>Desde el Sur profundo, Bondi Sur –una organización social que trabaja con personas que viven en la calle- recorre las arterias de Lanús, Banfield y Lomas de Zamora. “Hay lugares donde sólo permiten ir a tres voluntarios pero acompañados por gente de defensa civil y se reparten viandas”, cuenta Jonathan Zaín. “Muchos de los que van a buscar comida ya ni van. Y no sabemos qué hacen”, agrega.</p>
<p>Las calles son duras siempre. Nadie elige ese territorio inhóspito para dormir y para vivir. Pero la calle se torna aún más despiadada cuando ya no hay dónde pedir, ni qué cartonear, ni nadie con quien hablar.</p>
<p><strong>La 21-24</strong></p>
<p><strong>Delia fatiga varias organizaciones</strong>. “En el barrio es complicado hacer cuarentena porque la gente tiene que ir a los comedores a buscar comida”, dice. Tal vez por eso los ve, “por los pasillos y por la calle grande, yendo y viniendo”. La villa no tiene casi trato con la bonaerense. Es la prefectura la que reina en el territorio. “Andan por las calles diciéndole a la gente que no salga, pero se hace difícil”.</p>
<p>“En los comedores comunitarios ya preparan doble ración –dice Delia-. En la parroquia desde el viernes empezaron a hacer viandas para que gente retire con tupper. Antes iban sólo los chicos a comer. Ahora es para toda la familia”.</p>
<p><img loading="lazy" src="https://www.pelotadetrapo.org.ar/images/metro/barrios5.jpg" width="450" height="516" /></p>
<p>Pero a la hora de la enfermedad, el terror es al mosquito. Porque lo ven. Y hay familias enteras enfermas. “Hay muchas manzanas con dengue. El fin de semana se llamó a la ambulancia por una familia con varios que tenían fiebre y la ambulancia nunca vino. Y como es la villa, cuando alguien tiene fiebre, no entran. Es maltrato, es discriminación y nosotros somos gente laburadora. Por uno o dos pagamos todos. Y no pueden andar los remises. Por miedo a que les saquen los vehículos, no andan. Y no tenemos nada. Nadie nos va a querer llevar”. Es el futuro inmediato que vislumbra Delia para cuando asome el coronavirus. Por eso el aislamiento. Complejo, difícil. Pero imprescindible.</p>
<p><strong>“Somos cuatro y la casa es chiquita</strong>. Afuera, la mayoría está en la calle –relata Estela-. Veo que mucha gente se sigue sentando en grupos, tomando mate o cerveza en botella compartida. Tal vez no creen que aquí va a llegar el virus. Porque se escucha que es por culpa de los que tienen plata y viajaron”.</p>
<p>Delia insiste en que “acá la mayor desesperación es por el dengue; en los comedores, hay alcohol en gel. En la salita también. Pero no hay en las casas. Jabón tienen pero hay problemas de agua. Hay que tener el tacho tapado, cuidado con que en el agua limpia también nacen los bichitos del dengue y está complicado”. Para colmo, “este fin de semana se cortó tres veces la luz a la noche. Y es un problema”.</p>
<p><strong>Mientras tanto</strong>, dicen, “en el barrio hay gente nueva todos los días. Los alquileres no alcanzan, mucha gente se vuelve de la provincia y se viene a Capital. En los comedores hay lista de espera porque no llegan a tener comida para todos en el barrio; en una casa viven 4 ó 5 familias juntas, con chicos. Y mucha gente que viene de afuera, que tenía familia en el barrio y se vinieron. Hay cada vez más población y menos insumos”.</p>
<p><strong>A diferencia de la tuberculosis</strong>, el Chagas o los males del hambre multiplicada, el coronavirus llegó de la mano de las clases sociales más poderosas. Pero son los desarrapados y los olvidados de la tierra los que pagarán las peores consecuencias si el virus se expande. Si traspasa las fronteras de las villas y barriadas populares hará estragos. Esta vez, para defender la vida no habrá que salir a las calles.</p>
<p><strong>Ya llegará ese tiempo nuevamente.</strong></p>
<p>*<em><strong>Publicada originalmente en <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.pelotadetrapo.org.ar/2013-09-05-12-30-19/2020/5381-barrios-populares-el-aislamiento-de-los-fr%C3%A1giles-2.html">Pelota de Trapo</a></span></strong></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/barrios-populares-el-aislamiento-de-los-fragiles/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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