<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Cristina Fernández &#8211; Marcha</title>
	<atom:link href="https://marcha.org.ar/tag/cristina-fernandez/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Wed, 14 Sep 2022 17:55:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-AR</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.13</generator>

<image>
	<url>https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2022/05/cropped-FAV_ICON-1-32x32.png</url>
	<title>Cristina Fernández &#8211; Marcha</title>
	<link>https://marcha.org.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Cristina Fernández: “Necesitan dirigentes disciplinadxs”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cristina-fernandez-necesitan-dirigentes-disciplinadxs/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Aug 2022 17:25:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Lawfare]]></category>
		<category><![CDATA[Redacción Marcha]]></category>
		<category><![CDATA[Vialidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://marcha.org.ar/?p=55470</guid>

					<description><![CDATA[ Cristina Fernández de Kirchner hizo uso de su “derecho a defensa” tras las acusaciones del fiscal Luciani.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Tras tres años de audiencias, ayer en la etapa de alegatos, el poder judicial en voz de uno de los fiscales de la causa “Vialidad” que investigó defraudaciones a la administración pública, Diego Luciani, pidió la pena de 12 años de prisión para la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, además de la inhabilitación perpetua para el ejercicio de cargos públicos y la inhibición de sus bienes. Por eso hoy, a través de su canal YouTube, hizo uso de su “derecho a defensa” y respondió además a la negación de su pedido de ampliación declaratoria del TOF 2, a cargo del juez Jorge Gorini, de vínculos familiares con la dictadura.</p>



<p><strong>Por Redacción Marcha</strong></p>



<p>“La sentencia ya estaba escrita”, dijo CFK y habló de una “feroz campaña política y mediática” para la “creación de sentido común” que permitiera encuadrar el juicio en el que está procesada. “Durante cinco días estuve sentada en Comodoro Py escuchando no acusaciones sino un guión”, relató la vicepresidenta y habló de una “ficción”. Afirmó que “nada de lo que dijeron fue probado” y que “se comprobó que era al revés de lo que decían”.</p>



<p>2023 ya llegó. Con encuadre de la causa, evidencias y emotividad, CFK repasó algunas de las declaraciones testimoniales para exponer los criterios de persecución y estigmatización de los fiscales Sergio Mola y Diego Luciani; evidenció maniobras del macrismo beneficiando desde el ejercicio del Poder Ejecutivo a las empresas familiares; y denunció “las dos naves insignia del lawfare”, los medios empresa Clarín y La Nación.</p>



<p>De esta forma, expuso las llamadas entre José lopez, quien fue secretario de obras públicas durante la gestión de Nestor Kirchner y luego durante el gobierno de Cristina Fernández, el empresario y ex funcionario durante el macrismo, Nicolás Caputo, y el empresario Eduardo Gutiérrez como medidas de prueba no investigadas por los fiscales. “No era un gobierno, era una asociación ilícita, no les importa nada”, dijo y los mandó a estudiar derecho de nuevo.</p>



<p>Para la vicepresidenta, este accionar que es político, mediático y judicial es mucho más que una acusación contra su figura. Y denunció la sistematicidad de una práctica que condena a los gobiernos progresistas de la región: “Este es un juicio al peronismo, a los gobiernos nacionales y populares”. “Necesitan dirigentes disciplinados” aseguró.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cristina-fernandez-necesitan-dirigentes-disciplinadxs/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Fernández-Fernández: perder para ganar, o viceversa</title>
		<link>https://marcha.org.ar/fernandez-fernandez-perder-para-ganar-o-viceversa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 May 2019 03:30:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2019]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=44201</guid>

					<description><![CDATA[El anuncio de la fórmula Fernández-Fernández tiene un sabor agridulce. La coyuntura permite comprender muchas referencias sobre el Gral. Perón en la presentación de su libro Sinceramente, en la Feria del Libro de este año.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El anuncio de la fórmula Fernández-Fernández tiene un sabor agridulce. La coyuntura permite comprender muchas referencias sobre el Gral. Perón en la presentación de su libro Sinceramente, en la Feria del Libro de este año.</em></p>
<p><strong>Por Ana Paula Marangoni</strong></p>
<p>La decisión de CFK de oficializar su candidatura en el lugar de vice presidenta, y con Alberto Fernández encabezando la fórmula, fue tan sorpresiva que incluso muchos afirmaron que fue una definición ideada la semana pasada.</p>
<p>Sin embargo, en la presentación del libro Sinceramente del 9 de mayo de este año, la ex mandataria ya estaba dando las claves de la que sería la decisión más importante en este año electoral, al menos hasta la fecha.</p>
<p>Las menciones a los diversos contextos de crisis no fueron mera introducción oratoria, sino que, de algún modo, se estaba haciendo referencia a las dificultades que se presentan en estas circunstancias. En esta línea, la referencia directa al Pacto social de Perón en el ´73 y luego, de uno de sus discursos del 12 de junio del ´74, aludieron no solo a una crisis social sino también política.</p>
<p>No hay una sola alusión histórica de las mencionadas que pueda remitir a un momento épico o festivo. El Perón del regreso, luego del exilio, es el más encriptado, oscuro y plagado de fracasos.</p>
<p>Su pacto social de 1973, poco menos de un año después era un fracaso evidente. Y en su discurso del 12 de junio de 1974, absolutamente consciente de las limitaciones en las que se encontraba, afirmó: &#8220;cuando acepté gobernar, lo hice pensando en que podría ser útil al país, aunque ello me implicaba un gran sacrificio personal. Pero si llego a percibir el menor indicio que haga inútil ese sacrificio, no titubearé un instante en dejar este lugar a quienes lo puedan llenar con mejores probabilidades&#8221;.</p>
<p>Cristina dejó en estas referencias el resultado de reflexiones que fueron mucho más allá de lo esperado por su militancia y su entorno. De algún modo “lee” que su retorno, aunque gran parte del arco opositor se lo pida, no alcanza para lograr la gobernabilidad, en un contexto de crisis que no se puede minimizar. Dicho con sus palabras: “es imposible resolver bien, si no se entiende ni comprende la magnitud, la densidad y la profundidad de los problemas”.</p>
<p>CFK deja estas referencias e incluso pronuncia una vez la palabra renunciamiento. Reflota el discurso de Perón que fue opacado por el de la Plaza, cuando se despide de su pueblo poco tiempo antes de morir. Y a la vez da un discurso que no se pudo comprender en su momento, cegados por la idea de que no había nada más evidente que su candidatura.</p>
<p>La decisión de Cristina no solo transformó el panorama electoral, sino que en un solo movimiento puso a un costado sus prerrogativas con el fin de aspirar no solo a ganar las elecciones, sino también a tener una alternativa de gobernabilidad. Tanto su presidencia como una renuncia completa hubieran permitido la persistencia de grietas y rupturas al interior del peronismo. Con su lugar en la fórmula, se asegura “ofrecer” al movimiento peronista su caudal de votos, dando lugar a que otros actores intervengan, ya sin ofuscarse por su centralidad. Cristina restauró, en una sola jugada, al peronismo (necesario por entero -o casi- para pensar en un mínimo esquema de acuerdo en ambas cámaras y con el apoyo suficiente de gobernadores) y diezmó la principal estrategia discursiva de campaña de la derecha, que se concentró demasiado en su figura y tal vez ya no tenga tiempo para construir otra estrategia de ataque mediático con la misma solidez.</p>
<p>La estrategia es brillante por donde se la mire. Pero sería de una ingenuidad asombrosa teñir de épica una estrategia de derrota (insinuada por CFK en las referencias mencionadas y luego remarcada en la caracterización del presente) y no ver que la jugada magistral es un retorno a los viejos y más tradicionales esquemas del peronismo. Si bien el kirchnerismo siempre fue una expresión peronista, supo deslumbrar con medidas osadas que permitieron una revitalización en su seno, y lograron esa extraña mixtura entre peronismo y progresismo. La nueva fórmula parece dejar poco espacio para la innovación y renueva la expresión “conservadora” en su sentido más literal. Conservar el empleo, al país, recuperar algo de lo perdido. Pero, sobre todo, no irnos (más) a pique.</p>
<p>La salida moderada no deja del todo satisfecho a nadie, y sin embargo hay en ella un baño de realismo casi imposible de contradecir. Prácticamente, no hay demasiadas argumentaciones en contra ni desde la derecha, del peronismo de centro, los convencidos kirchneristas o las izquierdas. Sí hay un desagrado que muchos tratan de ocultar, y una desorientación que se reparte silenciosamente entre filas propias y ajenas.</p>
<p>En sintonía con las fechas patrias, pero también con el final de la serie Game Of Thrones, la fórmula expresa a la perfección una sensación agridulce y contradictoria. La fórmula gana. Y con ella, por lo que se gana, mucho también se pierde.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/fernandez-fernandez-perder-para-ganar-o-viceversa/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Quién le teme al sindicalismo argentino? Acerca del acto del 29A</title>
		<link>https://marcha.org.ar/quien-le-teme-al-sindicalismo-argentino-del-acto-del-29a/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/quien-le-teme-al-sindicalismo-argentino-del-acto-del-29a/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 May 2016 03:01:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[29A]]></category>
		<category><![CDATA[CGT]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Longa]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Sindicalismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=26484</guid>

					<description><![CDATA[Alcances y perspectivas después de la movilización]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Francisco Longa / Foto por Oscar Alerta<br />
</strong></p>
<p><em>El acto multitudinario de las centrales sindicales implicó un fuerte mensaje hacia el gobierno nacional. Pero no es únicamente Mauricio Macri quien ve su poder amenazado tras la avanzada sindical. El posible pasaje a la resistencia implica un condicionamiento también para quienes ostentan el monopolio de la oposición.</em></p>
<p>El acto conjunto de las cuatro principales centrales sindicales por el día del trabajador y la trabajadora fue multitudinario y dejó un sinnúmero de especulaciones en torno su impacto en el tablero político. Algunas nociones comunes quedaron consolidadas: el acto fue masivo, implicó la antesala de la reunificación de la CGT, y colocó a las fuerzas gremiales como potencial polo opositor.</p>
<p>Sobre esto último bascularon las interpretaciones, en virtud del interés de cada sector y de cada empresa de comunicación. Para el universo comunicacional construido en torno al Grupo Clarín, por ejemplo, algunos datos concretos a priori de la movilización del viernes ayudaban a disminuir el perfil opositor: el acto no se convocó en la Plaza de Mayo, donde el contraste con la Casa Rosada hubiese aumentado la presión hacia el gobierno; se comunicó insistentemente desde los organizadores como una ‘conmemoración’ y no como una ‘protesta’; y su realización implicó de hecho que no hubiera un paro general.</p>
<p>Una vez concluido el acto, nuevamente se buscó enfatizar o bien el tono opositor o bien el tono dialoguista de la medida. Esto fue así porque el acto en sí mismo arrojó datos de todo tipo. Hubo frases como “somos enemigos de las políticas que implementa el gobierno en perjuicio de los trabajadores”, pronunciada por Hugo Moyano, pero también reiteradas declaraciones de Antonio Caló respecto de que “esto no se trata de una protesta”; así, el sindicalismo argentino nuevamente dio una muestra de contundencia en su irrupción política, pero volatilidad en su mensaje.</p>
<p>Es cierto, sin embargo, que el tono general de los discursos y de las consignas enarboladas por los y las manifestantes pusieron en primera plana los reclamos hacia el gobierno nacional, más allá de los matices en las intervenciones de los dirigentes. Pero entonces, ¿cuál será el impacto de semejante demostración de fuerzas? ¿Llevará al gobierno a tomar medidas relevantes? ¿Significa para el ejecutivo nacional una advertencia en caso que opte por vetar la ley contra los despidos ya aprobada en el Senado? ¿Es única o principalmente el gobierno nacional quien ve su poder amenazado tras la avanzada sindical?</p>
<p><strong>Insistencia e integración</strong></p>
<p>Es consabido que durante el auge del neoliberalismo en la Argentina, asistimos a la fragmentación de las principales fuerzas sindicales. Al calor de las privatizaciones menemistas, las centrales sindicales sufrieron un hecho inédito: su primera ruptura estando el Partido Justicialista en el poder.</p>
<p>Allí surgió la CGT disidente, ligada al naciente Movimiento de Trabajadores Argentinos, pero también tuvo lugar la irrupción de la novísima Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Cómo responder a la aplicación de medidas políticas que rápidamente dejaron un tendal de desocupados en la calle fue una de las principales diferencias que provocaron las rupturas en el terreno sindical.</p>
<p>Según un estudio reciente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre diciembre de 2015 y marzo de 2016 la cifra de despidos asciende a 140.000, repartidos casi en proporciones iguales los ocurridos en el ámbito privado y en la esfera estatal. Esto no permite asegurar que estemos ante una réplica del ciclo neoliberal que se vivió a principios de la década de 1990, aunque sí ofrece innegables puntos de comparación.</p>
<p>Llama la atención, entonces, que ante un escenario con características similares, el derrotero que se plantea el sindicalismo hacia delante sea el inverso: la reunificación. Esto contrasta con la fragmentación que generó el menemismo en los gremios.</p>
<p>Una primera hipótesis puede responder a que, en este caso, no se trata del peronismo en el poder, o al menos de su expresión orgánica. Es por eso que parece resultar más posible aspirar a una re unificación en el plano gremial, donde el nivel de presión que puede ejercer el sindicalismo parece difícil de igualar.</p>
<p>Sin embargo, algunos sindicalistas peronistas, pero más afines al gobierno nacional, han optado por no sacar lo pies del plato y reafirmar su lealtad a Macri; se trata sin dudas de Luis Barrionuevo y Gerónimo Venegas, cuyas ausencias en el acto del 29 fueron incluso celebradas por los sectores más combativos, como señal de depuración de lo más rancio del sindicalismo burocrático. Pero esto no puede llevar a olvidar que gran parte de la primera línea del acto estuvo nutrida por representantes sindicales más acostumbrados a la integración y la complacencia, que a la resistencia. El protagonismo de Andrés Rodríguez, de la UPCN, que casi no reaccionó ante los despidos masivos en su propio sector, así lo demuestra.</p>
<p>Por otra parte, la demarcación de cancha hacia el gobierno nacional contrasta de plano con la ausencia de una medida de lucha más contundente frente a la avanzada que viene sufriendo la clase ‘que vive de su trabajo’. Apenas un acto conmemorativo, e incluso de presión, parece poca respuesta frente a los 140.000 mil despidos en cuatro meses. Sería penoso que, con la larga tradición de combatividad del gremialismo argentino, se deje atrás la resistencia, para trocarla apenas por una sugestiva insistencia.</p>
<p><strong>Los millares que vos movilizáis</strong></p>
<p>El acto del viernes fue entonces una primera avanzada de lo que podría ser la constitución de un fuerte polo opositor al gobierno nacional. El sindicalismo orgánico demostró su poder, aún sin echar mano a cartas más impactantes como la del paro general. Nada asegura que el camino a seguir por esta articulación sindical augure mayor combatividad, pero la posibilidad está abierta.</p>
<p>Esta posibilidad podría constituir un llamado de atención, más allá naturalmente de hacia el gobierno nacional, a las otras fuerzas políticas que buscan disputar la oposición al macrismo. Es por ello que las grandes masas movilizadas del viernes, en caso de no encontrar vasos políticos comunicantes, podrían incluso verse como un contrapeso a la capacidad de movilización demostrada por Cristina Fernández en Comodoro Py semanas atrás.</p>
<p>¿Tiene entonces CFK razones para temer tras la marcha del 29A? Probablemente sí, en la medida de que queda evidenciado quenel monopolio de la movilización callejera no le pertenece; aunque posiblemente no, en tanto que aún sumando a todos los personajes que poblaron el escenario frente al monumento Canto al Trabajo, no se alcanza a igual la ascendencia electoral de una figura como ella.</p>
<p>Menos auspicioso es el escenario para Sergio Tomás Massa que si ya había visto recortada su incidencia opositora tras la reaparición de Cristina, luego del 29A reafirmó su marginal sito en la primera plana de la política. De todas formas, el líder del Frente Renovador sabe que tiene los votos necesarios para avalar o vetar el avance, por ejemplo, del tan mentado proyecto de prohibición de despidos. Esto será así, no obstante, si puede reafirmar su condición de líder de su propio espacio, cuestión que se encuentra en duda teniendo en cuenta que ya hubo declaraciones contrapuestas respecto de la ley entre los propios legisladores de su bloque.</p>
<p>En suma, la reaparición del gremialismo opositor como fuerza cohesionada y movilizada no solamente puede representar una amenaza para la gobernabilidad de Macri, sino que implica, de plano, un nuevo espacio de poder con el cual deberá negociar quien quiera que ostente la dirección política de la oposición en el país.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/quien-le-teme-al-sindicalismo-argentino-del-acto-del-29a/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/quien-le-teme-al-sindicalismo-argentino-del-acto-del-29a/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Del resistir y aguantar al Frente Ciudadano</title>
		<link>https://marcha.org.ar/del-resistir-aguantar-al-frente-ciudadano/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/del-resistir-aguantar-al-frente-ciudadano/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Apr 2016 03:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[13A]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Frente Ciudadano]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=26138</guid>

					<description><![CDATA[Una mirada después del 13A]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Luka Morello / Foto por Gustavo Pantano</strong></p>
<p><em>Un actor que parecía no tener una respuesta contundente frente al avance neoliberal, el kirchenrismo y principalmente Cristina Fernández de Kirchner, demuestra después del 13 que es capaz de construir una agenda y perspectiva política difícil de eludir.</em></p>
<p><strong>¿Fin de Ciclo?</strong></p>
<p>Las percepciones, el afán y el vicio del pronóstico en la política muchas veces nos lleva a transitarla como quien se sube a una montaña rusa y sólo espera el descenso vertiginoso para poder expresar la plenitud del acto. Las miradas cargadas de cortoplacismo han generado en ojos por izquierda o por derecha (en ambos extremos correspondientemente) desde conjeturas como “estamos en una situación prerrevolucionaria” hasta el tan expresado por vario “llegó el fin de ciclo”. El 13 de abril fue nuevamente un cachetazo a la ortodoxia y la comodidad ideológica que necesariamente debe voltear las miradas políticas hacia la realidad, único factor para interpelar e intentar cambiar.</p>
<p>No se trata, entonces, de expresar meros sentimientos sobre lo que pasó en Comodoro Py y mucho menos abonar a los discursos gorilas tanto por izquierda o derecha El 13 barre la teoría del fin de ciclo a cecas y debe interceder en las necesarias lecturas de quienes pretenden elaborar una opción popular en la Argentina.</p>
<p>Decíamos no hace mucho tiempo atrás, antes que el advenimiento electoral del neoliberalismo sea una realidad, que la acumulación de fuerza orgánica, la necesidad de visibilidad, la necesidad de interpelar con el diálogo y las propuestas a los sectores más progresistas eran tareas inminentes de las organizaciones que se proyectaran como posibles alternativas al kirchnerismo. Hoy las tareas no han cambiado demasiado, pero hay una agenda política que se instala necesariamente después del 13, y que no puede ser eludida.</p>
<p><strong>El 2016 no es el 2001</strong></p>
<p>El fin de un ciclo o, mejor dicho, la exposición de los techos que el kirchenrismo venía demostrando en sus últimos momentos (inflación, techos paritarios, fortalecimiento de la línea Berni, crisis del modelo de exportación sojera) empujaban a muchos a plantear una ineludible recomposición por derecha del “Proyecto”. Se esperó entonces una alternativa que pudiera recomponer la reacción dentro del PJ sin romper con la tradición kirchnerista y realizar los ajustes necesarios, producto de un agotamiento de un ciclo económico. La alternativa fue Scioli y entonces la realidad se amigó con el análisis. Sin embargo, Scioli no solo fue esto, sino que fueron dos elecciones completamente diferentes: una primera vuelta donde el candidato que tan poca confianza inspiraba para el ala de izquierda del kirchnerismo no llegó ni a superar a su rival ultra derechista. Y una segunda vuelta donde no se votaban caras ni representantes –ni siquiera se expresaba una aceptación o no del “Proyecto”–, sino que se debía decidir entre dos modelos totalmente diferentes, y por ende entre dos condiciones para hacer política muy distintas.</p>
<p>Tras los resultados del balotaje la crisis política se hizo sentir en el kirchnerismo, más precisamente en el PJ, con la apertura del libro de pases del FPV al amiguismo-pro. Entonces el fantasma del 2001 cerraba su cóctel. Teníamos el fin de un ciclo, teníamos el ajuste como condición objetiva irrevocable y teníamos la crisis política “de los de arriba”. El problema es que en 2016 existe un pequeño gran factor que en 2001 estaba ausente y entonces el juego de TEG se nos desmorona. En el 2016 existe una referente y líder popular llamada Cristina Fernández de Kirchner. Una Cristina que frente a la avanzada neoliberal y frente a la necesidad del pueblo de expresarse contundente y orgánicamente (el espontaneísmo no es un opción política, por eso es  espontáneo) es más parecida a un Chávez argentino que a un Tabaré en Uruguay.</p>
<p><strong>El Frente Ciudadano y el ser o no ser</strong></p>
<p>La figura de Cristina Kirchner no sólo es una pieza ineludible en la política popular contemporánea; al mismo tiempo, la líder política con más legitimidad de los últimos 30 años en nuestro país se para frente a más de cien mil personas y dicta iniciativas y coordenadas políticas. Cristina Fernández llamó a construir un “Frente Ciudadano” que “no distinguiera colores políticos” y que sólo le preguntara a la gente si “vive mejor o peor que el 19 de diciembre”. Es decir, convoca a un frente que amplíe la base orgánica de Unidos y Organizados y que demuestre en medio de una interna feroz peronista que el kirchnerismo es el único que puede aglutinar un proyecto con perspectivas de gobernabilidad; convoca a amigos y cercanos a peronistas y no peronistas reavivando el ideal “frentistanacionalliberador” del peronismo (un frente patriótico dirán algunos) y por último delimita el sector social al cual interpelar (no creo que haya muchos sectores de clase alta que vivan peor después del 10). ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo delimitarse de una alternativa que tiene política, tiene una referencia ineludible y tiene una estrategia amplia?</p>
<p>El kirchnerismo orgánico no fue el que convocó a las masas a la insurrección popular frente a las medidas de ajuste de Macri, aunque muchos sectores se lo exigieran. Se lo exigieron para demostrar que no lo hacían. El problema es que se puede seguir toda una vida exigiendo y haciendo análisis sobre lo que no va a pasar, o se puede asumir la contradicción de que hay situaciones que requieren menos purismo e ideologisismo. El kirchnerismo es político e institucionalista, porque la etapa es política e institucionalista y no insurreccional.</p>
<p>No se ve como factible pensar una expresión política con vocación de masas y popular que no tome hoy en día la agenda que Cristina Fernández impuso el 13 de abril.  Si la tarea no es solo resistir, sino fortalecer los pisos organizativos que se generaron en 12 años (por fuera y dentro del kirchnerismo) y se sigue  pensando que es necesario generar otra política.</p>
<p>La unidad es una alternativa en pos ir pariendo alternativas. Tomar la agenda que propuso Fernández no es tan simple como sumarse al FPV, sino interpelar a un llamado que pueda, en nuevas condiciones, seguir fortaleciendo la tarea de aquellos que intenten dar una salida más parecida a Venezuela que a Uruguay. Fortalecer, organizar, interpelar y acumular. Siempre con el pueblo, ser: con lo progresivos, ser; con la ortodoxia y contra la realidad, no ser.</p>
<p>Hasta el día de hoy los diferentes espacios del kirchnerismo han valorado, según sus propias estrategias, qué es esto del Frente Ciudadano. ¿Quién y cómo dará los primeros pasos de este Frente mientras la interna del PJ consuma mucha de las fuerzas del viejo y nuevo peronismo? El Frente Ciudadano podrá ser una recomposición del kirchnerismo o podrá ser una forma orgánica de resistencia donde las opciones que intenten radicalizar el techo del kirhcnerismo puedan desarrollarse (quizás ambas). El Frente Ciudadano puede nacer un varias oficinas o puede surgir desde muchos barrios… Ese capítulo se lo dejo a la realidad por construir.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/del-resistir-aguantar-al-frente-ciudadano/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/del-resistir-aguantar-al-frente-ciudadano/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Declara Cristina Fernández: su regreso obliga a tomar posición</title>
		<link>https://marcha.org.ar/declara-cristina-fernandez-regreso-obliga-tomar-posicion/</link>
					<comments>https://marcha.org.ar/declara-cristina-fernandez-regreso-obliga-tomar-posicion/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Apr 2016 03:50:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Caviasca]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=25765</guid>

					<description><![CDATA[Comodoro Py]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Guillermo Caviasca</strong></p>
<p><em>¿Se puede eludir la polarización del momento? ¿La contradicción que se expresa es la principal? ¿El resultado de esta pelea nos arrastrará? ¿Qué contenidos de clase se manifiestan en los movimientos de defensa u odio a Cristina? El cronista plantea preguntas y recorre escenarios posibles.</em></p>
<p>El escenario político aparece estos días monopolizado por las citaciones judiciales a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En segunda instancia, queda la vinculación de Macri con empresas offshore (que habla de naturaleza decadente de la burguesía local). Y muy atrás está el duro ajuste y las medidas de entrega que el PRO implementa a “tambor batiente y paso redoblado”.</p>
<p>Pero, esencialmente, la política está monopolizada por la presencia de la ex presidenta en tribunales y las enormes expectativas que genera por adhesión o rechazo en amplios sectores de la población.</p>
<p>¿Se puede eludir la polarización del momento? ¿La contradicción que se expresa es la principal? ¿El resultado de esta pelea nos arrastrará a todos? ¿Qué contenidos de clase se manifiestan en los movimientos de defensa u odio a Cristina?</p>
<p>No creemos que el hecho de que Cristina aparezca en la escena sea menor, ni que haya sido pensado para “tapar el ajuste”. En realidad, el ataque al kirchnerismo es parte de un plan político mucho más amplio que tiene como objetivo reencauzar la estructura política, económica e ideológica de nuestro país. Decimos usar “reencauzar”, justamente porque el kirchnerismo no produjo cambios estructurales que permitan considerar que transformaron a la Argentina, pero sin dudas las modificaciones que se desarrollaron en los anteriores 12 años han sido suficientes para que las clases dominantes y amplios sectores de la sociedad los sintieran como “intolerables” en algunos casos y en otros, al menos, “molestos”. Así el ataque al kirchnerismo tiene contenido de dar integralidad a la maniobra operando sobre lo simbólico.</p>
<p>En este momento político aparece una polarización. De un lado Cristina y los que la defienden; y por otro los que quieren ver a “la yegua” presa o, al menos, ven con agrado que esté paseándose por tribunales. ¿Expresa algo fundamental? Ya dijimos que no es una distracción, pero entonces, ¿qué es?</p>
<p>Cristina no es Perón porque, justamente, los cambios estructurales y la organización popular no estuvieron en el horizonte K. Sin embargo, el ataque al kirchnerismo en general y a Cristina en este momento se desarrolla como un ataque a una representación del kirchnerismo: se ataca a ideas de igualdad, de justicia social, de independencia, de intervención estatal, de posicionamiento internacional. O sea, se ataca al K como expresión de una política que el K no fue (o lo fue mal o moderadamente en algunos casos).</p>
<p><strong>Reconfiguración del capital</strong></p>
<p>Debemos pensar la situación actual en estas coordenadas: vivimos una contrarrevolución (o una reacción antinacional y antipopular) sin haber vivido una amenaza de revolución. En el mismo sentido de que vivimos un ajuste brutal sin haber tenido una crisis que lo justifique. Porque el PRO viene a reconfigurar el capitalismo argentino, a terminar la labor que comenzó Martínez de Hoz, desarrolló con profundidad Menem y que ahora busca ser “definitivamente” concretada. Viene a borrar una etapa de la historia y enlazar el presente con el pasado extraviado aquel fatídico 1945.</p>
<p>Transformar a la Argentina en un país integrado completamente al mercado mundial sin barreras o “distorsiones”, eliminando sectores “artificiales” del aparato productivo y con ellos las clases que los integran. Para ello busca dar un golpe “ideológico” que permita establecer un clima de ideas que articule ese modo de acumulación y un bloque histórico capaz de hacerlo duradero.</p>
<p>El kirchnerismo no era lo mismo: era una dependencia, pero más negociada con reservas de una parte de la autonomía estatal y del mercado local a sectores que necesitaban la existencia de un Estado nacional propio. Y por otro, quizás su principal déficit, la construcción de una forma liberal (individual) de articulación de su base social. Por eso hoy el kirchnerismo muestra una potencia en amplios sectores de las masas, clase media y pobres en general (no se nota esa misma presencia activa entre la clase obrera), que le permite tener una potencia social que no aparece reflejada ni en organización y en presencia en el aparato estatal o partidario.</p>
<p>Si la contradicción K-antiK no expresa claramente en el polo K la liberación nacional ni a la clase obrera, en definitiva no expresa a la patria. El polo antiK, hoy en el gobierno, sí es con claridad antiobrero y antipatria. Y ante la ausencia de otra oposición, el movimiento popular cristinista es la única resistencia visible, hasta ahora, contra su avance (teniendo en cuenta la ausencia del sindicalismo hasta hoy); fuerte numéricamente pero débil en proyecto y organización.</p>
<p>Entonces aparece una contradicción principal de la política que es el terreno donde resulten los problemas fundamentales el macrismo y seguidores vs. el cristinismo. Lo queramos o no, implica al campo popular en su conjunto y obliga a tomar posición. Los resultados de esta pelea nos afectarán a todos porque el aplastamiento de Cristina es presentado ante las masas y la opinión pública nacional en internacional como la derrota de las ideas de izquierda, del “montonerismo”, del estatismo, el populismo, etc. (sea o no, no importa es como quieren que quede en la conciencia masiva para los siguientes años más allá de lo que los historiadores interpretemos en los libros o se debata en cenáculos de intelectuales y militantes).</p>
<p>Frente a la polarización se abre un tercer camino que algunos parecen intentar tomar: denunciar a ambos contendientes como parte de lo mismo y/o mantenerse los más ajenos posibles a la disputa. Sin embargo, la historia no es la historia de las ideas correctas, o si lo es, lo llega a ser cuando estas ideas encarnan en amplio sectores de masas. Ya que la historia es la de procesos que abarcan a grandes grupos de gente. Ser ajenos no está bien, ya que el resultado de lo que pase nos afectará en forma negativa a las clases populares y sólo ayudará a profundizar la dependencia nacional.</p>
<p><strong>Posibles escenarios</strong></p>
<p>El triunfo de Cristina la colocaría a la cabeza de la oposición “dura” (según la terminología mediática) y preanuncia su temido retorno. Las limitaciones de un retorno de Cristina para la idea de “ir por más” o lograr cambios profundos es un segundo problema que sin dudas subyace en el pensamiento de los que “creemos” ser revolucionarios. Una comparación entre la “resistencia peronista” y el kirchnerismo fuera del Estado (anacrónica y fuera de lugar, pero la hago igual) salta a la vista tanto en organización como en proyecto. El peronismo e incluso el mismo Perón sustentaban esos años la idea de que el periodo 45-55 había tenido limitaciones y debía ser superado (hoy solo repetir actualizadas las políticas del 45 sería una revolución de cabo a rabo). En las masas populares K (un poco en la militancia, pero nada en los cuadros dirigentes) no se nota un idea parecida, el retorno K que anuncian es acrítico.</p>
<p>No parece que en el corto plazo se desarrollen fuerzas sociales y políticas que movilizadas puedan hacer frente al macrismo. Echar a Macri, impedir que gobierne, debilitarlo y hacer que su plan fracase, es una tarea necesaria para nuestra supervivencia. El sindicalismo, que en nuestra historia ha tenido el rol de vetar las políticas de los gobierno antipopulares, hoy se encuentra debilitado institucionalmente y carcomido ideológicamente. Por lo tanto el cristinismo es la única fuerza de masas visible en esta coyuntura que se dice oposición. Esto también habla de la debilidad organizativa en que quedó el pueblo después de estos 12 años.</p>
<p>La discusión política se ha corrido a la cuestión delictual, esa es una de las trampas de este momento. Y sin dudas beneficia al macrismo. Los “a futuro” no son delito, sino medidas con las que se pretendía condicionar al futuro gobierno. Los contratos con el Estado son un tema más oscuro. Y las offshore pueden o no ser delitos, pero siempre es una muestra de la voluntad de fugar capitales. La reducción al delito o a la corrupción de los debates nos aleja de la discusión de que país queremos y la naturaleza social de las medidas y políticas en discusión. Ese es el terreno al que debemos ir, que la potencia de la movilización popular se ubique en el campo de las discusiones fundamentales, los tarifazos, la deuda, etc. Es la tarea ver que la movilización popular, cristinista o no, le haga al mayor daño posible a las políticas del gobierno, para salvar a la patria.</p>
<p>Entonces lo paradójico es que defender a Cristina no es defender a la patria. Pero el ataque a Cristina es parte de un ataque a la patria. Es una encerrona, la historia parece ir por carriles contradictorios, dificultosos, pantanosos. Decía Marx que “los hombres hacen su propia historia”, pero no lo hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias en que se encuentran directamente, que existen y transmite el pasado. Es este el escenario que tenemos y no podemos negarlo.</p>
<p>Este miércoles Cristina demostrará ser la única líder con convocatoria de masas y su potencialidad de condicionar con esas masas la “gobernabilidad”. Como use ese poder será una muestra de la naturaleza de su proyecto a futuro. Puede ser una masa de negociación para garantizarse el reparto del Estado en el futuro cercano o puede ser un factor de desestabilización que frene los planes macristas.</p>
<p>Quien escribe estas líneas espera que la vitalidad del cristinismo popular sea capaz de manifestarse con fuerza y contundencia en la lucha por la defensa de los sagrados intereses del pueblo argentino; un paso que aún no se ha dado.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/declara-cristina-fernandez-regreso-obliga-tomar-posicion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://marcha.org.ar/declara-cristina-fernandez-regreso-obliga-tomar-posicion/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>4</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
