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	<title>Cristian Aldana &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Cristian Aldana &#8211; Marcha</title>
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		<title>Juicio contra del Pópolo día 1: Desarmar la estrategia de la bondad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Aug 2024 21:09:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[Ariell Carolina Luján]]></category>
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					<description><![CDATA[Una crónica de la primera jornada y la reflexión sobre la estrategia de la bondad: cuando ellos son los “buenos y correctos” y las denunciantes las “malas y locas”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Con fuerte acompañamiento a las sobrevivientes, comenzó en el TOC 25 el juicio contra Miguel del Pópolo, ex músico de 37 años, procesado por tres violaciones y una agresión física en 2013 y 2016 y quien declaró negando todos los hechos. </em><em>Una crónica de la primera jornada y la reflexión sobre la estrategia de la bondad: cuando ellos son los “buenos y correctos” y las denunciantes las “malas y locas”.</em></p>



<p><strong>Por Ariell Carolina* y Laura Salomé Canteros | Foto: Julianite Calcagno</strong></p>



<p>21:55 pm del día martes 20 de agosto del año 2024.</p>



<p>Llegué hace pocos minutos a casa. Me acomodo y predispongo psíquica y emocionalmente a escribir sobre lo vivenciado hoy en la primera audiencia del juicio contra Miguel del Pópolo.</p>



<p>Cuando me enteré que el juicio sería en el mismo Tribunal que fue nuestro juicio, sentí algo muy extraño. Por un lado, pensé sobre las sincronías de la vida y la justicia poética de cerrar la puerta de un ciclo que nos entrelaza como denunciantes, en el mismo lugar. Imaginando que hay un tiempo que busca ser revelado. Un tiempo donde el silencio ante los abusos del sistema patriarcal, no existe. Y por el otro, lo personal. Mi propia historia. Volver al mismo lugar donde por un año fui todas las semanas a poner el cuerpo en un proceso revictimizante como lo es el judicial.</p>



<p>Mailén Frías y Rocío Marques, no sólo lo denunciaron penalmente, también hicieron un escrache público y masivo a través de un video de YouTube.</p>



<p>Tan contundente fue que, gracias a la potencia de sus relatos, se <em>destapó la olla</em> que encubría a los abusadores del “rock argentino”. Se desató una seguidilla de denuncias y escraches, y se visibilizaron aún más los escraches que tiempo atrás habíamos realizado tanto yo, con mi pancarta del “No nos callamos más”, como Felicitas, con su WordPress Yanonoscallamosmas, visibilizando los abusos y violencias vivenciados con Cristian Aldana.</p>



<p>Abrieron una puerta que rompió con la impunidad de los músicos abusadores del país. Y creció tanto la fortaleza de creernos, alentarnos a defendernos y a hablar de nuestras historias de violencias, que cada vez se sumaban más mujeres e identidades disidentes a denunciar públicamente a todo macho abusador sin importar quién fuera.</p>



<p>Así cayeron no sólo músicos, también curas, actores, políticos, monjes, doctores, padres de familia, primos, tíos, abuelos, profesores, compañeros de trabajo (..) y se profundizó algo fundamental. Nuestra herramienta más preciada y, sobre todo, propia y genuina. <strong>Saber que podemos defendernos con nuestras voces</strong>, porque hay una red que nos cree y acompaña. Saber que nuestros cuerpos, aún con las marcas y los traumas, tienen la capacidad de reconstruirse, reformularse y tomar fuerza con otres para defendernos. Saber que estamos dándole voz y validación a la víctima que fuimos, para construirnos por fuera de aquella identidad opresiva. Saber que así prevenimos a les que vienen. Y si bien denunciamos y accedimos al sistema judicial por muchos motivos: desinformación, miedo, búsqueda de protección, una solución, el cese de la violencia, y muchas otras circunstancias más; estamos todxs de acuerdo en que una denuncia judicial no es la única ni la mejor opción para defenderse. Y que podés elegir qué hacer frente a un suceso de violencia porque estamos diversificando información crucial para pensar, profundizar, renombrar y protegernos de los abusadores. A través de nuestras experiencias de autodefensa.</p>



<p>Coincidimos en la frase “qué hermoso que es tenernos, qué potentes son nuestras redes”. Claro que exigimos y esperamos una condena ejemplar, pero sabiendo cuál es nuestro rol en este entramado y que el logro más importante ya es tangible: creernos y acompañarnos.</p>



<p><strong>Una audiencia, nuestra sala</strong></p>



<p>La audiencia comenzó a las 13.45, hora y media después de lo pautado. El imputado se acreditó a las 10.20 y se escondió con uno de sus cómplices. Nos encontramos en el Tribunal 25 con Rocío y Mailén, quienes habían llegado entre las 11.30 y 40. También estaban Sofía Otero, denunciante del violador condenado Lucas Carrasco, Felicitas Marafioti y Charlie de Palma, compañeras denunciantes en el caso contra Cristian Aldana. Compañerxs testigxs en nuestra causa, personas que también escracharon a quienes les abusaron y amigxs.</p>



<p>También “la Rusa” y Julián Desbats, las primeras personas en ayudar a realizar y difundir los videos donde Mailén y R. pudieron hacer el descargo de los abusos y maltratos que el procesado había hecho. En la previa estuvieron, además, integrantes de la Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a Víctimas (DOVIC).&nbsp;</p>



<p>Todos los juicios inician de la misma forma, se leen las denuncias realizadas. Los testimonios de aquél primer momento en el que hablaste de tu historia de abusos en el marco judicial. Escuchaba y mi cuerpo se ponía cada vez más tenso, todxs estábamos conmocionadxs, llenos de bronca y dolor. Mailén rompió en llanto y su abogada Gabriela Conder la asistió con un abrazo contenedor y profundo, mientras detrás de ella estábamos nosotres. Dándole fuerzas, acercándole agua, un aceite esencial y pañuelos.</p>



<p>La misma saña, el mismo disfrute con el dolor ajeno que absolutamente todos los violadores y abusadores sexuales, emocionales y psicológicos sienten. La violencia física y el castigo psicológico como armas de manipulación para la humillación. El moldeamiento identitario ejercido violación tras violación para convertirte en una víctima. La maquinaria del sistema de abusos reproducida por otro sano hijo del patriarcado.</p>



<p>Luego de este momento tan intensamente doloroso e impotente ante la crudeza de los testimonios alrededor de las 16 hubo un cuarto intermedio. Salimos a descansar. Mailén estaba mejor, y ya no iba a poder estar mucho más en la sala porque iba a declarar el imputado.&nbsp;</p>



<p><strong>Primer revés para la defensa</strong></p>



<p>El acusado, cabizbajo y nervioso, miró de frente la situación que lo tiene como protagonista hace ocho años. Su defensor -de oficio-, intentó una primera maniobra, apelar a un “plazo razonable” y pedir al Tribunal que se “declare extinguida la acción penal y se dicte la absolución” ante “una causa paralizada por 6 años” apuntando a la responsabilidad del Estado y la “buena conducta” de del Pópolo.</p>



<p>Fue cuando, de forma unánime, el Tribunal; la fiscalía, a cargo de Guillermo Pérez de la Fuente; y la querella, en representación de la abogada Gabriela Conder, respondieron “no hacer lugar” y elevar la apuesta apelando a que el Estado argentino debe responder a la “multiplicidad de las violencias por razones de género y a las víctimas” citando la CEDAW, Belém do Pará y fallos de la CIDH.&nbsp;</p>



<p>“Este intento de que la causa termine sin un juicio no es razonable”, alegó Pérez de la Fuente y agregó que “se pretende hacer como si no hubiera pasado nada” ante “hechos gravísimos”. Por su parte Conder interpeló cambiando la perspectiva: “¿Cuál es la afectación a del Pópolo? Para las víctimas también corren los plazos y el Estado se comprometió con tratados internacionales y tiene que resolverlo”.</p>



<p>Según los requerimientos del fiscal, los hechos de violencia sexual se enmarcan en un contexto previo a las violaciones y van más allá. Toma en cuenta, en la historia de Mailén el maltrato psicológico al que fue sometida; en la de Rocío la presencia/ ausencia del consentimiento en una relación de pareja y el hostigamiento posterior; y en la de A. la impunidad: tras la violación, la “disculpa”.</p>



<p><strong>Googleá abuso sexual</strong>&nbsp;</p>



<p>Nunca me había tomado el trabajo de escuchar con tanta atención el relato de un violador. Me ayudó mucho no mirarlo y sólo escuchar y escribir. La construcción de su coartada, es la misma de todos: son unas mentirosas. Antes, miró a cámara, se acomodó el pelo y gesticuló ademanes. Fueron 5 horas y media de declaración seguida de una abstención a preguntas de un lado, del otro y del Tribunal.</p>



<p>El acusado separó el relato: comenzó a hablar de los sucesos denunciados por A., quien presenció la audiencia en una primera instancia a través de videollamada; luego por Mailén y por último de Rocío. Su discurso se unía en la idea de que la verdadera víctima era él. Ya sea por los celos de una o la obsesión o los inventos de las otras.</p>



<p>Se refirió a la salud mental de las denunciantes y querellantes utilizando frases y palabras minuciosamente calculadas. Por ejemplo, antes de decir literalmente que estaban <em>locas</em>, dijo que él lo que menos quería era revictimizar. Y pidió disculpas porque dadas las circunstancias, debía exponerlo así ya que “está en juego mi futuro”. Fue la introducción para catalogar de mentirosa a una; de manipuladora, hostigadora, acusadora, obsesiva y ladrona a la segunda manifestando odio y efusividad. Y cuando sostuvo sobre la tercera que “no coinciden las fechas” y sobre la violación que: &#8220;No sé a qué se refiere, pero en 2013 no fue&#8221;. Sic.</p>



<p>Sobre el hecho de agresión física sobre Mailén ratificó que “tuvieron una discusión” esa noche, pero desmiente los supuestos golpes afirmando que “ella lo golpea a él” y que solo “se tropezó”.</p>



<p>La <em>estrategia de la bondad</em>, que utilizan muchos violadores para defenderse de las acusaciones contra ellos. Ellos son los “buenos y correctos” y las denunciantes las “malas y locas”.</p>



<p>Para defenderse de uno de los hechos que llegaron a juicio, dijo que “no se le paraba, que la tenía dormida” y se preguntó “¿cómo una persona con el pito dormido puede violar a otra? El hecho sexual no se consumó, porque yo no tenía erección, así que jamás podría haber violación en ese contexto”. Un significante falocéntrico que no existe.</p>



<p>*</p>



<p>El objetivo de un abusador violador es violar y abusar. Y logrará su cometido como pueda y como sea que estén dadas las condiciones para hacerlo. <strong>La violación no es sólo la penetración de un pene en una vagina o un ano. La violación es un acto de ultraviolencia, poder y manipulación que puede suceder de diversas y múltiples formas.</strong></p>



<p>La violación en un violador es constante. No violan una, dos o tres veces. Violan siempre y a toda persona con la que interactúan en profundidad con una u otra estrategia psicológica, emocional y física; por separado o junto. Su cometido es abusar de alguna forma a su víctima. Y enredarle en su discursiva con acciones minuciosas para que crea y sienta que jamás podrá escapar de su poder.</p>



<p>Luego prosiguió con la misma táctica de manipulación discursiva refiriéndose directamente al Tribunal: “Les cuento todo esto para ubicarlos en tiempo y espacio, y que por lo menos juzguen los hechos en base a un contexto real. Porque esto fue lo que pasó, y esta es la verdad”. Aludiendo una vez más a qué todo lo relatado por las denunciantes es un invento para perjudicarlo.</p>



<p>Cerró reafirmando su posición de víctima frente a las denunciantes: “Soy insistente en repetir porque estuve sin poder hablar durante 8 años. El más afectado en todo esto fui yo. Hace 8 años que estoy inválido. No puedo salir tranquilo a tocar música o ver una banda”.</p>



<p>Un violador con miedo a salir porque lo reconozcan y no lo dejen entrar a ver una banda de música. Mientras, cientos de ex víctimas y sobrevivientes están haciendo un esfuerzo incansable para romper el silencio y no reproducir la maquinaria de la violencia contra ellxs mismxs, primordialmente.</p>



<p>Esto es el patriarcado, la cultura del abuso y la violación. Que no se acabó, no terminó y no terminará pronto. Pero que nos encuentra tejiendo redes de fortaleza, información real y útil para quienes deciden romper el silencio, abandonar la identidad víctima y no negociar absolutamente nada con los machos violentos y abusadores.</p>



<p>*escritora, editora y activista de la proclama “ya no nos callamos más”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/juicio-contra-del-popolo-dia-1-desarmar-la-estrategia-de-la-bondad/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Mailén Frías: &#8220;Denunciar en la justicia es un hecho bastante traumático&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mailen-frias-denunciar-en-la-justicia-es-un-hecho-bastante-traumatico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Aug 2024 05:45:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Aldana]]></category>
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		<category><![CDATA[Ya no nos callamos más]]></category>
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					<description><![CDATA[Comienza el juicio contra el ex músico, Miguel del Pópolo, acusado de “abuso sexual agravado reiterado y lesiones leves agravadas”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Con la palabra de las sobrevivientes como elemento probatorio principal, comienzan las audiencias y el debate contra el ex músico, Miguel del Pópolo, acusado de “abuso sexual agravado reiterado y lesiones leves agravadas”. A ocho años de una denuncia clave, habla Mailén Frías, una de las tres denunciantes y querella en el juicio.</em></p>



<p><strong>Por Laura Salomé Canteros | Foto: Julianite Calcagno</strong></p>



<p>Cuando en 2016 Mailén Frías publicó en YouTube su denuncia, estalló el silencio ante las violencias en el rock. Luego, el &#8220;ya no nos callamos más&#8221; inauguró un camino irreversible hacia otros/ muchos/ todos los ámbitos, allí donde los escraches fueron los oasis posibles ante la desidia y la complicidad con los machos y la cultura del abuso de poder.</p>



<p>Luego, tras años de visibilidad, reclamo al Poder Judicial para que escuche a quienes denuncian, de consolidación de plexos normativos y de sensibilidad comunitaria contra la agresión sexista; llegaron las condenas a Cristian Aldana y Lucas Carrasco en 2022, a Mariano Mera Alba Figueroa en 2023 y a Juan Darthés y José Alperovich en 2024.</p>



<p>Una genealogía que se sigue escribiendo ya que este mediodía, en Paraguay 1536, CABA, se realizará la primera audiencia contra el ex músico y cantante, Miguel del Pópolo, acusado de “abuso sexual agravado reiterado y lesiones leves agravadas”. Un debate que comenzará con la lectura de requerimientos y acusaciones y seguirá con el llamado a indagatoria a quien debe responder por sus actos.</p>



<p>Con la palabra de las sobrevivientes como elemento probatorio principal, del Pópolo fue acusado formalmente el 25 de abril de 2017 por cuatro hechos por los que podría recibir condena penal; tres de violencia sexual y una agresión física, contra Mailén, R. y A., jóvenes que se organizaron desde entonces contra la impunidad patriarcal.</p>



<p>Del Pópolo está acusado de violar a R., su pareja, entre enero y marzo de 2013 y de agredir sexualmente a A., con quien tuvo un encuentro ocasional el 24 de octubre de 2013. Contra Mailén, quien era su amiga, está acusado de agredirla físicamente primero, el 7 de abril de 2016, y de violarla tres días después.</p>



<p>El proceso llegará a su fin en octubre de este año y pondrá en debate público la importancia de la reparación integral para las sobrevivientes de violencia sexual durante la democracia en un contexto de creciente demagogia punitiva y de desmantelamiento de las políticas de protección de derechos hacia las mujeres y LGBT+.</p>



<p>Las audiencias se realizarán el 20 y 29 de agosto; el 10 y 19 de septiembre; y el 1, 10, 22 y 31 de octubre. Por la libertad sexual y el derecho a decir NO y contra la sumisión y la soledad, un juicio por sobrevivir, ser felices y reír últimas. El final de un camino de búsqueda de justicia <em>indie</em>, compuesto por las mismas sobrevivientes.</p>



<p>“Mailén, R. y A. no se conocían”, sostiene uno de los documentos judiciales que argumenta el procesamiento contra el acusado en defensa de la “libertad sexual” y el “derecho a decir NO” y continúa: “Sus denuncias no son un acto preparado, sino tal como lo expresaron, de a una fueron tomando valor para denunciar lo ocurrido al conocer la presentación de la otra”.</p>



<p>Sobre el abrazo del movimiento feminista y el momento en que tomó conciencia de que la denuncia colectiva se puede transformar luego de años en una sentencia histórica, dialogamos con Mailén Frías.</p>



<p>*</p>



<p><strong>&#8211; ¿Qué recordás del abrazo colectivo posterior a la denuncia que realizaste en YouTube allá por el año 2016?</strong></p>



<p>Al momento de hacer la denuncia, ya sabía que no iba a estar sola. Hacía unos meses que me había enterado del movimiento “ni una menos”, que se estaban considerando las denuncias por violencia de género y eso me dio la sensación de que si yo denunciaba podía tener ayuda, podía estar contenida. Y resultó que sí, cuando hice la denuncia en redes sociales hubo un montón de gente que se acercó para ayudarme, contenerme y no solamente personas que habían sufrido lo mismo sino personas, que trabajaban para ayudar a gente en la misma situación que yo. Así que fue inclusive antes de hacer la denuncia que sentí que el abrazo y la contención ya estaban.</p>



<p><strong>-¿Cómo fue ese camino entre la denuncia y la apertura de una causa judicial?</strong></p>



<p>En principio, cuando denuncié en la comisaría no tenía ni idea de la magnitud que tenía una causa de este estilo; de hecho, cuando hago la denuncia y empiezo a relatar lo que me habían hecho, lo sentí de una manera y cuando me trasladaron al hospital para hacer las pericias, empecé a tomar dimensión de lo que me habían hecho.</p>



<p>Cuando empezaron a nombrar algunas lesiones me empecé a dar cuenta que era realmente grave y tenía la magnitud suficiente como para seguir con la causa, como para que no quede solamente en una denuncia. Después, cuando hago el video y lo publico en redes, también ahí me empecé a dar cuenta que al haber otras personas que habían sufrido lo mismo que yo, incluso cosas más graves de las que sufrí por la misma persona, me di cuenta que tenía que seguir, que tenía que seguir la causa y tratar de que se llegue a un juicio.</p>



<p>Recuerdo que en ese momento me empecé a encontrar con varias personas que me ayudaron. Una de ellas, Leonor Silvestri, me dijo: “Estas cosas pueden durar años, capaz pasan doce años”. Ahí sentí que no lo iba a poder llevar adelante. Esperaba que dure menos, que sean dos años, un año, pero en el transcurso del tiempo me di cuenta que estas cosas son muy lentas y hay que esperar y presionar -de alguna manera- para que esto se lleve a cabo. Hoy no puedo creer estar a horas de la primera audiencia, pero la verdad es que estoy bastante agradecida con cómo se fueron dando las cosas. En cuestión de tiempos, también, por un tema de salud mental.</p>



<p><strong>-¿Cuándo te diste cuenta que éramos un montón, que había todo un movimiento contra los abusos y la impunidad?</strong></p>



<p>Cuando empiezo a mandarle mensajes a algunas personas que estaban en el entorno de él, hubo gente que me trató muy mal, que me empezó a decir que estaba mintiendo, que estaba tratando de sacar algún beneficio. Esas personas me hicieron dar cuenta que no iba a ser fácil que me creyeran y que tenía que preguntarles a otras si realmente lo que me habían hecho a mí, les había pasado.</p>



<p>Entonces, recuerdo algunas secuencias que él me había contado con respecto a otras chicas con las que se había relacionado. Cosas como por ejemplo que a él lo maltrataban; entonces, al darme cuenta que la versión de sus amigos era que yo lo maltrataba a él dije: “Bueno pensemos en buscar a estas personas, en preguntarles si les pasó lo mismo que a mí”. Era muy importante ese apoyo, pero más que nada era una contención lo que buscaba. <strong>Necesitaba que alguien me dijera que me creía, que había pasado lo mismo, que no era que yo había hecho algo malo</strong>. Entonces, me comuniqué con su ex novia y ella me contó algunas cosas. Lo primero que me dijo fue “Yo te creo, a mí me pasó también”. Y luego de que hicimos los videos y los publicamos, empezaron a aparecer otras personas.</p>



<p>Excepto sus amigos que me hostigaron al principio y trataron de frenar lo que estaba haciendo, hubo personas que me dijeron que me creían porque habían sufrido exactamente lo mismo. Ahí <strong>me di cuenta que lo que estaba denunciando no era un caso aislado. Estaba denunciando a una persona que en ese momento consideraba mi amigo, una persona que me quería y a la cual yo quería mucho también</strong>. Y <strong>en el momento en que denuncio públicamente, me empiezan a escribir un montón de personas que me contaban situaciones similares que habían sufrido en sus casas, con sus parejas, con sus padres, con sus abuelos</strong>. Así que en ese momento, <strong>me empezaron a llegar alrededor de 300 mensajes por día de personas que necesitaban lo mismo que yo. Esa contención, ese mensaje de aliento de decir, “Sí yo te creo, yo sé lo que es esto, yo sé por lo que pasaste”.</strong></p>



<p>Y se convirtió en algo enorme para mí, algo que de hecho no pude continuar porque eran tantos los mensajes que me llegaban por día, más la situación en la que yo me encontraba, que tuve que delegar y empezar a decirles a donde pedir ayuda. Para eso, tuve que empezar a informarme mucho para poder ayudar a esas personas de una manera más organizada. En vez de decirles “yo te creo, estoy con vos”, era mejor: “Bueno, si vos querés hacer una denuncia podés hablar con tal persona, con tal organismo que te pueden ayudar”. Y de esa manera, fuimos organizando y <strong>fueron un montón las personas que empezaron a denunciar no solamente en una comisaría, sino también muchas las personas que se fueron dando cuenta que fueron abusadas</strong> y empezaron a poder denunciar públicamente porque como sabemos denunciar en la justicia es un hecho bastante traumático. Así que mucha gente eligió el camino de hacerlo público y poder recibir esa contención de otras personas que estábamos en la misma situación.</p>



<p><strong>-¿Qué esperas del juicio? ¿Para vos existe la palabra justicia?</strong></p>



<p>Tengo dos posturas muy diferentes y aprendí a convivir con ellas. A decir que la cárcel empeora todo y que no existe la reparación para una víctima que venga de un organismo del Estado. Pero pasaron tantos años que aprendí a lidiar con esta ambivalencia, a decir: “Es una persona peligrosa, yo le perdí el miedo, pero sé que es peligrosa para otras personas que no lo conocen y que pueden estar en la misma situación que estuve hace ocho años”. Así que considero que es una persona que tiene que estar aislada de alguna manera porque después de mí pudieron venir otras personas que pudieron ser maltratadas por él. Así que, <strong>lo que espero del juicio es que por lo menos haya alguna manera de evitar que esto siga pasando.</strong></p>



<p>No deseo que le pase algo malo a nadie en el mundo, no quiero hablar ni siquiera de venganza, lo que quiero es que no le pase esto a otra persona, que no haya chicas que tengan que esperar años a poder hacer una denuncia o a poder decir “me pasó esto” por no querer contarle a sus padres que estaban siendo abusadas por un tipo de 30 y pico. Evitar que esto les suceda a otras personas.</p>



<p>Con respecto a la reparación, <strong>creo que la única reparación que existe para una víctima de abuso es la que puede hacer una misma</strong>. No esperar de absolutamente nadie porque la realidad es que es muy duro lo que se vive. Pasas por situaciones que son horribles, que tienen que ver con la salud mental y el Estado jamás se va a hacer cargo de eso. Nunca se hizo cargo y no espero que se haga cargo en algún momento. Es intentar salir de la manera en que se pueda, buscar ayuda entre otras personas empáticas y dispuestas a dar una mano e ir por ese camino. No quedarse solo en que la justicia actúe, no esperar que repare porque la justicia no va a reparar nada. De hecho, vuelvo a la ambivalencia: <strong>no sé qué voy a sentir el día que el juicio termine si a él le dan una condena.</strong></p>



<p>Lo que más me importa es que no le pase a otra persona y haber podido salir de donde él me puso que fue un lugar de sumisión y soledad. Me sentí tan mal después de todo lo que me hizo que en cierto modo me tuve que aislar de un montón de personas, y haber construido nuevas amistades y acceder a un tratamiento de salud mental me ayudó un montón. Pero nada de esto fue por el Estado, me tuve que levantar y hacer las cosas por mi propio bien.</p>



<p><strong>-¿Hay momentos en los que te sentís feliz?</strong></p>



<p>Hoy en día, me siento una privilegiada y me di cuenta también de cuánto puedo valorar el hecho de poder ser una persona feliz. Porque tengo muchos momentos de felicidad, aunque también tengo momentos donde me siento como el orto, pero no depende de la causa. Me siento afortunada por haber podido romper y haber podido salir de ese lugar de sumisión ya que sé que hay muchas personas que no pueden salir, que sienten que les cagaron la vida.</p>



<p>Por supuesto, afrontarlo depende del contexto de cada persona, pero yo realmente estuve en una situación horrible. Quise no existir más. Y cuando me di cuenta que le estaba dando el poder a esta situación a él, dije que “No más”. Y decidí hacer todo lo posible para sentirme bien y me siento muy afortunada de haber podido lograrlo.</p>



<p>Lo único que me queda es terminar con esta situación que me viene molestando desde hace 8 años, que me la quiero sacar ya de encima porque necesito que se termine. Necesito cerrar esa etapa de mi vida. Es algo que me molesta constantemente, que muchas veces me quita el sueño saber que tengo esto pendiente y que no depende de mí terminar con esto. Es lo único. Después, con respecto a mi vida diaria, me siento muy bien y muy afortunada de haber podido no darle el gusto de quedarme en ese lugar donde quiso que estuviera.</p>



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<p><a href="https://marcha.org.ar/mailen-frias-denunciar-en-la-justicia-es-un-hecho-bastante-traumatico/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Ariell Carolina Luján: &#8220;Nuestros mundos sin abusos existen, los labramos día a día&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/ariell-carolina-lujan-nuestros-mundos-sin-abusos-existen-los-labramos-dia-a-dia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Jul 2022 21:34:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[#NoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[#YaNoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[Ariell Carolina Luján]]></category>
		<category><![CDATA[ASI]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Aldana]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[poder judicial]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.marcha.org.ar/?p=55308</guid>

					<description><![CDATA[Casación Penal ratificó la condena contra el ex músico, Cristian Aldana.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Casación Penal ratificó la condena contra Cristian Aldana y aumentó la pena a 25 años de prisión por el delito de corrupción de menores reiterado, un fallo que es producto de la lucha de más de 10 años.</em> <em>Dialogamos con une de sus denunciantes, quien repasa los apoyos y la importancia de no callar nunca más.</em></p>



<p><strong>Por Laura Salomé Canteros </strong>@laurasalome</p>



<p>&#8220;Aumentaron la condena, tomaron los casos prescriptos, el proceso de cierre se acerca. Escucharon nuestros pedidos, hicimos jurisprudencia colectiva, seguimos tejiendo la historia por una vida sin abusos&#8221;. Con estas palabras y desde sus redes sociales, Ariell Carolina Luján, une de les denunciantes de las violencias sistemáticas del ex músico Cristian Aldana, comunicó que la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional emitió su fallo y comienza la reparación de las personas sobrevivientes. </p>



<p>Hoy, y ante el planteo de nulidad efectuado por los abogados de Aldana el pasado 29 de junio de 2022, la Sala I de Casación Penal -integrada por los jueces Gustavo A. Bruzzone, Jorge Luis Rimondi y Mauro Divito- , resolvió rechazar y condenarlo, en definitiva, a la <strong>pena de 25 años de prisión como autor penalmente responsable del delito de corrupción de menores reiterado en seis oportunidades.</strong> La novedad judicial se da a tres años y un día de su condena que no estaba firme y resultó en un aumento de su encierro ya que fueron consideradas dos denuncias en perjuicio del fallo de 2019.</p>



<p>Dialogamos con Ariell quien nos regaló sus primeras impresiones de otro día histórico.</p>



<p>*</p>



<p>&#8211; <strong>¿Cómo definirías la lucha que dieron y porqué la tenemos que reivindicar más que nunca?</strong></p>



<p>La definiría como ardua, paciente, feroz, y llena de amor colectivo. Un crecimiento personal muy enorme, un desafío de cada une de nosotres, para afrontar todo lo que significa &#8220;no callar más&#8221;. Nunca pensé que luego de levantar esa pancarta en el sur, con esta proclama tan mágica y poderosa &#8220;No nos callamos más&#8221;, iba a suceder todo lo que sucedió. No son logros personales, son y siempre fueron colectivos. Y en lo personal, <strong>le dedico con mucho amor este logro de lucha por la verdad y la memoria anti abuso a mi hermana</strong>, por ella levanté esa pancarta, fue fundamental para construir la fuerza y seguir levantando la voz hasta el final.</p>



<p>La lucha la tenemos que reivindicar con memoria, fortaleciendo las redes, con información útil y real. Apoyando a sobrevivientes, ex víctimas y víctimas, a quienes deciden escrachar, denunciar o solo decírselo a una persona. Construir eso que han intentado arrebatarnos y convertirlo en activismo afectivo, por una vida sin abusos, una sociedad no revictimizante y un mundo no patriarcal.</p>



<p>&#8211; <strong>A pesar de las dificultades, ¿Quiénes te acompañaron y cuáles son esas discusiones que te hicieron más fuerte?</strong></p>



<p>Me acompañó mi abogada Gabriela Conder, que me defendió de una manera muy amorosa y como una fiera activista gross y genial. Solo tengo palabras de agradecimiento con ella, por su dedicación, activismo, cariño, compromiso. Y luego, mis compañerxs denunciantes, mis amigxs, mi familia, mi terapeuta, y yo misme, me agradezco construir resiliencia, ante todo. Confío, en que el mundo macho está cayendo.</p>



<p>Y sobre la discusión, es siempre política, y la decisión y la diferencia, siempre, es no callar más, ningún tipo de abuso. Eso significa, no encubrir, no sostener, no reproducir abusos. Es una labor de todos los días, porque nos atraviesan las violencias, pero es una elección corrernos y repararnos.</p>



<p><strong>&#8211; ¿Ahora qué sigue?</strong></p>



<p>Sigue la <a href="https://www.marcha.org.ar/y-luego-de-la-denuncia-como-nos-recuperamos/">reparación histórica</a> y estoy escribiendo un proyecto de ley al respecto e invito a que se sumen ya que vamos a necesitar ayuda y colaboración de todes para que sea una realidad y estoy dispuesta a dejar ese registro por las niñas y adolescentes que fuimos y por les que vienen. Elles no merecen un mundo donde te violan, te abusan, te golpean, te acosan o te matan. No queremos y no somos parte del mundo macho y sus reglas. Por esa decisión, por esa elección que nos sitúa en otro lugar, en otros roles, sé que es posible. Nuestros mundos sin abusos existen y los elaboramos y los labramos día a día para romper el paradigma opresor de la cultura de la violación.</p>



<p>*</p>



<p>Si bien hoy se cierra una etapa, la definición política de interpelar a los poderes sigue viva. Tras más de 10 años de organización y proceso judicial, la revictimización sobre las personas denunciantes de las violencias que ejerció Cristian Aldana requiere un nuevo nivel de responsabilidad institucional y vale para todes: la de la efectivización de una&nbsp;<strong>reparación histórica a sobrevivientes de abusos sexuales en la infancia</strong>. Para esto, Ariell abrió un canal de recepción de aportes al proyecto de ley que está redactando. Le pueden encontrar en Instagram @ariellcarolina o a su mail: ariellcarolinalujan@gmail.com </p>



<p></p>



<p><strong>Leé también:</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-marcha wp-block-embed-marcha"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="Pkcob4puDe"><a href="https://www.marcha.org.ar/y-luego-de-la-denuncia-como-nos-recuperamos/">Y luego de la denuncia, ¿cómo nos recuperamos?</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="&#8220;Y luego de la denuncia, ¿cómo nos recuperamos?&#8221; &#8212; Marcha" src="https://www.marcha.org.ar/y-luego-de-la-denuncia-como-nos-recuperamos/embed/#?secret=XK9xc6bBmT#?secret=Pkcob4puDe" data-secret="Pkcob4puDe" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/ariell-carolina-lujan-nuestros-mundos-sin-abusos-existen-los-labramos-dia-a-dia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Y luego de la denuncia, ¿cómo nos recuperamos?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/y-luego-de-la-denuncia-como-nos-recuperamos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jun 2022 22:24:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[#YaNoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[Ariell Carolina Luján]]></category>
		<category><![CDATA[ASI]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Aldana]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[poder judicial]]></category>
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					<description><![CDATA[Se realizó en Casación Penal la audiencia por apelación de la condena contra Cristian Aldana que no está firme.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Hoy se realizó en Casación Penal la audiencia por apelación de la condena contra Cristian Aldana que no está firme. Tras más de 10 años de proceso judicial, la revictimización sobre las denunciantes debe activar un nuevo nivel: la efectivización de una reparación histórica a sobrevivientes de abusos sexuales en la infancia.</em></p>



<p><strong>Por Ariell Carolina Luján*</strong> <strong>| Ilustración:</strong> <strong>Lourdes Reinaga</strong></p>



<p>El 12 de julio de 2019 y tras un año y dos meses de audiencias en los Tribunales de la calle Paraguay en la ciudad de Buenos Aires, Cristian Aldana, ex músico, <a href="https://www.marcha.org.ar/aldana-condenado/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">era condenado por &#8220;corrupción de menores reiterado&#8221; y era el veredicto del juicio que marcó una era, la del “ya no los callamos más”.</a> Fue precisamente en esa sala de lectura de sentencia en que el Tribunal Oral en lo Criminal 25, integrado por los jueces Gustavo Goerner, Ana Dieta de Herrero y Rodolfo Bustos Lambert, <strong>rechazó en primer lugar el planteo de nulidad efectuado por la defensa del condenado.  </strong>Sin embargo, hoy, en la audiencia de apelación que tuvo lugar en Casación Penal, en la calle Talcahuano, esta fue una de las cuestiones a considerar.</p>



<p> Pero hubo más, porque la definición política de interpelar a los poderes sigue viva. Tras más de 10 años de organización y proceso judicial, la revictimización sobre las personas denunciantes requiere un nuevo nivel de responsabilidad institucional: la de la efectivización de una <strong>reparación histórica a sobrevivientes de abusos sexuales en la infancia</strong>. Recuperamos el texto que se presentó hoy porque lo judicial también es político y colectivo.</p>



<p>*</p>



<p>El día martes 22 de mayo de 2018, en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°25, comenzó la recta final de un largo proceso judicial que nos atravesó profundamente en la totalidad de las áreas de desenvolvimiento personal y social a todas y todes las y les denunciantes y testigos damnificades en la causa caratulada “Abuso sexual gravemente ultrajante en concurso ideal con corrupción de menores” contra Cristian Aldana, quien cumple una condena de 22 años lograda colectivamente luego de un gran esfuerzo psicoemocional, físico y económico por parte de todas las denunciantes y testigos.</p>



<p>En esta instancia de apelación observo urgente expresar mi visión al respecto, dando cuenta de lo que significa para lxs sobrevivientes de abuso sexual en la infancia y adolescencia que <strong>la condena aún no esté firme, y el proceso judicial no se cierre definitivamente.&nbsp;</strong></p>



<p>Mis primeras denuncias datan del mes de abril del año 2011, las cuales fueron desestimadas y archivadas. En septiembre del año 2015 realicé una pancarta para visibilizar el caso y meses después apareció un blog utilizando mi proclama para denunciar públicamente también los abusos sexuales, emocionales y psicológicos cometidos por el sujeto. En abril del año 2016, ingresó en la Agencia Territorial de Acceso a la Justicia (ATAJO) mi cuarta denuncia por las mismas causas anteriormente mencionadas. Al día siguiente, se sumaron 6 denuncias más en la Unidad Fiscal Especializada en Violencia Contra las Mujeres (UFEM).</p>



<p><strong>Un recorrido de más de 10 años pidiendo justicia por los hechos que vivenciamos siendo todas y todes menores de edad.</strong> Los testimonios, tanto los expuestos en el sistema judicial mediante denuncias, como los más de 100 expuestos en redes sociales, declaran en su gran mayoría que los hechos fueron consumados siendo menores de edad, entre 11 y 18 años precisamente. Hoy en día existen diversos estudios que demuestran el estado de shock y trauma que generan los abusos sexuales, específicamente en menores de edad, y las múltiples consecuencias que luego se desarrollan a lo largo de toda la vida, con dificultades diversas, psicoemocionales y físicas para un desenvolvimiento sano&nbsp; en la cotidianeidad, tanto en sus áreas personales como sociales. Cito a la psicóloga social Sandra Barilari, especializada en derechos de las niñeces y adolescencias, quien en su libro “Efecto Dominó” ahonda e investiga esta problemática y sus devenires para facilitarles una mayor comprensión de lo que nos sucede frente a esta audiencia: “<em>Traigo el concepto general de trauma psicológico para poner más luz y no perder de vista que estamos hablando de un profundo daño que ocasiona la desestructuración de la persona, por la imposibilidad de ser tramitado, sobrepasando las capacidades de la víctima de violencia sexual, en cualquiera de sus formas. Los traumas más comunes resultan en una ruptura en el sentimiento de seguridad básico. Una carencia de interacción humana necesaria. Ser objeto de expresiones excesivas e inadecuadas de agresividad y/o sexualidad. Algunas secuelas, síntomas y consecuencias del trauma por abuso sexual y violación son alteraciones en la autopercepción, como vergüenza, culpa, sentimiento de invalidez, alteraciones de la consciencia, como amnesia o hipernesia, disociación, despersonalización y alteraciones en las relaciónes sociales como aislamiento, falta de confianza, fracasos repetitivos en la autoprotección (&#8230;)”.&nbsp;</em></p>



<p>Todas las denunciantes fuimos diagnosticadas en los peritos psicológicos y psiquiátricos con estrés postraumático y con ésto a cuestas nos hemos predispuesto a respetar el proceso judicial sin perjudicar de ninguna manera su desarrollo. Siendo evidente en múltiples ocasiones el caso completamente contrario con el denunciado y su representante.</p>



<p>En esta instancia, me parece de extrema importancia que se tengan en cuenta <strong>los niveles altísimos de revictimización constante al que estuvimos y estamos expuestas</strong>, siendo una vez más objetos de abuso psicológico por parte del condenado. No sólo hemos soportado la revictimización del extendido tiempo hasta que nuestras historias fueron escuchadas, luego el largo proceso del juicio producto de las diversas incompetencias del denunciado y su letrado, elaborar lo que conlleva volver a nombrar nuestras historias traumáticas y cruzarnos personalmente con él, sus familiares y amigos, muchísimos de ellos cómplices y coautores, lidiar con la mediatización muchas veces ultra revictimizante, la agresión continua de fans y familiares del condenado hacia todas nosotras antes, durante y aún en la actualidad, batallar en nuestra vida personal con los síntomas antes expuestos, resultados del alto grado de trauma que todas vivenciamos, y <strong>las imposibilidades para acceder a un trabajo que contemple esta situación, terminando la mayoría sin poder ir a las audiencias, o trabajando de manera informal con muy bajos ingresos</strong> para poder acceder a lo que debería ser un derecho para nuestra reparación histórica: asistir a las audiencias, obra social, asistencia psicológica y psiquiátrica, alimentos, viáticos y un hogar.&nbsp;</p>



<p>Más allá del debate sobre cuándo, qué y cómo actuar con presos, <strong>estamos hablando especificamente de condenados por abuso sexual cuando éramos menores de edad</strong>, y en un marco social ultra patriarcal, necesitamos que el sistema judicial revise y accione frente a los diversos beneficios que el sujeto tuvo, y que aún busca perpetrar, en contraposición con las enormes e injustas dificultades que atravesamos las denunciantes, antes, durante y luego del proceso judicial. En esta oportunidad, en la&nbsp;que se me otorga hacer llegar mi voz y perspectiva sobre el pedido de nulidad del condenado, quisiera agregar a todo lo expuesto la problemática profunda y de variados aspectos que significa y representa que el denunciado y condenado pueda seguir accediendo sin ningún tipo de revisión (para evitar violentas revictimizaciones que detonan nuestros síntomas) a notas periodísticas donde expresa tácitamente que mentimos, entre otras actividades como realizar la grabación de un disco, consumando mensajes que ya hemos demostrado que son peligrosos porque vienen de un agresor psicológico, físico y sexual, psicópata y narcisista, diagnosticado por los propios peritos de este proceso judicial. Además de perpetrar su impunidad, trayendo una enorme desprotección y desamparo a sus víctimas, siendo ésta una de las maneras para cooptarnos cuando éramos menores de edad. Sin dejar de mencionar, lo peligroso que llega a ser que siga accediendo a la comunidad menor de edad, a través de un lenguaje artístico, en este caso, la música.</p>



<p>Cabe destacar que la jueza Ana Dieta de Herrero votó en disidencia y consideró que debía condenarse a Aldana a la pena de 35 años de prisión, <strong>pido que este punto sea revisado y tenido en cuenta junto con la apertura e inclusión de los dos casos desestimados por prescripción.</strong>&nbsp;</p>



<p>Nuestra disposición para colaborar con el proceso judicial estuvo y está a la vista, pero también es importante expresar <strong>la necesidad urgente de que la condena quede firme y que éstas instancias cesen, para poder seguir con nuestras vidas</strong> sin este pesado proceso aún a cuestas. También invitamos a que puedan revisar la cantidad de falencias que existen para acompañar y proteger a denunciantes y sobrevivientes de abusos sexuales, a razón de hacer de este proceso, ya doloroso de por sí, menos revictimizante. Muchas gracias por esta oportunidad para expresarnos frente a esta apelación, con todo lo expuesto, considero que ningún beneficio debería ser dado al condenado, que el pedido de nulidad del juicio es incompetente, y por el contrario, que con urgencia este proceso termine por cerrarse.</p>



<p></p>



<p><strong>*denunciante, activista y escritora. Corrección final del texto: Lau del Hoyo D´Onofrio</strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p>Leé también: </p></blockquote>



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</div></figure>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="quQG7navVo"><a href="https://www.marcha.org.ar/cronologia-en-primera-persona/">Cronología en primera persona</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="&#8220;Cronología en primera persona&#8221; &#8212; Marcha" src="https://www.marcha.org.ar/cronologia-en-primera-persona/embed/#?secret=PaiUiCtmjz#?secret=quQG7navVo" data-secret="quQG7navVo" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>

<p><a href="https://marcha.org.ar/y-luego-de-la-denuncia-como-nos-recuperamos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¡Aldana condenado!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/aldana-condenado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Jul 2019 20:06:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[#NoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[#YaNoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[Andrea Conde]]></category>
		<category><![CDATA[condena]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Aldana]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=44540</guid>

					<description><![CDATA[El feminismo lo hizo otra vez ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div dir="auto">
<p><em>Cristian Aldana, ex músico, fue condenado a 22 años de prisión por los delitos de abuso sexual y corrupción de menores. Tras un año y dos meses, se conoció el veredicto del juicio que marcará una era, la del &#8220;ya no los callamos más&#8221;. </em></p>
<p><strong>Por Laura Salomé Canteros </strong></p>
<p>Se acercaba la hora del veredicto y el grito recorría Tribunales: &#8220;y<em>a no nos callamos más</em>&#8221; se escuchaba y repetía en decenas de voces insurgentes. Ya una vez adentro, la sala llena de pibas. ¿Cuántas veces la furia feminista copó de esta forma los palacios judiciales? Se respiraba la época.</p>
<p>El TOC 25, integrado por los jueces Gustavo Goerner, Ana Dieta de Herrero y Rodolfo Bustos Lambert, determinó que Humberto Cristian Aldana es penalmente responsable de los delitos de abuso sexual y corrupción de menores según los hechos denunciados y expuestos como prueba testimonial por siete querellantes entre los años 1999 y 2010 y lo condenó a 22 años de prisión. Lo hizo por mayoría.</p>
<p>Se falla de esta manera, no sólo sobre un agresor que parecía intocable pero que fue denunciado, llevado a juicio y condenado. Sino también sobre la cultura de la violación, las asimetrías que violentan y los entornos cómplices; la masculinidad tóxica y la naturalización de los prejuicios que sostienen los abusos de poder en todos los ámbitos. Por eso, la resolución de esta megacausa es histórica.</p>
<p>&#8220;Que este fallo siente un precedente para que ninguna más tenga que pasar por lo que pasamos nosotras&#8221;, declaró Ariell, una de las querellantes. La algarabía se hizo canto en el hall de la calle Paraguay. Hubo llanto pero sobre todo abrazos feministas. Y la charla inevitable: &#8220;¿y ahora, cómo seguimos?&#8221;.</p>
<p><strong>El último hit: &#8220;sin defensa no hay juicio&#8221;</strong></p>
<p>El inicio de la última audiencia fue intempestivo. Con la agitación de los flashes que no tuvieron las previas. Aldana ya estaba en la sala. Agitaba un cartel hecho a mano que decía &#8220;sin defensa no hay juicio&#8221;. Del otro lado, enfrente, las pibas se sentaban juntas. Se mostraban de sonrisas calmas. Eran un montón y muchas quedaron afuera acompañando. Verlas en un Tribunal fue asistir al color de una nueva era, al calor de una nueva generación que construye mejores mundos.</p>
<p>“En los Tribunales, reina la maldad y la injusticia”, cerró Humberto Cristian Aldana sus últimas palabras en el proceso judicial que concluyó ayer. Aldana cuestionó a lxs jueces, a sus defensorxs oficiales, y al accionar de la UFEM (por usarlo como “trofeo”) y del fiscal Guillermo Pérez La Fuente. Sus últimas palabras pertenecen a un versículo de la Biblia, tras leerlas le pidió disculpas a lxs miembrxs del Tribunal por haberles causado algún “dolor de cabeza”, y pidió retirarse de la sala para no escuchar el veredicto.</p>
<p>Sus últimas palabras fueron el último acto de provocación. Al comenzar, el rockero pidió que le subieran el sonido de los parlantes de la sala para “que todos tengan acceso” a lo que iba a decir. Recordó que al comenzar el juicio le contó al Tribunal que “quería casarse” y que, con el paso de las audiencias, se dio cuenta de su “inocencia” y que en la justicia “hay una parte de insensibilidad”. Aldana se victimizó como “perseguido político”, condenado por una “campaña mediática” e “indefenso” ante el “monstruo” de la justicia argentina.</p>
<p>Fue otro día histórico y no será el último. Se vienen los juicios a Lucas Carrasco y a Miguel del Popolo. El &#8220;ya no nos callamos más&#8221; dejó de ser cartel. Es bandera que nos acerca a una justicia feminista.</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h3>Leé todas las notas en:</h3>
<h3><a href="https://www.marcha.org.ar/tag/cristian-aldana/">https://www.marcha.org.ar/tag/cristian-aldana/</a></h3>
</blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/aldana-condenado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Llegó el día: hoy habrá veredicto en el juicio a Cristian Aldana por abuso sexual y corrupción de menores</title>
		<link>https://marcha.org.ar/llego-el-dia-hoy-habra-veredicto-en-el-juicio-cristian-aldana-por-abuso-sexual-y-corrupcion-de-menores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Jul 2019 05:59:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[#NoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[#YaNoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[Ariell Carolina Luján]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Aldana]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Ximena Schinca]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.marcha.org.ar/?p=44536</guid>

					<description><![CDATA[Ya no nos callamos más]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Hoy Cristian Aldana, enjuiciado por abuso sexual y corrupción de menores, dirá las últimas palabras ante el Tribunal y habrá veredicto. El acusado afirmará que no tuvo defensa, sin embargo ésta fue eficaz: le permitió maniobras dilatorias, difamación a testigos y cuestionamiento de las voces de las protagonistas. ¿Será otro día histórico para la lucha feminista?</em></p>
<p><strong>Por Laura Salomé Canteros y Ximena Schinca</strong></p>
<p>El clima era distendido en la sala de la calle Paraguay, a pesar de las chicanas que fueron y volvieron entre las y los letrados defensores y querellantes en la última audiencia del juicio que determinará si Cristian Aldana, ex músico y líder de la banda &#8220;El Otro Yo&#8221;, es o no penalmente responsable por los delitos de abuso sexual y corrupción de menores según los hechos denunciados y expuestos como prueba testimonial por siete querellantes entre los años 1999 y 2010.</p>
<p>Ariell, Charlie, Felicitas, Guada, Jaz, Karen y Ana finalmente verán por terminado el proceso judicial y de acompañamiento personal y político que las llevó a transitar los pasillos de Tribunales, a aprender derecho, responder interrogatorios, leer críticamente las coberturas y someterse a pericias durante un año y dos meses. Un juicio en el que declararon más de cien testigos, entre quienes se encuentran cuatro personas que, sin presentar cargos -aunque aun no lo descartan- relataron las mismas agresiones de parte de Aldana que ellas, evidenciando el carácter histórico de la primera megacausa contra un macho violento. Poniendo en la esfera pública la importancia de la denuncia para la erradicación de la cultura de la violación como único camino posible para el ejercicio de niñeces y adolescencias libres.</p>
<p>En la audiencia de ayer, la defensa del acusado solicitó la nulidad del juicio por defensa ineficaz y planteó también que dos de los casos que están en debate ya prescribieron. Subsidiariamente, requirió que la condena que se le fije no sea mayor a 25 años de prisión. Hubo réplicas y hoy habrá veredicto. Y por supuesto, convocatoria feminista. Desde las 11 asistiremos al fin del juicio que marcará una era. Cristian Aldana tendrá derecho a decir sus últimas palabras como acusado y luego, tras un receso para deliberación, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 25, integrado por los jueces Gustavo Goerner, Ana Dieta de Herrero y Rodolfo Bustos Lambert, determinará si, a pesar de tanto dolor y exposición, es posible para las pibas comenzar el camino de la sanación.</p>
<p><strong>Aldana y una eficaz defensa: dilaciones, difamación y cuestionamiento a las protagonistas</strong></p>
<p>“Yo le hablo con amor porque yo soy padre de familia”, insistió Humberto Cristian Aldana, ayer por la mañana durante la audiencia del juicio que concluirá hoy cuando se lea el veredicto en horas de la tarde. Quienes integran el TOC 25 lo escuchaban, una vez más, arrancar con el mismo relato. “Señor Aldana, usted no puede ejercer defensa por sí mismo”, le explicó el juez Gustavo Goerner. Aldana se quejó, agregó que sus defensores actuales estaban denunciados, que el Tribunal también estaba denunciado, que todo era mentira y concluyó con un llamado a la sensibilidad: “Le pido que me hable con una mano en el corazón, señor juez”. A lo que Goerner le indicó que iba a ser retirado de la sala y podría volver cuando deseara hablar. Pero Aldana no regresó.</p>
<p>Desde temprano, la calma y la soledad sorprendió en los pasillos de la calle Paraguay al 1536. Excepto abogadxs, fiscal, miembrxs y personal del Tribunal, la sala estaba casi vacía. Un murmullo parecía insistir: un año y dos meses de juicio, ninguna declaración relevante del acusado, solo maniobras (o manotazos) dilatorios. Aldana se fue, y sus defensores oficiales, Fernando Robio y Cecilia Durand, desarrollaron los alegatos. Robio comenzó trabado y, en pocos minutos, pidió la nulidad del alegato de la abogada de Ariel Carolina Luján, al no ser preciso en los hechos por los que se acusó a Aldana e impedir así a la defensa ejercer su rol. Siguió con la prescripción de los hechos denunciados por Ana y Jaz, y luego el alegato continuó con la doctora Durand haciendo caso al pedido de su defendido de reproducir un video en el que se lo veía tocando una guitarra para que se lo incorporara como prueba en la causa. El Tribunal rechazó el pedido por tercera vez en tres audiencias consecutivas: “No resulta procedente y no ha podido ser materia de aprobación de las partes”.</p>
<p>La defensa de Cristian Aldana en su alegato pidió, desde la nulidad del debate por indefensión hasta un tope máximo de condena de 25 años. Y afirmó, no solo que no se probaron los hechos de los que se lo acusa, deslegitimando la palabra de las pibas -y el trabajo de una fiscalía de Estado y de organismos especializados- con citas denigrantes de las pericias psicológicas que, en evidencia, comprueban los abusos y violencias reiteradas; sino también pidiendo la nulidad de la querella de la abogada Gabriela Conder. O sea, pretendiendo acallar las voces protagonistas de este debate público. &#8220;No hubo exteriorización de la falta de consentimiento de las conductas de Aldana&#8221;, culpó Durand a las denunciantes, &#8220;no se ha probado el abuso coactivo&#8221;, siguió desestimando la asimetría de poderes, y afirmó que no se puede determinar si el daño causado en las subjetvidades de las pibas es producto de los abusos de su defendido o de otros hechos delictivos, o como expresó &#8220;no importa por lo que fuera&#8221;&#8230; O en resumen: &#8220;No se ha acreditado la falta de consentimiento&#8221; y tampoco probado &#8220;la corrupción de menores&#8221;. &#8220;Las víctimas ya estaban corrompidas&#8221;.</p>
<p>Así, palabras más y menos, aludiendo a algunos de los testimonios, el alegato de la defensa pareció bastante pegado y seguir el ritmo de las declaraciones del ex rocker, hoy en el ocaso. “No se ha acreditado que no existió consentimiento o una falta de consentimiento que pudiera haber notado el acusado”, repitió en más de una oportunidad Durand. Y agregó que una de las denunciantes “más bien parece haber estado convencida de querer llegar a ese lugar”, refiriéndose a uno de los hechos denunciados por Ariell Carolina Luján. La defensa ignoró, no refirió, ni registró la diferencia generacional existente entre las denunciantes y el denunciado, la asimetría de poder entre un ídolo y cualquier persona que se le acerca, la desigualdad de género entre el ex músico y las chicas, el modo de operar que se repite, el abuso sistemático.</p>
<p>Fue por eso que le siguieron las réplicas del fiscal, Pérez de la Fuente y las querellas de la abogada Conder y el abogado Da Vita. &#8220;No se puede hablar de defensa técnica ineficaz&#8221;, dijo este último respondiendo al planteo de nulidad del proceso por indefensión y agregó &#8220;si hubo control de las pruebas testimoniales, es más, se hicieron preguntas íntimas a las denunciantes&#8221;. Luego Conder sumó, en el mismo sentido: &#8220;usan todos los argumentos de Aldana&#8230; Es parte de la táctica pedir la nulidad del proceso por indefensión, de la misma forma que las maniobras dilatorias y las recusaciones sin sentido&#8221;. Por su parte el fiscal también afirmó que &#8220;todo forma parte de un esquema con la finalidad de que se llegue a la absolución&#8221; y agregó, &#8220;el señor Aldana buscó, dirigió, controló cuál era la prueba&#8221; y sobre el pedido de la defensa de absolución del acusado por prescripción de dos de los testimonios que, según la misma haría caer la figura de corrupción de menores preguntó y respondió: &#8220;¿hasta cuándo se corrompe? Hasta la fecha. Por lo tanto, cualquier planteo de prescripción debe ser rechazado&#8221;.</p>
<p>Cabe recordar, en el debate interviene el titular de la Fiscalía General Nº 18 ante los Tribunales Orales Criminales y Correccionales, Guillermo Pérez de la Fuente y colaboran con él la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) y la Dirección General de Orientación, Acompañamiento y Protección a las Víctimas (DOVIC). El fiscal solicitó que se condene a Aldana a 35 años de pena por los delitos de &#8220;abuso sexual agravado por haber sido gravemente ultrajante y con acceso carnal, cometido por los menos en tres oportunidades y reiterado en perjuicio de seis víctimas” y “corrupción de menores”. Mientras que las querellas, lideradas por Gabriela Conder -en representación de Ariell Carolina Luján- y Sebastián Da Vita -en representación de otras tres denunciantes- solicitaron 20 y 40 años de cárcel respectivamente.</p>
<p>Para el veredicto no solo se deberían tener en cuenta los hechos que podrían demostrar la comisión de los delitos que se le imputan al acusado, sino también el contexto de asimetría, violencias, abusos y destratos sistemáticos sobre las denunciantes, las primera en presentarse como testigos.Así lo afirmaron los alegatos de las querellas, quienes las representan. También serán importantes los aportes de las declaraciones de los psiquiatras y los psicólogos que intervinieron en la causa y que elaboraron diversos informes, tanto sobre las pibas como sobre el acusado.</p>
<p>Es el fin del juicio que marcará una era, la del rugir de voces personales y colectivas para dejar en claro que el silencio no es nuestro idioma. Porque si 2017 fue el año de las que no callan más, 2018 el del comienzo de los procesos judiciales, 2019 está destinado a ser el año de las condenas para las reparaciones. Porque no es el rock, son los machos, la cultura de la violación y las prácticas de consolidación y reproducción de una asimetría de poderes que se sostiene con violencias. Para que el cambio cultural sea posible dejemos de enseñar a las feminidades a cuidarse para sancionar a los varones cuando abusan y violan. Solo así tendremos vidas llenas de disfrute, goce y libertades.</p>
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<h3><strong>Leé las otras notas:</strong></h3>
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<h3><a href="https://www.marcha.org.ar/comienza-el-fin-del-juicio-que-marcara-una-era/"><strong>Comienza el fin del juicio que marcará una era, la del “ya no nos callamos más”</strong></a></h3>
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</blockquote>

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		<title>Más que la espera de un veredicto: las pibas construyendo mundos mejores</title>
		<link>https://marcha.org.ar/mas-que-la-espera-de-un-veredicto-las-pibas-construyendo-mundos-mejores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Jul 2019 03:05:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[#NoNosCallamosMás]]></category>
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		<category><![CDATA[Ariell Carolina Luján]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Aldana]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
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		<category><![CDATA[Ximena Schinca]]></category>
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					<description><![CDATA[El jueves y viernes podrían ser las últimas audiencias del juicio contra Cristian Aldana]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El TOC 25 de la ciudad de Buenos Aires definirá si dictar veredicto o hacer lugar al pedido de nulidad que presentó el abogado defensor del ex músico Cristian Aldana tras un año y dos meses. Las pibas ya hicieron historia al romper con la impunidad de las violencias que ejerció. El jueves y viernes podrían ser las últimas audiencias del juicio que marcará una era, la del “ya no nos callamos más”.</em></p>
<p><strong>Por Laura Salomé Canteros y Ximena Schinca / Foto: Florencia Cajide</strong></p>
<p>A poco de retirarse de la audiencia del jueves pasado, Humberto Cristian Aldana apeló a la sensibilidad del Tribunal Oral en lo Criminal N° 25 (que lo juzga por abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante, abuso de poder y corrupción de menores en siete ocasiones) y solicitó que tuvieran en cuenta que él es “único sostén de familia” y levantaran el embargo de dos de sus cuentas bancarias, una que está sólo a su nombre y otra compartida con su hermana y socia creativa, María Fernanda Aldana. Se refirió a la necesidad de sus hijxs y pidió que se dispusiera dinero para su actual pareja. Nada se escuchó, en cambio, de que tuviera alguna cuenta familiar o compartida con las madres de los niñxs o, al menos, destinada a la manutención de sus familias. “El dinero de la cuenta del G* es 100 por ciento de mi hermana”, precisó y luego volvió a quejarse y señaló que no iba a sostener con su presencia “la debilidad de un alegato” que no lo representaba.</p>
<p>Minutos antes el ex músico, líder del grupo El Otro Yo, había utilizado el tiempo para destacar su “indefensión” y expresar su voluntad de “seguir declarando”. El Tribunal volvió a señalarle que evitara dispersiones y se limitara a usar el tiempo para su defensa. No lo hizo. El prefirió dar por terminada su declaración y dejar “bendiciones para todos”. Durante el juicio, Aldana encarnó a la víctima de “un complot político” en su contra, a un pobre mártir merced a cualquier denuncia de “feministas&#8221;, a otro macho herido que cayó en la trampa de una “despechada”, y al padre encantador y abatido preocupado por el futuro de sus hijxs.</p>
<p>Hasta que al fin llegó el momento de los alegatos de la defensa, cuando el defensor oficial Fernando Robio prefirió plantear una serie de puntos que abonaron a la estrategia de indefensión. &#8220;Como defensores –dijo, Patiño y Grasso- fueron excelentes querellantes&#8221;. Así Robio entendió que las anteriores defensas &#8220;desatendieron sus intereses y lo perjudicaron de forma activa&#8221; y consideró que &#8220;debe dictarse la nulidad y la consecuente absolución con la inmediata libertad&#8221; del ex músico. Según el defensor, el juicio se llevó a cabo sin una defensa técnica eficaz. “El daño ya está hecho”, concluyó y recordó al Tribunal que si acepta la nulidad del proceso, Aldana cuenta con la garantía de no ser juzgado dos veces por los mismos hechos.</p>
<p><strong>Cómo las pibas comenzaron a quitarle las armas al macho</strong></p>
<p>Más de 10 años le llevó a Ariell denunciar, romper el silencio y generar el acompañamiento feminista que le permitió dejar atrás la impunidad que encubría los abusos de poder detrás de las acciones de la persona que la violentó durante seis.</p>
<p>Fueron muchas las estrategias que se dio para romper -y a la par sobrevivir- a los prejuicios sociales y mediáticos que ella y sus compañeras tuvieron que afrontar tras denunciar y judicializar los actos delictivos de Cristian Aldana que, mediante evidencias y declaraciones están siendo demostrados en el juicio que se lleva adelante desde mayo de 2018, y que hacen parte de la megacausa en la que se lo investiga por abuso sexual gravemente ultrajante con acceso carnal en forma reiterada, en concurso ideal con corrupción de menores. Agravado por haber causado un daño permanente en la salud física y mental de las víctimas. Una megacausa en la que se busca más que un veredicto judicial y una condena social.</p>
<p>Cristian Aldana es ex músico y ex cantante de “El Otro Yo”. Violentó a Ariell Carolina Luján mientras ella tenía entre 13 y 19 años y lo hizo de forma sistemática: sexual, física y psicológicamente. Lo hizo contra ella y contra otras -en su mayoría niñas y adolescentes-. “¿Por qué estás acá, qué hiciste, nena?”, le preguntaron a Ariell en abril de 2011 cuando fue por primera vez a la Comisaría de la Mujer de Morón. Tenía 21 años, había juntado valor para denunciar al varón que la había violentado durante seis y no era la primera vez que iba a ser revictimizada. Pero siguió caminando y resignificó no solo su lucha, también la de muchas.</p>
<p>Fue también un abril, pero de 2016, cuando Mailén y Rocío publicaron videos dando testimonio de los abusos y las violencias perpetradas por Miguel del Pópolo, cantante de la banda “La Ola Que Quería Ser Chau”. Fue entonces cuando “El Otro Yo” publicó en su página de Facebook un repudio a las violencias machistas de del Pópolo afirmando: “En nuestra banda hay una mujer, tenemos hijas, madres, amamos a las mujeres”. Así la impunidad comenzó a quebrarse y muchas personas comenzaron a responder a la publicación con el link de la pancarta que mostraba a Ariell -un año antes- donde por primera vez se leía una frase hoy icónica: “Nos nos callamos más”. La reacción de la banda ante los comentarios fue borrarlos, a lo que siguió la indignación masiva y la interpelación directa: “¿Ahora te haces el bueno, Aldana?”. En contraste a la maniobra de complicidad, la claridad: la imagen de Ariell comenzó a circular en medios y redes.</p>
<p>A la visibilización de las violencias de Aldana mediante la acción callejera le siguió el relato en un blog -con protección de su identidad- en redes. Pero Ariell decidió volver a intentarlo. En 2016 denunció en Atajo Fiscal, con la abogada Ornella Noccitti, y a la semana se sumaron seis denuncias más contra Aldana en UFEM (Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres). Todas fueron remitidas al Juzgado de Instrucción N° 17, y fue a finales de ese año que en un fallo ejemplar, el juez Roberto Ponce dispuso el procesamiento y prisión preventiva para el imputado, que fue trasladado al Penal de Marcos Paz, donde esperó el juicio hasta mayo de 2018 y que hoy se encuentra en su etapa final.</p>
<p><strong>No serás protagonista ni de tu absolución ni de tu condena</strong></p>
<p>Este jueves y viernes se retomará el juicio y el TOC 25 deberá resolver sobre el pedido de nulidad. En los pasillos se dijo, se escuchó, se repitió, que hay muchas personas esperando que termine este juicio para terminar con la impunidad. “Si se condena a Aldana, se van a condenar todos esos abusos”, expresó Gabriela Conder, abogada de una de las denunciantes Ariell Carolina Luján. Falta menos. Las pibas ya aprendieron a esperar.</p>
<p>Mientras, durante las últimas audiencias Cristian Aldana hizo uso de la palabra. Fue antes del alegato de su defensa que pidió la absolución por indefensión y la inmediata libertad del ex músico. Su palabra fue la acción de quien se encuentra en el ocaso y que no será protagonista ni de su absolución ni de su condena. Lo hizo mendigando el protagonismo de las pibas, negando los hechos que se le imputan, difamando a una de las denunciantes -a la vez que desconoció a las otras seis- y embarrando la cancha: afirmando que es un &#8220;perseguido político&#8221; de &#8220;feministas, abortistas y piqueteras&#8221;.</p>
<p>¿Será que el sistema de justicia estará a la altura de nuestros tiempos feministas? ¿Sentirá respeto por la lucha de las que vencieron para emancipar? ¿Entenderá de historia? Lo cierto es que hay un Tribunal que se encuentra ante uno de esos momentos, únicos, en los que dictar un veredicto es un más que un final. Es un inicio. Otro cuento que nos otorgará alas de libertad para todas.</p>
<p>Es que las pibas están construyendo mundos mejores. Y lo hacen de la mano, de forma amorosa; exponiendo(se) para sanar, escrachando para reparar, contagiando(nos) para no callar. Porque cada vez que se denuncia como acto político a un varón violento no es solo el señalado el que va a juicio, sino toda la cultura del terror y del odio contra los cuerpos y las subjetividades feminizadas. Es entonces cuando levantar la voz en compañía de otras, traza el camino colectivo de la reparación. Ese que muchas veces es negado por las instituciones pero que es sostenido por las (trans)feministas.</p>
<p>&#8220;Ya no nos callamos más&#8221; es más que lema. Es una guía sin instrucciones que destruirá, de forma colectiva, el silencio de la complicidad que da impunidad al poder del macho. Porque el silencio no es nuestro idioma.</p>
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<h3><strong>Leé las notas anteriores:</strong></h3>
<h3><a href="https://www.marcha.org.ar/el-ocaso-de-cristian-aldana-maniobras-dilatorias-difamacion-y-negacion-de-los-hechos/"><strong>El ocaso de Cristian Aldana: maniobras dilatorias, difamación y negación de los hechos</strong></a><br />
<a href="https://www.marcha.org.ar/comienza-el-fin-del-juicio-que-marcara-una-era/"><strong>Comienza el fin del juicio que marcará una era, la del “ya no nos callamos más”</strong></a><br />
<a href="https://www.marcha.org.ar/nuestra-venganza-es-nuestra-autonomia/"><strong>Nuestra venganza es la autonomía</strong></a><br />
<a href="https://www.marcha.org.ar/cronologia-en-primera-persona/"><strong>Cronología en primera persona</strong></a><br />
<a href="https://www.marcha.org.ar/quitarle-las-armas-al-macho/"><strong>Quitarle las armas al macho</strong></a></h3>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/mas-que-la-espera-de-un-veredicto-las-pibas-construyendo-mundos-mejores/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El ocaso de Cristian Aldana: maniobras dilatorias, difamación y negación de los hechos</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-ocaso-de-cristian-aldana-maniobras-dilatorias-difamacion-y-negacion-de-los-hechos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jul 2019 15:23:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Violencias]]></category>
		<category><![CDATA[#NoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[#YaNoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Aldana]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Ximena Schinca]]></category>
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					<description><![CDATA[Se acerca el final del juicio que marcará una era, la del "ya no nos callamos más"]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El</em><em> ex músico Cristian Aldana declaró ayer por primera vez en el juicio en que se lo investiga p</em><em>or los delitos de abuso sexual y corrupción de siete menores. Afirmó que se encuentra en &#8220;estado de indefensión&#8221; como una maniobra más para dilatar un ocaso irreversible. Ayer el fiscal pidió 35 años de cárcel. </em><em>Las querellas ya habían pedido 40 y 20 años. El Tribunal negó todos los pedidos del acusado.  </em></p>
<p><strong>Por Laura Salomé Canteros y Ximena Schinca / Foto: Belén Araya</strong></p>
<p>El Otro queda anulado como sujeto para transformarse en objeto, la personalidad narcisista desconoce las necesidades del Otro, se vincula desestimando al Otro y sólo importan los deseos propios</p>
<p>O del Yo<br />
O del Otro Yo<br />
Porque Todo es Yo</p>
<p>La cadena significante se desprende de la exposición que, ayer por la mañana, realizó el fiscal Guillermo Pérez La Fuente sobre el informe del peritaje psicológico y psiquiátrico del Cuerpo Médico Forense respecto del imputado por abuso sexual y corrupción de menores, Humberto Cristian Aldana.</p>
<p>Según la lectura del fiscal, el informe psicológico (suscripto por el Lic. Carlos D. Carini y la Lic. Siderakis, perito de parte) también señaló que “se trata de una personalidad con rasgos antisociales y emergencia psicopática, que conserva su principio de realidad y se adapta mediante mecanismos de ocultamiento y enmascaramiento, mostrando una fachada de autosuficiencia donde subyace narcisismo y negación de su necesidad de contacto y dependencia afectiva”. Como si se tratara de una interpretación extendida del nombre del grupo de rock que el casi famoso y cincuentenario Aldana lideró años atrás, el peritaje dice que el rocker “muestra en las relaciones interpersonales superficialidad, rigidez, evitación del compromiso, indiscriminación, borramiento de la diferencia generacional y escasa diferencia del género con aspectos a nivel psico-sexual que denotan conflictos y una modalidad de satisfacción regresiva”. O, se podría sintetizar, borramiento del Otro como si todo fuera el Yo. La pericia confirmó, con terminología científica lo que se desprendía del relato de denunciantes y testigos, los abusos y vejaciones que Aldana viene negando desde el 23 de diciembre de 2016 cuando fue arrestado y quedó detenido por prisión preventiva en el Penal de Marcos Paz.</p>
<p>&#8220;El amor con ella siempre fue muy lindo. Tuvimos una relación muy normal, ella se encargaba de hacer la comida y yo la ayudaba… También la apoyé para que terminara el secundario. De hecho, la ayudé y le pagué un curso de modelo&#8230; Todo lo que (ella) dice es mentira, excepto ese día que la agarré de los brazos, y le dije, qué te pasa, estás loca… Creo que todo esto es una cuestión de despecho porque ella quería formar una familia. Ella era muy celosa. Creo que tiene que ver con el escenario, y eso de que la gente quiere como una parte tuya porque sos cantante. A mí no me importaba, yo estaba enamorado de ella&#8221;.</p>
<p>Estos son algunos fragmentos de la declaración de un señor de casi 50 años tras conocer el pedido de 35 años de cárcel por seis de los siete casos que se le imputan por abuso sexual y corrupción de menores. Son fragmentos que el señor Humberto Cristian Aldana pronunció en voz suave, apacible, aniñada como leyendo un libro de cuentos, que al tribunal debió sonarle como el cuento de la buena pipa para que (después de escucharlo repetir la misma cantinela por horas) resolviera no acceder a ninguno de los pedidos del acusado de presentar nuevos testimonios, de visualizar videos como pruebas y realizar careos.</p>
<p>Ayer al llegar a la sala alrededor de las 15.20 horas, el rockero sorprendió a las pocas personas presentes -ninguna de su lado- al expresar en voz alta sus “bendiciones para todos”, se detuvo a saludar decorosamente y clavar su mirada -por momentos con odio-, y se dispuso a ordenar algunos papeles y cuadernos. Luego tomó una botella con agua, se acercó al banquillo, y como quien lee el pronóstico del tiempo, dijo que se había enterado por los diarios que las querellas ya habían pedido 20 y 40 años de prisión. “No sé cuánto pidió el fiscal”, dijo dirigiéndose a Guillermo Pérez La Fuente, quien por la mañana había pedido 35 años tras su exposición de las declaraciones de las testigas que reforzaron los testimonios de las denunciantes y sumaron pruebas a las vejaciones y los abusos sexuales a los que el ex líder de la banda El Otro Yo, según los relatos, sometió a las víctimas entre el año 1999 y 2010.</p>
<p>Por la tarde, Aldana volvió a insistir en haber mantenido una relación con una de las denunciantes cuando ella tenía 17 años y el 36, detuvo su declaración en una serie de detalles irrelevantes, subrayó prejuicios y valoraciones misóginas sobre una de sus denunciantes e insistió en su victimización durante el proceso. El ex músico mencionó las violencias denunciadas como &#8220;chiquilinadas&#8221;, negó una y otra vez los abusos y por momentos habló en tercera persona como queriendo abstraerse de la situación en la que se encuentra: afrontando una megacausa por sus actos. Ante el Tribunal definió el &#8220;pogo&#8221; y dijo que &#8220;si ella (una de las denunciantes) tuvo moretones calculo que fue por los recitales&#8221; y luego, como señor a quien la ola conservadora le llegó a la par del proceso, habló de los escraches a la banda afirmando que realizó denuncias y que entregó nombres de activistas a la policía tras lo que consideró acciones políticas de &#8220;feministas, abortistas, piqueteras&#8221; añorando una situación ideal, en la que sus recitales transcurrieran con un patrullero en la puerta.</p>
<p>La semana pasada, el denunciado se quedó sin defensor privado por segunda vez, Nicolás Grasso renunció alegando problemas de salud y un viaje a Europa que tenía planeado con anticipación. Lejos de la impostura reviente rock y más cerca del machismo tanguero, Aldana subrayó sus hábitos saludables, se mostró como un buen cristiano y encarnó a otra víctima de una mujer despechada afirmando que es un perseguido político. Aldana responsabilizó además al Tribunal: &#8220;ustedes no reconocen mi indefensión&#8221;, afirmó, &#8220;se están vulnerando mis derechos&#8221;, a lo que el presidente le respondió &#8220;no se advierte ningún agravio&#8221; y negó de forma inmediata y por mayoría los pedidos del ex músico interpretados como maniobras dilatorias del proceso judicial rumbo a una sentencia tanto condenatoria como absolutoria.</p>
<p>Para mañana, jueves 4, resta la finalización de la declaración de Aldana y de la etapa de alegatos con el de la defensa. Todo parece indicar que será justicia. Porque el ocaso del ídolo -como la lucha de las pibas- es irreversible.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-ocaso-de-cristian-aldana-maniobras-dilatorias-difamacion-y-negacion-de-los-hechos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Comienza el fin del juicio que marcará una era, la del &#8220;ya no nos callamos más&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/comienza-el-fin-del-juicio-que-marcara-una-era/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jul 2019 03:00:05 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[#YaNoNosCallamosMás]]></category>
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		<category><![CDATA[Cristian Aldana]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Salomé Canteros]]></category>
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					<description><![CDATA[El "ya no nos callamos más", signo de una era ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>Se acerca la sentencia </i><em>en la megacausa que investiga al ex músico Cristian Aldana por los delitos de abuso sexual y corrupción de siete menores. Tras un año de audiencias y la d</em><em>eclaración de 100 testigos mañana será el turno del alegato del fiscal. Las querellas pidieron 40 y 20 años de prisión.  </em></p>
<p><strong>Por Laura Salomé Canteros @laurasalome / Foto: Ignacio Gauna Alsina </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Comienza el fin del juicio que marcará una era de acompañamientos y convicciones políticas. De una época en que las pibas se organizaron para desarmar la mierda de esta humanidad y comenzar a reconstruirnos, a repararnos en mundos mejores. En la que empezamos a estallar en mil pedazos la figura del ídolo y denunciar los abusos de poder tras la impunidad de un silencio que no es nuestro idioma, porque fue funcional al machismo. De una era en que les protagonistas del estallido &#8220;ni una menos&#8221; nos enseñaron a hablar de las violencias y de los violentos. Porque &#8220;ya no nos callamos más&#8221;.</p>
<p>Cristian Aldana –líder de la banda El Otro Yo– está acusado judicialmente de haber violentado sexualmente a siete mujeres cuando eran menores de edad, entre 1999 y 2010. El proceso, que lleva más de un año y por el que pasaron más de cien testigos -entre ellos cuatro mujeres que sin presentar cargos relataron las mismas agresiones que las denunciantes-, está por llegar a su fin después de reiteradas dilaciones por parte del ex músico y de sus abogados defensores. En las últimas audiencias, realizadas el jueves y viernes pasado en los Tribunales de la ciudad de Buenos Aires, las querellas pidieron 40 y 20 años de prisión y comenzó el alegato del fiscal Guillermo Pérez La Fuente, que no llegó a pedir pena después de varias horas de una exposición que continuará mañana, martes 2 de julio.</p>
<p>El fiscal, asesorado por la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), mencionó al patriarcado como sostenedor del silencio en su alegato y mencionó el constante cuestionamiento a las víctimas en historias de abusos y/ o violencia sexual. Habló sobre la inexistencia del consentimiento cuando las relaciones son entre un adulto y una o un menor de edad y que si una niñez fue abusada y/ o golpeada durante su desarrollo, lo más probable es que se encuentre en una &#8220;situación de entrampe&#8221;, remarcando que la persona adulta es responsable de la situación, siempre.</p>
<p>El proceso judicial comenzó en mayo del año pasado y de acuerdo al requerimiento de elevación a juicio realizado por la titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 38, Betina Vota, el imputado aprovechó la inmadurez sexual de las víctimas y la adoración que tenían por él para cometer los abusos. Los delitos que se le imputan al ex músico -quien se encuentra detenido desde el 21 de diciembre de 2016 en el marco de la investigación que se inició por una denuncia formulada por la UFEM, a cargo de Mariela Labozzeta- son: “abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante en concurso ideal con corrupción de menores reiterado en siete oportunidades”.</p>
<p>Durante las audiencias declararon, además de las siete denunciantes de las agresiones de Aldana; las psicólogas y las médicas del Cuerpo Médico Forense y algunas jóvenes que, si bien no instaron la acción penal, le relataron a los jueces, integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 25, Gustavo Goerner, Ana Dieta de Herrero y Rodolfo Bustos Lambert situaciones similares. Aldana está detenido por la cantidad y complejidad de los hechos que están siendo juzgados en el marco del debate. La primera megacausa contra un macho abusador y violento.</p>
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<h3><strong>Leer además: &#8220;<a href="https://www.marcha.org.ar/quitarle-las-armas-al-macho/">Quitarle las armas al macho</a>&#8220;</strong></h3>
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<p><strong>Ni relación de pareja ni orgías, abuso de poder</strong></p>
<p>El pasado 27 de junio la abogada de Ariell Carolina Luján, Gabriela Conder, realizó su alegato y pidió 20 años de pena para el ex músico. Conder es la letrada penalista que liberó a Yanina González -acusada de mala madre tras un femicidio vinculado- y que tiene por delante el juicio por la absolución de Eva Analís de Jesús, Higui, -perseguida tras defenderse de un ataque lesbo- odiante-.</p>
<p>&#8220;Luján y Aldana no eran pareja, era una relación de poder&#8221;, afirmó Conder, evidenciando la trama detrás de los abusos sistemáticos. &#8220;Aldana habla de la libertad de los cuerpos&#8221;, agregó citando las palabras del acusado, &#8220;no habla de los cuerpos de las niñas, solo de su cuerpo, porque las niñas estaban en completa situación de sumisión ante su ídolo&#8221;. &#8220;Dijo que la relación con Luján era una relación de amor, y no, no era una relación de amor, era una persona de más de 30 años con una nena de 14 años&#8221; e interpeló, &#8220;tenemos que dejar de hablar de orgías, nada de lo que se expresó acá responde a lo que significa una orgía, eran violaciones, si llamamos de esa forma a estos abusos a niñas estamos en un grave error&#8221;.</p>
<p>Conder alegó que en el caso de Ariell, al ser tantos los años de violencia ejercida sobre su cuerpo y subjetividad, y por una multiplicidad de hechos que incluyen su edad, situación de vulnerabilidad y considerando que &#8220;están totalmente probadas las violaciones, los abusos sexuales y las violencias por los daños en su salud&#8221;, se pide la pena máxima de 20 años sin ningún atenuante ya que entiende que &#8220;Aldana era consciente de lo que hacía y sabía las consecuencias que podía haber&#8221;.</p>
<p><strong>&#8220;El escrache es la palabra y la acción, por eso es tan poderoso&#8221;</strong></p>
<p>Ser contemporánea de Ariell Carolina Luján es un desafío sin precedentes para las que relatamos, contextualizamos y seguimos las historias de liberación que nos propone una época de revolución feminista en lo personal y lo político. Pasa con ella lo que con todas las pibas que se animaron a romper el silencio y denunciar los actos delictivos de sus agresores. Se siente admiración y acompañamiento. Se vislumbra un nuevo mundo donde los machos violentos que se valieron del abuso de poder y la impunidad que les provee estar al lado de los privilegiados, ya no nos violentan más.</p>
<p>Debatiendo con quienes estudian el movimiento que protagoniza, Ariell realizó un alegato necesario, no para quienes integran el poder judicial sino para los (trans)feminismos. Lo hizo en el Centro Cultural de la Cooperación, durante la jornada &#8220;Transfeminismos antipunitivistas&#8221; que se realizó la semana pasada. &#8220;Soy ex víctima y estoy judicializada y judicializando a un violador y pedófilo&#8221;, afirmó. La activista y referente política, se mostró preocupada por generar una empatía que sobrepase la falsa sororidad o el eslogan del &#8220;yo te creo hermana&#8221;, y atenta a los debates coyunturales, pero consciente de protagonizar un momento histórico, se preguntó desde qué punto estamos partiendo para historizarnos y teorizar sobre los escraches y la revolución del &#8220;ya no nos callamos más&#8221;.</p>
<p>La activista llamó a &#8220;romper el binomio víctima- victimario&#8221;, sobre todo desde el lenguaje que genera sentido y cristaliza -o bien invisibiliza- identidades. &#8220;Tenemos la certeza de que la absoluta erradicación del abuso es posible&#8221;, dijo ante un auditorio lleno, &#8220;y en esta posibilidad lo primordial ha sido renombrarnos, nombrar al mundo que nos rodea y ya no callarnos más&#8221;. Ariell volvió a defender el escrache como herramienta política, sobre todo ante la revictimización que ejerce el poder judicial sobre quienes denuncian para liberar a otras: &#8220;quiero desmitifcar al escrache como algo no virtuoso, como un hecho que surge del caos y la desorganización ante el machismo operante&#8221;, &#8220;el escrache se vuelve una herramienta de autodefensa creativa&#8221;, &#8220;es organización para la erradicación de los dispositivos que hacen al abuso&#8221;. Y afirmó categórica, &#8220;punitivista es la violación, los binarismos, la heterosexualidad obligatoria, el silencio&#8221;. Y agregó: &#8220;no (escrachamos) mujeres, identidades disidentes, menores de edad. El escrache es al macho y al mundo macho&#8221; y justificó la teoría y praxis de porqué el escrache no es castigo previo: &#8220;no somos dueñas de las riendas de opresión, somos oprimidas&#8221;. &#8220;El escrache genera prevención, alerta, grupalidad separatista necesaria para repensarnos por fuera de la masculinidad hegemónica. Genera sostén emocional, feminismo&#8221;.</p>
<p>Ariell no es sobreviviente ni heroína y habla siempre en colectivo. Porque se siente acompañada en el proceso judicial que lleva más de un año y en el proceso personal que lleva más de quince. &#8220;Nuestro objetivo es la erradicación total de la cultura de la violación&#8221;, afirmó en la lectura de las palabras que relatan el mundo que quiere, el que queremos. &#8220;Escrache al macho es autodefensa y denuncia a la cultura de la violación y la pedofilia&#8221;, dijo, &#8220;es una herramienta que nos lleva a tomar las calles para denunciar a los antiderechos&#8221;, &#8220;el escrache es la palabra y la acción, por eso es tan poderoso&#8221; y emocionó: &#8220;Nuestros mundos son tan legítimos como esta realidad de mierda&#8221;, &#8220;sabemos que la historia la hacemos nosotres y en ese ejercicio de libertad nos encontramos, porque el silencio ya no es una opción&#8221;.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/comienza-el-fin-del-juicio-que-marcara-una-era/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Cronología en primera persona</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Jun 2018 02:24:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[#3j]]></category>
		<category><![CDATA[#NoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[#YaNoNosCallamosMás]]></category>
		<category><![CDATA[Ariell Carolina Luján]]></category>
		<category><![CDATA[Cristian Aldana]]></category>
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					<description><![CDATA[Memoria viva. Historia colectiva desde nuestros territorios corporales
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Ariell Carolina Luján* / Foto: Jorge Calibare</strong></p>
<p><i>Comenzó el juicio que instala un antes y un después en la lucha de las pibas. Cristian Aldana, músico y ex cantante de “El otro yo”, es enjuiciado por “abuso sexual y corrupción de menores”. Una cronología del proceso judicial en primera persona.</i></p>
<p>El martes 22 de mayo en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 25 comenzó la recta final de un largo proceso personal que se transformó en colectivo. Romper, salir y visibilizar la cooptación sectaria, violenta, abusiva y asimétrica que viví desde mis 13, y durante más de cinco años con el músico Cristian Aldana, ex cantante de El otro yo y ex presidente de la Unión de músicos independientes.</p>
<p>Luego de las tres denuncias que hice en abril de 2011, la pancarta “No nos callamos más” que levantamos junto a otras víctimas del mismo sujeto en septiembre de 2015, y la última denuncia que realicé en las Agencias Territoriales de Acceso a la Justicia (ATAJO) en abril del 2016, a la que se sumaron seis denuncias penales en laUnidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), y más de 100 testimonios del país y el exterior en las redes, logramos prisión preventiva y hoy estamos frente al juicio. La carátula de la causa es “abuso sexual gravemente ultrajante en concurso ideal con corrupción de menores”.</p>
<p>Si bien en este caso se aplica de forma histórica una perspectiva de género de la mano de UFEM, ATAJO y la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC), que urge replicar en todo el país, el Poder Judicial  se basa en la revictimización y la duda para operar.</p>
<p>En este proceso fue indispensable transmitir y exigir respeto, generar conciencia ante las historias de quienes nos exponemos a denunciar. Es en nuestros cuerpos y psiquis donde aún vive el registro de todo lo vivido. Sin nuestra predisposición a hablar y a desentramar lo padecido, ni los medios ni el sistema judicial tendrían mucho que hacer, por lo tanto es urgente tomar las riendas que nos pertenecen en esta óptica de lucha, abandonando creencias limitantes y opresoras, como el miedo y la vergüenza.</p>
<p><b>¿Cómo defendernos dentro de este sistema patriarcal?</b></p>
<p>Hasta hace poco tiempo la única alternativa era denunciar y volver a ser violentadas por la negligencia, incompetencia, impunidad e ignorancia que reproduce este poder, hoy gracias al feminismo y las voces de quienes<i> no callamos más, </i>la cultura de la violación se fisura con más profundidad día a día.</p>
<p>No reivindico hacer una denuncia penal ni utilizar los mecanismos que se nos imponen a cierta parte de la sociedad para defendernos. La experiencia a lo largo de estos años me llevó a buscar y crear nuevas formas de autodefensa autónomas e igual de legítimas, que permitan potenciar nuestra  vida por fuera del binomio<i>víctima/victimario, </i>que reproduce sistemáticamente el terrorismo sexual, la cultura de la violación y es uno de los pilares fundamentales del aparato judicial como de todo el sistema que nos atraviesa.</p>
<p>En este devenir somos cada vez más quienes estamos dispuestxs a darnos cuenta que la supremacía machista es la norma impuesta y que hablar de nuestras historias pasadas desde una perspectiva potenciadora es Transformación y Autodefensa.</p>
<p>Esto es memoria viva, historia colectiva desde nuestros territorios corporales.</p>
<h5><b>Cronología</b></h5>
<p>Llegamos junto a mi compañera y una amiga a las 9:00 a tribunales, una hora antes de lo citado. En el café de al lado nos encontramos con mi abogada Gabriela Conder y otras amigas, estaba ansiosa pero segura de todo el proceso emancipatorio que emprendí. Queríamos ver al imputado llegar, sentí que si lo veía antes podía romper esa ansiedad que generaba el momento.</p>
<p>Me quedé a unos metros detrás de las pibas mirando como entraba esposado mientras le gritaban “<i>violador, pedófilo, cantá ahora, cantá</i>”, y los medios fotografiaban y filmaban. Un revoltijo en mi estómago y muchas emociones avivaron mi fuego interno, recordé una vez más que no estamos solas.</p>
<p>Entramos al edificio con mi abogada para acreditarnos y al salir me encontré con las otras cinco denunciantes, la séptima vive en Cuba, viajó hace dos años exclusivamente para hacer la denuncia dejando en claro su futura ausencia en el juicio.</p>
<p>Nos abrazamos luego de varios meses sin vernos. Nos rodeamos de las personas que estarían en sala, periodistas y amigues, y volvimos a subir al tercer piso donde en un salón amplio y luminoso nos encontramos con asistentes sociales y psicólogas de DOVIC, las querellas de las denunciantes, mi abogada y su compañero de la gremial de abogadxs, Eduardo Soares<b>, </b>representantes de UFEM y del TOC N° 25.</p>
<p>La reunión previa era para organizar las declaraciones y presentarnos formalmente.</p>
<p>El fiscal Guillermo Pérez La Fuente nos saludó e informó sobre el procedimiento que se daría en sala y nos adelantó que sería él quien haga las preguntas más insidiosas, para evitar que la defensa del imputado las utilice en pos de desestabilizarnos.</p>
<p>A los 20 minutos, antes de bajar y comenzar con la audiencia, el juez Gustavo Goerner, presidente del tribunal, llegó al salón, nos saludó y se disculpó por la gravísima demora que hubo con el traslado que estaba dispuesto a las 10:30 am y llegó a las 12:00 del mediodía.</p>
<p>Con mis compañeras denunciantes pedimos quedarnos unos minutos a solas, nos tomamos de las manos, respiramos juntas, nos abrazamos, miramos a los ojos y dijimos: <i>¡Fuerza, llegó el día!</i> Estábamos listas para comenzar la batalla, los ojos brillosos y una sonrisa de liberación fue la imagen.</p>
<p>Sabía que sería la primera en declarar, que <i>abriría el juego</i>, como me señaló mi abogada. Bajamos y en los pasillos antes de entrar a escuchar los requerimientos me topé con María Fernanda Aldana, hermana del imputado. La miré a los ojos y le dije: “Pedófila, vas a caer vos también, van a caer todos”, estaba junto a su novio, una amiga y la actual esposa de Aldana, quienes se quedaron inmóviles detrás de ella, que me contestó: “Hablale a dios”, con su tono de voz inconfundible que remite a una niña menor de edad. “Vos hablale a dios, cantá ‘mami 69’ ahora, dale, cómplice”, le contesté.</p>
<p>Nos quedamos en el pasillo de entrada al salón de audiencias esperando la apertura.</p>
<p>Las denunciantes fuimos las últimas en entrar, el imputado estaba dentro pero en una sala aparte, nos sentamos las seis en la primera fila frente al tribunal, luego de unos minutos entró el imputado con chaleco antibalas y dos policías con escudo. Con la cabeza gacha y mirada de víctima se sentó a nuestra izquierda junto a su abogado, Roberto Patiño, y la abogada Silvina Parodi.</p>
<p>La escena era muy intensa, cuando pasó por al lado mío sentí repugnancia e impotencia, respiré profundo varias veces pero el ataque de ansiedad era inminente y mientras escuchaba el requerimiento vinieron a mi cabeza imágenes vívidas de esas experiencias, las caras de mis familiares que fueron víctimas, yo de niña y adolescente… Empecé a tener taquicardia.</p>
<p>Nosotras estamos años para poder nombrar las violencias que nos atravesaron, decimos muchas palabras antes de nombrar exactamente lo que nos sucedió, genera terror entrar en el túnel del recordatorio, muchxs aún no logran hacerlo sin lastimarse o perder la cabeza y el corazón.</p>
<p>Conozco mi cuerpo y sabía que necesitaba salir, tomar agua, comer algo dulce y dejar que suceda, temblar, llorar y ah… sacarlo fuera, abortar ese dispositivo macho que fue instalado en mi psiquis hace muchos años. Mientras mi acompañante terapéutica de DOVIC, Laura di Bella, me tomaba las manos, mi compañera denunciante me sostuvo el corazón y la espalda, lloró conmigo y me dijo: “El cuerpo habla amiga, que salga todo”.</p>
<p>Hoy, a días de ese preciso momento, lo recuerdo como la puerta de entrada a mis profundidades, el proceso de exultación de la piel vieja, la bienvenida a la niña que fui.</p>
<p>Espere la finalización de la lectura fuera de la sala. A la media hora salieron todas las denunciantes, volví a abrazarlas y a los minutos entramos junto a mi abogada que me dijo: “Tranquila, vos tenés el control de este momento, a tu tiempo”. Respiré profundo, me puse el cuarzo rosado sin que nadie lo notara en mi frente por unos segundos y dije para mis adentros: “Tierra, que la expresión fluya y nada se interponga”.</p>
<p>Me senté frente al tribunal, juré decir la verdad mientras mis amigas levantaron su puño en silencio y comencé mi relato que duró seis horas. En el cuarto intermedio de 20 minutos, a las dos horas y media, el juez pidió pasar las declaraciones de las próximas denunciantes a la siguiente sesión, para seguir sin interrupciones mi relato.</p>
<p>Recorrí mi historia desde los 11 años, que fue cuando vi por primera vez a su banda, hasta mis 22, que me fuí a vivir fuera del país.</p>
<h5 style="text-align: center;"><strong>***</strong></h5>
<p>La declaración terminó a las 19, el fiscal y las querellas me hicieron algunas preguntas casi al final de mi relato que sugerían la aclaración o ampliación de ciertas escenas, como el momento en que quise tirarme del balcón, su colección de videos caseros de pornografía adolescente, los nombres de sus cómplices y sobre las secuelas que quedaron a raíz de lo relatado. La pregunta final fue del fiscal: “Señorita Luján, ¿cómo catalogaría su vida actual?”, contesté mirando a las pibas: Maravillosa.</p>
<p>La defensa no pudo preguntar nada, no crucé miradas con ellxs, en todo momento observé al tribunal o a quienes tenía a mi derecha. Pero se notaban nerviosxs, se les cortaba la voz.</p>
<p>El abogado principal del imputado, Roberto Patiño, es un absoluto mamarracho, pidió un cuarto intermedio por: “el extenso relato al que nos sometió la impu…  denunciante”, trastabilló aludiendo a la palabra<i>imputada</i> y se corrigió<i>. </i>Agregó que tenía sueño y hambre generando dispersión en la sala, risas y molestia de parte del tribunal ante su enorme desubicación. Yo estaba hace seis horas hablando sobre las vejaciones horripilantes y el contexto triste que había vivenciado con un nivel de implicación y paciencia inmensas.</p>
<p>Claramente quienes defienden a estos violentos lo hacen con completa impunidad, buscan herir, humillar, menospreciar y revivir los traumas de forma cristalizada, reviviendo el momento donde el imputado y sus cómplices tenían el control, utilizando palabras, gestos y tonos que lo recuerden.</p>
<p>El juez pidió silencio y preguntó al fiscal si estaba de acuerdo, él contestó con sarcasmo que todxs los presentes en la sala teníamos nuestras necesidades humanas y que a ellxs no les impidió hacer su trabajo ni a mi declarar. Accedió al pedido del cuarto intermedio y pidió consideración para futuras dificultades innecesarias propiciadas por la defensa de Aldana. Las querellas adhirieron y el juez resolvió seguir con la audiencia el jueves 24 de mayo a las 9:00 con las preguntas de la defensa y la declaración de dos denunciantes más.</p>
<p>Me paré y me sentí vacía, caminé hasta el pasillo y necesité apoyarme sobre la pared, me abracé con mi abogada que me dijo: “Ya esta, dejaste la cancha impecable. Impresionante, felicitaciones por tanta fuerza y claridad”. Mis amigas sonrientes, porque compartimos el proceso de tomar nuestras historias y transformarlas, me dijeron que el jueves vaya a disfrutar de verlo hundirse en su propia putrefacción.</p>
<p>Cerramos la sesión de una forma enérgica,<i> lo personal es colectivo</i>, esa es la afirmación que se respiraba.</p>
<h5 style="text-align: center;"><strong>***</strong></h5>
<p>Llegó el jueves. Pude descansar y conciliar el sueño, que vienen siendo vívidos y significativos desde hace un mes y de los cuales hago registro escrito o dibujado como herramienta de autoobservación.</p>
<p>Nuevamente llegamos una hora antes de lo acordado, el imputado estaba en el edificio desde las 7:00, volvimos a encontrarnos con mi abogada y amigas en el café de al lado. A las 9:00 entramos y esperamos en la sala principal. El ritual fue el mismo, abrazos, palabras amorosas, fortalecedoras y unas ganas implacables de que el patriarcado<i> arda</i>.</p>
<p>Entré con Laura di Bella al recinto, esta vez el imputado no me sacaba la mirada de encima, estaba demacrado, aún peor que el martes. Le avisé a Laura y elegí mirar hacia otro lado.</p>
<p>Tenía muy en claro que el objetivo de ellos sería destruir mi autoestima, generar enojo e impotencia y revivir los momentos más álgidos de mi relato para desestabilizarme emocional y psicológicamente. La estrategia es la misma desde que tengo 20 años, colocarme como una despechada, mentirosa, depresiva y obsesiva que fabula producto de los abusos vividos en la infancia y la ausencia paterna.<b> </b>En última instancia, esto agrava la situación del procesado, ya que observando el contexto decidió violentar y abusar en momentos específicos de mayor vulnerabilidad.</p>
<p>Es en este punto, en la indagatoria de la defensa, donde queda excedidamente expuesto el mecanismo violento del poder judicial para con lxs denunciantes, acrecentado la revictimización al tratarse de violencia machista, sexual y a menores de edad. Son completamente innecesarios estos métodos tortuosos que propician la manifestación de crisis emocionales y psicológicas, un profundo arraigo al trauma desde una perspectiva inamovible del lugar de víctima, y la inoculación del miedo a defendernos.</p>
<p>El abogado comenzó diciendo que su defendido merecía respeto y que gozaba de la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario, por lo tanto, que me abstenga de propiciar insultos a medida que relatase. Ya que el pasado martes, cuando lloré en las partes más horribles de mi relato, pude desearle la muerte y decirle “hijo de yuta”. “Vale”, le dije al juez.</p>
<p>Abrió su indagatoria preguntando datos personales y domiciliarios de mis familiares. Me negué rotundamente repreguntando: “¿Por qué no pide los mismos datos de los cómplices de Aldana?”. El juez me aclaró que no podía repreguntar a la defensa, y Laura me susurró: “tranquila, Ari”.</p>
<p>La defensa insistió con la excusa de que así se podría determinar si mis dichos eran reales e insinuó que mentía e inventaba. El tribunal se puso molesto ante sus valoraciones personales, el fiscal y las querellas señalaron que<i>“los delitos sexuales son de instancia privada y que se estaría violando el derecho a la intimidad si se obliga a alguien a denunciar o declarar”. </i>Además, recordaron que dejé en claro, antes de declarar los hechos que incluían a mis familiares, que NO se requería investigación de los mismos, dando las razones pertinentes.</p>
<p>El debate duró aproximadamente una hora y media, donde el patrocinante de Aldana  insistió en obtener los datos, haciendo comentarios inapropiados y dejando al descubierto la mediocridad de él y todo su equipo representante. El juez pidió un cuarto intermedio para explicarle el procedimiento al doctor que no lograba comprender cómo efectuar su rol. A los 20 minutos retomamos la sesión, el tribunal decidió no dar lugar a su petitorio y que prosigan las preguntas. La defensa anunció que iría a casación.</p>
<p>Las próximas preguntas fueron direccionadas hacia los dos abusos sexuales que viví a mis 4 y 9 años por parte de mi primo Maximiliano Spina, hoy preso en Marcos Paz por violar a sus dos hijxs. Todas estas preguntas fueron negadas desde las querellas y el fiscal, atribuyendo que no tenían que ver con el objeto procesal. La defensa atribuyó que era necesario para “echar luz a las experiencias declaradas que carecían de sentido y tenían innumerables contradicciones”. Miré al juez y me mostré predispuesta a contestar todo lo que la nefasta defensa pregunte. El tribunal aceptó que se haga la pregunta.</p>
<p>Si buscaban apelar a la vergüenza, es toda suya señores<i>.</i></p>
<p>Pidió por favor que aclare si fue con acceso carnal a lo que respondí exactamente cómo fue, agregando que Aldana en dos ocasiones de convivencia me pidió que lo llamase como mi primo para “liberarme” mientras me violaba. “Muchas gracias señorita Luján”, me dijo con tono socarrón, “de nada”, contesté con sarcasmo.</p>
<p>Siguió adelante preguntando sobre el consentimiento de la primera vez que Aldana me citó, golpeó y violó. Le contesté: tenía 14 años, era mi ídolo, hubo consentimiento dentro de ese marco.</p>
<p><b>El consentimiento en el patriarcado NO EXISTE.</b></p>
<p>Siguió adelante pidiendo nombre y apellido de lxs doctorxs que me diagnosticaron y trataron la Hepatitis B que el acusado me contagió a mis 15 años, la cual negativice luego de un proceso largo y doloroso. Hacia el final me preguntó sobre la violación, golpes y manipulación del día en que fallece mi hermano, con tono sarcástico y ronco. Me enfurecí, pero mantuve la calma.</p>
<p>Lo miré a los ojos y no pudo mantener la mirada, sus manos temblaban y su voz era torpe. Cristian Aldana no me sacaba la mirada de encima, lo miré y me reí de su muerte en vida. La única que me sostuvo la mirada de forma arrogante y burlona fue su abogada, Silvina Parodi, que parece ser quien lleva la directiva de la defensa.</p>
<p>Estaba algo mareada, en las dos oportunidades que declaré me tomé mis tiempos para contestar, estirar mi espalda y manos, tomar agua o jugo de naranja, comer un caramelo para levantar mi azúcar, masajear las sienes o el centro de mi frente. Dejar al cuerpo hablar facilita la comunicación y autodefensa empoderada, firme y fluída.</p>
<p>Terminó su mediocre intervención preguntando sobre la administración de <i>Víctimas de Cristian Aldana</i>, página de Facebook, y sobre el grupo <a href="https://yanonoscallamosmas.wordpress.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><i>Ya no nos callamos más</i></a>. Cuál era mi rol y cuándo empecé a administrar los sitios. Contesté que no fui la creadora de Víctimas, si no que fue la hermana de una de las denunciantes.</p>
<p>En todas mis declaraciones facilité nombres y apellidos, direcciones, detalles de los espacios, disposiciones de los domicilios, fechas y en algunas ocasiones hasta las prendas que llevábamos puestas.</p>
<p>Les dije que sí buscaban desacreditar mi declaración apelando a que es un “perseguimiento político” y que soy una “feminista, abortera, piquetera”, tal como declaró el imputado,  que sepan que soy feminista apartidaria e independiente.</p>
<p>Que Dante Palma, nombrado por Aldana como otra víctima perseguido por nosotras, era su ex compañero panelista en 678 y que actualmente está denunciado por prácticas similares a las de Aldana. Que <i>Ya no nos callamos más</i> no es un grupo, es una proclama.</p>
<p>Esto último tuve que aclararlo varias veces a la insistencia de su abogado de llamar “grupo” o “partido” a <i>Ya no nos callamos más</i>. Que el wordpress lo creé para visibilizar violentos y crearnos herramientas útiles y reales de autodefensa, hace dos años luego de un encuentro en el obelisco donde el sujeto se apareció vestido de monja.</p>
<p>Preguntó si ganaba dinero con las actividades que realizamos, quién lo manejaba y cuál era el monto. En la sala de audiencias se escuchaban risas y murmullos, había inquietud ante las preguntas absurdas del defensor, que daba vueltas, no era claro y al cual se le tuvo que explicar más de una vez el procedimiento de su labor.</p>
<p>Le contesté que pasamos una gorra, que se reparte entre todxs y se rota esa administración, que las ganancias nunca sobrepasaron hasta el momento los 2000 pesos y que se utilizaban para vivir, comer, hacer fotocopias y pagar viáticos. Que somos amigxs y desde este lugar activamos.</p>
<p>Luego preguntó el nombre de mi banda musical en la adolescencia, aludiendo a que yo era una adolescente feliz, y los nombres de los músicos. Me di el maravilloso gusto de contestarle: Yumper’s, que por supuesto era mucho mejor que El otro yo. Y los nombres que requirió.</p>
<p>Antes de terminar, mi abogada Gabriela Conder, que esta vez estaba junto a la abogada Laura Taffetani de La Gremial, me preguntó si deseaba agregar algo a mi declaración. Dije que sí y agregué un hecho que olvide declarar el martes, donde Aldana abusa de un menor de edad varón, denunciado por las mismas prácticas que Aldana hace dos años.</p>
<p>Cerró la sesión luego de cuatro arduas horas de ataque psíquico, negligencia y revictimización. Salimos de la sala, volví a abrazarme con cada una de las personas que me acompañan en este proceso, me sentía muy cansada. Nos fuimos a comer a un restaurant vegano y luego viajamos de vuelta a La Plata, donde vivo con amigas.</p>
<p>Estuve escribiendo todas estas palabras en el transcurso del viernes 25 de mayo hasta hoy, madrugada del 29.</p>
<p>Respiro profundo, estos días fueron muy movilizantes y profundos.</p>
<p>Lidié con un medio masivo nefasto que publicó una nota revictimizante y pedófila, comunicando desde una perspectiva obscena, sin mi consentimiento y con total impunidad. No es la primera vez que este medio recalca su machismo. Exigí que sea dada de baja y luego de varias horas desgastantes, lo logramos. Ningún medio tiene el derecho a replicar información íntima sin consentimiento, menos aún si esta es de violencia sexual siendo menor de edad. Con nuestras historias no van a jugar.</p>
<p>Hay tanto por hacer y deshacer, la deconstrucción, resignificación e implicancia es contínua y <i>colectiva. </i>No nos callan más ¡nunca más!</p>
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<p><strong>*Publicada originalmente en <a href="https://www.altatrama.com/memoria-viva-cronologia-mutante/">Revista Trama</a></strong></p>
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<p style="text-align: center;"><strong>Leé además: <a href="http://www.marcha.org.ar/quitarle-las-armas-al-macho/">&#8220;Quitarle las armas al macho&#8221;</a></strong></p>
</blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cronologia-en-primera-persona/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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