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	<title>Crisis Climática &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Mon, 17 Mar 2025 14:06:43 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Crisis Climática &#8211; Marcha</title>
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		<title>Los vuelos de la sequía: lo que queda cuando cortan las lluvias</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Mar 2025 14:06:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Extractivismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Agua]]></category>
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					<description><![CDATA[Sequía, manipulación climática y resistencia en Catamarca. El agua, un territorio en disputa.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En la Sierra de Ancasti, Catamarca, los ríos se secan, las vertientes desaparecen y la sequía avanza sin tregua. Mientras las comunidades luchan por preservar su acceso al agua, los testimonios de vecinas y vecinos señalan una realidad alarmante: la manipulación climática. Desde hace años, aviones sobrevuelan la región en medio de tormentas, y las lluvias, que antes renovaban el ciclo de la vida, se desvanecen. Entre el cambio climático, el extractivismo y la intervención sobre el clima, el agua se convierte en un bien cada vez más escaso. ¿Hasta cuándo podrán resistir los territorios ante este saqueo silencioso?</em></p>



<p><strong>Por Romina Pesalaccia</strong><br><br>El departamento de Ancasti, un paraíso catamarqueño ubicado a 90 km de la ciudad capital, es un lugar donde la naturaleza, en su estado más puro y con escasa intervención humana, conforma uno de los espacios con mayor biodiversidad de Catamarca. Con vastas extensiones de monte y bosque, se preserva como un pulmón verde indispensable en estos tiempos. Sin embargo, hay una realidad ineludible: desde hace años, esta región está siendo despojada de su agua. Tal es la gravedad de la situación que 2025 marca el tercer año consecutivo sin crecientes, con lluvias tan escasas que apenas logran aumentar el caudal de los ríos. El calor extremo de los últimos años, en directa relación con el aumento global de las temperaturas debido a la crisis climática, y la falta de recuperación hídrica por la ausencia de precipitaciones, dejan a estos ríos con apenas unos días de vida antes de convertirse en charcos estancados.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img width="1024" height="576" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.45.06-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-57866" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.45.06-1024x576.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.45.06-630x354.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.45.06-150x84.jpeg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.45.06-450x253.jpeg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.45.06-1200x675.jpeg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.45.06-768x432.jpeg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.45.06.jpeg 1366w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Ancasti y su población han mantenido una trayectoria de resistencia en defensa del agua. Desde la amenaza de la megaminería de litio hasta el desalojo de un feedlot que contaminó el cauce de uno de los arroyos más importantes de la zona, la sierra no está exenta de los extractivismos que saquean y envenenan los territorios. Manipular las lluvias es una forma más de explotación que asfixia al planeta y a la vida que sostiene.</p>



<p>“Cuando era chico, el río Anquincila no se podía ni cruzar. Había que ingeniárselas de todas las maneras posibles para atravesarlo”, relata Edgardo, vecino de Anquincila, una de las localidades serranas. “Las vertientes brotaban por todos lados, había meses en los que ni se podía salir de las casas en vehículo por la cantidad de barro”, recuerda, mirando al cielo. Nunca antes se había vivido un desequilibrio climático tan severo como el actual. Aunque de vez en cuando había alguna temporada seca, siempre llegaba la creciente para calmar tanta tierra agrietada.</p>



<p><strong>El ciclo que ya no se renueva</strong></p>



<p>La Sierra de Ancasti, con un clima predominantemente templado y húmedo en las zonas más altas, se caracterizaba por tener veranos cálidos y lluviosos e inviernos fríos y secos. Desde finales de noviembre hasta finales de febrero, ocurrían al menos tres grandes crecientes, con millones de litros de agua capaces de saciar la sed de la sierra. A partir de marzo, las lluvias otoñales saturaban la tierra. Incluso hubo años en los que el sol apenas se asomó en toda la temporada. Así, el Ancasti se cubría con la “nuboselva”, como se le llama en el lugar a la densa niebla que domina el paisaje.</p>



<p>Este ciclo de humedad daba paso a inviernos sin lluvias, pero con ríos cargados. En primavera, los vientos intensificaban la sequía, aunque el ciclo natural se renovaba, devolviendo vida a los veranos colmados de agua.&nbsp; Y lo más importante es que estas condiciones climáticas alimentaban el ciclo de la vida, permitían a sus habitantes, cultivar hortalizas, maíz e incluso trigo, además de sostener la crianza de animales de pastura como vacas, ovejas y cabras, una actividad fundamental para la economía local.</p>



<p>Sin embargo, desde hace casi 20 años, estos ciclos dejaron de renovarse. Las causas son muchas y están relacionadas: fenómenos climáticos globales como El Niño y La Niña, la deforestación para el monocultivo en zonas limítrofes, que altera el clima de la región, y la crisis climática. Pero hay algo más que afecta a los cielos: la modificación del clima&nbsp;</p>



<p><strong>“Nos están cortando las lluvias”</strong></p>



<p>Tras una gran sequía que alcanzó su punto más crítico en 2012, las vecinas y vecinos de la zona empezaron a movilizarse a través de diferentes asambleas y encuentros, realizando los primeros reclamos sobre la manipulación del clima que estaban viviendo. A principios de 2013, el ciclo del agua comenzó a recuperarse y, hacia finales de 2016, volvieron a fluir vertientes que llevaban años secas. Sin embargo, hoy en día, la mayoría de esas vertientes se han vuelto a secar por completo.</p>



<p>“Una noche, a eso de las 2 de la mañana, estábamos en el patio viendo cómo se formaba la tormenta, con rayos y relámpagos, cuando de repente se escuchó el avión y, al minuto, el cielo se abrió”, cuenta Juan Manuel Carrizo, recordando un episodio de enero de 2024 mientras visitaba a su familia en la Villa de Anquincila. Agregó que esa no es la primera ni la única vez que se escucharon aviones desarmando tormentas. Este testimonio se repite una y otra vez; es una realidad innegable que está transformando el clima y la vida de toda una región que depende de las lluvias.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="576" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.57.20-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-57867" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.57.20-1024x576.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.57.20-630x354.jpeg 630w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.57.20-150x84.jpeg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.57.20-450x253.jpeg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.57.20-1200x675.jpeg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.57.20-768x432.jpeg 768w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.57.20.jpeg 1366w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Este año, las y los vecinos de Ancasti fueron testigos de la formación de grandes tormentas. Mientras localidades vecinas sufrían temporales, como en Capayán y Fray Mamerto Esquiú, en Ancasti, entre los truenos, se escuchaban los motores de los aviones, y las tormentas desaparecían, a veces sin caer ni una gota de agua, y otras veces con lluvias extremadamente escasas. El panorama de este verano ha sido desolador: ríos completamente secos en plena temporada de lluvias, los cultivos reducidos a pequeñas plantas por la falta de humedad, o campos completamente agrietados y áridos. Los balnearios naturales que se forman en la temporada turística dejaron de existir, afectando gravemente la economía regional. Además, los cortes de agua también se hicieron presentes este verano, obligando a muchas localidades serranas a depender de camiones cisterna que recorren grandes distancias para entregar agua.</p>



<p><strong>La manipulación del Clima: una realidad innegable</strong></p>



<p>La manipulación del clima se produce en diferentes escalas globales. En nuestro país, se ha llevado a cabo principalmente a través de la siembra de nubes con el supuesto objetivo de mitigar el granizo. Esta técnica consiste en introducir yoduro de plata en las nubes, con el fin de reducir el tamaño de las gotas de lluvia y evitar la formación de granizo. En Mendoza, por ejemplo, el Sistema de Mitigación de Granizo ha empleado esta práctica durante décadas, dispersando el yoduro mediante aviones y generadores terrestres. Aunque algunos agricultores consideran que ha ayudado a proteger sus producciones, la efectividad a largo plazo es cuestionada. Además, existe preocupación por el posible impacto ambiental, ya que las intervenciones podrían estar alterando los ciclos naturales de lluvia y acumulando compuestos no deseados en los ecosistemas.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" width="830" height="546" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.47.57.jpeg" alt="" class="wp-image-57865" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.47.57.jpeg 830w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.47.57-623x410.jpeg 623w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.47.57-150x99.jpeg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.47.57-450x296.jpeg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-17-at-10.47.57-768x505.jpeg 768w" sizes="(max-width: 830px) 100vw, 830px" /></figure>



<p>Cecilia Sustersic es Licenciada en Comunicación Social y docente en la Provincia de San Luis, especialista en Ambiente y Geoingeniería e integrante de la organización CLAMA (Cielos Limpios en América Monitor Ambiental), para ella, “empresarios agrícolas, mineros y otros sectores económicos recurren a estas herramientas para adaptar el clima a sus necesidades, lo que agrava la desigualdad y profundiza el impacto en comunidades vulnerables”. CLAMA es un movimiento integrado por personas de diferentes partes del país, y que trabaja en conjunto con organizaciones internacionales. Sus integrantes, que desde el año 2009 investigan y denuncian la manipulación climática, están acompañando a las comunidades afectadas de Argentina, especialmente en las provincias de Mendoza, San Juan, San Luis y La Rioja.</p>



<p><strong>Una posibilidad ante tanto yoduro</strong></p>



<p>En otras provincias como San Juan y San Luis, se han implementado leyes que regulan o prohíben la manipulación artificial del clima, especialmente en lo que respecta a la siembra de nubes y el uso de cañones antigranizo.</p>



<p>En mayo de 2024, la Legislatura de San Juan aprobó una ley que suspende por 30 meses el uso de cualquier técnica destinada a alterar artificialmente el ciclo hidrológico durante las etapas de condensación y precipitación. Antes de esta ley, el Movimiento Interprovincial por el Agua del Cielo (MIPAC) expresó su preocupación ante los legisladores sobre el uso de tecnologías como los &#8220;rompetormentas&#8221;, que alteraban las precipitaciones en favor de ciertos intereses agrícolas, afectando a pequeñas comunidades y sus producciones.</p>



<p>En noviembre de 2024, San Luis también promulgó la Ley IX-1148, que prohíbe el uso de cualquier técnica, actividad, mecanismo, sistema o tecnología destinada a alterar o modificar artificialmente las fases atmosféricas del ciclo hidrológico, especialmente durante las etapas de condensación y precipitación.&nbsp;</p>



<p>Estas leyes se lograron gracias a los esfuerzos articulados de las agrupaciones vecinales y comunidades que, hasta el día de hoy, siguen resistiendo para proteger los cielos limpios. Con este antecedente, en 2024, los habitantes de los Departamentos de Ancasti y Portezuelo, en Catamarca, llevaron a cabo un extenso monitoreo de sus cielos y denunciaron ante la Policía Aeroportuaria de Catamarca la presencia de aviones en la región en momentos previos a una precipitación, que luego fue desarmada. En ese contexto, realizaron un pedido de información, pero hasta el momento no han obtenido respuestas.</p>



<p>Con la sequía en la Sierra de Ancasti cada vez más acuciante, vecinas y vecinos organizaron dos charlas informativas junto a la Licenciada Cecilia Sustersic, programadas para los días 28 y 29 de marzo en la Villa de Ancasti y Anquincila. Estas reuniones surgen con la urgencia de abordar de manera colectiva las alternativas para enfrentar esta grave problemática y evitar que las lluvias continúen siendo interrumpidas.</p>



<p>La situación en la Sierra es crítica, con un impacto que va más allá de lo local. La falta de lluvias y la disminución de las reservas de agua ponen en riesgo el acceso al agua potable en ciudades como Icaño y Recreo, que dependen directamente de las cuencas hídricas de la región. Ante esta realidad, es fundamental que las comunidades se informen, se organicen y actúen de manera colectiva. La manipulación climática es una realidad y forma parte de la serie de extractivismos que azotan nuestros territorios. Despojar a los pueblos del agua, interrumpiendo sus lluvias, es parte de una agenda de saqueo y entrega. ¿Cuánto tiempo más podrán resistir las comunidades antes de que sus ríos se sequen por completo? Es urgente frenar este avance, encadenado como siempre a un sistema que agota los recursos vitales, la tierra y el agua.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-vuelos-de-la-sequia-lo-que-queda-cuando-cortan-las-lluvias/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Lula: “Lo que ocurrió en Río Grande do Sul es un aviso para todos los seres humanos”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/lula-lo-que-ocurrio-en-rio-grande-do-sul-es-un-aviso-para-todos-los-seres-humanos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Eugenia Waldhüther]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 May 2024 22:34:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[amazonía]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
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		<category><![CDATA[inundaciones]]></category>
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		<category><![CDATA[Río Grande do Sul]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde la semana pasada el sur de Brasil se ve afectado por una de las inundaciones más graves de los últimos años. Se estima que el 80% de la región se encuentra afectada y 107 personas murieron. El plan de acción del gobierno y la crisis climática son dos desafíos prioritarios para el presidente Lula [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Desde la semana pasada el sur de Brasil se ve afectado por una de las inundaciones más graves de los últimos años. Se estima que el 80% de la región se encuentra afectada y 107 personas murieron. El plan de acción del gobierno y la crisis climática son dos desafíos prioritarios para el presidente Lula da Silva.</em></p>



<p><strong>Por Redacción Marcha</strong></p>



<p>Las imágenes de las inundaciones en Río Grande do Sul ocuparon la atención de diferentes medios de comunicación en todo el mundo. El fenómeno meteorológico conocido como la corriente de “El niño” se instaló sobre el sur de Brasil y ocasionó desastres en materia de infraestructura urbana, rural, rutas y la muerte al día de hoy de 107 personas y se estima que un centenar se encuentran desaparecidas. Las lluvias no cesan y complican las tareas de rescate y socorro en los territorios que aún siguen afectados. En barrios de Porto Alegre, capital del Estado de Río Grande do Sul, donde las inundaciones pasadas no habían llegado alcanzó los dos metros.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Desde el comienzo el presidente Lula encabezó un plan de acción coordinado entre el Gobierno Federal y el Gobierno Estadual. En la base naval de Santa María reunió a su gabinete, autoridades militares y el equipo de Defensa Civil para iniciar los operativos de ayuda y rescate. Además, anunció el incremento presupuestario para atender la tragedia; el aumento de programas sociales como “Mi casa, mi vida”; y una vez que baje el agua, la realización de obras para recuperar la infraestructura perdida. Ayrton Centeno, es corresponsal de Brasil de Fato en Porto Alegre, y desde allí comentó que hay cerca de “un millón 300 mil personas afectadas, de una u otra forma. Son números siempre en ascenso desde la semana pasada. El aeropuerto internacional está cerrado y hay 155 puntos donde los caminos están cortados. Desde el martes se anunció una alerta de Defensa Civil por nuevas inundaciones en el sur del estado. Las aguas están subiendo y hay un aviso de nuevas lluvias a partir del jueves&#8221;.</p>



<p>“El gobierno de Lula ha creado una oficina especial en Porto Alegre para tratar la situación”, afirmó Ayrton Centeno y añadió que “no se sabe aún el volumen de las pérdidas materiales, pero serán muchos mil millones. El gobierno federal tiene 14.500 profesionales de muchas áreas actuando para mitigar la inundación. Hay una gran movilización de los gobiernos estaduales y municipales de las diversas alcaldías. Hay una actuación en todos los frentes, salud, asistencia social, la alimentación y oferta de refugios para quienes perdieron la casa&#8221;.&nbsp;</p>



<p>La ayuda humanitaria no sólo provino del gobierno, organizaciones sociales como el Movimiento de Trabajadores sin Tierra (MST) organizaron las “Cocinas solidarias” para abastecer de alimento sano a la población damnificada, además de recolectar dinero, ropa, productos de higiene y medicamentos, entre otras cosas. La contracara de la solidaridad y las acciones concretas para ayudar a más de un millón de personas, fue encabezada por la oposición política a Lula que se encargaron, una vez más, con campañas de fake news con denuncias de corrupción contra el gobierno. Por eso, en conferencia de prensa desde el Palacio de Planalto el presidente anunció inversiones por 18.3 mil millones de reales en obras. Los fondos serán girados a Estados y municipios y serán destinados a la urbanización de barrios marginales, la contención de laderas y la renovación de flotas de transporte. Frente a las falsas acusaciones por parte de la oposición política, Lula afirmó que “el dinero no es ni para amigos ni para enemigos. El dinero es para las necesidades vitales del pueblo brasileño, que sigue siendo pueblo en cualquier ciudad en la que viva, gobernada por cualquier partido político. Gobernamos para el pueblo”.</p>



<p><strong>“Cuidar la selva es más rentable que talar árboles”</strong></p>



<p>Esas fueron las palabras del primer mandatario el 1º de mayo ante la prensa de Japón. Esa afirmación resuena más fuerte hoy luego de un desastre ambiental casi sin precedentes. En medio del escenario desolador en el que millones de personas perdieron todo, desde su casa, hasta seres queridos, o los recuerdos de una vida y cuando baje el agua tendrán que retomar la vida después de la inundación. Además del fenómeno meteorológico, las sucesivas políticas que durante los últimos años no sólo negaron la crisis climática, sino que profundizaron el daño ambiental, son parte de las causas que hoy encuentra al 80% del territorio de Río Grande do Sul bajo agua. La ministra de Ambiente y Cambio Climático, Marina Silva, advirtió que los riesgos del deterioro ambiental son también para las vidas humanas.&nbsp;</p>



<p>El corresponsal de Brasil de Fato en Porto Alegre afirmó que &#8220;hay una sumatoria de cosas que derivan en la tragedia. Primero, las especiales condiciones meteorológicas que instalaron las nubes de lluvia en el extremo sur del país, justo arriba de Río Grande do Sul. También la acción del fenómeno &#8220;El niño&#8221;. Segundo, la crisis climática. Talaron los bosques junto a los ríos y cuando viene el agua el impacto es mucho más fuerte y peligroso. La agricultura con base en agrotóxicos también destruye el suelo y sus residuos en la tierra se van hasta los ríos y arroyos, tapan en el cauce y los ríos quedan poco profundos&#8221;.</p>



<p>La devastación de la Amazonía, el pulmón verde más grande de todo el Cono Sur, un territorio que en sus dimensiones prácticamente alcanza la superficie de Colombia, Venezuela y Argentina, trae consecuencias graves como estas inundaciones. Desde que la derecha comenzó a crecer en Brasil, y especialmente durante el gobierno de Jair Bolsonaro, los productores agropecuarios vinculados al bolsonarismo ejercieron un lobby en el poder político para avanzar sobre la frontera agrícola de la Amazonía e incluso, en la invasión de tierras de comunidades indígenas. Del negacionismo a la crisis climática y de un modelo económico que favorece a los sectores concentrados de la agricultura, sólo daña el medio ambiente, termina con la vida humana, interrumpe proyectos de vida y genera pérdidas millonarias.&nbsp;</p>



<p>Lamentablemente, &#8220;tuvimos una gran inundación el año pasado con más de 50 muertos y los gobernantes no aprendieron la lección. El gobernador de Río Grande do Sul, Eduardo Leite (PSDB), destinó poco presupuesto para prevenir las amenazas frente a las inundaciones y aprobó muchas medidas que dañaron al medio ambiente”, comentó Ayrton Centeno. “En Porto Alegre, la capital del Estado, el sistema de protección contra las inundaciones está en total colapso. La alcaldía no ha hecho su trabajo, hay falta de mantenimiento en las máquinas que debían defender a la capital de las inundaciones. En barrios de Porto Alegre donde nunca llegó el agua de las inundaciones están con hasta dos metros de agua. El cuadro que tenemos ahora va a permanecer por más semanas porque el río está bajando muy lentamente. El casco histórico de la ciudad en el centro de Porto Alegre no tiene energía eléctrica, y no tiene agua. Es una situación dramática&#8221;, finalizó el cronista.</p>



<p>Reducir las causas de semejante desastre ambiental sólo a fenómenos meteorológicos no solo sería erróneo, sino que sería imprudente. “Lo que ocurrió en Río Grande do Sul es un aviso para todos los seres humanos. Necesitamos tener en cuenta que la tierra se la está cobrando. No es solo Río Grande donde suceden estas cosas extrañas, sino en todo el país y en todo el mundo. Vamos a pedirle a la Amazonía que le hable al mundo. Queremos que la Amazonía le diga al mundo lo que necesita”, enfatizó el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.&nbsp;</p>



<p><strong>Foto: Ricardo Stuckert /PR</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/lula-lo-que-ocurrio-en-rio-grande-do-sul-es-un-aviso-para-todos-los-seres-humanos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>En la era del hervor global: ¿Quiénes son los responsables?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/en-la-era-del-hervor-global-quienes-son-los-responsables/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Aug 2023 12:44:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[colapso ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[José Seoane]]></category>
		<category><![CDATA[ola de calor]]></category>
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					<description><![CDATA[La onda de calor en pleno invierno registrada en los días pasados en la región central sur de Sudamérica puede entenderse como un aviso para nuestros pueblos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La onda de calor en pleno invierno registrada en los días pasados en la región central sur de Sudamérica puede entenderse como un aviso para nuestros pueblos de lo que viene sucediendo en el hemisferio norte, a nivel global y sobre lo que vendrá. </em></p>



<p><strong>Por José Seoane*</strong> <strong>|</strong> <strong>Foto: Juan Ignacio Roncoroni</strong></p>



<p>Casi un mes atrás, en<a href="https://marcha.org.ar/el-futuro-colapso-ecologico-llego-el-super-nino-en-la-super-crisis-climatica/"> el primer artículo de esta serie,</a> señalamos estas anomalías climáticas que ya despertaban las preocupaciones de científicos y activistas: récord en la temperatura de superficie en el Atlántico Norte, en la de los océanos a nivel global, en la retracción del crecimiento del hielo antártico en plena temporada fría. Y referíamos también a las trazas de sequías e incendios que se desplegaban por diferentes partes del mundo.</p>



<p>En este breve tiempo, el problema no ha hecho más que agravarse. Así, el 27 de julio pasado la Organización Meteorológica Mundial y el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Comisión Europea confirmaron que el mes de julio fue el más caluroso jamás registrado en la historia de la humanidad. El propio Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, en conferencia de prensa afirmó: “la era del calentamiento global ha terminado; ha llegado la era del hervor global […] El cambio climático está aquí. Es aterrador. Y es sólo el principio […] La única sorpresa es la velocidad del cambio […] Las consecuencias son claras y trágicas” (Guterres, 2023, la traducción es nuestra). Y dirigiéndose a los líderes mundiales exclamó “No más vacilaciones. No más excusas. Basta de esperar a que otros actúen primero. Ya no hay tiempo para eso. Todavía es posible […] evitar lo peor del cambio climático […] Pero sólo con una acción climática drástica e inmediata […] No más green washing (maquillaje verde). No más engaños.” </p>



<p>Una interpelación que recuerda el tono de las advertencias formuladas por Greta Thumberg y tantos activistas y movimientos a lo largo de tantos años pasados. Estas aseveraciones del Secretario General de Naciones Unidas tienen lugar cuando, al mismo tiempo, avanza la persecución de estos movimientos en el Sur y también en el Norte.</p>



<p>Recordemos que sólo un mes y medio atrás, el pasado 21 de junio, el gobierno de Macron en Francia, bajo la acusación de terrorismo, ilegalizó y decretó la disolución de la organización socioambiental Les Soulèvements de la Terre, colectivo fundado en 2021 que cuenta con más de 180 comités locales a lo largo del país, y que, en marzo pasado, promovió una multitudinaria acción por el agua en la localidad de Sainte-Soline con la participación de más de 30 mil manifestantes. Y que en España y el resto de Europa se incrementan los procesos judiciales a activistas, en un contexto de emergencia ambiental donde estos movimientos crecen y avanzan, cada vez más, con formas de desobediencia civil y acción directa.</p>



<p>En Nuestra América y el Sur global conocemos bien estas persecuciones y la trágica marca de asesinatos y amenazas, y de represión brutal a las protestas que golpean a nuestros pueblos; particularmente, a los que se enfrentan contra el despojo extractivista, como hoy sucede en la provincia de Jujuy en Argentina.<br><br>Mientras tanto, “el clima extremo se está convirtiendo en la nueva normalidad”, como lo definió Gutiérrez en la conferencia mencionada, afirmando que “todos los países deben responder y proteger a su población del calor abrasador, las inundaciones mortales, las tormentas, las sequías y los incendios furiosos que se derivan de ello [es necesario] salvar millones de vidas de la carnicería climática [climate carnaje en el original]” (ídem). Y sólo es una cita textual de lo dicho por el propio Secretario General de Naciones Unidas días atrás.</p>



<p>Ahora bien, conociendo las causas, la probable evolución y las consecuencias de esta catástrofe; sabiendo perfectamente lo que hay que hacer para impedirla o morigerarla; ¿Cómo es posible que hayamos llegado a esta situación? ¿Quiénes nos han conducido hasta esta pretendida “nueva normalidad”? ¿Quiénes son los responsables de que ahora debamos pensar en sobrevivir en la “era del hervor global”? El calentamiento global es resultado del incremento sustantivo en la atmosfera de los llamados “gases de efecto invernadero” (GEI), particularmente del dióxido de carbono (CO2), y la solución obvia es reducir o eliminar su emisión. </p>



<p>Repasemos brevemente los datos científicos disponibles sobre ello. Si analizamos la distribución de estas emisiones de GEI por país, sabemos que los 20 países más industrializados y ricos son responsables del 80% (Guterres, 2023). Solamente, EE.UU., la Unión Europea, China, India, Rusia y Japón emiten más del 65% del CO2 (Marchini, 2022). Si bien, considerando el total por país, el principal emisor hoy es China; la distribución es completamente diferente si examinamos el tema en relación con la población, siendo que los países con mayores emisiones de CO2 per cápita son los Estados del Golfo Pérsico, EE. UU., Australia y Canadá. A todas luces, los responsables del cambio climático resultan principalmente los países más ricos, del norte y, en especial, los del viejo centro del capitalismo industrial.</p>



<p>Tal es así, que la Convención y los primeros acuerdos de Naciones Unidas sobre esta cuestión reconocían explícitamente estas responsabilidades diferenciadas. Una desigualdad que se ensancha más aún si consideramos la contribución por país a las emisiones de CO2 en términos históricos, un rubro donde sólo las emisiones de EE.UU. y la Unión Europea representan el 47% (ídem). Siendo que el dióxido de carbono permanece en la atmósfera por cientos de años, la emisiones incrementadas desde la I° Revolución Industrial, por Inglaterra primero, en base a la máquina de vapor y el consumo de carbón, constituyen una deuda climática significativa que tiene el Norte con el Sur.</p>



<p>Examinemos el aspecto social del cambio climático. El 50% de la población mundial con menores ingresos solo es responsable del 7% de las emisiones mientras que el 10% más rico es el culpable de casi el 50% de las emisiones de CO2 anuales (Chancel y Piketty, 2022). De modo incuestionable, el cambio climático está vinculado a un modo de vida imperial del que goza solo una pequeña porción de la sociedad y su resolución conlleva cuestionar este patrón de distribución y consumo donde inevitablemente la justicia climática y la social marchan íntimamente unidas. La injusticia es de tal magnitud que los países y poblaciones que menos han contribuido y contribuyen al cambio climático, los más pobres y menos industrializados, son los que más sufren y sufrirán los efectos de esta catástrofe en progreso.</p>



<p>Finalmente, podemos considerar las emisiones de CO2 por sector de actividad económica y matriz energética. Considerando todos los gases de efecto invernadero, según mediciones de 2019, el 34% de las emisiones proviene de la industria, el 22% de la agricultura, y el 16% del transporte y de la infraestructura edilicia (Marchini, 2022). Resulta claro que una reducción radical de las emisiones supone una transformación profunda de las formas de producción y de vida. Respecto de las fuentes de energía, los datos son aún más elocuentes; para 2019 más del 84% de las emisiones corresponden al consumo de los llamados combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) que, paradójicamente, sigue incrementándose a nivel global (ídem).<br><br>No se trata de sólo de un problema de resolución tecnológica, no se soluciona simplemente con el desarrollo de energías renovables y menos si la transición queda bajo control corporativo. En su excelente libro, Andreas Malm demuestra con una sustanciosa evidencia empírica que la opción por una industrialización en base a la máquina de vapor y el uso del carbón en la Inglaterra del siglo XIX no se basó en un cálculo de rentabilidad ni de eficiencia tecnológica sino en el hecho de que resultaba la mejor opción para los industriales ingleses para desarmar las demandas y fuerza de los trabajadores. Una opción del capital contra el trabajo. También, a principios del siglo XX se fabricaban autos eléctricos -el famoso Detriot Model D, entre otros-, pero socialmente se impuso el del motor de gasolina. Las opciones tecnológicas se sustentan en intereses sociales.</p>



<p>Cuando las olas de calor nos agobien, o las lluvias inunden la vida de las poblaciones urbanas, o las sequías provoquen desertificación e incrementen los precios de los alimentos y los incendios vuelvan irrespirable el aire, cuando se intensifique lo que ya está sucediendo, sabemos bien quienes son los responsables, quienes defienden sus escandalosas ganancias y su super-bienestar a expensas de la mayoría de la población mundial. Enfrentar esos sectores e intereses, ese es el desafío que el cambio climático le impone a nuestros pueblos y a la humanidad.</p>



<p>*<em><strong>Sociólogo, investigador del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC),</strong> <strong>Fac. de Ciencias Sociales, UBA.</strong></em></p>



<p><strong>Bibliografía</strong><br>Chancel, Lucas y Piketty, Thomas 2022 “La descarbonización exige redistribución” en Thumberg, G.<br>(comp.) El libro del clima (Madrid: Lumen)<br>Guterres, Antonio 2023 “Secretary-General&#8217;s opening remarks at press conference on climate”, 27 de Julio. Disponible en https://www.un.org/sg/en/content/sg/speeches/2023-07-27/secretary-<br>generals-opening-remarks-press-conference-climate (la traducción al español es nuestra)Malm, Andreas 2020 El capital fósil (Madrid: Capitan Swing)<br>Marchini, Timoteo 2022 “El efecto invernadero”, en AA. VV. Clima (Buenos Aires: El gato y la caja)<br>Seoane, José 2023 “El futuro (colapso ecológico) ya llegó. El super Niño en la super crisis climática”</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/en-la-era-del-hervor-global-quienes-son-los-responsables/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El futuro (colapso ecológico) llegó: El Súper Niño en la súper crisis climática</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-futuro-colapso-ecologico-llego-el-super-nino-en-la-super-crisis-climatica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Jul 2023 08:46:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Extractivismo]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[José Seoane]]></category>
		<category><![CDATA[sequia]]></category>
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					<description><![CDATA[La crisis climática llegó y el planeta ya no sabe como advertirnos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En los últimos meses se han registrado diferentes anomalías climáticas que marcan nuevos records históricos en la trágica progresión del cambio del clima a nivel global. Mientras las temperaturas récod, las sequías extremas e inundaciones se naturalizan como noticias cotidianas y se esconden tras el episodio climático del &#8220;Niño&#8221;, la crisis climática llegó y el planeta ya no sabe como advertirnos.</em></p>



<p><strong>Por José Seoane *</strong></p>



<p>En junio, lan temperatura de superficie en el Atlántico Norte alcanzó el incremento máximo de 1,3 °C especto de los valores preindustriales y en similar dirección –aunque en valores menores- aumentó la temperatura promedio de los mares a nivel global. Por otra parte, la retracción del hielo antártico alcanzó un nuevo límite, alcanzando la disminución histórica del 2016, pero varios meses antes en plena temporada fría. </p>



<p>La combinación de estos registros ha motivado que los científicos que siguen estos procesos alertaran ante el peligro de<strong> estar frente a un cambio profundo de las corrientes que regulan la temperatura y la vida en los océanos y a nivel global.</strong> Las olas de calor registradas en las últimas semanas en las costas de buena parte del mundo (Irlanda, México, Ecuador, Japón, Mauritania, Islandia, etc.) pueden a su vez ser muestra de ello.<br><br><strong>Estos fenómenos, claro está, no se limitan a los mares. </strong>El jueves 6 de julio la temperatura mundial del aire alcanzó (Global 2m temperatura, medida a 2 metros del suelo) por primera vez en la historia de los últimos siglos los 17,23 °C, 1,68 °C más de los valores preindustriales; siendo que ya el pasado mes de junio resultó el más cálido de la historia. Mientras tanto, la temperatura en los continentes, articularmente en el Norte, batió también records. 40 ºC en Siberia, 50 ºC en México, el junio más caluroso en Inglaterra en la serie histórica iniciada en 1884. </p>



<p>Su contracara,las sequías, como la que azota a Uruguay donde la escasez de agua dulce desde mayo  obligó a utilizar de manera creciente fuentes salobres volviendo imbebible el agua de grifo para los habitantes del área metropolitana de Montevideo donde se concentra el 60% de la población del país. Una sequía que de continuar podría dejar directamente sin agua potable a esa región del país, convirtiéndola en la primera ciudad del mundo en sufrir esa catástrofe. Pero el calor sofocante y las sequías traen aparejados también incendios voraces como el del bosque boreal que recorre desde hace semanas Canadá con más de 500 focos dispersos por diferentes regiones del país muchos de ellos incontrolables, y las difundidas imágenes de una apocalíptica Nueva York oscurecida y teñida de rojo bajo un manto de cenizas.</p>



<p>Este cúmulo de evidencias trágicas, contra todas las narrativas negacionistas, vuelve innegable que la crisis climática ya está aquí, entre nosotros. Asimismo, indica el fracaso absoluto de las políticas e iniciativas adoptadas para reducir la emisión o presencia de los gases de efecto invernadero en la atmósfera. En esta dirección, en mayo de este año los niveles de dióxido de carbono (CO2) medidos en el observatorio de referencia global de la NOAA en Hawai alcanzaron un máximo histórico de 424 partes por  illón (ppm) llegando a ser más de un 50% más alta que antes del inicio de la era industrial y, las del periodo enero – mayo de 2023, un 0,3% mayores que las de igual periodo del 2022 y 1,6% respecto del de 2019 (Carbon Monitor, 2023).</p>



<p>Según el último informe del 2023 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por su nombre en inglés) la temperatura de la superficie global ha aumentado más rápido desde 1970 que en cualquier otro período de 50 años durante al menos los últimos 2000 años, el mismo periodo en el que se desplegaron los acuerdos internacionales y las iniciativas nacionales para combatir las causas del cambio climático (IPCC, 2023). <strong>El fracaso de estas políticas aparece también reflejado, en nuestro presente, en la persistencia y fuerza de un capitalismo fósil y de su saqueo y destrucción socioambiental; </strong>signado por una guerra regional global y los avances de un extractivismo extremo, principales dimensiones de la crisis civilizatoria del capital que amenaza hoy a la vida en el planeta con su sexta extinción (Seoane, 2023).</p>



<p><strong>No solo han fracasado estas políticas llamadas de mitigación sino también resultan débiles o directamente ausentes las bautizadas como de adaptación que tienen por objetivo minimizar los impactos previsibles del cambio climático. </strong>Sus consecuencias descargadas principalmente sobre los sectores populares plantean no sólo la urgencia de una transición socio-ecológica sino también de elaborar, desde estos sectores, planes de adaptación social propios.</p>



<p>En esta misma dirección, el informe anual de la Organización Meteorológica Mundial (OMM, Global Annual to Decadal Climate Update) difundido en mayo de 2023 ha alertado de que muy probablemente (66% de probabilidades) la temperatura media mundial anual supere los 1,5 °C al menos en un año de los próximos cinco (2023-2027), es posible (32% de probabilidades) de que la temperatura media de los próximos cinco años supere los 1,5 °C y es casi seguro (98% de probabilidades) de que al menos uno de los próximos cinco años, así como el lustro en su conjunto, sean los más cálidos jamás registrados (OMM, 2023); siendo que el IPCC ha estimado graves consecuencias de superar esa temperatura de modo permanente.</p>



<p>Esta serie de evidencias de la actualidad y gravedad de la crisis climática también alertan sobre la proximidad en la que nos encontramos de superar un punto de inflexión a partir del cual estos procesos se retroalimenten y escapen fuera de todo control o morigeración. <strong>¿Cuán cerca de este punto nos situará la llegada del fenómeno de El Niño este año y posiblemente en los próximos?</strong></p>



<p>El Niño es un evento de origen climático que se expresa en el calentamiento del océano Pacífico oriental ecuatorial y se manifiesta en ciclos de entre tres y ocho años. Con antecedentes en el siglo XIX, en 1924 el climatólogo Gilbert Walker acuñó el término &#8220;Oscilación Sur&#8221; para identificarlo y en 1969 el meteorólogo Jacob Bjerknes sugirió que este calentamiento inusual en el Pacífico oriental podría desequilibrar los vientos alisios e incrementar las aguas cálidas hacia el este, es decir, hacia las costas intertropicales de América del Sur. </p>



<p>Pero no se trata simplemente de un fenómeno meteorológico tradicional que se reitera en periodos anuales irregulares. No se trata de un fenómeno natural; por más que se intente, una y otra vez, invisibilizar o negar sus causas sociales.<strong> Por el contrario, en las últimas décadas, la dinámica de la crisis climática ha incrementado tanto su frecuencia como su intensidad. </strong>Ya a principios de 2023 concluyó el tercer episodio continuado de La Niña, la tercera vez desde 1950 que se extiende por tres años y cada vez con mayor intensidad. Así también, en 2016, El Niño desembocó en el récord de temperatura promedio que alcanzó el planeta. Y diferentes científicos estiman hoy que ese Súper Niño puede reiterarse hoy con consecuencias desconocidas ante los niveles de gases de efecto invernadero y la dinámica de la crisis climática actual.<br><br>* <em>Sociólogo y Dr. en Ciencias Sociales. Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) e investigador del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC) de dicha Facultad.</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-futuro-colapso-ecologico-llego-el-super-nino-en-la-super-crisis-climatica/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Breve guía para entender qué es el financiamiento climático (y por qué debería importarte)</title>
		<link>https://marcha.org.ar/breve-guia-para-entender-que-es-el-financiamiento-climatico-y-por-que-deberia-importarte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Nov 2022 12:45:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[américa latina y el caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Climate Tracker]]></category>
		<category><![CDATA[COP27]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuatro puntos que tenés que saber sobre el rol del financiamiento en esta COP27 y cómo repercute en la vida diaria de los latinoamericanos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em><em>Cuatro puntos que tenés que saber sobre el rol del financiamiento en esta COP27 y cómo repercute en la vida diaria de los latinoamericanos.</em></em></p>



<p><strong>Por </strong><a href="https://climatetrackerlatam.org/author/clara-ferrer/"><strong>Clara Ferrer</strong></a></p>



<p>¿No te pasó alguna vez que te pusiste a leer un artículo en la web, o viste un video en redes sociales sobre las negociaciones en las conferencias climáticas,&nbsp;<em>y&nbsp;</em><strong>no entendiste absolutamente nada de lo que estaban hablando</strong>?</p>



<p>Si sos de las personas que al escuchar sobre&nbsp;<strong>financiamiento, mitigación, adaptación o compromisos climáticos</strong>&nbsp;se quedan en blanco, esta guía es para vos.</p>



<p>Comencemos por los conceptos básicos: en 2015, 192 países más la Unión Europea firmaron el&nbsp;<a href="https://unfccc.int/sites/default/files/spanish_paris_agreement.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Acuerdo de París</a>, con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 2 °C en este siglo, y esforzarse para no sobrepasar el 1,5 °, en comparación a los niveles preindustriales. Es decir, acordaron realizar todas las acciones necesarias para poder frenar -o por lo menos limitar- la crisis climática.</p>



<p>Ahora, ¿cómo cumplimos con este objetivo? A través de las&nbsp;<strong>Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC por sus siglas en inglés)</strong>, es decir, los compromisos y metas que asumen los Estados para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello, cada país analiza sus condiciones socioeconómicas y considera qué puede hacer para cumplir con el acuerdo.</p>



<p>Por otro lado,&nbsp;<strong>la Conferencia de las Partes o COP</strong>&nbsp;es el órgano de toma de decisiones de la Convención Marco de Naciones Unidas en Cambio Climático (CMNUCC). Fue en la COP21 que se adoptó el Acuerdo de París. Las COP son reuniones multilaterales donde los países negocian metas, acciones, declaraciones en conjunto y mecanismos de financiamiento para estas decisiones.&nbsp;</p>



<p>La próxima COP27 sucederá este noviembre en Sharm el Sheikh, Egipto, y la temática central será el&nbsp;<strong>financiamiento climático.&nbsp;</strong>Pero ¿qué es exactamente? ¿Quién financia a quién? ¿Por qué es tan importante para los países en América Latina?</p>



<p>Y, por sobre todo,&nbsp;<strong>¿por qué es importante para vos?</strong></p>



<p>A continuación, te mostramos un “<em>ping-pong</em>” de cuatro preguntas y respuestas para entender mejor el financiamiento climático, y por qué los latinoamericanos tienen que seguir reclamando por él.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://climatetrackerlatam.org/wp-content/uploads/2022/10/Financiamiento-para-accion-climatica.-Foto_-Naciones-Unidas-1024x512.jpg" alt=""/><figcaption>Imagen: Naciones Unidas</figcaption></figure>



<h2>¿Qué es el financiamiento climático y qué se negoció?</h2>



<p>Cuando hablamos de financiamiento climático nos referimos -según el Comité Permanente de Financiamiento de la CMNUCC- a los fondos que facilitan la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, aumentan los sumideros de carbono, ayudan a la reducción de la vulnerabilidad y/o incrementan los niveles de adaptación a los impactos negativos del cambio climático.</p>



<p>En el Acuerdo de París, los países de altos ingresos se comprometieron a ayudar a los más vulnerables a través de financiamiento y recursos, ya que reconocían el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”. En otras palabras significa que, aunque estamos todos en el mismo barco, no todos somos igualmente responsables por la crisis en la que nos encontramos. Ni tampoco estamos todos en las mismas condiciones para afrontarla.</p>



<p>Durante las negociaciones, los países de altos ingresos establecieron la meta de proporcionar&nbsp;<strong>$100.000 millones de dólares anualmente a las naciones en vías de desarrollo</strong>, desde 2020 a 2025.</p>



<p>Tremenda cifra, ¿no? Bueno, tal vez no tanto. Pero ya vamos a llegar a ese punto. La pregunta que claramente todos tenemos es: ¿y dónde están esos fondos?</p>



<p>Porque, aunque no haya sorprendido a nadie, ese compromiso no se cumplió. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la financiación movilizada para la acción climática en países en desarrollo alcanzó los 83.300 millones de dólares en 2020. Y aunque es un avance, este número no llega a la cifra acordada solamente para ese año.&nbsp;</p>



<p>Para Sandra Guzmán, fundadora y coordinadora del Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC), esta meta es importante no porque esté basada en algún análisis científico -porque no lo está- sino porque busca generar certidumbre entre los países en desarrollo y construir confianza para futuras negociaciones. Justamente por esa razón, exigir el cumplimiento de los 100 mil millones será central en la próxima COP27.</p>



<h2>¿Para qué sirve el financiamiento climático?</h2>



<p>Alcanzar los compromisos climáticos de los países no es exactamente una tarea fácil. Implica planificación, esfuerzo y, por sobre todo, plata. Esto se conoce como fondos para&nbsp;<strong>mitigación</strong>, es decir, las inversiones a gran escala para reducir las emisiones, y cumplir con el objetivo de limitar el calentamiento global.</p>



<p>Igualmente importante es la&nbsp;<strong>adaptación</strong>, que comprende las acciones necesarias para que los países se adapten a los efectos adversos del cambio climático y reduzcan sus impactos negativos. Este gráfico de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) te explica en detalle qué implica cada una de estas acciones.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://climatetrackerlatam.org/wp-content/uploads/2022/10/Mitigacion-vs-adaptacion.-Foto_-Fundacion-Ambiente-y-Recursos-Naturales-1024x724.jpg" alt=""/><figcaption>Imagen: Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)</figcaption></figure>



<p>Guzmán lo simplificó así:&nbsp;<strong>toda acción climática requiere algún tipo de esfuerzo o de implementación.</strong>&nbsp;Algunas necesitan creación de capacidades, otras tecnología, pero la mayoría requiere de financiamiento.</p>



<p>El problema es que muchas naciones no tienen el capital para hacer frente a las transformaciones en infraestructura que necesitan para cumplir con sus compromisos climáticos, y mucho menos ser más resilientes ante un clima cambiante.</p>



<p>Acá entran los fondos de los que estuvimos hablando. Es decir, el&nbsp;<em>cash&nbsp;</em>que los países en vías de desarrollo utilizarían para poder cumplir sus NDC y adaptar sus sociedades a las olas de calor más intensas, el aumento de eventos climáticos extremos, inundaciones, sequías, entre otros efectos no muy agradables de la crisis climática.</p>



<p>¿Cuál es la crítica? El hecho que, del capital que sí se movilizó, privilegió la mitigación por sobre la adaptación. Según el último análisis del&nbsp;<a href="https://unfccc.int/SCF" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Comité de Financiamiento de la CMNUCC</a>, los fondos para mitigación superaron ampliamente a los fondos para adaptación. Tanto, que el financiamiento para esta última fue solo entre el 20 y el 25 % de todos los recursos proporcionados.</p>



<p>En América Latina, el 75 % del financiamiento obtenido entre 2003 y 2020 apoyó la mitigación. Sólo el 12 % de los fondos fueron a proyectos de adaptación y el 8 % se destina a planes con múltiples enfoques, según un informe de&nbsp;<a href="https://climatefundsupdate.org/wp-content/uploads/2021/04/CFF6-ESP-2020-Digital.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Climate Funds Update de 2021</a>, que aclaró: “El continuo bajo apoyo financiero para las medidas de adaptación se da a pesar de las importantes necesidades de adaptación y fomento de la resiliencia en la región”.</p>



<p>En este gráfico del mismo informe, pueden ver las cantidades de proyectos aprobados y el capital que se destinó a cada uno, dependiendo de si fueron para mitigación, conservación de bosques (<a href="https://www.fao.org/redd/es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">REDD+</a>), adaptación o múltiples enfoques.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://climatetrackerlatam.org/wp-content/uploads/2022/10/Fondos-climaticos-en-America-Latina.-Foto_-Climate-Funds.jpg" alt=""/><figcaption>Fondos climáticos en América Latina. Imagen: Climate Funds</figcaption></figure>



<p>Otro punto no menos importante -pero si bastante relegado- es el famoso&nbsp;<em>loss and damages&nbsp;</em>o en castellano,&nbsp;<strong>daños y pérdidas</strong>. Este señala que el cambio climático ya causó impactos socioeconómicos negativos que las sociedades más vulnerables están sufriendo.</p>



<p>Esta temática resultó de las más contenciosas y debatidas, aunque sin señales claras sobre cómo se va a abordar. La mayoría afirma en palabras que existe la necesidad de movilizar dinero, pero nadie se pone de acuerdo sobre cuánto, cómo ni tampoco cuándo.</p>



<p>Durante la última COP26 en Glasgow, países y sociedad civil reclamaron que se cree un mecanismo de financiamiento para abordar las pérdidas y daños. Solicitud que quedó en la nada. Lo único que se logró fue un diálogo para seguir discutiendo sobre el tema, a futuro, obvio. ¿Ahora? No.</p>



<h2>¿Por qué es importante el financiamiento climático en esta COP27?</h2>



<p>Para muchas naciones, en lo que respecta a financiamiento, la COP26 fue una decepción, por decirlo suavemente. Los países desarrollados no negociaron grandes cambios, ni tampoco explicaron&nbsp;<strong>dónde estaban los fondos que ya se habían comprometido a entregar</strong>.&nbsp;</p>



<p>Lo que sí consensuaron fue reafirmar su deber de proveer ese financiamiento. Y, además, negociaron 350 millones de dólares para el Fondo de Adaptación y otros 600 millones para el Fondo de Países Menos Desarrollados.</p>



<p>Aun así, no es suficiente. Jazmín Rocco Predassi, coordinadora de Política Climática en FARN explicó que se está tratando de negociar una nueva meta cuantificada de financiamiento. Primero, porque el objetivo original no se cumplió, y segundo porque ahora se dice “que se está quedando corta”: “Se está hablando de&nbsp;<em>trillions</em>,&nbsp;<strong>billones de dólares en fondos</strong>” para cerrar la brecha entre los países.</p>



<p>Por su parte, Guzmán afirmó que durante la próxima COP en Egipto se establecerá el diseño de esta nueva meta, pero que recién en 2024 está prevista su negociación.</p>



<p>La especialista de la GFLAC señaló que, desde hace más de 10 años ya está definido&nbsp;<strong>qué deben hacer los países</strong>, por lo que el foco de la conferencia será&nbsp;<strong>definir cómo se va a implementar todo lo que ya se acordó</strong>.</p>



<p>“Por eso el financiamiento es uno de los temas más importantes de la agenda de esta COP27. La mayoría de los ítems de la negociación son sobre ese tema, y los demás están relacionados, como transparencia o pérdidas y daños”, expresó Guzmán.</p>



<p>En otras palabras, el corazón de esta COP27 es el financiamiento.</p>



<p>América Latina es una de las regiones más interesadas en que estas negociaciones lleguen a buen puerto, aunque no es el principal destino del financiamiento internacional. Incluso dentro del continente existe disparidad: según Guzmán, los grandes receptores de fondos del exterior son México, Brasil y Colombia; el resto de los países reciben muy poco.</p>



<p>Las prioridades de Latinoamérica están alineadas con las del anfitrión de la COP27, Egipto. Este país buscará poner sobre la mesa tres temas centrales: financiamiento, agricultura y adaptación.</p>



<p>Para Egipto, la adecuación y la previsibilidad de la financiación climática es fundamental para lograr los objetivos del Acuerdo de París. Por lo que “es necesario mejorar la transparencia de los flujos financieros y facilitar el acceso para satisfacer las necesidades de los países en desarrollo”, según sostiene esta nación en&nbsp;<a href="https://cop27.eg/#/vision#finance" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la página web del evento</a>.</p>



<p>El reclamo se puede resumir en una sola frase:&nbsp;<em>Put the money on the table</em>.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://climatetrackerlatam.org/wp-content/uploads/2022/10/Show-us-the-money.-Foto_-@vanessa_vash-Twitter.jpg" alt=""/><figcaption>&#8220;Muéstranos el dinero&#8221;. Foto: @vanessa_vash (Twitter)</figcaption></figure>



<h2>¿Por qué nos importa a los latinoamericanos?</h2>



<p>Ahora bien, la pregunta más importante de todas: ¿en qué nos afectan estas decisiones? A veces parecieran tan lejanas estas conferencias…</p>



<p>Pero por más complicadas que sean las palabras y los juegos de poder, el financiamiento climático tiene un impacto directo en las vidas de las personas. Para mitigación, porque es esencial que resolvamos la crisis climática desde la raíz, pero también para adaptar los pueblos y ciudades.</p>



<p>En palabras de Cecilia Nicolini, la secretaria de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación del Ministerio de Ambiente de Argentina, en América Latina es necesario avanzar en términos de adaptación “porque al final las personas que viven en esta región son las que también están más expuestas a los riesgos e inclemencias de la crisis climática que estamos viviendo”.</p>



<p>Y es así que el&nbsp;<a href="https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">documento</a>&nbsp;del Grupo II del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sostuvo que América Central y del Sur están “altamente expuestas, vulnerables y fuertemente impactadas” por el cambio climático.</p>



<p>Es decir, no en años, no en décadas, hoy.</p>



<p>El informe -publicado a principios de 2022- sostiene que muchos eventos extremos ya están impactando a la región y prevén que se intensifiquen a futuro, tales como: aumento de las temperaturas; como también del nivel del mar, la erosión costera y la acidificación de los océanos, lo que resulta en el blanqueamiento de los corales; y una mayor frecuencia y severidad de las sequías.</p>



<p>Y si sumamos la faceta económica, según un&nbsp;<a href="https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/37471/S1420763_es.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe</a>&nbsp;(CEPAL), el cambio climático podría costarle a América Latina entre el 1,5 % y el 5 % de su producto interno bruto (PIB) anual.</p>



<p>Porque la crisis climática no es solo ambiental, sino también socioeconómica, y los problemas que ya acarrea América Latina solo amplifican sus efectos. El IPCC manifestó que la desigualdad, la pobreza, la alta densidad poblacional, los cambios de uso del suelo y su degradación son algunos de los factores que profundizan los impactos. Y con ello, la necesidad de adaptación en la región.</p>



<p>En este&nbsp;<a href="https://vulnerabilityatlas.org/mapa?lang=es&amp;ind=CV-ELRC-01" target="_blank" rel="noreferrer noopener">mapa interactivo de Latindadd y la red Jubilee</a>, se puede ver en números cómo los desastres naturales golpean la economía de los países latinoamericanos.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://climatetrackerlatam.org/wp-content/uploads/2022/10/Las-perdidas-economicas-por-desastres-climaticos-en-numeros.-Foto_-Captura-de-Jubilee-y-Latindadd-1024x457.jpg" alt=""/><figcaption>Las pérdidas económicas por desastres climáticos, en números. Imagen: Captura de Jubilee y Latindadd</figcaption></figure>



<p>Desde el punto de vista de Guzmán, el problema no es solo recibir financiamiento internacional, sino cómo lograr que sea realmente transformador.</p>



<p>“América Latina tiene una gran misión de cambiar sus finanzas públicas en general:&nbsp;<strong>muchos de nuestros países siguen dependiendo de los ingresos de actividades extractivas y fósiles&nbsp;</strong>como la minería, el petróleo, el gas, entre otros. Por ello nuestras economías no pueden diversificarse”, precisó la especialista, quien explicó que desde la GFLAC buscan que los fondos sean una “palanca” que ayude a generar cambios de largo alcance.</p>



<p>Estos son solo algunos motivos por los que el financiamiento climático es prioritario para la región.</p>



<p>Ahora sí, ¿y nosotros qué hacemos? ¿Acaso nuestras pequeñas decisiones tienen algún impacto real en estas políticas macro?</p>



<p>Guzmán se pregunta lo mismo: “¿qué harían si les dijera que<strong>&nbsp;sus gobiernos están gastando su dinero, que viene de sus impuestos, en actividades que están creando el problema del cambio climático</strong>, y que con su dinero están incentivando la deforestación, la quema de combustibles fósiles, la contaminación? ¿Qué harían?”</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://climatetrackerlatam.org/wp-content/uploads/2022/10/Cambio-climatico.-Foto_-Naciones-Unidas-1024x576.jpg" alt=""/><figcaption>Imagen: Naciones Unidas</figcaption></figure>



<p>La fundadora de la GFLAC expresó que como ciudadanos tenemos el “superpoder” de votar a los políticos que tienen (o no) propuestas relacionadas al cambio climático.</p>



<p>“<strong>No estamos alejados de las decisiones globales</strong>. Nos tiene que importar el destino de los recursos que nosotros pagamos con nuestros impuestos”, sostuvo Guzmán.</p>



<p>Al final del día, mitigación, adaptación y compromisos climáticos son todas palabras complejas que buscan darle un marco legal y político a hechos que los latinoamericanos viven diariamente. Los cambios en el ambiente, que los científicos atribuyen a la crisis climática; como también las políticas públicas y las decisiones individuales son los determinantes de las condiciones de vida de toda la región.</p>



<p>Para bien y para mal.</p>



<p>En palabras de António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, “el cambio climático está ocurriendo ahora, y nos está afectando a todos nosotros. (…) Es una batalla por nuestras vidas. Pero es una batalla que podemos ganar”.</p>



<p><a rel="noreferrer noopener" href="https://climatetrackerlatam.org/tag/cop27/" target="_blank">Este artículo cuenta con apoyo de Climate Tracker y forma parte del Especial #COP27Latam</a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/breve-guia-para-entender-que-es-el-financiamiento-climatico-y-por-que-deberia-importarte/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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