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	<title>criminalización de la pobreza &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>criminalización de la pobreza &#8211; Marcha</title>
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		<title>Crónicas Antifa: Las pibas A.C.A.B*</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Feb 2022 22:04:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Niñez]]></category>
		<category><![CDATA[Protagonismo]]></category>
		<category><![CDATA[Antifa]]></category>
		<category><![CDATA[criminalización de la juventud]]></category>
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		<category><![CDATA[Policía de la Ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[violencia policial]]></category>
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					<description><![CDATA[(*) A.C.A.B: "All Cops Are Bastards" (Traducción: Todos los policías son unos bastardos) Historias de pibas que se enfrentan a la violencia policíal]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style=" font-size: 14pt;"><i><span style="font-weight: 400;">La cronista nos acerca los relatos y voces de pibxs de alguna barriada popular de la Ciudad de Buenos Aires. No importa saber de qué barrio está hablando. Sus historias, comunes y cercanas, se entrelazan unas con otras hasta llegar al mismo final: El de las pibas que se plantan contra la violencia policial.</span></i></span></p>
<p><span style=" font-size: 14pt;"><b>Por Paula Shabel | Iustración:<a href="https://www.instagram.com/desobedienciavisual/"> Desobediencia visual</a></b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Fue antes de la pandemia que empezó a pasar. Lxs pibxs del barrio ya iban cumpliendo los quince y salían de noche, iban a pasear a la costanera y se llenaban el cuerpo de sustancia barata, justo en frente de los edificios más caros de la ciudad. Esos que están llenos de personas que consumen a lxs pibxs en los policiales del noticiero mientras lxs pibxs tratan de consumir el poco aire fresco sin privatizar que queda al lado del Río de la Plata.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Otras veces se quedaban en el barrio tomando, se sentaban en las escaleras de su escuela primaria o en el cordón de la fábrica que queda en el pasaje, porque en esos lugares no hay movimiento de personas los fines de semana y pueden ranchear varias horas seguidas sin que nadie quiera usar sus puertas. Pero siempre está la policía. Y cada vez más. En los últimos años las calles se llenaron de enemigos para lxs pibxs, que apenas tienen donde estar porque en las casas tomadas el espacio escasea y la intimidad no existe. Entonces la vida se hace en la plaza, cuando no está cerrada, o en la vereda, donde tratan de pasar desapercibidxs sin ningún éxito, porque son tan jóvenes y tan pobres que se les nota lo exiliadxs de cualquier barrio pavimentado.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Andaban en esa la primera vez que vi a las pibas rescatar a los pibes de la yuta, rescatándonos un poco a todxs de la mierda del mundo y volviéndolo un lugar un poco más amable para vivir. Era el cumpleaños de uno de ellos, Carlo llegaba a los 17 y era el más grande. Para festejar habían comprado vodka y jugo, tenían mucho porro y se sentaron a fumarlo en unos escalones que encontraron debajo de un balcón, porque esa noche llovía y el cemento del piso de arriba les hacía de techo para no mojarse. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Era invierno y el aire estaba helado, pero siempre hay gente yirando por las calles de Buenos Aires, así que no se sorprendieron cuando pasaron dos hombres por al lado y les pidieron fuego. Lxs pibxs les convidaron el encendedor y mientras uno lo aceptaba guardándoselo en el bolsillo el otro les dijo que eran policías de encubierto. Enseguida lxs obligaron a tirarse al piso. A Jaime le pegaron una patada porque no quiso, le hicieron sangrar la boca del golpe, Braian se puso a llorar porque no entendía, él sólo había ido por el cumpleaños de su hermano mayor y hacía rato quería volverse a la casa. El resto hizo silencio mientras veía llegar a los tres patrulleros montando una escena de luces y ruidos que anunciaba otra noche en el Inchausti. Diez policías por un porro. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Los dejaron a todos ahí tendidos un rato, en suspenso. Se burlaron de ellos, disfrutando el hecho de haberlos atrapado otra vez, de tenerlos esposados rogando que los larguen, mirando desde abajo con los ojos llenos de rabia y pánico. A todos menos a Pamela, la única piba que había logrado sortear a sus xadres y llegar hasta la joda a pesar de las condiciones climáticas, que cuando se ponen adversas hacen decrecer los permisos adultos que las pibas necesitan para salir. Rodeada de varones, a Pamela la zarandearon las dos policías mujeres que participaban del operativo y le gritaron que se vaya y que no se junte más con esos chicos que eran todos ladrones y drogadictos. Ella les contestó que se iba, pero que no iba a dejar a sus amigos ahí tirados y empezó a caminar con demora, aguantando las lágrimas para no darles el gusto de verla en pánico. Llegó a la esquina, dobló y empezó a correr hacia la puerta del centro comunitario donde sonaban las chacareras de la peña que organizamos todos los meses con algunxs compañerxs. A unas cuadras del caos, la música anunciaba una forma del refugio.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Éramos cuatro en la puerta, también tratando de resguardarnos de la lluvia abajo del alero del local, tomando vino para calentar el cora. Pamela irrumpió la escena a los gritos y nosotrxs tardamos unos segundos en entender lo que pasaba porque ella apenas podía decir algo que no fuera “hay que ir a buscarlos, hay que ir ahora”. Finalmente entendimos y salimos disparadxs hacia la noche, guiados en el recorrido por Pamela que también nos explicaba cuál era la mejor forma de sacar a los pibes de esa situación: “Vos tenés que decir que sos familia de alguno, decí que sos la tía y que lo vas a llevar directo a la casa, a vos te van a creer que podés hablar bien y sos blanca”. Llegando al estruendoso show montado por los ratis, Pamela nos hizo señas con la cabeza para que avancemos hasta los pibes y se quedó atrás.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Le hice caso en todo. Tuve que rogarle a un policía y a otro, convencerlos de que Jaime era efectivamente mi sobrino y de que iba a llevar a todos a sus casas, dije muchas veces que eran menores de edad y prometí hablar con la madre de cada uno para que esto no vuelva a ocurrir. Lloré de la impotencia y estoy segura de que los policías se excitaron viendo a una mujer desesperada y completamente entregada a su voluntad. Y los largaron. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Pamela esperaba silenciosa y sabiamente en la otra cuadra. Se adelantó todavía un poco más para que no la reconozcan los miserables en su retirada, caminó hasta la puerta por la que se entra a sus habitaciones y se apoyó en la pared mientras nos veía llegar a paso lento. Teníamos el cuerpo duro del frío por la ropa ya toda mojada y en la calma de la liberación empezábamos a sentir el cansancio de la secuencia. Nadie hablaba, no teníamos palabras para contar lo que nos pasaba. Sólo nos abrazamos una vez al final de todo, una calidez del gesto con cada unx para despedirnos y asegurarnos de que estábamos ahí y habíamos sobrevivido. En el enjambre de brazos Pamela me dijo, bajito, “te voy a llamar para que hagas de mi tía en la escuela cuando llegue el boletín, que es un desastre”. Sonrió y entró a la casa, ya pensando en alguna nueva alquimia para subvertir el horror al que este sistema nos tiene acostumbradxs y del que ella se fuga fantásticamente una y otra vez. </span></p>
<p style="text-align: center;"><span style=" font-size: 14pt;"><b>***</b></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Natalia se puso de novia hace dos años. Conoció a Rodrigo en la plaza, una tarde que paseaba con sus amigas. Él jugaba al fútbol con los pibes de la casa tomada donde ella vive, y cuando terminó el partido se pusieron a charlar y esa misma noche se besaron paradxs en la reja ya cerrada de la plaza. Al mes ya era una relación oficial y merendaban juntxs casi todos los días, antes o después de pasear al perro de ella que ladra mucho pero es un buenazo. Se despedían cuando llegaba la noche, en general muy tarde, ya medio dormidxs y con ganas de seguir abrazadxs.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Cuando cumplieron un año juntxs no pudieron festejar porque él estaba internado en una granja, a la que su mamá lo había mandado después de la cuarta vez que lo agarrara la policía robando bicicletas en el barrio. Estaba por cumplir los 18 y si no abandonaba pronto el vicio de ser ladrón iba a caer preso enseguida, le dijo la vieja y lo mandó a guardar con los evangélicos.    </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">El día del aniversario Natalia lo llamó por teléfono, pero apenas pudieron conversar un rato porque él estaba empastillado y lento y a ella se le partía el corazón de sentirlo tan ido. Lo esperó estoicamente, sin apuros ni reproches y el día que Rodrigo volvió fueron juntxs hasta la pared de la fábrica de la vuelta y escribieron con un aerosol verde en letra inmensa “Nati y Rodri” y le dibujaron un corazón alrededor. Nada como romper las reglas para sentir la libertad en la piel.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Volvieron a la plaza y a los paseos del perro. Y volvió también la policía. Cada vez que salían lxs paraban, lxs reconocían desde la otra cuadra y lxs iban a buscar. Qué mierda hacés acá pendejo, te vamos a hacer cagar pibe, vas a terminar violado en el penal de Ezeiza, te lo decimos para cuidarte, yo tengo un hijo de tu edad y me da pena, te tengo reservada una bala, no te hagas el gil con nosotros que no te conviene, entrá al patrullero porque te mato, volvete ya para tu casa que no te quiero ver en la calle. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Hasta que una noche las amenazas se convirtieron en trompadas. Rodrigo cayó al suelo sin demasiada resistencia. Su delgadez de pibito que corre lo hizo doblar enseguida y exhalar un quejido doliente mientras se apoyaba en el piso a toda velocidad. Le dieron un rato a patada limpia e insulto potente. Porque él era un ladrón, porque les faltaba el respeto cada vez que lo paraban, porque no lo querían ver más en el barrio. Y porque sí, porque podían. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Natalia salió corriendo al primer golpe y los policías ni se preocuparon por seguirla. Qué iba a hacer esa flaquita tan pobre, que no llegaba ni a terminar la escuela y que se moría de miedo cada vez que los veía llegar por el asfalto. La dejaron ir sin mirarla, casi como prueba de la impunidad que ronda su accionar de yuta, esa tranquilidad que les otorga la tarea de cuidarle la riqueza a los ricos a cambio de un sueldo miserable, un poco de cocaína mala y una pistola. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Natalia fue hasta su casa, buscó a su mamá y a su tía, cargó su celular unos minutos y salió de vuelta a la escena del abuso encarnado en uniformes reglamentarios. Tenía fuego en los ojos, pero sus gestos se mantenían serenos al andar, al contrario de las dos señoras, que iban vociferando desaforadas que esos malditos policías la iban a pagar y que no podía ser tanta injusticia en este mundo. Llegaron a la esquina y la intensidad aumentó en la cuadra, crecieron los gritos de un lado y del otro, las mujeres insultaban y los ratis les ordenaban que se calmen, que ellos estaban haciendo su trabajo y que no se metan porque el pendejo no valía la pena.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Entonces ellas agarraron el teléfono de Natalia y le dieron play a todo volumen. La secuencia completa de esa noche empezó a escucharse por el parlante del aparato con un sonido que no era especialmente limpio, pero que alcanzaba para distinguir las voces amenazantes de esos hombres y la feroz caída de Rodrigo al piso después de osar preguntarle a uno “Por qué nos dicen esas cosas si no estamos haciendo nada”. Todxs hicieron silencio durante unos segundos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">No es que los policías tuvieran miedo de recibir sanciones o de perder privilegios por ese audio. Su impunidad está profundamente extendida en todos los engranajes del sistema, es maciza, dura, sin grietas por donde entrarle. Nadie iba a molestarlos por una apretada a un pibe con antecedentes.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">El problema para ellos era que esa pibita los había desafiado, grabándolos a escondidas cada vez que se les habían acercado a insultarlxs. Esa pibita calladita, a la que habían considerado casi inexistente, inútil, desechable. Ella les había tendido una trampa, una pequeña, algo casero e improvisado, con el celular en el bolsillo, apretando los botones a ciegas, tratando de que el micrófono registre todas las palabras porque sabía que un día iba a necesitar esas pruebas para que a Rodrigo no lo maten. O no lo encierren, que es parecido. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;  font-size: 14pt;">Natalia le salvaba la cabeza a Rodrigo dejando a la policía desorientada, no sólo por la emboscada, sino porque en ese acto ella confirmaba que a Rodrigo alguien lo quiere mucho y es esa alianza contra la que no pueden las balas. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p><strong><span style=" font-size: 14pt;">(*) A.C.A.B: &#8220;All Cops Are Bastards&#8221; (Todos los policías son unos bastardos)</span></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cronicas-antifa-las-pibas-a-c-a-b/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nacer pobre, Crecer preso: reflexiones contra la criminalización de la niñez</title>
		<link>https://marcha.org.ar/nacer-pobre-crecer-preso/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Apr 2017 03:06:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[#NoALaBaja]]></category>
		<category><![CDATA[Aldana Sardelli]]></category>
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					<description><![CDATA[El pasado Viernes se realizó, en el auditorio Abuelas de Plaza de Mayo del Hotel Bauen, el panel "Nacer Pobre, Crecer Presx" ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aldana Sardelli (*) / Foto: Espacio No a la Baja. </strong></p>
<p><em>El pasado Viernes se realizó, en el auditorio Abuelas de Plaza de Mayo del Hotel Bauen, el panel &#8220;Nacer Pobre, Crecer Presx&#8221; organizado por el espacio Niñez y Territorio, y el Consejo de Trabajo Social de la Ciudad de Buenos Aires, ambos parte de la campaña No A La Baja.</em></p>
<p>Este panel se inscribe en una serie de acciones que se vienen realizando desde la campaña No A La Baja surgida tras los intentos del actual gobierno de bajar la edad de punibilidad a las 14 años de edad. Quienes trabajan día a dia con pibes y pibas entienden que las políticas públicas de niñez no deben estar signadas por la represión y encierro.</p>
<p>En este sentido, Clarisa Gamberra, representando a Niñez y Territorio, hizo referencia a la avanzada del poder represivo en los territorios signados por la pobreza, el cercamiento en los barrios por parte de las fuerzas de seguridad y el gerenciamiento de los territorios por parte de los narcos como moneda corriente en las barriadas de todo el país. Esto implica, explica Gamberra, “la creación de cárceles a cielo abierto donde los pibes y las pibas son sacados de los centros urbanos y retenidos en las barriadas por las redes de ilegalidad apañadas por las fuerzas de seguridad de un estado represivo.” En este contexto de marginación, de generaciones de familias viviendo en condiciones precarias, “el Estado se hace presente a través de su brazo armado y la liberación de los territorios a las bandas del delito organizado”, asegura la trabajadora de niñez. En esa linea, para ella “los pibes y pibas de las barriadas crecen en un terreno de supervivencia en consonancia con la construcción social de sujetos peligrosos”.</p>
<p>A continuación Nadia Polanco del Colegio de Trabajo Social explicó el rol de dicho consejo como así también su definición política en las diferentes luchas sociales. “El tema no a la baja está sumamente en boga y queremos dar el debate en todos los ámbitos para evitar que avancen en este sentido”, dijo. A su lado, María José Cano, integrante del Colegio de Profesionales del Trabajo Social de la Provincia de Buenos Aires como así también delegada de ATE en niñez y del Foro por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, dio cuenta de la compleja situación del sistema de protección y promoción de derechos de los niños y niñas: “su funcionamiento configura un sistema de desprotección de derechos” aseguró.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-35211" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJA-2.jpg" alt="" width="960" height="639" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJA-2.jpg 960w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJA-2-616x410.jpg 616w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJA-2-810x539.jpg 810w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>
<p>Por su parte, Alcira Daroqui, coordinadora del Grupo de Estudios sobre Sistema Penal y Derechos del Instituto Gino Germani (UBA), planteo la necesidad de entender este nuevo pronunciamiento de baja de edad de punibilidad como parte de un proceso histórico que fue construyendo esta idea de peligrosidad. En ese marco contextualizó que “desde el menemismo hasta el sciolismo, se intentaron implementar diferentes proyectos de baja de edad de punibilidad que pudieron ser echados atrás gracias a la organización colectiva”.</p>
<p>Entonces, manifestó que “el actual discurso macrista se instala en una serie de consenciones que los diferentes gobiernos anteriores fueron facilitando para que hoy en día se instale fuertemente en la agenda la baja y la modificación del régimen penal juvenil.” Así la investigadora afirmó que “en la actualidad se da una convivencia de acuerdo entre el populismo punitivo, la derecha conservadora y la derecha progresista”.  A su vez expresó que “la baja de edad de punibilidad no solo afectaría a los pibes y pibas de 14 y 15 años, sino que ejercería un control y recrudecimiento de medidas hacia los pibes y pibas de 16 y 17 años, los que se someterían a penas más duras”.</p>
<p>A sala llena, en el mítico hotel recuperado por sus trabajadores y trabajadoras, que actualmente se encuentran peleando  por una ley de expropiación, las y los asistentes pudieron escuchar diferentes puntos de vistas y opiniones encontrada en cuanto a la baja de edad de punibilidad y la discusión de un nuevo régimen penal. Alcira fue contundente a la hora de responder que no debe darse el debate sobre la modificación del régimen penal juvenil en tanto y en cuanto el sistema penal es una herramienta del neoliberalismo que encierra y estigmatiza la pobreza. Para Daroqui “las organizaciones no deben sentarse a debatir sobre un régimen que apunta al encierro de los pibes y pibas pobres, no hay garantías dentro del sistema penal”.</p>
<p>En contraposición, Pablo Abramovich, perteneciente a la Asociación Judicial Bonaerense (AJB),  consideró que se debe formar parte del debate de la reforma del sistema penal juvenil ya que “es un debate que está en curso y que, de otra manera, quedaría en manos de unos pocos”. Para el referente “el deterioro y pérdida de especialidad del  foro juvenil apunta a ir en deterioro si -desde los trabajadores y trabajadoras del Estado y las organizaciones sociales- no se participa del debate”. A su vez apuntó a instalar el debate del Estado como terreno de diputa donde el poder judicial no es solo conformado por jueces, sino que las y los trabajadores y algunos funcionarios se posicionan en contra del avance de la derechización. En este camino, el sábado 6 de Mayo realizarán un debate dentro del  poder judicial sobre la actualidad del Foro Penal Juvenil para abogar a la construcción de alternativas aplicables.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-35212" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJAc3.jpg" alt="" width="960" height="639" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJAc3.jpg 960w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJAc3-616x410.jpg 616w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJAc3-810x539.jpg 810w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>
<p>Para finalizar Carola Bianco, integrante del Programa de Niñez, Derechos Humanos y Políticas Públicas de la Universidad de La Plata, intermedió en el debate sobre la necesidad o no de instalar la discusión por la modificación del Regimén Penal Juvenil. En este sentido, planteó que si bien hay que sostener la negativa ante la intención del gobierno en responsabilizar a los pibes y las pibas pobres de la mal llamada inseguridad, “son las organizaciones sociales las que tienen el conocimiento del territorio y quienes tienen que aportar con esa mirada en esta discusión”.</p>
<p>A su vez desde su experiencia, Bianco aportó que si bien “el derecho civil es un derecho clasista” debemos pensarlo como una herramienta que pueda ser construida desde las organizaciones sociales. Con más preguntas que respuestas y nuevas miradas para llevar a los territorios, las trabajadoras y trabajadores en conjunto con las organizaciones sociales de niñez celebraron un nuevo encuentro de formación que construya argumentos y dispute los sentidos hegemonicos sobre los pibes y las pibas que como bien afirman “no son peligrosos, estrán en peligro”.</p>
<p><strong>(*) Integrante de Niñez y Territorio</strong></p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-35213" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJA-1.jpg" alt="" width="960" height="639" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJA-1.jpg 960w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJA-1-616x410.jpg 616w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/04/NO-A-LA-BAJA-1-810x539.jpg 810w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/nacer-pobre-crecer-preso/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Seguridad para quién? Dispositivos de control y criminalización de la pobreza en Córdoba</title>
		<link>https://marcha.org.ar/seguridad-quien-dispositivos-control-criminalizacion-la-pobreza-cordoba/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Apr 2016 03:00:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Córdoba]]></category>
		<category><![CDATA[criminalización de la pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[El llano en llamas]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Schiaretti]]></category>
		<category><![CDATA[seguridad]]></category>
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					<description><![CDATA[Razzias y corralitos como parte de la ley]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Paula Reinoso, Hugo Romero y Fidel Azarian</strong></p>
<p><em>Desde el colectivo de investigación </em>El llano en llamas<em> tomaron la ciudad de Córdoba como ejemplo concreto en el que la lucha contra la “seguridad” sólo determinó detenciones ilegítimas y estigmatización de pobres y jóvenes. Un modelo que se intenta imponer a nivel país, los resultados para las clases populares.</em></p>
<p>El año 2016 empezó con nuevos anuncios en materia de seguridad por parte del actual gobernador de la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti. Entre los puntos más relevantes se encuentra una megainversión de 300 millones de pesos para la compra de recursos destinados a la policía de Córdoba, la construcción de nuevas comisarías y la incorporación de 1.550 agentes en el mes de junio –que se sumarían a los 17.000 efectivos activos actualmente–.Este anuncio es expresión de la continuidad de una política de seguridad sostenida en el tiempo por la gestión de Unión por Córdoba, amparada por los medios de comunicación hegemónicos y legitimados por un discurso social que reclama una y otra vez “mayor seguridad”. Así, durante todos estos años aumentó inescrupulosamente la cantidad de efectivos policiales, vehículos e infraestructura; se sancionaron las leyes de Seguridad Pública (9235) y de Seguridad Privada (9236); se reformó el Código de Faltas; se firmó un convenio con el ManhatanInstitute a través del cual deben instalarse más de 1.000 cámaras de vigilancia en “zonas críticas” de la ciudad de Córdoba; y se aprobó la ley del registro de huellas genéticas (ADN) para almacenar datos de “sospechosos” , entre otras muchas cosas.</p>
<p>Asimismo, los conceptos de “paz social” y “consenso social”, el programa “Córdoba más segura” y la creación de la Policía de Pacificación, entre otros, operaron no sólo como <em>slogans</em> de campaña política, sino como discursos legitimadores de una política de “pacificación” cuyo principal objetivo ha sido reprimir y controlar a los sectores populares. En este mismo sentido, la lucha contra el narcotráfico y el narcomenudeo ha cobrado particular importancia en los discursos de la actual gestión. Sin embargo, lo que no dicen los medios de comunicación, el gobierno, ni el sector social que aplaude este tipo de medidas, es que dichas políticas estatales no han tenido resultados exitosos en términos de reducción de la delincuencia y la inseguridad.</p>
<p><strong>¿Seguridad o estigmatización?</strong></p>
<p>La clave está, por cierto, en preguntarnos qué se entiende por seguridad: ¿Seguridad para quién? Una primera reflexión es que esta concepción hegemónica de seguridad refiere exclusivamente a la protección de personas y cosas entendidas como bienes jurídicos individuales, excluyendo las nociones de inseguridad social y económica en un contexto marcado por necesidades básicas irresueltas e incluso crecientes, acompañadas de un preocupante incremento de la desigualdad y el racismo. En este sentido, podemos tomar nota de algunas cuestiones que dan cuenta de cómo opera el dispositivo de seguridad bajo dicha concepción.</p>
<p>En Córdoba, es particularmente llamativa la variación interanual (2014-2015) del gasto en Seguridad, superior a los incrementos observados en otros rubros igualmente sensibles. En el rubro “Servicios de Seguridad y Justicia” la variación presupuestaria anual fue de +54,5%, en “Salud” fue de +44,1% y en “Educación inicial y primaria” fue de +9,6%. Lo mismo sucede si analizamos comparativamente el gasto per cápita durante 2015: en el rubro “Educación inicial y primaria” se registra un total por habitante de $1.311; en “Salud” implica una inversión presupuestaria anual por persona de $1.734 y en el rubro “Servicios de Seguridad y Justicia” el valor es de $2.255 per cápita*.</p>
<p>La otra cara de la política de seguridad provincial se hace visible a partir de estrategias de intervención territorial desplegadas principalmente por las fuerzas policiales. Este accionar se intensifica en aquellos espacios de la ciudad donde residen los sectores populares, que son los más intervenidos a través de los denominados “operativos de saturación” y “razzias”.</p>
<p>Los operativos de saturación incluyen controles permanentes en puentes y vías principales de circulación, retención masiva de motocicletas y mega allanamientos periódicos en barrios populares y villas. Por otro lado, las <em>razzias</em> o “corralitos” son allanamientos ilegales que realiza la policía para detener masivamente a vecinos de villas y barrios populares. En la mayoría de los casos se registra también una nueva modalidad de tratamiento de los detenidos, quienes son expuestos en espacios públicos rodeados de vallas (los denominados corralitos), no para generar mayor seguridad pública o personal para los detenidos, sino para montar un show mediático que busca legitimar el accionar policial frente la sociedad y, al mismo tiempo, generar efectos “pedagógicos” disciplinantes en los sectores populares.</p>
<p>En este contexto, y a partir de estas preocupaciones, en 2014, desde “El Llano en Llamas”, pudimos relevar un total de 31 operativos entre el 13 de febrero y el 28 de mayo: la conclusión fue que en un período de casi tres meses y medio se realizaron aproximadamente 9 procedimientos mensuales (un operativo cada 3 días).En todos los casos revisados encontramos un alto número de detenidos, con un total de 668 en los 15 operativos conjuntos o simultáneos. Esto da por resultado aproximadamente un total de 191 detenidos por mes en <em>razzias</em> y un promedio de 45 detenidos por operativos conjuntos o simultáneos, todos ellos desarrollados en barrios populares o villas, tales como Villa Angelelli, San Jorge, Villa La Lonja, Barranca Yaco, Bajo Pueyrredón, entre otros. Los días 2 y 3 de mayo de 2015 este dispositivo se ejecutó violentamente, o cual generó un saldo de 451 personas detenidas, la mayoría por aplicación del inconstitucional Código de Faltas (sólo 37 de ellas tenían antecedentes penales), entre las que se encontraban menores de edad (109).</p>
<p>Este accionar policial necesita de la construcción de un estereotipo de sujeto peligroso, para legitimar una política de seguridad orientada a intervenir y regular un sector de la población y del territorio: las clases populares y sus espacios vitales. Esta estrategia se despliega incluso antes de que los delitos sucedan, invirtiendo así garantías constitucionales, como por ejemplo, el principio de inocencia (se presume la culpabilidad en lugar de la inocencia).</p>
<p>Así, la ciudad de Córdoba se instituye como espacio de control de la población gracias a complejos mecanismos de vigilancia puestos en marcha por una fuerza policial que actúa con estrategias espacialmente orientadas, pero también por la configuración urbana que avanza al ritmo del desarrollo del capital inmobiliario cada vez más hacia un modelo de “ciudad exclusivista” pensada para el consumo donde el joven pobre, morocho, boliviano, peruano, etc. no tiene lugar en el orden económico y social. La noción de “seguridad” habilita un accionar de la estatalidad enfocado en la represión y/o criminalización, más que en políticas y programas dirigidos a solucionar las condiciones que hacen a la violencia social, esto es resolver situaciones extremas de precarización, vulnerabilidad y marginación; consecuencia de necesidades vitales irresueltas, esenciales para una vida posible: tierra, vivienda, educación, trabajo, salud.</p>
<p>*Informe “El costo del miedo. Cifras claves respecto a los gastos de seguridad para el caso de la provincia de Córdoba”, noviembre de 2015.</p>

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