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	<title>Criminalización Castigo y Cuarentena &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Tue, 23 Jun 2020 11:39:18 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Criminalización Castigo y Cuarentena &#8211; Marcha</title>
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		<title>Daniel Gallardo y los muros de España</title>
		<link>https://marcha.org.ar/daniel-gallardo-y-los-muros-de-espana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jun 2020 11:00:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Criminalización Castigo y Cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[DAniel Gallardo]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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		<category><![CDATA[Voces en lucha]]></category>
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					<description><![CDATA[Daniel Gallardo guarda prisión preventiva a la espera de juicio. El Estado español lo acusa de haber atacado a un policía, mientras participaba en una manifestación en solidaridad con los condenados por el Proceso Soberanista de Cataluña]]></description>
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<p><em>Daniel Gallardo guarda prisión preventiva a la espera de juicio. El Estado español lo acusa de haber atacado a un policía, mientras participaba en una manifestación en solidaridad con los condenados por el Proceso Soberanista de Cataluña</em></p>



<p><strong>Por <em>Vocesenlucha&nbsp;</em></strong></p>



<div style="text-align: right;"><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo,</span></div>
<div style="text-align: right;"><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">van por la tenebrosa vía de los juzgados:</span></div>
<div style="text-align: right;"><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,</span></div>
<div style="text-align: right;"><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">lo absorben, se lo tragan.</span><br><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">(Miguel Hernández)</span></div>



<p>España tiene una larga historia de cárceles y centros penitenciarios. Miles de presas y presos sociales y políticos han pasado por sus muros. No todos sobrevivieron a ellos. Desde la antigüedad, el castigo formó parte de las sociedades estratificadas. Sin embargo, la idea de cárcel que hoy conocemos es un hecho relativamente moderno. En el siglo XVI, encontramos cárceles donde eran recluidos presos de la corona, gitanos y esclavos sometidos a trabajos forzados, como la cárcel de Almadén, que comunicaba directamente con las galerías de la mina. La “humanización” del siglo de las luces cambió también la concepción del sistema penitenciario. Así, comenzaron a construirse edificios destinados a albergar pobres, mendigos, vagabundos y delincuentes; hombres y mujeres. El hacinamiento fue dando paso al modelo celular, donde predomina el aislamiento del preso. Es el caso de la Casa de Corrección San Fernando del Jarama, construida en 1776 en la actual San Fernando de Henares, al este de Madrid, un ejemplo de prisión moderna que contaba con enfermería, patio para el recreo y hasta capilla para la moral de los reclusos.</p>



<p>No muy lejos de la modélica y moderna prisión de San Fernando de Henares, dos siglos después, se construye la cárcel de Alcalá-Meco, como se conoce coloquialmente al Centro Penitenciario Madrid II, una prisión de alta seguridad construida según un modelo suizo que no llegó a implantarse en el país. Su arquitectura única, se emplea para custodiar a internos penados y preventivos. Un millar de presos de diferentes nacionalidades conviven al interior de sus muros. Durante la crisis sanitaria han sido ellos quienes les han pedido a los funcionarios que se cuiden para no ingresar el Covid-19 en un espacio donde las mascarillas de protección han tardado en llegar.</p>



<p>Daniel Gallardo Herczog tiene 22 años y habita entre sus muros desde el 17 de octubre de 2019. La tarde anterior es detenido en las inmediaciones de la madrileña Puerta de Sol tras las cargas policiales al desconvocarse una manifestación de protesta y solidaridad con los presos políticos condenados días antes por el Tribunal Supremo a largas penas como consecuencia del referéndum de Catalunya del 1 de octubre de 2017, la conocida sentencia del Procés. Daniel niega haber cometido los delitos que la fiscalía le imputa y por los que piden 6 años de cárcel y una multa de varios miles de euros.&nbsp;</p>



<p>Cuando preguntamos al letrado Mario López quién es su defendido responde: “Daniel es hijo de la migración española en Alemania, de madre alemana y padre español. Pronto regresa a España, para criarse entre Andalucía y Madrid. Estudia secundaria en la Comunidad de Madrid y Bachillerato en Andalucía, donde comienza Filología Hispánica en la Universidad de Cádiz. Pero abandona los estudios y solicita hacer un Módulo de FP en Auxiliar de Enfermería, para finalmente emanciparse con 19 años y regresar a la Comunidad de Madrid, donde como trabajador precario, encadena contratos laborales temporales con contratos mercantiles por cuenta propia como comercial para poder pagar sus facturas y un alquiler en Getafe, localidad en la que vive hasta ser detenido”. </p>



<p>Datos, entre otros, en los que se basa la defensa para solicitar la libertad provisional que el Juzgado de Instrucción 22 de Madrid ha denegado tres veces alegando riesgo de fuga y anunciando la proximidad del juicio oral que, ocho meses después, sigue sin fecha. &#8220;Ni siquiera con la pandemia le han dejado salir” explica su abogado.</p>



<p>La crisis sanitaria del Covid-19 ha endurecido las condiciones de la prisión. La restricción total del régimen de visitas y la entrada de paquetería ha afectado los ánimos de la población reclusa. “Dani ha estado muy solo. En todo el tiempo que ha durado la cuarentena no ha recibido ninguna carta ni tampoco hemos recibido ninguna suya. Quizás el correo iba mal, no sé”, revela su amiga Sara sin encontrar sentido a todo esto, preocupada de cómo la cárcel le pueda estar afectando. </p>



<p>“Al principio fue internado en el módulo de los conflictivos. Su compañero de celda tenía problemas de dinero con otros presos y se vio en medio de eso. Pasó unos meses horribles. Cuando lo visitábamos estaba a la defensiva, y Dani siempre ha sido un chico muy bueno, de llevarse bien con todo el mundo, de lo mío es tuyo y buena vibra. Notamos que la cárcel lo estaba cambiando. Luego los funcionarios se dieron cuenta de que era un chico tranquilito y le cambiaron al módulo de respeto. Ahí, nos cuenta, los presos se cuidan unos a otros, juegan al baloncesto y hacen talleres. Además, él trabaja en la biblioteca. Aunque con esta situación no le hemos podido enviar más libros”.</p>



<p>En España, uno de los períodos más duros de esa costumbre del poder político de valerse de la prisión como elemento de tortura, criminalización del pensamiento crítico y represión política, fue el franquismo. Ya desde el alzamiento militar y el golpe de Estado contra la República, en las zonas controladas por los sublevados las cárceles se atestaron. Con la Victoria de los “amantes de la muerte”, la dictadura retomó viejas prácticas como el trabajo esclavo. </p>



<p>Los prisioneros políticos levantaron con sus manos verdaderos monumentos del fascismo como el famoso Valle de los Caídos, donde Franco estuvo enterrado con honores de Estado hasta hace apenas unos meses. Los relatos de algunas presas y presos políticos durante el franquismo son estremecedores. Miguel Hernández es encarcelado finalizada la guerra y muere tres años después en la cárcel de Alicante. El poeta del pueblo nos dejó algunos versos sobre la cárcel cuya lectura es de esas que se agarra en la garganta como aliento de animal herido.</p>



<p style="text-align: center;"><em><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">Un hombre que ha soñado con las aguas del mar,</span></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">y destroza sus alas como un rayo amarrado,</span></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">y estremece las rejas, y se clava los dientes</span></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">en los dientes del trueno.</span></em></p>



<p>Algo ha llovido desde entonces; sin embargo, la causa contra Daniel Gallardo engorda la larga lista de presos políticos de España. Su caso ha trascendido gracias a la solidaridad. Le acompañan sus amigos y la red de apoyo del Movimiento Antirrepresivo de Madrid (MAR Madrid), que articula colectivos y asambleas de diferentes ámbitos que buscan una solución al problema político de la represión. “Cuando reprimen a alguien como Dani, que no está organizado, nos ponemos en contacto con él y con su entorno cercano, e iniciamos una campaña de apoyo, para difundir, convocar movilizaciones, recaudar fondos, etc.”, relata Marco, vocero de un Movimiento que lleva dos años tejiéndose. “No puede ser que cada vez que viene la represión tengamos que empezar de cero. Ahora hay una red de defensa conjunta, que está funcionando y tiene sus reivindicaciones. </p>



<p>La represión es un problema político, solucionar cada caso en particular no es el fin, hay que responder por el colectivo, y hacer real la mítica consigna <em>cuando nos tocan a uno respondemos todos</em>. Se trata de pasar a la ofensiva por nuestros derechos y libertades, sistemáticamente violentadas por el Estado español. Porque cuando se intenta luchar por ellas nos reprimen a todos por igual, independientemente del ámbito, la ideología y los métodos que se utilicen”.</p>



<p>Después de la sentencia del Procés media Catalunya se levanta en solidaridad con los presos. Otras ciudades se suman a la causa, los lazos amarillos se multiplican, extendiendo un clima de solidaridad que incomoda a Gobierno y oposición. Aquella tarde de miércoles, cuando la manifestación en solidaridad con Catalunya se concentra en Sol, aparece un pequeño grupo de neonazis con banderas de Vox gritando consignas fascistas para irritar a los presentes. La propia seguridad de los manifestantes salvaguarda la concentración sin entrar en provocaciones. Sin embargo, el fuerte dispositivo policial, ordenado por la Delegación de Gobierno en Madrid, carga contra los manifestantes que espontáneamente deciden acercarse al Congreso. Comienzan las carreras y los grupos se disgregan. Decenas de vídeos que se pudieron grabar aquel día dejan un amplio testimonio gráfico del abuso de poder. A Daniel lo detienen cuando va a contener a unos policías que están golpeando a su amiga Elsa Vilki. </p>



<p>“Pasa la noche en Moratalaz con los otros dos detenidos de aquella manifestación. Destacaremos que, no en la toma de declaración, donde la instructora policial está a cara descubierta, sino en los pasillos, hay policías encapuchados. Cuestión que no podemos probar pues no existen cámaras que den evidencia de semejante actuación policial pero que tiene el objetivo de amedrentar y está fuera de toda reglamentación”, apunta su abogado, quien actualmente está trabajando en el escrito de defensa.</p>



<p>¿Será Daniel una cabeza de turco de la estrategia de represión del Estado contra la solidaridad para con el proceso catalán? Este joven de 22 años sin antecedentes ingresa precipitadamente en la cárcel cuando el Ministerio Fiscal solicita para él la más grave medida cautelar, prisión sin fianza. Una lección ejemplificante para que a ningún otro joven se le ocurra tomar las calles para decir lo que piensa. Una práctica antigua esa que utiliza el miedo para acabar con la solidaridad, la organización y el pensamiento crítico.</p>



<p>Incluso en tiempos de pandemia la estrategia del miedo se prioriza frente al sentido del cuidado y la dignidad. Para la población reclusa han sido tiempos difíciles. “Además de que las medidas de protección sanitaria han sido mínimas y no se ha garantizado la salud de los presos”, nos cuenta Marco, “se han cancelado los encuentros <em>vis a vis</em> con familiares y las visitas a través del locutorio a pesar de que se dan con un cristal de 5 cm de grosor por medio. Sin embargo, los carceleros entran y salen sin ningún tipo de control sanitario con el riesgo de contagiar a los internos. Esta situación ha supuesto un empeoramiento de las condiciones de la población reclusa. Y ha afectado anímicamente. Se han cancelado actividades dentro de la cárcel, talleres, las comunicaciones intermodulares, y pasan mucho más tiempo encerrados en sus celdas”. Además, “desde diferentes organizaciones hemos exigido medidas básicas como la liberación de las personas mayores, enfermas, terceros grados y que no volvieran a las cárceles, mientras durase esto, los presos con permisos. Pero no se ha hecho nada”.</p>



<p>Los pueblos de España, en los últimos meses, han vivido una situación de confinamiento que no es comparable a lo que pueda sentir una persona privada de la libertad encerrada en un centro penitenciario, pero, según las situaciones y circunstancias, podría asemejarse. Quizás sea mucho pedir que la población acuarentenada en sus casas se solidarice con las alrededor de 60.000 presas y presos que habitan en las cárceles de España. Quizás conocer casos como el de Daniel y datos nada desdeñables como que la mayoría de presos que pueblan las cárceles son pobres, personas en situación vulnerable procedentes de sectores excluidos, puedan acercarnos a una comprensión de la realidad más ajustada. Quizás, la solución a nuestros problemas como sociedades esté más en la atención a las diferencias que en el castigo a “los condenados de la tierra”. De nuevo, con Miguel Hernández:</p>



<p style="text-align: center;"><em><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">Limpiad el salivazo que lleva en la mejilla,</span></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">y desencadenad el corazón del mundo,</span></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">y detened las fauces de las voraces cárceles</span></em></p>
<p style="text-align: center;"><em><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">donde el sol retrocede</span><span style="font-family: 'book antiqua', palatino, serif;">.</span></em></p>



<p>Hoy, después de las severas restricciones, las visitas vuelven a permitirse en los centros penitenciarios. Es necesario cita previa, por eso los amigos de Daniel no dejan de llamar al teléfono facilitado. Sin embargo aún nadie descolgó la llamada.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/daniel-gallardo-y-los-muros-de-espana/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>La lucha por la justicia de Gautam Navlakha</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-lucha-por-la-justicia-de-gautam-navlakha/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Jun 2020 11:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Criminalización Castigo y Cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[India]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Peoples Dispatch]]></category>
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		<category><![CDATA[Presxs políticxs]]></category>
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					<description><![CDATA[El periodista y activista indio Gautam Navlakhan está encarcelado como parte de lo que muchos observadores han llamado represión contra la disidencia. El hombre de 68 años lleva años luchando una batalla legal contra el estado Indio.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El periodista y activista indio Gautam Navlakhan está encarcelado como parte de lo que muchos observadores han llamado represión contra la disidencia. El hombre de 68 años lleva años luchando una batalla legal contra el estado Indio.</em></p>



<p><strong>Por Peoples Dispatch</strong> </p>



<p>El 25 de mayo el periodista y activista indio de 68 años Gautam Navlakha fue transladado a la cárcel Tihar en Nueva Delhi, dándole 5 minutos para recoger todas sus pertenencias. Lo subieron a un tren y lo mandaron a Mumbai, que está a más de 1300 km. Todo esto pasa mientras la alta corte de Nueva Delhi escuchaba su plegaria de libertad provisional. Su compañera y familia no fueron informados sobre este translado que ocurrio en medio de la pandemia de COVID 19 en India. A las personas de mas de 60 años y esos con complicaciones médicas les han recomendado no viajar.</p>



<p>Gautam Navlakha es uno de los activistas y críticos del gobierno que están siendo acosados ​​por el Estado indio como parte de lo que se llama el caso Bhima Koregaon o el caso Elgar Parishad. Este caso está asociado con la violencia que se dio en el Estado de Maharashtra, en enero de 2018, posterior a un evento que celebra la victoria de las castas oprimidas en una batalla del siglo XIX. Muchos informes señalan que la violencia en 2018 fue perpetrada por grupos de derecha hindúes que comparten la ideología del gobernante partido derechista Bharatiya Janata (BJP). Sin embargo, la investigación pronto dio un giro diferente y comenzó a centrarse en activistas y críticos del gobierno.</p>



<p>El Estado indio llevaba intentando arrestar a Gautam Navlakha desde hace bastante tiempo. Fue detenido sin previo aviso el 28 de agosto de 2018, junto con otros cuatro activistas. Estuvo bajo arresto domiciliario hasta octubre de ese año, cuando se le concedió alivio de esa forma de detención. Sus súplicas por fianza anticipada seguían siendo rechazadas y, finalmente, el 14 de abril de 2020, se vio obligado a rendirse ante la Agencia Nacional de Investigación junto con el destacado académico Anand Teltumbde, quien también está siendo investigado en el mismo caso. Navlakha, Teltumbde y los demás activistas han sido acusados ​​en virtud de la <em>Ley draconiana de prevención de actividades ilegales</em> que restringe severamente las posibilidades de obtener una fianza y otorga a la policía amplios poderes.</p>



<p><br>Si bien el caso fue inicialmente sobre la violencia en 2018, pronto se convirtió en una conspiración más grande que incluyó un supuesto complot para asesinar al primer ministro Narendra Modi. El gobierno no ha brindado ninguna evidencia concreta de este complot y los tribunales se han negado a examinar minuciosamente estos reclamos.</p>



<p>¿Cuáles son entonces los crímenes de Gautam Navlakha? En las últimas décadas, y especialmente desde que el gobierno de Narendra Modi llegó al poder en 2014, Navlakha ha trabajado en el impacto de la violencia por parte de actores estatales y no estatales en algunas de las comunidades más oprimidas de la India. Fue uno de los miembros del Tribunal Internacional de los Pueblos para los Derechos Humanos y la Justicia, que en 2012 lanzó <em>Presuntos perpetradores: Historias de impunidad en Jammu y Cachemira</em>. Este informe narra los abusos contra los derechos humanos cometidos por las fuerzas de seguridad indias en Cachemira.</p>



<p>Jugó un papel fundamental en un informe exhaustivo de los disturbios anti-Skh de 1984 en Delhi, titulado <em>Quienes son los culpables</em>, así como en un informe titulado <em>Guerra de Cachemira de la India</em> en la década de 1990. Ambos informes exponen el papel del entonces gobernante Partido del Congreso en el debilitamiento de las instituciones democráticas y en los abusos contra los derechos humanos. En 1992, las fuerzas de derecha hindúes dirigidas por líderes del BJP demolieron la mezquita Babri Masjid, en el estado de Uttar Pradesh. Navlakha también participó en el tribunal popular que lo investigó.</p>



<p>También ha narrado la opresión de las comunidades tribales en las partes ricas en minerales del centro del pais, regiones que han sido testigas de la acción militante de los grupos maoístas. Navlakha escribió sobre muchos de las problemáticas que enfrentan las personas allí en su libro, <em>&#8220;Días y noches en el corazón de la rebelión&#8221;</em>. Incidentalmente, mucho antes de su arresto, los medios de comunicación de derecha llevaron a cabo una campaña abusiva contra él, calificándolo de &#8220;Naxal urbano&#8221; (los naxals son militantes maoístas). La base de esta campaña fue un discurso que pronunció en una universidad donde hizo preguntas penetrantes sobre por qué los jóvenes en Cachemira estaban levantando armas contra el estado indio.</p>



<p>Navlakha ha escrito sobre las luchas de las personas en los estados del noreste de India contra el desplazamiento masivo debido a proyectos corporativos. También se ha centrado en el impacto de leyes draconianas como la <em>Ley de poderes especiales de las Fuerzas Armadas, la Ley de actividades ilegales (prevención) y la Ley de seguridad pública.</em></p>



<p>Ha estado asociado con la Unión Popular por los Derechos Democráticos y la revista Economic and Political Weekly.</p>



<p>El arresto de Gautam Navlakha fue ampliamente condenado por los partidos políticos de izquierda y los grupos activistas. Su tratamiento en las próximas semanas fue igualmente impactante. Compañero y activista Sahba Husain dijo en una entrevista con Newsclick: &#8220;La última vez que Gautam me llamó fue cuando lo llevaron, casi secuestrado, a Mumbai, un día antes de la audiencia de su fianza. Expresó su seria preocupación por su salud, su presión arterial había aumentado a 200. Las autoridades incluso dejaron atrás sus recetas médicas. Nos sorprendió saber el tratamiento que le dieron, exponiéndolo al peligro de coronavirus además de subvertiendo todo el debido proceso procediendo de manera ilegal ”. Su abogado Mihir Desai dijo que Gautam sufre de poliposis colónica, gastritis crónica y presión arterial alta, y por lo tanto es particularmente vulnerable a COVID-19.</p>



<p>Gautam está ahora en la prisión de Taloja en Mumbai. Tanto la cárcel de Tihar en Nueva Delhi, donde se encontraba anteriormente como la prisión de Taloja, han registrado casos de COVID-19. A raíz del brote de COVID-19, varios estados de la India comenzaron a liberar prisioneros bajo diversas condiciones de libertad condicional para reducir la población carcelaria, pero el ataque contra los críticos del gobierno no ha cesado. Además del caso Elgar Parishad, la policía también arrestó a varias personas que a principios de este año estuvieron involucradas en protestas contra la divisiva ley de ciudadanía del gobierno.</p>



<p>El día de su rendición ante la Agencia Nacional de Investigación, Gautam Navlakha escribió sobre la guerra y la paz en la época de COVID-19. Dijo:</p>



<p>“El momento ha llegado. La pandemia lo ha hecho urgente. Porque cualquier cosa que nos distraiga de lo que hay que hacer aquí y ahora para mitigar el sufrimiento de la clase trabajadora con exceso de trabajo y mal pagada de la India no merecen la pena. Idealmente, esto no debería ser un paliativo a corto plazo, sino que debería marcar el comienzo de un cambio radical en nuestra actitud y política para garantizar una vida digna, algo que los haya superado &#8230; Esto requiere el trabajo de todos los ciudadanos conscientes y la administración. .. Esta pandemia nos ofrece una oportunidad &#8220;.</p>



<p>La lucha de Gautam Navlakha por la justicia continúa.</p>



<p>(Con entradas de Umer Beigh)</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-lucha-por-la-justicia-de-gautam-navlakha/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Yorum, música y resistencia kurda en las cárceles de Turquía</title>
		<link>https://marcha.org.ar/yorum-musica-y-resistencia-kurda-en-las-carceles-de-turquia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[César Saravia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 May 2020 12:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Criminalización Castigo y Cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Gil]]></category>
		<category><![CDATA[Kurdistan]]></category>
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		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[En las cárceles de turquía, la banda Yorum, de música kurda, son presxs políticxs del Estado turco, desde 2016. Dos de sus integrantes, Helin Bölek e Ibrahim Gökçek fallecieron recientemente tras una huelga de hambre. El pueblo kurdo resiste.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En las cárceles de turquía, la banda Yorum, de música kurda, son presxs y perseguidxs políticxs del Estado turco, desde 2016. Dos de sus integrantes, Helin Bölek e Ibrahim Gökçek fallecieron recientemente tras una huelga de hambre</em>. <em>El pueblo kurdo resiste</em>.</p>



<p><em><strong>Por Julián Gil</strong>, </em><strong><em>preso político colombia</em></strong><em><strong>no </strong></em></p>



<p>En el Oriente del mundo habita un pueblo milenario que se niega a sucumbir ante el exterminio del consumo y la devastación. Allí han nacido luchadoras que no paran, ni silencian sus voces.</p>



<p>Helin Bölek tenía 28 años cuando el 3 de abril pasado falleció, tras 288 días de huelga de hambre. Exigía la libertad y el fin de la criminalización de los miembros de su agrupación musical Yorum, surgido en 1985 tras el Golpe de Estado en Turquía.</p>



<p>Los integrantes del Yorum, que mezclan folkcor kurdo y música moderna, son acusados por el Gobierno turco de terrorismo y vínculos con el Partido-Frente Revolucionario de Liberación del Pueblo -DHKP-C-. Desde 2016, unos 30 miembros de la banda han sido arrestados y el centro cultural donde ensayan ha sido allanando por lo menos en 10 ocasiones.</p>



<p>Hace pocos días también falleció Ibrahim Gökçek, bajista de la agrupación. Tenía 39 años y murió el pasado 5 de mayo, tras 323 días de huelga de hambre. Miles fueron a rendirle homenaje en su funeral. Estas personas fueron reprimidas.</p>



<p>En palabras de Gökçek, “Helin murió porque quería cantar sus canciones”. “Solo queríamos hacer nuestro arte. No nos dejaron otra opción que la muerte”, añadió.&nbsp; “Nuestra resistencia no terminará sin un logro concreto. La banda debería tener la posibilidad de nombrar una fecha y un lugar donde dar un concierto. Además, los miembros del grupo encarcelados, Ali Aracı y Sultan Gökçek deben ser liberados”, continuó.&nbsp;</p>



<p>Gökçek también manifestó días antes de morir que “esta es la única manera de detener las muertes. No queremos compasión, ni conciencia. Exigimos justicia. Queremos justicia y que se cumplan las reivindicaciones legítimas del Grup Yorum”. “La banda -explicó- exige la liberación de sus miembros arrestados, la eliminación de las órdenes de arresto contra algunos otros miembros, el fin de las incesantes redadas policiales en el Centro Cultural İdil, y el fin de las prohibiciones arbitrarias de sus conciertos y eventos culturales”.</p>



<p>Días posteriores a sus decesos, la banda denunciaba la persecución política. “No eran unas exigencias tan difíciles de cumplir. El fascismo del partido Justicia y Desarrollo ha provocado su muerte”, cometaron.</p>



<p>Helin e Ibrahim son el símbolo actual de una lucha de miles de presos y presas kurdas que desde los años Ochenta son víctimas de montajes judiciales, torturas y han recurrido con frecuencia a la huelga de hambre a muerte como mecanismo de protesta ante la infamia del régimen turco.&nbsp;</p>



<p>En 2019, llegaron a ser más de 7.000 presos en huelga de hambre simultánea por varios meses, exigiendo la liberación de Abdhullah Oçalan, líder kurdo que se encuentra en aislamiento hace más de 20 años en la cárcel de Imrali.</p>



<p>En el marco de esta pandemia, Turquía dejó en libertad a cerca de 90.000 presos. Pero excluyó enfáticamente a sus detractores políticos: periodistas, activistas, kurdos y toda clase de personas privadas de la libertad. Estas&nbsp; siguen encarceladas sin acceso a elementos básicos de salubridad, equipos de protección ni atención a las personas enfermas.</p>



<p>Asimismo, están en una ruptura casi total de la comunicación con sus abogados y familiares debido a la suspensión de visita y el alto costo de las llamadas telefónicas. El sistema de justicia turco ha ido negando sistemáticamente las solicitudes de libertad, argumentando motivos políticos de seguridad, sin importar el latente riesgo de pérdida de la salud o de la vida.</p>



<blockquote class="wp-block-quote">
<p>También te puede interesar <a href="https://www.marcha.org.ar/wallmapu-que-no-se-equivoque-el-gobierno-los-prisioneros-politicos-mapuches-no-estan-solos/">Que no se equivoque el gobierno, los prisioneros políticos Mapuches no están solos”</a> </p>
</blockquote>



<p>Son estas vidas como las de muchas luchadoras más en el mundo, que siguen atravesando fronteras, franqueando la ilegalidad y colándose tras los barrotes como haces de luz que abrigan las resistencias de otras y otros tantos en calabozos y centros de castigo.&nbsp;</p>



<p>Llegar hasta&nbsp;<a>Imrali&nbsp;</a>u otras cárceles turcas no ha sido posible. Pero sus voces resuenan en nuestros pasos y letras. Helin e Ibrahim son la inspiración de muchxs que resisten tras las rejas en tiempos de pandemia, sus historias reflejan las utopías alcanzables en nuestras luchas.</p>



<p><strong>Yorum también me canta sobre las lucha en NuestraAmérica</strong></p>



<p>Alguna vez, caminando por los pasillos del pabellón, reflexionaba que estar en una cárcel colombiana era estar en una cárcel del imperio. Pensaba en su estructura diseñada para enfriar los corazones: alejada del sol y el calor de los seres amados.</p>



<p>Los cantos de Yorum llegaron a la celda donde habito cargados de mensajes de lucha y dignidad, así como las letras de Cortázar llegaron a la celda de Borge en Nicaragua hace algún tiempo.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://www.colombiainforma.info/wp-content/uploads/2020/05/photo5071304737109944460.jpg" alt="" class="wp-image-33393"/><figcaption>Foto ANS News</figcaption></figure>



<p>Hoy, volviendo sobre estos pensamientos, encuentro grandes similitudes entre algunas cárceles de las que he escuchado en los últimos días. La Imrali, en Turquía; la Tipitapa, en Nicaragua; y La Picota, en Colombia. Todas están atravesadas por la intención de silenciar y aniquilar lo que los pueblos sueñan, todas quieren imponer un pensamiento único y borrar toda posibilidad de subvertirlo.</p>



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<p>Pienso en los muros altos con rejas tupidas de barrotes, en las cámaras vigilantes que fiscalizan hasta los suspiros, en los roedores que invaden las cocinas portando uniformes y garrotes, en los calabozos de aislamiento que profundizan el vacío, en los grilletes y cadenas apaciguantes del miedo de los carceleros.</p>



<p>Imposible no percatarse de tanta similitud en el miedo que pretenden sembrar en los Montes Qandil o en la Sierra del Perijá, en el silencio agudo que se busca imponer en las calles de Estambul o Bogotá, en la plaga de tiras (fuerza pública) que invaden los salones de clase y las plazas de las universidades. Y es que su estrategia consiste en cercenar nuestra alegría y creatividad popular con redadas y allanamientos a los centros culturales y sedes sociales; perseguir el pensamiento crítico, los liderazgos sociales, la gestión comunitaria y la organización barrial.</p>



<p>A Tomás Borge lo encarcelaron en 1976. La voz altiva de Julio Cortázar en su cuento Reunión (1966), lo alentó a no intentar siquiera cambiar su destino, ese que Somoza había querido truncar con el encierro y la muerte de sus compañeros.</p>



<p>Por los años 70’s,&nbsp; Nicaragua respiraba hondos aires de libertad que incendiaron la tranquilidad de los apoderados de las tierras, esos que desde el Norte extendían los tentáculos para impedir cualquier escape en sus campos de explotación. En ese entonces, retumbó como azotes en el hormigón, las palabras de Borge cuando dijo: “Mientras haya revolución en la tierra habrá&nbsp;<a>cronopios</a>, porque la revolución es lucha por libertad y conquista de ella; procura el amor y su realización plena; y los cronopios quieren expresar y encarnar estos avatares precisamente”.</p>



<p>Años más tarde, cuando el presidio terminaba, un nuevo momento para los pueblos latinoamericanos asumía las riendas de Nicaragua. En Cuba quien conducía era la esperanza abriendo trochas por las montañas del continente. Desde Chile, Allende anunciaba para el mundo que: “¡VenSeremos, VenSeremos, romperemos las cadenas!”. Y todo eso llegaba como una nueva mañana&nbsp; a las organizaciones kurdas que se levantaban tras el golpe dado por los militares en los 80’s.</p>



<p>Tiempos de lucha, organización y movilización se construían en medio del tropel de piedras y gases. El confederalismo democrático como posibilidad para no perecer ante las bombas de racimo y la negación histórica. Y sonaba así un canto en las calles, en los conciertos, en las cárceles y en las habitaciones de ayuno a muerte. Un canto, el del grupo Yorum, evoca la palabra que enciende el fuego como chispa en hierba seca: “Montaje y piedras son tus amores&nbsp; y los lobos hambrientos esperan abajo, tu en las montañas, yo en los calabozos, no estamos solos”.</p>



<p>Esta melodía, en voz de Helin Bölek y el bajo de Ibrahim Gökçek, cobró el sentido de defender la dignidad y jamás bajar el puño en la pelea por lograr que se ice la bandera de una patria liberada.</p>



<p>Tanto en común en nuestros presidios, pero mucho más en común en nuestras luchas y esperanzas. Las palabras de Cortázar evocando al Che, las de Borge a Cortázar, los cantos de Yorum abrazando la unidad popular vivida por Allende y luego teorizada por Oçalam. Todo esto ha llegado hasta esta celda como la voz del exiliado que nunca abandonó su tierra, la de los cantores de luchas incansables del pueblo kurdo.</p>



<p>Cortázar, Gelman, Nicanor Parra, Yupanqui, Pasajeros y Yorum llenan en estos tiempos de angustia de una fuerza inagotable. De amor infinito por las letras, las palabras y los silencios. En común tenemos todo: las manos que escriben en los muros libertad, los cantos rebeldes que enarbolan la soberanía popular, los feminismos populares que forjan nueva humanidad.</p>



<p>Somos cuanto leemos y cantamos, cuanto conocemos nuestra historia y las historias de los otros, cuanto escuchamos las voces de los ausentes, cuanto reconocemos en los otros las causas justas de no morir en vano.</p>



<p>Espero, como Borge esperó el encuentro con Cortázar, encontrarme con los hermanos kurdos en las calles empedradas de Latinoamérica o en una marcha agitada del Kurdistán que se libera. Encontrarme en sus abrazos, sus miradas y sus sueños. Verles en los que no dejan de caminar y forjar palabras de libertad. Porque la poesía no muere en estos rincones del oprobio, reverdece como hierba en el pavimento, que nace a pesar de que la quieren cortar.</p>



<p>*<em>Este artículo es el quinto de la serie&nbsp;</em><strong><em>Criminalización y castigo en cuarentena</em></strong><em>, una iniciativa comunicacional de diferentes medios internacionales cuyo objetivo es acercarse, dentro de la actual crisis sanitaria mundial, a las realidades de aquellas personas sometidas a aislamiento forzoso (penitenciario, psiquiátrico o de internamiento de extranjeros). Su olvido y exclusión se incrementa en estos tiempos ante la suspensión del régimen de visitas. ¿Cuál es la situación en los diferentes países y las respuestas de los Gobiernos? En estos días de cuarentena, ¿el confinamiento de las sociedades puede ser un puente de solidaridad hacia las personas privadas de libertad? Esta serie de reportajes es un acercamiento hacia los establecimientos de reclusión en tiempos de pandemias.</em></p>



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<p><a href="https://marcha.org.ar/yorum-musica-y-resistencia-kurda-en-las-carceles-de-turquia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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