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	<title>COP30 &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>COP30 &#8211; Marcha</title>
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		<title>Marcha Global por el Clima: pueblos del mundo en defensa de la vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[María Eugenia Waldhüther]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Nov 2025 16:11:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Extractivismo]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category>
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<p><em>&#8220;La verdadera COP es la Cumbre de los Pueblos&#8221;, se proclamó en la multitudinaria marcha de pueblos indígenas, campesinos y activistas socioambientales en Belém (Brasil). En claro cuestionamiento a la diplomacia ambiental de gobiernos y empresas, los sectores que viven en los territorios denunciaron las falsas soluciones corporativas y propusieron apuntar a las causas reales de la crisis climática.</em></p>



<p><strong><em>Por Mariángeles Guerrero y Camila Parodi*</em></strong></p>



<p><strong>Fotos: Lizbeth Hernández</strong></p>



<p>Desde Belém, Brasil</p>



<p>Sobre el asfalto ardiente de Belém, al norte de Brasil, miles de personas caminan en defensa de la tierra, del agua, de la vida. En las mismas calles donde los mangos caen de los árboles a cada instante, se alzan las banderas para defender a la naturaleza. Las gargantas se unen en un coro potente. Suenan los tambores y las consignas: “El pueblo unido jamás será vencido” e “Internacionalicemos la lucha”. La Marcha Global por el Clima sale desde el Mercado de São Brás hacia la sede de la COP30, donde las Naciones Unidas, los gobiernos y las grandes empresas definen los acuerdos climáticos multilaterales para el próximo año.</p>



<p>Comunidades indígenas, campesinas y quilombolas: un pueblo despojado pero que ríe, que canta, que propone. Que denuncia el genocidio en Palestina. Un pueblo sin fronteras reunido en el sur del mundo, decidido a hacerse escuchar. En contraste, la Policía Militar del Estado de Pará exhibe una postal gris de patrulleros, vallas y rostros inmutables que son parte del operativo desplegado para evitar que las personas lleguen al Jardín de la Ciudad, donde se realiza la Conferencia de la ONU. Los helicópteros zumban en su vuelo rasante pero el coro no se apaga: cuadra tras cuadra, suenan cánticos en portugués o en español.</p>



<p>La marcha es el corolario de la Cumbre de los Pueblos. Allí, más de 70.000 personas, de Brasil y de todo el mundo, alzaron su voz para decirle a los gobiernos y organismos de la COP que quienes habitan los territorios no pueden permanecer al margen de la discusión. “La solución está aquí, no allá”, dice Jaime Amorím, dirigente de La Vía Campesina. Y está aquí, entre las organizaciones, porque la agenda que nutrió la cumbre y que nutre la marcha proviene de las entrañas de quienes se movilizan. De sus derechos negados, de la discriminación sufrida y de la esperanza construida colectivamente.</p>



<p>Desde el lunes 11 de noviembre se realiza la COP30 en el corazón de la Amazonía. Por su parte, desde el día 12, la Cumbre de los Pueblos reunió a más de 1100 organizaciones socioambientales de diferentes países.&nbsp;</p>



<p>Durante cuatro días las comunidades y colectivas compartieron sus propuestas, construyeron estrategias y llamaron a respetar los derechos de la naturaleza. Llegaron por tierra, agua y aire para repudiar los intereses corporativos y mostrar que sus experiencias vitales son claves para tomar decisiones sobre la crisis climática. Que no son cifras, sino nombres, historias, comunidades que viven día a día y en carne propia las inundaciones, los ciclones, los calores extremos o las sequías. Y que saben que esos fenómenos responden a un modelo económico.</p>



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<figure class="wp-block-image size-medium"><img width="614" height="410" data-id="58118"  src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8978-614x410.jpg" alt="_MG_8978" class="wp-image-58118" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8978-614x410.jpg 614w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8978-1024x684.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8978-1536x1026.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8978-2048x1368.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8978-150x100.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8978-450x301.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8978-1200x802.jpg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8978-768x513.jpg 768w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /></figure>



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<p><strong>Frente a las falsas soluciones</strong></p>



<p>“En la COP oficial están reunidos buscando construir la solución con quienes destruyeron, con quienes tienen un único interés que es el lucro. Esos sectores van a seguir destruyendo, ahora con nuevas legislaciones para explotar, como los créditos de carbono y otras falsas soluciones”, sentencia Amorim. Agrega: “Entre ellos está el agronegocio, que siempre destruyó y esclavizó y que es responsable de la crisis climática”.</p>



<p>Proyectos como el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF, por sus siglas en inglés) y los mercados de compensación de carbono confirman que la COP está lejos de poner en el centro a la defensa climática y que perpetúa las desigualdades. El TFFF es un mecanismo de financiamiento climático para países con bosques tropicales, que tiene entre sus interesados al Bank of America (un importante inversor en la explotación petrolera en la Amazonía).&nbsp;</p>



<p>Detrás del maquillaje verde y de las intenciones de “descarbonizar” la economía para evitar el colapso climático, hay nuevos negocios en ciernes, como las energías “limpias” que promueven los monocultivos para el etanol o que buscan minerales como el litio para la electrificación del transporte. Empresas como la agroexportadora Cargill, la minera Vale (responsable de los desastres ambientales de Mariana y Brumadinho, en 2015 y 2019) y Coca Cola forman parte del sector empresario que participa de la COP.</p>



<p><strong>Pueblos indígenas en lucha</strong></p>



<p>“La COP no fue planificada para nosotros. No estamos allá dentro negociando, ellos están negociando con nosotros. Vivimos en la selva, sabemos nuestra realidad”, dice Nalva Borari, cacica del Pueblo Borari. Y reivindica: “Luchamos por un clima para todos, para que los pueblos indígenas tengamos acceso a todo, para que tengamos una selva y un río Tapajós libre de explotación”.&nbsp;</p>



<p>Según informó Amazon Watch, la semana pasada más de 300 indígenas y aliados de movimientos sociales llevaron a cabo el Octavo Grito Ancestral en el río Tapajós, en el oeste de Pará. Durante la acción pacífica se detuvieron tres convoyes de barcazas de soja y los activistas subieron a las embarcaciones con banderas cuyas consignas eran: “No al Ferrogrão”, “Alimentos sin veneno” y “La agricultura pasa, la destrucción se queda”. El Ferrogrão es un proyecto ferroviario del gobierno brasileño para transportar granos desde el centro-oeste del país hacia Pará para exportarlos.</p>



<p>Durante esta semana, los pueblos indígenas de la Amazonía intentaron ingresar en dos oportunidades a la “Blue Zone”, donde se realizan las reuniones formales de la Conferencia. Pero su acceso fue denegado mediante cordones policiales. Naila Borari explica: “Los líderes tienen que escucharnos, no pueden decidir unilateralmente mientras nosotros no tenemos acceso a esos espacios. Quienes defendemos la Amazonía estamos aquí, en la verdadera COP, que es la Cumbre de los Pueblos”.</p>



<p>Norma Kokama integra el Pueblo Kokama, que comparte territorio amazónico en Brasil, Colombia y Perú. Sus tierras son asediadas por la minería. Kokama marcha junto a sus compañeras y expresa: “Los blancos quieren destruir la naturaleza, pero estamos en lucha para parar esa destrucción”.</p>



<p>Las políticas del gobierno de Lula da Silva como el ferrogrão o la explotación petrolera en la Amazonía son cuestionadas por los comunidades. A pesar de esas tensiones, las ministras de Pueblos Indígenas, Sônia Guajajara, y de Ambiente y Cambio Climático, Marina Silva, participaron activamente de la marcha. Guajajara manifestó desde la movilización popular: &#8220;La ONU necesita entender, escuchar y comprender las voces que aquí llegaron&#8221; y exigió la inclusión de voces indígenas y del sur global en la agenda de la COP30.</p>



<p><strong>Los alimentos no son mercancía</strong></p>



<p>Cerca de las ferias donde se venden peces de mar, mangos, bananas y cocos, pasa la caravana que reclama soberanía alimentaria. “Estamos aquí para denunciar el avance del agronegocio en la Amazonía. Luchamos por las semillas criollas, por las variedades que se están perdiendo debido al avance de los transgénicos. La deforestación, las quemas y los agrotóxicos están expulsando a los campesinos de sus tierras. Pero tenemos una propuesta: la agroecología que produce alimentos saludables y más justos para nuestro pueblo”, asegura Raimundo Ferreira, del Movimiento Camponés Popular (MCP), y del municipio de Tracuateua, al nordeste de Pará.</p>



<p>Consultado sobre si la COP puede traer respuestas para el sector, expresa: “Si depende de los estadistas y de los grandes capitalistas no, porque a ellos solo les interesa el lucro. Si no somos escuchados, jamás nos darán una solución”.&nbsp;</p>



<p>Por su parte, Amorim indica: “No hay ninguna posibilidad de resolver la crisis climática mientras no se integre en ese proceso al pueblo, a los trabajadores, principalmente a los campesinos y campesinas, porque somos quienes producimos y quienes diariamente lidiamos con estos problemas. Los gobiernos y la COP tienen que escucharnos”.</p>



<p>Una gran bandera blanca con letras rojas, del histórico Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Terra (MST), sintetiza la propuesta: “No hay justicia climática sin reforma agraria popular”.</p>



<p><strong>Una COP en Belém, pero no para Belém</strong></p>



<p>Uno de los documentos que trabaja en la COP30 es sobre el racismo ambiental. Brasil, Colombia, Uruguay, Ecuador, China, Camboya, Sudán del Sur, Marruecos, México, Sudáfrica, Venezuela, Bolivia y Surinam ya lo firmaron. Marca la importancia de los derechos humanos, los derechos de los pueblos indígenas, la igualdad de género, la equidad intergeneracional y las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad en la acción climática.&nbsp;</p>



<p>Señala que “muchas comunidades vulnerables soportan una carga desproporcionada de pérdidas y daños relacionados con el clima en su cultura, patrimonio, salud, medios de subsistencia y ecosistemas”. Y que las personas afrodescendientes e indígenas y las comunidades locales son las más expuestas a estas situaciones.</p>



<p>Mayani Salgado vive en la periferia de Belém. Es profesora de geografía, artista y activista socioambiental en la Sociedad Paraense de Defensa de los Derechos Humanos. Marcha con un cartel que se expresa contra el racismo ambiental. Desde su experiencia de todos los días, explica: “Es una forma de discriminación por parte del poder público y de las empresas con la población amazónica, las poblaciones tradicionales y, en el contexto urbano, con las poblaciones que viven en las periferias”.&nbsp;</p>



<p>Asegura que marcha para denunciar esa discriminación y la falta de visibilidad que los barrios populares de Belém tuvieron en el proceso de la COP.</p>



<p>Belém tiene 1.303.403 habitantes, según el censo de 2022. En gran medida viven del mercado informal: venden agua o comida en las calles o trabajan en aplicaciones como Uber. Su principal problema es, para Salgado, la infraestructura, el saneamiento y la falta de acceso al agua potable. También las inundaciones que ocurren cuando llueve mucho. Debido a su clima tropical, las lluvias son frecuentes.</p>



<p>La ciudad está ubicada en el punto donde se encuentran los ríos Guamá y Acará, y está surcada por 14 canales, convertidos en desagües a cielo abierto. Uno de esos canales, en la zona llamada Igarapé, era un río donde hace 30 años las personas navegaban, pescaban y se bañaban. Pero hoy sus aguas están contaminadas. “Cuando se eligió Belém como sede de la COP teníamos la expectativa de que iba a haber alguna obra para los canales, pero no hubo ninguna”, afirma la activista.</p>



<p>“Hubo grandes obras en las áreas centrales, pero en nuestras zonas no hubo ningún tipo de trabajo. La gente que vive en esos barrios no entiende lo que está ocurriendo en la COP porque no fuimos llamados ni convocados a la discusión sobre el clima. Eso es una forma de discriminación, de menosprecio por nuestro color, con el lugar donde vivimos y con nuestra clase social”, asegura.</p>



<p>La marcha llega hasta el corsódromo, a pocas cuadras del Jardín de la Ciudad. La COP sigue su agenda y la Policía frena el avance de las columnas, allí los pueblos amazónicos junto a representantes de comunidades indígenas del mundo, de espaldas al cordón policial, comienzan a danzar en espiral y se abrazan en una certeza: haber alzado su voz ante quienes toman decisiones sin tomar sus experiencias en cuenta.</p>



<p><em>*Cobertura Colaborativa de Marcha Noticias, LatFem, Kaja Negra, Soy Waso y Agencia Tierra Viva.</em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/marcha-global-por-el-clima-pueblos-del-mundo-en-defensa-de-la-vida/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Caravana Mesoamericana en Belém: No hay justicia climática sin territorios</title>
		<link>https://marcha.org.ar/la-caravana-mesoamericana-en-belem-no-hay-justicia-climatica-sin-territorios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Nov 2025 14:59:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
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					<description><![CDATA[Las luchas que sostienen la vida en Mesoamérica, presentes en la COP30 en la Amazonia.]]></description>
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<p><em>Las luchas que sostienen la vida en Mesoamérica, presentes en la COP30 en la Amazonia. Crónica de una caravana que llega con el objetivo de romper el cerco mediático para avanzar hacia una articulación regional de pueblos que defienden el territorio.</em></p>



<p><strong>Por Camila Parodi desde Belem | Fotos: Lizbeth Hernández</strong></p>



<p>La Caravana Mesoamericana llegó a Belém con un mensaje que no suele atravesar las paredes diplomáticas de una COP: la crisis climática no puede discutirse sin escuchar a quienes defienden el territorio en las fronteras más violentadas de la región. Después de un mes de recorrido, desde México hasta la Amazonía brasileña, las organizaciones que integran la caravana entraron a la COP30 con un documento político construido en ruta y una convicción: “No va a haber justicia climática si no hay justicia para los pueblos”, como resume Dianx Cantarey, integrante de Deuda x Clima de México.</p>



<p>Su trabajo colectivo se articula en torno a lo que llaman los cuatro ejes del colapso, una metodología que permite sintetizar las afectaciones territoriales que comparten las luchas mesoamericanas: “megaproyectos y militarización; migración y desplazamiento forzado; la financierización de la vida y las falsas soluciones; y la crisis global del agua”. Para Dianx, estos ejes funcionan como una forma de ordenar la experiencia común de las comunidades: “Así podemos sistematizar claramente y definir cuáles son las afectaciones que tiene cada territorio”.</p>



<p>La caravana partió formalmente el 12 de octubre —Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular— desde Tapachula, Chiapas, después de una conferencia de prensa en la frontera entre México y Guatemala. Pero su trayectoria comenzó días antes, en el norte de México, con la tribu Yaqui en Sonora. Allí se denunciaron los impactos del acueducto Independencia y las promesas incumplidas del Plan de Justicia Yaqui impulsado por el gobierno mexicano. El camino siguió hacia Michoacán, donde el Consejo Supremo Indígena articuló con la caravana en un territorio marcado —como dijo Dianx— por “la criminalización, persecución y desaparición de defensores desde los años setenta”. Más tarde, en Ciudad de México, un plantón frente a la Suprema Corte logró que defensores ingresaran al edificio para presentar sus demandas ante un ministro.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="710" data-id="58106"  src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8817-2-1024x710.jpg" alt="" class="wp-image-58106" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8817-2-1024x710.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8817-2-592x410.jpg 592w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8817-2-1536x1064.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8817-2-2048x1419.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8817-2-150x104.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8817-2-450x312.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8817-2-1200x831.jpg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8817-2-768x532.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



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<figcaption class="blocks-gallery-caption">Fotos: Lizbeth Hernández</figcaption></figure>



<p>El formato del recorrido fue estable: en cada país la caravana permaneció dos días, primero en un encuentro privado de articulación política entre las organizaciones que convocaban o recibían la caravana, y luego en una actividad pública definida por cada territorio. “Dependía de la situación política: en algunos lugares fueron protestas frente a ministerios de ambiente; en otros, paneles, conferencias de prensa o actos culturales”, explica Dianx. Pero lo que no variaba era el diagnóstico: un cerco mediático que mantiene fuera de la conversación climática global a las comunidades indígenas y campesinas de Centroamérica. “Nos hemos dado cuenta que en estos espacios climáticos nunca se considera la voz de los defensores en Centroamérica. Está negada la presencia de comunidades indígenas en el territorio”, remarca.</p>



<p>Ese cerco también se expresó en obstáculos concretos. Nicaragua prohibió el paso de la caravana por su territorio. “Nos agregó mucha presión mental y económica. Si esto nos pasó a nosotros, que no íbamos a hacer ninguna movilización en Nicaragua, imagínate lo que viven los defensores ahí”, señala Dianx. La caravana también denunció la persecución política bajo el régimen de Bukele en El Salvador, donde organizaciones que recibieron el paso de la caravana sufren incautación de bienes y hostigamiento sin causas judiciales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="684" src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_1911-1-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-58107" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_1911-1-1024x684.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_1911-1-614x410.jpg 614w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_1911-1-1536x1026.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_1911-1-2048x1368.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_1911-1-150x100.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_1911-1-450x301.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_1911-1-1200x802.jpg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_1911-1-768x513.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Foto: Lizbeth Hernández</figcaption></figure>



<p>En Costa Rica, la caravana realizó una acción clave: entregó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos el documento que compila las demandas y casos levantados durante el recorrido. “Muchos de estos procesos llevan años abiertos sin seguimiento ni resoluciones positivas. Por eso presionamos para que se vuelvan a revisar”, explica. Ese mismo documento ahora circula en Belém entre relatores de la ONU y otros organismos.</p>



<p>Después del encuentro de caravanas en Santarém, las organizaciones subieron a un barco y navegaron hasta Belém. Llegaron en plena efervescencia de intervenciones artísticas, flotillas amazónicas y pueblos en movimiento que desde el primer día están tensionando la agenda oficial de la COP. Para Dianx, el objetivo es claro: “Romper el cerco mediático y avanzar hacia una articulación regional de pueblos que defienden el territorio”.</p>



<p>La caravana entra a la COP30 con la certeza de que ningún acuerdo climático tendrá legitimidad mientras ignore las luchas que sostienen la vida en Centroamérica. Porque, como repite una y otra vez en su paso por Belém, “no va a haber justicia climática si no hay justicia para los pueblos”.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="684" data-id="58108"  src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_0202-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-58108" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_0202-1024x684.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_0202-614x410.jpg 614w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_0202-1536x1026.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_0202-2048x1368.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_0202-150x100.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_0202-450x301.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_0202-1200x802.jpg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_0202-768x513.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="684" data-id="58110"  src="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8429-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-58110" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8429-1024x684.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8429-614x410.jpg 614w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8429-1536x1026.jpg 1536w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8429-2048x1368.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8429-150x100.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8429-450x301.jpg 450w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8429-1200x802.jpg 1200w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2025/11/MG_8429-768x513.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
<figcaption class="blocks-gallery-caption">Fotos: Lizbeth Hernández</figcaption></figure>



<p class="has-text-align-center"></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-caravana-mesoamericana-en-belem-no-hay-justicia-climatica-sin-territorios/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>COP30 ocupada: los pueblos no piden permiso</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cop30-ocupada-los-pueblos-no-piden-permiso/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Nov 2025 15:19:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Territorios]]></category>
		<category><![CDATA[amazonía]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
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		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
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					<description><![CDATA[La COP es de los pueblos y ya la están ocupando.]]></description>
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<p><em>Desde el primer día de la COP,</em> flotillas amazónicas, caravanas indígenas, campesinas y urbanas, cuerpos <em>organizados y territorios en movimiento llegaron para recordarlo: la Amazonía no es un escenario, es un territorio vivo. Y no, esta no es una COP distinta porque la ONU lo diga. Es de los pueblos porque los pueblos ya la están ocupando.</em></p>



<p><strong>Por Camila Parodi | Fotos: Cobertura Ninja</strong></p>



<p>Desde el lunes, la ciudad amazónica de Belém se convirtió en epicentro del clima global: allí comenzó la 30ª Conferencia de las Partes (COP30), el espacio donde gobiernos, organismos internacionales y grandes corporaciones negocian qué hacer ante el colapso climático. Pero esta vez, la historia no se escribe solo entre oficinas con aire acondicionado.</p>



<p>Desde el primer día, flotillas amazónicas, caravanas indígenas, campesinas y urbanas, cuerpos organizados y territorios en movimiento llegaron para recordarlo: la Amazonía no es un escenario, es un territorio vivo. Y no, esta no es una COP distinta porque la ONU lo diga. Es de los pueblos porque los pueblos ya la están ocupando.</p>



<p>El segundo día de la cumbre lo dejó claro:<a href="https://www.instagram.com/p/DQ7xjtsAbXY/"> centenares de indígenas ocuparon la Zona Azul, </a>el área central de las negociaciones oficiales, históricamente reservada a gobiernos, empresas y organismos multilaterales. La acción —convocada por la COP de los Pueblos Indígenas— denunció la exclusión sistemática de estas voces en los acuerdos climáticos y reafirmó una verdad ineludible: no hay futuro posible sin la protección de los territorios y los modos de vida ancestrales.</p>



<p><strong>Zona azul, territorio en disputa</strong></p>



<p>La COP30 comenzó en Belém, en el corazón de la Amazonía, con un contraste imposible de disimular. En el centro de convenciones, los jefes de Estado hablan de paliativos y negocios; en los ríos y caminos, las comunidades indígenas y campesinas llegan con demandas urgentes y con la esperanza de que la defensa climática se imponga.</p>



<p>El presidente Luiz Inácio Lula da Silva abrió la cumbre con una promesa: “La COP30 será la COP de la verdad”. Llamó a enfrentar las advertencias de la ciencia con determinación y recordó que “si los hombres que hacen la guerra estuvieran en esta COP, verían que es más barato invertir en la agenda climática”. Pero esa apelación a la paz y a la acción se cruza con una contradicción ineludible: <mark>días antes del encuentro, el gobierno brasileño autorizó a Petrobras a iniciar exploraciones petroleras cerca de la desembocadura del Amazonas, una decisión cuestionada por organizaciones socioambientales y comunidades locales que ven en ese proyecto una amenaza directa al equilibrio del bioma amazónico.</mark></p>



<p>Belém es el espejo donde se reflejan esas paradojas: un lugar de belleza y desigualdad, de esperanza y agotamiento, donde las palabras de los líderes conviven con la fuerza de las movilizaciones populares. En ese contexto, durante el segundo día de la COP, una acción coordinada de comunidades indígenas irrumpió en la llamada <em>zona azul</em>, el área reservada exclusivamente a los Estados, las agencias internacionales y las grandes ONG. El gesto no es nuevo, pero su potencia se renueva: ocupar ese espacio es hablar con el cuerpo, es poner límite a una política climática que sigue diseñada a espaldas de quienes sostienen la vida.</p>



<p>A la narrativa oficial del diálogo multilateral, los pueblos oponen una verdad incómoda: mientras se negocian bonos de carbono y financiamiento para la “adaptación”, los territorios arden, los ríos mueren, las defensoras son criminalizadas. No hay más tiempo para esperar invitaciones. Por eso, esta COP se abrió con pasos firmes y colectivos, no con discursos.</p>



<p><strong>MST: ocupar para vivir</strong></p>



<p>La ocupación de la COP no es una acción aislada. Es parte de una genealogía de luchas populares en América Latina y el Caribe. En Brasil, esa historia tiene un nombre clave: el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). Nacido oficialmente en enero de 1984, en plena transición de la dictadura militar, el MST es heredero de siglos de luchas campesinas contra el latifundio, la concentración de tierras y el despojo. Surgió como respuesta directa al empobrecimiento rural y al aumento de las desigualdades agrarias, con apoyo de organizaciones como la Comisión Pastoral de la Tierra.</p>



<p>Su táctica fue clara desde el inicio: ocupar tierras improductivas, organizarlas colectivamente y demostrar que otro modelo agrario era posible. Su lema, “Ocupar, producir, resistir”, no fue solo una consigna: se convirtió en una pedagogía política y campesina que echó raíces en todo el territorio brasileño. En cada asentamiento, el MST construyó escuelas, bibliotecas, radios comunitarias, cooperativas y una cultura del cuidado colectivo. Desde allí, no solo recuperaron tierra: reconstruyeron el campo desde abajo, con justicia y autonomía.</p>



<p><a href="https://marcha.org.ar/lucineia-de-freitas-construimos-el-concepto-de-feminismo-campesino-y-popular/">Y son las mujeres y disidencias del MST</a> quienes empujan las fronteras de esa lucha. Todos los 8 de marzo, sus acciones directas visibilizan la relación entre agronegocio, extractivismo y patriarcado. Denuncian que el mismo modelo que envenena los cuerpos y la tierra es el que sostiene la violencia de género. Desde su praxis, el feminismo campesino propone una alternativa: sin feminismo, no hay agroecología posible.</p>



<p>Hoy el MST es uno de los movimientos sociales más grandes y relevantes del continente. Su lucha por una reforma agraria popular no se limita al acceso a la tierra: también impulsa la producción de alimentos sanos, la agroecología, la organización comunitaria, el rechazo al uso de trabajo esclavo y la construcción de economías solidarias. Es el mayor productor de arroz orgánico de la región y ha conformado asentamientos legales para cientos de miles de familias, además de una red de cooperativas, asociaciones y agroindustrias autogestionadas.</p>



<p><strong>La ciudad también se ocupa: derecho al centro</strong></p>



<p>El Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) tradujo esa misma lógica de lucha a las ciudades. <a href="https://marcha.org.ar/el-derecho-a-la-ciudad-en-brasil-ocupar-para-habitar/">Frente a la especulación inmobiliaria y el despojo urbano</a>, las ocupaciones organizadas por el MST y el MTST en territorios urbanos reclaman el derecho a vivir dignamente, a construir comunidad y a poner en discusión a quién le pertenece la ciudad. Sus acciones no son sólo respuestas a la emergencia habitacional, sino propuestas colectivas de otro modelo urbano: uno que priorice la vida por sobre el lucro.</p>



<p>Ambos movimientos —MST y MTST— enseñan que ocupar no es irrumpir sin rumbo. Es construir desde abajo, señalar lo que duele y lo que falta, pero también ensayar alternativas. Es abrir futuro donde el sistema sólo ofrece desalojo o marginalidad. Y ese lenguaje político volvió a hacerse presente en Belém.</p>



<p>La urbanista y ex Relatora Especial de la ONU sobre el derecho a la vivienda,<a href="https://jacobinlat.com/2022/02/raquel-rolnik-la-vivienda-no-financiera/"> Raquel Rolnik</a>, ha puesto palabras a esa disputa con una idea clave: el “derecho al centro”. No se trata solo de una consigna, sino de una crítica profunda a la lógica de ciudad impuesta por el capital financiero tan visible en Sao Paulo, la ciudad más grande y desigual del continente. La investigadora sostiene que el derecho a habitar la ciudad no puede reducirse a poseer una vivienda en la periferia, sino que implica acceder a todos los bienes urbanos: transporte, salud, cultura, educación, trabajo, afecto y pertenencia. Una ciudad donde el suelo no sea mercancía, sino territorio común.</p>



<p>En Belém, ese derecho también fue ocupado. Las marchas, los encuentros y las asambleas populares que desbordaron la COP mostraron que la ciudad no puede ser privilegio de unos pocos, ni construirse en función del turismo verde o los megaeventos. Habitar dignamente el centro es, también, una forma de resistencia climática.</p>



<p><strong>Flotillas y caravanas: todos los caminos llevan a la COP</strong></p>



<p>Los ríos y caminos que conducen a Belém comenzaron a llenarse semanas antes de que se inaugure la COP30. Desde distintos puntos de la Amazonía, los Andes y Mesoamérica, flotillas y caravanas de pueblos indígenas, comunidades ribereñas, campesinas, quilombolas y movimientos urbanos comenzaron a movilizarse hacia la Cumbre de los Pueblos, en una travesía que es mucho más que geográfica: es política, afectiva y territorial.</p>



<p>En el río Tapajós, el 8º Grito Ancestral dio inicio a esta movilización continental con una acción pacífica en la que más de 300 indígenas interceptaron balsas extractivas para exigir el fin de megaproyectos como Ferrogrão y las hidrovías del Arco Norte, denunciando su impacto sobre los territorios, los ríos y los modos de vida tradicionales. “El río es nuestra casa”, dijeron, marcando una postura ética y existencial que no cabe en los modelos de desarrollo dominantes.</p>



<p>A esa corriente se sumaron flotillas amazónicas como la Yakumama, que navegó desde Ecuador y Perú atravesando kilómetros de ríos con liderazgos indígenas y defensores del agua. Cada parada fue encuentro: las comunidades ribereñas recibieron a las embarcaciones con cantos, frutas, tejidos, ofrendas y abrazos, en una red de solidaridad transfronteriza que fortalece la resistencia.</p>



<p>También partieron caravanas desde el altiplano, el Cerrado, el Chaco y las periferias urbanas, cargadas de historias de sequías, incendios, desplazamientos y criminalización. Pero también de saberes ancestrales, agroecología, cocinas comunitarias, autogobierno, espiritualidad y redes populares de cuidado. Viajan con los cuerpos cansados y el horizonte claro: la transición ecológica real nace en los territorios, no en los salones de negociación.</p>



<p>Entre las múltiples delegaciones, se realizó la llamada Caravana de la Respuesta, una movilización continental que rehace el trayecto del llamado “corredor de la soja” en sentido inverso. Su mensaje es directo: “Los pueblos son la respuesta”. Frente a las falsas soluciones que propone la arquitectura oficial de la COP, como la financiarización de la naturaleza o las tecnologías verdes al servicio del extractivismo, los pueblos movilizados anuncian otras formas de vivir, de producir, de compartir.</p>



<p>En total, se espera que más de cinco mil personas de más de sesenta países lleguen por agua, por tierra y por aire para participar de esta COP desde abajo, protagonizada por quienes cuidan los ríos, los bosques y las periferias del mundo. No vienen a pedir permiso. Llegan con historia, con futuro, con prácticas colectivas que ya están sosteniendo el mundo que vendrá.</p>



<p><strong>Una COP desde abajo</strong></p>



<p>Aunque esta COP se anuncia como “la COP de la adaptación”, la brecha entre el discurso y los hechos sigue creciendo. <mark>Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los países del Sur necesitarán más de 310 mil millones de dólares anuales hasta 2035 para adaptarse a los impactos del cambio climático. Pero esa cifra contrasta con un dato más concreto: los pueblos ya están adaptando y resistiendo sin recursos, sin reconocimiento y sin permiso.</mark></p>



<p>Belém es hoy una ciudad tomada por los cantos, los colores, las banderas, las lenguas diversas. Y también por una certeza compartida: los pueblos ya están adentro. Esta no es una COP “incluyente”; es una COP ocupada. Y eso hace toda la diferencia.</p>



<p>A partir de hoy, comienza en paralelo la <a href="https://cupuladospovoscop30.org">Cumbre de los Pueblos</a> rumbo a la COP30, un espacio autónomo que reunirá a más de 15 mil personas de todo el mundo en Belém para debatir propuestas, visiones y estrategias desde una perspectiva popular, feminista, territorial y comunitaria. Será un punto de encuentro entre pueblos tradicionales, movimientos sociales, comunidades urbanas y organizaciones internacionales, todos atravesados por una certeza: la justicia climática no vendrá desde arriba, ni desde las cúpulas, sino desde los territorios que viven, resisten y transforman.</p>



<p>Durante cinco días, se desplegarán foros, encuentros, talleres, asambleas, expresiones artísticas y acciones directas. <mark>El 15 de noviembre será una jornada clave: una movilización global para denunciar el modelo extractivista y anunciar las alternativas construidas desde la experiencia de los pueblos.</mark></p>



<p>La Cumbre recoge el legado del Foro Global de la Eco 92, la Cumbre de los Pueblos de Río+20 y los Foros Sociales Mundiales, donde la sociedad civil fue protagonista de debates y propuestas estructurales. Con más de 546 organizaciones firmantes de su Manifiesto, esta edición fortalece una articulación internacional que se proyecta hacia 2025, cuando la COP30 regrese a Belém.</p>



<p>Desde las periferias urbanas hasta las comunidades del Cerrado, desde los pueblos originarios hasta los movimientos de mujeres negras, la Cumbre quiere popularizar y politizar un espacio que históricamente fue elitizado. <mark>Belém se convierte así no solo en sede de una cumbre oficial, sino en epicentro de una contracumbre global, donde se discute lo que de verdad importa: la vida, los territorios, los cuerpos, los vínculos.</mark> Una Cumbre de los Pueblos que no espera concesiones: ocupa y construye un futuro distinto, desde abajo y entre todas.</p>



<p></p>



<p><strong>*Artículo publicado en el marco de la cobertura de la COP30 junto a Latfem, Tierra Viva y Kaja Negra.</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cop30-ocupada-los-pueblos-no-piden-permiso/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Cierre de la XVII de los BRICS: la apuesta por un nuevo paradigma internacional </title>
		<link>https://marcha.org.ar/cierre-de-la-xvii-de-los-brics-la-apuesta-por-un-nuevo-paradigma-internacional/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Jul 2025 20:53:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[brics]]></category>
		<category><![CDATA[Carla Perelló]]></category>
		<category><![CDATA[COP30]]></category>
		<category><![CDATA[destacadas]]></category>
		<category><![CDATA[Lula da Silva]]></category>
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					<description><![CDATA[El encuentro de países del Sur Global acabó con dos declaraciones que resultaron de la sesión de Ambiente, COP30 y dos intervenciones del presidente brasileño, Luis Inácio Lula Da Silva, en donde reafirmó los compromisos por los derechos humanos, sexuales y no reproductivos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p><em>El encuentro de países del Sur Global acabó con dos declaraciones que resultaron de la sesión de Ambiente, COP30 y dos intervenciones del presidente brasileño, Luis Inácio Lula Da Silva, en donde reafirmó los compromisos por los derechos humanos, sexuales y no reproductivos.</em><br><br><strong>Por Carla Perelló desde Río de Janeiro</strong></p>



<p>“Los BRICS son una nueva forma de multilateralismo, tenemos la convicción de que no queremos más un mundo tutelado”, sostuvo el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en conferencia de prensa del cierre de la XVII Cumbre del bloque de los países del Sur Global. La jornada acabó pasado el mediodía luego de la Sesión de Medio Ambiente, COP30 y Salud Global, que también contó con la apertura del mandatario y acabó con dos declaraciones. El posicionamiento central estuvo del presidente del bloque, apuntó al impulso de la modificación de los mecanismos internacionales como las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio y el Fondo Monetario Internacional, que “perdieron credibilidad y autoridad” ante el mundo para actuar y responder a los distintos aspectos de la crisis sistémica internacional.</p>



<p>En la última jornada de la Cumbre, Lula se ocupó de dar varias definiciones sobre los objetivos del bloque, que por primera vez se reunió en su formato ampliado (Brasil, India, Rusia, China, Sudáfrica, Irán, Egipto, Etiopia, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia, además de otros diez socios junto con invitados), en torno a lo que significa la promoción del multilateralismo y de la cooperación. La intención es, “liderar un nuevo paradigma de desarrollo, sin repetir los errores del pasado”, sostuvo el mandatario durante su primera intervención del día, aún rescatando lo que sí funcionó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial con la construcción de organismos multilaterales que respondan a las necesidades de este siglo y a este contexto de crisis sistémica que el mundo enfrenta.</p>



<p>Lula consideró al Consejo de Seguridad como el grupo que “promociona las guerras”, en lugar de establecer negociaciones para que evitarlas -allí obtuvieron un fuerte apoyo de China y Rusia para que India y Brasil tengan mayor protagonismo- como sucede en Ucrania y, también, en la Franja de Gaza. Sobre el FMI, dijo que buscan su reforma en un formato similar al del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, en donde se establezcan nuevas formas de financiamiento, no sólo sustentable con el medio ambiente, sino con la vida de los pueblos y de los países.</p>



<p>Luego de hacer reclamos por el mal funcionamiento del sonido en la sala ubicada en el edificio de Vivo, frente al Museo de Arte Moderna (MAM), de Río de Janeiro, se abrió lugar a las preguntas y Lula aseguró que sólo allí -porque la prensa preguntó- apareció la preocupación sobre la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, contra los países de los BRICS que “adopten medidas antiestadounidenses”, en relación a la propuesta de utilizar otras monedas para el intercambio comercial de los países. “Creo que ni debería comentar, porque no creo que sea responsable y serio que un presidente de un país del tamaño de Estados Unidos esté amenazando al mundo vía redes sociales”, manifestó.</p>



<p>“No queremos un emperador, somos países soberanos. Si él cree que tiene que imponer tasas, los países tenemos también la posibilidad de hacerlo, existe la ley de la reciprocidad”, insistió en consonancia a su histórico posicionamiento desde que comenzó a instalarse este debate a nivel mundial. “Es necesario que las personas lean el significado de la palabra soberanía”, sentenció.&nbsp;</p>



<p><strong>&#8211; ¿Cuál es la importancia de América Latina en el bloque de los BRICS, que sólo tiene a Brasil como representante permanente, después del rechazo de Argentina (N de R: cuando asumió el gobierno de extrema derecha de Javier Milei) para ingresar y de que Venezuela fuera vetado (N de R: el veto se dio por parte de Brasil, luego de las cuestionadas elecciones en el país sudamericano, lo que llevó a una crisis diplomática entre ambos, que incluyó llamados a consultas a sus embajadores)? ¿Cuál es el próximo paso ahora? ¿Hay alguna intención de ampliar la participación de la región, en general, dentro del bloque? Fue la pregunta que Marcha Noticias llevó a la conferencia de prensa en consenso con los periodistas de la región que participaron: </strong><strong><br></strong></p>



<p>Si pudiese utilizar Raúl Seixas, diría que los BRICS son una “metamorfosis ambulante” -dijo, en referencia a la canción del cantor bahiense pionero del rock brasileño- no es aquella cosa que ya está lista. Los BRICS es un niño en crecimiento. Estamos aprendiendo, no intentando repetir los errores de los otros, estamos intentando hacer algo nuevo. Por lo tanto, estoy muy tranquilo con los BRICS, creo que los BRICS es algo nuevo que surgió en un mundo en que la geopolítica estaba determinada por media docena de países considerados ricos. Si miramos lo absurdo de lo que es el mundo, lo que se ve es un FMI, a pesar de que los BRICS representen la mitad del PBI del mundo, sólo tienen el 18% de representación del FMI. Me acuerdo que cuando se hicieron las Olimpiadas, China tenía un delegado, Suiza tenía cinco, Italia, cinco. Entonces, la verdad desnuda es que los países ricos tomaron las instituciones multilaterales y nosotros nos quedamos en la puerta viviendo de favores. y lo que nosotros queremos un BRICS en donde la decisión sea justa y que todos participen de la decisión y que la decisión sea tomada de la forma más democrática posible. Etoy convencido de que estamos creando la única cosa nueva que surgió en el mundo en los últimos años, que surgió de nosotros, no de arriba para abajo, sino de abajo para arriba, y tenemos la suerte de tener países importantes como China, India, Indonesia, Brasil, Sudáfrica y ahí otros van entrando. No tenemos la puerta cerrada, quien quiere entrar, dice que quiere entrar y en el momento evaluamos y hacemos la invitación.</p>



<p><strong>La vida y la dignidad en el centro</strong></p>



<p>La última sesión de los BRICS sobre ambiente y salud global, cerró, al igual que las otras con documentos temáticos. Vale recordar, que todas las sesiones, incluidos el Foro Empresarial, el de Mujeres y el Foro Civil, obtuvieron como resultado documentos negociados por consenso entre todos los miembros permanentes del grupo bajo el lema: Fortaleciendo la Cooperación del Sur Global para una Gobernanza más Inclusiva y Sustentable, en donde trataron: Comercio, Inversión y Finanzas; Cambio Climático; Gobernanza de la Inteligencia Artificial; Arquitectura Multilateral de Paz y Seguridad; y Desarrollo Institucional.&nbsp;</p>



<p>Aunque la Cumbre acabó y la presidencia de los BRICS en 2026 pasará a India, en lo que queda del año Brasil continuará trabajando para cerrar el año en la Conferencia de las Parte de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30), la gran apuesta del gigante sudamericano porque allí serán todos los países del organismo que llegarán hasta la ciudad de Belém do Pará. Por ello, es que, en general, todas las discusiones estuvieron atravesadas por la defensa del medio ambiente y la búsqueda de nuevos mecanismos de financiamiento para los países en desarrollo.</p>



<p>En esa línea, la última sesión cerró en un acuerdo para trabajar por la eliminación de las enfermedades socialmente determinadas y, otra, sobre financiamiento climático. En el primer caso, acordaron generar mecanismos para asegurar el acceso equitativo a vacunas, desarrollo de mecanismos de prevención, detección, diagnóstico y tratamiento, la creación de un mapa de estas enfermedades, buscando eliminar las barreras financieras para el acceso a financiamientos para el desarrollo.</p>



<p>En el segundo punto, además del compromiso de revitalizar el multilateralismo para enfrentar las amenazas que enfrenta el planeta, también reafirmaron la intención de cumplir con el Acuerdo de Paris, acordaron que los países en desarrollo son los que menos colaboraron para el cambio climático y pujar para la reforma de la arquitectura financiera internacional.&nbsp;</p>



<p>“Necesitamos que todo el mundo tenga conciencia de que la cuestión del ambiente es seria. Y no existe ningún radicalismo, o de ambientalistas, es cosa de quienes creemos en la ciencia”, espetó en la conferencia de prensa de cara a quienes hasta ponen en cuestionamiento la redondez de la tierra.</p>



<p>“No queremos ser simples proveedores de materias primas, necesitamos acceder y desarrollar tecnologías que permitan participar de todas las etapas de las cadenas de valor”, sostuvo Lula en la apertura de la jornada de este lunes, que contó con la participación de delegaciones sudamericanas que no conforman el bloque, como Chile, con el presidente Gabriel Boric; y Bolivia, con Luis Arce.&nbsp;</p>



<p>Previo a ello, también, apuntó los compromisos asumidos por los países de los BRICS en los últimos años en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Comercio en donde lucharon en conjunto contra las epidemias del VIH/SIDA y la pandemia. Y no sólo eso, destacó también un tema que es delicado para Brasil sobre los compromisos asumidos en las Conferencias de El Cairo y Pekín hace tres décadas, en donde reafirmaron los derechos humanos para mujeres y niñas, inclusive la salud sexual y reproductiva.</p>



<p>En ese contexto, el oponente que se presenta ante esta propuesta que traen los países del Sur Global son las extremas derechas mundiales propagadoras del negacionismo y el unilateralismo que “están corroendo los avances del pasado y saboteando nuestro futuro”, apuntó el líder petista.&nbsp;</p>



<p>Así, el mandatario brasileño cerró una nueva cumbre a su mando, en donde también se hizo presente la batalla a nivel narrativo desde un bloque que se presume innovador más allá de las propias diferencias que mantienen: “Estamos liderando por el ejemplo. Cooperando y actuando con solidaridad en vez de indiferencia”.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cierre-de-la-xvii-de-los-brics-la-apuesta-por-un-nuevo-paradigma-internacional/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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