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	<title>Contrahegemonia &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Contrahegemonia &#8211; Marcha</title>
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		<title>Coronavirus en China: Los síntomas del Gigante Infectado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Feb 2020 12:02:45 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Reflexiones a un mes del ataque del Coronavirus en China]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;">
<p><em>El ataque llevado a cabo por un tipo de Coronavirus en China hace aproximadamente un mes exige nuevas reflexiones al respecto. Historia de las epidemias, las nuevas tecnologías y los intereses geopolíticos en esta nota.</em></p>
<p><strong>Por Paula Giménez Emilia Trabucco (*) | Foto: Skynews</strong></p>
<p>La aparición de una nueva epidemia provocada por un tipo de coronavirus, conocida como “Neumonía de Wuhan” -debido a que los primeros casos aparecieron en esa ciudad de la provincia china de Hubei- está provocando  una gran conmoción en todo el mundo. Ante la emergencia de este brote aparecen en escena explicaciones apocalípticas que exacerban el miedo a la muerte y hacen reinar el caos a escala mundial. Recuerda escenas  de las megaproducciones de Hollywood.</p>
<p>Los medios de comunicación globales alimentan el pánico y la incertidumbre con su bombardeo de información, complicando la posibilidad de una reflexión sobre el fenómeno, sus causas y consecuencias en el contexto económico y político actual.</p>
<p>Las epidemias son tan viejas como la humanidad, pero centrándonos en los años que llevamos recorridos del siglo XXI,podemos encontrar varios ejemplos de enfermedades infecciosas que han causado alertas a nivel internacional: el brote de SARS en el año 2002; la Gripe Aviar durante el 2003– 2008; la Gripe Porcina en 2009, y finalmente, el Ébola, que encendió las alarmas en el 2011 hasta el  2016.</p>
<p>En la era de la cuarta revolución industrial, parece una paradoja que nuestras poblaciones sigan siendo azotadas por “pestes”, al mejor estilo de los tiempos bíblicos. El problema es que hoy, en un mundo interconectado, estas pestes también se expanden a un ritmo más acelerado por todo el globo, ampliando exponencialmente sus consecuencias.</p>
<p>Los grandes avances de la humanidad en materia de ciencia y biotecnología deberían traernos bienestar y soluciones inmediatas, pero éstos son utilizados para crear armas biológicas y especular con la salud, más que para el beneficio del conjunto de la población.</p>
<p>La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decretado frente a la epidemia causada por el coronavirus la “emergencia de salud pública de importancia internacional”. Su rol ante la aparición de este tipo de epidemias no es ingenuo ni azaroso.</p>
<p>Un antecedente de ello se observa en el caso del virus H1N1, donde la OMS actuó en complicidad con las grandes farmacéuticas Roche y Glaxo Smith Kline, recomendando a los gobiernos abastecerse de Tamiflúy Relenza –los medicamentos creados por ambos laboratorios respectivamente- bajo la afirmación de que eran los “únicos antivirales efectivos”, apoyándose en la investigación de tres científicos asesores que casualmente estaban financiados por los laboratorios antes mencionados, cerrando elc círculovicioso de la especulación y la desidia.</p>
<p>Detrás de estas maniobras se encuentran siempre las corporaciones vinculadas a los intereses transnacionales, junto a la infraestructura mediática, financiera y comercial; quienes seguramente aparecerán en breve y por nuestras pantallas, con la vacuna salvadora. El detalle es que el antídoto costará billones de dólares a los países afectados, que “casualmente”, gozan de la capacidad de pagarlo, aumentando exponencialmente las ganancias de los héroes de la película. Final conocido.</p>
<p>A este manejo especulativo y deshumanizante, Cuba contrapone otra visión. La Comisión Nacional de Salud de China seleccionó el interferón alfa 2B (IFNrec), medicamento cubano producido en la planta chino-cubana Chang Heber (ubicada en Jilin) por su demostrada eficacia frente a la afección.</p>
<p>Arribaron además dos reconocidos médicos de la isla al país oriental, con el fin de reforzar la lucha contra el coronavirus. La ciencia al servicio de la humanidad y la solidaridad entre los pueblos en el centro de la escena.</p>
<p><strong>Los síntomas del Gigante Infectado</strong></p>
<p>Muchos analistas coinciden en afirmar que –al igual que en otras ocasiones-  este virus ha sido inoculado como parte de un ataque biológico y psicológico contra China, con el fin de alterar su crecimiento económico, desestabilizando el centro de gravedad mundial Asia-Pacífico y como parte de una campaña de desprestigio contra el gigante oriental.</p>
<p>La crisis sanitaria irrumpe en un momento de profundas tensiones entre capitales de Estados Unidos y China, en su disputa por controlar los eslabones estratégicos de la economía, relacionados a la tecnología de punta como el 5G y el desarrollo de Inteligencia Artificial, en una carrera por imponer las reglas del juego a escala global.</p>
<p>No es casualidad ni obra de la naturaleza que la infección haya comenzado en el centro neurálgico del mundo, Asia-Pacífico.</p>
<p>El brote infeccioso ya tiene 31.479 casos confirmados en todo el mundo, y lleva 638 víctimas fatales (según datos de Bloomberg). La gravedad del brote llevó al gobierno del gigante asiático a implementar numerosas medidas para contener la enfermedad. China mostró su poderío construyendo un megahospital en menos de 10 días, limitando además la capacidad de movilización en la región e imposibilitando el  traslado de 48 millones de personas.</p>
<p>Como consecuencia, las provincias que representan casi el 69% del PIB chino permanecen todavía cerradas, en lo que fue una extensión de las vacaciones por el Año Nuevo Lunar, clausurando fábricas, tiendas y restaurantes. El resultado ha sido la interrupción de la cadena de suministro global que funciona en estas regiones, donde se desarrolla la producción de autopartes, electrodomésticos, equipos informáticos y productos químicos.</p>
<p>China es el mayor exportador de productos manufacturados intermedios del mundo. La dependencia global de esos productos se duplicó al 20% entre 2005 y 2015, por lo que la crisis sanitaria significa hoy un duro golpe para la economía mundial.</p>
<p>Los primeros en sufrir la crisis fueron los mercados de productos básicos debido al impacto en la demanda de materias primas por la desaceleración de la fabricación y/o consumo de China. De esta manera, se observa que  los precios del crudo cayeron un 7,4% el 26 de enero frente al del 20 de enero, mientras que la cotización del cobre cayó un 5,7% durante el mismo período (S&amp;P Global Market Intelligence).</p>
<p>Como puede intuirse entonces, los países productores de commodities son los primeros en ser afectados por la interrupción de la cadena global de suministro. Un ejemplo de este proceso es el de la alianza de productores de petróleo (OPEC+), que redujo en 1,7 millones de b/d petróleo del mercado hasta finales de marzo para ayudar a absorber el exceso de oferta.</p>
<p>Es así como el Coronavirus “infectó” la economía a nivel global. Las  aseguradoras de riesgo más importantes, Standard and Poor y Moody´s, coinciden en prever que el PBI de China vería afectado su crecimiento, impactando negativamente en el  PBI mundial.</p>
<p>Analistas de Moody´s fueron más allá, planteando que la epidemia del coronavirus sería un “cisne negro” aún mayor que la crisis hipotecaria y financiera de 2008-2009, es decir, un suceso inesperado y de consecuencias graves e impredecibles. En su informe, comparan esta situación con la pandemia de gripe española de 1918, que se cobró la vida de 50-100 millones de personas y contagió aproximadamente 550 millones. Hacen hincapié en la baja de los precios de metales industriales, principalmente el índice de cobre, indicador de gran impacto en la economía mundial.</p>
<p>Por su parte, el Banco Mundial, que a principios de año había estimado un aumento del crecimiento económico hasta el 2,5% desde el 2,4% en 2019, predice que estas cifras se verán reducidas por los efectos de la crisis.</p>
<p>Estas  predicciones agregan que la crisis actual pone en duda el cumplimiento de la fase uno del acuerdo comercial firmado por China y Estados Unidos el 15 de enero. Plantean que China tendrá problemas para comprar productos a Estados Unidos, debido a la disminución que sufrirá en el consumo de productos importados. Esta situación alterará las correlaciones de fuerza entre los  polos de la disputa, donde China parecía traer la delantera.</p>
<p><strong>¿Cuál es el antídoto?</strong></p>
<p>Lo que se debate en esta guerra es la imposición de las reglas  de juego económicas y políticas, en un mundo interconectado donde un hecho genera  el “efecto mariposa” en el resto del mundo. Algunos tensionan a profundizar esta interconectividad desde el control financiero global, mientras otros cierran fronteras, levantan muros y recurren a un proteccionismo nacionalista.</p>
<p>En síntesis, en el núcleo del 1% que hoy maneja el mundo -la llamada “moderna  aristocracia financiera”– se dirime quién se llevará la “corona” de vencedor en la crisis sistémica actual.</p>
<p>El verdadero problema entonces radica en no limitarse a tratar los síntomas, sino a curar la enfermedad.El conocimiento de las verdaderas causas de nuestros males deben llevarnos a generar acciones que ataquen al corazón del problema, en el menor tiempo posible y con nuestro principal antídoto: la organización a escala global y la conciencia de quien es nuestro real enemigo.</p>
<p>Microorganismos con corona hay muchos y de diferente variedad, pero las epidemias que hoy afectan a la humanidad son consecuencia directa de un patógeno mucho peor: el capitalismo y su virus más potente, el imperialismo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(*) Publicado originalmente en Contrahegemonia Web. Las autoras son Investigadoras y redactoras del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)</em></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/coronavirus-en-china-los-sintomas-del-gigante-infectado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>&#8220;Alerta que caminan, millones de wiphalas por América Latina”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/alerta-que-caminan-millones-de-wiphalas-por-america-latina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Nov 2019 23:21:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Contrahegemonia]]></category>
		<category><![CDATA[Evo Morales]]></category>
		<category><![CDATA[golpe de estado]]></category>
		<category><![CDATA[Nadia Petrizzo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Redacción Marcha]]></category>
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					<description><![CDATA[Imágenes y testimonios de un pueblo que resiste con potencia y dignidad ancestrales.

]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Bajo la consigna “¡No a Golpe de Estado en Bolivia!”, se realizó una marcha y festival</em><br />
<em>solidario encabezados por la comunidad boliviana en Argentina. Imágenes y testimonios de un pueblo que resiste con potencia y dignidad ancestrales.</em></p>
<p style="text-align: left;"><strong>Por Redacción Contrahegemonía y Marcha / Fotos: Nadia Petrizzo</strong></p>
<p style="text-align: left;">La marcha conmovió la Av. de Mayo. La comunidad boliviana- argentina, acompañada de movimientos sociales y sindicatos, se encontraron para repudiar el Golpe de Estado en Bolivia. La columna, que fue inmensa, recorrió las calles hacia la Plaza de Mayo donde se encontraron con las centrales sindicales, la CTA y la CGT, para participar de un festival artístico y solidario. Todxs con la misma consigna: ¡No al Golpe de Estado en Bolivia!</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-46355" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC1246.jpg" alt="" width="2048" height="1365" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC1246.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC1246-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC1246-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC1246-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 2048px) 100vw, 2048px" /><br />
Hace una semana, Jeanine Añez, senadora de la Asamblea Legislativa se autoproclamó presidenta del Estado Plurinacional al ponerse la banda tricolor -que recibió de un alto mando militar- en una sesión que no contó con la presencia de las y los integrantes del MAS -y por lo tanto del quórum necesario-. Atrás habían quedado las elecciones, la presión de la OEA y el Golpe de Estado -exigido por las Fuerzas Armadas e implementado por la policía-.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-46356" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0964.jpg" alt="" width="2048" height="1365" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0964.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0964-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0964-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0964-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 2048px) 100vw, 2048px" /></p>
<p>A este asalto le siguió el show mediático que indignó pero que sirvió para ganar tiempo y ocultar los verdaderos objetivos: levantando una supuesta biblia, Añez afirmó, junto al fascista y fundamentalista líder de la oposición cívica de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, que estaba devolviendo a Dios al Palacio. Lo que vendría sería lo peor: el pueblo digno salió a las calles y fue asesinado, reprimido, torturado y vulnerado en sus derechos.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-46357" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0971.jpg" alt="" width="2048" height="1365" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0971.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0971-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0971-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0971-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 2048px) 100vw, 2048px" /></p>
<p>Hoy, por las calles de Buenos Aires se contagió resistencia ancestral. “Añez, golpista, queremos tu renuncia”, “Evo no está solo, carajo” y “El pueblo unido, jamás será vencido” fueron algunos de los hits del ritual de ocupación al ritmo de vientos y tambores.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-46360" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC1013-2.jpg" alt="" width="2048" height="1365" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC1013-2.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC1013-2-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC1013-2-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC1013-2-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 2048px) 100vw, 2048px" /></p>
<p>Las mujeres dep marcharon, las mujeres aguerridas cantaron y las que aprendieron de las Madres y Abuelas acompañaron el repudio a la interrupción del orden democrático de un proceso de cambio que igualaba político- socialmente en la región más desigual del mundo.</p>
<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-46358" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0807.jpg" alt="" width="2048" height="1365" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0807.jpg 2048w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0807-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0807-1024x683.jpg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/18112019-_DSC0807-640x427.jpg 640w" sizes="(max-width: 2048px) 100vw, 2048px" /></p>
<p>Contra el Golpe al Estado pero por un pueblo libre Mientras en el Estado Plurinacional, comunidades indígenas, obreros, mineros y campesinos/ as marcharon hacia La Paz, para exigir la renuncia de la presidenta<br />
autoproclamada, la senadora antiderechos Jeanine Añez; en Buenos Aires, la marcha de la comunidad boliviana en Argentina era enorme. Las voces se multiplicaron como las wiphalas y fue el momento de enunciar la grave situación que se vive hace ya una semana.</p>
<p>Jimena Vallejos nació en Cochabamba y llegó a la movilización preocupada por la situación de su familia en Bolivia. “La están pasando mal. Yo estoy en contra de todo lo que está pasando allá, esto pasó muy de repente y estoy muy apenada. Pero al menos que esto sirva para decirle a mis hermanos bolivianos que ´se va a poder, vamos a salir de esta´”.</p>
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<video class="wp-video-shortcode" id="video-46354-1" width="640" height="352" preload="metadata" controls="controls"><source type="video/mp4" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/VID-20191118-WA0143.mp4?_=1" /><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/VID-20191118-WA0143.mp4">http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/11/VID-20191118-WA0143.mp4</a></video></div>
<p>Para Verónica Huilipan Newen, del territorio histórico mapuche es importante apoyar el proceso de cambio y exigir la vuelta al régimen democrático en Bolivia. “Apoyamos todo lo que Evo ha hecho, sobre todo la legitimidad que tuvo al ganar las elecciones. Este es un punto de inflexión en Latinoamérica y lo sentimos todos los pueblos originarios que resistimos en nuestros territorios contra el extractivismo, el racismo y la xenofobia”.</p>
<p>“Me alegra estar en esta Plaza con tantos argentinos que se solidarizan con la democracia boliviana”. Ariel Basteiro, es ex embajador en Bolivia y contó que estaba “movilizado para repudiar el Golpe de Estado que termina con un gobierno que fue ejemplo para el mundo en cuanto a haber dado respuestas a las necesidades de la gente y pararse con una actitud soberana ante los poderes internacionales, ante los EE.UU. y ante las grandes empresas multinacionales. Evo Morales supo defender los bienes, los recursos naturales que tiene  Bolivia y por eso, entre muchas cosas, le están haciendo un Golpe de Estado”.</p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/alerta-que-caminan-millones-de-wiphalas-por-america-latina/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
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		<item>
		<title>Bolivia en su Historia</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bolivia-en-su-historia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Oct 2019 03:19:10 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Algunas referencias bibliográficas para el estudio de la historia del país hermano.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Finalizado el proceso electoral en Bolivia, algunas referencias bibliográficas para el estudio de la historia del país hermano.</em></p>
<p><strong>Por Hernán Apaza</strong></p>
<p>Existen una serie de imágenes recurrentes que relampaguean cuando se hace referencia a la historia de Bolivia. Algunas más lejanas, referidas a los levantamientos y rebeliones indígenas decimonónicas; otras, ya entrado el siglo XX, se condensan en torno a la Revolución del ’52 o a la presencia del Che en aquellas tierras. Más cercanas y cruentas por la proximidad y los potentes registros, sacuden las que aluden a la Guerra del Agua y por el Gas. Ciertamente, también es fuerte el cuadro de un aymara presidente o de más de una chola como representante en el Congreso Nacional en un país históricamente dominado por la minoría “blanca” o criolla. Estas imágenes y poco más, porque como suele ocurrir, más allá del efecto impresionista -muchas veces atravesado por cierto centralismo rioplatense-, poco se conoce de los procesos históricos de los pueblos de Nuestramérica. O, en todo caso, estamos hábidos de un relato mayor que enhebre estos acontecimientos que los contenga y otorgue un sentido general.</p>
<p align="JUSTIFY">El recorte bibliográfico es caprichoso y lejos está de nuestra voluntad sostener el presunto monopolio que quieren ejercer historiadores académicos sobre el pasado. Este breve artículo no pretende más que presentar una serie de producciones referidas a la historia de este país publicados y editados en su gran mayoría en tierra boliviana, y producidos por investigadores/as nativos/as. Desde ya, lo que sigue a continuación no agota el panorama sino que simplemente ponemos a consideración de quienes se interesen por el pasado del país algunas contribuciones que consideramos relevantes.</p>
<p align="JUSTIFY">Inicialmente, podemos organizar los estudios sobre el pasado boliviano de dos maneras: a partir de cierta periodización o atendiendo a los temas y/o problemáticas que los motivan. De toda la bibliografía producida en los últimos 15 años por lo menos, destacan dos preocupaciones: el Estado boliviano y los movimientos sociales, ambos atravesados por la ‘cuestión indígena’ y, en menor medida, por problemáticas referidas al regionalismo boliviano, tal y como desarrollaremos más adelante. Asimismo, dos acontecimientos resultan trágicos en la memoria histórica popular: la derrota frente a Chile y la pérdida de salida al mar y la guerra contra el Paraguay, en torno a los cuáles se construyó históricamente el nacionalismo boliviano. Finalmente, otro de los interrogantes más sostenidos refiere al -nunca alcanzado- desarrollo de la economía.</p>
<p align="JUSTIFY">En cuanto a la periodización, la operación historiográfica coincide en destacar cuatro grandes períodos, atendiendo a las transformaciones político-institucionales: aquel que centra su atención en las culturas originarias del actual territorio boliviano (del 10.000 a.C. al 1540 d.C., aproximadamente); el período colonial, con el triunfo español y el sometimiento de los pueblos originarios (siglos XVI y XVII) y un período de reformas, rebeliones y crisis del orden colonial (1700 a 1825); la independencia y el régimen republicano (1825 a 1952), en el que la periodización encuentra alteraciones, conforme se tenga en cuenta la consolidación del régimen oligárquico, la emergencia del nacionalismo y el estallido revolucionario de 1952. La Bolivia posrevolucionaria, a su vez, pendula entre el militarismo y la democracia.</p>
<p align="JUSTIFY">Entre los trabajos de síntesis histórica, hasta hace unos años sólo se contaba con las sucesivas reediciones del clásico estudio de Herbert Klein (cuya primera edición es de 1982) y a la también reconocida “Historia de Bolivia” de José de Mesa, Teresa Gisbert y Carlos Mesa Gisbert (cuya primera edición es de 1997 y fue sucesivamente actualizada y reeditada). A ellos, se sumó un importante aporte: en 2015 se publicó una colección compuesta por seis tomos, producto de años de investigación historiográfica académica, facturada por un colectivo de investigadorxs provenientes de diversas disciplinas, nucleadxs en la <i>“Coordinadora de Historia”</i>. Tanto la “Historia de Bolivia” de Mesa, Gisbert y Mesa Gisbert como el de la Coordinadora se destacan por extender su estudio a la historia reciente de Bolivia, llegando a tematizar la primera mitad del siglo XXI. Ambos coinciden también en construir una periodización clásica, asentada en los cambios político-institucionales, aunque sus declinaciones interpretativas sean diferentes.</p>
<p align="JUSTIFY">Si la periodización es segmentación del tiempo y construcción de unidades históricas constitutivas de un proceso histórico determinado, consideramos que puede encontrarse una veta potente, en términos de política de la Historia, intervenir y desestabilizar las continuidades expresadas por las periodizaciones tradicionales -estadocéntricas, patriarcales y en muchos casos reaccionarias al protagonismo de las clases populares- a partir de diferentes investigaciones históricas que refieren a los nudos problemáticos anteriormente mencionados. En particular, teniendo en consideración que la historia de las clases populares y de los grupos dominados -sean indios o afrodescendientes, mujeres o identidades disidentes- es la historia de lo discontinuo, debido a que todos los intentos emancipatorios, hasta el momento por lo menos, fueron derrotados, quedaron truncos. Aquí, sólo vamos a detenernos tan sólo en dos o tres vectores populares en la Historia boliviana.</p>
<h3 align="JUSTIFY"><strong>Indianismo</strong></h3>
<p align="JUSTIFY">En la introducción a un valioso libro editado en 2007, “Bolivia: memoria, insurgencia y movimientos sociales”, Maristella Svampa decía que “tal como afirman investigadores como Silvia Rivera, Raúl Prada y Luis Tapia, la Bolivia actual es el resultado del cruce y yuxtaposición entre elementos que provienen de la memoria larga (la colonización), la memoria mediana (el Estado nacional-popular de los cincuenta) y la memoria corta (las luchas antineoliberales, a partir de 2000).” Se trata de otro modo de organizar la materialidad histórica, esta vez apelando a un fuerte componente subjetivo como es la “memoria” popular.</p>
<p align="JUSTIFY">De la obra citada, recuperamos justamente dos artículos dedicados a la “memoria larga”, escrito por Álvaro García Linera <i>(“Indianismo y Marxismo. El desencuentro de dos razones revolucionarias”</i>) y Luis Tapia <i>(“Bolivia: ciclos y estructuras de la rebelión”</i>). Pueden ser conjugados para tratar de comprender los avatares del marxismo boliviano y sus encuentros y desencuentros con la tradición indianista o indianismo (el texto de García Linera) como así también el papel de los sindicatos en las luchas obreras e indígenas, abordando también la cuestión nacional-popular, desestimada por el actual vicepresidente de Bolivia. Este mismo debate entre las tradiciones político ideológicas, muy particularmente el indianismo, está profundamente analizado por la propia Svampa en su libro “Debates latinoamericanos” de 2016.</p>
<p align="JUSTIFY">Desde otra perspectiva, original y potente, Silvia Rivera Cusicanqui ha producido un corpus investigativo que merece ser considerado con atención. Aquí, si bien resulta importante, más que destacar su clásico <i>“Oprimidos pero no vencidos. Luchas del campesinado aymara y qhechwa, 1900-1980”</i>, de 1984 consideramos necesario estimular la lectura de sus más recientes obras, ya que allí se encuentran lecturas únicas del proceso histórico de los pueblos originarios de su país a través de lo que ella ha denominado <i>“sociología de la imagen”</i> (2015), como praxis descolonizadora. En este movimiento de fuerte reivindicación del mundo indígena, destaca también su <i>“Ch’ixinakax utxiwa: una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores” </i>(2010).</p>
<p align="JUSTIFY">Menos conocida -en Argentina, por lo menos- es la obra de José Teijeiro, cuyo <i>“La rebelión permanente. Crisis de identidad y persistencia étnico-cultural aymara en Bolivia”</i> (2007) es un aporte fundamental para comprender la centralidad que la dominación colonial tuvo desde el siglo XVI en adelante, y cuyas consecuencias aún son visibles y padecidas por las grandes mayorías de la población. Pero sobre todo, permite explicar las razones de la consecuente reafirmación de la identidad aymara, a pesar de la violencia secular a la que fue sometido el indio.</p>
<p align="JUSTIFY">Otras producciones, ya clásicas y dignas de atención, son las que se encuentran contenidas en la <i>“Biblioteca del Bicentenario de Bolivia”</i> (<span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="http://www.bbb.gob.bo/">http://www.bbb.gob.bo</a></span>), promovidas por el Centro de Investigaciones Sociales de la Vicepresidencia de la Nación, entre las que se pueden encontrar textos como <i>“La revolución india”</i>, de Fausto Reinaga, <i>“La cara india y campesina de nuestra historia”</i>, de Xavier Albó y Josep Barnadas, <i>“Historia de la Rebelión de Túpac Catari”</i>, de María Eugenia del Valle o <i>“Cuando sólo reinasen los indios. La política aymara en la era de la insurgencia”</i>, de Sinclair Thompson y <i>“El Katarismo”</i>, de Javier Hurtado Mercado.</p>
<h3 align="JUSTIFY"><b>Los movimientos sociales</b></h3>
<p align="JUSTIFY">En lo que respecta a los movimientos sociales, para la historiografía en general el actor fundamental a lo largo del siglo XX fue la clase obrera y sus organizaciones y centrales sindicales. De allí que existe bibliografía dedicada a ella, no sólo en la academia sino también producidas por las organizaciones partidarias de izquierda (por ejemplo, la “Historia del movimiento obrero boliviano”, de Guillermo Lora).</p>
<p align="JUSTIFY">Otra puerta de acceso al pasado del pueblo boliviano es hacerlo considerando la historia de sus organizaciones, aquellas que fue construyendo al calor de la lucha y de los conflictos sociales, económicos y políticos. Como bien afirma García Linera “si algo hubo de derechos ciudadanos durante el siglo XX, en buena parte se debió al ímpetu organizado de los sindicatos.” Esta frase pertenece a la Introducción de <i>“Sociología de los movimientos sociales en Bolivia. Estructura de movilización, repertorios culturales y acción política”</i> (primera edición en 2004), coordinado por García Linera en coautoría con Marxa Chávez León y Patricia Costas Monje. Se trata de un mapa riquísimo de las organizaciones populares: “bajo distintas formas, comunitaria, gremial, sindical de gran empresa, barrial o étnica, si algo caracteriza a la sociedad boliviana es su recurrente capacidad de construir tejidos de adhesión y movilización colectiva con efecto estatal.” Se trata de la sistematización de la historia de doce centrales o coordinadoras de organizaciones de base, analizadas desde la teoría de los movimientos sociales. Más allá de que aborde las que existían al momento de la elaboración de la investigación, la obra permite retroceder en el tiempo, identificando antecedentes y genealogías.</p>
<p align="JUSTIFY">Particularmente, en relación a la historia de la estructura partidaria bajo la que se presentó Evo Morales, <i>“MAS IPSP. Instrumento político que surge de los movimientos sociales” (2008)</i>, presenta la investigación de Marta Harnecker y Federico Fuentes sobre esta organización. Estructurada en dos partes, la primera bucea en los antecedentes y el contexto histórico de surgimiento del partido en 1995, mientras que la narración de la segunda parte está sostenida por testimonios recogidos a partir de entrevistas a informantes clave.</p>
<p align="JUSTIFY">Otra producción relevante es la de Gustavo Rodriguez Ostria (2014) <i>“Capitalismo, modernización y resistencia popular, 1825-1952”</i>. En su investigación analiza históricamente la confrontación entre las tendencias modernizantes desde arriba a las formas tradicionales indígenas, desde abajo, atendiendo al proceso de producción minero, agrario y gomero. Así, indica Raúl Reyes Zárate en el Prólogo, <i>“trata de entender las respuestas laborales anticapitalistas no en la manera del proletariado industrial como las huelgas y las protestas, sino como modalidades de acción preindustriales con la persistencia de rituales y códigos de conducta sumados a tradiciones agrarias propias del mundo andino.”</i> Además, refiere a los sindicatos (entre 1936 a 1952), así como también a la presencia de las mujeres en los movimientos obreros mineros; a las comunidades y pequeños campesinos y sus organizaciones durante la primera mitad del siglo XX hasta la Revolución. Entre sus cualidades, esta investigación es sensible a la perspectiva regional, algo que no puede decirse de muchas obras.</p>
<p align="JUSTIFY">Finalmente, pueden considerarse relevantes para quienes se interesen por la historia reciente de Bolivia, atender a las publicaciones patrocinadas por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, (en particular el OSAL), así como también aquellas editadas por el Centro de Investigaciones sociales (<span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="http://www.cis.gob.bo/">http://www.cis.gob.bo</a></span>), entre las que encontrarán investigaciones serias y con rigor teórico metodológico referidas a la participación de los movimientos sociales campesino, indígena, de mujeres y obrero en el actual proceso boliviano.</p>
<h3 align="JUSTIFY"><b>La cuestión del Estado (plurinacional)</b></h3>
<p align="JUSTIFY">Referir a la teorización del Estado en Bolivia es aludir directamente a René Zavaleta Mercado, uno de los más originales exponentes teóricos de izquierdas nuestramericano. Pero más que abrevar en su obra -relativamente conocida y de reciente reedición- existe un conjunto de estudios que durante las últimas dos décadas se ha dedicado al estudio de la naturaleza del Estado-nación y de la sociedad boliviana, contraponiendo el proyecto liberal no ya al nacional-popular, sino a las formas estatales construidas por las comunidades originarias como uno de los nudos problemáticos más fuertes de Bolivia.</p>
<p align="JUSTIFY">Una de las obras que elegimos destacar es la de Luis Tapia (2016) <i>“El momento constitutivo del Estado moderno capitalista en Bolivia”</i> que si bien se presenta como analítico y teórico antes que historiográfico, no puede evitar trabajar con la materialidad histórica para dar cuenta de la etapa de constitución del Estado boliviano durante el siglo XIX para concentrarse luego en el proceso que se abre a mediados de la década de 1930 y culmina con la Revolución de 1952, que a juicio del autor, es el momento en el que se constituye el estado capitalista en Bolivia.</p>
<p align="JUSTIFY">“<i>Configuración y horizontes del Estado plurinacional”, </i>de 2014 y compilado por Jorge Viaña, es una obra colectiva que tiene como objetivo la problematización de la constitución del Estado Plurinacional en Bolivia. Partiendo de premisas elaboradas por Zavaleta Mercado, los autores plantean que sólo conociendo las sucesivas crisis orgánicas que atravesó el Estado en Bolivia, puede comprenderse cabalmente los límites y posibilidades que se abren en el presente para la consolidación de un verdadero Estado plurinacional. Para ello, recorren la historia del Estado boliviano desde 1935 (momento al que caracterizan como de “crisis orgánica del Estado oligárquico” hasta la crisis del Estado neoliberal (2000-2003) y consolidación de un nuevo sistema hegemónico.</p>
<p align="JUSTIFY">Finalmente, consideramos el trabajo de Omar Guzmán Boutier (2014), “<i>Modelo político andino en Bolivia”</i>, como un aporte fundamental para pensar la vitalidad del mundo indígena y constatar de qué manera, en Bolivia, no puede haber un estado verdaderamente plurinacional si no permite que las instituciones y autoridades propias de las comunidades puedan ejercer sus funciones, tal y como los propios ayllus lo entienden. Basado en la etnohistoria y en la sociología política, Guzmán Boutier realiza un meticuloso estudio de los principios, valores y organización política y social de los ayllus, a lo largo de diferentes períodos históricos, bajo la dominación colonial, republicana y contemporánea. Lo que el autor propone es que, ante la crisis del sistema de representación democrática occidental, la salida es un sistema mixto que incorpore la democracia directa, tal y como es ejercida hoy en los ayllus andinos.</p>
<p align="JUSTIFY">Hasta aquí, algunas pocas de una ingente cantidad de producciones históricas que se han venido produciendo en Bolivia, en particular a lo largo de los últimos 20 años, sostenidos por el ciclo de crecimiento económico del país. Investigaciones que encuentran cobijo en universidades nacionales y centros de investigación, en las páginas de revistas como <i>“Estudios Bolivianos”</i>, <i>“Tinkazos”</i> e <i>“Historia y Cultura”</i>, entre otras; y bajo sellos editoriales pujantes, algunos de los cuáles cuentan con el patrocinio del Estado –puntualmente, de la Vicepresidencia. Lecturas historiográficas que posiblemente encuentren su contrapunto en revistas como <i>Willka </i>y <i>Pukara</i>, en portales como <i>Jichha</i>, en las producciones e intervenciones de <i>Mujeres Creando</i> o en las vinculadas al indigenismo que aún encarnan dirigentes como Felipe Quispe. Todo ello no habla sino de la vitalidad y diversidad de un pueblo intérprete de su Historia, de la acontecida y de la que están deseosos por protagonizar, en un futuro abierto y en el que <i>sólo</i> tienen todo por ganar.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bolivia-en-su-historia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Elecciones en Bolivia: redes, fake news y la política en lo digital</title>
		<link>https://marcha.org.ar/elecciones-en-bolivia-redes-fake-news-y-la-politica-en-lo-digital/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Oct 2019 13:46:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Contrahegemonia]]></category>
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					<description><![CDATA[La mayor utilización del marketing político a través de redes sociales un dato novedoso dentro del escenario electoral ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El próximo 20 de octubre se llevarán a cabo las elecciones en Bolivia en donde el MAS, con Evo Morales al frente, buscará reelegirse para un nuevo periodo. Además de los conflictos y desafíos que la próxima elección en Bolivia representa para el proyecto del MAS, éstas tendrán la novedad de una mayor utilización del marketing político a través de redes sociales, que es un dato novedoso dentro del escenario electoral del país andino.</p>
<p><strong>Por César Saravia</strong></p>
<p>Esto viene motivado principalmente por un incremento en los últimos años del acceso al servicio de Internet. Según datos de la ATT, autoridad reguladora de las telecomunicaciones en Bolivia, de 2012 a 2017 la cobertura del servicio de internet mantuvo una tendencia creciente, superando desde hace unos años a otros servicios tradicionales como el móvil.</p>
<p align="JUSTIFY">La Encuesta Nacional de Opinión sobre Tecnologías de la Información, realizada en 2016 por la ATT, reveló que el 67,5% de la población en Bolivia había tenido acceso a Internet en un periodo de 30 días, con los mayores porcentajes en los departamentos de Santa Cruz, principal centro comercial de Bolivia, y Tarija, al sur del país. En la Paz, el porcentaje estuvo por debajo del promedio nacional con un 60%.</p>
<p align="JUSTIFY">La encuesta también muestra entre sus hallazgos que el 62% de quienes accedieron a Internet lo hicieron para consultar redes sociales, siendo Facebook (94%) y WhatsApp (91%) las más utilizadas, seguidas de Youtube (40%) y Twitter (17%). Ya el referéndum de 2016, en que el No (51,3%) a la continuidad de Evo se impuso por un 3% de diferencia al Sí (48,6%), quizás la principal derrota política de los últimos años para el MAS, las noticias en internet comenzaron a tener un amplio protagonismo, tal es así que el gobierno adjudicó la derrota a una intensa “campaña de difamación” y de “guerra sucia”.</p>
<p align="JUSTIFY">La contienda electoral tuvo su punto de partida, al menos en términos mediáticos, precisamente en redes sociales, una vez que el principal candidato opositor, Carlos Mesa, anunciara en un video de 7 minutos en Youtube que se postulaba a la presidencia de Bolivia. En este video, Mesa llama a comenzar “un nuevo tiempo”. Acusa a Evo de aferrarse al poder y no a un proyecto y se posiciona como el candidato para romper el “continuismo”. Con este discurso, ya el principal candidato opositor esboza lo que será el concepto central de su campaña, una apelación a romper con los 13 años del MAS.</p>
<p align="JUSTIFY"><a name="_GoBack"></a>Un análisis de la conversación en Twitter hecho para el último mes, muestra que su campaña se centra principalmente alrededor de tres consignas, expresadas en los HT #EsAhoraONunca #UnaBoliviaMejor #YaEsDemasiado, siendo este último el que más conversación ha generado entre su seguidores. En las últimas semanas, además, Mesa apela al “voto útil” como mecanismo para superar la desventaja que le dan las encuestas y alcanzar un ballotage en donde apuesta a canalizar el voto “antiMAS”. En el contexto del incendio del Amazonas, la estrategia opositora se ha centrado en responsabilizar al gobierno de Morales, aprovechando el descontento y las críticas que desde diversos sectores llegan al gobierno por su política en relación a los bosques.</p>
<p align="JUSTIFY">Por su parte, Evo buscará la reelección pese a la derrota en el referéndum y con el desafío de superar la caída en su imagen luego éste. La elección llega en un contexto económico favorable para el país, pero con un desgaste en el proyecto político del MAS. Evo Morales no ha sido históricamente un presidente muy activo en redes sociales. De hecho, su cuenta de Twitter fue abierta hace tres años, justo unos meses después de perder el referéndum en 2016. Hasta ese entonces, Evo llegó incluso a asegurar que las redes sociales eran contaminantes.</p>
<p align="JUSTIFY">Lo cierto es que el reconocimiento del papel que jugaban las redes a la hora de difundir la información forzó al gobierno a implementar una estrategia digital. De hecho, si lo comparamos con otrxs presidentxs latinoamericanxs del ciclo progresista, la entrada de Evo al mundo digital es bastante tardía. Por ejemplo, Cristina Kirchner y Rafael Correa tienen cuentas de Twitter desde 2010. Nicolás Maduro, por su parte, tiene su cuenta abierta desde 2013. Otrxs referentes del progresismo latinoamericano, como Gustavo Petro (en Twitter desde 2009) y Dilma Rousseff (2010) también tienen una incursión anterior. Esto refuerza la tesis de que en Bolivia las redes sociales como escenario de la lucha política adquieren fuerza en los últimos años y son un dato novedoso de cara a esta elección.</p>
<p align="JUSTIFY">Para 2018, Evo ya había abierto su cuenta en FB e Instagram, con lo que el MAS amplió su estrategia comunicacional en lo digital. La principal consigna en este sentido es la de apuntar a un proyecto continuidad, por ejemplo bajo el HT #FuturoSeguro en donde el candidato oficialista prioriza la visibilización de los logros de su gobierno, con una gira de inauguración y lanzamiento de proyectos de infraestructuras. El surgimiento de figuras más jóvenes como Andrónico Rodríguez y Adriana Salvatierra, como rostros referentes de un proceso de renovación en el MAS, son elementos a destacar, pues con esto el gobierno busca acercar al votante más joven.</p>
<p align="JUSTIFY"><b>Las Fake News, protagonistas </b></p>
<p align="JUSTIFY">En la línea de lo que viene ocurriendo en otros procesos electorales de la región, las Fake News viralizadas a través de redes circulan cada vez con mayor intensidad. Aunque hay una tendencia a relacionar noticias falsas con internet, y en particular con redes sociales, lo cierto es que la tergiversación y reproducción de noticias falsas es bastante antigua. La diferencia quizás radica en que las redes han permitido masificar su alcance, y además, eliminar la necesidad de intermediación de los medios masivos para alcanzar llegar al público. Las noticias, muchas veces disfrazadas o con orígenes difusos han generado incluso la necesidad del periodismo y de las distintas militancias de llevar a cabo iniciativas que desmientan mucha de esta información.</p>
<p align="JUSTIFY">La elección en Bolivia no ha estado exenta de este fenómeno y las noticias circulan de un lado hacia otro. Desde tuits falsos que tienen como fin ridiculizar a los candidatos, uso de noticias viejas, hasta noticias que plantean detenciones de opositores. Por ejemplo, el 3 de octubre, el candidato Mesa publicó en su cuenta de Facebook una noticia de El País que data desde 2017, en donde se informa que Evo Morales había hecho un viaje a Cuba con fines médicos. Mesa aprovechó esta noticia para criticar al sistema de salud nacional, pese al carácter descontextualizado de la misma.</p>
<p align="JUSTIFY">Otro caso de noticias falsa fue la que circuló la cuenta de nombre Paola Sánchez, donde se aseguraba que el presidente del Comité Cívico de Potosí se encontraba desaparecido luego de que Evo ordenara su detención, noticia que fue desmentida por el portal Bolivia Verifica. La noticias falsas también afectaron a Mesa, mediante un montaje de audio donde el candidato supuestamente señalaba su interés de trasladar los poderes del Estado a la ciudad de Sucre. Estas y otras noticias han sido protagónicas y ya se vuelven cada vez más comunes en la disputa electoral. De momento, este fenómeno parece incontrolable y sus efectos negativos en la información ciudadana y la democracia ya es una preocupación.</p>
<p align="JUSTIFY"><b>El digital, otro territorio más para la disputa</b></p>
<p align="JUSTIFY">Las redes generan en muchos sectores un particular entusiasmo, tanto así que muchos se ven en la tentación de reducir la política a éstas. No obstante, llevar la política al terreno de lo “hipermediático”, como lo llama Manuel Castells, tiene como principal problema que, al igual que lo que ocurre con el mundo del espectáculo, sostener un proyecto político sea más difícil por la poca organicidad de quienes adhieren a este. La reciente derrota de Mauricio Macri en las PASO, es un ejemplo de que el exceso de marketing político tiene sus límites cuando surgen sentidos que no descansan en lo “narrado”, como podrían ser los casos corrupción, sino en aspectos más cotidianos, como el de la crisis económica.</p>
<p align="JUSTIFY">Del lado del progresismo y las izquierdas, todavía existe mucho prejuicio, al grado que muchas veces se cae en el error de explicar este fenómeno como mera “manipulación de masas”, ignorando que muchas de las ideas que refuerzan estas estrategias ya existen en las subjetividades de la sociedad. La discusión, entonces, no pasa tanto por si las redes llegaron para reemplazar otras formas de hacer política, sino más bien por el hecho de que las mismas son un escenario más de la lucha política y el desafío pasa por articularlas con proyectos políticos con una perspectiva territorial y estratégica.</p>
<p align="JUSTIFY">El ciclo de elecciones presidenciales nos arroja una pista en Guatemala, donde la candidatura de Thelma Cabrera, por el MLP, herramienta electoral del CODECA, organización de base en Guatemala, logró con su estrategia electoral, alrededor de la consigna #YoElijoDignidad instalar entre votantes jóvenes la necesidad de construir un Estado Plurinacional en Guatemala, demanda histórica de los pueblos originarios en el país centroamericano. El MLP logró una histórica elección en, alcanzando un cuarto lugar, apenas 3 puntos por detrás del segundo. Esta experiencia mostró que es posible articular una construcción de base de más largo plazo con las tecnologías digitales, con el fin de interpelar a sectores más amplios. En lo que se refiere a redes sociales, todavía queda mucho por decir, pero la necesidad de generar más y mejores articulaciones es urgente. El debate, está abierto.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/elecciones-en-bolivia-redes-fake-news-y-la-politica-en-lo-digital/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Bolivia: el Estado y los momentos constitutivos de un año electoral</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bolivia-el-estado-y-los-momentos-constitutivos-de-un-ano-electoral/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Oct 2019 04:00:39 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Oscar Soto]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Bolivia: Encrucijadas abiertas y elecciones en puerta]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="CENTER"><em>El ciclo boliviano de disputa contra la simbología neoliberal se ha afianzado en la figura fuerte de un liderazgo como el de Evo Morales y en un conglomerado de alianzas identitarias y configuraciones sociopolíticas que han renovado, durante casi 14 años, las pulsiones que sustentan el proceso de cambio. El momento estatal no ha sido sino la consecuencia directa del quiebre producido por el activismo popular, los movimientos sociales de base y las autonomías territoriales que no claudican.</em></p>
<p style="text-align: left;" align="CENTER"><strong>Por Oscar Soto | Foto de Juan karita AP</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="CENTER">Bolivia. Año 2019. El rostro de las comunidades indígenas reflejado en la fisonomía del gobierno que encabeza Evo Morales, no debiera naturalizarse tan ligeramente. El hecho de que la trama estatal boliviana contenga una mínima porosidad por la cual un indígena, pobre y rebelde, se cuele y llegue al gobierno, no constituye un suceso frecuente; en un país y en un continente en el que las élites económicas tradicionales han hegemonizado el poder político, la contingencia de un gobierno de los sectores explotados, -como dice Amelia Barreda- “obliga a traspasar los límites del modelo liberal e incluso traspasar los límites de una interpretación marxista de la democracia, porque si bien la historia que está por detrás de este inédito proceso de democratización ha sido de explotación y dominación, hay que tener en cuenta factores fundamentales para la interpretación: el racismo mezclado con las estructuras clasistas y una cultura dominada pero con la persistencia de sus tradiciones y prácticas comunitarias”<a href="#sdendnote1sym" name="sdendnote1anc">i</a>. A continuación hacemos un breve análisis de la politicidad boliviana reciente, “mechando” la posibilidad de una lectura zavaletiana de las potencialidades y las limitaciones del masismo en el poder, de cara a una elección decisiva en la región.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY"><strong>Bolivia abigarrada</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Por razones históricas sabemos que no hay universalismos ni dialéctica del avance en nuestras sociedades periféricas, antes bien las realidades nacionales se presentan sincréticas e imperfectas, cada una con su particularidad. En ese sentido, el paso del momento colonial hacia una forma de “emancipación pos-colonial”, suele operar como distorsión de un tipo de genealogía negada en la inscripción de los procesos políticos latinoamericanos. Concretamente, el historial boliviano -previo al actual Estado Plurinacional-, se erige sobre matices que contrapesan épocas económicas, y configuraciones políticas que entrelazan signos feudales, capitalismo consolidado y vetas estatales intentando abrazar la complejidad andina; algo así como una formación abigarrada en los términos de René Zavaleta Mercado <a href="#sdendnote2sym" name="sdendnote2anc">ii</a>..</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Esa idea de abigarramiento invita a pensar dos constelaciones, por un lado una civilización agraria caracterizada por relaciones sociales que responden “a la adaptación de las comunidades humanas a la naturaleza y su ritmo”, mientras que por el otro remite a una “civilización moderna que se caracteriza por la ruptura de la concepción cíclica del tiempo, hacia concepciones progresivas” de tipo moderna-industrial-capitalista, que se organiza sobre la distinción Estado-sociedad civil, en tanto acumulación originaria y formatos capitalistas hegemónicos <a href="#sdendnote3sym" name="sdendnote3anc">iii</a>. De esa heterogeneidad apilada surgen los márgenes de acción posibles que intentan quebrar el yugo del sometimiento histórico en Bolivia, sea desde arriba o desde abajo, desde el Estado o desde la sociedad civil.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Si para entender América Latina, la noción gramsciana de bloque histórico <a href="#sdendnote4sym" name="sdendnote4anc">iv</a> nos aclara una probable ecuación entre sociedad civil y sociedad política, es la lectura de Zavaleta Mercado la que nos remite a las razones originarias de ese bloque como tal, al estilo de un “momento constitutivo arcano” <a href="#sdendnote5sym" name="sdendnote5anc">v</a> que moldea las formas existentes de esa sinergia entre sociedad y Estado. Entonces, si hay bloques de poder y hay momentos constitutivos es necesario precisarlos para entender la Bolivia actual, puesto que con el avance de la economía capitalista y las nuevas modalidades de colonialidad, la forma Estado en tanto ultimidad clasista sugiere el formato de su relación con la sociedad civil. De hecho, toda la estructura geopolítica latinoamericana es configurada desde la nominación del continente como sitio de dominación, palimpsesto en el cual se inscriben las luchas políticas pasadas-presentes, y se visibiliza el entrevero de intereses económicos corporativos y privilegios históricos.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">El caso boliviano de los últimos años es todo eso abroquelado y en tensión.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY"><strong>Momento constitutivo de lucha social</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Entre los meses de enero y abril del año 2000 se desató en Cochabamba, centro de Bolivia, un proceso de fuerte lucha social, que definió roles futuros en el reparto político de una posible salida al predominio neoliberal. De un lado se ubicó el Banco Mundial y la multinacional Bechtel con la componenda del presidente y ex-dictador Hugo Banzer; del otro: un conjunto de voluntades populares politizando y cuestionado el (no) acceso al agua, las condiciones sociales de existencia y la apropiación material como paisaje naturalizado. Se nos ocurre pensar con Zavaleta Mercado que allí, en los bordes de esa disputa acuífera, probablemente despunta un momento de “gratuidad hegemónica”, algo así como una disponibilidad constitutiva que en otro tiempo supo fortalecerse en la “autodeterminación de lo humano, de la fuerza de la masa como aplicación de una experiencia ancestral a la eficacia productiva y también histórica…que por tanto es un argumento de la multitud, […] formas de intersubjetividad o totalización…que si se potencian con su autoconocimiento se consuman en un término que se ha convenido en llamar el socialismo” <a href="#sdendnote6sym" name="sdendnote6anc">vi</a>.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">El proceso de irrupción subalterna en Bolivia expresa, en ese retrato de época, un momento inicial de la constitución del gobierno de los movimientos sociales <a href="#sdendnote7sym" name="sdendnote7anc">vii</a>. Luego, desde el año 2006 al 2009 el andamiaje de la lucha reivindicativa que se desplegó en toda America Latina, particularmente en el Cono Sur, tendrá en Bolivia el corolario de una perforación a las hendiduras que el neoliberalismo edificó. Esto es así porque los primeros años, mediante dos medidas fundamentales, el gobierno de Evo consolida el instrumento político del Movimiento al Socialismo (MAS) como un bloque de poder subalterno en ejercicio de funciones estatales: la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria de una Asamblea Constituyente <a href="#sdendnote8sym" name="sdendnote8anc">viii</a> bastaron como apertura al aluvión de enemistades y contradicciones en ascenso que sobrevinieron luego.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Álvaro García Linera, vicepresidente e intelectual boliviano, describe ese transito que va desde el conflicto por el agua hasta la consagración electoral del MAS como un proceso de ruptura con el consenso pasivo que el neoliberalismo había construido <a href="#sdendnote9sym" name="sdendnote9anc">ix</a> -“develamiento de la crisis de Estado” dirá García Linera-. De alguna manera, al calor de esos años se articuló todo un bloque popular en torno al movimiento campesino/indígena -desde regantes, obreros hasta productores de hoja de coca- que se inscribirían explícitamente en la construcción política del MAS. Allí nace el Estado como articulador de la propuesta masista de poder en Bolivia. Si algo podemos destacar sucintamente de este periodo es que como sostenía Zavaleta: “en la gestación de la ecuación, el Estado mismo es un actor consciente (o se propone serlo) dentro de la sociedad civil, sea como productor, como emisor ideológico y aun como facción, según el momento del desarrollo de esa relación […] el valor mismo es la igualdad o ecuación histórico-moral entre el bloque de la dominación, cuyo centro es el Estado, y el trabajador productivo total” <a href="#sdendnote10sym" name="sdendnote10anc">x</a></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY"><strong>Momento estatal y nuevo escenario</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">El crecimiento económico de Bolivia, que en 2008, 2013 y 2014 alcanzó valores en torno a un 6% anual, disminuyendo la pobreza de un 38,2% a un 21,6% (solo entre 2005 y 2012) <a href="#sdendnote11sym" name="sdendnote11anc">xi</a>, marcan la fuerte instrumentalización del momento estatal como reafirmación de la disputa entre bloques antagónicos. En 2008, referéndum revocatorio de por medio, el 67% de los y las electoras ratifica la magistratura de Morales en el poder: el vuelco sobre la trama del Estado deviene sostén de la disputa política, entre otras cosas porque discutir el capitalismo en sociedades globales contemporáneas implica reñir desde o con el Estado, como el mismo Zavaleta Mercado decía: “el capitalismo en su fase actual tiende a hacerse menos societario y más estatal” <a href="#sdendnote12sym" name="sdendnote12anc">xii</a>. Por lo tanto, el intento de compatibilizar un instrumento político en la administración del Estado con un horizonte socialista, le significó al gobierno de Evo una profusa disputa agónica y antagónica ampliada desde la misma estatalidad <a href="#sdendnote13sym" name="sdendnote13anc">xiii</a>, y aquí, retorna una vez más la teoría política zavaletiana: “nadie podría negar la relación que hay entre el ritmo de rotación del capital y las grandes totalizaciones capitalistas, como la nación y el Estado moderno, y aun entre el valor como forma general y la producción de sustancia estatal, o, por último, entre el patrón de desdoblamiento de la plusvalía y la formación del capitalista total” <a href="#sdendnote14sym" name="sdendnote14anc">xiv</a>. Dicho de otro modo: esta experiencia popular no daría un combate político contundente sin el recurso persiste a la dinámica estatal.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Lo que proponemos aquí es que hay una distinción marcada en el proceso de cambio e impugnación neoliberal latinoamericano de principios de siglo, caracterizada porque los gobiernos que emergen de la movilización social/popular se afianzan en la ecuación Estado-sociedad, en los intentos de disputa contrahegemonica de este periodo. Por otra parte, si hay un proceso político radicalizado y potente de ese ciclo de impugnación neoliberal <a href="#sdendnote15sym" name="sdendnote15anc">xv</a>, ese es el gobierno boliviano, uno de los más persistentes y virtuosos. Su constancia, desde aquellos momentos de constitución política hasta el periodo actual, descansa en la resignificación de la estatalidad boliviana, en el núcleo mismo de la forma Estado, penetrado en gran parte por un bloque social y popular empecinadamente excluido. Casi como una porfía zavaletiana podemos pensar en voz alta: “…en todo caso, está a la vista que es arbitrario sostener que todo momento estatal es reaccionario, tanto como suponer que toda determinación popular es progresista. Por el contrario, en determinadas instancias la única forma de unidad de lo popular es lo estatal” <a href="#sdendnote16sym" name="sdendnote16anc">xvi</a></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY"><strong>Encrucijadas abiertas y elecciones en puerta</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">El ciclo boliviano de disputa contra la simbología neoliberal se ha afianzado en la figura fuerte de un liderazgo como el de Evo Morales y en un conglomerado de alianzas identitarias y configuraciones sociopolíticas que han renovado, durante casi 14 años, las pulsiones que sustentan el proceso de cambio. El momento estatal no ha sido sino la consecuencia directa del quiebre producido por el activismo popular, los movimientos sociales de base y las autonomías territoriales que no claudican. Precisamente sobre la base de esa virtud estatalista han madurado las tensiones de la revolución cultural en Bolivia, lo dicen los defensores del proyecto político y lo reafirman sus críticos: desde los años 2010 y 2011, cuando florecen conflictos icónicos como el “gasolinazo” o el TIPNIS<a href="#sdendnote17sym" name="sdendnote17anc">xvii</a>, la implosión de las contradicciones al interior del bloque nacional-popular en Bolivia se acrecenta. Viaña y Pinto dirán que se abre paso un tiempo de “estatalismo pragmático” en tanto las tensiones entre gobierno y movimientos sociales se dirimen a través de una institucionalización estatal que acaba por subsumir las dirigencias sociales<a href="#sdendnote18sym" name="sdendnote18anc">xviii</a>, mientras García Linera propondrá la idea de “tensiones creativas” resaltando la necesidad de sostener la movilización popular convertida en presencia estatal gubernamental.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Creemos que resultados económicos, avances sociales y la relevancia de mantener un gobierno de izquierda en la región, se confrontan con el realismo estatal y la iniciativa de gobierno que, en más de un momento, desnuda un choque de fuerzas materiales hablando idiomas desparejos. El Estado centralizando y los movimientos reclamando autonomía, o el gobierno reafirmando el crecimiento para salir de la pobreza frente a la demanda desde abajo de mayor socialización de los espacios comunitarios y los recursos nacionales, todo mezclado y tensionado arriba a una jornada electoral más.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Las encrucijadas actuales que colocan a Evo Morales frente al desafío de conservar el gobierno, disputado entre otros por Carlos Mesa –el ex vicepresidente del neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada- colocan en el centro la -ya histórica- disputa hegemónica de Bolivia. Zavaleta Mercado a quien retomamos en el análisis situado y comprometido solía decir “…que el Estado recoge en sí no sólo la imposición de la clase dominante sino también el grado de las conquistas de los sectores subalternos [por lo tanto] asume entonces toda la lucha social, y no sólo su resultado. Por debajo de esto trabaja el criterio que podemos llamar de reciprocidad o complicidad. El vencedor contiene al vencido, el oprimido en algo se parece al opresor. Es, en otros términos, la hegemonía, o al menos su premio…”<a href="#sdendnote19sym" name="sdendnote19anc">xix</a>.</p>
<p style="text-align: left;" align="JUSTIFY">Así, como el requisito para salir del neoliberalismo ha sido que todo lo que pase por las manos del Estado, en la Bolivia plurinacional, se transforma en materia estatal; en el futuro inmediato de la revolución cultural y democrática de Bolivia, todo lo que signifique autonomía de lo político y construcción de poder popular debe recostarse de nuevo en las lógicas horizontales de abajo. La ecuación Estado-sociedad civil tiene el reto de reinventarse en un posible nuevo mandato de Evo Morales Ayma.</p>
<hr />
<div id="sdendnote1" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote1anc" name="sdendnote1sym">i</a> Barreda, A. (2015) Gobierno de los movimientos sociales, “otra democracia” e intelectuales en Bolivia.</p>
<p>MILLCAYAC &#8211; Revista Digital de Ciencias Sociales. Vol. II / N° 3. p. 188.</p>
<p>Centro de Publicaciones. FCPyS. UNCuyo. Mendoza</p>
</div>
<div id="sdendnote2" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote2anc" name="sdendnote2sym">ii</a> Zavaleta Mercado, R. (1983) Las masas en noviembre. La Paz, Bolivia: Editorial Juventud.</p>
</div>
<div id="sdendnote3" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote3anc" name="sdendnote3sym">iii</a> Tapia, L. (2006). La invención del núcleo común.Ciudadanía y gobierno multisocietal. La Paz, Bolivia: CIDES- UMSA, Posgrado en Ciencias del Desarrollo p.31.</p>
</div>
<div id="sdendnote4" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote4anc" name="sdendnote4sym">iv</a> <span lang="es-AR">Gramsci, A. (1981) Cuadernos de la cárcel. México DF: Editorial</span></p>
</div>
<div id="sdendnote5" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote5anc" name="sdendnote5sym">v</a> Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p. 336</p>
</div>
<div id="sdendnote6" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote6anc" name="sdendnote6sym">vi</a> Zavaleta (2013) Lo nacional popular en Bolivia. En Obra Completa Tomo II Ensayos 1975-1984, La Paz: Plural p. 223</p>
</div>
<div id="sdendnote7" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote7anc" name="sdendnote7sym">vii</a> Barreda, A. (2015) Gobierno de los movimientos sociales, “otra democracia” e intelectuales en Bolivia MILLCAYAC &#8211; Revista Digital de Ciencias Sociales. Vol. II / N° 3</p>
</div>
<div id="sdendnote8" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote8anc" name="sdendnote8sym">viii</a> Viaña, J. (2017) Las dos fases de una década y el desafío de reconstruir el proceso. En Szalkowicz y Solanas. America Latina. Huella y retos del ciclo progresista. Sudestada: Argentina p. 157</p>
</div>
<div id="sdendnote9" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote9anc" name="sdendnote9sym">ix</a> García Linera, A. (2013) Las tensiones creativas de la Revolución. La quinta fase del Proceso de Cambio. Vicepredencia del Estado Plurinacional de Bolivia, p.13</p>
</div>
<div id="sdendnote10" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote10anc" name="sdendnote10sym">x</a> Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p.330</p>
</div>
<div id="sdendnote11" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote11anc" name="sdendnote11sym">xi</a> Loza, G. (2014) La política económica del gobierno de Evo Morales 2006-2013. PNUD-CIS: La Paz</p>
</div>
<div id="sdendnote12" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote12anc" name="sdendnote12sym">xii</a>Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p. 324.</p>
</div>
<div id="sdendnote13" style="text-align: left;">
<p align="JUSTIFY"><a href="#sdendnote13anc" name="sdendnote13sym">xiii</a> En 2009 luego del intento de revocar la presidencia, la oposición neoliberal de la “media luna”, que tenía presencia territorial no sólo en Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, sino también en La Paz, Cochabamba y Sucre, opta por el golpe de Estado.</p>
</div>
<div id="sdendnote14" style="text-align: left;">
<p><a href="#sdendnote14anc" name="sdendnote14sym">xiv</a> Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p. 395.</p>
</div>
<div id="sdendnote15">
<p class="sdendnote" style="text-align: left;"><a href="#sdendnote15anc" name="sdendnote15sym">xv</a> Ouviña y Twhaites Rey (2018) Estados en disputa. Auge y fractura del ciclo de impugnación al n<i>eoliberalismo en América Latina. </i>Buenos Aires: CLACSO.</p>
</div>
<div id="sdendnote16">
<p class="sdendnote"><a class="sdendnotesym" href="#sdendnote16anc" name="sdendnote16sym">xvi</a> Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p.335</p>
</div>
<div id="sdendnote17">
<p class="sdendnote"><a class="sdendnotesym" href="#sdendnote17anc" name="sdendnote17sym">xvii</a> La propuesta oficial de una autopista conectando ciudades de Cochabamba y Beni a través del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) desplegó fuertes cruces entre el gobierno y organizaciones indígenas de tierras bajas que defendían la autonomía de su territorio. Entre otros quiebres, ese momento provocó la ruptura del Pacto de Unidad con la salida de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) y del Consejo Nacional de Ayllus y Marckas de Qullasuyu (CONAMAQ).</p>
</div>
<div id="sdendnote18">
<p class="sdendnote"><a class="sdendnotesym" href="#sdendnote18anc" name="sdendnote18sym">xviii</a> Viaña, J. (2017) Las dos fases de una década y el desafío de reconstruir el proceso. En Szalkowicz y Solanas. <i>America Latina. Huella y retos del ciclo progresista</i>. Sudestada: Argentina p. 158</p>
</div>
<div id="sdendnote19">
<p class="sdendnote"><a class="sdendnotesym" href="#sdendnote19anc" name="sdendnote19sym">xix</a> Zavaleta Mercado, R. (1984) El Estado en America Latina. Ensayos 1. México: UNAM p. 328</p>
</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bolivia-el-estado-y-los-momentos-constitutivos-de-un-ano-electoral/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Bolivia, la revolución que no fue</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bolivia-la-revolucion-que-no-fue/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Oct 2019 13:48:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[El MAS y las elecciones en Bolivia]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><i>Un recorrido por la historia de los levantamientos populares y el surgimiento del MAS para entender las próximas elecciones en Bolivia</i></p>
<p><strong>Por Vladimir Mendoza Manjón desde Cochabamba</strong></p>
<p align="JUSTIFY"><span lang="">En medio de la fiebre electoral de cara a las nacionales de 2019, el gobierno del MAS centra su campaña política en mostrar kilómetros de asfalto, toneladas de cemento, la ampliación institucional del Estado y, no menos importante, la estabilidad social. Pero los logros tienen que ser valorados no sólo desde un enfoque funcional y pragmático, sino también estratégico. El actual proceso boliviano no puede entenderse ni menos desvincularse de los levantamientos populares de 2003 y 2005 que provocaron una fuerte crisis social y política en el país. Por diversas razones, el MAS terminó capitalizando las fuerzas sociales que provocaron la caída del gobierno del MNR en 2003 y la primera rotunda victoria electoral de Evo Morales el 2005.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span lang="">Marx caracterizó como “ascendente” a la primera etapa de la revolución francesa de 1789, que se apoyó y finalmente encumbró a la corriente más radical, los jacobinos, y como “descendente” a la revolución de 1848 debido a su retroceso estratégico en cada una de sus fases recorriendo rutas más conservadoras y restauradoras. En el proceso boliviano el MAS se apoyó en la movilización de masas que puso en jaque al sistema liberal de partidos y procedió con reformas políticas y económicas (nueva constitución, renegociación de contratos de explotación de gas con las petroleras, estatización de algunas empresas de servicios) que en gran parte consolidaron su liderazgo. En su actual fase, el “proceso de cambio” ha conquistado estrechas relaciones con el núcleo más fuerte de la burguesía criolla, los agroindustriales, y ha desplegado políticas de altos incentivos a la inversión extranjera con la finalidad de profundizar el patrón primario exportador de la economía. De alguna manera, la fase “ascendente” del proceso boliviano tendió la alfombra para que se deslice la “descendente”. Una lectura del programa electoral del MAS y de su llamada </span><span lang="">agenda patriótica</span><span lang=""> deja en claro la completa ausencia de reformas sociales, económicas o políticas de peso que siquiera retóricamente apunten a una transición postcapitalista. La transición efectuada en Bolivia es la de una situación altamente explosiva a la relativa calma, para ello el régimen político “plurinacional” tuvo que domesticar, estatizar y cooptar con prebendas a una gran parte de las organizaciones populares. Los elogios del FMI, de los analistas financieros liberales, del propio Bolsonaro y, por supuesto, del empresariado nacional y extranjero a Evo Morales son, además de lo dicho antes, la evidencia de que el MAS es el actual </span><span lang="">partido del orden. </span></p>
<p lang="" align="JUSTIFY">A poco de celebrarse las elecciones nacionales, Bolivia tiene un escenario altamente contradictorio y complejo, donde las tendencias sociales y políticas de un nuevo ciclo aparecen todavía opacas, mientras en la tarima principal todavía siguen sonando ideas repetidas en 15 años de dominio político del MAS que sólo logran sobrevivir porque nuevas tendencias y fuerzas, en el campo obrero y popular, son todavía demasiado germinales e inmaduras.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">La clave de la gobernabilidad</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">El MNR que tomó el poder después de la insurrección de abril de 1952 es el antecedente de partido “populista” más análogo al actual MAS, pero el devenir de la “revolución nacional” que dirigió el MNR estuvo fuertemente marcado por la coyuntura económica. Si bien su gobierno realizó medidas de impacto largo (nacionalización de las minas y reforma agraria), las condiciones internacionales le jugaron en contra: la baja cotización de los minerales y la fuerte dependencia de los ingresos fiscales respecto a la “ayuda externa” le obligaron a dictar bien pronto medidas (“Plan Eder”) que chocaron rápidamente con el movimiento sindical, sobre todo minero, arruinando rápidamente sus relaciones políticas con la clase obrera, hecho que produjo también un reposicionamiento de las fuerzas de izquierda en ese ámbito. En la actualidad, sin que haya habido modificación alguna del capitalismo rezagado en el país, las condiciones para proveer materias primas al mercado mundial han favorecido a los países más atrasados: los históricos ingresos por la extracción del gas y en menor medida de los minerales le han dado al régimen de Evo una estabilidad política difícilmente conseguible en otra situación de la coyuntura económica.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Bolivia es un país tradicionalmente exportador de materias primas al mercado capitalista mundial. La dependencia de este patrón de acumulación hace que sus ciclos económicos de auge, recesión y depresión están directamente relacionados con la demanda y precios de sus recursos naturales exportables en el comercio exterior. El reciente ciclo de expansión económica que vivió el país es fundamentalmente producto de un crecimiento de los ingresos promedio por venta de gas de 888 millones de dólares, para el período 2000-2005, a 4 mil millones anuales desde 2006 hasta la fecha. De otra parte, si se suman además los ingresos de dólares por la exportación de otros rubros como los minerales, la quinua o la soja, tenemos el cuadro de una inyección económica del mercado mundial que es inédita en la historia del país. Este peculiar contexto económico explica, aunque no agota la explicación, el amplio margen de acción política que tuvo y todavía tiene el gobierno de Morales para resguardar desde el Estado las condiciones de esta forma de reproducción económica de capitalismo rezagado.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">El relato político y las contradicciones sociales</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">La ideología no es sólo la pintura que recubre el edificio del régimen político sino también el cemento con el cual se montan los ladrillos. “Proceso de cambio”, “plurinacionalidad”, “soberanía económica”, “gobierno indígena” y un largo etcétera de nociones funcionan también como legitimadores del orden social. El gobierno ha contribuido enormemente a “normalizar” el capitalismo en términos materiales y simbólicos, esto es, a encarrilar la vida de los trabajadores y las demás masas populares a las reglas del intercambio de mercancías, procurando deshacer los “obstáculos” culturales para que ello suceda. Ahora es motivo de orgullo oficialista la visibilización de la burguesía de origen aymara, que además de potencia económica ostenta también poder simbólico con sus ceremonias sociales (“prestes”) o el estilo neoindigenista en su arquitectura.</p>
<p align="JUSTIFY"><span lang="">Las múltiples manifestaciones de expansión en el consumo de masas (grandes centros comerciales, el fomento a la compra en supermercados empresariales a través de la transferencia directa del salario como el subsidio de lactancia o el 15% del doble aguinaldo), extienden no sólo la posesión de cosas (mercancías) sino también de símbolos (estatus, poder, autoestima) a grandes masas, antes material o simbólicamente excluídas: en tanto que las mercancías adquieren formas sociales –pensemos en el indígena rural que posee una vagoneta de lujo -, su posesión ejerce un poder sobre los individuos dirigiéndolos a adaptarse con mayor convicción a las relaciones sociales dominantes al tiempo que da a éstas más regularidad. Es la incorporación al mercado (“formal” o “informal”) de grandes porciones de la población donde tiene asiento el relato de la </span><span lang="">inclusión, </span><span lang="">de la cual el MAS se viene jactando como </span><span lang="">logro</span><span lang=""> del proceso de cambio. Sin embargo es obvio que la “inclusión” al mercado es siempre selectiva. La capacidad de acumular mercancías está en directa relación con la posesión de medios de producción. La clase obrera que produce valor está completamente informalizada en un 70%, con sueldos bajos y sin derechos laborales vigentes, a su lado convive la enorme masa de gente que se dedica al comercio chico. Enormes porciones de la población tienen muy escasas oportunidades de fungir la “inclusión” que el gobierno pavonea y eso que cumple el “requisito”: posee condición indígena. De modo que la plurinacionalidad que declaran los documentos legales (la CPE, la ley contra el racismo y otras) sólo la pueden ejercer los que cuenten con el suficiente poder material para hacerlo. </span></p>
<p lang="" align="JUSTIFY">El poder económico que concentran los grupos capitalistas en la sociedad global es la causa del abismo cada vez más grande entre los derechos y facultades políticas que la democracia liberal otorga al individuo y la desigualdad social y económica que produce y reproduce el sistema social. Asistimos actualmente en la región a un ataque sin precedentes a las condiciones de vida del pueblo trabajador. Por ejemplo, el gran capital transnacional se dirige a ubicar los salarios de los obreros latinoamericanos a los niveles más bajos de la historia. El salario real promedio de un obrero argentino es de 200 dólares, el del obrero venezolano es de 4 dólares. Para llegar a esos mínimos históricos, la cantidad de “derechos” escritos en la superestructura jurídica de cada país es irrelevante: el chavismo en Venezuela y el macrismo en Argentina, ideológicamente distantes, se parecen por su grandioso aporte político en la función de depauperar a la clase trabajadora.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">En Bolivia, la Constitución ha otorgado derechos colectivos a las comunidades indígenas e incluso a la naturaleza pero igualmente mantiene el derecho a la propiedad privada y a su modelo de gestión económica que reconoce como un elemento fundamental la gran empresa. Entre ambos derechos formalmente reconocidos en la esfera jurídica se impone siempre la invulnerabilidad del poder económico frente al sistema democrático. Pensemos en la empresa “San Cristóbal” (de propiedad de la Sumi Tomo japonesa), el emprendimiento transnacional más grande en el ámbito de la minería en Bolivia. Para asentarse ha conformado en la práctica una republiqueta empresarial, afectando las formas de vida social y cultural de las comunidades cercanas a los yacimientos, manejando discrecionalmente los recursos naturales usados para la explotación minera (como el agua), estableciendo formas de explotación ambiental que ningún país europeo permitiría, etc. Recientemente (septiembre de 2019), los obreros de dicha empresa han sostenido una huelga general indefinida exigiendo el cumplimiento de un laudo arbitral ya emanado del Estado y que la empresa simplemente se niega a ejecutar. En el capitalismo, el asalariado sin propiedad ciertamente puede gozar de libertades e igualdad juridicas e incluso derechos políticos, sin que, no obstante, pueda tener la probabilidad de privar al capital de su poder de apropiación, y aún más allá, de su poder de hacer respetar su “derecho” a plusvalía por encima del “derecho” del trabajador a una explotación “justa”.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Otro de los ejes discursivos del MAS ha sido que la Constitución promulgada el 2009 pretende superar la democracia liberal por la vía otorgar derechos colectivos, por ejemplo las autonomías de los pueblos indígenas, habilitando jurisdicciones donde los ejerzan. No obstante, la propia dinámica del actual ciclo político boliviano ofrece elementos para conclusiones más generales. En el famoso conflicto del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) que tuvo sus picos más altos el 2012, queda demostrado ampliamente que los mecanismos de “consulta previa” fueron manipulados por el gobierno central y en ningún caso sujetas a un requisito básico de cualquier decisión: la información y la deliberación colectiva libre de presión. La razón obvia es que el Estado tiene prioridades dictadas por el tipo de expansión económica vigente que no puede tolerar manifestaciones democráticas, pues la construcción de una carretera por medio de un parque natural y territorio indígena es el acceso más llano a la mercantilización de todo ese espacio. Los más actuales ejemplos de las comunidades en Tariquía apuntan en el mismo sentido que el TIPNIS; el Estado aúna intereses materiales con transnacionales como la Petrobras para dirimir a través de la coerción institucionalizada a favor del poder económico, usando métodos muy al uso: división de organizaciones populares, compra de dirigentes, amenazas si todo lo anterior no funciona y por último la represión policial franca. En un mundo en el que el estatus jurídico o político no es el principal determinante de nuestras oportunidades de vida, en el que nuestras actividades y experiencias se encuentran en gran medida fuera del alcance de nuestra identidad legal o política, la libertad definida en estos términos deja mucho sin considerar. Sólo en el capitalismo se ha vuelto posible dejar intactas en lo fundamental, las relaciones de propiedad entre el capital y el trabajo y permitir al mismo tiempo la democratización de los derechos civiles y políticos, esto debido a el carácter fundamentalmente “autónomo” de la explotación capitalista respecto a la superestructura jurídica, explotación que dirime el antagonismo social y las divisiones de clase y por tanto el poder económico y social.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">MAS y movimientos sociales</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">En tanto que partido nacido de los movimientos campesinos, de gran acción social y ya con proyección política desde los años 90, el MAS tuvo que, de manera sobre todo pragmática, ajustar sus mecanismos de cohesión y acción colectiva una vez que tomó las riendas del Estado. Se bautizó a sí mismo como “gobierno de los movimientos sociales”, pero, y esto es clave, los mecanismos de participación de los colectivos sociales funcionaron, en el mejor de los casos, como factor de presión sobre el presidente y su círculo de poder más íntimo. Una de los conceptos claves de la izquierda, de tradición socialista, es precisamente concebir la profundización de la democracia no sólo como una modificación en las formas de la representación política sino en la posibilidad de que el pueblo organizado delibere y resuelva aspectos fundamentales de su vida social y económica. El socialismo rompe con la democracia liberal no sólo porque es mucho más avanzado en los propios términos de ésta (la revolución rusa estableció por vez primera el voto universal) sino que rompe con la separación entre democracia política y democracia económica y social. En el caso boliviano la fidelidad de las organizaciones sociales al gobierno está asentada en el asistencialismo (“me apoyas y te construyo caminos, escuelas, hospitales o sistemas de riego”) y no en una actividad propia de abajo a arriba que permita hablar de una real transformación social.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Es esencial el componente “inversión pública” como el cemento material e ideológico que fortalece la identificación étnica y simbólica con un gobierno “propio”. Es, sin lugar a dudas, una red clientelar que permite regimentar al movimiento campesino también a través de la creación de una sólida cadena de mando de dirigentes sindicales que definen el destino de dineros del Estado. Esta red, como no podía ser de otra manera, tiene como un elemento central la corrupción tanto estatal como sindical. La experiencia venezolana sobre este tipo de relaciones entre organizaciones de base y el Estado son lo suficientemente claras como para sacar conclusiones de lo perverso del asunto.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Bolivia es un país que está viviendo un proceso de urbanización tardía, de sus 11 millones de habitantes el 70% vive en áreas urbanas. El dato muestra la declinación de la agricultura familiar campesina que, tradicionalmente, ha sido la producción destinada a la canasta alimenticia de los trabajadores de las ciudades. La producción agraria que sí ha repuntado es la de la agroindustria, abastecida por el latifundio y por la pequeña producción incorporada a la producción de mercancías de exportación como la soja. El dato no es menor, pues sirve para pensar un proceso de campesinización de un vínculo más sólido con la producción capitalista, donde el individuo y su propiedad se desarraigaron de la comunidad a medida que la producción quedaba cada vez más fuera de las reglamentaciones comunitarias.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">A modo de conclusiones</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Cuando el MAS perdió el referéndum para la modificación de la Constitución con el fin de re-postular al binomio Evo-Álvaro, una parte de la base electoral tradicionalmente antimasista (asentada en la clase media profesional, principalmente) procuró organizar el rechazo de la mayoría que votó por el “no” a la reelección en una movilización social que, además de ideas como “respeto a la democracia” o rechazo a la corrupción, no pudo desarrollar un programa más amplio que incorpore a sectores populares, lo que redundó en el aislamiento de las llamadas “plataformas ciudadanas”, replegándolas después a los partidos de la oposición electoral.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">En Bolivia no existe una oposición política con capacidad de movilización social real que enfrente al gobierno del MAS. La última oposición de este tipo se suicidó políticamente el 2008 montando actos desesperados semi-golpistas que la condujeron a su derrota. Por supuesto, todo relato que intentara mostrar una victoria “revolucionaria” sobre la reacción movilizada tiene más elementos de fantasía que otra cosa. Contrariamente a lo que ocurriría en Venezuela del 2002, donde el chavismo fue depuesto por una asonada derechista que a su vez fue derrotada por las masas movilizadas, dando al chavismo un impulso de radicalización política e ideológica, en Bolivia, una vez que se derrotó el “golpe”, el MAS decidió seducir a la fracción de la burguesía que lo había intentado liquidar desplegando una serie de políticas favorables como pactar modificaciones en el texto de la constitución que garanticen el latifundio (“pacto” que sesionó al margen de la constituyente), la aplicación de normativa y gestión de recursos para lograr el potenciamiento de toda la clase empresarial y latifundista, sobre todo la asentada en el oriente del país, idilio que arriba en un virtual “cogobierno” entre el MAS y los entes corporativos de la burguesía agroindustrial como la CAO (Cámara Agropecuaria del Oriente) y ANAPO (Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo) pues todos los logros de la oligarquía son obtenidos en “encuentros” y “mesas de trabajo” compartidos que después se traducen en políticas públicas casi todas nefastas, como el reciente incendio provocado en los bosques de la Amazonía y Chiquitanía.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">La agenda del gobierno boliviano actual es seguir apostando por una economía nacional estable a través de la exportación de productos primarios como el gas y los minerales, contrarrestando su caída con ingresos provenientes de la agroindustria y la carne, principalmente, y utilizar los dólares ingresados para destinarlos a la inversión fiscal en infraestructura y en menor medida en algunos “bonos” (asistencia social) para sectores de la población. Esa es toda la magia económica de la llamada bonanza. Con todo, el éxito relativo de esta política económica le permite al gobierno realizar una campaña electoral de carácter impresionista: carreteras aquí y allá, teleférico…mucho cemento y asfalto. De la otra acera, la oposición electoral tiene poquito que criticar y nada que ofrecer: se queja de la corrupción y su principal caballito de batalla es el no respeto de parte del gobierno a los resultados del 21 de febrero de 2016 donde el MAS perdió el referéndum, un caballito de patas cortas y que llegará a las elecciones de Octubre agotado y, probablemente, derrotado.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">En el campo popular, la situación es más contradictoria. Incluso en el área rural el gobierno ha enfrentado desgastantes combates con sectores que una vez le fueron adherentes (pueblos indígenas de tierras bajas, cocaleros de los Yungas, población de Achacachi). Entre los sectores urbanos el avance del MAS en controlar el 95% de las dirigencias sindicales no parece tener un efecto completo: recientemente el citado conflicto minero en la empresa más grande del país, los todavía tímidos intentos de la clase obrera industrial de las ciudades del eje y un conflicto ya largo con los trabajadores en salud son síntomas de una relación con posibilidades de conflicto ascendente.</p>
<p lang="" align="JUSTIFY">Es innegable que el gobierno de Morales tiene todavía el vigor suficiente que lo coloca como puntero en todas las encuestas y que, posiblemente, le otorguen un nuevo mandato desde el 2020. La clave de su fortaleza es el pacto de la estabilidad económica con amplios sectores de masas. Si ese pacto tambalea, las cosas se modifican, no necesariamente en sentido progresivo o de izquierda, claro está. El factor de una oposición de izquierda prácticamente inexistente en el panorama político no deja mucho margen para ilusionarse en una salida anticapitalista. Si bien sabemos que nada aparece de la nada, los espacios de lucha y autonomía política que algunos movimientos populares pueden abrir son escenarios donde los núcleos de la izquierda pueden intentar influir y sacudirse su traje todavía fantasmagórico.</p>
<p lang="" align="RIGHT">Cochabamba, septiembre d<span style="font-size: small;">e 2019 </span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bolivia-la-revolucion-que-no-fue/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Los secretos del “milagro boliviano”</title>
		<link>https://marcha.org.ar/los-secretos-del-milagro-boliviano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Oct 2019 03:26:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Contrahegemonia]]></category>
		<category><![CDATA[dossier Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
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		<category><![CDATA[Mariano Féliz]]></category>
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					<description><![CDATA[ la gestión económica del gobierno de Evo Morales que ha garantizado más de una década de crecimiento económico por encima de la media mundial.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El capitalismo dependiente boliviano ha sorprendido a muchas y muchos observadores. Suele presentarse como ‘modelo’ en términos de política macroeconómica. El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) ha elogiado la gestión económica del gobierno de Evo Morales que ha garantizado más de una década de crecimiento económico por encima de la media mundial.</em></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>Mariano Féliz | Foto: Cédric Gerbhaye</strong></p>
<p align="JUSTIFY">Estas valoraciones se presentan como contradictorias con la radicalidad política que dimana del proyecto político nacido de las Guerras del Agua y el Gas, plasmado luego en el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia y la proyección del capitalismo andino-amazónico. El llamado “modelo económico social, comunitario y productivo” pretende expresarse constitucionalmente en la llamada ‘economía plural’ y se apoyó en la recuperación parcial del control estatal de los recursos naturales y de las empresas públicas, junto con la liberalización del comercio, la desregulación y liberalización del sector financiero y el mercado laboral. Esto fue complementado con un proceso de redistribución de ingresos desde sectores apropiadores de renta del suelo (en especial, el sector hidrocarburífero exportador) hacia sectores generadores de empleo. La tasa de desocupación bajó a menos de 5% tanto para varones como para mujeres, mientras que los salarios mínimos subieron sustancialmente a lo largo de una década.</p>
<p align="JUSTIFY">Junto al buen ritmo de crecimiento del PIB, otra característica relevante del modelo boliviano es su bajo nivel de inflación comparado con otras economías de la región, por debajo del 7% anual desde 2012. Cabe recordar que esta tendencia a la baja se dio incluso en un contexto de aumento del salario real, pero de fijación del tipo de cambio nominal. En este mismo sentido, se habla de una bolivianización del sistema financiero: mientras hacia 2000 el 95% de los depósitos bancarios eran en dólares y sólo el 3% de los créditos otorgados eran en moneda nacional, eso ha cambiado radicalmente. Hoy, 97% del crédito interno es en Bolivianos mientras 84% de los depósitos son en moneda nacional.</p>
<p align="JUSTIFY">El Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia creció durante el Gobierno de Evo Morales (periodo 2006-2017) un 78% a precios constantes, un 27% más que los doce años previos, con un crecimiento promedio anual de 4,9%. Este proceso apenas se desaceleró a partir del comienzo de la crisis en el centro capitalista en 2008 y su impacto negativo en los precios internacionales de mercancías de exportación (commodities).</p>
<p align="JUSTIFY">Ese proceso de crecimiento fue sostenido fundamentalmente con la expansión de la producción hidrocarburífera y minera que pasó de representar un 8% del PBI en los primeros años del ciclo masista hasta llegar al 20% del PBI en 2012, decreciendo luego hasta alcanzar un 13% en 2017. Ese proceso fue acompañado por un crecimiento acelerado del gasto público, tanto en transferencias como -sobre todo- en inversiones en infraestructura: de conjunto, la administración pública pasó de representar un 5% del PBI, a expresar el 18,8% en los últimos años. En 2017, por primera vez en más de una década, la inversión pública se contrajo.</p>
<p align="JUSTIFY">Es en este plano que la política fiscal del gobierno boliviano ha mostrado una consistente tendencia contracíclica, sosteniendo el mercado interno. Entre 2006 y 2013 el Estado mantuvo un superávit fiscal, mientras a partir de allí -en el marco de la caída en los términos de intercambio- ese indicador pasó a un sostenido déficit. El gasto público ha sido el motor del dinamismo del modelo boliviano, en contraposición con la etapa previa y con la experiencia reciente de la mayoría de los países de América del Sur. Sin embargo, la inversión pública ha mostrado una tendencia decreciente y el interrogante que surge es si es probable que continúe ésta tendencia en los próximos años. Hacia 2018 y 2019 la economía boliviana recupera sus bríos a partir de una cierta mejora en los precios internacionales y el efecto de la política fiscal expansiva.</p>
<p align="JUSTIFY">En tiempos recientes se registra una fuerte reversión del peso de las exportaciones respecto al PIB a niveles similares a la etapa previa, pero manteniéndose solo una reducción moderada de la importancia de las importaciones. Desde que gobierna Evo Morales, Bolivia atravesó dos shocks externos adversos —el de 2009 que duró cuatro trimestres y el segundo que si bien se inicia en 2011 con la caída del precio de los minerales se acentúa desde 2013, siendo más prolongado con una duración hasta el 2016. Desde 2011, los términos del intercambio (relación de precios entre exportaciones e importaciones) cayó 55%, más que el 20% de caída registrado para el resto de América Latina. Eso ha repercutido en el balance de pagos que en ha tornado fuertemente negativo por la caída en la exportaciones, siendo parcialmente compensado por la Inversión Extranjera Directa, el endeudamiento externo y el significativo flujo de remesas (transferencia de recursos de Bolivianos en el exterior).</p>
<p align="JUSTIFY">La caída en las exportaciones de gas natural son preocupantes para la continuidad del crecimiento boliviano: presentan una disminución sostenida en la producción de este hidrocarburo desde 2014, acentuada a fines de 2018 (con una caída del 24% respecto del mismo período del año anterior) y que continúa en los primeros meses de 2019. Desde mayo de 2016, los envíos de gas a Brasil, empezaron a declinar: estas perturbaciones en la demanda de Brasil constituyen un nuevo golpe externo adverso, ya no de precios, sino de cantidades o volúmenes. Lo mismo ocurre con el vínculo comercial con Argentina a partir de 2014.</p>
<p align="JUSTIFY">Los efectos de la crisis en los precios de las commodities de exportación se expresaron en la disminución de los ingresos fiscales por materias primas en diez puntos porcentuales del PIB desde 2013- 2016. En paralelo, esto ha provocado un déficit en el sector externo (cuenta corriente de balanza de pagos, lo que provocó la pérdida de las reservas internacionales desde 2014. El país sufrió, antes del shock externo, una desacumulación de reservas de un 50% del PIB a un 27,5% en septiembre de 2017. Por otra parte, hacia mediados de 2017 la deuda externa representaba un 23,7% del PIB. A su vez, el servicio de la deuda externa respecto al PIB era de 6,7%. Por último, la relación de la deuda externa y las exportaciones, que antes del shock externo era de 43,1%, subió a 92,1% en 2017, mostrando un significativo deterioro en su sustentabilidad. De todas maneras, las reservas internacionales son aun significativas lo que da a Bolivia un importante margen de maniobra.</p>
<p align="JUSTIFY">Hay cierto consenso en que el más significativo cambio en la estrategia de desarrollo en el capitalismo andino-amazónico fue el papel del Estado. El mismo ganó preponderancia como orientador y protagonista del desarrollo económico a través de su intervención directa en la modalidad de empresas públicas nacionalizadas o creadas con recursos internos. Por otra parte, el proceso de industrialización ha sido más bien limitado. La industria manufacturera mantiene una representación estable del 16% del PBI y si bien las exportaciones crecieron casi 10 veces en valor de 2003 a 2014, la participación de la exportación de recursos naturales en las mismas se ubicó por encima del 70%.</p>
<p align="JUSTIFY">Dentro del marco del proyecto de desarrollo de una forma sui generis de capitalismo andino-amazónico, el cambio en la forma-estatal y las políticas redistributivas permitieron reducir la incidencia de la pobreza por ingresos y la desigualdad en la distribución de ingresos. Si bien todavía ⅓ de la población está por debajo de la línea de la pobreza, este indicador cayó a la mitad en 10 años. La base de esta dinámica ha sido la combinación de crecimiento económico sostenido, apropiación estatal de la renta hidrocarburífera (a través del Impuesto Directo a los Hidrocarburos, en especial del gas) y redistribución por la vía de una multiplicidad de programas de transferencia condicionada de ingresos. Con la nacionalización de los recursos gasíferos, más del 80% de la renta correspondiente ingresa a las arcas del Estado. Estas políticas, articuladas con la mencionada expansión en la inversión en infraestructura social, han permitido mejorar sustancialmente el acceso a la educación, salud y consumos básicos buena parte de la población: 2 millones de estudiantes han mejorado su acceso a la educación (a través del Bono Juancito Pinto) y cerca de 12% de la población recibe el Bono llamado Renta Dignidad.</p>
<p align="JUSTIFY">En síntesis, el programa económico del gobierno masista en Bolivia ha conseguido aprovechar el extractivismo a los fines de desarrollar una política de redistribución del ingreso, sin alterar el patrón de acumulación extrovertido del capitalismo boliviano. La renta del suelo en la economía boliviana ha conseguido garantizar una década de crecimiento con baja inflación, a pesar de la crisis global y regional. Las contradicciones de este proceso no pueden ser ignoradas en tanto el avance de muchas inversiones en infraestructura (en el TIPNIS, por ejemplo) y proyectos extractivistas (como el del Litio) atacan las condiciones de reproducción de comunidades enteras y de la Naturaleza.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-secretos-del-milagro-boliviano/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Bolivia: nuevas elecciones en una nueva época</title>
		<link>https://marcha.org.ar/bolivia-nuevas-elecciones-en-una-nueva-epoca/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Oct 2019 03:45:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Contrahegemonia]]></category>
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		<category><![CDATA[Evo Morales]]></category>
		<category><![CDATA[Lucio Garriga Olmo]]></category>
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					<description><![CDATA[Se elegirán al binomio del Poder Ejecutivo, 130 diputados nacionales y 36 senadores para el período 2020-2025]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En menos de 30 días el actual presidente de Bolivia, Juan Evo Morales Ayma, deberá enfrentar las elecciones más importantes desde que llegó al Palacio del Quemado en el año 2006. El próximo 20 de octubre más de siete millones de bolivianos y bolivianas elegirán al binomio del Poder Ejecutivo, 130 diputados nacionales y 36 senadores para el período 2020-2025. </em></p>
<p><strong>Por Lucio Garriga Olmo para Dossier Especial Contrahegemonía Web / Marcha Noticias</strong></p>
<p>El oficialista Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) deberá revalidar su mandato en un contexto nacional e internacional distinto al momento en el que llegó al poder, con una deslegitimación importante luego de una polémica habilitación para presentarse a un quinto mandato pero con la intención de seguir siendo el centro progresista en un contexto regional adverso.</p>
<p>El MAS volverá a presentar la misma fórmula con la que llegó al gobierno y con la que ya obtuvo dos reelecciones (2009 y 2014): Evo Morales para la presidencia y Álvaro García Linera como vice. El principal candidato opositor será el periodista, académico y ex Vicepresidente y ex presidente Carlos Mesa, quien asumió en el año 2003 en reemplazo del presidente electo en ese momento, Gonzalo Sánchez de Lozada, quien renunció luego de la Guerra del Gas.</p>
<p>Hasta el momento todas las encuestas dan como ganador a Evo Morales la diferencia, entre unas y otras, radica en el porcentaje que obtendría pero la incógnita más importante, que ninguna encuesta puede responder de forma segura, es si habrá o no ballotage el 15 de diciembre. Para obtener la victoria en octubre el candidato ganador deberá obtener más del 50% de los votos o un mínimo de 40% con una diferencia superior al 10% con la segunda candidatura. Estas encuestas hoy en día le dan alrededor de un 40% a Evo Morales y un 20% a Carlos Mesa. El tercer candidato que aparece en estos estudios es Oscar Ortiz, de la alianza Bolivia Dice No, que conseguiría un 11%. El resto de los candidatos, seis en total, no supera el 2% de intención de votos.</p>
<p><strong>El cambio de época en la campaña </strong></p>
<p>El oficialismo aspira a una victoria en primera vuelta para poder evitar una posible gran alianza opositora en diciembre que le podría arrebatar el poder. A Evo Morales le favorece la dispersión opositora, principalmente las diferencias que existen entre Mesa y Ortiz, dos candidatos con lo que se especuló que podría llegar a haber una gran alianza pero que desde que comenzó la carrera presidencial no dan ningún mensaje de posible unidad de cara a un ballotage.</p>
<p>El 20 de septiembre comenzó la campaña en las redes sociales y los medios de comunicación de todo el país y los mensajes y las estrategias discursivas que se utilizarán hasta octubre quedaron claras. Evo Morales apela a la continuidad del modelo económico y político que tantos réditos le dio a Bolivia en sus 13 años de gobierno. En un video que publicó en su Twitter habla a la cámara y dice: “El país va bien pero necesitamos cinco años más”. En el mismo sentido habló en el mes de mayo cuando lanzó su candidatura ante miles de personas en Cochabamba: “¿Por qué cinco años más? Para terminar las grandes obras. Para garantizar la liberación para toda la vida. Para tener una nueva Bolivia”.</p>
<p>Evo Morales tiene logros y objetivos cumplidos como para hacer campaña hablando de ellos. Antes de su llegada al poder Bolivia vivió épocas de inestabilidad política y económica con una crisis social muy grave. Durante años fueron repetitivos los intentos y los golpes de Estado, la llegada al Poder Ejecutivo de presidentes con muy poca o casi nula legitimidad y los mandatos ejecutivos que no escuchaban las demandas de la sociedad. Evo Morales logró una estabilidad política que nunca existió en el país y un crecimiento económico inigualable a ningún momento de la historia boliviana. El promedio del aumento del Producto Bruto Interno (PBI) entre los años 1985 y 2005, el período neoliberal, fue del 3%. El mejor año ocurrió en el 1991 cuando se llegó al 5,3% y el peor fue 1986: -2,6%. El promedio del PBI entre el 2006 y el 2014, bajo los gobiernos del MAS, el promedio fue del 5,1%. El mejor resultado fue el 6,8% del 2013 y el peor fue en el 2009, en plena crisis económica internacional, con el 3,4%. Estos números macroeconómicos, además, fueron acompañados con resultados sociales muy importantes como la salida de dos millones de personas de la pobreza extrema, que pasó del 38,2% en el 2005 al 21,6% en el 2012. En estos días Evo apelará a lo mejor que tiene para convencer al electorado: sus resultados económicos y la estabilidad política alcanzada.</p>
<p>Por su parte la oposición se reúne alrededor del referéndum del 21 de febrero del 2016 donde la población rechazó, con el 51,3% frente al 48,7%, permitir una nueva postulación de Evo Morales ya que sus dos reelecciones permitidas por la Constitución (2009 y 2014) ya habían ocurrido. Finalmente fue la justicia quien habilitó al binomio Morales-García Linera a presentarse a una nueva elección. Desde aquella votación la oposición encontró una veta para penetrar en la discusión política y hacer sufrir más de un dolor de cabeza a un gobierno que en las elecciones<br />
del 2014 había arrasado con un 63% de los votos. Ante un Evo Morales que parecía imbatible la oposición, que no tenía un líder claro, competitivo ni representativo, encontró en ese referéndum un discurso válido para discutir el poder y las denuncias contra el autoritarismo del oficialismo no tardaron en llegar.</p>
<p>La oposición es consciente de los logros alcanzados por el oficialismo en materia económica y social por lo tanto el discurso de denuncia por la pobreza o por los problemas económicos no logra tener mucha resonancia porque, a pesar de los problemas que todavía existen, ningún mandatario obtuvo tan buenos resultados económicos como Evo Morales. En el mes de marzo pasado Carlos Mesa visitó al Argentina –donde se encuentra el electorado extranjero boliviano más importante de mundo- y en una exposición que brindó reconoció que Morales tuvo “un manejo de la economía sensato” y “un manejo de la macroeconomía correcto” y que, a raíz de estos logros, “sería una tontería para cualquier candidato el pretender un retorno a un pasado previo al 22 de enero del 2006”.</p>
<p>El gobierno tiene muchos logros en la economía para mostrar. Desde las felicitaciones de la ortodoxia económica del Banco Mundial hasta el apoyo de la izquierda latinoamericana. En estos 13 años de gobierno la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó la política sanitaria boliviana como “un ejemplo” y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró a Bolivia libre de analfabetismo. Ante este panorama la oposición recurre a un discurso válido y que encontró mucha repercusión en la sociedad: las<br />
denuncias contra el autoritarismo. En el discurso que Mesa brindó en Buenos Aires aseguró que “el tema de fondo es la democracia” porque el país “sufre un profundo autoritarismo”.</p>
<p>La campaña presidencial que acaba de comenzar es el reflejo del cambio de época que vive Bolivia desde el año 2006. Luego de 13 años de gobierno la principal discusión de la escena política no pasa por las cuestiones económicas y sociales, sino que, lejos de lo que se podía llegar a imaginar antes de la jura de Evo Morales, la disputa es entre un polo que se presenta como defensor de la democracia frente a otro autoritario. Un cambio de un país que logró revertir los graves problemas económicas que tenía al ingresar al siglo XXI y que tiene, dentro de un clima de época porque es una discusión que se ha presentado en diversos países del continente, nuevas discusiones en una nueva época.</p>
<p><strong>Los desafíos del cambio</strong></p>
<p>Los cambios de gobierno y, en el caso boliviano, también de modelo, de un neoliberalismo salvaje a un capitalismo en parte controlado por el Estado, traen nuevos desafíos y nuevas demandas que deben ser resueltas. Los logros económicos y sociales alcanzados durante estos 13 años de gobierno masistas han provocado resultados muy buenos, pero, a la vez, nuevas exigencias por parte de la sociedad. El ejemplo más claro de este nuevo panorama es el surgimiento o crecimiento de la clase media que en el pasado tenía ciertos pedidos pero que ahora, una vez realizados, tienen otros nuevos que son legítimos y a los que el gobierno debe darles una respuesta.</p>
<p>Este nuevo tablero político ha estado presente en las últimas elecciones presidenciales de América del Sur donde los gobiernos, calificados ampliamente como progresistas, debían revalidar sus mandatos ante una sociedad que había cambiado. Este nuevo escenario ha provocado serios problemas para esta clase de gobiernos que apelaron a lo largo de la campaña presidencial, como ha ocurrido en Ecuador con Rafael Correa y con Lenín Moreno o en Brasil con Fernando Haddad, al voto recuerdo, es decir, apelar a que la gente que había logrado la satisfacción de sus demandas o un ascenso social iba a volver a votar a los gobiernos progresistas porque fueron ellos los que permitieron esa escalada social. En el último tiempo esto no ha ocurrido y algunos gobiernos, como el kirchnerismo en la Argentina, han caído.</p>
<p>Este mismo escenario se plantea en Bolivia de cara a octubre. Bajo el gobierno de Evo Morales los estándares económicos han crecido de forma sostenida: la inversión pública, la inversión extranjera, la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la distribución, entre otros. También ha ocurrido lo mismo con la distribución del ingreso y la riqueza, con el acceso a lugares antes exclusivos para una minoría, como los viajes en avión que crecieron un 50% entre el 2006 y el 2010, o el acceso al auto propio ya que el parque automotor se multiplicó por diez en<br />
el mismo período. Estas nuevas demandas pueden ser más fáciles de observar en el aumento de la clase media: bajo el gobierno de Morales pasó del 35% de la población al 58%, es decir, de 3,3 millones de habitantes a 6,5 millones.</p>
<p>Los nuevos estándares de vida traen de la mano nuevas demandas que traen, a su vez, nuevas exigencias hacia el gobierno. El arte de la política radica, en gran medida, en saber detectarlas, responderlas y cumplirlas. Es en este panorama donde las denuncias contra el autoritarismo y donde la venezolanización de la política encuentran su lugar. Al panorama boliviano, que ha sido similar en algunas de las últimas elecciones del continente, se le suma un detalle que no ha estado presente en los comicios del 2014: el contexto regional marcado por los gobiernos de<br />
derecha. El próximo 30 de octubre Bolivia votará en una nueva actualidad tanto nacional como internacional. Los desafíos son amplios tanto a nivel interno como a nivel externo y el próximo 30 de octubre se sabrá si Evo Morales, ese “indio” que no terminó la escuela y que lideró el período económico-social más próspero de la historia del país, logró su ratificación para enfrentarlos e intentar satisfacerlos a partir del 2020 o si ya fue demasiado tarde para intentar lograrlo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bolivia-nuevas-elecciones-en-una-nueva-epoca/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>DOSSIER &#124; Bolivia ante las elecciones. Una historia insurgente en juego</title>
		<link>https://marcha.org.ar/dossier-bolivia-ante-las-elecciones-una-historia-insurgente-en-juego/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2019 12:34:21 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Redacción Marcha]]></category>
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					<description><![CDATA[Un especial para reflexionar y tensionar sobre los posibles escenarios]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El próximo 20 de octubre Bolivia va a elecciones y se ponen en debate los diferentes modelos de país en disputa. Un dossier para reflexionar y tensionar sobre los posibles escenarios.</em></p>
<p><strong>Por Contrahegemonia y Marcha</strong></p>
<p>Desde el oficialismo el binomio compuesto por Evo Morales y Álvaro García Linera presentará nuevamente sus candidaturas al ejecutivo como lo vienen haciendo ininterrumpidamente desde el año 2005 por el Movimiento al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS IPSP) después de que en 2016 un plebiscito impulsado por el mismo gobierno rechazara la idea de una nueva reelección del líder indígena por un 51,3% de los votos.</p>
<p>Desde la derecha, el candidato opositor con mayor popularidad no es otro que el ex presidente Carlos Mesa, al frente de Comunidad Ciudadana, que aspira a volver al poder después de presentar su renuncia en junio de 2005 asediado por los levantamientos populares contra su gobierno.</p>
<p>A partir del estallido de la insurgencia indígeno- obrero- campesina se fue configurando la emergencia del nuevo bloque popular que logró la histórica victoria electoral permitiendo el ascenso de Evo Morales al poder y la aplicación de la agenda de los movimientos sociales, entre otros, nacionalizando los hidrocarburos a través del decreto “Héroes del Chaco” posibilitando el inicio de un nuevo ciclo económico inédito en la historia del país y de una mayor distribución de la riqueza, así como el llamado a la Asamblea Constituyente, la sanción de la nueva Constitución política y el surgimiento del Estado Plurinacional de Bolivia.</p>
<p>Desde la América del Sur feminista, plebeya e insurgente, los colectivos de comunicación popular Contrahegemonía y Marcha unimos nuestros esfuerzos para debatir colectivamente uno de los procesos de empoderamiento y participación popular más importante de los últimos tiempos, compartiendo artículos, entrevistas, opiniones, imágenes y voces rebeldes desde miradas y lugares distintos, pero aportando con igual empeño al desarrollo y fomento del pensamiento crítico en Nuestra América.</p>
<p>Nuestra propuesta no está exenta de tensiones. ¿Sigue siendo el gobierno de los movimientos sociales? ¿Qué cambió en Bolivia desde la llegada de Evo al poder? ¿Se puede construir procesos de despatriarcalización y descolonización desde el Estado? ¿En qué consiste el boom económico al que llamaron el “milagro boliviano”? y, ¿hacia dónde camina el MAS? Son algunas de las preguntas que atraviesan los debates.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>Contrahegemonía. Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular</strong></em><br />
<em><strong>Marcha. Una mirada popular y feminista de la Argentina y el mundo</strong></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/dossier-bolivia-ante-las-elecciones-una-historia-insurgente-en-juego/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Artigas, el protector de los Pueblos Libres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Jul 2016 03:02:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[9 de julio]]></category>
		<category><![CDATA[Artigas]]></category>
		<category><![CDATA[Contrahegemonia]]></category>
		<category><![CDATA[Dossier Bicentario Independencia]]></category>
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					<description><![CDATA[Dossier: “Bicentenario: la Independencia en debate"]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Redacción Marcha y Contrahegemonía </strong></p>
<p><em>En el Dossier “Bicentenario: la Independencia en debate”, relevamos a las figuras importantes de aquella Independencia y traemos su legado hasta hoy, para pensar este presente en el espejo de la historia. Hoy, José Gervasio Artigas y su lucha por la libertad, la igualdad y la tierra.</em></p>
<p>19 de junio de 1764, Doña Francisca Antonia Arnal y Don Martín José Artigas daban a luz a su tercer hijo. Lo nombraron José Gervasio. La Historia, luego, lo bautizaría como el Protector de los Pueblos Libres.</p>
<p>José, hijo de una de las primeras familias acaudaladas en poblar Montevideo, recibió la mejor educación que la época podía brindar en el colegio franciscano de San Bernardino. Pero su espíritu e interés se encontraba en el campo. Mezclarse entre gauchos, quienes luego serían sus principales abanderados. Aprender de ellos. A los 12 años se trasladó definitivamente al campo.</p>
<p>Don José era un muchacho travieso e inquieto y propuesto a sólo usar de su voluntad. Su primer contacto con el mundo exterior se dio cuando comenzó a arriar ganado a tierras portuguesas por lo que obtenía mercancías que contrabandeaba en las estancias orientales, práctica habitual de la época para combatir el monopolio comercial español. En esa etapa conoce profundamente a la campaña oriental y sus clases populares, estableciendo vínculos que serán decisivos en el futuro.</p>
<p>En 1797 ingresó en el regimiento de Blandengues,  su segundo contacto estrecho en su vida con gauchos e indios.</p>
<p><strong>Cuando todo nacía</strong></p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/el-adios-de-eduardo-galeano-biografia-de-jose-gervasio-artigas/">En febrero de 1811, el antiguo Gobernador español de Montevideo, Javier de Elío, nombrado ahora Virrey del Río de la Plata, le declaró la guerra a la Junta revolucionaria creada en Buenos Aires en mayo de 1810</a>. El entonces capitán Artigas desertó y se puso a disposición del gobierno porteño, que le dio el grado de teniente coronel, 150 hombres y 200 pesos para iniciar el levantamiento de la Banda Oriental contra el poder español.</p>
<p>José formaría un verdadero ejército popular formado por gauchos orientales, peones rurales, arrieros, indígenas, negros esclavos y libres, con el cual, el 18 de mayo ese mismo año derrotaría a los realistas en el combate de las Piedras poniendo fin al sitio a Montevideo. Pero el Primer Triunvirato lo traicionaría entregando la banda oriental nuevamente al ex Gobernador Español.</p>
<p>Disgustado, se retiraría hacia Entre Ríos para reorganizar la lucha. Pero no sólo. Miles de campesinos lo seguirían en lo que luego se denominaría como el éxodo del pueblo oriental.</p>
<p>José Artigas fue el primero en plantear claramente en el Río de la Plata las ideas del federalismo. Así se lo contó él mismo al general Paz: &#8220;Tomando por modelo a los Estados Unidos yo quería la autonomía de las provincias, dándole a cada estado un gobierno propio, su constitución, su bandera y el derecho de elegir a sus representantes, a sus jueces y a sus gobernadores entre los ciudadanos naturales de cada estado. Esto es lo que yo había pretendido para mi provincia y para las que me habían proclamado su protector. Hacerlo así habría sido darle a cada uno lo suyo&#8221;.</p>
<p>Para 1814, la popularidad de Artigas se había extendido a varias de las actuales provincias argentinas, afectadas, al igual que la Banda Oriental, por la política de libre comercio y puerto único, promovida por Buenos Aires. Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba se unieron a los orientales, formando la Liga de los Pueblos Libres. Como Protector de la Liga, Artigas luchó junto con los jefes litoraleños contra el centralismo del Directorio.</p>
<p>En 1815 el movimiento revolucionario oriental recuperó Montevideo, ocupada hasta entonces por las tropas porteñas, y se convocó en Concepción del Uruguay el 29 de Junio de 1815 al Congreso de los Pueblos Libres. Allí estaban los diputados por la Banda Oriental, Corrientes, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Misiones. Sus primeros actos fueron jurar la independencia de España, izar la bandera tricolor.</p>
<p><a href="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/07/luis-mazzey-grabado.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-29408 " title="Grabado de Luis Mazzey" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2016/07/luis-mazzey-grabado-828x1024.jpg" alt="luis-mazzey-grabado" width="481" height="602" /></a></p>
<p><strong>El Reglamento Provisorio de Tierras </strong></p>
<p>Sin duda la medida más relevante tomada durante el apogeo del artiguismo f<a href="http://www.marcha.org.ar/reglamento-de-tierras-de-1815/">ue la elaboración del Reglamento Provisorio</a> para el fomento de la campaña y seguridad de sus hacendados,  impulsado en 1815, que establecía el reparto de tierras y ganado entre los más pobres de la campaña.</p>
<p>La puesta en marcha del Reglamento generó enormes expectativas de las clases populares, que en muchos departamentos se lanzaron directamente a repartir tierras de connotados terratenientes, así como el terror de las clases propietarias orientales, en particular de aquellas que manejaban el Cabildo de Montevideo. Éstas hicieron todo lo posible por trabar la aplicación del reparto de tierras y ganado. Cuando descubrieron que no había marcha atrás en la decisión y que Artigas avalaba las ocupaciones realizadas por los gauchos pobres de la campaña conspiraron activamente a favor de la invasión portuguesa y recibieron alborozados la toma de Montevideo por los invasores en enero de 1817.</p>
<p>Sergio Nicanoff  en su ensayo “<a href="http://www.marcha.org.ar/el-artiguismo-una-experiencia-de-lucha-por-la-libertad-la-igualdad-y-la-tierra/">El artiguismo: una experiencia de lucha por la libertad, la igualdad y la tierra”</a> brinda un panorama ampliado del reglamento, su efectos y consecuencias&#8230;</p>
<p>&#8220;El artículo 13 incluye los terrenos que se hayan vendido o donado por el gobierno de Montevideo desde 1810 a 1815, es decir el período tanto de ocupación española como porteña de la ciudad, hasta su recuperación por los orientales. Ese artículo afecta directamente a las principales familias de Montevideo que han realizado un conjunto de negociados con las distintas ocupaciones de la ciudad. Esos negociados abarcan apropiación de tierras por medio de transferencias falsas, control de propiedades por medio de testaferros, protección a familias peninsulares afectadas por la política de expropiación de la revolución intentando mantener sus bienes a salvo de toda división, el abastecimiento por medio de sobreprecios de las distintas fuerzas militares, entre otras acciones que han enriquecido a los más grandes ganaderos y comerciantes orientales mientras las clases populares se han empobrecido aún más durante la guerra revolucionaria.</p>
<p>Enfrente de esa trama de poder se levanta la enorme expectativa de los desposeídos de la campaña. Son “los más infelices que serán los más privilegiados”. Los Negros, zambos, pardos, indígenas, gauchos pobres, las viudas de los que han muerto en la guerra revolucionaria. El Reglamento les asegura una legua de frente y dos de fondo con aguada con el requisito de formar un rancho con dos corrales en el plazo máximo de dos meses, ya que si no perderán la propiedad después de un proceso de intimación. La necesidad de restablecer el trabajo y el stock ganadero en la campaña no admite dilación. Otro artículo pone otro límite decisivo, quienes reciban esas estancias no las pueden enajenar ni vender “hasta el arreglo formal de la provincia”. Esa disposición impide que por diversas presiones la tierra termine en manos de las terratenientes orientales, sea por ventas bajo presión o por medio de testaferros, como sucederá en la Provincia de Buenos Aires poco más tarde con la ley de enfiteusis de Rivadavia. Sólo ciñéndose a la letra del Reglamento queda clara la importancia de la transformación que se quiere llevar adelante. De todas formas, limitarse a la letra de lo escrito lleva a un análisis absolutamente erróneo. El punto es entender cómo interpretan el Reglamento “los más infelices”. Como sucederá casi un siglo  mas tarde en otras geografías, por ejemplo con los campesinos zapatistas en la revolución mexicana de 1910, los humildes no esperan. Hacen caso omiso de las demoras, trabas y trampas que lanza el Cabildo de Montevideo. Se lanzan a repartir las tierras por sí mismos y en muchos departamentos se trata de tierra de terratenientes orientales que supuestamente forman parte del bando artiguista.</p>
<p>La guerra, la dinámica de la revolución radicaliza a las clases populares y a su jefe. Ese proceso hace que en el imaginario popular se construya una identificación del enemigo que incluye a la totalidad de las clases propietarias, sean orientales o no, mientras que los patriotas verdaderos son los más pobres, los excluidos, un “nosotros” popular, plebeyo, de abajo, que se opone a un “ellos” de arriba. La coalición social que era el artiguismo sufre un nuevo proceso de disgregación y la mayoría de los grandes propietarios la abandonan. Conspiran jugando a esa altura una sola carta: la invasión portuguesa, a la que recibirán con los brazos abiertos.</p>
<p><strong>Fin y leyenda</strong></p>
<p>El 9 de julio de 1816 se declaró en el Congreso de Tucumán la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pero en el mismo, con excepción de Córdoba, no fueron representadas las provincias pertenecientes a la Liga de los Pueblos Libres.</p>
<p>El constante crecimiento de influencia y prestigio de la Liga Federal atemorizó tanto a los unitarios de Buenos Aires y Montevideo como al Reino Unido de Portugal y Brasil. En agosto de 1816 numerosas tropas Portuguesas y brasileras invadieron la Provincia Oriental, ocupando Montevideo el 20 de enero de 1817.</p>
<p>Indignado por la pasividad de los unitarios instalados en Buenos Aires, Artigas les declaró la guerra, al tiempo que enfrentó junto a su ejército libre a las tropas portugesas. La guerra, tras tres años y medio de resistencia, concluía en  la batalla de Tacuarembó, en enero de 1820. La misma significó la derrota definitiva de Artigas, que debió abandonar el territorio oriental, al que ya no volvería.</p>
<p>Comenzaría así la leyenda del Protector de los Pueblos Libre. Máximo procer del Uruguay, honrado por Latinoamérica entera.</p>
<p><strong>El Adiós</strong></p>
<p><em>El autor Eduardo Galeano le dedicaría en  su libro “Memorias del fuego II, Las caras y las máscaras” las siguientes palabras:</em></p>
<p>Usted. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda.</p>
<p>Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre.</p>
<p>Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento. ¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen?</p>
<p>Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿Se harán dignos de tristeza tan honda?</p>
<p>Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/artigas-el-protector-de-los-pueblos-libres/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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