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	<title>Confederación Mapuche de Neuquén &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
	<lastBuildDate>Fri, 21 Jul 2023 16:10:43 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Confederación Mapuche de Neuquén &#8211; Marcha</title>
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		<title>El petróleo no podrá correr a los mapuches de Vaca Muerta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Jul 2023 16:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Extractivismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Fronteras]]></category>
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					<description><![CDATA[La explotación del yacimiento de gas y petróleo en Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, ha modificado para siempre el paisaje, las costumbres y la vida de la comunidad mapuche de Campo Maripe.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>La explotación del yacimiento de gas y petróleo en Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, ha modificado para siempre el paisaje, las costumbres y la vida de la comunidad mapuche de Campo Maripe, presente hace un siglo en el lugar. Hoy, gracias a una lucha que golpea las puertas de las propias petroleras, se plantan en su tierra para terminar con una historia de desplazamientos y contaminación.</em></p>



<p><strong>Por <a href="https://climatetrackerlatam.org/author/ramiro-barreiro/">Ramiro Barreiro</a> *</strong><br><br>Argentina descubrió y produce combustibles a base de petróleo desde hace 100 años en su extensa Patagonia. En paralelo, desde hace más de un siglo, la nación mapuche ha sufrido numerosos desplazamientos forzados por esta explotación. Una de esas comunidades es la de Campo Maripe que, luego de muchas batallas, parece ganar una muy importante: <strong>que ya no los corran de su lugar</strong>.</p>



<p>Campo Maripe está cerca del yacimiento Vaca Muerta, la mayor apuesta en términos macroeconómicos para los años venideros en Argentina, que oculta&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0009254121002382?via%3Dihub" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la segunda reserva de gas&nbsp;<em>shale</em></a>&nbsp;y la cuarta de petróleo en el mundo, y que representa el principal argumento de campaña para todas las fuerzas políticas que en octubre próximo se disputarán la presidencia.</p>



<p>El oficialismo en su plenitud acaba de obtener su foto de unidad en la inauguración del gasoducto Néstor Kirchner, extensión conectada al yacimiento, y que trasladará el recurso a todo el país, a muy pocas semanas de las primarias abiertas para elegir al nuevo mandatario.</p>



<p>Mientras tanto, tras una decisión oficial favorable a sus intereses, los indígenas solo esperan que se cumplimente el relevamiento territorial que dispone la justicia, negado y demorado por el gobierno provincial, para reafirmar su presencia en tierras cercanas a Añelo, una localidad ubicada en el centro este de la provincia, que ha sufrido también su propia gentrificación.</p>



<p>Lorena Maripe es la historia viva de un desplazamiento que comenzó del otro lado de la cordillera, continuó durante la década de 1970 con la aparición en el lugar de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), y llega hasta nuestros tiempos, aún en el auge del yacimiento descubierto en 2013, y que insufla de dólares a la malograda economía argentina.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://g4u4w2r6.rocketcdn.me/wp-content/uploads/2023/07/Lorena-Maripe-Confederacion-Mapuche-de-Neuquen-1024x690.jpg" alt="" class="wp-image-7831"/><figcaption>La werken Lorena Maripe. Foto: Confederación Mapuche de Neuquén.</figcaption></figure>



<p>La mujer de 44 años,&nbsp;<em>werken&nbsp;</em>(vocera) de la comunidad y cuarta de seis generaciones, nadó las corrientes de un río Neuquén que ahora es un hilo de agua. Corrió y jugó en campos hoy repletos de pozos, picadas y llaves de explotaciones abandonadas, y en medio de fugas de gas de la producción actual. Y también se baña con el agua contaminada que usaron sus padres, Lorena y Raúl, ambos fallecidos por cáncer.</p>



<p>“Del agua salen residuos, entonces, compramos bidones para tomar, pero igual la usamos para lavar los platos, la ropa, para bañarnos, porque no nos queda otra y sabemos que en algún momento eso nos va a traer consecuencias, pero no tenemos otra alternativa. Denunciar, tratar de cuidar de que el agua -que es algo vital para todo ser humano- no se termine de contaminar, de destruir”, afirma Lorena a Climate Tracker.&nbsp;</p>



<p>La mujer cuenta que el agua del baño tiene una aureola negra, siempre presente, y que, al almacenarla, toma mal olor al poco tiempo. También que las tormentas las ven pasar, porque “los gases que están en la atmósfera las disipan”, entonces, “se levanta viento pero, a los dos segundos, tenés más nubes que lluvia”.&nbsp;</p>



<p>“Te pican los ojos, por ejemplo, en la meseta hay mecheros que están tirando gas, y a veces se hace irrespirable”, añade. También lo nota “en las nubes negras que ves cuando te levantas a la mañana y notas toda la pluma de los pozos que están quemando, veteando, y que está en el aire y lo respiramos nosotros, constantemente”.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://g4u4w2r6.rocketcdn.me/wp-content/uploads/2023/07/Ciguena-Ramiro-Barreiro-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-7829"/><figcaption>La cigüeña o bomba de varilla protagoniza el desértico paisaje de la Patagonia argentina desde hace décadas. Foto: Ramiro Barreiro</figcaption></figure>



<p>El&nbsp;<em>fracking</em>&nbsp;o fractura hidráulica que se opera en Vaca Muerta consume millones de litros de agua del río Neuquén para fracturar la roca y extraer el gas y petróleo y, cuando ese agua regresa a la tierra lo hace con metales pesados (mercurio, cromo, plomo, cadmio, arsénico, entre otros) y materiales radiactivos de origen natural (uranio, radio, torio y radón),&nbsp;<a href="https://opsur.org.ar/wp-content/uploads/2021/06/La-basura-del-fracking-en-Vaca-Muerta.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">según un documento que el Observatorio Petrolero Sur (Opsur)</a>&nbsp;realizó con pedidos de informes dirigidos a la Subsecretaría de Ambiente de la Provincia de Neuquén.</p>



<h2>Historia de una presencia</h2>



<p>Los mapuches son gente de la tierra. En su sentido literal, pero también en su identidad. Son sus lugares sagrados, sus animales, sus ríos y vientos. Su&nbsp;<em>cumefelen</em>, o buen vivir, es una comunión que sólo ellos sienten con la tierra. Es por eso que el lugar por el que pelean es un sitio sagrado.</p>



<p>Campo Maripe debe su nombre a la unión, también literal y amorosa, de Celmira Maripe y Pedro Campo, quienes se establecieron junto a sus hijos en 1927. Bautizaron su lugar como Fortín Vanguardia, y llegaron a tener 5.000 ovejas. El asentamiento fue la vuelta a las raíces paternas, tras el asesinato de la rama materna en las campañas militares de Chile.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://g4u4w2r6.rocketcdn.me/wp-content/uploads/2023/07/Confederacion-Mapuche-de-Neuquen-3-1024x704.jpg" alt="" class="wp-image-7826"/><figcaption>Cartel que identifica al lof Campo Maripe, en la provincia de Neuquén. Foto: Confederación Mapuche de Neuquén</figcaption></figure>



<p>Entre 1940 y 1980 el gobierno les negó adquirir los campos en los que se desarrollaron. Con los años, la herencia recayó en Belisario Campo y sus ocho descendientes. En 1978, los titulares registrales desalojaron a los indígenas y su ganado. La familia entera pasó a trabajar para los señores que, dos años más tarde, firmaron un convenio con YPF para realizar una perforación de un pozo petrolero, que lo oscureció todo.</p>



<h3>Campo Maripe debe su nombre a la unión,&nbsp; literal y amorosa, de Celmira Maripe y Pedro Campo, quienes se establecieron en la zona junto a sus hijos en 1927.</h3>



<p>Los desplazamientos continuaron a lo largo de los años para todos los integrantes del clan. Otros, ante la necesidad y el destierro, ingresaron al mercado laboral tradicional limitado a las empresas frutícolas, hidrocarburíferas o vinculadas a ellas y la administración pública. De aquellas 5.000 ovejas hoy quedan menos de 500 chivas y unas 50 vacas.</p>



<p>En 2011, todos los hermanos menos uno, fallecido, decidieron continuar la lucha por el territorio, en concordancia al resto de las comunidades mapuches que habitan la Patagonia argentina. Ese mismo año, el gobierno provincial anunció el inicio de la fractura hidráulica en Loma Campana, yacimiento parcialmente superpuesto al territorio de Campo Maripe.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://g4u4w2r6.rocketcdn.me/wp-content/uploads/2023/07/Confederacion-Mapuche-de-Neuquen-4-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-7827"/><figcaption>Protestas de la comunidad de Campo Maripe contra la empresa estadounidense Chevron. Foto: Confederación Mapuche de Neuquén</figcaption></figure>



<p>“Desde 2015 en adelante no le permitimos que perforaran ningún pozo más, y eso implicaba ir y tener que parar las máquinas, sentarnos adelante de las máquinas en el suelo y que no operaran para que se retiren, porque ellos pensaban hacer esos pozos que son direccionales, que van hacia abajo y después en forma horizontal para perforar debajo del lecho del río. Nosotros decimos no, no lo vamos a permitir”, relata Lorena.</p>



<p>El deterioro del agua superficial y subterránea obligó a YPF a repartir bidones de agua potable a algunas comunidades en otras zonas de la provincia, que también han negociado soluciones parciales con el gobierno local. Sin embargo, existen muchas otras empresas extranjeras -o de accionistas foráneos- en la zona como Chevron, Shell, Equinor o Pampa, a las que tocó ir a golpearles sus propias puertas.</p>



<h2>“Accionismo”</h2>



<p>Fernando Barraza es vocero de la Confederación Mapuche, y representó a la tierra en las reuniones anuales de accionistas de la empresa Equinor, en Noruega, y del banco BNP Paribas, inversor de Total Energy y Pampa, presentes en Vaca Muerta, en París. Con suerte dispar.</p>



<p>Con la ayuda de organizaciones internacionales, Fernando ingresa como accionista a las llamadas&nbsp;<em>Anual General Meetings</em>&nbsp;(AGM), y cuenta la parte que nunca se cuenta, en una estrategia que cuatro años atrás ya detuvo una explotación de Shell en el sur argentino.&nbsp;</p>



<p>En Noruega, Fernando pudo decir a quienes manejan los destinos de Equinor que una de sus dos explotaciones es en un “área natural protegida, rica en biodiversidad, en recursos paleontológicos y arqueológicos”, en la que además hay un sitio sagrado de su pueblo, uno de los principales centros ceremoniales. Y que la segunda “está secando ríos y dejando sin agua potable a varios poblados y ciudades” de la región.</p>



<h3>Una estrategia que impulsan es asistir a las reuniones de accionistas para dar a conocer los testimonios de la comunidad.</h3>



<p>En París la idea era la misma. Fernando quería advertir que “el&nbsp;<em>fracking</em>&nbsp;ha secado ríos, ha envenenado las napas del agua” que beben ellos y toda la vida que habita junto a ellos. Que ha matado animales y secado sembradíos”. Y que “desde la llegada del&nbsp;<em>fracking&nbsp;</em>también han llegado a los territorios los movimientos sísmicos” que rajan sus casas.</p>



<p>También quería preguntarles: “si el&nbsp;<em>fracking&nbsp;</em>es algo tan malo como para estar prohibido en sus tierras, ¿ustedes consideran que hacerlo en nuestras tierras es algo que está bien?”.</p>



<p>Sin embargo, Fernando no pudo hacer nada de eso. Antes de ingresar a la reunión, la policía de París lo detuvo, lo cacheó, lo empujó contra una pared y le trabó sus brazos en palanca. También le amenazaron con llevárselo detenido quien sabe adónde. Al final, logró entrar.</p>



<p>“Dentro de la asamblea la gente nos gritó cosas porque te sientan cerca de gente de derecha y te gritan de todo y no hubo oportunidad, ni siquiera pude terminar de decir lo que fui a decir, para que desde la mesa del directorio me contestaran que ellos no invierten en&nbsp;<em>fracking</em>, que invierten en energías limpias”, cuenta Fernando.</p>



<p>La experiencia, con sus matices, ha sido positiva. En Noruega el contacto se hizo efectivo y continuará en contextos más favorables para los intereses de los indígenas, al tiempo que las vías judiciales continúan su lenta marcha en Argentina.</p>



<p>“El objetivo de la Confederación de ir a testimoniar a las AGM es el de dar el testimonio en primera persona, que es un factor necesario en esa cadena de factores que se necesitan para que las empresas reconsideren este tipo de acciones y este tipo de inversiones, porque en definitiva lo que tienen que acelerar es la transición energética, y tienen que detener el extractivismo ciego y bruto que están haciendo, o que están favoreciendo”, resume Fernando.</p>



<h2>Pelea por el relevamiento</h2>



<p>La historiadora Sabrina Aguirre,&nbsp;<a href="https://revistas.uncu.edu.ar/ojs3/index.php/estudiosocontemp/article/view/4877/4348" target="_blank" rel="noreferrer noopener">que trabajó en el territorio con la comunidad</a>, cuenta que, “en realidad, el reglamento territorial ya se hizo en 2015 pero la provincia lo rechazó, ¿por qué lo rechaza? Porque hay una parte grande del territorio mapuche que está sobre la fijada de acceso a los pozos o que directamente está poceado”. La otra razón radica en que la comunidad aún no tenía la personería jurídica, que ya logró.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://g4u4w2r6.rocketcdn.me/wp-content/uploads/2023/07/Confederacion-Mapuche-de-Neuquen-1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-7830"/><figcaption>La bandera de la Nación Mapuche está presente en todas las protestas que ha protagonizado Campo Maripe contra el fracking en el sur argentino. Foto: Confederación Mapuche de Neuquén</figcaption></figure>



<p>La profesora de la Universidad del Comahue opina que “el impacto de base y el límite más fuerte que se le pone al reclamo indígena tiene que ver con la matriz productiva de la provincia, de suma dependencia frente a las regalías hidrocarburíferas”.</p>



<p>La negociación con el gobierno local fue otro obstáculo que requirió una arquitectura diplomática para zanjarlo.&nbsp;</p>



<p>El discurso reaccionario en contra de los mapuches comenzó con la llegada de Jorge Sobisch y la corriente derivada de su nombre a las filas del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Fue en tiempos del exgobernador provincial durante la década de 1990 que se endurecieron las políticas públicas hacia los pueblos originarios, inspiradas ahora desde un férreo conservadurismo neoliberal.</p>



<p>Otro golpe jurídico para los indígenas fue la sanción de la Ley de Hidrocarburos Nº 17.319, que transfirió en 2007 la capacidad de administrar los yacimientos a las provincias. La principal actividad económica de los indígenas, la cría de ganado caprino, se vio perjudicada por la contaminación disparada por esa actividad. Y, con ella, su propia identidad étnica.</p>



<p>“El Estado provincial sostiene una edición de la historia que niega la preexistencia de determinadas comunidades justamente allí donde hay límites estructurales, ¿no? Cuando entran en abierta contradicción con determinadas actividades económicas, sobre todo. O cuando un reconocimiento de preexistencia implicaría un reconocimiento territorial que traiga inconvenientes para alguna actividad económica”, asume Sabrina.</p>



<h3>“Somos plenamente conscientes de que hay como una necesidad antropocentrista de continuar con este modelo que es el que está haciéndonos mierda a todos, ya no existe más esta famosa zona de sacrificio, el planeta es la zona de sacrificio y eso a nosotros nos lastima”.</h3>



<p>Es por eso que, para lograr acuerdos con el gobierno provincial, hubo nombres que se quitaron de las mesas de negociación “y se empezó a hablar con la gente nueva que puede llegar a tener otro punto de vista totalmente diferente”, tal como relata Fernando.&nbsp;</p>



<p>El desafío a partir de ahora es intentar conversar con una “Sociedad Nacional Argentina, que es muy hidrocarburífera”.</p>



<p>“Somos plenamente conscientes de que hay como una necesidad antropocentrista de continuar con este modelo que es el que está haciéndonos mierda a todos, ya no existe más esta famosa zona de sacrificio, el planeta es la zona de sacrificio y eso a nosotros nos lastima”, se lamenta Fernando.</p>



<p>Del reclamo original de 11.000 hectáreas, la comunidad de Campo Maripe logró el reconocimiento de unas 67, que surgen de una resolución administrativa de la subsecretaría provincial de tierras, firmada antes de que les otorgaran a los indígenas la personería jurídica.</p>



<p>Lo que hay es&nbsp;<strong>un relevamiento a favor de la comunidad</strong>, que se firmó tras una larga negociación en 2015. “Ese año las mujeres de la comunidad se subieron (a la meseta), se encadenaron en las torres de perforación y amenazaron con prenderse fuego. Esa fue una lucha importante de unos días que termina con una mesa de negociación con el Gobierno provincial”, cuenta la abogada de la comunidad, Micaela Gomiz.&nbsp;</p>



<p>En esa mesa de negociación se acuerda el reconocimiento de la personería jurídica de la comunidad, y luego, un relevamiento territorial para el que trabajaron dos técnicos de la provincia y a una antropóloga de la parte indígena, junto con una técnica ayudante.&nbsp;</p>



<p>Ese estudio, que la provincia no ha querido reconocer, es lo que resta cumplimentar para que, de una vez y para siempre, los mapuches de Vaca Muerta vivan en su tierra.<strong><br><br>*<a rel="noreferrer noopener" href="https://climatetrackerlatam.org/comunidad/becarios-del-programa-de-mentorias/" target="_blank">Este artículo es parte del programa de Mentorías en Periodismo Climático</a> de Climate Tracker</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-petroleo-no-podra-correr-a-los-mapuches-de-vaca-muerta/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El genocidio que continúa: pueblos originarios y extractivismo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/un-genocidio-que-continua-pueblos-originarios-y-extractivismo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Mar 2017 03:03:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Confederación Mapuche de Neuquén]]></category>
		<category><![CDATA[extractivismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fracking]]></category>
		<category><![CDATA[genocidio]]></category>
		<category><![CDATA[Juliana Díaz Lozano]]></category>
		<category><![CDATA[mapuches]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Pety Piciñam]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista a Pety Piciñam, de la Confederación Mapuche de Neuquén]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Juliana Díaz Lozano / Foto: Christian Torno</strong></p>
<p><em>A un día de cumplirse 41 años del último golpe militar en la Argentina, reflexionamos sobre las raíces profundas de los genocidios en nuestro territorio. Hablamos de más de 300 años de invasión y destrucción sistemática de los pueblos originarios, primero por la colonización española y luego para la conformación de los Estados Nacionales.</em></p>
<p>¿Y qué sucede hoy? En la actualidad, continúan las comunidades Qom peleando contra el desmonte en el Noreste; las comunidades indígenas y campesinas denuncian los ataques de terratenientes con apoyo policial en Santiago del Estero; en Chubut continúa la lucha de comunidades mapuche -salvajemente reprimida en enero- y una marcha indígena contra la megaminería llegará a la capital el 23 de marzo desde Jujuy. Y esto es sólo una muestra de que la resistencia al colonialismo nunca se detuvo, y que ahora se reactualiza contra el extractivismo más feroz.</p>
<p>Desde el comienzo de la conquista, la cruz y la espada arrasaron en nombre del progreso y el desarrollo, para garantizar la instalación de un modelo de acumulación que dejó nuestras regiones con las venas abiertas para el capital. En la actualidad, nuevas formas de extractivismo profundizan violenta o sutilmente el genocidio originario, el ataque a quienes resisten todavía, contando otra historia. Se trata de cosmovisiones donde la naturaleza no se compra ni vende, las personas no están en el territorio para destruirlo y la explotación de las personas no es la base de la riqueza de pocos. Los genocidios buscan arrasar con estas luchas porque las transformaciones que proponen son posibles (y necesarias). Y en cambio, las políticas que se terminan imponiendo van en contra de la vida de las mayorías.</p>
<p>Fuimos a buscar parte de este relato, de un mundo diferente, posible y urgente, en la voz de Pety Piciñam, autoridad del Lof Puel Pvjv de la Confederación Mapuche de Neuquén, quien reflexionó sobre los genocidios y las resistencias.</p>
<p><strong>-¿Por qué hablan desde el pueblo mapuche de la continuidad del genocidio a los pueblos originarios?</strong></p>
<p>-Genocidio es una palabra fuerte, muchos se niegan a pensar que ahora está ocurriendo esto. Pero entendemos que el pueblo mapuche sufrió un avanzada primero con los españoles, 300 años soportando la guerra y luego con la conformación de los Estados de Argentina y Chile. Desde ese momento estamos en permanente amenaza.</p>
<p>Cuando supuestamente termina la mal llamada Campaña del Desierto, la guerra no acabó, porque comenzó nuestro confinamiento a territorios difíciles para la supervivencia. Luego de la eliminación física a través de las armas, viene la eliminación cultural, de un conocimiento profundo que tenemos como pueblo y que nos cohesiona. Se hace por la imposición de un sistema educativo racista, una religión, negando nuestro sistema de salud, nuestra forma de parir, nuestros sistema de organización. Son metodologías que continúan, de profundización del colonialismo, racismo y patriarcado. Si eso no es una forma concreta de un genocidio, yo no sé si hay otro nombre.</p>
<p><strong>-Luego del acuerdo con Chevron en 2013, Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, se convirtió en la sede de la explotación no convencional de petróleo. Varios de estos yacimientos y los consiguientes lugares de descarte de los residuos del fracking están ubicados dentro de los territorios de las comunidades ¿De qué manera te parece que las nuevas formas de extractivismo se relacionan con este genocidio que continúa?</strong></p>
<p>-Ese pensamiento extractivista opera desde el primer momento de la invasión territorial. Entonces, obviamente nosotros hoy hablamos del fracking, pero las fracturas fueron múltiples, como es múltiple la fractura que se hace con ese método hacia abajo de la tierra, lo hacen hacia arriba y con nuestras cabezas, nuestros cuerpos, con nuestro espíritu, con los demás cuerpos no humanos. Nosotros entendemos que la interrelación de esas formas de vida ha hecho posible un equilibrio dentro del universo circular del cual somos parte. Eso ha sido destruido, entonces cuando nos imponen una idea de un dios superior, de un ser superior todo poderoso, que todo lo decide, pero que además está lejos de nosotros, allá arriba, mandando que nos portemos bien, que soportemos la pobreza.</p>
<p>No podemos ser un pueblo sin territorio, no podemos vivir como pueblo si no ejercemos la libre determinación de nuestros espacios. Este sistema capitalista, con otros sistemas de opresión, de avasallamiento, con el fracking, con la minería a cielo abierto, que profundiza aún más las heridas sobre el territorio y sobre nuestros cuerpos, también van de la mano con otras formas de colonización que no han parado. Las comunidades que conviven con el fracking, por ejemplo, están llenas de casos de cáncer, dolores de huesos, enfermedades respiratorias, y nuestros animales son afectados por malformaciones.</p>
<p>Es un sistema de invasión que ataca todo nuestro sistema de vida, y al territorio como base.</p>
<p><strong>-¿Qué imaginario construye el Estado sobre los pueblos originarios mapuche?</strong></p>
<p>-Hoy en Neuquén, por ejemplo, en gran porcentaje de la población en centros urbanos es mapuche. Los estados no han hecho una buena estadística de la población porque no les conviene. No les conviene  que se despierte la identidad. Cada vez más en la ciudad porque nos van desterritorializando, justamente porque necesitan ese espacio para la extracción. Después tienen una justificación enorme, dicen: “miren, se van a la ciudad, entonces no quieren su tierra”.</p>
<p>Esa lógica sigue, la sociedad formada desde una educación racista, también hace posible esto, que cuando nosotros salimos a defender el territorio el gobierno lo que hace es operar con eso, decir &#8220;cuidado que estos mapuche cortan la ruta, hacen un reclamo porque quieren plata de las petroleras”. Por otro lado dicen a la gente: &#8220;por culpa de los mapuche no van a tener gas, combustible&#8221;, nos ponen en contra de la sociedad.</p>
<p>Eso está instalado en todo el territorio de Argentina, nos obligan a inscribirnos en el Estado para reconocer que somos una comunidad. Pero en la lógica de una simple asociación civil, con la lógica del estado de tener un presidente, un secretario, alguien que maneje la plata, y en nuestra visión de mundo no es así. Entonces nos obligan, primero tenemos que dejar de ser, para Ser, dentro de esta organización de estado. Luego nos obligan a renunciar a todas nuestras formas propias, nos imponen otras y tenemos que dar cuenta al estado de qué es lo que hacemos. Nosotros decimos que no, que queremos ejercer nuestra autonomía, nuestra libre autodeterminación porque es un derecho ganado por lucha, con sangre por nuestros propios antepasados.</p>
<p><strong>-¿De qué manera imaginan el cambio social? </strong></p>
<p>-Nosotros creemos que tiene que haber una transformación profunda. Obviamente que los Estados tienen que transformarse, de un Estado mono cultural a uno plurinacional y multilingüe. Entendiendo que esa gran riqueza de conocimiento debe aportar a revisar esa lógica y tiene que tomar de los conocimientos de los pueblos indígenas, para retomar el rumbo de una sociedad más humanizada. Nosotros soñamos con eso, no dejamos de pensar en eso, no pensando sólo en nosotros, sino en cómo poder concientizar a la sociedad en su conjunto de la importancia de sentirnos parte de una gran cadena de vida que nos necesita para poder seguir existiendo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/un-genocidio-que-continua-pueblos-originarios-y-extractivismo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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