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	<title>Comunas &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Comunas &#8211; Marcha</title>
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		<title>¡Gracias al Che fuimos a El Maizal!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Mar 2018 18:55:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Araña Feminista]]></category>
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					<description><![CDATA[Un relato en primera persona de la visita a la comuna venezolana El Maizal]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Bárbara Tineo Toro*</strong></p>
<p>Este viernes algo me decía que como fuera, yo tenía que irme para El Maizal. La emoción de resolver la partida, el corre corre por llegar a tiempo al bus con mi chamo en un hombro y el maletín en el otro era un cosquilleo de esos que presienten lo maravilloso.</p>
<p>En estos tiempos de crisis, la moral de lxs que creemos y luchamos por un mundo más justo está siendo fuertemente golpeada. Ver cómo vuelven prácticas políticas signadas por la identidad guanábana de otrora llena de clientelismo, desprecio por el pueblo, corrupción galopante y descarada, arbitrariedad y abuso de poder, le quita los ánimos a la persona más utópica. ¡Pero a la gente del Maizal, no!</p>
<p>Eso fue lo primero que aprendí este fin de semana: los tiempos difíciles hacen perseverar a quienes estan segurxs de sus sueños.</p>
<p>Al llegar, una gente nos recibía con el corazón abierto. Sus palabras encendieron ese fuego que nos une como militantes de una misma causa. Dieron sus discursos algunxs escogidxs para hablar en nombre de la Comuna. Cerró Ángel Prado, más que candidato -al que le robaron unas elecciones-, aglutinador de una energía que se siente en cada comunero y comunera de El Maizal.</p>
<p>Comimos arepas de maíz de verdad, como nos decía una compañera de Sarare, y luego a las casas de decenas de pobladorxs del municipio que ofrecieron sus casas para alojar a lxs caraqueñxs. Al día siguiente las mesas, que más que de trabajo fueron de encuentro. Los retos para el movimiento comunero: profundizar en la ética humana y socialista; fortalecer las capacidades productivas haciendo enlaces entre comunas y con profesionales que se ponían a la orden para crear bancos de semillas; diseñar espacios eficientes para el almacenamiento y alcanzar un sueño: la industrialización del proceso para llegar a más mesas venezolanas. Sistematizar las experiencias, no solo la productiva, sino la organizativa y la política. Apoyar lo cultural desde el intercambio&#8230; y muchas, muchas cosas más.</p>
<p>Fue un fin de semana moralizador, que me devolvió el optimismo a mí y a unas cuantas personas más. Saber que a pesar de las adversidades económicas y políticas en la Comuna El Maizal y en el municipio Simón Planas, hay un montón de gente en pie de guerra luchando por ser soberanxs e independientes. No es lo mismo haberlo conocido en persona que escucharlo: oír sus historias, sentir sus ganas y ver su garra. Ver lo hermoso y bien cuidado del espacio, sentir en sus palabras el orgullo de ser campesinxs que trabajan su propia tierra para el beneficio colectivo. Entender que antes que lxs líderes está la asamblea como el espacio en donde todxs son una misma voz donde se debate y se decide.</p>
<p>Entender desde adentro a un pueblo que la tiene clara: ¡con Alcadía o sin Alcadía la comuna es la vía!</p>
<p>El domingo nos dejó una marcha diferente, de esas de las que se disfrutan por completo, donde todxs estamos clarxs del objetivo, donde el ánimo no es rellenar la calle, sino hacerse escuchar: “Sarare te acompañamos en tu lucha”. Palabras de algunxs partidos que dijeron asumirse como instrumentos del pueblo, algunxs personeros, movimientos, de nuevo Ángel y el cierre musical en la dulce y esperanzadora voz de Amaranta y luego unos tambores que nos recordaron años de resistencia que no termina.</p>
<p>De regreso nos encomendamos al Che, como dice Nicolasito, en un viaje rapidísimo con unos choferes nada contentos que no se la disfrutaron como nosotrxs y desde cuya actitud nace una nota mental: a todxs hay que incorporar.</p>
<p>Como punto de llegada, un abrazo grande cargado de optimismo, de ganas de seguir. Mi chamo casi que lloraba al presentir que el fin de semana terminó; pero no lo hizo. Seguramente, al igual que yo, se empeñará en alimentar esa felicidad vivida que fue solidaridad, amor, hermandad y ánimo de lucha. A alimentar la felicidad de lxs que sonreímos sabiendo que la utopía además de para caminar, sirve para encontrar hermanxs en el camino. En una de imitar al gran Nicolasito, pues ¡gracias al Che que fuimos a El Maizal!</p>
<p><strong>*Bunke, colectivo feminista por el derecho al placer / Araña Feminista</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/gracias-al-che-fuimos-el-maizal/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El Chavismo y las Comunidades</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2015 03:05:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Chávez]]></category>
		<category><![CDATA[Comunas]]></category>
		<category><![CDATA[Revolución Bolivariana]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuarta nota del especial “Chavismo es el nombre de una inspiración latinoamericana”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Mariano Pacheco. </strong></em></p>
<p><em>El principal legado del presidente Chávez fue el impulso del poder comunal para transformar al Estado burgués. En esta cuarta entrega se analizan los aciertos y contradicciones de esa política que atraviesa a Venezuela.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Comunas o nada”. Con este “mandato chavista” podríamos introducirnos en el debate sobre “la cuestión democrática” y el “socialismo del siglo XXI”. Respecto del “socialismo del siglo XXI”, solo dos o tres cuestiones breves. En primer lugar, destacar la importancia de este aditivo de “siglo XXI”, no tanto por una exacerbación de cronologías, sino porque logra dar cuenta de una característica de la época: las apuestas de transformación revolucionaria de las sociedades capitalistas actuales transitan por un suelo de enormes incertidumbres, sin garantías, y se distancian tanto del “utopismo” como del “cientificismo” (del siglo XIX y XX). Por eso, en el contexto de derrota mundial de las políticas emancipatorias, tanto el “abajo y a la izquierda” zapatista como el “socialismo del siglo XXI” propugnado por Chávez colocan a las experiencias populares gestadas en los últimos años ante un doble desafío: asumir el ideario libertario, la búsqueda por construir una sociedad no-capitalista, a la vez que seguir entendiendo a la política como un proceso creativo, de invención de los pueblos y no como resultado de una doctrina científica o un ideal a implantar.</p>
<p>En ese marco, la experiencia del chavismo logró combinar aquello que el marxista peruano José Carlos Mariátegui denominó como “elementos de socialismo práctico” con avances en un Estado que, a su vez, busca dejar de ser Estado (en términos clásicos) para convertirse en otra cosa (que aún no se ha evidenciado qué puede llegar a ser). Elementos de socialismo práctico, entonces, desplegados en la cotidianidad por un sin número de organizaciones de base, del campo y la ciudad, pero que aspiran a no quedarse en una pequeña escala, sino que buscan extenderse. Y para ello ha sido y resulta aún fundamental encontrar formas propicias de intervención en las coyunturas, abonar a los cambios en las relaciones de fuerzas (no solo a nivel nacional sino también continental e internacional, que es algo que a veces olvidan quienes criticaron históricamente el intento de construir “el socialismo en un solo país”, pero ahora le exigen al chavismo –en un contexto internacional completamente adverso– que “demuestre” como es que ha avanzado en la construcción socialista en Venezuela).</p>
<p>Un poco en la línea de aquello que Mabel Thwaites Rey señaló en su libro <em>La autonomía como búsqueda, el Estado como contradicción</em>, siguiendo los rastros de lectura del marxista italiano Antonio Gramsci, podemos afirmar que “las formas no-capitalistas nunca podrán ser completas ni suficientes hasta que no se alcance un horizonte general de superación del capitalismo como sistema económico y social global”. El problema es cuando se cree que el socialismo es una cuestión que atañe a “especialistas” y no se comprende que no se llega al socialismo de un plumazo, y por lo tanto, que no se trata tanto de convencer como de predicar con el ejemplo. Contagiar con el ejemplo. Algo que Ernesto Guevara nunca dejó de tener en cuenta. “Siempre quedan rezagados, y nuestra función no es la de liquidar a los rezagados, no es la de aplastarlos y obligarlos a que acaten a una vanguardia armada, sino la de educarlos, la de llevarlos adelante, la de hacer que nos sigan por nuestro ejemplo… el ejemplo de sus mejores compañeros, que lo están haciendo con entusiasmo, con fervor, con alegría día a día. El ejemplo, el buen ejemplo, como el mal ejemplo, es muy contagioso, y nosotros tenemos que contagiar con buenos ejemplos… demostrar de lo que somos capaces; demostrar de lo que es capaz una revolución cuando está en el poder, y cuando tiene fe”, decía el Che. Ejemplo que hará falta no solo extender en mayores franjas de la población venezolana, sino en los pueblos de Nuestra América, condición indispensable para que, en este siglo XXI, podamos seguir hablando de socialismo, y no solo del eterno retorno del capitalismo, no importa bajo que rótulos.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-chavismo-y-las-comunidades/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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