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	<title>Cien años &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>Deuda externa: un mal que dure cien años</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Jun 2017 12:21:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El País]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Quiénes ganan con este modelo de endeudamiento?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Iván Barrera</strong></p>
<p><em>El gobierno nacional vuelve a los grandes titulares con un nuevo récord. Alabado por los medios y especialistas conservadores como un estratega, el ministro de finanzas, Luis Caputo, comenzó la semana emitiendo bonos de deuda a 100 años. ¿Qué significa esto? Que pasarán 25 presidentes antes de que se pague el total de la deuda contraída en unas pocas horas.</em></p>
<p>“Pegarle de rabona no es un recurso técnico, ni una demostración de habilidad. Es simplemente gritar que tu otra pierna no sirve para nada”, afirmaba el jugador de fútbol Claudio “Bichi” Borghi, experto en ese arte. Si extrapolamos esta afirmación al plano económico, podemos afirmar que “tomar deuda externa es gritar a los cuatro vientos que tu administración no sirve para nada”.</p>
<p><strong>¿Por qué se emite deuda?</strong></p>
<p>Mientras sigue en la dulce espera por la lluvia de inversiones, el gobierno nacional continúa con la interminable gesta de solventar gasto corriente con deuda externa. En 18 meses de gestión PRO en el gobierno nacional, la deuda externa ascendió en 192 mil millones; es decir, un 23%, para convertirse en el mayor emisor de deuda a nivel mundial. La pregunta recurrente suele ser: ¿Cuál es la razón para tal aumento?</p>
<p>A nivel económico, la flamante gestión se planteó dos objetivos clave: disminuir el déficit fiscal heredado de la gestión anterior y los niveles de la inflación. Por parte del déficit fiscal, hay que aclarar que, a excepción de los primeros tiempos de la gestión de Néstor Kirchner, en los últimos 50 años el Estado gastó un monto mayor que los ingresos que tuvo. La administración de Macri se propuso, entonces, disminuir esta brecha entre lo que se gasta y lo que ingresa, cuyo monto en 2015 fue de 5,4 puntos del PBI.</p>
<p>En cualquier economía, desde la de un gobierno nacional hasta la familiar, la forma de equilibrar un presupuesto es aumentar los ingresos, disminuir los gastos o ambas simultáneamente. El paquete de medidas que se tomó no parece tan congruente con esta idea porque donde más foco se puso fue en el esfuerzo por disminuir los gastos: despidos masivos en la administración pública, quita de subsidios y aumento de tarifas en servicios públicos, paritarias por debajo del nivel esperado de inflación, cierre de programas sociales, disminución en la oferta de planes sociales, subsidios, jubilaciones y pensiones, entre otras.</p>
<p>Lamentablemente, este “esfuerzo que realizamos entre todos” no estuvo acompañado por una política de financiar el Estado. Del otro lado de la balanza, la de los ingresos, tuvo un comportamiento opuesto: quita de retenciones a mineras y al agro, pago de deuda externa a fondos buitre (aun por encima de sus demandas) y condonaciones de deuda a empresas deudoras con el Estado (algunas de ellas del clan Macri), así como también a evasores fiscales que mantenían sus ‘ahorros’ en el exterior. A este movimiento hay que sumarle el estancamiento económico, con una economía que no parece arrancar en 18 meses de gestión y donde ni siquiera dos mini Davos pudieron atraer inversiones que generen empleo formal y una supuesta puesta en marcha.</p>
<p>El resultado fue predecible. Si en una situación desequilibrada disminuyen los gastos pero con ese mismo ritmo disminuyen los ingresos, el desequilibrio se mantiene. Para fines de 2016, el déficit fiscal contempló 4,6 puntos del PBI.</p>
<p><strong>¿Qué hacemos con ese déficit?</strong></p>
<p>Hay dos formas sencillas de solventar los gastos que se encuentren por encima de nuestro presupuesto: emitir monedas o emitir deuda. La primera propuesta escapa de las ambiciones del gobierno nacional, dado que según la escuela monetarista, la emisión monetaria se traduce en mayor inflación, siendo esta una opción incongruente con el objetivo inflacionario del gobierno –que, por cierto, en 2016 cerró con el mayor nivel inflacionario desde la crisis del 2001–. Por lo tanto, la salida que eligió el gobierno fue la emisión de deuda externa e interna.</p>
<p>Tomar deuda es una señal ineludible de que estás administrando los recursos tan mal (volviendo a citar a Borghi) que la única forma de solventar el Estado es aumentando los niveles de dependencia económica. Es hipotecar el futuro por la ineficiencia del presente. Es gritar a los cuatro vientos que todo esfuerzo para atraer inversiones reales, para generar empleo digno, para solventar el Estado, para controlar las cuentas nacionales, no fueron más que un rotundo fracaso. Fracaso que no es de sorprender para una gestión que viene de triplicar el monto de la deuda externa durante su gestión en la Ciudad de Buenos Aires, producto de un incesante incremento en el déficit fiscal presente en todos los años del gobierno macrista (a excepción de 2010), aun en épocas de bonanza tributaria y de crecimiento económico.</p>
<p>Sin embargo, a este análisis aún se le está escapando una parte importante. Sumada a la gran porción de deuda que se destina a gasto corriente del Estado, otra tajada es destinada a solventar un precio de dólar estable dentro de los parámetros del gobierno. La devaluación del peso no se condice con la inflación sufrida durante 2016, en especial para el primer semestre del mismo. Esto llevó a que mes a mes se dilapidaran tajadas de reservas y de deuda externa en mantener la oferta y la demanda del dólar estable, en un escenario que quiere pretender ser libre tanto para el mercado cambiario como para el mercado internacional.</p>
<p>Ahora, sin lugar a dudas la pregunta que menos medios hegemónicos e intelectuales se suelen hacer a la hora de alabar la política de endeudamiento del gobierno:</p>
<p><strong>¿Quiénes son las y los ganadores de este modelo de endeudamiento?</strong></p>
<p>Por un lado, se encuentran los mismos acreedores del Estado. El país se endeuda para pagar deuda. Y luego se endeudará en mayor medida para pagar la anterior. ¿Quiénes son estas y estos acreedores? En su gran mayoría, tenedores de bonos y letras del Estado, así como también los conocidos FMI, Banco Mundial y BID. Dentro de los primeros, se encuentran los tristemente famosos fondos buitre.</p>
<p>Pero por otro lado, se está tomando deuda para solventar las ganancias de los grandes latifundistas sojeros y las mineras multinacionales que ya no pagan retenciones, para bancar la apertura indiscriminada de importaciones que pone en jaque a los sectores nacientes de la industria nacional, para aumentar las arcas de los bancos tenedores de bonos y letras del Estado, para aumentar las ganancias de quienes juegan a la timba financiera. En especial, a los capitales extranjeros que vienen a beneficiarse de una tasa alta de interés, para solventar las deudas de aquellos empresarios amigos del actual gobierno que estafaron al Estado nacional (Edenor, Edesur y la Correo Argentino que no avanzó por clamor popular) y, entre otros, para solventar el ultraje fiscal de aquellos evasores del gobierno nacional que se sumaron al blanqueo del año pasado, en los que se incluyeron familiares de funcionarios públicos, hecho que le costó una causa judicial al propio Presidente, al entonces ministro de Economía y al jefe de Gabinete.</p>
<p>La flamante deuda a 100 años, a una tasa de interés del 7,90% anual –una tasa menor a los últimos para la Argentin,a pero aun así muy alta respecto de la internacional–, establece que quien invierta hoy, recuperará la inversión en 13 años sólo en intereses y tendrá 87 años de ganancia, por encima del capital invertido; obtendrá así una rentabilidad de 8 veces la inversión inicial. Ganancia que saldrá del bolsillo de las trabajadoras y los trabajadores, que con este ritmo seguirán sufriendo ajustes con el objetivo de pagar esta cosecha de fondos buitre.</p>
<p>El modelo de endeudamiento sistemático es una parte más del programa de transferencias desde los sectores bajos hacia los grandes empresarios. Cada dólar de endeudamiento es un dólar más en el que Argentina pierde autonomía y soberanía económica, doblegándose a destinar recursos que deberían ser invertidos en provecho de todos y todas –y en especial de los sectores más necesitados–, a engordar las arcas de grandes tenedores de deuda. Y cuando la bicicleta financiera encuentre los palos autoimpuestos, será el momento en que aparecerán nuevos fondos buitre, cuando el FMI o el Club de París vuelvan a visitar nuestro país –como ya lo están haciendo–. Serán esos “gurúes” quienes vendrán para guiarnos hacia una política económica y fiscal que sea provechosa para las economías centrales y que forje, una vez más, la dominación y dependencia económica de nuestro país.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/deuda-externa-un-mal-que-dure-cien-anos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Los Andes y sus cien años: crónica desde el tablón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Jan 2017 03:03:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[Caravana]]></category>
		<category><![CDATA[Cien años]]></category>
		<category><![CDATA[Los Andes]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[mil rayitas]]></category>
		<category><![CDATA[Primera B Nacional]]></category>
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					<description><![CDATA[Destellos de la caravana]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Nota y fotos por Andrés Álvarez</strong></p>
<p><em>El 1 de enero pasado, el Club Atlético Los Andes cumplió cien años. El club que milita en la Primera B Nacional celebró su centenario con una caravana hasta el mítico estadio Eduardo Gallardón, en Lomas de Zamora. Cámara y corazón en la mano, un hincha lo cuenta con los sentidos a flor de piel.</em></p>
<p>Son cerca de las 23 y estoy sentado en el pasto de la cancha, más precisamente en una de las esquinas del área grande del arco de la cabecera que da a Boedo.</p>
<p><img class="size-full wp-image-34220 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0208-1.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Como ya terminó el trabajo, dejo la cámara en el piso para ser un espectador privilegiado y disfrutar sólo del paisaje. En el alambrado ya hay pocas banderas y las tribunas están iluminadas por las últimas bengalas… pero lo que me da pie a escribir estas líneas es la avalancha de recuerdos que aparecieron uno tras otro durante toda la tarde.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34221 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0077.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>La caravana estaba anunciada para las 18 horas así que salgo de mi casa media hora antes. Estoy a 10 cuadras, entonces voy caminando tranquilo por Colombres. A medida que van pasando las cuadras se escuchan cada vez más bocinazos, se ven autos embanderados en rojo y blanco, y camisetas de todos los años desde la mil rayitas de piqué hasta la última del centenario.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34222 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0075.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Entonces recuerdo que me robaron una camiseta que quería mucho. Era la clásica ED mil rayitas con la publicidad de una de las gaseosas cola que últimamente llevaron equipos como Boca o River. Sí, en esos días la publicidad era nuestra. La camiseta era la del equipo más recordado, el del ascenso del 94.</p>
<p>Yo tenía la 11 de Arrevillaga y de ese equipo salieron mis primeros ídolos: &#8220;Cacho&#8221; Córdoba, un 5 de esos que no entendés cómo hacen para estar en todos lados sin correr; el &#8220;Bichi&#8221; Fuertes, que recién arrancaba y a quien le decían &#8220;El matador&#8221; porque ya prometía; el &#8220;Loco&#8221; González, un pilar por la derecha; Gilmar Gilberto Villagrán, un enganche con una pegada exquisita; y el eterno &#8220;Negro&#8221; Enrique Orlando Romero, que todavía tenía el pelo por la cintura y por la banda derecha no lo paraba nadie.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34223 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0047.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Sigo caminando, me encuentro con los primeros amigos con los que hemos compartido viajes y canchas. De local siempre estábamos en el mismo para avalancha de la tribuna que hoy lleva el nombre de uno de los técnicos e hincha más importantes que pasó por el club, el &#8220;Gordo&#8221; Jorge Ginarte.</p>
<p>Nos damos un abrazo como corresponde: ¡un abrazo de gol!, como el del gol de Pieters a Quilmes que en el 2000 nos dio el ascenso a primera. ¡Qué linda tarde aquella! Los Andes había ganado 2-0 en el Gallardón el partido de ida, y se definía en Quilmes.</p>
<p>Copamos la tribuna y cuando salió Los Andes no se veía la cancha de la cantidad de papelitos que tiramos. El partido fue bastante parejo y Sala ya había atajado un par de pelotas importantes. Era el Quilmes del &#8220;Chapu&#8221; Braña, el &#8220;Máquina&#8221; Giampietri y el &#8220;Chori&#8221; Domínguez.</p>
<p>Íbamos 1-0 abajo, parecía que terminaba así y había que ir al desempate cuando Pieters encaró pasando mitad de cancha, eludió al defensor tirando la pelota por un lado y mientras pasaba por el otro… Le quedó para la zurda, salió el arquero y entonces, entrando al área grande, abrió el pie y definió contra el palo mientras se caía. Ese fue el gol del ascenso.</p>
<p>Lo gritamos hasta que se nos cayó la garganta, nos abrazamos con el que estaba al lado no importaba quien fuera… Ascendimos y lloramos de felicidad.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34224 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0028.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Pero ahora estoy de nuevo acá… Empieza la caravana y arrancamos rápido por Irigoyen. Corro hasta la cabecera buscando humo, gritos, euforia. A esta altura ya no sé si seguir fotografiando o cantar como un hincha más.</p>
<p>Doblamos en Laprida, me calmo un poco y empiezo a buscar luces, sombras, detalles, pero la gente me pide que le saque una foto. Están con sus padres, madres, hijos e hijas de todas las edades… ¡por supuesto! ¡si eso es Los Andes!: el barrio, la familia, el señor que espera en la placita Libertad donde estaba la primera cancha, el que llega en silla de ruedas, la señora que vivió toda su vida a la vuelta de la cancha y hoy sale a la vereda con el andador y el gorro mil rayitas.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34225 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0046.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Llegamos al Gallardón, somos prensa y entramos a la cancha junto a ex jugadores y dirigentes. Las tribunas están llenas, llego a la mitad del campo y otra vez me quedo tieso. Es realmente una fiesta. Bordeo el alambrado buscando más rostros de hinchas, hay amigos que me saludan desde la tribuna, miro los trapos que están en todos lados, Budge, Fiorito, el paredón, transradio y tantos otros que me estoy olvidando.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34226 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0122.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>Luego llega la entrega de medallas a las glorias del club, las palabras de los dirigentes y, por último, los fuegos artificiales.</p>
<p>Son cerca de las 23 y me doy cuenta de que Los Andes cumplió 100 años y que desde hace 30 (hoy tengo 34) que es parte de mi vida cuando empecé el jardín en sala roja, pasé por la primaria, la colonia en la vieja sede, hice parte de las inferiores y lo más importante, tengo amigos desde esos días.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34227 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0126.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>La noche se hizo corta.</p>
<p>Historias como esta hay miles, más que las 30.000 que estuvimos el 1° de enero festejando los 100 años de nuestro querido Club Atlético Los Andes.</p>
<p>Ya pasó la hora 24, empezamos un nuevo centenario.</p>
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-34228 aligncenter" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2017/01/AAlvarez-0039.jpg" alt="" width="600" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/los-andes-y-sus-cien-anos-cronica-desde-el-tablon/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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