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	<title>Chiqui Tapia &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Chiqui Tapia &#8211; Marcha</title>
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		<title>Selección argentina: Históricos, ¡go home!</title>
		<link>https://marcha.org.ar/seleccion-argentina-historicos-go-home/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Aug 2018 03:10:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Chiqui Tapia]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Casas]]></category>
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		<category><![CDATA[Rusia 2018]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Se viene el recambio de la mano de Scaloni?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gabriel Casas</strong></p>
<p><em>Era lo que la mayoría de las y los futboleros argentinos esperaban después del Mundial de Rusia. Correr a los históricos de la Selección Argentina y darle vía libre a la nueva camada que ya llegó para instalarse. El futuro ya llegó, como cantaba el Indio Solari. Lionel Scaloni lo hizo. </em></p>
<p>Seguramente, con el aval de Chiqui Tapia y Angelici (a), el Tano Scaloni no tiene espalda, ni puesto asegurado, como para quemarse solito en esa función asignada de ser “el limpia históricos”. Habrá dos pruebas ante Guatemala y Colombia en septiembre para ver cómo empieza a caminar el asunto.</p>
<p>Se dice (siempre se dice) que el entrenador llamó para convocar únicamente a Messi y a Otamendi y que ambos le dijeron que no, por ahora, por diferentes motivos. Se dice (también), que el Gringo también llamó a Agüero, Di María e Higuaín para explicarles por qué no los citaba. O sea, mantuvo los códigos con la mesa chica (ya renunciados Mascherano y Biglia en la misma Rusia) del grupo anterior.</p>
<p>Scaloni se juega un pleno. Debe pensar, en su fuero íntimo, que con lo impresentables que son los dirigentes argentinos en la era post Grondona, que si el equipo que arme empieza a jugar bien y ganar, su continuidad después de diciembre hasta se podría prolongar. Y no es tan descabellado. Los elegidos naturales son el Cholo Simeone y Pochettino. Ambos no estarían dispuestos a aceptar tras los sondeos previos con su círculo íntimo. El Cholo incluso utilizó a su padre de vocero para cerrar esa puerta y explicar el motivo. También se rumoreó por Gareca, Almirón (el preferido de Macri y Angelici, y sabemos cómo influye eso) y Almeyda. Estos tres vendrían corriendo, pero ninguno aceptaría ensuciarse las manos de haber borrado a los amigos y compinches de Messi. Sería empezar menos diez con el astro.</p>
<p>La primera pregunta (siempre hay que hacerse preguntas, eso te obliga a pensar) es si está mal encomendarse una vez más a la aceptación de Messi. Es inevitable, como lo era con Maradona en su momento. Sampaoli se pasó de rosca y fue peor. Dicen (siempre dicen) que su obsecuencia con Messi le terminó jugando en contra. A Lionel no le gustan los técnicos chupamedias. No le gustan los más papistas que el Papa. Y eso condenó a Sampaoli. La Selección era manejada (también dicen….) por Messi,  Agüero y Mascherano, apoyados por el resto de los históricos. El Jefecito era el vocero elegido por ellos mismos. Eso se vio claramente cuando la hecatombe de Rusia amenazaba con llevárselos a todos puestos. Incluido al propio Messi. Ahí le soltaron la mano a Sampaoli, a quien apenas se la habían prestado y dejado que la agarre del dedo meñique. Todos sabemos cómo terminó eso. Becaccece huyendo primero a Defensa y Justicia, Sampaoli resistiendo con el mismo aguante de los kirchneristas a Cambiemos y Scaloni quedando en el lugar indicado y a la hora indicada.</p>
<p>Bueno, ahora vayamos a lo puramente futbolístico. Es auspiciante a primera vista leer los nombres elegidos por Scaloni para estos dos amistosos. Extraña la presencia de Sergio Romero (el único histórico que aceptó seguir tras su traumática salida por lesión de la excursión a Rusia) por su presente ausente. El arquero que no ataja en Manchester United. Un amigo, periodista deportivo también, me dice: “Claro, cómo no lo van a llamar si no ataja nunca. No hace cagadas, ni se come goles insólitos por eso”. Creo que también es un guiño a la vieja guardia en retirada. Romero es uno de ellos. Dicen que es muy querido porque es muy buena gente y, para ser justos, nunca desentonó demasiado en la Selección. Se le puede achacar el primer gol que le hizo el alemán Muller a los tres minutos en Sudáfrica 2010 y que fue el principio del fin del equipo de Maradona. El otro caso difícil de explicar es Salvio. Que ni siquiera es histórico.</p>
<p>Ilusiona ver los apellidos de Lo Celso, Cervi (juntos la rompían en el Rosario Central del Chacho Coudet y ahora tienen la experiencia europea), Dybala, Paredes, Meza, Pity Martínez, Lautaro Martínez, Correa y Pavón. Hasta se entiende el regreso de Icardi. También mantener a Acuña o hasta a Mercado. Ilusiona que Ascacibar sea el nuevo Mascherano en la cancha y esperemos que sin el vedetismo del jefecito por comandar un plantel. Ilusionan los laterales Bustos y Tagliafico. Los centrales Franco y Funes Mori. Y hasta tener a un guerrero como Kanemman en las gateras. Esos “caudillos” que siempre se creen son necesarios para equilibrar con los que saben jugar mejor con la pelota en los pies. Ilusiona no saber si quedarse con Armani o Rulli para ese puesto de arquero. Aunque seguro, por códigos, ante Guatemala atajará y será capitán Romero.</p>
<p>Ilusiona que se arme un nuevo plantel con jugadores jóvenes y talentosos. Veremos a quiénes les cabe el saco. Si Dybala, sin Messi, se transforma en ese jugador desequilibrante que ya se vio en Instituto, Palermo y mejor todavía, en la Juventus. Porque amagó y nunca concretó en la Selección.  Y que después del rodaje inicial, puedan regresar para cuando las papas empiecen a quemar (por los porotos en serio),  Messi y Otamendi. Recuerdo la primera etapa de Basile. El conjunto del Coco se mantuvo 33 partidos invictos hasta el Colombia gate (primer golpe en Barranquilla y nocaut en el Monumental). Recién ahí, con Maradona en la platea, se pidió por el regreso de Diego. A Messi se lo va a necesitar antes. Sin embargo, sumarlo a un equipo ya ensamblado va a ser mucho más fácil. La renovación total ya está aquí. La que no se animó a hacer Sampaoli antes de Rusia y todavía debe lamentar. Historicos, go home.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/seleccion-argentina-historicos-go-home/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El deseo del triunfo o la derrota: contradicciones preliminares de un convaleciente</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-deseo-del-triunfo-o-la-derrota-contradicciones-preliminares-de-un-convaleciente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jun 2018 03:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[#Rusia2018]]></category>
		<category><![CDATA[Chiqui Tapia]]></category>
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		<category><![CDATA[Messi]]></category>
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		<category><![CDATA[selección argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Simón Klemperer]]></category>
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					<description><![CDATA[Rusia 2018]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong> Por Simón Klemperer</strong></p>
<p><em>El cronista juega a ser periodista, y también futbolista. Ni lo uno ni lo otro le salen desde el lugar de la norma. Se cree Panzeri y critica a destajo; se cree habilidoso y deja la rodilla en la cancha. Mientras convalece de la operación (sí, en pleno Mundial), esboza unas líneas que de tan pesimistas dejan una luz de esperanza al final de camino. Aún no se dio cuenta; debe ser la medicación.</em></p>
<p><strong>La convalecencia</strong></p>
<p>Para ser un futbolista que se precie, hay que romperse algo. Yo, como buen futbolista que siempre quise ser, decidí romperme los ligamentos bien rotos. Y como no soy futbolista pero tampoco boludo, elegí el mejor momento para hacerlo: el Mundial. Ahora soy, sin problemas de conciencia, un convaleciente frente a la televisión, esperando el inicio de ese evento universal tan lleno de países.</p>
<p>Lo primero que se me viene a la cabeza es que la categoría inicial bajo la cual se organiza el evento, a saber, los países, no habla demasiado bien del mismo, pero también entiendo que es la forma que los gobiernos han encontrado para tener bien divididas a sus poblaciones y bien llenos de orgullo a sus pobladores. Es la triste categoría elemental de un mundo que funciona bastante para el orto.</p>
<p>Es increíble que el feminismo, la batalla más difícil, urgente y necesaria de las imaginables, haya podido por fin conformarse como fuerza social, mientras que el anti-nacionalismo constituya apenas unas pequeñas migajas que alimentan las ideas de algunos pocos desorientados. Y no es precisamente que se hayan terminado las guerras civiles entre etnias, ni los conflictos fronterizos, ni los desplazados, ni los refugiados, ni nada de eso. Pero bueno, en fin, qué se le va hacer. De algún lugar tiene que nacer el orgullo de miles y miles de seres humanos sin razón real alguna para enorgullecerse.</p>
<p>A dos cuadras de mi casa hay un almacén que hace esquina y se llama <em>El Argentino</em>. Cada vez que paso por el frente me pregunto por qué carajo se llama así si en ese barrio todos son argentinos, incluidos los chinos. Lo entendería si el propietario migrara y fundara su almacén en Taípei, Managua o Alsacia y Lorena, pero en plena Villa Urquiza, Buenos Aires, Argentina… ¿Frente a quién está reforzando su identidad? Orgullos gratuitos si los hay.</p>
<p>Cuestión que estaba pensando en los mundiales, esos eventos que exaltan ese orgullo tan inconsistente, porque se nos viene uno en pocos días y yo ya estoy esperando ansioso. Ansioso y medio pelotudo de tanto analgésico que me pide la rodilla, pero ansioso al fin. La espera venía tranquila, sobre todo porque no juega Chile, el equipo que yo había elegido porque jugaba hermoso, lo cual menguó un poco mi interés al no saber qué equipo juega el fútbol que yo quiero ver. No digo el fútbol que yo quiero que gane porque lo que quiero no es que gane, lo que quiero es verlo, disfrutarlo. Y si gana… si gana mejor. El problema es que posiblemente ese fútbol que me gusta ver pierda contra alguno de esos equipos que juegan horrible pero que saben manejar los partidos. Esos que saben plantear las cosas para no perder y que a veces, en base al orden y la destrucción del juego ajeno, ganan. Esos que ganan pero no juegan. Esos que en Argentina conocemos muy bien. Esos que entran a defender contra Bosnia, a tirar centros contra Irán y hacen pactos de no agresión con Holanda. Esos.</p>
<p><strong>Las contradicciones</strong></p>
<p>De las cosas malas que pasan en el fútbol, hay malas de verdad y malas no tan de verdad. Que un gobierno como el actual quiera fortalecer sus lazos con el Estado de Israel es una de las malas de verdad. Que el fútbol de la Selección argentina sea conservador, cansino, cobarde y aburrido es de las malas no tan de verdad. Si la categoría “país” ya era, desde el vamos, una categoría inconsistente para agrupar a los seres humanos, Israel es sin duda el peor espécimen de todos. Es que de verdad, ¿a quién se le ocurre fundar un país donde el simple hecho de intentarlo garantiza una guerra eterna? Pues solo a aquellos que ganan con las guerras y que aman su identidad inventada más allá de la vida de los demás. Y que yo esté diciendo esto tampoco hace que la categoría “país” sea válida para Palestina, pero ese es otro asunto. Lo que es real es que eso que ellos quieren como país ha sido convertido en una gran cárcel donde cada uno de los ciudadanos tiene cercenados cada uno de sus movimientos.</p>
<p>Cuestión que el hecho de que esta manga de forros de amarillo estén jugando a la geopolítica, formando parte del eje más oscuro posible, es grave de verdad. Y claro, tenemos un súbdito como Presidente, digno de estar en el cuadrito del Mc Donald’s como empleado del mes, que actúa por el impulso que le da su soberbia y que creyó que meterse en el quilombo de Medio Oriente pasaría tan inadvertido como meter a la Policía a reprimir estudiantes secundarios de un colegio en Villa Caraza (aunque tampoco queda al margen con tanto celular y tanto medio independiente con los sentidos bien despiertos); pero no, no pasó inadvertido y la movida con su amigo Netanyahu le salió bastante para el orto. Y si al fascismo en ciernes en la Argentina le sumamos que la AFA está en quiebra y le venían de lujo los tres palos verdes que le daban por festejar los 70 años del Estado de Israel (lo escribo y no creo), pues todo cierra. Pero claro, no creo que el Chiqui Tapia sea un experto en geopolítica, la verdad. Me puedo equivocar, pecar de prejuicioso y estar blasfemando a un erudito, pero la verdad, con el diario del lunes, cabe decir que son tan boludos como fachos. Y a otra cosa mariposa.</p>
<p>También, todo hay que decirlo, así como remarcar un poco el clima de época, será por ese hermoso afán de venderle el país a los millonarios del mundo, o será por lo que sea, pero el clima premundialero durante este régimen es mucho menos patriótico que en el anterior, y eso, es un verdadero alivio. Las transmisiones pagadas de las cadenas privadas son un negocio repudiable, pero al menos no te hacen un discurso nacionalista y lacrimógeno en cada pase.</p>
<p>Sin embargo, lo que me genera contradicciones, ocupa y preocupa a mi empastillado cerebrito, es la maldita pregunta de si quiero que gane o que pierda Argentina.</p>
<p>Mi primera respuesta es que pierda. No me parece justo que un equipo conservador y sin amor por el fútbol gane ni un partido, y menos que llegue a la final de un Mundial, y todo porque tiene al petiso veloz. Me parece que va en detrimento de posibles fútboles más ofensivos, más colectivos, más arriesgados y más felices. Cada triunfo de esta Selección va en contra, en suma, de la felicidad.</p>
<p>Quiero que pierda Argentina no por llevar la contra, sino por principios eminentemente futbolísticos. Creo que cualquier triunfo de Argentina en el estado actual es pan para hoy y hambre para mañana. Es la posibilidad de seguir creyendo que esto que está pasando no es un espanto y no hacer nada por remediarlo.</p>
<p>Sin embargo, y aquí vienen las dudas del caso: ¿Qué pasa si este equipo que nos ha torturado durante diez años con su horrendo desempeño sale a jugar a la pelota? ¿Qué pasa si finalmente el fútbol de Sampaoli es ofensivo, como es de esperar? ¿Qué pasa si Messi deja de estar tan tremendamente solo como ha estado siempre y se entiende con sus compañeros? ¿Qué pasa si sucede el milagro y Argentina juega fútbol? ¿Qué pasa en ese caso? ¿Me tendré que dar vuelta como una media? Pues sí, si es por el fútbol, lo haré.</p>
<p>Sin embargo, eso no será así hasta que no se demuestre lo contrario, en función de lo cual sigo buscando equipos para hinchar. Islandia, Croacia y Nigeria me vienen por defecto y en ese orden. Pero, ¿cuáles más? Supongo que Perú, supongo que Bélgica, supongo que Brasil. Supongo tantas cosas. Y ahora los dejo que me toca un Tramadol.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-deseo-del-triunfo-o-la-derrota-contradicciones-preliminares-de-un-convaleciente/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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