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	<title>chalecos amarillos &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>chalecos amarillos &#8211; Marcha</title>
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		<title>Francia Fluorescente: El mayo de los chalecos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Jul 2019 11:55:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[chalecos amarillos]]></category>
		<category><![CDATA[francia]]></category>
		<category><![CDATA[Francia Flourescente]]></category>
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		<category><![CDATA[Macron]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuarta entrega del Especial “Francia Fluorescente”]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y3 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws1">
<p style="text-align: right;"><em>Foto: &#8220;En 50 años este graffiti será legítimo&#8221;</em></p>
<p><em>Cuarta entrega del Especial “Francia Fluorescente”, un libro que se propone ampliar la mirada y problematizar las dicotomías surgidas en el gobierno de Macrón en Francia durante el año pasado con la manifestación de los “chalecos amarillos”. En esta entrega, Mayo reaccionario.</em></p>
<p><strong>Por Jérémy Rubenstein desde Francia / Foto: @pitinome/Collectif OEIL</strong></p>
<p>Quizás en el resto del mundo a mucha gente le hizo ruido ver a la figura icónica del 68, Daniel Cohn-Bendit, abrazarse con Macron como si fuera su hijo pródigo. Cohn-Bendit es tan sólo el caso más ilustrativo de toda una camada de líderes del mayo francés que giraron a la derecha, y eso no es nada nuevo. Ya en los años 80, Guy Hocquenghem denunciaba a todos esos “que pasaron del cuello Mao al Rotary Club”, explicando que en pocos años todo en contra de lo que se habían levantado en el 68 y los 70 (la explotación, el militarismo, el orden, el poder del dinero, etc.) era aplaudido por los mismos Serge July (director de <span class="pg-109ff5 pg-109wse">Li</span>bération<span class="pg-109ff3 pg-109ws2">), Cohn-Bendit, Romain Goupil (cineasta) al </span>llegar a lugares de poder como directores de periódicos, empresarios, ministros.</p>
</div>
<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y3 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws1">
<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y13 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws10"></div>
<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y13 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws10">De hecho, en los años 70, tanto la principal organización del feminismo -Movimiento de Liberación de las</div>
<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y15 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws12">Mujeres –MLF- como el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria -FHAR, del que el mismo</div>
<div class="t pg-109m0 pg-109x0 pg-109h4 pg-109y15 pg-109ff3 pg-109fs2 pg-109fc0 pg-109sc0 pg-109ls0 pg-109ws12">
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y4 pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws2">Hocquenghem era fundador- se habían construido básicamente en contra de las normas dominantes –</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y6 pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws4">machistas- dentro del izquierdismo que reivindicaba el liberalismo sexual, ya que esa famosa “revolución</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y8 pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws6">sexual” más bien reforzaba el poder de los “machos alfa”, sea a través su captación de la atención por la</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110ya pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws8">vehemencia de sus palabras, sea por el enfrentamiento “viril” con la policía o la extrema derecha.</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110ya pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws8"></div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110yc pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws9">Es decir que si se mira del lado de esos líderes o figuras del ´68, reunidas en un libro que escribe la historia oficial de esos ganadores de la <span class="pg-110ff4 pg-110ws0">Gene</span>ración encontramos una historia que oculta otro ´68 de las bases y que no se ve tanto una “revolución” como una estrategia grupal para alcanzar más rápido los lugares de poder: son hijos de familias pudientes que, en vez de esperar llegar a los 45-50 años para ser directores -de lo que sea- como lo hacían sus padres, llegaron a serlo a los 25-30. Siempre presentándose como izquierdistas, no hicieron más que agudizar la brutalidad del capitalismo agregándole una dosis de subversión “libertaria”.</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110yc pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws9"></div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y19 pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws14">Y con el tiempo, se volvieron cada vez más reaccionarios al punto de que Goupil ha sido uno de los muy</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y1b pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws16">pocos franceses que ha apoyado la invasión estadounidense en Irak en el 2003. Ahora aparece este mismo Goupil</div>
<div class="t pg-110m0 pg-110x0 pg-110h4 pg-110y1c pg-110ff3 pg-110fs2 pg-110fc0 pg-110sc0 pg-110ls0 pg-110ws17">
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y3 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws1">en la televisión gritando sobre un Chaleco: <em>“Pero vos, ¿de dónde sales? ¿quién te eligió?”</em> sobre-entendiendo que la única legitimidad que reconoce es la electoral. El grito como símbolo frente a una polémica es casi un código generacional del ´68 que usan sistemáticamente sus veteranos. Esa marca identificadora de los ex líderes del ´68 quizás se deba a la posición socio-política que tuvieron: hijos de la burguesía buscando dirigir una revolución proletaria. Es probable que los gritos y el malhablado tan típico –inmediatamente reconocible- de la generación es lo que esos líderes consideraban como el idioma –rudo, directo y vulgar- de las “masas”. Por otro lado, había una lógica de “revolución cultural” al estilo chino que incitaba a escupir sobre todas las convenciones tachadas de “burguesas”, por lo que aparentar una mala educación podía pasar por una marca de subversión.</div>
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y3 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws1"></div>
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y3 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws1">En todo caso es muy específico de esta generación. Los militantes apenas mayores que lucharon en contra de la guerra de Argelia suelen usar un idioma mucho más prolijo. Para él los Chalecos son ilegítimos por levantarse en contra del orden establecido, sin embargo, no por eso Goupil abandona su amor a la subversión, ya que ahora considera que es Macron quien es “un rebelde en contra del sistema”. De ahí que a veces hay un malentendido entre franceses y el resto del mundo que aún idealiza el mayo del ´68 parisino. En Francia, la referencia al 68 es ambivalente.</div>
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y3 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws1"></div>
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y3 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws1">Por un lado, se encuentra esa historia oficial con sus clichés que ocupan el espacio público y que</div>
<div class="t pg-111m0 pg-111x0 pg-111h4 pg-111y14 pg-111ff3 pg-111fs2 pg-111fc0 pg-111sc0 pg-111ls0 pg-111ws10">es profundamente desmovilizadora, con sus veteranos que van criticando cualquier movimiento contestatario, diciendo: “<em>Ja! Pero eso no es nada, si en el 68 nosotros…” </em> y jóvenes que idealizan un momento épico y se frustran al no ver lo mismo en sus movilizaciones. Un grafiti de esos últimos meses resume el cansancio que provoca esta historia oficial: “En 50 años, este grafitti será legítimo”. Por el otro, se transmite otra historia mucho más amplia y diversa, con miles de empresas bloqueadas, una huelga general única, trabajadores que desbordaron por completo los sindicatos al punto de renegar del propio concepto de trabajo. En este otro 68, que también toma en cuenta un fenómeno mundial, se encuentran muchas referencias inspiradoras para las luchas actuales. Y muchas de las personas de más de los años ´60 años que se ven con el chaleco amarillo puesto son de este otro 68 popular y más oculto, el de los perdedores.</div>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/francia-fluorescente-el-mayo-de-los-chalecos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Francia Fluorescente: naranja vs amarillo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/francia-fluorescente-naranja-vs-amarillo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 May 2019 03:04:21 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Especial “Francia Fluorescente”. En esta entrega, La Naranja Mecánica]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="t pg-39m0 pg-39x0 pg-39h1 pg-39y0 pg-39ff1 pg-39fs0 pg-39fc0 pg-39sc0 pg-39ls0 pg-39ws0"><em>Especial “Francia Fluorescente”, un libro que se propone ampliar la mirada y problematizar las dicotomías surgidas en el gobierno de Macron en Francia durante el año pasado con la manifestación de los “chalecos amarillos”. En esta entrega, La Naranja Mecánica.</em></div>
<div class="t pg-39m0 pg-39x5 pg-39h5 pg-39y10 pg-39ff3 pg-39fs3 pg-39fc0 pg-39sc0 pg-39ls3 pg-39ws0" style="text-align: left;">
<p><strong>Por Jérémy Rubenstein desde Francia / Foto: @pitinome/Collectif OEIL</strong></p>
<p><em>Somos nosotros, la institución, quienes dejamos el nivel inicial de violencia. Entre más alta sea la nuestra, más alta llega a ser la violencia de los manifestantes. Responsable policial en entrevista con el sociólogo Laurent Bonelli, “Pourquoi maintenant?” Le Monde Diplomatique (edición francesa), enero del 2019.</em></p>
<p>Cero muertos. Desde el principio de la rebelión fluorescente, la represión mató a una sola persona, una señora de Marsella que recibió una bomba lacrimógena en el rostro cuando estaba cerrado la ventana de su apartamento. La naturaleza no-letal de la represión nos hace creer en su baja intensidad, pero se trata de una percepción falsa si se entiende la ecuación política con la cual se maneja la gestión represiva de las manifestaciones en Francia.</p>
<p>Para entenderlo hay que remontar a 1986, al asesinato de un joven estudiante –Malik Oussekine- en manos de policías motorizados al margen de las protestas en contra de una ley que hubiera privatizado parcialmente la universidad, y fue abandonada precisamente por el escándalo provocado por esa muerte. Desde entonces, la doctrina represiva tiene una ecuación política simple: un manifestante muerto implica un retroceso gubernamental. A partir de ahí se desarrollaron muchas técnicas represivas que pueden dejar víctimas parapléjicas, sin ojos, sin manos, etc. La policía se conforma con matar no durante manifestaciones sociales, sino en el cuadro de la gestión cotidiana de la violencia institucional en los barrios populares.</p>
<p>Mi madre, que es poco atenta a la moda, me cuenta que un sábado se encontraba en la marcha cuando vio a un joven tratando de romper la vidriera de una tienda. Enojada, se le acerca y le va gritando que si quiere romper comercios se ataque a Carrefour o cualquier banco, ya que es lo que se decidió en asamblea: &#8220;se prohíbe degradar los pequeños comercios pero se puede hacer lo que se quiera con las franquicias de multinacionales&#8221;. El joven, zapatillas de marca, jean Levi’s, casco oscuro y bastón, duda por un instante pero decide no pegarle a la mujer de más de 60 años y menos de 1 metro 55. Al instante, otros manifestantes vienen a rescatarla y le preguntan cómo se le ocurre gritarle a un policía de la BAC. Mi madre queda perpleja, ¿cómo se dieron cuenta de que era un policía? Para ella debía ser uno de esos famosos “backbok” (-“mamá, se dice black block…”). Y es que, como dije, no distingue muy  bien las modas, y confunde la vestimenta negra que usa una parte de los manifestantes con el desprolijo pseudouniforme que viste una parte de la policía.</p>
<p>Más precisamente los integrantes de la BAC. La “Brigada Anti-Criminal” (BAC), fundada a mitad de los 90, esos ultra-violentos de la Policía que se generalizaron a principio de los 2000 en los barrios populares. Su vestimenta no se inspira entonces en los black block, como lo cree mi vieja, sino en la pequeña delincuencia. Estas brigadas han sido concebidas como fuerzas de choque destinadas a garantizar el orden en los barrios populares –es decir barrios esencialmente negros y árabes- exactamente como se solía mantener el orden colonial en el imperio francés. Durante la rebelión de las banlieues del 2005 (famosa por las fotos de autos quemados que dieron la vuelta del mundo) eran esas tropas policiales que estaban al frente de la represión. Los blancos se sorprendieron sobremanera cuando algunos meses después vieron a la misma BAC atacando a los manifestantes en las revueltas estudiantiles de la primavera del 2006: se suponía que solo se ocupaba de los negros.</p>
<p>Pero había sido tan solo un globo de ensayo, diez años después se han vuelto una segura inevitable e inmediatamente reconocible –salvo por mi madre- en toda marcha un tanto contundente. No solo sirven para romper vidrios con el objeto de degradar la atmósfera de la marcha, cuando están en banda también atacan los manifestantes por atrás o linchan a quién se aísla. En medio de la masa de manifestantes, tratan de crear un ambiente de tensión para elevar el grado de violencia.</p>
<p>También son ellos los que van creando casos judiciales dando testimonios anónimos que sirven a los jueces para condenar a los manifestantes por “violencia”. Los policías antimotines (de Gendarmería y CRS) los odian porque se les da rienda suelta –que ellos tienen más apretada- y saben que a menudo los proyectiles que reciben en la cabeza han sido lanzados por instigación de sus camaradas de la BAC. Si gustaran de Beethoven se les podría comparar a la banda de Alex DeLarge en La Naranja Mecánica, pero carecen de preocupaciones estéticas, de ahí que se vistan con un conformismo bastante aburrido.</p>
</div>

<p><a href="https://marcha.org.ar/francia-fluorescente-naranja-vs-amarillo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Francia Fluorescente: crónica viva de los chalecos amarillos</title>
		<link>https://marcha.org.ar/francia-flourescente-cronica-viva-de-los-chalecos-amarillos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 May 2019 03:03:15 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA["Francia Fluorescente" se propone ampliar la mirada y problematizar las dicotomías surgidas en el gobierno de Macrón en Francia durante el año pasado con la manifestación de los "chalecos amarillos".]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Primer entrega del Especial &#8220;Francia Fluorescente&#8221;, un libro que se propone ampliar la mirada y problematizar las dicotomías surgidas en el gobierno de Macrón en Francia durante el año pasado con la manifestación de los &#8220;chalecos amarillos&#8221;.</em></p>
<p><strong>Por Jérémy Rubenstein desde Francia / Foto: @pitinome/Collectif OEIL</strong></p>
<p>Surgido a mitad del mes de noviembre en contra de un aumento del precio de la gasolina, el movimiento de los Chalecos Amarillos atravesó el invierno europeo para convertirse en pocos meses en un actor central de la política francesa y una fuente de inspiración para movimientos populares en el resto del mundo.</p>
<p>Varias características convierten este movimiento en un hito inédito en la historia francesa, tanto por su geografía como por su temporalidad: desde la Revolución de 1789 hasta el mayo del 68, las grandes revueltas francesas han sido esencialmente parisinas y han ocurrido entre la primavera y el verano. Sin embargo, esta vez París es tan solo un punto de convergencia ya que el movimiento acontece esencialmente en el resto del país y, además, se desarrolló en pleno invierno.</p>
<p>Rompe con las tradiciones militantes de izquierda, rompe con las referencias de derecha: rompe con lo establecido. Analistas, politólogos, sociólogos y demás especialistas quedaron desconcertados, diciendo todo y su contrario frente a la urgencia de pronunciarse antes de entender aquello que contradecía el hábito político de una París revolucionaria rodeada de provincias conservadores, una suerte de brújula que ha regido siempre las escuelas de donde salen todos esos expertos.</p>
<p>En cuanto al nivel de la represión también hay que remontar bastante lejos en la historia para encontrar tal despliegue de violencia física y psicológica y tal desconocimiento del Estado de derecho por parte del gobierno francés. Éste ha recibido vanas advertencias de la ONU y de la Comunidad Europea sin que tengan ningún efecto sobre su voluntad de aplastar a toda costa un movimiento con reivindicaciones sociales y políticas manifiestamente moderadas, ya que no se pide otra cosa que más igualdad social y más derechos cívicos.</p>
<p>Esas reacciones en contra del derecho de manifestar, en contra de la libertad de expresarse, en contra de la prensa independiente, en contra de la independencia del sistema judicial, y otros tantos etcéteras que forman el conjunto llamado “democracia liberal” permite entender mejor este régimen que pretende la hegemonía mundial. Es un buen caso de análisis ya que no se trata del “malvado”o “lunático” Trump,del “autoritario” Putin, del “reaccionario” Erdogan, del “iliberal” Orban o cualquier presidente de un país latinoamericano considerado demasiado pobre o corrupto como para ser tomado como una “democracia en serio”.</p>
<p>Esta vez se trata de Emmanuel Macron, presidente de la quinta potencia mundial (“un país en serio”, como diría un lector de La Nación) que ha sido presentado como el campeón de la “democracia liberal”. Es por esto que la escalada de violencia del régimen francés –el presidente prácticamente llamó al asesinato de manifestantes es especialmente interesante, ya que nos permite entender qué es lo que llaman “democracia liberal” en este preciso momento de la historia, que no corresponde con el sentido que le daban los gobernantes a ese mismo concepto hace tan solo 20 años atrás.</p>
<p>A su vez, esta “deriva autoritaria” como tibiamente describen su gobierno algunos comentaristas franceses nos lleva a cuestionarnos sobre el poder. Y no en cuanto a la complejidad del entramado de poderes con el cual se constituyen las formas de gobernabilidad, sino en su sentido más arcaico y simple. Por ejemplo, con tal de conservar este poder, Macron abandonó sin reparo alguno todas las etiquetas políticas que representaba. Para él, el aplastamiento del movimiento es una cuestión de vida o muerte. Se encuentra en el lugar de Margaret Tatcher frente a la huelga de los mineros  (1984-1985): si lo logra quedará en cargo –y/o de modelo- durante más de diez años; si cede se termina su carrera y será reemplazado (esta vez sí por el entramado de poderes más profundos y más complejos).</p>
<p>Para el gobierno, los Chalecos tienen que aparecer como burdos rednecks a la francesa. Necesitan de esa imagen para legitimar a Macron como un detentor mesurado y amable del poder. Funciona como contrapunto: los Chalecos Amarillos deben decir o pensar (la intención adjudicada es uno de los ejes de esa retórica) que Macron es un maricón a sueldo de la banca judía quien gusta de los negros hiphoperos. El problema es que esa imagen caricatural es doblemente desmentida tanto por la composición sociológica mucho más compleja del movimiento como por las acciones -mucho menos amables- del gobierno.</p>
<p>El objetivo de este libro, y por ende de las entregas publicadas en <em><strong>Marcha</strong></em>, es mostrar punto por punto como esas dos imágenes –la del gobierno y la de los Chalecos- se invierten y difuminan hasta dejar entrever una realidad más compleja pero también más abierta. Incluso abierta a la posibilidad de que los Chalecos se transformen progresivamente hasta encajar en la imagen deseada por el gobierno –es decir, que se vuelvan fascistas. Desde el gesto propiamente genial de ponerse el chaleco de dotación obligatoria para automovilistas con el objetivo de visibilizar a los invisibles usando una simple señalización de emergencia hasta hoy han pasado miles de cosas. Se abrió un tiempo histórico, un tiempo vertiginoso en el que los acontecimientos se sustituyen uno tras otro a una velocidad acelerada sin dejar claro qué quedará como acontecimiento y qué no será más que espuma pasajera de estos días.</p>
<p><strong>Continuará &#8230;</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/francia-flourescente-cronica-viva-de-los-chalecos-amarillos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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