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	<title>Cesary Novek &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Cesary Novek &#8211; Marcha</title>
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		<title>Orgullosa oscuridad interior</title>
		<link>https://marcha.org.ar/orgullosa-oscuridad-interior/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Aug 2019 03:01:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cesary Novek]]></category>
		<category><![CDATA[Damian Leandro Sarro]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial Alción]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[reseñas]]></category>
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					<description><![CDATA[Una lectura de Flagelos íntimos, primera novela de Damián Leandro Sarro]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Una lectura de Flagelos íntimos, primera novela de Damián Leandro Sarro (Alción, 2018). </em></p>
<p><strong>Por Cezary Novek</strong></p>
<p>En esta novela el protagonista ataca y viola a su ex maestra de primaria, resentido por los abusos sexuales que sufrió por parte de esta y de su tía, a quien también agrede pero de otra manera. La historia comienza con la comparecencia ante un tribunal y desanda los hechos, intercalando flashbacks con la escena en tiempo real de la violación junto a disgresiones literarias rebosando de intertextualidad con los clásicos. Hasta aquí el argumento.</p>
<p>La trama se presenta como una revisión literaria de la idea de violación y asalto. Se desarrolla a través del abuso, de la invasión, como columna vertebral. La pulsión sexual y la crueldad desenfrenada son el motor de la historia. El erotismo del protagonista se sublima en la obsesión de venganza sobre sus dos figuras femeninas principales –la maestra, la tía– que son las destinatarias y a su vez disparadoras de las fantasías más escabrosas.</p>
<p>El regodeo en las escenas de la agresión y asesinato se entremezclan con recuerdos de la infancia contaminada,  la inocencia perdida. Hay cierto sabor a la prosa de Sade y de Lautrèmont, aunque sean precisamente a estos dos autores a quienes no menciona, sí bien hay algunas referencias al clásico anónimo de la literatura erótica, Memorias de una princesa rusa. El texto está plagado de citas de Dante, Darío, Benedetti, Eliot, El Quijote y otros. La voz del narrador desborda en obsesión y psicopatía. Como separadores, un epígrafe de Horacio corona la entrada de cada uno de los dieciocho capítulos. El final, más cercano al policial, desestabiliza al lector como una sorpresiva descarga eléctrica. Hay algunos elementos que también acercan la prosa de Sarro a la narrativa realista por la precisión de algunas descripciones (químicas, legales, etc.).</p>
<p>Hay una voluntad de transgresión y gusto por lo grotesco matizada con humor negro que lo emparenta en algún punto a Chuck Palahniuk (y a Matías Bragagnolo, por mencionar un referente local de literatura extrema). El dolor y el horror van de la mano. El marco de la narración es la siesta, la escuela pública y la familia, tres lugares sagrados en la vida de pueblo. La  violencia es tan extrema como frondosas son las citas que atraviesan esos momentos. El lenguaje tal vez no es tan amable para el público general, cuyos infinitos guiños literarios escapen en su mayoría y sean quizás más apreciados por lectores escritores.</p>
<p>Gran lector de clásicos, Sarro propone una correspondencia literaria con cada matiz anímico del personaje, lo que lo acerca también al espíritu del decadentismo modernista de Antonio de Hoyos y Vinent así como la morbosidad del planteo remite entre los contemporáneos a los relatos de Juan José Burzi.</p>
<p>Hay una referencia continua a la violación como acto inaugural de la historia y de la historia de la literatura (tal como lo afirma el prólogo de Federico Ferroggiaro). La biografía como lector se manifiesta a través de múltiples fantasías  extremas que, a su vez, se expresan a través de voces que mutan según el momento de la historia, muchas veces tomando prestados versos o pasajes de autores admirados por el narrador.</p>
<blockquote><p><strong>Damián Leandro Sarro</strong></p>
<p><img class="alignnone wp-image-45006 size-thumb_320x320" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/Damián-Leandro-Sarro-2-320x320.jpg" alt="" width="320" height="320" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/Damián-Leandro-Sarro-2-320x320.jpg 320w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/Damián-Leandro-Sarro-2-150x150.jpg 150w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2019/08/Damián-Leandro-Sarro-2-100x100.jpg 100w" sizes="(max-width: 320px) 100vw, 320px" /></p>
<p><em>(Sargento Cabral, 1979) Profesor en Letras (UNR). Se capacitó en Análisis del Discurso y en Didáctica de la Lengua y la Literatura. Publicó investigaciones literarias en revistas académicas nacionales e internacionales. III Premio Nacional de Ensayo Breve con su libro </em>La refulgencia del Bicentenario o el mito de Pigmalión<em> (CFI, 2011). Coautor del </em>Manual de Lengua I. Educación Media para Adultos de Santa Fe<em> (2015). Flagelos íntimos (Alción, 2018) es su primera novela.</em></p></blockquote>

<p><a href="https://marcha.org.ar/orgullosa-oscuridad-interior/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Dos exquisitas lecturas</title>
		<link>https://marcha.org.ar/dos-exquisitas-lecturas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Mar 2019 15:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cesary Novek]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Martin Cristal]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Cezary Novek Breve comentario sobre dos nuevos títulos de Martín Cristal: Aplauso sin fin y Bosque bonsai El año 2019 parece ser más que promisorio para el escritor cordobés Martín Cristal, quien publicó dos títulos nuevos, tan disímiles como interesantes: Aplauso sin fin y Bosque bonsái. Cristal es uno de los autores más respetados [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/Cesary-Novek">Cezary Novek</a></strong></p>
<p><em>Breve comentario sobre dos nuevos títulos de Martín Cristal: Aplauso sin fin y Bosque bonsai</em></p>
<p>El año 2019 parece ser más que promisorio para el escritor cordobés Martín Cristal, quien publicó dos títulos nuevos, tan disímiles como interesantes: <strong>Aplauso sin fin</strong> y <strong>Bosque bonsái</strong>. Cristal es uno de los autores más respetados y prestigiosos de la literatura cordobesa, que aún no ha recibido el reconocimiento que se merece a nivel nacional. Su obra –sólida, construida con paciencia y constancia– se va abriendo paso a través del ruido y las novedades efímeras.</p>
<p><strong>La danza de la realidad</strong></p>
<p><strong>Aplauso sin fin</strong> es una novela ganadora de la XLII Edición del <em>“Premio Cáceres de Novela Corta 2017”</em>, en España. Se trata de una fábula divertida y melancólica a la vez sobre la vida de Arturo Ibarra, un ficticio poeta de provincia que vive hace años en medio de un bucólico retiro. Un día, un joven funcionario lo visita para comentarle de que un antiguo poema suyo fue publicado en una antología regional y que deberá participar de una serie de charlas y lecturas en ferias. Mientras los recuerdos de Arturo desfilan en desorden por su conciencia fatigada, el público de las lecturas –ya de por sí escaso– decrece y decrece hasta convertirse en una cifra negativa. Un día, al cruzar la lona de una carpa de la feria, notará que su realidad está ligeramente diferente. A partir de ese momento, la verosimilitud construida por una narración pausada y detallista se va torciendo y deformando como un dibujo animado hasta hacernos sentir la realidad como una barra de metal calentada al rojo vivo que se va torciendo por su propio peso.</p>
<p>Partiendo de una idea muy simple, que parece de dibujo animado, Cristal logra una amena parábola sobre los sinsabores de ser una figura pública en todos sus matices. La fama, el olvido, el prestigio, la vanidad y la frivolidad de los afectos son algunos de los ejes sobre los que gira la trama de esta novela, sin olvidar los elementos fantásticos o de ciencia ficción que son el motor que permite que este viaje funcione de forma vívida.</p>
<p>La presidenta del jurado que la premió, Elvira Lindo,  destacó la escritura <em>“sencilla con toques realistas”</em> en un relato que pronto <em>“levanta vuelo hacia lo fantástico”</em>. Es para destacar la fina ironía del autor para retratar los ecosistemas literarios de provincia de las décadas pasadas –la era pre internet–, con sus miserias, intrigas, laureles y desencuentros ¿Cuántas vidas posibles aguardan a la vuelta de la esquina? ¿Cuáles son las consecuencias cósmicas de intentar recorrer los caminos paralelos que nos están vedados desde el momento en que tomamos una decisión? Estas son algunas preguntas que podrían haber disparado esta trama redonda y efectiva, además del consabido ¿Y si hubiera hecho esto en vez de aquello?</p>
<p><strong>Las palabras justas, definitivas</strong></p>
<p><strong>Bosque bonsái</strong>, por otra parte, es un libro objeto con forma de acordeón en el que los textos e ilustraciones se alternan en las diferentes caras que, una vez plegadas, son contenidas por una caja de impecable factura. Estos microcuentos pertenecen a una serie de textos lúdicos que el autor fue publicando en una sección de su Facebook entre los años 2010 y 2012, que luego fueron quitados de circulación, seleccionados y editados junto a las ilustraciones de El esperpento (quien también es uno de los editores del sello responsable, Ediciones de la Terraza). El estilo sintético y paradójico de estas ficciones breves remiten a los mejores relatos anónimos de las tradiciones orales china, árabe, judía y sufí así como también hay referencias al imaginario borgeano, tan caro a este tipo de relatos. Son treinta fábulas que juegan con diferentes situaciones y elementos como el tiempo, la tradición, la cacería, la vida, la muerte y –sobre todo– la misma escritura creativa.</p>
<p>Al final del libro, un tren se aleja con las siguientes palabras: <em>“El paseo por este bosque debía ser breve por definición. Ahora saldremos del otro lado, al paisaje abierto más allá de la sombra”</em>.</p>
<p>La obra está registrada con licencia <em>Creative Commons</em> (como los demás títulos de la editorial) y se puede leer de forma gratuita o descargar su versión PDF solicitándola a la página de la editorial <a href="http://www.edicioneslaterraza.com.ar">www.edicioneslaterraza.com.ar</a>.</p>
<p>Mención aparte reciben las bellísimas ilustraciones vintage de El esperpento, que remiten al clasicismo victoriano de Edward Gorey, por un lado, y a las collages humorísticos de Mariano Lucano.</p>
<p>En la contratapa, un texto del autor presenta el libro se presenta a sí mismo mejor de lo que podría hacerlo cualquier comentarista: <em>“A quien desee apagar el incendio de los bosques con el agua de un dedal. La brevedad de un texto no siempre implica rapidez en su ejecución. Un claro ejemplo son los epitafios: apenas una frase o unos versos, pero hay que vivir toda una vida para que al fin sea posible grabar en una piedra las palabras justas, definitivas”</em>.</p>
<p><a href="http://www.martincristal.com.ar"><strong>Martín Cristal</strong></a></p>
<p><em>(Córdoba, 1972) Es autor de  </em><strong>Las ostras</strong><em> (Caballo Negro, 2012), que ganó el premio Alberto Burnichón al libro mejor editado en Córdoba y </em><strong>Mil surcos</strong><em> (Caballo Negro, 2014); estas dos novelas forman parte de una tetralogía en proceso. Entre otros tíulos, también ha publicado las novelas </em><strong>Bares vacíos</strong><em> (México, 2001) –reeditada en Nueva York, en 2012– y </em><strong>La casa del admirador</strong><em> (Córdoba, 2007) –reeditada en México, en 2011–; y los volúmenes de cuentos </em><strong>Manual de evasiones imposibles</strong><em> (México, 2002), que ganó el Premio Iberoamericano de Cuento, y </em><strong>Mapamundi</strong><em> (Córdoba, 2005). Es autor del libro infantil </em><strong>El árbol de papas fritas</strong><em> (Córdoba, 2007). Colabora con artículos y relatos en medios gráficos de la Argentina y de México (país en el que vivió durante cinco años). Formó parte de la revista de géneros Palp (Llanto de Mudo) y fue jurado en distintos concursos literarios. También coordina grupos de lectura. En su blog, El pez volador, comparte apuntes personales sobre narrativa y comentarios sobre lecturas diversas.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><a href="http://www.elpezvolador.wordpress.com">www.elpezvolador.wordpress.com</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/dos-exquisitas-lecturas/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Viaje a lo inesperado</title>
		<link>https://marcha.org.ar/viaje-lo-inesperado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Mar 2019 11:44:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cesary Novek]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Córdoba]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Montes de Oca]]></category>
		<category><![CDATA[Hombre Lobo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Una lectura de Hombre lobo, de Fernando Montes de Oca, en Córdoba uno de los escasos autores que se ha dedicado a la ciencia ficción.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Cezary Novek.</p>
<p><em>Una lectura de Hombre lobo, de Fernando Montes de Oca, en Córdoba uno de los escasos autores que se ha dedicado a la ciencia ficción. </em></p>
<p>Aunque nuestro país puede jactarse de haber producido literatura abundante y destacada en los últimos doscientos años –y muy especialmente a lo largo del siglo XX– no puede decirse lo mismo sobre la literatura de géneros específicos, más abundante en otras tradiciones.</p>
<p>Cuando pensamos en la ciencia ficción se nos viene a la cabeza una larga lista de autores anglosajones, franceses e, incluso, polacos y rusos. Rara vez se piensa que Argentina tiene autores que cultiven la literatura de anticipación o que explore la especulación acerca de las relaciones entre la ciencia, la técnica y la sociedad. Están las obras de Eduardo Ladislao Holmberg, sí. Están los cuentos de Las fuerzas extrañas, de Lugones. Las novelas de H. G. Oesterheld. Algunas novelas y relatos de Bioy Casares. La obra de Pablo Capanna –tal vez uno de los autores vivos cuya obra no ha sido difundida ni estudiada con justicia– y de otros autores como Laura Ponce, Sergio Gaut vel Hartman o Eduardo J. Carletti, que además de escribir realizan un titánico esfuerzo de difusión, crítica y compilación para mantener viva la llama del género en nuestro territorio. También está la mucho más consagrada Angélica Gorodischer.</p>
<p>En Córdoba, uno de los escasos autores que se ha dedicado a la ciencia ficción –y de manera muy particular– es Fernando Montes de Oca. Técnico de formación, sabe tejer con facilidad un contexto en que cualquier idea, por disparatada que sea, puede ser verosímil. Pero no es la verosimilitud técnica ni la capacidad para urdir premisas originales lo que hace llamativa su obra sino el hecho de poder integrarlas a la realidad local de una manera tan natural que hasta se duda si se está leyendo una obra de ficción o una crónica de inventores y experimentos fallidos.</p>
<p>En <strong>Hombre lobo</strong> (Recovecos, 2018) despliega una colección de ideas que apelan a la nostalgia de esa Argentina industrial que no llegó a ser, a esa Argentina del Centenario en la que pululaban los escritores-políticos-humanistas-científicos-diletantes, y a la Córdoba contemporánea, desmantelada y distópica en la que cualquier cosa podría ser posible (y fallida, por ahorro en los costos de materiales). Y esto es lo que vuelve interesante la narrativa de Montes de Oca: que puede partir de un argumento o tópico del género para luego irse hacia cualquier lado. Los relatos son imprevisibles y el lector no sabe con qué puede encontrarse.</p>
<p>El cuento que da título al libro es el que inicia el recorrido y arriesga una no tan descabellada hipótesis sobre las apariciones de un lobizón en las inmediaciones de barrio San Vicente y el Parque Sarmiento en la década del ’80. Narrada en estilo periodístico, ya nos advierte que las historias de este libro van al grano y no pierden el tiempo con párrafos retóricos. <em>Patomisil</em> trata sobre las pujas y diferencias entre las diferentes áreas que integran la comisión encargada del diseño y fabricación de un nuevo tipo de arma: un misil con forma de pato.</p>
<p>Este cuento es un ejemplo de ese sabor que recuerda a un cóctel entre el delirio aireano y la burocracia de las historias de Leo Perutz. <em>Zaraboya</em>, uno de los más disparatados del libro, tiene formato de informe y propuesta comercial. Versa sobre una extraña planta que podría cambiar sustancialmente el modo de producir cultivos para diversos fines. <em>El cura bombardero</em> es una crónica muy interesante sobre un teólogo anarquista cuyo caso sentó un precedente en la jurisprudencia norteamericana respecto al terrorismo (y la consecuente paranoia, que se sugiere en el tono admonitorio del relato). <em>La valija azul</em> tiene que ver con un particular hallazgo en una fábrica y los prosaicos resultados del encuentro con algo tan extraño como un objeto radioactivo de función desconocida. <em>Buñuelos de manzana</em> es el retrato de una huelga de obreros que tiene ciertos guiños –aderezados con humor– a las gestas épicas de la lucha obrera en los ’60 y ’70. <em>Círculo vicioso</em> es un recuerdo juvenil con remate irónico sobre la masturbación en un colegio de varones regenteado por curas. <em>Tres caballos</em> narra el encuentro casual en Europa entre dos Argentinos. Uno de ellos comenta el propósito de su viaje: un estrambótico proyecto para denunciar a una empresa automotriz al Tribunal de la Haya. <em>Algo en México</em> está contado en segunda persona y es una llamada telefónica de un ex empleado de una institución pública que ha caído en desgracia y busca un favor de un viejo conocido (que no lo recuerda). <em>Kilómetro 14 y medio</em> es sobre un inmigrante misterioso que, harto de los robos constantes, ejecuta una sencilla y contundente venganza. <em>Conejo de peluche</em> es una despedida de solteros que termina en una situación desopilante. <em>Un juego de camisetas</em>, es un fresco nostálgico sobre un grupo de amigos que juegan al fútbol.</p>
<p>Ya en su libro anterior (<strong>El testaferro de los marcianos</strong>, editado por Llanto de mudo en 2007), proponía una trama demencial y atrapante sobre un pacto entre un municipio y unos alienígenas para extraer mineral a escondidas, entre otras cosas.</p>
<p>Los cuentos de <strong>Hombre lobo</strong> son una ruleta rusa que empujan al lector a un viaje hacia lo inesperado. Lo que puede ser ciencia ficción tal vez termine en una anécdota entre amigos así como una idea al almacén te puede llevar a descubrir mundos paralelos. Un artefacto puede no ser tal si no funciona como se espera así como un hombre lobo puede volverse necesario si la suficiente cantidad de personas comienza a creer en él. Esa clase de planteos desliza Montes de Oca –con disimulo, como si fuera un mensaje entre espías– en oraciones cortas y plagadas de datos duros que sellan de inmediato un pacto de lectura tan divertida como sorpresiva.</p>
<p><strong>Fernando Montes de Oca</strong></p>
<p><em>(Capital Federal, 1977) Técnico mecánico de nivel medio con estudios en ingeniería y a punto de recibirse de Técnico Mecánico Electricista (UNC). Obtuvo el Primer Premio en los concursos Matices del cuento 1999 (Revista Matices), Ficción Científica (Hoy Día Córdoba, 2007) y Jóvenes escritores de Ciencia (Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Provincia de Córdoba, 2011). Publicó en las antologías Es lo que hay (Babel, 2009), Antología Primer Certamen de Cuentos Cortos del Cordobazo (Edición Casa de los Trabajadores) y Palp, revista de géneros N°2 (Llanto de Mudo, 2014). Es autor del libro de relatos El testaferro de los marcianos (Llanto de mudo, 2007).</em></p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/viaje-lo-inesperado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Noches agitadas en Extremaunción</title>
		<link>https://marcha.org.ar/noches-agitadas-en-extremauncion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Mar 2019 19:14:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cesary Novek]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Una lectura sobre El humo y la ceniza, primera novela de Emanuel Rosso.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/Cesary-Novek">Cezary Novek</a></strong></p>
<p><em>Una lectura sobre El humo y la ceniza, primera novela de Emanuel Rosso. </em></p>
<p>Walter Reycielos es una especie de detective que reúne los rasgos comunes al arquetipo de investigador en la novela hard boiled: recio, afecto al sarcasmo y a la bebida destilada por partes iguales, con un pasado oscuro y tormentoso del que no puede desligarse, solitario y sensible, violento y reflexivo, tosco y complejo. Pertenece a una organización secreta cuyos objetivos apenas se traslucen en algunos comentarios ambiguos entre los personajes. Todo sugiere que es una agencia subterránea que se ocupa exclusivamente de los casos que involucran fenómenos paranormales. Reycielos busca a un colega –Baudracco– y tiene trabajo por hacer –investigar un asesinato de características misteriosas– en una localidad del interior de Córdoba que parece ser el epicentro de lo maldito desde la época de su fundación: Extremaunción.</p>
<p>Capítulo a capítulo se van sucediendo pequeñas historias que hasta se pueden leer de forma autónoma, como si fueran cuentos. En apariencia, no tienen más relación que la geografía común. La mayoría de los relatos tienen a Reycielos como testigo del horror. Mientras estas piezas se enhebran en silencio, fragmentos documentales extraídos de los archivos del Cónclave nos dan un paseo fugaz por el arsenal de reliquias mágicas de las que hicieron acopio durante más de un siglo. Y es que al final de todo los espera Cughall’a, una suerte de aproximación al mal absoluto, ese que repta entre lo más abyecto de nuestra oscuridad y que celebra con risa maliciosa cada vez que muere un niño de forma horrible.</p>
<p>En su primera novela, Rosso tira todos los cortes posibles de carne al asador. A saber:</p>
<p>-Detective atormentado al estilo Harry Angel (protagonista de la novela Falling Angel, de William Hjorstberg y que más tarde adaptada en 1987 por Alan Parker bajo el título de Angel Heart, conocida por aquí como Corazón satánico).</p>
<p>-Recreación de tópicos clásicos del horror con vuelta de tuerca al final al mejor estilo Alan Moore en la saga American Gothic de Swamp Thing.</p>
<p>-Agencia secreta de investigación parapsicológica cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos, con claros guiños a la A.I.D.P. de Hellboy.</p>
<p>-Creación de una mitología propia que mezcla elementos del folklore local junto a cosmogonías europeas y otras inventadas a la mejor manera de Lovecraft.</p>
<p>-Pequeño pueblo mal parido, desde sus comienzos,  en el que sucede absolutamente de todo y cuya historia es en sí misma otra novela de terror, como el Derry de It, pero desindustrializado y conservador.</p>
<p>-Un epígrafe antiquísimo e inquietante de Heráclito de Éfeso, que abre el libro de esta manera: <em>“La humanidad es una bestia irremisiblemente hipócrita, obtusa y cruel, a la cual no vale la pena intentar enseñarle nada”</em>.</p>
<p>Dicen que el secreto de la originalidad está en ocultar las fuentes. En el caso de Rosso, el mérito principal,  que alcanza con El humo y la ceniza,  es el de haber sabido combinar con sabiduría y moderación todos los ingredientes arriba mencionados,  sin pretender ocultar las influencias. Muy al contrario, la historia tiene guiños que constituyen una verdadera delicia para los entendidos, aunque sin dejar afuera a los no iniciados en el género. Otro acierto que tiene la novela es la manera en que hace equilibrio sobre la cuerda floja entre dos territorios bien delimitados: el policial y el horror sobrenatural. Pocas chances de lograr un resultado feliz podría tener un autor que debuta con un objetivo tan ambicioso. Rosso, no obstante, lo logra y esta novela no tiene mucho que envidiarle a cualquiera de los tomos que constituyen la “Saga de Charlie Parker”, del irlandés John Connolly.</p>
<p>Hay sólo dos aspectos, que podrían constituir la llamada pata floja de la mesa, y ambos son discutibles. El primero es que el protagonista, Reycielos, no acciona mucho. Por momentos es más periodista que policía. Sin embargo eso no es importante, ya que lo que interesa es más la manera en que el nos cuenta lo que ve que verlo pelear o saltar medianeras. El otro punto es que el final es algo precipitado y nebuloso, lo cual deja también el camino arado para una posible secuela. El protagonista es interesante y narra de manera entretenida y con estilo. Nos quedamos con ganas de saber más sobre El Cónclave.</p>
<p>Extremaunción parece no habernos mostrado aún todos sus secretos. Despiertan preguntas: ¿Qué pasa con las localidades vecinas? ¿Y Baudracco? ¿Y Cughall’a? ¿Qué bando ganó el duelo final? ¿O fue tablas? Por todas estas razones, una secuela sería más que bienvenida. En tiempos en que la autoficción, la literatura del yo y los imitadores de clásicos ahogan el mercado independiente por saturación, encontrar un autor con una historia para contar y un universo de personajes para presentarnos es un verdadero hallazgo. Es de esos hallazgos que refrescan y devuelven las ganas de seguir leyendo cosas nuevas.</p>
<p>El humo y la ceniza fue publicado en 2018 por Sello fantasma. Se trata de un proyecto editorial de Rubén Risso –quien fue parte de la recordada Colección Pelos de Punta, que puso el género de terror en primera plana durante 2015/16–. Con un catálogo algo desparejo en contenido (no todos los títulos están al mismo nivel) pero sumamente homogéneo en presentación (maquetaciones bellísimas, diseños cuidados) y eficiente en la  distribución (a nivel nacional), Sello fantasma ha logrado hacerse un lugar en el panorama nacional en muy poco tiempo. Además, junto a las editoriales independientes Santa Guadaña y Cineficción<strong>,</strong> conforma el colectivo De la Fosa<strong>.</strong></p>
<p><strong>Emanuel Rosso</strong></p>
<p>(General Baldissera, 1982) Estudió Cine y Comunicación Social. Obtuvo el segundo premio en el Concurso Literario H.P. Lovecraft (Revista Fabulantes, España) con su relato El arrullo de las bestias. Mantiene desde 2018 una columna literaria en el programa de radio Sintonía Fina, los lunes de 18 a 20 horas por 102.3 FM. El humo y la ceniza es su primera novela. Ficciones breves de su autoría se pueden leer en<em> :</em></p>
<blockquote>
<h3><strong><a href="http://www.cronicasdeextremauncion.blogspot.com">CRÓNICAS DE EXTREMAUNCIÓN</a></strong></h3>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/noches-agitadas-en-extremauncion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mágica lujuria</title>
		<link>https://marcha.org.ar/magica-lujuria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Feb 2019 12:07:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Culturas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cesary Novek]]></category>
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					<description><![CDATA[Una lectura sobre Shunga, el libro de Martín Sancia Kawamichi.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por <a href="http://www.marcha.org.ar/tag/Cesary-Novek">Cezary Novek</a></strong></p>
<p><em>Una lectura sobre Shunga, el libro de Martín Sancia Kawamichi. </em></p>
<p>En algún tiempo mítico e impreciso que fácilmente podríamos visualizar en el Japón medieval, un señor feudal llamado Kotaro acaba de enviudar. Como le ha sido negada desde niño la capacidad de llorar, decide contratar a las hermanas Izumi para que lloren a la difunta por él a cada hora del día y por cada rincón de la casa. El padre de las hermanas tuvo que entregarlas a un usurero a quien le había pedido un préstamo imposible de pagar. Este usurero, Kazuma, también es un fino artista del pincel y de la palabra. Tiene a las hermanas prisioneras arriba de un árbol y custodiadas por cuatro monos amaestrados que obedecen ciegamente sus órdenes. Día a día, el usurero-poeta refina sus ocurrencias para someter a las hermanas a diferentes situaciones que le sirven como disparador para escenas de un libro erótico que está escribiendo e ilustrando. Pero el señor Kotaro no va a renunciar fácilmente a su idea de tener actrices lloronas en su casa durante las 24 horas. Y parte hacia la residencia de Kazuma en compañía de su fiel Taru, mayordomo y lugarteniente que oculta en sí mismo un remolino de pasiones encontradas que no tienen nada que envidiarle al resto de los personajes.</p>
<p>Shunga narra una historia sobre el deseo desde el conflicto de intereses de una buena cantidad de protagonistas que toman la voz por turnos, lo que permite al autor tejer la trama a partir de la simultaneidad entre acciones e imágenes sensoriales. Lo más japonés que tiene el libro no es la historia sino la manera en que Sancia refina el lenguaje hasta convertir la novela en una retahíla de versos que destilan elegancia y sutil belleza.</p>
<p>En Shunga todos los personajes están a merced de sus apetitos y deseos. La crueldad y la ternura se entrelazan con el sadismo o el amor más extraño como un bello tapiz que cataloga diferentes maneras de existir a través del placer.  Todos ellos, de alguna manera u otra, anhelan convertir su deseo en belleza trascendental a través del arte. Algunos pintan, otros narran, otros cantan, pero todos crean y se recrean a través del sexo y la belleza. La prosa exquisita de Sancia –aunque también podríamos referirnos a la misma como música–sólo se ve opacada por momentos a causa de sus propios excesos: capítulos de factura perfecta y gran calidad visual –sintéticos y complejos, haciendo equilibrio entre lo delicado y lo sórdido– se alternan con otros pertenecientes a los cuadernos de notas de los personajes. Y es ahí en donde las listas de palabras o de sensaciones disipan el mágico perfume del Japón del medioevo para estrellarnos contra un pálido muro de Facebook en los que cualquier posteo ingenioso se pone al mismo nivel que un poema perfecto. Y viceversa.</p>
<p>¿Es por esto que Shunga deja de ser una buena novela? No tanto. Pese a ese detalle que le juega en contra –no siempre, por supuesto: algunas anotaciones de los personajes constituyen poemas y relatos de alta calidad y que se pueden leer en forma totalmente autónoma–, se trata de una obra compacta y que recoge en su cuenca lo mejor de la tradición literaria japonesa  injertada en la narrativa argentina contemporánea de manera ingeniosa y original.</p>
<p>El título hace referencia a un tipo de estampas eróticas y significa literalmente “imágenes de primavera”, entendiendo la misma como una metáfora del acto sexual. Este tipo de estampas tuvo su punto cúlmine en las xilografías <em>ukiyo-e</em> o “estampas flotantes” del período Edo (1603-1867), un género de arte visual muy vendido en su tiempo y que podría ser considerado un remoto antecesor del actual <em>hentai</em>. Otro acierto que tiene Shunga es la ausencia de ilustraciones internas, que son reemplazadas por descripciones de las pinturas, lo cual interpela al lector de manera lúdica. Lo mismo puede decirse de la decisión editorial de publicar la novela con tres portadas diferentes y coleccionables.</p>
<p>Shunga es, en síntesis, un libro que es música, narrativa y poesía a la vez que propone un imaginario propio y una manera particular de contar una historia en formato de bello objeto. No sería extraño que ocupe el lugar de clásico en un futuro cercano. La actual proliferación de obras con título en japonés –y que no son de Sancia– es un buen indicio de ello.</p>
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<h4><strong>Martín Sancia Kawamichi</strong></h4>
<h4><em>(Buenos Aires, 1973). Estudió el Profesorado de Lengua, Literatura y Latín en el Instituto Alicia M. de Justo y Realización Cinematográfica en el Cievyc. Publicó tres libros pertenecientes al género infantil: Breves historias de animales sabrosos, engreídos, enamorados, malditos, venenosos, enlatados, tristes, cobardes, crueles, espinosos… (y otras historias) (Editorial Sudamericana, 2009), Los poseídos de Luna Picante (Segundo Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil 2014) y 25 tarántulas (Editorial Sigmar, 2016). Participó, junto a Victoria Rigiroli, Diego Meret y Ezequiel Dellutri, del libro, Cuentos policiales para niños (Ediciones Lea, 2015). Fuera del género infantil, su novela Hotaru obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Novela Negra BAN! –Extremo Negro 2014–, y su novela Cachivaches (inédita) fue finalista del Premio Internacional de Novela Negra Córdoba Mata 2015. Coordina talleres y seminarios de literatura infantil junto al escritor Ezequiel Dellutri. Su novela Todas las sombras son mías obtuvo recientemente el Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil 2017.</em></h4>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/magica-lujuria/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Viaje a los confines de la locura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Jan 2017 03:40:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Cezary Novek Reseña de la La isla, tercera novela de Augusto Porporato, donde se indaga sobre la desintegración de la conciencia y el lenguaje como herramienta de supervivencia.  En La isla, el enigmático protagonista –a quien conocemos bajo la auto denominación de “El niño-dolor” – intenta prolongar su supervivencia a través de la palabra. [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><i>Por Cezary Novek</i></strong></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">Reseña de la La isla, tercera novela de Augusto Porporato, donde se indaga sobre la desintegración de la conciencia y el lenguaje como herramienta de supervivencia. </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En </span><i><span style="font-weight: 400;">La isla</span></i><span style="font-weight: 400;">, el enigmático protagonista –a quien conocemos bajo la auto denominación de “El niño-dolor” – intenta prolongar su supervivencia a través de la palabra. Privado del sueño, que trae el olvido y por lo tanto la pérdida de la propia identidad, el personaje principal alterna la enunciación permanente de su propio pasado con la descripción de lo que hacen otros prisioneros (a quienes llama por un adjetivo numeral, según su orden de llegada). Oculto en una caverna situada en una falsa isla, El niño-dolor desgranará ante el lector retazos de un pasado oscuro que explicarán parcialmente el abandono en ese lugar de condena y soledad. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La novela tiene una fuerte atmósfera –que de alguna manera recuerda el ominoso islote de </span><i><span style="font-weight: 400;">La piel fría</span></i><span style="font-weight: 400;">, de Albert Sánchez Piñol–, sostenida en gran parte por la sintaxis retorcida y circular del narrador. La prosa de Porporato mantiene de principio a fin un ritmo agobiante, claustrofóbico, que se va desintegrando junto con narrador mientras este intenta mantener sus átomos unidos a través del relato. La voz es reiterativa, obsesiva y transmite un tono de profundo dolor mucho antes de que la historia revele cualquier detalle sobre el origen de la condena.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los elementos de la trama son mínimos: un lugar, un narrador, dos o tres personajes. Las interacciones en la historia –a excepción de las que figuran en los flashbacks– son completamente inexistentes. El elemento ominoso, completamente invisible (y, tal vez por ello, aún más siniestro). </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Augusto Porporato indaga en su tercera novela sobre la desintegración de la conciencia y la búsqueda de la supervivencia a través de la palabra. De lectura árida pero atrapante, <em>La isla</em> explora el flujo de conciencia puro a niveles patológicos. Tiene un mecanismo circular, que avanza a fuerza de trazar espirales. En términos musicales, es una melodía obsesiva, un </span><i><span style="font-weight: 400;">ostinato </span></i><span style="font-weight: 400;">de pesadilla que se desarrolla en un </span><i><span style="font-weight: 400;">crescendo</span></i><span style="font-weight: 400;"> continuo hasta llegar al final, que de alguna manera también circular. Podría ser un cover del Bolero de Ravel arreglado por John Cage.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Escritor singular, Porporato despliega en su obra obsesión, precisión, música y complejidad. Sus novelas no son, a simple vista, de fácil lectura, pero después de algunas páginas el lector esmerado ve recompensados sus esfuerzos con la entrada a un mundo personal fascinante. Una pesadilla matemáticamente perfecta y mortífera. </span></p>
<p><em><span style="font-weight: 400;">Augusto Porporato nació en Córdoba, en 1973. Antes de ser escritor fue concertista de piano, actividad a la que se dedicó desde la temprana infancia. Cursó estudios de Traductorado de Alemán. Trabaja como corrector en el diario </span><b>La Voz del Interior</b><span style="font-weight: 400;">, donde también escribe la columna </span><span style="font-weight: 400;">A vuelo de pájaro</span><span style="font-weight: 400;">, en la que recomienda literatura clásica y contemporánea.</span></em></p>
<p><em><span style="font-weight: 400;">Publicó las novelas </span><b>Punto de fuga</b><span style="font-weight: 400;"> (El Emporio Libros, 2008), que fue finalista del Premio Planeta 2005 y del premio Emecé 2007 y </span><b>La crisálida</b><span style="font-weight: 400;"> (Viceversa, 2011). La primera trata sobre un niño cuya existencia transcurre bajo el mandato paterno de ser músico, pero también sobre el agotamiento, el hambre y sobre la vida de Paganini. La segunda, alterna dos situaciones que en apariencia no tienen relación –una tribu prehistórica y un neuropsiquiátrico en tiempos de la dictadura– para intercalar dieciséis historias que conforman una sinfonía monstruosa. Su última novela, </span><b>La isla,</b><span style="font-weight: 400;"> fue publicada por editorial Alción en noviembre de 2016.</span></em></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/viaje-los-confines-de-la-locura/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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