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	<title>cepo cambiario &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>Control de cambios: la vuelta de un clásico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Sep 2019 03:45:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[¿de qué hablamos cuando hablamos de control?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En pleno domingo de superclásico una alerta recorre los medios de comunicación: el<br />
gobierno publica un decreto de necesidad y urgencia en el Boletín Oficial. ¿Control de cambios? ¿cepo, cepito, corralito, corralón? ¿de qué hablamos cuando hablamos de control?</p>
<p><strong>Por Ivan Barrera</strong></p>
<p>El mediodía del domingo pronostica una linda tarde de sol, superclásico mediante, cerrando un fin de semana de descanso luego de una larga semana de crisis y turbulencias sociales, políticas y económicas.</p>
<p>En la antesala de un nuevo superclásico del fútbol masculino, los seguidores y las seguidoras preparan sus rituales habituales pre partido, mientras los noticieros muestran la más cruda fetichización de un partido de fútbol. Entre análisis de posibles formaciones, controles policiales, gestos de los jugadores y demás nimiedades de vital importancia, un cartel de urgente interrumpe las pantallas: el gobierno publicó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) en el Boletín oficial.</p>
<p>¿Un DNU un domingo? ¿un domingo de superclásico? La gestión que desde el primer momento gobernó mediante este sistema no deja de renovarse y reperfilar su estilo. Las semanas que prosiguieron a las PASO fueron duras, turbulentas y agudizaron día a día la crisis económica y de gobernabilidad de una gestión en el ocaso de sus días. Los últimos días despertaron viejos fantasmas latentes: entre la disparada del dólar, la carta de despedida del exitoso Nicolás Dujovne y el anuncio del cuasi-default, la confianza de la población y los mercados en el equipo económico parece taladrar el suelo, al punto de generarse una cuasi corrida bancaria el viernes último.</p>
<p>El Banco Central desangra sus reservas a ritmos aún mayores de los que predominaron en esta gestión. Sólo en el último mes cayeron en más de 12 mil millones de dólares y el pronóstico indica que este es solo el comienzo. Por esa razón, desde Casa Rosada diagramaron un DNU que buscaría “generar estabilidad cambiaria y proteger a los ahorristas”.</p>
<p>El DNU anuncia tres puntos fuertes: control de cambios para el dólar ahorrista, liquidación de divisas para exportadores y la autorización de pagar impuestos con bonos. Las segundas medidas competen más a grandes empresas, pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de control de cambios? ¿Es un nuevo cepo? Bueno, es y no es.</p>
<p>Cepo es un término económico que no conoció el estrellato hasta que los medios hegemónicos decidieron bautizar de ese modo al control de cambios impuesto durante el kirchnerismo. En ese entonces, el dólar turista y ahorrista estaban muy restringidos a la capacidad monetaria que tenía cada persona o entidad declarada a la hora de hacerse con las divisas. Al asumir la nueva gestión, se deja sin efecto este control de cambios, se permite la compra de USD 2 millones mensuales y se festeja como el primer gran éxito de gestión.</p>
<p>Pero a partir de este domingo todo cambia. El DNU superclásico anuncia el retorno del control de cambios. ¿Qué significa esto? Entre septiembre y diciembre solo se podrá acceder a la compra de USD 10 mil mensuales. Sin lugar a dudas, este monto sigue siendo elevado entendiendo la merma del poder adquisitivo de los salarios y la corrida cambiaria que llevó el dólar a $60. Sin embargo, ante la incertidumbre de los mercados y la constante posibilidad de una nueva corrida, el gobierno decretó que era necesario y urgente lanzar esta restricción un domingo.</p>
<p>Entonces, ¿puedo comprar dólares? Sí, hasta 10 mil sin pedir autorización al Banco Central. ¿Voy a poder retirar mis dólares? También, el flamante control de cambios hasta el momento no atenta contra los ahorros que efectivamente se encuentran en los bancos.</p>
<p>El DNU también especifica controles sobre las empresas. A las nombradas anteriormente, se le suma que ninguna empresa va a poder hacerse de dólares de forma especulativa. Es decir, para las operaciones corrientes de importaciones y pagos, no necesitarán ninguna autorización, pero no podrán anticiparse a futuras devaluaciones ahorrando en divisas.</p>
<p>Estas medidas buscan cerrar los grifos donde se suelen escapar los dólares. Principalmente su busca cortar con los dólares debajo del colchón de familias y empresas, así como también obliga a traer los dólares que las exportadoras mantienen en el exterior. Estas medidas están son un complemento de las anunciadas el jueves pasado por Hernán</p>
<p>Lacunza respecto al reperfilamiento (o cese de pago) de una parte de la deuda. El objetivo es retrasar lo máximo posible un posible default con los grandes tenedores de deuda y apaciguar las aguas en el mercado cambiario.</p>
<p>¿Es suficiente esta medida? El gobierno viene haciendo esfuerzos inconmensurables para ganar la confianza de los mercados, aún a costa de que todos los costos los cargue el pueblo, al cual parece haber resignado luego de las magníficas medidas anunciadas luego de las PASO. La eficacia del control dependerá del buen humor de los grandes jugadores y de la credibilidad que conlleva un DNU decretado un domingo y sin una presentación formal por parte de las autoridades. De todos modos, si no llega a funcionar, en un mes hay un nuevo superclásico.</p>
<p><!--/data/user/0/com.samsung.android.app.notes/files/share/clipdata_190901_214952_464.sdoc--></p>
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<p><a href="https://marcha.org.ar/control-de-cambios-la-vuelta-de-un-clasico/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El gobierno no nos hizo esperar para mostrarnos el cambio del que hablaba</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-gobierno-no-nos-hizo-esperar-para-mostrarnos-el-cambio-del-que-hablaba/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Dec 2015 03:04:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Afonso Prat Gay]]></category>
		<category><![CDATA[cepo cambiario]]></category>
		<category><![CDATA[devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Cantamutto]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
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					<description><![CDATA[Macri, semana uno]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Francisco J Cantamutto.</strong></p>
<p><em>Una semana. Es lo que tardó Macri en mostrar sus cartas, todas juntas y a la vez. Con una soberbia que sólo empata con la ignorancia de algunos de sus funcionarios, como Sergio Bergman, quien reconoció públicamente desconocer sobre la materia del Ministerio que quedó a su cargo (Ambiente y Desarrollo).</em></p>
<p>Sabiéndose en minoría en el Congreso, sin suficientes gobernadores de su lado y con más de la mitad del electorado en contra, optó por el camino de la sinceridad. Y éste consistió en incrementar el sesgo mayoritario del presidencialismo argentino. Sí, el discurso republicano duró menos que un suspiro.</p>
<p>Decreto a decreto avanzó el flamante presidente porque, según explicó el Ministro de comunicaciones Oscar Aguad, “una ley del Congreso no puede limitar la capacidad del presidente”. “Es tan absurdo”, sentenció el ministro ignorante de la Constitución. Tan ignorantes y soberbios que <em>fueron por todo</em> tratando de nombrar una Corte Suprema por decreto: la división de poderes quedó para los sueños mediáticos de Carrió.</p>
<p>El atropello de decretos tuvo en la economía uno de sus ejes. No sólo el ajustazo que pretendieron pasar “por error” en el sistema educativo, sino en las disposiciones sobre el comercio exterior anunciadas. A pesar de ser materia de discusión legislativa, como le recordaron a Cristina Fernández en 2008 las entidades del campo, el flamante <em>gerente de la Nación</em> Macri tuvo rienda suelta para animarse desde Pergamino, epicentro del poder sojero: desaparecen las retenciones para exportaciones de carnes, maíz, trigo y girasol, se reducen de 35% a 30% para la soja, se eliminan las Declaraciones Juradas Anticipadas. Como proclama libertaria, explicó el ministro Prat Gay que “el que quiera importar, o exportar, o comprar dólares, lo va a poder hacer, nadie lo va a perseguir”. Por eso el anuncio se completó frente a la Unión Industrial, cuando explicó que ahora las mercancías serían libres de entrar al país cuando quisieran: sobre 19.000 productos, se libera el comercio de 18.000. Un gesto de velocidad y profundidad de apertura que sólo puede compararse con el frenético impulso de Menem por implementar la Convertibilidad.</p>
<p>Los empresarios PYME salieron de inmediato a explicar que esto implica una competencia que no pueden enfrentar. En un mundo en crisis, sin demanda, inundado de bienes producidos basándose en salarios bajos, la apertura implica una oportunidad de negocios para las grandes multinacionales. Siempre siguiendo las declaraciones de los dirigentes PYME, se espera que esto impacte negativamente en su capacidad de emplear mano de obra, lo que significa, en buen criollo, despidos y caída de la demanda agregada. Escenario que se acoplaría con el ya existente de recesión en la cadena automotriz, donde pululan suspensiones y recortes de horas extra.</p>
<p><strong>Devaluación, la estrella de la película</strong></p>
<p>Pero la verdadera estrella en el firmamento PRO-Cambiemos es la liberación de los controles de cambios (el mal llamado “cepo”). A partir del jueves, se pueden comprar sin trabas ni regulaciones los dólares que cada quien pueda pagar, hasta el límite de los dos millones para atesoramiento. Un verdadero cambio en las libertades básicas. Y una vez quitadas las trabas a la demanda, el efecto obvio esperado es un aumento del precio de la divisa: esto es, una devaluación. Según estimaciones del gobierno al hacer el anuncio, su nuevo nivel rondaría los 14-15 pesos por dólar (en una curiosa simetría multiplicada por diez del paso del uno a uno de la Convertibilidad al 1,40 de Duhalde, que duró un mes). Para pasar la prueba de fuego del día uno, el gobierno había arreglado antes con los operadores fuertes del mercado. En calidad de urgente, negoció nueva deuda –en condiciones que aún desconocemos– con la oligarquía financiera mundial (la vieja casa de Prat Gay JP Morgan, Citibank, Deustche, HSBC y Goldman Sachs), una extensión de los créditos con China, y la liquidación en el mercado de la producción retenida por el agro (que con la devaluación, incrementó sus ingresos en un 40-50%, sin correlato alguno en sus esfuerzos). En total, al menos 17.000 millones de billetes verdes para auxiliar los algo más de 28.000 que hay en el Banco Central. Negocian frente a los poderes mundiales otras vías de crédito, volviendo a la ruleta de la deuda bajo el eufemismo de “inversiones”.</p>
<p>La devaluación, por supuesto, no era ninguna campaña de miedo, sino una previsión concreta de lo que iban a hacer. Sólo por eso tiene sentido cuestionar la acción del ex presidente del Banco Central, Vanoli, por vender dólares a futuro al precio que se votó en el presupuesto nacional: porque de ganar, Cambiemos quería un dólar más caro, como están demostrando ahora. Está por verse que este paquete de arreglos sea suficiente para contener la demanda, evitando lo que se conoce como “overshooting”: que el precio del dólar se pase de largo antes de entrar en la curva y volver a su senda. El nuevo presidente del Central, Sturzenegger, ha ofrecido como prenda de cambio para contener esta demanda un aumento en las tasas de interés (llegaron al 38% en las tasas de referencia): de rendir más los depósitos, se espera que esos pesos no vayan a los dólares. Con la misma lógica, Duhalde llegó a emitir letras al 129% de interés en junio de 2002.</p>
<p>La devaluación, también por supuesto, se pasará en alguna medida a lprecios. Como los operadores más fuertes ya hicieron este pase a precios por adelantado en noviembre –gracias al aviso previo de Prat Gay–, ahora se pueden sentar en la mesa con el gobierno a negociar <em>menores </em>aumentos. Retrotraer precios a noviembre es un cuento de hadas, como los propios grandes empresarios dieron a entender. A pesar de dar continuidad al programa de Precios Cuidados, el nuevo gobierno lo estaría reduciendo a la canasta básica de alimentos, y quitaría así gran parte de los 512 productos actuales. Y además, pretendiendo ocultar el sol con la mano, en el colmo del cinismo, anunció no publicar los datos de inflación de diciembre. La suba de tarifas de los servicios comenzará a sentirse a partir del siguiente bimestre. Mientras tanto, las y los laburantes deberemos esperar para recomponer nuestros ingresos: las paritarias comienzan recién a partir de febrero.</p>
<p>Esta liquidación del salario a favor de los grandes exportadores y la renovación del negocio de la banca representan un importante retroceso social, que se empezará a sentir en los meses que siguen. Está por verse que esto impulse el empleo, como sugieren los defensores de la medida.</p>
<p>Cambiar, cambiamos: para peor. Esta primera semana de arrebato lo atestigua.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-gobierno-no-nos-hizo-esperar-para-mostrarnos-el-cambio-del-que-hablaba/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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