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	<title>Cecilia Sánchez &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>La ciencia, al borde del colapso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 May 2019 17:51:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[La situación del sector de ciencia y tecnología es crítica. A los recortes en la planta de investigadores y investigadoras del CONICET, apoyándose en un brutal ajuste presupuestario, se suma la precarización de cientos de becarios y becarias. Los funcionarios del gobierno abordan el problema con la liviandad y el cinismo característico de la gestión cambiemita.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>La situación del sector de ciencia y tecnología es crítica. A los recortes en la planta de investigadores y investigadoras del CONICET, apoyándose en un brutal ajuste presupuestario, se suma la precarización de cientos de becarios y becarias. Los funcionarios del gobierno abordan el problema con la liviandad y el cinismo característico de la gestión cambiemita.</em></p>
<p><strong>Por Cecilia Sánchez* | Foto de Leandro Teysseire</strong></p>
<p>En una entrevista reciente publicada en el diario Clarín, el secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva Lino Barañao sostuvo, con la despreocupación y el cinismo que lo caracterizan, que por más que hoy en día se defienda el derecho a contar con financiamiento para investigar en ciencia y técnica, esto no siempre fue así. El exministro también se aventuró a sugerir que los investigadores e investigadoras argentinas deberíamos salir a formarnos en el exterior y dejar de aspirar a incorporarnos al CONICET como si se tratara de la única vía para continuar con nuestras carreras científicas. Un doctor, afirmó Barañao, puede ingresar “a la universidad, al INTA, donde sea”.</p>
<p>Estas polémicas declaraciones suscitaron de inmediato el unánime repudio de la comunidad de ciencia y técnica porque quienes nos desempeñamos como trabajadores y trabajadoras del CONICET sabemos que la dura crisis que atraviesa el sector se expresa en una realidad bien distinta de la que plasman los dichos del secretario.</p>
<h3><strong>Política de desmantelamiento</strong></h3>
<p>A comienzos de abril, unos pocos días antes de que fuera publicada la nota a Barañao, se dieron a conocer los resultados de la última convocatoria a la Carrera del Investigador (CIC) de CONICET. Los números fueron verdaderamente escandalosos: sobre un total de 2595 postulantes, el directorio del organismo resolvió aprobar el ingreso de sólo 450: apenas un 17,3%. Esto implica que 2145 investigadores e investigadoras que fueron formadas por el Estado argentino, a través de becas de doctorado y posdoctorado a lo largo de entre cinco y ocho años, hoy se quedan sin posibilidades de seguir trabajando para el CONICET y de continuar sus líneas de investigación.</p>
<p>Se trata, de esta manera, del despido encubierto de cientos de profesionales altamente calificados que vienen trabajando en el CONICET de manera precaria y que ahora quedan en la calle, expulsados y expulsadas del sistema científico por causa de las feroces políticas de ajuste del gobierno macrista y, particularmente, por el brutal recorte sobre la investigación y la educación pública.</p>
<p>Si bien una de las promesas de campaña de Cambiemos había sido llevar la inversión del país en ciencia a un 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI), el financiamiento que recibió el sector en 2018 se correspondió con apenas un 0,26%. Uno de los aspectos más graves de una política de ajuste que se orienta hacia el desmantelamiento del CONICET y del sistema científico-tecnológico en su conjunto es que ésta impacta con mayor fuerza sobre las y los trabajadores más precarizados del sector: las y los becarios.</p>
<h3><strong>La precarización como modelo</strong></h3>
<p>El drástico recorte en los ingresos a CIC, que implican la incorporación a la planta permanente del CONICET, solo es posible porque desde hace ya largos años, previos a la asunción de Macri, el sistema científico se cimenta sobre la base de la precarización de cientos de investigadores e investigadoras que nos desempeñamos como becarios y becarias, ya sea de doctorado o de posdoctorado. Como tales, no somos reconocidas como trabajadoras por el CONICET y no contamos, por lo tanto, con derechos laborales básicos como aguinaldo, aportes jubilatorios, obra social extensible al grupo familiar y licencias por enfermedad.</p>
<p>Debemos dedicar un mínimo de cuarenta horas semanales al desarrollo de nuestras tareas de investigación y somos impedidos de tener otros trabajos porque las becas solo son compatibles con cargos docentes, bajo el argumento de que “somos estudiantes” o de que “nos estamos formando”. El CONICET se empeña en negar nuestra condición de trabajadores y trabajadoras. Aunque realizamos tareas análogas a las que le corresponden a cualquier investigador de planta (publicamos <em>papers</em>, participamos de congresos especializados, formamos parte de grupos de investigación), somos tratadas muchas veces como “privilegiadas y privilegiados” por poder acceder a una beca de investigación, cuando en realidad se trata de todo lo contrario: nuestro trabajo se desarrolla bajo condiciones sumamente precarias y esto implica que cotidianamente quedamos expuestos a numerosas situaciones de desigualdad, injusticia, maltrato o violencia.</p>
<p>El ajuste no solo se expresa en los cientos de despidos motivados por el recorte presupuestario, sino también en un preocupante retroceso sobre derechos adquiridos por el colectivo de becarios y becarias tras años de lucha. En los últimos meses, las autoridades del CONICET se excusan en la falta de presupuesto para negarse a responder solicitudes que hasta hace poco solían resolverse favorablemente. El directorio del CONICET viene rechazando numerosos pedidos de licencias por maternidad de becarias, escudándose en mecanismos discrecionales y recurriendo a argumentos totalmente arbitrarios, en una decisión política repudiable que no hace más que perpetuar las desigualdades de género existentes en nuestra sociedad. El organismo también se ha negado a otorgar solicitudes de licencias por enfermedad y no ha intervenido frente a casos de abusos de poder sufridos por becarios y becarias. Estos casos no remiten a situaciones puntuales o excepcionales, sino que ilustran las condiciones de extrema precarización bajo las que nos desempeñamos como becarias y el modo en que las consecuencias del ajuste repercuten todavía con mayor fuerza sobre quienes no somos reconocidos plenamente como trabajadores.</p>
<h3><strong>Salarios de miseria y condiciones de trabajo deterioradas</strong></h3>
<p>Otra señal de la acuciante crisis presupuestaria que atraviesa el sector de ciencia y técnica, y el CONICET en particular, es el creciente deterioro del poder adquisitivo de nuestros salarios: los becarios y becarias cobramos cuatro mil pesos por debajo de la canasta básica, que hoy está en $28.750. También los trabajadores administrativos del CONICET perciben salarios que se ubican por debajo de la línea de pobreza. La devaluación, la inflación sin freno y los aumentos en las tarifas de los servicios no solo licúan el poder adquisitivo de los magros salarios de los y las trabajadoras de ciencia y técnica, sino que también impactan negativamente en el funcionamiento de los laboratorios e institutos de investigación. Al no recibir financiamiento suficiente, muchísimos lugares de trabajo se encuentran prácticamente al borde del cierre porque no cuentan con fondos para comprar insumos y materiales ni para pagar las cuentas de electricidad o de gas o bien los servicios de limpieza y seguridad. La situación es tan grave que en algunos institutos se solicita incluso a los y las becarias e investigadores que aporten dinero de sus salarios para afrontar los gastos de funcionamiento.</p>
<h3><strong>La organización frente al ajuste</strong></h3>
<p>¿Qué opciones quedan ante este preocupante panorama? Para algunos y algunas la alternativa es buscar trabajo en el extranjero. Para muchos otros, sin embargo, la denominada “fuga de cerebros” no es una opción viable: los y las investigadoras que tienen familias e hijos a cargo no pueden relocalizarse fácilmente en otro país, y en esos casos se ven forzados a buscar trabajos en otros sectores, principalmente la docencia, donde también probablemente vayan a ser contratados y contratadas bajo condiciones precarias.</p>
<p>Pero si algo queda claro frente a este brutal recorte en ciencia y técnica es que los y las trabajadoras siguen en pie demostrando su capacidad de organización y movilización. Fue ese camino el que condujo a alcanzar algunas importantes conquistas en materia de derechos laborales para becarios y becarias (por ejemplo, la obtención de obra social y el derecho a licencias por maternidad, todavía mejorables), y fue también gracias al masivo proceso de lucha desencadenado a partir de diciembre de 2016 que fue posible revertir los quinientos despidos de entonces a través de la incorporación de doctoras y doctores a las universidades y a otros organismos de ciencia y técnica.</p>
<p>En el último tiempo se han llevado adelante incontables medidas de lucha que demuestran la potencia colectiva para organizarnos por nuestras reivindicaciones y seguir peleando contra el ajuste y por la conquista de mejores condiciones de trabajo para hacer ciencia en y para nuestro país: asambleas abiertas y movilizaciones al Polo Científico, al Congreso y a Plaza de Mayo; ferias de ciencia y <em>performances</em> que lograron atraer la atención de los grandes medios de comunicación; petitorios, plenarios y encuestas nacionales para poner en común los problemas a los que nos enfrentamos cotidianamente en nuestro trabajo. Como ha quedado demostrado en experiencias anteriores, es solo a través de la profundización de la participación activa y la organización horizontal de los y las trabajadoras de ciencia y técnica que será posible poner un freno al ajuste y construir colectiva y democráticamente los lineamientos de una política científica que esté al servicio de las necesidades del conjunto de la sociedad.</p>
<p><strong><em> </em></strong><strong><em>*Becaria doctoral del CONICET. Delegada de <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://www.facebook.com/jovenescientificosprecarizados/">Jóvenes Científicxs Precarizadxs Bs. As.</a></span></em></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-ciencia-al-borde-del-colapso/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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