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	<title>capitalismo &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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		<title>¿El fantasma del comunismo recorre la Argentina?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 May 2020 12:55:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
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					<description><![CDATA[En las últimas horas se desarrolló en las redes un fuego cruzado entre diferentes personas del espectáculo y la política entorno a la supuesta práctica comunista del gobierno actual. En las próximas líneas abordamos cuál es el asidero real de estas acusaciones. ¿El gobierno es comunista? ¿Se está desarrollando una nueva avanzada anticomunista en nuestro país?]]></description>
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<p><em>En las últimas horas se desarrolló en las redes un fuego cruzado entre diferentes personas del espectáculo y la política entorno a la supuesta práctica comunista del gobierno actual. En las próximas líneas abordamos cuál es el asidero real de estas acusaciones. ¿El gobierno es comunista? ¿Se está desarrollando una nueva avanzada anticomunista en nuestro país?</em></p>



<p><strong>Por <a href="https://twitter.com/agusbontempo">Agustín Bontempo</a></strong></p>



<p>“Si esto no es comunismo, ¿qué es?”, lanzó Maximilano Guerra desde sus redes sociales hace tan solo unos días. Desde varias semanas, ya se podía leer a usuarios y usarías de twitter jactarse de un análisis pormenorizado para concluir que el gobierno de Alberto Fernández es comunista aunque con una particularidad: esa característica lo hacía un mal gobierno, en contra de los intereses de los sectores populares.</p>



<p>Sin embargo aquí nos hacemos algunas preguntas: ¿hay una campaña anticomunista en la Argentina? ¿Es el comunismo un mal sistema político? ¿Es el gobierno que encabeza Alberto Fernández de orientación comunista?</p>



<p>Empecemos.</p>



<p><strong>1-La larga marcha anticomunista</strong></p>



<p>Si las y los comunistas han lanzado desde siempre sus cuestionamientos al régimen de explotación capitalista, podíamos esperar que ocurra lo mismo a la inversa.</p>



<p>Lo primero que vamos a refutar desde estas líneas es que se esté llevando adelante una campaña anticomunista. Para ser preciso, no hay ninguna campaña que no sea la continuidad de los incontables intentos de dar por tierra con el comunismo.</p>



<p>Karl Marx y Friedrich Engels avizoraron en las primeras páginas del Manifiesto Comunista que “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases”, aportando de esta manera una frase tan clara como irrefutable, al menos al hablar de la historia de las sociedades que conocemos. Esto lo podemos comprobar con una simple mirada sobre los regímenes de explotación que precedieron a las democracias y la conformación de los Estados-Naciones y que por supuesto continúa en nuestros días en cada rincón de la tierra.</p>



<p>Pensemos en algunos hitos. En la Comuna de Paris que se extendió durante 60 días en 1871, se avanzó como nunca antes en la historia en derechos para las y los trabajadores, con reformas que ampliaban derechos, promovían la autogestión de las fábricas, solo por mencionar algunos casos. El ejemplo de la Comuna era perfecto para los sectores populares pero un peligro para el gobierno central, quien luego de enfrentamientos y una represión feroz, dejó trunco aquel proceso. En aquel momento, el anticomunismo se expresaba de esa manera.</p>



<p>En nuestro siglo, tenemos muchos casos pero nos detendremos en algunos de los más emblemáticos. El primero de ellos la Revolución Rusa de 1917, tal vez la más grande de todos los tiempos. En la República de los Soviets que dirigía Lenin y Trotsky, se puso en pie el proyecto más osado de nuestro tiempo. El proceso revolucionario es sumamente apasionante para estudiarlo, sin embargo solo pensemos en las campañas a nivel mundial en contra de este faro, que se daba en una región poco esperada pero que iluminaba las luchas obreras en todo el mundo. Los medios de comunicación ya tenían formatos extendidos y, en general y como ahora, estaban mayoritariamente bajo el control de sectores acomodados (aunque en una escala mucho menor que la actual).</p>



<p>Las razones para que el capital tiemble eran evidentes. No solo era el primer gobierno obrero del mundo, que había derrocado a los zares, que ponía las fábricas y la producción en manos de sus trabajadores y trabajadoras, avanzaba en derechos esenciales como el aborto legal (hecho aun vacante en nuestro país 100 años después). El problema era mayor: ponía de manifiesto que sí era posible una sociedad sin explotadores ni explotados.</p>



<p>De aquel proceso se desprende un período que tiene una mirada en dos sentidos y es el ascenso de Stalin tras la muerte de Lenin y la persecución y proscripción de Trotsky y sus seguidores. El stalinismo es un modelo que abandonó rápidamente el proyecto de la Revolución y sin embargo se constituyó como el polo de oposición al capitalismo en todos los sentidos. El régimen stalinista fue tan brutal que sentó las bases para construir críticas a diestra y siniestra sobre los fracasos del comunismo y su supuesta característica totalitaria. Esa acusación al sistema es falsa pero sin duda dio en la tecla para profundizar las campañas anticomunistas que se expandirían por el mundo capitalista.</p>



<p>Durante los años de la Guerra Fría es donde más se verificaría esta cuestión, que por supuesto fue transversal. La Revolución Cubana que terminaba con la dictadura de Batista y cambiaba todo lo que debía ser cambiado, pero que desde su inicio fue azotada por intentos de invasión militar, bloqueos económicos y por supuesto una extendida campaña de injurias contra el proceso revolucionario. Cada levantamiento en Nuestra América corrió la misma suerte: los sandinistas en Nicaragua, el Frente Martí de Liberación Nacional en El Salvador, el PRT-ERP en Argentina, solo por mencionar algunos casos.</p>



<p>Hacemos referencia a las campañas que se han montado en contra de estos procesos, independientemente de los avatares políticos de cada coyuntura.</p>



<p><strong>¿Y más acá en el tiempo?</strong></p>



<p>Luego de la caída del Muro de Berlin y la disolución de la Unión Soviética, el <em>Fin de la historia</em> de Francis Fukuyama sería el nuevo concepto para propagar las campañas anticomunistas. Basada en una supuesta derrota del comunismo a manos del capitalismo luego de la Guerra Fría, esta idea trataba de dejar en el olvido las grandes victorias del pueblo organizado como en Cuba, pero también las luchas que se sucedieron en adelante, como si los movimientos sociales no tendrían proyectos políticos ahincados en un mundo sin desigualdades, o que las organizaciones revolucionarias hubiesen abandonado sus planes cuando en realidad seguían construyendo organización, e incluso los aspiraciones ancladas en el Socialismo del Siglo XXI, que más allá de sus propias contradicciones, aun hoy siguen construyendo un horizonte que nos permita pensar en el bienestar para todo el mundo.</p>



<p>Cada período histórico pudo combinar las herramientas a su alcance según el desarrollo específico. Así como hace 150 años era casi exclusivamente con represión, el impulso de las industrias culturales trajo algunas novedades.</p>



<p>Uno pensaría que en Argentina ha sido Miguel Angel Pichetto quien supo instalar, desde una mirada fascista, varias ideas entorno al comunismo al mismo tiempo que aseguraba que se trataban de conceptos obsoletos para luego ser vitoreado por los grandes medios de comunicación con citas, notas y hasta artículos de opinión. Hoy esto es retomado por la escuela de Milei o Espert al hablar de tiempos anacrónicos, pero también están los temerosos de un futuro magro en manos del comunismo, como Guerra pero también Sebrelli e incluso Patricia Bullrich.</p>



<p>¿Pero que hay en todo esto? Más de un lector o lectora podrá hacer memoria y darle una vuelta a algunas de las producciones que se han visto en estos años. No es solamente Hollywood y la obligación de colgar una bandera norteamericana en cada film y producir superhéroes irreales que salvan al mundo. También es <em>Chernobyl</em>, de Craig Mazin, que tras intentar mostrar los límites de la burocracia soviética de los últimos años, no escatimó en mostrar a Lenin cada vez que pudo, trazando un hilo conductor claro: esto pudo pasar con el Comunismo en ese momento, pero estos son los hijos de Lenin.</p>



<p>Las industrias culturales no se han guardado nada. La última temporada de la exitosa serie Stranger Things, también construye una idea del Comunismo anclada en unos espías burócratas, desalmados y, por supuesto, principales responsables del mal que azota la pequeña localidad de Hawkins en la década de los 80.</p>



<p>Estos son algunos ejemplos pero basta con ver los documentales en Netflix sobre Trostky o Cuba, las miniseries sobre hechos políticos contemporáneos y cada pequeña distorsión que aparece en todas las plataformas existentes.</p>



<p>En síntesis. La hipótesis de estas líneas es que no existe algo tal como una campaña anticomunista en la actualidad porque en realidad aquí y en todo el mundo, siempre la hubo más allá de formatos y resultados. Al final del artículo, veremos si la confirmamos o no.</p>



<p><strong>2-¿Es el comunismo un mal sistema político?</strong></p>



<p>No. Si hay sectores que construyen esta idea, otros tenemos la obligación de negarlo y construir al menos una aproximación para justificar la posición.</p>



<p>Así como el capitalismo es un sistema basado en la competencia individual que, por consiguiente, genera desigualdades y explotación, el comunismo se define como un sistema basado en la igualdad de las personas y que en oposición a la competencia y a la explotación, propone la solidaridad y el fin de las injusticias (o como lo llaman desde la otra vereda: los resultados lógicos de la organización social).</p>



<p>El problema principal del capitalismo no es que simplemente algunos tienen más y otros menos, sino que esto ocurre de una manera tan grosera que muy pocos tienen mucho y las grandes mayorías no tienen nada. Por ejemplo, en Argentina Paolo Rocca, dueño de Techint, posee una de las fortunas más grandes del mundo valuada en 8 mil millones de dólares, mientras solo en la ciudad de Buenos Aires más de 300 mil personas viven en villas o asentamientos y alrededor de 10 mil personas son indigentes. Es sabido que no todo el mundo tiene las mismas posibilidades pero incluso si de eso se tratara, sería bastante llamativo creer que Rocca trabajó lo suficiente como para tener esas riquezas mientras estas miles de personas se dedicaron simplemente a holgazanear. Esta contradicción deja al descubierto la falacia meritocratica del capitalismo y, por el contrario, pone de manifiesto la necesidad de un sistema que garantice el bienestar de todos sus ciudadanos y ciudadanas.</p>



<p>En esta disputa el capitalismo siempre fue desleal. No suele decirnos en la cara sus verdaderas intenciones sino que las deposita en lugares externos, espacialmente en sus propios enemigos.</p>



<p>Habitualmente nos dicen que “el comunismo fracasó”, en referencia al fin de la URSS. Bueno, Los Simpsons lo explicaron bien: Lenin está listo para salir de su morada y patear varios traseros, especialmente a quienes hablaron del comunismo en su nombre para construir cualquier otra cosa.</p>



<p>Hablar de comunismo no es lo que con tanto esfuerzo nos hicieron creer. No es hambre ni miseria. No son dictadores señalando desde sus sillones a quién perseguir y a quien no (acusación extraña siendo el capitalismo quien nos ha dado a los más brutales dictadores en todo el mundo). Tampoco es un sistema que redondea para abajo. Partiendo de la base de no proponer la competencia entre personas, la aspiración es a un sistema que, como decía Rosa Luxemburgo, “seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.</p>



<p><strong>3-¿El gobierno argentino es comunista?</strong></p>



<p>No. Ni lo quiere ser y está en su derecho. Hace pocas horas lo confirmó Alberto Fernandez: “Un sistema más justo no es perseguir a nadie, ni esas ideas locas de que queremos quedarnos con las empresas y castigar a los ricos. No, queremos un país más justo”. Bueno, lo afirmó cayendo en la misma tergiversación que denunciábamos en las líneas anteriores, pero se distanció.</p>



<p>Ahora bien, vamos a confirmar nuestra hipótesis: no existe una campaña anticomunista y esto es porque quienes propagan esa posición, en realidad están montando una campaña contra el gobierno.</p>



<p>En lo que se refiere a la lucha política en los marcos de la democracia, se suelen usar diferentes estrategias retóricas. Con aciertos y errores, así se va trazando el terreno político. El problema entonces no es que el gobierno sea comunista (¡bueno sería!), sino que el comunismo en el plano discursivo ha sido desacreditado históricamente y en nuestro país ha calado muy profundo. Son las y los comunistas quienes defienden sistemas de hambre y persecución, también son quienes defienden delincuentes porque son unos garantistas que no quieren que existan cárceles. Son los comunistas quienes le quieren sacar las empresas a esas personas que las construyeron a pulmón, como Rocca o&nbsp; Magnetto, por supuesto que para mantener vagos. Han sido los comunistas quienes cortaron las calles, quemaron iglesias y lastimaron a la policía simplemente porque no trabajan y quieren joder a la gente. Y en estos tiempos de COVID19, sobre todo, son quienes quieren destruir la economía a cualquier costo para poder instaurar un régimen de terror. Pues bien, si todo eso son los comunistas, que mejor que aquellos sectores que perdieron las riendas del Estado por su propia incapacidad (o capacidad de destruirlo todo), recurran a la lógica de “Gobierno comunista” si es todo lo malo que se ha construido.</p>



<p>Es por esta razón que consideramos que la oposición vinculada a la derecha, al neoliberalismo o a los sectores conservadores, no están en esta oportunidad atacando directamente al comunismo (aunque también por la tangente porque, sin duda, son sus peores enemigos), sino que recurren a esta estrategia como una más en la lucha por el poder político, que, evidentemente suelen difundirse gracias a repeticiones seriales de personas públicas y de a pie, quien sabe sustentado en qué. </p>



<p>Está claro que la recurrencia a estas estrategias están ancladas con un sesgo ideológico determinado y que, por supuesto, hay sectores que con mucha convicción propagan odio anticomunista, pero creemos que hay otro objetivo encubierto que, de tener éxito, <em>mataría dos pájaros de un tiro</em>.</p>



<p>Se sabe que cuando no hay nada de que valerse o estar orgullosos y a falta de propuestas, desacreditar y más en base a falacias, siempre es una buena opción.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-fantasma-del-comunismo-recorre-la-argentina/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Coronavirus: salir de la banalidad y mirar al mundo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/coronavirus-salir-de-la-banalidad-y-mirar-al-mundo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ignacio Marchini]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Apr 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Paula Marangoni]]></category>
		<category><![CDATA[Angela Davis]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
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					<description><![CDATA[Entre la resignación provisoria y la adaptación mecánica. Reflexiones al filo de la banalidad en épocas de encierro.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Entre la resignación provisoria y la adaptación mecánica. Reflexiones al filo de la banalidad.</em></p>



<p><strong>Por Ana Paula Marangoni | Ilustraciones de Francisco Solano López</strong> <strong>(El Eternauta)</strong></p>



<p>En marzo de 2019, Angela Davis<a href="#_edn1"><strong>[i]</strong></a> tocaba las tierras charrúas y daba una conferencia en Uruguay. Todo lo que decía, parecía anticiparse de alguna manera a la situación actual.<a href="#_edn2"><strong>[ii]</strong></a></p>



<p>Hoy, en medio de la pandemia y la cuarentena de la que, como dijo nuestro presidente, conocemos su comienzo, pero no su fin, todo empuja hacia adentro, mientras las capas tectónicas de nuestro sistema parecen eclosionar (aunque aún no sepamos muy bien hacia dónde).</p>



<p>Mientras nuestras individualidades entran en crisis por el aislamiento, el miedo a la muerte y la incertidumbre hacia el futuro en todos los planos, cuesta salir del agujero interior y mirar un poco más allá. No es para menos. Una rutina de trabajo online (en el mejor de los casos), maratón de series, encuentros virtuales fragmentados por la angustia y el tedio, y la ronda diaria de noticias y memes, en loop, hacen del día a día una tarea que requiere un agobiante esfuerzo. Nuestras vidas, tal como las conocíamos, quedaron suspendidas como viejos satélites en la órbita de la Tierra. Cuesta definirse entre la entrega provisoria al presente, con la esperanza de que esto, tarde o temprano pasará, y la apuesta por una adaptación sin cuestionamientos, acaso más peligrosa y corrosiva que la alternativa anterior.</p>



<p>En estos momentos, cuesta salir de la banalidad. Porque ver y comprender lo que está sucediendo es profundamente desgarrador. En un texto reciente titulado “La ansiedad”, la escritora Mariana Enríquez hablaba de un duelo silencioso. Duelamos algo que no sabemos que es. Desconocer absolutamente qué comienza y qué termina para siempre, es una conjunción inaguantable para cualquier ser humano.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img width="730" height="487" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.27.29.jpeg" alt="" class="wp-image-49116" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.27.29.jpeg 730w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.27.29-615x410.jpeg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.27.29-640x427.jpeg 640w" sizes="(max-width: 730px) 100vw, 730px" /></figure>



<p>Pero la banalidad, como una crisálida precaria que se ha construido con esmero, se desgarra sola en girones, sin que forcemos la salida a la conciencia. Algunos pensadores proponen la hipótesis de que esta es la expresión de un capitalismo en crisis. Y lo es, pero nada indica que de esta crisis saldremos mejores.</p>



<p>Sin entrar en conspiraciones oscurantistas sobre el origen del virus, queda claro que nuestras endebles democracias demostraron, en primer lugar, ser más frágiles en los países que pregonaban ser el primer mundo. Decía Davis, en la conferencia mencionada:</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“En la mayoría de los países blancos (como los europeos y EEUU) la democracia nunca llegó a desplegar su pleno potencial. Estas democracias tienen grandes fallas; porque si bien se promueve un discurso de igualdad, de justicia y de libertad para todos, en realidad los derechos y las libertades se ven limitados por cuestiones como la raza, la clase social y el género.”</em></p></blockquote>



<p>En este aspecto, el panorama actual hace estallar la idea de que en determinados países hay una mejor calidad de vida, cuando allí ni siquiera se pueden garantizar cifras modelo de sobrevivencia. Para países periféricos de Latinoamérica, se cae el mito de la oportunidad en el viejo mundo, una suerte de retorno de los viajes colombinos (migrar hacia las tierras de la civilización) y en particular hacia países como España e Italia, dos de los más afectados de Europa, e incluso EEUU. En este punto, podría observarse la crisis del orden sistémico actual. Pero detenerse en este aspecto sin observar otros emergentes, puede incentivar un optimismo apresurado incapaz de contemplar otras transiciones y ver hacia donde se dirigen.</p>



<p>En segundo lugar, la amenaza de un virus que se propaga velozmente a través del contacto humano, aceleró la mutación hacia democracias proto fascistas, donde el control policial, la militarización, el reconocimiento digital, la vigilancia comunitaria, y el control absoluto de los cuerpos tienen un rol central para su funcionamiento. Y no estamos hablando de tendencias políticas o regímenes concretos. Todos los estados del mundo están atravesando hoy esta violenta transformación, desde el comunismo, pasando por los estados de bienestar, hasta los estados con tendencias más neoliberales como EE.UU. o Brasil.</p>



<p>No es un dato menor que uno de los requisitos que indica la OMS (a modo de recomendación) para que un estado pueda salir de la cuarentena, sea la posible identificación del recorrido exacto y las personas con quien tuvo contacto alguien que sea detectado como Covid positivo. En Argentina, el modelo de estado de bienestar, una marca del peronismo histórico que se repite cíclicamente con distintas variantes, aporta algunas garantías (que cobran hoy una vital importancia, y que muchos países llamados del “primer mundo” no ofrecen) en cuanto a subsidios, salud pública y atención hacia los problemas de los sectores populares. Sin embargo, Argentina no es una excepción en la transformación del rol de las fuerzas de seguridad y en el consenso creciente hacia una sociedad panóptica, donde cada ciudadana y ciudadano ejerce la vigilancia sobre los y las demás.</p>



<p>Por otra parte, el blindaje de las fronteras también ofrece la posibilidad de solucionar por una vía xenófoba el problema de la migración, especialmente para las potencias mundiales. La premisa de “sálvese quien pueda” para cada país ante la amenaza pandémica, recrudece los límites entre los estados y obliga a cada nación a hacer el recuento exhaustivo de los recursos con los que cuenta para una población determinada. Una suerte de TEG recrudecido, donde cada ficha se traduce indefectiblemente en vidas salvadas o recursos económicos. Se pierde para ganar, y se gana para perder. En definitiva, cada cuerpo es hoy una carga presupuestaria de salud, un dígito en las cifras de enfermos o fallecidos, una apuesta económica, sanitaria y política que el gobierno debe asumir, o resignar. Nuestros cuerpos pertenecen al estado, y para que este nos proteja, les otorgamos a cambio el dominio casi absoluto de nuestras libertades.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.07.58.jpeg" alt="" class="wp-image-49117" width="730" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.07.58.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.07.58-590x410.jpeg 590w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption><strong>Angela Davis hablando frente a una multitud</strong></figcaption></figure>



<p>No es casual que en este contexto sean las cárceles algunos de los focos principales de resistencia y conflicto. Angela Davis, pone especial atención en lo que estos espacios representan:</p>



<blockquote class="wp-block-quote"><p><em>“Las cárceles son el punto débil de la democracia capitalista. Si quieren saber a quién se excluye literalmente, a quienes se les niegan derechos y libertades en cualquier sociedad, visiten una cárcel. (…) Cuando visitan una cárcel es seguro que van a descubrir gente que representa la población que habita las periferias de la democracia. (…) En toda América latina verán personas negras y personas indígenas.”</em></p></blockquote>



<p>Si las cárceles son hoy la evidencia de quienes son las y los marginados de las democracias capitalistas, esta situación de emergencia recrudece la problemática a un punto límite. Hoy, permanecer en una cárcel, es directamente una sentencia de muerte. <a href="#_edn3"><strong>[iii]</strong></a></p>



<p>Por otra parte, para las mujeres que sufren violencia de género, permanecer en el hogar, también es una sentencia de muerte. No hay promoción de programas o políticas que pueda verdaderamente ocuparse de garantizar la vida de esas mujeres.</p>



<p>Nuestro modelo de estado, con sus mixturas y sus zonas ambiguas, pone en evidencia las deficiencias estructurales de nuestro sistema democrático, que, en el mejor de los casos, suelen ser precariamente subsanadas a través del estado de bienestar. El éxodo macrista y la apertura del albertismo conciliador y dialoguista, arrojan en el país un panorama con medidas urgentes tranquilizadoras, pero sostiene aun deficiencias estructurales que, por un lado, exceden a la buena voluntad política; pero, además, en el caso de que esa voluntad existiera, cabría preguntarse si estaría dispuesta (o si podría, directamente) a afrontar el costo político.</p>



<p>¿Soportaría nuestra sociedad la destrucción de las cárceles, corazón de nuestros sistemas? ¿Toleraría una flexibilización del castigo en pos de salvar vidas? ¿Cómo se redefine el espacio <em>cárcel</em>, cuando el encierro (con aislamiento, y acceso a higiene en condiciones habitacionales dignas) pasa a ser un privilegio? ¿En qué se diferencia una cárcel de una villa o una favela en cuanto son espacios abandonados a la muerte?</p>



<p>El mundo está cambiando, pero la dirección no es en sí misma emancipadora. Más bien, a quien escribe le cabe pensar todo lo contrario. Asumir este panorama y adaptarnos sin más, oscila entre la negación de un futuro distópico en ciernes y la aceptación semiconsciente de una pulsión de muerte. La lucha por la vida necesita reconfigurarse también en términos comunitarios y más allá de la conservación las funciones vitales de un cuerpo.</p>



<p>Urge salir de la banalidad. Porque mientras nos deprimimos y miramos Netflix, se consolida la peor de las distopías concebidas por la imaginación.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="1024" height="948" src="https://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.27.29-2-1024x948.jpeg" alt="" class="wp-image-49118" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.27.29-2-1024x948.jpeg 1024w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.27.29-2-443x410.jpeg 443w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.27.29-2-640x592.jpeg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/WhatsApp-Image-2020-04-29-at-17.27.29-2.jpeg 1102w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>En momentos de aislamiento, los movimientos más vitales como el feminismo encontraron un límite rotundo a mecanismos que se basaban en el encuentro y las manifestaciones masivas. El presente nos demanda, en dirección contraria a la tendencia, repensar formas de resistencias por fuera de nuestras fronteras, y de los problemas locales.</p>



<p>La periferia del mundo no puede permitirse ni el simplismo de cada problema, ni su atomización. Hay historicidades que otorgan a cada conflicto una densidad específica. Y a su vez, hay puntos que, al conectarse, pueden potenciar nuevas formas de resistencia y transformación. Al feminismo le toca ser menos blanco (o clasemediero) si quiere ser verdaderamente útil. Las luchas por el medio ambiente, por la ecología, por los derechos indígenas, contra la segregación étnica o de clase, o contra los femicidios, necesitan un aprendizaje, y puntos de encuentro.</p>



<p>La paradoja es que hoy necesitamos reordenarnos y encontrarnos, en un contexto que lo impide. La creatividad puede ser una aliada, para articular hoy alternativas comunitarias que logren cuidarnos de la pandemia sin caer en mecanismos de control y sin descuidar las vidas que importan.</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Los cuerpos de presos importan.</strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Los cuerpos de identidades no binarias importan.</strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Los cuerpos de las mujeres importan.</strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Los cuerpos villeros importan.</strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Los cuerpos negros importan.</strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Los cuerpos migrantes importan.</strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Los cuerpos indígenas importan.</strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Todas las vidas importan.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p><a href="#_ednref1"><strong>[i]</strong></a> Angela Yvonne Davis (Birmingham, Alabama, Estados Unidos, 26 de enero de 1944) es una filósofa, política marxista, activista afroamericana antirracista y feminista, y profesora del Departamento de Historia de la Conciencia en la Universidad de California en Santa Cruz de Estados Unidos. Formó parte del movimiento antirracista <em>Black Panthers</em> (Panteras Negras) y es un ícono mundial de la lucha por los derechos civiles de las mujeres y de los afroamericanos.</p>



<p><a href="#_ednref2"><strong>[ii]</strong></a> Transmisión en vivo de la Conferencia Magistral de Ángela Davis desde el Teatro Solís en el marco del Día Internacional de las Mujeres (8 de marzo) y el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial (21 de marzo). Montevideo, Uruguay, 22 de marzo de 2019: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=qgkzuUTwgDM" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://www.youtube.com/watch?v=qgkzuUTwgDM</span></strong></a></p>



<p><a href="#_ednref3"><strong>[iii]</strong></a> “Si ha habido tanta preocupación por la gente que estaba confinada en los cruceros –afirma Angela Davis –, donde una rápida trasmisión y contagio es inevitable pues, por supuesto, tendríamos también que preocuparnos aún más por las personas que están en la cárcel o en los centros de detención de inmigrantes. En primer lugar, las personas que están en la cárcel, por lo general, se quedan por un período de tiempo bastante corto: tal vez un mes, seis meses. Sin embargo, en las condiciones actuales, una sentencia de tres meses puede equivaler a una pena de muerte” en: <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/04/la-crisis-vista-por-klein-y-davis/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">https://www.pikaramagazine.com/2020/04/la-crisis-vista-por-klein-y-davis/</span></strong></a></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/coronavirus-salir-de-la-banalidad-y-mirar-al-mundo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nalu Faria: &#8220;La pandemia desenmascara el predominio de la lógica del mercado&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/nalu-faria-la-pandemia-desenmascara-el-predominio-de-la-logica-del-mercado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil de Fato]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[Nalu Faria]]></category>
		<category><![CDATA[opinión géneros]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[Neoliberalismo, pandemia y vidas precarias, reflexiones para los feminismos en palabras de la integrante de la Marcha Mundial de las Mujeres.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Neoliberalismo, pandemia y vidas precarias, reflexiones y desafíos para los feminismos en palabras de la psicóloga brasilera e integrante del Comité Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres.</em></p>



<p><strong>Por Nalu Faria* / Foto: Brasil de fato</strong></p>



<p>Si acompañamos las noticias del mundo u observamos la realidad de las personas a nuestro alrededor, percibimos cómo la precarización del trabajo, la escasez de los bienes naturales, la violencia y la criminalización acompañan, cada vez más, la dureza de lo cotidiano. La pandemia del nuevo virus covid-19 expone, de forma todavía más drástica, el enfrentamiento del capital contra la vida, que viene siendo rifada por el gobierno de Bolsonaro, sin cuidado, sin prevención, sin solidaridad, en nombre del lucro y la producción capitalista.</p>



<p>Este año 2020, como parte de la Marcha Mundial de las Mujeres, organizamos nuestra acción en torno a la consigna ¡Resistimos para vivir, marchamos para transformar! Queremos desmantelar el actual modelo, que es capitalista, patriarcal, racista, LGBT fóbico, colonialista y se organiza en una lógica de acumulación irreconciliable con la sostenibilidad de la vida.</p>



<p>Las dinámicas impuestas por este modelo pasan hoy una crisis aguda, a través de una ofensiva conservadora y neoliberal sobre la vida, los territorios y el trabajo de las mujeres y de la población empobrecida en general. Esa ofensiva precariza la vida, fortalece autoritarismos, banaliza y deteriora democracias. El conservadurismo se presenta estrechamente conectado a proyectos de poder y control de los pueblos y de las mujeres.</p>



<p>El autoritarismo y la violencia de extrema derecha revelan una agenda antifeminista, articulada con el racismo, la xenofobia y demás dinámicas de la dominación y explotación basadas en clase y raza –no sólo en Brasil sino también por ejemplo en Turquía, Filipinas y los Estados Unidos.</p>



<p>La burguesía ha impuesto ataques sistemáticos a la organización de la clase trabajadora, en particular a los sindicatos. Sus luchas continúan marcadas por la resistencia, pero en un cuadro de fragilidad, precarización y fragmentación de la clase trabajadora, resultante de la alteración en las formas de trabajo, más informales, con sobrecarga y énfasis en discursos sobre meritocracia y competencia.</p>



<p>En las Américas, observamos procesos de articulación y alianzas entre las formas tradicionales de organización y nuevas movilizaciones, masivas y amplias, de los pueblos originarios, campesinos, negros y negras, LGBTTQI, de las periferias, jóvenes, mujeres.</p>



<p>Es en esa misma línea que hubo, en los últimos años, un crecimiento expresivo de las movilizaciones de las mujeres y ampliación del feminismo en el mundo entero, una de las principales fuerzas políticas en la actualidad. Esto evidentemente no se da de forma homogénea: tiene diferencias, por ejemplo, entre visiones liberales y anti-sistémicas.</p>



<p>Mirando el conjunto, se ve que la dificultad está en la construcción de procesos organizativos amplios, democráticos y continuados. Son las limitaciones de una dinámica que funcionó mucho por la adhesión puntual a movilizaciones, muchas veces a partir de las acciones de impacto mediático. (Desarrollé más esta idea en el artículo <strong>“Desafíos feministas ante la ofensiva neoliberal”</strong>, que está en el libro de SOF <a href="http://www.sof.org.br/resistir-y-transformar-claves-feministas-para-la-lucha-anticapitalista/">“Resistir y transformar: claves feministas para la lucha anticapitalista”</a>, de 2019).</p>



<p>Es en el campo popular y clasista del movimiento feminista que se coloca con fuerza la defensa de la vida y de otro modelo, que va más allá de la lucha por derechos y por la igualdad con hombres dentro del actual sistema. El ruido generado por las grandes empresas, que usan algunos temas del feminismo (el llamado maquillaje lila) resulta una banalización, una especie de trampa que las feministas necesitan siempre identificar y denunciar.</p>



<p>Por eso, es necesario incorporar al debate global la perspectiva feminista sobre lo que debe ser el desmantelamiento del capitalismo racista y patriarcal. Y, junto a eso, reforzar la construcción permanente, la cohesión, la acción colectiva, la definición democrática de las agendas teniendo las alianzas como principio de lucha.</p>



<p>A partir de las resistencias, resiliencias y propuestas de las mujeres, esa visión de feminismo como parte de un proyecto anti-sistémico concretiza una acción que pone la vida en el centro, a través de la comprensión de nuestra interdependencia como seres humanos y de nuestra dependencia de la naturaleza.</p>



<p>La pandemia que los pueblos de todo el mundo enfrentan hoy es un ejemplo drástico de esas interdependencias y de la urgencia de una nueva organización social. La pandemia desenmascara los males de austeridad, de predominio de la lógica del mercado y de la precarización de la vida, y exige respuestas que son emblemáticas.</p>



<p>La necesidad del aislamiento evidencia que ni todos ni todas tienen ese derecho, que es delimitado por la clase, por la raza y también por el género. Revela con agudeza la postura de las elites de garantizar el lucro y la comodidad en detrimento de la salud de quien trabaja para ellas.</p>



<p>Revela también cuáles trabajos son realmente necesarios para la sustentación de la vida, dentro y fuera de la casa. Expone lagunas, que debemos llenar colectivamente, a través de la urgencia de la solidaridad y de la construcción de acciones comunes, autogestionadas, así como de la protección social, garantía de la salud, saneamiento, abastecimiento. Esa necesidad se coloca, hoy, como una emergencia, sin embargo, es nuestro horizonte, como feministas: una reorganización social profunda, radical, que coloque la vida en primer lugar.</p>



<p><strong>*Publicada originalmente en <a href="https://www.brasildefato.com.br/2020/03/24/neoliberalismo-pandemia-vidas-precarias-desafios-para-o-feminismo" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">Brasil de fato</span></a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/nalu-faria-la-pandemia-desenmascara-el-predominio-de-la-logica-del-mercado/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Silvia Federici: &#8220;Están intentando aislarnos en el nombre de esta epidemia&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/silvia-federici-estan-intentando-aislarnos-en-el-nombre-de-esta-epidemia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[lsalome]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Apr 2020 15:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Camila Parodi]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[feminismos]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[opinión géneros]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Federici]]></category>
		<category><![CDATA[Tinta Limón]]></category>
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					<description><![CDATA[Capitalismo, reproducción y cuarentena en la mirada de la escritora, docente y militante feminista italo- estadounidense.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Capitalismo, reproducción y cuarentena en la mirada de la escritora, </em>d<em>ocente y militante feminista italo- estadounidense. Desde abajo y de forma comunitaria, cómo empezamos a recuperar el control de nuestras vidas.</em></p>



<p><strong>Por Tinta Limón Ediciones y Traficantes de Sueños / Foto: Camila Parodi</strong></p>



<p>Nosotras como feministas, los movimientos de mujeres en todo el mundo, hace muchísimos años venimos repitiendo que este sistema no garantiza nuestro futuro, no garantiza nuestra vida. Este sistema nos está matando de tantas formas diferentes pero conectadas: nos está matando con la agricultura industrializada, con la comida que nos da diabetes. En el 2019 más de 4 millones de personas murieron de diabetes en el mundo por esta comida fast food tan venenosa. Y también la contaminación de las aguas, los pesticidas. Entonces las mujeres del mundo, campesinas, indígenas, urbanas, son la primera línea en la lucha por una sociedad diferente. Por una reproducción que nos da vida, nos da futuro, que nos nutre, que no nos va a matar.</p>



<p>Es muy importante decir que esta pandemia hace muy visible, muy evidente, lo que pasa cada día con la guerra, con los desahucios, con las deslocalizaciones, las expropiaciones, la gente que es expulsada de su campo, con la contaminación del medio ambiente, la destrucción de la naturaleza. Otro ejemplo es el aumento de la desesperación. Hoy se habla en Estados Unidos de que 20 mil personas murieron por el coronavirus. Es terrible, es terrorífico. Solamente el año pasado 48 mil personas se suicidaron. Se suicidaron porque esta vida siempre es más triste, siempre es más difícil.</p>



<p>Como siempre, las que más sufren son las mujeres. Hoy podemos ver que son la primera línea como trabajadoras de cuidado (enfermeras, cajeras en las tiendas). Y también el incremento de trabajo en la casa, tener a los hijos, no transmitirles miedo, protegerlos de esta amenaza.</p>



<p>Todo esto pone en el centro, hace muy visible, la importancia de la reproducción. Reproducción es una palabra que todavía hace referencia a muchísimas realidades diferentes pero conectadas. Reproducción es el cuidado, las crianzas, cocinar, acompañar a los enfermos. Y también el cuidado de la naturaleza. Es la agricultura sustentable, donde las mujeres son las primeras trabajadoras. Una agricultura que no termina en el lucro, sino en el sustento de su familia. Es así que pueden controlar que lo que entra al cuerpo no te va a matar, te va a nutrir. Esta agricultura industrializada nos ha dado el cáncer, muchísimas enfermedades que son completamente derivadas de un modelo basado en el lucro. No es como la pequeña agricultura, donde la gente trabajaba con una relación muy directa con la naturaleza. Esta globalización, esta división internacional de la producción basada en el lucro no tiene ningún sentido: buscar la manzana que llega de China o de miles de kilómetros.</p>



<p>Entonces podemos ver que la reproducción es el terreno estratégico fundamental para la construcción de un futuro, de una sociedad. Reproducción significa vida, significa futuro. Vivimos en un sistema capitalista que su problema fundamental, lo que lo hace insustentable, es que sistemáticamente se basa sobre la subordinación de la reproducción de la vida. La subordinación de nuestra vida, de nuestro futuro. Se basa en el lucro individual, en el lucro de las grandes compañías y corporaciones. Esto es el capitalismo. Se funda sobre la explotación del trabajo humano y la subordinación de nuestra reproducción. Se puede ver que todas las medidas políticas y económicas que ponen en acción están conformadas por esta finalidad.</p>



<p>Las mujeres ya están dando esta lucha. Los movimientos de mujeres son hoy estratégicamente importantes. Podemos ver que la lucha es para recuperar la medida más básica de nuestra reproducción. Que sea la riqueza social que hemos producido, que sea la tierra, que sea el control sobre el agua, sobre las selvas. Crear una forma de organización. Hay redes de mujeres que ya se están formando para fortalecer los lazos. Fortalecer no solo nuestra capacidad de resistencia al Estado, sino de imponer otro tipo de sociedad. Como se dice en España y en América Latina: una sociedad donde la vida esté en el centro. Y también crear formas de reproducción más solidarias.</p>



<p>Durante muchos años, con compañeras de todo el mundo hablamos de la política de los comunes. Nunca se verificó con tanta claridad este concepto. Pensar colectivamente, no individualmente. Pensar nuestra vida cotidiana, nuestro trabajo, el futuro. Pensarlo colectivamente, no como seres aislados. Ahora están intentando aislarnos en el nombre de esta epidemia. Debemos tener mucho cuidado. El miedo es que usarán la epidemia. El miedo de morir, que es muy fuerte, muy legítimo, lo usarán para continuar aislándonos, desmantelando nuestras protestas.</p>



<p>Es importante que desde abajo empezamos a recuperar el control de nuestra vida y a tomar decisiones colectivas. Esto signfica también que parte de nuestra lucha debe ser la de imponer al Estado como parte de la recuperación de la riqueza social. El Estado debe relocalizar los lugares donde podemos cuidar nuestra salud. Ahora solo podemos estar en la casa o en el hospital. Mucha gente tiene miedo de ir al hospital porque saben que se pueden infectar. El hospital no es solamente un espacio de cuidado de la salud. Es un lugar donde no hay insumos, donde quienes trabajan están en peligro. Entonces: la importancia de relocalizar, de tener estructuras de la comunidad, como alguna vez tuvieron muchísimos países. Antes del neoliberalismo exisitieron pequeñas clínicas, lugares, donde una persona podía ir si tenía problemas, sin necesidad de ir al hospital. En esta estructura se podía ejercitar también un mayor control sobre el tipo de cuidado que nos dan, que necesitamos. Se podría establecer un intercambio entre la gente del barrio, de la comunidad, con quienes trabajan en las instituciones. Necesitamos revitalizar esta estructura.</p>



<p>Hoy no es Estado sí o no. Es claro que tenemos la necesidad de usar estructuras que llegan de las instituciones, porque no tenemos alternativa. Una alternativa es comenzar a reflexionar colectivamente sobre lo que necesitamos, sobre nuestra salud, sobre la comida, sobre el territorio, sobre todas las situaciones que afectan nuestra vida. Mientras tanto, relocalizar la agricultura, la salud. Crear formas de control colectivo, de tomar decisiones de comprender.</p>



<p>Yo creo que es importante reflexionar sobre la realidad cotidiana antes del coronavirus. Y hablo sobre todo de Estados Unidos: en el período 2017-2018 más de 60 personas han muerto por Influenza. Y cerca de medio millón de personas murieron de cáncer. Miles y miles mueren de diabetes. Es una estadística increíble. Volviendo al comienzo: es un sistema que crea una condición de muerte permanente. Y sin hablar de la guerra: por años y años Estados Unidos y la Comunidad Europea en complicidad están creando una situación de guerra permanente que ha destruido Medio Oriente y ahora el norte de África.</p>



<p>Entonces: como mujeres, como feministas, ver que tenemos una mirada particularmente clara de la importancia de la reproducción de la vida. De cuáles son nuestras vulnerabilidades y cuáles son las necesidades que tenemos. Podemos ver que necesitamos una lucha muy amplia. Una lucha que conecta a las mujeres de áreas urbanas con áreas rurales para crear nuevas estructuras, nuevos lazos de solidaridad, nuevas formas de reproducción. Siempre inspiradas por el concepto de que la reproducción de la vida, la finalidad de la sociedad, debe ser el bienestar, el buen vivir y no el lucro privado.</p>



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</div><figcaption>Mirá la entrevista en video: &#8220;Traficantes de Sueños&#8221;</figcaption></figure>



<p></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/silvia-federici-estan-intentando-aislarnos-en-el-nombre-de-esta-epidemia/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Estado, pandemia y capitalismo</title>
		<link>https://marcha.org.ar/estado-pandemia-y-capitalismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2020 16:43:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[estado]]></category>
		<category><![CDATA[Marcos Duch]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Cuánto ha cambiado nuestra respuesta entre la peste bubónica y el COVID-19?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>¿Cuánto ha cambiado nuestra respuesta entre la peste bubónica y el COVID-19?</em></p>
<p><strong>Por Marcos Duch</strong></p>
<p>Si hay algo que no es novedoso para la humanidad -y, menos aún, para la historia de la vida sobre la Tierra- es la existencia de patógenos con gran capacidad de propagación. La Peste Negra que azotó a Europa durante el siglo XIV y la Gripe Española de 1918 son sólo algunos nombres representativos que dejaron una marca en el registro histórico, pero de ninguna manera podríamos decir que son, en su naturaleza <em>biológica</em>, sustancialmente distintas al actual brote. Prácticamente no ha habido siglo durante el cual, al menos en alguna región del mundo, no se desarrollara una epidemia. Los brotes de SARS (<em>Síndrome Respiratorio Agudo Grave</em>) y MERS (<em>Síndrome Respiratorio de Medio Oriente)</em>, de 2002-2003 y 2012-2013 respectivamente, no tuvieron alcance global pero fueron antecedentes directos de la actual pandemia. Ningún mandatario serio puede decir, entonces, que el COVID-19 lo tomó por sorpresa. ¿No debería ser su preocupación permanente la previsión y la preparación para que las situaciones de emergencia no devasten a las sociedades que dicen representar? ¿Acaso no se jactan de una supuesta capacidad de garantizar lo mejor para sus pueblos?</p>
<p>¿Qué es, entonces, lo auténticamente novedoso de esta pandemia? Por una parte, la <strong>capacidad aumentada de dar la vuelta al mundo en cuestión de horas</strong>: un paciente infectado, capaz de contagiar a una gran cantidad de las personas con las cuales se cruce durante un período de dos semanas, tiene la posibilidad técnica de dar la vuelta al mundo más de una decena de veces durante ese lapso, algo impensado hace apenas un siglo. La mayor agresividad infecciosa es algo así como la suma aritmética de las propias características biológicas de la cepa del virus y la enorme capacidad de traslado humano del mundo contemporáneo. Por otro lado, <strong>la sociedad humana global tiene los recursos científicos y técnicos para hacer frente a una pandemia, reduciendo su duración y el dolor y muerte que esta puede producir, pero su utilización depende de decisiones políticas</strong>. Periódicamente la realidad se encarga de demostrarnos que los Estados no son, simplemente, un fenómeno indeseable o un mal menor derivado de la sociedad: son la condición de existencia de la sociedad misma, para bien o para mal.</p>
<p>Entonces, surgen nuevos interrogantes que debemos hacernos como ciudadanxs del mundo y cuyas respuestas debemos buscar. Esa es nuestra responsabilidad, sin importar si somos médicxs, filósofxs, farmacéuticxs, bioquímicxs, políticxs o trabajadorxs de una fábrica. Porque no es una pregunta técnica: como se dijo más arriba, las capacidades técnicas para atenuar y combatir la pandemia ya existen. Es necesario hacer oídos sordos a la charlatanería: la salud pública es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de mandatarios que gestionan a sus sociedades como si fueran empresas. Algún día, esperemos que pronto, el COVID-19 va a trasladarse de los noticieros a los libros de historia y tenemos que poder imponerle a nuestros gobernantes las lecciones correspondientes.</p>
<p><strong>Sacrificando vidas en el altar del dios-Economía</strong></p>
<p>Mientras escribo estas líneas, es noticia que la principal preocupación de Donald Trump -nada más ni nada menos que el presidente del país más poderoso del mundo- sugiere “volver a la normalidad” (es decir, dar de baja las tímidas y tardías medidas contra el coronavirus) lo antes posible para evitar efectos perjudiciales sobre la economía <em>de su país</em>. Mientras algunos mandatarios parecen haber aprendido algo de los extraordinarios artículos de Tomás Pueyo ( <span style="color: #0000ff;"><strong><a style="color: #0000ff;" href="https://medium.com/tomas-pueyo/coronavirus-por-qu%C3%A9-debemos-actuar-ya-93079c61e200">“Coronavirus: por qué debemos actuar ya”</a></strong></span> y <strong><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://medium.com/tomas-pueyo/coronavirus-el-martillo-y-la-danza-32abc4dd4ebb">“Coronavirus: el martillo y la danza”</a></span></strong>) y son audaces en las políticas públicas que consideran necesarias para achatar la curva de contagios y evitar el colapso de los sistemas de salud devastados tras décadas de neoliberalismo, Trump tan sólo se preocupa por el achatamiento de otra curva: la de las ganancias de sus clases dirigentes. Otro tanto puede decirse del nefasto Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, cuya única propuesta hasta el momento fue permitir que las empresas despidan a sus empleados <strong>(?!)</strong>. El colmo del absurdo fue dado por Dan Patrick, vicegobernador de Texas, quién <strong>aseguró que los ancianos estadounidenses estarían dispuestos a sacrificarse para garantizar que no se frene la economía del país</strong>. Sí, leíste bien, aunque resulte difícil de creer, <strong><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.elmundo.es/internacional/2020/03/24/5e79d80afc6c83ea708b4579.html">acá</a></span></strong> hay una de las muchas notas que recogieron el contenido de esa entrevista. Es evidente que las víctimas de este curioso ritual del siglo XXI no serían los ancianos que habitan el Congreso y las altas oficinas del Estado, sino los que forman parte de las 30 millones de personas que no gozan de ningún tipo de seguro médico en los Estados Unidos y estarían condenadas a enfrentar la enfermedad en sus hogares o en clínicas y hospitales colapsados. ¿Acaso alguien pensaba que los sacrificios humanos eran cosa del pasado?</p>
<p>La historia, sin embargo, nos permite absolver a nuestros antepasados cuando los imaginamos asolados por epidemias que eran incapaces de entender. Después de todo, vivían en un mundo en el cual la producción de recursos era infinitamente más limitada que la que conocemos en nuestras sociedades industriales. No había una diferencia tan sustancial entre rezar para detener el avance de la peste y hacerlo por la finalización de una sequía o una inundación. Morir por la picadura de una pulga infectada era una eventualidad posible, quizás casi una distracción, en un mundo donde la norma para las grandes mayorías era morir de hambre porque no había otra alternativa.</p>
<p>Setecientos años más tarde, gobernantes como Donald Trump, Jair Bolsonaro y Boris Johnson pretenden imponer el sufrimiento a sus sociedades en la búsqueda de que los mercados de sus países no caigan algunos puntos. Como si la extensión de la pandemia garantizara que los especuladores dejen de serlo, cuando ellos juegan con los tableros en Wall Street sin necesidad de ningún virus. O, pero aún, como si los índices en momentos de alza fueran un signo de que los sectores más postergados tendrán una vida digna. Nada de eso. En una versión epidemiológica, los lineamientos de Trump/Johnson/Bolsonaro siguen siendo los mismos que en tiempos “sanos”: que decenas de millones de personas sufran para garantizar el derroche del 1%.</p>
<p>Si al mirar al pasado nos produce estupor la imagen de largas filas de flagelantes aplicándose castigos corporales para expiar los pecados de la humanidad y frenar la propagación de la peste bubónica, ¿qué debemos pensar de este tipo de propuestas, ya habiendo corrido dos décadas desde el inicio del siglo XXI? La Economía (con mayúsculas, como el nombre de Dios escrito por un creyente en pleno trance), una actividad que en principio debería ser una creación de las sociedades humanas en su vínculo mutuo y con la naturaleza, se ha apoderado de cada una de nuestras acciones. Si para Marx ya era evidente que el mundo de las mercancías había tomado por asalto la maquinaria de las relaciones sociales, deshumanizándolas, el capitalismo globalizado en el que vivimos ha llevado esto hasta el último extremo imaginable. El sueño positivista del Siglo XIX, que prometía un mundo sin enfermedades ni sufrimientos en función del progreso de la ciencia y la tecnología, ha sido reemplazado por una pesadilla en la cual <strong>el dios-Economía exige la inmolación de millones de personas para que la maquinaria-de-llenar-pocos-bolsillos no se detenga</strong>. Ya ni siquiera es necesario imaginar que es un castigo imputado por nuestras faltas pasadas. Sabemos que el único pecado cometido por quienes contraen el coronavirus es haber estado cerca de otra persona, o haberse tocado la cara. Pero esto parece no importar: el dios-Economía exige su cuota de sangre.</p>
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</blockquote>
<p><strong>El Estado nunca es neutral: es parte del problema o es parte de la solución</strong></p>
<p>Una vez pasada la pandemia, con la perspectiva que confiere la distancia temporal, corresponderá hacer un estudio pormenorizado de las distintas respuestas dadas por los Estados ante esta crisis global. Por el momento, podemos agrupar a los Estados en dos grandes bloques: aquellos que<strong> han decidido proteger a su población</strong> y aquellos que <strong>han decidido dejarla indefensa</strong>. Exponentes del primer grupo son China y Corea del Sur; en el segundo encontramos a Estados Unidos, Brasil y el Reino Unido. En todos los casos se trata de Estados capitalistas (con mayores o menores cuotas de estatismo). Se puede discutir, obviamente, si las medidas de protección de las sociedades no son sólo un intento por garantizar la reproducción de la explotación. Eso es una parte de la explicación, pero tan sólo una parte. Además, incluso asumiendo que la motivación de los estadistas para tomar medidas sanitarias sólo atiende a ese cálculo instrumental, ¿no es correcto, de todas formas, que los Estados cumplan ese papel sanitario que por su naturaleza debe ser eficaz y centralizado?</p>
<p>Mucho se ha escrito en diarios y portales de los casos de China y Corea del Sur que han logrado contener la propagación del virus y su tasa de mortalidad en sus territorios. Una explicación que tiene algo de cierto, pero también es un cliché que impide profundizar en cada caso, es que se trata de sociedades más disciplinadas que las occidentales. Sin lugar a dudas, en situaciones de crisis epidemiológica el ejercicio de determinadas libertades individuales (en particular, la libre circulación) puede llegar a convertirse en un problema y es tolerable limitar esas libertades -e insisto en que sólo deben ser esas pocas libertades que contribuyen a la propagación del patógeno-, aunque esto no agrade a quienes quieren aprovechar el temor de la gente para implantar el Estado de sitio. <strong>Pero el mayor acierto de los países que parecen estar teniendo un mayor grado de éxito en la lucha contra el virus es que el Estado vuelca recursos y toma decisiones intervencionistas para ganar tiempo.</strong> Al no existir vacuna ni cura contra la enfermedad, la cuarentena y el testeo masivo son las medidas más efectivas para prevenir, y asignar recursos a la salud pública es la mejor forma de mitigar los efectos sobre la población que ya está infectada.</p>
<p>Todavía es muy temprano y quedan varias semanas críticas por delante. El factor determinante es el<strong> tiempo</strong>. Los especialistas han demostrado con lujo de detalles que, cuando la enfermedad se vuelve socialmente visible, cuando empieza a ser medida en cantidades estadísticas, ya es demasiado tarde, ya se ingresó en una etapa de contagio exponencial y de aumento del número de enfermos con desenlace fatal.</p>
<p>Según los propios evangelizadores de las doctrinas neoliberales o más crudamente capitalistas, la regulación de la sociedad es algo que ocurre sobre la marcha. Pero actuar sobre la marcha, en esta situación, es condenarse a llegar siempre tarde. El panorama dantesco del norte de Italia, una democracia parlamentaria moderna que podría jactarse de sus “buenos modales democráticos”, es más que suficiente para ilustrar este punto. El Reino Unido, que se encaminaba en el mismo sentido por la delirante obsesión de Boris Johnson con la estrategia de “mitigación”, ha decretado el aislamiento de forma tardía. En las próximas semanas veremos cuántas vidas puede haber costado este capricho infantil del Primer Ministro británico.</p>
<p>En mejores o peores condiciones, es seguro que la humanidad va a superar la pandemia. Entonces, se abrirá una gran ventana de oportunidad para convencer de que necesitamos <strong>más Estado</strong>, que es un derecho de la ciudadanía exigir medidas de prevención. Que es nuestro derecho exigible que el Estado ponga sus recursos a disposición de la salud de la población. Que la próxima pandemia -porque otra certeza es que, en algún momento no demasiado lejano, el discurrir de la biología volverá a enfrentarnos a otra situación de características parecidas- nos tiene que encontrar mejor preparados, con sistemas de salud pública muchísimo más fortalecidos y capaces de absorber una ola de casos fuera de lo común. Que oponerse a la vacunación obligatoria debería ser considerado un delito contra la salud pública, y que la preservación de la salud pública no es materia opinable, sino una obligación de los Estados.</p>
<p>De otra manera, repetiremos la historia de los flagelantes marchando, entre tos y sangre, hacia el altar del dios-Economía.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/estado-pandemia-y-capitalismo/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Cyber mundo: los desafíos de una vida digital</title>
		<link>https://marcha.org.ar/cyber-mundo-los-desafios-de-una-vida-digital/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Sep 2019 13:00:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[#DominemoslasTIC]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
		<category><![CDATA[TIC]]></category>
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					<description><![CDATA[La sociedad informacional se consolida en el marco de un mundo en crisis. Cuál es el escenario, los condicionamientos en nuestras interacciones y las posibilidades de tener una vida realmente libre.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>La sociedad informacional se consolida en el marco de un mundo en crisis. Cuál es el escenario, los condicionamientos en nuestras interacciones y las posibilidades de tener una vida realmente libre.</em></p>
<p><strong>Por <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://twitter.com/agusbontempo">Agustín Bontempo</a></span></strong></p>
<p>Hace algunos meses, y con motivo de analizar la iniciativa del gobierno de Cambiemos en relación a una nueva Ley de Protección de Datos Personales, <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://www.marcha.org.ar/sin-proteccion-para-los-datos-personales-en-una-argentina-digital/"><strong>concluíamos</strong></a></span> que tanto a nivel normativo como en la expresión práctica que es el desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en Argentina vivimos cada vez más condicionados y condicionadas en cuanto a nuestra información personal.</p>
<p>Aunque limitada, esta situación está encuadrada en problemas más generales que es el vertiginoso desarrollo tecnológico que el Capitalismo tiene en su etapa actual, con el característico y consecuente doble fin: obtener más ganancias al menor costo posible y poder controlar e influir en el conjunto de la sociedad.</p>
<h3><strong>El escenario actual</strong></h3>
<p>Aunque a veces intente mostrarse como un sistema coherente y consecuente, el Capitalismo tiene dos facetas que nunca debemos olvidar: la capacidad de reinventarse en cada momento histórico y sus crisis inherentes a sus propias características. Estos elementos abren la posibilidad de comprender el momento histórico e intervenir en él.</p>
<p>Según <span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://www.iprofesional.com/economia/298584-inflacion-gasto-empleo-Este-es-el-ranking-de-las-empresas-mas-valiosas-del-mundo-s"><strong>publica</strong></a></span> la reconocida consultora a nivel mundial PwC, las 100 principales compañías a nivel mundial han capitalizado ganancias por más de 21.100 billones de dorales. Esta cifra no solo representa una inimaginable fortuna en pocas manos en un mundo de creciente pobreza, sino que es la expresión de la sobremercantilización del planeta en un desarrollo que no es casual. 50 años atrás no era factible que las multinacionales obtengan estos niveles de ganancia. La comparación no es fortuita: en la década de 1970 comenzó el impulso de la Sociedad Informacional (SI).</p>
<p>Según el informe de PwC, la lista de estas empresas con mayor incidencia a nivel mundial la encabeza Microsoft (que triplicó su valor en los últimos 10 años), Apple y Amazon. Google quedó en cuarto lugar. Es decir, empresas estrictamente vinculadas a la tecnología.</p>
<p>Otro dato importante es que más de la mitad de estas empresas son de capitales estadounidenses dejando en segundo lugar a China. Este elemento es clave para seguir entendiendo de qué hablamos cuando nos referimos a la guerra comercial de nuestro tiempo, que es mucho más que los sistemas impositivos e industriales, sino que también están vinculados a proyectos culturales de incidencia directa en nuestra cotidianeidad.</p>
<p>En su fase actual, el Capitalismo ha logrado una acumulación nunca antes vista, logrando llevar su cultura mercantilizante a cada rincón de la tierra y aportando a transformaciones estructurales en todos los países del mundo. Esto también lo vemos en su faceta local, donde los conglomerados multimediales se desarrollan con mucha velocidad, como el caso de Cablevisión-Telecom que, además de lograr tener presencia en diversas plataformas (TV, telefonía, internet), nació con la potencia de ser una de las empresas con <span style="color: #00ccff;"><strong><a style="color: #00ccff;" href="https://www.cronista.com/negocios/El-Gobierno-aprobo-la-fusion-Cablevision-Telecom-sera-la-tercera-empresa-en-facturacion-de-la-Argentina-20180629-0075.html">mayores ganancias</a></strong></span> del país.</p>
<blockquote>
<h3><strong>Te puede interesar:</strong></h3>
<h3><span style="color: #00ccff;"><a style="color: #00ccff;" href="https://www.marcha.org.ar/martin-becerra-sobre-la-fusion-cablevision-telecom-preocupa-la-concentracion-de-la-palabra/"><strong>Martín Becerra, sobre la fusión Cablevisión-Telecom: “Preocupa la concentración de la palabra”</strong></a></span></h3>
</blockquote>
<p>Un caso más reciente, y tal vez menos conocido, pero de suma importancia, es la <span style="color: #00ccff;"><strong><a style="color: #00ccff;" href="https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/Globant-compra-la-empresa-argentina-de-software-Belatrix-20190812-0002.html">adquisición de Belatrix</a></strong></span> (una empresa de Software mendocina) por parte de Globant, también una firma argentina, pero que tiene presencia mundial y viene dando golpes muy fuertes en el mercado en los últimos años.</p>
<p>Tendemos a creer que el sector de la tecnología está orientado solo a especialistas de la informática. Sin embargo, hay todo un impulso empresarial por detrás, con la intención de modificar estructuralmente las relaciones sociales y de producción del mundo entero.</p>
<h3><strong>Condicionamientos sociales</strong></h3>
<p>¿Imaginan estar leyendo este artículo sin la mediación de Facebook, Twitter o los motores de búsqueda de Google? ¿Qué tan común es leer algo no ya en soporte papel, sino incluso en una computadora de escritorio? ¿Podemos informarnos sin la mediación de tablets, smartphones o notebooks? Estos son apenas algunos disparadores. Sistemas de geolocalización para el transporte, controles y accesos biométricos a puestos de trabajo, sistema financiero digitalizado, medios de comunicaciones multimediales. Vivimos en una suerte de Gran Hermano mundial.</p>
<p>En el traspaso del mundo del papel al digital, una de las grandes preocupaciones de la sociedad ha sido la seguridad. En ese sentido, no solamente es importante destacar lo que mencionábamos sobre datos personales, sino que ha sido un proceso largo y difícil (y aún abierto) de cómo poder sentirnos seguros en este contexto. El principal reflejo es seguir utilizando los mecanismos ya obsoletos. Por ejemplo, para quienes nunca usaron un cajero automático, cobrar por caja. Sin embargo, el sistema bancario es el mismo. Quienes están más inmersos en el mundo digital apelan a usar en sus celulares aplicaciones <em>más seguras</em>, como si esto podría contener la intromisión del Sistema Operativo del teléfono, el soporte físico creado por una empresa o los mecanismos de memoria de los buscadores. Utilizar casillas de correo evitando poner algún dato personal o número de teléfono, mientras la cuenta es creada por Google (Gmail).</p>
<p>En ese sentido, y con el fin de terminar de conquistar el mercado de las relaciones humanas, empresariales, laborales y políticas, las empresas se esfuerzan en ofrecer herramientas de mayor seguridad. Por ejemplo, Google está avanzando en <span style="color: #00ccff;"><strong><a style="color: #00ccff;" href="https://www.portafolio.co/economia/google-planea-aumentar-la-privacidad-en-la-web-532843">mecanismos de seguridad</a></strong></span> que, en sí mismo, tienen el fin de seguir posicionándose por sobre sus competidores. En definitiva, empresas como Google o Facebook logran convencer en la línea de seguridad para luego ser apetecibles aliados del poder influyendo en sistemas electorales o en la difusión de fake news.</p>
<p>Pero las multinacionales con esta orientación no solo radican en Estados Unidos o en su principal competidor, China. En la crisis capitalista mundial actual, Rusia viene tomando cada vez mayor relevancia, sobre todo por su rol político y militar. Además de su rol más explícito, que incluye la injerencia directa en países (como en Ucrania donde terminó anexando a Crimea), condicionándolos por su poderío energético, interviniendo en conflictos como el de las dos Coreas, también se consolida como un actor clave en inteligencia. En un artículo reciente titulado <span style="color: #00ccff;"><strong><a style="color: #00ccff;" href="https://www.infobae.com/america/tecno/2019/08/30/como-funciona-la-maquinaria-oculta-de-vladimir-putin-para-golpear-las-democracias-del-mundo/">“Cómo funciona la maquinaria oculta de Vladimir Putin para golpear las democracias en el mundo”</a></strong></span>, se señala que el Kremlin, a través de su Agencia de Investigación de Internet y el Servicio Federal de Seguridad de Rusia, intenta influenciar en las decisiones de naciones de todo el mundo.</p>
<p>Es necesario poner algunos matices sobre la idea de “golpear las democracias”, pero no hay dudas de su influencia. Al igual que Bolsonaro en Brasil, Macri en Argentina o Trump en Estados Unidos, los mecanismos rusos también cuentan con trolls en redes sociales, fake news o análisis de perfiles. Además, desde los años de la KGB, Rusia viene <span style="color: #00ccff;"><strong><a style="color: #00ccff;" href="https://www.infobae.com/america/tecno/2019/09/03/la-historia-de-sorm-el-sistema-de-espionaje-online-de-putin-y-al-que-todos-los-rusos-temen/">desarrollando sistemas de inteligencia</a></strong></span> muy complejos que hoy se proponen aggiornarse al momento histórico de masificación tecnológica.</p>
<p>Destacamos el caso ruso porque sirve para conocer lo ajeno, ya que muchas compañías que ofrecen “seguridad” tienen origen en aquellas tierras. Por ejemplo, Telegram se presenta como un sistema de mensajería confiable. Sin embargo, es propiedad de dos empresarios rusos (Nikolái y Pável Dúrov) o medios como RT, que dependen directamente del Estado.</p>
<h3><strong>Desafíos: una salida política</strong></h3>
<p>No todo está perdido. En relación a la seguridad informática, hay desarrollos vinculados al Software Libre, a la libertad en las redes, que están enfocados en mayores niveles de cuidado y protección de la información de las y los usuarios, que promueven su protagonismo con herramientas hechas a medida. Sin lugar a dudas, no hay una fuerza equiparable a las construcciones del mercado, más allá de casos aislados, pero sí materia prima para pensar en una alternativa. Aquí hay un desafío político.</p>
<p>La tecnología en sí misma no es el problema. En la actualidad ya es sumamente funcional para mejorar los sistemas de educación, refundar lazos sociales disueltos, abrir una inmensa posibilidad de expresarse con cierto nivel de libertad. Ha permitido que experiencias políticas que no son funcionales a los sistemas políticos tradicionales puedan impulsar sus propuestas, que se creen miles de nuevos medios de comunicación con la correspondiente proliferación de más periodistas, comúnmente desplazados y desplazadas de los medios hegemónicos.</p>
<p>La tecnología cuenta, en su esencia, con los mismos problemas que cualquier otro sector en el Capitalismo: relaciones de producción desiguales, precarización laboral, desempleo a partir de la sustitución de personas, malas condiciones de trabajo. Por lo tanto, es terreno de disputa.</p>
<p>Sobre sus objetivos, al igual que un diario de tirada nacional, las grandes compañías y Estados buscan convencer y posicionarse con fines mucho más profundos aunque, tal vez, con mayores niveles de efectividad.</p>
<p>Desde ese punto, la respuesta que el conjunto de la sociedad debe tener ante el escenario planteado debe ser política. Comprender cuál es el lugar que ocupan las TIC, cuál es su influencia, cómo son ponderadas. Qué límites nos imponen y que posibilidades nos abren. Sin abandonar las tradiciones y objetivos de clase de las y los trabajadores, la plena conciencia de este escenario es una virtud que tendrá, como consecuencia, la posibilidad de vivir de una manera menos condicionada y más libre.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/cyber-mundo-los-desafios-de-una-vida-digital/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El Real Madrid, las circunstancias y un compendio de todo lo peor</title>
		<link>https://marcha.org.ar/el-real-madrid-las-circunstancias-y-un-compendio-de-todo-lo-peor/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 May 2018 03:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Champions League]]></category>
		<category><![CDATA[Florentno Pérez]]></category>
		<category><![CDATA[Liverpool]]></category>
		<category><![CDATA[otras noticias]]></category>
		<category><![CDATA[real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Simón Klemperer]]></category>
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					<description><![CDATA[Después de la final de la Champions League]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Simón Klemperer</strong></p>
<p><em>&#8220;Odiar al Real Madrid es, ni mas ni menos, que odiar el injusto ordenamiento del mundo&#8221;, nos dice el cronista. Así comienza la sentencia de su odio asumido a lo que representa el Real Madrid luego de quedarse por tercera vez consecutiva con la Champions League en una final extraña contra el Liverpool el sábado pasado. Esta vez fue un arquero que olvidó sus cualidades, o un árbitro que no supo de faltas. Ayer, un penal incobrable o un minuto adicionado de más. Todo, como en cualquier orden capitalista, está a favor del poderoso. Por suerte, el cronista no.</em></p>
<p>Odio al Real Madrid desde siempre. Adquirí el uso de razón bajo esa premisa. Odiar al Real Madrid era la consigna de guerra de cada fin de semana. Enfrentarse a la vanguardia de la empresa global y al paradigma del negocio en el fútbol, así como también a la cultura, la historia y las instituciones fascistas y monárquicas. Sin embargo, el odio tenía que ver principalmente con los valores que todo eso generaba en sus simpatizante, esos que son, finalmente, los que uno conoce y se encuentra en la vida cotidiana. Yo era muy chiquito, vivía en México y todos los mexicanos habían sido convertidos al madridismo porque el goleador era Hugo Sánchez, por lo cual, el niño que yo era, estaba rodeado. Acorralado.</p>
<p>Los madridistas reúnen en su ser cada una de las peores características de la humanidad. Son siempre, y de manera inconsciente, un compendio de todo lo peor. Son todo lo que no hay que ser y al mismo tiempo. Son arribistas. <em>Aspiracionistas</em>, que les dicen hoy. Quieren ser algo que no son. Les molesta la masa, les molesta ser parte de ella e intentan diferenciarse. Son los que menos hablan de fútbol porque no lo entienden, porque no saben. No saben y no aprenden porque no les hace falta: basta con poner los trofeos sobre la mesa. El que sabe, sabe, y el que no, es jefe. Detrás de su ignorancia se esconde la prepotencia de los ganadores. Ganadores de nada que valga la pena, pero ganadores al fin.</p>
<p>Son nuevos ricos y ostentosos de mal gusto. O viejos pobres cansados de sí mismos, asumiendo y asimilando la cultura dominante. Pobres, ricos, negros, blancos, lindos, feos, siempre insensatos paletos fanfarrones, siempre con la alegría a cuestas de ser &#8220;los mejores&#8221;. Esa alegría espantosa y tan extendida que no remite de, ni redunda en nada bueno. Solo en la creación de una comunidad sin identidad, llena de premios que no sirven para nada. Los hinchas de Boca saben perfectamente de lo que estoy hablando.</p>
<p>En fin, a lo que vamos. Que el Real Madrid ganó la Champion por tercera vez consecutiva y lo hizo nuevamente bajo ese halo de sospecha y ese manto de injusticia que se cierne sobre el universo cada vez que juegan. No estoy diciendo que los partidos estén comprados, no quiero ser tan burdo; lo que estoy diciendo es que las coordenadas que rigen el devenir del planeta están posicionadas en función de las necesidades de Florentino Pérez. Nada nuevo bajo el sol. Intuyo que puedo parecer un poco exagerado, pero lo que pasó el sábado pasado también lo fue, y a lo mejor me quedo corto.</p>
<p>Si Ortega y su amigo Gasset decían: &#8220;yo y mis circunstancias&#8221;, pues el fútbol actual se ha convertido en &#8220;el Real Madrid y las suyas” (sus circunstancias, digo). Todas ellas, las circunstancias, aparentemente azarosas y aleatorias, pero siempre obedeciendo secretamente a la alineación de los planetas dispuesta por Florentino desde sus malignos laboratorios secretos.</p>
<p>Si hacemos un breve repaso por el recorrido de los merenguitos hasta levantar la Orejuda, porque de fútbol estamos hablando, creo, nos daremos cuenta de forma inequívoca que los partidos del Madrid se han convertido en un pequeño mundo real a pequeña escala, donde las condiciones de poder y desigualdad del capitalismo se reproducen perfectamente en los noventa minutos, en vivo y en directo, con relatos y comentarios exclusivos de Adam Smith.</p>
<p>Veremos, decía, una constelación de variables donde hasta el libre albedrío juega en su favor. Esa constelación infernal donde lo planificado y lo espontáneo se confabulan para llegar al mismo fin. Esa mezcla de variables que logra que, si un pobre y rico juegan a la ruleta bajo las mismas condiciones, y apuestan libremente la misma cantidad de fichas, al número y color que les dé la gana, sin mano negra ni crupier comprado, siempre va a ganar el rico. Por todo eso odiar al Real Madrid es, ni mas ni menos, que odiar el injusto ordenamiento del mundo.</p>
<p>Si hacemos la retrospectiva de sus últimos partidos, nos daremos cuenta de que en algún pasaje de cada uno de ellos, al Madrid lo pasaron por arriba. Lo pasearon. Es cierto que los merengues son uno de los mejores equipos del mundo, es cierto que sus jugadores son desequilibrantes, de eso no hay duda. Y que además tiene a Marcelo, el mejor jugador del mundo. Ah no, perdón, me confundí. El mejor del mundo no juega en el Madrid, juega en el Barcelona. Perdón Iniesta, parece que tuve un lapsus. Cuestión que si hacemos la retrospectiva y dejamos de ver el mundo con el diario del lunes, nos daremos cuenta de que nada es lo que parece.</p>
<p>En la vuelta de los cuartos, la Juve le estaba dando un bailongo de proporciones y cuando ganaba tres a cero y lo estaba dejando fuera, se reunieron todas circunstancias del mundo, y las Ortega y Gasset también, y le dieron un penal a los de blanco, que pasaron de ronda. ¿Que pudo haber sido penal? Sí, claro que sí. ¿Que esos penales no se cobran? No, claro que no. Cualquiera que sepa de fútbol un poquito, sabe que ese penal no se cobra aunque sea penal. No se cobra <em>y pun</em>, como diría Merlí. Pero claro, los hinchas del Madrid no saben de fútbol, solo de triunfos, por lo que no vale la pena entrar en una discusión sin interlocutor válido.</p>
<p>En la vuelta de semis contra el Bayer, los alemanes estaban dando una pequeña lección de juego asociado. Atacaban una vez y otra también. No tenían ni a Neuer, ni a Robben, ni a Vidal, pero Thiago se vistió de todos ellos y no paró de hacer estragos. La cosa estaba nuevamente cuesta arriba para el Madrid hasta que, sí señoras, sí señores, las circunstancias sean unidas porque esa es la ley primera. Al arquero alemán se le desordenaron los patitos y se hizo un auto caño imposible de creer y todo se fue al carajo. Ni a la mano invisible de Adam Smith se le hubiera ocurrido menuda picardía. Ni a Florentino coimearlo para que haga semejante chascarrillo. Y en fin. Pasaron a la final y cada cosa en su lugar.</p>
<p>Y así las cosas, la historia de la final ya la conocen todos, y si no la conocen no se las voy a contar yo porque no soy periodista. Dios me libre de ese estrés. Iban casi 30 minutos de partido y el Madrid estaba, nuevamente, desconcertado. El actual tricampeón del mundo era pasado por encima por tercer partido consecutivo. El juego del Liverpool era imparable y las circunstancia miraban anonadadas desde el palco. Se miraban entre sí, desconcertadas, sin saber qué hacer. Hasta que, apareció ese azar que nadie en su sano juicio creería azaroso. Sergio Ramos no quería romper a Salha con hache final pero lo rompió. Y Salah, que además de ser egipcio, era el mejor jugador de la cancha hasta el momento, quedó afuera y todo comenzó a irse nuevamente a la mierda.</p>
<p>Cuando todo era para los merenguitos, el fútbol hizo justicia y un senegalés cuyo nombre no recuerdo y a lo mejor no es senegalés, empató el partido y parecía que el pobre le ganaba en la ruleta al rico, pero no. La justicia duró lo que siempre dura: una ilusión de segundo. En ese momento, Adam Smith se masajeó las cienes con su mano invisible, pensó y pensó hasta que le vino a la mente la imagen del arquero del Bayer, y recordó que el arquero del Liverpool también era alemán, y chan, se le ocurrió una solución: le desmagnetizó las neuronas hasta que se anularon por completo entre sí, y comenzó el espectáculo. En fin, nuevamente cada cosa en su lugar. Nada que decir, salvo que, el materialismo histórico no tenía razón. A cada uno lo suyo.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/el-real-madrid-las-circunstancias-y-un-compendio-de-todo-lo-peor/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Comienza el VI Encuentro Internacional de la Economía de lxs trabajadorxs</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Aug 2017 13:18:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha 10 años]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Clase trabajadora]]></category>
		<category><![CDATA[economia social]]></category>
		<category><![CDATA[Hotel Bauen]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Hernandez]]></category>
		<category><![CDATA[mas noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Economía social y autogestionada]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Mario Hernández</strong></p>
<p><em>Hoy dará inicio la sexta edición mundial en el Hotel Bauen, recuperado por sus trabajadoras y trabajadores. En tiempos de avance neoliberal salvaje en la Argentina y en el mundo, un encuentro para seguir pensando alternativas para la clase trabajadora.</em></p>
<p>La apertura la sexta edición mundial será hoy, 30 de agosto, a las 17 horas, en Buenos Aires y que se prolongará hasta el 2 de septiembre. La apertura será en el recuperado Hotel Bauen, a las 17 con una reunión plenaria y continuará en Pigüé, en el sur de la provincia desde el 31 de agosto en la fábrica recuperada Textiles Pigüé.</p>
<p>El primer Encuentro fue organizado hace exactamente 10 años por el Programa “Facultad Abierta” de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Actualmente, cuenta con un Comité internacional conformado por representantes de cerca de 30 países que articula empresas recuperadas, cooperativas, experiencias muy variadas de autogestión del trabajo, organizaciones sindicales, políticas, instituciones académicas y profesionales.</p>
<p>Desde sus primeras dos ediciones en Buenos Aires, pasó por México DF, Brasil (Joao Pessoa) y Venezuela (Caracas y Punto Fijo). A partir de 2014 se le sumaron los Encuentros regionales que se realizaron en la mencionada Textiles Pigüé, Fralib (Francia) y la Universidad Obrera de México y en 2016 en Montevideo (Uruguay), Vio.Me (Tesalónica-Grecia) y nuevamente México.</p>
<p>El objetivo de estos Encuentros es poner en discusión todos los aspectos relacionados con la participación de la clase trabajadora en la organización económica a través de la autogestión de una empresa, de las experiencias históricas del cooperativismo o de lo que se ha dado en llamar economía social, solidaria y popular, pero también de la lucha de las trabajadoras y los trabajadores en la economía formal (asalariados) e informal (precarios).</p>
<p>En este sentido los Encuentros han ido desplegando distintas problemáticas y actores, que van desde las empresas recuperadas hasta los movimientos de la economía rural que reúnen a millones de trabajadores en el mundo, entendiendo por tales a todas aquellas personas “que viven del trabajo”, sea como asalariados, autogestionados, comunitarios, informales o campesinos, ampliando los conceptos clásicos de trabajo y trabajador que los limitaban al asalariado o al obrero industrial. Esto implica no solo reconocer la diversificación y fragmentación del trabajo en el capitalismo actual, sino también problemáticas y actividades como la informalidad, el cooperativismo y en el hogar, que afecta particularmente a las mujeres. Y desde ese lugar, plantear a la autogestión como una alternativa a la economía capitalista no solo como organización laboral frente a circunstancias críticas como las vividas en nuestro país a fines de los 90 y principios del siglo XXI.</p>
<p>Otra característica importante es el hecho de que sea un espacio de debate en el que participan diversos actores: trabajadorxs, investigadorxs y activistas.</p>
<p>En tiempos de avance neoliberal salvaje en Argentina y en el mundo, será un hito para comprender y analizar la situación en la que se encuentra la economía de las y los trabajadores en nuestro país y el mundo que, sin dudas, aportará al debate estratégico sobre las potencialidades de las formas autogestionarias, pero también sobre la potencialidad del trabajo y la clase trabajadora en cualquier proyecto de transformación social.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/comienza-el-vi-encuentro-internacional-de-la-economia-de-lxs-trabajadorxs/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Tergiversa y reinarás: el cinismo de La Nación</title>
		<link>https://marcha.org.ar/tergiversa-y-reinaras-el-cinismo-de-la-nacion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[abontempo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Aug 2017 03:04:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión Nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Bontempo]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[china]]></category>
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		<category><![CDATA[Comuna de Paris]]></category>
		<category><![CDATA[Comunismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Francis Fukuyama]]></category>
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		<category><![CDATA[URSS]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[Respuesta a la editorial del tradicional Diario]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Agustín Bontempo / @agusbontempo</b></p>
<p><i>Ayer el Diario La Nación editorializó sobre la supuesta claudicación de las luchas obreras, para mostrar así al capitalismo como única opción viable: una forma integral de subsistencia. Desmenuzamos la malicia de un artículo estrictamente patronal.</i></p>
<p>No es ningún misterio que el diario La Nación, uno de los más tradicionales del país, fue desde sus orígenes la plataforma en la cual la oligarquía y la burguesía nacional han podido promover sus ideas con buenos niveles de transparencia. Un diario que siempre ha estado al servicio del encubrimiento de la explotación de los ricos por sobre los pobres, de la justificación del ajuste y la represión a lo largo de su historia.</p>
<p>Sin ahondar en detalles políticos y partidarios, ya que no es la intención del presente artículo, podemos suponer que las elecciones de medio término del próximo domingo se dan en un contexto de ciertos niveles de debilidad y descreimiento de los partidos tradicionales por parte de la población. No es menor que el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical (los más antiguos) vayan dejando cada vez más sus títulos en función de un lavado de la política de corrupción, vaciamiento e incoherencia que los caracteriza cada vez más. Es allí donde las organizaciones sociales y políticas y los partidos de izquierda vienen ganando terreno por su honestidad y acompañamiento en las luchas del pueblo trabajador.</p>
<p>Justo en ese lugar se inserta el <span style="color: #000080;"><span lang="zxx"><u><a href="http://www.lanacion.com.ar/2050452-anticapitalismo-hipocrita">editorial</a></u></span></span> del domingo pasado del diario mencionado. En esas líneas, con una marcada tendencia anti obrera y plena justificación del estado actual de las cosas<span style="font-size: xx-small;"><!-- Cuàl? Despidos, desocupación, inflación, tarifazos… algo de eso? --></span>, no se sonroja al afirmar que frente a un cierre de fábrica con la consecuente pérdida de empleo y la posterior lucha de las y los trabajadores junto con los sectores de izquierda, son “las victorias de los violentos, forzando a empresas con piquetes, piedras y capuchas, son derrotas para la sociedad en su conjunto. Sus éxitos contra el capital son triunfos contra la inversión y el empleo.”</p>
<p>No se queda allí. A sabiendas de un gobierno, sí, aunque de un sistema en general que pone al Estado con plena aplicación de su capacidad de represión, afirma que es “la izquierda cerril, experta en destruir lo construido e incapaz de engendrar prosperidad sin odios”. No es la precarización, no es la destrucción de miles de vidas que se quedan sin fuente de trabajo, tampoco es la represión. Según el editorial, el odio lo engendran quienes anhelan el plato de comida para su familia.</p>
<p>Finalmente, la nota fulmina: “Aunque sigan humeando las probetas, no se ha inventado ningún sistema mejor para el progreso material que el capitalismo.”</p>
<p><b>Tergiversación de primer orden</b></p>
<p>En líneas generales, la complicidad con el hambre y la pobreza que tiene la editorial de La Nación se sustenta en dos ejes de manipulación de información. Uno de ellos es la aparente claudicación de procesos socialistas y comunistas que han dejado sin amparo a la clase trabajadora. Repasemos un poco.</p>
<p>Según el diario, hubo países que han fallado porque “desde tiempo inmemorial, los distintos socialismos han intentado fórmulas de organización productiva horizontales e igualitarias, eliminando la figura del empresario y su ganancia”. Según dicen, un ejemplo es la Comuna de París de 1871. En aquel entonces, el derrumbe del imperio de Napoleón III abría un espacio proclive para superar las conquistas de la burguesía durante décadas, que les sirvió para su instalación en el poder consolidando la explotación de las y los trabajadores, con consecuencias inimaginablemente desoladoras desde la mirada actual. En ese marco, triunfa el proceso revolucionario de la Comuna, que transfirió el poder a la clase obrera, alcanzó la laicidad del Estado, la autogestión y el control impositivo para finalizar con la pobreza, entre otras virtudes.</p>
<p>La nota también cuestiona a los soviets de la Revolución Rusa. Parece olvidar que la gloriosa Revolución de Octubre de 1917 terminó con el zarismo, puso fin a la participación en la Primera Guerra Mundial e inició un proceso de crecimiento y conquistas obreras en un país feudal en pleno siglo XX.</p>
<p>Más acá en el mapa, cuestiona los cordones industriales del Chile de Salvador Allende. Pero no tuvo presente la recuperación del cobre por parte del Estado, la reforma agraria en favor del campesinado, el protagonismo de las y los trabajadores en las decisiones del país, la superación objetiva de la pobreza y el desempleo, la solidaridad con las revoluciones latinoamericanas.</p>
<p>Cerca en el tiempo, confronta el “crecimiento fenomenal de la República Popular China y la miseria de su contracara, la República de Cuba”. Parece no saber las condiciones de pobreza (que alcanza a casi 100 millones de chinos y chinas según cifras oficiales) y explotación del gigante asiático, la existencia del trabajo infantil que se multiplica por millones, la feroz contaminación ambiental, la injerencia económica en decenas de naciones del mundo que gracias a la precarización salarial en su territorio, permite competir con las industrias nacionales de todo el mundo, generando un daño indirecto en las economías regionales. La supuesta contracara miserable, cuenta con el glorioso título de ser la única nación de América sin desnutrición infantil según UNICEF, la inexistencia de personas en condiciones de indigencia o sin vivienda, libre de analfabetismo, entre otras conquistas para los sectores populares.</p>
<p>También contrapone la prosperidad de Colombia frente a la República Bolivariana de Venezuela. Omite hablar del narcoestado represivo que encabeza Juan Manuel Santos, que ha llevado al país una pobreza que oscila entre el 30 y el 40 por ciento, según las fuentes que se consultan. También omite las misiones venezolanas que han llegado a los rincones de todo el país, el protagonismo de los sectores populares, la nacionalización de los servicios, la diversificación de sus procesos productivos, el analfabetismo cero, entre otros.</p>
<p>No queremos pecar de ingenuos en esta nota. Sabemos que tanto Cuba como Venezuela, hoy atraviesan procesos plagados de contradicciones y dificultades, pero no hay que olvidar la injerencia del imperialismo de Estados Unidos en estos territorios, así como también el protagonismo del pueblo para superar los momentos difíciles. Todo esto, sin embargo, no invalida conquistas que son un hecho y no tienen vuelta atrás.</p>
<p><b>Tergiversación de segundo orden</b></p>
<p>Está claro que no pretendemos desarrollar en profundidad los procesos que menciona La Nación, pero es importante detallar algunos aspectos para notar la marcada tendencia que trata de imponer.</p>
<p>Lo que más nos interesa dejar en claro es la centralidad de la nota y su tendencia generalista. Al estilo de Francis Fukuyama y su fin de la historia, la editorial intenta justificar que el capitalismo es la única vía posible en el mundo.</p>
<p>El capitalismo es un sistema diabólico que se sustenta en la explotación del hombre por el hombre, donde unos pocos que poseen los medios de producción se imponen y dominan a la inmensa mayoría que es arrojada al mundo laboral como si fueran una mercancía que forma parte de una larga cadena de materia prima para el desarrollo de un producto. Estas relaciones de fuerzas han generado a lo largo de la historia pobreza, hambre, destrucción.<span style="font-size: xx-small;"><!-- Capaz lo pondría más al nivel de la nación, discutiendo más hacia afuera y no entre nosotros. Lo de abajo me parece que esta re claro --></span> Ya sea por el trabajo, por las guerras, por el mercado, es la clase de los patrones y empresarios que también detenta funciones de gobierno, la que vive a costa del sufrimiento de miles de millones de personas en el mundo. Es difícil creer en la viabilidad de un sistema que pone a las 100 personas más ricas del planeta con el control de la misma riqueza acumulada que las 3.500 millones de personas más pobres. La desigualdad es obscena.</p>
<p>Según reza la nota: “Es hipócrita alinearse con los demoledores del empleo por mero oportunismo, agravando la falta de seguridad jurídica en la Argentina. Es dañino jugar con fuego, quemar el colchón y terminar incendiando el hogar donde viven nuestros hijos y nacerán nuestros nietos”. Sin embargo: ¿Qué rol cumple el empresariado que cierra sus fábricas dejando a miles en la calle? ¿Cómo se justifica la política de Estado que ha hecho que en el primer trimestre de este año, hayan cerrado 1.800 pymes, al ritmo de 20 por día? ¿Cómo se justifica que en junio de 2017 hayamos alcanzado la triste cifra de 13 millones de pobres en nuestro país y de 2 millones de indigentes? Entre enero de 2016 y abril de 2017, hubo 250 mil despidos en la Argentina, ¿de qué oportunismo habla La Nación?</p>
<p>Vivimos en un planeta globalizado y certeramente capitalista hace más de 200 años, en un desarrollo que se fue dando varios siglos antes, y en 2017 casi la mitad de la población mundial es pobre, con valores escandalosos como en Asia oriental, donde esta cifra alcanza al 80% de las personas. Hoy en el mundo mueren 6 millones de niños y niñas todos los años antes de cumplir cinco años de edad por desnutrición, mientras solo la Argentina tiene capacidad de producción para alimentar a 600 millones de personas. La pregunta es, ¿quiénes toman las decisiones fundamentales, bajo qué condiciones y en nombre de qué sistema para que la disparidad sea así?</p>
<p>Es hipócrita la editorial de La Nación. Es cínico el diario y su histórica posición. Es lamentable que con estas cifras sobre la mesa, que de cara a las miles de personas que todos los días vemos dormir en la calle, se hable de la viabilidad de un sistema.</p>
<p>A pesar del hambre y la muerte como única garantía posible hoy, según el antiguo diario, el comunismo <span style="font-size: xx-small;"><!-- Capaz hablaría de otro sistema por lo mismo que pensaba antes de discutir hacia afuera- --></span>es destructivo mientras el capitalismo es la única opción viable.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/tergiversa-y-reinaras-el-cinismo-de-la-nacion/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La fiebre del oro: la nueva burbuja del capital</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 May 2016 03:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[fiebre del oro]]></category>
		<category><![CDATA[Juanma Olarieta]]></category>
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					<description><![CDATA[<em><strong>Por Juanma Olarieta/ </strong></em>Como las viviendas, el oro casi nunca se mueve del cofre en el que se almacena. En el mercado lo que se intercambian el vendedor y el comprador son títulos de propiedad, lo mismo que ante un notario las viviendas se venden con las escrituras.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Juanma Olarieta</strong></em></p>
<p><em>Como las viviendas, el oro casi nunca se mueve del cofre en el que se almacena. En el mercado lo que se intercambian el vendedor y el comprador son títulos de propiedad, lo mismo que ante un notario las viviendas se venden con las escrituras.</em></p>
<p>Pero no hay viviendas ficticias y una misma vivienda nunca se vende dos veces. Además, las escrituras suelen describir viviendas que existen en alguna parte. Eso no ocurre con el oro, en donde el comprador nunca tiene ni un lingote entre sus manos. El título de propiedad le indica dónde está guardado.</p>
<p>En los mercados internacionales de oro está ocurriendo algo muy significativo, que no ocurre con ningún otro metal: se intercambia más oro del que existe en realidad. Los grandes bancos que guardan el oro y desempeñan el papel de intermediarios en los negocios, venden más oro del que tienen en sus reservas. Se aprovechan de que los dueños nunca les exigen la entrega física de su oro.</p>
<p>Los papeles que se negocian en los mercados internacionales representan a cantidades de oro inexistentes en porcentajes crecientes: con el mismo oro cada vez se venden más títulos de propiedad.</p>
<p>De enero a mayo de 2016 la proporción ha pasado de una onza de oro real por cada 100 onzas de papel a más de 500. Es como si por cada casa hubiera 500 propietarios (1).</p>
<p>A lo largo de la historia no ha habido nada más falsificado que el oro. Desde le Edad Media, escribió Marx, toda la historia de la acuñación de moneda se reduce a la historia de otras tantas falsificaciones (2).</p>
<p>Aunque Marx dice que eso acabó en el siglo XVIII, como vemos, la manipulación del oro no se ha acabado nunca, hasta el punto de engañar a la inmensa mayoría de los economistas, que golpean sus cabezas contra un muro fetichista.</p>
<p>Los economistas hablan del oro como si fuera una materia prima como cualquier otra. Pero en el mercado de materias primas no ocurre nada de esto porque, a diferencia del oro, no cumplen con una de las funciones típicas del dinero, como es el atesoramiento. Cuando una fábrica compra cobre, no es para guardarla en el almacén sino porque la necesita para elaborar cables.</p>
<p>Sólo una pequeña parte del oro se utiliza como materia prima, especialmente en joyería. Entonces, al valor propio del oro se le suma el de una obra de arte, por lo que no deja de cumplir con su función de atesoramiento.</p>
<p>La burguesía no hace caso de sus economistas. Con el mismo tesón con el que estos aseguran que “el dinero no es convertible”, aquellos se empeñan en convertirlo, cambiando sus papeles por dinero “metálico” de verdad, es decir, oro y plata.</p>
<p>La fiebre del oro se multiplica en épocas de crisis y no hay mejor indicador de la profundidad de la misma que el alza persistente en su cotización que, de no ser por la falsificación bancaria, se habría disparado hace ya mucho tiempo.</p>
<p>Pero la burguesía también se cree sus propias ilusiones. Cree que en la caja de fuerte de algún banco tiene guardado su tesoro y que podrá echar mano de él en los malos momentos. Por cada uno de esos burgueses hay otros 500 que piensan lo mismo.</p>
<p>Es un corralito internacional a gran escala, un gigantesco castillo de naipes que sólo se ha levantado para desplomarse después.</p>
<p>Notas:</p>
<p>(1) http://www.zerohedge.com/news/2016-01-26/comex-snaps-gold-dilution-hits-record-542-oz-gold-claims-every-ounce-physical</p>
<p>(2) Marx, Contribución a la crítica de la economía política, Madrid, 1970, pg.148.</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/la-fiebre-del-oro/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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