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	<title>Boaventura de Sousa Santos &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Boaventura de Sousa Santos &#8211; Marcha</title>
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		<title>Virus: todo lo sólido se desvanece en el aire</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Mar 2020 03:01:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Boaventura de Sousa Santos]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué conocimientos potenciales se derivan de la pandemia del coronavirus? Un análisis sociológico sobre la calidad de las instituciones.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Existe un debate en las ciencias sociales sobre si la verdad y la calidad de las instituciones de una determinada sociedad se conocen mejor en situaciones de normalidad, de funcionamiento corriente, o en situaciones excepcionales, de crisis. Tal vez ambos tipos de situación induzcan igualmente al conocimiento, pero sin duda nos permiten conocer o revelar cosas diferentes. ¿Qué conocimientos potenciales se derivan de la pandemia del coronavirus?</em></p>
<p><strong>Por Boaventura de Sousa Santos* / Fotos por Alejandra Malcorra</strong></p>
<p>Existe un debate en las ciencias sociales sobre si la verdad y la calidad de las instituciones de una determinada sociedad se conocen mejor en situaciones de normalidad, de funcionamiento corriente, o en situaciones excepcionales, de crisis. Tal vez ambos tipos de situación induzcan igualmente al conocimiento, pero sin duda nos permiten conocer o revelar cosas diferentes. ¿Qué conocimientos potenciales se derivan de la pandemia del coronavirus?</p>
<h3><strong>La normalidad de la excepción</strong></h3>
<p>La pandemia actual no es una situación de crisis claramente opuesta a una situación de normalidad. Desde la década de 1980 (a medida que el neoliberalismo se fue imponiendo como la versión dominante del capitalismo y este se fue sometiendo cada vez más y más a la lógica del sector financiero), el mundo ha vivido en un estado permanente de crisis. Una situación doblemente anómala. Por un lado, la idea de crisis permanente es un oxímoron, ya que, en el sentido etimológico, la crisis es por naturaleza excepcional y pasajera y constituye una oportunidad para superarla y dar lugar a un estado de cosas mejor. Por otro lado, cuando la crisis es transitoria, debe ser explicada por los factores que la provocan.</p>
<p>Sin embargo, cuando se vuelve permanente, la crisis se convierte en la causa que explica todo lo demás. Por ejemplo, la crisis financiera permanente se utiliza para explicar los recortes en las políticas sociales (salud, educación, bienestar social) o el deterioro de las condiciones salariales. Se impide, así, preguntar por las verdaderas causas de la crisis. El objetivo de la crisis permanente es que esta no se resuelva. Ahora bien, ¿cuál es el objetivo de este objetivo? Básicamente, hay dos objetivos: legitimar la escandalosa concentración de riqueza e impedir que se tomen medidas eficaces para evitar la inminente catástrofe ecológica. Así hemos vivido durante los últimos cuarenta años. Por esta razón, la pandemia solo está empeorando una situación de crisis a la que la población mundial ha estado sometida. De ahí su peligrosidad específica. En muchos países, los servicios de salud pública estaban hace diez o veinte años mejor preparados para hacer frente a la pandemia que en la actualidad.</p>
<h3><img class="alignnone size-medium wp-image-47923" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Alejandra-Malcorra-corona-virus-2-615x410.jpg" alt="" width="615" height="410" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Alejandra-Malcorra-corona-virus-2-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Alejandra-Malcorra-corona-virus-2-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Alejandra-Malcorra-corona-virus-2.jpg 960w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></h3>
<h3><strong>La elasticidad de lo social</strong></h3>
<p>En cada época histórica, las formas dominantes de vida (trabajo, consumo, ocio, convivencia) y de anticipación o postergación de la muerte son relativamente rígidas y parecen derivar de reglas escritas en la piedra de la naturaleza humana. Es cierto que cambian gradualmente, pero las alteraciones casi siempre pasan desapercibidas. La erupción de una pandemia no se compagina con este tipo de cambios. Exige cambios drásticos. Y de repente, estos se vuelven posibles, como si siempre lo hubiesen sido. Vuelve a ser posible quedarse en casa y disponer de tiempo para leer un libro y pasar más tiempo con la familia, consumir menos, prescindir de la adicción de pasar el tiempo en los centros comerciales, mirando lo que está en venta y olvidando todo lo que se quiera, pero solo se puede obtener por medios que no sean la compra. La idea conservadora de que no hay alternativa al modo de vida impuesto por el híper capitalismo en el que vivimos se desmorona. Se hace evidente que no hay alternativas porque el sistema político democrático se vio obligado a dejar de discutir las alternativas. Como fueron expulsadas del sistema político, las alternativas entrarán en la vida de los ciudadanos cada vez más por la puerta trasera de las crisis pandémicas, de los desastres ambientales y los colapsos financieros.</p>
<p>Es decir, las alternativas volverán de la peor manera posible.</p>
<h3><strong>La fragilidad de lo humano</strong></h3>
<p>La aparente rigidez de las soluciones sociales crea en las clases que más se aprovechan de ellas una extraña sensación de seguridad. Es cierto que siempre hay cierta inseguridad, pero hay medios y recursos para minimizarla, ya sean atención médica, pólizas de seguros, servicios de empresas de seguridad, terapia psicológica, gimnasios. Este sentimiento de seguridad se combina con el de arrogancia e incluso de condena respecto a todos aquellos que se sienten victimizados por las mismas soluciones sociales. El brote viral interrumpe este sentido común y evapora la seguridad de la noche a la mañana. Sabemos que la pandemia no es ciega y tiene objetivos privilegiados, pero aun así crea una conciencia de comunión planetaria, de alguna forma democrática. La etimología del término pandemia dice exactamente eso: el pueblo entero. La tragedia es que, en este caso, la mejor manera de mostrar solidaridad es aislarnos unos de otros y ni siquiera tocarnos. Es una extraña comunión de destinos. ¿No serán posibles otros?</p>
<blockquote>
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<h3 class="title p-single entry-title"><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.marcha.org.ar/la-salud-mental-en-tiempos-de-coronavirus/">La salud mental en tiempos de Coronavirus</a></span></h3>
</blockquote>
<h3><strong>Los fines no justifican los medios</strong></h3>
<p>La desaceleración de la actividad económica, especialmente en el país más grande y dinámico del mundo, tiene obvias consecuencias negativas. Pero, por otro lado, tiene algunas consecuencias positivas. Por ejemplo, la disminución de la contaminación atmosférica. Un especialista en calidad del aire de la agencia espacial de Estados Unidos (NASA) afirmó que nunca se había visto una caída tan dramática de la contaminación en un área tan vasta. ¿Significa esto que, a principios del siglo XXI, la única forma de evitar la cada vez más inminente catástrofe ecológica es a través de la destrucción masiva de la vida humana? ¿Hemos perdido la imaginación preventiva y la capacidad política para ponerla en práctica?</p>
<p>También se sabe que, para controlar efectivamente la pandemia, China ha implementado métodos particularmente estrictos de represión y vigilancia. Cada vez es más evidente que las medidas fueron eficaces. Resulta que China, a pesar de todos sus méritos, no tiene el de ser un país democrático. Es muy cuestionable que tales medidas puedan implementarse, o hacerlo de manera igualmente eficaz, en un país democrático. ¿Significa esto que la democracia carece de la capacidad política para responder a emergencias? Al contrario, <em>The Economist</em> mostró a principios de este año que las epidemias tienden a ser menos letales en los países democráticos debido al libre flujo de información. Pero como las democracias son cada vez más vulnerables a las <em>fake news</em>, tendremos que imaginar soluciones democráticas basadas en la democracia participativa a nivel de barrios y comunidades, y en educación cívica orientada hacia la solidaridad y la cooperación, y no hacia el emprendimiento y la competitividad a toda costa.</p>
<p><img loading="lazy" class="wp-image-47924 alignleft" src="http://www.marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Alejandra-Malcorra-corovirus-4-615x410.jpg" alt="" width="528" height="352" srcset="https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Alejandra-Malcorra-corovirus-4-615x410.jpg 615w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Alejandra-Malcorra-corovirus-4-640x427.jpg 640w, https://marcha.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/Alejandra-Malcorra-corovirus-4.jpg 960w" sizes="(max-width: 528px) 100vw, 528px" /></p>
<h3><strong>La guerra de la que se hace la paz</strong></h3>
<p>La forma en la que se construyó inicialmente la narrativa de la pandemia en los medios de comunicación occidentales hizo evidente el deseo de demonizar a China. Las malas condiciones higiénicas en los mercados chinos y los extraños hábitos alimenticios de los chinos (primitivismo insinuado) estaban en el origen del mal. Subliminalmente, el público mundial fue alertado sobre el peligro de que China, ahora la segunda economía mundial, domine al mundo. Si China no pudo evitar semejante daño a la salud mundial y, además, no pudo superarlo de manera eficaz, ¿cómo podemos confiar en la tecnología del futuro propuesta por China? ¿Acaso el virus nació en China? La verdad es que, según la Organización Mundial de la Salud, el origen del virus aún no se ha determinado. Por lo tanto, es irresponsable que los medios oficiales en Estados Unidos hablen del «virus extranjero» o incluso del «coronavirus chino», sobre todo porque solo en países con buenos sistemas de salud pública (Estados Unidos no es uno de ellos) es posible hacer pruebas gratuitas y determinar con precisión los tipos de gripe que se han dado en los últimos meses.</p>
<p>Lo que sabemos con certeza es que, mucho más allá del coronavirus, hay una guerra comercial entre China y Estados Unidos. Una guerra sin cuartel que, como todo lleva a creer, tendrá que terminar con un vencedor y un vencido. Desde el punto de vista de Estados Unidos, es urgente neutralizar el liderazgo de China en cuatro áreas: la fabricación de teléfonos móviles, las telecomunicaciones de quinta generación (inteligencia artificial), los automóviles eléctricos y las energías renovables.</p>
<h3><strong>La sociología de las ausencias</strong></h3>
<p>Una pandemia de esta dimensión causa justificada conmoción en todo el mundo. Aunque el drama está justificado, es bueno tener en cuenta las sombras que crea la visibilidad. Por ejemplo, Médicos sin Fronteras advierte sobre la extrema vulnerabilidad al virus por parte de los miles de refugiados e inmigrantes detenidos en los campos de internamiento en Grecia. En uno de estos campamentos (campo de Moria) hay un grifo de agua para 1.300 personas y falta jabón. Los internos solo pueden vivir cerca uno del otro. Familias de cinco o seis personas duermen en un espacio de menos de tres metros cuadrados. Esto también es Europa, la Europa invisible.</p>
<hr />
<p><em>Boaventura de Sousa Santos es un académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial.</em></p>
<p><strong>*Publicado originalmente en <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="http://www.other-news.info/noticias/2020/03/virus-todo-lo-solido-se-desvanece-en-el-aire/">OtherNews</a></span>. Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.</strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/virus-todo-lo-solido-se-desvanece-en-el-aire/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Boaventura de Sousa: &#8220;Hay que repensar cuanto antes la política de izquierda&#8221;</title>
		<link>https://marcha.org.ar/hay-que-recuperar-los-derechos-en-argentina-boaventura-de-sousa-santos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Nov 2016 03:03:23 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[américa latina y el caribe]]></category>
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					<description><![CDATA[Boaventura de Sousa Santos habla sobre los retos que enfrentan las izquierdas y los movimientos populares en América Latina.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Sergio Segura @comunhc</strong></p>
<p>Boaventura de Sousa Santos es autor de varios libros, entre los que se destacan <em>Epistemologías del sur</em> y <em>Hacia una sociología de las ausencias y de las emergencias; en ellos </em>cuestiona la epistemología occidental dominante y los contextos culturales de la “producción y reproducción del conocimiento”. Parte de sus aportes académicos han estado orientados a acompañar diversos movimientos sociales latinoamericanos. <strong><em>Lanzas y Letras</em></strong> y la <em>Fundación Rosa Luxemburgo</em> retoman este diálogo dado en el cono sur sobre el panorama político de América Latina, las izquierdas europeas y el análisis de perspectivas organizativas cimentadas desde los movimientos populares.</p>
<p><strong>¿Cómo se ven las organizaciones sociales latinoamericanas desde Europa?</strong></p>
<p>En Europa tenemos otra noción del territorio, porque Europa se ha aprovechado del saqueo, de los recursos naturales. Ahí tenemos otros problemas, no solo la explotación capitalista sino la dominación colonial y patriarcal. En Europa el colonialismo no surge por el territorio sino por el racismo, ahora más con todos los inmigrantes y refugiados; es una vergüenza, es lo peor de la trayectoria colonialista de Europa.</p>
<p>Los movimientos sociales a veces excluyen el colonialismo; con el movimiento de Los Indignados (también llamado Movimiento 15-M por las protestas en España desde 2011) hicimos reuniones en España y Dinamarca, y nos dimos cuenta que los movimientos de lucha contra el capitalismo rara vez incluyen a los inmigrantes, y mucho menos a los que buscan asilo político; son invisibles, son los otros ausentes, son los indígenas de Europa, no son considerados como sujetos políticos. En Europa tienes el racismo como forma de colonialismo combinado con capitalismo y naturalmente con patriarcado. En América Latina, en India y en África el problema es por territorio, claro que hay otros problemas como el de las mujeres o la economía informal, pero la cuestión del territorio surge porque realmente es un problema planetario.</p>
<p>Este neoliberalismo es de raíz financiera, pero busca la especulación con una forma de acumulación primitiva. Como decía Rosa Luxemburgo, esa es una constante del capitalismo, no una fase del capitalismo, y hoy se manifiesta con el saqueo del territorio mucho más intensivo que el colonialismo, porque la maquinaria que no existía en el tiempo colonial permite hoy saquear los recursos de una manera más intensa: despojo, desplazamiento de poblaciones, expulsión de la gente. Estuvimos en Mozambique y en Zimbabue y es lo mismo, pero con diferentes perfiles. En África no tenemos el problema indígena, porque todos son indígenas, por así decirlo. En cada país la tierra funciona de manera distinta porque el colonialismo fue distinto. En América Latina la independencia fue obtenida por los hijos de los colonos, en África son pueblos originarios los que conquistaron la independencia, son problemas distintos.</p>
<p><strong><img loading="lazy" class="alignright wp-image-474 size-medium" src="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2016/11/sou1-300x182.jpg" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" srcset="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2016/11/sou1-300x182.jpg 300w, http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2016/11/sou1.jpg 660w" alt="sou1" width="300" height="182" />¿Qué posibles diálogos pueden existir entre las izquierdas europeas y las de América Latina?</strong></p>
<p>Parte de mi trabajo los últimos 10 años ha sido en la crítica radical a las izquierdas europeas para refundarlas, reinventarlas; por otro lado, aprovechar todas las energías que surgieron en este continente los últimos 15 años. Hubo una izquierda que se mantuvo con un carácter genuino de búsqueda de socialismo; la gran mayoría, sobre todo los socialdemócratas, se vendieron al capitalismo, a la llamada ‘tercera vía’, en el caso del Partido Laborista inglés. En Alemania es un desastre porque prácticamente la izquierda no existe. Los socialistas que están en el poder no ofrecen ninguna política novedosa para Europa, los socialistas alemanes son los que han sido más duros con los países del sur de Europa, con la izquierda de Syriza en Grecia, por ejemplo. Eso es muy difícil de entender. Pero ahí viene la renovación desde dos factores: el primero es que los jóvenes que estaban formados para la política socialdemócrata, que no contribuye en nada a ninguna perspectiva socialista o poscapitalista en Europa, pasaron algún tiempo en América Latina con los gobiernos progresistas de Venezuela, Bolivia, Ecuador, también Brasil, y aprendieron mucho de este continente, aprendieron no solo a mantener la idea del socialismo del siglo XXI, sino también formas de democracia participativa. Esto fue lo que de alguna manera pasó a ser utilizado por los jóvenes inconformes con los socialdemócratas, por ejemplo en España con los consejos de ciudadanos de Podemos, con algunos problemas que se pueden discutir; también está Syriza, una trayectoria propia de una disidencia del partido comunista; por la misma línea está el bloque de izquierda en Portugal. Son partidos que están buscando reinventar la izquierda a través de alianzas e interconocimientos que han sido originados en América Latina.</p>
<p>Europa realmente no tiene nada que enseñarle al mundo, tampoco puede aprender por la tradición colonialista que tiene, pero algunos jóvenes como Los Indignados, entre otros movimientos, han intentado aprender con la experiencia latinoamericana. El problema con estas experiencias es que muchos partidos se olvidaron de la renovación política debido al modelo de desarrollo que se seguía, el único que lo intentó fue Hugo Chávez, pero de una manera muy carismática; ya sabemos que todo poder carismático depende del líder, y cuando el líder se va el poder se queda en vacío. Así pasó en Venezuela por la debilidad de las instituciones y los movimientos sociales, toda la movilización de izquierda vino desde arriba, al contrario de lo que pasó en Brasil y Argentina.</p>
<p>En este momento estamos en una fase de reflujo en América Latina y en Europa con algunas novedades, por ejemplo, el hecho de que en Portugal en este momento tengamos un gobierno de izquierda donde el partido socialdemócrata ha abandonado la tercera vía y se ha aliado con los comunistas y con el bloque de izquierda, donde está la izquierda socialista que es luxemburguista. Entonces está el aprendizaje desde el sur y el temor a la derecha revanchista, o a la extrema derecha como en Polonia, Hungría, Alemania. Ante el temor a la extrema derecha, la izquierda se está uniendo; por eso es que tenemos este gobierno en Portugal, por el temor de tener cuatro años más de una derecha totalmente revanchista que quería destruir todo lo que habíamos conquistado en los últimos 40 años.</p>
<p><strong>De acuerdo a tus textos, tienes críticas al Estado-Nación, a la vez aprecias la construcción de un ‘Estado plurinacional’ en países de América Latina. ¿Qué saldo organizativo proyectan estas experiencias? Frente al actual giro conservador, ¿cuál es tu balance de la relación Estado-movimientos sociales?</strong></p>
<p>La política de izquierda hay que repensarla cuanto antes. No es fácil, en algunos países es muy difícil porque los partidos de izquierda generaron sectarismo interno que liquida la disidencia. Quien tiene la posición crítica es echado o silenciado. Es necesario repensar la lógica de partido como existe. Los partidos, de ninguna manera, pueden tener el monopolio de la representación, hay que encontrar otras formas desde la democracia participativa, de los ciudadanos, de los movimientos sociales, tienen que tener una palabra fuerte de la renovación política. Hay que crear otras figuras políticas, eso es algo que está por hacer. Por otro lado, pienso que casi todos los gobiernos se vendieron a un modelo de desarrollo que acompañaron con una incidencia histórica que pareció muy buena pero que al final fue desastrosa.</p>
<p>El hecho de que la avanzada de los precios internacionales coincidiera con estos gobiernos y que pudieran tener alguna plata, sin cambiar la estructura de poder, sin cambiar las jerarquías sociales, sin cambiar la estructura de clase, sin cambiar el Estado, que podía generar alguna redistribución social, con algunos casos significativos como el de Brasil donde más de 45 millones de personas salieron de la pobreza… eso no se puede olvidar.</p>
<p>El costo social fue muy grande para los pueblos indígenas y campesinos, no fue un sistema sostenible porque estaba basado en los precios internacionales, no se luchó para que hubiera, por ejemplo, una reforma fiscal. Los ricos siguieron sin pagar impuestos y vemos que su plata está en los paraísos fiscales. Si esa plata pagara impuestos tendríamos salud para todos, educación de buena calidad. Esta izquierda va a tener que refundarse, básicamente porque la que hubo en la última década no es sostenible, después de la crisis interna en algunos casos hubo corrupción, con todo lo que puedas imaginar, por eso exige una renovación. En algunos países van a surgir partidos nuevos, en otros no es posible pero quizás hay partidos que se van a refundar. Algo dramático tiene que ocurrir. A menos que la derecha revanchista sea tan revanchista que gobierne de una manera tan desastrosa que los gobiernos de izquierda puedan volver rápidamente sin reconstruirse, ahí podemos tener un periodo de estabilidad a corto plazo.</p>
<p><strong>Desde las ciencias sociales hay abordajes que obturaron el diálogo con los procesos sociales comunitarios que asumieron su opción por los gobiernos progresistas, con términos como “populismo”. ¿Qué desafíos quedan de este diálogo entre saberes académicos y saberes populares, conceptos que trabajas durante tu trayectoria investigativa?</strong></p>
<p>Esos términos en América Latina son parte del debate, porque ya había una trayectoria en ese sentido. El concepto de ‘progresismo’ debería ser una cosa positiva, pero ahora es una mala palabra para muchos compañeros y colegas de izquierda con quienes tenemos algunas divergencias. El populismo en América Latina, sobre todo en Argentina, un patrimonio intelectual debido al trabajo de Ernesto Laclau, no se ha aceptado mucho fuera de Argentina, porque no es una buena hipótesis para hablar de lo popular.</p>
<p>Lo nacional-popular es una posición que toma un gobierno por ‘los de abajo’ y que tiene algún respeto por la soberanía nacional; pero allí puede haber fascismo y también clases de abajo, por eso se puede hablar de lo nacional-popular como se pudo hablar en Bolivia con el libro de René Zabaleta Mercado. Hablar de populismo se transformó en una manera de estigmatizar la izquierda por parte de la derecha, entonces cuando se dice que la derecha es populista es un elogio para ellos, no les molesta que les llamen populistas, cuando dicen que la izquierda es populista es para decir que la izquierda no es creíble. Ahora, todos los intentos por mejorar la vida de la gente, de defender derechos, son considerados populistas. El populismo es una trampa, se volvió en contra de quienes crearon la teorización del populismo. Discutí con Ernesto Laclau y con Chantal Mouffe (intelectuales posmarxistas) que nunca fue un significante vacío sino un significante vaciado, yo por eso prefiero los significantes dudosos, mejor lo nacional-popular que el populismo.</p>
<p><strong><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-475 size-medium" src="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2016/11/sou2-182x300.jpg" sizes="(max-width: 182px) 100vw, 182px" srcset="http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2016/11/sou2-182x300.jpg 182w, http://lanzasyletras.org/1/wp-content/uploads/2016/11/sou2.jpg 400w" alt="sou2" width="182" height="300" />¿Qué opinión te suscita la coyuntura colombiana en el marco de las ‘pedagogías de paz’ para darle fin al conflicto armado que aqueja al país hace más de medio siglo?</strong></p>
<p>Desde los años 90 empecé a trabajar en Colombia, me apasiona. Fue un periodo de tanta violencia… pero también de mucha creatividad de los movimientos sociales. Durante un proyecto en el que estaba mataron a 15 padres jesuitas del CINEP (Centro de Investigación y Educación Popular); a cada momento que matan a un cura otro movimiento surge, con otra gente, por los derechos humanos. Es fabulosa la energía del país. Los movimientos sociales son la esperanza de Colombia, hay un Congreso de los Pueblos que está siendo representado en varios países. Hay que hacer pedagogía de paz como alternativa contrahegemónica porque [el presidente, Juan Manuel] Santos ya hizo su pedagogía de paz, que es sacar a la guerrilla para profundizar la minería. Para mí simplemente es así.</p>
<p>Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), por su naturaleza política, hicieron un proceso de negociación muy cerrado en La Habana (Cuba), sin gran participación popular de las comunidades. El ELN (Ejército de Liberación Nacional) es distinto, quiere que sea un proceso de más participación social, de asambleas populares, movimientos sociales; no sé si lo va a lograr, pero la idea de una pedagogía de paz contrahegemónica me parece importante, no solamente para Colombia sino para todo el continente, porque vamos a tener guerras de baja intensidad que ya están emergiendo, y “baja” entre comillas en muchos territorios, porque se trata de masacres de pueblos indígenas, entre otros.</p>
<p><strong>La afectación del nivel de vida en Argentina ha sido considerable tras el cambio de gobierno, al igual que la represión. ¿Qué retos enfrentan las organizaciones sociales que están en la oposición? ¿Cómo se puede dar la discusión de los “derechos que se perdieron”?</strong></p>
<p>El gobierno de Mauricio Macri entró a hacer una ruptura con todo el periodo anterior, esto creó perplejidad entre los movimientos, se quedan paralizados sin saber cuál va a ser el contexto político, sin claridad de cuáles son los aliados, enemigos o adversarios. Aquí surgen muchas diferencias, pero también hay avances. Hace un par de años, por ejemplo, la cuestión indígena no se discutía en Argentina, ni negros ni indios. Hoy en día al menos se reconoce que son invisibles y están marcando una agenda a partir de su exclusión, que como digo normalmente, son exclusiones radicales; en sus territorios no hay derechos porque hay apropiación violenta, muerte y saqueo. Es difícil, porque a veces viven en zonas remotas que los pobladores urbanos no conocen. Lo más importante de los encuentros de organizaciones es que se conozcan, que estén intercambiando ideas.</p>
<p>Yo creo que hay que recuperar los derechos. No hay una zona de derechos en nuestras sociedades coloniales sino, insisto, una zona de no-derechos, de gente que está en zonas de despojo, de violencia, de apropiación. Frantz Fanon, un gran teórico que me gusta bastante, le llamaba “zonas de no-ser”: no existen. Ahora entra un gobierno de derecha que dice que los trabajadores tenían demasiados privilegios, y que hay que rebajar todos los derechos, en Portugal fue así, a punto de intentar eliminar lo que llamamos ‘la concertación social’, que es negociación colectiva de contratos, como están haciendo en los Estados Unidos, contratos individuales entre el patrón y el empleado, un fascismo sobre la forma contractual, porque son dos personas que no tienen el mismo poder; si no acepta las condiciones del patrón, ¿qué va hacer? Tenemos que ver que esos derechos tienen que ser recuperados, no hay otra forma de luchar por eso, y eso es muy difícil porque el capitalismo financiero que tenemos hoy logró transformar el trabajo en un recurso global, pero prohibió la posibilidad de un mercado global de trabajo: los sindicatos no se pueden unir, los trabajadores no se pueden organizar, hay federaciones mundiales pero no hay eficacia en ninguna en este momento. Cada vez hay más trabajadores pero cada vez menos identidad obrera; sin embargo, Argentina tiene mucha, estuve en una universidad creada por sindicatos, la única en el mundo que conozco. El sindicalismo está vivo, dividido por cierto, pero están intentando ver que realmente se necesita más unidad. El problema es cuando olvidamos los derechos de los indígenas, cuando no diferenciamos las clases sociales y se homogenizan las lógicas de las diferentes luchas, en sus diferentes tiempos y con sus diferentes alcances.</p>
<p><strong>¿Cuáles son los resultados de los talleres realizados en diferentes partes del mundo como parte de la Universidad Popular de los Movimientos Sociales?</strong></p>
<p>Han participado diferentes intelectuales comprometidos, que son minoría, porque la mayoría son movimientos diversos. Ha sido significativo que las personas hablan de manera abierta, y nos damos cuenta de las diferencias y de las convergencias, hablan sin tutela ni conocimientos privilegiados. Los talleres son una manera muy simple de contribuir a una visión más amplia entre movimientos, se invierte tiempo y dinero porque tenemos como objetivo un cambio político, transformador, emancipador. Es importante que la gente vea que detrás de esto no hay grandes organizaciones, por eso las síntesis que hacemos son novedosas, porque dependen de los contextos específicos.</p>
<p>*Publicado originalmente en Lanzas y Letras</p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/hay-que-recuperar-los-derechos-en-argentina-boaventura-de-sousa-santos/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title> “Los Movimientos Sociales tienen que tener una palabra fuerte en la renovación política”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Apr 2016 03:10:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[América Latína]]></category>
		<category><![CDATA[Boaventura de Sousa Santos]]></category>
		<category><![CDATA[Elisangela Soldatelli]]></category>
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		<category><![CDATA[Universidad Popular de los Movimientos Sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista con Boaventura de Sousa Santos en el marco de la Universidad Popular de los Movimientos Sociales]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Elisangela Soldatelli y Florencia Puente</strong></p>
<p><em>Boaventura de Sousa Santos es Doctor en Sociología del Derecho y profesor en la Universidad de Coímbra, Portugal. Teórico y práctico de la “ecología de saberes”, estuvo en Argentina invitado por la Fundación Rosa Luxemburgo y participó de los talleres de la Universidad Popular de los Movimientos Sociales en Córdoba y Buenos Aires. En exclusiva, habló sobre la importancia de esta experiencia rumbo a la urgente refundación de las izquierdas en todo el mundo. </em></p>
<p>Mientras sonaban en forma de canción versos “pensando a la humanidad desde y para los territorios”, Boa, como es conocido afectuosamente, accedió a esta entrevista en la que reflexionó sobre la importancia de las articulaciones políticas para los cambios transformadores y emancipatorios, la crítica para la refundación y reinvención de las izquierdas ante la emergencia de las “derechas revanchistas” y la necesidad de crear otras figuras políticas que aúnen las experiencias de los partidos políticos y los movimientos sociales en el contexto argentino, latinoamericano y mundial.</p>
<p><strong> “Algunos partidos progresistas se olvidaron de una renovación política” </strong></p>
<p><em><strong>-¿Cuál es la situación actual de las izquierdas en Europa, y qué diálogos pueden (o tienen que) existir entre éstas y las de América Latina?</strong></em></p>
<p>Mi trabajo en estos últimos diez años ha sido en ese ámbito, por un lado hacer una crítica de las izquierdas europeas para refundarlas, reinventarlas, y por otro lado aprovechar todas las energías que surgieron en este continente (América Latina).</p>
<p>Las izquierdas europeas, en plural, la gran mayoría pero sobre todo las socialdemócratas, se vendieron totalmente al capitalismo, a la llamada tercera vía del partido laborista inglés. En Alemania por ejemplo, es un desastre porque la izquierda no existe, los socialistas en el poder no hacen ninguna distinción en términos de una política novedosa para Europa, al contrario, los socialistas alemanes son más agresivos en relación a los países del sur de Europa.</p>
<p>Pero hay una renovación. Muchos de los jóvenes que estaban con la política socialdemócrata pasaron algún tiempo en América Latina con los gobiernos progresistas de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Brasil y aprendieron mucho en este continente. No solo en mantener la idea de socialismo (del siglo XXI) sino también en desarrollar formas de democracia participativa. Y eso fue lo que pasó a ser utilizado por algunos jóvenes que estaban inconformes con los socialdemócratas y que formaron en España el partido Podemos, Syriza en Grecia y el Bloque Izquierda en Portugal, partidos que están buscando reinventar la izquierda a partir de alianzas de conocimientos, que algunos han sido originados en América Latina. Esta articulación, que incluye formas de democracia participativa, consejos de ciudadanos, es una renovación que surgió a manera de alianzas, de un inter-conocimiento con las realidades europeas.</p>
<p>Europa no tiene nada que enseñar al mundo y tampoco puede aprender debido al prejuicio colonialista que tiene, pero algunos jóvenes, los indignados, han intentado aprender con la experiencia latinoamericana. El problema es que la experiencia latinoamericana se olvidó de lo que nos enseñó: algunos partidos progresistas se olvidaron de una renovación política, esta idea de una reforma política profunda.</p>
<p>El único que lo intentó fue Hugo Chávez pero de una manera carismática, y ya sabemos que todo poder carismático depende del líder y cuando el líder se va el poder queda vacío. En Venezuela cuando la institucionalidad era débil y los movimientos sociales eran muy débiles, toda la movilización de la izquierda vino desde arriba y no desde abajo, al contrario de lo que pasó en Brasil y Argentina.</p>
<p>Estamos en una fase de reflujo en América Latina; mientras que en Europa algunas novedades, por ejemplo que en Portugal tenemos un gobierno de izquierda, a partir de que el partido socialdemócrata se ha aliado con los comunistas y con el bloque de izquierda. Hay otro factor, y es el temor a la derecha revanchista, y por eso, ante la emergencia de una extrema derecha, la izquierda se está uniendo. Por eso tenemos este gobierno en Portugal, por el temor a cuatro años de una derecha revanchista que quería destruir todo lo que habíamos conquistado en los últimos cuarenta años.</p>
<p><strong>“Esta izquierda va a tener que refundarse” </strong></p>
<p><em><strong>-¿Cree que las izquierdas tienen que desarrollar un balance crítico de la relación entre Estado y movimientos sociales?</strong></em></p>
<p>Vamos a tener que repensar mucho la política de izquierda y vamos a tener que hacerlo cuanto antes. No es fácil, en algunos países los partidos de izquierda crearon un sectarismo interno que liquida la disidencia, es muy fácil que quien tenga una posición un poco crítica sea silenciado y echado. Hubo mucho sectarismo en los partidos de izquierda que estuvieron en el gobierno o que todavía están.</p>
<p>Hay que repensar toda la lógica de partidos porque sino no hay futuro, los partidos no pueden, de ninguna manera tener el monopolio de la representación, hay que encontrar otras formas y esas vienen de la democracia participativa, de los ciudadanos, de los movimientos sociales que tienen que tener una palabra fuerte en la renovación política, o sea, tendremos que crear otras figuras políticas que llamamos Partidos- Movimientos.</p>
<p>Por otro lado, estos gobiernos, casi todos, se rindieron a un modelo de desarrollo que acompañaron con una incidencia histórica que pareció muy buena y que al final fue también desastrosa, que fue el hecho de que los precios internacionales coincidió con estos gobiernos y es por eso que la primera vez pudieron tener plata sin cambiar la estructura de poder, las jerarquías sociales, la estructura de clases, el Estado; podían hacer alguna redistribución social –en algunos casos muy significativa como en Brasil donde más de 45 millones de personas salieron de la pobreza-, pero el costo social fue muy grande. Fue un sistema social no sostenible porque estaba basado en los precios internacionales y que no luchó por una reforma política fiscal que haga tributar a los ricos. Los ricos siguieron no pagando impuestos y ahora vemos que su plata está en los paraísos fiscales. Si toda esa plata estuviera en impuestos tendríamos salud y educación para todos.</p>
<p>Esta izquierda va a tener que refundarse, la base en que estuvo en esta década no es sostenible, la crisis interna, en algunos casos con corrupción, exige una renovación. En algunos países otros partidos nuevos van a surgir, en otros no es posible y serán los partidos existentes los que se van a refundar. Pero algo dramático tiene que ocurrir porque no pienso que se pueda dar de otra manera, a menos que la derecha revanchista sea tan revanchista que gobierne de forma tan desastrosa que los gobiernos de izquierda puedan volver rápidamente sin reconstruirse, y ahí podemos tener un período de estabilidad a corto plazo en el continente.</p>
<p><em><strong>-¿Fue pertinente hablar de “gobiernos populistas” durante el período de gobiernos con discursos progresistas en América Latina?</strong></em></p>
<p>Los conceptos acabaron por ser parte del debate. Los gobiernos progresistas ya son una mala palabra, incluso para compañeros de izquierda con quienes tenemos algunas divergencias, y el populismo en Argentina es patrimonio de intelectuales pero nunca fue aceptado mucho, ni fuera ni en Argentina mismo de que la razón populista era una buena hipótesis. A mí me gusta hablar de lo popular, claro, nacional y popular, siempre que haya un gobierno que toma una posición por los de abajo y que tiene algún respeto por la soberanía y por eso hay una mezcla entre clases medias y los de abajo y por eso se puede hablar de nacional y popular como se habló también en Bolivia.</p>
<p>Hablar de populismo se transformó en una manera de estigmatizar o demonizar a la izquierda y la derecha aprovecha; cuando se dice que la derecha es populista es un elogio para ellos, no les molesta ser populistas, ahora cuando dices que la izquierda es populista quiere decir que no es creíble.</p>
<p>Todo lo que luchamos, todos los intentos de mejorar la vida de la gente, de defender derechos es considerado populista, por eso defender derechos se volvió en contra, para los que teorizaron sobre la idea de populismo nunca fue un significante vacío, sino uno vaciado porque el interés es vaciarlo; por eso prefiero el significante nacional-popular al populismo.</p>

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