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	<title>Bernie Sanders &#8211; Marcha</title>
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	<description>Periodismo popular, feminista y sin fronteras</description>
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	<title>Bernie Sanders &#8211; Marcha</title>
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		<title>Sanders contra Biden (y la élite Demócrata)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2020 19:33:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bernie Sanders]]></category>
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					<description><![CDATA[Este día vuelven las elecciones primarias en 6 Estados de los Estados Unidos. Será una jornada clave que enfrentará en un mano a mano a Bernie Sanders y Joe Biden, quien tiene el respaldo de las élites del partido demócrata.  El resultado de esta noche será clave para saber quién enfrentará a Donald Trump. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class=""><em>Este día vuelven las elecciones primarias en 6 Estados de los Estados Unidos. Será una jornada clave que enfrentará en un mano a mano a Bernie Sanders contra Joe Biden, quien tiene el respaldo de las élites del partido demócrata.  El resultado de esta noche será clave para saber quién enfrentará a Donald Trump. </em></p>
<p class=""><strong>Por Hilary Goodfriend* Foto LiberationNews</strong></p>
<p class="">En la interminable campaña presidencial estadounidense dos figuras disputan hoy la candidatura demócrata: Senador Bernie Sanders, autoproclamado socialista democrático, y el ex vicepresidente Joe Biden, candidato preferido del liderazgo del partido y sus donantes. En las próximas semanas los votantes demócratas tendrán que tomar una decisión entre el socialismo —en la forma de la campaña de Sanders —y la barbarie —en la forma del presidente Donald Trump, quien sería el inevitable ganador en una elección general contra Biden—.</p>
<p class="">La victoria de Trump en 2016 dejó al partido demócrata en crisis. Esta crisis ha sido evidente a lo largo del proceso de las elecciones internas, en las cuales la evidente debilidad del candidato favorito —Biden— engendró una disputa entre unos 20 aspirantes, todos representantes de diferentes grados del mismo centrismo liberal. El partido resultó incapaz de cerrar filas por una candidatura consensuada hasta el último momento, en vísperas del llamado “Super Tuesday” el 3 de marzo. Al final, no les quedó otra opción que conformarse con Biden.</p>
<p class="">El desorden dentro del partido es síntoma de la decadencia total del <em>establishment </em>liberal estadounidense y del neoliberalismo en general. Los demócratas no tienen soluciones para la crisis ecológica, las guerras perpetuas y la tremenda desigualdad social. Proponen una política de nostalgia y negación, reducida al campo discursivo. La única alternativa al avance de la derecha fascista es el movimiento de Sanders, que tiene la tarea poco envidiable de desafiar tanto a los demócratas como a los republicanos para vencer.</p>
<h4><strong>Zombis neoliberales</strong></h4>
<p class="">La bancarrota generalizada del neoliberalismo, desatada desde la crisis financiera global de 2007-2009, viene acompañada en el imperio norteamericano de una crisis de la clase dominante impulsora y defensora del proyecto neoliberal a lo largo de los últimos 40 años. Este proyecto global, liderado por el capital financiero estadounidense, tenía como objetivo principal restaurar la rentabilidad capitalista por medio de la desvalorización de la fuerza de trabajo, a través políticas antidemocráticas de privatización, desregulación y apertura externa.</p>
<p class="">Al interior de los Estados Unidos, desde 2016 presenciamos el colapso del consenso bipartidario que permitía impulsar esa reestructuración económica y contener su alto costo social a través del encarcelamiento masivo y la criminalización de los migrantes. La pérdida vergonzosa de la candidata Hillary Clinton y la victoria presidencial de Donald Trump en 2016, así como el renacimiento de la izquierda socialista estadounidense, son los indicadores claves de esta crisis.</p>
<p class="">En la década de 1970, el Partido Demócrata inició un largo proceso de transformación. Junto con el sucesivo debilitamiento del trabajo organizado, el partido comenzó a abandonar a su base trabajadora y apostar cada vez más a cierto sector de profesionales de clase media. La dirección del partido encaminó una larga marcha hacia la derecha. A la vez, la desregulación neoliberal legalizó nuevas formas de corrupción dentro de la política estadounidense, incentivando a que el partido se distanciara de las mayorías trabajadoras para privilegiar los intereses de sus donantes.</p>
<p class="">El caos reciente en las elecciones internas del partido es producto del tremendo desencuentro entre la tecnocracia partidaria, y sus financistas, y las mayorías populares. Este abismo se reveló en la campaña de Clinton de 2016 con su lema “America is already great”, afirmación que resultó profundamente ofensiva y alienante para la gran mayoría de la clase trabajadora norteamericana que todavía no se ha recuperado de la Gran recesión de 2007-2009. Algunos dieron su voto a Trump. Muchos más se quedaron en casa. En un posible enfrentamiento entre Biden y Trump podemos esperar el mismo resultado.</p>
<h4><strong>2020</strong></h4>
<p class="">Las élites demócratas han sido incapaces de diagnosticar las causas de su derrota. Actualmente han apostado a Biden, cuyo <a href="https://jacobinmag.com/2020/02/joe-biden-bill-clinton-middle-class-triangulation">récord abismal</a> como senador y evidentes lapsos cognitivos lo dejaría terriblemente vulnerable en una elección contra Trump. En 1994, Joe Biden redactó la legislación principal para el encarcelamiento masivo; apoyó a las reformas antimigrantes de 1996; votó a favor del TLCAN y la invasión de Iraq; lleva 40 años abogando por recortes al seguro social y, por encima del todo, hoy muestra innegables signos de demencia. Los demócratas insisten en repetir los mismos errores que en 2016. Pero todavía hay otra opción.</p>
<p class="">Contra todas probabilidades, y a pesar de contar con todo el peso de los medios masivos en su contra, la campaña de Bernie Sanders se mantiene fuerte y viable. Con sus sucesivas victorias en Iowa, New Hampshire y Nevada en febrero, Sanders se convirtió en el único candidato en la historia—republicano o demócrata— en ganar el voto popular en los primeros tres estados de los comicios internos. Aún hoy, después de las victorias de Biden en los estados sureños el 3 de marzo, el exvicepresidente aventaja a Bernie por un margen estrecho de delegados.</p>
<p class="">La resiliencia de la campaña de Sanders radica en su esencia como auténtico movimiento popular. Su <a href="https://berniesanders.com/es/issues/">propuesta</a> incluye la salud y educación pública, universal y gratuita; la abolición de la deuda médica y estudiantil; la legalización de la marihuana; una garantía federal del empleo; el sufragio para los encarcelados; el cese de las guerras interminables; y la implementación de una reestructuración económica “verde” al estilo del New Deal de la posguerra para combatir el cambio climático a través de la expansión masiva del sector público.</p>
<p class="">Sanders propone una suspensión total de las deportaciones, la desarticulación de ICE y del Border Patrol, y la reinstalación y ampliación de DACA. Con este programa ambicioso, Sanders ha movilizado un aparato territorial impresionante, con decenas de miles de voluntarios a nivel nacional. Ha rechazado los donativos empresariales, y a través de pequeños montos individuales de un promedio de $18.50 USD su campaña ha recaudado más dinero que cualquier otro y de más personas en la historia de la política estadounidense.</p>
<p class="">De esta manera, Sanders ha ensamblado una coalición multigeneracional y multiracial. Su apuesta es movilizar a los jóvenes, las personas de color y los pobres —sectores que, en Estados Unidos, no suelen salir a votar—. En Nevada, California y Texas, Sanders ganó de manera definitiva. Y en todos los estados lxs jóvenes muestran su preferencia por la campaña de Sanders. Aún en Carolina del Norte, por ejemplo, donde Biden ganó una mayoría de votos, el 62% de lxs votantes menores de 25 años optaron por Sanders.</p>
<p class="">La reciente consolidación de las élites del partido alrededor de la candidatura de Biden representa un reto fuerte para Sanders, pero todavía no insuperable. Hasta la fecha, se han repartido una tercera parte del total de los 3,979 delegados que determinarán el candidato en la convención de julio. Sanders tiene la <a href="https://twitter.com/ryanstruyk/status/1231611469667721216">ventaja</a> más grande sobre Trump en las encuestas. Con un movimiento de base y su mensaje apasionante de solidaridad, justicia, y equidad, es el único candidato cuya campaña cuenta con las condiciones para derrotar al presidente republicano. No obstante, es claro que para el capital detrás del partido lo más importante es derrotar al socialismo—incluso a la social democracia—a todo costo, aún arriesgando otra derrota electoral.</p>
<p class="">Nada está asegurado, y aún si Sanders saliera victorioso, la lucha apenas comenzaría. Estamos frente un escenario inédito. La campaña de Sanders representa una oportunidad única y efímera para abrir urgentes horizontes políticos hacia la izquierda desde el centro imperial con implicaciones globales. Hay mucho que perder, pero un mundo por ganar.</p>
<p class=""><strong>*Originalmente publicado en <a href="https://www.revistacomun.com/blog/bernie-sanders-vs-el-partido-demcrata">Revista Común</a></strong></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/bernie-sanders-contra-joe-biden-y-la-elite-democrata/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Elecciones en Estados Unidos, ¿quién frena a Trump?</title>
		<link>https://marcha.org.ar/elecciones-en-estados-unidos-quien-frena-trump/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcha]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Feb 2020 11:30:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bernie Sanders]]></category>
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					<description><![CDATA[Año de elecciones en Estados Unidos ¿Se va Trump?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><em>Este año se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Estados Unidos que definirán la continuidad o no de Donald Trum. Del otro lado, avanza a paso firme Bernie Sanders, el candidato &#8220;socialista&#8221;, que se consolida como opositor dentro del partido demócrata y que podría modificar el panorama geopolítico.¿Expectantes? Un poquito.</em></p>
<p><strong>Por Camila Parodi y César Saravia |Foto: fivethirtyeight.</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Trump llegó al poder tras obtener la candidatura del Partido Republicano y derrotar en las elecciones a la candidata Demócrata Hillary Clinton, sin contar con ninguna experiencia en cargos públicos. Su llegada a la presidencia representa el punto más álgido de la crisis del sistema político del país del norte. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El sistema político de Estados Unidos está caracterizado por un bipartidismo en la práctica de larga data, desde hace más de un siglo, demócratas y republicanos se han alternado el poder y generado una puerta giratoria en la Casa Blanca en que salen unos y entran otros. Si bien es cierto los demócratas aglutinan a un sector que podríamos considerar más moderado, en un espectro de centro derecha o centro, para pensarlo en clave latinoamericana, lo cierto es que ambos partidos han mantenido en pie definiciones constitutivas de la esencia estadounidense, tanto en su política internacional, en el sistema político y el modelo económico sin mayores agitaciones. Algo así como la fantasía de las élites latinoamericanas y quizás la razón por la que miren tanto hacia allá como la “democracia perfecta”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El sistema está diseñado para favorecer al bipartidismo, pese a que la Ley no restringe la participación de terceras fuerzas, si pone una serie de trabas que protege y evita el surgimiento de una alternativa. No obstante, la crisis de representatividad y la pérdida de legitimidad de las élites políticas tiene en Estados Unidos uno de sus principales focos. Esta crisis se expresa tanto por derecha como por izquierda. Donald Trump evidencia este caso al ser elegido como presidente, con el escándalo de Cambridge Analytic en el medio</span> <span style="font-weight: 400;">pese a la resistencia de un buen sector  y enfrentado a las grandes cadenas hegemónicas como CNN, ABC, NBC, un proceso que años más tarde se repetiría en Brasil con la figura de Jair Bolsonaro. </span></p>
<p><b>Las dos tendencias Demócratas </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Enero arrancó con las elecciones Demócratas, en donde se definirá quién enfrenta a un Donald Trump que la mayor parte de las encuestas le anticipan una reelección sin mayores complicaciones. Sin embargo, todavía queda mucho tiempo y los dados están lanzados y la expectativa principal radica en si Bernie Sanders, político de 78 años, quien se define así mismo como “socialista demócrata”, logrará la “revolución política” con la que el año pasado arrancó su campaña en Brooklyn, New York. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los primeros representantes que compiten por el primer puesto dentro de las elecciones Demócratas se caracterizan por contar con perfiles muy distintos y difíciles de conciliar.  Primero, avanzando a paso firme, el autodenominado socialista encabeza la lista. Como revelación 2020, el senador por Vermont, Bernie Sanders escaló durante el último mes hasta llegar primero a las encuestas, actualmente cuenta con un aproximado de 30% y su discurso de campaña se centra un proyecto político claro de Estado de Bienestar. Uno de sus puntos fuertes es la creación de un sistema de salud universal y gratuito y se trata de uno de los ejes más acompañados con intención de voto, en este caso, por un amplio sector de la población de demócratas hispanos/as. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Por su parte, desde el pasado mes de septiembre, el ex vicepresidente Joe Biden que aparecía como el candidato fuerte en ese entonces y lideraba con un 21% de aprobación, ahora se encuentra estancado por debajo de los 20 puntos y sin perspectiva de un mayor crecimiento. Con una diferencia de puntos reducida a Biden, nos encontramos con el multimillonario y ex alcalde de New York, Michael Bloomberg que, podríamos ver como el perfil más espejado a Donald Trump. Si bien Bloomberg tiene un camino de más de 10 puntos para alcanzar a Sanders en las encuestas y aun no se ha sometido a votaciones, su capacidad monetaria y, por ende de publicidad y campaña, preocupa al ala progresista de este partido. En los últimos días las y los candidatos de la elección primaria denunciaron que el multimillonario ya lleva gastados más de 420 millones de dólares de su patrimonio para su presentación nacional, tratándose de una suma que no cuenta con registros ni precedentes similares en campañas anteriores.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tanto Sanders como Bloomberg encarnan dos modelos claros y opuestos de país, mientras que Sanders empatiza con la población millenial, hispana y progresista tras sus propuestas legislativas con un claro carácter social: cobertura de salud universal, matrícula gratuita en las universidades y el aumento de los impuestos para las y los más ricos. Bloomberg orienta su campaña a la clase media centro-demócrata con tintes conservadores pero proponiendo políticas novedosas para los Estados Unidos como el control de las armas, nuevas formas de apertura a la migración y lucha medioambiental, y sostiene que no recibirá donaciones para su campaña de forma que la misma seguirá llevada a cabo sólo con un único aportante: su bolsillo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Si bien esto recién comienza y faltan unos cuatro meses de votaciones estaduales donde los números irán fluctuando según las características propias de la población de cada uno de los territorios donde se realizan las instancias de primarias, toda la atención se la llevará el “supermartes” del próximo 3 de marzo. Si, porque en Estados Unidos todo suena a promociones low cost, pero ésta es una instancia ciertamente importante ya que se llevarán a cabo las asambleas de 16 estados de forma simultánea y permitirá ver el tablero con mayor claridad.</span></p>
<p><b>Implicancias para Latinoamérica </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para bien o para mal, las elecciones en Estados Unidos tienen un alto nivel de importancia para la región. Hay quienes consideran que un triunfo de los demócratas es “el mal peor”. No obstante, la política de ambos partidos hacia la región, una vez que han estado en el gobierno, es quizás uno de los puntos donde las diferencias ideológicas se hacen bastante difícil de percibir, ya que las ideas profesadas en la Doctrina Monroe, basadas en la seguridad nacional y lógicas imperialistas, han sido el común denominador. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pese a ello, y frente al escenario de un segundo periodo de Trump, la posible llegada de un presidente como Bernie Sanders permite pensar en la posibilidad de un interlocutor, cuando menos, más sensato y con menor agresividad hacia la región. Cabe recordar que en el pasado Sanders se pronunció contra el Golpe de Estado a en Bolivia y contra la posibilidad de una intervención militar en Venezuela. También se abre la posibilidad de retomar el diálogo con Cuba que se inició durante la gestión de Barack Obama. Algo que sin duda sería una buena noticia para la estabilidad y la paz en la región. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Otro de los puntos claves es el tema migratorio. Trump se ha caracterizado por un discurso xenófobo y una política abiertamente antimigrantes. Si bien todos los gobiernos, republicanos o demócratas, de los últimos 30 años han mantenido una política migratoria restrictiva y basada en deportes masivos, buena parte de la comunidad migrante coincide que el escenario cuando gobiernan los demócratas es “menos hostil”, para quienes ya habitan en territorio estadounidense. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sanders, además, representa un movimiento que desafía al status quo demócrata, en que el apoyo de las comunidades migrantes es clave. Las elecciones de medio término (donde se renovó la mitad del congreso en 2018), mostraron el potencial de cambio del voto de origen migrante. Destaca la llegada de Alexandra </span><span style="font-weight: 400;">Ocasio-Cortez</span><span style="font-weight: 400;">, joven de origen puertorriqueño, quien dio la sorpresa en el Estado de New York para llegar al Congreso y con quien Trump ha tenido varios roces. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sea cual sea el resultado la elección tendrá un amplio impacto para la región, pues definirá el estilo de gobierno con el que se tendrá que relacionar, en un contexto donde personajes como Lenin Moreno, Guaidó, Piñera y en su momento el propio Macri sobreviven políticamente por obra y gracia del apoyo de Estados Unidos. Si bien es cierto el poder que un presidente tiene en es bastante limitado, como vimos en los intentos de terminar con el bloqueo a Cuba por parte de la administración de Obama, la llegada de un gobierno de tinte progresista en Estados Unidos puede significar un pequeño respiro para los movimientos populares en la región. Por ahora, no obstante, todo esto es apenas una especulación, los próximos meses serán claves para ir dibujando un panorama más claro.</span></p>

<p><a href="https://marcha.org.ar/elecciones-en-estados-unidos-quien-frena-trump/">Source</a></p>]]></content:encoded>
					
		
		
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